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EL ESPIRITA Y LA CUESTIÓN SEXUAL 20 / 08/ 97 Mercedes Cruz Reyes El sexo es un departamento divino para la preservación de la vida en la tierra. Los hombres hicieron del sexo un motivo de escándalo. Lo convirtieron en una cosa impura y repelente. “Frente a las finalidades elevadas a que se destina, tales como la encarnación y las reencarnaciones, la permuta de hormonas físicas y psíquicas, la unión de los sentimientos y la fijación de los efectos, cualquier infracción a sus finalidades superiores se tornan factores de desequilibrios, de desajustes, de perturbaciones, generando odios inopinables, rudos embates, sufrimientos dolorosos, secuelas espirituales demoradas... El sexo es una manifestación del poder creador, de las fuerzas productivas de la Naturaleza. El espirita no puede encarar la cuestión sexual como un asunto


prohibido. El sexo es la propia dialéctica de la Creación y existe en todos los Reinos de la Naturaleza. El Paganismo llego a hacer del sexo motivo de adoración. Los pueblos primitivos manifiestan un gran respeto y asumen una actitud religiosa delante del sexo, allí no está sujeto a los desreglamentos, a los abusos y a la deturpación del mundo civilizado, el cristianismo condenó el sexo e hizo de él la fuente de toda perdición. El Espiritismo reconsidera la cuestión, colocándose en un medio término entre las exageraciones de paganos y cristianos. El Espirita sabe que el sexo es un gran campo de experiencias para el espíritu en evolución, y que es a través de él que la ley de reencarnación se procesa, en la vida terrena. ¿Cómo, pues, considerarlo impuro y repelente?. En el libro de los Espíritus; Kardec comenta: Los espíritus se encarnan hombres o mujeres, porque no tienen sexo. El hombre debe progresar en todo, en cada sexo, como en cada posición social, les ofrece pruebas y deberes especiales, y nuevas ocasiones de adquirir experiencias. El sexo es considerado por el espiritismo en su justo lugar, como un medio de evolución espiritual. El Espirita no a de encarar el sexo como lo hace el común de los hombres. No puede abusar del sexo, ni despreciarlo. Debe antes considerar su valor y su importancia en el proceso de la evolución. Todavía existe, en el medio espirita, mucha prevención contra los asuntos sexuales. Pero no hay que hacer del sexo un asunto- tabú, más no se debe exagerar en ese terreno, pues muchas criaturas se escandalizarían. Debemos recordar que, por millares de años, a través de generaciones y generaciones sucesivas, el sexo fue considerado, entre los cristianos, un campo de depravación, de perdición de las criaturas. La simple palabra sexo provoca en mucha gente una situación de ambivalencia: interés oculto y repulsión instintiva. Por eso mismo la educación sexual debe ser encarada seriamente en los medios espiritas y no puede ser dejada al margen de la pedagogía espirita. La mayor dificultad para la cuestión sexual está en el hogar, en la vida familiar. Los padres espiritas no saben, generalmente, como preparar a los hijos para la


llamada < Revelación del sexo> El régimen del silencio continua a imperar en nuestros hogares, creando mayores dificultades para la solución del problema. La simple prohibición del asunto crea un clima de misterio en torno de la cuestión sexual, aumentando los motivos de desequilibrio para los adolescentes. En la familia, la actitud, más acertada es la de no responderse con mentiras doradas a las indagaciones de los niños sobre cuestiones sexuales. Mas no se debe, responder de manera cruda, tampoco. Hay que hacer sentir a la criatura que el problema sexual, no es más importante ni menos que los demás. Cada madre o padre tienen que descubrir la manera más conveniente a emplear en su medio familiar. La mejor manera es dando la respuesta verdadera, de manera indirecta. Si la criatura pregunta: ¿cómo nace la gente?, se debe responder, por ejemplo: de la misma manera que los gatitos. Comenzando así poco, a poco, los propios padres van descubriendo las técnicas de vencer las dificultades, sin crear un ambiente de excitación peligrosa. En las escuelas Espiritas, el problema debe ser colocado con el mayor cuidado, pues la situación es aún más melindrosa; los niños de una clase pertenecen a diversas familias, con diferentes costumbres. Los jóvenes tienen necesidad de buena orientación sexual, pues están en la fase de mayor manifestación de esas exigencias, y si no son bien orientados, podrán caer en lamentables equivocaciones. El joven espirita, aunque esclarecido por la doctrina, no está menos sujeto a desequilibrios sexuales. Esos desequilibrios tienen dos fuentes principales: los abusos y vicios del pasado, en encarnaciones desarregladas y las influencias de entidades peligrosas, muchas veces ligadas a los jóvenes por el pasado delictivo. Por eso mismo, el problema solo puede ser tratado de manera elevada, con gran sentido de la responsabilidad. Cuando los adultos, son víctimas de una educación defectuosa, de un ambiente dominado por la hipocresía en materia sexual, y traen a veces grabadas por ese ambiente las herencias del pasado. Precisan acostumbrarse, en el medio espirita, a encarar el problema sexual de una manera seria, evitando las actitudes negativas, que dan entrada a las influencias peligrosas.


“En el sexo se encuentran las matrices de muchos fenómenos que se transfieren de una existencia para otra, atando o liberando a los espíritus conforme la pauta de la utilización, que se le posibilite”. “De esa forma, cuanto más lucido es el ser, más responsable se torna por la función, conducta y ejercicio sexual”. “Lamentablemente, en razón del placer que proporciona en todas las épocas y particularmente hoy, el sexo ha sido instrumento de vicios indignos, de explotaciones sórdidas, de crímenes inimaginables, convirtiéndose en vehículo de promoción social, comercial, artística y cultural, con graves e imprevisibles consecuencias. Combatido tenazmente por los preconceptos religiosos durante más de mil años, finalmente en nuestros días se libero bajo el estandarte de las conquistas humanas, empero, envileciéndose, corrompiéndose, agotando vidas y transformándose en factor esencial al que casi todos aspiran. Encarando el sexo sin malicia, como una función natural y una necesidad vital, el espirita, al mismo tiempo, se corrige y modifica el ambiente en que vive, alejando de el mismo los espíritus viciosos y maliciosos, que no encuentran más pastos para sus abusos. El mejor medio de ahuyentar a esos espíritus, y de encaminarlos también a una reforma intima, es la creación de una actitud personal de respeto por los problemas sexuales y el cultivo de un ambiente de comprensión elevada en el hogar. Esa misma actitud debe ser llevada para los ambientes de trabajo, por más contaminados que ellos se encuentren. El Espirita no debe huir despavorido delante de las conversaciones impropias, pues con eso demostraría incomprensión del problema y provocaría mayor interés de los otros en perturbarlo. Mas no debe, tampoco estimular esas charlas, con su participación activa. Su actitud debe ser de completa naturalidad, de quien conoce el problema y no se espanta con las conversaciones de mal gusto, pero también de quien no encuentra motivos para alimentarlas y de ellas participar. Siempre que sea


posible, y con sentido de la oportunidad, el debe procurar mudar el rumbo de la conversación, para asuntos más provechosos o mismamente para los aspectos más serios del problema sexual. La mente viciosa se complace en las conversaciones deletéreas, en las imágenes grotescas, en las expresiones carentes de respeto. Escandalizarse delante de esas cosas, o rechazarlas con violencia, es siempre perjudicial y anti caritativo, pues esas personas son las que más necesitan de amparo y orientación. Lo más acertado es procurar un medio de ayudarlas a libertarse de esa biciación . y lo más eficaz es orientar la conversación viciosa para aspectos respetables, como las consecuencias de los vicios, las situaciones dolorosas en que se encuentran personas conocidas y la conveniencia de tratarse el sexo con el respeto debido a las fuerzas de la Naturaleza. Conducido correctamente y dignificado por el amor, se torna en fuente de alegría, generando felicidad, armonizando y produciendo belleza junto a las creaciones que proporciona. La verdadera castidad y la noble conducta sexual no se restringen al uso o no del aparato genético, sino a la actitud mental y al comportamiento emocional. La simple abstención física, acompañada del tormento interior, es solamente una fuga de la realidad, una transferencia en el tiempo. En los casos de inversión sexual, el espirita se ve generalmente en dificultad. Lo más cierto es apelar para los conocimientos doctrinarios y para el poder de la oración. Ayudar al hermano desequilibrado a luchar con coraje para su propia recuperación, procurando corregir la mente viciosa y mantenerse lo más posible en actitud del que espera y confía en la ayuda de los Espíritus Superiores. El sexo se puede utilizar por instinto o corrupción de costumbres, sin que se ejercite la sexualidad. El sexo atiende a impulsos de la etapa primitiva del ser, mientras que la sexualidad obedece al equilibrio de la razón, que establece las condiciones para su aplicación.


“Se hace indispensable considerar y comprender que el sexo es un departamento del cuerpo- como el estomago u otro órgano cualquiera- que cumple su función. La concientización debe caracterizarse por la disciplina mental, verbal, superando las fantasías eróticas muy del agrado de las mentes viciosas. Habituándose el individuo a los pensamientos equilibrados, los llamados orgánicos son fácilmente bien dirigidos y tranquilizados. “Lo importante no es el ejercicio de su función, el acto sexual en sí mismo, por cuanto los líderes del placer normalmente se encuentran cansados de su huso, empero, nunca satisfechos. Toda función se expresa a través de su respectivo órgano, como es evidente. Mediante el ejercicio funcional en las relaciones orgánicas, indispensables a la creación, sino también en la canalización de las fuerzas genéricas hacia los ideales del bien, de lo bello y de lo noble, la función sexual se manifiesta y enriquece al ser, armonizando y facilitándole amplias posibilidades en las áreas psíquicas, emocionales y físicas. Los Espíritus Nobles, por esa razón, respondieron a la pregunta de Allan Kardec, en torno del efecto que tendría sobre la sociedad humana la abolición del casamiento, fueron concisos, esclareciendo que esto sería una regresión a la vida de los animales, con el agravamiento del uso de la razón perturbada e insaciable. En la sexualidad se hace indispensable el amor, que se manifiesta por medio de los sentimientos y que alcanza las expresiones que se canalizan a favor de la función sexual. Para dichas realizaciones – la sexualidad y el sexo –la mente es factor de vital importancia, puesto que es la estimuladora de las funciones pertinentes a ambas. Normalmente se practican actos sexuales sin el equilibrio de la sexualidad, así como sin amor, aunque se informe que sexo y amor son cosas idénticas. Los animales se unen y reproducen sin que el amor, que es la expresión del sentimiento de la razón que aun no poseen esté presente.


Con la mente, el hombre utilitarista está agotando sus funciones genésicas, porque estando insatisfecho, siempre recurre a actividades viciosas en detrimento de las funciones y de la plenitud que el amor, en su elevado contenido, propicia. Entregándose al sexo, antes de poseer la madurez emocional que le facilita el equilibrio hormonal, muy pronto daña la sexualidad de intrincados y sutiles mecanismos que, en el futuro y aun bajo acción del amor, no lograra responder a la llamada del sentimiento. El uso desordenado del sexo hace que él pase a regir la mente – el placer continuado fijándose en los paneles mentales – en vez de conducir ella la función sexual. Entonces, cuando llega el momento del matrimonio, los individuos no habituados a una disciplina correcta, se entregan a excesos, destruyendo la primera finalidad de la unión, que es la vivencia del amor, desmoronando así la construcción de la posible felicidad que, cada día, se hace más difícil. Por desequilibrio moral, uno de los esposos, el más vicioso, o los dos, comienzan a buscar experiencias nuevas fuera del hogar, traicionando al compañero y cayendo así, en el innecesario adulterio, que más corrompe al ser, hasta llevarle de retorno a la vida vulgar que antes mantenía. La separación, entonces, se producirá automáticamente, provocada por el alejamiento emocional y el desinterés sexual, adviniendo las antipatías y rechazos que acaban en escenas muy lamentables. El sexo tiene una función específica que es la reproducción de los seres La Divinidad le ha propiciado reacciones de placer y bienestar para que el acto de la procreación se realice en un clima de satisfacción, atrayendo las criaturas una a las otras. Sin embargo, puso al amor como mediador indispensable, para que la pareja pueda ayudarse en los momentos difíciles, renunciando cada uno, cuando sea


necesario, en beneficio del otro, o sacrificándose a favor de la prole, del conjunto familiar. Hay quienes dicen que el matrimonio en este instante es una institución fallida, pero no presentan ninguna alternativa para la construcción de la familia, haciendo de la criatura humana un animal sexual que usa y abusa, dejando, en consecuencia, la prole en abandono... Si el matrimonio no es todavía un medio perfecto para el mantenimiento de la armonía de los seres, la culpa no es suya, sino de los individuos que se comprometen antes de tiempo, o que lo utilizan como fuga, sin la necesaria reflexión que exige tal actitud... Cuando el amor dirige las sensaciones, se hace más fácil superar problemas conyugales, reorganizándose los programas afectivos y reencontrándose el placer de la convivencia. Toda unión fraternal, comercial, matrimonial, o sea cual fuera, experimenta crisis, que resultan de las dificultades que los hombres tienen de entenderse todo cuanto deben. El orgullo, el amor propio, la inseguridad personal responden por las desconfianzas, las inferioridades que producen sospechas y propician la separación precipitada antes de que el problema pase por el cedazo de la razón, y de una meditación más profunda, mediante la cual se calma la situación y se renueva el compromiso, que prosigue, más seguro y más profundo. Además, es posible que una persona pueda explotar a otra sexualmente, sin sentir nada por ella. Pero no siempre es igual a la reciproca y si la otra, por acaso, se apasiona, vinculándose emocionalmente a quien le perjudica, se crea una situación Karmica para el explotador, de la que no se libertara fácilmente. La vida humana es muy importante para ser malbaratada con indiferencia. Quien se convierte en victima de otra persona, se imanta a ella espiritualmente, creándole problemas de tardía solución. El sexo y la sexualidad merecen respeto y buena utilización, para atender la finalidad para la cual la Vida los ha organizado.


Cuando un espíritu reencarna por múltiples existencias en un sexo y lo cambia por necesidad evolutiva, vuelve con la anatomía deferente pero mantiene la psicología anterior, produciéndose una serie de dificultades de adaptación al nuevo cuerpo. Pese a eso, el respeto por la forma actual debe ser mantenido, evitándose así compromisos morales negativos, que impondrán necesarios rescates futuros. El sexo es un medio y no el fin primero de la vida. Solamente con el amor, el sexo consigue atender correctamente el fin para el cual fue creado por Dios, como instrumento momentáneo de la reproducción de la vida. Por esto, el amor es fundamental , es la vida de todos. Diariamente, millones de criaturas mal formadas o desavisadas, fascinadas por las ilusiones del placer se arrojan a los despeñaderos de la locura, por frustraciones y desasosiegos sexuales. Sublime campo de experiencias superiores normalmente se convierte en pantano sombrío de miasmas asfixiantes y tóxicos nefastos. A través del sexo, mientras tanto, el espíritu comienza su caminata en la Tierra, encuentra el regazo materno, las manos vigorosas de la paternidad, los brazos fraternos transformados en alas de socorro, el ósculo de la amistad pura y la seguridad del reequilibrio en la nueva oportunidad, que se asemeja a puerta bendita para la propia redención. No debemos olvidarlo en los cometidos humanos en que nos encontramos. No lo malgastemos imprudentemente, buscando las expresiones de su violencia. Sublimémoslo por la continencia, mediante la corrección del comportamiento, a través de la disciplina mental. No esperemos la senilidad para presentarnos serenos. Muchas personas de edad expresan amarguras, que son consecuencias de frustraciones coercitivas a las que se vieron obligadas; otras se caracterizan por conducir excesivas dosis de pudor, después de la travesía lamentable por los peligrosos ríos del uso desequilibrado, de lo que se arrepienten dolorosamente, pasando para la aversión sistemática; diversas fingen ignorarlo, después de perder las


exigencias naturales por el cansancio y la defunción que la ancianidad impone... Muchos males que no pueden ser fácilmente catalogados se originan de inquietudes intimas en los departamentos del sexo atribulado, desde los días de la juventud... En razón de esto, amemos, mientras lo permitan las fuerzas. Sin embargo, no esperemos que el ser amado esté compelido a responder a nuestras aspiraciones. Probablemente ese espíritu está vinculado a otro espíritu y llegaste tarde, por lo que no estamos facultados para separarlo de las uniones que se permitió prender espontáneamente. Si llegamos antes, no lo atormentemos con exigencias, porque es posible que su compromiso esté aun delante suyo. Si nos aproximamos tardíamente y deshacemos los lazos que ya mantiene, no tendremos la fruición de la felicidad, y si impedimos que marche en dirección a las tareas para las que reencarno, sufriremos más tarde, el sabor amargo de la desilusión, cuando pase el deseo desenfrenado inmediato.. Entreguemos nuestro amor a la vida y envolvámoslo en vibraciones de la ternura que hace feliz y dulcifica aquél que ama, mientras es amado. Si aun, no poseemos fuerzas para el cometido, no nos permitamos la conjetura de sueños esclavistas. Antes oremos y roguemos socorro de lo Alto, para que los Ángeles guardianes vigilantes nos extiendan manos compasivas y bálsamo tranquilizador. Nuestro amor limpio resplandecerá un DIA, después de la superación del tormento sexual, en paisaje festivo en el que nuestro espíritu cantará la música de la libertad y de la paz. En la Erraticidad, hay mentes ociosas, atormentadas y sedientas, victimadas por pasiones que aun no se aplacaron, que se encuentran realizando incesante intercambio obsesivo con los que se permiten, en la tierra, las alucinaciones sexuales y los desavisas afectivos. Por sus poderosa hormonas y vibraciones en el campo de la emoción, merece ser considerado el intercambio con los Espíritus, respectivamente aquellos que


se encuentran aprisionados en las fajas grotescas de la animalidad, de las pasiones viles. “Atraídos por las mentes encarnadas, se fijan en ellos produciendo fenómenos obsesivos de largo curso y vampi rizando a sus presas atormentadas. Otras veces, necesitados de proseguir en las manifestaciones tormentosas, inspiran a los inadvertidos y pasan a utilizarlos, volviendo a disfrutar el placer voluptuoso, en cuanto el ser orgánico se siente frustrado, insatisfecho, como ocurre también en el alcoholismo, en el tabaco, en la toxicomanía, etc. La muerte no libera a aquellos que se convirtieron en esclavos por libre opción, de las pasiones degradantes. En uniones terribles, se asocian a los encarnados con virulencia, explotándoles los centros genésicos y destruyendo en ellos la alegría y la esperanza de vivir. Sutilmente instalan los pensamientos depresivos o azuzan falsas necesidades, absorbiendo por procesos muy complejos las expresiones del placer fugaz e instalando las matrices de desequilibrio irreversible. Vigilemos la mente y controlemos el sexo. Cuando inusitados pensamientos nos ensombrezcan las estructuras mentales con ideas infelices; cuando los dulces afectos se transformen en recesos de nuestro corazón en horno de deseos; cuando la ternura con que envolvemos a los que estimamos o amamos se nos presente ardiente o angustiosa; ¿Cuándo pasemos a sufrir dolorosas constricciones en la organización genésica tengamos cuidado!. Ciertamente estaremos siendo obsesionados por otros Espíritus, encarnados de mente vigorosa o desencarnados infelices, en trama continua para arrojarnos a los precipicios de la alucinación. Levantemos el pensamiento a Jesús y entreguemos a ÉL EN CLIMA DE DONACIÓN TOTAL, seguros de que el Vencedor de todos los embates nos ayudara a salir de la cruel constricción, encaminándonos en dirección a la armonía. Para tanto, oremos y trabajemos por el bien común, y el bien de todos nos ofrecerá el lenitivo y la fuerza para la liberación a la que aspiramos. Pues de los corazones proceden malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias etc. Vallamos por tanto, caminando sin tergiversaciones, sin pensamientos ocultos, en la ruta bendita


que tomamos. Vallamos, siempre, sin temor, alejemos cuidadosamente todo lo que nos pueda estorbar la marcha hacia el objetivo eterno”. Si nos encontramos en un capitulo punitivo de la sexualidad, fuera de la actividad santificante para la cual la doto el Creador, no nos corrompamos y nos degrademos, aunque la mentalidad de la época nos sea favorable o nos aplauda... Preservemos las fuerzas morales y mantengamos el equilibrio. Cuando el ardor de los deseos nos queme, acordémonos del lenitivo de la oración y reconfortémonos quedamente. No nos hundamos en la alucinación ni sorbamos la taza licorosa, envenenada con satisfacciones torpes... no nos tornemos cómplices, ni nos enredemos en el problema de la emotividad sexual, manteniendo el comercio mental, inspirando pasiones, provocando tormentos, desequilibrando... No seamos factor de desdicha para nadie. Si estamos en régimen de orden, examinemos los que están agonizantes, bajo constricciones que no imaginas, los que padecen frigidez, exacerbación; los marcados por anomalías de esta o aquella naturaleza; los inquietos, los perseguidos en sí mismos. Si nos enfrentamos en campo de prueba con una u otra imposición psíquica o física, esperemos el mañana, no nos apresuremos. El problema no será resuelto de un golpe, y sin el debido cuidado, más se agrava. La vida no termina en el túmulo, ni se encierra toda, solamente, en la cápsula carnal. Transformemos las limitaciones en fuerzas y amemos los ideales de ennoblecimiento, así nos liberaremos de la incomprensión, encontrando la felicidad que anhelamos. Amemos sea cual fuera la situación en que nos deparemos y esparzamos amor por el camino, sembrando estrellas de esperanzas. Ellas mañana brillaran para nosotros. En cualquier circunstancia y especialmente en el análisis del acto sexual, debemos consultar al amor y el nos dirá que es lo que no debemos hacer a nuestro prójimo, lo que no nos gustaría que el nos hiciese. Y cuando debamos dirimir cualquier dificultad, se debe recurrir a la oración, que es el tónico de la


vida y el hilo invisible de luz que nos liga a las dinamos generadoras de fuerza vital y de paz. El rechazo sexual desvaría a los desequilibrados de la emoción y los tornan capaces de cualquier alucinación, porque se creen necesitados del plasma genético, que piensan que no pueden dispensar, cuando en realidad, se trata de un capricho personal, de torpeza moral. A veces, nos causa extrañeza que Entidades perversas se introduzcan en recintos cuidadosamente preservados y dedicados a la acción del Bien. Sin embargo, cuando son atraídas por las mentes viciosas que las prefieren, no se puede evitar su presencia. Ya que se trata de una elección personal y como cada ser respira el clima psíquico que le place, es inevitable la comunión espiritual, tornándose responsable el imprevisor por los daños que se impone, así como por aquellos que produce en otras almas. Infelizmente, nuestros más peligrosos adversarios se encuentran en nosotros mismos, que les damos guarida y los sustentamos con nuestros caprichos, orgullo y pequeñeces. El problema del sexo es del espíritu y solamente del espíritu vendrá, para él, la solución. De ese modo, cultivemos el hogar, atendamos la familia, hagamos cocreadoras en la Obra de Nuestro Padre, cooperemos con los que transitan con dolores y edifiquemos en la mentalidad general el concepto según el cual el sexo es para la vida y no la vida para el sexo.


El espirita y la cuestión sexual (mercedes cruz)