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EL CARNAVAL 15 /02/ 10 Ningún espíritu equilibrado cara al buen sentido, que debe presidir la existencia de las criaturas, puede hacer apología de la locura generalizada que adormece las conciencias en las fiestas carnavalescas. Es lamentable que en la época actual, cuando los conocimientos nuevos felicitan la mentalidad humana, ofreciéndoles la llave maravillosa de sus elevados destinos, descubriéndoles las bellezas y los objetivos de la Vida, se verifiquen excesos de esa naturaleza entre las sociedades que se pavonean con los títulos de la civilización. En la antigüedad, las fiestas del carnaval en Roma se presentaban como satánicas, cuando se inmolaba una víctima humana adversamente elegida, en su infeliz carácter pagano. Después, en la Edad Media, se aceptaba con naturalidad, que una vez al año es licito enloquecer, tomando cuerpo, en los tiempos modernos, en tres o más días de locura,


con la denominación, antes de la festividad de Pascua en honor del Rey de la Alegría. Hay estudiosos del comportamiento y del psique, sinceramente convencidos de la necesidad de descargar las tensiones y recalques en esos días en que la carne nada vale, cuya primera silaba de cada palabra compuso el verbere Carnaval. Sin duda sin embargo, la fiesta es vestigio de la barbarie y del primitivismo aun reinante, y que un día desaparecerá de la Tierra, cuando la alegría pura, la jovialidad, el jubilo real substituirán las pasiones del placer violento y el hombre habrá despertado para la belleza, el arte sin agresión ni promiscuidad. La vida humana se constituye de una secuencia de derroteros, algunos preestablecidos y consensados, en función del planeamiento encarnatorio, otros libres y posteriormente escogidos por nosotros cuando “caminar”. La intención de cada espíritu que reencarna es la de avanzar con buena voluntad y coraje. Por lo tanto, en las diversas contingencias de la vida, vamos a estar dispuestos a decir sí o no a las opciones disponibles, recordando una de las lecciones de aquel sublime carpintero (“sea tu hablar, si, si y no, no”)es el ocio, definido por los diccionaristas como “descanso, ocio, vagar, pasatiempo” y que ha recibido nueva conceptuación o valoración, para alcanzar el espectro de experiencia humana que puede proporcionar la vivencia y el desenvolvimiento de valores específicos, contribuyendo para la realización de cada persona, y expresando, aun, el aumento de la calidad de vida y la mejoría de la salud (física o psíquica). Hay en verdad, tantas formas de diversión, recreación o entretenimiento disponibles para el hombre contemporáneo, algunos medios reales de sana alegría y mejora (individual y colectiva), para nuestra elección. Como ejemplos podríamos citar: Paseos, búsquedas del tesoro, el teatro o el cine, la familia festina, el fútbol con los amigos, jugando con los niños, etc. En el ámbito cultural, deben ser consideradas, también, las especificidades de cada región, cuando las tradiciones implican en la promoción de festejos (populares o religiosos) que interesan a las personas que allí


residen, bien como atrayendo visitantes y turistas. En el escenario brasileño, el ejemplo típico es el carnaval, que alcanza en determinadas metrópolis, una vasta y detallada programación, en ambientes públicos o privados, ofreciendo diversas opciones de recreación a las personas. Más, al contrario de lo que muchos piensan, el carnaval no es un evento originariamente brasileño. Sus orígenes datan de la Edad Antigua, donde en la vieja Roma, capital del mundo, había orgias templarías en homenaje a los dioses (Lupércio, Saturno, Baco), con lujuria y excesos de todo orden (desde el plato hasta las experiencias sexuales). En esos días de antaño, el carnaval simbolizaba la miseria moral de los seres humanos, junto al abuso material, con visible cosecha de sufrimientos (enfermedad, crímenes y barbaridades). En Brasil, el carnaval fue introducido por los portugueses probablemente en el siglo XVII, con el nombre de Entrudo, una forma popular de brincar, que persistió durante la Colonia y la Monarquía, que consistía en una risa alegre, más violenta y salvaje, pues las personas tiraban, una a las otras, agua con limón o tubos de cera y luego en polvo, cal y todo lo que tenían a mano. Después la práctica fue sustituida por elementos menos agresivos, como, el confite, la serpentina y el lanza-perfume. En 1840 se realizó el primer baile de carnaval y, seis años después, surgió el "Zé Pereira", un grupo de fiesteros en la calle con tambores y zambombas. Posteriormente, brotaron los cordones, las sociedades carnavalescas, bloques y ranchos, Y el corso (ahora desaparecido), que involucró a un desfile de automóviles por las calles de la ciudad, todos arriba hacia abajo, con fiesteros disfrazados lanzando confeti y serpentinas unos a otros. En 1929, fue creada la primera escuela de samba (Dejar Hablar), en el barrio de la Estación (Río de Janeiro – RJ) Datan de esta época las diversas manifestaciones populares (chistes, bromas, juegos y diversiones), reuniendo amigos y familiares, que se fantaseaban, procurando mostrarse creativos, llamativos, originales, satirizando los problemas sociales de la época, las figuras políticas o imitando a la naturaleza. Esta práctica, algún tiempo después se transformó en “travestismo” (con hombres vestidos de mujer y viceversa, o, las fantasías de los nobles, reyes, reinas, piratas, almirantes, generales,


artistas, como representar a personalidades deseadas o evidenciadas en vidas anteriores). Según especialistas e historiadores, en las épocas inaugurales del festejo en nuestra patria, no había abusos de naturaleza sexual. Fue con la expansión de la Sociedad que comenzaron a surgir los trastornos de orden moral y los desajustes sociales, transformando el carnaval en el vehículo para el vaciado de los personajes llamados "tortuoso" dando rienda suelta a los instintos y las manifestaciones de la naturaleza inferior. Desde hace algún tiempo, los mayores reflejos en la práctica son el de la violencia y la animalidad, que dan lugar a disputas y conflictos en los pasillos y las calles. Lamentablemente el espacio para la exhibición de "dramas del alma" que explotan en el cuerpo. El travestismo libera las manchas del psiquismo, las frustraciones, los desagravios, la sed de venganza y las diversas angustias interiores, que la experiencia humana, que fluye, por supuesto, de los gastos de esta y otras experiencias espirituales, débitos a ser saldados en nuevas experiencias. ¡Una lástima! Los defensores del carnaval dicen que el mismo es un liberador de tensiones, haciendo fluir las energías… ... Sin embargo, la temporada de carnaval, se encontró reducción de los tipos de agresión y de la neurosis – es verdadero sumatorio de violencia urbana y de infelicidad familiar jamás vista en el mundo contemporáneo. En el campo de la sexualidad, es notorio constatar que el individuo se permite una mayor permisividad, en el clima del “juego”, ya que, “a cara descubierta” y en lo cotidiano de las obligaciones sociales, no le sería lícito actuar de tal modo, tanto en razón del juzgamiento popular como por el cercenamiento promovido por la legislación humana. Hay millones de personas envueltas en el bárbaro divertimiento que no censuramos, entre tanto, hay un número superior de personas que no le ofrecen culto, ni aun mismo experimentan cualquier interés ante el apelo de la folia alegre. ¿Cuántos utilizan esos días en los que el trabajo habitual sufre alteración, para buscar rincones interioranos apreciables, regiones serranas y playas para el descanso?


Las personas maduras se sirven de los días de carnaval para estudio, meditación, encuentros de renovación espiritual y ocio. Hay un gran progreso moral que nutre a la humanidad y no podemos ignorar. Jamás hubo tan gran interés en el hombre por sus hermanos, con la intención de ayudarlos a levantarse y marchar con dignidad. Los intentos encaminados al ennoblecimiento de los seres humanos, se multiplican bendecidos, fomentando la alegría la paz. Las minorías raciales reciben respeto; los preconceptos van siendo barridos del planeta; los derechos del ciudadano, aunque aun violados, son defendidos; la ecología consigue adeptos fervorosos; las clases menos favorecidas, que padecen miseria socio económica, ya no son despreciadas, no obstante no gozan de las consideraciones que todos merecen; los proletarios se hacen oír; se cogita aumentar los órganos de asistencia social a los carentes de todo orden; las leyes son más benignas y estudiosos del comportamiento están identificando más dolencias en la criatura humana que maldad, aun mismo en aquellos que resbalan en los abismos de los crímenes hediondos; la libertad ya sustenta ideas de dignidad entre los pueblos. Son innumerables las conquistas morales de la humanidad en poco más de ciento cincuenta años, pronunciando adquisiciones aun más relevantes en relación al futuro. Lo que vemos son restos del pasado de todos nosotros, aun no superados, que permanece reteniéndonos en la retaguardia de las disipaciones, sin embargo la voz y el magnetismo de Cristo nos está arrastrando de las sombras para la luz, que estamos atendiendo y aceptando. Alegrémonos, por tanto, y observemos con optimismo, lo que desfila ante nosotros… Entonces, ahí estábamos sumergidos en la risa oscura de la ilusión, mientras ahora, aquí estamos, donde medran el equilibrio y la paz. Mientras los trabajos y los dolores bendecidos, generalmente incomprendidos por los hombres, les pulen el carácter y los sentimientos prodigalizandoles los beneficios inapreciables del progreso espiritual, la licencia de esos días perjudiciales opera, en las almas indecisas y necesitadas del amparo moral de los otros espíritus más esclarecidos, el renacimiento de la animalidad que solo los largos aprendizajes hacen desaparecer.


Hay en esos momentos de indisciplina sentimental el largo acceso de fuerzas de las tinieblas en los corazones y a veces toda una existencia no basta para realizar los reparos de una hora de insania y de olvido del deber. Es extraño que las administraciones y elementos del gobierno colaboren para que se intensifique la larga serie de lamentables desvíos de espíritus débiles, cuyo carácter aun aguarda el toque meticuloso del dolor para aprender las grandes verdades de la vida. Mientras haya miserables que extienden las manos suplicando, llenos de necesidades de hambre, sobran las grandes contribuciones para las salas de vestir y se intensifique el olvido de obligaciones sagradas por parte de las almas cuya evolución depende del cumplimiento austero de los deberes sociales y divinos. El carnaval “Queridos hermanos”. Actualmente, en los días que anteceden a las fiestas carnavalescas, vuestro ambiente terrenal asume características asustadizas, si se pudiese juzgar por la óptica de la espiritualidad. Del mundo astral inferior emergen las más grotescas figuras que os inspiran a dar vida a las máscaras horrendas y fantasías que infectan vuestro ambiente, además de estimular en los incautos o actos de barbarie e insensatez. Tan comunes en vuestro medio en esta época. ¿De dónde creéis que los hombres buscan inspiración para realizar sus fantasías infelices? Buscan en el mundo astral inferior y aquellos que están a la espera apenas de una oportunidad para exponer sus flaquezas, sumergiéndose en ella con todas sus almas, para solo más tarde arrepentirse de sus actos, que no raro asumen consecuencias dolorosas. Ved la situación de gran parte de los que se ocupan de la diversión tan desprovistos del buen sentido. Generalmente están envueltos por el alcohol y otras drogas para justificar su actitud de irreverencia y lo ridículo de sus apariencias. Sabed que todos los que buscan el placer de diversión tan infeliz, están expuestos a las influencias de la atmosfera de perturbación que se forma en esos ambientes de atraso y esterilidad de las cosas santas.


Huid, pues, vosotros que sois espiritas, de esos ambientes en el cual pululan la sensualidad, la lujuria, la búsqueda del placer fácil, la incuria, el sexo sin responsabilidad. Son Espíritus aun ligados a las cosas terrenales esos que estimulan la falsa alegría del carnaval. Cantar canciones de alabanza a Dios con el espíritu en el jolgorio no libera error del hombre de permanecer en ambientes contaminados por propia voluntad y, peor aún, con la aprobación de los deberían instruir en el sentido de esclarecer sobre la realidad de esa locura colectiva. Observar con cautela al día siguiente a los que se exceden en esas ocasiones, a los que se someten a la juerga insensata, y verán que nada construye de bueno para sus vidas. ¿Sin embargo, si el Espíritu de la Tierra busca el camino de la mejora moral, que l hace entre aquellos que no son conscientes de las leyes y que no tienen la visión dada por la Doctrina Espírita? Son bien culpables si, sabiendo de las consecuencias dañinas de un acto, se someten a él, voluntariamente. ¡Pensad! Los preparativos para la gran fiesta están siendo preparados hace meses. Las escuelas de samba preparan, a lo largo del año, las fantasías con las que los integrantes desfilaran en las largas avenidas, en medio de las calles abarrotadas de espectadores. Los juerguistas salen de diversas partes del mundo, trayendo en el bagaje un sueño común: “el baile y la fiesta”. Personas respetables, dignos ciudadanos, personas famosas, se permiten “salir de lo serio” en esos días de carnaval. Trabajadores anónimos, que andan caminando con dificultad financiera durante todo el año, gastan lo que no tienen para sentir el placer efímero de curtir días de completa locura.

Malhechores comunes se aprovechan de la confusión para realizar nefastos crímenes, confundidos con la masa humana que pula frenéticamente.


Jóvenes y adultos se dejan caer en las armas viscosas de las drogas alucinógenas. Ese es el lado de la fiesta que podemos observar en este lado de la vida. Más hay otro lado de esa fiesta tan disputada: el lado espiritual. Narran los Espíritus superiores que la realidad del carnaval, observada desde el más allá, es muy diferente y lamentablemente más triste. Multitud de Espíritus infelices invaden también las avenidas en un triste espectáculo de grandes proporciones. Malhechores de las tinieblas se vinculan a los juerguistas por los hilos invisibles del pensamiento, en razón de las preferencias que llevan en su mundo íntimo. La sintonía, en el Universo, como la gravitación, es ley de la vida. Se vive en el lugar y con quien se desea psíquicamente. Hay un intercambio vibratorio en todos y en todo. Y esa sintonía se da por los deseos y tendencias alentados en la intimidad del ser y no de acuerdo con el embalaje exterior. Y es gracias a esa ley de afinidad que los espíritus de las tinieblas se vinculan a los juerguistas descuidados, induciéndolos a orgias deprimentes y actitudes grotescas de lamentables consecuencias. Espíritus infelices se aprovechan de la onda de locura que toma cuenta de las mentes, para concretizar crueles venganzas planeadas hace mucho tiempo. Macabras tramas son programadas en el más allá del túmulo y llevadas a efecto en esos días en que momo reina soberano sobre las criaturas que se permiten caer en la folia. Ni aun mismo las criaturas están a salvo del triste espectáculo, cuando esos juerguistas salen de las sombras para festejar momo. ¡Cuántos crímenes acontecen en esos días…! Cuantos accidentes, cuanta locura… A medida que nuestros ojos perciben el brillo de los reflectores de lentejuelas y calles iluminadas, la visión de los espíritus contempla el


ambiente espiritual envuelto en densas y oscuras nubes creadas por las vibraciones de bajo tenor. Y las consecuencias de ese grotesco espectáculo se hacen sentir por largo plazo. En los abortos realizados algunos meses después, fruto de envolvimientos livianos, en las separaciones de las parejas que ya no se soportan más después de las sensaciones vividas bajo el calor de la fiesta, en el desespero de muchos, después que se quitan la máscara…. Por todas esas razones vale la pena pensar si todo eso es válido. Si vale la pena pagar tan alto precio exigido `por unos pocos días de locura. Los noticiarios estarán divulgando, durante y después del carnaval, las tristes estadísticas de horrores, y esperamos que usted no forme parte de ella. ¿Sabe usted que muchas de las fantasías de grotescas expresiones son inspiradas por espíritus que viven en las regiones inferiores del más allá? Es más común de lo que se piensa, que los hombres visiten esos sitios de desespero y locura durante el sueño del cuerpo físico, a través del llamado sueño. Mientras el cuerpo reposa el espíritu queda semi liberado y hace sus incursiones en el mundo espiritual, buscando siempre a los seres con los cuales se afina por las vibraciones que emite. Así, es importante que busquemos sintonizar con las esferas más altas, donde viven los espíritus benefactores que tienen por objetivo ayudarnos a vencer la difícil jornada en el cuerpo físico. ¡Cuidad vuestro Espíritu con celo! ¡Orad! Perseverad en el Bien, en la vigilancia y por encima de todo en el esfuerzo para vencer las malas inclinaciones. No os ocupéis con las cosas efímeras, con las falsas alegrías de las aglomeraciones humanas que, de verdaderas, tienen apenas exaltación del ego, de la fantasía y de las flaquezas humanas. Si pudieseis ver la realidad del mundo espiritual en esas ocasiones, ciertamente huiríais de esos ambientes como las ovejas huyen de los lobos.” Lázaro La acción altamente meritoria sería la de emplear todas las verbas consumidas en semejantes festejos en la asistencia social a los necesitados


de pan y de cariño. Al lado de los enmascarados de la speudo-alegria, pasan los leprosos, los ciegos, las criaturas abandonadas, las madres afligidas y sufridoras. ¿Por qué demorar esa acción necesaria de las fuerzas conjuntas de los que se preocupan con los problemas nobles de la vida, a fin de que se transforme lo superfluo en la migaja bendecida del pan y de cariño que será la esperanza de los que lloran y sufren? Que nuestros hermanos espiritas comprendan semejantes objetivos de nuestras pretensiosas opiniones, colaborando con nosotros, dentro de sus posibilidades, para que podamos reconstituir y reedificar las costumbres para el bien de todas las almas. Es incontestable que la sociedad puede, con el libre albedrio colectivo, exhibir superfluidades y lujos suntuosos, más, mientras hubiese un mendigo abandonado junto a su morada y a su grandeza, el solo podrá ofrecer con eso un elocuente atestado de su miseria moral. Recordemos un ejemplo en la ciudad de Rio de Janeiro, en 1939, fue una nueva realización de la alegría carioca, derrama en las almas de los Sebastianópolis tamaño gigante de los placeres fáciles de vino y las vibraciones ruidosas, que produce el olvido temporal de las responsabilidades más nobles de la vida. Un escritor, encarnado o desencarnado, que hablará en contra de los excesos de la temporada de carnaval en Río de Janeiro, tienden a perder su tiempo y su sagrado esfuerzo. Los tres días de Momo son integralmente destinados al levantamiento de máscaras con la que todo sujeto sale a la calle en los demás días del año, y la mayoría de los lectores no desean sacrificar la paz de sus hábitos más antiguos. Se mata el vecino, gritan las estadísticas, protestan los religiosos, lloran los juerguistas que no pudieron salir de la intimidad doméstica, el imperativo del momento es buscar el torbellino de la Avenida o descender de los morros pobres y tristes para la Plaza Onze, cara a la llamada irresistible del Carnaval y de sus incontables seguidores. Rio tanto se dedico al reinado bufo que el gobierno amparó las tendencias generalizadas del pueblo, porque el hombre de la administración, preocupado con los fenómenos diplomáticos y con los cuadros del


presupuesto, no dispone de tiempo para atender al total de las necesidades de los gobernantes, apreciando, por la rama, a sus predilecciones, cumpliendo su psicología política satisfacer las exigencias populares, para que las masas dejen en paz, en la solemnidad del gabinete, dentro, la solución de sus graves problemas administrativos de orden inmediato. Fue así que atrajimos grandes corrientes turísticas, no solo para la contemplación de las bellezas topográficas de la valerosa ciudad de San Sebastián, más también para el conocimiento de las pasiones desencadenadas de nuestro pueblo en Ademanes de Terpsícore africana. Este año, la intensificación de la tregua, con la nota de los Yankees y los marineros suecos, se ha entregado totalmente a la fiesta. El movimiento carioca causo una nueva vida. No falto la nota alegre y pintoresca de la criatura que nació en Niteroi, en plena calle, sobre un lecho improvisado de serpentinas. Los periódicos y las estaciones radiofónicas no tuvieron otro asunto que no fuese el de la victoria de Momo en su reinado extravagante de orgia. Los comerciantes se manifestaron. La cerveza, el chupito y otras bebidas tuvieron el consumo aproximado de cinco millones de garrafas. Desarrollo extraordinario y lucros asombrosos. Prósperos negocios de la Central y de la Cantarería. Hubo, sin embargo, otra estadística menos conocida. El Delegado de Menores recibió cuatrocientas doce reclamaciones, sobre criaturas desaparecidas. Solo en el Puesto Central de Asistencia Municipal fueron atendidas más de mil cien personas. A la par del progreso de los negocios, se multiplicaron las agresiones, proliferó el crimen, se multiplicaron las caídas en la vía publica, los accidentes de toda naturaleza, los desastres de automóviles, las expresiones de alcoholismo, los intentos de suicidio, las intoxicaciones, los casos de hospitalización inmediata, sin referirnos a los dolorosos dramas


de la sombra, que quedaron en penumbra, recelosos de la investigación policial y de la crítica de los vecinos. El carnaval paso como ola furiosa, llevando, como siempre, todos los buenos sentimientos aun vacilantes, que aguardaban el ancora de la fe pura, con el fin de consolidarse en el mar infinito de la Vida. Ante las vibraciones del carnaval del pueblo carioca, nosotros nos callamos, sin embargo, como el hombre que daña las irreflexiones de un amigo, silenciando, en cuanto a su proceder, cara a las cualidades generosas que exoneran su personalidad.

Somos de los que creen en la eficacia de la educación para el exterminio completo de esos excesos dolorosos, por cuanto el problema es de orden educativo. A propósito de esa necesidad inmediata de nuestro pueblo, me place recordar, en esta página, la leyenda de la manzana podrida, que alejas, sin poder determinar, en el momento, el objeto preciso de mi recuerdo. Reunidos en la plaza pública, algunos antiguos patricios romanos hablaban asociados de los desvíos del imperio y de la penosa decadencia de sus costumbres en la familia. Algunos, poseedores de esperanza, apelaban por la guerra o para nuevos decretos de fuerza que compeliesen a sus compatriotas al cumplimiento de los más sagrados deberes de la existencia. Sin embargo, uno de los componentes del grupo tomó una manzana podrida grande, exclamando: “Esta manzana, amigos míos, es el símbolo del actual Imperio. ¡Nunca más volveremos al seno de nuestras antiguas realizaciones!... El día en que esta fruta vuelva a ser bella, retomando su pureza primitiva, también nosotros habremos restaurado la alegría en nuestra vida, con la vuelta a las sagradas costumbres!... Los compañeros seguían sus palabras, con atención, cuando el más viejo y experimentado de todos respondió con austera nobleza: -¡Os engañáis, amigo mío!...


Podremos renovar nuestra vida, como esa fruta podrá venir más tarde a ser nueva y bella. Tomemos las simientes de esta manzana condenada y sembrémosla, de nuevo, en el seno de la Tierra generosa. ¡Cultivemos sus brotes con cuidado y amor y, bajo el amparo del tiempo, y nuestro esfuerzo la verá multiplicada en nuevas manzanas frescas y hermosas!... Hagamos así también con nuestro pueblo. Busquemos sembrar en el ala de las generaciones florecientes los principios sagrados de nuestras tradiciones y de nuestros hábitos y, más tarde, toda podredumbre habrá pasado en la estela del tiempo, para caminar hacia el futuro por la pureza de nuestro idealismo! " El carnaval es la manzana podrida de Rio de Janeiro. En su intimidad, sin embargo, está la simiente generosa de los elevados sentimientos del alma brasileña. Cultivemos esas simientes sagradas en el espíritu de las generaciones que surgen. Que se congreguen todos los núcleos del bien, para las sublimes realizaciones de esa gran labor educativa, y la podredumbre habrá pasado con el tiempo, a fin de que podamos trabajar, en nuestro sagrado idealismo, bajo las luces generosas y augustas del Cruzeiro. Recordemos que el Plano Espiritual está habitado por Espíritus de diferentes naturalezas,. Están los que componen las falanges del Bien, en un número relativamente reducido y los que integran las Falanges de las Tinieblas, muy numerosos. Los Espíritus buenos, que ya avanzaron bastante en la escala evolutiva, son aquellos que procuran ayudarnos en nuestras dificultades, armonizando nuestros sufrimientos y transmitiéndonos buenas intuiciones. Los Espíritus malos, son aquellos que se encuentran atrasados en la senda del progreso, infelizmente, aun se complacen en la práctica del mal y se encuentran acechando, aguardando cualquier oportunidad para actuar, principalmente cuando, desavisadamente, entramos en sintonía con ellos, alimentando deseos materialistas y sentimientos animalizados.


Los malos espíritus se aprovechan en los días de carnaval, para extravasar en los encarnados todas sus maldades, cuando los pensamientos y sentimientos se fijan más en los placeres de la materia. Una vez que hemos caído en las trampas, pasamos a ser guiados por las fuerzas malignas y una comprobación de todo eso , la encontramos en la realidad de las estadísticas policiales y hospitalarias, por el número cada vez más grande de hechos policiales, hospitalarios y de óbitos, en el periodo carnavalesco. Todo depende de nuestro pensamiento y de nuestros sentimientos. Si ellos fueron buenos atraeremos las buenas compañías, más si fueran malos, atraeremos a los malos Espíritus. Las fuerzas carnavalescas, con facilidad, hacen expandir tensiones y ansiedades refrenadas, liberando complejos y recalques intensamente reprimidos en los días comunes. Intereses puramente materiales absorben atenciones de multitud la atención de las masas, las peleas y molestias se multiplican, invigilância, la intolerancia y falta el amor fraternal generar excedentes que son responsables de los males que afligen a miles de hogares. Como la misericordia divina es infinita, el socorro siempre desciende de lo alto. En el campo espiritual, grande Prontos Socorros de emergencia son montados en locales estratégicos, alrededor de las grandes ciudades, donde el carnaval “"Zumbido" para la ayuda fraterna de las víctimas de esas trampas y son heridos y mueren en los días de carnaval, de manera espectacular, a través de peleas, accidentes, homicidios y suicidios. A nosotros espiritas, que nos fue dado conocer la Doctrina de los Espíritus, codificada por Allan Kardec, nos cabe el deber cristiano de la caridad, orando intensamente por nuestros hermanos que se accidentan y sucumben en los días de carnaval. Nuestra oración debe atender no solamente a los sufridores diezmados por el carnaval, sino también a aquellos hermanos nuestros que aun cierran filas en las Falanges de las Tinieblas, fomentando los desequilibrios en tales acontecimientos. Que la luz de la comprensión de la vida espiritual de causa y efecto, puedan despertar a todas las conciencias en dirección a la alegría sana, a la Paz y al Amor Fraterno. Fuentes del que se ha extraído:


TRABAJO REALIZADO POR MERCHITA, EXTRAIDO DE DOCUMENTOS TRADUCIDOS de Chico Xavier (médium), Emmanuel (Espíritu): Revista el Reformador Publicación de la FEB 2/1987. Lázaro. Becerra de Meneses. Humberto Campos y otros

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