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AMARGAS RECLAMACIONES • Francisco Cándido Xavier Nuestra reunión pública era integrada por gran número de personas en lucha con familiares y compañeros que estaban ausentes. Padres enemistados con los hijos, yernos y nueras quejándose de los suegros, socios en


desavenencias, después de abrazar, juntos, los intereses de las empresas en la que se armonizan, hermanos contra hermanos. Se trataba de una noche de sábado. Y nuestra visita en grupo a diversos hogares de hermanos con necesidades materiales y espirituales mayores que las nuestras, estaba punteada de amargas reclamaciones. Uno de los amigos, en el camino de fraternidad, llegó a decir que pediría al Espíritu de Cornelio Pires algún mensaje de consuelo y esclarecimiento, pues se decía amenazado de recibir humillaciones de antiguos asociados de la firma comercial que fundara. Iniciadas las tareas espirituales para el encerramiento de nuestra peregrinación de la noche, El Evangelio según el espiritismo nos dio para estudiar la pagina titulada “Odio”, en el ítem 10 del capítulo XII. Y, con gran confort para todos nosotros, Cornelio vino y escribió el mensaje que tituló Odio y Vida. Nota – Los sábados, Chico Xavier realiza la tradicional Peregrinación, que consiste en una visita colectiva a las familias necesitadas. A cada hogar es llevado un pequeño auxilio material, haciéndose, en el momento de entrega, la lectura de un mensaje espiritual. Chico conversa con los visitados, dando consejos y orientación espiritual. Gran número de personas de otras ciudades participa de esas visitas.

ODIO Y VIDA· Cornelio Pires Recibí su pedido Mi querido Joaquín Lorena Respondo: Odio es locura Que nunca valió la pena Sé que usted ha sufrido Muchas pedradas ocultas…


Más no se vengue. Perdone. El tiempo todo repara. Quien comprende amansa las fieras, Así como usted me dice, Más quien ofende o maltrata Es mucho más infeliz. Para cuantos nos impongan Golpe, justicia, pesar, Injuria o persecución, La venganza es el perdón. Así es, porque la vida No hace principios en vano. Y la vida extingue las discordias Con la ley de la reencarnación Vea el problema de Amelia: Por odio demolido con Benta, Más Benta nació de nuevo, Es la hija que ella amamanta. En una aversión prolongada, Ninica mato a Concheta… Y es que la victima volvió, Son ahora abuelo y nieta. En una pelea provocada


Cristino elimino a Leo Gama… Leo, sin embargo, tornó a la Tierra, Es el hijo que el más ama. Se perjudicaban en odio, Rosendo y Janjao de Tuta… Murieron y renacieron, Dos hermanos gemelos en lucha. Lalau en larga demanda Mató a Quincas de la Moenda… Quincas volvió, es el nietecito Que va a heredar su hacienda. Por odio al yerno, el Trajano Siempre angustiado y nervioso, De hospital para hospital. Y si usted quiere ser feliz Nunca lamentes el bien, Auxiliando y sirviendo, No piense mal de nadie Ante la Bendición de la Vida Perdón es salud y fe, Ame y perdone querido amigo, Dios es amor, eso es lo que es.


LA REVANCHA ES PERDONAR· J. Herculano Pires (Hermano Saulo) Modernos psicólogos sustentan que el odio es una necesidad; que tanto debemos amar como odiar. Y algunos, más feroces en su concepción de la vida, llegan a un mismo a afirmar que debemos odiar con el máximo de intensidad y exteriorizar el odio para que el no nos envenene. El concepto del hombre que esa psicología nos presenta es en sí un grave síntoma de enfermedad mental. La imagen de ese hombre animalesco proviene de una visión mórbida de la criatura humana embargada por los instintos animales. No obstante, la propia psicoanálisis, imantada inicialmente al concepto libido, ya desde Freud encontró la válvula de la sublimación. Y sus avances posteriores, al lado de progresos notables de la psiquiatría y de las pesquisas psicológicas en varios campos, confirmaron la teoría espirita de los instintos espirituales que orientan nuestra formación humana. Querer extinguir el odio con la práctica de la odiosidad es lo mismo que pretender apagar el fuego con gasolina. El odio genera odio. Por eso, como Cornelio Pires ilustra en sus cuartetos, el incendio del odio, que alimentamos en nosotros y en los otros, habrá de ser apagado por los principios de la vida a través de la reencarnación. El Evangelio de Cristo sustituyo la ley bíblica del ojo por ojo y diente por diente por la ley de amor al prójimo, incluyendo en el prójimo a los propios enemigos. Donde no existiera la luz del perdón, las reencarnaciones dolorosas se procesaran en círculo vicioso. Quedaremos presos a la rueda viva de los rescates penosos, por siglos y milenios, hasta aprender a amar a los enemigos. El odio es destructor, es el acido corrosivo de la inferioridad espiritual. El hombre que odia se animaliza, se rebaja al nivel de las fieras. El amor es la fuerza creadora que distingue al hombre del bicho. La revancha del hombre superior es el perdón. Cuando perdonamos, desarmamos el adversario, lo ayudamos a hacerse una criatura humana, a ser gente. Toda cultura humana se asienta en el amor. el odio es la negación de la cultura, el dominio de la barbarie, como vemos diariamente en el mundo del crimen.


Solo los locos defienden y emplean el odio, porque la mente desequilibrada siembra el desequilibrio. Artículo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del jornal Diario de S. Paulo, en la década de 1970


Amargas reclamaciones (analizando con chico xavier y j herculano pires)