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Cartas del Parte Carlos Alberto Masino Merlo

Asesor de la RCC de la Di贸cesis de San Roque

Para los Coordinadores Parroquiales- Zonales

Abril 2010- Enero 2012

Coordinador Diocesano Kelo Ferreyra


Febrero de 2011

¡Ave María Purísima..! Queridos hijos: ¡¡¿Cómo están?!! Deseo fervientemente que todos ustedes, gocen de profunda paz espiritual y de las suficientes luces del Espíritu Santo para que en todo puedan ver el paso de Dios en sus vidas, en las de sus familias, grupos y comunidades. Aún en este tiempo de descanso para unos, y de mayor trabajo para otros. Intentando mantenerme cerca de ustedes a través de éste medio, reanudo estas cartas mensuales dirigidas a todos los grupos de oración de nuestra diócesis. ¡Cuántas cosas quisiera decirles! Ante todo: ¿cómo está vuestra oración personal? De ella depende en buena medida todo lo demás; sin oración personal ni a cristiano llegamos, menos si pretendemos llamarnos discípulos de nuestro Señor Jesucristo ¿Y la vida sacramental? ¿Y el Santo Rosario? ¿Y la lectura orante de la Palabra? Todo esto ya lo doy por hecho, porque sé que uds son hombres y mujeres apasionados por las cosas de Dios. En el contexto que el pasado 30 de septiembre, memoria de San Jerónimo, el Santo Padre nos dio la exhortación apostólica post sinodal “VERBUM DOMINI”, fruto del trabajo de numerosos obispos, y especialistas del mundo entero. Quiero detenerme en lo referente a la Sagrada Biblia. Ante todo hemos de usar una que sea católica, se diferencia con la de otras denominaciones cristianas porque contiene todos los libros del canon. Sabiendo que hay muchas traducciones a nuestra disposición en las librerías católicas, siempre hemos de tener presente que se nos sugieren usar la llamada “El libro del Pueblo de Dios”. Ahora bien, yendo a lo muy importante: acerca de la Lectio Divina, o lectura orante de la Palabra. Éste es un método de oración tan viejo como la Iglesia, y aún más ya que hunde sus raíces en los métodos de los rabinos judíos; es el método usado por los monjes cristianos desde sus orígenes, y por millones de hermanos nuestros de todos los tiempo, dando abundantes frutos de santidad. Adjunto a ésta carta un folleto explicativo acerca de éste método de oración, para complementar lo que uds ya vienen practicando desde siempre; pretende tener un formato práctico que entre en el interior de cualquier Biblia hasta que ya lo tengan internalizado. Antes de despedirme, y quizás invadiendo el terreno del equipo coordinador, quiero hacerles una especial recomendación al comenzar el presente año: vean los medios para que participen de los retiros de servidores todos los servidores con sus respectivos auxiliares. Y para los otros retiros, contar con los medios económicos, como para que puedan participar de ellos hermanos que perseveran en los grupos y quizá no tienen los medios como para viajar hasta Sáenz Peña y los demás gastos. En cada retiro hemos de llenar el Centro de Espiritualidad, porque ellos son acontecimientos de gracia que el Señor nos regala, no podemos no aprovecharlo. Los abrazo profundamente a todos y a cada uno de ustedes sobre mi corazón. Y les pido que oren por mi santidad, por la fidelidad a éste servicio al que la Iglesia me ha llamado, mi docilidad a lo que el Espíritu quiera hacer en mí y a pesar mío. Me despido de ustedes encomendándolos a los Corazones de Jesús y María.


Marzo de 2011; Pcia. Roque Sáenz Peña, Chaco

¡Ave María Purísima..! Queridos hijos: Les hago llegar mis mas profundos deseo que todos ustedes, gocen de profunda paz espiritual y de las suficientes luces del Espíritu Santo para que en todo puedan ver el paso de Dios en sus vidas, en las de sus familias, grupos y comunidades. Una vez mas aprovecho este medio para llegar hasta uds. En esta oportunidad ya comenzando a caminar el sendero cuaresmal que hemos de emprender el próximo miércoles 9. Quiero animarlos a vivir intensamente éste tiempo especial, tiempo de conversión, que no hemos de verlo como el tiempo de los “no”, sino como el periodo de los “si”. “Si”, puedo ser un poco mas espiritual y menos carnal… “Si”, puedo con esa antigua esclavitud… “Si”, puedo subir un peldaño mas en la escalera de la santidad… Todos nosotros podemos, con la ayuda de Dios que cuenta con nuestros esfuerzos. Por ello hemos de ver este tiempo con optimismo y con alegría. Recuerden aquello de “cuando ayunen no pongan caras tristes, por el contrario lávense y perfúmense”. Lo cual no implica: ni que se han de abandonar las prácticas penitenciales y ascéticas, ni que se las ha de tomar con liviandad. Todo se ha de hacer con moderación, equilibrio, y discreción; lo cual no es sinónimo de mediocridad. Queridos míos, en éste mes comienzan a incrementarse las actividades de cada uno de nosotros; tanto las del ámbito civil como las propias de cada una de las comunidades parroquiales; que ello no sea motivo de aflojar en la vida espiritual. Ya que nuestra gran tentación es dedicarle mas tiempo a las cosas de Dios que al Dios de las cosas; esta expresión parece mas bien un juego de palabras, sin embargo no es así; en ella se encierra la pequeña gran diferencia acerca de a quien ponemos en el centro: las cosas y “mi” hacer o al mismo Dios en persona… Por último, y antes de despedirme, quiero comentarle que el retiro para servidores y auxiliares, que ha realizarse el último fin de semana de marzo, tendrá como tema: el discernimiento espiritual, lo dará el P Hugo Masimino cpcr, al cual acompañara en ésta oportunidad otro sacerdote de su comunidad religiosa para la mejor atención de los participantes. Oren por los frutos de éste retiro. Y, por último, contarles que las Misas de la RCC que presido el cuarto viernes de cada mes en la Parroquia de la Sta. Cruz de P. R. Sáenz Peña, retomaran su ritmo habitual a partir del mes de abril, aunque en éste caso no será el 22, Viernes Santo, sino el viernes 29. Los abrazo profundamente a todos y a cada uno de ustedes sobre mi corazón. Mientras les pido que oren por mi santidad, por la fidelidad a éste servicio al que la Iglesia me ha llamado, y mi docilidad a lo que el Espíritu quiera hacer en mí y a pesar mío. Me despido de ustedes encomendándolos a los Corazones de Jesús y María.


Abril de 2011; Pcia. Roque Sáenz Peña, Chaco ¡Ave María Purísima..! Queridos hijos: Llegue a todos ustedes mi cercanía, y mis mas sinceros deseos que el Espíritu Santo se pasee por sus corazones produciendo abundantes frutos que redunden en bien de ustedes mismos, de sus familias, de sus comunidades cristianas, y de toda la sociedad; de la cual los cristianos somos el alma. Estamos recorriendo el tramo final de la Cuaresma, y aproximándonos a la Semana Santa, la que con mucha razón suele llamarse Semana Mayor. Los invito, sin dejar de invitarme a mí mismo, a poner todos los medios para prepararnos adecuadamente para vivirla intensamente; haciéndonos cada vez mas consientes, y ayudando a que quienes están cerca nuestro también se hagan consientes, de que en la Semana Santa no se conmemora un acontecimiento del pasado, sino que vuelve a acontecer el Misterio Pascual. Aquel del cual dimana toda gracia y bendición que se derrama sobre nosotros. Entonces sí podremos exclamar ¡¡¡FELICES PASCUA!!! Porque habremos hecho con nuestro Señor Jesucristo, la experiencia de la muerte y la resurrección. De otro modo será solo un saludo anecdótico, costumbrista… llámenlo como quieran hacerlo, pero nunca será un saludo cristiano. En otro orden de cosas ¿cómo van con la “tarea” que les di el año pasado en Machagai, con ocasión del “Pentecostés diocesano”? Les recuerdo la “tarea”: profundización en la oración personal, en la formación, en el servicio y en la vida fraterna. La experiencia de Jesucristo vivo que en algún momento de nuestras vidas hemos tenido en ésta bendita corriente de gracia, ha de ser profundizada, continuada y permanentemente renovada por la oración diaria personal y la oración comunitaria semanal. Herramientas para ello son: la frecuente participación de la Santa Misa, confesión sacramental, adoración eucarística, lectura orante de la Palabra de Dios, estudio del Catecismo de la Iglesia Católica, lectura de la vida de los santos y otros libros de espiritualidad, rezo diario del Santo Rosario, la oración de intercesión por vivos y difuntos, por la Iglesia, por sus pastores, por cada uno de los grupos de ésta corriente de gracia, etc. En vano después de la Pascua comenzaremos a prepararnos para celebrar nuevamente Pentecostés si nos quedamos solo en el evento, en el juntarnos. Recordemos que en las Sagradas Escrituras el Señor nos dice que los paganos también se juntan a celebrar y a comer. Nuestro “juntarnos” ha de ser en una clave superior, para ayudarnos mutuamente a crecer en la vida cristiana, entonces estaremos comenzando efectivamente, aunque sea en un aspecto, a vivir la comunión de los santos. La vida cristiana es hermosa, nos hace felices, nos hace plenos… pero ello no implica que no sea exigente. ¡¡¡No se desanimen nunca porque el Señor está con nosotros hasta el final de los tiempos, luchando con nosotros en el proceso de cristificación de nuestras vidas!!! Confiado a sus oraciones me despido de ustedes en un profundo abrazo en los Corazones de Jesús y María, mientras clamo al Cielo derrame sobre cada una de sus vidas una abundantísima bendición.


Mayo de 2011; Pcia. Roque Sáenz Peña, Chaco ¡Ave María Purísima..! Queridos hijos: Llegue a todos ustedes mi cercanía, y mis mas sinceros deseos de ¡Felices Pascuas! para cada uno de ustedes, sus grupos, familias, y parroquias. Éste es tiempo de alegría, de una alegría profunda, que brota del triunfo definitivo de Jesucristo sobre el pecado y sobre la muerte. Triunfo del que participamos por el bautismo ¡¡¡Jesucristo no es un personaje del pasado sino del presente, está Vivo!!! Si bien es mucho lo que hemos escuchado acerca de la oración, su necesidad, modos, etc; muy pocas veces nos detenemos a hablar de un período de la vida espiritual que muchas veces se hace presente en nuestras vidas con un sabor amargo. Me refiero a las sequedades y arideces. Consisten en cierta impotencia o desgano para la oración. Ésta impotencia a veces es tan grande, que vuelve penosísima la permanencia en la oración. La forma mas desoladora es aquella en la que Dios parece haberse retirado del alma. Estos estados provienen de nosotros mismos o pueden ser toques de Dios: a) De nosotros mismos: mal estado de salud, fatiga corporal, estar demasiado absorbidos por ocupaciones, tentaciones molestas, estar orando mal. También pueden tener su origen en la tibieza en el servicio de Dios, infidelidad a la gracia, pecados veniales cometidos en abundancia y sin escrúpulos, sensualidad… b) De parte de Dios: suelen ser una prueba suya que usa para purificarnos del apego a los consuelos, para que veamos lo poco que podemos sin su ayuda, invitación a vivir la caridad de modo más heroico de modo que ello nos prepare a nuevos avances en la vida espiritual. Cuando estas arideces permitidas por Dios se prolongan en el tiempo puede pensarse que el alma a entrado en la noche del sentido. ¿Cuáles son los remedios? Ante todo suprimir las causas voluntarias, principalmente la tibieza y la flojedad en el servicio de Dios. Cuando son involuntarias hay que entregarse a la voluntad de Dios por todo el tiempo que Él quiera; sabiendo que lo sensible no es lo esencial al verdadero amor de Dios; que basta querer amar a Dios para amarle ya en realidad… Y a fin de convertir éste tiempo en fuente de mérito, y con ello aumentar las fuerza de nuestra alma, procurar unir éstas amarguras a la oración del Señor en Getsemaní, llevar éste tiempo con generosidad y heroísmo e incluso incrementar el tiempo destinado a la oración. Espero que estas líneas les sean de provecho para su vida espiritual, para que así cada uno de nosotros vayamos ganando en madurez y profundidad. Los abrazo profundamente a cada uno de ustedes en la alegría de Jesucristo Resucitado, al que le ruego nos bendiga abundantemente.


Junio de 2011; Pcia. Roque Sáenz Peña, Chaco ¡Ave María Purísima..! Queridos míos: Llegue a todos ustedes mi cercanía, y mis mas sinceros deseos de bendiciones para cada uno de ustedes, sus grupos, familias, y parroquias. Aún estamos viviendo este tiempo pascual; tiempo de alegría, de una alegría profunda, que brota del triunfo definitivo de Jesucristo sobre el pecado y sobre la muerte. Triunfo del que cada uno participamos por el bautismo, y que se actualiza en nuestras vidas por la vivencia de las virtudes teologales infundidas en nosotros en ese mismo momento en que fuimos hechos hijos de Dios por acción del Espíritu Santo. En ésta oportunidad me detendré en la primera de ellas: La Virtud de la Fe. La Fe es la virtud teologal infundida por Dios en el entendimiento, por la cual asentimos firmemente a las verdades divinas reveladas por la autoridad o testimonio del mismo Dios que revela. Al revelarnos su vida íntima y los grandes misterios de la gracia, Dios nos hace ver las cosas, por decirlo de alguna manera, desde su punto de vista divino, tal como las ve Él. El asentimiento a las verdades de fe es firmísimo y ciertísimo porque está fundado en la autoridad del mismo Dios que revela. O sea la fe es incompatible con la visión intelectual o sensible. En el cielo desaparecen porque allí veremos cara a cara al mismo Dios. La fe es la primera virtud cristiana porque en ella se fundamentan todas las demás. Aunque la forma de todas la aporta la caridad. Aunque también hemos de decir que hay pecados contra la fe, ante los cuales hemos de estar muy atentos, ellos son: la infidelidad o paganismo: en relación a los pecados contra el primer mandamiento, por ejemplo los pecados de superstición; la herejía: consiste en negar, o poner en duda, algunas de las verdades divinamente reveladas y enseñadas por la Iglesia como verdades dogmáticas, por ejemplo negar la divinidad de Jesucristo, la virginidad de María, la presencia real de el Señor en la Eucaristía, etc.; la apostasía: consiste en abandonar la fe: por ejemplo cuando alguien se va alguna secta aún cuando se llame cristiana; la blasfemia: que es todo lo que va contra el Espíritu Santo y la falta de respeto, reverencia y piedad contra las cosas sagradas. También está relacionado a esto la ceguera de corazón y embotamiento de los sentidos, que proceden, generalmente, de los pecados de la carne. Ésta fe, que se nos ha dado gratuitamente, permanentemente amenazada por el medio y por nuestra propia fragilidad, ha de defenderse, cuidarse, y fortalecerse con la oración personal y comunitaria, con la lectura orante de las Sagradas Escrituras, la vida sacramental, la formación doctrinal, y todos los otros medios a los que frecuentemente hago referencia de distinta manera. Espero que estas líneas les sean de provecho para la vida espiritual de todos, para que así cada uno de nosotros vayamos ganando en madurez y profundidad. Los abrazo profundamente a cada uno de ustedes en los Corazones de Jesús y María, y les envío una abundante bendición.


Julio de 2011; Pcia. Roque Sáenz Peña, Chaco ¡Ave María Purísima...! Queridos míos: Llegue a todos ustedes mi cercanía, y mis mas sinceros deseos de bendiciones para cada uno de ustedes, sus grupos, familias, y parroquias. Después de la hermosa fiesta de Pentecostés que hemos vivido, como culmen de los mas grandes misterios de la Salvación, retomamos el tiempo ordinario, que es el de la santificación en las pequeñas cosas; pero también es nuestro tiempo el cual hemos de vivir apasionadamente tras haber sido revestidos por la Fuerza que viene de lo alto. En ésta oportunidad me detendré en las virtudes teologales restantes, ya que en la carta anterior me detuve en la virtud cardinal de la fe. Ahora trataremos de la esperanza y la caridad. La esperanza, en cuanto virtud, es infundida por Dios en la voluntad, por ella confiamos con plena certeza alcanzar la vida eterna y los medios necesarios para llegar a ella apoyados por el auxilio de Dios. La “definición” resaltada con negrita es bastante clara, sin embargo hemos de decir que los bienes de éste mundo quedan secundariamente bajo el objeto de la esperanza solo en cuanto son útiles para la salvación; por ello que un cristiano maduro no debe pedir a Dios ningún otro bien que no esté en orden a la salvación. Al igual que en el caso de la fe, también hay pecados contra la esperanza, que son: la desesperación: consiste en considerar imposible la salvación eterna (generalmente tiene su raíz en la pereza y la lujuria); el otro es la presunción: estamos ante quien espera salvarse sin arrepentirse de sus pecados y obtener la gloria sin mérito alguno de su parte (generalmente tiene su raíz en la vanagloria y la soberbia). La gran virtud cardinal, forma de las demás, es la caridad. La cual, al decir de Sto. Tomás, es una amistad entre Dios y el hombre, implica que amamos a Dios por sí mismo sobre todas las cosas y a nosotros y al prójimo por Dios. La caridad es la mas excelente de todas las virtudes, no solo por su bondad intrínseca, o sea porque nos une mas a Dios; sino porque sin ella no puede ser perfecta ninguna otra virtud, ya que, como lo hemos dicho, es la forma de todas las demás virtudes infusas. Como la realidad del pecado se mete en toda realidad humana, también los hay contrarios a la caridad, como por ejemplo: el odio, la acidia: pereza espiritual; la envidia; la discordia; la contienda o porfía; la guerra; la riña; el escándalo. Éstas virtudes, que se nos han dado gratuitamente, permanentemente amenazadas por el medio y por nuestra propia fragilidad, han de defenderse, cuidarse, y fortalecerse con la oración personal y comunitaria, con la lectura orante de las Sagradas Escrituras, la vida sacramental, la formación doctrinal, y todos los otros medios a los que frecuentemente hago referencia de distinta manera. Por último, antes de despedirme, quiero hacer referencia a la celebración de Pentecostés que hemos vivido la mayoría de nosotros en Las Breñas, pongamos ante la mirada de nuestro Señor para que bendiga el esfuerzo de tantos hermanos que trabajaron en su organización, y que nos acogieron como en nuestras propias casas. No se olviden de lo que les pedí: intensa oración, ayunos, sacrificios y penitencias por la preparación, realización y frutos de la acampada diocesana de jóvenes que realizaremos el segundo fin de semana de octubre en P. R. Sáenz Peña. También para financiar la misma hemos de vender todos los bonos que se hicieron y están a la venta con ese fin. Me despido de ustedes mientras invoco sobre cada uno de los que lean ésta carta una abundante bendición, y que los Corazones de Jesús y María sean su refugio.


Agosto de 2011; Pcia. Roque Sáenz Peña, Chaco

¡Ave María Purísima..! Queridos míos: Llegue a todos ustedes mi cercanía, y mis mas sinceros deseos que el Espíritu Santo se pasee por sus corazones produciendo abundantes frutos que redunden en bien de ustedes mismos, de sus familias, de sus comunidades cristianas, y de toda la sociedad; de la cual los cristianos somos el alma. Quiero escribirles con las palabras con que se dirigiría el mas dilecto de los padres; con estos sentimientos quiero instarlos a no aflojar en la oración personal ¡no alcanza con la reunión del grupo! Después de casi un año y medio sigo viendo los estragos que causa en la vida de ésta bendita corriente de gracia la falta de oración personal. ¡No puede haber carismas auténticos donde no hay oración personal y vida sacramental intensa! La oración personal tampoco es la panacea, ella ha de complementarse con la formación en la fe. Una formación que implica dejar de lado nuestra propia forma para adquirir la forma de Cristo, por lo tanto es meterse en un proceso que ha de llevarnos a transformarnos prácticamente en otras personas, esa es la conversión ¿estás dispuesto/a? A propósito, en nuestra diócesis se ha lanzado hace unos días el Instituto Itinerante de Teología, cuando llegue a sus pueblos y ciudades no desaprovechen la oportunidad. Y si no se da la oportunidad, al menos estudien de manera personal o en grupos el Catecismo de la Iglesia Católica, o su compendio. La falta de conocimiento de nuestra fe hace que puedan engañarnos con facilidad y envolvernos con argumentos que no se sostienen. Oración y formación han de ser los pilares que nos sostengan, sin ellos nuestra vida, acción, servicio… puede quedarse en una acción meramente humanitaria, podemos ser una hueca campana que retiñe. Me despido de ustedes mientras invoco sobre cada uno de los que lean ésta carta una abundante bendición, y que los Corazones de Jesús y María sean su refugio.


Septiembre de 2011; Pcia. Roque Sáenz Peña, Chaco

¡Ave María Purísima...!

Queridos míos: Llegue a todos ustedes mi cercanía, y mis más sinceros deseos de bendiciones para cada uno de ustedes, sus grupos, familias, y parroquias. Como en cada oportunidad en que llego a uds. a través de éste medio lo único que busco es eludir las leyes del tiempo y el espacio, y hacerme presente en cada uno de sus grupos de oración; y allí, orar con ustedes, compartir la Palabra, enseñar, corregir, disfrutar de la vida fraterna… Hace un año, por éste medio, les enseñaba acerca del examen diario de conciencia espiritual, y como fruto del mismo llevar un diario espiritual en el cual ir descubriendo los caminos por el cual el Señor nos va llevando. Ustedes se preguntarán porque vuelvo sobre éste tema. Sencillamente porque en la atención de confesiones y de acompañamiento espiritual, veo que genera estancamiento espiritual, sino retroceso, cuando la oración no es examinada una y otra vez, mirando los toques de Dios uno y otro día ¡Cuantas confusiones, amarguras, y engaños, nos ahorraríamos si el discernimiento, o examen, de la oración fuera mas sereno!¡Si nuestra oración fuera mas entretejida de silencios! Antes de despedirme simplemente quiero contarles que la tan soñada acampada de jóvenes, como consecuencia de las sucesivas fechas de elecciones de autoridades provinciales y nacionales, y otra serie de inconvenientes; debió ser suspendida para abril del año próximo. Confiado a sus oraciones, por mi santidad, por la fidelidad a éste servicio al que la Iglesia me ha llamado, y mi docilidad a lo que el Espíritu quiera hacer en mí y a través mío; me despido de ustedes encomendándolos a los Corazones de Jesús y María.


Octubre de 2011; Pcia. Roque Sáenz Peña, Chaco ¡Ave María Purísima...! Queridos míos: Una vez mas me es posible, por gracia de Dios, llegar a Uds. por éste medio. Sé que estas cartas les son útiles, porque así muchos me lo manifiestan, y ello me anima pero también me exige a buscar cada mes con más ahínco la voz de Dios para transmitírsela por éste medio. Desde que comencé a llegar a uds mediante estas cartas que insisto en el fortalecimiento de la vida espiritual y la formación; me consta que muchos de uds lo hacen, pero también veo que muchos no lo hacen. Sin estos dos pilares, sobre los que se ha de apoyar un corazón que arde encendido en el Corazón de Cristo, el testimonio o la vida fraterna están asentados en arena; podemos vivir una Renovación Carismática Católica de eventos mas o menos espectaculares, pero no seremos ese testimonio que transforma las vidas de las personas como por contagio ¡No apaguemos el fuego del primer amor porque habremos perdido la parresia! Hace 25 años que la RCC llegó a nuestra diócesis, hace pocos días lo estuvimos celebrando con los hermanos de Villa Ángela ¡y aún no hay grupos de oración en todas las parroquias y capillas de nuestra diócesis! Hace unas semanas estuve con “Kelo” y Mª Inés en Taco Pozo, con una respuesta impresionante de parte de la gente, y el Señor se derramó en abundancia; ahora permanentemente nos piden que los acompañemos y sigamos visitando. También hace mas de un año que el párroco de la parroquia San Fco. Solano de El Sauzalito nos pide que la RCC se haga presente con seminarios de vida dando origen a grupos de oración. Ante nuestros ojos se abre un inmenso horizonte que aún no está renovado, y está en nuestras manos evangelizar a esos hermanos, y digo hermanos porque la mayoría de ellos son bautizados. Pero no podremos llevar a cabo esa evangelización sino tenemos vida espiritual y formación ¡nadie puede dar lo que no tiene! Los animo una vez más a no aflojar. La vida cristiana es una lucha permanente, la cual ya tenemos ganada porque Cristo con su sangre la ganó para nosotros; pero ello no elimina el esfuerzo que hemos de poner de nuestra parte para actualizar esa salvación en nuestras vidas y en las de nuestros hermanos. Confiado a sus oraciones, por mi santidad, por la fidelidad a éste servicio al que la Iglesia me ha llamado, y mi docilidad a lo que el Espíritu quiera hacer en mí y a través mío; me despido de ustedes encomendándolos a los Corazones de Jesús y María.


Noviembre de 2011; Pcia. Roque Sáenz Peña, Chaco ¡Ave María Purísima...! Queridos míos: Una vez mas me es posible, por gracia de Dios, llegar a Uds. por éste medio. Llegue a todos ustedes mi cercanía, y mis mas sinceros deseos de bendiciones para cada uno de ustedes, sus grupos, familias, y parroquias. Estamos a cierta altura del año en que se nos amontonan cosas en distintos ámbitos, quizá nos sintamos agobiados. Sin embargo eso no ha de ser excusa para aflojar en la vida de oración, o en la misión que a cada uno Dios haya encomendado. Recordemos que la Palabra nos dice “gracia a la perseverancia salvaran sus vidas” Lc. 21,19. Muchas veces, en un arrebato de entusiasmo, podemos prometerle muchas cosas al Señor, proponernos grandes metas o ideales de santidad; pero, también en muchas oportunidades experimentamos, que mas tarde o mas temprano, comenzamos a aflojar. La vida cristiana no consiste en algunos hechos mas o menos brillantes, en algún gesto heroico, sino en el hacer con fidelidad y amor las pequeñas cosas de todos los días y desaparecer, por ello nuestro Señor Jesucristo usa la imagen de la levadura. ¡Pobre de aquel que busca ser visto y reconocido! ¡Cuántos he visto que estaban siempre en primer lugar y cuando se le pidió un servicio humilde, o se los corrigió, se fueron de la RCC! Buscaban brillar, ocupar el lugar de Dios. Un cristiano ha de buscar que brille Él y nosotros desaparecer, como Juan el Bautista. En el marco de ésta exhortación a la perseverancia y fidelidad en las pequeñas cosas, he de recordarles la otra hermana de las mencionadas virtudes: responsabilidad. Responsabilidad en los compromisos asumidos, en el lugar en que sea dentro de la RCC, dentro de la comunidad parroquial, etc. A unos les tocará una cosa a otros otra, quizá a unos les tocará visitar al hermano de grupo que no vino para ver qué le pasa o si está enfermo; a otros les tocará participar de determinadas reuniones en uno u otro lugar; a otro juntar el dinero para los retiros y encuentros; a otros comunicar cosas recibidas de la coordinación; etc. Todo hecho por amor al Señor y con responsabilidad también es transformado en himno de alabanzas que se eleva al trono del eterno Padre. Me despido de ustedes mientras invoco sobre cada uno de los que lean ésta carta una abundante bendición, y que los Corazones de Jesús y María sean su refugio.


Diciembre de 2011; Pcia. Roque Sáenz Peña, Chaco ¡Ave María Purísima...! Queridos míos: Bendigo a Dios que me permite llegar a uds. a través de éste medio ya que personalmente no puedo estar en cada grupo. ¡Que el Señor esté con cada uno de ustedes! Estamos en éste precioso tiempo de adviento, el cual puede resultar opacado por nuestro trajinar cotidiano propio de finalizar el año. Que no se nos escape como agua de entre los dedos. Quisiera invitarlos a que, a lo largo de los días que quedan de éste adviento, podamos detenernos en cada uno de los personajes que en él se van asomando e invitándonos a prepararnos a la Navidad. En ésta oportunidad miremos a San Juan Bautista: ermitaño y asceta, pero también predicador valiente de la Verdad; y sus actitudes que son para nosotros ejemplo a seguir. Ermitaño: no hemos de dejar nuestras familias para irnos al monte, pero sí podemos guardar mayor recogimiento interior, dejar de lado el bullicio, mantenernos en presencia de Dios. Asceta: invitación a sobreponernos a nuestros impulsos, a dominar la gula, la sensualidad, la vanidad… cuanto mas en éste tiempo en que con la escusa de las despedidas de año nos damos “permisos”. Predicador sagaz de la Verdad: prediquemos donde nos toque sobre la verdad de la Navidad, ella es celebración de la Encarnación y Nacimiento del Verbo eterno de Dios por lo tanto no celebramos a ningún gordito vestido de rojo ni nada por el estilo. No adornemos nuestras casas con ninguna otra imagen que la del Niñito Dios, o la de la Sagrada Familia visitada por los Magos de oriente. ¡Cuánto nos dice uno solo de los personajes! El Señor quiere hablarnos durante éste tiempo ¡ESCUCHEMOSLO!.... Claro que para ello es necesario hacer silencio y tomar distancia de las cosas mundanas. Aprovecho la oportunidad para hacer llegar a ustedes mi mas cálido abrazo de Noche Buena ¡FELIZ NATIVIDAD DEL SEÑOR PARA TODOS USTEDES, SUS FAMILIAS, GRUPOS Y COMUNIDADES! Acuérdense de mí cuando oren ante el Pesebre. Les envío la bendición.


Enero de 2012; Pcia. Roque Sáenz Peña, Chaco ¡Ave María Purísima...! Queridos míos: ¡¡¡FELIZ Y BENDECIDO AÑO NUEVO!!! ¡Bendito sea Dios que me permite llegar a ustedes mediante estas líneas! Mes a mes cuando me siento a escribir éstas cartas mi corazón vuela a cada uno de Uds., a grupo de oración, a cada familia, a cada comunidad. Verdaderamente bendigo a Dios por estos medios técnicos, frutos de la inteligencia con que Él ha dotado al ser humano, que me permiten llegar a cada rincón de nuestra querida diócesis de San Roque de Pcia. Roque Sáenz Peña. Antes de retirarme a descansar unos pocos días con otros sacerdotes; he querido escribirles para pedirles que oren por mí, por mi descanso, por mi docilidad y fidelidad al Señor; para que de ese modo pueda acompañarlos como corresponde, sino seré guía ciego que pretende guiar a otros ciegos. ¡Queridos míos! El anuncio del Reino, donde aún no ha sido anunciado, y el acompañamiento en su crecimiento, en las personas que ya ha sido anunciado, no puede esperar. No podemos hacernos los distraídos. Recuerden lo de la carta de octubre. Dios no se toma vacaciones. Él nos sostiene en la existencia, si nos dejara para irse de vacaciones simplemente desapareceríamos. Nosotros no nos tomemos vacaciones de Él. Que en los días que podamos tomarnos para recuperar fuerzas siga estando presente la oración personal, en lo posible también la grupal, y la oración litúrgica comunitaria. Quizá sea el tiempo para leer aquel libro cristiano formativo que por distintas circunstancias no se pudo leer en otro momento, o para hacer alguna peregrinación a algún santuario de la Virgen, etc. Les cuento que ya estoy preparando los temas para el retiro de perseverantes del mes de febrero; para el cual se llamará a colaborar a varios servidores de grupo. Éste es un recurso que implica mas trabajo, mayor esfuerzo, para que ésta bendita corriente de gracia que es la RCC llegue a mas hermanos. Ya que, en la medida en que mayor sea el número de los que crecen y maduran en la fe podremos ir formando los equipos de evangelización, los distintos ministerios y servicios que el Señor está dispuesto a derramar para el bien de su Pueblo; no olvidemos que Él cuenta con nuestras manos. Por lo tanto es necesario que desde ya se ore por ésta iniciativa; y, por otra parte, que cada grupo vaya previendo los medios para enviar a aquellos hermanos que hace mas de seis meses que perseveran y que quizá no tienen los recursos para participar del mismo. Una vez más, confiado a sus oraciones por mi santidad, por la fidelidad a éste servicio al que la Iglesia me ha llamado, y mi docilidad a lo que el Espíritu quiera hacer en mí y a través mío; me despido de ustedes bendiciéndolos en los Corazones de Jesús y María.



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