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Con motivo del lanzamiento de

“LOJA CONTEMPORÁNEA” -1920DEL DOCTOR CLODOVEO JARAMILLO ALVARADO Alfredo Jaramillo Andrade Loja, 13 Abril de 2007 Por intermedio de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, Núcleo Provincial de Loja, se ha reeditado “Loja Contemporánea”, del insigne Maestro y conductor de juventudes: estilista, poeta, investigador social, hombre de connotación política, científica y cultural, catedrático de reconocido prestigio, intachable representante del Derecho y defensor de la justicia con acentuación libertaria de igualdad y confraternidad en torno de las generaciones pasadas y para orgullo de las presentes y venideras. REMEMORA, dentro del Plan Binacional de Desarrollo Fronterizo, capítulo Ecuador, entrega hoy al público un libro de consistencia moral y de amplia repercusión humanitaria. Pues, nos devuelve el aliento histórico de ayer; la visión del futurista que llegó a contemplar hace aproximadamente un siglo la razón de Ser: la valiosa expresión dialéctica del universo, la ubicación perfecta del hombre y su complejidad antropológica vital. Desde las primeras páginas de su Obra trascendente, el autor muestra aquello que los grandes genios supieron utilizar con propiedad deslumbrante: la palabra, su hondo significado, la claridad conceptual: atento al rasgo nítido que logra descubrir los detalles mínimos del lingüista que estremece a su lector e incentiva la creación de género. Creemos que el señor doctor Clodoveo Jaramillo Alvarado es, como lo expresara el poeta Benjamín Ruiz E. “un poeta exquisito, escritor ático y reflexivo que cuando dictaba la cátedra de literatura en el Colegio Bernardo Valdivieso, agigantaba, con su bondades y conocimiento el patrimonio del Plantel Educativo, dada su brillantez, caballerosidad y genio. 1


Por ello, y cuando ha sido meritoria la ocasión hemos retomado sus expresiones categórica, sinceras y convincentes; dado que refleja la calidad máxima del pedagogo, el sentimiento apasionado hacia las multitudes estudiantiles y una quizá impronta, próxima a la de un Simón Rodríguez que magistralmente persuadió al despreocupado joven Bolívar, a ser padre de la libertad de cinco naciones, encendiendo, para luego, una luz generacional que había de proyectarnos al mundo de las democracias y del pensamiento laico, en procura de la unidad continental y de los pueblos exentos de esclavitud en América Latina. Nos entusiasma el ideal del doctor Clodoveo Jaramillo Alvarado. Su método de afianzamiento científico. Su responsabilidad ciudadana al aceptar la Comisión impartida por el Municipio Lojano de entonces, para que presentara en un boceto digno de su autor la realidad nuestra, en todos los campos del saber, con grandeza y elocuencia, con claridad y sacrificio, atento a los trabajos de los científicos y eruditos: Wolf, Solano, Caldas, Humboldt “sobre las incalculables riquezas que encierra en su seno esta privilegiada tierra” de Mercadillo, y que no habían sido descubiertas ni explotadas con su debida cautela. Con profunda versación, el doctor Clodoveo Jaramillo Alvarado nos presentará, luego, el resumen de un trabajo de investigación minucioso, en excelentes páginas, en las que patentiza un esfuerzo titánico: concita planos y mapas; explora la orografía provincial; reconoce linderos y fortalece la soberanía; dignificando con ello el civismo en el “último rincón del mundo”; enarbolando signos de identidad nacional. Su apreciación sobre la hidrografía lojana, sirve para exaltar los caprichos de la naturaleza que, a través de sus afluentes camina cierta vez al océano Pacífico y en otras derivaciones se conduce al océano Atlántico, llevando consigo las aguas de una región legitimada con el nombre de “Amazonas” y corresponsal de los descubridores heroicos que la ofrecieron a los Reyes de Castilla.

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Me complace haberlo conocido al autor de “Loja Contemporánea” quien, en las páginas de su obra, al paso de su sapiente labor, nos entregara una comprensión del campo geológico, tan exacto en su apreciación, como aquel que percibimos de nuestro connotado profesor Ing. Bernardo Mora, en la Universidad Nacional de Loja, transcurridas muchas décadas después, en su gran LABORATORIO DE LA NATURALEZA. El doctor Jaramillo Alvarado, en 1920, plantea la necesidad del conocimiento del suelo y del subsuelo que nos pertenece. “La necesidad de tener patria” como diría Benjamín Carrión… Los encantos milenarios a través de los esquivos minerales que solamente por su abundancia salieron a flotar en la superficie de nuestra comarca andina… Una posibilidad de riqueza dormida en la entraña de los montes, valles, alturas y depresiones abismales… Una riqueza mineral inexplotada donde la magia de una existencia real de cantos y pedrería invalorables atrae la atención de propios y extraños: ¿hacia qué puntos se dirigen los regueros de nuestra arca sustantiva, discretamente extendida, lozana y generosa, que apasiona el espíritu de lojanidad?... El doctor Clodoveo asume la responsabilidad de identificar y analizar su territorio. Describe climas con prontitud y esmero para señalar en su Libro cada lugar, cada clima, cada uno de los meteoros que pudieran dar con certeza y poder de síntesis una apreciación fenomenológica propia de nuestra provincia: listo para que cualquier lector fundamente con orgullo la recaudación antropológica en una sociedad aparentemente feliz, aunque equivocada en su destino e ignorante de su procedencia, de su realidad física, etnográfica y socioeconómica; no solamente motivado a cumplir con la Comisión encomendada por el Ilustre Concejo Municipal, sino, por satisfacción y curiosidad filosófica, propia del investigador serio, del educador honesto, del hombre cultivado a instancias de una fina percepción académica y científica. Por lo tanto, debemos alegrarnos de que “Loja Contemporánea” aflore, entre una serie de notables obras, como una muestra más del intelectual que ha sido capaz de codearse con las mejores experiencias de sabios y científicos que han dado aporte brillante a la opinión pública, a los 3


jóvenes y adultos estudiosos, a las generaciones de todos los tiempos. Muchos de nosotros hemos tenido la suerte de conocer al Dr. Clodoveo Jaramillo Alvarado. La suerte de escuchar su palabra serena. La suerte de leer parte de su biblioteca, en compañía de sus hijos, extra cátedra, podríamos decir, para darnos cuenta sobre las cosas que elevan el alma. Sobre la grandeza que gana en la acreencia de lecturas la inmensidad del Ser. La suerte de saludar cotidianamente a un personaje emblema. La suerte, de su correspondencia. De admirar sus menudo y apresurado paso, para llegar a cumplir con su deber social de catedrático; de hombre público y respetuoso de las leyes; ciudadano íntegro. Un hombre creyente del Más Ser. Conocedor profundo de la realidad nacional. Un educador que, ante todo, dejó una huella imperecedera, digna de seguir, por ser brillante y buena. El doctor Jaramillo fue miembro de una comunidad a la cual prestigió con su talento y ponencias socializantes. Indujo la necesidad de engrandecer los valores morales y éticos de antecesores como Espejo, Montalvo, Rocafuerte, Alfaro…, es decir, de aquellos hombres que han contribuido siempre al engrandecimiento del patrimonio cívico – cultural en Loja, y en el mundo entero. Pues, “la educación es la savia milagrosa que levanta los pueblos –nos enseñaba-; ella la que gobierna voluntades y la que hace surgir el “fiat lux”, como el mandato de la vida, de las tinieblas del no ser. Pueblos donde se pospone la educación a todo logro y granjería, son pueblos decandentes y anquilosados, pueblos que perdieron el culto del Ideal para ir a la conquista del Becerro de oro. Y educación es lo que clamamos hoy, educación nacional, intensa, enérgica, saludable, que renueve nuestra cultura artificiosa, que encauce el alma nacional por un derrotero seguro y luminoso, que fortalezca y regenere la sangre y músculos de la raza. Lo que hoy tenemos no es educación -ha dicho-; ello podrá ser instrucción incipiente y superficial, mas no Educación. Educar es preparar hombres para la vida, armarles con el carcaj de todas las virtudes, con las que puedan salvarse de las siniestras encrucijadas del Mal y del Instinto. Educar es formar ciudadanos conscientes de los deberes de ciudadanía,

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fundir en el crisol de la ciencia pueblos viriles y laboriosos, construir el alma nacional propulsora y heroica”. “Aquel desdén por la cosa pública y la misma personalidad, ¿qué significa? –se preguntará-. Incultura e ineducación. Aquel egoísmo voraz que pospone el bien público al interés particular, ¿cómo se llama? Incultura e ineducación. Esa flaqueza de espíritu y volubilidad de la conciencia, ¿Qué nombre tienen? Incultura e Ineducación. Y así, en todas partes, y en todo acto de vida ciudadana, encontramos aquel cobarde indiferentismo por toda acción noble, el mismo olvido de la ciudadanía,, la falta de ideal en el lento desenvolvimiento de nuestras instituciones… (¡Siento mucha pena al tener que cerrar comillas, cuando percibo en su diamantina sintaxis, el destino de la humanidad y nuestro anhelo de paz en el sur del Continente!). ¿Quién puede negar la elegancia de su verbo, la altura de su pensamiento, la magia de su verdad que nos invita a meditar sobre los álgidos problemas provinciales y nacionales, tanto en materia educativa, como en los procesos de desarrollo comunitario?... La plenitud de la palabra que llega al fondo de la cosa misma, revoluciona nuestro caudal emocional. Los ideales desafiantes que mantuviera frente a la burguesía explotadora de nuestro y su tiempo, constituyen un acto de rebeldía y revelación. Sin temor a equivocarnos podríamos decir que fue en aquel momento (a sus veinticuatro años de edad) cuando se descubrió al hombre que, regido por su consciencia y con el fragor de la verdad develó los vicios sociales de una clase enquistada en el poder, no sólo en nuestra provincia sino a lo largo y ancho de la República como un rezago indolente de incultura y vanidad. Como podemos apreciar, se trata de un testimonio sin precedentes. Realizado con la misma pasión y elegancia del ensayista, crítico e historiador que fuera el doctor Clodoveo Jaramillo Alvarado, quien, siguiendo las normas y métodos, acusa contra las malas costumbres y anquilosamiento; convulsiona el poderío de familias confundidas que, altisonantes, prejuiciadas de títulos nobiliarios evitaron la congruencia del hombre patriótico, justo, libérrimo y humano que debía darse como consecuencia de las leyes dialécticas que desde tiempos atrás con sentido ecuménico había venido

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condenando el dogmatismo, la indolencia, los prejuicios y el fanatismo de grupos pertenecientes a la alta burguesía. Sin embargo, mientras los grupos acaudalados acumulaban fortunas mediante el enlace o convenio matrimonial, la plebe, por su lado, cifraba su propia esperanza de felicidad en el trabajo sacrificado, en la paciente actitud del humilde desprotegido… ¡En el dolor de su mundo!.. ¡En su explotación y atropellos inmisericordes!... El hacendado frente al peón concierto, encepado, victimado y perseguido constituía una especie de intocable divinidad, empeñada en diferenciar rencorosamente el material primigenio con que fuera hecho el hombre y la mujer, apuntalándole un filum de desprestigio al trabajador con tal de ver coronada la jerarquía y la prepotencia del rico sobre la pobreza del pueblo en general. El terrateniente, el dueño de grandes extensiones territoriales, el teniente político frente al menesteroso huasipunguero, frente al cholo y al mestizo, exprimiendo las armas innobles de la hipocresía. La tierra pródiga, que no servía sino para el mayor disfrute de la opulencia, no daba lugar a quienes trabajando en ella tomaran sus frutos como respuesta digna del sudor y sangre que se derramara sobre los surcos ajenos. Aquellas grandes extensiones de tierra cultivable, no fueron sino entonces el testimonio triste de la inequidad y la avaricia, del espantoso sistema inquisitorial, de la tamaña pereza de sus dueños en complicidad con aquellas personas que desempeñaban cargos públicos y ensalzaban especiales cofradías de por medio. Fue y es “Loja Contemporánea” el grito de denuncia, el alerta para que una nueva fisonomía estructural de la sociedad se diera ancha y caudalosa; tanto en nuestra provincia como en la totalidad de la patria republicana, incipiente y enajenada por causa de quienes acudieron al legado del orgullo, de la fantasía y de los empolvados pergaminos nobiliarios… Muchos años habrían de transcurrir para que el capataz comprendiera la falacia del capitalismo y del caciquismo. Muchos años de dolor, para que el trabajador agrícola tuviera un techo de paja donde descansar, sin tener que llevar los frutos de su trabajo a las despensas de acaparamiento urbanístico…. Sólo una voz viril, habría de estremecer la 6


conciencia de los empleados domésticos, de los oficinistas al servicio de la demagogia y de los administradores de diezmos y primicias legitimados en los templos de las iglesias por un fuero sacerdotal. Compréndese, además, la otra dimensión del pensamiento del autor, porque a la vez que descubre el infierno espantoso de quienes explotan, martirizan o incumplen las leyes naturales y las establecidas en Derecho, se propone sacar del fondo lo que da brillo, vitalidad, progreso y riqueza al Erario nacional a través de la industria, del comercio, de la agricultura y la ganadería. Es necesario enmendar errores en la administración pública, cuestiona. Pero también le es necesario mostrar que sí existen personas que alientan el adelanto de la Provincia y respetan las leyes establecidas para la conducción moral de la sociedad. Se asocian en este rango histórico, por ejemplo, los patricios y benefactores, los hombres de negocios que miran el futuro en correspondencia con el intercambio de productos industriales y los que produce la ganadería en toda la extensión provincial. Acumula nombres que han quedado como paradigma para la posteridad; hombres y mujeres que a pesar del transcurso de los años los tenemos que recordar en firme. Entre ellos: Dr. José María Ayora, Ministro de Gobierno, ex Cónsul del Ecuador en Liverpool y notable orador parlamentario; señor Dn. Daniel Álvarez Burneo, entusiasta Gobernador de la Provincia de Loja y uno de los hacendados que mayor impulso ha dado a la agricultura y a la ganadería en la región austral; Sr. Dr. Benjamín Ruiz E., Presidente del I. Concejo Cantonal, escritor reflexivo y patriota ardoroso (por cuyo influjo vio la luz pública “Loja Contemporánea”, admite su autor; Dr. Manuel B. Cueva, ex-Vicepresidente de la República y Ministro jubilado de la Excma. Corte de Justicia, honró a Loja como funcionario y hombre público eminente; Dr. Vicente Paz, Decano de los periodistas ecuatorianos; Dr. Zoilo Rodríguez, eminente Facultativo lojano, condecorado por el “Liceo Bernardo Valdivieso” en marzo de 1909; Sr. Dr. Juan Cueva García, Literato y diplomático de indiscutibles méritos, cuya voz se ha dejado oír en los últimos Congresos Internacionales de Estados Unidos y en la solución de los grandes problemas nacionales, entre el aplauso y la admiración; Dr. Pío Jaramillo Alvarado, notable periodista 7


ecuatoriano, Director de “La Nación”, ex Gobernador de Loja y nombrado últimamente por el Ejecutivo, Director de Oriente; Sr. General Moisés Oliva, Jefe del Estado Mayor del Ejército y distinguido técnico militar; Sr. Canónigo Dr. Benjamín R. Ayora, distinguido orador sagrado, Rector del Colegio Seminario de Loja; Dr. Serafín A. Larriva, Ilustrado Jurisconsulto y actual Ministro de la Excma. Corte Superior de Justicia; Sr. Dr. Francisco E. Toledo, Director de Estudios de la Provincia e impulsor de la enseñanza laica en Loja; Sr. Dr. Manuel J. Jaramillo, distinguido Jurisconsulto y Decano de la Junta Universitaria de Derecho; Sr. Dn. Miguel M. Luna, vibrante poeta y periodista, autor de “Zamoranas” y “El Crepúsculo”, consagrado por la ciudad uno de los cantores predilectos; Sr. Dr. Máximo A. Rodríguez, inspirado poeta y atildado escritor lojano, autor del “Himno a Loja” y otras bellas composiciones; Dr. Manuel José Aguirre, ex Gobernador de Loja y político de nota, a quien debe la Provincia notables obras públicas; Sr. Dr. Alejandro Carrión, delicado poeta lojano, autor de “Ecuatoriales” y Profesor de Literatura del Colegio “Bernardo Valdivieso”; Sr. Dr. Emiliano Mora, exquisito poeta y literato, premiado repetidas veces en los concursos literarios de Loja; Sr. Dr. Teodoro Alvarado, tiene su nombre bien sentado en el alto comercio ecuatoriano, y es el primer socio de la casa Alvarado & Bejarano, establecida en Guayaquil en 1883; Sr. Dr. Manuel Veintimilla, progresista y acaudalado comerciante, presidente de la Sociedad “Unión Comercial”; Sr. Dr. Manuel Carrión Pinzano, poeta y crítico distinguido, magnánimo patricio, proclamado por la Asamblea Popular del 18 de Septiembre de 1859, Jefe Supremo y Militar de la República Federal de Loja; Sr. Dn. Teodoro Puertas V, acreditado y progresista comerciante y uno de los capitalistas sostenedores del bien público; Sr. Dr. Héctor Manuel Carrión, poeta y crítico distinguido, es el Director espiritual de una generación Literaria; Sr. Dr. Manuel J. Aguirre Sánchez, poeta elegante y suntuoso que mantiene la lira de Chocano y Lugones cantando con fervor la gloria de nuestra América tumultuosa y pujante; Sr. Dr. Manuel Benjamín Carrión, armonioso y selecto poeta de la última generación literaria del Ecuador, premiado con el “Jazmín de Plata” en los Juegos Florales de la Universidad de Quito en 1919; Dr. Lautaro V. Loaiza, notable pedagogo nacional, ex Director de la Educación 8


integral y autor de varios libros de pedagogía escolar; Sr. Dr. José Miguel Unda, entusiasta capitalista por el progreso de la ciudad, cuya actuación, como Consejero y miembro de varias asociaciones, ha merecido el bien público; Sr. Dr. Clotario E. Paz, entusiasta lojano, en el seno de la Legislatura y en la prensa guayaquileña, ha laborado por el progreso de la tierra natal; terminaremos nombrando al Dr. Manuel E. Samaniego, Sr. Don Baltazar Carrión (filántropo), Sr. Dr. Isidro Ayora Cueva, ex Decano de la Facultad de Medicina y Profesor de la Universidad Central; el abnegado sacerdote Sr. Dr. Vicente Carrión Piedra, el Sr, Agustín Costa, el Dr. Manuel B. Cueva García, Profesor de la Universidad Central; y Srta. Matilde Hidalgo, quien en 1920, subvencionada por la Municipalidad de Loja, cursa con decisión el ramo de Ginecología en la Universidad Central, “hoy por hoy –asegura el Dr. Clodoveo Jaramillo Alvarado- lleva la voz y representación de la mujer lojana. Ora pulse su lira de oro o se produzca en exquisitas prosas, ella sabe sentir, pensar y triunfar”. En la tercera parte de “Loja Contemporánea”, también se rememora la presencia de los escritores que desde el tiempo de la Colonia, y durante más de un siglo, en orden cronológico, aporta Loja para el Reino Español. Muchas de estas ya mencionadas en pie de fotografías, con lo cual el lector podrá entusiasmarse y proclamar la valía del hombre en su dimensión artística, del pensamiento filosófico, del periodismo, de la cátedra, de la oratoria, y como coautor del prestigio al sur de la patria ecuatoriana. Es aplicable a la grandeza del Dr. Clodoveo Jaramillo Alvarado, aquellas frases laudatorias de Joaquín S. Eguiguren (1915?) de que “hay seres que vive aquí, pero que son de allá... Hay algunos humanos que pasan por el mundo como las golondrinas… volando… volando… a flor de tierra… sin asentar sus plantas, ni siquiera empolvar la orla de su veste…/ Hay otras que poseen la facultad sostenerse firmes, a pesar del vaivén y continuos sacudimientos de esta agitada vida. Llevan a cuestas muy poderosa cruz pero jamás desmayan”… (…) “Son individuos que viven y mueren sin ruido, pero que dejan muy hondas, indelebles huellas…”.

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Es que, a esos “seres” pertenecieron los maestros de verdad, el ecce homo de la sociedad, al decir de Miguel Espinosa F., hace seis décadas, aproximadamente; porque “las mil contradicciones y reveses, las amarguras y los infortunios, este eterno batallar con la naturaleza, con los hombres, con las preocupaciones, con el egoísmo, con la pobreza y la envidia, no hacen sino retemplar más y más la energía del maestro, hasta lograr que sus esfuerzos bien combinados respondan al feliz éxito de la ejecución, de los provechosos resultados de un bien general”. Señoras y Señores.

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Loja Contemporanea