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debería haber un centinela en la puerta? ¿No es el guardar el corazón una tarea estratégica? Según la Biblia, lo es. «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida» ( Proverbios 4.23 ). O como dice otra versión: «Ten cuidado con lo que piensas, porque tus pensamientos gobiernan tu vida». ¡Qué afirmación más cierta! Pruebe el principio, y vea si acaso no concuerda. Dos conductores estaban atascados en el mismo embotellamiento de tránsito. Uno de ellos hierve en cólera, pensando: Mi horario está arruinado . El otro lanza un suspiro de alivio: Buena

oportunidad para andar más despacio . Dos madres enfrentan la misma tragedia. La una queda destruida: Nunca me sobrepondré a

esto . La otra está alicaída, pero decidida: Dios me hará salir adelante . Dos ejecutivos enfrentan el mismo éxito. El uno se da a sí mismo palmaditas en la espalda y se vuelve petulante. El otro le da crédito a Dios y su agradecimiento crece. Dos esposos cometen el mismo error. El uno amargadamente da por sentado que ha cruzado el límite de la gracia de Dios. El otro con gratitud da por sentado que ha descubierto una nueva profundidad de la gracia de Dios. «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida». Mirémoslo desde otro ángulo. Supóngase que le pido que cuide mi casa mientras yo me voy de viaje. Usted promete tenerlo todo en buen orden. Pero cuando regreso encuentro el lugar en ruinas. La alfombra está destrozada, las paredes embadurnadas, los muebles hecho pedazos. Su explicación no impresiona para nada: unos motociclistas vinieron y necesitaban un lugar donde alojarse. Después el equipo de fútbol llamó buscando un lugar en donde tener una fiesta. Por supuesto, también llamó el club fraterno, buscando un lugar en donde celebrar sus ceremonias de iniciación. Como dueño tengo una pregunta: «¿No sabe cómo decir que no? Esta no es su casa. Usted no tiene el derecho de permitir que entre todo el que quiere entrar». ¿Ha pensado alguna vez que Dios quiere decir lo mismo en cuanto a nosotros?

AL CUIDADO DE NUESTROS CORAZONES Usted tiene que admitir que algunos de nuestros corazones están en ruinas. Cualquier maleante llama a nuestra puerta, y nosotros se la abrimos de par en par. La ira llama, y le permitimos entrar. 74

Como Jesús  

¿Quieres ser como Jesús?

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