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EN DEFENSA DE KARDEC Muy frecuentemente, oímos adeptos del espiritismo, declarar, no sabemos, basados en que autoridad, decir que los códigos firmados por Allan Kardec son “superados”, por obras espiritas modernas, incluyendo también a León Denis, a la par del Codificador en ese en ese concepto irreverente. Incluso algunos espíritas de cierta circunspección han afirmado tal a la novedad de sus tribunas, incurriendo, por lo tanto, en una melindrosa responsabilidad ante la doctrina. Sin embargo, bastará pequeño razonamiento para observar que, ni Allan Kardec, ni Léon Denis se han superado hasta ahora, y ni serán tan temprano, así como no fue el Evangelio, que hace dos mil años, enseñó a los hombres el más perfecto código moral hasta hoy conocido, codigo que no obstante aun no es acatado por los propios cristianos, con pocas excepciones, ya que la propia Tierra, con sus prejuicios de planeta inferior, no comporta por el momento, la práctica integral de tan elevados, principios. Y no podría Allan Kardec estar sobrepasado, porque aún no aparecieron, después de él, en el mundo entero obras mejores que las por él firmadas, sobre el mismo tema.


La humanidad, por su parte, aún no ha sido despertada por las enseñanzas que sus libros presentan, y los mismos espíritas los conocen tan pocos que, en el propio movimiento espírita, son todavía desconocidos en sus más bellas y significativas expresiones. Conocemos incluso médiums, cuya instrucción doctrinal, se limita a una sola lectura del evangelio según el espiritismo, y orientadores de sesiones que apenas leyeron (decíamos leyeron y no estudiaron) una sola vez el libro de los Espíritus, desconociendo completamente las demás obras clásicas Que con ellas forman la estructura doctrinal espírita; No asimilaron los dos compendios leídos y por eso consideran superado el gran codificador, porque se integraron solamente en las obras modernas, las cuales, si bien excelentes, sólo irradia detalles extraídos de la base ya revelada. Esto sucede incluso con presidentes de centros y oradores lo que viene a ser de suma gravedad. Si queremos razonar serenamente, sin pasiones ni ideas personales, constataremos que los nobles espíritus encargados de la instrucción a los humanos no piensan así. Consideran antes a Allan Kardec el maestro terreno todavía acreditado para todo cuanto sucede alrededor del espiritismo, tanto es así que todo lo que escriben o dictan a sus médiums está basado en los códigos kardecistas, basados en ellos y en ellos inspirados siendo todas las tesis apuntadas a desarrollar en sus producciones las mismas estudiadas por Kardec, además de las recogidas en el Evangelio Cristiano. ¡Allan Kardec podrá haber sido ampliado, talvez completado en sus enseñanzas por la obra dictada desde el espacio visto el mismo haber afirmado que apenas establecida los primeros pasos doctrinarios mas ultrapasados no! Aun así vemos que esta ampliación, esos complementos están enteramente asentados en dos obras porque, si no lo son, estarán desplazados, serán ilógicos y sospechosos, el propio raciocinio los rechaza ante la lectura des conexa que presentan, como sucede a varias obras que no logran el apoyo de la mayoría de los lectores justamente por la ausencia de dicha base Cardecista. Precisamos reflexionar que Allan Kardec solamente será superado el día en que el mismo aparecerá en la Tierra, reencarnado para


proseguir el asunto u otro a la altura del mandato insigne, y cuando ya la mayoría de los espíritas, por lo menos, haya adquirido amplio conocimiento de la revelación por el obtenida de los espíritus superiores. Los códigos Kardecistas serán siempre sorprendentes novedades para aquellos que los consultaren por primera vez, como el nacimiento de Jesus Nazareno de Belém de Judá es novedad para aquel que en el hecho presta atención , no obstante el dicho hecho haber pasado hace casi dos mil años. ¿Si los propios espíritas desconocen las verdaderas bases de la doctrina que profesan, como osaremos declarar superada la obra de Kardec? Esa obra es inmortal como inmortal es el Evangelio, una vez que ambos son revelaciones divinas y siempre existirán cerebros y corazones necesitados de renovación y esclarecimiento a través de ellos. Por ahora es, en efecto, la fuente kardecistas la única habilitada en asuntos de espiritismo capaz de expandir renovaciones para el futuro, ya que es el fundamento de cuanto existe al respecto, hasta ahora. Lo más que podemos aceptar es que, en un futuro tal vez próximo a la obra de Allan Kardec, podría sufrir una revisión una vez que él mismo previó ese acontecimiento. Para los espíritas, pues Kardec sigue siendo el gran desconocido, dado la minoría que lo conoce plenamente. Él trató de ciencia, de filosofía y de moral y tales materias, de su grandeza, no pueden ser leídas una o dos veces, pero estudiadas continuadamente, con método analítico, observación exacta, amor y perseverancia a fin de ser bien comprendidas y practicadas, y no interpretadas y sofismadas, como vemos suceder de cuando en cuando... Del libro “Por los Caminos de la Mediumnidad Serena”, de Ivonne do Amaral Pereira, pag.167 “En Defesa de Kardec”.

EN DEFENSA DE KARDEC IVONNE AMARAL PEREIRA  

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