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Un campeón a la medida. Para un país chicha, un campeón chicha. ¿Si se tiran el erario, por qué no el fair play?

Es lamentable y da pena decirlo, pero realmente el fútbol peruano nos dio en el 2004 un campeón a la medida. Un campeón digno de Gonzales, Mufarech, Olivera, Toledo, García, Montesinos, Abimael, Fujimori, Diezcanseco (Raúl y el otro también, por qué no) Nelida Colan, Hermoza Ríos, Nelly Calderón (la Fiscal que se bajó los años y pese a ser descubierta sigue atornillada nada menos que como Fiscal), los Humala (que quieren desaparecernos a todos los que no somos indios de pura sangre)…De todos podemos decir, comentar y hacer recordar algo. Pero ahora no vamos a ocupar de su digno campeón: Alianza Lima. Si pues, efectivamente, al más puro estilo de cualquiera de los antes mencionados (y por favor, disculpen todos los que por razones de espacio han sido omitidos, pero que bien merecían estar en esta lista, como los Cáceres – Luís y Roger -, Elian, Cristala -la dueña del agua de Moquegua-, la Chuchi –la del 13 en el poto-, Pacheco -el impostado congresista del bastón, dueño de las radios de Puno-, Dora Núñez -la infatigable beneficiaria y defensora de la 20530-, Barrón –el que vive de y para los viejitos-, el dueño de la biblioteca de Alejandría y el violador, cuyos nombres ha olvidado mi memoria, gracias a un mecanismo de defensa psicológico que de otra forma me harían pasar vomitando todo el día)…efectivamente, decía que al más puro estilo de cualquiera de los nombrados y los omitidos, el Alianza Lima ROBO el campeonato del 2004 con la anuencia cómplice de los árbitros, de los dirigentes (que se ve que andan más ocupados en acumular sus propias fortunas que en promover el deporte) y de los periodistas deportivos, que no supieron denunciar en su momento los hechos, con la valentía y energía que los hechos exigían. Jamás han podido ocultar su favoritismo con el Alianza y menos lo pudieron hacer cuando de ello dependía el campeonato, aunque fuera espurio. Da pena decirlo, pero así fue. Alianza Lima, un equipo que había hecho una mediocre campaña en El Clausura, se hace del campeonato gracias a la “viveza criolla” de uno de sus jugadores, que no respetando el Fair Play, roba la pelota al Cienciano y ante el asombro y la perplejidad de los jugadores que no atinaron a nada, hace un gol, que encima el arbitro, temeroso seguramente de los matones del equipo grone y del publico, convalida. ¡Ese es el campeón nacional! Aunque nos pese, ese es el equipo de fútbol que representa al país. Un pendejo de exportación. Así, ¿qué nos puede extrañar que nos revisen hasta los calzones y calzoncillos cuando viajamos a otro país? Este es un país en el que está institucionalizada la cutra y rendimos honores a los más cutreros. ¡Ahí tienen al Bi-campeón! Prevalecer a cualquier precio


Me pregunto si serán suficientes esos argumentos para que el Alianza gane fuera del país la Libertadores o la Sudamericana, como lo hizo el Cienciano, a quien descarada y públicamente vejó. Aunque no lo acepto, entiendo que el Alianza Lima obre así, siguiendo el ejemplo de Gonzáles que se robó el expediente de la jueza a vista y paciencia de millones de peruanos; o el de Olivera que no tuvo el menor reparo en hacerle pistolas al mundo entero porque lo incomodaron con una merecida pifia; o a Alan García que pateo al cholo e’mierda que se le atravesó pretendiendo robarle cámaras; o a Torres Calla (congresista) que sin el menor desparpajo se aprovechó de la inocencia de una humilde e indefensa señorita, abusando de su poder. En fin, ejemplos sobran para explicar por qué el ignorante Olcese robó la pelota en un fair play ayudando a concretar el gol que le dio el derecho a disputar el campeonato. Solo nos queda dar gracias a Dios por no haberle permitido a Waldir Sáenz anotar el penal que lo hubiera puesto por encima de todos, en la gloria, pese a no haber jugado ningún partido, por indisciplinado y porque con mucho tino el entrenador lo dejó de lado durante todo El Clausura. Un matón, un desadaptado, un juerguero despilfarrador, pésimo ejemplo para nuestra juventud, que por desgracia lleva asociado a su nombre el ser el “goleador histórico” del fútbol peruano, de lo que nuestros amables periodistas no se olvidan ni por un solo segundo. Un jugador como para el actual campeón. Un campeón como para este país. Si alguien nos ha dado lecciones de pundonor, de valor en el fútbol ese es el Cienciano, al que le debemos la emblemática frase de aliento que hace recordar su hazaña, que no fue ningún regalo y mucho menos un robo: ¡Si se puede! El Cienciano, luego de una campaña sin parangón en el fútbol nacional, le ganó al Independiente con 9 hombres en el Cusco y al Boca Juniors, campeón Mundial de clubes, en Miami. Veamos cuando Alianza será capaz de acercarse si quiera a una hazaña similar. Con este equipo de Waldir, Olcese o Maestri y con esa actitud anti deportiva e inmoral que orgullosamente ostenta ¡Nunca! ¡Jamás! Y que me perdonen los hinchas del Alianza, entre los que tengo buenos amigos. Estoy seguro que ellos se darán cuenta que una cosa es ser hincha y otra fanático, que pasa por alto todo: el fin no justifica los medios, ahora, ni núnca. Es cuestión de principios. Innecesariamente vilipendiado


Un campeón a la medida