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Trotam Nº 10 Marzo / Abril 2012 

Sumario Secciones El Correo del Lector

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Mil Gracias

pg 7

Foto Hadas

pg 8

Santa Clara de Asís (cómic)

pg 9

Los Viajes del Internauta

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La Vida es Bella

pg 20

La Promesa del Camino

pg 24

Leyendas de las Piedras

pg 30

A Quien Competa

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mundos El Rincón Pentatónico

pg 34

Escapadas

pg 36

Miedo a Volar (poesía)

pg 37

Anuncios Actividades

pg 38

Donativos

pg 39

Humor

pg 40

A pie de Obra

pg 41

Próximo Número

pg 42

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El correo del lector.

Como siempre, las cartas de nuestros lectores, aportan siempre nuevas historias, opiniones e impresiones. En este número, aparte de las estimadas cartas de nuestro lectores, la revista pretende, como siempre, ilustrar un poco la vida cotidiana, y de cuando en cuando, con una buena lectura, viajar por los mundos que la literatura nos propone y ofrece con sus muchas historias y estilos. También aportar nuestro granito de arena por reivindicar el Día de la Mujer y sus derechos, con nuestra historia en cómic de una gran mujer que defendió sus derechos y los de aquellos con los que convivía. Mujer, donde las haya. Saludos y gracias por sus aportaciones.

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VOLVER A EMPEZAR Estimados lectores de Trotamundos: Un saludo desde la gélida ciudad de Burgos. Mi nombre, mi nombre... De momento que más da, solo saber que soy una persona como cualquier otra persona, con sentimientos y emociones, que sufre, llora, ríe, siente como cualquier ser mortal (o casi todo ser mortal). Durante unos artículos (o cartas) os iré contando el por qué del título de mi historia y de mi vida. Nací en una familia de clase media en Bilbao, aunque viví bastantes años en Santander, y luego en Galicia, de cuyas estancias hablaré más adelante. El pequeño de 5 hermanos y el más mimado, como suele ocurrir con los más pequeños. Fuimos creciendo, y como en toda familia, siempre había alguna discusión o algún problema , pero siempre lo resolvíamos y había respeto entre todos y buena comunicación. Todo empezó cuando llegué a la juventud, viviendo ya en Santander. Empezaron a llegar los problemas y discusiones conmigo y por mí. Empezaron las mentiras, el esquivar preguntas, el no asistir a clase habitualmente, el BEBER y ROBAR... Empecé a crear un mundo fantasioso, donde quería aparentar lo que no era, a intentar ser más que otros de cualquier forma, a intentar a ser el ombligo del mundo, a ser un yo imaginario el cual se creía hasta sus propias mentiras. También empecé con la bebida. Al principio de una forma “controlada”, pero poco a poco, y sin darme cuenta, me fui metiendo más en ella. Por mucho que me dijeran que me estaba pasando, no le daba importancia, y cada vez me iba hundiendo más, me iba creando más y más problemas, tanto en la bebida como en el robar. El tiempo fue pasando, yo fui creciendo (más que yo, mí otro yo) y todo se iba agravando. La mili fue un periodo casi inadvertido, aunque influyente, porque el alcohol iba aumentado y los robos continuaban sin remedio. Al acabar este periodo de pérdida de tiempo, realicé unos estudios de informática y empezaron a salir algunos trabajos, no sin tener problemas por mis irresponsabilidades. En septiembre de 1992, murió mi padre, y en mayo del 1993, mi madre. Desde ese momento, mi vida ya se fue totalmente al traste, fue el comienzo del fin de mi hundimiento total... Javier Herranz.L

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Hace relativamente poco tiempo los azares de la vida me llevaron a entrar en contacto con el Albergue de San Francisco y con algunas de las personas que allí trabajan con carácter voluntario. Nunca esos mismos azares me habían llevado a acercarme a una institución similar y la verdad es que hay cosas que he observado y me han sorprendido mucho. En un mundo tan deshumanizado, egoísta e interesado ver que hay personas que trabajan para ayudar a que otra serie de personas puedan dormir bajo cubierto sin estar expuestos a rigores e inclemencias del tiempo, para ayudales a tener una comida y una cena calientes, para ayudarles allanándoles el camino con un consejo, una orientación y una palabra de ánimo para la realización de sus gestiones burocráticas… Sí todo eso es bonito y está bien, pero lo más sorprendente es que las personas que hacen todas esas cosas por los demás lo hacen desinteresadamente, quitándoles horas a su ocio, a sus familias, a sus trabajos… y siempre con una cara agradable y una sonrisa que llegue al corazón del necesitado de esa ayuda o de esa sonrisa. A Dios gracias paulatinamente se va conociendo algo más la labor humanitaria del Albergue de San Francisco y de otras instituciones similares. Sin embargo se necesita más divulgación, más concienciación. Todo conocimiento siempre es pequeño per se y el que se tiene de estos lugares de acogida también resulta pequeño para lo que con una más amplia difusión se podría conseguir: implicar a todos los niveles a más elementos sociales que puedan ayudar en algo tan básico como en ser GENEROSO, no sólo económicamente –lo cual es importantísimo para canalizar recursos de donde sobran a donde escasean o no hay-, sino de corazón, afecto, cariño –lo cual es vital para hacer a quien lo necesita (¿y no lo necesitamos todos?) un poquito más llevadera esa vida que se está poniendo tan complicada en estos últimos años-. Esto es en breves líneas lo que para mí supuso el acercarme y conocer someramente lo que en la rúa dos Castiñeiros se hace por los demás. Lo que ahora quisiera transmitir a quien pueda leer estas palabras es que vayan por allí, hablen con la gente, conozcan cómo están las cosas y, si pueden, colaboren y ayuden, bien con lo que ellos tienen de sobra y no necesitan en tanta cantidad, bien con una sonrisa que sea capaz de dar una esperanza de vida. Gracias al Albergue de San Francisco y, por favor, si podemos ayudémoslos entre todos. Un cordial saludo.

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RSC


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Hadas creadas artesanalmete y con materiales de reciclaje por el voluntariado del Centro Cultural-Social Albergue Juan XXIII


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En este número Los Viajes del Internauta, tras viajar por los desconcertantes mares de la información, relata en su cuaderno de bitácora algunos de los muchos puertos que se pueden encontrar en el basto mundo de la red. Los origenes y significado de un signo tan familiar: la Tau. Desde tiempos remotos este peculiar simbolo ha prevalecido en distintas culturas, con el significado que le daba cada una de ellas al símbolo. Un puerto para saber sobre el tema un poco más estensamente es: http://perlegrino.marianistas.org/la-tau-historia-y-significado/

La aspirina, uno de los mejores cinco inventos de la historia del hombre, incluso con un Premio Nobel en su haber. Usada para todo, casi como mano de santo, y tan conocida y familiar en cualquier hogar o lugar, la aspirina puede llegar inclusive a salvar vidas. En este puerto encontrarás más información, entre otras curiosidades y mitos y leyendas de las aspirinas. http://nitecuento.es/blog/2011/01/06/usos-y-efectos-de-la-aspirina/

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http://issuu.com/mecanikco/docs/siglo_21

Una peculiar reflexión y punto de vista de la actualidad del hombre y sus acciones, pensamientos y demás incertidumbres espirituales que tienen en este siglo XXI. Escrito por R.M, un trotamundos de los muchos que trotan el mundo, pero que de vez en cuando les da por escribir aquello que sienten y piensan.

Ricardo Morales

Por M. Méndez. 19


Reflexiones sobre la vida diaria para quien quiera leer

El Amor Revolucionario “No hay cultura más postmoderna que la de hacer el bien al prójimo. El verdadero monumento, la más majestuosa escultura, es el ser humano que descubre en sí la capacidad de hacer el bien a manos llenas”

Paz y bien:

A

cabo de acompañar a un grupo de adolescentes en una mini-visita a la ciudad histórica de Santiago, espacio abierto de encuentro en el que confluyen la historia, el arte y la espiritualidad, todo ello posible gracias a que a lo largo de los siglos, hoy también, han sido muchas las personas que han entrevisto más allá de la piedra, que han sido capaces de atisbar un horizonte que va más allá de las apariencias. Es cierto que mi ciudad del alma es hermosa en su pétrea fisonomía, pero estoy convencido de que lo que verdaderamente toca el corazón de las personas no es la mera estética sino un algo de mágico, un “ángel” que es lo que hace

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que algunos lugares estén tocados por un don especial. Está claro que la ciudad de Santiago de Compostela, su historia y sus mejores expresiones artísticas, tiene mucho que ver con el Cristianismo, con la fe que lo largo de la historia ha movido -sigue moviendo- muchos corazones de hombres y mujeres de buena voluntad que se dejan seducir por el mensaje de Jesús


de Nazaret. Negar la huella cristiana en mi ciudad es negar su identidad histórica, artística, y espiritual. Y lo dicho aquí, puede ser proclamado en medio mundo, puesto que la huella del Cristianismo, la huella de Jesús de Nazaret, de su madre María, de sus discípulos, de santos y santas que siguieron su estela, impregna de policromía la identidad de pueblos, lugares, ciudades y grupos humanos.

N

egar la influencia cristiana, su presencia, en nuestra cultura occidental, es negar la evidencia. Y no deja de ser sorprendente cómo a lo largo de la historia la sombra (luminosa) de un judío universal, galileo de pueblo, ha llegado a imprimir carácter a toda una civilización. También es cierto que algunas de estas expresiones artísticas o culturales poco o nada tienen que ver con el mensaje de Jesús. Cuesta rastrear la huella del Nazareno entre oro y lujosas creaciones, pero la evidencia ahí está, y la cultura que creamos los seres humanos así ha sido moldeada. La pintura, la arquitectura, la música, la literatura, la escultura, la danza… han sido terreno abonado para la fe, una fe creativa, renacentista, que ha hecho brillar el arte. Por eso tratar de erradicar la fe cristiana de nuestra sociedad no sólo es un

esfuerzo que raya el no respeto a la libertad religiosa, a las convicciones íntimas de una persona, sino un empobrecimiento cultural, porque para conocer nuestra historia y arte, nuestra cultura, nos tendremos que dar de bruces con Jesús y la Iglesia.

¿C

ómo ha sido posible? ¿Por qué Jesús ha sido tantas veces, a lo largo de la historia, musa de inspiración para los artistas? ¿Por qué aún hoy -aún cuando sea buscando y rebuscando en los entresijos de su vida- sigue interesando tanto incluso 21


a científicos? La respuesta la tiene el corazón, que es una forma de decir que la fe no se puede reducir a una ecuación matemática, o a una serie de respuestas, por muy lógicas y bien argumentadas que estén. La fe abre nuevos senderos porque transforma el corazón humano y, por tanto, a la Humanidad entera. Recuerdo aquella historia que leí en alguna ocasión de aquel padre que descompone en varios pedazos un mapamundi para que su hijo pequeño lo reconstruya. El niño lo hace al instante, porque se había dado cuenta de que por la otra parte del mapamundi, cuando esté aún estaba íntegro, había una fotografía o silueta de un ser humano, así que recomponiendo al ser humano se acabó también recomponiendo el mundo, que es tanto como decir, la Humanidad.

J

esús de Nazaret lo ha hecho posible. Siguiendo su estela se puede recomponer la estampa más hermosa de la Humanidad , el ser humano en su expresión más loable y bondadosa. Aún cuando no hubiese influido tanto en nuestra cultura, lo decisivo sería que su huella de amor moldea corazones y los despierta para aspirar al bien que provoca vivir con una auténtica actitud de amor. Aunque los poderes instituidos

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traten de demoler toda construcción humanista cristiana.

A

unque se trate de borrar la huella de Jesús de la historia (revisada y narrada según los intereses dominantes). Aunque se quemen cuadros e imágenes, nadie podrá arrancar la presencia de Dios del corazón del ser humano que se pregunta sobre su más alta y trascendental dignidad. Como decía aquel futbolista brasileño que llevaba inscrito el nombre de Jesús sobre su camiseta de portero, a la altura de su corazón, una vez que le obligaron a no llevar publicidad no autorizada: “podrán arrancar el nombre de Jesús


de mi camiseta, pero no de mi corazón”. Nosotros mismos, tú y yo, hemos entregado la vida (con toda nuestra fragilidad) a la causa del bien, tal y como aciertas a delinear en las palabras de tu última misiva. Necesitamos recuperar el humanismo cristiano, el que nace del amor justo, solidario y comprometido, el que se centra en el ser humano concreto como auténtico monumento. Tenemos que reinventar la historia para no falsearla, para no quedarnos anclados en el pasado, en viejas y caducas glorias.

Este artículo está tomado de “Gente por Jesús”, en el que abordamos la figura de Jesús de Nazaret hoy, su influencia, el cómo su mensaje sigue siendo actual. Puedes ver una reseña del libro en...

H

ay que reinventar formas de hacer el bien, que es la mejor manera de seguir impregnando la cultura de cristianismo. Ya sé que estas palabras pueden sonar a subversivas, pero: ¿hay algo más revolucionario que el amor? Ésta es la esencia de la fe cristiana.

http://www.franciscanos.es/index. php/-espacios/rincon-de-lectura

Francisco Castro Miramontes. Franciscano.

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La Promesa Del Camino

Una idea de: Andoni. DiseĂąo y arreglos: M. MĂŠndez

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A la mañana siguiente, desperté solo en uno de los catres de una de las habitaciones comunes de un albergue, pero no sabía exactamente en qué lugar. Recordaba que después del alto que hicimos a comer en O’Cebreiro, nuestro camino nos conducía en continuo descenso hacia el pueblo en el cual habríamos de pasar noche. Que el profesor me contaba algo sobre el fuego... Una historia de su niñez... Que posiblemente pronto marcharía... ¡Venga, profesor! ¿A qué lugar se tiene que marchar? Recordé que le decía entre risas y los efectos de una buena cena y abundantes bebidas espiritosas. Espantado, y asustado a la vez, miré rápidamente hacia el catré en el que dormía el profesor. La cama estaba sin hacer, y ni tan siquiera recordaba que me hubiera acompañado. Sentí tristeza, porque no creía que se hubiera marchado sin ni siquiera despedirse. Un poco abatido y desolado me vestí sin mucha prisa y bajé a desayunar a la sala comedor. No había nadie. Solo el amigo fuego, tranquilo y sosegado del hogar donde se calentaba una pota de café. - Pues estamos bien. Me han dejado más solo que la una.- Pensé- Bueno, pues vamos a hincarle el diente a algo y después…. ya veremos.- Me dije a mí mis-

mo mientras me preparaba un fastuoso desayuno con lo que había allí a disposición de los peregrinos. Mientras estaba desayunando con la soledad por compañía entro el hospitalero y al verme allí me saludó amablemente: - ¡Buenos días! ¿Por fin despierto? Lo miré como aquel que mira a una aparición que aparece de repente cuando menos te lo esperas. Le hice un gesto con la mano a modo de saludo porque tenía la boca llena de comida. - No te desperté porque anoche, cuando llegasteis, parecíais muy cansados. Presté atención a lo que acababa de decir, puesto que hablaba en plural, no en singular. Eso significaba una cosa: el profesor no se había marchado, pero ¿dónde estaba? Con alegría renovada le pregunté: -¿Has visto a mi compañero?, El hombre del lobo negro… - Sí, claro que sí. Se levantó muy temprano y salió con Tau al monte. Dijo que volvería a la hora del desayuno. Lo miré extrañado, ya que sabía el nombre del lobo y la curiosidad pudo conmigo. - ¿Acaso lo conocías de antes?, Porque conoces el nombre del lobo y me imagino que el de su 25


dueño también. - Por supuesto. No es la primera vez que pernocta aquí. Si te has fijado su lobo es el único animal que entra en este albergue. La curiosidad aún pudo más y me intrigaba la vida del profesor y de quienes lo conocían. -¿Hace mucho tiempo que lo conoces? - Pues…- dudó unos instantes y contesto.- Por lo menos hace unos años. No sé cuantos, pero unos años. - ¿Y cómo lo conociste?- Volví a preguntar más intrigado todavía y curioso por saber alguna faceta más del profesor. - Pues verás. Era la noche de San Juan. Lo recuerdo como si fuera ayer. A la hora de la cena, junto al amigo fuego y mágico de esas noches, cuando nos 26

disponíamos a echar cuenta del banquete de San Juan, llamaron a la puerta. Nos extrañó, puesto que no esperábamos a nadie, ya que por regla general, como muy tarde, los peregrinos suelen llegar al atardecer y no caída la noche. Me levanté de la mesa y fui a abrir la puerta y me encontré con un hombre que tenía aspecto de haber caminado mucho y más de vagabundo que de peregrino. Iba solo, un tanto desaliñado y sucio, con la barba de muchos días. Mi primera impresión fue que un vagabundo se trataba de colar en el albergue y dormir y comer por la jeta, pero la prudencia me aconsejó preguntar primero y le pregunto si era peregrino, porque si no tenía que marchar a otro sitio más ade-


cuado para vagabundos y no peregrinos. Me contestó que era un eterno peregrino de la vida y sin más, enseñándome su credencial de peregrino que sacó ante mis narices como si fuera un mago o un brujo salido de las noches mágicas de San Juan, entró en el albergue y nos saludó a todos amablemente con una sonrisa, mostrando una dentadura perfectamente alineada y blanca como la nieve. A partir de aquella noche comenzó nuestra amistad. - ¿No llevaba al lobo? Le pregunté. - No, lo de Tau es otra historia. No sé si te contaría algo sobre él: -Vagamente, lo único que te puedo contar, cuando le conocí, es lo que él me contó. Me decía que la primera vez que se metió en el Camino de Santiago, más que meterse, se escondía, no tendría mas allá de catorce primaveras, y en La Cruz de Ferro encontró a Tau siendo un cachorro junto a su madre muerta. Desde entonces son como uña y carne, amigos uno del otro. - Sí, algo así me contó, pero hay algo que me intriga, ¿cómo tan joven se puso a caminar? Por la edad, era un niño. - Según me contó- prosiguió el hospitalero- él vivía en Bilbao con su familia y cuando salía

de la escuela hacía de niño de los recados en una floristería. Un día le mandaron al banco con un sobre, según sus palabras, diciéndole el patrón de la floristería que no perdiera el sobre y lo llevara bien apretado en la mano y que lo entregara en la ventanilla de ingresos a nombre del patrón, que allí ya saben quién era y no tendría ningún problema. Pero la curiosidad de un niño por saber lo que había en el sobre es muy fuerte, pero también es fuerte la tentación ante la inocencia y pureza de los niños, hizo que abriera el sobre y viera lo que contenía. Los colorines de unos papelitos rectangulares con el dibujo del rostro de una persona hizo el resto. Y el susurro de la tentación hizo que aquellos papelitos de colorines fueran el detonante de realizar los sueños de un niño. Dejó de hablar y me observó distraído, esperando mi reacción. Como un lelo y con el bocado parado en la boca le dije: - ¿Cómo un niño en aquella época sabía distinguir lo que eran papelitos y lo que era dinero? - Bueno, sabe más el diablo por viejo que por diablo y ya sabes cómo son los niños. La cuestión es que aquel niño vio todo un mundo a sus pies. Aquellos papelitos eran el pasaporte para 27


sus sueños. - ¿Y qué hizo? - Pues según me contó- prosiguió el hospitalero- …al ver tanto dinero, que serían unas trescientas mil de las antiguas pesetas, el niño se acojonó. Con el susto metido en el cuerpo se metió en un portal cerca del banco en el cual tenía que ingresar el dinero. Ya no tenía marcha atrás. Al abrir el sobre, no podía entregarlo al banco, ni tampoco volver a la floristería. Así, se dijo…” ¿Qué hago Dios Mío?”. Con estos pensamientos, torturándole su joven e inocente conciencia, escuchó unas campanas que provenían de una iglesia cercana. Sin ni siquiera pensarlo se dirigió hacia el sonido de las campanas. Y cosas que tiene el Diablo y sus tentaciones; aquella iglesia tenia por nombre La Iglesia de Santiago. En aquellos momentos entraron unos peregrinos en el albergue y el hospitalero fue a atenderlos. Quedé solo, yo con mis pensamientos. Pensamientos que me recordaban a alguien. Me recordaban a mí. Justo en ese momento, que no sé si fueron horas, minutos o instantes, apareció el hospitalero. - Como te iba diciendo… ¡oye! ¿Has visto un fantasma o qué? 28

Tienes la cara blanca.- Me preguntó. - ¿Cómo?… ¡Eh!… Perdona. Pensaba que esa vida ya la había vivido. - ¡Ya! El profesor me comentó que tenías un lado oscuro, pero eso es otra historia. Como te decía… - Si, tienes razón. Pero mejor será que continúes con la historia. Para hablar de mí siempre hay tiempo y ahora mismo no tengo ni putas ganas de contarte la triste historia de mi vida. - Como desee el señor- Me dijo en un tono humorístico con un toque de sarcasmo y prosiguió… - Aquella iglesia, la de Santiago, impresionó a aquel niño, que debatió con la tentación de aquel sobre y aquellos papelitos de colores. Comenzó a subir las empinadas escaleras que conducían a la entrada principal de la iglesia con la inseguridad de entrar o no. Por un lado quería hacer una cosa, pero El Susurro de La Tentación le decía otra cosa muy distinta a lo que sentía. Decidió retornar sobre sus pasos y marchar de allí. Apenas había bajado unos escalones cuando a sus espaldas escuchó el chirrido de la puerta de la iglesia al abrirse sobre sus oxidadas bisagras y una voz que le llamó.


- ¡Joven! No está cerrada la iglesia, ¿acaso necesitas consejo? Eran unos monjes de la orden de San Francisco y el que le había hablado era un monje entrado en edad, de aspecto jovial, muy parecido a los antiguos patriarcas de largas barbas blancas y plateadas y de rostro bondadoso cargado de experiencias. - No tengas ningún miedo. Dios está dentro. Él sabe de las tribulaciones de tu corazón y tu mente.

Según me contó el profesor, aquel niño se asustó, temeroso de algún castigo a sabiendas de lo que iba a hacer, y asustado, como alma que lleva el diablo, salió corriendo dejando a los monjes en las escaleras de la iglesia, pero, según el profesor, ellos sabían porqué corría aquel niño. A veces, los susurros de la tentación, conducen a caminos muy oscuros.

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Las piedras siempre guardan muchos recuerdos, y se saben amoldar al ir y venir de la corta vida del ser humano. Como siempre, personajes escapados de toda atadura y que viven entre piedras, recuerdan los pensamientos, sueños y sentimientos que dejaron en ellas mientras descansaban entre sus brazos. En ocasiones, el lenguaje de las piedras, está latente en nuestros entendimientos, y en esas ocasiones, cuando te dejas llevar por ese extraño lenguaje, duro y frío, como las mismas piedras, recuerdas quién eres, quién eras y quién quieres ser. Las piedras, como siempre, tienen la respuesta. Tienen muchas cosas que contar. Rebusco en ellas y encuentro aquellos sueños que ya había dado por perdidos y olvidados, y recuerdo todo aquello en lo que creí, y, que por ironías de la vida, sigo creyendo en ellas. No sé si por arte de magia o porque siempre han estado ahí y, pocos, muy pocos, supieron percibirlo. Los sueños son como las piedras, duras, frías y silenciosas al principio, pero calientes, dóciles y sutiles cuando aprendes a tratarlas. Cuántas noches, días, momentos, ocasiones, admiración, extrañeza, misterio y rabia no he sentido, viviendo entre las piedras toda suerte de experiencias y vivencias, paseándome por sus

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cuidadas calzadas en busca de conocimientos y experiencias que me hagan tan paciente como las piedras, aunque ellas, por supuesto, disponen de mucho más tiempo, más del que en realidad quisiera vivir cualquier persona. En mis sueños, loco ignorante, percibí que las piedras poseen energía, y que esa energía se puede moldear, y que aprendes a hablar con las piedras, y que, de repente, esas piedras comienzan a materializar tus propios sueños, ilusiones y misterios con una ductilidad que sorprendería hasta a los mismos santos. Comprendí que, con esa energía, no solo se construían los sueños, sino también las ilusiones, y lo que es más importante, nuestro propio destino. Tener la capacidad y la virtud de poder decidir es una carga de responsabilidad,


quien sabe a quién se arrastra con tal decisión. ¡Loco ignorante! Las piedras, como siempre, tienen la respuesta en las entrañas de sus vetas. Con ellas se aprenden experiencias muy dispares, cuando se comienza a caminar por mundos y situaciones muy diferentes a las que se está acostumbrado. A fin de cuentas, viviendo en esas situaciones, estés bien o mal, la mayoría de las veces acabas con tus huesos en el lecho de las piedras. Y cuando estás en su lecho, ellas aprenden de tus sueños, y los comparan con los muchos sueños que tienen en sus recuerdos de

otros que también durmieron en su abrazo. A la mañana siguiente, entre el cuerpo entumedecido y frío por el duro lecho, y la resaca de la noche anterior, despiertas y sientes que no todo es fracaso. Siempre queda una veta de esperanza. Alguien, mientras dormías, te susurró en tus sueños una solución a la loca, apresurada y vertiginosa vida que llevan los hombres en su existencia.

Por M. Méndez.

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A QUIEN COMPETA

Desde el Albergue de San Francisco, aprovechamos estos duros momentos de crisis que nos asolan, y que se avecinan más complicados, para agradecer a todos los ciudadanos, instituciones y parroquias que nos han ayudado, ya sea de Santiago de Compostela como del exterior de la ciudad, en esta campaña de recogida de ropa, calzado y alimentos que hemos iniciado, y dejado en “standby” hasta el verano. Al mismo tiempo recordar a otras muchas personas que los huéspedes del albergue de transeúntes son PERSONAS, y que son iguales a todos nosotros, como dice en la Biblia; Mateo 7/12 “Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos” y el lema de la revolución francesa. “Liberté, égalité, fraternité” Expondremos dos casos para ver con claridad lo sucedido: Caso- A: Amanece un día soleado y me levanto con ganas, voy a mi armario y no encuentro qué ponerme,

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decido enfundarme en el chándal y acercarme a una tienda. Llego y rebusco entre las prendas y no encuentro nada que me guste, pues la ropa que allí hay no está en condiciones de ser usada. Se encuentra ROTA, SUCIA, o con OLOR A NAFTALINA. Salgo y me voy a otra tienda pero me doy cuenta de que el dinero que tengo no me llega para pagar. Me encamino hacia una zapatería y los zapatos que allí me dan están DESTROZADOS por el uso, las deportivas CON MANCHAS DE MOHO y me ofrecen un par de zapatos de fiesta a los que LE FALTA UN TACÓN a uno de ellos. Salgo y es hora de comer. El estar callejeando toda la mañana me ha abierto el apetito. Voy a un supermercado a comprar comida, pero al ir revisando las estanterías me encuentro que todos los PAQUETES DE COMIDA están EMPEZADOS. El pan tostado abierto, los turrones MORDIDOS, los pastelitos empezados, los paquetes de pasta con una pinza. De repente mi día se ha vuelto gris, ese nuevo día soleado y esperanzador, se ha convertido en una pesadilla. Y me pregunto si no soy una persona como cualquier otra, y veo que no todo el mundo me trata igual, pues las tien-


das no me ofrecen ropa en buen uso, aunque sea de 2ª mano, sino que me dan cosas viejas , rotas y gastadas que ya NO ESTÁN EN CONDICIONES DE SER UTILIZADAS. Caso-B: Amanece un día soleado y me levanto con ganas, voy a mi armario y no encuentro qué ponerme, decido enfundarme en el chándal y acercarme a una tienda (Albergue San Francisco). Llego y rebusco entre las prendas y encuentro alguna que me gusta y me la llevo. La ropa está EN BUEN USO, LIMPIA, y HUELE A SUAVIZANTE. Salgo y me voy a otra tienda pero me doy cuenta de que el dinero que tengo no me llega para pagar, NO IMPORTA, mañana VOLVERÉ aquí y ya encontraré otra cosa que ponerme con la que sentirme bien. Me encamino hacia una zapatería (Albergue San Francisco) y los zapatos que allí me dan están GENIAL, tienen poco uso, y parecen

nuevecitos, también me ofrecen un par de zapatos de fiesta que decido llevarme, para la entrevista de trabajo que tengo el lunes próximo. Salgo y es hora de comer. El estar callejeando toda la mañana me ha abierto el apetito. Voy a un supermercado (Albergue San Francisco) a comprar comida, al ir revisando las estanterías me encuentro que todos los PAQUETES DE COMIDA están ORDENADOS, esperando con el nombre de CADA FAMILIA QUE LOS NECESITA en la ciudad de Santiago de Compostela. Ese nuevo día soleado y esperanzador, que se me presentaba por la mañana, CONTINÚA, ESTOY ILUSIONADO, me siento como cualquier otro ciudadano, puede que el lunes me den ese trabajo, tendré hoy la cita con la orientadora laboral del Albergue de San Francisco, y ella me dará las pautas necesarias para enfrentarme a este reto, pues PARTO CON IGUALDAD de oportunidades. Y me digo a mÍ mismo soy una persona como cualquier otra, y veo que todos me tratan igual que a los demás. Si usted fuese una persona que se encuentra en riesgo de exclusión social, o directamente “en la calle” ¿Qué trato le gustaría recibir, caso A o B? Para que todos partamos en igualdad de condiciones tenemos que ofrecerles esa oportunidad. Colaborando con el Albergue COMO MUCHAS PERSONAS ya desde el año 1971, aportando ropa, alimentos, calzado, voluntariado, colaboraciones…EN BUEN USO. PorVictoria Martínez

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El Rincón

Existen muchas razones del por qué estos personajes de la sociedad, no cultiven relaciones que tienen que ver con la amistad, en cuanto a relaciones sociales se refiere. Siempre tan cercanos, pero a la misma vez, tan lejanos, de la sociedad que los rodea, no son ignorantes de los sucesos que les rodean en su vida cotidiana. Diferentes sucesos sociales, que tienen mucho que ver con la estabilidad de la economía de cualquier ciudadano de a pie, determinan las decisiones que se tienen que tomar en su momento, cuando estas ocurran, y bajo estas directrices, saber capear lo que venga ante las circunstancias que se nos presenten. Un vagabundo, no tiene las mismas obligaciones que un ciudadano de a pie. Pudiera ser que tampoco los mismos derechos, pero esto es harina de otro costal. A fin de cuentas todos tenemos

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los mismos derechos ante la ley que nos gobierna el día a día. Un vagabundo no tiene un despertador que le recuerda que tiene que ir a trabajar, bien sea por la mañana, bien sea por la tarde. A un vagabundo no le llegan a fin de mes las clásicas facturas que se tienen que pagar, bien sea por obligación, bien sea porque nos hemos comprometido a ello. Hipotecas, deudas, facturas, fianzas... Todo aquello hace tiempo que para un vagabundo quedo olvidado en los rincones olvidados de la mente, valga la redundancia. Come, duerme, vive y nunca se acuesta sin cenar, aunque la cama sea dura, la cena fría y la vida tormentosa. Normal, privado de las obligaciones sociales que atañen a todo ciudadano de a pie, tiene libertad absoluta para gobernar su vida así le vengan los vientos de su propio destino. Esto, quizás, no siente muy bien para quien tiene que pagar sus impuestos religiosamente. Quizás hace tiempo que olvidaron las frontera de sus propios sueños, quizás no... ¿Quién sabe los caminos que el destino nos tiene preparado? Un vagabundo, después de todo, no deja de ser un trovador. Viaja,


Por M. Méndez.

Pentatónico descubre, experimenta... Toda una exposición de experiencias, vivencias y circunstancia que le han llegado a labrar un carácter y una personalidad propia. Que, en el fondo, ha caminado su propio destino. Normal, a quienes tienen las clásicas obligaciones sociales, estos cuentos suenan... ¡Pues a eso!¡A cuentos! Bastantes historias se tiene que montar cada uno para llegar a fin de mes. A pesar de todo, no dejan de ser unos personajes sociales por los cuales, de una manera o de otra, sentimos cierta envida sana. Obligaciones... pocas, compromisos... bueno, ya se sabe, futuro... Tan incierto y oscuro como una mina de carbón, y a pesar de todo están ahí, para recordarnos porqué los vagabundos no tienen amigos. Pocos, quizás, muy pocos, abrazarían tal libertad, la cual exige un alto precio. Vivir en determinadas condiciones no afecta a todos por igual. La vida, creo, nos guarda a cada uno lo que le corresponde. Nos da la libertad de escoger nuestro propio destino, de vivir según nos dictamine correctamente nuestra buena conciencia y sentido común. Para un ciudadano de a pie, el cual ve su destino hipotecado, con la casa, el coche, el alquiler... pues todo este rollo

esta muy bien, pero sabe que al final de mes las facturas se tienen que pagar y a principios, como todos los meses, se tiene que currar. No queda mucho tiempo para esos viejos y lejanos sueños. De cuando en cuando, algún homenaje y poco más... Y ¡Entonces! Sin querer, sin ni siquiera haberlo planeado previamente, comprendemos por qué los vagabundos no tienen amigos. No queremos que nos recuerden que de una manera u otra, se ha renunciado a una libertad que nos corresponde por derecho, y que aquello que llamamos libertad pudiera ser una cosa muy distinta a lo que en un principio nos imaginábamos. Nos recuerdan los caminos que pocos se atreven a caminarlos... Por eso no tienen amigos, ellos tienen sus propios amigos. Amigos que caminaron esos caminos.


Por A. Gutiérrez

A

unque en realidad no es el punto más occidental de Europa (es el cabo da Roca, en Portugal), desde la época de los romanos llegar a Finisterre es hacerlo al fin de la tierra conocida. Esto lo ha convertido en un lugar especial, propicio para la creación de mitos y leyendas. Por ejemplo, en los últimos años se ha extendido la costumbre entre algunosperegrinos, de acabar el Camino en Finisterre, aunque en realidad no tiene ningún sentido y no guarda relación con la ruta Jacobea ni con la realidad espiritual surgida en torno a la tumba de Santiago Apóstol.

L

a aureola de lugar mágico que tiene Finisterre se ha ido alimentando durante siglos,y todo parece indicar que, como tantas otras cosas, ese origen se debe a los romanos. Se cuenta que el general Décimo Junio Bruto quedó maravillado y asustado al contemplar una puesta de sol desde esta privilegiada atalaya. Aún hoy podemos revivir esa experiencia. Finisterre es algo más que un lugar geográfico

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con un faro que se eleva 143 metros sobre el nivel del mar. Aquí el hombre percibe su pequeñez y constata la indomable fuerza de la Naturaleza. No es extraño que los primitivos habitantes de estos pagos y los primeros romanos que llegaron quedasen abrumados por el espectáculo del sol sepultándose en el mar en medio de un incendio que parecía presagiar el fin del mundo.

F

inisterre es también la Costa da Morte. Un litoral atormentado por un mar impetuoso y unos vientos huracanados que han hundido cientos de barcos y causado la muerte a miles de navegantes de todos los tiempos. De ahí su tétrico nombre. Hoy, la Costa da Morte en general y Finisterre en particular, son lugares de un irresistible atractivo turístico. Desde Santiago hay tan sólo 90 kilómetros, que los peregrinos acostumbran a hacer en cuatro etapas. En autobús desde la capital de Galicia se llega en algo más de 3 horas y hay varios servicios a lo largo de todo el día.


FISTERRA

SIN MIEDO A VOLAR... Sin miedo a volar... Partiré esta mañana Con ganas de escapar Con ansias de triunfar Sólo con la llama de la esperanza, Me lanzo al vacío infinito En busca de la victoria Camino de la gloria. Sin transformarme en un cobarde Ansiando el lejano futuro Con la violencia del mar enbravecido Con la desconfianza del amor traicionado. Sólo con la integridad del hombre, Sólo con la seguridad del profeta convencido, Extendiendo las alas hacia un universo desconocido Sin miedo a volar... Sin miedo a volar... V. Penela

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¿Me parezco?... entonces formo parte del “Clan”

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M. Méndez.


A Pie de Obra

Por A. Gutiérrez

Está en vuestras manos otro número más de Trotamundos. Es casi un pequeño milagro si tenemos en cuenta la dura crisis que nos azota y que está castigando de un modo especial a los medios de comunicación. Estamos vivos. Física y espiritualmente. Con más ganas que nunca de seguir aportándoos un rato de sana distracción. Para ello contamos con vuestra imprescindible complicidad. Gracias por seguir ahí.

Junta Directiva: Presidente Fr. José Antonio Castiñeiras Chouza. Vicepresidente: Fr. Francisco J. Castro Miramontes. Director y Secretario: Fr. Francisco Javier A. Honrubia Bonín. Vocales: Fr. Joaquín Pulleiro Oro. Fr. Francisco Amigo Valle. Fr. Miguel de la Mata Merayo. Redactores y diseñadores: Santiago García Blanco. Mª Victoria Martínez Penela. Manuel Muñoz Méndez. Antonio Gutiérrez. Alfredo Matarín. Imprime: GRAFINOVA, S.A Dep. Legal: C 3009-2010 41


El Arte en No solo el arte está en los museos o en colecciones privadas. La calle es una buena muestra de ello, de que en ella también exponen verdaderos artistas.

Próximo Albergues Albergues y Refugios, ¿qué diferencia puede haber entre ellos? En una cosa coinciden los dos: a ellos van gentes buscando cobijo, unos de una manera y otros de otra. 42

y


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La Calle Bye, bye Australia C贸mic

N煤mero Refugios Y nuestro habitual contenido y compromisos con los lectores. 43


Trotamundos 10  

Revista bimensual del Centro Social Cultural Albergue Juan XXIII. Web del sitio: www.alberguesanfrancisco.org www.alberguesanfrancisco.es

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