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EL CÁLIZ DE LA DESILUSIÓN (Hermano Saulo)

Las dificultades y los sinsabores que surgen delante de nosotros no surgen al azar. Son como flechas que parten de un arco en dirección a un objetivo. Tienen un sentido, que precisamos comprender, nos traen un mensaje que precisamos descifrar. El cáliz de hiel de la desilusión no puede ser apartado, como no lo fue ni siquiera el de Jesús, pues su amargura es el remedio de que carecemos para librarnos de males mayores. Si los amigos y compañeros de hoy nos traicionan, de tal modo que se vuelven contra nosotros, olvidándose de cuanto les servimos en tantas oportunidades, y no es nada raro, que suceda de una manera inexplicable e injustificable; ¿de qué serian capaces tarde o temprano? Es mejor que nos


ofrezcan cuanto antes el cáliz de la desilusión, la hiel de la decepción. La vida terrena es poco duradera, como enseña el ítem citado del “Evangelio Según el Espiritismo” y con su rapidez saldamos en poco tiempo viejas deudas que tardaríamos en pagar siglos en la vida espiritual. Mucha gente se queja de que la traición venga de parientes y de amigos, de los propios compañeros de trabajo. Pero ¿de dónde podría venir, si no precisamente de aquellos que marchan a nuestro lado? Dios escribe derecho con líneas torcidas, dice un conocido proverbio. Nuestras pruebas son nuestras bendiciones, cita Emmanuel. Para el espírita los sucesos de la vida, por nefastos que puedan parecer, tienen siempre un sentido oculto, que es la bendición oculta del mensaje de Emmanuel. Es en el Espiritismo donde la tesis de la Providencia Divina se justifica y se comprueba, mostrándonos que la mano de Dios traza el camino de nuestra evolución. El hombre propone y Dios dispone. El hombre se engaña, pero Dios le desengaña. Sería absurdo que protestásemos contra las medidas providenciales de Dios en nuestro favor. Es mejor extirpar un tumor que dejarlo que extienda su infección por todo el organismo. Del libro “La hora de testimoniar” de Herculano Pires


El cáliz de la desilusión (j herculano pires)