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El vínculo solidario acelera al egoísmo humano Jorge Hessen Cuando mantenemos sentimiento de compasión con las dificultades y / o sufrimientos de otras personas y ese sentimiento logra identificar sus miserias y demostrar el propósito eficaz de socorrer, amparar o apoyar moralmente, estaremos ejerciendo con ello la solidaridad. El mundo necesita ser solidario. Pero, ¿qué es la solidaridad? Para los egoístas la palabra reverbera perturbadora. Incomoda porque su verdadero significado impone la movilización de recursos en favor del prójimo. Se fundamenta en valores que no podemos cuantificar. Ser solidario es sentir la necesidad íntima de compartir, es querer ir más allá, es percibir que la alegría de dar es indiscutiblemente superior a la de recibir; es extender la mano al prójimo sin mirar su raza, condición de género, cuenta bancaria.


La internalización del sentimiento solidario nos hace efectivamente mejores personas. Solidaridad es el "sentido de identificación con los problemas de otros, lo que lleva a la gente a ayudarse unos a otros" (1). Es una manera de asistencia moral y espiritual que se concede a alguien, sea por simpatía, piedad o sentido de justicia. En el sentido de lazo de unión fraternal que une a las personas, por el hecho de ser semejantes, llamamos solidaridad humana. Es compromiso por el cual nos sentimos en obligación unas con respecto a las otras, o sea, es la interdependencia y la reciprocidad. Lamentablemente vivimos en un ambiente social de quimeras postergadas, de sueños frustrados, de mentes cansadas, en una sociedad de manchas morales, de "mentes vacías" y atascadas en las futilidades hodiernas, aisladas en el cipoal del "ego" congelado. Vivimos completamente sumidos en la vida egocéntrica, que nos remite irreversiblemente a la soledad. El Espíritu Emmanuel resalta que "la técnica avanzó de la producción económica en todos los sectores, seleccionando el algodón y el trigo por intensificarles las cosechas, pero, para los ojos que contemplan el paisaje mundial, jamás se verificó entre los encarnados tanta escasez de pan y ropa. Se han mejorado las teorías sociales de solidaridad y nunca hubo tanta discordia "(2). Los males que afligen a la Humanidad se derivan exclusivamente del egoísmo (ausencia de solidaridad). La eterna preocupación con el propio bienestar es la gran fuente generadora de desatinos y pasiones desajustadas. La máxima "Fuera de la Caridad no hay Salvación" (3) es la bandera de la Doctrina Espírita en la lucha contra el egoísmo. La solidaridad es la caridad en acción, la caridad consciente, responsable, actuante, emprendedora. Los preceptos espíritas contribuyen al progreso social, deteriora el materialismo, hace que los hombres comprendan dónde está su verdadero interés. El Espiritismo destruye los prejuicios "de sectas, de castas y de razas, enseña a los hombres la gran solidaridad que debe unirlos como hermanos" (4). De este modo, según los Benefactores espirituales, "cuando el hombre practique la ley de Dios, tendrá un orden social fundada en la justicia y la solidaridad" (5). La recomendación del Cristo "que os améis unos a otros como yo os amé" (6) nos asegura el régimen de la verdadera solidaridad y


garantiza la confianza y el entendimiento recíproco entre los hombres. La solidaridad en la vida social es como el aire para el avión. El avión, a pesar de toda tecnología, si no tiene aire él no vuela. La práctica de ese sentimiento vivifica y fecunda los gérmenes que en él existen, en estado latente, en los corazones humanos. La Tierra, lugar de prueba y de exilio, será pacificada por ese fuego sagrado y verán ejercidos en su superficie la caridad, la humildad, la paciencia, la devoción, la abnegación, la resignación y el sacrificio, virtudes todas las hijas del amor y de la solidaridad. Es imprescindible darnos, a través del sudor de la colaboración y del esfuerzo espontáneo en la solidaridad, para atender, sustancialmente, nuestras obligaciones primarias, al frente de Cristo (7). Ante las responsabilidades resultantes de la conciencia doctrinal, que nos impone superar la temática de vulgaridad e inmediatismo ante el comportamiento humano, en gran mayoría, la máxima de la solidaridad se presenta como guía bendecida de una acción espírita consciente, capaz de esclarecer y edificar corazones, con la fuerza irresistible del ejemplo. Referencias bibliográficas: 1. Cf. Diccionario Caldas Aulete. 2. XAVIER, Francisco Cândido. Fuente Viva, dictada pelo Espírito Emmanuel, Rio de Janeiro: Ed. FEB, 1992. 3. KARDEC, Allan. O Evangelio segundo o Espiritismo, Rio de Janeiro: Ed. FEB, 2001, Cap. XV. 4. KARDEC, Allan. O Livro dos Espíritos, Rio de Janeiro: Ed. FEB, 2000, questão 799. 5. Idem, questão 566. 6. João 15:12. 7. XAVIER, Francisco Cândido. Fonte Viva, ditada pelo Espírito Emmanuel, Rio de Janeiro: Ed. FEB, 1992.

El vinculo solidario acelera el egoismo humano  

EL VINCULO SOLIDARIO ACELERA EL EGOÍSMO HUMANO JORGE HESSEN

El vinculo solidario acelera el egoismo humano  

EL VINCULO SOLIDARIO ACELERA EL EGOÍSMO HUMANO JORGE HESSEN

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