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EL ESPIRITISMO Y SU CODIFICADOR ALLAN KARDEC

El Calendario espirita señala, que hoy 31 de marzo, hace 130 años exactos desde la desencarnación de Hyppolyte Léon Denizard Rival, nuestro querido Allan Kardec, insigne codificador de la Doctrina Espirita. Su pasaje de esta hacia la otra vida se dio en la mañana del 31 de marzo de 1869, entre la once y las doce horas, en la calle Sainte Anne, 59, pasaba por Sainte Anne, en un momento en que atendía a un cajero de la librería. Fue víctima de la ruptura de una aneurisma, que le causo la muerte instantáneamente.


En las últimas horas de su existencia, ultimaba preparativos de mudanza para la Villa Segur, 39, donde, a partir del 1º de Abril de 1869, fijaría su residencia y el escritorio de redacción de la "Revue Espirité" (Revista Espirita). El féretro de Kardec, con más de mil personas, salió en dirección al Cementerio Montmartre, el día 2 de abril, a medio día. Su cuerpo fue inhumado en una cueva simple. Discursaron: el vicepresidente de la Sociedad Parisiense de Estudios Espiritas, Sr. Levent, el célebre astrónomo Camille Flammarion, que hizo un relato de la venerada existencia del codificador, Alexandre Delanne y E. Muller. La muerte de Kardec fue noticia en los periódicos de París, en diversas otras ciudades francesas y también en la prensa del exterior. Los amigos de la viuda de Kardec, Sra. Amelia Gabrielle Boudet, poco tiempo después, resolvieron hacerle un homenaje y encomendaron el proyecto de una tumba en forma de dolmen, donde sería colocado su busto. Ese tipo de construcción, estaba muy difundido en territorios de Europa y de Oriente, era común en la Galia, donde, según informes de los espíritus superiores, el codificador del Espiritismo había estado encarnado siglos antes, ostentando el nombre de Allan Kardec, seudónimo adoptado para las obras que codificó. Para este proyecto , fue escogida en el Cementerio Pére Lachise, una enorme área verde de París con 44 hectáreas, cinco mil árboles y 50 esencias diferentes, anteriormente un parque de jesuitas al estilo francés, que fue transformado en un cementerio jardín y hoy se encuentra entre las más importantes atracciones turísticas de la ciudad. El diseño fue del Sr. Sebille y el peso de las piedras totaliza más de treinta toneladas. El busto fue hecho en bronce por el escultor francés Charles Romain Capellaro. El 29 de marzo de 1870, los despojos de Kardec fueron exhumados y transferidos para el Pére Lachaise. La inauguración del bello dolmen tuvo lugar a las dos horas, de la tarde del día 31. En conveniente solemnidad, hablaron las eminentes personalidades del espiritismo de Francia: Levent, Desliens, Leymarie y Guilbert.


La piedra que está encima de la tumba, pesa seis toneladas y contiene una leyenda que sintetiza los postulados de la Doctrina Espirita: "Nacer, vivir, morir, renacer de nuevo y progresar siempre, tal es la Ley"'. Como dijimos, el cementerio Pére Lachaise es una referencia turística, al lado de otros grandes cementerios de París, como Montparnasse y Montmartre. Todavía, ninguno de ellos tiene la fama del Pére Lachaise, donde están sepultadas personalidades famosas, exponentes de ciencias, filosofías, religión, política, pintura, escultura, cine, teatro, literatura, que desencarnaran en París, especialmente en el siglo pasado, aquel en que el que vivió Allan Kardec. Los que visitan París, la capital mundial del turismo, tiene en el famoso cementerio un gran desafío: el de intentar localizar el mayor número posible de celebridades que constan en el mapa del cementerio, entre ellas las de Alfredo de Musset, Augusto Comte, Camille Pizarro, Edith Piaf, Claude Bernard, María Callas, Oscar Wilde, Théodore Géricault, Frédéric Chapín, Vivan Dennos, Gay Lussac, Samuel Hahnemann, Honoré de Balzac, Jean François Champollion, Jim Morrison, Louis Viscont, Vincenzo Bellini, Luigi Cherubini, Gustave Doré, Molière, La Fontaine, Marcel Proust, Sarah Bernhardt, Simone Signoret, Georges Bizet, Amedeo Modigliani, y decenas ... , y decenas de otros personajes de renombre. Una de las tumbas más visitadas es la de Kardec. Allí, cuando se permanece por algún tiempo, es posible constatar entre personas de diversos países, muchos de los cuales hacen sus oraciones con la mano posada sobre el lado izquierdo del busto del codificador, que presenta, por esto mismo, una superficie más pulida y brillante en esa zona. Tanto el dolmen de Kardec, como las sepulturas de otros dos grandes personajes del Espiritismo francés: Grabiel Delanne y Pierre Gaetan Leymarie, en el Pére Lachaise, están permanentemente cubiertas de flores frescas. Con relación a la de Kardec así se expresa Jacques Barozzi, autor de "Guía de los Cementerios Parisienses”: "Fundador de la doctrina del Espiritismo y autor del Libro de los Espíritus. Su tumba es la más visitada y la más florida del Pére Lachaise". PEQUEÑA BIOGRAFIA


Hippolyte Léon Denizard Rivail (Allan Kardec) nació en Lyon, Francia, el 3 de octubre de 1804, hijo de Jean Baptiste Antoine Rivail y Jeanne Louise Duhamel. En 1815, su madre lo condujo al Instituto Pestalozzi, en Yverdun, para los primeros estudios. La escuela de Pestalozzi era una de las más famosas de la época, recibiendo alumnos de diversos países. En esta escuela, los chicos estudiaban disciplinas de ciencias exactas y humanas, según el método Pestalozziano, que incluía la auto evaluación, sin atribución de notas, recompensas o lista de clasificaciones, y los alumnos que más se destacaban eran aprovechados para enseñar, cosa que aconteció con Denizard Rivail. En 1822, el joven Rivail deja Yverdun y se establece en París, donde se dedica al magisterio y escribe diversas obras de temática educacional. Su primer libro: "Curso Práctico y Teórico de Aritmética", según el método de Pestalozzi, fue lanzado en 1824, cuando tenía apenas 18 años. Fue premiado en 1831 por la Academia Real de Arras, de la cual era miembro, por su trabajo sobre la cuestión: "Cuál es el sistema de estudios más en armonía con las necesidades de la época? El 6 de febrero de 1832, se casa con Amelia Garielle Boudet, normalista y profesora de Letras y Bellas Artes. Dio, en el período de 1835 a 1840, en su propia casa, diversos cursos gratuitos de Química, Física , Anatomía comparada y Astronomía. Escribió, dentro de otras importantes obras: "Plan propuesto para el mejoramiento de la Instrucción pública" -1818; "Gramática Francesa Clásica" - 1831; "Soluciones racionales a las cuestiones y problemas de Aritmética y de Geometría" - 1846; "Programa de cursos usuales de Química, Física, Astronomía, Fisiología", que enseñaba en el Liceo Poli matico, "Dictados especiales sobre las dificultades ortográficas" - 1849. En los finales de 1854, cuando ya tenía cincuenta años, el amigo Fortier le habla por primera vez de los fenómenos espiritas que pululaban por París, sobre todo los fenómenos de las mesas giratorias.


Responde al amigo "Sólo creeré cuando lo viera y cuando me probaran que una mesa tiene cerebro para pensar, nervios para sentir y que pueda tornarse sonámbula. Hasta esto ocurra, permíteme que vea en el caso, no más que un cuento de criaturas". Es a partir de allí que comienza a interesarse por el asunto. Entre 1855 y 1856, participó de muchas reuniones, analizó varios cuadernos de mensajes que los amigos le presentaron y, el 18 de abril de 1857, lanza la obra básica de la codificación: "El libro de los Espíritus", señalándose, como ya vimos, con el seudónimo de Allan Kardec. El libro de los Espíritus está dividido en cuatro partes: Las causas primeras; Mundo Espirita o de los espíritus; Leyes Morales; y Esperanzas y consolaciones. Este primer libro con cada una de sus partes, debidamente ampliadas, favoreció el surgimiento de las otras cuatro obras del Pentateuco Kardeciano: "La Génesis" (enero de 1868); "El Libro de los Mediums" (enero de 1861); "El Evangelio según el Espiritismo" (1864) y "El Cielo y el Infierno" (agosto de 1865). Además, lanzó el libro "Qué es el Espiritismo?" , en 1859; la "Revista Espirita", el 1º de enero de 1858 y fundó en París, el 1º de abril de 1858, la SOCIEDAD PARISIENSE DE ESTUDIOS ESPÍRITAS. KARDEC, UN ESPÍRITU DE ESCUELA. Las reverencias que debemos a Kardec no están moldeadas en el fanatismo; al contrario, el respeto que tenemos estriba en el aprecio sincero, consideración y estima que se granjeó a lo largo de su existencia inmaculada, donde, según los historiadores y escritores serios, jamás se vislumbró falta alguna en su reputación, desde el nacimiento, en la famosa Lyon, hasta su deceso, en la celebrada París. Fue un genio preparado desde la más temprana edad en todos los ramos del conocimiento, absorbiendo brillantemente los postulados de la pedagogía de Pestalozzi, base para el desempeño eficiente de los trabajos en la codificación del Espiritismo, una empresa ardua que le exigió trabajo interminable, paciencia, abnegación, coraje y perseverancia continua.


El Espiritismo no está personificado en ningún hombre. Es la obra de los Espíritus Superiores, cuya falange, dirigida por el Espíritu de Verdad, encontró en Allan Kardec su más abnegado misionero, el terreno en la Tierra para implementación de la nueva orden prometida por Jesús. Aunque contó con el concurso de los médiums para la recepción de los mensajes, Kardec fue aquel que ordenó, de forma tal de facilitar el estudio de las verdades espirituales difundidas por el Espiritismo, transformando en Código las decenas de mensajes, que recibió de los amigos que lo invitaron a participar en las sesiones espiritas de París. Esto significa decir que Kardec no se prestó al mero papel de un "office boy" de los espíritus, llevando a la imprenta una obra lista para la publicación. Kardec usó su talento para colocar en orden los mensajes recibidos, elaboró las preguntas cuyas respuestas encontraba en aquellas orientaciones superiores; las cuales rehacía pacientemente hasta que se ajustasen al comando superior, en fin ..., no pudo ser para cualquiera la misión de codificar una Doctrina como el Espiritismo, lanzando el "Libro de los Espíritus", su obra básica, en apenas dos años (1855-1857), dominando todo su contenido con anticipación, justamente para poder, por el método de codificación, hacer que la obra de los Espíritus se fácil e inteligible para todos aquellos que buscasen sus veneradas enseñanzas. El buen sentido es una de las características más apreciadas en Allan Kardec. Siempre ponderado, dijo todo aquello que era necesario y nada de aquello que no debía decir, aunque lo supiese, dejándolo al tiempo o sugiriendo las informaciones adicionales que su madurez le indicaba recomendar. Fue humilde, usó el seudónimo Allan Kardec para que no quedaran dudas de que el Espiritismo es realmente la obra de los Espíritus y no una concepción humana de Hyppolyte Léon Denizar Rivail, el profesor y hombre de ciencia respetado , honrado y competente, considerado por los amigos de París como el estudioso mejor preparado para el estudio de los fundamentos de esta doctrina que sacudió al mundo, derrotando el materialismo y probando, de forma ineludible e insofismable: la inmortalidad del alma, la reencarnación, la comunicación de los Espíritus, la sublimidad de la Ley de Causas y Efectos, la inexorable obligatoriedad de transitar por las sendas del progreso, siempre en marcha ascensional y la necesidad de la práctica reiterada de la Ley del Amor y la Caridad, valioso pasaporte a la conquista de la felicidad que nunca se acaba.


En los tiempos actuales, más fuerte que nunca, se desarrolla el Espiritismo como un poderoso árbol cuyas raíces penetran en todas las capas de la sociedad. No estamos ya en las épocas en que era suficiente la fe para asegurar la certidumbre de la vida futura. El espíritu moderno necesita algo más que afirmaciones; Allan Kardec comprendió esto, de ahí que toda su enseñanza reposase en la observación rigurosa de los hechos. El demostró que las relaciones entre los hombres y desencarnados constituyen la piedra angular de la filosofía científica del porvenir. En sus obras no hay especulaciones metafísicas vagas sino únicamente deducciones inmediatas y tangibles, al alcance de todas las inteligencias. El estudio de la vida en lo indivisible se desarrolla con insuperable rigor. La responsabilidad de las acciones queda comprobada en todas las comunicaciones mediúmnicas. Se asiste al mañana de la muerte con todas las consecuenciales que la vida terrenal origina, conforme el empleo que de ella se haya hecho en pro del bien o del mal. Abarca la demostración de las leyes de amor y fraternidad, que no son vanas formulas sentimentales sino realidades efectivas. Se concibe, entonces, que la gran ley de la evolución, por la que deben todos los seres pasar, es una necesidad que se impone a la razón con tanto o más rigor cuanto la experiencia lo comprueba. Cuando exista una sociedad más equitativa cuando, lleguen estas verdades al corazón de los hombres, se abrirán las flores de su alma aun embrionaria. La pureza de estas enseñanzas es una garantía de su segura autenticidad, basándose en la Justicia y Bondad de Dios, kardec restableció la verdadera doctrina de Cristo, alterada por tantos siglos de interesadas interpretaciones. Las voces de lo invisible, llaman a la Humanidad a sus destinos superiores, para que marche hacia un porvenir de concordia y amor. Es necesario conocer a este Hombre, gran misionero, hombre sencillo, justo y bueno, que fue Allan Kardec. Hay que divulgar su hermosa labor, su incesante preocupación por llevar a buen termino la obra que emprendió en medio de las emboscadas que le tendió la envidia, de las perfidias y odios levantados por la doctrina superior que el sembraba en el campo de las ideas. Kardec contó con la gratitud de todos aquellos a quienes proporcionó el medio de comunicarse con sus seres amados, siendo recompensado por la alegría que


experimenta cuando conseguía disminuir el sufrimiento de los desheredados de este mundo, al abrir la puerta del ideal a los que sucumbían entre las garras del dolor y de la miseria. Por eso Allan Kardec vivirá en el corazón de los pueblos cuando estos comprendan y practiquen la sublime doctrina de la que ha sido el apóstol fervoroso e infatigable propagador. Kardec, gracias por tu ejemplo. Que podamos, en el día a día, luchar para seguir tus huellas luminosas. Que Jesús, el Maestro de todos nosotros, te recompense por todo. Ayúdanos, Kardec, a honrar la divisa de "Cristianos Espiritas" que portamos en el pecho, inspíranos la buena obra, única forma que tenemos para homenajearte convenientemente a ti y a Jesús.

Amigos merece la pena conocer al Codificador de la Doctrina Espirita, os brindo esta pequeña biografía del, con mis mejores deseos. Vuestra siempre amiga: Merchita Trabajo extraído de páginas ilustradas de otros compañeros.


El espiritismo y su codificador (biografia) mercedes cruz