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EL HIJO EXCEPCIONAL · Francisco Cándido Xavier “El poema Romance en la vida fue recibido en una reunión pública. El Evangelio Según el Espiritismo dio el ítem 8 del capítulo XIV y El Libro de los Espíritus la cuestión 372 para estudio.


Hechos los comentarios por los compañeros presentes, quien se comunico fue el poeta Alphonsus de Guimaraens, donándonos la poesía que aquí se expone a continuación. Por considerarla conveniente y adecuada. Con sorpresa, sin embargo, en la mañana siguiente a la reunión, al salir de la casa, fuimos procurados por una señora que nos trajo al hijo excepcional paraqué lo conociéramos, solicitando el amparo del Dr. Bezerra de Menezes a su favor. Esa señora, en casi penuria, nos dijo haber estado presente en la reunión pública de la víspera; solo no trajo al pequeño enfermo por haber llegado ya muy tarde, procedente de Oro Preto. Dejo al enfermito descansado en una pensión. Aunque con mucho sufrimiento, prestó atención al mensaje y venia a pedir una copia. Me conmovió mucho y quede meditando el asunto.” NOTA – El ítem 8 del capítulo XIV de “El Evangelio Según el Espiritismo” trata del parentesco corporal y espiritual, mostrando que los espíritus no se ligan por los llamados lazos de sangre, y si por afinidades espirituales. El ítem 372 de El Libro de los Espíritus consiste en la siguiente pregunta de Kardec: “¿Cuál es el objetivo de la Providencia al crear seres desgraciados como los cretinos e idiotas?” La respuesta de los espíritus es la siguiente: “Son los espíritus en punición que viven en cuerpos de idiotas. Esos espíritus sufren con el constreñimiento a la que están sujetos y por la imposibilidad de manifestarse a través de los órganos no desarrollados o defectuosos”.

ROMANCE EN LA VIDA · Alphonsus de Guimaraens En el campo, donde la gasa guirnalda luz de la luna, La pareja se estremece de amor, la noche duerme y brilla. El, el aldeano poeta, era un humilde pastor; Ella, la hidalga, exponía la juventud en flor.


A lo lejos de la mansión, cuantos besos al viento!... Cuanto juros de afecto a la luz del firmamento! Cierta noche, la elegida envía antigua pagina Que entrega al mozo ansioso improvisto mensaje. “Perdona – la carta dice – si no te fui sincera Desposaré ahora el hombre que me espera. Nunca mancharé el nombre de mis padres. Nuestro amor fue un sueño... Un sueño. Nada más. " Llora el mozo infeliz, sin nadie que lo conforte, Sordo a la razón, ansia arrojarse en la muerte. Corre a la choza de barro. El gesto fue espontaneo, En desesperación con un arma de fuego dispara el cráneo. Se acabó el tiempo… Y, en el más allá, el magistral suicida Era un loco implorando un nuevo cuerpo para la vida. Un día, la mujer en el refugio de oro; Muere amargada, afligida, por las lecciones del pasado. Penden blancos jazmines del féretro suspendido, Los hijos lloran despidiendo con plumas de incienso. Alejándose, por fin, de los adornos de plata, Se siente ahora la dama envilecida e ingrata. Recuerda el campo de otrora y al pobre mozo aldeano, Pide para verlo y rogarle perdón. Lo encuentra, finalmente, en vasta enfermería, Demente, ciego y mudo en angustia sombría.


Ella soporta en llanto la culpa que la condena, Quiere volver a la Tierra y darle nueva vida. El amor se revela, en la ley eterna del amor Retorna al cuerpo denso en sencilla aldea. Hoy en día, es la madre sufridora, se consume poco a poco Cargando en el cuelo a un hijo mudo y loco… Y mientras el enfermo expresa la mirada triste y sin brillo… Ella vive para rogar: “¡No me dejes, hijo mío!...” El romance prosigue y los momentos se van… Bendito sea el dolor que talla la perfección.

EN LAS MONTAÑAS DE MINAS · Hermano Saulo Nos cabe reproducir aquí estas palabras de Fernando Goés sobre el poeta comunicante: “Alphonsus de Guimaraens fue siempre un tímido que nunca ambicionó otra cosa sino componer sus versos místicos y de amores tristes, en la soledad de las montañas de Minas.” La soledad de las montañas de Minas está más llena de asombros de lo que puede suponer el ensayista e historiador de nuestro simbolismo, en el volumen IV de Panorama de la poesía brasileña. Alphonsus de Guimaraens continua vagando por allí, donde ahora descubre historias más tristes de amor para cantarla a través del arpa mediúmnico de Chico Xavier. El estilo y la temática del poeta lo identifican en ese poema que nos envía inesperadamente del más allá. Dice el médium que quedo “meditando el asunto” al ser abordado por la pobre madre que le pedía la copia del poema. En su modestia y en su humildad, Chico


no quiso llegar por sí mismo a las conclusiones que vamos a sacar de ese episodio mediúmnico. Las aparentes coincidencias que lo marcan revelan la verdad oculta. Son lo que hoy se llama en parapsicología significativas coincidencias, más en un sentido más amplio. Los dos libros de Kardec citados por Chico Xavier son siempre abiertos al azar y los dos ofrecieron trechos que coincidían para la lectura y el estudio de la noche. el poema de Alphonsus de Guimaraens, después de diversos comentarios – cada comentarista encarando el tema a su modo -, restableció el hilo de las coincidencias al contar una historia antigua, de triste amor frustrado, al gusto de cuando vivía el poeta.

Chico no sabia de la presencia de la infeliz madre en la sesión. La madre, mientras tanto, a pesar de su situación de miseria y aparente ignorancia, captó en el poema su propia historia, vivida en una encarnación anterior, en los tiempos medievales. Es así como la verdad oculta se revela para los que tienen, como enseñaba Jesús, ojos de ver y oídos para oír. En la soledad de las montañas de Minas, una tragedia europea vino a tener su desenlace en nuestros días. Y el poeta de los amores tristes, que nació, vivió y murió en Oro Preto, se encargo de revelarlo en sus límpidos versos, perfectos, cargados de la misma melancolía que impregna toda su musa, usando ahora la psicografia de Chico Xavier.

Reproducimos aquí el artículo titulado el Hijo excepcional, publicado en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del jornal Diario de S. Paulo, en la década de 1970


El hijo excepcional (analizando con chico xavier y j herculano pires)