intervención arqueológica un sector muro norte viviendas fronteras mezquita aljama Madinat al-Zahra

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Cuadernos de Madı¯nat al-Zahra¯'

6 Córdoba, 2008

CONSEJERÍA DE CULTURA

Conjunto Arqueológico Mad¯ınat al-Zahra¯' 3


Cuadernos de Madinat al-Zahra Revista de difusión científica del Conjunto Arqueológico Madinat al-Zahra

CONSEJO DE REDACCIÓN (Miembros de la Comisión Técnica de Madinat al-Zahra): Presidente: D.ª GUADALUPE RUIZ HERRADOR Directora General de Bienes Culturales

Vocales: D. JOAQUÍN DOBLADEZ SORIANO Delegado Provincial de Cultura de Córdoba

D. ANTONIO VALLEJO TRIANO Director del Conjunto Arqueológico Madinat al-Zahra

D. MANUEL ACIÉN ALMANSA Universidad de Málaga

D.ª CARMEN BARCELÓ TORRES Universidad de Valencia

D. EDUARDO MANZANO MORENO Profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

D. JUAN SERRANO MUÑOZ Arquitecto

D.ª RUBÍ SANZ GAMO Conservadora del Museo Arqueológico Nacional

COMITÉ CIENTÍFICO D. PATRICE CRESSIER Casa de Velázquez

D. PIERRE GUICHARD Universidad de Lyon II

D. ESTEBAN HERNÁNDEZ BERMEJO Universidad de Córdoba

D.ª M.ª ANTONIA MARTÍNEZ NÚÑEZ Universidad de Málaga

D. ALASTAIR NORTHEDGE Universidad de París I

D. VÍCTOR PÉREZ ESCOLANO Universidad de Sevilla

EDITA: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura

© JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura © Los autores

Imprenta San Pablo, S. L. - Córdoba Sor Ángela de la Cruz, 12 - Teléfono 957 283 306 ISSN: 1139-9996 Depósito Legal: CO. 1.605/2009

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l 24 de agosto de 2006 falleció en Madrid el arquitecto y arqueólogo especializado en el estudio del mundo islámico, Christian Ewert. Inició su carrera investigadora en la década de los años sesenta en España como miembro del Instituto Arqueológico Alemán. Su relación con Madinat al-Zahra se remonta a esos años. Desde 1987 hasta el 2000 formó parte de la Comisión Técnica del Conjunto Arqueológico, que es el órgano de consulta y asesoramiento técnico y científico del mismo, desde donde realizó una importante labor y contribuyó notablemente al desarrollo del Conjunto Arqueológico. A partir de diciembre de 2001, hasta su fallecimiento, fue miembro del Comité Asesor de la Revista Cuadernos de Madı–nat al-Zahra–’. A lo largo de su actividad investigadora realizó importantes aportaciones para el estudio de la arquitectura islámica entre las que cabría destacar, para el ámbito de Madı–nat al-Zahra–’, “Elementos decorativos en los tableros parietales del Salón Rico de Madinat al-Zahra” y “Elementos de la decoración vegetal del Salón Rico de Madı–nat al-Zahra–’: Los tableros parietales”, que culminaron en el estudio específico “Die Dekorelemente der Wandfelder im Reichen Saal von Madı–nat al-Zahra–’: eine Studie zum westumaiyadischen Bauschmuck des hohen 10. Jahrhunderts”. En esta obra lleva a cabo un profundo y detallado análisis de cada uno de los tableros que conforman la decoración del Salón Rico, hecho que la convierte en referencia imprescindible para la compresión de este extraordinario edificio y de la propia ciudad califal. Lamentamos enormemente su fallecimiento ya que supone una gran pérdida para la historia de la arquitectura islámica y para el propio Conjunto Arqueológico, que fue objeto de su invewstigación y con el que mantuvo una fructífera colaboración.

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SUMARIO • ESTUDIOS J. M. HITA RUIZ, J. SUÁREZ PADILLA, F. VILLADA PAREDES Ceuta, puerta de al-Andalus. Una relectura de la historia de Ceuta desde la conquista árabe hasta la fitna a partir de los datos arqueológicos Pág. 11 J. I. BARRERA MATURANA Nuevos graffiti en Madı–nat al-Zahra–’

Pág. 53

L. APARICIO SÁNCHEZ, J. A. RIQUELME CANTAL Localización de uno de los arrabales noroccidentales de la Córdoba califal. Estudio urbanístico y zooarqueológico

Pág. 93

C. DÉLÉRY La cerámica de cuerda seca de Madı–nat al-Zahra–’: descripción y propuesta de valoración histórica

Pág. 133

A. POLVORINOS DEL RÍO, J. CASTAING, S. ROEHRS, A. VALLEJO TRIANO, J. ESCUDERO ARANDA Estudio arqueométrico de loza dorada de Madinat al-Zahra, Córdoba Pág. 165 F. ARNOLD, A. CANTO GARCÍA, A. VALLEJO TRIANO La Almunia de al-Rummaniyya. Resultados de una documentación arquitectónica

Pág. 181

A. LEÓN MUÑOZ, A. ZAMORANO ARENAS El puente de los Nogales, Córdoba. Contribución al estudio de la infraestructura viaria de Madı–nat al-Zahra–’

Pág. 205 7


J. B. SALADO ESCAÑO El puente califal del Cañito de María Ruiz, Córdoba. Resultados de la intervención arqueológica en apoyo a su restauración

Pág. 235

A. J. MONTEJO CÓRDOBA Resultados de la intervención arqueológica en los terrenos de la nueva sede institucional del Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra

Pág. 255

J. I. CANO MONTERO Seguimiento arqueológico realizado en los terrenos ocupados por el futuro edificio de la nueva Sede Institucional de Madinat al-Zahra

Pág. 265

J. I. CANO MONTERO Resultados preliminares de la intervención arqueológica puntual en un sector del muro norte de las viviendas fronteras a la Mezquita Aljama de Madinat al-Zahra

Pág. 275

• CRÓNICA DEL CONJUNTO A. VALLEJO TRIANO, J. ESCUDERO ARANDA A. GARCÍA CORTÉS J. M. MUÑOZ DÍAZ Crónica del Conjunto, años 2004-2007

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Pág. 305


Cuadernos de Madinat al-Zahra 6 (2008), pp. 275-302 ISSN: 1139-9996

RESULTADOS PRELIMINARES DE LA INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA PUNTUAL EN UN SECTOR DEL MURO NORTE DE LAS VIVIENDAS FRONTERAS A LA MEZQUITA ALJAMA DE MADINAT ALZAHRA JUAN IGNACIO CANO MONTERO Arqueólogo

RESUMEN

ABSTRACT

Tras el desplome en 2002 de un sector del muro norte de las Viviendas Fronteras a la Mezquita Aljama de Madinat al-Zahra, se realizó una Intervención Arqueológica Puntual previa a la restauración del sector de muro desplomado. Presentamos aquí una primera interpretación de los datos obtenidos en el proceso de excavación. Se han constado la presencia de 7 fases arqueológicas en la zona estudiada, de las que las dos primeras pertenecen a dos momentos constructivos datables en época califal, documentando muy claramente cambios en la trama urbana inmediata a la zona palatina de la ciudad, que parece vinieron motivados por la reordenación de los espacios que acompañaron a la construcción del Salón Rico. Se han documentado técnicas edilicias distintas a las habitualmente constatadas en el Alcázar, así como una fase de destrucción atribuible a los momentos finales del califato.

After the 2002 collapse of part of the northern wall in the houses near the Main Mosque at Madinat al-Zahra site, an archaeological excavation was carried out before the restoration works in the collapsed wall were made. We present here a preliminary interpretation of the data gathered during the excavation process. Seven archaeological phases have been defined, two of them being dated in the Caliphal Period. Both phases are constructive ones, and both of them document changes in the urban design beside the Palatial zone of the city, which seems to be explained by the spatial reorganization made as the result of the decision to build the so-called “Salón Rico”. Building systems different to the usual ones recorded at the Alcázar, and a destruction phase dating from the last part of the Caliphal Period, have been also documented.

PALABRAS CLAVE KEYWORDS Época califal, Madinat al-Zahra, intervención arqueológica, viviendas fronteras a la Mezquita Aljama, secuencia estratigráfica, trama viaria, sistemas constructivos, evolución urbana, destrucción de la ciudad, restauración del patrimonio

Caliphal Period, Madinat al-Zahra, archaeological excavation, houses near the Main Mosque, stratigraphy, road system, building system, urban change, collapse of the city, heritage restoration. 275


1. INTRODUCCIÓN El desplome de un muro de la Vivienda Frontera a la Mezquita Aljama de Madinat al-Zahra (Lám. 1), ocurrido como consecuencia de las intensas lluvias caídas en el invierno de 2002 (Lám. 2), motivó la redacción de un Proyecto de Intervención Arqueológica de Urgencia, como paso previo a las obras de consolidación y restauración del mencionado muro. Tramitado el proyecto, finalmente fue autorizado como Intervención Arqueológica Puntual (IAP) por la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía con fecha de 16 de diciembre de 2002. El objetivo de la Intervención era el documentar con metodología arqueológica la mencionada estructura, comprobar el grado de conservación de la misma y liberar el trasdosado del muro del empuje de las tierras superiores, todo ello en virtud de los artículos 52.2 y 59 de la Ley 1/1991, de 3 de julio, de Patrimonio Histórico de Andalucía; y del artículo 1.3 y del título IV del Decreto 32/1993, de 16 de marzo, por el que se aprobó el Reglamento de Actividades Arqueológicas. La IAP comenzó el 4 de diciembre de 2003 y se dio por finalizada el 13 de enero de 2004. La intervención se vio afectada por algunas interrupciones fruto de las intensas lluvias caídas durante los primeros días en los que tuvo su desarrollo. Tras la intervención propiamente dicha, y ante los resultados que había ofrecido, decidimos la realización de dos pequeños sondeos de reducidas dimensiones para confirmar algunas cuestiones que fueron suscitadas durante el mes que duró la excavación (a lo que nos referiremos de ahora en adelante como 1ª Campaña de la IAP), así como la excavación de un testigo dejado al sur del corte con el fin de poder estudiar con más detenimiento la estratigrafía del mismo. Estos sondeos, amén de la excavación detenida del testigo no excavado durante el mes de diciembre y enero, fueron realizados con anterioridad al proceso de consolidación y restauración del muro desplomado, concretamente entre el 2 de junio y el de 1 de julio de 2004 (a lo que llamamos 2ª Campaña de la IAP)1. La zona intervenida se encuentra en el yacimiento de Madinat al-Zahra, al NW de la Mez276

quita Aljama de la ciudad califal, en la vivienda situada al otro lado de la calle que circunda la citada mezquita, en concreto sobre el muro de contención NW de dicha vivienda (Figs. 1 y 2; Lám. 1; la Lám. 3 ilustra el área a excavar en el momento de comenzar la intervención). Madinat al-Zahra es una ciudad islámica cuyo perímetro amurallado encierra una superficie de unas 112 ha, parcialmente excavada. Los restos exhumados pertenecen casi en su totalidad al Alcázar, ocupando una extensión de unas 10 ha aproximadamente, y el sector de la Mezquita Aljama de la ciudad y unas viviendas situadas al NW de ésta (VALLEJO, 1995). 2. METODOLOGÍA En el Proyecto de Intervención se establecían dos objetivos fundamentales de la excavación para la que se solicitaba autorización: 1.- La documentación de la secuencia estratigráfica correspondiente a la construcción del muro de contención NW de la vivienda frontera a la Mezquita Aljama de Madinat al-Zahra (Figs. 1 y 2), así como sus características constructivas: dimensiones reales, aparejo, módulo de los sillares empleados. 2.- Conocimiento real del estado de conservación de la estructura de aterrazamiento, con vistas a futuras actuaciones en otros tramos de mismo muro. Para la consecución de dichos objetivos se diseñó una metodología comprendida en tres fases de actuación: Fase 1: donde se acometerían los trabajos de campo mediante la excavación manual del sondeo programado, para lo cual se aplicaría el «método Harris» tanto para la excavación como para el registro arqueológico (HARRIS, 1991); así como la documentación fotográfica y planimétrica del sondeo (BETTESS, 1992). El sondeo no se daría por concluido hasta agotar los niveles arqueológicos relacionados y sus dimensiones iniciales podría verse reducidas o aumentadas si los resultados del mismo así lo


aconsejara, o lo dictaminase el arqueólogo inspector designado para esta IAP. Fase 2: lavado, inventariado y embalado de todos aquellos objetos de cultura material recuperados durante el proceso de excavación, atendiendo para ello a la distinta naturaleza de los materiales exhumados (WATKINSON, NEAL, 2001). El lavado e inventariado del material se ejecutaría a la par que los trabajos de campo; así, en el momento en el cual existiese un volumen de material considerable un operario llevaría a cabo el proceso de lavado. Fase 3: realización de un informe con los resultados de la IAP tras la finalización de la excavación. Las fases previstas en el Proyecto de Intervención se han realizado, como ya hemos documentado en la Introducción, en dos campañas, de manera que tras la primera de ellas y a la vista de los resultados obtenidos, y una vez inventariado el material mueble exhumado, se hizo necesaria y pertinente la realización de dos pequeños sondeos y la excavación de un testigo no excavado durante la 1ª campaña de la IAP. Posteriormente a esta segunda campaña se llevó a cabo la consolidación y restauración del muro desplomado que motivó la Intervención, así como la construcción de un muro nuevo tras él, con la función de estabilizar la sedimentación arqueológica situada tras el muro restaurado con el fin de evitar futuros desplomes de origen gravitatorio. Se ha realizado una intensa labor en lo relativo al material mueble exhumado, consistente en el lavado e inventario preliminar del mismo. Junto a ello, se ha realizado la documentación fotográfica, consistente en una fotografía por bolsa, de todos los materiales muebles recuperados. La mayoría de estos pertenecen a la categoría de material constructivo, concretamente tejas de cronología califal (como ejemplo, véase, Lám. 26). Este material, habitualmente poco estudiado, cuando no descartado totalmente, durante los mismos procesos de excavación, ha sido objeto de una atención particular por nuestra parte. Ello ha sido así debido a la naturaleza de derrumbes de techumbres de las unidades estratigráficas a las que mayoritariamente

pertenecen. Se han reconstruido numerosas tejas en base a los fragmentos exhumados, tomando medidas y realizando observaciones de visu que permitiesen en un futuro próximo la realización de un categorización de estos elementos de cultural material que habitualmente no son objeto de estudios concretos. Dado el gran volumen de material constructivo exhumado, una vez lavado y obtenidos los datos pertinentes para un estudio futuro, un buen porcentaje de ellos ha sido reenterrado en la misma zona excavada, durante el proceso de consolidación y restauración llevado a cabo una vez terminada la 2ª Campaña de la IAP. Algunas de las piezas obtenidas han pasado al Taller de Restauración del Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra, en el que han sido objeto de restauración (ejemplo de lo cual es el ataifor en verde-manganeso ilustrado aquí en un momento intermedio de su proceso de restauración (Lám. 27). La relación del material obtenido, conservado en bolsas, se detalló en el Anexo C de la Memoria Preliminar de la Intervención; del proceso de inventario y tablas por tipo de material exhumado, así como del material finalmente reenterrado y la ubicación final del mismo se da cuenta en un Apéndice que acompañaba a la Memoria Preliminar de la Intervención. Se han tomado muestras de sedimento de las unidades de sedimentación anteriores a la fase identificada como de saqueo y expoliación del yacimiento, así como también muestras de sedimento para posible análisis polínico. Todo el material mueble exhumado ha sido depositado en el Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra, ya sea en sus almacenes de material procedente del yacimiento, ya en el mismo yacimiento, reenterrado en la zona objeto de intervención. En lo relativo a la estrategia de la excavación arqueológica, definida como la realización de un sondeo dispuesto al NW del muro de contención de la vivienda que ya hemos indicado (Lám. 1), con unas dimensiones de 11,5 metros de largo por 3,5 m de ancho, advertimos aquí que fue alterado desde el comienzo mismo de la intervención arqueológica. Los cambios fueron motivados fundamentalmente por la fuerte pendiente de la terraza en la que había que trabajar, lo que aconsejó, en aras de reducir los riesgos personales derivados la 277


actividad, ampliar la anchura del sondeo hasta acoger la totalidad de la pendiente que se encuentra al NW del muro desplomado, con el fin de eliminar los niveles superiores de sedimentación, en posición inestable debido a su naturaleza así como a la incapacidad de predecir la ausencia de lluvias desestabilizadoras de la pendiente dada las fechas en la que comenzamos la intervención, y dotar de estabilidad, mediante la realización de bancales, a dicha pendiente, evitando así un más que probable derrumbamiento en el transcurso de la excavación. La ampliación de la achura del Sondeo motivó la reducción de la longitud del mismo a fin de adecuarnos al tiempo disponible para la realización de la intervención. No obstante, esta reducción en la longitud del sondeo se adecuó a las dimensiones del muro desplomado que había motivado la intervención. De esta forma, el sondeo inicialmente previsto, se convirtió en un Corte (Figs. 1 y 2) de forma aproximada cuadrada (Fig. 3; Lám. 3), y dimensiones de 7,50 m en su lado NW; 8,64 m en su lado NE; 7,98 m en su lado SE y 8,80 m en su lado SW, adaptándose las mismas tanto a la longitud del muro desplomado como a la anchura de la pendiente de la terraza que ocupaba su trasdosado. En este Corte, se excavaron 5 bancales escalonados, hasta llegar a una distancia que pareció apropiada para acometer una excavación en profundidad en la sedimentación que ocupaba el trasdosado del muro desplomado. Este espacio rectangular, de lados de 7,73 x 3,90 x 7,98 x 3,99 m, ha sido denominado Cata; ante la aparición de un nuevo muro más o menos paralelo al muro desplomado, se optó por no excavar al NW del nuevo muro, de forma que se dejó en testigo una franja rectangular en el lado NW de la Cata sin excavar (la última UE excavada en este testigo fue la 11) una vez alcanzada la fase de abandono y destrucción del yacimiento. Con posterioridad, en la segunda campaña se realizaron dos sondeos en la zona entre el muro desplomado y el muro paralelo a él a su NW, con el objetivo de dilucidar la cronología de este último y asegurar las hipótesis conformadas durante la excavación en relación a la existencia de un pavimento previo a la construcción del muro desplomado. Las dimensiones de dichos sondeos han sido de 2 x 0,90 m el Sondeo 1 y de 1,5 x 0,75 m el Sondeo 2. Las 278

denominaciones anteriores (Corte, Bancal, Cata y Sondeo) se han usado utilizado en las descripciones de las unidades estratigráficas (UUEE)2 y en la procedencia de los materiales incluidos en cada bolsa3. Como hemos señalado anteriormente la variación en la estrategia de excavación respondió a la necesidad de extremar las medidas de seguridad durante la ejecución de los trabajos, no habiéndose por ello traicionado los objetivos iniciales de la Intervención Arqueológica. La aplicación de la metodología aquí explicitada ha permitido la determinación tipológica de las estructuras aparecidas, la reconstrucción del proceso de formación del yacimiento, así como la recuperación de datos relativos a la evolución de la ocupación en la zona de la ciudad donde ha tenido lugar la IAP, e información que han ayudado a la consolidación y restauración del muro cuyo desplome motivó la Intervención. 3. PERIODIZACIÓN. SECUENCIA ESTRATIGRÁFICA La excavación de las distintas unidades de estratificación con el registro de sus relaciones estratigráficas y la toma de datos relativos a su composición y altimetría permite establecer una periodización aproximada de las distintas actividades constructivas y destructivas llevadas a cabo en el lugar objeto de estudio a lo largo del tiempo. En este sentido, hemos de señalar que la periodización que proponemos no se verá confirmada hasta que no se haga un estudio detallado de la cultura material exhumada, fundamentalmente del registro cerámico de la excavación, por lo que, insistimos en el carácter provisional de la periodización propuesta. Un estudio preliminar del material mueble exhumado en el transcurso de la excavación ha confirmado plenamente la periodización propuesta, aunque, insistimos, la confirmación de esta ha de esperar a los resultados de un concienzudo estudio del material mueble. No obstante, las relaciones estratigráficas son fundamentales a la hora de adscribir las distintas UUEE a una fase concreta de la evolución histórica del solar. La secuencia estratigráfica, es pues, la base de toda periodización. Hemos organizado la periodización con base en dos categorías principales, periodo y fase; la


primera de ellas, periodo, atiende a un concepto histórico en su definición, y la segunda a unos criterios puramente arqueológicos. Se han distinguido 7 fases de ocupación que han sido agrupadas en 4 periodos, adoptando para ello los grandes periodos históricos establecidos generalmente para la historia del yacimiento y su entorno. En la descripción que sigue hemos usado convencionalmente una orientación arbitraria que consiste en atribuir a cada límite de nuestro corte, más o menos cuadrangular, una orientación relativa, de manera que tenemos un lado N (en realidad NE), otro S (SW), otro W (NW) y otro E (SE). Las orientaciones absolutas pueden obtenerse a partir de los planos que acompañan el presente trabajo. En el listado de UUEE presentadas en el Anexo A de la Memoria Preliminar, se le atribuye a cada UE una cronología. Igualmente la periodización propuesta, se representa igualmente en la Matriz Harris (Anexo B de la Memoria Preliminar) que se ofrece como diagrama cronológico de la secuencia estratigráfica que a continuación se explica sucintamente. 3.1. Periodo geológico En este periodo hemos situado la Fase 0, a la que pertenece la Unidad geológica documentada. – FASE 0 A esta fase pertenece una UE, la 40, que conforma el nivel geológico, arqueológicamente estéril. Se trata de las arcillas rojizas típicas del subsuelo geológico de Córdoba y su entorno. Presentan intercalados algunos fragmentos de esquisto de pequeñas y medianas dimensiones, procedentes de materiales geológicamente más antiguos de Sierra Morena. La gran compactación de estas arcillas explica su alta dureza. En nuestra intervención han sido documentadas solamente en el perfil E de nuestra Cata, en su mitad sur, justo por debajo de la UE 24, en una zona muy limitada. No se ha documentado su buzamiento en la intervención, aunque indirectamente podemos concluir en que fue NW-SE. Sólo se limpiaron y se picaron un poco para asegurarnos que estábamos ante un estrato arqueológicamente estéril de arcillas.

3.2. Periodo califal (siglo X) (Figs. 7 a 13; Láms. 1 y 10 a 25) En este periodo hemos documentado dos fases constructivas en la ocupación de época islámica califal que tiene lugar en la zona del yacimiento de Madinat al-Zahra excavada en nuestra intervención. Se trata de las dos únicas fases de ocupación documentadas en la excavación, identificables como fases de actividad constructiva. La primera de ellas supone igualmente la primera fase de ocupación documentada en la intervención. En conjunto suponen la ocupación mediante la construcción de una zona pavimentada, posiblemente de acceso común, y probablemente identificable como la prolongación de la calle que rodea al N la Mezquita Aljama de Madinat al-Zahra, y su alteración posterior debido a la ocupación de parte de esta zona pavimentada de una ampliación hacia el N de la llamada vivienda frontera al NW de la Mezquita Aljama, lo que supuso la amortización de algunos tramos de la calle, así como la eliminación de la zona pavimentada propiamente ocupada por la ampliación de la mencionada vivienda. Durante la excavación, nos hemos visto obligados a numerar algunas estructuras que no se situaban propiamente dentro de nuestro Corte, pero que, necesariamente debían ser tenidas en cuenta para la interpretación de la secuencia estratigráfica, dado que hemos excavado al NW de un muro que delimitaba un espacio también a su SE, existiendo relaciones entre unidades estratigráficas a ambos lados del mismo. – FASE 1 Supone la adecuación del sustrato geológico existente mediante una regularización de su superficie (UE 54) y la construcción de la vivienda frontera a la Mezquita Aljama, para lo que se cavó una zanja (UE 50) en las arcillas que sirvió para levantar el muro de sillería 21, límite N de la mencionada vivienda. Al N de esta, y sobre las arcillas regularizadas, se extendió un pavimento (UE 24) de sillares de calcarenita y mampuestos de esquisto azul ocupando los espacios entre los sillares. Este pavimento ha sido documentado en la excavación en tres zonas concretas: bajo el muro 15 (de la Fase 2), al que sirvió de cimentación (UE 24) y en los dos sondeos practicados al NW (UE 38 y 35) de dicho 279


muro 15. Al SE de este muro 15, la observación de las estructuras allí excavadas en la década de los 70, permite identificar hipotéticamente algunos sillares de orientación y buzamiento distintos a los de su contexto inmediato, como probables restos de esta pavimentación original. Este pavimento (UE 24=35=38), pese a la poca extensión de él que ha podido ser documentada en nuestra intervención (ver Figs. 8 y 11), presenta un evidente paralelo en los pavimentos que rodean el espacio ocupado por la Mezquita Aljama de Madinat al-Zahra, y es probable que fuese continuación del paralelo al lado norte de la misma. El buzamiento del pavimento documentado es SW-NE, lo que refuerza esta interpretación. Con respecto a su límite norte, no hemos podido documentarlo directamente en nuestra intervención, aunque una estructura conformada por dos sillares calizos (UE 19) (Lám. 18), bien pudieran tratarse, dada la cota a la que se han documentado y al hecho de que su anchura, aunque no la conocemos de manera precisa, excede a la del muro 18 que se le superpone, de su límite norte, marcando un posible andén de sillería (en contra de esta interpretación estaría la orientación paralela al pavimento 24 de ambos sillares, algo escasamente documentado en los andenes perimetrales hispanomusulmanes). Esta estructura 19 ha sido pobremente documentada, pues su excavación consistió básicamente en su limpieza. En resumen, de esta primera fase de ocupación se han conservado evidencias de la construcción de la vivienda frontera a la Mezquita Aljama, de un pavimento, posiblemente de calle, y, de un probable andén que cerraría esta calle al norte. En relación a la cronología de esta fase, dado que no hemos excavado bajo ella, y que de acuerdo nuestra lectura del perfil provocado por la interfacie 49 de la fase siguiente, se asienta en el nivel geológico, no contamos con una fecha post quem. Pese a ello, su coincidencia tanto en materiales como en diseño con las calles que rodean a la Mezquita Aljama, así como la fecha ante quem obtenida de los rellenos que supusieron su amortización en la fase siguiente, nos permiten situarla fácilmente en un momento cercano al inicio de las obras de construcción de Madinat al-Zahra, muy posiblemente en el mismo momento de construcción o inmedia280

tamente posterior a la construcción de la Mezquita Aljama (936-940). – FASE 2 A esta fase pertenecen el mayor de número de las UUEE documentadas en la intervención. Se trata de una segunda fase de actividad constructiva, para la cual se amortizó el pavimento 24=35=38 de la fase anterior, dando lugar a un nuevo uso del espacio, que al sur del muro 15 (el muro cuyo desplome motivó la IAP) consistió en la ampliación de la vivienda frontera al NW de la Mezquita Aljama, y al norte del mismo la construcción de un pasillo entre este muro 15 y un nuevo muro (UE 9), con un pavimento a una cota sensiblemente superior a la de los pavimentos de la vivienda frontera. Lo que hemos detectado en la intervención es que el pavimento 24=35=38 de la Fase 1 se cortó (UE 49) verticalmente y se desmontó totalmente al E del muro 15, mientras que fue amortizado (aunque también sufrió cierta destrucción, con las UUEE 55 y 59) al W y bajo el mismo muro 15. Para decirlo sencillamente, al E del Muro 15 se destruye el pavimento y al W se rellena. La interfacie 49 marca el límite NW al que llegó la destrucción completa del pavimento 24=35=38; sobre este límite se levantó un muro de sillería a soga y tizón, de unos escasos 50 cm de anchura que se adaptó en su hilada inferior al buzamiento del pavimento que amortizó, por lo que su fábrica no es todo lo regular que pudiera esperarse al tratarse de Madinat al-Zahra, aunque es obvio que estamos en una zona externa al Alcázar. Este muro 15 se entregaba al muro 21 de la fase anterior de doble anchura a la del nuevo muro 15, y al muro 20 que es construido también paralelo al 21, para lo que se rompe el andén 19 con la zanja 60. Los tres muros (21, 15 y 20) delimitan una habitación pavimentada con mortero de cal pintado a la almagra (UE 22), y revestidos sus paramentos igualmente con mortero de cal pintado con un zócalo rojo almagra de unos 63 cm de altura, y blanco el resto. En esta habitación, en su lado sur corrió un probable andén de sillares (UE 23), que también fue revestido por el pavimento 22. Al norte del muro 20, sobre la estructura 19 se levantó un muro de sillería 18 (Lám. 17) –de anchura poco mayor que 15– y que muy proba-


blemente se entregaba al muro 20, aunque esta relación la hemos perdido debido a la destrucción parcial del muro 18, fruto con mucha probabilidad del desplome del muro 15 que también lo afectó y de los efectos de las excavaciones llevadas a cabo en la década 1970. Como resultado de lo señalado hasta ahora, se formó en esta fase un límite constituido por las caras occidentales de los muros 21, 15, 20 y 18. A occidente de esta línea se respetó el pavimento 24=35=38 de la fase anterior, aunque desde luego fue afectado por la interfacie de arrasamiento, que en ese espacio ha sido documentada en los dos sondeos practicados, y numerada como UE 55 (Sondeo 1) y UE 59 (Sondeo 2). La UE 55 supuso igualmente el corte vertical del pavimento 38 (=24=35) en la mitad N del Sondeo 1, al sur del cual se ha documentado una estructura de mampuestos más o menos regulares de calcarenita (UE 56) que conforma un espacio libre de obra alargado en el que la presencia de un sedimento oscuro de contenido orgánico (UE 30) hace posible su identificación con una canalización. Al sur, en el perfil que se ha limpiado sobre el posible anden 19 de la fase anterior, se observa un relleno de piedra caliza, tejas, esquisto y algún ladrillo (numerada igualmente como 56) que parece ser la infraestructura para la canalización conformada por una teja (UE 57) cubierta por una losa de calcarenita (UE 58). Esta última canalización parece dirigirse hacia la posible canalización documentada en el Sondeo 1, lo que confirma igualmente la consideración de las respectivas cotas, mas altas las de la canalización 57 que las de la canalización conformada por las UE 56 y la interfacie vertical 55 que corta al pavimento 38, así como el fuerte buzamiento que presenta la base de la canalización 57. A una distancia aproximada de 1,60 metros de la línea formada por las caras occidentales de los muros 21, 15, 20 y 18, se levantó sobre una cimentación de tierra con cal, muy dura (UE 33=36), tras haber regularizado la superficie del pavimento 35=38, mediante la UE 34=37, el muro 9, constituido por mampostería de grandes mampuestos calizos, mampuestos de esquisto, y algunos sillares de calcarenita (Fig. 11). La composición de este muro, hace pensar en una reutilización de materiales del pavimento de la fase anterior, pues son los mismos

que dominan en la composición del pavimento 24=35=38. El espacio entre el muro 9, una vez levantado, y la línea formada por las caras occidentales de los muros 21, 15, 20 y 18 (estas dos últimas, que son las que hemos podido documentar en la intervención, no careadas a plomo, lo que puede observarse en el Fig. 12) se rellenó entonces con tierra en la que abundaban los restos constructivos, como restos de mortero de cal, tejas, fragmentos de caliza violácea con mortero de cal adherido, etcétera; así como algunos fragmentos de cerámica. Todos estos rellenos (UUEE 26, 27=32, 28, y 29) levantaron el nivel, con respecto al pavimento 24=35=38, a una cota media de 183,20 cm, amortizando dicho pavimento definitivamente. Sobre dichos rellenos se dispuso un pavimento de tierra (UE 25=31) batida con abundancia de mortero de cal, utilizado con profusión sin duda para dotarlo de consistencia. En el muro 9 se labró una canaleta vertical (UE 46) para albergar una canalización de atanores (UE 45) que muy probablemente recogía agua de las techumbres que apoyaban en dicho muro. Esta canalización es con casi total seguridad la misma que hemos llamado UE 43, para cuyo tendido se cavó una pequeña zanja (UE 44) en los rellenos entre los muros 9 y 15, cubierta después por un sedimento arenoso (UE 42) y por una gruesa capa de mortero de tierra y cal, muy similar al usado en la cimentación del muro 9. Desconocemos la dirección que tendría esta canalización, que se interrumpe al llegar al muro 9, pero es probable que abasteciera la cisterna que existe en la ampliación de la vivienda frontera a la Mezquita Aljama, pues de hecho en el andén 23 existe un rebaje longitudinal en sus sillares que pude interpretarse como asiento de una canalización de atanores. En el lado norte del pasillo conformado entre el muro 9 y los muros 21, 15, 20 y 18, se dispuso, sobre el pavimento 25, un rebanco de sillarejos (UE 13), enlucido con mortero de cal (UE 12) cuyos sillarejos presentan evidencias de un posible agujero que al coincidir verticalmente con la canalización de teja 57 anteriormente descrita, nos hace pensar en que por ahí pasaría otra canalización de atanores, que recogería agua de la techumbre sostenida por el muro 18. No obstante, ante la existencia de un rebanco 13, cabe la 281


interpretación de que estemos ante una letrina, aunque esta última interpretación es mas dudosa dado el relleno encontrado al final del recorrido, en la canalización descrita anteriormente entre el pavimento 38 y la estructura 56; concretamente nos referimos a la existencia de un estrato de tejas (UE 29) colmatando dicha canalización sobre el relleno orgánico 30. En resumen, en esta segunda fase, tiene lugar la construcción en la zona de nuestra intervención, de una ampliación de la vivienda frontera a la Mezquita Aljama, al NW de la cual se dispuso un pasillo sobreelevado, delimitado por el muro 9, fruto del relleno con diverso material constructivo. Igualmente, se dispuso la evacuación de las aguas pluviales de las techumbres, recogidas mediante canalizaciones, y la infraestructura para la salida o almacenamiento de esas aguas. En el listado de unidades estratigráficas se han atribuido estas UUEE a dos subfases, 2A y 2B, siendo la distinción entre ambas, únicamente que se trate de las UUEE que forman parte de la una primer momento constructivo en que se levantaron los muros 9 y 15, 20 y 28, así como la infraestructura que supone la canalización 57, y aquellas otras que son unidades que se superponen a las anteriores, y que son el relleno del espacio delimitado entre el muro 9 y los muros 21, 15, 20 y 18. Aunque constructivamente podemos tratarlas como dos subfases, realmente constituyen una sola fase, y no tiene mucho sentido la distinción por lo que no la hemos utilizado en esta explicación. En lo relativo a la cronología, viene esta en primer lugar determinada por la datación plenamente califal de los materiales hallados en los rellenos, así como por la edilicia de los muros de la ampliación de la vivienda frontera. El muro 9, que presenta un aparejo ciertamente atípico en Madinat al-Zahra, dado que los materiales cerámicos que componen los rellenos que se le entregan, aunque muy escasos dadas las reducidas dimensiones de los sondeos en los se han excavado, no pueden ser llevados a momentos posteriores al califato. Su aparejo se puede explicar no obstante por dos circunstancias: la primera, claramente constatable, es la reutilización de material proveniente de la destrucción del pavimento 25=35=38, lo que igualmente está avalando una cronología similar a 282

la otorgada a los muros 15, 20 y 18; la segunda, el hecho de que se trate de un muro que realmente no fuera visible dado que quedaría oculto por la vivienda frontera a la Mezquita Aljama. A favor de una misma data de construcción tanto para el muro 9 como de los muros 15, 20 y 18 está el hecho de que los mismos rellenos se entregan a los ambos muros, y sobre todo, que la línea occidental formada por la cara de los muros 15, 18 y 20 no presenta un careado vertical a plomo bajo el nivel del pavimento 25=31, lo que claramente pone de manifiesto que en el momento de su construcción se tenía previsto que dicha cara no fuese vista, motivo por el que no se cuido su careado. Su aparejo atípico no debe ser motivo suficiente para poner en duda una cronología califal, dado que, en primer lugar, estamos en una zona de Madinat al-Zahra exterior al Alcázar de la ciudad, y, en segundo lugar, otros ejemplos de aparejos no regulares de piedra, bien es verdad que escasos, han sido documentados precisamente en el entorno inmediato de la zona intervenida. La cronología califal de esta fase constructiva viene, en último término, dada por los estratos que cubrían al pavimento 25, pertenecientes a la fase siguiente, y cuyos materiales fechables son claramente califales, marcando un claro terminus ante quem para esta Fase 2. Pensamos que esta segunda fase pudo darse en un momento del tercer cuarto del siglo X. 3.3. Periodo postcalifal (siglo XI) (Figs. 5, 6, 9 y 10; Láms. 6 a 10, 24 y 25) En este periodo hemos reconocido una fase en la que tiene lugar el abandono y la destrucción de las estructuras excavadas, con la consiguiente ausencia de ocupación, al menos, en esta zona del yacimiento. Aunque la hemos encuadrado en el periodo postcalifal, realmente su fecha debió coincidir con la data histórica que tenemos para las primeras destrucciones y saqueos llevados a cabo en Madinat al-Zahra, o en momentos inmediatamente subsiguientes. En todo caso, es muy probable una datación del siglo XI, posterior a 1009, para esta Fase 3. Los materiales cerámicos exhumados avalan esta datación, pues no hemos encontrado ítem alguno de una cronología postcalifal.


– FASE 3 Esta fase supone el abandono del espacio surgido al NW del muro 15 en la fase anterior, así como el derrumbe de las techumbres de las estructuras aledañas y de los mismos muros 15 y 9 construidos en la fase anterior. Por último, la conformación de un estrato de abandono con actividad orgánica sobre estos derrumbes marca el definitivo abandono del sitio, al menos en la zona intervenida. Con posterioridad a esta fase no tenemos mayores evidencias de la ocupación estable del lugar, pues la fase siguiente no supone sino una ocupación no estable, fundamentada únicamente en el uso del yacimiento como cantera de materiales constructivos. Esta fase se inicia con la formación de un estrato de abandono, de tierra arcillosa con restos de carbones y huesos de animales (UE 16) a la par que abundantes restos cerámicos (muchos de ellos pertenecientes a varios vasos cerámicos de los que se conserva un alto porcentaje de la pieza), que en su mayoría fueron hallados cercanos al rebanco 13 de la fase anterior, sugiriendo un posible uso de este. Dichos materiales son plenamente califales, y entre ellos hemos recuperado fragmentos de marmitas, jarras y jarros, y singularmente un ataifor, conservado casi completamente, aunque fragmentado, del Tipo I de Escudero (ESCUDERO, 1991). Sobre este estrato 16 se superponen estratos de derrumbe de techumbre y muros (UE 8 y 10), entre los que se intercala un estrato arcilloso con abundante picadura de esquisto (UE 47), de interpretación no aclarada por el momento. Cubriendo el estrato 8, así como la interfacie de destrucción (UE 51) del muro 9 y la canalización 45, se disponía el estrato 39, que presentaba también abundantes restos cerámicos, aunque estos sin la conexión de los hallados en la UE 16, sugiriendo un estrato de formación lenta con base en materiales procedentes de otras zonas del yacimiento. Entre los materiales provenientes de este estrato 39, destaca una base de ataifor en verde y manganeso con la representación de una cabeza humana (Lám. 28). Tanto el estrato 10 como el 8 son el producto de los derrumbes de los muros 9 y 15 y sus techumbres sobre el espacio pavimentado entre ambos en la fase 2. La UE 10 parece provenir del derrumbe de la línea de muros 21, 15, 20 y 18 dado que las

tejas presentan una dirección general con las partes más anchas hacia el NW, lo que parece indicar que provienen de un tejado con buzamiento SE-NW, seguramente el tejado de la vivienda frontera en su vertiente occidental. No obstante junto a las tejas han aparecido restos de mampuestos calizos que son más propios del muro 9, particularmente uno que apareció con el rebaje para la canaleta 46, destinada a albergar la canalización de atanores 45, en el muro 9. En el estrato 8, no existe una dirección aparente de las tejas que componen el derrumbe, pero sí parece estar claro que las abundantes piezas de sillería pertenecen a la destrucción de los muros 15, 20 ó 18. En todos estos niveles ha aparecido bastante cerámica, aunque la mayoría proviene del estrato 16. No obstante suponen los estratos más ricos en material mueble de la excavación. Las tejas exhumadas responden a una tipología variada, aunque existe un tipo que resulta más frecuente (Lám. 26), con pastas rojizas o amarillentas, o ambas. Un estudio detenido de los datos obtenidos en las mediciones llevadas a cabo en las tejas que se han podido reconstruir permitirá aquilatar la definición de estos tipos. La cronología de esta fase viene determinada en primer lugar por la datación del material mueble que se ha obtenido mediante su excavación, que como hemos mencionado responde a la tipología de la cerámica del periodo califal, tanto para al-Andalus en general (ACIÉN et al., 1995), como para Córdoba (FUERTES, 2000 y 2002), en particular la propia Madinat al-Zahra (VALLEJO, ESCUDERO, 1999; ESCUDERO, 1991). Los fragmentos de ataifor descubiertos son asignables al Tipo I de Escudero, plenamente califales, y para la decoración del mejor de los conservados (Lám. 27), poseemos paralelos para su diseño tanto en Córdoba (FUERTES, 2002: n.º 13/99: p. 69-70, fig. 45.1, lám. 13) como en la alcazaba de Mértola en Portugal (Le Vert…, 1995: 102-103, n.º 77), ambos de cronología califal. No obstante son las noticias históricas las que nos proporcionan un terminus post quem para la formación de la Fase 3, concretamente las que hacen referencia a los primeros eventos de destrucción y saqueo de Madinat al-Zahra, a partir de 1009. 283


3.4. Periodo postcalifal a contemporáneo (Figs. 3, 4, 9 y 10; Lám. 5, 24 y 25) En este periodo hemos reconocido una fase que hemos interpretado como la de saqueo continuado de materiales de construcción en Madinat al-Zahra. – FASE 4 Aunque en nuestra intervención no hemos reconocido evidencia alguna de zanjas de robo, sí se ha identificado una Fase 4 para la que una posible interpretación es que su formación sea debida al desecho de materiales pétreos no escuadrados en el proceso plurisecular de saqueo del yacimiento. Estamos pues, ante el resultado del expurgo de restos de sillares mal conservados o fragmentos producidos en el mismo proceso del saqueo, que fueron desechándose ladera abajo de la terraza media de Madinat al-Zahra. En estas acumulaciones de fragmentos de mampuestos calizos (UE 5 y 11) no se han detectado apenas fragmentos con lados careados, ni apenas regularizados, lo que evidencia una selección en el material depositado. Entre ambas UUEE se detectó un estrato arenoso y color amarillento que contenía material hispano-musulmán muy rodado. Finalmente, sobre la UE 5, en una zona deprimida de ella, se formó la UE 3, con igual material, y producto seguramente de la degradación de la caliza a la intemperie ante la acción de agentes físico-químicos. Su cronología es incierta, aunque es claramente postcalifal por su composición y su duración en el tiempo la podemos extender a gran parte de la vida del yacimiento desde su abandono en la fase anterior hasta la aparición de material contemporáneo en los estratos de la sedimentación. El material mueble es poco significativo, aunque abundan los tipos plenamente califales. 3.5. Periodo contemporáneo (Figs. 9 y 10; Láms. 1 a 4, 24 y 25) En este periodo hemos reconocido tres fases de ocupación que ocupan la vida del yacimiento desde mediados del siglo XIX, con huellas de la actividad principal durante el siglo XX, la investigación arqueológica. 284

– FASE 5 Viene determinada por la finalización de la actividad del saqueo de la fase anterior, y la formación de una UE 2 de origen natural, rica en materia orgánica y que supone un momento de pausa en la actividad en el yacimiento, pues en ella se desarrolló un actividad orgánica, fue suelo, fruto de la cual son los abundantes restos de raicillas que formaban parte de la UE 2. Su cronología es contemporánea, probablemente de fines del siglo XIX, dado que entre los materiales aparecidos, entre los que prevalecen fragmentos rodados hispanomusulmanes, se ha identificado el fondo metálico de un cartucho de postas. – FASE 6 Supone el comienzo de la actividad arqueológica en esta zona del yacimiento, algo circunscrito al tercer cuarto del siglo XX, concretamente a la década entre 1966 y 1975, cuando tiene lugar la excavación de la Mezquita Aljama (PAVÓN, 1966) y posteriormente la de las Viviendas Fronteras a ella. De esta momento de las excavaciones hemos identificados las UUEE 4 y 17, una pequeña zanja longitudinal que pudo servir de camino de evacuación de tierras, o camino simplemente para acceder a la terraza donde está situada la Mezquita durante los periodos de actividad arqueológica. La UE 53 es el límite NW de la excavación de las viviendas fronteras (Lám. 1), mientras que la UE 1 podemos identificarla como la capa superficial que comienza formarse una vez la actividad arqueológica cesa en la zona, mediados de la década de 1970. – FASE 7 Última fase de las documentadas en la excavación, de cronología contemporánea. Corresponde al desplome del muro 15, provocado en última instancia por las intensas lluvias caídas entre finales de 2001 y principios del 2002. El desplome provocó la formación de una interfacie (UE 48) y la formación de un nuevo depósito (UE 7), producto de la destrucción parcial de varias de las UUEE que conforman el registro arqueológico de esta zona del yacimiento. Su cronología, que conocemos documentalmente, es de comienzos del Siglo XXI.


4. INTERPRETACIÓN HISTÓRICA PRELIMINAR Una vez expuesta la secuencia estratigráfica documentada a lo largo de la IAP queremos sintetizar aquí la información histórica que su análisis nos puede deparar. Los resultados alcanzados por esta intervención han confirmado plenamente la existencia de varias fases constructivas en Madinat al-Zahra. Científicamente, lo más sobresaliente es la constatación de que la zona de la vivienda frontera al NW de la Mezquita Aljama de la ciudad colindante con el muro de estudio, en realidad se trata de una ampliación de la misma en una fase posterior a su construcción. Con anterioridad el espacio comprendido por esta ampliación estaba ocupado probablemente por una calle de dirección SE-NW, cuyo pavimento fue cortado para la construcción de la ampliación de la mencionada vivienda hacia el norte. El muro investigado, que no esta trabado con el llamado muro de contención NW, se levantó sobre el pavimento de dicha calle, reutilizándolo como primera hilada. Esta ausencia de traba y cimentación, así como una edilicia menos cuidada, explica que haya sido este sector del muro precisamente el que haya cedido al peso del potente relleno, principalmente de restos de sillares sin escuadrar la mayoría, que conforma la zona superior de la terraza al NW del trasdosado del muro. Este relleno, en principio, es interpretable como la acumulación de fragmentos de piedra no reutilizable que se fue descartando en el plurisecular proceso de expoliación del yacimiento, tras su destrucción y abandono. Se ha constatado igualmente que el muro objeto de investigación había sufrido un derrumbe con anterioridad al comienzo del expolio del yacimiento, el cual vino a caer sobre un potente paquete de tejas, producto seguramente del derrumbe de los tejados de las estructuras pertenecientes a la vivienda frontera al NW. Estos derrumbes cayeron sobre un muro situado paralelo al que motivo la intervención, al NW del mismo, del cual sólo se ha documentado su paramento SE. Se trata de un muro realizado con mampuesto de módulo irregular, algo inusual en Madinat al-Zahra.

La segunda fase constructiva documentada en la excavación, que supuso la ampliación de la vivienda frontera y la amortización de la posible calle mencionada, levantó igualmente un muro, de edilicia mucho menos cuidada, paralelo al anteriormente llamado muro de contención, que lógicamente ante la vista de los resultados obtenidos ha de perder dicha denominación, pues no es un muro con esa función, sino sólo con la de cerrar un espacio. Tras él se formó un nuevo espacio en época califal del que tan sólo hemos podido atisbar que sirvió para acometer la construcción de algunas infraestructuras relacionadas probablemente con la recogida y transporte de agua de lluvia a zonas más bajas de Madinat al-Zahra. Es destacable aquí la intensa presencia del agua a través de estructuras relacionadas con su captación, conducción y almacenamiento, que existen en las llamadas viviendas fronteras al la Mezquita Aljama de Madinat alZahra. Finalmente, en la excavación se han podido evidenciar ya las huellas dejadas por la propia actividad de investigación arqueológica llevada a cabo durante casi un siglo en el yacimiento. 5. VALORACIÓN FINAL DE LOS TRABAJOS REALIZADOS La excavación realizada en la zona objeto de estudio ha deparado muy interesantes datos que vienen a sumarse al corpus que se ha venido adquiriendo gracias a la investigación arqueológica desarrollada en Madinat al-Zahra desde hace casi un siglo. Los resultados de la excavación han sido muy satisfactorios, tanto desde el punto de vista científico, como desde la perspectiva de la consolidación y restauración de las estructuras arqueológicas que conforman el yacimiento, de acuerdo con el obligado deber de su preservación. Científicamente, a la constatación de dos fases constructivas también en el entorno de la Mezquita Aljama, los resultados de la intervención abren nuevos interrogantes que sólo la investigación paciente y continua podrá resolver. Igualmente la excavación ha ofrecido un buen conjunto de materiales, que aunque con escasa capacidad museística, si pueden abrir el camino para investigaciones futuras sobre elementos de la cultura material medieval 285


habitualmente orillados por la investigación; es el caso del material constructivo, y particularmente de las tejas aparecidas en la excavación, de las que la gran cantidad de datos tomados en su inventario preliminar permitirán en un futuro próximo aproximarnos a un conocimiento mucho más detallado del que actualmente tenemos. La intervención arqueológica también ha ayudado a la restauración y consolidación del muro que la ocasionó, identificando materiales entre los distintos derrumbes, medievales y contemporáneos, y proponiendo su reubicación en el muro restaurado. Igualmente, por medio de la intervención se ha conseguido aliviar y estabilizar las cargas soportadas por el muro que había sufrido el desplome, siendo deseable que similares actuaciones, en este caso con carácter preventivo, se lleven a cabo al sur y norte del muro intervenido, dada la inestabilidad de dichas pendientes.

FUERTES SANTOS, M. C. (2002): La Cerámica Califal de Cercadilla. Sevilla, 2002 HARRIS, E. C. (1991): Principios de Estratigrafía Arqueológica. Barcelona. Le Vert… (1995): Le Vert et le Brun de Kairouan à Avignon, céramiques du Xe au XVe Siècle, Musées de Marseille - Réunion des Musées Nationaux. Marseille, 1995. PAVÓN MALDONADO, B. (1966): Memoria de la excavación de la Mezquita de Madinat alZahra. Madrid. VALLEJO TRIANO, A. (1995): “El proyecto urbanístico del estado califal: Madinat al-Zahra”, La arquitectura del Islam occidental. Barcelona, pp. 69-81. VALLEJO TRIANO, A.; ESCUDERO ARANDA, J. (1999): “Aportaciones para una tipología de la cerámica común califal de Madinat al-Zahra”, Arqueología y Territorio Medieval 6, 13376 WATKINSON, D.; NEAL, V. (2001): First Aid for Finds. London, 3.ª ed., reimp.

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NOTAS 1. El equipo humano ha estado formado por un arqueólogo, Juan I. Cano Montero, y 4 peones de albañilería durante la 1ª Campaña. Durante la 2ª Campaña fueron dos los peones que desempeñaron las labores de excavación junto al mismo arqueólogo. El personal del Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra ha colaborado activamente en las labores de documentación fotográfica y planimétrica, así como en la realización del inventario preliminar de todo el material exhumado. 2. Un listado de las unidades estratigráficas, con su descripción arqueológica, se presentó en el Anexo A de la Memoria Preliminar de la Intervención. 3. El inventario preliminar del material exhumado se adjuntó en el Anexo C de la Memoria Preliminar de la Intervención.


Fig. 1: Situaci贸n de la zona excavada

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Fig. 2: Ubicaci贸n del corte.

Fig. 3: Ubicaci贸n de Bancales, Cata y Sondeos en el Corte 1.

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Fig. 4: Planta Fase 4: restos del saqueo de materiales constructivos.

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Fig. 5: Planta Fase 3: derrumbe (UE 8) sobre muro (UE 9).

Fig. 6: Planta Fase 3: derrumbe (UE 10) sobre pavimento (UE 25).

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Fig. 7: Planta Fase 2: muros 9 y 15 con rebanco 13 y pavimento 25.

Fig. 8: Planta Fase 1: pavimento (UE 24=35=38).

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Fig. 9: Perfil norte.

Fig. 10: Perfil sur.

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Fig. 11: Cata: alzados del muro 9 y muro 15 sobre pavimento 24.

Fig. 12: Cata: estructuras al norte del muro 20.

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Fig. 13: Sondeos 1 y 2: perďŹ les.

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Lรกm. 1: Estado de la zona de excavaciรณn con anterioridad al colapso del muro 15 (foto de 1990).

Lรกm. 2: Estado de la zona excavada tras el colapso del muro 15 (c 2002).

Lรกm. 3: UE 1 antes de iniciar su excavaciรณn.

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Lรกm. 4: UE 2 en bancales superiores, en primer plano la UE 4.

Lรกm. 6: UE 39, bajo la UE 11, antes de su excavaciรณn.

Lรกm. 5: UE 5, con UUEE 6 y 11 a la derecha.

Lรกm. 7: Derrumbe UE 8: general.

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Lám. 10: UUEE 12 y 13 sobre pavimento 25, y entregándose a muro 20.

Lám. 8: UE 47: general, desde el norte de Cata.

Lám. 9: Derrumbe UE 10. Zona sur de Cata. Se aprecia la dirección dominante de las tejas que lo forman.

Lám. 11: Pavimento UE 25.

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Lรกm. 13: Sondeo 1: pavimento UE 25, entregรกndose a muro 9.

Lรกm. 12: Pavimento UE 25.

Lรกm. 14: Sondeo 2: UE 31 (= pavimento 25).

Lรกm. 15: Muro 15 (Fase 2) sobre pavimento 24 (Fase 1). En primer plano pavimento 22.

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Lám. 16: Muro 15, con pavimentos 25 y 22.

Lám. 17: Muros UUEE 18 y 20, antes de retirar la UE 7.

Lám. 18: UE 19 (¿andén?), cortado por zanja UE 50 para la construcción del muro 20.

Lám. 19: Pavimento 22 cubriendo a andén 23.

299


Lรกm. 20: Pavimento 24, detalle.

Lรกm. 21: UUEE 45 y 43. Nรณtese el rebaje (UE 46) practicado en el muro para tender la canalizaciรณn 45.

Lรกm. 22: Sondeo 1: pavimento 38.

300


Lám. 23: Sondeo 2: pavimento 38.

Lám. 24: Cata: perfil norte.

Lám. 25: Cata: perfil oeste.

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Lám. 26: Tejas completas (UE 8).

Lám. 27: Ataifores en verde-manganeso tras su limpieza (UE 16).

Lám. 28: Fragmento de base de ataifor en verde-manganeso con decoración figurada humana (UE 39).

302