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Mercedes Astorga

Antes y después Viajar en un barco sin luz y escondido, perder a su familia, y llegar a un país con las manos vacías son algunas de las cosas que tiene que enfrentar un refugiado. Francis llegó hace tres meses, en agosto, a la Argentina y se dedica a vender aros y anillos que cuelga en un paraguas. Trabaja doce horas por día en la zona cercana a Plaza Miserere. Nació en Ghana hace 36 años y tenía dos hijos: uno de 13 y otro de 10 años, ahora no sabe si están vivos o muertos porque durante un enfrentamiento con otra tribu tuvo que escapar y nunca más supo de ellos. Está parado en la vereda, parece que ya es un argentino más con un pantalón de jean, una camisa azul a rayas abierta hasta el pecho y un gorro celeste. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), un refugiado es una persona que ha abandonado su patria porque temen que, si se hubiera quedado, su vida y su libertad correrían peligro. Francis huyó de Ghana luego del enfrentamiento de su tribu llamada Kusasi contra los Mamprusi. El conflicto entre estos dos bandos se desencadenó, al parecer, por disputa de tierras. La Oficina Regional del ACNUR, fue creada en 1965. Cubre los países del Cono Sur: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. El organismo además asesora a los países acerca de la aplicación de los términos de la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados, y su Protocolo Adicional de 1967 y promueve la integración de los refugiados en la sociedad en estrecha colaboración con organismos públicos y nogubernamentales. El ACNUR también facilita el retorno voluntario de los refugiados a sus países de origen una vez que las condiciones lo permitan. Por lo menos Francis no tiene pensado volver a su país de origen. Él muestra su documento provisorio que tendrá que renovar próximamente el 2 de marzo del año que viene. Además piensa que una vez conseguido su DNI, podrá tener el pasaporte que le permitirá ir a Estados Unidos, un sueño muy lejano para una persona recién llegada como inmigrante. En realidad no quiere volver a su país porque piensa que los conflictos tardarán mucho en resolverse. Cuando llega una persona que busca protección, debe presentar su solicitud de asilo ante la Secreataría Administratíva del Comité de Elegibilidad para los Refugiados (CEPARE) o ante cualquier delegación migratoria del país con una declaración detallada de las razones que motivan su pedido. Una vez realizada, la presentación, se entrega en el acto la documentación transitoria o residencia precaria que se renueva mensualmente y que le permite residir, estudiar, trabajar y salir e ingresar en el país al refugiado hasta que se resuelva su caso. Luego de los problemas que sufrió en su país, Francis viajó en un barco hasta la Argentina. Un hombre blanco lo ayudó, lo hizo entrar en la embarcación con la misma ropa de un empleado. Sobrevivió las tres semanas dentro del barco con comida, lo único que no tenía disponible era el agua, tenía que pedirle a su cómplice que le traiga. El vendedor de anillos, dijo: “Durante todo el tiempo que estuve en el barco, no podía ver la luz ni la sombra, ni el día de ni la noche. Estaba muy oscuro”. Cuando llegó al puerto, se subió a un colectivo y no sabe bien a dónde fue. Hasta que un día una mujer lo orientó y fue a migraciones a sacar su documento provisorio. Consiguió ese trabajo por medio de un amigo

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Mercedes Astorga que vino antes y le prestó plata para poder comenzar su nueva vida. Debido a que ya no es menor de edad, el ACNUR no lo ayuda. A nivel internacional se entiende que la condición de refugiado es temporal, se mantiene mientras duren las circunstancias que dieron lugar al temor de persecución en el país de origen. Al desaparecer estas circunstancias la condición de refugiado puede legítimamente cesar. Sólo se conocen otros 4 motivos por los que cesa la condición de refugiado cuando voluntariamente: consigue nuevamente la protección de su país de origen; recobra su nacionalidad, en caso de haberla perdido; adquiere una nueva nacionalidad y nueva protección; se establece nuevamente en el país que había abandonado por temor a ser perseguido. Una de las principales organizaciones que reciben a los refugiados una vez que llegan a la Argentina es la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones (FCCAM), esta institución orienta a los recién llegados. Una asistente social de esta comisión católica dijo lo siguiente: “Una vez que los refugiados llegan este país, no quieren acordarse de nada de lo que les pasó porque les resulta muy doloroso. No confían mucho en la gente por miedo. Además el idioma los limita. Nosotros los orientamos en lo que tiene que ver con los lugares más baratos para vivir, las zonas más seguras, y esos temas”. La FCCAM formalizó una oficina de empleo exclusiva para refugiados, insertándose en una red regional para detectar oportunidades de empleo. Mantiene contactos con geriátricos, talleres de costura, consultoras, sub-contratistas y supermercados buscando nuevas alternativas de integración. El primer problema es obtener puestos laborales estables dado que la mayoría de las veces se trata de trabajos esporádicos. Conseguir empleos también se ve dificultado por demoras en la documentación de los refugiados o por el desconocimiento, por parte de los empleadores, de la legalidad del permiso de trabajo registrado en el certificado de residencia temporaria. La oscuridad del barco, se opone a la tarde soleada en la calle en la que ahora vende anillos, relojes y pulseras. A primera vista parece ser una persona demasiado retraída, solo se limita a decir el precio de sus productos hasta que después de preguntarle de dónde es, se le ilumina la cara y dice “Ghana” y trata de explicar más o menos inglés donde queda su país natal. Ghana es un país africano ubicado al este de ese continente. En su vida anterior, en África, Francis era granjero. Cultivaba batata, y tenia ganado. Además cultivaba maíz, al momento de decir eso, deletreaba la palabra “maíz” señalando las medallas con iniciales M - A – I – Z que vendía. Otra de sus actividades era enseñar catequesis los domingos. De acuerdo a las estadísticas del Comisionado de Refugiados de Naciones Unidas, en el 2007 ingresaron 3671 personas de diversos países a la Argentina. El país con mayor cantidad que escaparon de su país y vinieron hasta acá es Laos con 1336 personas. Del país de Francis, según los números hay 17 personas. Los grupos de refugiados más destacados en Argentina son los latinoamericanos, la mayoría de Perú y Cuba, y los africanos, principalmente de Argelia, Liberia y Senegal. No existen campos de refugiados sino que viven entre la población urbana, la mayoría en la Capital y el Gran Buenos Aires. En el mundo hay más de 31 millones de refugiados. Asia es el continente con mayor cantidad de habitantes que busca un nuevo hogar, la mayoría de ellos provenientes de Irak. Le sigue África en cantidad de refugiados, siendo Uganda el país con mayor cantidad de ciudadanos que huyen a otros países. En orden descendente siguen Europa, Latinoamérica y el Caribe, América del Norte y finalmente Oceanía. 2


Mercedes Astorga Mientras tanto en Buenos Aires, en la vereda donde vende sus productos Francis no está solo, a unos metros de su puesto también hay otro chico de 16 años de Senegal, que sólo se limita a saludar. El barrio de Once se caracteriza por la variedad de comunidades que se dedican al comercio. Pareciera que no habría problemas entre las diferencias de razas en Argentina, pero el vendedor de Ghana sostiene que “Hay discriminación. La gente no nos trata igual porque no está acostumbrada a ver personas con nuestro color de piel”. Los transeúntes que caminan por la calle parecen ignorar a los vendedores ambulantes africanos pero cuando escuchan a Francis hablando en inglés, se acercan para verlo con curiosidad como si fuera un bicho raro. Unas mujeres también se acercan a ver sus productos y cuando les preguntan de que material es ese anillo dorado el dice oro peruano y ex futuras clientas se ríen de desconfianza. A la hora de atender a sus clientes, el vendedor de anillos todavía no entiende bien las expresiones de los clientes argentinos. Cada vez que se va un potencial cliente, no sabe si se iba porque estaba contento o no, también quiere aprender frases para atender a las personas que quieren comprar. Por ejemplo, él quería saber como se decía “ahora saco el anillo y se lo muestro” del paraguas donde exhibe su mercadería porque solo dice “saco”. Para aprender castellano Francis piensa que es mejor estar en la calle que ir a la escuela, porque se aprende más rápido porque “En las clases de español sólo dan tips pero no se aprende el idioma”. Y tiene razón, el idioma se aprende en la calle. Pero aprender a hablar en español no es su único plan, también quiere ir a la escuela de refugiados para conseguir un título y finalmente cambiar de trabajo. Porque quiere tener un trabajo mejor y además le hace falta tener su documento argentino definitivo. Si Francis quisiera aprender de manera académica español en las escuelas públicas para adultos se dictan clases para extranjeros. Desde 1994, se existen en la Argentina cursos de español para refugiados y solicitantes de asilo a partir de un convenio firmado entre el ACNUR, la FCCAM y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Este programa está destinado a la población refugiada que no tiene el idioma español como lengua materna. Consta de dos cursos que cubren lo que se denomina supervivencia lingüística, es decir, interactuar en la vida cotidiana, hacer trámites, interpretar los códigos de la ciudad y manejarse en ella y con sus habitantes. El programa se completa con un sistema de becas, otorgadas en forma conjunta por la UBA y el ACNUR para que aquellos estudiantes que hayan aprobado la etapa elemental con asistencia regular y que puedan desempeñarse satisfactoriamente en un contexto más formalizado de enseñanza, continúen estudiando español en el Laboratorio de Idiomas. Las clases son multiculturales y plurilingües, es decir, conviven en ellas alumnos de diferentes lenguas maternas, nacionalidades y culturas. Por otra parte, los estudiantes presentan diferentes experiencias de escolarización: los grupos están formados por personas que no han accedido a la educación formal, analfabetos en su propia lengua, autodidactas, egresados del nivel medio y graduados universitarios. Aquellos que buscan refugio, tienen derecho a acceder a cualquier escuela de formación profesional y capacitación para adultos pero aquellos que no disponen de la capacitación necesaria para obtener un empleo remunerado pueden encontrar una salida asistiendo a distintos grupos de capacitación en los sindicatos, como por ejemplo el de Empleados de Comercio, el Centro de Formación Profesional del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontales (SUTERH). También existen las becas DAFI, un fondo proporcionado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno de Alemania al ACNUR. Las becas se otorgan a refugiados de escasos recursos para que 3


Mercedes Astorga puedan seguir estudios académicos en países en vías de desarrollo. No sólo hay instituciones que promueven la educación de los refugiados, también hay otras que favorecen su inserción social: es el caso de la organización Migrantes y Refugiados en Argentina (MyRAR). Esta fundación, fue fundada en 2002 y desde entonces acompaña a refugiados y migrantes en su proceso de integración a la sociedad local, a través de actividades socio económicas, de inserción laboral y de generación de ingresos por medio de recursos de capacitación, visitas de asistencia técnica, exposiciones y ferias de economía social y solidaria. Cáritas Argentina, junto con la organización Madre Tierra de Morón les ofrece a los refugiados la posibilidad de crear sus viviendas para tener un lugar nuevo donde vivir. La institución trata de dar respuesta a las precarias condiciones de vida experimentadas por comunidades locales y de inmigrantes en las áreas más pobres de Buenos Aires. El trabajo consiste en facilitar el acceso de las familias en emergencia habitacional al terreno propio. Por momentos parecería que el casi argentino se sorprende con la vida de ciudad. Después de un rato, pasa por la calle un camión de bomberos con la sirena. Él lo mira como si fuera un plato volador, se queda en silencio y lo mira pasar. Aunque no entienda mucho todavía la forma de ser de los argentinos, Francis conoce a la policía y reconoce que no lo molesta. Él sabe que cuando viene le dice “tranquilo” y es graciosa la manera en que lo dice porque podrá no saber como dirigirse a sus clientes pero sabe que cuando la policía le dice tranquilo y paciencia es que todo anda bien. Francis ya conocía Argentina antes de venir, sabía de la existencia de éste país por su carne que dice que es muy buena y también por Batistuta que lo conocía cuando jugaba en Europa. Algo que le asombra de la televisión es que en los medios siempre aparecen cosas relacionadas al fútbol y a la moda. Eso no le impide saber que en su país se llevaron a cabo las elecciones el 7 de diciembre. Esta es una votación histórica, porque sería el segundo paso ininterrumpido de mando de un líder a otro líder elegido por un pueblo en la historia política de 51 años de Ghana. El ghanés, también supo que todavía no se eligió un nuevo presidente porque ningún candidato alcanzó la mitad más uno de los votos. Una de las grandes diferencias culturales que nota Francis entre Argentina y Ghana, es la relación entre el hombre y la mujer. En su país de origen, la mujer se ocupa de los quehaceres domésticos mientras que el hombre tiene que conseguir el dinero para poder vivir bien, sino lo consigue la mujer deja al hombre porque sabe que es la obligación masculina. En cambio, acá es otra cosa: a la mujer no le importa si su marido no lleva el dinero a la casa. Por eso, llega a la conclusión de que las mujeres de su país tendrían que cambiar su mentalidad. Otro de los contrastes que vio entre su tribu y la vida en Argentina, es que “Si, alguien me pegara, mis futuras generaciones me vengarían. Eso genera mucho resentimiento con el tiempo entre las tribus”. El derecho al asilo es un derecho básico, incluido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Los refugiados gozan del derecho a no ser devueltos a su país de origen y de obtener una documentación que les permita ejercer una actividad remunerada y tener acceso a los servicios básicos y elementales. Además, los refugiados tienen los mismos derechos que cualquier otro extranjero que sea residente legal: libertad de pensamiento, de movimiento y respeto a su persona. Pueden gozar también del derecho a ejercer libremente su profesión, a la asistencia médica y los niños a recibir educación. Pueden escoger libremente su lugar de residencia, estar acompañados de su familia, retornar voluntariamente a su país de origen, no ser discriminados, acceder a los tribunales de justicia y practicar libremente su religión. 4


Mercedes Astorga Por otro lado, los refugiados tienen la obligación de acatar las leyes y reglamentos del país de asilo y todas las medidas que el estado dictare a los efectos de mantener el orden. Ya sea un grupo familiar o solo un individuo, goza del estatuto de refugiado. Con respecto a la vida en la tribu del futuro argentino, los Kusasis, tienen una estructura familiar que incluyen a tíos, tías, sobrinas, y a veces un pueblo entero puede pertenecer a una familia sola. Es por eso que surgen las disputas por el territorio entre los grupos étnicos del lugar. Ahora, ya libre de las presiones femeninas de su tribu vive con dos amigos africanos. Las principales religiones en la tribu de Francis son el islamismo y el catolicismo. Él es católico. Antes y después de ir a trabajar Francis le va a rezar un rosario a la Virgen esperando seguir con tanta suerte después de haber pasado por tantas cosas, por tener una vida antes y después de África.

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