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Oscar Alberto Serrano

CAMPO DE GIRASOLES (El libro de los campos por donde cruza el tren)

Buenos Aires EDICIONES DE LA LIBRERÍA BYBLOS

2011


Oscar Alberto Serrano

Campo de girasoles El libro de los campos por donde cruza el tren

EDITORIAL DUNKEN

2010


Ilustración de la tapa “Girasoles oblicuos” Fotografía de © Fernando Medrano, “poeta de la imagen” © 2010. Archivo del autor. Grabados seleccionados de un Manual de cirugía y terapéutica de 1880, ampliados y modificados, y otras figuras inspiradas en distintos catálogos. O.S.


“Nada es como es, sino como se recuerda.” R. DEL VALLE INCLÁN

“¿Adónde podría huir de mí mismo sino a los recuerdos de mis años mozos?” HOLDERLIN, Hyperión “Recogiendo en la vida muchos de esos recuerdos de la infancia, el hombre se salva para siempre.” FEDOR DOSTOIEWSKY “Un hombre sin recuerdos es un hombre perdido” ARMAND SALACROU


Carcarañá

“Siempre verde serás, siempre olorosa...” QUEVEDO “Las siestas, ¡con qué holgura!, ¡qué instantes de calandrias, de verdura! MIGUEL HERNÁNDEZ

scribo: “Una ciudad dormida por cien años en el encantamiento de la siesta”, pero me he dado cuenta que un día el niño despertará con el conocimiento de esos años pasados, y así, al cabo, se las verá con su edad real, cargando sus veinte, cuarenta, sesenta o más años; años que han transcurrido inadvertidamente. Y es tal vez por eso que el niño aún se pasea por esa ciudad santafesina, adormecida para mí, como por un ruego concedido. ¡Oh, bueno!, digo. Mi infancia me recubre como una hiedra; durará cuanto dure el viejo árbol: se morirá con mi vejez. ¿Cómo explicártelo lector para que entiendas?... Tal vez si te dijera que estaba en la ribera de los trenes, que el ruido semejante a profundas y embravecidas olas de los convoyes me enfrentaba, con náufrago asombro, a un mar de distancias y cambios inevitables; que los trenes desataban en mi ánimo una oposición tan existencial como estimulante… Además advertía el contraste entre lo que dejaba de mi niñez y la mercadería desconocida y sugestiva que a cambio se me ofrecía. El ferrocarril entero simbolizaba la compatibilidad de mis anhelos y el serio intento de conservar la fascinación por lo cotidiano. Me apabullaba la brutal disparidad de propuestas, de ofertas para las que no estaba avisado.

E

*** ¡Paradojal mar de los trenes! —“¡Buen día, doña Teresa!”.— desde el ténder saludaban, fogonero y maquinista, en medio del ruido de la locomotora de


maniobras. Yo, su nieto, era el encargado de recuperar los pedazos de hulla1 desperdigados frente a la casa de la barrera, dejados allí por cómplices paladas ferroviarias. Las negras y compactas piedras servían de combustible a la cocina económica 2. Y yo, con sol al sesgo y todas las cosas de la Creación aún humedecidas, debía rebuscar entre las hierbas del terraplén.

¡La abuela Teresa era guardabarreras!

Todo esto pasaba mientras aprendía a reconocer las matas de verbenas3, macachines4, vinagrillos5, tréboles rojos6 o blancos7, lágrimas de la virgen8, flechillas9, pata de perdiz10, huevos de gallo11, zarzaparrillas12 y otras que menciono en estos versos. 1

Hulla: Carbón de piedra o carbón fósil, combustible de alto poder calorífero, con que se alimentan las locomotoras a vapor. 2 Cocina económica: Cocina, de carbón o leña, con hornallas, que mantienen unas arandelas y tapas de quitar y poner, que podían utilizarse para fuego directo. Eran de hierro o piezas de fundición de considerable espesor y superficie uniforme, lo que permitía aprovecharla totalmente, no sólo para cocinar, sino para mantener calientes el contenido de las ollas y cacerolas. Sobre esa misma superficie, si se aceptaba el humo y el olor, se asaban costeletas, tiras de asado, y achuras. Y como complemento, un tanque lateral que contenía agua siempre caliente. Por último, el artefacto oficiaba como un gran calefactor, en lugares donde además se comía y se vivía, como si fuera la sala de recibo o living de los hogares sin pretensiones. Con papel de esmeril y otros abrasivos, la plancha de la cocina brillaba como un espejo y su frente se asentaba con una mezcla base de grafito y plomo . 3 Verbena: Planta herbácea de hojas ásperas y hendidas, y flores terminales en espigas largas y delgadas. 4 Macachines: Oxalis perdicaria. Plantas pequeñas de flores amarillas. 5 Vinagre, vinagrillos: Oxalis articulata. Plantas de porte pequeño, por lo común de flores rosadas. Tallos de jugo bastante ácido. 6 Tréboles rojos: Planta herbácea anual, de la familia de las Papilionáceas, de unos dos decímetros de altura, con tallos vellosos, que arraigan de trecho en trecho, hojas casi redondas, pecioladas de tres en tres. Con flores moradas. 7 Tréboles blancos: Ídem., con flores blancas. 8 Lágrimas de la virgen: Nothoscordum inodorum. 9 Flechillas: Nombre genérico de varias especies de gramíneas, cuyos frutos suelen ser punzantes y perjudiciales para el ganado. Se utilizan como forrajeras cuando todavía están tiernas. 10 Pata de perdiz: Cynodon dactylon. 11 Huevos de gallo: Salpichroa origanifolia. 12 Zarzaparrillas: Mimosa tandilensis.


¿Dónde están las personas implicadas en la formación de mi persona, precisamente esas que en mis recuerdos no aparecen? Allí veo a mi abuela, a mis tías, al cambista13 cantor y a la peluquera liosa14, a los peones de cuadrilla15 y a mi tío Julián... ¿y los demás? Hay florcillas de perfumes intrínsecos salpicadas sobre el terreno hollado por estas correrías; los caballos y tartanas16, las uvas negras de la parra, los higos morados y los blancos, las calles desiertas y llenas de polvo… ¿Qué no he contabilizado? La escuela, relegada por las vacaciones del verano, era, sin embargo, un pavoroso sino, predestinación a la que mi recuerdo de niño volvía una y otra vez, temeroso;Y con sólo rozar ese futuro escolar, perdía al instante todo gusto por lo que estaba haciendo. “¡Esos maestros que programaron el miedo a la hora de solicitar mis deseos!” Mi potestad estaba pisoteada; no tenía derechos sino obligaciones; y lo más grave, era que ese tiempo vacacional se haría mella en la escuela sin remedio. “Mis flores ferroviarias, los maestros, pisarán sin piedad”. La escuela me sacaría de mi hipnótico estado, me despojaría de la etapa de crisálida o mundo de sueños que padecía; y, al despertar, tal era mi temor, me convertiría —¡tétrico poder del magisterio— en “un charco de inmunda y detestable podredumbre”, tal como le ocurrió al desgraciado Sr. Valdemar, en el relato de Poe17, todo como consecuencia del mesmerismo18 o magisterio, o atroz pedagogía con que tratan de formarme.

*** Me paseaba los domingos entre ruidos y voces de gentes que, por suerte, no tenían rostros ni cuerpos, a lo más una que otra mano con la que revolvían mis cabellos, con menciones al azar sobre mis ojos tristes y mi blanca flacura. 13

Cambista: Aquí se refiere al que tiene por oficio encargarse de los cambios de rieles en el ferrocarril. Liosa: Es decir embrolladora, que mete cizaña entre las personas, aunque el término debería ser más bien chismosa. Cuadrilla: Grupo de personas, en este caso de obreros ferroviarios, destinado para el desempeño de algunas tareas por lo común a cielo abierto, para el mantenimiento de las vías. 16 Tartana: Dice la Academia: Carruaje con cubierta en la mayoría de los casos abovedada y con asientos laterales, por lo común de dos ruedas y con limonera, es decir con una o dos varas para la caballería. 14 15

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The Facts in the Case of M. Valdemar (Los hechos en el caso del señor Valdemar) o El extraño caso del señor M. Valdemar, cuento de Edgar Allan Poe, del libro Narraciones extraordinarias. 18 El mesmerismo (en francés mesmérisme) también conocida como la doctrina del «magnetismo animal», se refería a un supuesto medio etéreo postulado como agente terapéutico por primera vez en el mundo occidental por el médico Franz Mesmer (1733-1815) proveniente de Alemania. Fue un término muy usado en la segunda mitad del siglo XVIII.


Con nostalgia memoro esa luna curiosamente recompuesta en los vidrios sucios de telarañas del galpón; o el dorado bálsamo19 lunar que consolidaba las sombras de la espesura, de por sí difícil, de más allá del gallinero; el asiento de madera del retrete que exhalaba como esas flores que atraen las moscas con su aliento corrompido. Recuerdo las voces transparentes de la nocturnidad, los crepúsculos a los que parecían enfilar los trenes… ¡Estoy frente a la mesa, con las blancas tazas de loza donde me sirven el café con leche, o el cacao, mientras esquivo las gotas negras de tizne que se descolgaban de las oscuras y agobiadas placas del techo! . “ ... en la cocina era su invitado”. El amanecer, con mi abuela como protagonista. Mi abuela, que debía atender la barrera con su nieto detrás. ¡Parecía que el aire se embalsamaba con el acre perfume de las vías humedecidas por el rocío; hálito del acero que resignaba sombras para sorber, dichoso, la luz rasante del albear!20

Parajes, sucesos y escenas sólo conocidos por mí, indemnes en el recuerdo. Hoy quisiera protegerlos del olvido. Gravosamente esperan y confían en mí y en mi habilidad para resguardarlos en estas páginas. ¿Te acuerdas de las verbenas rojas que crecían junto a los cojinetes de las vías de la derecha, en dirección a la estación?... ¿De la gallina de una sola pata

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Bálsamo: Sustancia reparadora que alivia las heridas y da consuelo a los lastimados. Albear: De rayar el alba, es decir la alborada, primera luz del amanecer o despuntar el día; aurora.


llamada Cocó? ¿De los caballos atropellados por un tren de carga, con destino a Rosario? ... ¿Y de la casa, del otro lado de la vía, con postigos desquiciados sobre aberturas que me observaban desde la esquina, a la izquierda, separada de los graneros calle por medio, unos cincuenta metros? Allí, según contaban, un hombre había asesinado a toda su familia. ¡Si cuando jugaba carreras a los trenes y me arrojaba sobre los hinojos silvestres, con la locomotora a mis espaldas, tal era mi fantasía, las ventanas de vidrios rotos me sonreían con sus irregulares y afilados dientes!... *** Este chico-muchacho quiere decir algo que no dijo hasta ahora, tal vez para que no se lo trague el olvido, tal vez para salvar a los tripulantes que sobreviven únicamente en el registro de su memoria. Es tan callado y está tan solo, que teme extraviarse para siempre en aquel campo de girasoles que se extiende más allá de la vía ferroviaria, frente a la casa de la abuela, hasta hundir sus flores en el horizonte. No voy a importunar a ese chico recordándole que, más tarde o más temprano, todo se deshace en el olvido… Ya se dará cuenta. Si logras llegar a la vejez con tu niño intacto puede que los hayas vencido, (o estés en un marasmo21). Ten cuidado poeta, mucho cuidado. Ourovoros 22 es una serpiente que, por morderse los comienzos termina devorándose a sí misma. Eso es hablar de un serio castigo de los dioses. ¿O no recuerdas al tesalio Erisictón que se comió a sí mismo? 23

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Marasmo: Paralizado física y moralmente. Refugiarse en los propios recuerdos de niñez , es un fiero pasaje. Ourovoros: “La serpiente que se dobla en redondo es símbolo de la reflexión”, dice un antiguo diccionario. Pero aquí esta apuntado como ejemplo de la criatura obsesionada en la reflexión, que se traga a si misma hasta desaparecer. 22

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Erisictón: Por no temer la cólera de los dioses, seria negligencia, el héroe tesalio Erisictón, taló un bosque sagrado dedicado a Démeter. Esto fue motivo para que la diosa lo castigara con un hambre feroz, hambre que lo llevó a devorarse a sí mismo. (P.Grimal). El drama del héroe tesalio, vuelve a ser mencionado por Serrano en el poema Erisictón del libro Aquiles entre las mujeres. El hambre devorador es tema del cuento El pordiosero, de Cuestión de simetría & otros ejercicios.


LOS POEMAS (Versario) … “Traed, oh troyanos, un cándido cordero… para ofrecer en sacrificio a la tierra y al sol” (La Ilíada, traduc. de Hermosilla)


Pero las verdes y lentas granadas, más pequeñas y prietas, se abrirán este año, recién para febrero o comienzos de marzo…


1. Sin cautela

quel enero, los higos se rajaban llenos de pulpa y miel para los pájaros; y, amarillo rojizos, de maduros, los nísperos, me dejaban un gusto agridulce en la boca! Pero las verdes y lentas granadas, más pequeñas y prietas, se abrirán este año, recién para febrero o comienzos de marzo… ¡Oh!, las abejas no se daban respiro. ¡Oh!, las moscas de satén24 rezongaban.

¡A

Andaba sin cautela, como si siempre fuera a ser de esa edad, como si nunca fuera a ser un adulto; aunque mi cuerpo me perturbara ya con sus anhelos. ¡Oh!, las abejas no se daban respiro. ¡Oh!, las moscas de satén rezongaban. Pero ellos, allí afuera, sabían de la propiciación25, de los ceremoniales26 del próximo equinoccio27, y por eso tal vez toleraban las piedras de mi hondera o que por encontrarlos en el camino, torciera sus metálicos élitros28, bajo mi paso de niño preocupado. ¡Oh!, las abejas no se daban respiro. ¡Oh!, las moscas de satén rezongaban.

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Satén: Tejido parecido al raso, es decir semejante a una tela de seda lustrosa de más cuerpo que el tafetán y más fina que el terciopelo. 25 Propiciación: De propiciar, o sea de ganar, en este caso, los favores de los dioses del verano, es decir de las fuerzas naturales en que nos desenvolvemos, mediante regalos y halagos, consistentes por lo general en sacrificios de animales o personas vírgenes. 26 Ceremoniales o ritos: Ver: Ritos 27 Equinoccio: Época del año en que por hallarse el sol sobre el Ecuador, los días son iguales a las noches, esto en toda la Tierra, lo cual sucede anualmente del 21 de septiembre al 21 de marzo, y demarcan al protagonista de estos versos en el solsticio de verano. 28 Élitros: Alude a las dos alas duras, quitinosas, de los coleópteros, en este caso de los escarabajos.


2. La que secaba sus cabellos

a que secaba sus cabellos con los senos apenas revelados por la blusa entreabierta, se asomó a la ventana, sólo, para mostrarse al sol y esparcir para mí una larga cabellera humedecida.

L

Y yo, aquel niño invisible entre ramas, dejé de lado nidos, brevas y otros ritos29 de infancia, y me olvidé de la insanía de Dios para con los pecadores. A la misma hora en que la ví esa vez, cuando el sol caía a pique y mis tías dormían su siesta funérea30, regresé deseoso en vano.

En mis sueños ella me llamaba y yo acudía trémulo para tocar sus senos, tibios, globosos, blancos como las tazas de mi abuela.

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Rito: Conjunto de reglas establecidas para el culto o ceremonia religiosa. Funérea: Perteneciente o relativo a la muerte.


El verano terminó y no volví a ver sus pechos envueltos en el ruido a mar de los trenes, ni ví los largos cabellos ventilados al sol, tan embriagantes, seguro, como el olor de la cicuta31 o del hinojo silvestre32.

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Cicuta: Hierba venenosa, Umbelífera, de olor muy fuerte, que puede llegar a ser desagradable, cuya altura oscila entre uno y dos metros. Crece al borde de los caminos y es frecuente en las cunetas ferroviarias. 32 Hinojo silvestre: Planta aromática de gusto dulce y fragancia agradable, en especial las semillas. Crece en los zanjones y bajíos, por lo común supera el metro de altura. Flores pequeñas y amarillas en umbela particular y gustosa


3. Variante

h, Señor! Mi instinto cruza los campos conmigo y resuena mi corazón como semillas en las cabezuelas óseas, azul ceniza, de la amapola33. ¡Es que recuerdo una mujer secando sus cabellos a la luz del mediodía, como mujer que me dejaba ver sus senos opulentos sin sospecharme!

¡O

Era volver a entonces: Las lagartijas corren frente a mis pies, entre flores de sapo34 y berro cimarrón35 y al fin se esconden bajo las extenuadas hojas de la lengua de vaca36 y el llantén37. Ligeras como el rayo, no se muestran cansadas, saltan las vías sobre la tierra seca recalentada por el sol de la siesta. El ángel exterminador38 que mató primogénitos en Egipto, podrá venir por mí y no me importará.

¡Un niño instruido en la fe del Señor, agazapado entre rústicas espigas de avena silvestre39 y salvajes capuchinas40 huidas de un jardín! 33

Amapola: Planta anual, de hojas verde claro distintivo, por lo general de flores rojas o violáceas y semillas negruzcas muy pequeñas. 34 Flor de sapo: Nicotianal ongiflora. 35 Berro cimarrón: Rorippa hilariana. 36 Lengua de vaca: Rumex argentinus 37 Llantén: Planta herbácea muy común en los sitios húmedos 38 “Ángel exterminador que mató primogénitos en Egipto”: (Éxodo, XII.23). El adolescente ya no teme al ángel exterminador. La sangre virginal del cordero, es la de él mismo. 39 Avena silvestre: Planta anual de la familia de gramíneas. Se cultiva para alimento. Flores en panoja y hojas estrechas. 40 Capuchina o taco de reina: Planta trepadora con flores en forma de capucha de color anaranjado, de la familia de las Tropeoláceas.


Detrás de mí están los cercos de ligustros mecidos por el viento caliente, ¡esos férvidos41 límites, de frondas laterales al coto ferroviario!

Las lagartijas en su eterna carrera hacia… ¡hacia nada! nunca se fatigan. Ligeras como el rayo, saltan nerviosas los rieles y el balasto. Sólo deseo volver a espiar aquellos senos, trémulos cual narcisos de los prados, exhibirse desde una ventana, mientras ella ventila sus cabellos al sol.

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Férvido: Ardiente.


4. Más allá de la vía

... “I was running with joy on the Demon’s trail”....42 Robert Frost

M

ás allá de la vía ferroviaria, más allá del alambrado prohibido, entre aromas vaporosos de hojas y tallos recalentados por el sol de la siesta, el verano era un espasmo que me dejaba sin aliento y me envolvía con sus hojas exhaustas, y así, en secreto, pude observar extraños ritos de unos cuerpos especiosos y apurados. Azules flores de aciano silvestre43, blancos y esparcidos huesos de roedores, esqueléticos rastros de sospechados pájaros... —La muerte, en medio de la fertilidad, me lo advertía—. Molduras vigorosas de estatuas transpiradas y tallos anudados con holganza; —las provistas bandejas de semillas mirando el sol, ajenas a sus raíces invadidas por la desnudez y el sudor—. Y huí asustado de esos jadeos y murmullos que me alcanzaban con sus temblores; resbalé como una lagartija alarmada por entre los girasoles encubridores y callados.

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Algo parecido a: ...“Iba corriendo jubiloso sobre el rastro del Demonio”... Aciano: Planta ramosa, de aproximadamente 70 cm. de altura, con flores grandes y orbiculares con flósculos de color generalmente azul claro. 43


Huevo de gallo


5. Girasoles

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ntre androceos y gineceos que dicen ser flores amarillas44, va este muchacho virgen que teme las reconvenciones de su abuela.

Perdido en mitad de los ciclos vegetativos, orina en las raíces de los girasoles dorados y el líquido dorado, encendido por el sol que alumbra los girasoles de oro, hace un arco dorado, una comba impiadosa de cristal que se rompe en cualquier parte de la siesta dorada. En el interior del campo de girasoles, el aire caliente se cuela como un intruso y denuncia el extraño complot de las cosas, aguardando, al acecho, su pubertad.

Está quieto, absorto, algo lo ha alertado en medio de una selva de ásperos tallos vegetales de nerviosos cilindros estrechados por enredaderas y pequeñas campanillas purpúreas, acosado por la tangible sexualidad del entorno. Por sobre los girasoles, a lo lejos, las tejas de la casa de la abuela asoman como el extremo de un dolmen45 siniestro.

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“Que dicen ser flores amarillas”: Lo que llamamos flor de girasol, es una inflorescencia compuesta por muchas flores masculinas de un solo pétalo (androceo) que rodea la bandeja de flores femeninas (o gineceo) donde surgirán las apreciadas semillas. 45 Dolmen: Monumento megalítico compuesto por grandes piedras, a manera de mesa, que a la visión del chico adquiere carácter de altar sacrificial. Es presumible que fuera una construcción fúnebre.


“...aquel ligero muchacho encaramado sobre cercos de azules campanillas”…


6. Avisos

e lo advirtieron esa vez las moscas, ángeles aprovechados con sus huevos aciagos,46 sobre la liebre muerta por el tren. Hubo también otros avisos y yo, con desazón, tomaba nota, sin poder eludir, ni abjurar de mi destino.

M

En medio del susurro de la luminosidad era observado, revisado y probado mi valor. Fueron mis jueces los múltiples ojos del pasto o los agrisados muros de los graneros de enfrente con sus pupilas escrutadoras que aparentaban ser nidos de gorriones y búhos. Ellos y sólo ellos consintieron mi impavidez más allá del universo de la abuela. Por lo que sé, me consta, luego de aquel dictamen favorable, sumieron al pueblo en el sopor de la siesta, y lo dejaron así dormido por cien años.

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Aciago: infausto, infeliz, de mal agüero.


“Recuerdo que corría la cortina de mburucuyáes para espiar el paso de los trenes”


7. Decisión

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n el desconcierto y vigilia de mi pubertad, una rama de tártago47, o ricino, era el camino rápido a la muerte. Mi abuela me había advertido, al verme jugar a su lado con esas misteriosas portadoras de tan largo sendero. Desde entonces las llevaba en el bolsillo y al disponerme a dormir las ocultaba bajo la almohada, a mi alcance, por si acaso me diera por huir. Una noche, al despertar de un sueño aterrador, guiada por mi llanto silencioso, una de mis tías me consoló amorosamente, sentándose en la cama, alisándome el cabello transpirado, acunando mi cabeza sobre su enagua, Vos sos el sobrino que más quiero, le oí decir. De modo que yo tomé el puñado de semillas y lo dejé sobre su falda. Luego me dormí aliviado de rechazar aquel negro pasaje. (a Norma, en su recuerdo)

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Tártago o ricino: Planta de la familia de las Euforbiáceas, con tallo ramoso de color verde rojizo, hojas muy grandes, pecioladas, flores monoicas en racimos, y fruto capsular, esférico, espinoso, de cuyas semillas se extrae un aceite purgante. Ingerir varias semillas de tártago, de acuerdo a expresas advertencias de la abuela, y del jardinero de la comuna de Carcarañá, ocasionaba inevitablemente la muerte..


8. Carcarañá “Osé y temí, mas pudo la osadía”... Fernando de Herrera

eloso, en el bolsillo, resguardaba, la carta con la letra venturosa, de la abuela Teresa. Me invitaba a su afamada casa, allá en la verde, feliz48 Carcarañá de mis desvelos.

C

¡Qué después de la urbe rosarina, de Funes, de Roldán y San Jerónimo49 llegaba (bajo el sol de aquel verano) hasta Carcarañá, la más preciada perla de Santa Fe o provincia alguna. ¿Cómo olvidar, en el encandilamiento de la siesta la fragancia del hinojo salvaje (o el zumbido de las cigarras y langostas, y el yuzzz de los lagartos), cuando todos dormían ignorando la ardiente algarabía que nacía después del mediodía?

La vía me llevaba. Extendía, en mi paso hacia el río, duras tapicerías de durmientes salpicados de aceite. Algo maligno en mí, que me impulsaba al fragor ferroviario, a deambular de espaldas confiado en el latir de los rieles (o en el alarmado movimiento de tensión, de los hilos 48

Feliz Carcarañá o Carcarañá feliz: En 1951, para mi cumpleaños, recibí una tarjetita escrita y decorada a mano por Norma, fechada en Carcarañá, julio 1º de 1951. Pero por algunos adornos a pluma, en lugar de“julio” leía “feliz” 49 San Jerónimo Sur.


de acero, de los cambios). La vía me conducía hacia el río, esa otra vía en cuyo andén creía divisar al guarda, (Caronte),que pretendía el óbolo51 o unas semillas negras de ricino, de la mano asustada de aquel niño aturdido.

50 51

, Caronte: Se trata del barquero encargado de cruzar las almas.

Óbolo: Moneda con que el alma paga al barquero, y que los deudos ponían en la boca del muerto, sobre la lengua, para que éstos no quedaran penando en las orillas de la laguna Estigia. Aún es costumbre en algunos lugares, poner una hostia sobre, o debajo, de la lengua del muerto.


9. Dios era un tren

l ruido del tren se apoderaba de la casa —y era para mí Dios, el dios omnipotente, temible, de la Biblia henchida de grabados con desabridos ángeles y pastores difíciles—; y arañaba mi sueño, confinado entre tías, de chico, a la merced, ¡tan solo!, a la merced, en medio de ronquidos de durmientes, y ayes52, disueltos en la furia del paso de los trenes.

E

Otras noches Dios era un guarda en el estribo de un ruido huracanado con bandas luminosas, meneando su farol como si fuera la sangrante cabeza de Holofernes.53

Vadeaba54 el tren la noche del verano, urente55, acicalado56 de mosquitos y olores; cimbraba57 en el costado de la barrera baja, de la casa dormida, con larvado58 poder, casi ignorándome, perdonándome una y otra vez, perdonándome no sabía hasta cuándo. Trepidaban mis sueños al paso de los trenes, todo mi sueño un tren que me miraba desde sus ojos como ventanillas desde donde juzgaban y me sancionaban. Trenes llevados por los fornidos ángeles de esa Biblia, les cuento, bellamente ilustrada por Doré59. 52 53

Ayes: Gritos de dolor

Holofernes: El grabado de Doré, representa el momento en que Judith alza la cabeza de quien se dejara enceguecer por su belleza: Holofernes, general asignado por Nabucodonosor para conducir las huestes destinadas a dominar todo el mundo. Hubo miedo en Jerusalén cuando Holofernes asedió Betulia. Pero cuando sus habitantes se aprestaban a entregarse, Judit salió de la ciudad con el propósito de asesinar al general enemigo. Dios le aportó hermosura, y Holofernes, viéndola, se apasionó por ella y la invitó a cenar. Borracho, se durmió, y Judit le cortó la cabeza y la puso sobre la ciudad. Los betulianos salieron con armas y las huestes, al ver a Holofernes muerto, emprendieron la fuga. 54 Vadeaba, de vadear: Cruzar un río de aguas profundas, por el vado o lugar menos profundo o donde se puede hacer pie. 55 Urente: Abrasador, ardiente, que escuece 56 Acicalado: Adornado, ataviado. 57 Cimbraba de cimbrar: 58 Larvado: De larva.


Ángeles no tan finos, tal vez, nada de suaves, que más tenían aspecto de peones de cuadrilla, traza de jornaleros de los silos de enfrente o peligroso amago de un guarda lleno de ira señalándome como intrigante, enarbolando itinerarios, visas, y pasajes papeles minuciosos amolados60 en vértebras de madres y niños, de madres y niños amorosamente abrazados frente a Dios con su ira ferroviaria.

¿Cuál de estos ángeles visitará mi sueño puberal [para matarme? ¿O vendrá Dios en persona con su olor a metales manoseados, a pasajeros fumadores, o a pálido y rancio polvillo de estaciones?

59

Gustavo Doré (1832-1883): Pintor y dibujante francés. Entre las obras ilustradas por él, precisamente se destaca la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) que tanto impresionaron al autor en su niñez. 60

Amolado:


10. La casa en el seto de ligustros

na casilla en el seto61, junto a la cuneta62 de la vía. Ligustros63 que bordean los rieles ferroviarios y separan la casa de la [fuerza del tren.

U

La gallina de una sola pata viene hacía mí arrastrándose con el ala [encallecida. Pica mis piernas con cariño y curiosidad. Co-có, hace. Co-có. Y ése es el nombre que ahora tiene.

En la casa de ligustros no tengo muebles; no los necesito. En mí está todo el mobiliario. Me acomodo como puedo. No hay piso. Es el refugio más bello del mundo. Mi soledad se acopla a esta verdad. Me perturban los mayores. Aguardo a escondidas, taciturno, siempre alerta; oculto… pero sumiso. ¿Cuándo me llamarán otra vez para cualquiera de sus odiosas ordalías64: lavarme, vestirme, comer, dormir... o hacer de mandadero de sus requerimientos infinitos?

Es raro volver con el recuerdo a ese albergue suntuoso, sin piso, con el techo de ramas mordidas por [langostas y hormigas; un alojamiento que no necesitaba libros, ni cuadros, ni visitas [de amigos. Que no tenía ventanas, ni puertas; apenas visillos y goznes de ligustro.

Recuerdo que corría las cortinas de damas de noche65 y mburucuyáes66 61

Seto: Cercado de palos, varas, matas y arbustos vivos. Cuneta: Zanja en cada uno de los lados de un camino o carretera para recibir las aguas llovedizas. 63 Ligustro: El autor se refiere indistintamente a la ligustrina y al ligustro, ambos utilizados en los setos, aunque lo usual es emplear al segundo como árbol de sombra. Crecen comúnmente al Delta del Paraná y otros lugares húmedos. 64 Ordalías: Pruebas rituales usadas en la Antigüedad para determinar la suerte del sujeto. 65 Dama de noche o Blanca de la Noche: Ipomea alba. Enredadera de floración nocturna, de flores blancas. 62


para fisgonear67 el paso de los trenes impetuosos y violentos, mientras la gallina de una sola pata picaba mis rodillas percudidas.

Que no tenía ventanas, ni puertas; apenas visillos y goznes de ligustro.

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Mburucuyá: Pasionaria, flor de pasión, enredadera herbácea o leñosa, con zarcillos. Hojas enteras o divididas y flores solitarias. común en los bosque del Delta del Paraná, en los talares y en la ribera del Plata. 67 Fisgonear: husmear por costumbre.


11. Campo de girasoles “Del sol huyendo, el mismo sol buscaba” Quevedo

oy un anciano sabio disfrazado de niño; Helios68 lo sabe. Bajo el sol del verano iba un niño dorado entre dorados girasoles.

S

Alrededor de mi cabeza bruñida69 extrañas leyes de la siembra y el verano.

68 69

Helios: El sol. Bruñido: Se dice del metal, en este caso bronce, pulido y con brillo.


12. Entre abejas respetuosas

ntre abejas respetuosas o indiferentes para con la brusquedad [de los muchachos, recojo hierbas o ramas de arbustos al borde del terraplén [ferroviario70 y se las entrego a mi abuela para que haga con ellas tisanas71 y [aperitivos, licores de ruibarbo72 y menta, ungüentos de genciana73 y enebro74.

E

Fue hace diez años. El calor derretía cierta vejez escarchada de niño. Y sentía que me cosquilleaban las manos o se me apretaba la [garganta, cuando veía correr a la hija del placero o los jornaleros75 de los graneros de enfrente hacían profanas [reverencias a mis tías mientras descargaban las bolsas [de grano con el torso desnudo. Frutas en almíbar, frutillas en alcohol; como un intruso el sexo se despabilaba en mi piel con desorden. Mermelada de naranjas, manzanas al caramelo, las extrañas fotografías de los libros escondidos del tío [Julián, adquirían arcanos76 significados.

70

Terraplén ferroviario: Macizo de tierra que se levanta para hacer una defensa, un camino o una obra, como el ferrocarril. 71 Tisana: Bebida medicinal que resulta del cocimiento ligero de uno o varias hierbas y otros ingredientes en agua. 72 Ruibarbo: Planta herbácea de uno o dos metros de altura, con flores amarillas o verdes, pequeñas, en espigas. Su raíz se usa en medicina como purgante. 73 Genciana: Planta de un metro aproximadamente de altura, de hojas grandes, flores amarillas, fruto capsular con muchas semillas, y raíz gruesa, carnosa, de color amarillo rojizo, de olor fuerte y sabor muy amargo. Se emplea en medicina como tónica y febrífuga. 74 Enebro: Arbusto de tres o cuatro metros de altura, con tronco ramoso, copa espesa, hojas punzantes, blanquecinas por la cara superior y verde por el margen y el envés. Flores de color pardo rojizo y sus frutos, bayas de cinco o siete milímetros de diámetro. de color negro azulado. 75 Jornalero: Persona que trabaja a jornal. 76 Arcano: De significado secreto, misterioso y muy difícil de conocer.


Y mi abuela resguardaba, en oscuras alacenas, oscuros frascos [con marbetes77 de bordes azulados, donde su letra doméstica advertía del olor de los pomelos de estación o la fragancia de una cereza [extraída del licor.

Yo sabía que algo se ocultaba tras la castidad de las flores o de las risas de los changadores festejando la irrupción de mis [tías llamándome a comer. (Mermeladas de naranjas, manzanas al caramelo. Fue hace mucho. Se aproximaba el otoño). Si alguno de ustedes lo ve, mándenle mis saludos a aquel chico [tan pobre y solitario que era rico y popular entre flores y abejas.

77

Marbete: Etiqueta que por lo común se adhiere a frascos u otros objetos, y en que se suele manuscribir o imprimir lo que dentro se contiene, y a veces sus cualidades, usos, precios, etc.


13. Morse

os sapos, las ranas y los grillos, de costado, con un lenguaje que casi alcanzaba a discernir, se decían cosas lujuriosas. Había oscurecido y trataba de interpretar su morse78 exuberante.

L

Transitaba esos días, desprevenido, con rodillas y codos mugrientos, y pantorrillas y antebrazos rasguñados, y mis preguntas sin respuestas posibles. Era doloroso ser niño, pero aún más doloroso es recordarlo.

78

Morse: (De S. F. B. Morse, 1791-1872, que lo inventó). Sistema de telegrafía que utiliza un código consistente en la combinación de rayas y puntos. Alfabeto utilizado en dicho sistema. Por entonces era de uso frecuente en el ferrocarril para informar de estación en estación la llegada de los trenes.


14. Aquel muchacho

dónde fue ese muchacho cazador de abstraídas79 mariposas que, pávidas,80 evadían sus ramazos entorpecidas en el sopor de la siesta?

¿A

El camión regador de la comuna con sus bigotes de agua, sobre el atardecer, trataba de asentar el polvo de la calle, y el barro se empavezaba81 como un navío, de mariposas con el amarillo del verano; mariposas sedientas, sin alaridos, gravemente enterradas, pese a estar vivas, por voiturés82 y tartanas83 indiferentes. ¿Cuándo se secaron las huellas de los sulkis84 y charretes85? ¿En qué lugar enterraron a los caballos refrescados por el aguacero de esa tarde?...

Y de noche las preguntas eran mi sed: 79

Abstraídas: Distraídas, ensimismadas. Pávidas: Tímidas, medrosas, o llenas de pavor. Empavezar Adornar. Se dice en términos marítimos de la acción de engalanar el buque con múltiples banderas, banderines y gallardetes en días patrios o desfiles. 82 Voituré: Los chevrolets voituretes, 1930, del molino harinero. 83 Tartana: Ver anterior referencia... 84 Sulky: Carruaje americano, de sencilla construcción y ligereza. Se caracteriza por sus dos grandes ruedas que salen de los costados de una caja liviana, de hierro donde va el asiento, y dos varas de tiro sin muelle. Los hubo de distinto porte y capacidad. 85 Charretes: Plural de charrete, castellanización del francés charret. Coche de caballo de dos ruedas y dos o cuatro asientos. 80 81


¿Dónde quedaron las recias polillas que venían por las damas de noche y va que se chalaban86 con las lámparas de querosén, en el patio de la abuela? ¿Y los escarabajos ebrios por la luz, que contra el vidrio daban sin resuello mientras tapaba el plato con las manos, no fueran a caer sobre mi sémola87?...

¿Adónde fue ese muchacho cazador de abstraídas88 mariposas?...

86

Chalaban: Del verbo chalar. Enloquecer, alelar Sémola (Sopa de sémola): Alimento de avena u otra harina de cereal, en forma de granos finos con la que se preparan sopas e infinidad de comidas. 88 Abstraídas: Distraídas, ensimismadas. 87


15. Silenciosos

ilenciosos, sin revelarme sus secretos de mayores, los vecinos de mi niñez han dejado de hablarme. Alguna vez me quitaron la brújula de los juegos y pisotearon mis constantes preguntas. Ahora me miran con sus ojos opacos desde las fotografías de las lápidas. ¿Qué debo agradecerles? ¿Por qué en mi ramo no hay flores para ellos? ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Setenta veces siete me olvidaré de aquellos que arruinaron ciertos días vitales e irrecobrables de mi infancia.

S


65. Dejar el verano

“Estío, estío, estío, espigador de sexos, y del mío”. Miguel Hernández

A

bejorros hallados en el polvo que llevan las hormigas coloradas; esqueletal gorrión que sobre el heno ignoran las inquietas lagartijas.

Era un niño atrevido. Ellos sabían. Fingía ser discreto. ¡Pobres tías! ¡Yo, como el rubio Aquiles retozaba entre pechos y olores femeniles!89 Ya debo despedirme del verano y de la casa al filo de los trenes, y de la abuela con batón90 florido, que corre día tras día a la barrera. ¡Abur! debo decir a los graneros con morenos y exhaustos operarios que airosos saludaban a mis tías sudando entre el polvillo del cereal. ¡A más ver, señaleros91 y cambistas92! (Oscuros deslizaban en sus charlas, furtivas referencias de cofrades, sobre hombres y mujeres conjuntados). .89 “Como el rubio Aquiles.” Alude a la estadía de Aquiles en casa de Licomedes, esto es en la isla de Esciros, en época en que ocurría el sitio Troya, guerra de la que Tetis, madre del héroe, alertada por el oráculo, quería apartarlo. A pedido de la diosa, el rey de los dólopes loa ocultó en su harén, entre sus hijas, donde se lo vistió con ropas femeniles, pero el rubio Aquiles embarazó a una de las hijas, de nombre de Deidamía. Fue Ulises quien lo descubrió mediante un ingenioso ardid y lo llevó con él a Troya. 90 Batón: Bata, aumentativo. Traje holgado que por lo común usan las mujeres, sujeto por delante, que se usa para estar en casa y atender los quehaceres domésticos. 91 Señalero: (Argentinismo). “Técnico responsable de una cabina de señalización ferroviaria”. 92 Cambista: Aquí se refiere al que tiene por oficio en cargarse de los cambios de rieles en el ferrocarril.


¡Adiós guardas ociosos y epicúreos93, tan duchos para mí en lo que era vida! ¡Oh, peones jadeantes que a mi lado paleaban el balasto94! Me despido, hoy mismo debo retornar a casa... ¿Que haré con mi cobijo entre el ligustro, con la gallina ciega y mis pichones, con las criaturas todas del verano?

93

Epicúreo: De Epicuro, filósofo griego. Se alude aquí a quienes buscan el placer con refinamiento, que se entregan a todos los goces y regocijos con refinamiento, contentamientos y molicies.. Por lo común se usa en sentido despectivo, no así en esta poesía.. 94 Balasto: Piedra machacada usada frecuentemente por el ferrocarril para el tendido de sus rieles. Esta capa de grava desmenuzada permite asentar y ajustar las traviesas o durmientes.

Con formato: Fuente: 9 pto, Cursiva


66. Lápida

umplo el deber de informar que aquí sólo yacen mis huesos desprovistos. Mi alma tibia ha ido al mejor de los paraísos civiles: Está en Carcarañá, junto a los graneros ferroviarios, en una lejana infancia a la que pertenezco.

C

He vuelto junto a mis libros de aventuras y revistas, al costado de las locomotoras alimentadas a carbón. Yazgo allí, echado entre verbenas salvajes y trigo agreste, en campos sembrados de mariposas y girasol. Me despido: Adiós le digo a lo superfluo, porque todo lo que siguió después, no vale para ese chico que brotó un verano.


(ADDENDA)

Estoy pensando

(“Si alguno de ustedes lo ve, mándenle mis saludos a aquel chico tan pobre y solitario, que era rico y popular entre flores y abejas”).

E

stoy pensando en un anochecer de verano con el aroma de la sopa embriagante como incienso y la luz de la cocina iluminando el patio donde sentados a la mesa cenábamos.

Junto a nosotros pasaban los trenes y un raro olor a hulla, a gasoil y a tierra, se sumaba al humear de la fuente y al ruido de la radio con música de jazz. La abuela Teresa presidía la comida y junto a mí sus hijas melancólicas, contra el sorprendente blanco de las damas de noche, cuchicheaban de cambistas y empleados de estación. Amalia tenía un novio que se llamaba Arturo y los dos conversaban detrás de los ligustros. Norma amaba de ocultis a un peón de cuadrilla y yo nada debía contar de sus encuentros. La casa calorosa, con olor ferroviario, y yo recién bañado con olor a jabón. Las piezas bostezaban con olor a pintura y la noche y sus luces olían con su olor.

Se escuchaba el chirrido de los bichos nocturnos


y el croar de los sapos reclamando la lluvia. Las ventanas y puertas volcaban el calor con la luz apagada y fragancia a espiral. Rutilaban luciérnagas por sobre el gallinero y más allá, en el cielo, Orión con sus lebreles... ¿Cómo voy a olvidarme de esa niñez vivida en casa de la abuela, allá en Carcarañá?

Fin del libro Campo de girasoles (El libro de los campos por donde cruza el tren)


INDICE de Campo de girasoles

Carcarañá ................................................................................................................... 7 1. Sin cautela ............................................................................................................ 15 2. La que secaba sus cabellos................................................................................... 17 3. Variante ................................................................................................................ 19 4. Más allá de la vía.................................................................................................. 21 5. Girasoles ............................................................................................................... 23 6. Avisos .................................................................................................................... 25 “Recuerdo que corría la cortina de mburucuyáes para espiar ............................... 26 el paso de los trenes” ................................................................................................ 26 7. Decisión ................................................................................................................ 27 8. Carcarañá ............................................................................................................. 29 9. Dios era un tren .................................................................................................... 31 10. La casa en el seto de ligustros ............................................................................ 33 11. Campo de girasoles............................................................................................. 35 12. Entre abejas respetuosas .................................................................................... 37 13. Morse .................................................................................................................. 39 14. Aquel muchacho................................................................................................. 41 15. Silenciosos .......................................................................................................... 43 16. Ese verano ............................................................ ¡Error! Marcador no definido. 17. Abrumado por las abejas...................................... ¡Error! Marcador no definido. 18. Virgineus .............................................................. ¡Error! Marcador no definido. 19. Me enteraba de trenes repentinos ........................ ¡Error! Marcador no definido. 20. Los caballos .......................................................... ¡Error! Marcador no definido. 21. Sobre los raíles ..................................................... ¡Error! Marcador no definido. 22. A orillas de los sueños .......................................... ¡Error! Marcador no definido. 23. Las damas de noche ............................................. ¡Error! Marcador no definido. 24. Con libertad condicional ...................................... ¡Error! Marcador no definido. 25. Las tazas de loza de la abuela .............................. ¡Error! Marcador no definido. 26. Ocioso niño ........................................................... ¡Error! Marcador no definido. 27. Como una rana desmañada ................................. ¡Error! Marcador no definido.


28. Atended el silbido ................................................. ยกError! Marcador no definido. 29. Nubes .................................................................... ยกError! Marcador no definido. 30. El primor............................................................... ยกError! Marcador no definido. 31. Escozor.................................................................. ยกError! Marcador no definido. 32. El sol que calentaba los rieles .............................. ยกError! Marcador no definido. 33. Dalias .................................................................... ยกError! Marcador no definido. 34. Zarcillos junto a la vรญa ......................................... ยกError! Marcador no definido. 35. Abejorros .............................................................. ยกError! Marcador no definido. 36. Bajo las chapas del cobertizo ............................... ยกError! Marcador no definido. 37. Arrebujado ............................................................ ยกError! Marcador no definido. 38. La ortiga................................................................ ยกError! Marcador no definido. 39. Hojas ..................................................................... ยกError! Marcador no definido. 40. Hojas para mortaja............................................... ยกError! Marcador no definido. 41. Bajo las escamas................................................... ยกError! Marcador no definido. 42. Manzanilla quebrada ........................................... ยกError! Marcador no definido. 43. Sin hilo y sin Ariadna........................................... ยกError! Marcador no definido. 44. De las estaciones I ................................................ ยกError! Marcador no definido. 45. De las estaciones II .............................................. ยกError! Marcador no definido. 46. De las estaciones III ............................................. ยกError! Marcador no definido. 47. El ciruelo en otoรฑo ............................................... ยกError! Marcador no definido. 48. Extranjero ............................................................. ยกError! Marcador no definido. 49. Brote...................................................................... ยกError! Marcador no definido. 50. Hojas de fresno... .................................................. ยกError! Marcador no definido. 51. Las semillas aleves ............................................... ยกError! Marcador no definido. 52. รconos.................................................................... ยกError! Marcador no definido. 53. La cebada silvestre ............................................... ยกError! Marcador no definido. 54. Semillas volanderas .............................................. ยกError! Marcador no definido. 55. Arranco flores al borde de los abismos ............... ยกError! Marcador no definido. 57. Acerca de la hierba y los รกrboles ......................... ยกError! Marcador no definido. 58. Semillas ................................................................. ยกError! Marcador no definido. 59. Tormenta I ............................................................ ยกError! Marcador no definido. 60. ................................................................................ ยกError! Marcador no definido. 61. รrbol en la lluvia .................................................. ยกError! Marcador no definido. 62. La canilla del patio mal cerrada .......................... ยกError! Marcador no definido. 63. Bombilla despojada .............................................. ยกError! Marcador no definido. 64. Trabajo de hilado ................................................. ยกError! Marcador no definido.


65. Dejar el verano ..................................................... ยกError! Marcador no definido. 66. Lรกpida ................................................................................................................. 46 Estoy pensando ......................................................................................................... 47

Oscar Alberto Serrano CAMPO DEGIRASOLES(El libro de los campos por donde cruza el tren)  

Oscar Alberto Serrano CAMPO DE GIRASOLES (El libro de los campos por donde cruza el tren)