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COMPAÑERO NOVATO Emmanuel Integrado en una agremiación de la Doctrina Espírita, usted, confiadamente, pide esclarecimientos y directrices. Sin embargo, nos sentimos avergonzados para hacerlo. ¿Qué trabajador de nuestra indicación estará bastante habilitado para aconsejar con seguridad? ¿Quién no tendrá infantilidades en el corazón? Mas, si usted está realmente comulgando con los ideales de la Doctrina que nos es preciosa, en ella misma usted encontrará el camino que necesita. El Espiritismo, descubriendo la pesada cortina que velaba, hasta ahora, los secretos de la vida en el Más Allá, no es solamente la academia edificante de sabios y héroes, mas es también la escuela bendecida de padres y madres, pensadores y artistas, conductores y artífices, formando misioneros del bien y del progreso. Atendiendo sus enseñanzas, podrá subir múltiples escalones de la gran altura. Entretanto, pájaro embriagado de libertad, ante el horizonte infinito, usted podrá comprometer al trabajo del propio


mejoramiento espiritual, si no supiera manejar, simultáneamente, las alas del entusiasmo y dela prudencia. En ese sentido, si algo puedo rogar a usted, no menosprecie la experiencia de los más ancianos. Ya se la calidad de sus objeciones. "No siempre los maduros son los mejores"", dirá en sus reflexiones sin palabras, "he visto acciones despreciables de viciados." No juzguemos apresuradamente. Considere que los pioneros de la lucha, encontrados por usted en el gran camino de la vida, talvez no hayan recibido las oportunidades que brillan en sus manos. Aunque le parezcan inconsistentes o contradictorios, duros o exigentes, oiga, con respeto y serenidad, lo que digan o enseñen. ¿Qué sería de nosotros, sin el esfuerzo de quien nos antecede? Invariablemente, aprendemos alguna cosa de útil o de bello, alentándonos en la lección de quien lucho antes que nosotros. Por encima de todo, acuérdese que fuimos llamados para auxiliar. Ancianos y jóvenes ya poseen críticos en exceso. El mundo está repleto de espinos, y raras criaturas que aparecen dispuestas al cultivo de la buena simiente. Es posible que no pueda concordar con todo en ciertas particularidades de la experiencia común; no en tanto, el silencio es el mejor remedio donde no podemos mejorar. ¿Si usted también, rama promisora, pretende adquirir los defectos de los gallos decadentes, confiándose a los gusanos del sarcasmo o de la rebelión, que será del tronco venerable de la vida? En todos los climas, nuestro concurso activo en la extensión del bien es el servicio más apreciable que podemos prestar a la humanidad y al Mundo. Y, además de eso, sepa que la existencia en la Tierra se asemeja a la travesía de longa avenida, donde los transeúntes ocupan lugares diferentes, en el espacio y en el tiempo. Hoy, usted comienza a recorrerlo; todavía, dentro de algún tiempo, llegará a la posición de los que ya maduraron en la jornada,


exhibiendo alteraciones en el cuerpo y cargando inesperados impulsos de sentimiento. Cultiva la afabilidad con todos y no olvide que la Ley le restituirá lo que usted ha sembrado. No envidie la prosperidad de los hombres inescrupulosos e indiferentes. La ilusión temporal puede ser de los impíos; con todo, la verdadera paz es patrimonio de los simples y de los buenos... Estudie y trabaje, incesantemente. El estudio favorece el crecimiento espiritual. El trabajo confiere grandeza. Conseguirá usted ostentar los más bellos títulos en la galería de los nuevos espiritualistas, más, si huye del libro y la observación y si le desagradan el servicio y la disciplina, no pasará de un niño inquieto y desarmado, para quien los días reservan amargos enseñamientos. Además, si desea sinceramente compartir la experiencia cristiana, comience a vivir dentro de las paredes de su propio hogar de acuerdo con los principios renovadores que abrazó con Jesús. Cualquiera que pueda ser un buen vecino con parientes consanguíneos o sepa merecer el apoyo legítimo de amigos y conocidos habrá obtenido calificaciones elogiables en el campo de la vida. Pero si también estás hablando del bien, con recelo de practicarlo, gastando el tesoro del tiempo en vano, prepárate convenientemente para recibir de los nuevos camaradas del mañana la misma desconfianza e ironía con la que son tratados los ancianos menos felices de hoy. Emmanuel por Chico Xavier do libro: Plantación de la Paz

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COMPAÑERO NOVATO EMMANUEL CHICO XAVIER  

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