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Periódico ­– Nº 195 – Universidad Nacional de Colombia

Artes & Culturas Puntos donde proliferan microorganismos vegetales como hongos y algas, además de grietas donde la humedad altera la uniformidad de la superficie y provoca cambios en la porosidad del concreto, son algunos detalles del diagnóstico realizado a los principales templos patrimoniales de Manizales.

el tiempo no pasa en vano ni siquiera para las construcciones, que tal como sucede con las personas, también se enferman, aunque a consecuencia de efectos climáticos, químicos y estructurales que merman su vida útil y condicionan su uso. Para determinar cuáles son los “males” en las edificaciones patrimoniales de la capital de Caldas, la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales (un) adelanta el primer inventario de patologías en la Catedral Basílica Metropolitana Nuestra Señora del Rosario, y en las parroquias: Nuestra Señora del Rosario (Chipre), San José, Inmaculada Concepción y El Sagrado Corazón de Jesús (Los Agustinos). Al respecto, el profesor Gustavo Jiménez Obando, quien lidera el proyecto, menciona que no es posible referirse a una sola patología porque los materiales con los que se construye una u otra estructura pueden ser diferentes, o aunque sean iguales se afectan por efectos del tiempo, el uso, los movimientos sísmicos o la falta de mantenimiento, entre otros aspectos. Por eso, con la participación de un grupo de estudiantes de ingeniería y arquitectura, el investigador Jiménez Obando ya inició, con una inspección visual (registro fotográfico) y térmica (registro a través de una cámara termográfica), el examen de la primera “paciente”: la Catedral Basílica Metropolitana, que por ser la más grande de la ciudad (con un área de 2.400 m2 –metros cuadrados– y una altura de 106 metros, es la más alta de Colombia) es vulnerable a factores como humedades, presencia de palomas (cuyos excrementos, al mezclarse con la lluvia y diversos contaminantes, deterioran los materiales de construcción), y el turismo (al

diciembre 2015 | 22

Las edificaciones también se “enferman” Irina Juliao Rossi, Unimedios Manizales

año recibe un promedio de 12.000 visitantes). “Encontramos puntos fríos (húmedos) relacionados con la proliferación de microorganismos vegetales, como hongos, algas y briófitas (tipos de musgo), entre otros, así como fisuración (microfisuras del hormigón) que ocasiona filtración de agua y cambios en la porosidad del concreto”, menciona el docente. Asimismo, se identificó que dicha edificación, ubicada en la Plaza de Bolívar, presenta un proceso de carbonatación propio de las estructuras de concreto expuestas a la intemperie sin ningún tipo de protección, lo que altera la composición química de éste y ocasiona la pérdida de alcalinidad; además, afecta todo el esquema de acero que refuerza la estructura. Dicho factor se genera cuando las superficies de concretos permeables no protegidas se encuentran expuestas a ciclos de humedecimiento y secado, humedades relativas entre el 65 % y el 98 %, y al dióxido de carbono de la atmósfera o el suelo. Además, “el humo de los vehículos que absorbe la estructura, y el ‘concreto carbonatado’ son hallazgos frecuentes cuando queda a la vista y a la intemperie, pese a que se le suele aplicar impermeabilizantes, pero con el tiempo vuelve a quedar desprotegido”, explica el arquitecto Jiménez.

Materiales transportados por mar El estudio, que espera un dron para inspeccionar los puntos altos de la Catedral, también registra eflorescencias, es decir, partículas de cristales de sal que se depositan dentro de los poros de la capa superior de los materiales de mampostería, los bloques de concreto, el ladrillo, las tejas y los pisos de cerámicas. Una de las posibles explicaciones a tal fenómeno es que la Catedral fue construida con material importado de Europa, porque para la época en que se erigió no existían cementeras ni siderurgias en el país. Precisamente, la revisión de periódicos de entre el 7 de febrero de 1935 y el 30 de noviembre de 1936 relacionan la importación de 371.665 kg (kilogramos) de hierro desde Inglaterra, y de 1’309.285 kg de cemento desde Noruega y Dinamarca; esta materia prima, al ser traída por mar, tardó varios meses en llegar a su destino final y se pudo afectar su hidratación. “Ese aspecto es determinante, ya que las varillas lisas utilizadas en la época no permitían una interacción adecuada con el concreto, lo cual le otorgaba cierta flexibilidad a la estructura frente

emplean otras técnicas más avanzadas, como la petrografía, que facilita el examen microscópico del concreto y los agregados, la espectroscopia de impedancia (determina las propiedades dieléctricas del material); la microscopía óptica (ayuda a establecer defectos superficiales no visibles con facilidad), la microscopía electrónica de barrido (observación con alto nivel de profundidad del material) y la difracción de rayos X. “Las técnicas avanzadas permiten conocer el estado de los materiales y posibilitan entender más adecuadamente los daños que deterioran los elementos que componen la edificación; así mismo, brindan herramientas para establecer un análisis patológico de una manera más profunda y concluyente”, explica Ricardo Tolosa Correa, docente de Arquitectura de la Sede Manizales y especialista en el tema.

Técnicas convencionales y especializadas

la diversidad de materiales utilizados en la historia de la construcción de manizales está plasmada en sus templos católicos, declarados monumentos nacionales.

fotos: Andrés Almeida/Unimedios

se encontraron puntos fríos (húmedos) donde proliferan microorganismos vegetales como briófitas (tipos de musgo).

a los sismos, que ocasiona grietas y fisuraciones no observables a simple vista, pero que se pueden detectar mediante el uso de la termografía”, menciona el profesor Jiménez, quien por primera vez está frente a un semillero de investigación centrado en iden-

tificar las “enfermedades” de las edificaciones caldenses. Para realizar sus acciones de auscultación, los expertos cuentan con una serie de procedimientos convencionales (como la inspección visual, ensayos destructivos y no destructivos), pero también

Según el experto, las patologías constructivas de una edificación, de acuerdo con su severidad, tiempo de aparición y otras variables, pueden generar compromisos serios dentro de una construcción que afectan desde su estética hasta su estabilidad, lo que acorta su vida útil. Justamente, amplía el docente, las afectaciones son de tipo físico (acumulación de suciedad, humedad, erosión), mecánicas (deformaciones, descascaramientos, fisuras) y químicas (reacción de los componentes de los materiales que generan oxidación, cristales). Para el caso de la Catedral Basílica Metropolitana, por ejemplo, los investigadores también realizan, apoyados en un software, un examen termográfico, una técnica no invasiva a través de la cual es posible identificar problemas en tuberías, conductos de aire, filtraciones, entre otros, cuya corrección es imperativa. Por tanto, en enero de 2016 se darán a conocer los resultados del prediagnóstico de la Catedral Basílica Metropolitana, declarada monumento nacional en 1984, a partir de los cuales será posible establecer estrategias para su recuperación, cuya fachada provee ese halo de misterio que envuelve a las edificaciones antiguas, con sus colores terrosos y sus torres puntiagudas que a veces parecen rozar las nubes del cielo manizalita.

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U.N. Periódico No. 195  

U.N. Periódico No. 195 ::: Universidad Nacional de Colombia / Unimedios

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