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Número 2

ISSN 2083-4292

„Nie bądź niedowiarkiem lecz wierzącym” (J 20, 27)


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Fot. Archivo de ¡Amaos!

En el presentenúmero: número: En el presente

¡Queridos lectores! Wstep

«No seas incrédulo, sino hombre de fe» (Jn 20, 27) Las pruebas de la Resurrección Un error comprometedor Los amó hasta el fin (Jn 13, 1) La Sábana Santa: signo de la Pasión que revela el amor del Salvador Me encontré al Hombre de la Sábana Santa No desprecien las profecías (1 Tes 5, 20) Mitos en torno a la Edad Media (parte II) Entrégame tu miseria La castidad conyugal (parte I) La anticoncepción: un mal menospreciado ¡Salvemos a los matrimonios! Es Dios quien da la vida De estar vegetando a vivir, o cómo dejar la locura del sexoholismo activo Stop a la pornografía Un cigarrillo: ¿la última tabla de salvación? ¡Da el paso! Ideas de la teología del cuerpo de Juan Pablo II

¡Evengelicemos el mundo juntos! Amaos revista de evangelización Imprimatur: Superior General Tomasz Sielecki SChr. 11.01. 2011, Poznań. Editor: Editorial AGAPE, ul. Panny Marii 4, 60-962 Poznań, Polonia Redactor jefe: Mieczysław Piotrowski S. Chr. Preparación del material gráfico: Paweł Fiszer Traducción: Justyna Nowicka, Cecylia Nowicka-Czerwińska y Carmelo Juan Molina Rivero e-mail de la Redacción: redakcja@amaos-revista.org Contacto y abono para lectores de América del Norte y de América del Sur: The Society of Christ, Magazine Subscriptions, 786 w. Sunset Ave., Lombard, II 60148, USA, tel. 1 630 424-0401, e-mail: Schrprov@aol.com Contacto y abono para lectores de España y Europa: Amaos revista de evangelización, ul. Panny Marii 4, 60-962 Poznań, Polonia tel./fax 48 61 852 32 82, wwwmilujciesie.org.pl, e-mail: redaccion@amaos-revista.org La redacción se reserva el derecho a abreviar textos recibidos e introducirles cambios. Las fotografas que han servido de ilustración de artculos y testimonios son del todo casuales.

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Całun Turyński

«No seas incrédulo,

sino hombre de fe» (Jn 20, 27)

Cuando, después de la Resurrección, Jesús se apareció por última vez a los apóstoles, los llamó a pregonar el Evangelio a toda la humanidad diciendo: «El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará» (Mc 16, 16).  El drama y la tragedia más grande del ser humano es la falta de fe en la Resurrección de Cristo, ya que un rechazo voluntario y consciente de esta verdad, y vivir como si Dios no existiera, dan origen a la pérdida de la vida eterna. En cada generación hay mucha gente que, como el Apóstol Tomás, dudan, no dan crédito y ponen condiciones: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré» (Jn 20, 25). El Señor Resucitado se apareció a Tomás el incrédulo y le dijo: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe». (Jn 20, 27) A los incrédulos de hoy, a los que buscan, dudan y no dan crédito, Cristo resucitado les ofrece unas señales excepcionales que invitan a la conversión. Estas son, entre otras, dos pruebas materiales de su Resurrección: la sábana mortuoria de Jesús, con la imagen de su cuerpo martirizado; así como el Velo de Manoppello, que representa un reflejo del rostro de Cristo en el momento de su resurrección. En el Sudario de Turín se encuentra una imagen conmovedora de la parte frontal y trasera del cuerpo de Jesús, proyectado sobre una tela mortuoria de lino

Fot. Paweł Fiszer

El rechazo consciente y voluntario de la verdad sobre la Resurrección de Cristo, y vivir como si Dios no existiera, conducen a la pérdida de la Salvación. Constituyen el mayor drama y tragedia del ser humano.

(4,36 m de largo por 1,10 m de ancho), la cual, tras haber sido colocado el cuerpo en el sepulcro, lo había estado envolviendo. La imagen del Sudario está en  negativo fotográfico, salvo los coágulos de sangre, que están en positivo. La ciencia contemporánea no ha sido capaz ni de explicar ni de reproducir la creación de una imagen como esa. Resulta perfecta en lo que se refiere a los detalles más mínimos de la anatomía, y además concuerda al cien por cien con las descripciones de la Pasión y Muerte de Jesús. Asimismo, múltiples y variados análisis científicos han confirmado que

la imagen del Santo Rostro de Manoppello, con toda seguridad tampoco es obra del ser humano. Ofreciéndonos un reflejo de Su cuerpo martirizado y una imagen de Su rostro en el momento de la Resurrección, reflejado en el Velo de Manoppello, Jesús se dirige a “los Tomás” y los

«Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe». (Jn 20, 27) núm. 1-2012 •

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“incrédulos” de nuestro tiempo: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe». (Jn 20, 27). Desde hace más de cien años, investigadores provenientes de diversos campos de la ciencia continúan dedicándose al análisis de esta extraordinaria reliquia, que es la Sábana Santa de Turín. El interés del mundo de la ciencia por el Sudario es tan grande, que incluso se ha creado una nueva rama científica: la  sindonología. Los científicos que analizan el Sudario están agrupados en torno al STURP (The Shroud of Turin Research Project). Los análisis científicos realizados durante un largo período de  tiempo confirman unívocamente que hasta el mayor genio humano, incluso si dispusiera de todos los logros de la ciencia y la técnica contemporáneas, no fue ni tampoco sería capaz de crear una imagen de la parte frontal y de la de atrás del Hombre crucificado, parecida a la del Sudario. Los análisis científicos más recientes reiteran lo expuesto más arriba en cuanto al Santo Rostro de Manoppello. Tanto la imagen del Hombre del Sudario como el Rostro de Cristo resucitando son unos acheiropoietos, es decir: «unas imágenes no hechas por la mano del hombre», al igual que la imagen de la Virgen de Guadalupe. El Santo Padre Juan Pablo II, teniendo en cuenta los argumentos de  muchos científicos, no dudó en reconocer que el Sudario de Turín es la sábana mortuoria que envolvía el cuerpo martirizado de Jesús justo después de Su Muerte. Durante una homilía pronunciada frente a la catedral de Turín, el Papa dijo: «[…] La Sábana Santa: ese extraordinario testigo ―si hemos de aceptar los argumentos de tantos hombres de  ciencia― de  la  Pascua, de  la  Pasión, de  la  Muerte y  de  la  Resurrección. Testigo mudo, pero al mismo tiempo, asombrosamente elocuente» (13 de abril, 1980). Por su parte, el santo Padre Pío solía decir que la Santa Faz de Manoppello «es el milagro más grande que poseemos». Padre Mieczysław Piotrowski, S. Chr  Foto pág. 3: Archivo de ¡Amaos! 4

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Całun Turyński

Las pruebas

de la Resurrección

Fot. Centro Sindonológico de Turín.

Całun Turyński

Análisis del Sudario de Turín en 1978

La Resurrección de Cristo es un hecho. Sus testigos fueron sobre todo los apóstoles, pero Jesús ha dejado para nuestros tiempos dos pruebas materiales de su Resurrección, que la ciencia contemporánea puede analizar hoy en día, y son: 1º La imagen del cuerpo martirizado de Jesús en su totalidad, proyectada en el Sudario de Turín. 2º La imagen del rostro de Cristo resucitando sobre el velo de Manoppello. Un hecho histórico La verdad sobre la Resurrección de Cristo se basa en un hecho histórico, que a la vez trasciende la Historia. Cuando al tercer día de la muerte de Jesús en la cruz, los apóstoles atemorizados oyeron de las mujeres que Jesús había resucitado, «a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron» (Lc 24, 11). Es entonces cuando el Señor se les aparece y establece un contacto personal con ellos. Ahora pueden comprobar por medio de los sentidos lo cerca que Él está, asegurarse de que no se trata de ningún fantasma, sino que es Él en su cuerpo resucitado. Lo ven,

hablan con Él, pueden tocarlo y comer juntos (Cfr. Lc 24, 37-43). Los apóstoles se aseguran de que Jesús ha resucitado en el mismo cuerpo con el que había sido crucificado, pero que ahora ya es  libre de cualquier limitación física. Los apóstoles pudieron reconocer Su voz, Su pelo, los rasgos de Su cara, Sus manos y Su costado, junto con las cicatrices de Sus heridas (Cfr. Jn 20, 27). Cualquiera que haya analizado a conciencia las fuentes de la fe en la Resurrección de Cristo, no debería dudar de que nos encontremos ante un hecho que existió en realidad. Los encuentros con el Resucitado cambiaron


Całun Turyński

radicalmente a los apóstoles. Les dieron tanta fuerza interior y tanta valentía que, excepto San Juan, todos murieron como mártires en defensa de esta verdad: que Cristo realmente ha resucitado y que es Dios. Precisamente de esa verdad sobre la Resurrección de Cristo, pregonada sin miedo por los apóstoles, nacería el cristianismo con su vitalidad indestructible, con su entusiasmo y su alegría de vivir; y esto en medio de una situación en la cual, desde un punto de vista puramente humano, parecía que, muriendo en la cruz, Jesús había sufrido un fracaso estrepitoso. La Resurrección de Cristo es un hecho. Sus testigos fueron, sobre todo, los apóstoles, pero Jesús ha dejado para los que dudan y para los no creyentes dos pruebas materiales de su Resurrección, que son las siguientes: 1º La imagen del cuerpo torturado de Jesús en su totalidad, proyectada en el Sudario de Turín. 2º La imagen del rostro de Cristo resucitando sobre el velo de Manoppello.

El sepulcro vacío Cuando los apóstoles Pedro y Juan se enteraron por las mujeres de que el sepulcro de Jesús estaba vacío, corrieron al lugar de su sepultura. Vieron el sepulcro abierto, entraron en él y lo único que vieron fueron las telas del sudario, pero sin el cuerpo. Entonces el apóstol Juan, al ver los lienzos vacíos e intactos, creyó en el hecho de la Resurrección de Cristo. Escribió en su Evangelio: «[…] él también vio y creyó» (Jn 20, 8). ¿Por qué la simple vista de esas vendas mortuorias le había convencido de la Resurrección de Cristo? El texto original en griego del Evangelio de S. Juan

(Jn 20, 6-7) relata que las vendas estaban kéimena, es decir: que estaban tendidas, que yacían vacías por dentro, pero intactas, ni dañadas ni tampoco desatadas al mismo tiempo. El autor del texto dice que los lienzos estaban aplanados, porque dentro ya no estaba el cuerpo de Jesús; mientras que antes, sin embargo, estaban abultados, porque lo envolvían. Cuando Juan vio el sudario atado y vacío, con las vendas no desligadas, fue una señal clara para él de que nadie había sacado el cuerpo del sudario atado con vendas, sino que, milagrosamente, debía de haber atravesado las sábanas mortuorias, por lo tanto, Jesús había resucitado. San Juan menciona también el sudario que cubría la cabeza de Jesús (Jn 20, 7). Con mucha probabilidad, se trataba de un paño que servía para enjugar el sudor (sudarion), así como de un velo de biso (seda marina), caro y transparente. La conclusión que los exegetas contemporáneos sacan del texto original (Jn 20, 7), es que San Juan quiere hacernos comprender que lo que vio en el sepulcro fue un Sudario vacío por dentro y, por lo tanto, que yacía horizontalmente; mientras que en el lugar de descanso de la cabeza, el velo estaba abultado. Persili, que es un traductor y exegeta, subraya el hecho de que el texto en griego «alla choris entetyligmenon» (Jn 20, 7), contiene la siguiente idea: el velo que cubría la cabeza de Jesús no estaba –como pasaba con el sudario atado con vendas– caído horizontalmente sobre la piedra del sepulcro, sino que se encontraba voluminoso, como si todavía estuviera envolviendo la cabeza. Tras la Resurrección, el cuerpo de Jesús pasó a través del sudario, que al quedar vacío, cayó y quedó tendido en posición horizontal. Por el contrario, el velo al ser más ligero, y como consecuencia de la rápida evaporación de las sustancias aromáticas que había en él, preservó su posición original, como si continuara envolviendo la cabeza del muerto. Por lo tanto, los apóstoles Pedro y Juan vieron «las vendas en el suelo, y  también el  sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en  un lugar aparte» (Jn 20, 6-7). Sólo el misterioso paso del cuerpo de Jesús de la muerte a la vida, en contra de todas las las leyes de  la  Física, hacia una dimensión infinita de la existencia, explica el estado

Parte frontal del cuerpo reflejado en la Sábana Santa de Turín

Fue el Señor resucitando quien dejó grabada sobre el Sudario la imagen conmovedora de Su Pasión y Muerte, dándonos una prueba material de Su Resurrección, para que no seamos incrédulos, sino creyentes.

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Całun Turyński intacto de los lienzos mortuorios que vieron Pedro y Juan. Aquello supuso para Juan una señal evidente de la Resurrección y por eso escribió: «vio y creyó» (Jn20, 8). La Resurrección de Jesús constituye el gran misterio del paso de la muerte hacia una dimensión divina de la existencia. Este acontecimiento dejó sobre la Tierra unas huellas materiales, unas señales inteligibles que hasta hoy en día podemos contemplar y analizar. Son las siguientes: La Sábana Santa de Turín, en la  cual quedó envuelto el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo tras su muerte, sobre la cual es visible la misteriosa imagen de su cuerpo entero; el velo de seda marina (conservado en Manoppello), donde se ve el Rostro de Cristo resucitando; y el lienzo, sudarion, con numerosos restos de sangre, denominado Sudario de Oviedo. Las investigaciones científicas confirman que este lienzo con numerosos restos de sangre, y que se venera en la Catedral de Oviedo (en el norte de España), procede de los tiempos de Cristo y que la disposición característica de las manchas de sangre visibles en él, concuerdan idénticamente de un modo sorprendente con la imagen del rostro del Sudario de Turín.

El Sudario de Turín

Parte trasera del cuerpo reflejado en la Sábana Santa de Turín

La imagen sobre el Sudario (la sábana mortuoria de Jesús) consiste en una especie de “fotografía” irrepetible de un Hombre torturado hasta la muerte, que fue sometido a una cantidad insólita de torturas, tales como bofetadas, golpes de palo, flagelación romana, coronación de  espinas, caídas, que fue crucificado y le clavaron una lanza en el costado. Esta imagen de  la  pasión reflejada en  la  tela coincide hasta en los detalles más mínimos, con las descripciones contenidas en los Evangelios de la Pasión y Muerte de Cristo.

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La sangre penetró en la estructura de la tela, dejando unas manchas oscuras visibles, mientras que la imagen del cuerpo como tal sólo existe sobre la superficie de las fibras y es pálida. Los coágulos de sangre visibles en el sudario están intactos, lo cual confirma que el cuerpo de Jesús no fue extraído de la sábana, pues no hay rastros de que lo hubieran separado del cuerpo. El cuerpo, de una manera misteriosa, pasó a través de la tela que lo envolvía, quedando

El texto griego original del Evangelio dice que las sábanas estaban «keimena», es decir, que yacían extendidas, vacías por dentro, pero intactas, ni desatadas ni dañadas. Nadie había sacado el cuerpo de Jesús atado con vendas del Sudario; de una manera milagrosa debió haber atravesado la sábana mortuoria, por lo tanto ¡Jesús había resucitado! reflejado en  ella en  negativo fotográfico. Sólo la fe nos puede decir que esto ocurrió en el momento de la Resurrección. En 1978, el Sudario fue sometido a investigaciones de todo tipo por un equipo de científicos, en su mayoría estadounidenses, agrupados en el STURP (The Shroud of Turin Research Project). Se emplearon los más modernos aparatos científicos, que pesaban muchas toneladas, y que habían sido traídos especialmente desde Estados Unidos. Durante unas 120 horas, el Sudario se sometió a diferentes análisis especializados. Entre otros, fue fotografiado bajo luz artificial directa y mediante transparencia, bajo la luz invisible de la radiación ultravioleta e infrarroja, de su fluorescencia a los rayos X, radiografía y espectroscopia. También se ha procesado digitalmente la imagen, así como se han empleado la macrofotografía y la de alta resolución. De este modo se han analizado cada uno de los detalles más minúsculos del Sudario. Estos análisis han confirmado: 1. La presencia en el Sudario de la sangre de un varón del grupo AB. 2. De una manera absolutamente cierta que la imagen no ha sido pintada. 3. Bajo la luz ultravioleta se dejan ver múltiples heridas tras la  flagelación, invisibles a  simple vista para el ojo humano. 4. Se han encontrado pólenes de plantas también en la superficie oculta de la tela (el famoso criminólogo suizo Max Frei encontró en el Sudario pólenes de plantas que se daban únicamente en la región del Mar


Całun Turyński la reflexión de una moneda lepton lituus, acuñada entre los años 29 y 32 d C., en los tiempos de Poncio Pilato. En cambio, en  la  reflexión del ojo izquierdo, ha sido identificada una moneda acuñada por Pilato para honrar a Julia, la madre de Tiberio, exclusivamente en el año 29 d.C. La imagen del Sudario se caracteriza por el ligero color que la crea y que se va difuminando. La imagen se forma gracias a la delicada y menguante intensidad del color amarillo en diferentes niveles; de esta manera se genera la información tridimensional, observada y medida por los científicos del STURP durante los análisis de 1978.

Imagen tridimensional de la Sábana Santa

Los investigadores estadounidenses Eric Jamper y John Jackson de la NASA, con la ayuda del analizador de imagen VP8 de la NASA, obtuvieron las primeras fotografías tridimensionales del Sudario. Giovanni Tamburelli, de la Universidad de Turín, obtuvo gracias a unas herramientas informáticas unas fotografías tridimensionales más perfectas de la imagen del Sudario.

Fot. Archiwum Ms!

de Galilea de los tiempos de Cristo. Así que con toda seguridad, la tela debió permanecer allí algún tiempo). 5. La imagen se  encuentra únicamente en  la  superficie de la tela. Su creación se debe a la oxidación de sólo las fibras exteriores del lino. La intensidad disminuyente de la oxidación de las fibras contribuyó a la creación de una imagen tridimensional. La imagen se encuentra totalmente puesta sobre la  superficie de  las fibras, sólo las fibras más cercanas a  la  superficie portan los cambios de color de los que consta la imagen. Fue creada gracias a la oxidación de una capa muy fina de 180-600 nanómetros de espesor, por tanto más fina que una bacteria (un nanómetro = 10-6 mm). Como comparación: el diámetro de un pelo humano asciende a 100.000 nanómetros. Ese color no se puede quitar con nada, ni siquiera con la ayuda de productos químicos; también es resistente a la acción de los rayos solares. La imagen tampoco se formó bajo los coágulos de sangre. En todos los fragmentos de tela donde hay manchas de sangre, está ausente cualquier coloración de las fibras de las que consta la imagen. La imagen es de un color amarillo transparente; no se ha encontrado en ella ningún rastro de pintura ni de colorante. A pesar de que la imagen se formó en una tela que envolvía el cuerpo, su forma en negativo fotográfico es perfectamente plana. No sufrió ninguna deformación, tratándose, de acuerdo con las leyes de la óptica, de una proyección paralela. La ciencia no es capaz de explicar completamente el mecanismo de transposición de la imagen del cuerpo a la tela. Por eso, el  científico estadounidense J. Jackson escribió lo siguiente: «Basándonos en los procesos fisicoquímicos conocidos hasta hoy, tenemos motivos para considerar que la imagen del sudario no debería existir y, sin embargo, es algo real, aunque no seamos capaces de explicar cómo se ha formado». Un gran mérito en el análisis del Sudario lo tiene la informática. Gracias a sus técnicas especiales, se ha obtenido una fotografía electrónica del Sudario de la máxima resolución. De esta manera, se han dado a conocer todos aquellos detalles imposibles de descubrir mediante una observación directa. Se ha constatado la existencia del reflejo de dos monedas de tiempos de Pilato, una a la altura del ojo derecho y la otra sobre el párpado izquierdo del Hombre del Sudario. En el ojo derecho se encuentra

La Santa Faz de Manoppello

En 2002 se llevó a cabo una profunda restauración del Sudario. Fue una ocasión idónea para realizar un análisis más detallado, incluido el revés de la tela de esta asombrosa reliquia. Toda la  superficie del Sudario fue escaneada por ambas caras. Dos investigadores de la Universidad de Padua, Giulio Fanti y Roberto Maggiolo, mientras analizaban el material escaneado, hicieron un descubrimiento extraordinario. Resultó que existe una imagen del rostro apenas visible en el revés de la tela, exactamente en el lugar donde se encuentra la imagen del rostro en la superficie frontal de la tela (Fanti y Maggiolo publicaron los resultados de sus investigaciones el día 14 de abril de 2004, en la revista científica Journal of Optics of The Institute Physics in London). En el revés del Sudario son visibles la cara y las manos. La imagen del reverso tiene las mismas características que la del anverso. Se trata de  un negativo fotográfico. Existe gracias a unas misteriosas coloraciones sobre la superficie de la tela. Es tridimensional. Las imágenes del anverso y del reverso del Sudario se corresponden en todos sus aspectos: tamaño, forma y la disposición. No existe una influencia directa núm. 1-2012 •

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Fot. Archivo de ¡Amaos!

Detalle de la Santa Faz de Manoppello

de la cara frontal sobre la del reverso: la parte interior del lino no lleva ninguna coloración. Tenemos, pues, en la superficie del Sudario dos imágenes del rostro: una en el anverso y otra en el reverso de la tela. Este descubrimiento extraordinario de la doble imagen en el Sudario supone una prueba más de que ningún genio humano hubiera podido crearlas. La ciencia moderna no es capaz de reproducirlas y con toda seguridad no han podido ser el resultado de ciertos procesos naturales. El sentido común y la lógica nos sugieren que en este caso hay que reconocer con una profunda fe y humildad, que el misterio de la creación de esta increíble imagen del Sudario se produjo en el momento de la Resurrección. Fue el Señor resucitando quien dejó sobre el Sudario la imagen conmovedora de Su Pasión y Muerte, dando una prueba material de Su Resurrección, para que no fuéramos incrédulos, sino creyentes.

La imagen de Manoppello Sobre un velo de seda marina, de tamaño 17x24 cm, en el altar central de la iglesia de Manoppello, se halla una imagen de Cristo resucitando. Las investigaciones científicas más 8

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Studies have led to the stunning discovery that the dead Face of the Shroud of Turin and the living Face of the Veil of Manoppello represent the very same person recientes confirman que se trata de  una imagen cuyo origen resulta imposible de explicar. Gracias a un escáner de muy alta resolución se ha constatado que entre las fibras de  la  tela no hay ninguna sustancia colorante. En la tela no existen ni los más mínimos rastros de pintura. Lo más sorprendente es la transparencia de la tela: la imagen puede ser vista por ambas caras, como si de una diapositiva se tratase. Cuando se producen cambios de iluminación, la imagen también se  cambia. Los científicos afirman que esta imagen comparte algunas propiedades con la pintura, la fotografía y el holograma, pero no se trata de una pintura, ni de una fotografía, ni de un holograma. Por eso, la imagen no deja de ser un gran misterio inexplicable para la ciencia. Ningún genio de la pintura sería capaz de pintar algo como el Santo Rostro de Manoppello. Se trata de un acheiropoietos, es decir: una imagen “que no ha sido pintada por la mano del hombre”.

La imagen del Santo Rostro quedó reflejada sobre un lienzo de biso antiguo y caro, tejido con los hilos de seda que producen algunos moluscos marinos. Este tipo de tejido es resistente al fuego como el asbesto. Tampoco se puede pintar nada sobre él, desde el punto de vista humano. Puesto que sobre un tejido tan fino no resulta posible aplicar ninguna pintura. Los científicos han llevado a  cabo un descubrimiento increíble: el rostro muerto de la Sábana Santa de Turín y  la  cara viva de  Manoppello pertenecen a  la  misma Persona. Las imágenes de esos dos rostros concuerdan exactamente entre sí y, por lo tanto, representan a  la  misma Persona. La superposición de una transparencia con la imagen del Rostro de Manoppello con el Rostro del Sudario constituye una prueba gráfica y  matemática de  que se trata de la misma Persona. Desde el  punto de  vista científico, no cabe ni la menor duda de que los dos rostros, tanto el de Turín como el de Manoppello, se corresponden al 100% en cuanto a su estructura y dimensiones. La imagen del cuerpo muerto sobre la Sábana Santa de Turín y el Rostro Divino de Manoppello son, sin duda alguna, los mayores milagros que


existen en el mundo. Desde el punto de vista de la ciencia, dichas imágenes no tienen explicación posible. A excepción de la imagen de la Virgen de Guadalupe, no existe ninguna imagen que con sus características pudiera asemejarse lo más mínimo a estas dos. Todo parece indicar que el Velo de Manoppello, sobre el  cual está reflejada la  Santa Faz, cubría la cara de Jesús después de que hubieran colocado Su cuerpo en el sepulcro. Se convirtió, pues, en un «testigo» especial de la Resurrección, más si cabe cuando Jesús dejó plasmado sobre él el reflejo de su rostro, mientras pasaba de la muerte a la vida.

cuando: «Lo que es corruptible debe revestirse de la incorruptibilidad y lo que es mortal debe revestirse de la inmortalidad» (1Cor 15, 53). El Señor nos ha dejado una imagen evidente sobre la verdad de Su Encarnación, Muerte y Resurrección. Mediante dicha imagen ha confirmado al  mismo tiempo que realmente se había hecho verdadero hombre, que había cargado sobre sí con todos nuestros sufrimientos y pecados, que de verdad murió y resucitó para liberarnos del pecado y de la muerte, y para conducirnos hacia la felicidad plena en el cielo.

La Santa Faz de Manoppello constituye una prueba mateEl Dios verdadero, que por rial de la Resurrección de Cristo. amor a nosotros se convirtió La Santa Faz de Manoppello superpuesta sobre la imagen del rostro de la Sábana Santa Nos llama a cada uno de nosoen verdadero hombre para despetros a la conversión, para que estajarnos el camino al cielo mediante Su etapas de la adoración de la humanidad blezcamos con el Señor Resucitado una Pasión, Muerte y Resurrección, nos ha santísima de Jesucristo. En la Sábana relación personal de amor en la oración dejado dos imágenes conmovedoras: una Santa de Turín se quedó grabada la ima- diaria y, especialmente, en los sacramensobre la Sábana Santa de Turín, y la otra gen del cuerpo de Jesús todavía muerto, tos de la Penitencia y la Eucaristía. Jesús en el Velo de Manoppello. Las dos son pero ya en el momento en el cual se inicia ha resucitado y está vivo de verdad, abratestimonio del momento más importante el proceso de Su glorificación. Su cuerpo zando a cada pecador con su misericoren la historia de la humanidad, en el cual había comenzado ya a irradiar una miste- dia infinita. Apela a  nosotros para que se  venció definitivamente sobre satanás, riosa energía, la cual con una extraordi- regularmente acudamos al sacramento el pecado y la muerte. El Hijo de Dios, naria precisión provocó que se quedara de la Penitencia y recibamos la Sagrada haciéndose verdadero hombre, pudo como grabado en la tela la imagen de su cuerpo Comunión. «Cuánto deseo la salvación Dios cargar sobre sí con todos los pecados entero en negativo fotográfico. de las almas. [...] deseo derramar Mi y sufrimientos de la historia de cada ser vida divina en las almas humanas y sanhumano (esto es posible porque en Dios En cambio, sobre el Velo de Manop- tificarlas, con tal de que quieran acoger no hay tiempo, sino un continuo «ahora»). pello hemos recibido la imagen, en posi- Mi gracia. Los más grandes pecadores «Pero él soportaba nuestros sufrimientos tivo fotográfico, del rostro de  Jesús llegarían a una gran santidad si cony cargaba con nuestras dolencias» (Cfr. Is estando ya vivo, antes de que concluyera fiaran en Mi misericordia. Mis entra53, 4). Estando Él mismo libre de pecado, el proceso de su glorificación, pues toda- ñas están colmadas de misericordia que durante Su Pasión y Muerte en la cruz vía se pueden ver sobre Su cara las marcas está derramada sobre todo lo que he experimentó las consecuencias de los de las heridas y los moratones. Es el Ros- creado. Mi deleite es  obrar en  el  alma pecados y sufrimientos de todos los seres tro de Jesús resucitando y, por lo tanto, no humana, llenarla de  Mi misericordia humanos. Sintiendo el mayor abandono está aún glorificado del todo. La  belleza (133) y  justificarla» (Diario de Santa y sufrimiento en el mismo instante de su de  la  Resurrección supera infinitamente María Faustina Kowalska, núm. 1784). muerte, se entregó a sí mismo y a todos todas nuestras imaginaciones. Tan sólo nosotros a Dios Padre. De esta manera podremos verlo en el cielo. El Ros«Yo soy el pan vivo bajado del cielo. venció al pecado y la muerte, recibiendo tro de Manoppello es la cara de Cristo El  que coma de  este pan vivirá eternadel Padre el don de una vida resucitada. resucitando, en el momento de su paso mente, y el pan que yo daré es mi carne de la muerte a la vida, mientras se estaba para la Vida del mundo [...] Les aseguro Tanto la imagen del rostro sobre transformando el cuerpo maltrecho que si  no comen la  carne del Hijo del el Velo de Manoppello, como la pro- de Jesús, que era: «[...] como alguien ante hombre y no beben su sangre, no tendrán yección frontal y posterior del cuerpo quien se aparta el rostro, tan despreciado, Vida en  ustedes. El  que come mi carne muerto sobre la Sábana Santa de Turín, que lo tuvimos por nada» (Is 53, 3).  y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo son el resultado de una intervención milalo resucitaré en  el  último día» (Jn 6, 51 grosa de Dios, ocurrida en el momento El Rostro de Manoppello es la ima- y 53-54). de la Resurrección. Hemos recibido un gen de Cristo resucitando, todavía con testimonio milagroso de las siguientes las señales de la pasión, en el momento Padre Mieczysław Piotrowski, S. Chr.  núm. 1-2012 •

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Un error

comprometedor en la datación de la edad de la Sábana En relación con la exposición de la Sábana Santa de Turín, del 10 de abril al 23 de mayo de 2010, hay que recalcar que hoy en día tenemos la certeza científica de que las pruebas de carbono 14 (14C) efectuadas en 1988, fueron realizadas a partir de una muestra de la Sábana Santa en la cual sólo había un 40% del lienzo antiguo original de lino, mientras que el 60% restante estaba compuesto por hilos de algodón procedentes de la época medieval, empleados durante la restauración de ese fragmento de la tela.

fot. C. I. S. di Torino

Santa con el método del carbono 14

Análisis de la Sábana Santa de Turín

Una negligencia inadmisible de los especialistas en datación por radiocarbono se convirtió en la principal causa para obtener un resultado erróneo en la datación efectuada en 1988. Este hecho debería haber llegado a la opinión pública, máxime cuando los medios de comunicación de masas no dejan de referirse a los resultados de las investigaciones de 1988 como científicamente probados, lo cual constituye una manipulación evidente y conduce a la gente al error.

La datación de la Sábana Santa con el método del carbono 14 en 1988 Determinar la edad con el método de datación radiocarbónica del isótopo 14C es algo exacto y preciso, pero a condición de que la muestra objeto de estudio esté bien preparada y revisada. Se pueden contar todos y cada uno de los isótopos del 14C que existen tanto en los organismos como en las plantas, ya estén vivos o muertos. En el caso de la Sábana Santa de Turín se  trata de  fibras de  lino, con las cuales se tejió el lienzo del Sudario. Mientras la planta, el animal o el ser humano están vivos, el número de isótopos radioactivos 14 C es estable, puesto que se produce su intercambio mediante la nutrición. Este intercambio cesa tras la muerte y es entonces cuando en la materia muerta se inicia 10

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un proceso continuo de disminución del isótopo 14C presente. Cuanto más antiguo es un objeto, menos contiene. Partiendo de la cantidad del isótopo 14C en un organismo dado en el momento de su muerte, y teniendo en cuenta su grado de descomposición, los investigadores determinan la edad del objeto analizado. El estado actual de la tecnología permite determinar la edad de objetos que no tengan más de 50.000 años. Para materiales que tengan varios miles de años, el método del 14 C resulta el más apropiado.

Hoy en día tenemos ya la certeza científica de que las pruebas con carbono 14 de 1988, fueron realizadas sobre una muestra de la Sábana Santa en la cual sólo había un 40% de la tela original de lino antiguo, mientras que el 60% restante constaba de hilos de algodón, procedentes de la Edad Media.

En 1988 se llevaron a cabo análisis de la Sábana Santa con el método de datación por radiocarbono 14C. Con ese fin, se recortó un fragmento del lienzo de la zona de la cual proviene el trozo de Raes: debajo a la derecha de la imagen frontal del cuerpo (en 1973, el profesor Gilbert Raes del Ghent Institute of Tectile Technology obtuvo permiso para recortar una muestra de ese lugar para su análisis). Durante las exposiciones públicas, era una de las dos esquinas de la Sábana Santa por las cuales los obispos sujetaban la tela desplegada, para que los fieles pudieran contemplarla. Se trataba, pues, de un lugar bastante desgastado.

La datación de la Sábana Santa con el método del 14C se llevó a cabo en secreto en los citados laboratorios; no se permitió el acceso a las pruebas de ningún científico especializado en otro campo de la ciencia, y antes tampoco se había realizado ningún examen químico, con el  fin de  determinar las propiedades de la muestra, lo cual supuso una negligencia inadmisible.

Una mitad de la muestra de la Sábana Santa recortada en 1988 fue dividida en tres partes para los laboratorios

Los resultados de la datación se hicieron públicos el 13 de octubre de 1988. Por ellos supimos que existe un 95%

de Tucson (EE.UU.), Oxford (Reino Unido) y Zúrich (Suiza), respectivamente; mientras que la otra mitad se guardó para investigaciones posteriores.


de certeza de que la Sábana Santa procede de la Edad Media, del período comprendido entre los años 1260 y 1390. Basándose en estos análisis, efectuados tan sólo a partir de una muestra extraída de un lugar del Sudario, los laboratorios anunciaron que la Sábana Santa de Turín no es  más que una falsificación medieval. Los expertos en el método de datación radiocarbónica del isótopo 14C habían ignorado los resultados de las investigaciones realizadas hasta ese momento por otros campos de la ciencia, que de manera unívoca indicaban que la Sábana Santa proviene de los tiempos de Cristo. E. P. Hall, de Oxford, quien había desempeñado un destacado papel en la datación de la Sábana Santa con el método del 14C, después de anunciarse los resultados de las investigaciones, se mostró así de irónico durante una entrevista televisiva: «Hemos demostrado que la Sábana Santa es una falsificación. Cualquiera que no esté de acuerdo con nosotros debería inscribirse en la Asociación de la Tierra es Plana». Los medios de comunicación de masas se pusieron a divulgar a bombo y platillo y de forma sensacionalista la información de que los científicos habían probado que la Sábana Santa procede de la Edad Media, y que se trata de una falsificación. Y así continúan haciéndolo hasta hoy en día, repitiendo en cada ocasión que se tercie esta información tergiversada. Las investigaciones científicas llevadas a cabo con posterioridad y más a fondo con 14C sobre la otra mitad de la muestra conservada, demostraron que el fragmento de la Sábana Santa empleado para

la datación por radiocarbono es diferente desde el punto de vista de su composición química al resto de la parte principal del lienzo. Se  trata de  un hecho científicamente probado, que invalida la muestra y pone en entredicho los resultados de los análisis de los laboratorios con el método del 14C, realizados en 1988. La presencia de hilos de lino entretejidos con hilos de algodón en esa parte del Sudario, de la cual se extrajo la muestra para aplicar el método de datación por radiocarbono 14C, confirma que en  ese lugar la Sábana Santa había sido zurcida. Ese zurcido debió ser obra de unos costureros muy profesionales, especializados en la así llamada puntada invisible. El descubrimiento de este hecho puso en un brete a los especialistas del método del 14C. En el año 2000, M. Sue Benford y  Joseph G. Marino, junto con algunos expertos en telas analizaron las fotografías de la muestra de la Sábana Santa extraída para la datación por radiocarbono, y todos estuvieron de acuerdo en que sólo hay en ella un 40% del lienzo original, mientras que el 60% restante es una tela nueva.

Pesando una muestra de la Sábana Santa de Turín antes de analizara con el método del carbono 14 en 1988

Ronald Hatfield, un científico de Beta Analytic, el mayor laboratorio del mundo dedicado a la datación por radiocarbono, basándose en los análisis de los expertos en  telas, quienes afirmaban que en la muestra para el 14C había tan sólo un 40% de los hilos de lino originales antiguos, y un 60% de hilos de algodón procedentes de la Edad Media; estimó que debido a estas proporciones en la muestra analizada, se incrementaba el número de isótopos de 14C, lo cual daba como resultado el error de datación en las investigaciones de 1988.

Tomando muestras de la Sábana Santa para su datación por radiocarbono en 1988

Hoy disponemos ya de la certeza científica de  que los análisis con el  14C de 1988 se realizaron sobre una muestra de la Sábana Santa en la cual sólo había un 40% del lienzo antiguo original de lino, mientras que el 60% de tela restante estaba compuesto por hilos de algodón procedentes de la época medieval. Una negligencia inadmisible de esos especialistas en el método de datación radiocarbónica, se convirtió en la principal causa para obtener un resultado

fot. C. I. S. di Torino

Los medios de comunicación de masas se pusieron a divulgar por todo el mundo la información de que los científicos habían probado que la Sábana Santa procedía de la Edad Media, y que se trataba de una falsificación. Y así continúan haciéndolo hasta hoy en día, repitiendo en cada ocasión que se tercie esta información tergiversada.

Tomando muestras de la Sábana Santa para su datación por radiocarbono en 1988 núm. 1-2012 •

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Rogers demostró que la datación de 1988 había sido errónea, ya que la muestra sometida a análisis procedía de una parte que en la Edad Media había sido reforzada con hilos de algodón durante una reparación. La Sábana Santa es mucho más antigua de lo que sugieren los análisis del isótopo 14C en 1988. En Thermochimica Acta, Rogers escribió: «La  evidencia combinada de  la  cinética química, la  química analítica, el  algodón contenido y  el  espectro de  masas de  la  pirólisis prueban que el  material procedente del área de la Sábana Santa para el  radiocarbono es  significativamente diferente que el  de  la  tela principal. La  muestra del radiocarbono no era, por lo tanto, parte de la tela original y  no es  válida para determinar la  edad de la Sábana Santa» (Thermochimica Acta. Vol. 425, 2005; pág. 193).

El famoso científico norteamericano R. N. Rogers también culpa a las autoridades eclesiásticas de Turín, por no haber supervisado a los especialistas en datación por radiocarbono, los cuales no habían cumplido las normas estándares de  la  investigación científica. En una entrevista para la revista mensual Inside the Vatican, Rogers declaró: «La  operación para extraer muestras de la Sábana Santa hubiera debido prepararse de acuerdo y en estrecha colaboración con muchos otros científicos, procedentes de  las diferentes ramas del saber. Si  queremos obtener un resultado fidedigno empleando el  método del 14C, hay que tomar muchas muestras».

El descubrimiento crucial de R. N. Rogers El 20 de enero de 2005, en la revista científica especializada para químicos Thermochimica Acta (volumen 425, págs. 189-194), se publicó el artículo Studies on the radiocarbon sample from the shroud of Turin, escrito por el profesor Raymond N. Rogers, de Los Alamos National Laboratory de la Universidad de California (UCLA). Todos los descubrimientos científicos documentados y  confirmados se publican en esta prestigiosa revista. En su artículo, Rogers presenta pruebas evidentes de que el material de la muestra extraída en 1988 de la Sábana Santa de Turín, para determinar su edad con el método del 14C, no representa la totalidad de la tela del Sudario en su conjunto, ya que difiere esencialmente de ella. Su proveniencia del período comprendido entre los años 1260 y  1390 se  refiere tan sólo a la muestra analizada, y no a la Sábana Santa entera, que en realidad es mucho más antigua. Desde el punto de vista científico, los resultados del análisis de la Sábana Santa con el método del 14C son irrelevantes, y por eso afirmar que la datación por radiocarbono prueba el origen medieval de la Sábana Santa, no se corresponde 12

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erróneo en la datación, que señaló para el origen de la Sábana Santa los años 1260 y 1390. Este hecho debería llegar a la opinión pública, máxime cuando los medios de comunicación de masas no dejan de referirse sin cesar a los resultados de las investigaciones de 1988 como si  fueran una verdad científica, lo cual constituye una manipulación evidente y conduce a la gente al error.

Relicario donde se conserva la Sábana Santa de Turín desde el año 2000

con la realidad. El profesor Rogers fue un eminente científico y químico, que trabajó en Los Alamos National Laboratory y fue miembro honorífico del prestigioso laboratorio de la UCLA. Publicó más de 50 trabajos científicos de  reconocida calidad. Fue uno de los científicos escogidos para investigar la Sábana Santa en 1978. Rogers confiaba mucho en la datación por radiocarbono 14C. En persona pudo llevar a cabo un vasto análisis de esa muestra de la Sábana Santa, que había sido extraída en 1988 para aplicarle el método de datación radiocarbónica, ya que el 12 de diciembre de 2003 había obtenido del profesor Gonelli un trozo tomado del centro. También disponía de algunos segmentos de hilo del recorte de Raes, que asimismo lo había obtenido el profesor Gonelli en 1979. Aparte de esto, y valiéndose de una cinta adhesiva especial, el Prof. Rogers tomó 32 muestras de la superficie entera de la Sábana Santa. Disponiendo de un material de investigación tan rico, el profesor Rogers descubrió que la muestra tomada para el 14C no representaba el lienzo entero de la Sábana Santa. Había encontrado en ella hilos de algodón, entretejidos con los de lino. Declaró que los hilos están incrustados con una goma de origen vegetal que contiene alizarina, una sustancia colorante. Por el contrario, en la parte restante y principal de la Sábana Santa no hay en absoluto ni colorante ni hilos de algodón.

Las fibras de la  muestra 14C fueron analizadas en el National Science Foundation Mass Spectrometry Center of Excellence de la Universidad de  Nebraska. Esas investigaciones han confirmado que la muestra 14C había sido tomada de la zona restaurada con hilos de algodón en la Edad Media. Los resultados de estos análisis fueron publicados en Thermochimica Acta. Como hemos dicho, Rogers halló alizarina en el material analizado. Se trata de una sustancia colorante roja, extraída de la raíz de una planta que se llama rubia. Fue empleada para teñir los hilos de algodón, para hacerlos similares al lienzo antiguo original de lino. También encontró en el tejido analizado goma arábiga, que se emplea para la imprimación con tintes, así como alumbre, una sustancia que se empleaba como mordiente en tintorería durante la Edad Media. Los hilos de algodón fueron pintados de tal manera que no se diferenciaran de los hilos de lino. De esta manera, el arreglo no era visible a simple vista. Los hilos de algodón reforzaron la tela original de lino desgastada únicamente en esta punta de la Sábana Santa. Rogers descubrió que el análisis químico de la lignina en los hilos de lino de  la  Sábana Santa no reflejaba la  presencia de vainillina. Si la Sábana Santa hubiera provenido de la Edad Media, debería encontrarse en ella vainillina. La vainillina se desvanece con el paso del


tiempo y había desaparecido por completo de toda la superficie de la tela de la Sábana Santa; sólo está presente en la parte de la cual se tomó la  muestra para el carbono 14. Esto apunta al hecho de que ese fragmento de la Sábana Santa se diferencia desde el punto de vista de la composición química de su parte restante. Si la Sábana Santa proviniera del año 1260, como sugieren los análisis de 1988, entonces debería haberse conservado en su tela cerca de un 37% de vainillina. La conclusión es obvia: la falta de presencia de vainillina en la Sábana Santa indica el hecho de que es mucho más vieja que los resultados que arrojó la datación por radiocarbono con el isótopo 14C.

Zurcido invisible

Los científicos M. Sue Benford y Joe Marino también afirmaron que la  muestra empleada para la datación por radiocarbono había sido tomada de una punta de la Sábana Santa que en ese lugar había sido zurcida gracias a una extraordinaria técnica de costura, denominada en la Edad Media “zurcido invisible”. Esta manera de zurcir tejidos caros se aplica hasta hoy en Francia. A petición de Benford y Marino, otros expertos en productos textiles verificaron a  conciencia las fotografías que documentaban las muestras de la Sábana Santa tomadas para la datación por radiocarbono, y  afirmaron que existen pruebas evidentes para el hecho del zurcido de la tela de la Sábana Santa en ese lugar mediante la técnica del “zurcido invisible”. En 2004, en la revista científica Journal of Research, editada por el National

Parte frontal del cuerpo reflejado en la Sábana Santa de Turín

Rogers quería una confirmación independiente de los resultados de sus investigaciones, y por eso le entregó parte del material obtenido de la Sábana Santa al eminente científico John L. Brown, del Georgia Tech Research Institute’s Energy and Materials Sciences Laboratory en el Instituto de Tecnología de Georgia. Brown trabajó de forma independiente, valiéndose de otros métodos de análisis diferentes a los de Rogers. Constató que existían pruebas evidentes de que la tela examinada había sido zurcida. Un tejedor medieval había teñido los hilos usados para el zurcido de tal manera que pegaran con los colores del tejido viejo original de la Sábana Santa.

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Institute of Standards and Technology (US Department of Commerce, NIST, US Government Printing Office), se publicó un artículo escrito por Lloyd A. Currie, especialista en el método de datación radiocarbónica. Reconoció que la tela tomada de la Sábana Santa para los análisis con el 14C no había sido bien examinada antes, cuando evidentemente se había efectuado sobre ella un zurcido extraordinariamente preciso, invisible a primera vista. Según Currie, para llevar a cabo un análisis correcto con el método del carbono 14, hubieran sido necesarias muestras extraídas de diferentes partes de la Sábana Santa.

Los análisis en el laboratorio de Los Alamos en 2008 En 2008, el profesor de química Robert Villareal presentó los estudios realizados por el prestigioso Los Alamos National Laboratory (LANL). Los científicos afirman que la muestra de tela de la Sábana Santa empleada para su datación por radiocarbono con el isótopo 14C, con plena seguridad contiene algodón, el cual no existe en absoluto en la tela de lino original de la Sábana Santa. La muestra tomada de la esquina inferior derecha de la Sábana Santa (de la parte derecha de la imagen frontal del cuerpo) no es representativa para todo el lienzo y por eso el análisis de 1988 se realizó sobre un tejido que no es original en su totalidad, sino que fue añadido durante una reparación en la Edad Media. Esta es la causa principal en el error de datación de la edad de la Sábana Santa. Villarreal recalcó que «en 1988, durante el  proceso para determinar la  edad de  la  Sábana Santa, se  descuidó una de las reglas más importantes de la química analítica, que dice que cada prueba debe ser representativa de la totalidad del material analizado. La parte tiene que representar el todo. Nuestros análisis de los hilos tomados de las muestras de Raes y el 14C reflejan que no se cumplió esta norma». El ignorar unos hechos que hubieran garantizado una datación correcta con el método del carbono 14, ocasionó que la datación mediante este método de la Sábana Santa en 1988 sumiera en el engaño a la opinión pública. 14

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Todavía antes de 1988 eran conocidos unos hechos que, si se hubieran tomado en cuenta, habrían garantizado un resultado correcto en la datación por radiocarbono. Y de esta manera, por ejemplo, las fotografías ultravioletas y los rayos X efectuados en 1978 indican ya las diferencias existentes entre la composición química de la tela en la zona de la cual se extrajo la muestra para la datación radiocarbónica, con la parte principal de la Sábana Santa. En nombre del Radiocarbon Dating Laboratory de la Universidad de Oxford, Peter South, quien había analizado una muestra de la Sábana Santa empleando la datación radiocarbónica con el isótopo 14C, encontró en  ella fibras da  algodón. Se  trataba de un material ajeno. En un artículo titulado Rogue Fibers Found in Shroud (Traducido: Fibras pícaras halladas en la Sábana Santa), que fue publicado en 1988 en Textile Horizons, South escribe sobre su descubrimiento que: «El algodón es una fibra fina, de color amarillo oscuro […] Puede haber sido utilizado para reparaciones alguna vez en el pasado». (Textile Horizons, diciembre de 1988). Concluyendo, hay que subrayar que las últimas investigaciones científicas han destapado unos errores comprometedores, cometidos durante la datación de la edad de la Sábana Santa con el método del carbono 14 en 1988. No es de extrañar, por tanto, que Christopher Ramsey, director de la Oxford Radiocarbon Accelerator Unit, quien en 1988 había participado en el análisis de la Sábana Santa con el método de datación radiocarbónica, hablara de la siguiente manera en marzo de 2008: «Existen muchas pruebas que indican que la Sábana Santa es mucho más antigua de lo que dicen los resultados del análisis con el método del carbono 14. Por eso con toda seguridad es necesario seguir investigando. Sólo de  esta forma la  gente podrá conocer una historia coherente de la Sábana Santa, que tenga en  consideración y aclare todos los resultados disponibles de  los análisis científicos y  los hechos históricos». Padre M. Piotrowski, S. Chr.

Nuestro Señor Jesucristo nos ha dejado un retrato conmovedor de su sufrimiento y muerte en la imagen de su cuerpo martirizado, reflejado en una tela con la cual, tras haber sido bajado de la cruz, fue envuelto y depositado en el sepulcro. Los especialistas de medicina forense afirman que el cuerpo de Jesús no permaneció en el sepulcro más de 36 horas, puesto que no hay en la Sábana Santa ningún rastro de descomposición post mórtem.

La Sábana Santa de Turín es un testigo elocuente de los sufrimientos inimaginables que sufrió Jesús durante su Pasión y Muerte en la cruz. De tal manera sufrió Dios verdadero, que se hizo verdadero hombre para salvarnos y liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte. Del sufrimiento y muerte de nuestro Salvador somos responsables todos los seres humanos. Cada una y cada uno de nosotros, por culpa de nuestros propios pecados, es partícipe de las heridas infligidas a Jesús y de llevarlo hasta la muerte en la cruz. Este sufrimiento inmenso del Hijo de Dios se convirtió en fuente de nuestra salvación, y ocasionó que si uno le ofrece su propio sufrimiento a Jesús, entonces este se convierte en camino de salvación y fuente de gracias, que no destruye, sino que santifica y  está contribuyendo a  la  salvación de los demás. La imagen de Jesús martirizado en la Sábana Santa nos hace darnos cuenta de hasta qué punto ama Dios a cada ser humano. Él verdaderamente nos «amó hasta el fin» (Jn 13, 1). En la Sábana Santa se ve que el cuerpo de Jesús estaba en el rígor mortis.


Fot. Monolith Films

Los amó hasta el fin (Jn 13, 1)

La barbilla está apoyada sobre el pecho y por eso no se le ve el cuello. Jesús fue sometido a las horribles torturas de la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. En Su cuerpo se han contabilizado alrededor de 600 heridas y diferentes lesiones. Nuestro Señor Jesús ansía que conozcamos con mayor profundidad Su amor mediante la contemplación de Su Pasión: «medita frecuentemente sobre Mis sufrimientos que padecí por ti [...] Me agrada más cuando contemplas Mi dolorosa Pasión» (Diario de Santa Faustina Kowalska, núm. 1512).

El rostro de Jesús El rostro del Crucificado en la Sábana Santa fascina por su belleza y por lo profundo del misterio divino, a pesar de las numerosas heridas, las inflamaciones del pómulo, la hinchazón de la mejilla

derecha y el tabique nasal roto por un golpe de palo. Entre el cabello se ven coágulos de sangre producidos por heridas punzantes de la piel. Sobre la frente puede verse un gran coágulo con forma del número 3. La barba y el bigote están igualmente empapados de sangre. Hay marcas visibles de que le arrancaron el pelo junto con la capa externa de la piel. Leemos en los Evangelios: «Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían» (Mc 15, 19), «[...] y lo abofeteaban» (Jn 19, 3). De esta manera trataban los judíos a los blasfemos y Jesús había sido condenado a muerte por blasfemar: por haberse considerado a sí mismo Dios. A pesar de tantos sufrimientos físicos y espirituales, el rostro de Jesús irradia una paz divina. Esto atestigua que Jesús era Dios y que soportó ese sufrimiento enorme consciente de su victoria final y de la rendición de ese sufrimiento y de su muerte sin sentido.

La coronación de espinas «Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza» (Jn 19, 2). Este tipo de tortura se había inventado sólo para Jesús. En ninguna fuente histórica se menciona el empleo de este género de tortura antes de  la  crucifixión. Sobre la  Sábana Santa se ven numerosos sitios por donde mana la sangre en el cráneo. Esta sangre en el lienzo forma manchas en positivo. Fueron producidas debido a la perforación de los vasos sanguíneos de la cabeza por las púas de la corona de espinas. La corona de espinas tenía la forma de un gorro que cubría la cabeza entera. Los cirujanos han contabilizado 13 heridas sobre la frente y 20 en la parte posterior producidas por las púas de espino, pero suponen que pudo haber hasta unas 50. Debido a que núm. 1-2012 •

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debajo de la piel de la cabeza se halla una red de terminaciones nerviosas y de vasos sanguíneos, la corona de espinas causó un dolor desgarrador y que sangrara en abundancia. «Y  si  a  continuación también se tiene presente que en e1 cuero cabelludo se  encuentran más de  140 puntos por cm2 sensibles al  dolor, podemos darnos cuenta, en su conjunto, de lo que se  ha venido a  determinar en  ese particular momento de  la  Pasión, con la  trágica coronación» ―así escribió L. Coppini, Director del Instituto de Anatomía de la Universidad de Bolonia. Los análisis confirmaron la  concordancia de los lugares de donde brotaba la sangre con la anatomía de las arterias y venas pequeñas que se encuentran en la cabeza. Es una prueba más que atestigua la autenticidad de la Sábana Santa, puesto que la circulación sanguínea no fue conocida y descrita hasta el año 1593.

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Foto: Monolith Films

Całun Turyński

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Parte trasera del cuerpo reflejado en la Sábana Santa de Turín

La flagelación Jesús fue sometido a una cruenta flagelación. En todo Su cuerpo son visibles las heridas del látigo romano flagrum, también en las nalgas, lo cual indica que fue flagelado desnudo. Se  trataba de  un castigo horrible que a veces provocaba la  muerte. El  flagelo constaba de  tres tiras de cuero muy largas terminadas con trozos de metal, que cuando golpeaban, arrancaban fragmentos del cuerpo. Se han contado por todo el cuerpo 120 heridas producidas por los azotes del flagelo. Era costumbre que a  la  flagelación sólo se sometía a aquellos que no estaban condenados a muerte. Después de cumplir el castigo, se los dejaba en libertad. Inicialmente, Pilato sólo quería flagelar a Jesús: «Después de darle un escarmiento, lo dejaré en libertad» (Lc 23, 16). Esto explica la gran cantidad de latigazos y la extraordinaria crueldad con la que los soldados azotaron a Jesús. Lo trataron como si consistiera en el único castigo. Había dos soldados, el de la derecha era más alto y le azotó con evidente sadismo. Jesús estaba un poco inclinado, con las manos atadas a un poste. Las correas de los flagelos le envolvían y le herían asimismo la parte frontal del cuerpo: el vientre, la parte superior del tórax, así como las piernas y los muslos.

El Vía Crucis Analizando las marcas de las heridas

Rastros de sangre de las heridas causadas por la coronación de espinas

en la Sábana Santa (por encima de los omóplatos izquierdo y derecho), los científicos opinan que Jesús llevó hasta el lugar de la crucifixión la viga transversal de la cruz, llamada patibulum, y que tenía las manos atadas a ella. Se estima que esa viga pesaba alrededor de 30 kg y tenía 1,80 m de largo. Extremadamente agotado después de la flagelación, Jesús caminaba con gran esfuerzo hacia el lugar de la crucifixión. Tenía que recorrer un camino de  unos 0,5 km de  distancia. Al  caerse, se dio con la cara contra el suelo, golpeándose con fuerza las rodillas contra el camino de piedras. Los científicos han descubierto grandes heridas en el rostro, en la nariz (en la punta de la nariz se hallaron, mezcladas con sangre, partículas de tierra y trocitos de piedra), y en las rodillas, sobre todo en la derecha, como resultado de las caídas. Debido


Całun Turyński

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Foto: Monolith Films

Heridas de sangre en la espalda provocadas por la flagelación

a que Jesús ya no podía portar la cruz por sí mismo, por eso el centurión obligó a un tal Simón de Cirene para que le ayudara a llevarla (Lc 23, 26)

La Crucifixión La crucifixión era el más cruel e ignominioso género de tortura que se aplicaba en tiempos de Jesús. En la Sábana Santa pueden verse las heridas que quedaron en las muñecas después de ser atravesadas con clavos. Sin embargo, de la imagen de los pies se deduce que ambos fueron clavados con un solo clavo al madero vertical de la cruz. El clavo atravesó el tarso. El pie izquierdo está apoyado sobre el derecho. Fot. Monolith Films

De las muñecas traspasadas, los regueros de sangre se derramaron

simétricamente a lo largo de los brazos, en sentido vertical. Durante su larga agonía, colgado en la cruz, Jesús tenía que levantarse sobre sus manos clavadas, ya que esto le posibilitaba respirar. Jesús,

colgado en la cruz, cada cierto tiempo se alzaba para tomar aliento. El dolor y el agotamiento Le forzaban a desplomarse de nuevo. Esta cadencia de levantarse y desplomarse sobre sus manos Sangre de las heridas de los pies clavados

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Fot. Monolith Films

Las manos, cruzadas sobre el abdomen, son bien visibles. En la muñeca de la mano izquierda se ve un gran coágulo de sangre con la forma de la letra U, que brotó de la herida producida por el clavo. Las manos fueron clavadas a la cruz por las muñecas, pero no por las palmas, para que pudieran soportar el peso del cuerpo. Los clavos se introdujeron por una zona de la muñeca denominada túnel carpiano, que está entre los huesos del carpo. Por él no discurre ninguno de los grandes vasos sanguíneos, pero en cambio es por donde pasa el nervio mediano, que dirige los movimientos del pulgar. Atravesar la muñeca y el nervio mediano por la zona del túnel carpiano produce que el pulgar se doble hacia dentro de la palma de la mano; por eso en la Sábana Santa son visibles sólo cuatro dedos.

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Całun Turyński y pies, clavados a la cruz, duró alrededor de tres horas y le producía un horrible sufrimiento. Con el paso de tiempo, esos movimientos se volvieron más frecuentes, hasta la extenuación absoluta de sus fuerzas y la muerte.

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Un corazón partido El análisis de la herida del costado derecho, de 1,5 cm de ancho por 4,5 cm de largo, así como de la abundante sangre derramada y del líquido acumulado en la pleura, indican que la causa directa de muerte de Jesús fue la rotura del miocardio debido a un infarto, tras lo cual la sangre llegó hasta el pericardio (donde pudieron juntarse hasta 2 litros de sangre), y a continuación a la pleura, ocasionando el hemopericardio. La violenta rotura del pericardio por la fuerte presión de la sangre allí acumulada, causó un dolor paralizante en la zona del esternón. Esto provocó aquel grito instantáneo, después del cual murió Jesús: «Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu» (Mt 27, 50). Una muerte violenta, que se ha producido estando plenamente consciente y durante un agotamiento extremo, normalmente produce ese estado de rigidez después de la muerte (rígor mortis). Esto explica la posición estirada del cuerpo en la Sábana Santa.

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Sangre de las heridas de las muñecas clavadas

Parte delantera del cuerpo reflejado en la Sábana Santa de Turín

El corazón traspasado del Salvador

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Al poco tiempo de morir, se produjo la separación de la sangre acumulada en el pericardio, entre los glóbulos rojos que se habían concentrado en la parte inferior, y los glóbulos blancos que se quedaron en la parte superior de la pleura. Después de que el tórax fuera traspasado con una lanza, de una manera violenta manaron primero los glóbulos rojos de la sangre al exterior y luego, el plasma sanguíneo: «sangre y agua», como escribió S. Juan en su Evangelio (Jn 19, 34). El corazón traspasado del Salvador es una señal de hasta qué punto Dios nos ha amado. Haciéndose verdadero hombre, voluntariamente «se anonadó a sí mismo» (Flp 2, 7), aceptó una muerte verdaderamente humana y cargó con los pecados de toda la humanidad. Él, que era del todo inocente, como Dios-Hombre que no había conocido el pecado, durante su Pasión y Muerte en la cruz experimentó

Fot. Monolith Films

el terrible sufrimiento que supone el pecado: «Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencia, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados» (Is 53, 4-5). Durante toda esa experiencia de un sufrimiento horrible y de la muerte, Jesús permaneció obediente al Padre de una manera perfecta. Mediante esta obediencia perfecta, venció a todo el pecado y la muerte. El sufrimiento de Jesús alcanza su apogeo en el momento de Su agonía en la cruz, cuando el Salvador clama: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 17, 46). Con


Całun Turyński

Sangre de la herida del costado atravesado

en el  alma ese poquito de  buena voluntad, entonces se  apresura a  entregarse al  alma y  nada puede detenerlo, ni los errores, ni las caídas, nada en  absoluto. Jesús tiene prisa por ayudar a esa alma, y si el alma es fiel a esta gracia de Dios, entonces en  muy poco tiempo puede llegar a  la  máxima santidad a  la  que una criatura puede llegar aquí en  la  tierra.

Dios es muy generoso y no rehúsa a nadie su gracia, da  más de  lo que nosotros le pedimos.» (Diario de Santa María Faustina Kowalska, núm. 291). Padre M. Piotrowski, S. Chr.

Fot. Monolith Films

Cristo le ofrece a cada ser humano participar de esta victoria. Para experimentar este milagro del perdón de todos los pecados, el ser humano tiene que manifestar su consentimiento, tiene que confiar y abrir su corazón a la infinita Misericordia Divina, acudir al confesionario y confesarse de sus pecados con sinceridad. Por medio de la imagen de su cuerpo martirizado en la Sábana Santa, Jesucristo nos llama para que tomemos la decisión firme de levantarnos de cada pecado en el sacramento de la Penitencia y para perseverar siempre en la gracia santificante. Gracias a Cristo no hay en la vida del ser humano situaciones desesperadas. Si tropezamos por culpa del pecado, Jesús está con nosotros para levantarnos y liberarnos de ese pecado. Sólo hay que confiar plenamente en Cristo: «Oh Jesús, qué fácil es  santificarse; es  necesario solamente un poco de  buena voluntad. Si  Jesús descubre

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su sufrimiento Jesús llega a todas las partes, allí donde opera la fuerza destructora del pecado, y la vence con el poder de su amor infinito y su filial sumisión al Padre. Mediante ese amor perfecto y su obediencia al Padre, Jesús venció definitivamente a la muerte y todo pecado por Su Muerte y Resurrección.

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La Sábana Santa:

signo de la Pasión que revela el amor del Salvador

Al entrar en la catedral, que muestra aún las heridas causadas por el terrible incendio que se produjo hace un año, me he recogido en adoración ante la Eucaristía, el sacramento que está en el centro de las atenciones de la Iglesia y que, bajo apariencias humildes, conserva la presencia verdadera, real y sustancial de Cristo. A la luz de la presencia de Cristo en medio de nosotros, me he arrodillado ante la Sábana Santa, el precioso lienzo que nos puede ayudar a comprender mejor el misterio del amor que nos tiene el Hijo de Dios. Ante la Sábana Santa, imagen intensa y conmovedora de un dolor indescriptible, deseo dar gracias al Señor por este don singular, que pide al creyente atención amorosa y disponibilidad plena al seguimiento del Señor. La Sábana Santa es un reto a la inteligencia Ante todo, exige de cada hombre, 20

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fot. C. I. S. di Torino

Durante la exposición de la Sábana Santa en mayo de 1998, el Santo Padre Juan Pablo II acudió allí de peregrinación, para junto con otros peregrinos llegados del mundo entero: «contemplar uno de los signos más conmovedores del amor sufriente del Redentor». Transcribimos a continuación la mayor parte del discurso del Santo Padre Juan Pablo II, durante la celebración de la Palabra ante la Sábana Santa en la Catedral de Turín, el 24 de mayo de 1998.

Jan Paweł II modli się przed Całunem, Turyn, 24 maja 1998 r.

en particular del investigador, un esfuerzo para captar con humildad el mensaje profundo que transmite a su razón y a su vida. La fascinación misteriosa que ejerce la Sábana Santa impulsa a formular preguntas sobre la relación entre ese lienzo sagrado y los hechos de la historia de Jesús. Dado que no se trata de una

materia de fe, la Iglesia no tiene competencia específica para pronunciarse sobre esas cuestiones. Encomienda a los científicos la  tarea de  continuar investigando para encontrar respuestas adecuadas a los interrogantes relacionados con este lienzo que, según la tradición, envolvió el cuerpo de nuestro Redentor cuando fue


depuesto de la cruz. La Iglesia los exhorta a afrontar el estudio de la Sábana Santa sin actitudes preconcebidas, que den por descontado resultados que no son tales; los invita a actuar con libertad interior y respeto solícito, tanto en lo que respecta a la metodología científica como a la sensibilidad de los creyentes.

La Sábana Santa es espejo del Evangelio Para el creyente cuenta sobre todo el hecho de que la Sábana Santa es espejo del Evangelio. En efecto, si se reflexiona sobre este lienzo sagrado, no se puede prescindir de la consideración de que la imagen presente en él tiene una relación tan profunda con cuanto narran los evangelios sobre la pasión y muerte de Jesús, que todo hombre sensible se siente interiormente impresionado y conmovido al contemplarlo. Además, quien se acerca a la Sábana Santa es consciente de que no detiene en sí misma el corazón de la gente, sino que remite a Aquel a cuyo servicio lo puso la Providencia amorosa del Padre. Por tanto, es justo alimentar la conciencia del precioso valor de esta imagen, que todos ven y nadie, por ahora, logra explicar. Para toda persona reflexiva es motivo de consideraciones profundas, que pueden llegar a comprometer su vida. Así, la Sábana Santa constituye un signo verdaderamente singular que remite a  Jesús, la  Palabra verdadera del Padre, e invita a conformar la propia vida a la de Aquel que se entregó a sí mismo por nosotros.

En la Sábana Santa se refleja la imagen del sufrimiento humano Recuerda al hombre moderno, distraído a menudo por el bienestar y las conquistas tecnológicas, el drama de tantos hermanos, y lo invita a interrogarse sobre el misterio del dolor, para profundizar en sus causas. La impronta del cuerpo martirizado del Crucificado, al  testimoniar la tremenda capacidad del hombre de causar dolor y muerte a sus semejantes, se presenta como el icono del sufrimiento del inocente de todos los tiempos: de las innumerables tragedias que han marcado la historia pasada, y de los dramas que siguen consumándose en el mundo. Ante la Sábana Santa, ¿cómo no pensar en los millones de hombres que mueren

Twarz Jezusa z Całunu Turyńskiego

los creyentes no pueden menos de exclamar con toda verdad: «Señor, ¡no podías amarme más!», y darse cuenta en seguida de que el pecado es el responsable de ese sufrimiento: los pecados de todo ser humano. Al hablarnos de amor y de pecado, la Sábana Santa nos invita a todos a imprimir en nuestro espíritu el rostro del amor de Dios, para apartar de él la tremenda realidad del pecado. La contemplación de ese Cuerpo martirizado ayuda al hombre contemporáneo a liberarse de  la  superficialidad y  del egoísmo con los que, muy a menudo, considera el amor y el pecado. La Sábana Santa, haciéndose eco de la palabra de Dios y de siglos de conciencia cristiana, susurra: cree en el amor de Dios, el mayor tesoro dado a la humanidad, y huye del pecado, la mayor desgracia de la historia.

Ante la Sábana Santa, imagen intensa y conmovedora de un dolor indescriptible, deseo dar gracias al Señor por La Sábana Santa es imagen este don singular, que de la impotencia de la muerte pide al creyente atención La Sábana Santa es también imagen amorosa y disponibilidad de impotencia: impotencia de la muerte, plena al seguimiento en  la  que se  manifiesta la  consecuencia del Señor. extrema del misterio de la Encarnación. de hambre, en los horrores perpetrados en las numerosas guerras que ensangrientan a las naciones, en la explotación brutal de mujeres y niños, en los millones de seres humanos que viven en la miseria y humillados en los suburbios de las metrópolis, especialmente en los países en vías de desarrollo? ¿Cómo no recordar con conmoción y piedad a cuantos no pueden gozar de los derechos civiles elementales, a las víctimas de la tortura y del terrorismo, y a los esclavos de organizaciones criminales? Al evocar esas situaciones dramáticas, la Sábana Santa no sólo nos impulsa a salir de nuestro egoísmo; también nos lleva a descubrir el misterio del dolor que, santificado por el sacrificio de Cristo, engendra salvación para toda la humanidad. [...] La Sábana Santa es también imagen del amor de Dios, así como del pecado del hombre Invita a redescubrir la causa última de la muerte redentora de Jesús. En el inconmensurable sufrimiento que documenta, el amor de Aquel que «tanto amó al mundo que dio a su Hijo único» (Jn 3, 16) se hace casi palpable y manifiesta sus sorprendentes dimensiones. Ante ella,

Ese lienzo sagrado nos impulsa a afrontar el aspecto más desconcertante del misterio de la Encarnación, que es también el que muestra con cuánta verdad Dios se hizo verdaderamente hombre, asumiendo nuestra condición en todo, excepto en el pecado. A todos desconcierta el pensamiento de que ni siquiera el Hijo de Dios resistió a la fuerza de la muerte; pero a todos nos conmueve el pensamiento de que participó de tal modo en nuestra condición humana, que quiso someterse a la impotencia total del momento en que se apaga la vida. Es la experiencia del Sábado santo, paso importante del camino de Jesús hacia la gloria, de la que se desprende un rayo de luz que ilumina el dolor y la muerte de todo hombre. La fe, al recordarnos la victoria de Cristo, nos comunica la certeza de que el sepulcro no es el fin último de la existencia. Dios nos llama a la resurrección y a la vida inmortal.

La Sábana Santa es imagen del silencio. Existe el silencio trágico de la incomunicabilidad, que tiene en la muerte su mayor expresión; y existe el silencio de la fecundidad, propio de quien núm. 1-2012 •

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Całun Turyński renuncia a hacerse oír en el exterior, para alcanzar en lo profundo las raíces de la verdad y de la vida. La Sábana Santa no sólo expresa el silencio de la muerte, sino también el silencio valiente y fecundo de la superación de lo efímero, gracias a la inmersión total en el eterno presente de Dios. Así, brinda la conmovedora confirmación del hecho de  que la omnipotencia misericordiosa de nuestro Dios no ha sido detenida por ninguna fuerza del mal, sino que, por el contrario, sabe hacer que incluso la fuerza del mal contribuya al bien. Nuestro tiempo necesita redescubrir la fecundidad del silencio, para superar la disipación de los sonidos, de las imágenes y de la palabrería, que

muy a menudo impiden escuchar la voz de Dios. [...] Este icono del Cristo abandonado en la condición dramática y solemne de la muerte, [...] nos exhorta a penetrar en el misterio de la vida y de la muerte para descubrir el mensaje, grande y consolador, que se nos da en ella. La Sábana Santa nos presenta a Jesús en el momento de su máxima impotencia, y nos recuerda que en la anulación de esa muerte está la salvación del mundo entero. La Sábana Santa se convierte, así, en una invitación a vivir cada experiencia, incluso la del sufrimiento y de la suprema impotencia, con la actitud de quien cree que el amor misericordioso de Dios vence toda

pobreza, todo condicionamiento y toda tentación de desesperación. Que el Espíritu de Dios, que habita en nuestro corazón, suscite en cada uno el deseo y la generosidad necesarios para acoger el mensaje de la Sábana Santa y hacer de él el criterio inspirador de su existencia. [...] Discurso del Santo Padre Juan Pablo II durante la celebración de la Palabra ante la Sábana Santa (Catedral de Turín, 24 de mayo de 1998)

Me encontré al Hombre testimonio

Se suele decir que el alcohol y las drogas son los mayores vicios y enfermedades del s. XXI. Sin embargo, con frecuencia olvidamos que la causa de todas las adicciones es la falta de amor a Dios. Si no conocemos a Dios ni su Amor, si lo rechazamos, entonces en nuestro corazón lo reemplazamos por algo diferente

Quiero dar testimonio de lo que Dios ha hecho con su poder en mi vida. Todo ello lo he recibido gratis y sólo porque soy Su hija más querida. Todas las gracias que me han sido otorgadas las obtuve por intercesión de la Virgen María. Soy hija adoptiva. Desde el principio mis padres adoptivos fueron sinceros y veraces conmigo. No me ocultaron para nada este hecho. Eran piadosos: rezaban e iban a Misa; sin embargo, yo no experimentaba la presencia de Dios en mi familia. Ni conocía a Dios ni Le amaba. Yo 22

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Fot. Archivo de ¡Amaos!

de la Sábana Santa

El arzobispo Tadeusz Kondrusiewicz durante una conferencia sobre la Sábana Santa de Turín, Moscú, 2002

no conseguía amar en absoluto. Crecí llenando el vacío de mi corazón con diversas adicciones, entre otras con la masturbación, la pornografía, el abuso de fármacos, el tabaco y, después, con el alcohol y las drogas. Tenía incluso más adicciones, a las que luego se juntaron la rebeldía y el odio hacia mis padres. No era capaz de querer a ningún ser humano y en mi corazón herido solamente había dolor. Estar tantos años en pecado mortal me llevó por completo a la ruina, en el sentido espiritual, psíquico y físico. Lo escribo

plenamente consciente de ello: el pecado es una fuerza cautivadora que ningún ser humano en la Tierra es capaz de vencer sin el apoyo de la Gracia divina, que es Su Misericordia presente en los sacramentos de la Iglesia. Cuando tenía 23 años conocí a mi futuro marido, Andrzej. Me parecía que lo amaba, sin embargo, resultó ser un sentimiento sin fundamento. En realidad, aquello no era amor, sino que sólo estaba enamorada de él. Yo quería de verdad cambiar mi vida, quería tener un marido


Całun Turyński y amarlo. Quería vivir como una persona normal, pero nunca se me hubiera pasado por la cabeza pedir ayuda a Dios. Quería lograrlo todo con mis propias fuerzas, yo sola, sin Su gracia. Sospechaba que algo malo estaba pasando conmigo, pero satanás no me dejaba llegar hasta la verdad. No me dejaba decir: «¡Señor, sálvame…!» Durante mi noviazgo vivía conforme al lema «haz lo que te dé la gana». Bebía, fumaba, me drogaba, maldecía de todo y a todos. Me divertía con mi futuro marido en discotecas y de marcha por todas las fiestas posibles, cada semana en un lugar diferente. Ni siquiera el día de mi boda estaba sobria… También borracha me quedé embarazada y justo poco antes de salir de fechas dejé de beber y de fumar. El parto fue un choque para mí. Odiaba a los niños. Y los odiaba porque viniendo yo misma al mundo, me había convertido en causante de un sufrimiento tan grande. Dije: «¡Basta! ¡Ni un hijo más en este mundo!». No era capaz de amar ni a mi propio hijo pequeño. Sin embargo, intenté educarlo, aunque la verdad es que en realidad fueron mis padres quienes lo educaron, porque yo hacía lo que se me antojaba... Cuando mi hijo cumplió un año, me puse a trabajar. Lo abandoné por los bienes materiales. Quería ganar dinero para gastármelo en alcohol, drogas, cigarrillos y juergas... Por aquel tiempo, viendo mi ruina, mis padres rezaban el rosario para que la Virgen María se apiadara de mí y acudiera en mi ayuda y la de mi matrimonio. Toqué fondo cuando con rabia y odio pegaba a mi hijo y me ensañaba con él. En un arrebato, de lo borracha que estaba, quise matar a mi marido y quemar la casa. Aquello era un infierno en la Tierra, una vida sin vida... Tuve delirios y alucinaciones por culpa de la bebida... Necesitaba un tratamiento especializado y, a pesar de ello, junto con mi marido nos justificábamos a  nosotros mismos diciendo que todavía no estábamos tan mal, que ya se nos pasaría y que lo íbamos a conseguir. Y la verdad era que me estaba amenazando la muerte. A decir verdad, experimentaba entonces una muerte espiritual, pero ahora la muerte, de un modo visible, también tocaba mi cuerpo. A través del alcohol y las drogas, satanás me

testimonio estaba destruyendo y no había manera de romper ese círculo: sólo un milagro podía salvarme. Un milagro por iniciativa de Dios mismo. Él me conoce y sabía que estando sobria pero no eligiéndolo, no estoy en condiciones de aguantar ni un solo día sobria. Lo atestiguaban los hechos...

Con mis propias manos lo había azotado, me había burlado de Él, lo había despreciado, rechazado, coronado de espinas, insultado, escupido, y después lo había clavado a la cruz con el martillo de mis propios pecados

Al final, mi marido y  yo tomamos la decisión de someterme a tratamiento en una unidad de desintoxicación hospitalaria (UDH). Cuando llegué a la UDH, esperaba muerta de ganas salir lo más pronto posible de allí. Eso pasó transcurrida una semana. A continuación, durante cuatro meses fui al grupo de Alcohólicos Anónimos (AA), pero pasados esos cuatro meses volví a beber y a drogarme. Y así se acabó mi camino de mi sobriedad... Perdí el sentido de la vida y la esperanza de que algún día algo cambiaría. Es más, mi marido tampoco se sometió a la terapia y seguíamos emborrachándonos como cubas. Entonces ocurrió el primer milagro... Intenté suicidarme con una sobredosis... Sin embargo, Dios no me dejó morir. Aquello me impactó. Después de ese acontecimiento, mi marido y yo emprendimos juntos el camino para ser abstemios. Fuimos a los AA. El Señor había preparado mientras tanto el siguiente milagro. Aunque todavía no Le conocía, Él mismo había encontrado la manera de que empezara a vivir para Él. Permitió que padeciera una grave enfermedad de la columna vertebral, que se manifestaba mediante el dolor y una leve parálisis de la pierna izquierda, y más tarde de ambas piernas. Después de una serie de inyecciones y tratamientos, el médico declaró que si no me sometía a una operación, no podría andar más. Podía quedarme en sillas de ruedas... Y precisamente de este modo, el Señor,

despacio pero eficazmente, me lo fue quitando todo. Primero, los compañeros de copas: no podía ir adonde quisiera, por lo tanto no me veía con nadie. No podía ir a la tienda de bebidas alcohólicas para comprar vodka o vino. No podía conseguir drogas, etc. A final, el Señor mismo vino y me dijo en el hospital antes de que me operaran: «No temas. Yo estoy contigo». Durante diez años había pasado de los sacramentos, me confesaba borracha, sacrílegamente recibía la Sagrada Comunión y más tarde ya dejé de ir más a Misa. En vez de ir a la iglesia, me iba al bar. Y a pesar de ello, Jesús siempre estaba a mi lado... Una conocida mía me trajo un ejemplar de ¡Amaos!, en el cual había una descripción de la Pasión de Jesucristo, basada en  los análisis de  los científicos que investigan la Sábana Santa de Turín. Leí cómo Jesús había sido flagelado, cómo fue coronado con espinas, cuánto le había costado cargar con la cruz y morir. Había una descripción detallada de todas las heridas de Su cuerpo y de la imagen de su cara, del rostro maltratado del Dios-Hombre. La Sábana Santa de Turín fue la causa de mi conversión total a Dios. Comprendí qué son los pecados y cuánto le había costado yo a Jesús de verdad. Lloré porque con mis propias manos lo había azotado, me había burlado de Él, lo había despreciado, rechazado, coronado de espinas, insultado, escupido, y después lo había clavado a la cruz con el martillo de mis propios pecados. Él había muerto por mí y para mí. Su Pasión, Su Amor hacia mí y Su misericordia no me han dejado hasta hoy en día ―es decir, a lo largo de estos nueve años desde mi conversión―, ni siquiera oler el alcohol. Jesús en un solo instante se había llevado todas mis adicciones. A pesar de que por aquel entonces yo no sabía orar, recé el rosario y gracias a la ayuda de la Virgen María hice una confesión general de toda mi vida. Jesús tomó todo el mal que yo había experimentado, todos mis pecados, pero también mis inquietudes, mi sentimiento de culpa, mi desesperación, mi ira y mi odio. Literalmente todo aquello que durante tantos años me había estado privando de mi libertad. A cambio, me entregó lo núm. 1-2012 •

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que es el mayor tesoro sobre esta Tierra inquieta: el amor y la paz. Esto nunca nadie me lo ha dado sobre este mundo. Jesús también se me entregó en la Eucaristía. Yo no quiero nada más que eso: perseverar en el bien, seguir estando sobria y siendo fiel a Jesús hasta que me muera. También quiero recompensar a Dios por todos mis pecados. Deseo que esos que no Le conocen, lo lleguen a conocer. Para que comprendan que fuera de Él no existe mayor felicidad en este mundo. Ansío también que mis hermanas y hermanos que siguen con sus adicciones, se Lo encuentren en sus vidas y experimenten Su liberación. En Su gran bondad, Dios me ha dado dos hijos más. Ahora tengo tres. Jesús me sanó espiritual, psíquica y físicamente, y me continúa curando. Está sanando también nuestro matrimonio, que era una completa ruina: de escombros y de cenizas... Hoy el Señor nos libera del egoísmo, nos enseña a quererle a Él y a querernos los unos a los otros. La Virgen María me enseña cómo rezar y ser humilde. Me enseña a participar diariamente en la Eucaristía, a adorar al Santísimo Sacramento, a leer y meditar la Sagrada Escritura, a amar al prójimo y a toda la Iglesia. Me enseña igualmente a dar las gracias a Dios por el don más pequeño, me enseña tanto el agradecimiento como la generosidad, y el sacrificio, y también el ayuno a base de pan y agua. Yo sólo hago lo que Ella me pida, y Dios me da más de lo que soy capaz de entender. Hoy bendigo a mis padres biológicos y adoptivos. Jesús es el mejor médico del alma, de la psique y del cuerpo. Me curó de mis heridas desde el mismo instante de mi concepción, cuando mi madre me llevaba en su seno y padecía una tortura psicológica y espiritual: la soledad, la desesperación, el miedo, el rechazo y la falta del amor. Dios me ha liberado de esas torturas: ¿acaso puedo querer algo más? La salud del alma y cuerpo está en manos de nuestro Dios bueno, que nunca condena, sino que nos perdona. Su misericordia es más fuerte que los pecados más repugnantes, que la lepra del s. XXI: «No hay amor más grande que dar la vida por los amigos» (Jn 15, 13). Dorotea 24

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No desprecien

las profecías (1 Tes 5, 20)

Sorprende el número de intervenciones de la Virgen Santísima en el mundo contemporáneo. A lo largo del s. XX hubo más de 60 apariciones ―contando sólo las más destacadas y mejor documentadas―; 13 de las cuales ha reconocido Iglesia, algunas otras no y, en muchos casos, todavía no se ha pronunciado, a la espera de su finalización o bien porque se está recogiendo la documentación necesaria para su valoración.

La Madre de Dios se aparece, habla, sana, enseña, advierte, pide, llora, y a menudo con lágrimas de sangre. Tanto el número como la importancia de esas apariciones de la Virgen María sobre la Tierra con un mensaje para la gente, deberían producir una viva resonancia en los corazones y en las obras de aquellos que se consideran creyentes y devotos de la Madre de Dios. ¿Es así como sucede? ¿Acaso no se quedan los mensajes marianos sin eco transcurrido un breve periodo de interés, durante el cual se busca más la sensación que una verdadera piedad? Ojalá no se  refieran a  nuestros tiempos aquellas palabras de Jesús, que pronunció al ver su querida ciudad de Jerusalén: «[…] no has sabido reconocer el tiempo en  que fuiste visitada por Dios» (Lc 19, 44). Con qué seriedad deberían tratarse las apariciones marianas, nos lo muestra el papa Juan Pablo II, un gran enamorado de la Madre de Dios, entregado plenamente a Ella. En su vida y en su pontificado pueden descubrirse el papel y la unión ―a veces extraordinarios― que existen entre los acontecimientos y las señales dadas por la Virgen María en sus apariciones.

Por lo tanto, merece la pena detenerse en algunas de esas grandes señales que tuvieron lugar durante el pontificado de Juan Pablo II. Todas están entrelazadas con su mensaje, mientras que las señales de las lágrimas de sangre que acompañaron a algunas de ellas, nos hablan de la importancia de los tiempos en que vivimos.

Akita En 1973, por lo tanto todavía antes de  la  elección de  Karol Wojtyła para la Sede de Pedro, en un pequeño convento de las Siervas de la Eucaristía en  Akita (Japón), tuvo lugar el siguiente hecho: en la capilla conventual había una talla de madera de Nuestra Señora de Todos los Pueblos (realizada conforme a la visión de Ida Peerdeman en Ámsterdam, el 11 de febrero de 1951; hoy ya reconocida por la curia episcopal de Haarlem). En el convento vivía una novicia, Agnes Katsuko Sasagawa, que padecía sordera. En junio, el obispo John Shojiro Ito, fundador del Instituto de las Siervas de la Eucaristía, estaba en Akita y dio su consentimiento para que Agnes, a pesar de su discapacidad, hiciera sus primeros votos monásticos. Unos días después, en la mano derecha de la novicia apareció un estigma,


Fot. Archivo de ¡Amaos!

Santuario Mariano de Fátima

que sangraba provocando un dolor agudo. Pocos días después, una herida similar apareció sobre la palma de la mano de la talla de la Virgen. Luego la imagen empezó a llorar lágrimas de sangre, de lo cual fueron testigos no sólo las monjas, sino también gente congregada en la capilla y muchas veces el propio Obispo Ordinario Ito, que había sido informado de aquel hecho sobrenatural. Hasta 1981, la talla de la Virgen María lloró 101 veces. La hermana Agnes también recibió mensajes de su Ángel de la Guarda: «No te sorprendas de ver a la Santísima Virgen María llorar. Una sola alma que se convierta es preciosa a su Corazón». En otra ocasión le dijo: «La  herida de  María tiene un significado muy importante: Ha sido hecha para obtener vuestra conversión, para implorar la paz, para reparar las ingratitudes, ofensas, ultrajes e  injurias que Dios recibe». También la propia Madre de Dios habló a la novicia, entonces la talla parecía que estuviera cobrando vida: «Muchos hombres en el mundo afligen al Señor. Deseo almas para consolarle, para suavizar la cólera del Padre Celestial. Deseo, con mi Hijo, almas que reparen,

Los análisis llevados a cabo en los laboratorios de la Clínica Gemelli confirmaron que las lágrimas de sangre que brotaban de la figura eran auténticas lágrimas humanas con sus sufrimientos y su pobreza, por los pecadores y los ingratos». En 1984, el Obispo Ito declaró el carácter sobrenatural de las apariciones de Akita. Las lágrimas de  la  Virgen María empezaron a aparecer tres años antes de la elección de Juan Pablo II, y lo acompañaron a lo largo de todo el año 1979 (74 veces); cesaron en 1980, para reaparecer de nuevo algunos días antes del atentado contra su vida y seguir hasta unos días después del atentado.

El atentado contra Juan Pablo II

El papel que la Madre de Dios desempeñó en ese dramático suceso ya ha sido comentado muchas veces públicamente, pero para tener una imagen completa, merece la pena recordarlo aquí de nuevo: Ali Agca, un asesino a sueldo que actuaba por encargo de unos «desconocidos» (pero vinculados con los mandatarios del bando comunista), disparó contra el Papa indefenso el 13 de mayo de 1981, a las 17:13; o sea, exactamente en el 64º aniversario de la primera aparición de la Santísima Virgen en Fátima. El Santo Padre estaba convencido de que había sido Ella, la Virgen de Fátima, la que había evitado que el disparo le asesinara, aunque quedó gravemente herido. Mandó que le trajeran al hospital el texto del tercer misterio de Fátima, para comprender plenamente lo que Dios quería notificarle a  través de esas señales marianas. Un año después, tras recobrar las fuerzas, viajó a Fátima para darle las gracias a la Virgen por haberle salvado y para ofrecerle en agradecimiento la bala que le había alcanzado. Todo el tiempo la Madre de Dios núm. 1-2012 •

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Fot. Archivo de ¡Amaos!

Estatua de la Virgen ante la Iglesia de Santiago, Medjugorje

le estaba dando pruebas a su hijo predilecto, que se había entregado plenamente a Ella, de que le estaba acompañando en su pontificado.

Medjugorje Todavía se encontraba el Papa convaleciente, cuando el 24 de junio de 1981 empezaron las más extrañas apariciones de la Virgen, porque duran ya 29 años sin interrupción, en el pueblo croata de Medjugorje. Allí no hay ninguna figura milagrosa ni que llore la Virgen, sino que está la Madre de Dios misma, que se aparece a seis «videntes» escogidos, a quienes transmite mensajes destinados para ellos mismos o bien para ser anunciados a todo el mundo. Como Ella misma afirma, está continuando sus mensajes de Fátima, pidiendo ayuno, confesión, penitencia, pero sobre todo oración, una oración perseverante para que el  mundo pueda salvarse. Esta llamada a la oración se repite en cada uno de los mensajes que emanan de Medjugorje. Hoy, 29 años después, este pueblo se ha convertido en uno de los santuarios marianos más visitados del mundo, en un lugar de oración, de conversiones, de cambios espirituales, de peregrinación y de penitencia. Aunque la Iglesia 26

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De este modo, las grandes apariciones marianas del s. XX encuentran un broche en común: son instrumento de la acción y del plan salvador de la Virgen María para el papel que Ella tiene que desempeñar en la lucha y la victoria sobre satanás no puede dar su opinión al respecto, porque las apariciones todavía duran, sin embargo sabemos con qué atención Juan Pablo II seguía las propias apariciones y sus frutos. En 1987, durante un encuentro con una de las videntes, el Santo Padre dijo: «Si no fuera el Papa, estaría ya en Medjugorje confesando; pero aunque incluso no pueda ir allí, lo sé todo, yo lo he estado siguiendo todo. Pidan a los peregrinos que oren por mis intenciones. Protejan Medjugorje, porque Medjugorje es la esperanza para el mundo entero». En Medjugorje, la Virgen pronunció en 1993 unas palabras de mucha trascendencia. Pidiendo a los videntes y a toda la humanidad que

rezaran y se convirtieran, dijo: «cada uno es importante en mi plan de salvación. Yo los invito a ser portadores de bien y de paz. Dios puede darles la paz sólo si ustedes se convierten y oran» (Mensaje, 25 de mayo de 1993). En otra ocasión afirmaba: «únicamente con la  oración y el ayuno pueden también detenerse las guerras» (Mensaje, 25 de enero de 2001). En 1991 decía lo siguiente: «Hoy, como nunca antes, Yo los invito a la oración. Su oración debe ser una oración por la paz. Satanás es fuerte y desea no solamente destruir la vida humana, sino también la naturaleza y el planeta que ustedes habitan […] Dios me envió a ustedes para que Yo los ayude» (Mensaje, 25 de enero de 1991).

Civitavecchia

A comienzos de 1995, D. Pablo Martini, el párroco de una parroquia situada cerca de Roma, en Pontano (Civitavecchia), fue de peregrinación a Medjugorje y  se  trajo de  allí una figura de  escayola de la Virgen, que quería regalar a unos parroquianos suyos, la familia Gregori. El 2 de febrero, a las 16:30 h., Jessica, la hija mayor de cinco años, al entrar en la habitación donde habían puesto la imagen, se dio cuenta de que


Hasta la vida más anodina ­­–podría parecerlo ­– puede convertirse en un tesoro si, de la mano de la Virgen, se entrega a Jesús para luchar en su obra salvífica

El más escéptico resultó ser el obispo de Civitavecchia, Girolamo Grillo: se llevó la imagen con intención de destruirla, pero mientras la encerró en un armario de la curia: «¡Vaya historia más horrible eso de  las Vírgenes que lloran!» ―anotó en  su diario― «siempre hay algún gracioso que embadurnara con algo objetos sagrados…». El 15 de marzo, convencido por su hermana, sacó la figura del armario y en compañía de su hermana, de su cuñado y de las monjas de la curia, empezó a rezar la Salve. Al llegar al «vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos», la estatua empezó a llorar. Entonces el obispo sintió una profunda conmoción y comprendió que estaba siendo testigo de un milagro. «Fue una experiencia que me cambió» ―dijo. Nada más enterarse de lo que había acontecido en Civitavecchia, el Santo Padre Juan Pablo II reaccionó con gran interés. El Papa, que era informado a menudo sobre sucesos de carácter sobrenatural, en esta ocasión mostró un interés como si hubiera recibido con ello una señal inteligible sólo para él. Juan Pablo II no hablaba nunca con nadie sobre su vida espiritual. Sin embargo, la gente que le rodeaba se percataba de muchas cosas. Desde los tiempos de su juventud, a partir de los 26 años, tenía experiencias místicas. Cuando rezaba, estaba tan concentrado que parecía que el mundo exterior dejara de existir

Fot. Archivo de ¡Amaos!

en la esquina del ojo de la Virgen María había una gota roja. Llamó a su padre. Enseguida acudió el resto de la familia y los vecinos, para contemplar cómo desde ambos ojos de la figurita brotaban lágrimas de sangre. Los días siguientes se repitió dicho fenómeno. La noticia se difundió inmediatamente, provocando diversas reacciones.

Iglesia de Santiago, Medjugorje

para él. Muchas veces, mientras hacía la oración, parecía que estaba hablando con alguien invisible; algunos sucesos los conocía antes de que se produjeran. Ahí es donde hay que buscar el origen de su reacción, cuando se enteró de que la Madre de Dios llora lágrimas de sangre en Civitavecchia. El Santo Padre se dirigió al Obispo Grillo, transmitiéndole su deseo de que velara por la figura milagrosa, y transcurrido cierto tiempo, le pidió que se la trajera al Vaticano, pues quería venerarla. Así fue. Estaba claro que el Santo Padre estaba convencido del carácter sobrenatural de las lágrimas de la Santísima Virgen en aquella imagen. A renglón seguido, toda la documentación y los análisis llevados a cabo en los laboratorios de la Clínica

Gemelli confirmaron que las lágrimas de sangre que brotaban de  la  figura eran auténticas lágrimas humanas, quedando así descartada cualquier sospecha de falsificación; eran una certificación en  toda regla del carácter milagroso de aquel prodigio. Además, comenzaron a incrementarse las conversiones y las gracias concedidas en  Civitavecchia. La  figura fue colocada en la iglesia parroquial, y desde el primer instante atrajo a los peregrinos en masa: sólo en 1996 hubo 300.000. En los años siguientes no sólo acudían de Italia y Europa, sino también de Asia, África y de las dos Américas. Había y sigue habiendo muchos casos de conversiones y curaciones milagrosas. A la Fe en Dios y su Iglesia están retornando ateos núm. 1-2012 •

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En la Tierra continúa la lucha contra satanás. En el mensaje transmitido a un alma piadosa, el Arcángel San Miguel le dijo sobre los tiempos presentes: «prácticamente todo el infierno ha salido a la Tierra. El diablo está luchando con empeño por cada alma». El siervo de Dios August Hlond, Primado de  Polonia, en su lecho de muerte pronunció estas palabras proféticas: «La victoria, cuando llegue, será a través de María».

Fot. Archivo de ¡Amaos!

De lo que se trata es de lo que la Virgen María espera de nosotros, de cómo quisiera que participemos en esta lucha y en la victoria. En cada uno de sus mensajes nos pide y nos recuerda la oración, constante y confiada. Cada mal hace que se le salten las lágrimas, muy a menudo de sangre, por eso está esperando nuestra conversión, nuestra penitencia y una vida en gracia santificante. Nos pide que recemos por los sacerdotes, Sus hijos más queridos, porque satanás quiere exterminarlos.

Santuario Mariano de Fátima

convencidos, fieles de otras religiones y miembros de sectas. Incluso en 1996 tuvo lugar una conversión asombrosa y el regreso al seno de la Iglesia Católica de todo un grupo local de testigos de Jehová, 120 en total; este hecho fue confirmado por la comisión teológica que estaba investigando las lágrimas de sangre de la figura de Civitavecchia (los testigos de Jehová no reconocen a la Virgen María como Madre de Dios, ni a Jesucristo como Hijo de Dios). En el Jubileo del año 2000, el Santo Padre Juan Pablo II decidió hacer público el contenido del tercer misterio de Fátima. En la visión allí descrita hay todavía un llamamiento más a la penitencia. De este modo, las apariciones marianas de  Fátima, Akita, Medjugorje y  Civitavecchia encuentran un broche en común: son instrumento de la acción y del plan salvador de la Virgen María para el papel que Ella tiene que desempeñar en la lucha y la victoria sobre satanás, profetizado ya en el Génesis: «Pondré enemistad entre ti y la mujer» (Gén 3, 15). 28

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María nos asegura sin cesar que está con nosotros, con cualquiera que La llame. Estuvo también junto al Papa cuando terminó su Ministerio Petrino. La imagen de Civitavecchia lloró entonces, pero no con lágrimas de sangre. Jesucristo también había llorado la muerte de su amigo Lázaro, aunque sabía que pasadas unas horas lo iba a resucitar. Las lágrimas de pena y luto son unas lágrimas muy humanas, pero no las que nacen del dolor de Dios frente al mal y las iniquidades del ser humano: esas son de sangre. En su agonía, el Santo Padre dio gloria a Dios en su último camino, tal y como lo había hecho a lo largo de toda su vida. Unas horas después de la muerte del Papa, el  «vidente» Ivan Dragiciević vio a la Madre de Dios y a su lado a Juan Pablo II, alegre, rejuvenecido, vestido con un hábito de color dorado. Los dos se estaban sonriendo mutuamente. La Virgen María dijo: «Mi querido hijo está ahora Conmigo».

Podemos ofrecerle a María nuestra propia vida. Se sabe que se la ofrecieron Juan Pablo II, el Padre Pío, pero también cientos y miles de «amigos de Dios» anónimos, que consiguen ofrecerle a la Divina Misericordia, por la salvación del mundo, su vida cotidiana y gris, sus enfermedades, discapacidades, pobreza, persecuciones, dificultades en la vida, su esfuerzo agotador para zafarse de las caídas morales. Siguiendo su ejemplo, cada una y cada uno de nosotros puede hacerlo. Hasta la  vida más anodina ―podría parecerlo― puede convertirse en  un tesoro si, de la mano de la Virgen, se entrega a Jesús para luchar en su obra salvífica. En concreto, lo que no tiene precio es el sufrimiento, aceptado y ofrecido. Con María se puede salvar el mundo, mientras quede tiempo. Teresa Tyszkiewicz Fuentes Teiji Yasuda: Akita. Łzy i posłanie Maryi [Akita. Las lágrimas y el mensaje de María]. Katowice, 1994; Heather Parsons: Matka Boża i Marija [La Madre de Dios y Marija]. Poznań, 2008; Antonio Socci: Tajemnice Jana Pawła II [Los secretos de  Karol Wojtyla], Cracovia, 2009.


Los mitos en torno a la Edad Media

Mitos en torno

a la Edad Media (parte II)

Copernicus' heliocentric universe

Aparte de las cruzadas y los tribunales de la Inquisición, un motivo que constantemente se repite en la «leyenda negra» de la Iglesia —es decir, en la propaganda anticatólica que se remonta a la Reforma y la Ilustración; y que pretende convencernos de que la Iglesia es un centro «retrógrado y oscurantista»— lo constituye el llamado caso Galileo Pomnik Milołaja Kopernika, Warszawa, Polska

El «caso Galileo» Hasta hoy en día, mucha gente afirma que Galileo (1564-1642) fue quemado en la hoguera por haber pretendido instaurar una verdad científica incómoda para la Iglesia. El cúmulo de falsedades y medias verdades en torno a la relación entre el astrónomo italiano y las autoridades eclesiásticas es tan grande, que verificarlas todas rebasa el  tamaño de  este artículo. Por eso, voy a centrarme aquí únicamente en los asuntos más importantes. Antes de que Galileo entrara en conflicto con las autoridades de  la  Iglesia, era conocida ―también en  la  Roma

papal―, su postura de adhesión total a la teoría copernicana sobre la estructura del Sistema Solar. Esta postura no despertó ningún tipo de objeción por parte de la Iglesia. Las primeras protestas llegaron por parte de sus colegas en la materia, astrónomos laicos vinculados a la teoría antigua (que se remontaba todavía hasta Aristóteles) sobre la organización del Universo. Fueron ellos precisamente los autores de esas denuncias, remitidas asimismo a los tribunales de la Inquisición. En 1616, la Inquisición prohibió a Galileo difundir la visión heliocéntrica del Universo sin haberla demostrado

El llamado caso Galileo a menudo se confunde con la quema en la hoguera de Giordano Bruno, a quien igualmente se lo presenta como otra víctima más del «rechazo de la Iglesia por el progreso de la Ciencia». Por el contrario, Bruno fue un sacerdote que colgó la sotana y resulta difícil equipararlo con un auténtico hombre de ciencia núm. 1-2012 •

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Los mitos en torno a la Edad Media

Proces Giordano Bruno przed rzymską inkwizycją. Relief autorstwa Ettore Ferrari, Campo de' Fiori, Rzym.

suficientemente. La posición de  Galileo ―no sólo en su Toscana natal, sino también en  Roma―, era bastante fuerte. Sobre todo a partir del año 1623, cuando su amigo, el cardenal Barberini, resultó elegido Papa, con el nombre de Urbano VIII. Galileo fue invitado suyo en numerosas ocasiones y discutía con él, entre otras cosas, sobre temas relativos a la Astronomía y a la teoría de la estructura del Universo. Urbano VIII incluso animaba a Galileo para que escribiera una obra que resumiera el estado de las investigaciones científicas en  esa materia. Lo único que el Papa exigía a su docto amigo era explicar esa problemática en términos de hipótesis, sin adherirse expresamente a ninguna de ellas. Esta sería la génesis de la obra magna de Galileo: Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo. No sin sentido resultaría el hecho de que la obra dispusiera del imprimátur de la Iglesia (en el juicio posterior se estableció que fue el propio autor quien había falsificado dicha autorización eclesial). La publicación de los Diálogos avivó las voces en contra entre sus colegas astrónomos. Nuevamente, lo denunciaron ante la Inquisición. Galileo fue citado a Roma por el Tribunal de la Inquisición. Sin embargo, al contrario de lo que se  suele afirmar, no terminó encerrado en las mazmorras de la Inquisición. Compareció como denunciado, no arrestado, y podía alojarse donde quisiera. La nota picante de todo el asunto la daba el hecho de que el inquisidor principal era partidario de las ideas de Galileo. Sin embargo, al final, en 1633, el tribunal de la Inquisición declaró culpable al  científico italiano (es  decir, culpable de  haber difundido ideas ni verificadas ni probadas). Como pena se le impuso 30

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Pomnik Giordano Bruno, Piazza Campo dei Fiore, Rzym

El factor más importante que decidió la suerte de Giordano Bruno fue su participación en un complot estrictamente político, dirigido contra la duración del poder del papa en los Estados Pontificios, pero no, pongamos por caso, por haber apoyado el modelo copernicano de funcionamiento del Universo renegar de ellas, rezar todos los días salmos penitenciales y un arresto domiciliario, es decir: quedarse en sus posesiones de Toscana, donde podía continuar sin dificultades sus investigaciones. Nadie se lo había prohibido ni tampoco le destruyeron su instrumental científico. Durante los años siguientes, Galileo continuó profundizando sus observaciones

astronómicas y mantuvo, sin ningún tipo de impedimento, contactos con numerosos científicos de Italia y de toda Europa. También publicó sus sucesivas obras, que apoyaban la teoría de Copérnico (en 1638, se publicaron en Leiden sus Consideraciones y  demostraciones matemáticas sobre dos nuevas ciencias). El llamado caso Galileo a menudo se confunde con la quema en la hoguera de Giordano Bruno, a quien igualmente se lo presenta como otra víctima más del «rechazo de la Iglesia por el progreso de la Ciencia». Por el contrario, Bruno (un sacerdote que había colgado la sotana), a quien resulta difícil equipararlo con un auténtico hombre de ciencia como lo fue Galileo, estaba fascinado por el ocultismo, la alquimia y otras actividades «pseudocientíficas». El factor más importante que decidió la suerte de Giordano Bruno fue su participación en un complot estrictamente político, dirigido contra la duración del poder del Papa en los Estados Pontificios, pero no, pongamos por caso, por haber apoyado el modelo copernicano de funcionamiento del Universo. El culto a Giordano Bruno como «mártir del progreso» empezó de lleno en la segunda mitad del s. XIX, cuando tras la anexión de la Roma papal por Italia (en 1870), comenzó el ensalzamiento de Bruno, principalmente de la mano de logias masónicas. Fue presentado ya no como un conspirador político y un ocultista, sino como un «hombre de ciencia», perseguido por la Iglesia. Los masones italianos erigieron incluso un monumento a Giordano Bruno, que se alza en el Campo de’ Fiori de Roma, en la década de los 80 del s. XIX (hecho contra el cual protestó con firmeza el Papa León XIII).

¿Fue humanista la Reforma? Evidentemente, esto no altera el hecho de que la suerte de Giordano Bruno resultara trágica, como la de cualquier hombre que reniega de su vocación y renuncia a la obediencia debida a sus superiores eclesiásticos. No pretendemos aquí alabar el  cruel castigo que se  infligió a Bruno, pero, por otra parte, cabe recordar que en aquella época era la pena que se aplicaba en Europa a las personas que conspiraban contra el poder legítimo. Sin ir más lejos, el propio Martín Lutero apelaba a los duques alemanes en 1525 para que acabaran sin contemplaciones con la insurrección de campesinos por


Los mitos en torno a la Edad Media

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toda Alemania, bajo el mando de Tho- A menudo aparece mas Münzer (la llamada Guerra de los esta lista de ideas: Campesinos alemanes). Juan Calvino, en la Ginebra gobernada por él, no dudaba «Renacimientoen quemar en la hoguera a cualquier per- Humanismo-Reforma», sona que discrepara de su interpretación sugiriendo una unión de la Sagrada Escritura (fue el destino que muy estrecha entre le tocó, por ejemplo, al unitarista español dichas corrientes, Miguel Servet). A propósito de esto, no pero se trata de una podemos ignorar que a menudo aparece esta lista de ideas: «Renacimiento-Huma- comparación engañosa nismo-Reforma», sugiriendo una unión muy estrecha entre dichas corrientes, pero efectivamente, se produjeron perse trata de una comparación engañosa. secuciones de judíos. Sólo que esos Merece la pena recordar, por ejemplo, que pogromos se produjeron durante los creadores de la Reforma (tanto Lutero las llamadas cruzadas populares, como Calvino), eran muy críticos con es decir, expediciones no autorizarespecto al renacimiento del humanismo das ni por el poder eclesiástico ni clásico y los modelos del arte clásico el laico, bajo el mando de autoproclamaen la Europa del s. XVI. Por ejemplo, para dos «visionarios del pueblo». Así ocurrió, Lutero la prueba definitiva de la «corrup- por ejemplo, en 1096 en Renania, durante ción» de la Roma papal, que había visitado la «Cruzada popular» que antecedió a la I a comienzos del s. XVI, era el mecenazgo Cruzada. Los historiadores judíos reconode  los pontífices sobre unos artistas que cen, además, que en defensa de los judíos se remitían a la arquitectura, la escul- atacados salieron con firmeza los obispos tura y la pintura «paganas». Lo que hasta hoy en día maravilla a millones de peregrinos y turistas que visitan la Ciudad Eterna: la Capilla Sixtina o los Museos Vaticanos; eso sería para los padres de  la  Reforma la  confirmación de la corrupción de «la gran ramera de Babilonia» (como solían llamar en sus escritos al sucesor de San Pedro). Tampoco era casualidad que la instauración de la Reforma en un país dado coincidiera con una amplia acción iconoclasta, es decir: Galileusz przed rzymską inkwizycją la destrucción masiva de obras de arte (sobre todo de arte sacro). Esto lo padecieron el norte de Alemania, los Países Bajos e Inglaterra. Mientras tanto, cuando en el Rin y el Támesis se destruían miles de altares, policromías y esculturas antiguas, en los países católicos se creaban excelentes obras de arte. Baste recordar la Basílica de San Pedro en Roma, o el impresionante florecimiento de  la  pintura en la España de los siglos XVI y XVII (El Greco, Velázquez…). La Iglesia en contra de los pogromos y los rumores antisemitas La Iglesia de la Edad Media se  encontró al  final con la  acusación (que a cada paso reaparece también hoy en día), de fomentar el antisemitismo. A este fenómeno normalmente se lo vincula estrechamente con las cruzadas, durante las cuales, Portret Galileusza, autor: Giusto Sustermans

Galileo objaśnia jak używac teleskopu

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locales, que llegaron incluso a abrir las puertas de sus residencias para los judíos que buscaran allí refugio (p.ej. en Worms, Maguncia o Espira). Cuando este tipo de ataques contra los judíos volvieron a repetirse en Renania, durante los preparativos de la II Cruzada (1146-1147), San Bernardo de Claraval, que pregonaba la Cruzada en Maguncia y Colonia, en medio de esos mismos sermones decía a los futuros cruzados: «¡Defended la  Tumba de  Cristo, nuestro Señor! ¡No manchéis vuestras manos con la sangre ni luchando contra los hijos de  Israel! ¡Ellos también forman parte del cuerpo del Mesías y  si  les hacéis daño, estáis tocando la niña del ojo del mismo Dios!». Durante la Edad Media, la Iglesia se opuso asimismo de forma consecuente a la difusión de leyendas y rumores antisemitas, que tenían por objetivo incitar al odio contra los judíos. Por ejemplo, en el s. XIII, el papa Inocencio IV enseñaba a no dar crédito a las habladurías, según las cuales los judíos secuestraban a niños cristianos, para elaborar con su sangre la Matzá, pan ácimo. En  1348 ―cuando en  Europa hacía estragos la llamada Muerte Negra (la  epidemia de  la  peste)―, el  papa Clemente VI, en una bula especial, contradecía las patrañas de que los judíos (al haber envenenado con trucos los pozos), fueran los responsables de la catástrofe. Los sucesivos pontífices medievales (entre otros, Calixto II, núm. 1-2012 •

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La Divina Misericordia Inocencio III y Gregorio X) recordaban que no se podía forzar a los judíos a recibir el Bautismo. En 1419, el Papa Martín V volvió a insistir en lo mismo, al  afirmar en  una bula: «Considerando que los judíos han sido creados a  imagen de  Dios y  que, un día, parte de  ellos se  salvará, y  considerando que han implorado nuestra protección: siguiendo los pasos de nuestros predecesores, mandamos que los judíos no sean molestados en  sus sinagogas; que no se ataquen ni sus leyes ni sus derechos ni sus costumbres; que no sean bautizados a la fuerza; que no se les obligue a observar las fiestas cristianas ni a llevar ningún nuevo distintivo; y que no se les impida tener relaciones de negocio con los cristianos». En el texto citado, el Papa aludía a la decisión del IV Concilio de Letrán (1215), que obligaba a los judíos a portar un «distintivo», lo cual ―junto a  la  existencia de  juderías o guetos―, es presentado como otra «prueba» más de un antisemitismo profundamente enraizado en la Iglesia. Mucho más que eso, constituye una prueba para la concepción ahistoricista de los que lanzan tales acusaciones (un gueto se relaciona sobre todo con la época del Holocausto que llevó a cabo la Alemania nazi durante la II Guerra Mundial). En primer lugar, durante la Edad Media era práctica frecuente crear barrios separados en las ciudades para las diferentes nacionalidades (p.ej., en las ciudades italianas o españolas existían «barrios franceses» especiales); en las ciudades musulmanas también se delimitaban los barrios judíos. En segundo lugar, las propias comunidades judías tendían a concentrarse en un único lugar y a cierto aislamiento del entorno cristiano. Esas ganas de  aislarse se  justificaban por motivos de seguridad, ya que ―como ha escrito el  historiador judío Heinrich Graetz―, la  judería medieval funcionaba como un «medio protector de  los judíos contra las represalias de la plebe». Como tenemos ocasión de comprobar con el ejemplo de la frontera entre Israel y la Autonomía Palestina, esta es la prueba fehaciente de que, de ningún modo, eso de «tras el muro de seguridad» haya caído en desuso. Lo que resulta curioso es que en la Roma gobernada por los papas ―tanto en  la  Edad Media como en  épocas posteriores―, no se  hayan 32

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registrado ningunas persecuciones contra los judíos. Como escribe un historiador contemporáneo, el profesor J. H. Mundy, de la Universidad de Columbia en la Ciudad de Nueva York: «En Roma, donde el  Papa era el  soberano, cada sucesor de San Pedro trataba la libertad de los judíos como algo sagrado». Una «sensibilidad» diferente, por así decirlo, en esta cuestión presentaron algunos de los fundadores de la Reforma. Por ejemplo, Martín Lutero publicó en 1543 el tratado Sobre los judíos y sus mentiras, en el cual se lee, entre otras cosas: «Primero, hay que prender fuego a sus sinagogas o escuelas, y lo que no arda, que se cubra con tierra y se tape [...] Esto ha de hacerse en honor a Nuestro Señor y  a  la  cristiandad, para que Dios vea que somos cristianos [...] En segundo lugar, hay que destruir y  arrasar sus casas, pues practican en ellas lo mismo que en sus escuelas [...] En tercer lugar, hay que quitarles todos sus libros de  oraciones y  talmudes, con los que enseñan tanta idolatría, mentiras, maldiciones y blasfemias». La última etapa del método de Lutero para «probar que se es cristiano», era mandar a los judíos a trabajos forzados físicos: «A los judíos y judías jóvenes y fuertes hay que darles en la mano el trillo, el hacha, la azada, la pala, la rueca, el huso y que se ganen el pan con el sudor de su frente». Cuesta identificar —sin reflexionar en  ello— la Reforma con el Humanismo, al igual que resulta difícil el considerar a la Iglesia como un «semillero de oscurantismo y antisemitismo». Grzegorz Kucharczyk Bibliografía recomendada: P. Johnson: La historia de los judíos, Vergara, Barcelona, 2004. J. H. Mundy: Europa en la Alta Edad Media (1150-1309), Aguilar, Madrid, 1980. R. Nisbet: Historia de la idea de progreso, Gedisa, Barcelona, 1981.

Entrég tu

«Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío» (Diario de Santa María Faustina Kowalska, núm. 327). Estas palabras se han hecho realidad en tierra senegalesa… Ofrezco a los hombres un recipiente En el año 2000, con motivo de la canonización de Santa Faustina, nuestra redacción imprimió imágenes de Jesús Misericordioso, que luego fueron enviadas a más de doscientos mil de nuestros lectores, quienes se habían comprometido a rezar diariamente la Coronilla de la Divina Misericordia y el Santo Rosario.


Foto: Archivo de sor Ksawera Michalska OSU

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Senegal, Fiesta de la Divina Misericordia, 2008

Al Señor le agradó derramar mediante esta imagen sus gracias por el mundo entero, incluida la tierra senegalesa. Una de «nuestras» imágenes llegó hasta allí junto con sor Ksawera, una ursulina de la Unión Romana, que se había ido como misionera a los suburbios más pobres de  Dakar, para servir allí a  los enfermos en un centro de salud. Por voluntad divina, a través de ella, hacía algunos años que había llegado hasta allí el mensaje de la Divina Misericordia...

Jesús, confío... El culto a la Divina Misericordia en esa parroquia sigue desarrollándose con dinamismo. Desde 2008 se festeja especialmente allí el domingo de la Divina Misericordia. El sacerdote junto con sor Ksawera difunden tanto el contenido del mensaje, como la figura de santa Faustina. Incluido un documental sobre Łagiewniki, el  Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia. Se celebra la Sagrada Eucaristía y la adoración con la coronilla de la Divina Misericordia, que para muchos es su primera vez en la vida. Se trata de un momento de verdadero encuentro con Jesús, de entrega

Foto: Archivo de sor Ksawera Michalska OSU

miseria a Él tanto de la vida cotidiana como de las miserias humanas de Senegal: la desesperación resultante de que muchos habitantes de  las afueras de  Dakar habían perdido sus hogares tras las fuertes lluvias, muchos construidos sobre dunas, otros quedaron inundados en los valles; los meses de calor muy intenso, de aire sofocante y de sequía; la escasez y la propagación de enfermedades; las cadenas y la esclavitud de las prohibiciones y creencias de las tribus; el miedo paralizante; el dolor humano por la ausencia de perdón; el rechazo; la incertidumbre; la infertilidad; la soledad; las enfermedades; la muerte y el luto...

Han de venir para recibir gracias En cada situación humana de sufrimiento y miseria, con tal de que el hombre la acepte, interviene Jesús, el Rey

Dla Jezusa nie ma sytuacji bez wyjścia. On może uzdrowić każdego człowieka. Nie ma choroby, której nie mógłby zabrać. Nie ma nędzy, która by Go odstraszała de la Misericordia, hablando directamente al corazón de la gente: «Escucha, niña Mía, lo que deseo decirte: estréchate a Mis heridas y saca de la fuente de la vida todo lo que tu corazón pueda desear. Bebe copiosamente de la fuente de la vida y no pararás durante el viaje. Mira el  resplandor de  Mi misericordia y  no temas a  los enemigos de  tu salvación. Glorifica Mi misericordia» (Diario de Santa María Faustina Kowalska, núm. 1485). núm. 1-2012 •

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La Divina Misericordia

La Divina Misericordia

Me consumen las llamas de la misericordia Transcurrida la festividad de la Misericordia en el año 2008, en los suburbios de Dakar surgió una comunidad de Apóstoles de la Divina Misericordia, compuesta por más de cien personas. Sus miembros saben reconocer los signos de los tiempos y perciben con mucha claridad que el Señor Jesús tiene mucha prisa para que los mensajes de Su Amor Misericordioso lleguen a todos los habitantes de los barrios pobres, donde la miseria y la pobreza revisten múltiples formas. Así pues, cada tarde de jueves, en diferentes partes de la parroquia, se organizan vigilias de oración con la gente. Rezan en unos patios muy estrechos, bajo un calor sofocante y con mucha humedad. Siempre se leen textos de la Sagrada Escritura, así como fragmentos del Diario de Santa Faustina; no faltan tampoco hermosos cantos y danzas, o la oración espontánea y la coronilla de la Divina Misericordia en el idioma local wólof. La gente ansía mucho encontrarse con Jesús Misericordioso. Son momentos de un encuentro real y personal con el Señor, y solo Él lo sabe todo sobre ellos.

Que no tema acercarse a Mí el alma débil, pecadora Para Jesús no existen las situaciones sin salida. Él puede sanar a cualquier hombre. No hay enfermedad que Él no pueda curar. No hay miseria que Lo pueda ahuyentar. Jesús puede sanar todas las heridas que le hayan causado otros a una persona, o que ella se causó a sí misma. Jesús libera de cualquier esclavitud, tanto exterior como interior. Rompe toda cadena. Ilumina cada oscuridad. Con Su Sangre limpia al hombre de cualquier pecado, que destruye y conlleva la muerte. Hace renacer la vida, concede la paz y el perdón si acudimos a Él con fe y con confianza.

A continuación publicamos algunos testimonios de habitantes de Senegal, sobre sus experiencias personales con el Amor Misericordioso

No temas a los enemigos de tu salvación Marcel experimentó un encuentro personal con Jesús, quien le tocó obrando en él el mayor de los milagros: 34

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Por aquel entonces, en una finca cercana vivía una familia católica, que debido a las revueltas en el norte, había tenido que desplazarse. En esa familia había un chico de la edad de Marcel, pero él, como era musulmán, al principio no quería saber absolutamente nada de aquel infiel. Sin embargo, poco a poco su actitud va cambiando y los dos chicos empiezan a entablar amistad, de tal manera que al  final Marcel invita a  su nievo amigo a casa, aunque él mismo no cruza el umbral de la del otro.

"Hand over to me your troubles, and I shall fill you with the treasures of my grace!" (cf. Diary, 1485)

Chrystus swoją Krwią już wykupił Cię z grzechu, który Cię zniewala i uśmierca. Przyjmij dar wolności, zwróć się do Niego, który zawsze czeka na Ciebie z darem przebaczenia i swego miłosierdzia w sakramencie pojednania la conversión de su corazón humano. Durante quince años de su vida, Marcel fue miembro de una secta islámica muy fundamentalista. Estaba totalmente entregado. Un día, Marcel se dio cuenta de que, cada vez que mencionaba varias veces al día a Mahoma, y añadía la plegaria: «la paz y las bendiciones de Dios sean sobre él», estaba rezando por él, lo cual significaba que Mahoma no es el Salvador, de manera que Lo necesita como cualquier otra persona. Así pues, ¿quién es el Salvador? Este descubrimiento minó los fundamentos de su fe; todo se vino abajo, y la certeza de estar siguiendo un camino extraordinario resultó ser una ilusión. Le invadió el temor... Se puso a buscar en el Corán, pero no halló respuesta a la pregunta de si él mismo se va a salvar o no; es más, se quedó convencido de que en el Corán no hay vida.

Se acercaba la Navidad. El amigo de Marcel quería ir a la Misa del gallo, y para no tener que caminar solo por la noche hasta el pueblo, que se encontraba a bastante distancia, los chicos decidieron que se irían juntos; Marcel acompañaría a su amigo hasta la iglesia y  luego él se  iría de  fiesta al  pueblo. Cuando su amigo desapareció en el interior de la iglesia, Marcel dudó y, en vez de irse al baile, también se metió a escondidas en la iglesia, para ver cómo rezan los católicos. Por primera vez en su vida escuchó entonces la historia del nacimiento de Dios. Primero, durante el auto de Navidad que se representó justo antes de que empezara la Misa del gallo, y luego en el Evangelio, leído durante la Eucaristía. La Palabra de Dios le caló con fuerza. Después de la Misa vio que todos los presentes se iban en una misma dirección. Los siguió y llegó hasta el belén. Cuando vio al Niño Jesús con los brazos abiertos, después de todo lo que había escuchado antes, ya no le hacía falta que nadie le explicara nada: sabía que Jesús recién nacido era su Salvador. Marcel volvió a casa radiante y completamente feliz, pero no le dijo a nadie lo que le estaba pasando. Al día siguiente se fue corriendo a buscar a su amigo católico, para preguntarle si iba a ir a Misa. Este le contestó que no, puesto que ya había estado en la Misa del gallo. Entonces Marcel se dio prisa él solo... Tanto le estaba atrayendo Jesús presente en la Eucaristía. También desde ese momento, Marcel empezó a leer la Sagrada Escritura, luego se fue a la parroquia y pidió el Bautismo. Como tenía sólo 15 años, los curas


La Divina Misericordia no querían bautizarlo sin el consentimiento de sus padres. Empezó, pues, a ir a catequesis. Transcurridos los tres años establecidos, decidió posponer todavía su bautizo, ya que, desgraciadamente, existía el riesgo real de que su familia se vengara. Entre tanto, falleció su padre. Al  final, transcurridos ocho años, Marcel recibe el Bautismo y justo después empieza a prepararse para el sacramento de la Confirmación. Descubre la riqueza de la Sagrada Escritura y encuentra la respuesta que estaba buscando. Jesús le dice en el Evangelio: «Yo soy la Resurrección y  la  Vida. El  que cree en  mí, aunque muera, vivirá: y  todo el  que vive y cree en mí, no morirá jamás» (Jn 11, 25-26). En Cristo había encontrado la fuente de la vida que tanto tiempo había estado buscando. Hoy es testigo de la Divina Misericordia. También decidió entregarse al que es el Pan de la Vida, e ingresó en una congregación religiosa.

Estréchate a Mis heridas... A Sofía la acusaron de comer almas, es decir: de matar a sus hermanos, que habían fallecido uno tras otro. Nosotros sabemos que, por ejemplo, el parásito que contagia la malaria se transmite por los mosquitos; que ciertas enfermedades vienen causadas unas por cepas de bacterias, otras por virus; sin embargo, para los habitantes de esas regiones esto no resulta tan evidente. Allí es algo normal creer que alguien causa una enfermedad. Se busca a esa persona y, simplemente, se procura castigarla. Así fue también en este caso. Atormentada, completamente destrozada, Sofía se fue un día al centro de salud. En realidad, no había manera de ayudarla. Sor Ksawera la tomó por el brazo y se la llevó a una sala, en la cual, enfrente de la entrada, había una gran imagen de Jesús Misericordioso, donada a la misión por la Embajada polaca. Entre la oscuridad

świadectwo se divisaba a Jesús Misericordioso, iluminado con la tenue luz de una velita. Las dos mujeres se arrodillaron. Pasado un rato, la hermana salió y la enferma se quedó sola. Debajo de la imagen se veía la inscripción: «Hazme el favor, dame todas tus penas y toda tu miseria y yo te colmaré de  los tesoros de  Mis gracias». Sofía estaba sentada delante de Jesús, rezando y llorando... Transcurridas varias horas, regresó con la monja. Cuando llegó hasta ella, tenía los ojos alegres, sin aquella expresión de locura. Estaba totalmente cambiada: se reía y estaba radiante; aunque no había recibido ningún tratamiento… De este manantial brota toda gracia Cuando todo falla, Jesús lo puede todo. Desde hace muchos años, al centro de salud viene varias veces por semana una mujer, que padece anemia de células falciformes del tipo AS. Su hijo, Ibu, padece la misma enfermedad, pero es del tipo SS, es decir: la que es mortal. También otros miembros de esta familia buscan ayuda en la consulta. Están agotados por la enfermedad: tanto física como psíquicamente. Sus cuidadores también están agotados, sobre todo porque son conscientes de que no están en condiciones de ayudar a sus pacientes, porque se trata de una enfermedad incurable, y lo único que pueden hacer es paliar momentáneamente su dolor. Un día, vino esa mujer y preguntó qué es lo que se encontraba en aquella gran sala. No habría nada de extraño en ello si no fuera porque casi sólo los empleados del centro sabían que allí había una imagen de Jesús Misericordioso, ante el cual rezaban juntos por los enfermos. Las puertas de esa sala estaban casi siempre cerradas cuando venían los pacientes, ya que la mayoría de ellos son musulmanes y la dirección del centro de salud no quería generar

«Escribe de Mi Misericordia...» (Diari, núm. 1448)

Con estas palabras Jesús apela a todos nuestros Lectores para que escriban y nos remitan a la dirección de nuestra redacción sus agradecimientos y testimonios de gracias recibidas, de conversiones y sanaciones, que se hayan realizado gracias a vuestra entrega confiada en la misericordia de Dios.

¿Cómo rezar la coronilla a la Divina Misericordia? (Usando un rosario común) Un Padre nuestro. Un Ave María. Un Credo. (En las cuentas grandes, antes de cada decena) Padre eterno, Te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero. (En las diez cuentas pequeñas de cada decena) ¡Por Su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero! (Al final, repite tres veces) ¡Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero!(3veces) ¡Jesús, en Ti confío! (3 veces) 35 núm. 1-2012 •

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testimonio y rechazar a los falsos dioses, a los cuales habías servido hasta ahora. Aliméntate de Él, que Él te ayudará a reparar todo el daño que con tus pecados has hecho a otras personas. Aliméntate de Él, y Él te hará capaz de que mediante ese mismo amor con el cual Él te ha perdonado, perdones tú a aquellos que te hayan herido. Aliméntate de Él, y Él te concederá la fuerza para aceptar el sufrimiento que padeces en la vida, y que puedes ofrecerle para la salvación de las almas.

Glorifica Mi misericordia

"Come close to My wounds!" (Diary, 1485)

conflictos. Una musulmana que trabajaba en el centro, y que había experimentado el trato de Jesús Misericordioso en medio de su gran sufrimiento, cuando las otras mujeres de su marido la atormentaban y la humillaban debido a no tener hijos, le dijo a esa paciente que ellos, como médicos, no podían ayudarla en mucho en su enfermedad, pero que rezan por ella y por todos los enfermos precisamente en aquella sala, ante la imagen de Jesús Misericordioso, confiando en que es Él quien cura. La paciente le contestó que desde ese instante, tanto ella como su hijo Ibu, también iban a rezar allí; recogió sus medicinas y se marchó. Desde entonces, ciertamente, ella y su hijo, en cuanto llegan al centro médico, acuden a la sala para rezar ante Jesús Misericordioso. Ibu tiene 20 años y pico; normalmente, los que padecen la enfermedad del tipo SS fallecen a esa edad. Hasta aquel entonces, cuando acudía a la consulta, ni siquiera miraba a nadie: andaba hundido, agobiado y abatido por la noticia de se iba a morir joven... Nunca decía nada ni tampoco sonreía. A todos en el consultorio les costaba mirarle a los ojos y verle sufrir. Un día vino al centro médico unos centímetros más alto, enderezado y… ¡sonriendo! Una persona totalmente distinta, radiante de vida y alegría. Llevaba tantos años viniendo a la consulta... Ni los medicamentos, ni la amabilidad de los enfermeros habían logrado cambiarlo… ¿Qué es lo que había ocurrido? En la oración ante Jesús Misericordioso había aceptado su enfermedad. Recibió 36

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la gracia y de cierto modo extraordinario había encontrado a Cristo... Hoy acude a Él con frecuencia para rezar y se trae a otros musulmanes.

Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas A través de estos testimonios, Jesús misericordioso llega hoy hasta ti de una manera muy real, querida lectora, querido lector, siempre y cuando tú lo consientas. Él entra en esa situación en la cual te encuentras, aunque a ti te parezca ya sin remedio. Cristo, con su sangre, ya te había rescatado del pecado, que nos priva de la libertad y nos mata. Acepta el don de la libertad, regresa a Él, que en el sacramento del Bautizo te había predestinado para la vida eterna, y que siempre te está esperando con la gracia de su perdón y su misericordia en el sacramento de la Penitencia. Jesús dice: «Dímelo todo, dímelo todo, sé sincero al tratar Conmigo, descubre todas las heridas de tu corazón, Yo las curaré y tu sufrimiento se convertirá en la fuente de tu santificación» (Diario de  Santa María Faustina Kowalska, núm. 1487). A través del sacerdote, Jesús quiere decirte: «¡Yo te absuelvo de tus pecados, vete en paz!». «Vete y no peques más»… Después de confesarte, no vuelvas más a tu Egipto. No se puede elegir a Dios sólo a medias. Regresa de todo corazón al Señor. Entrégate a Él, que Él mismo, en la Sagrada Comunión y en la oración diaria, será fuente de tu nueva vida. Aliméntate de Él, que Él te dará la fuerza para que puedas dejar lo que te esclaviza

Cada ser humano es objeto de la lucha espiritual. Las fuerzas del mal lo harán todo para que, por diversos motivos, no recibamos a la Divina Misericordia. Recordemos que sólo hoy tenemos tiempo de misericordia, y no nos engañemos retrasando nuestra conversión, pensando que Dios siempre perdona. Después de la muerte de uno, lo único que queda es el juicio divino. No podemos quedarnos el Don de la Misericordia sólo para nosotros mismos. Cristo quiere tocar a todos con Su amor. ¿Quién va a llevarlo a otros? ¡Jesús cuenta contigo! Quiere emplearte para su obra tal y como eres. Permíteselo.

Acto de entrega a Jesús, Rey de Misericordia Oh Jesús, Rey de Misericordia, Señor mío, por manos de la Virgen María, Madre de Misericordia, consciente de mi debilidad, pero confiado/a en tu Infinita Misericordia, me entrego a Tu Santa Voluntad. Santifícame y sírvete de mí como Tú mismo quieras en Tu obra de salvación del mundo. Reina en mi corazón. Haz que Tu voluntad se cumpla siempre, en todo y en todas partes, para que Tu Reino abarque a toda la gente de todos los tiempos. Amén. Esta información ha sido recabada y preparada por Małgorzata Radomska, a partir de una entrevista con sor Ksawera Michalska OSU.


Entre familia

La castidad

conyugal

Una de nuestras lectoras nos ha escrito a la redacción: «Llevo 8 años casada. Durante todo este tiempo, nunca le he escuchado a un cura hablar de la castidad conyugal en la Misa dominical, para recordar a los cónyuges las normas principales de la vida sexual en el matrimonio. No dejéis de lado un tema tan delicado. Volved sobre él con la mayor frecuencia posible». Gracias por el aliciente. Sabemos lo que significa el  concepto de «castidad prematrimonial». Pero ¿qué es la «castidad conyugal»? Cuando hablamos de castidad conyugal, estamos preguntando cuál es la voluntad de Dios en la relación sexual de los cónyuges (la castidad), y qué es lo que se opone a ella (la lujuria). En otras palabras, estamos preguntando qué es bueno y qué resulta pecaminoso. Porque no toda acción tiene por qué ser buena en las relaciones matrimoniales, a pesar de la opinión, bastante extendida, de que sea como sea, pero en el matrimonio uno puede permitírselo todo. Por supuesto, no es lo mismo la castidad prematrimonial (que consiste en la abstinencia total, incluso de pensamiento), que la conyugal (los actos sexuales pueden ser buenos y estar bendecidos por Dios). Ese acto conyugal «santificado» es aquel que cumple con los fines marcados por Dios para él. ¿Cuáles son esos fines de  las relaciones conyugales? Existen dos fines inseparables, unidos entre sí: la expresión del amor y de la unión, y la procreación (los actos conyugales deberían permanecer siempre

foto: Yuri Arcurs / Dreamstime.com

(parte I)

abiertos a la transmisión de la vida). Si no se  cumplen ambos fines, los cónyuges están pecando.

Una enseñanza paternal He aquí un fragmento de otra carta remitida a nuestra redacción: «Mi marido y yo nunca hemos empleado métodos anticonceptivos, desde hace años identifico mis días fértiles a través del método sintotérmico. Sin embargo, durante esos días fértiles no hemos vivido una abstinencia sexual absoluta. Nos acariciamos mutuamente hasta alcanzar un placer pleno. La  gente siempre nos había considerado una pareja muy buena y  nosotros creíamos que nos amábamos mucho de  verdad, y  que cada relación sexual surgía de nuestro amor [...] Mi marido no ve ninguna explicación lógica para que guardemos una continencia absoluta durante mis días fértiles. Afirma que, precisamente porque me ama, me quiere abrazar, sentir mi cuerpo, estar junto a mí y tocarme. Y  el  resultado de  esa cercanía es  que él se  excita cada vez más. No ve nada malo en  que gocemos con esas caricias,

Es importante que creamos (ya que nos declaramos creyentes) en el amor de Dios y de Su Iglesia por nosotros, también cuando nos enseña verdades difíciles de comprender o de cumplir porque dice que eso nace de nuestro amor y  de  la  entrega y, al  mismo tiempo, nos acerca, fortalece cada vez más nuestro amor y nuestra fidelidad mutua». El mal de ciertos pecados nos resulta obvio; el de otros, quizás menos; y el de aquellos de más allá, en absoluto. El bien y el mal no se perciben siempre y por todos nosotros de una manera clara. Nuestra naturaleza ha quedado herida por el  pecado original. Por eso erramos a menudo. ¡Hasta los crímenes más grandes pueden interpretarse incluso como un bien! Por ejemplo, exterminar polacos era considerado por la ideología nazi como algo útil y bueno para ampliar el Lebensraum o «espacio vital». Hoy núm. 1-2012 •

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Entre familia en día, al exterminio de los niños antes de que nazcan se lo denomina «derecho humano». En ambos casos, los que se están equivocando no son unos marginados sociales, sino personas inteligentes, formadas y ejerciendo el poder... El Señor acude en nuestro auxilio para que podamos distinguir el bien y el mal. Los Diez Mandamientos son nuestra luz. Dios Padre, que nos ama y es al mismo tiempo perfectamente omnisciente, enseña a sus hijos. Los mandamientos divinos nos han sido dados para protegernos a nosotros y a los demás del sufrimiento, de la humillación, del daño y de la muerte, los cuales son inseparables de la naturaleza del mal. El pecado destruye al hombre. La Sagrada Escritura habla del siguiente modo: «Huye del pecado como de una serpiente, porque si te acercas, te morderá; sus dientes son dientes de león, que arrebatan la vida de los hombres» (Si 21, 2). La Iglesia, cuando enseña oficialmente asuntos morales, no está propagando las teorías privadas de alguien, sino que transmite las enseñanzas del Padre bueno. Entre otras cosas, la Iglesia fue fundada por Jesucristo para enseñar con la ayuda del Espíritu Santo. Lo importante es que creamos (ya que nos decimos creyentes) en el amor de Dios y de Su Iglesia hacia nosotros, también cuando nos está enseñando verdades difíciles de entender o de cumplir. Porque algunos dicen que no están de acuerdo con esto o eso otro que la Iglesia enseña en temas de ética sexual. ¿Acaso pueden saberlo mejor que Dios? ¿No será la soberbia la que les obliga a hablar así…? ¿No sería más sensato decir: «No lo entiendo» y buscar comprenderlo? Aparte de esto, no se puede esperar para cumplir los mandamientos divinos hasta el momento de su comprensión, pues eso supondría vivir en pecado. Hay que tener confianza, entonces será también más fácil comprender.

¿Sexo = amor? Tras esta necesaria introducción, volvamos a la carta. Varias cuestiones precisan ser aclaradas: ¿Constituye pecado la manera de comportarse descrita en la carta? El «gozar con las caricias» de esos esposos, ¿es resultado del amor y de la entrega, y fortalece el amor y  la  fidelidad entre ellos? ¿Por qué un matrimonio debería vivir la continencia 38

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El deseo crea adicción y mata el amor, es insaciable, busca la novedad y a menudo conduce a la infidelidad. No puede dominar las relaciones entre un hombre y una mujer. Es el amor el que tiene que prevalecer en los días fértiles, si no tienen previsto tener un hijo, y acaso existe alguna explicación lógica para ello? «Estimularse con caricias» (es decir, el petting), o hablando sin rodeos, la masturbación recíproca, constituye un pecado grave. El Catecismo de  la  Iglesia Católica (CIC) dice: «Tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con una tradición constante, como el sentido moral de  los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado» (CIC 2352). Se trata de un desorden moral grave, independientemente de que tenga lugar antes de contraer matrimonio o dentro del matrimonio, a solas o con la «ayuda» de alguien... El pecado no puede provenir del amor verdadero. Del verdadero amor no procede ningún mal. Y en segundo lugar, del pecado, en cambio, no se origina nada positivo. El pecado destruye el amor, no lo construye. «El pecado mortal destruye la caridad en el corazón del hombre [...]» (CIC 1855). Pensemos con lógica. Si cada acto sexual debería fortalecer el amor, ¿por qué, a pesar del indudable crecimiento de la actividad sexual en las últimas décadas, se ha multiplicado el número de divorcios? En EE.UU., la cuna de la «revolución sexual», en 1950 fracasaba uno de cada treinta y seis matrimonios; hoy en día: uno de cada dos. Los divorcios son, pues, el resultado de un déficit de amor. Se puede llegar más lejos con el racionamiento anterior: si cada acto sexual fortalece el amor, habría que recomendar las relaciones prematrimoniales, o mucho mejor aún: el llamado amor libre. En este sentido, las estrellas de las películas porno y las mujeres de costumbres ligeras deberían ser las personas que más aman del mundo... Por supuesto, se trata de unas conclusiones absurdas. Sólo los actos sexuales conformes a las

normas dadas por Dios refuerzan el amor. El pecado lo mata. ¿Pero qué significa en  concreto «amar a tu cónyuge»? ¿En qué consiste el «amor verdadero»? En la actualidad se habla cada vez más de «hacerle el amor a alguien», pero menos, sin embargo, de «amar a alguien». La primera expresión se  refiere ―como es  sabido― a  mantener relaciones sexuales con alguien. O sea que, ¿amor = sexo y sexo = amor? Me temo que mucha gente, también gente casada, coloca este símbolo matemático para la igualdad. El hecho de que me guste mi esposa/o; que ella/él me atraiga físicamente; que «lo pasamos tan bien juntos»; que «hacer el amor», es decir, que el acto conyugal nos produzca tanto placer; todo esto no significa todavía que nos estemos amando realmente. El amor no es lo mismo que la atracción física, el deseo, la  seducción y  el  placer. No nos contentemos con esa concepción del amor, de la que continuamente están haciendo publicidad los medios de comunicación laicos. Un «amor» así se puede tener engañando a la mujer con una amante o con una prostituta. El amor verdadero es mucho, pero mucho más que eso, o incluso algo totalmente diferente. Imaginemos la siguiente situación: un matrimonio joven que se quiere «con locura». Durante el primer año «de miel» todo marcha sobre ruedas. Pero un día sobreviene una tragedia: en un accidente de  tráfico la  mujer resulta gravemente herida. Durante largos meses se queda ingresada en el hospital con la columna vertebral lesionada. El pronóstico de los médicos es implacable: va a quedarse paralítica para el resto de su vida. ¡Un matrimonio joven! ¿De verdad se querían «con locura»? ¿O era sólo un enamoramiento egoísta, una atracción corporal, un deseo sexual? ¿Reconocerá el marido que tiene derecho a una vida normal, también en el plano sexual, y se buscará a otra persona? «El amor no pasará jamás», escribe San Pablo (1 Cor 13, 8). Amar significa, sobre todo, querer el bien para alguien y hacerle el bien. Merece la pena detenerse a pensar qué es lo que hubiéramos hecho nosotros en  una situación como esa. Una respuesta sincera podría indicarnos si de verdad estamos amando... No se puede amar sin el modelo de amor que nos ha dejado Jesús (y  que nos recuerdan los crucifijos que cuelgan en nuestras casas), ni sin la perspectiva


Entre familia de una vida eterna y de unión con Dios, única fuente de amor. «El amor al prójimo es inseparable del amor a Dios» (CIC 1878).

¿Fortalece el petting entre los esposos su fidelidad mutua…? Aquí oigo el eco de ese popular mito, según el cual al marido hay que satisfacerlo sexualmente todo el tiempo, pues de lo contrario «se buscará a otra». Se trata de una teoría bastante humillante para los maridos, porque supone que ellos reaccionan al sexo como animales, es decir, que no tienen más remedio que seguir cada impulso sexual, incluso quebrantando el juramento que han prestado a Dios y a su esposa. ¡El ser humano no es un animal! Posee el libre albedrío y con su ayuda puede controlar su impulso sexual. ¡Ojalá que sólo quiera hacerlo! Desgraciadamente, lo que ocurre (cada vez más a menudo) es que dicho mito contiene un trocito de verdad. Algunos hombres se han vueltos adictos al sexo y cuando no reciben la «dosis» que les corresponde, se comportan como un fumador viciado cuando no tiene un cigarrillo a mano, o incluso como un toxicómano sin sus drogas. Esa adicción se ha producido o bien antes del matrimonio (debido a que el hombre no había vivido la virtud de la pureza antes de casarse), o bien durante el matrimonio, como resultado precisamente de que la esposa haya estado satisfaciendo todos los caprichos sexuales de su marido, sin tener en cuenta ninguna norma moral (o sea, sin vivir la castidad conyugal). Evidentemente: «Al apartarse de la ley moral, el hombre atenta contra su propia libertad, se encadena a sí mismo [...]» (CIC 1740). Lo que el Catecismo enseña sobre la castidad, concierne también a los esposos: «La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí [...]. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado» (CIC 2339). La abstinencia temporal (y en general la moderación) permite preservar la libertad interior. Las relaciones sexuales conyugales son como el vino: consumido con moderación, es agradable y sano; en exceso, daña y produce adicción. Una persona esclavizada por el sexo no va a  saber vivir la  fidelidad en  su matrimonio.

Fot. Archivo de ¡Amaos!

La fidelidad conyugal

Digámoslo con otras palabras. S. Pablo escribe: «Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos [...]» (Col 3, 5); «porque los que pertenecen a  Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos» (Gál 5, 24). ¿Cuándo vamos a hacerlo, si nunca se guarda la abstinencia? La abstinencia periódica resulta necesaria, o lo que es lo mismo: precisamente ese tiempo para crucificar las pasiones, para domar el cuerpo, para que los cónyuges sean dueños de su cuerpo y no al revés. ¿Acaso no resulta lógico? El deseo sexual crea adicción y mata el amor, es insaciable, busca la novedad y a menudo conduce hacia la infidelidad. No puede dominar sobre las relaciones entre una mujer y un hombre. El que ha de prevalecer es el amor.

¿Por qué la abstinencia periódica? Sobre la necesidad y los frutos de la abstinencia periódica escribe el Papa Pablo VI en la encíclica Humanae vitae: «Esta disciplina, propia de la pureza de los esposos, lejos de perjudicar el amor conyugal, le confiere un valor humano más sublime. Exige un esfuerzo continuo, pero, en virtud de su influjo beneficioso, los cónyuges desarrollan íntegramente su personalidad, enriqueciéndose de valores espirituales: aportando a la vida familiar frutos de serenidad y de paz [...] favoreciendo

Pensemos con lógica: Si cada acto sexual debería fortalecer el amor, ¿por qué, a pesar del indudable crecimiento de la actividad sexual en las últimas décadas, se ha multiplicado el número de divorcios? la atención hacia el otro cónyuge; ayudando a superar el egoísmo, enemigo del verdadero amor, y enraizando más su sentido de responsabilidad. Los padres adquieren así la capacidad de un influjo más profundo y eficaz para educar a los hijos [...]» (Humanae Vitae, 21). Qué importante resulta para los esposos esta «enseñanza paternal» del vicario de Cristo. Las últimas décadas que han transcurrido desde la redacción de la encíclica Humanae vitae muestran que muchos cristianos, sobre todo en Occidente, se parecen más a un niño pequeño que se enfada, patalea y grita «que nadie tiene derecho a limitar su libertad», porque papá le prohíbe jugar con las cerillas y le convence para que haga los deberes del colegio... ¿O quizás toda esa situación no recuerda más al nerviosismo de un adicto, a quien se le sugiere que la vida es más bella sin vicios? Jan Bilewicz núm. 1-2012 •

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Entre familia

Juan Pablo II enseña que la Iglesia ha reconocido «como moralmente inadmisibles la contracepción, la esterilización directa, el autoerotismo, las relaciones prematrimoniales, las relaciones homosexuales, así como la fecundación artificial» (Veritatis splendor, 47). ¿Podemos consentir un mal que ha sido condenado por el Santo Padre, nuestra máxima autoridad en el ámbito moral? En sus escritos (encíclicas, cartas y exhortaciones apostólicas), Juan Pablo II alude hasta diez veces a la anticoncepción. En cada una de esas ocasiones, la valora negativamente, como un mal inaceptable tanto desde el punto de vista moral, como para las relaciones de los esposos con Dios. Sin sopesar las tendencias que se han desarrollado y aceptado en el mundo, el Papa escribió: «Por tanto, es  moralmente inaceptable que, para regular la natalidad, se favorezca o se imponga el uso de medios como la anticoncepción, la esterilización y el aborto» (Evangelium vitae, 91). Es una lástima que estas palabras no las hayan acogido todos esos políticos han ido de visita al Vaticano para «sacarse la foto» con el Papa, y a pesar de ello, «hacen felices» por la fuerza a sociedades enteras con los métodos anticonceptivos, destructivos para la familia y el orden moral. «Finalmente, no se  puede negar que los medios de  comunicación social son con frecuencia cómplices de  esta conjura [contra la familia y la vida], creando en la opinión pública una cultura que presenta el  recurso a  la  anticoncepción, la  esterilización, el  aborto y  la  misma eutanasia como un signo de  progreso y  conquista de  libertad, mientras muestran como enemigas de  la  libertad y  del 40

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La anticoncepción: un mal menospreciado

De toda la teología del cuerpo de Juan Pablo II se desprende que el mal moral de la anticoncepción debe considerarse un pecado mortal, del cual los cónyuges deberían confesarse, tomando la decisión de rechazar esos métodos progreso las posiciones incondicionales a favor de la vida» (Evangelium vitae, 17). Bajo la  influencia de  esta campaña, de los eslóganes continuamente repetidos y la opinión deformada «de la mayoría», por desgracia los matrimonios ceden a menudo ante la presión del entorno y emplean la anticoncepción, acallando la voz de su propia conciencia. Sin embargo, el mal moral es un mal moral, y así seguirá siéndolo, independientemente de lo que opinen los medios de comunicación. Un matrimonio que use anticonceptivos se está condenando a la influencia de Satanás, quien de buena gana ocupa el lugar a Dios allí donde el hombre consiente el mal. Al cerrarse a ellos mismos la vía hacia un estado de  gracia santificante, los cónyuges no pueden disfrutar plenamente del poder del

Espíritu Santo, que refuerza las uniones humanas y, en particular, los lazos familiares. Al interponer entre ellos unas barreras artificiales, en esa esfera tan íntima como son las relaciones sexuales conyugales, los esposos están levantando inevitablemente unas barreras espirituales, cerrándose el uno al otro y a la voluntad de Dios. Esto conduce al pecado de oponerse a la voluntad de Dios, también en otros ámbitos de la vida, puesto que «la concupiscencia es madre del pecado, y este, una vez cometido, engendra la  muerte» (St 1, 15). De toda la teología del cuerpo de Juan Pablo II se desprende que el mal moral de la anticoncepción debe considerarse un pecado mortal, del cual los cónyuges deberían confesarse, tomando la decisión de rechazar esos métodos. Esto significa que una confesión, en la cual los cónyuges no se hayan confesado de un pecado cometido de anticoncepción, no es  válida, y  recibir la  Comunión después de una confesión como esa constituye sacrilegio. ¿Acaso murió Jesús por nuestras culpas para que permanezcamos en el pecado? La Biblia dice: «Ni hagan de  sus miembros instrumentos de  injusticia al  servicio del pecado, sino ofrézcanse ustedes mismos a Dios, como quienes han pasado


Entre familia

Mirosław Rucki

¡Salvemos

a los matrimonios!

Oración pidiendo por los matrimonios que están en peligro de romperse

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de la  muerte a  la  Vida, y  hagan de  sus miembros instrumentos de justicia al servicio de  Dios. Que el  pecado no tenga más dominio sobre ustedes [...]» (Rm 6, 13-14); «Por eso, les suplicamos en nombre de  Cristo: Déjense reconciliar con Dios. A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él» (2 Co 5, 20-21). De manera que si deseamos reconciliarnos con Dios y permanecer en estado de gracia santificante, deberíamos renunciar al pecado de la anticoncepción. Deberíamos dejar de apoyar a la industria anticonceptiva, estrechamente vinculada con la  industria pornográfica, la prostitución y la industria del aborto. Por cada método anticonceptivo que estés pagando, te haces cómplice del tráfico de mujeres, de la producción pornográfica y del asesinato de niños no nacidos. ¿Quieres responder ante Dios por todo ello? Piénsatelo bien... Una de nuestras lectoras nos ha escrito: «Estoy casada y  soy una joven madre. Hace cosa de  un año que he empezado a cambiar mi vida, tratando de vivir con oración y conociendo a Dios, para, gracias a  Él, cambiar para ser mejor. A  mi alrededor hay muchas personas que no se dan cuenta de lo que están haciendo, como yo misma antes. Usan anticonceptivos y no se confiesan por ello, porque no creen que sea un pecado. Algunos hasta afirman que el  cura les había dicho que de eso no hace falta confesarse». Es evidente que el Decálogo no recoge la prohibición de usar anticonceptivos, pero está claro que la anticoncepción es contraria a la intención de Dios. No sólo destruye la fertilidad física, sino que está perjudicando el sanctasanctórum de la unión de los esposos, que deben, según el plan divino, constituir un solo cuerpo. «Respeten el  matrimonio y  no deshonren el lecho conyugal» (Hb 13, 4). No manchemos, pues, nuestro lecho matrimonial, ese santuario de la unión conyugal y de la vida familiar, con métodos anticonceptivos opuestos a la naturaleza y al plan divino. Esforcémonos por cooperar racional y voluntariamente con Dios mediante los métodos que determinan los días fértiles. Hagamos ese esfuerzo y vamos a decirle al pecado un tajante «¡NO!».

Entre familia

«Es indispensable y urgente que todo hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar y promover los valores y exigencias de la familia» (Juan Pablo II) La familia es un lugar donde la voluntad de Dios puede realizarse de distintas maneras: empezando por el mandamiento «sean fecundos, multiplíquense» (Gn 1, 28) y terminando en la construcción de vínculos de amor entre sus miembros, «porque el  amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios» (1 Jn 4,7). No es de extrañar que sea precisamente la familia a la que esté intentando aniquilar Satanás, el enemigo de Dios, que odia la vida. ¿Acaso vamos a permitir que Satanás destruya la unión conyugal? Desgraciadamente, nuestro fracaso es que intentamos salvar a los matrimonios con nuestras propias fuerzas, contando con la sabiduría humana, recurriendo a las consultas de psicólogos, sociólogos y otra gente sabia. Nos olvidamos por ello de que Satanás es muchísimo más inteligente y más

astuto que todos nosotros, que conoce todos nuestros flancos débiles y que sabe soliviantarnos para actuar en contra de la voluntad de Dios. Por ello, el apóstol Santiago aconseja: «Sométanse a  Dios; resistan al  demonio, él se  alejará de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes» (St 4, 7-8). Nadie puede tener dudas de que la indisolubilidad del matrimonio forma parte del plan divino, reafirmada por el mismísimo Jesucristo. Cada vez que lo ponemos en duda, estamos cumpliendo la voluntad de Satanás y contribuimos al debilitamiento de los matrimonios y de las familias. En lugar de eso, deberíamos entregarnos totalmente a la voluntad de Dios, asumir su punto de vista sobre el matrimonio indisoluble y oponernos decididamente al diablo. Deberíamos esforzarnos por obedecer a Jesús, asumir que Él siempre tiene razón y que además tiene el poder de curarnos de nuestros males y de solventar nuestros problemas. Deberíamos rechazar incluso cualquier idea de engaño, de divorcio o de otras cosas que puedan amenazar la unión matrimonial. Deberíamos esforzarnos en rezar por los matrimonios, sobre todo por aquellos que estén atravesando una núm. 1-2012 •

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Entre familia crisis. Deberíamos recordar que «esta clase de demonios, no se los puede expulsar sino por medio de  la  oración y  del ayuno» (Mt 17, 21; Mc 9, 29). «¡El  futuro de  la  humanidad se  fragua en  la  familia! Por consiguiente es indispensable y urgente que todo hombre de  buena voluntad se  esfuerce por salvar y  promover los valores y  exigencias de  la  familia. A  este respecto, siento el  deber de  pedir un empeño particular a  los hijos de  la  Iglesia. Ellos, que mediante la  fe conocen plenamente el  designio maravilloso de  Dios, tienen una razón de  más para tomar con todo interés la  realidad de  la  familia en  este tiempo de  prueba y  de  gracia. Deben amar de  manera particular a  la  familia. Se  trata de  una consigna concreta y exigente», nos escribió Juan Pablo II en la exhortación apostólica Familiaris consortio (86). Una de las formas de responder a esta petición de nuestro amadísimo Papa es prestando ayuda a los matrimonios que lo necesiten, mediante la cruzada de la oración por los matrimonios que están en peligro de romperse. Cualquiera

testimonio

que empiece esta cruzada, se compromete a rezar todos los días durante seis meses una oración por los matrimonios que estén en peligro de romperse, así como una decena del Rosario. También se puede ofrecer la Sagrada Comunión frecuente por esta intención, o aplicar otro don espiritual voluntario. Esta cruzada puede iniciarla quien lo desee. Confiados en  Dios omnipotente, que es la única fuente del amor que sana, no ahorremos esfuerzos ni sacrificios para, precisamente de  esta manera, ¡prestar ayuda a los matrimonios que están en peligro de romperse! Mirosław Rucki

Oración diaria de la cruzada de oración por los matrimonios que están en peligro de romperse: «Oh Dios, Padre amado, al instaurar el sacramento del Matrimonio, has querido confirmarnos la mejor manera de cumplir Tu mandamiento del amor. Tu Hijo Jesucristo comenzó a anun-

Es Dios

ciar el mensaje de la salvación ayudando a unos esposos y a sus amigos en las bodas de Caná. María también estaba presente, y fue justamente Ella la primera que se dio cuenta de que aquel joven matrimonio se encontraba en grave peligro. Padre bondadoso, por la Pasión, Muerte y Resurrección de Tu Hijo Jesucristo, y por la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de Dios, Te ruego que salves a todos los matrimonios que estén en peligro de romperse, independientemente de los motivos. Te pido que a este matrimonio, por cuya intención Te estoy orando, le sea concedido el milagro de transformar el mal en abundancia de bien, la frialdad en cariño, la acritud en delicadeza, las palabras desagradables en tiernas, el distanciamiento en intimidad, la tristeza en alegría, la indiferencia en deseo. Te pido que se manifieste Tu gloria y que de nuevo puedan creer en Ti, ellos y sus hijos. Amén.

Entre familia

quien da la vida

Estamos convencidos de que un niño discapacitado contribuye a la salvación eterna de sus padres y de sus seres queridos

Tenemos cinco hijos. El cuarto, una niña, nació con síndrome de Down. Cuando en el hospital, después del parto, me enteré de que mi Joanna padecía este trastorno genético, me quedé muy preocupada. Además, la vida de la pequeña estaba en peligro. Los médicos decidieron hacerle una transfusión de sangre. Sin pensármelo dos veces, deseando su salvación eterna, la bauticé con agua yo misma en el hospital. Cuál no sería mi sorpresa, y la del médico, cuando, tras recibir el sacramento, Joanna se curó y al día siguiente nos dieron el alta, y nos fuimos a casa sin tener que practicarle la transfusión de sangre… 42

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En casa, mi marido se encargó de cuidar con mucho cariño a nuestra pequeña Joanna. Sabía, como psicólogo que es, que la niña necesitaba una relación íntima con nosotros. A mí me resultó un poco más difícil aceptar a mi hija desde el comienzo. Hoy Joanna tiene 21 años. Habla poco, pero lo entiende todo y ejecuta instrucciones sencillas. Joanna tiene talento para las artes plásticas y asiste a talleres de terapia ocupacional. Todo el tiempo está ocupada en algo: le gusta bailar, dibuja con lápices de colores y pinta, o hace cuadros pegando bolitas de papel de colores. Es muy abierta con la gente, le gustan los niños pequeños y es muy delicada en el trato con ellos. Es la mayor alegría de la casa. A menudo asiste con nosotros a la Santa Misa. Amigos nuestros le piden con frecuencia que rece por jóvenes de sus familias, que se han alejado de Dios y de la Iglesia.

Nos movemos mucho en el ámbito de las personas discapacitadas y hemos aprendido a valorarlas mucho. Nos pusimos muy tristes cuando nos dijeron que en Polonia se abortan muchos niños con síndrome de Down durante el embarazo, por el mero hecho de ser discapacitados. Nosotros sabemos que es Dios quien da la vida, no nosotros mismos, por eso nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro. Estamos convencidos de que un niño discapacitado contribuye a la salvación eterna de sus padres y de sus seres queridos. Él mismo también se salvará, porque para eso Dios lo ha predestinado. Damos las gracias también a todos los que nos han apoyado en la educación de Joanna. Gracias a Dios, en Polonia no faltan centros con un personal plenamente cualificado y entregado en cuerpo y alma a las personas con discapacidad y a sus familias. Barbara y Bernard


testimonio

De estar vegetando a vivir, o cómo dejar la locura del sexoholismo activo

Creo que no hay ruina que Dios no pueda reconstruir, ni árbol seco que por Su mediación no reverdezca. Él lo puede todo, sólo hay que colaborar con su gracia Fot. Archivo de ¡Amaos!

«No te dejes arrastrar por el capricho de tu pasión, para no ser despedazado como un toro: devorarías tus ramas, perderías tus frutos y te convertirías en un tronco seco. Una pasión violenta pierde al que la tiene y hace que sus enemigos se rían de él» (Sir 6, 2-4). Me llamo Daniel. Acabo de cumplir 22 años. Soy “sexohólico en rehabilitación”, es decir: una persona adicta a la pornografía, la masturbación, la seducción, la fantasía, el sexo y las malas relaciones. La cita anterior de la Sagrada Escritura describe mi vida a la perfección.

El comienzo No sé cuándo empezó todo: ¿quizá tendría unos 4 ó 5 años, cuando por primera vez vi una revista pornográfica? Me crié en una familia católica y practicante; mis padres me enseñaron las verdades básicas de la fe y las oraciones; me dieron ejemplo de un amor fiel y de una vida santa, pero falló algo. Sabía que Dios existía, que me había creado, pero no entablé relación con Él. Rezaba de forma mecánica con mis padres y cuando tuve mi propia habitación, dejé de hacerlo. No conseguía rezar, me resultaba imposible. En cuanto lo intentaba, me entraba una pereza enorme; y así desde mi niñez hasta los 18 años, no recé casi nunca. Iba a Misa

porque había que hacerlo. Entre Dios y yo se levantó un muro, un muro que construí yo mismo con ayuda del padre de la mentira. Fui creciendo con la inseparable compañía de la masturbación, cada vez más frecuente, la pornografía, fantasías sobre amigas mías, el amor y el sexo... No me gustaba el mundo que veía a mi alrededor. No era capaz de hacer amigos con la gente de mi edad, vivía más bien apartado. Era un chico bastante listo y no tenía problemas con las notas; me podía pasar días enteros sin otra cosa que leer libros (y, por supuesto, dedicarme a mis prácticas preferidas). En cuarto de primaria me hice monaguillo. Eso tenía que ayudarme a dejar

Cada mañana le pedía a Dios poder mantener ese día mi abstinencia, y por la noche le daba las gracias por haber vivido la continencia

de hacer aquello que me llenaba de vergüenza y rabia contra mí mismo. Al hacer la Primera Comunión, no me confesaba de mis faltas contra la pureza, porque no sabía cómo se llamaba eso; pero sabía que era algo malo y que yo también estaba siendo malo. Así pues, llegué a ser monaguillo y era uno de los que hacía las lecturas de la Misa. Me encantaba leer fragmentos de la Biblia, pero no me creía nada de lo que leía...

La perdición Cuando pasé a secundaria, di con gente hostil a la Iglesia. Me fascinó enormemente esa actitud. Siempre me había atraído lo prohibido, lo pecaminoso, lo transgresor, mientras que el bien me resultaba aburrido. Empecé a ofender a Dios, a los santos, a la Virgen, a parodiar los cantos religiosos, a cachondearme de la Iglesia, de los curas, de las monjas; conservando al mismo tiempo hacia el exterior las apariencias de un católico correcto. Mi vicio seguía desarrollándose en paralelo... A partir de los 13 años, empecé a comprar pornografía en los kioscos y a sacar películas de los videoclubs. Para conseguir el dinero, se lo robaba a mis padres, que con tanto esfuerzo lo habían ganado. Me quedaba por las noches viendo la televisión, en busca de programas eróticos, revolvía en los contenedores de basura núm. 1-2012 •

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testimonio y entre los arbustos para encontrar lo que tanto ansiaba... Las imágenes en mi cabeza, los contenidos con los que me alimentaba, debían ser cada vez más fuertes. El muro entre Dios y yo se acrecentaba cada vez más. También crecía mi soberbia. Era inteligente (aunque tenía cada vez peores notas), una persona culta. Mi entorno me consideraba como un pequeño genio. Dios no me hacía falta… Cuando mis padres me compraron un ordenador e instalaron Internet, además de navegar en páginas pornográficas, empecé también a “completar mi formación” en otro sentido. Visitaba páginas web de satanistas, o portales racionalistas que probaban que Dios había muerto y que la religión era una enfermedad, etc. Hoy, cuando me acuerdo de mi imagen de aquella época: masturbación varias veces al día, pornografía, fascinación por el satanismo, el ocultismo, el racionalismo, discusiones con mis padres, notas cada vez peores, sesiones de horas enteras delante del ordenador, pereza, rabia, falta de fe, ruido constante de música, televisión, películas..., se me saltan las lágrimas en los ojos. Pero lo peor estaba aún por llegar...

Unas esperanzas engañosas Alrededor de los 15 años, sentí que tenía un problema que me molestaba. Me di cuenta de que aquello era un vicio y que necesitaba ayuda externa. La primera fuente de ayuda que me vino a la cabeza fue la Iglesia. Es verdad que me había apartado de ella, pero gracias a que mi hermana de vez en cuando me colaba ¡Amaos! y me daba ejemplo de pureza, decidí aprovecharme de esa ayuda. Leí muchos testimonios de personas que habían tenido el mismo problema que yo y que habían salido de él por la gracia de Dios, mediante la oración y el sacramento de la penitencia. Al llegar al bachillerato, decidí que ahora iba a ser distinto. Me confesaba después de cada masturbación, con la fe puesta en que, en algún momento, dejaría de hacerlo. En las clases de Religión y hablando con gente de mi edad me comportaba como un defensor acérrimo de la Iglesia, de los niños no nacidos y de la castidad. Y de nuevo todo esto era hipocresía, pues seguía viendo vídeos porno, ligaba con chicas a diestra y siniestra, y chateaba para enrollarme con mis amigas. Creía con sinceridad 44

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La vida diaria, el estudio, las obligaciones, el aseo personal, prepararme las comidas: todo esto me suponía un suplicio. Paradójicamente, junto a todo eso me creía el rey del mundo, un dios que está por encima del bien y el mal... en la doctrina de la Iglesia sobre el respeto a la vida de los no nacidos, sobre la castidad, sobre cómo se debe vivir; quería que todo el mundo viviera así, pero yo mismo no era capaz de hacerlo. Era como si llevara dos personas dentro: un doctor Jekyll, deseando el  bien; y  un Mr Hyde, impotente ante su inclinación al mal. Las consecuencias de esta disyuntiva no tardaron en llegar: una de mis amigas tuvo la mala suerte de quedarse obsesionada conmigo y acabó cortándose las venas. Por suerte, sobrevivió, pero por primera vez en mi vida vi que aquello no era un juego. Sin embargo, no se cambió nada... En teoría deseaba ser otro, pero no era capaz, porque en el fondo no quería cambiar. Más bien, lo que quería era que Dios me librara de las consecuencias negativas de mis pecados, para que yo mismo no tuviera que cambiar. Por un lado deseaba mi liberación, pero por el otro no quería renunciar al placer y a huir fácilmente de los problemas, que me ofrecía el vicio. Sin embargo, al mismo tiempo sentía cada vez más temores: que no voy a ser capaz de entablar una relación, que voy a violar a alguien, que el mundo en mi cabeza me está confundiendo con el mundo real, que voy a volverme loco y a acabar suicidándome... Miraba a mis compañeros y veía a gente con diferentes inquietudes, gente que se estaba desarrollando, mientras que yo sólo soñaba con sexo, mujeres, dinero y prestigio. No tenía pasiones ni hobbies y todos mis actos eran triste necesidad del vicio... A veces me sentía como si tuviera 80 años y estuviera totalmente quemado, como si ya no tuviera alma. Me despertaba por la mañana y soñaba con la muerte porque sabía que el día iba a ser igual que el anterior y el siguiente: que de nuevo iba a entregarme al vicio, que iba a sentirme como una basura inservible, y que iba a volver a experimentar el mismo sinsentido.

Tocando fondo Poco a poco se iba acercando mi 18 cumpleaños. Por ello, mis padres me propusieron irnos de peregrinación a pie hasta el  santuario mariano de  Częstochowa en Polonia, lo cual era un gran sueño mío. Otra tabla de salvación más... Durante la peregrinación me sentía fenomenal. Me encanta caminar, de manera que las caminatas de 30 Km diarios constituían un placer para mí. Rezaba, cantaba, me encontraba en un estado de paz que me hacía sentir la presencia de Dios y no pensaba siquiera en el sexo; nuevamente, me sentía libre de mi vicio. Pero, por desgracia, después de la peregrinación las cosas volvieron rápido a su estado anterior… Un tiempo después, terminé en un concierto, más bien de casualidad, de un grupo de  rock cristiano. Allí me encontré con Marta, una chica que yo recordaba de la peregrinación. Intercambiamos nuestros números de teléfono y ella me invitó a su casa. Empezamos a mandarnos SMS, a hablar por teléfono y, al final, quedamos para vernos. Era estupendo. Sentía que Marta me gustaba mucho, que podría pasarme horas y horas enteras hablando con ella, que había muchas cosas que nos unían. No podía dejar de pensar en ella. Empezamos a salir juntos y, por primera vez en mi vida, me enamoré. Sentí que ya no necesitaba masturbarme más, ni ver pornografía ni correr detrás de las chicas, porque tenía “novia”; en efecto, durante algún tiempo mi vicio se apagó bastante. Sin embargo, Marta se dio cuenta de que conmigo había algo que no estaba bien del todo. Entonces tomé la decisión de contarle una parte de la verdad, en concreto, decirle de una manera muy genérica que yo era adicto a la pornografía. A Marta esto le sentó fatal, pero me dijo que me iba a curar de ello. Al principio, yo todavía le iba diciendo las veces que caía, pero pasado un tiempo, cuando ya había vuelto a todas mis prácticas de antes de conocernos, empecé a mentirle de forma calculada. A los cuatro meses de estar saliendo juntos, hicimos petting por primera vez. Tenía que suceder, porque yo llevaba tiempo tanteando hasta dónde podía llegar con ella. Fue una experiencia muy fuerte, que superó todas mis experiencias anteriores. Pero hubo “resaca moral” y ambos nos prometimos que nunca más lo haríamos, que elegíamos la castidad,


que se acabó el pecado... Sin embargo, fue al revés: caí en una vorágine de sexo, masturbándome con escenas pornográficas, fantaseando sobre Marta, volviendo al petting, masturbándome otra vez, y así vuelta a empezar... Cada vez más y cada vez más fuerte... Veía mi amistad con Marta como un regalo de Dios, porque nos habíamos conocido durante una peregrinación. Pero la verdad es que nunca invitamos a Dios a entrar en nuestra relación. La cosa iba de mal en peor: cada vez menos conversación y cada vez más sexo… Discutíamos porque yo ligaba con sus amigas, porque no le contaba nada de mí, porque estaba siendo insensible y brutal con ella. Cada vez más a menudo tenía ganas de huir de Marta, pero no podía vivir sin ella. Quería ser bueno para Marta, ofrecerle mi apoyo, pero sólo le hacía daño y me aprovechaba de ella... Esta relación me enseñó que yo no era capaz de entablar una relación con otra persona (hoy sé que la falta de unión con Dios se traduce en una falta de unión con la gente), que no estaba presente en esa relación, que no sabía estar con una chica. Estaba muerto por dentro. Incluso durante el sexo no sentía nada especial. En octubre de 2006, empecé la universidad en  una ciudad que está a  300 km de mi lugar de nacimiento. Ahora sé que arrastro mi enfermedad allá donde voy. Por aquel entonces todavía tenía la ilusión de que no era así. Conocí a gente nueva, la vida en una gran ciudad, la libertad de no estar vigilado por tus padres. Por el devenir de los acontecimientos, mi relación con Marta se fue diluyendo y acabamos rompiendo. Marta no quería que la tratara como una chica por horas, a la que se miente y engaña. Quería respeto, sinceridad, amor, conversación. Deseaba sentirse importante, y yo no era capaz de darle eso. Ya no creía en mis promesas. Lo mío eran sólo palabras vacías... Me quise morir, porque no me imaginaba la vida sin ella. Era tan adicto a ella como al sexo. En diciembre volvimos a salir juntos, pero lo nuestro iba cada vez peor. Salvo el sexo, ya no había casi nada entre nosotros, pero también aquí surgieron nuevos problemas: empecé a sufrir impotencia, porque mi cuerpo estaba ya agotado con aquella locura de tener sexo sin parar. Además de esto, cada momento de euforia me costaba un sufrimiento psíquico y un dolor físico terribles. Volvieron las

Fot. Archivo de ¡Amaos!

testimonio

Veía mi amistad con Marta como un regalo de Dios, porque nos habíamos conocido durante una peregrinación. Pero la verdad es que nunca invitamos a Dios a entrar en nuestra relación discusiones, los reproches, las mentiras y los engaños... En febrero, Marta me llamó por teléfono para decirme que a lo mejor estaba embarazada. En menos de un segundo, sentí como si el mundo se me viniera encima. Durante el día entero que estuve esperando hasta que se hizo el test de embarazo, en mi cabeza daban vueltas un montón de pensamientos: quería suicidarme, quería que el niño se muriera o que Marta lo abortara... Mi miedo demostraba que era un niñato irresponsable y que sólo pensaba en mí mismo, y no en aquello por lo que estaba pasando mi novia. La prueba dio negativo y Marta vio lo inmaduro que yo era. Toda esta situación aceleró el fin de nuestra relación. El Jueves Santo de 2007 nos vimos por última vez. De nuevo me quería morir… Gracias al apoyo de mi familia, no cometí, por suerte, ninguna estupidez, pero con redoblada fuerza me entregué a mi espiral de pornografía y masturbación. Por si este enredo sexual fuera poco, desde el primer curso de la carrera

me emborrachaba en las fiestas, llegando a conducir borracho. Estaba bebiendo cada vez más… En verano tenía que estudiar para un examen de recuperación. Mis padres se marcharon de vacaciones y me quedé cuidando la casa durante tres semanas. Pero en vez de ponerme a estudiar, bebía, me pasaba más de diez horas diarias delante del ordenador viendo vídeos porno y ligando por el chat; no me duchaba y andaba sin cambiarme de ropa. En aquel momento, toqué fondo: sentí que sería bueno acabar conmigo mismo, pues de qué sirve vivir sin ningún género de esperanza de tener una vida normal o de formar una pareja... Aquello ya no era vida, sino estar vegetando. En septiembre, cateé el curso, pero me dejaron pasar al siguiente con condiciones. Ya no era capaz de estudiar, de memorizar las asignaturas, de concentrarme en clase... No tenía ni las fuerzas ni el tiempo necesarios, porque el día lo llenaba con mi vicio. No tenía ambición alguna. La vida diaria, el estudio, las obligaciones, el aseo personal, prepararme las comidas: todo esto me suponía un suplicio. Paradójicamente, junto a todo eso me creía el rey del mundo, un dios que está por encima del bien y el mal... A principios de octubre, transgredí el siguiente límite, al intentar convencer a una amiga mía para que tuviera sexo conmigo, durante un paseo por un camino oscuro del parque. Por suerte, me dio calabazas. Me quedé con la sensación de que me faltó poco para violarla... Un par de días más tarde, seguí a una mujer a la salida del cine, con la intención de proponerle sexo. Empecé a pensar en algunos amigos míos como parejas sexuales... Iba a un mercadillo de cosas de electrónica y me gastaba un montón de dinero comprando porno, aunque me estaba faltando dinero para comer… En un espacio de dos años, mi degradación había evolucionado a un ritmo increíble. Con tan sólo 20 años, tenía a mis espaldas una relación tormentosa llena de sexo enfermo; había llegado a un estado en el cual el porno legal ya no me bastaba, y ahora buscaba básicamente el ilegal; estaba enrollado con varias chicas a la vez; me masturbaba muchas veces al día; perseguía a mujeres; pensaba iniciarme en la homosexualidad y recurrir a agencias de contactos y a la prostitución masculina... Tenía claro que para mis 25 años o bien me acababa suicidando, núm. 1-2012 •

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testimonio o bien iba a pillar alguna enfermedad repulsiva, como el SIDA, o bien iba a terminar en la cárcel.

Pero Dios nunca me abandonó, no dejó que arruinara por completo la vida que Él me había dado. En noviembre de 2007, estaba yo sentado por la noche, como de costumbre, delante del ordenador, viendo vídeos porno. Sin embargo, en un momento dado me acordé de que recientemente había oído hablar de una comunidad que ayudaba a los adictos al sexo, basada en el programa de los “Doce Pasos” y las “Doce Tradiciones” de los Alcohólicos Anónimos. Lo busqué en Internet y me encontré su página web. Resultó que no tenían encuentros en mi localidad, pero existía la posibilidad de hablar con uno de  sus miembros. Paweł resultó ser más de 20 años mayor que yo, pero la historia de su vida era similar a la mía: una dependencia enorme al sexo, rozando los límites de la muerte, la quiebra de su situación financiera, una familia destruida... No obstante, este hombre llevaba 4 años y medio sin entregarse al vicio y su vida se estaba recomponiendo. Me gustó lo que me estuvo contando. Caí en la cuenta de que las condiciones para curarse era participar en las reuniones de la comunidad que trataba a los sexohólicos y trabajar los Doce Pasos bajo la tutela de otra persona en un estado avanzado de cura. Me gustó incluso hasta la idea de tener que reconstruir toda mi vida y que iba a ser doloroso. Ese hombre me impactó. Tan sólo hubo una cosa que me cabreó: mi condición como hombre soltero para vivir la continencia era la abstinencia total. ¡No! ¡¿Tenía que aceptar eso?! Por un momento me pareció que había dado con uno de esos fanáticos que están grillados por la pureza sexual. «¡Pero si no se puede vivir sin sexo, eso provoca trastornos psicológicos!» —me decía al volver a casa, pero mi intranquilidad persistía. Se me metió en la cabeza la paz de aquel hombre, su serenidad, su alegría a pesar de los 4 años y medio de abstinencia total de sexo, mientras que yo estaba cansado, de los nervios, desesperado... Era yo el que estaba próximo a una enfermedad psíquica, no él. Hice un esfuerzo y di aquel paso, sabiendo que no iba a poder continuar así mucho más tiempo; a  fin de  cuentas, siempre podía retirarme de  la  terapia. Llamé a  Paweł y nos pusimos a hablar de poner en marcha 46

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Fot. Archivo de ¡Amaos!

La luz al final del túnel

una comunidad en mi localidad. Pronto encontramos un local. Justo antes de Nochevieja, organizamos la primera sesión. Pero yo seguía activo en el vicio. Durante las Navidades, decidí llevarme el ordenador a un cuarto sin acceso a Internet, para evitar la tentación. Sin embargo, lo traía de vuelta al cuarto con conexión varias veces al día, para, después de recaer en mi vicio, volver a sacarlo, sumido en un gran sentimiento de culpa. ¡Una paranoia! Mi dolor rebasaba con creces al placer... El día 5 de enero de 2008, sucumbí al vicio por última vez.

El camino nuevo Empecé a asistir con regularidad a las sesiones del nuevo grupo y a rezar. Esto resultaba increíble para alguien que, durante toda su vida, había rezado muy contadas veces. Cada mañana le pedía a Dios poder mantener ese día mi abstinencia, y por la noche le daba las gracias por haber vivido la continencia. Cada día se repetía el milagro. Seguía al pie de la letra todo lo que me sugerían Paweł y los demás sexohólicos en tratamiento, aunque la soberbia también me estaba reclamando su parte. Yo rezaba, hacía trabajos por escrito relacionados con el programa de la cura del sexoholismo, iba a las reuniones. A menudo me ponía en contacto con otros sexohólicos en proceso de curación. A veces los llamaba hasta diez o incluso veinte veces al día, para no volver a caer en mi pesadilla. Sin embargo, en ocasiones me parecía que esa pesadilla no había hecho más que empezar: me dolía todo el cuerpo o padecía

delirios nocturnos. Por ejemplo, me despertaba en mitad de la noche, empapado en sudor, convencido de que había un asesino metido en mi cuarto. Me invadían la desesperación, el miedo, me acosaban las visiones sexuales y los sueños eróticos, volvían los recuerdos de las chicas y sentía pánico al ver una revista porno en cualquier kiosco. Todo esto constituía el síndrome de la abstinencia, común para todas las adicciones. Además, faltaban mis problemas sin solventar en la universidad, relaciones sin terminar con algunas chicas y mis conflictos en casa. Pero, a pesar de todo ello, vivía mejor que nunca. Empecé a percibir mi dignidad: estaba aseado, comía con regularidad, sentía cada vez más la alegría de vivir y el respeto hacia mí mismo. Había dejado de hacerme daño a mí mismo y a los demás. En los momentos difíciles, acudía a Dios para pedirle su protección. Por primera vez, estaba cooperando con la gracia divina, en vez de andar pidiendo ayuda sin la intención de cambiar. Sólo durante la abstinencia llegué a ver completamente en qué consistía mi miseria: todas mis relaciones con la gente estaban corrompidas; no sabía hablar con las personas (en particular, con las mujeres); miraba a la gente como objetos; me costaba hacer pequeñas gestiones, por ejemplo, ir a Correos; estaba desequilibrado emocionalmente; no era capaz de estudiar... Dios me dio la gracia de no ahogarme en la pena y aquel marasmo. Empecé a rehacer mi vida. Gracias a Él, ante todo, pero también gracias al grupo de los sexohólicos en abstinencia, todos los campos de mi vida empezaron paulatinamente a recomponerse. Corté mis relaciones enfermizas con chicas, mejoró el trato con mis padres, con mis hermanos y con mis amigos. Me puse a curar todas las dolencias que había contraído mientras estuve activo en el vicio. Recuerdo el día que terminé tanto los exámenes finales como los que tenía colgando: ¡Qué gozada para alguien que llevaba años arrastrando cosas pendientes y cosas importantes! También dejé de vivir en tantos números rojos: me tracé un plan para mi vida y fui venciendo mi enorme materialismo. Mi curación es un milagro. No dudo en usar esta palabra, pues todo eso no proviene de mí mismo. Es Dios quien me ha concedido la gracia de ver en mí y en los demás la dignidad de ser un hijo Suyo, así como el respeto por esa dignidad


Daniel, sexohólico

Stop a la pornografía

Fot. Archivo de ¡Amaos!

y la capacidad para comprender que tenía derecho a una vida mejor y a Su amor. Es Él quien, en su increíble bondad, me ha otorgado la gracia de curarme. (Imaginaos que no hace mucho, he estado bailando “sobrio” con una chica, por así decirlo; ya me entendéis: yo, un alcohólico del sexo, bailando con una chica sin la intención de aprovecharme de ella.) Es Dios quien ha hecho que tenga amigos con los cuales puedo contar siempre (en mi época de vicio activo, no tenía amigos). Es Dios quien, a través del programa y de la comunidad, me ha ayudado a superar las diferentes dificultades que han ido surgiendo: mis crisis durante la sanación, la amenaza de perder el piso o que me expulsaran de la universidad. Es Dios quien me está permitiendo ahora ayudar a otros sexohólicos a curarse. Me ha convertido en un instrumento de Su paz, me ha enseñado el sentido, la esperanza y la alegría de vivir. No todo está siendo perfecto. Me ha costado mucho —y  aún me sigue costando a veces—, vivir sin sexo, sin chicas, sin esa euforia; pero sé que fuera de este camino, no existe otro para mí. Me acuerdo de la primera confesión en la que ya no tuve que confesarme de la masturbación, la pornografía y  el  sexo. Fue magnífico y  me llenó de alegría. A la vez que me reconciliaba con Dios, me estaba reconciliando con la Iglesia. Poco a poco empecé a descubrir en ella mi propia identidad, aunque sigo teniendo bastantes problemas con la fe. Me atengo a que soy como un niño enfermo, que vive su fe y su vida lo mejor que puede; y que Dios, el mejor Padre, está cuidando de mí y me ama. Me ayudo a mí mismo y a los demás. Progresivamente, voy reparando los daños que causé y entrego a Dios mis defectos. Vivo mejor que nunca. Dios ha hecho lo imposible: con Su ayuda, he salido de la perdición de la hipersexualidad. Creo que no hay ruina que Dios no pueda reconstruir, ni árbol seco que por Su mediación no reverdezca. Él lo puede todo, sólo hay que colaborar con su gracia. Lo dice alguien en quien el Señor ha hecho cosas mayores. ¡Hazlo tú también!

Ted Bundy, influido por la pornografía, violó y mató a cien mujeres. Justo antes de morir, ya arrepentido, en una entrevista con un psicólogo confesó cuál había sido la causa de su comportamiento, con unas consecuencias tan trágicas, y advierte a la sociedad de la influencia nociva de la pornografía Cada persona ha recibido de Dios el don de la sexualidad. Este don abarca todas las facetas del ser humano y subraya el valor y la dignidad del hombre, en cuanto imagen de Dios mismo. La sexualidad permite construir relaciones con los demás. Nos capacita para expresar el amor y para transmitir la vida. Cada persona debería sentir su responsabilidad por este don excepcional. Dotados por Dios de numerosos talentos, tenemos que desarrollarlos, apuntando hacia la plenitud de nuestra humanidad y hacia la santidad. El desarrollo interior del hombre depende, entre otras cosas, de aquello con lo que se alimentan sus

ojos, su mente y su corazón. Si el hombre mira cosas buenas, se llena de la luz divina y se convierte en luz para los demás. Dios nos recuerda que son de Su agrado aquellos que tratan de vivir guiándose por las cosas del espíritu. Limitarse a satisfacer esos caprichos del cuerpo conduce a la muerte. Su satisfacción provoca rebelarse contra la ley divina y los principios que el Creador ha inscrito en la naturaleza humana. Todos estamos amenazados por la «concupiscencia de la carne, codicia de los ojos y ostentación de riqueza», como dice San Juan (1 Jn 2, 16). Sucumbir a los deseos del cuerpo y de los ojos complica nuestra núm. 1-2012 •

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es suficiente.

vida terrenal y destruye nuestra capacidad para la vida eterna. Un claro ejemplo de adicción al vicio de la pornografía lo constituye el caso de Ted Bundy, un estadounidense que, bajo su influencia, violó y después mató a cien mujeres. El psicólogo James Dobson, a petición expresa del reo, se acercó hasta la cárcel para hablar con él en vísperas de su ejecución. Durante la entrevista, Ted, en aquel momento un hombre convertido de 42 años de edad, le explicó arrepentido la causa de su comportamiento con unas consecuencias tan trágicas, y advirtió a la sociedad de la influencia nociva de la pornografía. Apeló a la gente para que se defendiera de su acción devastadora, que conduce a una actitud destructora en las personas. Analicemos dicha entrevista concedida antes de morir.

—¿Antes no habías pensado nunca que se podían cometer crímenes parecidos?

Entrevista del psicólogo James Dobson a Ted Bundy, violador y asesino de cien mujeres

photo: internet

—Remontémonos al comienzo. ¿Has crecido en una familia sana? —¡Sí!

—¿Has sido tú mismo víctima de alguna agresión sexual, de algún trauma especial? —No, jamás. Y  esto también es  una tragedia: crecí en una familia estupenda. Mis padres eran prudentes y rebosaban amor. Tengo cinco hermanos. Íbamos juntos a Misa, mis padres no bebían ni fumaban, eran contrarios a los juegos de azar, no soportaban la violencia ni las discusiones en casa. Algunas veces había problemas, pero de todas formas lo que pasó conmigo no se puede explicar mediante mi contexto familiar. Más bien quisiera recordar de qué manera, a los 12 años, descubrí las revistas pornográficas en una tienda cercana a mi casa. Pasaba mucho tiempo en la calle con mis amigos. Rebuscábamos en la basura y a veces nos encontrábamos allí revistas porno duro.

—Quieres decir: ¿revistas ilustradas con escenas de violaciones? —Sí. Insisto en que este tipo de pornografía es el más peligroso. Estoy hablando desde mi experiencia personal. Fue una sensación dura y terrible. El porno más dañino es el que muestra violaciones 48

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Dr. James Dobson przeprowadza wywiad Ted Bundy

sexuales. La violación y el sexo unidos suscitan terribles pasiones.

—¿Recuerdas cuáles eran tus pensamientos en aquel tiempo? —Antes de contestarte, quiero aclarar una cosa: no pretendo que la gente me justifique. Asumo plenamente mi responsabilidad por lo que hice. Pero creo que fue la pornografía la que me empujó a violar. Era ella la que excitaba mi imaginación. Después me convertí en un esclavo de mis fantasías.

—Me gustaría entender esto mejor. Tus fantasías, alimentadas por la pornografía, ¿llegaban a ser tan fuertes que acababas sintiendo la irresistible necesidad de hacerlas realidad? —Exacto. Eso fue lo que me ocurrió progresivamente. Yo iba buscando en la pornografía emociones más fuertes, más potentes. Es como una droga de la que no te puedes desenganchar. Hasta que descubres que ni siquiera eso

—En primer lugar, se siente una necesidad brutal de hacer esas cosas, y luego se llevan a cabo. Quiero que la gente entienda esto: yo era una persona normal, no me pasaba el día en un bar bebiendo, no era un vagabundo o un pervertido. Tenía buenos amigos, llevaba una vida normal, salvo esas fantasías destructoras que disimulaba. Cuando me detuvieron por primera vez, el shock y el horror de mi entorno se debían, entre otras cosas, a que hasta ese momento me consideraban un buen chico americano. De ninguna de las maneras se esperaban aquello. La sensibilidad y la conciencia que Dios me había dado seguían intactas, pero en aquellos momentos lo que pasaba es que se encontraban fuera de servicio. La gente tiene que entender que una persona que está influenciada por la  violación, sobre todo la de la pornografía, no es un monstruo de nacimiento. Mi familia era creyente y magnífica, pero no existe ninguna protección contra la influencia del porno, que nuestra sociedad, demasiado tolerante, acepta sin problemas.

—Sé que crees en lo que estás diciendo. Estoy aquí para recoger el último mensaje que quieres transmitir: el porno duro le hace daño a la gente y es causa de asesinatos y violaciones. —En  la  cárcel me he encontrado a mucha gente que había cometido violaciones por culpa del porno duro, como yo. Sin eso, mi vida y la de otras muchas personas habría sido mejor.

—¿Crees que es justa la pena que te va a aplicar el Estado? —Yo no quiero morir. Pero me merezco el castigo más severo, y pienso que la sociedad debe defenderse contra gente como yo. Sin embargo, confío en que esta entrevista muestre que la sociedad debe protegerse contra sí misma. No tiene sentido que la gente de  bien condene a  Ted Bundy y  pase indiferente al lado de kioscos repletos de revistas pornográficas, que generan más “Teds Bundys”. Mi muerte no va


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a devolverles la vida a todas esas mujeres guapas que asesiné, ni tampoco va a mitigar el dolor de sus padres. Hay que actuar antes... (Madre di Dio, núm. 4, 1989) Esta entrevista resulta francamente sobrecogedora. Constituye una advertencia insólita para cualquier persona que recurra a la pornografía. El contacto con la pornografía es un insulto contra el don de la sexualidad y conduce a la adicción sexual y a la muerte, tanto en su dimensión espiritual, como física. En la entrevista a Ted Bundy, se ve de qué manera la pornografía influye en la actitud del ser humano y cómo le fuerza a comportamientos pervertidos, volviéndolo un depravado y desembocando en desviaciones sexuales. Merece la pena detenerse en algunas de sus consecuencias, para fortalecernos en la actitud de la castidad, proteger a aquellos que puedan ser sus víctimas, y para ayudar a los que han entrado en contacto con el porno a librarse de este vicio. El  material pornográfico que se publica en libros, revistas, películas o páginas web, está tergiversando el sentido de la sexualidad y el cuerpo humano, en tanto en cuanto que son unos valores y un don divino. Asimismo, a través del contacto con la pornografía, se rompe la relación con Dios. La pornografía corta con brutalidad el sentido de la intimidad y destruye por completo la castidad. Perturba y luego hace imposible incluso hasta el desarrollo natural del hombre. Primero se empieza por el porno blando. Esa primera toma de contacto provoca la esclavitud del hombre con respecto a fantasías de efectos destructores. Pasado un tiempo, el adicto ya no se contenta con eso y comienza a buscar materiales cada vez más duros y pervertidos. Recurre, por tanto, al porno duro, que refleja escenas de violación. Toda la vida del adicto queda subyugada por el deseo y la violencia sexual. Al  final, quiere experimentar de qué manera eso que ha visto se realiza en la vida real. De ahí parte una vía directa al acoso sexual, a la depravación, la perversión, las violaciones brutales u otros crímenes de trasfondo sexual, tal y como ocurrió con la vida de Ted. Recordemos que Dios nos ha concedido a todos la libertad y no debemos malgastarla sembrando daño, dolor y sufrimiento. La pornografía cambia radicalmente, pues, la forma de pensar del ser humano

y sus deseos, intoxica su imaginación e influye en su comportamiento. Produce un crecimiento exponencial del egoísmo sexual. La brutalidad y la presión sexual se generan a raíz de la falta de respeto hacia las mujeres y los niños, degradados al nivel de cosas para ser usadas. El adicto a la pornografía busca víctimas hacia las cuales proyectar su agresión sexual. Este fue el caso de Ted Bundy. Queriendo disimular las huellas de sus violaciones, lo que hacía era asesinar a sus víctimas, en total cien mujeres. Hizo oídos sordos a su sentido moral y anestesió el funcionamiento de su conciencia. San Pablo se refiere a ello con las siguientes palabras: «habiendo perdido el sentido moral, se  han entregado al  vicio, cometiendo desenfrenadamente toda clase de impurezas» (Ef 4, 19). La conciencia, con la que el hombre ha sido dotado para que le sirva de timón en la vida, se queda adormecida con la adicción. Entonces deja de distinguir entre el bien y el mal, de avisar del mal y de inspirar el bien. Los remordimientos de conciencia son expulsados de la mente. La persona adicta se vuelve cada vez más indiferente con respecto a los demás, pierde su compasión humana y destruye en sí la sensibilidad sexual (con riesgo de padecer impotencia). Esto, a su vez, hace imposible cualquier vínculo natural en el matrimonio y destierra esa relación más íntima entre los esposos. Otra consecuencia de la pornografía es que las personas que hayan tenido contacto con ella, se ven atacadas por imágenes pornográficas almacenadas en  su imaginación en los momentos menos

apropiados (por ejemplo, durante las relaciones sexuales con sus cónyuges), o en momentos difíciles de su vida (enfermedades, momentos de soledad, depresión, infidelidad, agonía...). La pornografía produce grandes estragos en los aspectos individual y social. En el Libro de  la  Sabiduría, Dios advierte: «No busquen la muerte viviendo extraviadamente, ni se  atraigan la  ruina con las obras de sus manos» (Sab 1, 12). Todas las personas que producen y propagan la pornografía, en videoclubs, publicidad, en su entorno, etc., están hipotecando mucho sus conciencias. Jesús dijo: «Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado!» (Lc 17, 1-3). Tal y como dijo Ted Bundy antes de morir, nadie puede quedarse indiferente ante la pornografía. Además de oponernos enérgicamente a ella, debemos rezar por la conversión de todos los que son ocasión de escándalo y de sus víctimas. Jesús tiene el poder de rescatar al hombre del vicio de la pornografía, otorgarle otra vez una vida nueva y ponerlo en el camino que conduce a la eternidad. Si el hombre se abre a Dios y a Su gracia, empezará el proceso de su curación. No debemos olvidar que Jesús quiere levantar al hombre de sus caídas, llenarlo de su fuerza y transformar su corazón. Por ello, con la ayuda de Dios, resulta posible librarse de la adicción a la pornografía. Sin embargo, no es fácil. Para deshacerse núm. 1-2012 •

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por completo de este vicio, hay que realizar consecuentemente las indicaciones que se recogen a continuación: 1. Encomiéndate a  Jesús y  confiésale tus pecados en el sacramento de la Confesión. Hay que entregarle la vida entera a Jesús, para que Él pueda transformarla, cambiarla, así como fortalecer el bien que hay en ti y llevarte hacia la libertad. Como San Pedro a punto de ahogarse, hay que agarrarse a Su mano y creer que Él tiene el poder de curarnos, y que ese poder es  infinitamente mayor que cualquier pecado, hasta el más grave. Si el hombre es capaz de reconocer ante Dios que está sucio y es un adicto, y si Le pide que le vuelva puro, Jesús lo purificará, lo sanará y lo fortalecerá. Una ayuda concreta puede ser el Movimiento de los Corazones Puros, al cual Jesús invita a todos los que están luchando contra estas adicciones y sus consecuencias. 2. Rompe radicalmente con la pornografía y ve limpiando tu vida, de manera firme, de  todo lo que esté relacionado con ella. Se trata de tomar esta decisión de forma consciente: «quiero vivir en libertad, quiero salir de la adicción, no quiero ceder al vicio», y de separarse totalmente de las tentaciones anteriores: «si tu ojo derecho es para ti una ocasión de  pecado, arráncalo y  arrójalo lejos de ti» (Mt 5, 29). Si la causa del pecado fueron algunas páginas web, hay que renunciar a ellas por completo. La adicción puede ser tan fuerte que todo contacto con el ordenador nos lleva a buscar pornografía. Así pues, habrá que decidirse a dejar de lado el ordenador, hasta que se produzca un cambio claro: la curación. También hay que destruir todos los materiales pornográficos que se  tengan guardados. 3. Fomenta tu vida espiritual mediante los siguientes métodos: a) confesarse con regularidad. Esto da fortaleza, permite experimentar la misericordia de Dios y ofrece la posibilidad de seguir curándose de las consecuencias de la pornografía. La Confesión regular ayuda a recuperar la sensibilidad moral y capacita de nuevo a la conciencia para funcionar en su modo original; b) recibir a menudo el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía, adorar al Santísimo Sacramento y rezar con regularidad. Sólo Jesús puede y desea purificar y fortalecer al hombre, sobre todo cuando está siendo tentado. Es Él quien reconstruye su

templo, que es cada cuerpo humano; c) alimentar la mente con las palabras de la Biblia. Una mente y una imaginación alimentadas con pornografía necesitan renovarse: «Porque la palabra de  Dios es  viva y  eficaz, y más cortante que cualquier espada de  doble filo [...] discierne los pensamientos y  las intenciones del corazón» (Heb 4, 12). Leer la Biblia y meditar la vida de Jesús, así como Su amor y misericordia, hacen que la mente se centre en Dios, no en la pornografía. Un contacto regular con la palabra de Dios llena, pues, el espíritu de valores divinos y de la forma de pensar que emana de Dios, purifica las intenciones humanas, fortalece y fomenta la vida interior. 4. Búscate buenas compañías. Para salir de la adicción, puede ser de gran ayuda cambiar las amistades con las que el adicto se ha rodeado hasta la fecha. La compañía de gente que trata el cuerpo y la sexualidad de una manera pura y  casta, siempre reafirma en  el  buen camino. Estar rodeado de amigos castos potencia la aproximación positiva al don de la sexualidad y ayuda a manifestar gratitud a Dios por este don tan importante para la vida entera. En el camino hacia la castidad, también resulta muy importante desarrollar los talentos y las aficiones: especial valor tiene practicar algún deporte. En algunos casos, será necesario recurrir a la ayuda de un especialista: un psicólogo cristiano o grupos de ayuda mutua

para los sexohólicos en tratamiento. En resumen, cabe destacar que observar con constancia los pasos antes mencionados ofrece a la persona adicta la esperanza de curarse interiormente. Después de su sanación, Dios podrá servirse de ella para fortalecer a otros. Esta es una gran esperanza que no debe olvidarse, pues Dios nos necesita a todos, para que nos convirtamos en las manos y en los pies de Jesús, en Su corazón, en Sus apóstoles. Adonde Jesús no puede llegar por Sí solo, allí necesita al hombre. Cada una y cada uno de nosotros siempre tenemos, pues, una oportunidad. Que nadie dé por perdidas sus ocasiones ni ceda ante el desaliento. Con todo, es preciso mentalizarse de que el proceso de curación es a largo plazo, durante el cual se va a necesitar mucha paciencia y mucha constancia. Si alguna vez en tu vida has tenido contacto con la pornografía, suscita en tu corazón una intención sincera de sanarte y reza con la mayor frecuencia posible:

Oh, Espíritu Santo, defensor del hombre, te traigo el dolor de mi corazón, que era el contacto con la pornografía. Sácame de esta trampa mortal. Corta todos los hilos del mal que, debido a ese pecado, aún queden en mi corazón. Sé que solo/a no puedo hacer nada, así que acudo a Ti, oh, Espíritu Santo, a pedirte ayuda para romper con la adicción. Te ruego que subsanes mi imaginación y mi memoria. Limpia mi cuerpo y mis deseos impuros. Lléname de la luz divina y de la palabra de Dios. Sumérgeme en la Divina Misericordia. Húndeme para siempre en la Herida del Corazón Agonizante de Jesús, que concede a todos la salvación. Sé que Jesús sale al encuentro de todas las personas para ayudarlas y conducirlas al Cielo. Espíritu Santo, ayúdame a seguir siempre el sendero de un amor casto, para no dañar a nadie con mi mirada, mi pensamiento, mi palabra ni mis obras. Concédeme la fuerza para velar por la pureza de mis intenciones. Enséñame a amar de verdad. Amén. Sor Maria Kwiek, UCJA


testimonio

Un cigarrillo: ¿la última tabla de salvación?

Hacía un par de años que fumaba. Continué haciéndolo incluso al entrar en un coro. Mis amigos son jóvenes y están limpios de las diversas sustancias que nos propone el mundo y a las que yo misma no me resistí. Intenté dejar de fumar por ellos, para agradarles y no pegarles las ganas de probar el tabaco. Mientras fumaba, decía a gente más joven que yo que era malo para la salud, que era un despilfarro de dinero y otras frases hechas. Y aunque lo decía con toda mi sinceridad, sabía que, al verme a mí con un cigarrillo en la mano, no les iba a convencer de nada. Sabía que primero tenía que dejar de fumar yo para poder predicar semejantes eslóganes. De verdad, estaba haciendo lo que podía, pero no me estaba saliendo para nada bien... Cuando me dije que se acabó lo del fumar, empecé a fumar el doble... ¡Era horrible! Cada calada era una tortura psicológica. Luego tiré la toalla definitivamente y seguí fumando. Y así hasta que conocí a Sor Faustina Kowalska. Pedí prestado a una prima mía un libro sobre Su vida, libro que me leí por pura curiosidad. Después me leí el Diario, que se convirtió en mi lectura favorita. ¡Gracias a Sor Faustina, la Secretaria de Cristo, empecé a creer en la Divina Misericordia! El día en el que se conmemora su muerte, el 5 de octubre, decidí terminar definitivamente con el tabaco. Me pasé la Semana de la Misericordia pidiéndole a Jesús por las fuerzas necesarias para resistir en los momentos más difíciles de mi lucha contra este vicio. Los adictos al tabaco saben a qué momentos me refiero.

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Cuando me dije que se acabó lo de fumar, empecé a fumar el doble... ¡Era horrible!

A esos en los que parece que todo se te viene encima, que no queda ninguna esperanza, salvo... un cigarrillo, la última tabla de salvación. ¿Que cuál fue el efecto? Desde entonces no me he fumado ni uno. Sólo entonces entendí que mis intentos anteriores habían fracasado porque no le había pedido ayuda a Jesús. Me alegro de que Jesús me haya permitido entenderlo. Dejé de fumar con Él y por Él, por eso tuve éxito; de otra manera nunca lo habría

conseguido, puesto que soy muy débil. Se lo agradezco todo y le pido todos los días la gracia de una fe mayor y de un amor más grande, ya que en mí apenas arde. ¡Me gustaría tener la fuerza para dejar por completo mi vida de hasta ahora y seguir a Jesús de verdad! Me encomiendo a Él al ingresar en el Movimiento de los Corazones Puros. Dejo que Jesús me guíe. ¡Mi felicidad está en Él! Wiesia, 22 años núm. 1-2012 •

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testimonio

¡Da el paso! «A vosotros deseo hacer mi llamamiento: acercaos al abrazo amoroso de Cristo [...] Nadie está obligado a quedarse fuera» (Benedicto XVI, JMJ Sidney 2008)

Adjuntamos algunos fragmentos de cartas de personas que han experimentado la presencia curadora de Jesús, al hacerse miembros del Movimiento de los Corazones Puros: Krzysiek «He experimentado hasta qué punto la lujuria destruye al hombre, cómo lo hace esclavo y le priva de la libertad. Deja al ser humano sumido en la tristeza, el sinsentido, el dolor y el sufrimiento del alma. Quisiera cambiar mi vida y me doy cuenta de que no será fácil. La castidad nos ofrece otra mirada sobre el mundo y hace posible experimentar la protección y la paz de Dios, que nadie salvo Él puede darnos. Quiero edificar mi vida apoyándome en Jesús; quiero construir sobre roca... y cuando vengan las tormentas de la impureza y de la tentación, buscar 52

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la fortaleza en la oración y en los sacramentos. Señor, ¡sé mi guía! Tú estás conmigo, Te pido fuerzas para luchar contra mi pecado, pues sé muy bien, porque lo he visto más de una vez, que yo solo soy débil y que sin Ti caigo muy bajo. Sé mi guía...» Monika, 25 años «Hace tres años me uní al MCP. Desde entonces guardo la castidad, aunque había mantenido relaciones sexuales con chicos y también había pecado de masturbación. Desde hace un par de meses, todas las mañanas rezo la Oración de  Consagración y siento que verdaderamente estoy perteneciendo a la comunidad; siento una responsabilidad por ella, así como las gracias que se desprenden del hecho de formar parte de ella. Orar con regularidad me da una fuerza enorme: me llena de paz y me da fuerzas para seguir viviendo en la castidad y continuar poniendo orden en mi vida. Cuando tenía 18 años, mis padres decidieron separarse. Entonces se vino abajo todo mi mundo de valores que, como chica joven, que apenas estaba entrando en la vida adulta, intentaba construir. Para mí, el MCP es una

garantía, una protección contra la ruptura del matrimonio. Es un testimonio de que existen valores duraderos que no se alteran, sobre los cuales se pueda construir. El Movimiento me devolvió la esperanza de poder yo también construir una familia rebosante de amor». Maja y Mateusz «Llevamos un año saliendo juntos. Puede decirse que nos ha unido Jesús. Deseamos vivir nuestra vida con Él. Queremos invitarlo todos los días a nuestro noviazgo, para que nuestro amor pueda ir creciendo hacia el bien, hacia un amor bello y  puro, y  —gracias a ello— verdadero. Ser castos no es fácil, desafortunadamente; por eso encomendamos nuestro deseo de serlo a Jesús en la oración diaria; y cuando tenemos una caída, nos levantamos a través del Sacramento de la Reconciliación. Creemos que sólo de esta manera construiremos un amor duradero, no sólo físico, sino también espiritual. De esta manera, incluso después de muchos años, nos podremos brindar el mismo amor, y hasta más fuerte».


El Movimiento de los Corazones Puros

Ideas de la teología del cuerpo

de Juan Pablo II

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«La voluntad de Dios es que sean santos, que se abstengan del pecado carnal, que cada uno sepa usar de su cuerpo con santidad y respeto, sin dejarse llevar de la pasión desenfrenada, como hacen los paganos que no conocen a Dios» (1 Ts 4, 3-5)

JMJ, Tornoto 2002

Una señal para reconocer a los cristianos es, entre otras, que mantienen su propio cuerpo «con santidad y  respeto, sin dejarse llevar de la pasión desenfrenada» (1 Ts 4,4-5). El Santo Padre Juan Pablo II, en sus famosas catequesis sobre la teología del cuerpo, subraya que la concupiscencia nació en el corazón humano como consecuencia de haber roto la alianza con Dios. Debido a que el sentido del sexto y noveno mandamientos del Decálogo estaban siendo malinterpretados por los judíos, Jesús en el Sermón de  la  montaña restablece su interpretación correcta: «Ustedes han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5, 27-28). Juan Pablo II afirma que estas palabras de Jesús tienen «carácter normativo» y  se  refieren a  todas las personas. Dicen cómo deben cumplirse en la práctica el sexto y el noveno mandamiento

Jesús sana el corazón humano, herido y atrapado en múltiples males, y lo libra de toda concupiscenci del Decálogo. Aquí de lo que se trata — escribe Juan Pablo II—, es  de  «el  alma de la moral humana [...] en la que se realiza el  sentido mismo del ser hombre»; se trata de descubrir el gran valor al que lleva observar los mandamientos divinos; de «entrar simultáneamente en  la  profundidad de la norma misma y descender al interior del hombre-sujeto de la moral». El adulterio es un «acto en el que participan el hombre y la mujer contra la ley que lo permite exclusivamente en el matrimonio» (Juan Pablo II, Audiencia general, 16 de abril de 1980). Son adúlteros tanto el hombre como la mujer que mantengan una relación sexual entre ellos sin ser esposa

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El que mira con malos deseos

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y destruye en sí la capacidad de amar. Por eso, una condición indispensable para madurar en el amor es vencer en uno mismo toda concupiscencia. Esto sólo es posible mediante el abandono diario en Jesucristo, entregándonos enteramente a Él y sometiéndonos a las exigencias de Su amor. Sólo entonces Jesús podrá librarnos de toda concupiscencia y sanar el corazón humano herido y atrapado en múltiples males.

El Movimiento de los Corazones Puros

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No hay situaciones desesperadas para aquellos que, con todas sus debilidades, pecados, esclavitudes y heridas, se entregan cada día completamente a  Cristo, con la  confianza de  un niño, y viven de acuerdo con las exigencias de Su amor. De este modo, Jesús está creando la comunidad del Movimiento de los Corazones Puros (MCP), a la cual también te está invitando a ti. No tengas miedo de lanzarte a esta aventura irrepetible para madurar en el amor, para conseguir el don de un corazón puro. Para unirte a  las filas de  esta gran comunidad espiritual del Movimiento de los Corazones Puros, acude primero al sacramento de la Penitencia y, después de una confesión sincera y de recibir a Jesús en la Sagrada Comunión, entrégate a Él por entero con las palabras de la siguiente Oración de entrega:

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y esposo. Si el hombre «mira con malos deseos» a una mujer que no es su esposa e intenta mantener una relación con ella, en la cual los dos «llegan a ser una sola carne» (Gn 2, 24), entonces ya está cometiendo adulterio con ella en su corazón. Con estas palabras (Mt 5, 27-28) se dirige Cristo a los varones, pero su sentido ético también se  refiere a  las mujeres. Por el contrario, ese deseo del marido de unirse así con su esposa, para hacerse con ella una sola carne, no constituye un adulterio «en su corazón», como subraya Juan Pablo II (Audiencia general, 23 de abril de 1980). ¿De dónde nace ese deseo que se despierta en un momento dado en el corazón humano? Juan Pablo II apunta hacia la enseñanza bíblica de las tres concupiscencias: «Porque todo lo que hay en  el  mundo es concupiscencia de la carne, codicia de  los ojos y  ostentación de  riqueza. Todo esto no viene del Padre, sino del mundo; pero el mundo pasa, y con él, su concupiscencia. En cambio, el que cumple la voluntad de Dios permanece eternamente» (1 Jn 2, 16-17). Estas palabras aclaran el origen de las tres concupiscencias. La concupiscencia de la carne, y junto con ella la codicia de los ojos y la soberbia de esta vida, es fruto de la primera desobediencia a Dios (cf. Gn 2, 17), de la ruptura de la alianza con Dios en el corazón humano. La ruptura consciente y voluntaria de esa alianza con Dios por parte del hombre y de la mujer ha hecho que el mundo, en el cual viven, se ha convertido en «lugar y fuente de concupiscencia». Desde el pecado original, tanto el hombre como la mujer, la cual es objeto del deseo, se han convertido en «hombres de deseo». En contra de la voluntad del Creador, tomaron la fruta del «árbol de  la  ciencia del bien y  del mal», dejaron de creer en el aviso de Dios, de que el pecado es la mayor desgracia del hombre y que conlleva la muerte. Al cometer el primer pecado, el hombre creyó en lo que le había dicho el tentador: «No, no morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y  serán como dioses, conocedores del bien y del mal» (Gn 3, 4-5). Juan Pablo II lo recalca del siguiente modo: «Al poner en duda, dentro de su corazón, el  significado más profundo de  la  donación, esto es, el amor como motivo específico de  la  creación y  de  la  Alianza originaria (cf. especialmente Gén 3, 5),

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el hombre vuelve las espaldas al  DiosAmor, al  “Padre”. En  cierto sentido lo rechaza de su corazón. Al mismo tiempo, pues, aparta su corazón y como si lo cortase de aquello que “viene del Padre”: así, queda en  él lo que “viene del mundo”» (Audiencia general, 30 de abril de 1980). La concupiscencia que espontáneamente se despierta en el corazón humano es, pues, fruto del pecado y conduce al pecado. Al consentirla, el hombre se sumerge en la esclavitud del egoísmo

«Te doy gracias, oh, Señor Jesús, porque me has amado con un amor sin límites, que me protege de todo mal, me levanta de mis mayores caídas y sana mis heridas más dolorosas. Te entrego mi memoria, mi entendimiento, mi voluntad, mi alma y mi cuerpo junto con mi sexualidad. Te prometo que no voy a mantener relaciones sexuales hasta que no contraiga el sacramento del Matrimonio. Me comprometo a no comprar, a no leer ni a ver revistas, programas o películas pornográficas. (Las chicas pueden añadir: «Me comprometo a vestir con pudor y a no provocar en los demás de ninguna manera pensamientos o deseos impuros».) Prometo unirme a diario Contigo en la oración y en la lectura de la Sagrada Escritura, en la Comunión frecuente y en la adoración al Santísimo Sacramento. Me comprometo a acudir regularmente al sacramento


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El Movimiento de los Corazones Puros

JMJ, Sydney 2008

de la Penitencia, no caer en el desánimo y levantarme inmediatamente después de cada pecado. Señor Jesús, enséñame a trabajar sobre mi comportamiento, a controlar mis impulsos sexuales y mis emociones. Te pido el valor para ir a contracorriente cada día, para que jamás consuma drogas y evite todo lo que me envicie, sobre todo el alcohol y el tabaco. Enséñame a comportarme de tal manera, que lo más importante en mi vida sea el amor. Oh, María, Madre mía, guíame por el sendero de la fe al manantial de amor, hasta Jesús. Por intercesión del Siervo de Dios, Juan Pablo II, deseo entregarme plenamente a Ti: “¡Totus Tuus, María!”. Me consagro totalmente a Tu Corazón Inmaculado, todo lo que soy, cada paso mío, cada instante de mi vida. Beata Carolina, concédeme la gracia de un corazón puro. ¡Amén!» Reza cada mañana con las palabras de esta oración, para que te acuerdes del compromiso del MCP y lo pongas en práctica, para que no te desanimes nunca y para que te levantes de cada caída grave, acudiendo inmediatamente a confesarte, de modo que siempre te

encuentres en estado de  gracia santificante. Lo mejor sería que te hicieras un horario, fijando las horas del día en  las cuales vas a rezar, a trabajar y a descansar. Sólo Satanás se alegra por el desorden, puesto que así lo tiene más fácil para llevar al hombre por el mal camino del pecado. Por eso es imprescindible que te concretes un plan del día y lo realices escrupulosamente. Resultan absolutamente necesarios la autodisciplina y resistir al desaliento, porque sin superación personal no se puede vivir la fe a diario, ni madurar en el amor. Sé exigente contigo mismo, lucha con perseverancia contra tu egoísmo y renuncia con decisión al «mal en  todas sus formas» (1 Ts 5, 22), no te dejes llevar por tus cambios de carácter o de sentimientos. Todo lo que posee un gran valor se logra a través del trabajo duro y mediante la ardua tarea de romper consigo mismo. Recuerda también que un elemento importantísimo de la formación continua en el Movimiento de los Corazones Puros es la lectura de la revista ¡Amaos! Informa a nuestra redacción del gran acontecimiento que ha supuesto tu ingreso en el MCP. Envíanos tus datos (nombre y apellidos, dirección, fecha

Todo lo que posee un gran valor se logra a través del trabajo duro y mediante la ardua tarea de romper consigo mismo de nacimiento y la fecha de tu ingreso), para que podamos inscribirte en el Libro de los corazones puros y enviarte material formativo, así como una bendición especial. Jesús está deseando mucho que escribáis y mandéis a la redacción vuestros testimonios, y que compartáis con otros el tesoro de la fe. Encomendémonos mutuamente en la oración diaria, y en particular al rezar el rosario y la coronilla de la Divina Misericordia. ¡Os bendigo de todo corazón! Padre M. Piotrowski, S.Chr. con el equipo de redacción

núm. 1-2012 •

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El abecedario de la Cruzada Social del Amor

1. Respeta a todas las personas porque Cristo vive en ellas. Sé sensible al otro, tu hermano. 2. Piensa bien de todo el mundo, no pienses mal de nadie. Hasta en la persona más mala, intenta encontrar algo bueno. 3. Habla bien de los demás, no hables mal del prójimo. Repara el daño que hayas hecho con la palabra. No pongas discordia entre las personas. 4. Habla con todo el mundo en el lenguaje del amor. No levantes la voz. No digas palabras vulgares. No hagas daño. No hagas llorar. Tranquiliza a los demás y demuéstrales bondad. 5. Perdónalo todo a todos. No guardes rencor. Siempre sé el primero en tender la mano para la reconciliación. 6. Actúa siempre a favor del prójimo. Obra bien, tal y como te gustaría que hicieran contigo. No pienses en lo que te deben a ti, sino en lo que tú debes a los demás. 7. Compadece con los que sufren. Da consuelo, consejo, ayuda y corazón. 8. Trabaja bien, pues los demás disfrutan los resultados de tu trabajo, lo mismo que tú los del suyo. 9. Participa en la ayuda social al prójimo. Ábrete a los pobres y a los enfermos. Comparte lo tuyo. Trata de ayudar a los necesitados. 10. Reza por todos, incluidos los enemigos. Cardenal Stefan Wyszyński

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Revista Amaos nº2  

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