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Breve Reseña y reflexión Teorica acerca de la Integración Regional en AL Lic.M ª Celeste Gigli Box UNLP (Argentina) mcgb_br@yahoo.com.br

Latinoamérica mira La libertad es aquella facultad que aumenta la utilidad de todas las demás facultades. Inmanuel Kant Tres cosas ayudan a sobrellevar las dificultades: la esperanza, el sueño y la risa. Inmanuel Kant

Siguiendo con las perspectivas teóricas de la política exterior latinoamericana (en más: PELA), que presenta el politólogo Van Klaveren, debo remarcar una aclaración. La que, por cierto, no es en lo absoluto nueva, ya que es exactamente lo que plantea el autor. Me refiero que la exposición sintética que sigue será tomada en el sentido más dinámico posible a los fines de respetar y continuar la pretensión de Van Klaveren acerca de la complementación de los enfoques. Armemos una suerte de esquema con los siguientes puntos expuestos por el autor. Intentaré ser extremadamente sumaria a los fines de poder reutilizar lo expuesto sumando los cambios en el sistema global en la actualidad. Partiendo de las Fuentes Externas de la política exterior, el Sistema Internacional ha presentado modificaciones en sus unidades y la distribución de sus recursos. Esto supone que América latina es reactiva a los factores externos –que a su vez, son negativos. Exponentes de esto son los cuellos de botella externos, la IED con la alta dependencia externa que conlleva, entre otros efectos. Escenario que la CEPAL proponía cambiar con el ISI, la Integración Regional, la promoción de la producción manufacturera, etc. Allende las complicaciones fácticas y objeciones que se le han hecho a este modelo, los paradigmas estructuralistas, marxistas o neoliberales, persisten. De hecho, la teoría de la dependencia puede ser tomada desde lo sistémico, aunque no enfoque explícitamente la PELA, ha estudiado el comportamiento de las elites y sus lazos con la economía mundial, el endeudamiento externo, la cooperación en los programas de intercambio militar y educacional, vistos como medios de penetración en este continente. Todo esto distorsiona el surgimiento del capitalismo en la región. Pero lo común allende el enfoque conceptual es que las políticas exteriores latinoamericanas son similares, ya que tienen objetivos y elementos comunes. A pesar de los matices, la PELA se la interpreta regionalmente, estimación que sabemos no es tan certera. El autor señala con presteza, que, este modo de interpretación, puede llevar a malinterpretar las diferencias que de hecho existen entre cada país, como vedar [o presuponer que se identifican] las variables internas del sistema. En el caso de la Política de Poder, la PELA es un escenario de competencia regional, sea en la Cuenca del Plata o bien en Centroamérica. Los sistemas políticos más pequeños, como Suriname, Ecuador, Paraguay, pueden


aprovecharse de las rivalidades anteriores pidiendo beneficios. En síntesis, la persistencia de rivalidades nacionales no está desechada, aunque sí podemos olvidarnos de las hipótesis de conflicto de los ´60s. De este modo, la integración combina relaciones cooperativas y conflictivas entre cada uno. Para el autor, son las de cooperación las que están en alza. Dentro de las Fuentes Domésticas de la PELA, lo que hace al Sistema Político, debemos saber que la principal distinción que se ha hecho es entre regímenes democráticos para ver su reflejo en la política exterior. En el caso de Brasil, después de 1964 se vio un repliegue, pero hacia los ´70s se retomó la política exterior activista y pragmática. Itamaraty formó su coalición con militares y algunos círculos políticos. Esto se extendió hasta los primeros años del gobierno democrático, a mediados de los ´80s. En Chile, el golpe del ´73 llevó a un viraje hacia la defensiva, y un gran aislamiento político. En el caso de Uruguay y Paraguay, la democracia llevó a la introducción de ajustes más que cambios en su política exterior. En el caso de Argentina, luego de 1983, parece no ser dable de equipararse con el cambio de régimen, ya que hay factores culturales e históricos que no pueden ser reducidos al cambio de gobierno –en palabras de Russell1. En el caso de las Estrategias de Desarrollo, sabemos que en América latina, la producción de cambios para lograr el objetivo, hace que la PELA sea muchas veces función de esto mismo. Los casos son varios: los modelos brasileños han estambrado la política exterior. Del mismo modo, el Chile democrático viró hacia el desarrollismo en los sesentas, y ahora está interesado en el libre comercio y en atraer IED. Lo mismo aconteció en la Argentina. El autor menciona al surgimiento del Grupo Andino como emergente de esto mismo. En cuanto a los Factores Históricos y Culturales, si bien no son fáciles de operacionalizar, tienen una influencia innegable. Entre esto debemos considerar las concepciones argentinas y chilenas acerca del mutilación/arrebato territorial (el quiebre estuvo dado por el plebiscito de 1984). Otro caso muy conocido es el de Chile y Perú desde la guerra del pacífico. El caso de las recurrentes intervenciones estadounidenses a México es otro indicador. Lo importante aquí es que en las PELA no existe una tradición inmune a las innovaciones (sean de estilo o en sustancia). En el espacio de los Actores y Toma de Decisiones, tenemos una clarísima preponderancia del PEN en el estilo de la política exterior. Incluso son los pasibles de influencias de los cambios del sistema internacional y la política doméstica2. El caso de los Ministros de Relaciones Exteriores, encontramos la vieja dicotomía entre la formación técnica y el poder político en el espacio de las Relaciones con el extranjero. Pero saltando un poco este dilema –que se tornaría bizantino en estas líneas-, lo cierto es que los Ministros en la cartera 1

Aunque allende todo, es importante lo que señala el autor como los casos latinoamericanos parecen confirmar la necesidad de evitar generalizaciones simplistas… los regímenes autoritarios pueden verse tentados a extrapolar sus prácticas y estilos internos al área externa, pero también pueden mostrar moderación y apertura hacia el exterior e impulsar políticas cooperativas. Los regímenes democráticos pueden ser conciliadores, pero también pueden verse tentado a exacerbar conflictos externos para obtener beneficios de política externa. De cualquier modo, existen casos como el de México, quien se caracterizó por utilizar la política externa para lograr objetivos de política interna. O el caso de Colombia, en donde la interacción exterior-doméstica es compleja. 2 Los ejemplos que se presentan son contundentes: Río Branco para el mítico Brasil; el prestigio del oriental Iglesias, o el rol de la Argentina como potencia moral , en el caso de Caputo.


externa suelen compartir sus responsabilidades con otros ministerio (en esta clave, no es casual la persistente formación económica en los que ejercen el área en este país). Pero no es el único actor con influencia en la PELA que ha tenido intervención en el área. Las FFAA, como el Poder Legislativo (el que se ha visto más desplazados en asuntos de low politics, que, por ser menos reglamentados, son más manipulados por los PEN. En cambio, las high politics, precisan por lo general alguna fiscalización parlamentaria). El caso de los Partidos Políticos también es un hecho que han tenido posiciones marcadas en la PELA. Tampoco se puede excluir de este espacio a la Prensa, aunque el autor señala la falta de investigación imperante aún (recordemos que el texto del que estamos extrayendo los análisis es de 1991). Por último, en lo que hace a los Recursos, en clave de los estudios de la política de poder, se atiende el tamaño, la ubicación geográfica, las dotaciones de recursos naturales, capacidad industrial, estabilidad política, entre otros. Si bien ha pesado el factor tamaño, y desde aquí la conclusión directa ha sido calificar a los pequeños como vulnerables por su dependencia del poder económico externo. Esto no obsta que puedan ofrecer recursos estratégicos de valor, como especializarse en algunas menos cuestiones de lo que lo han hecho. De este modo no es completo afirmar que el tamaño sea una determinante de poder o bien sólo de presencia externa. El autor parte de la utilidad conjunta de los esquemas. No dudo de esta tesis. Pero agregaré que sumando los cambios que se han producido desde el año 1991 a esta parte, nos obligan a tener una perspicacia que va más allá de los cambios actuales o los que se habían producido cuando el autor escribía. Me refiero al hecho de que, si es preciso no descartar ninguna herramienta, esto lleva de suyo que la selección de los elementos y fuentes de la PELA sea detonante. Esta primerísima elección, nos llevará a procurar el herramental teórico que la explique (o el que más se acerque a ello, para luego seguir construyendo teoría de acuerdo a lo que la realidad muestra). Si bien en los ochentas, América latina ponía el acento en la transición democrática y la crisis de cuestas externas; para finales de la década, la estabilización era lo que urgía en la agenda. Todavía –aunque agonizaba-, vivíamos en un mundo bipolar, que, mientras se multipolarizaba levemente, para llegar a lo que sería el Nuevo orden Mundial en 1994. Por ese entonces se comenzaba a vislumbrar la piedra de toque de Maastrich (que todavía no era algo tangible), mientras EUA parecía “quedarse con el mundo”. En estos lares, vez implementada toda la ola de reformas que implicó el consenso de Washington (allende cómo hayan resultado), trajo a escena otras problemáticas como las condiciones en que se iría a achicar y privatizar el estado, el modo en que se reformaría la gestión, y la viabilidad a largo plazo de la estabilidad. Así, a lo largo del correr de los cambios del sistema global, se ha ido virando el eje de premuras en la agenda, y por ende, esto tendrá que arrastrar el peso a una teoría u otra de los analistas. En el mundo actual, en consonancia con los procesos de integración europea y en el globo entero (descontando sus etapas de concreción), un nuevo enemigo que no viene del este, sino que no sabemos dónde puede –y cómo-, aparecer, junto con las problemáticas energéticas, la premura del hambre y el desempleo, xenofobia, entre tantas otras cuestiones que hoy podemos atender; causarán que, el peso de los elementos de las fuentes cambien. Hoy no atenderemos a una de las fuentes domesticas como es el


elemento sistema político tomándolo con un contenido que verse entre democracias-autocracias militares como antaño. Tal vez hoy, esa misma variable, será operacionalizada como regímenes laicos-teocráticos. Podemos/tendremos que ver al mundo en la interacción de sus recursos naturales y el estado de integración regional que haya logrado. En este caso – otro ejemplo que se me ocurre apresuradamente-, será lleno del contenido de los 2000: -también apresuradamente-, veremos si estos recursos naturales están siendo óptima y responsablemente explotados, y su relación –o dilaciónde ellos con la integración. Incluso, podremos pensar cómo una instancia de integración son los miembros de todo el bloque los que velan por la utilización de un recurso en un país vecino, y aquéllos pueden controlar que el que posee las riquezas no las dilapide o haga un recurso irresponsable de los mismos. El punto fundamental es ver que podemos utilizar todas las variables expuestas sin discriminar ninguna, y el cambio en el sistema global es el que nos dará el contenido que deberemos estudiar con esas variables. Para decirlo en otras palabras, ante las opciones que suelen plantearse para América Latina en la actualidad3 podremos darle diferente contenido a cada una de las variables, y 3

Me refiero a diversas opciones de inserción que suelen plantearse para el rol actual y futuro de América Latina: la primera puede ser la liberalización económica unilateral , estrechando lazos comerciales y financieros con los centros de poder, lo que incluye a Europa y Japón. Muchos alientan esta opción en base a lo ocurrido con Chile a lo largo del gobierno dictatorial de Pinochet –donde se dieron los costos del proceso, pero que la baja libertad política no daba lugar a mayor protesta de los sectores damnificados-; y la posterior democracia –que asumió costos menores-, país que ha logrado no depender de un solo socio. Unido a esto se encuentra la opción de unión con el Norte. En el caso del NAFTA , se debe tener en cuanta que no posee criterios de admisión, por lo tanto el ingreso depende de la administración norteamericana. A través del ALCA , la desconfianza aún es alta, ya que la incertidumbre sobre los costos de abrir los mercados y las pocas garantías de que desaparezca el dumping y subsidios son los escollos. De todas maneras la posibilidad de ingresar al acuerdo a través de los distintos regionalismos es un aliciente para los países. Por otro lado, tenemos el regionalismo creciente, que ha tenido tres estrategias: a) integración subregional, en miras a una integración general, b) integración subregional, como medio de consolidación de economías de escala; y c) integración proyectada, medio de incrementar intereses geopolíticos. Por último, la cantidad de acuerdos de integración subregional y cooperación económicos bilaterales y multilaterales, llevó a la creación de una red [Hubs], o nudos que centralizan preferencias comerciales o económicas en los mercados de los restantes países. En el caso de optar por ser socio extra hemisférico y lograr acuerdos económico-políticos con la UE y Asia Pacífico (Japón) es otro de los señalados. Hasta aquí, las opciones son racionales, realistas y probadas de poder ser llevadas a la práctica. También tenemos la posibilidad de optar por la presión conjunta de la participación de América Latina a nivel global a partir de un bloque compacto. Entre otros, encontramos los objetivos de forzar la liberalización de los mercados, garantizar el acceso a los mercados y un papel relevante, como región, a nivel internacional. Esta estrategia requerirá de una acción consultada, coordinada y comprometida. Para poder ser práctica, se debe desarrollar sin abandonar las políticas exteriores individuales escogidas. Existen también las opciones de aprovechar lo avanzado por cada país como miembro de una subregión para facilitar la negociación de sus vecinos: utilizando agendas de negociación bilaterales, subregionales, interregionales e interbloques. En primer lugar, se debe escoger grupos de intereses, y luego poner en común con las Chancillerías. A pesar de lo voluntarista de esta propuesta, muchas veces los países de América Latina, han coincidido en reclamos. Otra posibilidad es la de America do Sud, en donde un Brasil con liderazgo en la región, debe cambiar su tradición histórica de política exterior (combinando gradualismos y previsibilidad). Para esto, es necesario valerse del principal sostenedor del equilibrio de poder, como es Argentina (algo que se vincula al pasado de gloria, la carrera armamentista y con una aún percepción de potencia mediana). Venciendo la desconfianza del socio, Brasil tendrá el camino allanado para aspirar a que los restantes países. La última es la Institución Latina Nuestra , que propone la creación de organismos multilaterales de cooperación propios sin romper con las que regulan el sistema internacional. En una expresión coloquial, se deberían crear clones con nuevas a medidas y necesidades de América Latina de la Postguerra Fría. El ejemplo a seguir es nuevamente la UE (por ejemplo, con la creación de una suerte de Fondo


evaluar los resultados finales que obtenemos para cada caso.

Latinoamérica es mirada “… a un soldado le llegó la orden de cambiar de cuartel. Por un año…el Superior Gobierno del Uruguay había contraído una de sus periódicas fiebres de guerra al contrabando… el soldado le dejó su mujer y otras pertenencias al mejor amigo, para que se las tuviera en custodia. Al año,…no le quería entregar la mujer…El litigio iba a resolverse… en duelo criollo, cuando el coronel Amen paró la mano: - Que se expliquen - exigió. - Esa mujer es mía - dijo el ausentado. - ¿De él? Habrá sido. Pero ya no es - dijo el otro… -¿cómo se la voy a devolver?...Si viera cómo la trataba este animal... ¡como si fuera del Estado!” El Estado en América Latina , Eduardo Galeano.

Desarrollaremos en este apartado las teorizaciones acerca de la Integración Regional (en más TIR). Para comenzar, tengamos en cuenta al funcionalismo fue inaugurado por Mitrany. El autor escribió en el período entre guerras, sugiriendo que la creciente complejidad de los sistemas gubernamentales habían crecido las tareas técnicas de los gobiernos (el surgimiento de problemas esencialmente técnicos a nivel internacional, que deviene en la necesidad de colaboración entre las elites). Esto no es una mera expresión de deseo, ya que el autor sostenía que las organizaciones de colaboración funcional eventualmente podrían superar a las instituciones políticas del pasado. Sostenía que los estados cooperan sobre “la ramificación”. Esto es, la colaboración funcional de un sector, genera la necesidad de colaborar en otro (que acontecía tanto en el espacio científico, como en la reorientación al sistema internacional desde una relación basada en el poder de la fuerza a una de consenso para la resolución de conflictos; o bien, la contribución para la paz). Por esto el funcionalismo disiente con el realismo, ya que el plantea una integración en lo económico y la cooperación general (que luego alcanzará la integración política. El fin de esto no es solamente la estrechez entre los pueblos, sino la contribución a la paz mundial. El caso de Haas, se ve a la TIR como un proceso por el cual los agentes políticos de diversos entornos nacionales están convencidos de cambiar su lealtad, expectativas y actividades políticas hacia un nuevo centro, cuyas instituciones poseen o exigen jurisdicción sobre los estados nacionales preexistentes. Posteriormente, refiere exclusivamente a un proceso que vincula un sistema internacional concreto dado con un sistema concreto futuro oscuramente discernible. La integración será el acrecentamiento de la interacción y de la interpenetración de forma tal de oscurecer las fronteras entre el sistema de organizaciones internacionales y el entorno suministrado por sus naciones-estados miembro. Han existido también estudios de Amitai Etzioni, quien sostiene que la posesión por parte de la comunidad política de un control efectivo sobre el uso de los medios de violencia, representa un criterio por el cual se mide su nivel de integración. Es la unificación, lo que Estructural de Fomento latinoamericano). Claro que esto requiere un medio de financiamiento, lo que no procede a estas líneas. En fin, opciones más/menos, son estos los desafíos y posibles panoramas para el futuro próximo de América Latina.


refuerza los vínculos entre las unidades que forman el sistema. Así cambian sus expectativas a un nuevo centro. Debemos nombrar el estudio del Estado-Nación de Karl Deustch, quien trabajó procesos históricos exitosos [o no] de comunidades políticas, según la distancia o presencia de violencia como modo de dirimir las disputas 4. Para él, la Integración Regional es una cuestión de hecho, no de tiempo. Es comparable con su idea de poder –cual moneda-, que implica una relación en la cual al menos un agente es llevado a actuar de modo diferente a aquella en que dicho agente actuaría. Los países son racimos de población, unidos por sus comunicaciones. Su punto de toque fueron diferenciar las comunidades políticas de las de seguridad (es decir, cuando un conjunto de naciones autónomas y aún antagónicas, deciden optar por una institucionalización pacífica para dirimir diferencias). El autor llama la atención sobre el grado de pluralismo, donde se mantiene la autonomía de sus centros de decisión política conservando la independencia jurídica. Por otro lado, la amalgamación, donde las unidades resignan autonomía en beneficio de un centro de poder de la nueva comunidad. Así se accede a “algún tipo de gobierno común”. Su definición de integración implica que dentro de un territorio, un sentido de comunidad y de instituciones practicas suficientemente fuertes y extendidas como para asegurar en la población, durante un largo tiempo, expectativas firmes de cambio pacifico 5. De este modo, una comunidad política por integración se convierte en una comunidad de seguridad. Para lograrlo, el autor propone ciertas condiciones: compatibilidad mutua de valores, forma de vida distintiva, un aumento de la capacidad política y administrativa, desarrollo de las áreas que rodean la región, vínculos dados por la integración social (lo que incluye a los diferentes estratos sociales), junto con la multiplicidad de interacciones y transacciones – entre tantas otros medios. Pero allende esto, existen tres condiciones fundamentales: la compatibilidad de valores entre los encargados de tomar las decisiones, la predictibilidad de comportamiento mutuo, y la voluntad de respuesta mutua. Los gobiernos deben ser diestros en no acudir a la violencia, y siempre prontos a las comunicaciones de los otros gobiernos. Lo importante es, no pensar en la integración como un proceso unilineal por natura, sino que las condiciones de aquélla no son simultáneas, ni establecidas por una secuencia especial. Tal vez la condición es que se den concretamente, y no que sigan un derrotero específico.

Es imprescindible nombrar la labor del Neo-funcionalismo. Su contribución principal consiste en la elaboración, modificación y prueba de hipótesis acerca de la integración. En esencia, viene del deseo de elaborar una teoría de mediano alcance, lo cual le permitió presentarse bastante temprano con un análisis convincente y útil de las situaciones europeas. Es, 4

Suele mencionarse con este autor el caso de los Federalistas. Uno de sus exponentes, es Carl Friederich que ve a la integración como un proceso en el que los Estados ceden su soberanía a instituciones supranacionales (de igual modo en que las autoridades nacionales y subnacionales lo toman del gobierno central). Todo esto puede ser exitoso, si existe la tendencia a crear un gobierno constitutivo de la unión federal. 5 Para Deutsch, los países son conjuntos de población unidos por flujos de comunicación y sistemas de transporte, separados por territorios débilmente vacíos. Y por esto, tiene hábitos complementarios de comunicación. Claro que esa interdependencia es mayor al interior de la nación que entre ellas.


estrictamente, una revisión crítica al funcionalismo. Ernst Haas sostiene la integración tiene una lógica incrementalista, donde un sector tendería a crear su propio impulso y así expandirse –spill over- a otros sectores6. Retomo algo fundamental: El concepto del derrame es central para le autor7. Las decisiones tempranas se derraman en nuevos contextos funcionales, abarcando cada vez a más gente, llamando a consultas por los nuevos problemas que surgen de las transacciones anteriores. Es rescatable el hecho de que los fines (modelos de acción concientemente queridos) de los agentes, es probable que produzcan nuevas funciones (definidas como los resultados de acciones que pueden traer consecuencias no queridas). Los fines y funciones pueden transformar el sistema internacional (produciendo una forma de aprendizaje, que lleva a los colofones originales, y así lleva a la integración. Por otro lado, el aprendizaje lleva a una nueva evaluación de los fines. No es el hecho de concebirla como lograda por altruismo sino por los intereses y valores defendidos por ellos. Ya que para el autor EL PODER ES INSEPARABLE DEL BIENESTAR. La integración económica puede basarse en motivos políticos, pero sin desarrollo de las instituciones el proceso no lleva a la comunidad política. El éxito de la integración medido por patrones económicos, no es un índice suficiente del éxito político ya que la distribución puede ser desigual. El éxito está plasmado en las “demandas, expectativas y lealtades de los actores políticos del proceso”. Por esto, el seguir adelante con la integración u oponerse descansa en la “percepción de intereses y articulación de valores” de los actores. A medida que se avanza el proceso los valores e intereses se redefinirán en términos de la orientación regional, unificando a las antiguas naciones que se han asociado. Así, se tiende a desplazar lealtades, expectativas y actividades políticas hacia un nuevo centro cuyas instituciones poseen o reclaman jurisdicción sobre los Estados nacionales preexistentes. Claro que esto no es inmediato y requiere un proceso de aprendizaje, las actividades gubernamentales orientadas hacia el poder pueden evolucionar hacia acciones orientadas hacia el bienestar. Es crucial aquí, la politización gradual de los fines de los agentes que inicialmente son los “técnicos” 8. Si esto 6

Es comparable con lo que Mitrany llamaba “ramificación”. Para Haas, las decisiones que tempranas se derraman en nuevos contextos funcionales. Esto abarca más gente y responden a problemas que surgen de los contactos ya hechos. 7 Es necesario saber que Schmitter ha criticado el concepto de derrame, ya que consideró que debía ser redefinido y clasificado en una tipología de opciones estratégicas al alcance de los agentes. Debe incluirse la expansión de las funciones con un correlativo crecimiento de autoridad. También es necesaria la acumulación o aumento de autonomía en la decisión y autoridad de una organización integrativa. Por supuesto, se necesita una reabsorción, una retracción tanto en el alcance de funciones en la autoridad de una organización integradora a una situación anterior. Para el autor, los sucesivos derrames, pueden ser una base para grandes avances hacia la integración política. 8 Es preciso recordar que Haas le opone restricciones a la propuesta funcionalista. Menciona que tales grupos -como Europa Occidental- logren la integración que una organización con representantes en todo el mundo, por el hecho que este proceso es más viable en conjuntos sociales homogéneos y simétricos, públicos y privados. Dentro de la década de los setenta, el autor fue más crítico del funcionalismo aún, diciendo que el derrame y el gradualimos: por ejemplo, la unidad monetaria, se le hacía lejana aún en Europa. Era un hecho la gradual complejidad, pero no existía la voluntad de interconsulta entre los gobiernos. Así surge la idea de vinculación de temas fragmentada, que él mismo menciona como cuando se cuestionan los viejos objetivos, cuando nuevos objetivos claman por ser satisfechos y cuando la racionalidad aceptada como adecuada en el pasado cesa de ser una guía legítima para la acción futura. Haas pensó que ante las pocas pruebas de fe en el desarrollo de instituciones internacionales hacia este período, al ver la opinión de miembros de organizaciones internacionales, el poder de estímulo de las organizaciones internacionales seguía siendo débil. Si bien esto puede resultar desalentador, quisiera destacar que estos “contratiempos”, al ser detectados por la teoría, son disparadores para repensar el fenómeno en cuanto a las


avanza, las lealtades vendrán de suyo; de funciones importantes por parte de una dependencia gubernamental dado que ES POSIBLE PARA LOS PUEBLOS SER LEALES A VARIAS DEPENDENCIAS SIMULTÁNEAMENTE. También en el caso del neo-funcionalismo, tenemos a Lindberg, para quien la TIR se define como los procesos por los cuales las naciones anteponen el deseo y la capacidad para conducir políticas exteriores e internas clave de forma independiente entre sí, buscando las decisiones conjuntas o delegando su proceso de toma de decisiones a nuevos órganos centrales. Plantea las propiedades variables que describen el nivel hasta el cual un grupo de naciones se compromete en la toma de decisiones colectivas. Ejemplos de esto son: la importancia de la toma de decisiones para asignar sobre áreas importantes o sólo marginales; la continuidad y la fuerza del liderazgo en el nivel de la colectividad; el grado en que se cumplen las decisiones colectivas o la apatía que encuentren, etc. Es importante señalar sus estudios sobre la CEE. Sus conclusiones señalaron un consenso permisivo entre el público en general y los grupos de elite en la legitimidad de la CEE y sus instituciones. La ampliación a una gama muy vasta de funciones económicas y sociales y a un papel fuerte e independiente para la Comisión Supranacional 9. Es importante destacar que el autor señala otra estrategia metodológica [y teórica implicada] para abordar las TIR que no siempre es tenida en cuenta: los enfoques cuantitativos de la misma10. Esto nos lleva a las cantidades de grupos para la coordinación viable de similitudes, como a la comparación entre los agrupamientos que forman un espacio de integración. Nos remite a las variables discriminatorias para distinguir los grupos en general, como a las mediciones de desarrollo económico. Russett se guió por los espacios que presentan homogeneidad social y cultural y por la extensión de esos espacios. Esto puede ser una interesante fuente para identificar zonas donde la integración puede ser más viable. El caso de Rothstein, quien sostiene que los grupos se forman para permitirles a sus miembros lograr un objetivo compartido, esto es lo que llamamos alianzas. Las comunidades políticas son más perdurables que ellas, aunque se fundan en un compromiso explícito, con un nuevo estatuto que hace más difícil el desvincularse entre sí. Claro que su formación altera a todos los que participan del juego político (formen o no alianza, ya que los que queden afuera deberán adoptar el comportamiento a la problemáticas concretas. 9 Tanto el funcionalismo como su versión neo, no han carecido de críticas, en cuanto a su limitación teórica. Entre ellas se encuentran la imposibilidad de dividir lo económico de lo político. También, la poca voluntad de delegar el poder en organizaciones internacionales, y la comprobación de no proceder el derrame en diversas actividades económicas y políticas. El autor señala que “las aguas” entre funcionalismo y anti-funcionalismo, pueden definirse en el desacuerdo de las teorías de la coerción y el consenso de la comunidad. En otras palabras, los detractores lo ven inadecuado a la luz del campo turbulento que es el escenario internacional. Además, se comprobó que el crecimiento económico y tecnológico, no producen espontáneamente integración supranacional. Para el neo-funcionalismo, se le objeta el panorama del Tercer Mundo, es simple: tienen metas URGENTES que son difíciles de solucionar por medio de la integración. Si bien en América Latina, como en el mundo árabe, puede existir más homogeneidad cultural, sus economías están orientadas hacia fuera. 10 Por lo general, en este espacio suele plantearse los enfoques más económicos, cuando éstos no necesariamente están identificados con las mediciones, sino mejor, con la variable económica de las TIR. Una vez planteada la cuestión, lo que focaliza la medición será la variable YA seleccionada por la teoría.


nueva alianza11. Para Osgood, una alianza es una comunidad de guerra latente, basada en la cooperación general que supera su constitución orgánica. Ellas existen para facilitar el logro de metas12. Liska y Riker, dentro de este tópico, desarrollaron un gran aporte a la teoría de las alianzas. Ellos, coinciden en que las alianzas existen mientras su norte se condice con su objetivo. Cuando éste desaparece, la alianza también. En el costo-beneficio que realizan, se inscribe la utilidad marginal de ser miembro de esa alianza, pesando el costo de actuar unilateralmente. Esta evaluación también determina la fortaleza/debilidad frente a las obligaciones que se tiene dentro de la alianza –y su interacción con los actores externos. Para Liska, una fuente de cohesión es la ideología, que le suministra una racionalización. Estos autores también trabajaron la dimensión del tamaño óptimo de las alianzas. Toando esto en clave de utilidad marginal (la menor relación costo-beneficio de ingresar a la coalición), depende del grado de información de los aliados. Si es completa, la alianza tendrá el mínimo de aliados (=utilidad marginal), caso contrario, tendrá el menor. En otras palabras, cuanta menos información existe, más ineficiente es al formarse13. Para Liska, las ganancias y responsabilidades pueden manejarse como variables dicotómicas: la noción de seguridad, corre en los ejes protección-cooperación. Pero el punto fundamental, es que ambas teorías tienen Dentro de esta rama teórica, es bueno destacar el estudio de Walt, quien fundamenta la constitución de alianzas en términos de lo que conocemos como equilibrio de poder. Sabiendo que los estados pequeños pueden contribuir poco a esta cuestión, la percepción de la amenaza (y la capacidad de afrontarla o no) frente a unirse o no en alianza. En otras palabras, cuanto más fuerte sea un estado, más probable es su asociación con otro estado para enfrentar la amenaza del hegemón. Es necesario aclarar que todos los estados se unen en respuesta a amenazas (que no necesariamente deben ser de países foráneos a la alianza). Lo fundamental, es que se debe destacar la importancia en el poder como motivo para la amenaza (y esto determinará la respuesta adoptada para restaurar el equilibrio). En lo que hace al factor ideología, vis á vis las amenazas, puede incluso darse el caso de una alianza con diferencias ideológicas 14. 11

Para el caso de los países pequeños, el autor señala que pueden pretender la alianza con las pequeñas potencias, aunque así suministran instrumentos ineficaces si la meta de un estado es aumentar su fuerza militar. El principal valor potencial descansa en mantener un statu quo local o resolver diferencias entre pequeños países sin que se intrometan los mayores. 12 Brevemente, comento que seleccionó 54 variables, como desarrollo económico, cultura católica, agricultura intensiva, etc. Por otro lado, me ha llamado poderosamente la atención el herramental semántico de la teoría económica clásica que utilizan (como utilidad marginal para pertenecer o no a una alianza, el equilibrio entre los que forman la alianza menor, el costo de oportunidad que existe entre alinearse o no a una facción, etc.). 13 Para Mancur Olson, esto se resuelve de una manera similar, aunque no idéntica: el número óptimo de la alianza está en relación inversa a los beneficios que cada aliado recibe en función del tamaño total entre quienes deben dividirse la totalidad de beneficios obtenidos. 14 No debemos tomar con violencia o escepticismo esta cuestión, ya que –en términos muy coloquiales, esto refiere al viejo adagio acerca de que el enemigo común nos une. Los casos históricos son varios, pero uno de los más contundentes puede ser el caso de Rusia y Occidente, aliados contra el nazismo en la IIGM.


En el caso de Altfeld, quien se centra en la evaluación del costo de formar una alianza, rescataré el hecho de la formación de ellas. Lo central es simple: la utilidad marginal en seguridad de formarla o no. Esto es igual a la repartición de los costos entre la cantidad de países, así que esto hace bajar los costos entre sí. Claro que esto arrastra una tensión: la utilidad marginal de adquirir armamento en función de lo que eso intervenga en la economía doméstica. Por supuesto, la evaluación de costos es igual en el caso de la formación: por aumento en el producto marginal de los armamentos; aumento de la utilidad marginal de la autonomía; una declinación en la utilidad marginal de la riqueza civil; una declinación en la productividad marginal de las alianzas o una disminución en la utilidad marginal de la seguridad.

Los Interdependentistas, por su parte, molestos con el realismo por su incapacidad para explicar la realidad económica internacional de los ’70 caracterizada por la ruptura del patrón monetario del sistema de Bretton Woods; las modificaciones tecno-productivas mundiales y los nuevos actores internacionales. Ya que el mundo se concibe como un todo interdependiente, el cúmulo de relaciones supera al Estado ampliando el campo de las relaciones internacionales a otros actores como las organizaciones internacionales, corporaciones trasnacionales y ONG. Si bien, Keohane y Nye no niegan que los presupuestos teóricos del realismo algunas veces puedan ser adecuados, no obstante los consideran -al igual que la interdependencia compleja- como tipos ideales, sin pretender superarlo sino mejorarlo . En el interior del esquema de integración, los autores modifican en gran parte las nociones de politización automática y derrame. Siguiendo el esquema del autor, podremos sintetizar sus puntos de vista en la vinculación funcionalista de tareas; donde el “derrame” sea visto de manera diferente. Es preciso que la continua redefinición de tareas comunes no sea vista como una automática integración. Es muy simple: como podemos avanzar hacia la vinculación, también podemos hacerlo hacia la reabsorción. Por otro lado, es preciso que existan transacciones crecientes, como es preciso establecer vínculos deliberados y formación de coaliciones. Es muy importante la socialización de la elite y la formación de grupos regionales. Pero todo esto no acontecerá sin una identificación que cohesione. Se debe contar con el compromiso de los actores externos a la integración a respetarla como tal, pero tal vez lo más importante en esta teoría es el potencial integrador15.

Allende todas las TIR presentadas, el autor aclara que NO EXISTE una única definición de integración regional, que tome en cuenta todas las posturas. En lo que hace a los diversos estudios de búsqueda de indicadores, como el de Deutsch, que llegó a través del Índice de Acepción Relativa . Esto propone separar los resultados reales del comportamiento preferencial y la integración estructural de los meros efectos del tamaño y prosperidad del país. Los indicadores de integración fueron entonces, las opiniones de las elites y la atención concedida en la prensa. Su conclusión, contundente: la integración de la CEE disminuyó desde mitas de los ´50s y casi entró en meseta para 1957-1958. En el caso de Lindberg, la integración –tomando el case de la CEE (1958) experimentó un avance fundamental hacia la integración. En la misma 15

Los autores lo plantean como la mayor/menor simetría entre las unidades que conforman el grupo, como los valores de complementariedad de la elite, el compromiso y ejercicio de pluralismo, y la capacidad de adaptación y posterior respuesta a los cambios internos como externos.


clave de autores muy reconocidos, el caso de los trabajos de Inglehart, descubrió que la franja etaria más joven en los años 1964-1965, fue muy proclive a la integración. Estos jóvenes, serian los forjadores de Maastrich. Dentro de los factores sistémicos, tenemos la crítica de Hoffman. Él dice que los efectos del derrame son sobrevaluados. Esto ocurre porque la multiplicidad nacional y la bipolaridad de posguerra disuaden a esta lógica. En pocas palabras, las naciones subordinaron a su concepción tradicional de política exterior (por ejemplo, el espléndido aislamiento británico, se vio plasmado en la reticencia de la isla a integrarse a la CEE). Otra crítica es la que hace al espacio de la investigación empírica, como la de Russett. En ausencia de marco teórico unificado, Young le objeta la procedencia de tomar variables intervinientes.

Para el caso de las TIR expuestas, tomo IDÉNTICA postura que lo he hecho con la consigna que versa sobre el estudio de Van Klaveren. Esto implica que no ingrese en la discusión que retoma el autor acerca de las limitaciones o ventajas del funcionalismo, como tampoco en la ampliación de indicadores que hace Aker. La razón es sencilla: estaría compilando lo escrito por Dougherty. Y mi intención está en el plano del comentario epistemológico. Los indicadores, se realizan en base a una realidad observada y no requieren mayor pericia. Por esto decidí tomar la misma actitud que con la consigna número dos: No discrimino teoría alguna, tomo el herramental necesario de acuerdo a lo que la realidad demande, adaptando el contenido de los conceptos que forman parte de cada una; y, en caso de que las producciones teóricas sean diferentes en demasía a la realidad, me colocaré en el lugar que corresponde a los que no nacimos con la capacidad de producir teoría: el de demandarla . Los que tienen la capacidad de producirla, tendrán el deber intelectual, político y moral de producirla.


Reseña y Reflexión Teórica acerca de la Integración Regional