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memorias de nomada Cultura y Arte

Numero 6 - Ano 1


INDICE

ECIDNI

acalf arutaretil aL , , anolep y 20.p zeuqzaV niaboY roP

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La literatura flaca y pelona , , Por Yobain Vazquez p.02

,

somereuq olos sortosoN erdamsed recah 40.p nauE ynnohJ roP

Nosotros solo queremos hacer desmadre Por Jhonny Euan p.04

allertsE 70.p azareP oetaM roP

Estrella Por Mateo Peraza p.07

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airelaG 01.p uttS norahS

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led senegiro soL oiraretil oripmaV 31.p arieviC leugiM roP

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larutlu, c silo , porceN 81.p aramaC suseJ roP y senoicamuhxe, ,so , iretnemeC acisif aigoloportna 02.p sollabeC meleB roP led sateirg saL oid, icinimef 62.p cuzT niarfE roP sadrusba setreuM :NET POT serotircse ed 92.p ovlatnoM aleicarG roP

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Galeria Sharon Sttu p.10

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Los origenes del Vampiro literario Por Miguel Civeira p.13

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Necropolis , cultural , Por Jesus Camara p.18 Cementerios, y , exhumaciones , antropologia fisica Por Belem Ceballos p.20 Las grietas del feminicidio , Por Efrain Tzuc p.26 TOP TEN: Muertes absurdas de escritores Por Graciela Montalvo p.29


Ilustración por Luis Cruces

EDITORIAL En esta edición decidimos abrir la convocatoria al público para participar en la revista. El requisito era la muerte, por lo cual el número 6 de nuestra revista contiene artículos sobre feminicidios, la muerte desde una perspectiva social; sobre los asesinatos y suicidios adjudicados a la lectura de una obra y la figura del vampiro en la literatura, dos artículos sobre los cementerios, de los cuales uno de ellos inaugura una nueva categoría en la revista, antropología social; un artículo acerca de la música local del género metal, un top ten de las muertes más extrañas de autores. El cuento “Estrella” de Mateo Peraza Villamil y la obra fotográfica de Sharon Sttu. Agradecemos infinitamente su participación e interés en la revista y esperamos recibir más propuestas y -como dice el proverbio chiapaneco- que no muera la flor de la palabra.

Katia Rejón

Portada por Sharon Sttu (fragmento)

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Está muy gastada la anécdota de Werther, el libro que consiguió persuadir a los jóvenes para que se suicidaran. Sea cierto o no, esto indica que la literatura no siempre es cándida y que te hace mejor persona; a veces induce a colgarse de un árbol o tomar pastillas de cianuro. Goethe no planeó que su libro se prestara para cometer actos ajenos a la simple lectura, pero es indiscutible que su pluma fue letal. Dicho esto, lo que toda persona coherente debe reflexionar es: ¿quién garantiza que leer veinte minutos al día no se trata de un plan malévolo para escuchar voces que digan: “mátate”, hasta lograr el cometido? Gracias a Dios no existen personas coherentes, o de lo contrario, los libros serían más impopulares. Muchos piensan que un montón de hojas impresas y encuadernadas son inocentes, cuando en realidad son la peor arma de destrucción masiva. La peor, digo, porque se conserva en estantes y libreros, se acumulan en hogares y

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oficinas. Es como preservar dinamita en un jardín de niños. Para que no parezca absurda esta comparación hay que advertir algo: leer no basta para ser lector. Existen millones de lectores que abren un libro sin capacidad crítica y buen juicio. De común, estos lectores interpretan literalmente lo escrito y por eso, cuando un narrador emite una frase motivacional, la validan como cierta y ley de vida. Por eso, cuando un personaje se suicida, allí van los lectores crédulos a tirarse de un techo. Pobre literatura, cuántos crímenes se han cometido en tu nombre. Insisto, los libros son peor que la peste. Asesinan cuando se les mal entiende por estupidez o para sacar provecho. Por ejemplo, los papas e inquisidores y en general los fundamentalistas de cualquier credo o ideología. La Biblia ha matado menos usando su grosor para descalabrar a un cristiano y más por ser usada para enardecer a ignorantes y convocarlos a la


SínDROME DE PAPELERA

matanza. Lo mismo pasa con el Corán y el Mein Kampf. Da miedo la literatura porque de los millones de lectores de El guardián en el centeno, un loco llamado Mark David Chapman no escuchó la voz de “mátate” sino la de “mátalo”, y con esa orden asesinó a John Lennon. ¿Qué tal que en este momento algún orate esté leyendo Platero y yo y decida que esa lectura lo obliga a matar a Peña Nieto? Tal parece que la literatura está hecha para la ruina de los lectores y, como daño colateral, a los que lo rodean. Pero las víctimas favoritas de la literatura son los escritores. Aquellos que dan su vida a las letras, a veces no reciben más recompensa que la depresión y el suicidio. Tal vez el deterioro de ciertos escritores tenga que ver más con enfermedades mentales, pero es innegable que el acto de escribir agrava todo malestar. El caso más emblemático es el de John Kennedy Toole, que prefirió matarse cuando rechazaron su novela La conjura de los necios. Sin embargo, la literatura es caprichosa, se le podría preguntar, ¿por qué no te llevaste a Vargas Llosa cuando era joven y escribía buenas novelas? ¿Por qué no recogiste en tu seno a Carlos Fuentes antes que publicara libros como quien escribe recados cada vez que sale de su casa? Quizá ese es otro tipo de muerte más dolorosa: la muerte literaria y de las ideas. Aunque hay algunos escritores que nacieron muertos, pienso en Yordi Rosado, Carlos Cuauhtémoc Sánchez y Paulo Coelho; muertos sí, pero con torta bajo el brazo. Toda esta locura de muerte provocada por la literatura se ha volcado contra ella. Se dice que la literatura ha muerto. ¿De qué o por quién? La proclaman quienes nunca han publicado un libro, gente que no sabe escuchar un poema o que escriben cuentos con las patas. La formularon los críticos literarios que critican y critican hasta llegar a

puntos críticos en los que no dicen nada que no sea mera especulación. Fuera de ellos, ¿quién sostiene que la literatura ha muerto? ¿Los escritores? ¿Los editores? Peor, los filósofos que dijeron haber matado a Dios, cuando hoy en día anda vivito y coleando. O que dijeron acabar con el humanismo, y sin embargo, aún se le ve causando estragos en la humanidad. La literatura está herida, pero no de muerte. Puede ser que darla por enferma terminal sea una venganza por todas las cosas malas que ha causado. O una solución práctica: quizá muerta la literatura, se acabó la rabia. La literatura, pelona y flaca, vivifica la imaginación; a cambio, roba un poco de nuestra vida. Le ofrendamos valiosas horas que ya nadie repone. Si tomamos en cuenta los estragos del sedentarismo que obliga la lectura, el IMSS o el ISSSTE ya deberían emitir un comunicado advirtiendo que leer libros es un factor de riesgo para desarrollar enfermedades crónicas degenerativas y mortales. Hay que pensar dos veces antes de iniciar un libro: ¿y si me mato por leerlo? ¿Y si alguien me mata por leerlo? ¿O me convierto en asesino? ¿Qué pasaría si sus hojas estuvieran envenenadas como en El nombre de la rosa? La probabilidad de que un librero se caiga encima de nosotros son altas. La posibilidad de que una novela de Héctor Aguilar Camín no mate de aburrición son bajas. Todo esto debe pensarse también a la hora de incitar a los demás a la lectura: son vidas que corren peligro, que tienen las horas contadas. Ah verdad, se les borró la sonrisa a los promotores de lectura.

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Nosotros i

solo

queremos

Hacer desmadre Por Jhonny Euan

En algunos lugares apartados de la ciudad se viven noches brutales y más oscuras de lo normal, casi tirando a lo fúnebre. La música es el motivo, ésta se torna alocada, perversa, hasta satánica y transgresora de la paz. Se acompaña con alcohol, drogas, mucho sudor y jóvenes haciendo desmadre. Una tocada es la causa de un par de horas desenfrenadas en algún bar o local. Estos eventos, que se promocionan en redes sociales con imágenes grotescas y tipografía casi inentendible, son una ola sonora que no cesa y que en cada ocasión se refuerza con la presencia de jóvenes y adultos que escuchan música estridente, les gusta romperse la madre en un mosh pit, y emplean el gesto de la mano cornuta para cualquier aprobación.

Estos toquines son parte de la cultura urbana de la ciudad, a muchos les asusta porque confunden a un músico de Death Metal con un asesino serial; y a otros simplemente les apasiona hasta el extremo. Basta pararse a las afueras del lugar donde se efectúa una tocada para observar el outfit -que muchos repudian- casi obligatorio. El color negro no puede dejarse en casa, no es que se vaya a un velorio, pero es parte esencial cuando se va a escuchar heavy metal. Son las citas perfectas para el atuendo básico: botas negras tipo obrero, con pantalones de mezclilla rotos y playeras negras con el logo de una banda, acompañadas por un chaleco de mezclilla lleno de parches. Esto se combina con una buena melena para poder hacer Headbanding, y algunas pulseras en las muñecas.

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Bitácora de supervivencia Hay quienes usan cazadoras biker llenas de estoperoles puntiagudos, guantes y cadenas en los pantalones junto con un cinturón de balas y peinados punks. O simplemente desnudos de cintura para arriba exhibiendo la galería de tatuajes. Es la moda común en las fiestas musicales, un estilo que viene de mucho años atrás, con personajes como David Bowie o las bandas Kiss, Guns N' Roses, Slayer, Sex Pistols, Black Sabbath, Ramones, Metallica, entre otros. Un estilo y música que siguen vigentes y que atemorizan a los parientes y adultos mayores, que por el aspecto que lucen o la voz exasperante de la canción que escuchan por horas los satanizan y argu-

mentan que oyen música del diablo, o de la muerte. Lo último se refuerza, sin objeción, por la ropa negra y sucia, las calaveras en el collar y los posters de la muerte, cruces invertidas y pentagramas que suelen pegar en las paredes del cuarto. En Mérida, el Heavy Metal tiene muchos seguidores y hay varias bandas metaleras que suenan potentes con sus voces agudas y sus rolas rompe tímpanos y de latigazos eléctricos. Estas agrupaciones glorifican las noches de adrenalina y dignas de un buen mosh con golpes y gritos ensordecedores, y claro, el agitar sin parar la cabeza. Además de divertir, diversifican los géneros musicales, los combinan y hacen más rica la muestra underground en la ciudad. Existe toda una red de estos eventos y de lugares para festejar al metal pesado, la información fluye por las redes sociales y el fanatismo hacia este género se refleja en la apariencia. Por esto, también en Mérida hay personas que consideran el gusto por el Black Metal -por ejemplo- como una afición aberrante e irracional hacia música pecadora y de muerte. Creencia que se fortalece con el performance de algunas bandas yucatecas; los integrantes se pintan las caras al estilo Corpse Paint, mezclan sonidos de gemidos, voces bestiales, aullidos; algunos rompen botellas en el escenario, actúan de zombies con sangre que se duda sea ficticia; se drogan, se retuercen al tocar y disparan sudor y gritos de agonía y locura a los presentes. Todo lo anterior hace que algunas personas –parientes, conocidos, amigos- vean estas preferencias musicales como adoraciones diabólicas que convierten a sus escuchas como maniáticos hijos de la oscuridad, y

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que deben confesarse o regresar a cómo de lugar al camino correcto. Tienen que quemar discos, playeras, tirar la cabeza de chivo, costurar los pantalones, quitarse los piercings, pintar las paredes, cortarse el cabello, bañarse e incluso asistir a un oficio de exorcismo. La justificación de la sociedad para su exagerada intolerancia es que todo se relaciona con la muerte. Las canciones son ritos satánicos, invocaciones al demonio, rezos de ultratumba. Quizás lo sean, en algunos subgéneros, pero se olvida lo esencial: es sólo música, arte. Es un estilo con acordes de guitarra, sincronización de batería y manifestación del talento artístico de individuos comunes y corrientes que no pretenden matar a nadie, violar a la más guapa ni mucho menos incendiar una iglesia, solamente quieren tocar Crossover Thrash, quizás Black Metal, Death Metal, o hasta un hardcore punk, ska core o Metalcore. Quieren hacer desmadre.

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Fotografias por Roger Sanchez

Caldo de mierda es la página de Roger Sánchez A. comprendida como un zine/crónica virtual, nace en el 2015 para unificar la vivencia y el retrato. Absolutamente todo lo que usted pueda leer es extraído del ambiente que se vive durante la tocada. http://putridsoullove.tumblr.com/

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Ilustración por Raquel Martínez

HOJA DE Arce

ESTRELLA Por Sé simple. Sé tú mismo. Nunca transites por caminos hechos. Abre los tuyos. Sé liviano. No tengas miedo a perder. Sé empático. Navega contra la corriente. En una conferencia X dijo: “Cuando tengas la llave tírala y abre la puerta a patadas”. Sentí que a mí me lo decía, que sus ojos se aferraban a los míos mientras, en la primera fila, sostenía uno de sus libros contra mi pecho. Supuse: Me lo dijo a mí. X me tomó en cuenta, sabe que lo admiro. Al final del evento había una fila kilométrica para los autógrafos y cuando llegué, sacudió su cigarro, miró hacia arriba, como buscando una estrella, y dijo: Hola, Camarada, ¿para quién es la firma? Es para mí, dije. Claro, dijo él, pero cómo te llamas. Ignacio, contesté. Ah, qué curioso.

Mateo Peraza Villamil Escribió: “Para Ignacio, que lo disfrutes”. Sé feliz. Divergente. Nunca camines lo que ya fue recorrido. Explórate. Luego lo vi acicalarse el bigote y firmar, uno tras otro, los ejemplares de su última novela. Me dio gusto estar ahí, respirar el aire de aquella mañana limpia como la mirada de un niño. Después caminó solo hacia las puertas de cristal mientras la gente lo saludaba, le decían: X, gran novela, me ha encantado, es genial como desenmascaras al gobierno, la manera en la que reivindicas a Latinoamérica. La literatura es el hombre y la letra. Es estilo. Es uno mismo. Así que me dirigí hacia el camino de X para tropezar abruptamente, escupirle un comen-

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tario casual. Pero no lo conseguí y pronto me encontré persiguiendo su espalda de ropero entre las calles de la Ciudad de México, entre la gente que no sabía quién era X y entre la gente que sí lo sabía, que le hacía venias o le extendía tímidamente una mano. Sé independiente. Nunca cedas a la presión. Crece hasta perder el suelo. Y como un personaje de sus novelas, X se instaló en un puesto de tacos y exigió dos amablemente. Sus bigotes se embarraron de salsa, de la bandera mexicana, de las excrecencias que escurrían de la tortilla a su boca o a su playera negra, donde asomaba la barriga de un hombre feliz, pleno, que puede darse el lujo de comer a la vista de cualquiera. Tomé una mesa contigua y esperé. Una camarera diminuta y estrábica se detuvo a mi lado y dijo: ¿Qué le servimos, Güerito?, a lo que contesté: Lo que esté comiendo el señor de enfrente. ¿Cuál? El de enfrente, el que tiene bigotes. La verdad no sé qué pidió el señor, Güerito, porque ya se lo comió. Bueno, lo que vaya a pedir ahora, sírvame lo mismo. Al poco tiempo tuve bajo mi nariz tres tacos, cuyo contenido no pude descifrar. La mesera habló con el taquero y este volteó a verme con las cejas arqueadas, con un cuchillo en la mano derecha que, moviéndose de aquella forma, denotaba suspicacia. No temas. Las decisiones deben tomarse tarde o temprano. El miedo es la moral. El miedo es subjetivo. El taquero atravesó el vapor de la plancha y le susurró algo a X, quien se inclinó para escuchar. No contengas tus emociones. Perder es un estado de ánimo. X volteó, me escrutó con los ojos semicerrados .Lo miré sin respirar y en ese juego sentí que algo de él entraba en mí, como diría Nietzsche, algo del abismo entraba en mí, se diseminaba como líquido espeso, se repartía con ímpetu en mi sangre. Se levantó. La vida es una ruleta. La vida gira, de pronto caes. Inició la caminata a un ritmo distinto porque, mucho después reparé en ello, ya intuía la persecución. El sentido llega con la secuencia.

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X atravesaba la Alameda y yo lo medía cada vez a mayor distancia, zigzagueando entre los puestos, el ruido, el tráfico, adentrándonos poco a poco a Garibaldi, rebasando Garibaldi, arribando a Tepito. Por un momento lo perdí. No sientas preocupación. Las oportunidades se repiten. La vida es un ciclo interminable. Y en el mar de seres humanos que pululaban por los pasillos descubrí la aureola de su calvicie, que sobresalía por su estatura y chusquedad junto a un puesto de zapatos. Bien Ignacio, me dije, es el momento. Brinqué del pasillo a la calle; caminé a mayor distancia para mejorar mi campo visual. A lo largo del recorrido X intentó pedir un taxi, intentó, volteando de soslayo, ubicarme entre la multitud, y al no conseguirlo abandonó su papel de presa, volvió a ser él, el verdadero, el novelista gigante ,humilde , el novelista sin miedo, el mismo que yo necesitaba para no morir y el mismo al que le toqué la espalda con el filo de mi cuchillo. Suave, le dije, camina suave y hacia donde yo te diga. ¿Qué quieres?, inquirió, sobresaltado. Vi los vellos de su brazo levantarse. Tengo dinero, susurró. Acabo de cobrar. A mí no me interesa tu dinero, repuse, me interesa tu talento, me interesas tú, y no te queda mucho tiempo de vida. Estás enfermo, lo he visto en televisión. No podemos permitir que te vayas para siempre. No entiendo de qué hablas, dijo. Suave, exigí, suave, yo mismo me encargaré de llevarte a donde debemos ir. ¿Dónde es eso? Mi casa, contesté, iremos a mi casa y ahí podremos asegurarnos de que tu herencia intelectual nunca se pierda. Pero de qué manera conseguirás eso—bajó el tono de su voz, probablemente asumió que yo era un enfermo y debía tratarme con cautela—. No hace falta que me lleves a ningún lado. Toma el dinero que tengo aquí—metió la mano en el bolcillo del pantalón—son casi 15 mil pesos. Suave, repetí, enterrando un poco más el cuchillo en su espalda; la punta hizo brotar un piquete de sangre que se propagó en su playera. Aquí da vuelta. Luego, en la casa que ves ahí, la roja, quiero que


subas las escaleras, entres junto conmigo y saludes a la señora que estará en la recepción. Es la casera, es una anciana, no podrá ayudarte. Quiero que la saludes y luego me sigas como si fueras mi amigo o mi amante. Correcto, dijo X, con la voz entrecortada. Los logros se obtienen al llegar a la meta. La meta es el final del destino. Tú decides el destino. ¿Qué pasa si la casera pregunta mi nombre?, mencionó X. De una u otra forma darán contigo. En menos de una hora comenzarán a buscarme. Tengo una reunión en quince minutos. Calla, calla—puse el cuchillo cerca del omoplato y lo acaricié—. Sube las escaleras, haz lo que te dije.

después de la meta, es la victoria. La expectativa no debe opacarla. La realidad es el presente. X prendió el cigarro y el humo se filtró directamente hacia la ventana. Era una imagen hipnótica: él fumando, el humo rodeándolo como si tuviera vida propia y luego saliendo por la ventana, hacia la calle, como si quisiera auxiliarlo o indicarle una ruta de escape, algo imposible a esas alturas.

Guardé el cuchillo en el saco. La casera nos miró extrañada, probablemente adivinado de qué se trataba aquel evento fortuito. Buena tarde Ignacio, dijo. Buena tarde señor… X, agregué, este es mi amigo X, señora. Vinimos a resolver unos asuntos financieros. Ella debió pensar: ¿Qué asuntos? , si las piezas de aquí son baño-habitación. No hay espacio ni para poner una mesa. Pero dijo: Ah, qué bueno, Ignacio, qué bueno conocerte un amigo. X sudaba, volteaba hacia los lados en busca de un objeto contundente. Algunas gotas de orina o unos gramos de mierda bajarán por su pierna en este momento, conjeturé. Bueno, seño, vamos a subir. Claro, que les vaya bien. La televisión estuvo prendida desde la mañana, cuando vi en el noticiero matutino que X daría una conferencia. Le pedí amablemente que se sentara en el único sofá de la pieza. Pero me miraba estupefacto, petrificado. ¿Cuántos de tus libros preservas en tu casa?, pregunté ¿Qué?, contestó. No te hagas al listo—saqué el cuchillo. Le mostré las dos caras. Amabas reverberan con la luz que entraba a raudales por la ventana—. Es mejor que dejemos algo en claro: a todo lo que pregunte, tienes la obligación de responder. Puedo fumar, dijo X, como si no me hubiera escuchado. Sin con eso estarás tranquilo, sí, dije. Un paso

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SHARON STTU

Sharon Torres Talavera tiene 23 años y es de Mérida, Yucatán. Se dedica a la fotografía desde hace 5 años y en los últimos dos ha expuesto en eventos como la Noche Blanca, con el colectivo Kodeak y en F2 Estación Visual como parte de un diplomado de fotografía. Gran parte de su obra combina el diseño y la fotografía intervenida, retratos y escenarios urbanos.A principios del próximo año tendrá una exposición en el Centro Cultural Colibrí precisamente con fotografías intervenidas.

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GalerĂ­a

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GalerĂ­a

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LOS ORÍGENES DEL VAMPIRO LITERARIO por Miguel Ángel Civeira González

Hay algo de fascinante y perturbador en la figura del vampiro, el no-muerto. Es esa violación a un principio que consideramos inviolable: la muerte es definitiva. Lo muerto que regresa es una aberración, una blasfemia contra el orden natural del mundo. Si lo muerto, además, se alimenta de lo vivo, la transgresión a ese orden se hace completa. El vampiro representa el triunfo de la muerte sobre la vida. Para comprender la evolución de este personaje hay que irnos al pasado, antes de los metrosexuales u homoeróticos, antes de Bela Lugosi y Max Schreck, antes incluso de Bram Stoker y su Conde, al momento justo del arribo del vampiro a la literatura occidental.

Ilustraciónes por Miss Kanto

Vampiros legendarios Existen en el folclor y las mitologías de muchos pueblos alrededor del mundo, desde Mesopotamia hasta Mesoamérica, desde África hasta Australia, historias de seres sobrenaturales que se alimentan de la sangre o la energía vital de los mortales. De todos los mitos y leyendas en las que aparecen vampiros o seres análogos, todo parece apuntar a que el que influyó de forma más directa en la literatura vampírica es el que aparece en los países de Europa Oriental. Rastrear su origen y desarrollo sería una tarea titánica. Bástenos con saber que para el siglo XVIII la leyenda se presentaba de la siguiente forma: Los vampiros eran cadáveres que por las noches escapaban de sus tumbas y chupaban la sangre de los vivos mientras éstos dormían, tras lo cual volvían a su lugar de descanso. Ahora bien, la víctima en cuestión no veía al vampiro, sino que sentía los efectos de sus ataques y

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cuando junto a sus parientes y vecinos caía en la cuenta de que la causa del mal era un no-muerto, se revisaban de inmediato las tumbas de los recientemente fallecidos para dar con él. Entonces encontraban algún cuerpo que, a pesar de las semanas o meses de enterrado, no había sufrido corrupción alguna; presentaba lodo en sus pies o zapatos, como si hubiera salido a caminar, y si se le cortaba, la sangre fluía. Para evitar que el vampiro se levantara de su tumba, se le clavaba al fondo del ataúd con una estaca de madera o metal; para destruírsele de una buena vez, había que decapitarlo e incinerar el cuerpo. La víctima podía comer la tierra de la tumba del vampiro o bañarse con su sangre para evitar ulteriores ataques. Pero había que tener cuidado, porque quien moría por causa de los ataques del vampiro podía convertirse en uno y continuar el ciclo indefinidamente. Además, también podían convertirse en vampiros los suicidas, los asesinos brutales y las personas injustamente acusadas y ejecutadas por un crimen no cometido. Grosso modo, ése es el mito ya formado, que se dio a conocer en los países de Europa Occidental tras la conquista de amplios territorios en la Península de los Balcanes por parte del Archiducado de Austria, territorios que hasta entonces estaban bajo el poder del Imperio Turco Otomano. Hacia 1718, con la ocupación austriaca, las leyendas y supersticiones de estas remotas zonas del continente pudieron alcanzar los países de Europa Occidental.1 En 1728, Michael Ranft (1700-1774), un teólogo y académico alemán, escribió un reporte sobre el vampirismo titulado Über das Kauen und Schmatzen der Todten in Gräbern. Ranft intentaba explicar el fenómeno vampírico mediante la razón, y atribuía los extraños sucesos a causas naturales mal interpretadas por los supersticiosos. Éste es sólo un ejemplo de la fascinación que el tema produjo en Austria y Alemania, donde aparecieron muchos otros textos al respecto, incluyendo reportes oficiales.

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Un supuesto caso de vampirismo en Hungría fue

recogido en 1732 en el número de marzo, página 681, de la revista londinense The Gentleman’s Magazine, que aparentemente introdujo la palabra vampyre al vocabulario anglosajón2. En dicha publicación se reportaban los ataques de un vampiro en algún lugar de la lejana Hungría. Durante todo el siglo XVIII aparecieron no pocos reportes, artículos, ensayos y demás textos que discutían la posibilidad de que los vampiros existieran en realidad, tanto en Inglaterra como en Francia. Entre aquellos textos destaca el libro de Dom Augustin Calmet, Dissertations sur les Apparitions de Anges, des Démons et des Esprits et sur les revenants et vampires de Hongrie, de Bohême, de Moravie, e de Silésie3, aparecido en 1740 y traducido al inglés en 1759, que retoma, entre otros, el caso mencionado por The Gentleman’s Magazine. Aunque el mito vampírico tiene un origen balcánico, el hecho de que se conociera en Occidente a través de los territorios austriacos y húngaros, hizo de estas tierras el hogar de los vampiros en el imaginario de los europeos. Como sea, el mito se mantuvo prácticamente inalterado a lo largo de más de ochenta años: los vampiros eran criaturas nocturnas, sin alma ni voluntad, sin poderes especiales o apariencias específicas, que por las noches salían de sus tumbas para alimentarse con la sangre de campesinos supersticiosos. La literatura lo cambió todo. Vampiros poéticos Parece ser que Heinrich August Ossenfelder (1725-1801), poeta alemán, fue el primero en introducir el tema del vampiro en la literatura creativa. En 1748 la revista alemana Der Naturforscher publicó un poema de Ossenfelder titulado El Vampiro. En él, el enunciante lírico es un hombre a quien su amada ha rechazado por seguir las enseñanzas


moralinas de su devota madre. Entonces, el amante amenaza a la muchacha con tomar venganza sobre ella, al entrar en cuarto durante la noche, como un vampiro, y poseerla en un arrebato apasionado, tras lo cual le preguntará “son mejores mis enseñanzas que las de tu madre”. Como se ve, Ossenfelder usa al vampiro en un sentido metafórico. El acto de depredación vampírica es comparado con el acto sexual, empezando por la irrupción a media noche en el cuatro de la doncella; “beber el púrpura de tus mejillas” se refiere a la pasión de los besos, “tirites exhausta y como muriente caigas en mis brazos”, habla del agotamiento físico después del orgasmo. Esto es muy interesante porque muestra que ya desde esta primera obra se hace la relación entre vampirismo y sexualidad, en oposición al mito original en el que los vampiros eran seres aborrecibles y repugnantes. Por otro lado, el poema presenta el triunfo del deseo y la sensualidad sobre la represión religiosa (no es gratuito que la joven amada se llame Christiane, es decir “Cristiana”), al tiempo que compara la devoción de la piadosa madre con las supersticiones del vulgo que cree en vampiros. Es también de llamar la atención que Ossenfelder se esfuerza por incluir referencias que remiten a Hungría, el hogar de los vampiros por excelencia: el río Tisza, la ciudad de Tokaj, y la figura de los Heydukes, un cuerpo de infantería del ejército húngaro. Este breve pero significativo poema constituye la iniciación perfecta para la carrera literaria de los vampiros, que en los primeros años se dio en el terreno de la lírica. Por ejemplo, en 1797 Johann Wolgang von Goethe (1749-1832) publicó La novia de Corinto. Aparentemente, según una nota de John Aster, el traductor al inglés de este poema (la traducción data de 1835), Goethe se inspiró en un episodio relatado por el autor griego Flegón de Tralles (siglo II), en el

cual una doncella visita a su amado después de muerta4. Lo novedoso es que Goethe convierte a su doncella en un vampiro (en el original en alemán no aparece la palabra, que sería Vampir, pero en su traducción Aster no duda en escribir vampire) que busca beber hasta la última gota de sangre de un hombre que se deje seducir. Goethe parte de algunos rasgos del mito vampírico original (la vampira es víctima de una muerte injusta) y le agrega un par de atributos nuevos, principalmente que es hermosa y seduce a su víctima (recuérdese que en el mito original el vampiro no era visto, sino que sólo se sentían los efectos de sus ataques), lo que prefigura obras posteriores, en las que la vampiresa será una criatura voluptuosa y seductora, una especie de súcubo. La otra novedad es que la vampira queda en posesión de la vida de su víctima apropiándose de un rizo de su cabello, algo que remite más bien a leyendas relacionadas con la brujería, con las que Goethe debía estar familiarizado. En 1773 Gottfried August Bürger (1747-1794) escribió Lenore, una balada gótica de fantasmas y castigo del más allá. No se trata de una historia de vampiros, pero dos versos del poema inspiraron un par de las obras vampíricas más importantes: de Laβ tuhn die Toten, viene el título del cuento Dejad a los muertos en paz, de Ernst Raupach; mientras que Die Toten reiten schnell (“los muertos viajan rápido”) es mencionado en Drácula. George Gordon, Lord Byron (1788-1824) hizo una mención al mito del vampiro en su poema narrativo The Giaour (1813), en el que se dice que un asesino puede convertirse en vampiro después de la muerte y depredar a sus seres queridos en castigo por sus crímenes. Esta obra podría constituir la primera

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mención de la palabra vampire en la literatura inglesa. En el poema Christabel (la primera parte fue compuesta en 1797 y la segunda en 1800) Samuel Taylor Coleridge (1772-1834), narra un historia sobrenatural y misteriosa: la heroína epónima se encuentra con una enigmática muchacha de nombre Geraldine, que dice haber sido raptada por bandidos y abandonada en el bosque. Christabel lleva a Geraldine a hospedarse en su castillo, donde ella vive con su padre, el barón Leoline. Una visión, experimentada por el bardo del barón, sugiere que Geraldine es maligna y está por depredar a Christabel. El poema queda inconcluso. No se trata de una historia de vampiros, por lo menos no hasta donde Coleridge reveló, pero la trama sirvió de inspiración a Sheridan Le Fanu para la creación de su famosa Carmilla. Vampiros narrativos John William Polidori (1795-1821) era hijo de un distinguido académico italiano que residía en Inglaterra. En 1816 se convirtió en el médico personal de Lord Byron, el poeta por excelencia del romanticismo inglés. Ese mismo año, Polidori acompañó a Byron y a su amante Jane ‘Claire’ Clairmont en su viaje a Suiza, donde se encontraron con Mary Godwin Wollstonecraft y su futuro esposo, Percy Bysshe Shelley. La anécdota es bien conocida: una noche tormentosa Byron propuso una competencia sobre quién podría escribir la mejor historia de fantasmas. Shelley y Clairmont no presentaron obras, Byron dio a conocer el boceto de una historia que nunca terminó5, Mary Godwin concibió Frankenstein (publicada en 1818) y Polidori planteó la trama de su única novela, Ernestus Berchtold, y retomó el esbozo de Byron para realizar la que sería su obra más famosa, The Vampyre (ambas publicadas en 1819).

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The Vampyre deja de lado la imagen del cadáver maloliente que se arrastra de su tumba durante las noches para atormentar a los campesinos, y presenta

por vez primera la imagen del vampiro aristocrático, seductor y manipulador, con un poder tal que se siente incluso a distancia, y con una malignidad que casi supera lo creíble. Ruthven tiene también la facultad de ganarse el respeto y hasta el servicio de malandrines, sinvergüenzas y villanos, que cumplen la voluntad del noble vampiro. Lord Ruthven sería, como muchos de los vampiros que le siguieron, un depredador sexual. Y, por supuesto, está el detalle de que bebía sangre y de que para obtenerla mordía la yugular de sus víctimas, aunque no se especifica que tuviera colmillos puntiagudos. Pero lo curioso es que si Polidori traslada al vampiro de la campiña húngara a los salones de bailes de Inglaterra e Italia, no es porque tuviera la intención de reinventar el mito del vampiro, sino de utilizarlo para un fin más pedestre: hacer una feroz crítica de su empleador, el mismo Lord Byron. Los atributos del vampiro aristocrático no son más que las características de Byron, aumentadas para efectos macabros y melodramáticos. El nombre del malévolo ente sobrenatural, Lord Ruthven, es una referencia directa a Clarence de Ruthven, protagonista de Glenarvon, novela en la que Lady Caroline Lamb, amante despechada de Byron, se desquita del poeta romántico mostrando al gran público sus peores defectos. Sin querer Polidori le dio al no-muerto sus características definitorias: desde entonces casi todos los vampiros serían aristócratas seductores, manipuladores y malvados. Asimismo, Lord Ruthven tiene una fuerza física extraordinaria, rasgo tradicionalmente atribuido al vampiro literario. Pero en The Vampyre también planteó otros atributos que se han descartado con el tiempo. Por ejemplo, el vampiro de Polidori podía ser muerto como cualquier ser humano, con un balazo, por ejemplo, pero podía


revivir si recibía los primeros rayos de la siguiente luna llena. También debía casarse con una doncella, que moriría en su lugar para que el pudiera continuar con su antinatural y blasfema existencia. Estos últimos atributos continuaron apareciendo en obras inglesas a lo largo del siglo XIX, entre las que destacan las piezas teatrales The Vampyre (1820) de JR Planché, y The Phantom (1856) de Dion Boucicault. Pero sobre todo, Polidori le dio al vampiro su característica más aterradora: que destruye a sus víctimas no sólo físicamente, sino moralmente, acaba con sus vidas, su cordura y sus almas. Estas características se desarrollarían y evolucionarían en diversas obras narrativas a lo largo del siglo XIX, entre las que destacan Vampirismo de E.T.A. Hoffman (1821), Dejad a los muertos en paz de Ernst Raupach (1823), La muerte enamorada de Teófilo Gautier (1836), la épica novela de folletín Varney, el vam-

piro de James Malcolm Rymer (serializada entre 1845 y 1847), La dama pálida de Alejandro Dumas (1849), la excelente novela corta de vampirismo lésbico Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu (1872) y el inmortal cuento de Guy de Maupassant, El Horla (1887) que mezcla elementos de ciencia ficción con el mito vampírico. Como se ve, antes de que Bram Stocker decidiera nombrar Drácula al vampiro titular de su novela, los no-muertos habían recorrido un largo camino por la literatura. El conde tenía un rancio y distinguido abolengo cuando se convirtió en el arquetipo de los vampiros por excelencia.

1 The Cultural –Historical Origins of the Literary Vampire in Germany, artículo de Heide Crawford, aparecido en el número 7 (2005) de Journal of Dracula Studies. 2 La valiosísima compilación de Margo Collins Before the Count (Zittaw Press, 2007), recoge íntegramente esta nota y otros textos relevantes de la época. Encontré también una versión facsimilar de la revista en Internet Library of Early Journals. 3 Fragmentos de esta obra aparecen en la misma compilación arriba mencionada.

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Necrópolis cultural

El cementerio general cumple 195 años de servicio en la ciudad Por Jesús Cámara Ríos

“El lugar lógico para encontrar una voz de otros tiempos es un cementerio de otros tiempos.” -H. P. Lovecraft (1890 – 1937) Escritor Estadounidense

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La h no es muda

En 1821 comenzó a operar el primer cementerio municipal en Mérida. Fue ubicado a las afueras de la ciudad como dictaban las leyes, exactamente en la antigua carretera conocida como La Vera Real a Campeche (Actualmente calle 66). El Cementerio General, como se le nombró, se estableció al sur de la ciudad en los terrenos de la extinta estancia ganadera Xcojolté. Actualmente, debido a su antigüedad la mancha urbana de Mérida ha dejado al Cementerio General muy cerca de lo que ahora percibimos como el centro de la ciudad. Este panteón cuenta con más de 25 mil bóvedas y osarios en los que se guardan los restos dentro de ataúdes y sarcófagos de distintas familias que habitaron la ciudad desde el siglo XIX. El gran camposanto cuenta con una colección de 73 mausoleos y monumentos de distintos estilos arquitectónicos. Los que más destacan llevan los apellidos Colina, Torre, Trujillo, Cámara y Gorocica así como los apellidos de grupos extranjeros que llegaron a trabajar a la ciudad como Daguer, Duch, Wabi, Sauri y Lixa. También alberga grandes mausoleos destinados a los trabajadores del volante, ferrocarrileros, baratilleros y el monumento a los creadores de la canción yucateca donde se encuentran las criptas de reconocidos músicos y compositores como Guty Cárdenas, Rosario Sansores, José Antonio Zorrilla, Antonio Mediz Bolio, Augusto Cárdenas Pinelo, Pepe Domínguez, Wello Rivas y Luis Rosado Vega, entre otros.

jamín, Manuel Berzunza y nueve personas más que fueron fusiladas la madrugada del 3 de enero de 1924 en el terreno del cementerio después de ser capturados en las costas de Holbox al intentar huir de los rebeldes delahuertistas que iban en contra del entonces presidente Álvaro Obregón. Desde 2013, el Ayuntamiento de Mérida declaró el Cementerio General como Zona de Patrimonio Cultural por lo que en la actualidad la administración plantea diversos programas que permiten la conservación y la reactivación del espacio. También se trabaja en lograr una declaratoria por medio del Instituto Nacional de Historia (INAH) para nombrar al panteón “Zona de Monumentos Históricos” por el gran acervo arquitectónico y cultural que alberga el sitio. Los problemas de la actualidad con esta necrópolis es que se ha quedando sin espacio ya que la demanda actual es de 120 bóvedas mensuales (dato que estima que en cinco años ya no habría espacio en los actuales panteones de la ciudad por lo que actualmente se promueve la actividad de la cremación de los restos mortales), la falta de limpieza, mantenimiento, el vandalismo y la profanación que ataca las tumbas por lo que se requiere un sólido plan de acción para proteger la integridad del cementerio más antiguo de la península y uno de los más antiguos de todo el país.

Otro de los magestuosos monumentos que alberga el Cementerio General es la Rotonda de los hombres ilustres en donde descansan los restos del ex Gobernador de Yucatán (1922-1924), Felipe Carrillo Puerto, también tres de sus hermanos; Wilfrido, Edesio, Ben-

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Antropología

CEMENTERIOS, EXHUMACIONES Y ANTROPOLOGÍA FÍSICA: LOS ESPACIOS DE MUERTE EN MÉRIDA, YUCATÁN. POR Belem Alejandra Ceballos Casanova

Mucho se ha cuestionado sobre el papel del antropólogo y su utilidad en la sociedad actual. No se diga ya del antropólogo físico cuya imagen queda reducida a un personaje de serie televisiva en la que se desempeña resolviendo crímenes y, donde a ojo de buen cubero, logra descifrar enigmáticos designios en los que la muerte de algún individuo juega un papel esencial. Según Lagunas (2006: 213), en México éste desconocimiento de la labor del antropólogo físico se debe a que ha permanecido instalado en los laboratorios de osteología, en los museos o en los centros de investigación sin que se haya dado a conocer públicamente lo que puede hacer, lo cual además ha redundado en que no desempeñe a plenitud el papel que le corresponde dentro de la sociedad.

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El antropólogo físico, por mencionar una descripción sucinta, es quien se encarga de la caracterización de rasgos osteológicos para la identificación de la población de origen, del sexo, la edad al momento de la muerte, las patologías y lesiones, así como las causas de la muerte. Ciertamente su contribución se encuentra principalmente en el campo de las ciencias forenses aunque su labor no es como se demuestra en las series transmitidas sino que requiere gran precisión a


través del uso de toda una metodología científica. Pero también es quien funge como especialista en las excavaciones arqueológicas para comprender los rasgos biológico-culturales de los antiguos pobladores (Barrales 2008: 5; Lagunas 2006: 211). Sin embargo, en ocasiones existen problemas cotidianos en las cuáles el antropólogo físico podría jugar un papel esencial. En primera instancia, sabemos que les corresponde a las autoridades del Estado ser las primeras en conocer qué tipo de profesional debe prestar sus servicios para abordar ciertas situaciones, si bien no necesariamente para resolver un problema, sí para que un servicio sea otorgado de la mejor manera posible y mediante el entendimiento de todas las partes involucradas. Aunque también sabemos que en no pocas ocasiones las autoridades pasan de largo frente a aquellos que podrían realizar contribuciones útiles. Una de estos problemas se ha observado en los últimos años, aproximadamente desde el 2010 hasta el año en curso, con respecto a la falta de espacios en los cementerios de la ciudad. Mérida cuenta con cinco cementerios: el Cementerio General, el cementerio Xoclán, el Panteón Florido, Jardines de la Paz y Chuburná; y con treinta y tres en sus respectivas comisarías (Rico 2015). Sin embargo, de entre estos cinco cementerios en Mérida, solamente el de Xoclán posee espacios disponibles que se calcula que tendrán un funcionamiento de aproximadamente cinco o seis años antes de llenarse.

Ésta falta de espacios no solamente se ha detectado en Mérida, también comienza ya a afectar a algunos poblados, en los cuales ha salido a relucir el aprovechamiento de los osarios para optimizar al máximo los espacios; aunque en otras ocasiones los restos simplemente son sacados de las tumbas y depositados a las afueras del cementerio en total abandono y sin mayor trato, o incluso son extraviados –tal es el caso de Chemax- (Le Guen 2008: 114), lo cual crea contrariedades de salud pública. A esto se suman otras circunstancias: el descuido de muchas tumbas que llevan más de una o dos décadas de abandono y dejan a la total intemperie los restos óseos de los inhumados; problemas económicos de los usuarios para costear la permanencia de los restos en sus tumbas y que lleva a trasladar dichas osamentas a la fosas comunes ya repletas, siendo que los montos varían de acuerdo al tamaño y ubicación de la tumba (Zapata 2015:126); y finalmente la inaplicabilidad del mismo reglamento del servicio público de panteones (Fuentes 2007) al momento de la exhumación de las fosas así como la inexistencia de un protocolo o un método adecuado para realizar tal procedimiento. Todo lo anterior ha devenido en un trato indigno de los restos mortuorios.

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A la vista de ésta situación surgen diversas cuestiones: ¿es posible brindar una solución viable a la falta de espacios en los cementerios de Mérida? ¿No tendría un campo abierto el antropólogo (físico y social) para intervenir en éstos contextos?¿Causaría algún perjuicio esta falta de espacios en las prácticas arraigadas de los ciudadanos al modificar las formas de enterramiento? ¿No conformaría labor del antropólogo mediar en éstos escenarios para llegar a una resolución aceptable? La postura del ayuntamiento de Mérida ha sido de búsqueda de nuevos espacios para la creación de otro cementerio, aunque la urbanización ha ocasionado que cada vez haya menos espacio en la ciudad como para destinar terrenos a una nueva necrópolis. E incluso recurrir al establecimiento de plazos de exhumación de los restos no ha sido una actuación viable, ya que las osamentas que son desenterradas terminan en las fosas comunes ya atestadas. En 2014, se propuso que las incineraciones fueran la solución ante la inminente falta de espacios que habrá en unos años (Ricardez 2014), sin embargo esto atenta de cierta forma a las prácticas tradicionales o al pensamiento conservador de los habitantes de Mérida, ya que se sigue prefiriendo la inhumación, en especial por motivos religiosos. También se tiene en manos la creación de un cementerio vertical en Dzityá -zona cercana a Mérida a razón de 24km. No obstante, cabría analizar el nivel de aceptación de ésta propuesta entre la población, así como las ventajas o

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desventajas de que los meridanos llevasen a sus fallecidos hasta ese lugar. Todo lo anterior deja un panorama desolador y contradictorio: cementerios sin espacio, pero gran número de tumbas abandonadas y nunca intervenidas (los restos se encuentran a la intemperie, pero nunca se ha hecho algo al respecto), tumbas en las que los restos fueron exhumados para ser llevados a la fosa común pero fosas comunes llenas y en las que los restos óseos reciben un trato indigno. Precisamente en ésta salvaguarda de la dignidad de los restos mortales se encuentra la importancia de contar con un profesional, ya que cabe mencionar quejas en contra de los encargados de las inhumaciones y exhumaciones que despojan a los fallecidos de sus pocas pertenencias valiosas (medallas, anillos, aretes, etc.). Incluso se ha sabido de casos en los que al re inhumar individuos a las fosas, los restos son empujados al interior de forma brusca “pisándolos” sin ningún tipo de respeto o incluso revolviendo los restos de tumbas que contenían dos o más sujetos. Supongo que se piensa, que después de todo, son los olvidados. Dentro del área legal, los restos esqueletizados resultan el medio más seguro para la identificación e individualización de una persona, por lo cual se supone que deben ser protegidos con rigor. Lo anterior se considera en vista de que de estos restos es posible sustraer


muestras de ADN que señalen por ejemplo la disposición genética de una persona a determinadas enfermedades, información que en un caso extremo podría ser utilizada por las compañías aseguradoras para no otorgar su servicio. De cualquier forma, sin llegar a tocar situaciones excesivas del abuso, mal uso o mal trato de los restos, cabe mencionar que simple y llanamente, en los derechos humanos se reconoce ésta dignidad humana no sólo como la protección de los datos genéticos sino como la protección de los restos mortales de una persona (Tidball-Binz 2009; Consejo Internacional para la Rehabilitación de las Víctimas de la Tortura 2011). E incluso sin tener que recurrir a un discurso acerca de los derechos, como humanos que somos, toca en las fibras de nuestro ser en un sentido ético el resguardo de los restos mortales de quien alguna vez fue como nosotros. La participación del antropólogo físico en los cementerios sería de gran relevancia en la investigación académica no solo del campo antropológico, sino desde el punto de vista de otras ciencias como la medicina, la biología, la odontología, la arqueología biológica –o bioarqueología- e incluso las ya mencionadas ciencias forenses. Ya que por lo menos en el Estado, debido a la falta de muestras óseas de individuos de la población actual, muy poco se ha podido profundizar en las investigaciones sobre todo en temas de salud en los que es necesario contar con los restos óseos y se termina por recurrir a la información oral que los familiares puedan aportar con respecto al

fallecido, o incluso a las muestras arqueológicas que distan mucho de las características que hoy día posee la población; y por tanto se llega a resultados no idóneos o inaplicables al pretender vislumbrar efectos de problemas de salud actuales –como la diabetes o la obesidaden restos óseos prehispánicos que no presentaban dichas patologías al menos con tanta frecuencia. Mediante el mantenimiento de una ética profesional y el consentimiento familiar y legal, el antropólogo físico podría llegar a crear una fuente de datos para subsanar las dudas planteadas acerca de los restos óseos de la población vigente. Por tanto, frente a casos de restos no reclamados, una propuesta basada en la observación de colecciones de universidades es que con el debido trámite, dichos restos podrían ser de utilidad para la elaboración de una base de datos que brinde información acerca de la defunción y las características óseas de la población del estado de Yucatán. De hecho, algunas universidades ya llevan a cabo éste tipo de procedimientos, tal es el caso de la Facultad de Ciencias Antropológicas. Incluso en casos en los que los familiares prestasen el permiso del análisis de los restos humanos, pero no consintieran que una universidad o institución se quedara con ellos, los datos obtenidos podrían conformar una base de datos fotográfica o digital solamente

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empleada con fines de investigación, que igualmente sería de importancia. Desde el mismo campo de la antropología física dicha base de datos conformaría una colección de referencia para comparar otras muestras bajo estudio, ya que en la antropología forense sobre todo en México normalmente se analizan individuos esqueletados siguiendo parámetros de poblaciones europeas o norteamericanas; lo cual genera un sesgo al llevar a cabo las interpretaciones, ya que existe una notoria diferencia entre los rasgos físicos de una y otra población. Sin embargo, es necesario que los familiares de los fallecidos y las autoridades competentes comprendan la importancia del antropólogo físico en la intervención o manejo de los restos óseos. El antropólogo físico en su intervención en las inhumaciones y exhumaciones seguiría un proceso metodológico desde el momento de acercase a conocer qué fosas serán exhumadas y dar a conocer el papel concreto que desempeña. Es necesario seguir un método al exhumar la fosa y en el cuidado que se proporciona a los restos óseos para identificar adecuadamente a qué individuo pertenecen en el caso de tumbas que poseen más de un sujeto enterrado. No solamente es relevante la participación del antropólogo físico, sino del antropólogo social para llevar a cabo entrevistas o encuestas a los familiares y a la población en general, para comprender la forma de pensar con respecto al uso de osarios o la aplicación de la cremación y apoyar por tanto a la toma de decisiones

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adecuadas para el manejo de ésta situación. Indudablemente las concepciones acerca de la muerte así como los tratamientos que se han proporcionado a los cuerpos y los lugares destinados para el enterramiento han variado a través del tiempo dependiendo de circunstancias diversas. En el área maya los cuerpos eran inhumados debajo de las viviendas; posteriormente y con la llegada de los españoles, los enterramientos pasaron a ser realizados en las iglesias y después se desplazaron a los cementerios, generalmente alejados de la población para evitar la propagación de enfermedades (Castillo & Serrano 2013; Segurola & Muro 1993: 402). De hecho, tal y como los conocemos en la actualidad, los cementerios son un elemento bastante reciente en nuestro entorno cultural (Segurola & Muro 1993: 401). Todos estos cambios fueron generados como fruto de la modernización y tenderemos a seguir observando modificaciones con el paso del tiempo. Finalmente, la antropología tanto física como social que se imparte como profesión en las facultades del Estado Mexicano debe realmente ser tomada como una herramienta útil en la resolución de problemas sociales sin relegar a éstos investigadores a los centros o institutos, haciéndolos formar parte activa de la sociedad, para que al mismo tiempo la colectividad reconozca lo que les es posible aportar. Definitivamente lo que se pretende en el caso expuesto es brindar un mejor trato a los restos óseos abandonados creando espacios


libres en el cementerio. Se propone en conclusión un acercamiento sensible al modo de pensar y a las preferencias de los familiares de los fallecidos para el tratamiento y forma de inhumación de los cuerpos en el futuro, contando con el dato plus que esto generaría al analizar los restos como una muestra referencial. Cabe hacer hincapié en que la falta de espacios en los cementerios es un problema cada vez más común en distintos lugares, ya no solamente en Mérida y en los poblados de Yucatán sino que al ser una situación vinculada a la urbanización, irá conformando un problema común en otras ciudades.

REFERENCIAS Barrales Rodríguez, Dehmian 2008 Vida y muerte en San Miguel Allende, Guanajuato, México: Tres casos de estudio. Atlantic International University, Honolulu, Hawaii, San Miguel de Allende, Guanajuato, México. Castillo Canché, Jorge Isidro y José Enrique Serrano Catzim. 2013 La administración del cementerio: disputa entre el Ayuntamiento de Mérida y la jerarquía eclesiástica, 1820-1823. Temas Antropológicos. Revista de Investigaciones Regionales 36(1): 33-53. Fuentes Alcocer, Manuel Jesús. 2007 Reglamento del servicio público de panteones del municipio de Mérida. Ayuntamiento de Mérida, Estado de Yucatán. En Diario Oficial del Estado de Yucatán. Le Guen, Oliver 2008 U béel Pixán: el camino de las almas. Ancestros familiares y colectivos entre los mayas yucatecos. Península. 3(1): 83-120. Ricardez, Cecilia. 2014 Falta de espacios 'entierra' al cementerio de Xoclán. Milenio Novedades. Rico, David 2015 Saturados los cementerios en Mérida. Por esto. Segurola Jiménez, Marco y Koro Muro Arriet 1993 Los cementerios en el contexto urbano. El cementerio de Tolosa. En Historia- Geografía 21:399-412. Lagunas Rodríguez, Zaid 2006 La antropología física forense, una especialidad necesaria. Ciencia Ergo Sum 13(2): 211-217. Zapata Bello, Rolando Rodrigo 2015 Legislación fiscal del municipio de Mérida. Ejercicio fiscal 2015. Ayuntamiento de Mérida.

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Las grietas del feminicidio. Karime del Rosario, Carolina, Gladys, Reina Alejandra, Frida Sofía, Marisela, María del Carmen, María Paulina, Yuriku, Alejandrina, Martha Eugenia, Karina de Jesús… y la lista sigue. Existen muertes que agrietan a la sociedad, que demuestran problemas culturales irresueltos, que nos encaran y revelan las estructuras más básicas sobre las que se construye la vida en común, como los feminicidios. Los feminicidios son asesinatos de mujeres por razones de género, es decir, por la idea histórica, cultural y social de que los hombres estamos autorizados para ejercer el poder, la dominación y el control sobre las mujeres, sobre sus cuerpos y sobre sus propias vidas, así como por el desprecio, el placer, la discriminación y/o el odio hacia ellas (Ramos, 2015). El feminicidio es un mecanismo de terror para delimitar con violencia las fronteras del género.

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¿Quiénes son aquellos hombres feminicidas? ¿Cuáles son las condiciones socioculturales de estos hombres violentos? ¿Qué problemas atraviesan quienes asesinan a las mujeres sólo por ser mujeres? ¿En dónde está la anormalidad, la particularidad, la diferencia entre estos hombres machistas, asesinos, y el resto de los hombres? Sorprenderá descubrir que, en esencia, no la hay. Que el contexto en el que nacemos y crecemos los hombres, genera aprendizajes constantemente reforzados por nuestros círculos cercanos y por los medios de comunicación masiva, que nos colocan a los hombres como amos, dueños y señores poseedores del mundo y lo que existe en él, haciéndonos competir entre


nosotros y aliarnos cuando esta supremacía se encuentra en riesgo. Si bien otras violencias como la pobreza, la discriminación y la marginación social y cultural, crean entornos propicios para la violencia contra las mujeres, es necesario señalar que todos los hombres somos ejecutores de la misma. De tal forma que los feminicidas son parejas, ex parejas, conocidos, desconocidos, familiares o vecinos; que en la casa o en la vía pública matan a mujeres estudiantes, trabajadoras sexuales, profesionistas o amas de casa, solteras, casadas o separadas; lesbianas, bisexuales y heterosexuales; sin importar si son niñas, jóvenes, adultas o de la tercera edad.

#YucatánFeminicida “El Estado en donde no pasa nada” es un pacto entre hombres, y algunas mujeres de poder, que oculta la violencia en Yucatán. De 2008 a 2016, cincuenta y siete mujeres, cuando menos, han sido asesinadas por razones de género en nuestro Estado. En 7 de cada 10

casos, el agresor era alguien cercano a la víctima. Las razones por las que en Yucatán no existe sentencia alguna por el delito de feminicidio son retrocesos legislativos, incapacidades técnicas en la investigación y falta de perspectiva de género en el proceso penal, sin olvidar la evidente misoginia en algunos casos. Es el extremo desentendido de la autoridad que no acepta un problema social que puede incrementar, especialmente cuando Yucatán es el cuarto lugar nacional en casos de violencia hacia mujeres casadas o unidas en el ámbito privado (ENDIRH, 2011).

Un grito hacia los hombres Ya sea en las calles con manifestaciones multitudinarias en todo el país como la del 24# o en las redes sociales, las mujeres nos cuestionan y señalan por ser históricamente omisos e irresponsables con la violencia que, como colectivo, los hombres ejercemos sobre ellas. Desde la franca ridiculización hasta la mudez, los hombres aún no hemos logrado asumir

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nuestra responsabilidad como colectivo que ejerce la violencia de género, nos encontramos incapaces para reconocer los privilegios que el sistema patriarcal nos provee y carecemos de herramientas para reunirnos con otros hombres y proponer-nos soluciones reales. Son necesarios espacios para que los hombres aprendamos formas distintas de relacionarnos, para que entendamos que los privilegios no son derechos, sino formas en las que se ejerce la dominación, que los feminismos son cuerpos teóricos y prácticas a través de las cuales podemos entender la desigualdad y la violencia de género, y que es nuestra responsabilidad eliminar la violencia que nosotros mismos ejercemos.

INEGI. (2015). Panorama de violencia contra las mujeres en Yucatán (ENDIREH 2011). Aguascalientes, Ags. Recuperado a partir de http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/productos//prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos /nueva_estruc/702825053536.pdf Ramos, G. (2015). Estudio del Feminicidio en Jalisco. Guadalajara, Jalisco: Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara.

, Por Efrain Tzuc Entra a yucatanfeminicida.org

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Top ten: ten:

muertes

absurdas de absurdas de

escritores escritores Por Graciela Montalvo

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En esta ocasión me he encargado de hacerles un listado acerca de las diez muertes más ridículas o increíbles de escritores que plasmaron la última página del libro de sus vidas de una manera incoherente. .Esquilo- Dramaturgo griego (525 a.C. 456 a.C.) Considerado como el fundador de la tragedia griega. Según la leyenda, Esquilo decidió exiliarse al campo después de que el oráculo predijese que iba a fallecer aplastado por una casa. Curiosamente, murió al ser golpeado por el caparazón de una tortuga que fue soltado por un quebrantahuesos desde el aire. . Li Bai- Poeta chino (701- 762) Los expertos creen que su muerte fue el resultado de un envenenamiento por mercurio después de un largo historial de consumo de elixires taoístas para la longevidad, mientras que otros creen que murió por envenenamiento con alcohol. La leyenda romántica sobre la muerte de Li Bai habla del fallecimiento de un poeta,

cuando una noche paseaba en barca en el río Yangzi, se lanzó al agua ebrio para abrazar el reflejo de la luna, ahogándose.

3

. Nikolái Gógol- Escritor ruso (18091852) Durante los últimos diez años de su vida nunca durmió acostado, por miedo a que pensaran que había fallecido —en una carta a un conocido le pidió que sólo lo enterraran cuando su cuerpo mostrase ya signos muy evidentes de descomposición. Gógol dejó de comer, y al cabo de nueve días de ayuno, falleció. Al final de su vida su estado mental estaba seriamente deteriorado.

4

. Gustav Kobbé- Crítico de música y autor estadounidense (1857-1918) Murió cuando le cayó un avión al barco que el mismo navegaba en Long Island Nueva York.

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. Arnold Bennett- Novelista británico (1867- 1931) Murió de fiebre tifoidea en su casa en Baker Street, Londres, después de regresar de una visita a París donde, a pesar del consejo de un camarero, había bebido agua del grifo en un restaurante. Sus cenizas están enterradas en el cementerio de Burslem. . Sherwood AndersonNovelista estadounidense (1876- 1941) Murió a la edad de 64 años. Enfermó mientras tomaba un crucero a América del Sur. Anderson había sentido malestar abdominal durante unos días, que más tarde fue diagnosticado como peritonitis. La autopsia reveló que había tragado accidentalmente un palillo de dientes causando daños en sus órganos internos y dando como resultado una infección que le derivó la peritonitis. Se pensó que lo había tragado en el curso de comer la aceituna de un martini.

7

. Dan Andersson- Poeta sueco (18881920) Fue envenenado por cianuro en el hotel Hellman, en Estocolmo, debido a una fumigación con cianuro después de que su habitación no fuera limpiada correctamente contra los ácaros.

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. Nathanael West- Novelista, dramaturgo y escritor estadounidense (1903- 1940) West y su mujer, Eileen McKenney murieron en un accidente de tráfico al día siguiente de que falleciera su amigo F. Scott Fitzgerald, éste último de un ataque al corazón. West siempre había sido un muy mal conductor y varios de sus amigos se negaban a viajar con él en coche. Se piensa que el accidente pudo estar causado porque West, aturdido por la repentina muerte de su amigo, se saltó una señal de stop.

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. Tennessee Williams- Dramaturgo estadounidense (1911- 1983) El informe del médico forense indicó que murió atragantado con el tapón de un envase de gotas para los ojos que utilizaba con frecuencia, el cual debió intentar abrir con los dientes. Luego, otro informe forense modificado indicó que el uso de fármacos y alcohol pudo haber contribuido a su muerte por la supresión de su reflejo nauseoso.

10

. Jim Fixx- Autor estadounidense (19321984) Autor de un "Best Sellers" en 1977, "The Complete Book of Running", donde defendía el ejercicio y la dieta sana, como clave para vivir más años, murió de un paro cardíaco fulminante a la edad de 52 mientras trotaba.

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Memorias de nómada numero 6  

Revista cultural

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