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Mensaje Dominical

La responsabilidad que se asume cuando la gracia del Señor llega es ineludible, abrazar la fe no es una acción pasiva, donde todo se espera recibir sin asumir un compromiso constante, el beneficio de haber sido alcanzado por el evangelio de salvación y vida eterna, demanda una acción contundente de forma diaria y constante. Avivar el fuego, aquel que nos fue regalado cuando el Espíritu Santo llegó a nuestra vida es determinante, asumiendo la dedicación y entrega para que la gracia del Señor se vaya interiorizando en nuestra vida. Cultivar las disciplinas espirituales, donde la oración, el ayuno, la lectura de la palabra, el servicio, el congregarse, van acompañando este proceso es vital para no caer en el error de pretender levantar un "fuego extraño" falso, mentiroso, impropio, por cuanto no vino de Dios, sino que se ha querido provocar. Mantener nuestro corazón siempre encendido es la demanda, el requerimiento de quienes llamados a ser sacerdotes cuidan el altar manteniéndolo siempre encendido, preocupados que la leña nunca falte, para que esa llama alumbre y aclare la verdad siempre en nuestra vida. Descuidar esta responsabilidad traerá consecuencias tristes, dolorosas, perdiendo la oportunidad de disfrutar la gracia que vino para transformar y hacer cambios notorios. Hacer nuestra parte será vital para que el fuego no se apague.

Considere las siguientes preguntas, reflexione en ellas y responda con claridad. ¿Has experimentado momentos cuando tu relación con el Señor y su obra se ha enfriado? ¿Cómo lo has enfrentado? Al recordar tus primeros pasos en la fe; ¿Qué vivencias generó la presencia del Señor en tu vida? Con el pasar del tiempo, ¿has logrado mantenerlas o cesaron? Recordando esos momentos de intimidad con el creador; ¿Cuáles fueron los aspectos que ayudaron a mantener una relación viva y entusiasta con el Señor y su obra? El fuego en el ámbito espiritual es un símbolo de la presencia de Dios; ¿En tu vida ese fuego es visible? ¿De qué forma? El fuego espiritual no se provoca, se recibe; sin embargo la responsabilidad del creyente es de mantener la llama encendida; ¿Qué estás haciendo para que eso ocurra? ¿Cuáles son las decisiones o los compromisos que consideras debes realizar para mantener siempre el fuego encendido? ¿Qué decisiones debes tomar para que acontezca?

Cultiva tu intimidad con Dios, no la descuides.

www.iglesiabautistaisrael.com contacto@iglesiabautistaisrael.com

Mayo 4/ 2014

Aviva el go Pst. Parrish Jácome Hernández

Texto: 2 Timoteo 1: 6 - 7

El Gran Panorama

Los cambios provocados por la tecnología siguen generando inquietudes o polémicas en diferentes campos de la vida cotidiana. Un reciente artículo de Jessica Ravitz, columnista de CNN, propone un debate sobre la influencia del internet para que muchos hayan perdido su vinculación a un credo o religión en particular. La tesis se sustenta en la historia de la humanidad, tomando como punto de partida los cambios que se provocaron por los grandes descubrimientos, donde la masificación de un servicio se convirtió en un desafío para sostener sus valores. El panorama cambiante se produce cuando un número significativo de personas buscan en línea un sustento espiritual y religioso sin vinculación o contacto físico con la comunidad de fe. La influencia que en el pasado se reducía a la familia, amigos, personajes de la ciudad, experimentó un salto exponencial, imposible de cuantificar, al recibir información o datos constantes de una red digital que levanta una cultura global. Sostener los valores cristianos que distinguieron en el pasado a diversas generaciones vinculadas con una iglesia se transforma en la actualidad en el mayor desafío. “Avivar es una Conservar ese vínculo, ese sentido de pertenencia que ligó familias con iglesias por varias década, fue una acción contunconstante que comenzó a desmoronarse, cuando se dejó de lado la relación personal e irremplazable con el creador dente, constante, que repercute en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana. La presencia del rito como elemento más donde el descanso significativo de la fe perdió su eficacia, al centrarlo todo en una práctica que dejó de mostrar al invisible. es imposible, Un fuego que en un momento se encendió, prendió en el siendo necesario interior, se fue apagando lentamente, sin darse cuenta que produciría una separación, un divorcio, una muerte ese compromiso espiritual irremediable. Conservarlo encendido con buena llama es la responsabilidad de quienes habiendo conocido permanente que la verdad, la acogen, la interiorizan y la encarnan, asumiendo que mantener el fuego encendido es la cuida los detalles.” prioridad para no perder el rumbo.


El Texto No es un Pretexto El crecimiento que una persona experimenta se evidencia cuando su mirada, su interés, sus preocupaciones están centradas en suplir o acompañar las necesidades de quienes también se encuentran en el camino. Superar la visión individualista que centra toda la atención en sí mismo, es un indicador incuestionable de haber avanzado, transitando en una senda que muchos se atreverían a llamar madurez. Pablo ha transitado por la fe cristiana con gran suceso, sus experiencias no puedan perderse o enterrarse cuando terminen sus días, sus vivencias deben ser útiles para sus compañeros, amigos o discípulos en este camino. Una decisión que con valentía la enfrenta cuando escribe de forma pastoral a sus jóvenes acompañantes, Timoteo y Tito, líderes de nacientes iglesias. Las visitas realizadas en diversas ocasiones a las congregaciones que se fueron comenzando en el Asia Menor, han dejado muchas lecciones, aprendizajes, sinsabores, capaces de ir creando una amalgama de vivencias que deben ser compartidas. Un esfuerzo que se integra cuando en sus cartas a Timoteo busca rescatar los aspectos fundamentales que en el ejercicio del servicio cristiano no pueden olvidarse. La grandeza de un siervo fiel, humilde, dispuesto a compartir sin reserva, es la tónica que encontramos en el apóstol Pablo, presto a mirar a un joven creyente con la ternura de un padre. Una relación tan estrecha donde el consejo, la instrucción, las demandas, fluyen con una naturalidad que manifiesta la autoridad espiritual de quien con su ejemplo se ha ganado el corazón de este discípulo. La segunda carta es una oportunidad para refrescar algunas verdades, donde la influencia marcada de los antecesores termina siendo el punto de partida y conexión para levantar los cimientos de una fe verdadera. Levantar los indicadores que manifiestan esa relación y servicio con el Señor es vital, desechando los parámetros externos, para insistir en los internos, aquellos que no se ven a primera vista, pero hacen la diferencia. Limpia conciencia es un termómetro que se presenta como un referente de un creyente, un discípulo del Maestro, donde la intencionalidad de las acciones siempre serán pesadas, buscando encontrar la motivación que las empuja. Una conciencia que todo lo escudriña y lo somete a prueba, otorgando su aprobación y también su rechazo a ciertas conductas impropias e inadecuadas. La expresión tangible de una limpia conciencia se produce al ser honesto, sincero, verdadero, nada se realiza por un interés oculto que mueve el corazón. Pablo llegó a sentir un verdadero amor, desinteresado, presto a invertirse sin reserva alguna en la vida de este joven discípulo a quien le dedica tiempo para su completa formación. Timoteo tiene aspectos a su favor, la vida de fe no es desconocida, ha recibido los mejores ejemplos de quienes con su caminar diario fueron dejando con sus palabras y acciones marcas imposibles de borrar. La madre Eunice y su abuela Loida se tornaron en sus más altos referentes de una fe sincera, honesta, aquella que está viendo también encarnada en el accionar de su mentor Pablo. Una ruta que al ser clara se puede seguir, disfrutando de esos referentes que al estar presentes serán la principal motivación para avanzar, continuando con ese mismo espíritu que les ha caracterizado. Explorar otra ruta, considerar un camino alterno no justifica, pone en riesgo un modelo que ha probado la validez e impacto que ha generado sin cuestionamiento alguno. El impacto de una fe sincera, auténtica, se plasma de inmediato, Pablo no duda que @iglesiaisrael

la vivencia de Timoteo con su madre y abuela, logró incorporarse en su caminar diario de fe, al punto de manifestarlo como una verdad irrefutable. Timoteo tiene una base firme sobre la cual se puede edificar, construir, correspondiéndole llevar adelante aquellos aspectos que en su ejercicio cotidiano de fe, no debe descuidar. El aporte de Pablo viene de inmediato trayendo a su discípulo un consejo, llama la atención que con la autoridad espiritual que el apóstol tiene sobre Timoteo, no la utilice para demandar aquello que con un tono de recomendación se lo presenta. Avivar el fuego implica tomar acción, responsabilizarse sobre una gracia, carisma, don otorgado de forma inmerecida, asumiendo un compromiso en preservarlo de forma permanente. El fuego al cual Pablo hace referencia es determinante en el ámbito espiritual, las referencias bíblicas son muy amplias para situarlo como un elemento distintivo de la deidad, característico para evidenciar su poder, su presencia, su juicio. El pueblo de Israel comienza a familiarizarse con esa figura cuando en la salida de Egipto y en camino a la tierra prometida en el desierto, esta manifestación está muy presente. La columna de fuego que acompañaba al pueblo de Israel lo alumbraba, vinculando el sentido metafórico que presenta una verdad inquebrantable, el creador como la luz del mundo ilumina el camino de su pueblo, de forma directa o posteriormente usando su palabra. Una presencia que nunca se apartó, en el día la columna de nubes y en la noche la columna de fuego. El fuego fue una manifestación del mismo creador, cuando su gloria toma esta apariencia ante los hijos de Israel. Resulta claro que el deseo que se establece a los sacerdotes que el fuego sobre el altar permanezca encendido y cada mañana se lo estimule mediante la colocación de leña expresaba la metáfora de un altar personal que nunca se apagará, manteniéndose siempre encendido. Un fuego que no es propio, no se puede producir, al ser vinculado con el Eterno es de su pertenencia, correspondiéndole al sacerdote y posteriormente a todo creyente conservarlo encendido. Esta consideración es básica al reconocer una triste experiencia que terminó con las vidas de Nadab y Abiú, quienes comenzaron a levantar un "fuego extraño" que no fue aceptado por el creador. Juan el Bautista lo presenta como un elemento distintivo de Jesús, era el Mesías quien vendría a bautizar en Espíritu Santo y fuego. Pablo entiende que Timoteo lo ha recibido mediante la fe no fingida que abrazó y en su ministerio de servicio pastoral cuando es consagrado mediante la imposición de las manos del presbiterio. El fuego que viene de lo alto, muchas veces será cuestionado, obstaculizado, ridiculizado, requiriendo de quien lo ha recibido la fortaleza para salir adelante en medio de todas estas circunstancias adversas. Hacer uso del espíritu de poder, amor y dominio propio, será gravitante para no desmayar o dejarse seducir de un "fuego extraño" que termine por enterrar esa relación auténtica con el Eterno. La responsabilidad de avivar el fuego es ineludible, corresponde a cada creyente cuidar esa gracia inmerecida, sosteniéndola en oración, clamor, ruegos, alimentándose de la palabra, rodeándose de hombres sabios que sean aptos para enseñar. Un proceso que nunca termina, donde cada día la ausencia o presencia de esta acción irá oscureciendo o alumbrando la presencia del Señor en las vidas. Avivar es una acción contundente, constante, donde el descanso es imposible, siendo necesario ese compromiso permanente que cuida los detalles, aquellos que al ser atendidos van formando el carácter y provocando los cambios duraderos. Quien aviva comprende la importancia y valor de este fuego, donde la llama al estar siempre avivada cumplirá su rol de alumbrar y acercar la verdad. Iglesia.b.Israel


Aviva el fuego, que no se apague