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LA SERPIENTE QUE QUERÍA JUGAR A FÚTBOL Un caluroso día en la selva, una serpiente que se llamaba Nino y que era muy vaga, quería hacer algún deporte . Fue al colegio para ver sí había algún deporte, miré en la lista y eligió el fútbol , se apuntó y le dijeron que podía jugar de medio campista, también le dijeron que jugaba al día siguiente. Nino fue a casa y durmió bien, muy tranquilo. A la mañana siguiente fue al entrenamiento y le dijeron que tenía que entrenar con la cola. -¡¡¡Sí !!!!- gritó entusiasmado Nino. Jugaron y ganaron 1-3, también hizo nuevos amigos. Uno era Elefante, era el portero porque tenía las orejas muy grandes y otro era el leopardo, que jugaba de delantero porque era muy rápido. Después del partido, Nino fue a casa y empezó a tirar el balón a la pared para entrenar con su larga y siseante cola. Así entrenaba todos los días.


Un día que estaba tirando el balón a la pared se lesionó. Y no pudo jugar el partido. Fue a urgencias, le hicieron placas y vieron que era porque estaba creciendo. A la mañana siguiente fue a jugar y jugó de titular, en una jugada Elefante centró para Leopardo y Nino metió gol. -¡¡¡¡¡Nino, Leopardo , Elefante !!!!!!!!- gritaron todos emocionados. Entonces Nino jugó muchas veces de titular. Y el Madrid fichó a Nino, a Elefante y a Leopardo, fueron unas estrellas en el Madrid .

UNAI AL.


MUNDO HORMIGA Había una vez una hormiga. Vivía en mundo hormiga. Aquella hormiga se llamaba hormiga man. Esa hormiga era especial porque tenía poderes. Hormiga man era muy maja y hacia muchos favores a la gente. Sus poderes eran volar, tener mucha fuerza...Hormiga man era muy buena porque salvaba mucho a la gente, impedía que los ladrones robaran... Ella tenia un enemigo, y era una hormiga muy mala, vivía en una cueva. Aquella hormiga mala se llamaba Hormigagedon. La cueva era muy horrible, olía a humedad y a pocilga. Un día Hormigagedon vino a mundo hormiga y fue rápidamente a avisarle a Hormiga man que tenia que ir a la cueva donde vivía Hormigagedon. Cuando Hormiga man fue a donde estaba hormigagedon, Hormiga man y Hormigagedon lucharon y lucharon una contra la otra, pero aún y todo eran las dos tan fuertes, que nadie podía hacer nada contra la otra. Hormiga man usaba sus ojos láser y Hormigagedon usaba su espada mágica. Estaban muy cansadas pero las dos tenían fuerzas para seguir luchando. Las dos hormigas seguían luchando. Al final Hormiga man ganó a Hormigagedon, y ésta se rindió ante la gran Hormiga man. Al final las dos, Hormigagedon y Hormiga man se hicieron grandes amigas. ANDONI


EL ORNITORRINCO PINTXO Un caluroso día de sol, en U.S.A, en los Estados Unidos de América había un ornitorrinco que se llamaba Pintxo. El era un ornitorrinco azul, su pico era muy alto y de color como el sol en la mañana. Un día estaba en su guarida secreta y como había unos cazadores que buscaban ornitorrincos se escondió, pero los cazadores eran muy astutos y listos. Fue a salir a la calle de su guarida y vio a los cazadores que trataban de cazarlo, pero como el ornitorrinco era listo no conseguían alcanzarlo. Otra mañana soleada, salió de su escondite y le descubrieron y no sabía qué hacer. Al día siguiente pensó en su mejor amigo para pedirle ayuda, que justamente vivía enfrente de su casa. Le llamó tres veces, pero no salía de su casa, mas tarde se escucharon unos ruidos por ese sitio: -Anda, pero si es mi mejor amigo, el koala.


-Si, Pintxo. Al koala, como era muy rápido no podían alcanzarle porque iba de árbol en árbol, de eucalipto en eucalipto. Al final los dos cazadores se chocaron, y como la policía les buscaba, les encontraron y les llevaron a la cárcel para muchos años, y Pincho y su mejor amigo el koala también se quedaron en la U.S.A viviendo.

JULEN


EL CACHORRO Yo me llamo Manchita, soy un perrito blanco con una manchita negra en el ojo derecho. A mi me encanta jugar con los humanos. Esto es lo que me ocurrió el otro día cuando mi dueño me paseaba por el parque más bonito de toda la ciudad. Me encontré con mi primo Pitxi, le llamaron Pitxi porque es muy chiquitín, y yo a veces me enfado porque yo también soy chiquitín y creo que a él le dan más mimos que a mí. La buena noticia es que mi primo me dio una carta de nuestra querida abuelita,y ponía : - Querido Manchita hace tiempo que te quiero decir una pequeña cosita. Ven a mi casa mañana por la tarde. Llegó la tarde y fui a casa de mi abuela. Mi abuela estaba muy contenta porque me iba a enseñar una gran lección: “como aprender a cazar “. Yo nunca vi cazar a nadie, y eso que de mayor iba a ser un perro de caza. Al final mi abuela soltó lo que tenía que soltar desde el principio.


Yo me puse muy feliz y con ganas de empezar las clases de caza. Al día siguiente, ya estaba preparado para ir a cazar, mientras que el humano estaba trabajando, me escapé a casa de la abuelita y ella me llevó a cazar. Cuando llegamos yo no sabía dónde estaba y le pregunté a mi abuelita: - ¿Dónde estamos? - En el bosque más lejano de la ciudad – me respondió. Al final empezamos a cazar, el primer entrenamiento me lo pasé muy bien. El segundo, me aburrí un poquito y al tercero ya no quería cazar, me di cuenta de que a mí me gustan los animales tanto como a mi amiga Musa o a mi compañero Bob. Ellos dos son unos grandes ecologistas, les encantan los animales y cuidar la naturaleza. Así que decidí que no quería ser un perro de caza como era toda mi familia y que si mi dueño me llevaba de caza me dedicaría a jugar y a salvar los animales que él quisiera cazar. ELUR


EL ORNITORRINCO PERDIDO Un soleado día de verano había dos chicos felices que cumplían los años y a los que les regalaron un ornitorrinco. Estaban tan emocionados que les dijeron: - Gracias por todo. Estaban todo el rato gastando bromas, hasta que la madre se enfadó y les quitó el precioso ornitorrinco. Los dos hermanos lloraron y lloraron y consiguieron que la madre al final se lo diese otra vez. De nuevo los dos traviesos estaban venga hacer travesuras. Al final el padre, destrozado, les quitó el ornitorrinco y se lo guardó en su cuarto. Los hermanos lloriquearon pero la familia no les hizo nada de caso. A la mañana siguiente a las 4:30 de la mañana se despertaron lentamente para coger el ornitorrinco pero no lo encontraron .Los padres de los chicos decidieron darles el ornitorrinco pero cuando lo iban a coger no estaba la mascota y los padres se preocuparon. Organizaron una reunión de familia secreta para que no se enteraran los chicos, ya que nadie tenía el ornitorrinco o alguien de la familia estaba mintiendo. Efectivamente, uno estaba mintiendo. Esa reunión se oía desde el cuarto de estar y ahí estaban los chicos.


Entraron al dormitorio de los padres para ver qué estaba ocurriendo y uno de ellos les dijo que estaban hablando del ornitorrinco. Los hermanos preguntaron a toda la familia cuándo les iban a dar el ornitorrinco. La abuela de repente les dijo a todos: -¡¡¡Yo tengo el ornitorrinco!!! La madre de los chicos, asombrada, preguntó por qué lo tenía y le dijo que era porque estaban todo el rato fastidiándose. La abuela le dijo: -¡¡¡Vosotros sí no molestáis yo os doy el ornitorrinco!!!! -¡¡¡¡Trato hecho!!

UNAI AR.


EL PERRO Y EL GATO Erase una vez, un perro, que pasaba de casa en casa para tener vida porque de pequeño lo adoptaron, le trataron muy mal y un día el perro decidió irse y así fue. Un hermoso día en el que paseaba como de costumbre se encontró con un gato -¿Qué haces gato?- preguntó el perro -Yo debería preguntarte que haces aquí, saco de pulgas- contestó el minino -¡¡¡¡¡Mira quien fue a hablar, minino!!!!!- contestó el perro de inmediato. - A ver, chucho, te propongo una apuesta, el que mas comida consiga de la vieja se irá y le dará su piel al otro y se quedará con la comida de la viejapropuso el minino -De acuerdo minino delgado- asintió el perro -Cuando cuente tres: ¡una , dos y tres!- y empezaron El perro fue más veloz que un rayo y el gato más veloz que un guepardo, al final los dos, el minino y el saco de pulgas, consiguieron lo mismo y la vieja se quedó con los dos.


Hasta que un día el astuto perro decidió echarle de casa porque le cuidaba mejor al gato que a él. Pero había un pequeño problema, que el gato pensaba al revés, esto es, que pensaba que trataba mejor al perro que al gato. Entonces decidieron que se juntarían por la noche en el patio de atrás de la casa de la vieja, aunque ahora pensaban que la señora, no era vieja, que era una persona mayor que intentaba cuidarles. Esa misma noche se juntaron tal y como prometieron. Pensando en la dulce y amable señora que les cuidaba llenos de valentía fueron y dijeron que todo eso era por aquella señora. La señora al oír eso pensó detenidamente y la señora dijo que si se lo decía al alcalde seria rica y el perro y el gato pensativos dijeron que vale. Desde entonces fueron ricos. ELURTE


DELFI Erase una vez, una delfina muy bonita. Tenía la tripa blanca, el cuerpo gris y la cabeza negra. Se llamaba Delfi, era más pequeña que los demás delfines. Al día siguiente empezaba el colegio pero Delfi tenía miedo. Fueron a la clase y ella se puso en una esquina de la clase mientras todos los demás jugaban, pero se le acercó a hablar una compañera de clase. -¿Cómo te llamas?- Solamente le dijo -Me llamo Delfi- Contestó temblando.-¿Y tu?- Le preguntó Delfi a la pececiña. -Yo me llamo Kivi- Le contestó la pececiña a Delfi. Después la señorita medusa anunció una cosa: - Como es vuestro primer día vamos a ir a dar un paseo para que veáis que bonito es este océano, ¿vale? Fueron a ese paseo pero Delfi miró hacia su derecha y vio una luz en el fondo del mar. Siguió y siguió hacia la luz pero cuando Kivi le vio le dijo: -¡¡¡No, que hay viven unas criaturas muy raras!!!!Al oír ese grito abrieron todos los ojos. Eran los ojos rojos, como la sangre y parecía que había millones de ellos. Delfi vio que todos esos ojos venían hacia ella y hasta el suelo temblaba del miedo que tenía. Salieron todas las bestias y los compañeros se asustaron y se fueron. Solo


quedaban Delfi y Kivi. Pero había un problema que no sabían muy bien el camino de vuelta, fueron hacia atras pero después había dos caminos y dijeron: - ¿Ahora cómo vamos a ir a casa, porque yo no se volver y tu?-Le preguntó Kivi. - Yo tampoco, pero volveremos a casa, tranquila.- Le tranquilizó Delfi. Fueron nadando y nadando hacia atras, al cabo de una hora llegaron a un sitio muy oscuro y las dos tenían mucho miedo. Había muchísima basura, como restos de comida, latas, cristales... Hasta había peces aletas arriba. Después continuaron hacia adelante. Pero de repente se encontraron con un tiburón, pensaron que les iba a comer. El tiburón les dijo: -¿Qué os pasa? Yo os podría ayudar -Nos hemos perdido del grupo de nuestra clase y no sabemos volver a casa.-Le dijo Delfi. -Ah, bueno, ¿Cómo se llama vuestra ciudad?- Les preguntó. -Se llama Algas Frías.- Afirmó Delfi. Y el tiburón que parecía malo pero era bueno les ayudó a llegar a casa. GOIZEDER


LA GALLINA ENANA Había una vez, una granja en la que vivía una gallina muy bonita. Se llamaba Empollona y su sueño, era poner un huevo tan grande y tan bonito como ella. Una noche con estrellas que brillaban más que el sol, nuestra pobre gallina se encontraba muy cansada pero ella no sabía por qué. A la mañana siguiente, ya no se encontraba nada mal pero de repente, se dio cuenta de que un huevo grande y bonito como ella le aplastaba los pies. Empollona se quedó asombrada, rápidamente lo guardó en algún sitio raro que encontró por ahí. La pobre Empollona, estuvo pensando todo el día en aquel huevo que puso. A la noche, se puso encima del huevo a empollarlo tan nerviosa como un caballo enfadado. Estuvo así más de dos semanas... Y un caluroso día el enano polluelo le despertó con un pequeñito “kikiriki”. Empollona se alejó de aquel polluelo. ¡¡¡El polluelo era tan pequeño como una abeja!!!. Empollona estuvo el día cuidando del polluelo, y al atardecer pensó que el nombre “Enanito” le quedaría bien. A Enanito le gustaba mucho


jugar con su mamá. Pero Empollona se disgustó un poquito porque Enanito jugaba hasta las doce de la noche o más. Enanito no es que pudiera hacer muchas cosas porque un grano de maíz era como su cuerpo entero y los de la granja tenían que cortar el grano de maíz a trozos diminutos, y aparte tenían que hacer muchas cosas más por él. Pasaron dos meses pero Enanito no había crecido. Una calurosa mañana cuando iban a pescar al río, Enanito metió el pico y sin darse cuenta cayó al río torpemente. El río llevaba una fuerte corriente hacia abajo. Empollona gritaba: - ¡¡¡ Enanito, agárrate a algo que si no te harás daño!!! - ¡¡¡¡Ay mami, sálvame!!!- gritaba Enanito. Enanito vio un pescador con su canoa y su caña pero el pescador no veía a Enanito de lo pequeño que era, Enanito pensó que si se esforzaba y hacía un “kikiriki” fuerte le oiría. Entonces gritó y por muchísima suerte el pescador le oyó: -¡¡Ya voy a por ti polluelito!!- gritó el pescador asustado. El pescador llegó a la orilla sin canoa pero con Enanito. Empollona, emocionada, le dio las gracias al pescador y se fueron a la granja hablando de lo que paso.


Pasaron muchos años y Empollona se hizo bastante mayor, pero por supuesto el polluelo no crecía, aunque si se hacía mayor. Su madre se estaba cansando y muriendo, y Enanito pensó que en vez de que su madre sufriera cuidándole a su hijo, él le podría cuidar a su madre. Dicho y hecho, decidió que a la siguiente mañana empezaría a hacerlo. Pero al día siguiente, Empollona no se despertaba y nuestro pequeño polluelo pensó que se murió. Se sintió triste, y decidió cuidar de sí mismo. Pasaron días y más días, y Enanito ya no estaba tan preocupado. Nuestro polluelo hizo más amigos y jugaba mucho con ellos, pero no tanto como antes. Además los de la granja le cuidaban fenomenal. A partir de ese día vivió feliz para siempre. SABINE


EL ORNITORRINCO Un caluroso día de la ciudad de Madrid un ornitorrinco se vendía en una tienda de animales, estaba rebajado al 50%. La tienda estaba llena de gente y estaban dejando sordo al ornitorrinco. El ornitorrinco se llamaba Pierre. Un día se escapó de la tienda y se cayó por un agujero, fue a un laboratorio secreto en el que estaba una persona llamada Pirre, era muy malvado y todas las palabras de Pirre acababan en neófito. Un día, casi le matan ha Pierre pero salió conejo-man para detenerle y conejo-man mató a Pirre. Al día siguiente, los de la tienda estaban muy asustados hasta que Pierre llegó a la


tienda, se aliviaron mucho. Andino, un comprador de la tiendo, compró el ornitorrinco y maltrató mucho a Pierre, pero otra vez cuando casi lo había matado apareció conejo-man y lo salvó. Pierre vivió feliz y comió perdices.


LOS COLORES DE LEO Había una vez, un camaleón que se llamaba Leo. A Leo le gustaba comer melocotones, pavías, manzanas, naranjas, uvas, mandarinas, plátanos... en fin, frutas de colores, y reunía tantas tantas, que su casa parecía Frutalandia. Su casa estaba en un árbol y era muy grande, tenía vistas por unos agujeros que daban al otro lado. Tenía una cama hecha de melocotones porque son muy blandos. Le gustaba echarse la siesta porque cuando se despertaba, amanecía de otro color. -¡Me encanta ser camaleón, porque me gusta cambiarme de color!- decía. Leo vivía en el bosque tropical, era todo verde, porque era primavera y las flores eran de todo tipo, como margaritas, cascabeles, rosas, dientes de león, orquídeas, pendientes de la reina... Un extraño día, Leo, se levantó, se vistió, y como todos los días, desayunó un plátano, pero notó algo


raro. Leo siguió desayunando pero seguía notando algo raro. Estaba desayunando tan a gusto que le daba pereza empezar a buscar que era lo raro. Cuando salió a buscar frutas se encontró con Ana, la rana. Ana era una muy buena amiga, aunque a veces se enfadaban, entre los dedos tenía una fina piel verde, su color era verdoso para camuflarse entre la hojas de primavera. -Hola, Ana, ¿qué tal estasss?- Le preguntó a Ana la rana. - Yo, muy bien, ¿Y tú? - Le contestó su amiga. -¿Yo? Pues si te digo la verdad, hoy mientrass esstaba dessayunando, he ssentido algo raro.- Le respondió Leo. Mientras iba caminando, se cruzo con Ton, el ratón. Ton era un ratón bastante pequeño, y era super goloso, le encantaba comer queso de oveja, porque es muy bueno. Tenía unos bigotes que parecían del señor...... bueno, podemos decir que tenía unos pies enormes y patosos. -Hola Ton, ¿qué tal estasss?- Le pregunté Leo como siempre.


-Muy bien, pero...¿ por qué estas naranja?, siempre sueles estar verde.-Hoy he comido naranja, ¿no tendrá nada que ver con esso? ¿NO?.-Se preguntó Leo. Leo, fue a casa, se comió un plátano y se puso amarilla. -No essta tan mal cambiarte de color, según que comas.- Se dijo Leo. A Leo le gustaba ir con sus coloridas ropas y se preguntó: -¿Como podré sser de muchos coloress? ¡Lo tengo! Iré a donde vive el arco iris, como tiene tantos colores, no dudo en que me podrá dar algunos. Y así fue, Leo fue caminando a buscar al arco iris. Buscó por la verde selva y por el seco desierto, pero no le encontró. -¿Hass vissto al arco iris? -Si, si lo he visto. Está por el bosque. -Le respondió Bol, el árbol. -Graciass.- Le dijo Leo.


Leo fue al bosque, y ahí estaba, con sus majestuosos colores. -Hola arco iris, ¿me podrías dar algunos colores? le preguntó Leo. -Si claro, trae una fruta, te la pinto y ¡y te la comes!- Le respondió el arco iris. Leo fue a casa, y se comió la fruta, de repente, vio como su cabeza se ponía naranja, y el cuello morado y así todo el cuerpo. -Leo, Le, que guapa, que guapa, como te favorecen esos colores.- Le dijeron todos asombrados. Leo se sintió tan bien, tan bien, que casi se le borran todos los colores. SAMIA


- Hace tiempo, mi madre me contó una historia, era una historia que nunca olvidare. He aquí aquella historia: Erase una vez, un elefante llamado Martín; era hermoso, alucinante y pequeño. Caminaba largas distancias siguiendo a su manada y vivía peligrosas aventuras; pero sobretodo nunca se alejaba de su madre, permanecía a su lado, por si algún depredador se acercaba. Tan cerca de su madre, se sentía seguro. Le veía muy fuerte, diez veces su cuerpo y sabía que le defendería de cualquier depredador: tigres, guepardos, leones, cocodrilos... Un día olvidó que no debía alejarse de su madre y cayó a un río. Aquel río, era marrón, olía a carne... De repente, apareció un enorme cocodrilo pero por suerte su madre estaba ahí. Le empujó justo antes de que aquel cocodrilo le clavara los dientes. Desde aquel día, sabiendo lo que le podía ocurrir, no se alejó de su madre ni un centímetro para evitar que le ocurriese nada peligroso. Después de andar kilómetros y kilómetros por toda la sabana, pararon en una pradera de hierbas altas y muy secas; también tenían un charco para beber y refrescarse; la jefa del clan decidió quedarse unos días en aquella pradera. Al día siguiente, se despertó y vio a dos grandes elefantes macho


que chocaban sus colmillos produciéndose graves heridas. Aquello era violento _ ¿Por qué se pelean y se hacen tantas heridas? - le pregunto extrañado Martín a su madre: _ Hijo, se pelean para conseguir a una hembra y poder reproducirse; así nacerán elefantes como tu; las hembras siempre eligen al más fuerte. El clan paso semanas en aquella pradera hasta que, la jefa del clan, ordenó mudarse a otro sitio porque se habían quedado sin el agua del charco y sin hierba seca. Anduvieron y anduvieron desesperadamente hasta llegar a la selva. Allí era todo de color verde, estaba cubierto de frutas jugosas y dulces: plátanos, cocos, piñas, melocotones, melones y todo tipo de frutas desconocidas que alimentaron a todo el clan. También había millones de tipos de plantas: cañas de bambú, palmeras… y muchas más que las dejo para vuestra imaginación. Martín cada día aprendía cosas nuevas pero nunca supo quién era su padre porque los elefantes macho andan en otro grupo y las hembras con las crías. Colorín colorado, espero que este cuento os haya gustado.

INAR


PERRY, EL ORNITORRINCO Había una vez un ornitorrinco que vivia en U.S.A y era un ornitorrinco muy especial porque pertenecía a una agencia de agentes secretos (mascotas). Un día tenéa una misión, parar al doctor Dofensmir. El doctor Dofersmin no era muy malvado pero podía acabar con la ilusión de los ciudadanos del área de los 3 estados, por eso tenia que frustrarle los planes. Cuando se dirigió llegaba demasiado tard , el doctor Dofensmir estaba ya en el aire, por lo que tenía que intentar alcanzarle por el aire, así que se le ocurrió una idea. Fue a una compañía de plátanos, allí tenían un camión y encima del camión había un plátano muy grande, se monté en el camión y metió gas. Cuando lo conducía perdió el control del camión por la gran velocidad a la que iba, cuando estaba a punto de estrellarse, nuestro héroe dio una maniobra y salvó a unas cuantas personas. Cuando el doctor Dofensmir iba a lanzar un pie de huella de carbono, Perry bajó el plátano gigante y el pie gigante de huella de carbón se resbaló con el plátano y se cayó en el aeroplano del doctor Dofensmir diciendo: -¡Maldito seas Perry, el ornitorrincoooooooooooo! Perry se fue a casa de sus dueños. ASIER


En una época, los delfines vivían donde los humanos vivían ahora ya que sus extremidades eran patas para poder desplazarse por la tierra, los humanos todavía no lo sabían en el siglo XXI. Un día una niña norteamericana llamada Enma, tenía el pelo rubio y rizado, fue con su familia a ver un espectáculo. Aquel espectáculo lo hacía un delfín llamado Zumba. A Enma le dio mucha pena ver a Zumba haciendo las piruetas acrobáticas que hacía, porque era vegetariana y le gustaban mucho los animales. Cuando se acabó el espectáculo Enma fue hacia donde una valla verde y la abrió, Zumba fue corriendo y salió hacia la libertad. Pero Enma no sabía que era el rey de los delfines y que querían reconquistar sus tierras. Los primeros días mataron a mucha gente famosa, por ejemplo, el presentador del telediario más visto de la ciudad o al jefe del restaurante más caro de la ciudad. Todos los habitantes de la ciudad se reunieron en el Ayuntamiento, tenían mucho miedo de los delfines, cuando de repente entró uno por la ventana y mató al limpia ventanas, otra víctima más. Todos salieron corriendo del Ayuntamiento, cuando se vieron rodeados de delfines, Zumba exclamó:


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Antes nosotros vivíamos en estas tierras, hasta que nos echasteis a patadas, y ahora queremos recuperar nuestras tierras. Pero si parecéis muy contentos en el agua saltando- le respondió Enma. Y el padre de Enma, sin tiempo de que Zumba le respondiera, gritó: ¡¡¡¡ A luchar!!!!

Pasaron días luchando sin descanso, hasta que al final los delfines volvieron al pasado, junto a los humanos. Los delfines volvieron a sus tierras y los humanos volvieron al agua. Y así terminó la historia de los delfines y los humanos. IKER


¡¡El mejor mono del mundo!! 

En un día esplendido, en Nueva York habitaba un chimpancé. El chimpancé se llamaba Yack. Era una ciudad bastante grande, pero el chimpancé vivía como un rey. En el otro extremo de la ciudad había un equipo de hockey, que era bastante bueno, no lo suficiente pero la gente esperaba mucho de ellos, y llegó ¡¡el gran día del partido!! Al día siguiente tenían entrenamiento. Llegó el día y dijo el entrenador: - ¡¡Venga, por favor, jugar como dios manda!! ¿Por qué esa actitud? No vais a tener el día del partido. Pero Yack solo intentaba que alguien le viese jugando a hockey, pero tenía miedo de que le tuvieran que llevar a un sitio extraño, no lo quería ni pensar. Así que un día sin que nadie le viera empezó a jugar ya que su dueña estaba en la siesta, pero Yack había dicho: - Solo voy a jugar diez minutos – Pasó el tiempo jugando y la dueña se había levantado de la siesta a tomar café, no se esperaba ver a yack jugando a hockey. Se quedó asombrada. Ella no sabía qué hacer con un chimpancé que jugaba de maravilla, de repente se le ocurrió una idea genial, le llamó al entrenador de hockey de Maliwoo.


El entrenador no se lo creía, pero le dijo . - Necesito ver eso, quedamos mañana por la mañana - ¡Genial!!-contestó la dueña Y le dio la buena noticia a Yack - Yack, sabes que te gusta mucho el hockey y vas a jugar el final de hockey El animal no tenía palabras para describir lo que sentía. - Estás en el equipo de hockey y vas a jugar el campeonato con el equipo – prosiguió su dueña. Yack se desmayó de lo que le dijo la dueña. Ella se quedó satisfecha con lo que le dijo pero Yack no se despertaba durante hora Al final el chimpancé volvió en sí y todo se arregló. Al día siguiente Yack jugó el partido que siempre deseó.

SELA


CONI y FANTE Como cuenta la leyenda, hace mucho había un conejo que se llamaba Cone. Pero un mal día, se tuvo que despedir de su gran amiga. Esta es su historia: Cone vive en el campo donde esté la hierba verde y fresca. Cone tiene una amiga llamada Coni. Se puede decir que son los dos mejores amigos de la historia. Coni vive en una huerta. En esa huerta no es que le traten muy bien, se puede decir que le tratan mal, bueno, muy mal. Como ya he dicho, Coni vive en una huerta, donde de animales, solo queda él. Todos los demás animales están en los terribles, hondos y oscuros estómagos de los dueños de la huerta (Carlos y Tomás). Siempre hacen lo mismo, cogen un animal y le llenan con toda la comida que hay en la huerta, pero cuando se acaba la comida y no les quedan más verduras se comen el animal. En fin, que son unos descuidados, te entran las malas pulgas cuando los ves. No te puedes imaginar como de sucia está la huerta, pero sobre todo la casa. La casa está terriblemente maloliente. Un día Coni, todo preocupado, le llamá a Cone y le dijo chocando las palas (los dos dientes de arriba) con los dientes de abajo:


-Oye Cone, esto es un secreto, así que no se lo digas a nadie. He oído decir que como se han acabado todas las verduras......... ¡Que me van a comer de un bocado! Cone se estaba preguntando qué hacer para ayudar a su amigo del alma. A él no se le ocurría nada pero de repente se dio cuenta de que habían construido un enorme y precioso Zoo. La verdad es que así por así no sabía para qué le iba a servir el zoo, pero si sabía que su amigo, el elefante Fante, podría ayudarle.

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Es pequeñín pero muy listo. Seguro que se le ocurrirá algo.- pensó

Y si así fue como se le ocurrió una gran idea. Quedaban unos pocos segundos para que a Coni se lo comieran pero de repente dijo Fante, el pequeño elefante: - ¡Espera! ¡Entonces como me has dicho, a nuestro gran amigo Coni, se lo van a zampar porque ya no queda más comida en la huerta! - ¡Si, así es!- le respondió Cone - ¡Pues ya sé lo que podemos hacer! - ¡Podemos o puedes porque yo no sirvo para nada en especial!


- Si, si que sirves para algo, ya lo verás, te lo voy a contar todo. Mira y escúchame con mucha atención, los dos juntos, nos colaremos en el zoo atravesando las barandillas. Luego, mientras yo me infle de agua hasta el tope tú estarás cogiendo unas pocas semillas mágicas, que están encima de la mesa del jefe del zoo entero, y ya, para rematar el plan, tú echarás las semillas mágicas por toda la huerta y yo las regaré con una manguera de las buenas. Así fue, lo consiguieron y volvieron a vivir juntos en el campo.


EL CONEJO VALIENTE Erase una vez, un conejo pequeño, marrón y valiente, llamado Rabbit, el conejo valiente. Un caluroso día, en su madriguera, Rabbit, el conejo oyó un extraño ruido como si fuera una vaca, pero no había ninguna vaca. Investigó en su madriguera, pero no encontró nada. Todos estaban asustados, excepto él. Unas semanas más tarde, se dio cuenta que el animal que hacía ruidos comía bellotas. Un día, una vaca mugió porque tenía algo en la oreja, Rabbit miró dentro y encontró una bellota. Entonces se dieron cuenta que los ruidos los hacía una ardilla y todos vivieron bien a partir de entonces sin asustarse cuando oían los ruidos. ANNE


UNALARGAAMISTAD Erase una vez un tal Señor Mortacheli. Tenía una bonita yegua, era marrón como el chocolate, y tenía una mancha blanca en la frente. Cuando su señor se iba a trabajar, la bonita yegua llamada Princesa, llamaba a su mejor amigo que era un ratón, con el pelaje gris como un día nublado. El ratón se llamaba Doris. Los dos, siempre a la misma hora y en el mismo lugar quedaban para comer terrones de azúcar y correteaban por el gran jardín. Cuando el Señor Mortacheli volvía a casa Doris iba a su bonita y pequeña casa, y Princesa se tumbaba un poquito en el sofá. Un día como siempre, quedaron a la misma hora y en el mismo lugar, pero Doris no acudió y Princesa se puso nerviosa: -¿Donde estará Doris?- Se preguntaba preocupada. Fue a su casa y le encontró tirado en el suelo, no se podía levantar porque se había retorcido el tobillo. Princesa llevó a Doris al hospital y le pusieron una venda. Al cabo de un tiempo, se le curó el tobillo y pudieron volver a correr en el bonito jardín.

EIDER


PINTXO Había una vez, un perro que se llamaba Pintxo. Pintxo era un perro flaco pero gran deportista. A Pintxo le gusta mucho el fútbol pero sus padrinos y sus dos hermanastros no le dejaban ver el fútbol. Pintxo vivía en una ciudad pequeña llamada Pamplona , el equipo de Pamplona es Osasuna y por eso a todos los niños les gusta el Osasuna. Un día era la final de fútbol y jugaba el Osasuna. Entoces Pintxo quería ir a ver la final, pero no le dejaban ir porque tenía que limpiar la casa. Al principio estaba enfadado pero después se dio cuenta de que si limpiaba la casa rápido podría ver el partido por la tele. Cuando acabó de limpiar encendió la tele y el partido estaba ya en el descanso. En los anuncios vio a una persona que estaba hablando con él, era una persona pequeña e iba vestida con un gorro, una camiseta y un pantalón verde, era un duende. El duende le dijo que pulsara el botón del mando de la tele. Entonces lo pulsó y su sillón se convirtió en una gran limusina de color rojo y sus ropas en un traje de fútbol. Se subió a la limusina y fue a la final a jugar y gracias a él, el Osasuna ganó la final. LUR


TORA, LA HORMIGA CALUROSA Un invierno frío en la calurosa calle de una ciudad, vivía una hormiga llamada Tora. Tora era muy calurosa, por eso en invierno no tenía frío. Ese invierno no hacía mucho frío y por eso se decía: - Este invierno como no hace frío, iré a la piscina. Pasaron muchos meses y llegó el verano, y hacía mucho frío para Tora, se metió en casa para que se le quitara el frío, vinieron sus amigos: - ¿Tora vienes a jugar?- Le propusieron. - No que tengo mucho frío.- Afirmó Tora. Sus amigos muy desesperados llamaron a los padres de Tora. Vinieron sus padres y le dijeron que tenía que salir a jugar porque era verano. - Tienes que salir a jugar, el verano es para divertirse.- le dijeron. Pero por desgracia no salió de casa. - Solo saldré en otoño.- afirmó. Pero ya sabían cómo sacarla y dijeron: - Jugaremos al escondite y me la paro yo.


Tora salió disparada de su cuarto. Uno de sus amigos dijo: -Por fin hemos sacado a Tora. Todos se pusieron muy contentos: - ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Si, la hemos sacado!!!!!!!!!! Aquí acaba el cuento, chic@s, espero veros pronto.

IMANOL


Colegio Público San Francisco Pamplona-Iruña


Cuentos de animales