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Los al frenos desarrollo de una facultad mediúmnica:

EL INCONSCIENTE, LA IMAGINACIÓN, LA INTERPRETACIÓN Christopher Chevalier Desde enero de 2011 les invito a seguir el trabajo efectuado por los clarividentes en el seno del grupo experimental de Nancy. Ustedes han podido conocer algunos de los ejercicios que allí se realizan y su respectivo análisis. En este artículo me propongo, no estudiar otro de estos ejercicios, sino recoger las dificultades del trabajo experimental y la necesidad de una estructura para el desarrollo de estas facultades. Antes de aportar elementos de reflexión sobre este asunto, es importante recordar que son los espíritus, durante las sesiones efectuadas por los médiums operativos, los que revelan a unos y otros las diferentes capacidades. Eso nos dispensa de un largo y fastidioso trabajo de búsqueda de hipotéticos potenciales. Esto concierne a todas las formas de mediúmnidad pero también a la clarividencia simple. Recordemos igualmente que un clarividente no es una máquina de producir, es un ser humano dotado de una sensibilidad inherente a su facultad que lo vuelve permeable a la influencia de los espíritus encarnados y desencarnados. En el marco de la mediúmnidad, y desde la codificación del espiritismo, el médium es comparado a menudo con una herramienta de comunicación, como el telégrafo, una placa


fotográfica, etc. Esas comparaciones tienen como objetivo definir la función mediúmnica. Sin embargo, eso no es tan fácil. El simple hecho de ponerse en condición de recepción telepática con un espíritu ante una página en blanco o una foto, no garantiza un resultado inmediato, ni mucho menos. Hay numerosos obstáculos que superar antes de que se produzca un mensaje estructurado y coherente, procedente del mundo invisible y que responda a un análisis objetivo.

El inconsciente y la imaginación: definiciones Según el diccionario, el inconsciente es el conjunto de mecanismos psíquicos que no obedecen a las leyes de la conciencia y el imaginario es el conjunto de elementos que pertenecen al dominio de la imaginación, siendo la imaginación la facultad de representarse las cosas en pensamiento y de inventar, combinando elementos de lo vivido. Vamos a ver, según el análisis espírita, cómo el inconsciente y la imaginación interfieren en el desarrollo de una facultad como la clarividencia, simple o mediúmnica. La pregunta que se plantea es: ¿Qué es el inconsciente y cómo actúa sobre el desarrollo de una facultad telepática, mediúmnica o no? Sigmund Freud no presumía la supervivencia del alma, ni la existencia del más allá. Para él, el psiquismo se limitaba a la simple relación entre los individuos, salvo que para nosotros, los espíritas, este psiquismo y el inconsciente son la misma cosa, es decir el espíritu. Recordemos que el espíritu es el resultado de la pulsión amorosa divina que, a través de la reencarnación, se convierte en el Hombre. Así, el ser humano, es decir nosotros mismos, a lo largo de nuestras encarnaciones, de nuestra génesis, vivimos, sentimos, actuamos y registramos múltiples informaciones y sentimientos: amor, odio, miedo, angustia. Esta génesis, portadora de actos y sentimientos, construye nuestra personalidad. Esos actos y esos sentimientos jamás son olvidados, pero ya no están más en nuestro recuerdo consciente: son reprimidos y condicionan luego nuestra personalidad de hoy. Allan Kardec, en su obra El Libro de los Médiums puso en evidencia las leyes referentes a la mediúmnidad, sus escollos, su desarrollo; reveló igualmente que ciertos mensajes podían ser influenciados involuntariamente por el propio pensamiento del médium. El inconsciente aún no estaba claramente identificado y habría que esperar los trabajos de Freud para ponerlo en evidencia. Ese importante descubrimiento del inconsciente sería de una utilidad capital para la investigación sobre la mediúmnidad. Gabriel Delanne probó así en sus trabajos, expuestos principalmente en su obra Investigaciones sobre la Mediúmnidad, la influencia del inconsciente, elemento fundamental


del desarrollo mediúmnico. Para él, era indispensable referirse al contenido intelectual del mensaje que debía emanar de otra inteligencia distinta a la del médium, más que a la manifestación física. Gabriel Delanne demostró que ese inconsciente se manifestaba particularmente en los médiums principiantes o poco experimentados. Este importante descubrimiento fue el incentivo de numerosas controversias y polémicas entre los detractores del espiritismo que se aprovecharon de ese elemento nuevo para justificar, argumentar y pretender que todas las manifestaciones espíritas eran, de hecho, la expresión inconsciente del médium. En experimentación, siendo el objetivo percibir el pensamiento de la persona sobre la que el futuro clarividente trabaja, el inconsciente se manifiesta principalmente cuando el clarividente se pone en estado de receptividad, es decir cuando comienza a relajarse, a “hacer el vacío” de sus pensamientos y preocupaciones personales, de la mejor manera posible, para concentrarse en una foto. En ese preciso momento, el médium o el clarividente se encuentran en un estado segundo, su conciencia se pone entonces en retroceso, él ya no es totalmente dueño de los pensamientos que le acosan. Ese abandono puede abrir las puertas del inconsciente y es en ese instante cuando sus preocupaciones, angustias, deseos o sentimientos pueden expresarse. Esta etapa es natural, es parte integrante del desarrollo. Tomemos un ejemplo que ilustra este hecho: una de nuestras amigas espíritas, clarividente, trató de entrar en contacto con el espíritu de la foto que tenía en la mano. Después de una breve descripción, contó la causa de la muerte de esta persona y se echó a llorar. Después del control, se encontró que esta persona no había muerto en la forma descrita, pero que ese era el modo en que había fallecido un amigo muy querido de nuestra clarividente, muerto algunos meses antes. El afecto, la emotividad, la sensibilidad de nuestra médium en desarrollo habían abierto las puertas de su inconsciente a lo que rechazaba, es decir, a un pesar no expresado verdaderamente o aún no superado. El ejercicio mediúmnico tiene también este papel de válvula de escape beneficiosa para el desarrollo, pues permite liberar el inconsciente del médium. Es bastante raro, y hasta improbable, que las primeras clarividencias se hagan sin la interferencia del inconsciente. Es por medio de la repetición del ejercicio que el inconsciente se aligera lo suficiente como para hacer lugar a los pensamientos externos al clarividente, para que pase el mensaje de la persona encarnada o desencarnada representada en la foto. Las primeras recepciones son a menudo cortas, sometidas a la duración de la percepción principiante. Luego, con el ejercicio, el clarividente adquiere soltura y experiencia. Las palabras y el contenido intelectual del mensaje son más


convincentes; esto es particularmente cierto en mediúmnidad, pues siendo el pensamiento externo al clarividente, el mensaje dado por el mundo invisible es más largo, preciso y sometido a la permeabilidad del médium en desarrollo. Ese desarrollo puede extenderse por varios meses, incluso más, en función de la psicología y la personalidad del experimentador.

¿Qué es la imaginación, cómo actúa sobre el desarrollo de una facultad telepática, mediúmnica o no? Con frecuencia los clarividentes dan testimonio de la dificultad para no dejarse influenciar por el entorno de la foto sobre la que deben trabajar. Por ejemplo, el personaje puede influenciar la imaginación del clarividente según su actitud o su apariencia (gran sonrisa, persona joven o vieja, presentación de vestimenta, etc.). Un fondo específico (mar, montaña), los accesorios (sombreros, botas…) que acompañan al sujeto representado en la foto, también tienen su influencia. La imaginación, que a veces puede expresarse, no lo hará forzosamente de manera consciente y voluntaria. El experimentador, cuya mirada se ha hundido en la del sujeto, trata de entrar en contacto con él. En un primer momento, describirá su personalidad y a veces su psiquismo, y es entonces cuando el entorno de la foto influencia el trabajo. Tomemos un ejemplo vivido: una clarividente trabaja sobre la foto de un escritor, político francés de comienzos del siglo XX. Describe una escena que se desarrolla en el océano, un aficionado a la navegación, una tormenta y luego un naufragio en el transcurso de la cual la persona muere. Después del control, el escritor no practicaba la vela y había fallecido de un infarto en París. La información dada no era recibida sino imaginada y el resultado de la clarividencia es falso; imaginar una situación suministra una narración que no está en concordancia con la persona de la foto y el contacto telepático entablado se pierde. A los dos frenos del desarrollo de la clarividencia antes citados, el inconsciente y la imaginación, debemos añadir otro: la interpretación.

¿Cómo actúa ella sobre el desarrollo de una facultad telepática, mediúmnica o no? El ser humano es ante todo un ser pensante y desde su origen, siempre ha necesitado comprender su entorno para ubicarse mejor en su cercano porvenir. Así, la interpretación de los hechos o de las palabras está movida por la necesidad de dar un significado a lo que se vive. Es una acción natural y necesaria. Y en materia de clarividencia, esta acción de interpretar para comprender interviene mucho. Forma parte del ejercicio y de los frenos a ser


superados; a menudo la interpretación entra en acción bajo la influencia de la precipitación por comprender lo que se ve y se percibe. Tomemos un ejemplo: un clarividente mediúmnico trabaja sobre un personaje desencarnado y el contacto telepático se pone en marcha. Después de controlar las informaciones recibidas, resulta que son exactas. Luego, en el transcurso de la narración, el espíritu muestra por medio de la imagen telepática, un lugar, un edificio preciso que parece tener importancia para él. En nuestro ejemplo, el espíritu desea enseñar un teatro muy conocido en la ciudad de Londres. Ahora bien, el clarividente no se da suficiente tiempo para que la imagen se instale con más precisión. Anticipa entonces, e interpreta la imagen, con lo que conoce o lo que piensa que debe ser. Ve una fachada, columnas, escaleras. Esas imágenes le son conocidas. Concluye que es una biblioteca. Esta interpretación un poco precipitada, puede hacer perder el contacto con el espíritu o deformar totalmente la continuación del mensaje. En efecto, si el espíritu desea mostrar ese teatro, es sin duda porque es importante para él, para hacerse reconocer. Nuestro experimentador, que tiene en mente una biblioteca, y lo ha expresado, puede no recibir más informaciones exactas o coherentes, puesto que ya no son las imágenes y la idea del espíritu las que se perciben, sino las suyas; no habrá pues más correlación. Por supuesto, para trabajar en las mejores condiciones, la elección de las fotos tiene en cuenta esta problemática y la mayoría de las fotos presentadas contienen los menos detalles posibles. Se presentan sobre todo retratos. Sin embargo, el objetivo es superar este freno gracias al trabajo regular. Idealmente, el experimentador debe ser capaz de trabajar sobre toda clase de fotos sin tener en cuenta los elementos que la componen. En conclusión, diremos que el inconsciente y la imaginación pueden entrar en acción durante un trabajo de clarividencia, en forma natural y fuera de la voluntad del clarividente en desarrollo. La interpretación es una acción consciente difícilmente identificable. Sin embargo, estos tres elementos son indisociables y son lo que constituye todo el atractivo, pero también toda la dificultad, del desarrollo de una facultad como la clarividencia, mediúmnica o no, que puede extenderse a todas las otras mediumnidades, por cuanto se trata de olvidarse de sí mismo en pro de otro pensamiento que no es el suyo, de otra entidad distinta a su propio “yo” profundo. Esa es toda la ventaja de una estructura experimental compuesta por espíritas informados, conscientes de las leyes que rigen la manifestación del más allá y de las dificultades del desarrollo, especialmente mediúmnico. En efecto, los sujetos que desarrollan una facultad están atendidos y pueden trabajar con toda confianza y sin trabas. Es necesario poder y saber decir todo y expresar lo que se siente. Todos los trabajos son analizados, teniendo en cuenta los elementos queacabamos de desarrollar en este artículo.


El inconsciente la imaginación la interpretación (christopher chevalier)