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EL ESPIRITISMO Y LAS TRANSFORMACIONES DEL HOMBRE Por Luiz Guimarães Gomes de Sá Desde que Allan Kardec lanzó El Libro de los Espíritus, el 18 de abril de 1857 (hace 160 años), muchos fenómenos llamados sobrenaturales fueron esclarecidos a través de las investigaciones y estudios de aquel que tuvo la incumbencia Divina de codificar la Doctrina Espírita. Al principio, hubo aversión y desprecio por muchos que no admitían nuevas concepciones en el campo religioso por las tradiciones y la fe ciega que les impedían aceptar nuevos conceptos y horizontes de conocimiento. Con la competencia y lucidez, a través de sus amplios conocimientos en el área de las ciencias, Allan Kardec buscó analizar profundamente los fenómenos que al principio dejaban perplejos a los que los asistían, a ejemplo de las mesas giratorias y los golpes en las paredes ocurridas en Hydesville, cuando surgió la Tiptología como forma de comunicación de los encarnados con los Espíritus.


Ese trabajo fue arduo y persistente, ya que se trataba de hechos que huían a los conocimientos de la época y que involucraba ciencia, fe y religiosidad. En el caso de que se produzca un cambio en la calidad de vida de las personas, se debe tener en cuenta que, las causas todavía no formaban parte del conocimiento de la época. La Doctrina Espírita tiene su primer embasamiento en los conceptos científicos y, con la comprobación de la existencia del espíritu, se ha revestido también de los preceptos religiosos y filosóficos respetando y siguiendo el Evangelio de Jesucristo. Esta revolución que nos trae verdades sobre el sentido de la vida, como la inmortalidad del alma y la reencarnación, transformó sustancialmente la visión del hombre, y hoy vivimos la expansión de la Doctrina Espírita por ser racional y dejarnos libres para los cuestionamientos necesarios, recomendando responsabilidad y compromiso, para aquellos que la siguen, trayendo, también, el consuelo por la lógica de sus enseñanzas. En ese contexto, todos los que la conocen y ponen en práctica sus orientaciones promueven transformaciones expresivas en sus conductas, dejando claro que ese conocimiento y aceptación trascienden las murallas de la ignorancia, propiciando vislumbrar horizontes de Luz en nuestras vidas. Ese proceso de "purificación" de pensamientos y hábitos nos confiere condiciones alentadoras para la convivencia diaria con nuestros hermanos. Son pasos edificantes que serán traducidos por un clima de paz. Al adoptar esta postura, estaremos actuando de acuerdo con el Evangelio de Cristo, siguiendo su Santa Palabra y su ejemplo de amor. En Juan, 14: 1-31, tenemos "(...) Yo soy el Camino, Verdad y Vida", dejando evidente que si Él pide que lo sigamos, corrobora otra Su asertiva cuando tenemos, aún en Juan, 18: (...) Mi reino no es de este mundo ", subtendiendo, así, que el nuestro tampoco pertenece a ese mundo, pues, si no fuera así, Él no pediría que lo seguimos. La resignación es el sentimiento que consolida la Fe.

El espiritismo y las transformaciones del hombre  

EL ESPIRITISMO Y LAS TRANSFORMACIONES DEL HOMBRE

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