Issuu on Google+

UNA PULGA MUY DORMILONA

1


2


Llegamos a la casa muy contentos al ver que Ana y Juan nos recibĂ­an con tanta alegrĂ­a.

3


4


Yo era ese regalo tan esperado, el perrito que siempre soñaron. Al verme, enseguida me llamaron Peluche. Desde siempre Margarita y yo éramos amigos inseparables. Hacíamos todo juntos, era la mejor pulga que un perro podía tener. Lo que menos nos gustaba hacer, era bañarnos. Margarita tenía que sujetarse bien fuerte de mí para no caerse.

5


6


Una mañana soleada, Ana y Juan decidieron que era un hermoso día para bañarme y dejarme bien lindo. El problema fue que mi querida pulga todavía dormía. Hice de todo para despertarla, me sacudí de acá para allá, pero no hubo caso.

7


8


Cuando me di cuenta ella ya no estaba conmigo. Quise buscarla pero los chicos no me dejaron, estaban muy ansiosos por salir a pasear. Cuando regrese de esa larga caminata corrĂ­ al patio a buscar a Margarita. La busque por todos lados, en el pasto, sobre el arenero pero no la encontraba.

9


10


Ya estaba muy cansado, asĂ­ que me fui a acostar a mi casita, cuando de repente a lo lejos sobre una flor vi algo que se movĂ­a y saltaba para todos lados. Fui corriendo, era Margarita tratando de llamar mi atenciĂłn.

11


12


DespuĂŠs de este largo y trĂĄgico dĂ­a nos fuimos a dormir, como siempre, juntos.

13


Una pulga muy dormilona