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3 Revista especializada en el área de gestión y gerencia educativa


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Educación universitaria en valores Lic. Marcel Curiel Ruiz Instituto Universitario Santiago Mariño marcelcuriel@hotmail.com

Hoy por hoy cada vez es más difícil abortar el tema de valores en la educación universitaria, tal vez porque mucho se ha dicho o se ha escrito; mas en el plano práctico se ve muy poco. Los valores del estudiante universitario tienen que adecuarse a la realidad que les ha tocado vivir y a las necesidades que éstas implican. No se habla de un sistema de valores débil,

que se quebrante ante los retos y los desafíos de la realidad cotidiana, sino de uno muy completo y fortalecido que esté a la altura del estudiante y futuro profesional y que lo ayude a resolver cualquier aspecto de su devenir personal y laboral. A manera de introducción Los valores Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro


comportamiento en función de realizarnos como personas virtuosas. Constituyen creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud. Para ir un poco más allá, una persona virtuosa es aquella que posee cualidades que permiten tomar y llevar a término las opiniones correctas en las situaciones más difíciles para cambiarla a su favor. El virtuoso es el que está en camino de ser sabio, porque sabe como llegar a sus metas sin pasar sobre la de los demás, convirtiéndolos en sus amigos y orientándolos en la consecución de un objetivo diferente. Es una persona que tiene muchas cualidades y las pone en práctica a diario. Ahora bien, la tarea del docente es hacer a sus estudiantes una persona valiosa y virtuosa. Ardua tarea, mas no imposible. Las buenas noticias: no todo es competencia del docente. El docente como tal constituye una guía que propone una forma de ver el mundo a través del conocimiento, plantea esquemas, modelos de vida y prácticas para obtener el crecimiento

tanto personal como intelectual del estudiante explotando las dimensiones del ser humano que se resumen en las competencias básicas de nuestro futuro profesional: saber ser, saber hacer y saber convivir. Entonces, ¿cuáles son los valores que debemos despertar en nuestros estudiantes? ¿despertar? Sí, despertar. Los valores no están perdidos, sólo dormidos y tímidos de salir a flote en una sociedad que se resiste al cambio, pero que sabe que de alguna manera tiene que evolucionar para mejor a fin de garantizar su permanencia. Raíces El quid La formación de valores constituye un problema pedagógico complejo solamente comprensible a partir de un Página análisis psicológico de la naturaleza 7 del valor en su función reguladora de la actuación humana. Ahora bien, desde el punto de vista psicológico, el valor debe ser analizado teniendo en cuenta su naturaleza objetiva-subjetiva. El valor como significado atribuido tiene una naturaleza subjetiva, toda vez que existe individualmente en los seres humanos capaces de valorar; pero al mismo tiempo tiene una naturaleza objetiva en tanto constituye parte de la reali-


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dad social e histórica en la que se desarrolla el ser humano. En este sentido los valores tienen además de una existencia individual, una existencia supraindividual toda vez que forman parte de la realidad social como relación de significados entre los hechos de la vida social y las necesidades de la sociedad, e histórica como sistema de valores oficialmente instituidos en una sociedad concreta. Los valores, por tanto, existen en el individuo como formaciones motivacionales de la personalidad que orientan su actuación hacia la satisfacción de sus necesidades. De esta manera un estudiante universitario es responsable no porque conozca la importancia del algún valor o las circunstancias lo obliguen a cumplir con ese valor, sino porque siente la necesidad de actuar acorde con sus creencias. La responsabilidad en este caso, es consecuencia de un motivo o fundamento de la actuación.

Asimismo, en la medida que el estudiante deja de ser un objeto de aprendizaje que repite mecánicamente la información que recibe y se convierte en un sujeto que procesa información y construye conocimientos a partir de sus intereses y conceptos previos, sobre la base de un proceso profundo de reflexión en el que toma partido y elabora puntos de vista y criterios propios, está en condiciones de formar sus valores. Y en consecuencia, el desarrollo del estudiante como sujeto de aprendizaje y de la educación de sus valores, es posible en la medida que el docente diseñe situaciones de aprendizaje que propicien que el mismo asuma una posición activa, reflexiva, flexible y perseverante, en su actuación. Por ello es importante el carácter orientador del docente en la educación de los valores.


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II

La solidaridad como paradigma de aprendizaje Ing. Jessica Millán Instituto Universitario Santiago Mariño jessimibr@hotmail.com

La Solidaridad es actuar a favor de otras personas desinteresadamente, y con alegría, teniendo en cuenta la utilidad y la necesidad del aporte para estas personas, aunque cueste un esfuerzo. En términos de ciudadanía entendemos que la solidaridad se refiere a los lazos sociales que unen a los miembros de una sociedad entre

sí. De este modo, la solidaridad es el valor que consiste en mostrarse unido a otras personas o grupos, compartiendo sus intereses y sus necesidades. Para resumir es posible afirmar que el valor de la solidaridad se manifiesta en reconocer en el bien común, el sentido de una vida exitosa para todos. La solidaridad es más que una ac-


titud, la solidaridad trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, entre otros, para desarrollarse en las personas de todos los rincones del mundo, ya que nunca como ahora se tiene conciencia de formar parte de la aldea global. La solidaridad implica afecto: el apoyo al amigo, la proacción hacia los más desposeídos, a los que no ven reconocida su categoría de ciudadano o depersona, la empatía hacia las personas que sufren situaciones injustas... De este modo entendemos que la solidaridad es un deber de justicia. Raíces La solidaridad debe extenderse tanto al nivel privado como al público. Por eso conviene practicar Página y predicar la solidaridad, porque la 10 falta de solidaridad revierte en una deficiente vida pública. Como educadores tenemos el compromiso de ir descubriendo los intereses comunes de la sociedad. Partiendo de la base de que la solidaridad se aprende,

desde y en la experiencia de personas que manifiestan conductas solidarias, vamos a tratar de realizar una propuesta de actividades para fomentar el desarrollo del valor de la solidaridad entre el alumnado. Hacer algo a favor de otras personas puede significar muchas cosas distintas: por ejemplo, dar cosas, dar tiempo, prestar posesiones, perdonar, escuchar, saludar, recibir. - Por eso podemos identificar una de las facetas básicas de la generosidad es la apreciación del valor de lo que poseemos. - La primera responsabilidad es ser generoso con los más cercanos por ejemplo: repartir todo lo que tenemos de tal manera que la familia no tenga lo suficiente para vivir dignamente no es un acto generoso. - Es importante dar de acuerdo a la necesidad de la otra persona y no de acuerdo a lo que nos sobra. - Ser solidario con el tiempo que


se tiene; esto significa estar dispuesto a sacrificar para el bien de los demás algo que se guarda para la propia utilización. - No se trata solo de dar…también de recibir y estar dispuesto a que los demás sean generosos y agradecerlo. - Perdonar: para perdonar hace falta tener una gran seguridad interior y un gran deseo de servir a los demás. Se trata de reconocer la necesidad de amor, de recibir nuestra generosidad, esforzándonos en mostrar al otro que no le hemos rechazado por lo que ha hecho. ¿Cómo se desarrolla la solidaridad? El valor de la solidaridad se desarrolla cuando: Escuchamos con simpatía e interés, a quien propone alguna mejoría para todos. Preguntamos y nos disponemos para participar. Somos servidores de los demás, no únicamente de nosotros. Comprendemos el daño que ocasiona a todos ser indiferentes a las buenas causas. Disfrutamos el valor al trabajo en grupo, cumpliendo lo mejor posible nuestros compromisos. Decálogo de la solidaridad 1. La solidaridad es trabajar a favor del grupo. 2. La virtud de la solidaridad forma el sentimiento de grupo. 3. El trabajo solidario es gozarse en perseverar en el bien del grupo. 4. La solidaridad exige sacrificio e incomprensión por causa de los apáticos e indecisos. 5. Olvidar el propio bienestar, da

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11 vida al comportamiento solidario en favor del bien común. 6. La solidaridad ilumina, a pesar de muchas abstenciones de participación. 7. La inspiración para otros es nuestra lucha desinteresada por los propósitos buenos. 8. La solidaridad reconoce a quien pretende beneficiarnos, ignorarlo o demeritarlo es ingratitud. 9. El comportamiento solidario no es participar en todo, es apoyar o iniciar el bien común. 10. Solidaridad es el respeto y el apoyo a las iniciativas de bienestar.


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Educando en valores: La honestidad Soc. María V. Paz Instituto Universitario Santiago Mariño mvpaz57@gmail.com

Vivimos en una sociedad donde los valores escasean, están de baja. Se oye decir mucho: “¡Qué más da…!… ¡Todo da igual!”. Este encogerse de hombros y de energías, singular reflejo de una crisis de vida, de una época de desaliento y desencanto, de confusión y de promesas incumplidas, de falta de horizontes…me parece que tiene una causa: falta de valores. De entrada

digamos que no todo da igual. No es lo mismo ser solidario que no serlo. No es lo mismo la fidelidad que la infidelidad. No es lo mismo la bondad que la falta de bondad. No es lo mismo la gratitud que la ingratitud. No es lo mismo la responsabilidad que la irresponsabilidad. No es lo mismo la sinceridad que la insinceridad. Las cosas no valen todas


igual. Las cosas tienen cada una su propio peso. Cada cosa es portadora de valores y hay que descubrirlos. Por eso en este mundo de la educación es muy importante enseñar valores, para que así el ser humano pueda construirse en un mundo de muchas oportunidades y que entienda que la vida día a día le proporciona cosas para seguir creciendo. Uno de los volares importante en el ser humano es la HONESTIDAD: que es la cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad y de acuerdo con los valores de verdad y justicia. En un sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respecto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas. es decir la honestidad implica la relación entre el sujeto y los demás , y del sujeto consigo mismo .

Importancia de la honestidad Como educadora de hoy en día puedo decir que este valor es muy importante y que hay que tomarla en serio, estar consciente de cómo nos afecta cualquier falta de honestidad por pequeña que sea. Hay que reconocer que es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad y la autentica vida comunitaria. Por eso hay que educar a nuestro estudiantes que ser deshonesto es ser falso, injusto ficticio es nos respectar a la persona en sí misma y buscar la sombra, el encubrimiento; es una disposición a vivir en la oscuridad. Por Raíces tal motivo hay que motivarlo al cambio, a vivir en confianza, en sinceridad Página y así vivir en la luz de la verdad. Hoy en día dentro de la formación 13 de la educación nosotros como facilitadores debemos enseñar a nuestros estudiantes valores para que así se for-


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men en Compostura, decencia y moderación en la persona, en sus acciones y palabras. Para que juntos a ellos estén siempre en la Búsqueda permanente de lo recto, de lo honrado, de lo razonable y de lo justo. El valor de la honestidad dentro del ser humano hace de el Una persona honesta que jamás se aprovecha de la confianza, de la inocencia o de la ignorancia de los demás, sabe muy bien que la vida ofrece oportunidades de obtener dinero fácil; pero, prefiere ganarlo mediante el trabajo honrado, sin importar los sacrificios que esto exija. “La honestidad es la demostración tangible de la grandeza del alma, de la generosidad del corazón y de la rectitud de los sentimientos. La honestidad aporta a las relaciones interpersonales la frescura del manantial montuno y la confianza de un amanecer soleado”. En conclusión puedo decir que es muy importante resaltar los valores ausentes o negados, para la toma de conciencia y trabajar día a día los

valores que deben favorecer el ambiente .la formación que se le brinda al profesional debe partir de la realidad circundante y responder a las necesidades que estas implican. La educación es la fuente de los valores donde se aprende las grandes virtudes. Y Su importancia consiste en que el hombre logre su propia autodeterminación como persona, por eso nosotros como facilitadores del conocimiento debemos trabajar de la mano con los valores, acompañando el proceso de formación integral desde un proyecto de vida .


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Educando en valores: La obediencia Arq. Sandy C. Rincón Instituto Universitario Santiago Mariño sandiro60@hotmail.com

La obediencia es una actitud responsable de colaboración y participación, importante para las buenas relaciones, la convivencia y las tareas productivas. La acción de obedecer es aquella en la que se acatan normas, órdenes, reglas y comportamientos. Aunque el

aprender a obedecer parece un valor a inculcar solamente en los niños, toda persona puede, y debe, procurar su desarrollo. La obediencia no se determina por el afecto que puedas tener hacia la persona que autoriza, manda o pide, se concentra en realizar la tarea


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o cumplir el encargo que se te encomienda, sin pedir nada a cambio. Una de las cosas que más trabajo nos cuestan es someter nuestra voluntad a la orden de otra persona. Vivimos en una época donde se rechaza cualquier forma de autoridad, así como las reglas o normas que todos debemos cumplir. La soberbia y el egoísmo nos hacen sentir autosuficientes, superiores, sin rendir nuestro juicio y voluntad ante otros pretextando la defensa de nuestra libertad. Parece claro que el problema no radica en las personas que ejercen una autoridad, tampoco en las normas creadas para mantener el orden, la seguridad y la armonía entre las personas, está dentro de nosotros mismos. Debemos evitar caer en el error de "sentir" que obedeciendo nos convertimos en seres inferiores y sumisos caracterizados por una libertad mutilada. Por el contrario, la obediencia

nos lleva a practicar una libertad más plena, porque echamos por la borda el pesado lastre de la soberbia y la comodidad. ¿No son acaso una fuerte atadura e impedimento para obedecer cabalmente? La obediencia forma parte del aprendizaje del control y regulación de la conducta, de la asimilación de las reglas, las cuales irá asimilando primero en el plano externo, haciendo las cosas como el adulto le dice para agradarlo, y ganarse su aprobación y elogio; y posteriormente, si el niño es debidamente estimulado por el adulto, por propio deseo, aprendiendo a controlar su conducta y cumplir las reglas de manera consciente, ya no para agradar a nadie sino por la satisfacción que esto le produzca. Obedecer no significa que seamos sumisos cuando la autoridad nos pide algo que no está bien, como robar, mentir o lastimar a otro. Ser obediente tampoco implica someterse. Uno puede decirle a la autoridad que preferiría hacer las cosas de otro modo, siempre con respeto. Si consideramos que la orden es incorrecta podemos expresar nuestro punto de vista. Vivir en una sociedad implica que debemos obedecer las reglas que de una u otra manera hemos ido fijando entre todos para una mejor convivencia. Si nadie respeta las señalizaciones, las advertencias, todo se vuelve un caos que finalmente nos afecta a nosotros mismos. No obedecer nos retrasa en muchas áreas de la vida, lo mismo a nivel individual como de sociedad. Hay quienes no quieren obedecer si quien les pide algo es menor que ellos, o no


lo consideran de su mismo nivel social o cultural. Esto es únicamente soberbia, vanidad. Es gente que no sabe convivir. No podemos desobedecer por orgullo, o por sentirnos más poderosos o “influyentes”. Tampoco podemos condicionar nuestra obediencia a que la actividad que nos demanden sea grande o no, o que la juzguemos importante o no. Con el mismo gusto debo obedecer el limpiar una mesa si así me corresponde, que aceptar un alto cargo si así se me confiere. Cuando confiamos en alguien que nos solicita hacer algo, debemos realizarlo sin cuestionarlo, lo cual no significa que no debemos estar conscientes de lo que estamos haciendo, ya que pueden existir situaciones extremas en las que puede ser válido desobedecer, como sería actuar faltando a la ética y/o poniendo en riesgo la integridad de otras personas.

La obediencia es un valor que debemos desarrollar desde pequeños. Si no lo hacemos, nos llevaremos muchos golpes innecesarios. Quien no aprende a obedecer desde la infancia, en el marco familiar, se pasa la vida reclamando y cuestionando todo. Crea sus propias leyes y pierde la capacidad de diferenciar lo que está bien de lo que está mal. Se vuelve desadaptado o, peor aún, si goza de cierto poder, se convierte en un prepotente. La obediencia no se termina llegando a determinada edad, o adquiriendo cierta condición, puesto o nivel en la vida. Siempre habrá alguien a Raíces quien debamos obedecer. Y ésta es parte de la voluntad, de querer hacerlo. No es lo mismo que Página nos obliguen a hacer algo, a que lo 17 hagamos por voluntad propia. Tampoco debemos ser obedientes por temor a un castigo o represalia, debemos serlo porque tenemos claro que


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existen y deben existir autoridades. Aunque el aprender a obedecer parece un valor a inculcar solamente en los niños, toda persona puede, y debe, procurar su desarrollo. Veamos algunos puntos que te ayudarán a cultivar mejor este valor: - La obediencia no se determina por el afecto que puedas tener hacia la persona que manda, concéntrate en realizar de la tarea o cumplir el encargo que se te encomienda. Tu sentir en nada cambia el contenido de la orden. - Ejecuta las peticiones u órdenes sin calificar si son de tu agrado o no. - Toda encomienda es importante. Si es aparentemente simple, evita pensar que no corresponde "a tu categoría". Si no cumples con las cosas pequeñas, jamás cumplirás con las cosas que consideras como "grandes". - No te quejes por los continuos encargos que recibes. Por una parte se tiene confianza en tu capacidad; por otra, ¿no crees que estás encubriendo tu pereza?

- Procura eliminar de tu persona esa visión mediocre de "sólo cumplir". Ten iniciativa: termina las cosas al detalle dando un toque final a todo lo que hagas, es la diferencia entre obedecer y cumplir, y eso, es lo que hace un trabajo bien hecho. La obediencia nos hace sencillos porque nos enfocamos en la tarea a realizar y no en criticar a las personas; generosos por la disponibilidad de tiempo, el interés y entusiasmo que ponemos al servicio de los demás, generando confianza al actuar responsablemente. Podemos ver que la obediencia es una actitud responsable de colaboración y participación, dejando atrás el "hacer para cumplir", que eso lo hace cualquiera, poner lo que esta de nuestra parte es lo que hace de la obediencia un valor, no sólo importante, sino necesario para las buenas relaciones, la convivencia y el trabajo productivo.


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