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Frontera

Segunda etapa de Nicaragua contra Colombia:

¡Cuidado! ¡Ahí hay dragones!

Por las complejidades de la nueva etapa que se anuncia, en una controversia al parecer sin final previsible, ¡Caveat! ¡Hic sunt dracones! es la inscripción que, con algunas reservas, debería ser puesta en los espacios marítimos aún en disputa con Nicaragua. Esta expresión era utilizada por cartógrafos de la Edad Media para marcar los espacios entonces desconocidos. Antonio José Rengifo Lozano,

Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales Universidad Nacional de Colombia

La inscripción ¡Caveat! ¡Hic sunt dracones! tenía por objeto alertar a navegantes y exploradores sobre los peligros de aventurarse en espacios inexplorados, ilustrados con figuras de serpientes, monstruos marinos o por el Arcángel Miguel combatiendo al dragón. El presente artículo analiza los principales rasgos de la nueva etapa iniciada por la reciente presentación de Nicaragua de una solicitud ante la Comisión de las Naciones Unidas sobre Límites de la Plataforma Continental. Esa solicitud pretende que sean definidas las bases de una plataforma continental extendida, que otorgaría un espacio adicional equivalente a la mitad del ya concedido por el fallo de la Corte Internacional de Justicia. Por virtud de esa decisión, Colombia se vería abocada a enfrentar las determinaciones de Nicaragua sobre límites exteriores de su plataforma continental. Sin duda todo un desafío.

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septiembre de 2013

Pérdidas El fallo de La Haya parece concretar una pérdida más de espacio estatal para Colombia de las varias sucedidas en dos siglos de existencia como república. En ese lapso de tiempo el país ha cedido, en beneficio de todos sus vecinos, la mitad del territorio que tuvo al momento de nacer a la vida independiente, a esto habría que agregar las pérdidas de espacio marítimo. La decisión de la Corte debería convocar a la nación a realizar un autoexamen sobre lo ocurrido con los espacios territoriales y marítimos del Estado, con el fin de prevenir y evitar que situaciones similares puedan reproducirse en el futuro. Para ello, la información veraz es esencial. La especificidad de la pérdida del mar Caribe colombiano tiene dos aspectos a resaltar: primero, que fue producto de un proceso judicial por una corte internacional y no de una guerra, anexión o cesión. Segundo, que la medida puede traer incubada otra pérdida potencial. Colombia debe asumir con responsabilidad los anuncios de riesgos inminentes para preparar medidas encaminadas a erigir las defensas que corresponden. Una prueba al canto fue el “Concepto del Profesor Prosper Weil sobre la disputa Colombia - Nicaragua”, que con algunas deficiencias de traducción fue difundido hace dos meses, sin indicación de la fecha en que se produjo, pero del cual pue-

La estrategia nicaragüense radica en un incesante activismo judicial internacional para ampliar su territorio.

de inferirse que fue presentado al Gobierno mucho tiempo antes de la demanda de Nicaragua en 2001, al parecer mantenido como “confidencial” durante varios años. En ese concepto, el profesor Prosper Weil anticipa varios escenarios sobre las opciones de Nicaragua, las respuestas de Colombia y las eventuales salidas que la Corte podría dar a la controversia, en buena parte confirmados por el fallo reciente. En él pueden surgir dos interrogantes iniciales: ¿Por qué razón Colombia no impulsó la propuesta de Weil, en sentido de definir una “frontera geopolítica” sobre el meridiano 82, en lugar de insistir en esa línea como delimitación marítima? Esa posición litigiosa de Colombia estaba condenada al fracaso. Y ¿qué razón pudo tener Colombia para no reivindicar, antes del 2001, la unidad geográfica del Archipiélago, estableciendo para ello las líneas de base archipelágicas? Tesis impulsada también por

Enrique Gaviria Liévano desde hace varios años. Lo anterior le habría permitido al país fundamentar ante la Corte la carta de la unidad geográfica frente a cualquier tentativa de Nicaragua para lograr una delimitación, alegando desigualdad de los frentes marítimos.

Plataforma La organización espacial de mares y océanos está estructurada alrededor de la Convención de las Naciones Unidas para el Derecho del Mar, de la cual son parte 160 Estados. La distribución espacial establecida por la convención es respetada incluso por países que no son parte de ella, lo cual ha llevado a pretender que ese tratado establece un orden público mundial para los océanos. La Convención instituye el régimen jurídico –con derechos y obligaciones de los estados costeros– sobre mar territorial, zona contigua y zona económica exclusiva, cuya extensión es de 200

millas náuticas, esto es unos 320 kilómetros, medidos a partir de la línea de base o línea costera. También define el régimen para la plataforma continental, algunas de cuyas normas han entrado a formar parte del derecho internacional consuetudinario, en el cual intervienen factores que van más allá de la medición a partir de la línea costera. Uno de los grandes descubrimientos geológicos del siglo pasado, incorporado por la Convención, radica en que el territorio de los continentes no termina en las costas sino que se extiende bajo la superficie de los mares. La plataforma continental de un Estado costero comprende, entonces, el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas que se extienden a todo lo largo de la prolongación natural de su territorio hasta el borde exterior del margen continental, o bien a una distancia de 200 millas marinas contadas desde las líneas de base. No siempre esa plataforma coincide con la extensión de 200 millas de su zona económica exclusiva. En algunos casos, bajo ciertos criterios, puede ir más allá de esa distancia, llamada plataforma continental extendida (PCE). El proceso que permite fundamentar los derechos a la PCE requiere una descripción de la forma, profundidad y características geofísicas del lecho y el subsuelo marinos. Aunque las características de la plataforma continental demandan una paciente labor coordinada entre varias instituciones para colecta de datos, que puede durar varios años, esta es una zona que suscita cada vez más atención, estudio e interés por parte de los Estados, pues diversos estudios han confirmado que en ella se acumulan riquezas de petróleo y de hábitats para la vida marina, además de ser esencial para la seguridad de los países. La plataforma continental es una zona que las naciones tratan de asegurar para la explotación de recursos, no tanto del presente como del futuro. Ello explica el número considerable de países que se han apresurado a documentar y solicitar una PCE, solicitudes en muchos casos plagadas de incertidumbres que hacen recordar la figura de los dragones de los territorios inexplorados en los mapas de comienzos de la cartografía.

La extensión La Convención establece un conjunto de reglas aplicables cuando el borde exterior del margen continental se extiende más allá de 200 millas.

UN Periódico No. 170  

UN Periódico No. 170- Universidad Nacional de Colombia - Unimedios.

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