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ABRIENDO LOS OJOS A LA LUZ Mercedes Cruz Cuando el hombre despierta, el primer propósito que viene para él, es el deseo ardiente de su reforma intima. Cuando sus ojos se abren para Dios, lo que más desea es su crecimiento interior, todo ello sucede, porque analizándose y viendo la realidad de la vida y de las cosas, no se siente contento consigo mismo. De nada vale, para aquel que no despertó, que no adquirió ojos para ver, el que nadie le diga que está equivocado, siempre encuentra cualquier disculpa, cualquier razonamiento, para hacer sus ideas validas, y sus acciones buenas. El ser humano necesita, sin duda alguna, convivir con las demás personas, aislado no encuentra impedimentos, ideas contrarias, arbitrariedades todo por no estar equipado por los recursos nobles de la persistencia y de la abnegación, del coraje y de la fe, cayendo en los placeres, se desvía de los objetivos más nobles de la existencia.


Cuando despierta reflexiona, comienza a oír su conciencia, y anhela la armonía interior, por ello comienza a idear programas de equilibrio y de salud, al mismo tiempo aprende a serenarse, que es la forma que consigue enfrentar todos los desafíos para conseguir elevarse por encima de todas las cosas que le suceden. Es en ese estado de receptividad intima, los sufrimientos no perturban ni desarmonizan, más si producen la madurez para las escaramuzas que son invariables, y, gracias a ellas, se operan los procesos de crecimiento y de conquistas. Esto es así porque del mal se puede sacar el bien, como ocurre las tinieblas que tambien posee su cuota de luz. Es en el silencio dinámico de la mente que se propone actuar en los objetivos espirituales, donde se encuentra alegría y bienestar, extrayéndose la harmonía que proviene de la conciencia lucida. Los pensamientos van y vienen, llegan y pasan… sus contenidos se transforman en ideas de realizaciones sometidos por otros incesantemente, comienzan a educarse y disciplinándolo, constituye un recurso valioso para conseguir la salud espiritual, para el éxito de la encarnación. Reflexionar, por tanto, antes de actuar, a fin de que actuemos dignamente y con provecho, es deber de todos aquellos que quieren reformarse. Cuando no conseguimos ese silencio interior que nos predispone a conseguir la harmonía interior, los problemas se acumulan y poco a poco vamos cayendo en la depresión por no estar contentos con nosotros mismos. Hasta aquí hemos permanecido prisioneros en el cuerpo físico, pero desde el momento en que Jesús hace acto de presencia en nuestras vidas, que la fe llama a nuestra puerta y nosotros la hemos cobijado, pasa a tratarnos en nuestro mundo de dolor y amargura, se enciende la llama de la verdad nuestra fe se robustece ante el dolor con la irrestricta confianza en Dios. Tomando a Jesús como nuestro camino, nuestros temores desaparecen y cuando el sufrimiento nos ataca, procuramos avanzar en paz, porque nuestra alma está iluminada por el sublime amor de Jesús. Bien es verdad que los placeres de la tierra, hacen de tentación para muchos corazones que obnubilados al principio, se dejan seducir por los recursos


amonedados, y luchando en ambos lados, entre el ser o no ser, llega el cansancio inevitable, estrés y angustia proveniente de la lucha excesiva. La fe representa desde el cristianismo primitivo, hasta nuestros días, la perfecta identificación de la criatura renovada con Jesús, recordemos los casos de aquellos que al primer contacto con Jesús lo aceptaron, sin prestar mucho tiempo para reflexionar, guardaron Su mensaje, y eso les facultó el comprender el real significado de su existencia terrestre. Oyendo la palabra de consuelo y expectativas respecto al reino de Dios, esos corazones se renovaron, y la vida, antes destituida de valor, adquirió un sentido sorprendente, arrebatando el espíritu y renovándolo. Al primer contacto con Jesús, cambiaban completamente los conceptos existenciales y el sentido psicológico en torno a la vida. Impregnados de emoción por sus sublimes lecciones de amor enseñadas por el Maestro experimentaban suave y dulce encantamiento alegrándose por la inmortalidad. En los tiempos actuales, y ante las pruebas que experimentan los hombres, hemos de comprender, que pese a que no deseemos ningún mal, como deudores que somos, hemos de aceptar las pruebas y angustias porque ellos forman parte del mecanismo de rehabilitación. El dolor, es aun, bendecido recurso para despertar el ser humano que, meditando encuentra los mejores métodos para la victoria sobre las pasiones del ego. Robustecido en la fe y con la irrestricta confianza en Dios, tomando a Jesús como el camino, no se ha de tener ningún miedo y llegado el momento de sufrir, alegrándose, avanza en paz, actuando así, ya se está con el alma iluminada. Los placeres y las diversiones no son los objetivos principales de la vida, muchos hombres, acogen la tristeza, por no formar parte de los grupos conquistadores de la imaginación mundana, olvidando que vida alegre es aquella que está señalada por el trabajo continuo, enriquecedor y natural. Es aquella que hace del hogar el bendecido reducto de acción y paz, donde la alegría es el resultado del placer de vivir y de amar. El peor enemigo del ser humano se encuentra en el interior del mismo, por sintonizar con las equivalentes ondas de inferioridad moral y espiritual. Amando y renunciando sintoniza con la vida gloriosa, que es la guía.


El enojo muchas veces aparece cuando las cosas no suceden conforme nos gustaría, eso nos hace disgustarnos con nuestro prójimo, cuando deberíamos tener en cuenta nuestras propias dificultades y los desafíos que enfrentamos. Consciente y conocedor de las leyes de la vida, el hombre ha de alegrarse con el deseo de crecer y sublimarse, avanzando con coraje, sin temor ni miedo, cantando el himno de alabanza y reconciliación. Agradeciendo a Dios la oportunidad que le es ofrecida para la recuperación moral y espiritual, cultivando el sentimiento de paz que tiene una acción terapéutica en su calvario, el Espiritismo no es mensajero de la iluminación del sufrimiento y si, es el consolador que e ofrece recursos hábiles para superar los conflictos, amarguras, pruebas, ofreciendo un mundo mejor que te espera… El paisaje humano es bendecido rincón para el proceso evolutivo ofrecido por el Padre al espíritu que necesita desenvolver la sublime llama que arde en su interior. Por eso el espíritu a de renovarse siempre y sin cesar, haciendo que los cardos se conviertan en flores, y las heridas infestadas en condecoraciones de luz. El viaje que el espíritu emprende en la vida humana, es una valiosa oportunidad, porque adquiere conocimientos, y trabajando mucho, ha de representar a su regreso glorias y no fracasos. Por eso observando los cambios que se origina en su organismo, transforma las experiencias en tesoros que le proporcionan sabiduría para bien vivir, sea la que sea la situación en que se encuentre, pues cada periodo existencial se reviste de características propias que deben ser valorizadas, retirando de ellas los más útiles aprendizajes. El conocimiento, el amor y la caridad nunca pasan. Permaneciendo como sabiduría espiritual para la gloria del ser en la conquista de su gloriosa inmortalidad. El mundo, la gran escuela, es un campo experimental para el ejercicio de los nobles sentimientos, sin embargo la irracionalidad del odio se patenta a través de la ilusión de la prepotencia, hija bastarda del egoísmo que no se permite ninguna contrariedad, amonestación, contradicción…


Toda ira acumulada se equipa de vigorosas energías engendrando innumerables males para la sociedad engendrando el odio, que se hace irracional, cruel, y conduce a la locura. Mientras el odio y la venganza lanzas a las criaturas una contra las otras, la compasión y la misericordia facultan que se amen unas a las otras. Las crueles guerras y el terrorismo nacen del odio que se desenvuelve en el caldo de la cultura de los preconceptos, del despecho, de la envidia de los conflictos de inferioridad que se transforman en verdugos impenitentes de la sociedad. Tornándose la criatura gentil a la cual todos anhelan, y estando siempre a las órdenes de los espíritus de luz para el servicio de la fraternidad, las aflicciones perturbadoras van poco a poco desapareciendo de su horizonte. Respetando las leyes, la criatura comprende que su tarea es la de comprender y no que la comprendan, la de ayudar en vez de la de ser ayudado, no permitiéndose la intoxicación fluídica de los trastornos que a los infelices lo aturden, manteniéndose jovial y sereno en todas las situaciones. Afrontando la existencia calmado, de una forma que puedan fruir experiencias emocionales enriquecedoras, se torna un ejemplo de alegría de vivir, aunque este aureolado por el éxito o por los testimonios del sufrimiento. Tal es así, que El candidato al ministerio de la fraternidad y a su redención, debe procurar que nada altere su comportamiento de verdadero cristiano, pues el mal se aniquila a sí mismo, así como el bien cada vez más esplendoroso y triunfante comanda las vidas entregadas al amor. debe demostrar, que ese compromiso es con la verdad y no con las cuestiones momentáneas placenteras, atrayentes, más si con los deberes que facultan el desenvolvimiento intelecto moral y favorecen la verdadera harmonía interior. El triunfo del verdadero vencedor no es contra las demás criaturas de él necesitadas, más si sobre las herencias negativas que duermen en su interior, y se presentan ardientes y continuas. Por tanto si realmente pretende la victoria, vence las malas inclinaciones y se deja conducir por la serenidad. No pocos, experimentan el estado de rebeldía y el desencanto, cobijándose en la soledad o permitiendo la desesperación, sin comprender el relevante


significado de la experiencia enriquecedora, propiciada por las soberanas leyes de la vida. A pesar de los considerables avances de la ciencia y de la tecnología aun no ha sido posible arrancar de las tinieblas de la ceguera a aquellos que padecen, con rarísimas excepciones. Jesús, sin embargo, el sublime psicoterapeuta de la humanidad, a invitado muchas veces a esos afligidos, conociendo las causas generadoras del impedimento, les abrió, los ojos, proporcionándoles la oportunidad de recuperación, de la claridad luminosa de la visión. Las exclamaciones de júbilo, el encantamiento por la oportunidad de conseguir ver, envolviéndose en la belleza, son conmovedoras, en ellas los pacientes muestran su alegría y demuestran el poder de que los ha dotado el Señor. No obstante nunca faltan los opositores, los que rechazan aceptar la interferencia de Jesús en las vidas de reparación constituyen los prototipos específicos de los ciegos morales y espirituales que aun pululan en la sociedad terrestre. Sin embargo, la oportunidad bendita siempre resurge, facultando la conquista del conocimiento libertador y de la experiencia iluminativa, mediante el ejercicio de la paciencia, de la resignación, del coraje y de la perseverancia en los propósitos superiores. Jesús jamás les concedió mayor importancia. Y el que ha recobrado la luz de sus ojos, a de avanzar fiel al compromiso adquirido de amar y servir. Seguro de que hoy o mañana, como sucedió con el, tambien los otros tendrán la oportunidad de ver el esplendor de la luz de la verdad y de confesarse ciegos y que ahora ven… La lucha, en la condición de esfuerzo bien direccionado, es el antídoto eficaz, en relación a la paralización y muerte de los ideales de ennoblecimiento. La lucha cotidiana tiene como objetivo desenvolver los valores adormecidos, propiciando el enriquecimiento del ser espiritual, cuando sabe comportarse en el fragor de los desafíos y de las dificultades. Cuando abrazamos un ideal de elevada estructura, es natural que se llame la atención, especialmente la de los ociosos, así como la de aquellos que aun se


complacen en la práctica del mal o en la indiferencia, creando embarazos para el crecimiento ético y cultural del individuo, extendiéndose, a la sociedad. Es natural por tanto que el empeño que ponemos en la redención e iluminación del espíritu, nos cause temor ante las circunstancias, aun así, la resistencia moral y las fuerzas para proseguir entusiasmados, en el empeño no nos han de faltar, sin disminuir la intensidad y dedicación a la que nos entregamos. Esa es la razón por la que el bien, que siempre procede de Dios, es victorioso en todas las propuestas que son presentadas a la sociedad. Sin duda, enfrenta impedimentos que forman parte del proceso, de esa manera demostrando de la alta calidad de que está constituido. Todos aquellos que se entregan a las obras de elevación espiritual de la humanidad fueron invitados al combate sin cuartel, en ambos planos de la vida. los servidores de Jesús han de revestirse de misericordia y de compasión, para no ser arrastrados por las redes de la perversidad, de la ironía, de la astucia y de la calumnia… El egoísmo predominante lucha para no ceder lugar al sentimiento de amor que prevalecerá sobre todas las circunstancias desafortunadas. La presunción y la soberbia espacio para el altruismo.

están en el punto del combate, no cediendo

Siendo necesario que el coraje prenda a silenciar y a aguardar, perseverando en el compromiso con interés. El mayor triunfo del luchador es su conciencia tranquila, así como tambien, la certeza de que se encuentra en el desempeño de la tarea a la que se aficionó, a la invitación de Aquel que jamás despreció el servicio, aun mismo siendo ultrajado, perseguido, calumniado, traicionado y entregado a Sus enemigos… Los que son provocados para que desistan en el empeño de su redención, sonriendo han de continuar en su empeño haciendo lo mejor de su parte, pues nadie alcanza la cima de un monte, sin tropezar con las piedras en el camino. Por eso elevándose, no se ha de detener en detalles con los cuales se complacen los discutidores inútiles, los vanos presunciosos. Nunca hubo tanta necesidad de amor y de compasión en la Tierra como en estos días, ni tampoco hubo tanta lucha, a pesar de las extraordinarias


conquistas intelectuales que se multiplican a cada momento. Hoy en día, se vive en la Tierra, el momento culminante de la pérdida del sentido moral a beneficio de la vulgaridad y del placer engañoso. Parece que predomina una conspiración generalizada contra la dignidad moral que es la base de la sociedad prospera y feliz. Los altos índices de corrupción en todas partes son asustadizos, pero es aun más grave la indiferencia con la que los extravagantes, después de denunciados, prosiguen administrando los bienes conseguidos de manera indigna, como si fuesen verdaderos y honestos ciudadanos. El bien es bueno para quien lo practica, tanto como la verdadera adquisición de la salud se inician en el pensamiento equilibrado, exteriorizándose como alegría y bienestar, que superan las injunciones perturbadoras del camino evolutivo. Evitando las extravagancias perturbadoras, el trabajador fiel se armoniza para no ser arrebatado por las ilusiones, pues el sabe que nadie puede vivir con paz interior sin la conciencia del deber rectamente cumplido. El ser humano está destinado a la gloria inmortal. La suya es la fatalidad de las excelsas bendiciones que lo aguardan. La conquista de la dignidad moral es un desafío que debe ser enfrentado y vivenciado desde las experiencias más simples, a fin de ser creada la condición espiritual superior para que se transforme en adquisición valiosa. Por eso desde el momento que trabó contacto con el Maestro a través de sus incomparables lecciones de inmortalidad y vida, nunca se aparta de la dignidad personal, que se encuentra inscritas en su Evangelio, por eso en cualquier situación difícil en la que se encuentra se pregunta como Jesús actuaria en su lugar, y actúa conforme El haría siempre con dignidad moral. El evangelio es una sublime melodía que viene sonando desde hace dos mil años, fijando en las mentes y en los corazones el mensaje de liberación que proporciona. El dulce canto de Jesús consiguió atravesar los tiempos y continuar fascinando las vidas que se Le entregaron, las parábolas portadoras de incomparable contenido relatan los milagros operados por el amor, encantando a los seres que aspiran la belleza y ansían la plenitud de la inmortalidad.


Son narrados con ternura y oídos con unción, abordando el sufrimiento de la oveja perdida y de su pastor, la angustia tambien de la mujer que perdió un dracma, son tantos los casos resueltos por Jesús, ellos se mantienen vivos a través de los tiempos, venciendo los siglos y enriqueciéndolos de esperanza y de harmonía, la gloria de la inmortalidad presentada en la resurrección del Maestro se transformo en concierto final de la epopeya musical de Su mensaje. La canción continúa aun vibrando en el aire en la actualidad, modulada por incontables espíritus que sienten pesar y necesitan de su harmonía para poder proseguir en la indumentaria material. Todo aquel que se encuentra desilusionado y amargado con los desafíos de la existencia corporal, para un poco en el camino y trata de escuchar la dulce melodía del Evangelio de Jesús. Si estás angustiado a punto de desistir de la jornada, reflexiona oyendo un trecho de esa sinfonía de bienaventuranzas. Si enfermedades atroces te roban las energías y piensas que nos dispones de fuerzas para soportar el testimonio, acompaña mentalmente el ritmo del Cantor en el huerto de los Olivos, en aquella noche tenebrosa de traición y de infelices golpes, iniciando la tragedia que culminó en el Gólgota.

Si sientes la soledad y el abandono, caminando en pleno desierto, evoca el instrumental en el gran concierto que el Maestro regia siempre ante la multitud y el sufrimiento, entregándote después a la reflexión y al encuentro con el Padre, distante de todos, a solas, y en oración. Si te sientes excluido del grupo social en el que te encuentras como consecuencia de tu elección espiritual, evoca la frase musical a respecto de aquellos que deben perseverar hasta el fin, cuando realmente encontraran la paz. En cualquier situación, donde sestes y conforme te encuentres , bajo la lluvia del irrespeto y acciones de incomprensión, tropezando y cayendo, fija el pensamiento en el mensaje que se hace refrán en la canción incomun, cuando se refiere que en el mundo solamente tendremos aflicciones.


Nunca te permitas la sordez o la indiferencia en el sublime canto. Aprovecha el día de luz mientras transitas en el cuerpo carnal, contribuyendo con tu esfuerzo a favor del movimiento sinfónico del evangelio restaurado por los inmortales, trayendo de vuelta al inolvidable cantor. Sigue en dirección al Calvario alegremente, pues necesitas olvidarte de ti mismo, para pensar, divulgar y vivir Jesús. La gran noche que se abate sobre tu conciencia, sobre la Tierra fue anunciada por Jesús y confirmada por Alan Kardec, que a todos invitaron a reflexionar en torno de la transitoriedad del periodo más difícil. Por eso el nuevo trabajador, para redimirse a de trabajar con afán, con equilibrio, y sin ninguna aflicción, seguro de que al Señor cabe la tarea que no puedes realizar, manteniéndote en los límites de tus posibilidades y de tus fuerzas. No olvides, sin embargo, tu autoeliminación, durante el esfuerzo de auxiliar al prójimo y de construir una nueva y feliz mentalidad entre las criaturas humanas. En esa armonía universal resultante de tu equilibrio, pululan a tu alrededor hermano diferentes, en su fisiología, psicología y mentalidad, todo en razón del proceso de evolución en el cual todos se encuentran en tránsito, es natural que por eso tu tengas las mismas dificultades, pasiones, aspiraciones y sufrimientos, variando de carácter y de intensidad emocional. Aquellos que se mueven en las fajas más primarias no disponen de las energías necesarias para el equilibrio, cayendo en continuas situaciones de agresividad y de desconsideración para los demás. Tornándose enemigos, adversarios que se complacen en malear, en agredir y crear dificultades. Solamente a través del autoconocimiento, de los ejercicios de reflexión en torno a los problemas existenciales, se adquiere el equilibrio y el sentimiento de amor capaz de desenvolver el perdón como norma de conducta en todos los momentos y situaciones. La primera técnica para aplicar la dadiva del perdón es hacer silencio ante la acusación, no vitalizando el mal de que se reviste. En el algodón del silencio mueren las agresiones y son disminuidos el impacto y la ira del agresor.


El enemigo es alguien infeliz, que se siente desamparado, que conserva entera la criatura maltratada, huyendo siempre para la agresividad, a fin de esconder su inseguridad. El esfuerzo por el perdón no significa que las amarguras sean sometidas al impulso del bien, que los dolores sean desconocidos, que todas las ofensas sean juzgadas bajo el tapete en el inconsciente… Si así lo hicieras, estarás solamente transfiriéndolas de campo emocional, generando conflictos innecesarios. Todas ellas deben ser diluidas, comprendidas, superadas, como resultado de las reflexiones saludables en torno al prójimo y de la existencia. Pues todos cargamos muchas imperfecciones morales que vamos superando poco a poco, contando naturalmente con la bondad de los otros que nos facultan esa oportunidad de errar y de corregirnos, de caer y levantarnos, de aprender el desprendimiento personal y la solidaridad. Nadie se mueve en el mundo sin enfrentamientos. Son excelentes oportunidades para medir los valores morales íntimos, las conquistas mentales, las realizaciones personales. Nunca por tanto, nos ha de extrañar, las pedradas cuando en el transcurso de las reencarnaciones, ellas forman parte de los mecanismos de desenvolvimiento espiritual, auxiliándonos en el avance y en el trabajo del bien. Toda vez, que en tu trabajo de redención, sientas tu alma dominada por la noche triste de la oscuridad, evita entregarte a la sombra espesa, dejándote arrastrar por el desanimo o desilusión. El trabajador fiel no ha de esperar delicias en la experiencia auto iluminativo a la que se entrega. Es necesario que vuelva menos densa la oscuridad con la dulce claridad de la oración en la cual sus sentimientos participen de la experiencia mística, a fin de disponer de fuerzas para avanzar con seguridad en la trayectoria trazada. Aprendiendo a convivir con la oración, la tornarás elemento nutriente para tu alma, amiga constante de las reflexiones y compañera de la soledad. Pues cuando oramos, nos elevamos mentalmente y penetramos en las fajas más


sutiles de la vida, por donde transitan las vibraciones de harmonía, de orden, de equilibrio. Toda vez cuando en el servicio del Señor sientas el alma dominada por la triste noche, evita entregarte a la sombra espesa, dejándote arrastrar por el desanimo y el desencanto. No esperes un cielo de delicias inmediatas en la experiencia de auto iluminación a la que te has entregado. La noche oscura del alma, es el amanecer del día glorioso de la triunfante inmortalidad..,. Nadie sirve a Dios, abandonando el mundo y sus tribulaciones. Es precisamente en ese vaivén de intereses, no siempre saludable, que el cristiano puede evaluar su fidelidad a los objetivos interiormente abrazados. La entrega total a Jesús no significa despreciar a las demás personas, antes al contrario representa mayor suma de intereses por el prójimo, de dedicación a la práctica del bien, de realizaciones favorables para el desenvolvimiento ético, moral y cultural en la sociedad. Jesús es el gran libertador de las conciencias y, por eso mismo, marcha al frente, habiendo tenido, cuando estuvo en la Tierra, la preocupación de realizar todo cuanto aleccionaba a los discípulos y al pueblo sediento de misericordia y de paz. Cuando el discípulo de la palabra comprende que tiene un compromiso con la verdad y que su existencia está trazada para que se engrandezca y alcance la luz de la serenidad y de la alegría de vivir, es inevitable conseguir la entrega plena a Aquel que lo atrae y lo fascina. El que se encuentra en una encrucijada difícil de elegir entre el mundo y Jesús, no ha de permitir perturbarse después de haber experimentado su presencia en su mundo íntimo, por el contrario todo lo demás se le presentará de menor importancia sintiendo cada vez más sed de comunión con El y con la verdadera vida. Serio y formal ha de tratar las cuestiones superiores con respeto y gravedad. Seriedad no equivale la introspección embarazosa que distancia uno de otro individuo, así como la jovialidad no puede ser entendida como vulgaridad en el trato y convivencia con los demás. El conocimiento espirita, cuidando esencialmente de los principios de alta relevancia alrededor del ser, de su existencia en la tierra, de los procesos de superación de los atavismos infelices, del crecimiento interior de naturaleza


intelecto moral, establece propósitos de elevación espiritual, substituyendo la falta de valor del tránsito carnal por los altos significados de carácter inmortal. Por esa razón se esfuerza por liberarse de las esposas que lo retienen en la cárcel privada de los conflictos, de las pasiones serviles, de las herencias que dictan los falsos comportamientos, de los complejos de culpa, de inferioridad… El es hijo de Dios en proceso de crecimiento espiritual y lo creo para que sea heredero del Universo. Avanza de las tinieblas de la ignorancia hacia la luz libertadora, nunca debe vanagloriarse por lo que sabe , comprendiendo que la amplia visión de hoy estará altamente superada más tarde, , cuando alcances el aterrizaje en la plenitud. Tórnate compasivo con aquellos que no te conocen y que te atacan ferozmente, dominados por la envidia, bajo la instigación de los tormentos que los vencen sin piedad. Tus perseguidores no son malos, están, sin embargo, enfermos o dominados por adversarios desencarnados que se complacen en mantener el desconocimiento de la verdad en la Tierra, de manera que puedan manipular a las criaturas ignorantes a su vil e innoble placer. El conocimiento dinámico te proporciona fuerzas para que rompas la coraza de la indolencia y del conformismo enfermizo. Ellos aun no tienen capacidad para salir de los límites que se impusieron, lo que les facilitara estar a tu lado, en consecuencia, no admiten que estés mejor que ellos. Mantén tu luz de amor encendida en el velador de las aspiraciones elevadas y ella diluirá todas las sombras que intenten envolverte. Sintiendo íntimamente la presencia de Dios, la convivencia social y las imposiciones educativas, crean acondicionamientos que infelizmente, en incontables individuos dan lugar a las atroces dudas en torno a su origen espiritual, a la inmortalidad. Des equipado de contenidos superiores que generan la autoconfianza, el optimismo, la esperanza , esa rebeldía estimulada por el primitivismo que aun hay en algunos seres, trabajando a favor del egoísmo, siempre transfiere la responsabilidad de los sufrimientos , de los accidentes momentáneos, a los otros, a las circunstancias infelices, que consideran injustas y, dominados por el desespero, huyen por medio de mecanismos derrotistas e infelices que más lo degradan. Entre los cuales se encuentra el nefasto suicidio.


El proceso de evolución, es inevitable y los criminales legales de hoy recomenzaran, en el futuro en nuevas experiencias reencarnacionistas, sufriendo la fiereza del comportamiento, aprendiendo a través del sufrimiento a respetar la vida… Ante el desvarió que toma cuenta en la sociedad, el fiel trabajador siente aturdimiento, considerando las dificultades que se presentan para su renovación social propuesta el Evangelio de Jesús y de la que el espiritismo se hace vanguardista. Son asustadizos los índices de violencia y de criminalidad en general, así como amenazadora la ola de perversión moral y de pérdida de sentido psicológico en los más diversos segmentos de la sociedad contemporánea. Los vicios adquieren ciudadanía y los intereses subalternos, se hacen adoradores del poder y del placer, distantes cada vez más de las responsabilidades éticas y de los compromisos morales. El ser humano vale menos cada día que pasa, presentándose descartable, el ser presentados en los grupos que lo elevan y los dignifican, pues son muchos los que son atraídos por las revelaciones de los Espíritus y se adhieren momentáneamente a las instituciones de estudio y de fraternal convivencia, sin embargo, acostumbrados a un comportamiento ascentral, preservan los hábitos infelices y, se familiarizan en el ambiente espirita, para después pasar a comentar los errores en todos, lamentando decepcionarse con los demás, los cuales transfieren los relevantes compromisos de buena conducta, eximiéndose de conducirse conforme les exigen . Discuten los temas elevados del pensamiento de Cristo y se mantienen en las costumbres mórbidas que los trajeron, sin la renovación indispensable para la propia paz, que postergan, más preocupados con el prójimo, que fiscalizan y anatemizan, que con su propio proceso de evolución. Nunca hemos de olvidar que el conductor del planeta vela y tiene planes especiales para todas las contingencias y emergencias. Por más recalcitrante sea la criatura humana, eligiendo el primitivismo, la ley del progreso es irrefutable y a todos alcanza.


Felices aquellos que optan por el cambio moral para mejor sin los instrumentos desoladores del sufrimiento, pues ejercitando el bien y el amor, además de humanizarse cada vez más, rompen las ataduras con el primitivismo del cual proceden. Por muy pequeño que te consideres posees el tesoro de la fe que sustenta tu existencia y te hace avanzar sin temor y sin aflicción.la reencarnación es el mecanismo inevitable que viene procediendo a la selección que ahora se opera, facultando la permanencia de aquellos que acompañan la marcha del progreso, mientras los demás, serán transferidos para otras dimensiones penosas donde refundirán los sentimientos, hasta que sean renovados. Enciende la luz de la esperanza donde estés y mantente compasivo donde se te haga necesario. Que el ejemplo de los malos no constituya para ti un modelo para tu comportamiento. Y actuando así no serás cómplice de la locura que se propaga abiertamente por menor que te consideres. Posees el tesoro de la fe que te sustenta y te hace avanzar sin temor, sin aflicción… Tu gran desafío, a ti que intentas redimirte, está dentro de ti, en tu mundo íntimo, en forma de conflictos, aspiraciones, sentimientos controvertidos, necesidades reales e imaginarias. El camino terrestre es un proceso de aprendizaje enriquecedor por propiciar bendiciones que se convierten en intima harmonía y comprensión de los significados propuestos por la reencarnación. No obstante los impositivos que dicen respecto a la preservación de la vida y a su manutención, mediante el trabajo digno, a veces agotador, la mente debe estar siempre fijada en los valores transcendentales armonizando los deberes inmediatos de la sobrevivencia material con aquellos que dicen respecto a su fatalidad transcendental . Solamente en ese esfuerzo es posible comprender el significado de la existencia carnal y los recursos de que se puede disponer para alcanzarlo. El silencio periódico se torna elemento de vital importancia para la conquista de los tesoros íntimos. Mediante la quietud interna, el tumulto pernicioso cede lugar a la lucidez para el análisis indispensable en torno de lo que se es, de aquello que se torna necesario para el éxito, así como de los significados existenciales.


El ser humano tiene la necesidad imperiosa de realizar su auto encuentro, procurando desenmascararse, viviendo su realidad, sin el tormento de la imitación de aquellos que le parecen felices, más no siempre lo son, hay mucho equivoco en el mundo, apariencia y realidad son manifestaciones diferentes de la vida. Es un impositivo el desenvolvimiento de la afectividad en el proceso de elevación de la criatura, se procesa en la libido , como proveniente del instinto, siendo responsable por la multiplicación de la especie. A medida que el ser humano se eleva, se torna de mayor complejidad, culminando en la abnegación, en la renuncia, en el sacrificio aun mismo de la propia existencia. Las criaturas necesitan del relacionamiento afectivo, aun mismo en los reinos iniciales de la evolución…desde la elección pura y simple de los compañeros en los periodos primarios en los que había predominancia de los caprichos masculinos, la unión sexual constituía una de las razones fundamentales para el bienestar de los grupos sociales. La disciplina sexual se tornó elemento significativo en el proceso de equilibrio comportamental y espiritual de la criatura humana, con esa conquista, la familia pasó a ser indispensable factor de socialización de la criatura terrestre. La unión, por tanto de la pareja se torna una necesidad de origen del proceso social. Las relaciones afectivas son de alta significación, en el proceso de crecimiento del ser humano, que busca la fraternidad universal por impositivo del progreso indefinido al cual se encuentra sometido. Mientras manifiesta el vicio metal en torno al relacionamiento ególatra y personal la relación afectiva está condenada al fracaso. Cuando se trata de personas psicológicamente maduras y responsables, el amor predomina en la búsqueda de la pareja, que es elegida en razón de sus valores internos, por tanto de la sintonía de orden espiritual, constituyendo las relaciones felices. Cuando el amor no florece en los sentimientos y en las mentes, la jornada es áspera y rica en accidentes perturbadores, siendo breves los relacionamientos y tumultuosos porque el placer del sexo luego pasa, y nuevos intereses se instalan en los individuos que son descomprometidos con los valores


emocionales del otro. El uso que hagas de tu afectividad construirás tu futuro de bendiciones o de soledad. Toda la doctrina de Jesús es formulada con simplicidad y sencillez.la renuncia a los bienes terrenales constituye uno de los fundamentos básicos, junto con la transformación moral del individuo para mejor, tornándose un ejemplo de fraternidad y honradez. Por eso si realmente quieres hacer una reforma intima, no te olvides nunca de que son bienaventurados los que tienen puro el corazón, y asi veras a Dios, asi como aquellos que tienen el corazón humilde de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos, según Mateo en su cap. V, versículo 3 y 5. Si no consigues vivir con simplicidad y pureza en el corazón, y necesitas de trompetas para anunciar tus hechos, del aplauso para dar testimonio, de los elogios para atender tus vanidades, estas completamente fuera del camino, habiendo entrado en el desvió que a muchos ha llevado al abismo… retorna a la simplicidad a la pureza y al encantamiento por el mensaje de Jesús. Donde estés, con quien estés y donde te encuentres, nunca dejes de hacer notar tu presencia con la ternura, la misericordia, la alegría de amar y servir. Las pisadas más fuertes son aquellas transformadas en luces que brillan apuntando rumbo a la seguridad. La misericordia, la caridad, la ternura, la comprensión y la solidaridad son los extraordinarios recursos disponibles para la instalación y la convivencia en el nuevo reino, donde no existen el separatismo ni el exclusivismo de clases, de gobernantes, cada cual siendo responsable por los propios actos ante la conciencia lucida en relación al deber y la vivencia personal. Sea tu ascensión moral el resultado del esfuerzo por tornarte cada día mejor que el día anterior intentando mejorar en el presente para el día siguiente, ya que anhelas el reino de Dios que te cumple edificar dentro de ti mismo, sin desprecio por los imperios transitorios de la tierra, en los cuales ejercitas la fraternidad y el bien. Conferencia extraída del libro de “Divaldo Pereira Franco ““Ilumínate” de Joanna de Angelis


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Abriendo los ojos a la luz (conferencia mercedes cruz)  

ABRIENDO LOS OJOS A LA LUZ (CONFERENCIA MERCEDES CRUZ)

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