Issuu on Google+

Abril-Junio

Año 2010 HH. Ntra Sra. de la Consolación María Rosa Molas, 2 43590 JESÚS-TORTOSA (Tarragona)

Tú que fuiste elegida por el Señor para ser instrumento de consolación en su obra redentora, ruega a Dios con la fuerza de tu amor y tu fidelidad, para que nosotros vivamos también como fieles hijos suyos, buscando en todo y sobre todo el bien de nuestros hermanos.

Donativos de Enero a Agosto 2009: Una devota de Burriana; Familia de Carmelina Gambín; Mª Antonia Pujol. Navia (Asturias); Donativos anónimos; Beli Travuieso Calvo. Villablino (León); Lola Sánchez Martínez. Bullas; María Sánchez Martínez. Bullas; Rosario Puerta. Bullas; Josefina Jiménez Puerta. Bullas; Josefa Jiménez. Bullas; Mª Jesús Valera Martinez. Bullas; Juani Drago. Bullas; Ana María Alvarez. Bullas; Virtudes Morcillo en acción de gracias; una devota en acción de gracias; Angelita de Benicarló; Anónimo; Ramona Cardona Pitarch. Vinaroz; Mª Cinta Guimerá Güell. Arnes; Familia LlebresMotos.Almería;Adelaida Fernández.Bullas; María Sánchez Martínez.

Intercede por nosotros, peregrinos en el tiempo, para que las realidades temporales no nos aparten de nuestro destino eterno, antes bien, sepamos descubrir en todas ellas la huella de nuestro Dios y podamos vivirlas con pureza de corazón.

Nº 76 Noviciado Hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación C/ Rosa, 15; 18193 MONACHIL (Granada)

¿POR QUÉ CORRO TANTO? ¿Qué quedó al final?

Sólo Tú. Esperando que te descubra

Detrás de tantas prisas,

en cada esquina, en cada persona.

después del honrado trabajo.

Sólo Tú, paciente,

¿Qué nos quedó?

esperas que me despierte

Después de los problemas

de mi sueño, de mi profundo sueño.

y los llantos.

Sólo Tú, Señor, me esperas.

¿Qué me quedó al final? ¿Y qué permaneció cuando pasó Si desea ayudarnos a difundir HUELLAS, envíe a nuestra redacción la dirección de personas a quienes pueda interesar recibirlas: HH. Ntra. Sra. de la Consolación C/ Rosa, 15 18193 - MONACHIL (GRANADA) huellashc@gmail.com - www.consolacion.org Dirección y redacción: Maribel Sánchez Colaboran: Maquetación: Mª José Condomina Secciones: Mª José Gan, Amparo Gosálbez y Encarna Moñino Imprenta: MISERICORDIA CORONADA ASPACE (GRANADA)

la ilusión nueva, tras la alegría y la, tan esperada, primavera? ¿Qué se nos quedó? ¿Qué nos quedó después de llenar nuestras vidas de personas y de cosas, y vaciarnos de momentos para nosotros y los nuestros? ¿Qué me quedó, Señor? Sólo Tú, en el fondo de todo, al principio y al final.

Nos pasamos la vida intentando encontrar un ‘algo’ que vertebre todas nuestras experiencias de tal modo, que ellas concurran a construirnos como personas plenas y felices. Dedicamos este número de ‘Huellas’ a afrontar el delicado y entusiasmante camino hacia el descubrimiento de nuestro SENTIDO DE LA VIDA: el tesoro, la piedra preciosa tras la cual corremos,.. a veces buscándola lejos de donde se halla: en nuestro interior. María Rosa Molas nos precede en esta aventura hermosa. La miramos para intentar captar en ella la fuerza del incansable profeta del sentido verdadero de la existencia. Permanecer atentos a la búsqueda y constantes en cuidar lo que vamos encontrando en el camino, requiere un esfuerzo nada pequeño, pero que nos aportará una mayor consistencia personal, humana y espiritual. ¡Feliz viaje!


Misiones Consolación 2010 “La tierra nos une” Haití y Chile ya no son “noticia”, pero toda la familia consolación seguimos escuchando… ellos esperan nuestra solidaridad y por eso lanzamos la campaña Misiones Consolación 2010 para financiar proyectos prioritarios de reconstrucción en estos países. Las Hermanas de la Consolación no tenemos comunidades en Haití, pero hemos formado parte de la red solidaria que se ha creado en la humanidad, con nuestra oración, nuestro aporte económico y con la presencia de dos hermanas enfermeras que prestan sus servicios como voluntarias en el país, ellas nos cuentan: Ahora es el tiempo de lluvias y la gente duerme en chabolas hechas de cuatro palitos y trozos de trapos viejos y sucios. Los niños, duermen, comen y viven en el suelo. Vemos kilómetros y kilómetros de destrucción en todas las regiones del país. Haití está muy desolado… La Congregación está presente en Chile desde el año 1978, actualmente en: Santiago, Parral, Linares y La Islita. Las Hermanas, después de haber sufrido la experiencia del temblor de la tierra, continúan impactadas ante las imágenes de tantas personas que han perdido familiares y amigos, su hogar, o que lograron ponerse a salvo sin poder socorrer a otros. Recorren las calles, visitan a las familias, escuchan… y buscan la forma de llevar el consuelo y la paz. Hoy, son portavoces del clamor de este pueblo que necesita recursos materiales para levantarse.

CONGRESO LATINOAMÉRICANO PASTORAL CONSOLACIÓN Nuestro congreso de Pastoral se realizará Dios mediante, en Aparecida, (Brasil) del 5 al 8 de agosto 2010. Desde aquí agradecemos a tantas hermanas y laicos que están poniendo mucho entusiasmo y mucho buen hacer en preparar etse C o n g r e s o Pastoral. Os deseamos que el fruto sea un nuevo impulso de nuestra familia Consolación hacia tantos hermanos nuestros de ese continente bendecido por una riqueza humana y espiritual grande, aunque castigado por muchas formas de pobreza, que nos gritan hoy. Terminamos con parte del himno de este Congreso: Consuela, consuela a mi pueblo Dios, consuela, consuela a mi pueblo Dios. Habla al corazón, de América latina queremos escuchar, tu voz que ilumina. Una luz de esperanza, Sembrándose en una danza Que va moviendo tu alma, Hacia nuevos horizontes. Va, que va creciendo, y va Juntando nuevos hombres, Entonando en una sola voz. Misioneros de Cristo, Discípulos de la fe, Invitados estamos, A proclamar tu palabra...

Motivación inicial: Disponemos nuestro interior para el encuentro con Dios, un encuentro en el que tenemos que dejarle el control de los sentimientos, pensamientos, ideas, proyectos,…. Nuestra vida en sus manos. Podemos repetir en silencio este texto que nos ayuda a hacernos conscientes de que nuestra oración no es un monólogo, sino una relación con un Tú que quiere compartir Su Vida con nosotros para que Vivamos y podamos descubrir el sentido de nuestra existencia: “Tú que manas dentro de mí como una fuente que no nace de mí pero que me moja y me riega, Tú que brillas dentro de mí como una luz que yo no enciendo pero que me alumbra mi sala de estar, Tú que amas dentro de mí como una llama que no es mi hoguera pero que pone en fuego todo mi ser. Tú, silencio íntimo, que no hablas, pero que sin palabras pones en mi vida la palabra que da la vida al mund., Tú, confidente invisible, diálogo, compañía permanente, que me sacas del anonimato de las cosas y me haces ser yo.” (Patxi Loidi)

Palabra de Dios: “Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios hablad al corazón de Jerusalén, gritadle que se ha cumplido su condena y que está perdonada su culpa… Súbete a un monte elevado, mensajero de Sión, alza tu voz con brío, mensajero de Jerusalén; álzala sin miedo y di a las ciudades de Judá: ‘Aquí está vuestro Dios, aquí está el Señor’.” (Is 40, 1-2. 9)

Comentario a la Palabra de Dios: A través de este texto de la Palabra de Dios nos acercamos a la figura del Profeta como mensajero del Consuelo y la Esperanza de Dios, como aquel que señala el verdadero sentido de la vida y denuncia todo aquello que nos impide ver que: “aquí está el Señor” (nuestros miedos, culpas, vacíos, prejuicios, injusticias externas e internas… “gritadle que se ha cumplido su condena y que está perdonada su culpa”) Un profeta siempre espera que la acción amorosa y liberadora de Dios transforme situaciones de pecado y muerte, en realidades de vida nueva. Por ello, todo mensaje profético tiene como meta dar esperanza al pueblo, en especial cuando está pasando épocas de crisis, sufriendo opresiones internas o externas, o cuando parece que el mal está prevaleciendo sobre el bien. Desde la experiencia de Santa Mª Rosa Molas: En la vida de nuestra Madre, Mª Rosa Molas, podemos descubrir un profeta, a un mensajero, que grita el consuelo de Dios desde las pequeñas cosas de cada día, sin grandes discursos, pero con una gran coherencia. Ella nos dice: aquí está el Señor, en los enfermos, en los pobres, en los necesitados,… nos dice que no nos perdamos en el vacío y la superficialidad, sino que vivamos días llenos, descubriendo que es en la entrega a los demás donde se encuentra el verdadero sentido de la vida. Pistas para la oración personal: Mª Rosa Molas vivió con enorme intensidad la vida, sabiendo escuchar y leer la historia con una mirada profunda, clara y transcendente y viviendo en coherencia la palabra pronunciada y las opciones personales.En este momento de silencio y reflexión y cada día al finalizar nuestra jornada y mirar nuestra vida podemos pararnos en estos dos puntos: Aprender a escuchar y leer mi vida y la vida del mundo desde la mirada profunda y amorosa de Dios; y Cultivar la coherencia entre mis palabras, ideas, creencias… y mis opciones personales cotidianas (relaciones, actitudes, estilo de vida,…) Oración final: Podríamos terminar dejando resonar en nuestro interior este pequeño verso que señala el motor que nos debe mover como a Mª Rosa Molas: dejarnos atraer por el Amor de Dios y su Reino. Que Él nos conceda adentrarnos cada día más en esta “locura”. Para ser profeta hay que estar también un poco loco, como nos habla el poeta árabe: “Ellos me dijeron: te has vuelto loco a causa de Aquel a quien amas. Yo les contesté: el sabor de la vida sólo es para los locos”.


MI VIDA TIENE SENTIDO, SÉ DE QUIÉN ME HE FIADO Los seres humanos conforme avanzamos en años podemos recapitular nuestras experiencias vividas y con ellas las lecciones que la vida nos ha ido dando. La experiencia acumulada nos ha ido modelando y nos ha hecho madurar. Los más jóvenes pueden encontrar en el adulto y en el anciano un pozo de sabiduría para su vida. ¿Qué pasaría en nuestro mundo y en nuestra sociedad si no se diera este “diálogo intergeneracional”? Sin duda alguna, se perdería la dinámica que permite transmitir el sentido de la vida de las generaciones mayores a las más jóvenes. Sea cual sea nuestra edad y nuestro momento existencial actual, todos estamos embarcados en la aventura de la vida. Con la formación que vamos adquiriendo en el entorno familiar y en los distintos grupos humanos en los que participamos, vamos configurando nuestra forma de pensar e interpretar la vida; y al mismo tiempo, los demás nos ayudan en este proceso de maduración. Seguramente en nuestro entrono más cercano encontramos personas que siguen buscando el sentido de sus vidas, personas que no terminan de encontrarlo o que desgraciadamente te dicen que la vida para ellos no tiene sentido. Como en otras ocasiones vamos a dejar que la vida de María Rosa Molas nos hable al corazón. Vamos a pedirle que ella nos dé luz para iluminar estas realidades sombrías que conocemos, o que incluso las vivimos personalmente. En primer lugar tenemos que decir que María Rosa vivió una vida con sentido porque encontró el sentido de su vida. Ya en el hogar sus padres le transmitieron el aprecio a la vida como don de Dios. Aprendió en los gestos y actitudes cotidianos cómo se traducía este valor nuclear: respeto y cariño a los padres y hermanos, ayuda y servicio a los que lo necesitan, responsabilidad y bien hacer en el trabajo, son algunos ejemplos. Y todo esto acompañado de un sincero amor a Dios, que

es el que da sentido a lo que somos y hacemos. Así va creciendo y madurando hasta que Mª Rosa se encuentra en una encrucijada: Dios la llama a consagrarse a Él y al servicio a los más necesitados. Se trata de dar una orientación decisiva a su vida. Es el momento de discernir su vocación. Ha descubierto que sólo Dios puede dar un sentido pleno a su vida y que en entregarse a Él está la felicidad. Tomada la decisión, Dios y sus intereses se convierten en el pilar de su casa y de su vida. En segundo lugar vemos que María Rosa encuentra en el servicio a los demás una clave del sentido de su vida. Salir de sí misma, ver la necesidad del otro, ayudar a otros a dar sentido a sus vidas, infundir ánimo, aliviar penas y acompañar en el crecimiento humano y en la fe cristiana a los más pequeños, son los ingredientes de una vida consciente y con sentido. Sabemos que muchas personas y hermanas se acercaban a ella porque descubrían algo especial en su mirada, en su trato y en sus palabras: “Todos se marchaban de su presencia reconfortados”, “No había vacío que su caridad no llenase”. Tenemos una gran responsabilidad y un gran tesoro: decir con nuestra vida que hemos encontrado en Dios la razón por la que vivir y entregarnos. Que a pesar de las dificultades no caminamos solos o a tientas porque Jesús resucitado nos ilumina. Que encontramos más felicidad en dar que en recibir, en ser que en tener, en compartir que en poseer y en servir que en tener poder. Nuestro mundo, nuestra vida, nuestra familia, nuestra Iglesia, tienen futuro siempre y cuando nosotros les transmitamos el verdadero sentido de la vida y les anunciemos a Dios como fundamento de todo. Mª José Gan

“SÍ” A “SÍ” HE LLEGADO A SER Hola! Me llamo Amparo. Me han pedido que escribiera mi testimonio, y como no se decir que no (y tampoco quiero) aquí estoy; pero no es tan fácil. No es dar mi testimonio, sino hablaros del sentido de mi vida. Pregunté a un amigo, que escribiría él, y me dijo que la vida ya tenía sentido en sí misma, por ser Vida. Sin embargo yo necesito algo más. Mi vida, desde que nací tenía sentido para mis padres, abuelos…y yo simplemente la vivía. Pero ahora para saber qué sentido tiene mi vida primero tengo que saber quién soy y… ¿Quién soy? Soy Amparo, hija, hermana, amiga, licenciada en derecho, Cristiana, delegada de la red local de Derecho a Vivir en Albacete, soy voluntaria en el cotolengo, y colaboradora incondicional de las Hermanas de la Consolación. Y he llegado aquí, porque un día me planteé (sin ser conciente) no sólo, ¿Quién soy? Sino lo que el Señor quería de mí. Y empecé a decir que Sí. Fue poco a poco…me apunté al grupo de universitarios de la parroquia de mi barrio y fue el Señor el que me fue indicando lo que quería que hiciera en cada momento. Puso en mi camino a la hermana Almudena, que me dio la oportunidad de ir a la casa cuna de Linares (Jaén), donde fui testigo del amor de Cristo, del trabajo diario de las hermanas y del verdadero valor de la vida. Y tras volver de esta experiencia el Señor me volvió a llamar, y le pregunté de nuevo sin darme cuenta, Señor, ¿Qué quieres de mí? Y simplemente quería más, quería que me implicase, que fuera yo de verdad, y le dije que Sí, y El no me dejó sola; puso en mi camino a Diego, que tras llamarle una sola vez, y preguntarle ¿ y si organizamos una concentración en contra del aborto? Contestó que Sí y así comenzó todo, nació Derecho a Vivir.Albacete. Y así tantas personas que con su Sí a Dios me han ayudado con los míos, todos los voluntarios de Derecho a Vivir, la hermana María con el voluntariado del Cotolengo, Bea, Imma, Carmen, Antonio, Rebeca…y así persona a persona, SI a SI he llegado a ser quien soy y a saber lo que el Señor quiere de mí. Y es que el Sentido de la Vida es muy fácil, sólo hay que decirle que Sí al Señor, y seguir el camino que Él te marca; Cuando te atreves, y te implicas a ayudar, a darle tu tiempo, la vida cobra sentido en sí misma; porque, como aprendimos en el festival “Samuel”, tenemos que vivir EN CLAVE DE SI. Un beso enorme Amparo Gosálbez Sanz PD: Cuento: Dos amigos paseaban por la playa, y uno de ellos se agachaba constantemente devolviendo al agua las estrellas de mar que la marea había dejado en la orilla. No te molestes, le dijo el otro, hay miles de ellas y pasa todos los días. Es inútil que te esfuerces porque no cambiarás nada. En silencio se volvió a agachar, tomó una de ellas en sus manos, la besó y la lanzó al agua con fuerza, y contestó: para esta Sí a cambiado todo. Nadie nos exige que limpiemos la playa, únicamente que veamos qué Estrella podemos lanzar al agua de nuevo.


UNA EXPERIENCIA QUE DA SENTIDO

“Siempre acabas sintiéndote igual: con una sensación interior de desesperanza y vacío… “ Es la sensación que antes o después experimenta todo hombre, es la sensación que antes o después experimenta cada joven o adulto, hoy en día. Ante la situación actual en que vivimos, crisis económica, desastres naturales, crisis de valores e incluso, más que nunca, crisis religiosa, nos queda preguntarnos ¿dónde está el sentido de la vida? La televisión nos bombardea con noticias desagradables y desalentadoras. Si nos parásemos a pensar quizás creeríamos que esto es el fin del mundo y desesperados nos tendríamos que plantear la razón de nuestra existencia. Abusos sexuales, delincuencia, violencia familiar, social…, cada vez son más las noticias de éste tipo que llegan hasta nosotros o que vemos a la puerta de nuestra casa. Y ¿por qué? ¿No habremos perdido el centro, el eje de nuestras vidas? El hombre de hoy que, continúa buscando el sentido de su vida, desea encontrar la felicidad y para ello recorre todos los medios que encuentra. Más que nunca podemos decir que se buscan y encuentran métodos inimaginables y “totalmente novedosos”, creyendo que al innovar finalmente se encontrará la felicidad. Se trata de hacer nuevas experiencias (nuevas drogas, experiencias como tirarse de un puente o llegar a la cima del Shisha Pangma a riesgo de la propia vida…), experiencias donde todo está permitido y sólo se busca el placer, las sensaciones fuertes… El hombre que busca se encuen-

tra cara a cara con estas nuevas experiencias que le presenta la sociedad, experiencias límite. El hombre de hoy necesita ser feliz. ¿Pero podrá encontrar la felicidad -ésa que aporta el verdadero sentido- en una experiencia puntual? Todas estas experiencias pueden producir una satisfacción en un momento determinado, incluso un gran placer, pero ¿y después?... El hombre seguirá buscando, pues por naturaleza es un ser que no puede vivir sin hacer experiencias. Sin embargo, entre todas las experiencias de las que el hombre es capaz, sólo aquella que puede llegar a tocar la profundidad del ser, aquella que llega a lo más hondo y deja su marca impresa para siempre, sólo éste tipo de experiencia puede llegar a darle la plena y verdadera satisfacción. Sólo ésta puede revelarle su propia identidad de criatura y criatura amada sin condiciones. Y es ahí, en esa experiencia de sentirse y saberse amada donde podrá encontrar el sentido tan esperado, que ya no es pasajero sino que perdura, da forma y construye la persona haciéndola no sólo la más feliz, sino también portadora de felicidad. ¿Cuál es esta experiencia que da tal sentido? Nos estaremos preguntando. Pues no se trata de saltar de un puente, ni tampoco de dejarse llevar por la desesperanza ante la crisis. ¿De qué se trata? ¿Qué es lo que en esas situaciones de búsqueda o de oscuridad puede producir ese efecto reestructurador y confortante? El hombre por naturaleza es un ser capaz de trascendencia y de relación.

Es ahí donde se encuentra el verdadero secreto, en la misma naturaleza del ser. Sólo una relación auténticamente personal y profunda puede dar plenitud al hombre. Esta relación es la que se da en la experiencia espiritual. En medio de tantas experiencias se nos ha olvidado que sólo en el encuentro con el Trascendente, se encuentra el sentido de la vida. El hombre en búsqueda es capaz de autotrascender y en ese ejercicio se encuentra con la Trascendencia, con Dios; y en el diálogo con Él comienza a ser persona, a dar respuesta a sus deseos más profundos. Es por tanto, en la vida espiritual donde lo más propio del hombre, el espíritu, entra en juego, se abre a la Trascendencia y a la relación, a la acción del Espíritu, con mayúsculas, y entonces éste último puede empezar a dejar su huella de Vida. De esta manera el hombre en busca de sentido que vive realmente abierto, se da cuenta que el sentido está tanto fuera como dentro de él, porque está en Dios, que es Otro y distinto de él, pero que al mismo tiempo es el Dios que habita en su interior. El Dios de Jesucristo, el Dios del cristianismo. El Dios Creador, personal y Trinidad de la experiencia espiritual cristiana que pone en juego toda su dinámica de encuentro y manifestación del Amor, unificando y dando armonía al ser. Y así el hombre se descubre criatura pero en sintonía con el Creador que le invita a una experiencia espiritual de por vida, una experiencia de fe, que se realiza en los acontecimientos y personas del mundo donde está Cristo esperando el encuentro.

Es en estos acontecimientos (crisis, enfermedades, violencia…) donde se viven las experiencias de desolación, esa sensación interior de vacío, de desesperanza. Pero es justamente ahí donde podemos también descubrir a Cristo que se manifiesta plenamente al hombre y que nos espera en la vida cotidiana, para hacernos gustar de su consolación, que es ese modo de hacerse presente Dios en el interior del hombre. No hay experiencia humana en la que haya consolación sin desolación. Así lo vivió María Rosa Molas que a través de las experiencias de desolación y consolación sintió cómo poco a poco su personalidad se iba integrando y tomando un sentido nuevo, llegando a un estado de consolación perenne en el cual se sintió realizada en el sentido de su vida e impulsada a una misión apostólica: “consolar incluso en la desolación, como ella era consolada por Dios”.Sólo quien sabe esperar en la desolación confiando en Dios, puede experimentar la consolación esperada. Cuando queramos alcanzar el sentido de la vida, no podemos olvidar que tenemos que disponernos para vivir la experiencia interpersonal con nuestro Creador, partiendo siempre de la realidad concreta e histórica en que nos encontramos, ya que Dios se manifiesta al hombre en su ser aquí y ahora. Encarna Moñino Hermana de la Consolación


Huellas76