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DEBERES PARA CON LA FAMILIA Mercedes Cruz Reyes Es imposible auxiliar el mundo, cuando aun no conseguimos ser útiles en una casa pequeña “la casa en que la Voluntad de Dios nos situó, a titulo precario. Antes de la gran proyección personal en la obra colectiva, el discípulo debe aprender a cooperar, a favor de los familiares, en el día de hoy, convencido de que semejante esfuerzo representa una realización esencial. Hay un deber mayor para con la familia. Pues ella es el prójimo más próximo, frente a ella podemos escuchar y ser oídos. La familia nos dio la oportunidad de ser visibles en el mundo, en el cual debemos hacer y cumplir la voluntad de Dios. Aquellos que tienen responsabilidades dentro de la familia podrán encontrar, en el seno de ella, un vasto campo de trabajo y de realizaciones. La divulgación


del Evangelio dentro de casa casi no carece de los recursos de la palabra, pues en ella funciona, con más provecho el ejemplo. El que dirige un hogar recibe ayuda de los que conviven con él, cuando estos señalan las faltas que no tuvo oportunidad de corregir. Si el espirita debe ser prudente, virtuoso, tolerante, humilde abnegado y caritativo, entre sus hermanos del ideal y en el seno de la Humanidad ¡Cuánto más debe serlo en la familia! Si son sagrados los deberes que se han de cumplir entre nuestros hermanos en la Humanidad, mucho más lo son los que tenemos que cumplir en la familia. Porque debemos considerar que, más allá de los vínculos que en esta existencia nos unen con los lazos indisolubles, tenemos siempre historias pasadas, que se enlazan con la historia presente. Si ya consiguió la humildad, el hogar será para él es la mejor escuela, donde el aprendizaje sea tal vez más profundo. Nadie se pierde por quedar preso, en un hogar, al contrario, gana mucho, si sabe vivir con los que le rodean, comprendiéndolos. Jesús nació en un hogar, y cuando llegó el momento, rompió los vínculos que lo retenían y formó otros hogares por no atarse, pues Su misionera la de ser Maestro de todas las ovejas. Su hogar es la Humanidad y todos somos, en Dios, nuestro Padre, Sus hermanos más pequeños. Hay quien construye hogar con deberes y compromisos asumidos, así como el que viene para eso, haciendo todos los hogares suyos, derramando su amor por toda la Tierra. Cada ser tiene una misión diferente una de otra y cuando entiende su deber, el resto Dios lo añade. El apóstol Pablo aconseja el ejercicio de la piedad en el centro de actividades domesticas, mientras tanto, no elude la piedad que llora sin coraje ante los enigmas aflictivos, mas aquella que conoce las zonas neurológicas de la casa y se esfuerza por eliminarlas, aguardando la decisión divina a su tiempo. La mejor caridad que el hombre puede ejercer sobre sí mismo, es la de prepararse en pensamientos, ideas y sentimientos para hacer el bien al prójimo, ya que ha de hablar con dignidad, trabajar con discernimiento y ayudar por Amor. Si un soldado necesita un entrenamiento con las armas para luchar y vencer al enemigo, mucho más los soldados de Dios, necesitan prepararse ejercitando la caridad ya que en ella podemos encontrar el arma más valiosa para asegurar


el trabajo en los demás. . La caridad para con nosotros es en el sentido de prepararnos en pensamientos, ideas y sentimientos para poder hacer mejor el bien a nuestro prójimo. Todo seguidor de Cristo, y que desee esparcir su semilla, divulgar su palabra deberá prepararse para hablar con dignidad, trabajar con discernimiento y ayudar por Amor. Comencemos en la intimidad del templo doméstico a ejemplificación de los principios que poseemos, con sinceridad y firmeza, uniformizando el propio procedimiento, dentro y fuera del. Fe espirita en el clima familiar, es fuente del Espiritismo en el campo social. Callemos todo impulso de cólera o violencia, amoldando el Evangelio de forma para restablecer la armonía en si mismo delante de otros. La humildad construye para la vida eterna. El hogar es la primera escuela. Siempre que nos sea posible convertir el santuario familiar en un dispensario de socorro a los menos felices, con la aplicación de aquello que sea menos necesario para la manutención domestica. La Sara de Cristo no tiene fronteras. Si estamos solos con nuestra fe, en el receso del hogar, el espirita debe atender fielmente al testimonio del amor que le cabe, acordándose de que responderá en cualquier tiempo, por los principios que abraza. Las luces humanas nos sitúan siempre en el papel que debemos desempeñar.

Deberes para con la familia (mercedes cruz)  

DEBERES PARA CON LA FAMILIA (MERCEDES CRUZ)

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