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ANTE LA CRUZ Y LA ESPADA Desde épocas remotas, la espada viene contribuyendo para el desarme del ser humano, aunque la utilidad de que tambien se reviste, cuando es aplicada con el objetivo edificante. En el periodo paleolítico, comenzó a ser usada en su forma tosca en la condición de instrumento de defensa de los animales, así como auxiliar para diversas labores que tornarían mejor la existencia. A la medida, sin embargo, que se mejora el desarrollo intelectual, la vemos transformándose en arma agresiva en defensa, reclamando vidas humanas en los combates feroces entre tribus y clanes. Dio origen, de alguna forma, a la lanza, a la flecha, que servían para la caza y la pesca, más especialmente para la guerra.


Primoreada, se convirtió en trofeo de honra y galardón para los caballeros y los jefes de Estado en el momento de las gloriosas ascensiones para los poderes temporales… La cruz, por su vez, en la función punitiva, surgió originalmente en la antigua Caldea, siendo utilizada como instrumento de aflicción y de dolorosa muerte. Los romanos, pasaron a utilizarla por los sufrimientos que causaba a sus víctimas, prolongándoles las angustias y matándolos mediante la terrible asfixia más allá de las inenarrables dilaceraciones que producía. Lentamente pasó por cambios de viga horizontal como vertical, de acuerdo con los pueblos que la tomaron como símbolo hierático, inscribiendo en sus banderas y flancos, en sus documentos y obras. Entre muchas, surgieron las cruces griegas, de Tau, heráldica, trébol, bifurcado, de la Iglesia Ortodoxa, de Jerusalén... En la gloriosa Historia del Cristianismo, aturdido en Getsemaní, Pedro tomo una espada y cortó la oreja de Marcos, que Jesús curó, advirtiéndolo para que la envainase, porque todo aquel que la usa para herir, se convierte en una víctima de su borde afilado. Por su vez, la cruz, en la cual El fue supliciado hasta la muerte, dejo de ser vista apenas con la finalidad para matar, tornándose instrumento liberador para la vida sublime y perenne. Antes, El ya le había disminuido el carácter punitivo en el cual era utilizada, al proponer que cada cual debería tomarla sobre los hombros, con el fin de seguir-Lo Sucede tambien que hay espadas destructivas no metálicas o de confección material, sin embargo, simbólicas de efectos dañosos. La lengua humana resguardada en la boca es una lamina envainada, que tanto puede edificar, favorecer, como herir, amargar, destruir. La Calumnia es urdida en la mente, más verbalizada consigue robar la paz, tiznar la armonía del ser y hasta segar honorables vidas. La maledicencia es responsable por innominables conflictos, generando animosidad que se convierte en tragedias.


La intriga y la censura perversa son verdaderas espadas afiladas que se encargan de aniquilar bellas floraciones de los sentimientos, que despiertan la envidia y el mal querer de los enfermos morales. Por su vez, la cruz invisible de los sufrimientos, cuando es conducida con resignación eleva al individuo a las regiones de la plenitud, mientras la espada lo degrada. El crucificado puede convertirse en magnifica víctima del martirio, tornándose un puente espiritual entre los abismos del mundo material y grotesco y el de naturaleza trascendente espiritual. Contemplando a Jesús en la cruz, se puede ver más allá del espectáculo impactante, un ganador con los brazos abiertos, caído, sin embargo, de pie, llegando hasta el infinito en un vuelo de don incomparable, a fin de que toda la humanidad pudiese seguir-Lo Aquellos que utilizaron la espada contra El y la vida, sucumbirán en la locura y en el des confort moral, quedando sus vidas señaladas por la cruel infamia. Fue El quien transformó la cruz en bendición y la espada en vehículo para la sublimación. En su infancia en Nazaret, El conoció la rebelión judaica armada contra los romanos que el general Varus aplastó, adornando el camino de Seforis, que quedaba próxima a su modesto hogar siete quilómetros, con dos mil galileos crucificados expuestos de un lado al otro lado. Más tarde, en el año 70 después de Su muerte, Tito acabó con las florestas de Israel, crucificando más de una centena de millar de los que resistieron en Jerusalén insumisa y que fue arruinada de tal forma que hizo desaparecer, dando lugar, algo más tarde, a la construcción de la ciudad de Aelia Capitolina. Hoy, es aun victima por las luchas sangrientas en la que predomina la espada. Toma tu cruz y envaina tu espada en la actual existencia carnal. Si eres simple y puro de corazón, triunfando interiormente adornándote con las condecoraciones sublimes: las cicatrices morales de los testimonios.


No yergas la espada para herir en respuesta al golpe que recibiste, más si antes perdona. Sea proveniente de la acusación indebida, de la infame traición, de la perversa injusticia, no respondas, cultivando el perdón, porque el otro, aquel que procede mal, no sabe realmente lo que está haciendo. No importa que el sea tu amigo o tu familia, que la miopía espiritual cegó o si es declarado adversario que se complace afligiéndote. Ten en mente que el está enfermo y que pasaste por el mismo camino, ahora en proceso de recuperación. * * * Perdona siempre, con el fin de poder vivir en paz. Reflexiona que hoy sigues al son de las bienaventuranzas, cuya musicalidad permanece resonando desde hace veinte siglos y solamente ahora la oíste, encantándote. Supérate a través del perdón y has de tu espada un instrumento que, clavado en el suelo, tome la apariencia de una cruz a través de la cual te redimas y arrastres en dirección del Maestro aunque seas maldecido y apuñalado. Perdona, por tanto, con alegría y paz.

Joanna de Ángelis. Psicografia de Divaldo Pereira Franco, en la sesión mediúmnica de la noche del 28 de agosto del 2013, en el Centro Espirita Camino de la Redención, en Salvador de Bahía. Traducido por: M. C. R


Ante la cruz y la espada (divaldo pereira franco)