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ADOLFO BECERRA DE MENESES (1831 – 1900)

Adolfo Becerra de Meneses Cavalcanti nació el 29 de agosto de 1831 en la hacienda Santa Bárbara, en un lugar chamado Riacho de las Piedras, municipio caréense de Riacho de Sangre, hoy Jaguaretama, estado de Ceará. La Descendencia de Becerra de Meneses de antigua familia, de las primeras que vinieron al territorio cesariense. Su abuelo paterno, el coronel Antonio Becerra de Souza e Meneses tomó parte en la Confederación de Ecuador, y fue condenado a muerte, pena conmutada en degredo perpetuo para el interior de Maranhão, y que no fue cumplida porque el coronel falleció a camino del destierro, siendo su cuerpo sepultado en Riacho de Sangre. Sus padres, Antonio Becerra de Meneses, capitán de las antiguas milicias y teniente-coronel de la Guardia Nacional, desencarnó en


Maranguape, el día 29 de septiembre de 1851, de fiebre amarilla; la madre, Fabiana Cavalcanti de Alburquerque, nacida el 29 de septiembre de 1791, desencarnó en Fortaleza, a los 91 años de edad, perfectamente lúcida, el 5 de agosto de 1882. Desde estudiante, el itinerario de Becerra de Meneses fue muy significativo. Em 1838, en el interior do Ceará, conoció las primeras letras, en la escuela da Villa de Frade, estando a la altura del saber de su maestro en 10 meses. Ya en la a Sierra de los Martins, en Rio Grande del Norte, para donde se transfirió en 1842 con la familia, por motivo de persecuciones políticas, aprendió latín en dos años, hasta el punto de substituir al profesor. En 1846, ya en Fortaleza, bajo la mirada del hermano mayor, el Dr. Manuel Soares de Silva Becerra, conceptuado intelectual y líder católico, efectuó los estudios preparatorios, destacándose entre los primeros alumnos del tradicional Liceo de Ceará.

Becerra quería tornarse médico, más el padre, que enfrentaba dificultades financieras, no podía costearle los estudios. En 1851, a los 19 años, tomó el la iniciativa de ir para Rio de Janeiro, entonces capital del Imperio, a fin de cursar medicina, llevando consigo la importancia de 400 mil reales, que los parientes le dieron para ayudar en el viaje. En Rio de Janeiro, ingresó, en 1852, como practicante interno en el Hospital de la Santa Casa de Misericordia. Para poder estudiar, daba clases de filosofía y matemática. Doctoró en 1856 por la Facultad de Medicina de Rio de Janeiro.

Se

En marzo de 1857, solicitó su admisión en el Cuerpo de Salud del Ejercito, sentando plaza el 20 de febrero de 1858, como cirujano teniente.


Aún en 1857, se candidato al cuadro de los miembros titulares de la Academia Imperial de Medicina con la memoria "Algunas consideraciones sobre el cancro, encarado por el lado de su tratamiento", siendo esposado en la sesión de 1º de junio. En ese mismo año, pasó a colaborar en la "Revista de la Sociedad FísicoQuímica". El 6 de noviembre de 1858, se casó con la Sra. María Cándida de Lacerda, que desencarnó al inicios de 1863, dejando un par de hijos. En 1859 pasó a actuar como redactor de los "Anais Brasilienses de Medicina", de la Academia Imperial de Medicina, actividad que ejerció hasta 1861. El 21 de enero de 1865, se casó, en segunda nupcias con Doña Cándida Augusta de Lacerda Machado, hermana materna de su primera esposa, con quien tuvo siete hijos. Cuando intentaron impugnar su candidatura, bajo la alegación de ser médico militar, dimitió del Cuerpo de Salud del Ejército. En la Cámara Municipal, desenvolvió el gran trabajo en favor del “Municipio Neutro” y en defensa de los humildes e necesitados. Fue reelecto con simpatía general para el período de 1864-1868. No se candidato al ejercicio de 1869 a 1872. Em 1867, fue electo deputado-general (correspondiente hoy a diputado federal) por Rio de Janeiro. Disuelta la Cámara de los Diputados en 1868, con la subida de los conservadores al poder, Becerra dirigió sus actividades para otras realizaciones que beneficiasen a la ciudad. En 1873, tras cuatro años apartado de la política, retomó sus actividades, nuevamente como concejal. Becerra no quedo, sin embargo, en el consejo teórico. Con las iniciales A. M., principió a colaborar con el “Reformador”, emitiendo comentarios juiciosos sobre el Catolicismo.


Fundada la Federación Espírita Brasileña en 1884, Becerra de Meneses no quiso inscribirse entre los fundadores, aunque fuese amigo de todos los directores y sobremanera, admirado por ellos. Aunque su participación hubiese sido marcante hasta entonces, solamente el 16 de agosto de 1886, a los 55 años de edad, Becerra de Meneses, ante gran público, en torno de 1.500 a 2.000 personas, en la sala de Conferencia de Guarda Vieja, en longa alocución, justificó su opción definitiva de abrazar los principios de la consoladora doctrina. De ahí en adelante Becerra de Meneses fue el catalizador de todo el movimiento espírita en la Patria de Cruzeiro, exactamente como preconizara Ismael. Con su cultura privilegiada, aliada al prestigio de hombre público y al insuperable amor al prójimo, condujo el barco de nuestra doctrina sobre las aguas atribuladas por el iluminismo fatuo, por el cientificismo presuntuoso, que pretendía deslustrar el gran significado de la Codificación Kardeciana. Presidente de la FEB el 1889, al espinoso cargo fue reconducido en 1895, cuando más se agigantaba el mare de la discordia y de las radicalizaciones en el medio espírita, permaneciendo en el hasta 1900, cuando desencarnó. El Dr. Becerra de Meneses fue miembro de la Sociedad de Geografía de Lisboa, de la Sociedad Auxiliadora de Industria Nacional, de la Sociedad Fisicoquímica, socio y benefactor de la Sociedad Propagadora de las Bellas-Artes, miembro del Consejo del Liceo de Artes y presidente de la Sociedad Benefíciense Cesariense. Escribe en periódicos como “El País”, redactó “Centinela de la Libertad”, los “Anales Brasilienses de Medicina”, colaboro en el “Reforma”, en la “Revista de la Sociedad Físico-química” y en el “Reformador”. Utilizaba los pseudónimos de Max e Frei Gil. El diccionarista J. F. Viejo Sobrino alinea extensa bibliografía de Becerra de Meneses, relacionando para más de cuarenta obras


escritas y publicadas. Son teses, romances, biografías, artículos, estudios, relatorías, etc. Becerra de Meneses desencarnó el 11 de abril de 1900, a las 11h30min., teniendo al lado a la dedicada compañera de tantos años, Cándida Augusta. Murió pobre, aunque su consultorio estuviese lleno de una clientela que ningún médico quería; eran personas pobres, sin dinero para pagar consultas. Fue preciso constituir una comisión para conseguir donativos visando posibilitar la manutención de la familia. La comisión fue presidida por Quintino Bocayuva. Por ocasión de su muerte, así se pronunció León Denis, uno de los mayores discípulos de Kardec: “Cuando tales hombres dejan de existir, se enluta no solamente Brasil, mas también los espíritas de todo el mundo”. Los Textos abajo fueron incluidos en las obras que integran la Colección Becerra de Meneses, publicada por la FEB. Más que un adepto, Becerra de Meneses fue un defensor y un divulgador de la Doctrina Espírita. En 1883, recrudecía, de súbito, un movimiento contrario al Espiritismo y, en aquel mismo año, fue lanzado por Augusto Elías de la Silva el “Reformador”, órgano oficial de la Federación Espírita Brasileña y el periódico más antiguo de Brasil, aun en circulación. Elías de la Silva consultaba a Becerra de Meneses sobre las mejores directrices a seguir en defensa de los ideales espíritas. El venerable médico lo aconsejaba para contraponerse al odio, el amor, y a actuar con discreción, paciencia y harmonía. El Espiritismo, cual nuevo maná celeste, ya venía atrayendo a multitud de creyentes, a todos saciando en su misión de consolador. Luego que apareció la primera traducción brasileña de “El Libro de los Espíritus”, en 1875, fue ofrecido a Becerra de Meneses un ejemplar de la obra por el traductor, Dr. Joaquim Carlos Travassos, que se ocultó bajo el pseudónimo de Fortunio.


Fueron palabras de él propio Becerra de Meneses, al proceder a la lectura de monumental obra: “Leía, mas no encontraba nada que fuese nuevo para mi espíritu, entretanto todo aquello era nuevo para mí [...]. Yo ya había leído u oído todo lo que se hallaba en el Libro de los Espíritus [...]. Me preocupe seriamente con este hecho maravilloso y a mí mismo me decía: parece que yo era espírita inconsciente, o mismo, como se dice vulgarmente, de nacimiento”. Contribuirían también, para tornarlo un adepto consciente, las extraordinarias curas que él consiguió, en 1882, del famoso médium recetista João Gonçalves do Nacimiento. Em 1885, llegó el fin de sus actividades políticas. Becerra de Meneses actuó 30 años en la vida parlamentar. Otra misión lo aguardaba, está más noble aun, aquella de que lo incumbiera Ismael, no para coronarlo de glorias, que perecen, más si para traer su mensaje a la inmortalidad. En 1878, con el regreso de los liberales al poder, fue nuevamente electo à Cámara de los Deputados, representando a Rio de Janeiro, cargo que ejerció hasta 1885. En este período, creo la Compañía de Estrada de Ferro Maceé a Campos, que vino a proporcionarle pequeña fortuna, más que, por su vez, fue también el sorbedor de sus bienes, dejándolo completamente arruinado. Elegido concejal de la Municipalidad de Río de Janeiro en 1860, por el Partido Liberal. Fue justamente el respeto y el reconocimiento de numerosos amigos que lo llevaran a la política, que él, en mensaje al diputado Freitas Noble, su conterráneo e admirador, definió como “la ciencia de crear el bien de todos”. Ya en franca actividad médica, Becerra de Meneses demostraba el gran corazón que iría sembrar, hasta el fin del siglo, sobre todo entre los menos favorecidos de fortuna, el cariño, la dedicación y el alto valor profesional.


Traducido por: M. C. R Fuente: Colecci贸n Becerra de Meneses, publicada por la FEB.

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Biografia de adolfo becerra de meneses  

BIOGRAFIA DE ADOLFO BECERRA DE MENESES

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