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EL AMOR Y EL SUFRIMIENTO MECANISMOS DE LA EVOLUCIÓN El sufrimiento se presenta para el hombre como un pertinaz adversario. En todas las épocas el traba una dura batalla para eximir el dolor, intenta luchas infructíferas, en las cuales agota las fuerzas, el animo y el equilibrio, cayendo, después, en más graves aflicciones. El hombre trata de pasar incólume al sufrimiento es la gran meta que persigue. Por lo menos intenta disminuir su intensidad o calmarlo, para disfrutar de los placeres de la existencia en incesantes variaciones. Al ser inmediatita, le interesa solo el hoy, sin mirar el porvenir. Considerando el sufrimiento como un castigo de Dios, la criatura se impone otras formas de dolor, no dándose cuenta del equivoco en que maniobra. Sin embargo el dolor no es una punición, es un excelente mecanismo de la vida al servicio de la propia vida.


Fenómeno de desgaste por las alteraciones naturales de la estructura de los órganos - a medida que la energía se altera, viene la deteriorización de la envoltura material que ella vitaliza – esa separación está acompañada por las sensaciones desagradables de la angustia, del desequilibrio y del dolor, de acuerdo con el área afectada del individuo. Es inevitable que no exista el sufrimiento en la Tierra y en las áreas vibratorias que circundan el planeta, en las cuales se movilizan sus habitantes. El forma parte de la etapa evolutiva del orbe y de todos cuantos aquí se encuentran, marchando hacia planos más elevados. En la variada génesis del sufrimiento, todo esfuerzo para mitigarlo sin la remoción de las causas, no logrará sino paliativos, postergaciones. Aunque en alguna ocasión premie al enfermo con una súbita mejoría, si la terapia no alcanzó las razones que lo desencadenan, el transitará de una problemática hacia otra sin conseguir la salud real. Solo cuando el opta por la armonía interior, se opera la conquista de la paz. En tal situación, aunque sucedan los procesos transformadores de la acción biológica, el sufrimiento que emana de eso no afecta la emoción ni se transforma en causa de daños. A semejanza de otros automatismos fisiológicos, la conciencia no registra su manifestación. Por tanto, el sufrimiento puede y debe ser considerado una enfermedad del alma, que aún se sujeta a las sensaciones y opta por las direcciones que producen desequilibrios. Los intereses inmediatos, las pasiones primitivas impulsan a ser rumbo al gozo, sin la ética necesaria o el sentimiento elección superior, y la arroja en los despeñaderos de los conflictos que generan desarmonía de las defensas orgánicas, las cuales ceden a la invasión de los microbios y virus que destruyen su inmunidad, instalándose , insaciables, devoradores. De la misma forma, los equipos mentales hipersensibles, se desajustan, abriendo el campo para la instalación de las alineaciones, de crueles obsesiones.


El sufrimiento no es impuesto por Dios, constituyéndose en una elección de la propia criatura, aun mismo, porque su intensidad y duración está en razón directa de su estructura evolutiva, de las resistencias morales característica de su estado espiritual. Es la sensibilidad emocional la que filtra el dolor y lo exterioriza. Con ella reducida, las agresiones de cualquier orden reciben respuesta de violencia y agresividad. En las fajas más primitivas de la evolución, se dan los fenómenos de dolor, desgaste, envejecimiento y muerte, debido a que los seres están casi destituidos del raciocinio y emotividad, pues se encuentran en germen, siguiendo una línea direccional autómata, en la cual las excepciones atestiguan el transito de la esencia psíquica hacia estados más elevados. El sufrimiento es mayor en las áreas moral y emocional, que solo se encuentran en los portadores de un más alto grado de evolución, de sensibilidad, de amor, capaces de superar tales condiciones, sobreponiéndoseles mediante el control de que son portadores, diluyendo en la esperanza, en la ternura y en la seguridad de la victoria las imposiciones aflictivas. Huir, escamotear, anestesiar el sufrimiento son métodos ineficaces, mecanismos de alineación que postergan la realidad, sumándose siempre con la sobrecarga de las complicaciones consecuentes del tiempo perdido. Una actitud valiente de examinar y enfrentar el sufrimiento, representa un valioso recurso de lucidez, con efecto terapéutico propiciador de paz. Las reacciones de ira, violencia y rebeldía contra el sufrimiento, más lo amplían, porque desencadenan nuevas desarmonías en áreas no afectadas. La resignación dinámica, la aceptación del problema con una actitud valiente de enfrentarlo y remover su causa, representan un avanzado paso para su solución. El equilibrio mental y moral del sufrimiento, es muy significativo y se consigue a través del entrenamiento por medio de la meditación, por la oración, que proceden del conocimiento que ilumina la conciencia, orientándola correctamente.


Se puede decir que la presencia del sufrimiento en el hombre es a causa del distanciamiento del amor, que es su gran y eficaz antídoto. Interdependientes, el sufrimiento y el amor, son mecanismos de la evolución. Cuando uno se aparta, el otro se presenta. Muchas veces coronando la lucha, en la etapa final, vemos que surgen simultáneamente, sin los daños que normalmente desencadenan. La historia de los mártires concepto.

nos testimonia la legitimidad del

Pero por encima de todos ellos, se destaca el ejemplo de Jesús, enseñando, por el amor, la victoria sobre el sufrimiento durante toda su vida, principalmente en los momentos culminantes del Getsemani al Gólgota y de allí a la resurrección… ENVIAR

Con mucho amor y cariño de Merchita Extraído del libro “Plenitud” de Divaldo Pereira Franco


El amor y el sufrimiento mecanismos de la evolución (mercedes cruz)