Issuu on Google+

PRODUCTOS ORGÁNICOS. Los productos orgánicos son aquellos que fueron producidos mediante técnicas no contaminantes. Para que un producto se considere orgánico tiene que cumplir con ciertos requisitos: Que no use productos de síntesis química en su producción. •

Que realicen prácticas para conservar la tierra y sus nutrientes. •

Que cuenten con una certificación vigente avalada por alguna instancia reconocida. • •

Que use racionalmente los recursos naturales

El resultado de esto es un producto limpio de residuos químicos, con un valor nutricional mayor que el de los productos comunes y con un sabor más intenso en el caso de los alimentos. Además, la producción de estos productos cuida el medio ambiente. La certificación orgánica es un paso muy importante en la producción, esta es la única forma que tiene el consumidor de asegurarse de que está adquiriendo un producto realmente orgánico. Los organismos certificadores vigilan regularmente los procesos y comprueban que estén dentro de los estándares y que cumplan con los requisitos. En Chile opera CCO certificadora nacional, pero también existen BCS, IMO y Argencert, certificadoras extranjeras de Alemania, Suiza y Argentina. Pero todo esto no se trata sólo de frutas y verduras. Los productos orgánicos incluyen una enorme variedad de mercados, existen cremas, desodorantes, ropa, zapatos y hasta pasta de dientes amigables con el medio ambiente.

Actualmente han ido apareciendo un montón de tiendas dedicadas exclusivamente a los productos orgánicos. El Mercado Orgánico, la Eco feria y la tienda Tierra Viva, entre otras,


ofrecen una gran variedad de alimentos que van desde frutas y verduras hasta otros más elaborados, como vino y chocolates. El mercado de los productos de belleza también se contagió con lo orgánico. Las marcas Weleda y Logona ofrecen shampoo, cremas y aceites corporales entre muchos otros productos. La ropa también tiene un papel importante en esto, sobre todo porque el impacto ambiental de la producción común es mucho más grande de lo que se piensa. El algodón, por ejemplo, es el responsable de una cuarta parte de todo el pesticida usado a nivel mundial. Y eso sólo por dar un ejemplo de una de las etapas, porque las otras etapas de producción tradicionales también son contaminantes.

¿Por qué son más caros los alimentos orgánicos que los alimentos ordinarios? Alimentos orgánicos certificados. Los productos orgánicos certificados suelen ser más costosos que sus equivalentes comunes y corrientes (de los que han venido disminuyendo los precios) por diversos motivos: • la oferta de alimentos orgánicos es limitada con relación a la demanda de los mismos; • los costos de producción de los alimentos orgánicos suelen ser más elevados porque requieren más mano de obra por unidad de producción y porque la mayor diversidad de las empresas impide hacer economías de escala; • la manipulación pos cosecha de cantidades relativamente reducidas de alimentos orgánicos tiene un costo más alto por la separación obligatoria de los productos orgánicos respecto de los ordinarios, especialmente durante la elaboración y el transporte; • la cadena de comercialización y distribución de los productos orgánicos es en cierta forma ineficiente y los costos son más elevados por tratarse de volúmenes relativamente pequeños. Conforme aumenta la demanda de alimentos y productos orgánicos, las innovaciones tecnológicas y las economías de escala deberían reducir los costos de producción, elaboración, distribución y comercialización de los productos orgánicos. Los precios de los alimentos orgánicos no sólo comprenden al costo de la producción misma de los alimentos, sino también a otra serie de factores


que no quedan contenidos en los precios de los alimentos corrientes, por ejemplo: • la promoción y protección del medio ambiente (y evitar futuros gastos para mitigar la contaminación). Por ejemplo, los precios más altos de los cultivos orgánicos comerciales compensan las pocas ganancias o periodos de rotación necesarios para enriquecer la fertilidad del suelo; • mayor bienestar de los animales; • eliminación de riesgos para los agricultores por la manipulación inadecuada de plaguicidas (y eliminación de futuros gastos médicos); • desarrollo rural a través de la creación de más empleos agrícolas y al asegurar un ingreso justo y suficiente para los productores. Alimentos orgánicos no certificados. En muchos países en desarrollo hay sistemas agrícolas que llenan todos los requisitos de la agricultura orgánica pero no están certificados. La agricultura orgánica no certificada es la que se lleva a cabo de propósito y no por defecto; esto excluye los sistemas no sostenibles que no utilizan insumos sintéticos pero que degradan los suelos por falta de prácticas para enriquecerlos. Es difícil cuantificar el alcance de estos sistemas agrícolas ya que quedan fuera de los sistemas oficiales de certificación y del mercado. Los productos de estos sistemas suelen ser para autoconsumo o venta local (en los mercados urbanos y de los pueblos, por ejemplo) al mismo precio que sus equivalentes comunes y corrientes. Aunque los productos no certificados no gozan de sobreprecios, se han documentado casos en que la agricultura orgánica no certificada incrementa la productividad del agro ecosistema en su conjunto y ahorra el gasto en insumos externos. En los países desarrollados los alimentos orgánicos no certificados a menudo se venden directamente al consumidor a través de programas de apoyo locales de la comunidad, como planes de cajas de productos orgánicos de temporada que se entregan a domicilio o en un punto de entrega, mercados campesinos y precios a la puerta de la finca. En los países desarrollados los productos orgánicos no certificados suelen ser más caros que sus equivalentes comunes y corrientes, de conformidad con la voluntad de pago del consumidor.


¿El consumo de alimentos orgánicos incrementa la exposición a los contaminantes biológicos? Normas para velar por la inocuidad de los alimentos. Se ha insistido en que el consumo de alimentos orgánicos incrementa la exposición a contaminantes microbiológicos. Los estudios que han indagado esta afirmación no han encontrado datos que la sustenten. Es importante darse cuenta de que todos los alimentos orgánicos deben cumplir con las mismas normas de calidad e inocuidad que se aplican a los demás alimentos, a saber: Las normas sobre requisitos generales (higiene de los alimentos) del Codex Alimentarius y los programas sobre inocuidad de los alimentos que se basan en el sistema de análisis de peligros y puntos críticos de control, donde lo exijan los reglamentos nacionales. Sin embargo, a menudo las normas de los organismos de certificación de los productos orgánicos son todavía más estrictas. Estiércol. El estiércol se ha señalado como una de las fuentes de contaminación microbiológica, utilizado comúnmente tanto en los sistemas ordinarios como en los de producción orgánica, por lo cual las posibilidades de contaminación se aplican a ambos. Es sabido que el


estiércol es portador de patógenos humanos, pero apropiadamente tratado (es decir, elaborado) es a la vez un fertilizante orgánico inocuo y un factor de nutrición más eficiente para los cultivos. Es más, los agricultores orgánicos certificados están obligados a no utilizar estiércol sin tratar en los 60 días anteriores a la cosecha, y sus cultivos son objeto de inspección para asegurar el cumplimiento de estas normas y restricciones. E. coli. Otro motivo de preocupación es la E. coli, en particular sus variedades más virulentas, como la 0157:H7. El Centro de Vigilancia de las Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos ha señalado como principal fuente de contagio humano la carne contaminada en la matanza. Se ha demostrado que estas especies virulentas proliferan en el sistema digestivo del ganado alimentado principalmente con cereales con abundante contenido de almidón. El ganado alimentado con paja produce menos del 1% de E.coli que el volumen detectado en las heces del ganado alimentado con cereales. Como la alimentación del ganado orgánico contiene una proporción mayor de paja, pasto y ensilado, lo que reduce el consumo de forrajes de procedencia exterior a la finca, la agricultura orgánica invariablemente reduce las posibilidades de exposición a esta bacteria.


Micotoxinas. Como no se permite la utilización de fungicidas en parte alguna de la producción y elaboración de alimentos orgánicos, se ha manifestado preocupación por la posible contaminación de micotoxinas a partir de mohos. La ingestión de dosis pequeñas de aflatoxinas -las micotoxinas más tóxicas- durante un periodo prolongado puede producir cáncer del hígado. Por eso es importante tener buenas prácticas agrícolas, de manipulación y elaboración, a fin de reducir al mínimo las posibilidades de que se formen mohos. Los estudios no han demostrado que el consumo de productos orgánicos incremente el riesgo de contaminación por micotoxinas. Manipulación

postcosecha. Otros puntos del

trayecto que recorren los alimentos y donde puede haber contaminación son el momento de envasar, la elaboración, el transporte y el almacenamiento, aunque también en estos casos, lo mismo puede ocurrirle a los alimentos orgánicos que a los de otros tipos. El principal objetivo del envase es asegurar la estabilidad microbiológica de los alimentos durante un periodo determinado, propósito que también aplica a los alimentos orgánicos. La utilización de ingredientes de procedencia no agrícola se limita durante la elaboración y no se permite combatir las plagas y evitar el deterioro de los productos con irradiación, lo que no se traduce en una menor inocuidad de los mismos. Es importante señalar que la irradiación misma es una tecnología que no aceptan algunos grupos de consumidores y los alimentos orgánicos les proporcionan, por lo tanto, una opción. Aunque la etiqueta orgánica no declara inocuidad ni higiene, la forma de producir el alimento repercute en su calidad.

¿Qué respalda una etiqueta de producto orgánico? La etiqueta. La etiqueta indica la certificación de que un producto cumple las normas de calidad orgánica. La etiqueta contiene el nombre del organismo de certificación y las normas que acata (por ejemplo, EU 2092/91). Al consumidor informado esta etiqueta puede servirle de guía. Los organismos de certificación evalúan las operaciones de conformidad


con diversas normas ecológicas y pueden tener el reconocimiento de más de una autoridad. La etiqueta de determinado organismo de certificación, por lo tanto, informa al consumidor del tipo de normas que se han cumplido durante la producción y elaboración, así como del tipo de reconocimiento que el organismo de certificación otorga. Muchos organismos de certificación funcionan en todo el mundo, la mayor parte son privados y son originarios de los países desarrollados. Normas internacionales voluntarias. En el ámbito internacional, la Comisión Del Codex Alimentarius (organismo intergubernamental que establece normas para todos los alimentos) de la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha producido Directrices internacionales para la producción, elaboración, etiquetado y comercialización de los alimentos producidos con métodos ecológicos, a fin de orientar al productor y proteger al consumidor contra el engaño y el fraude. Todos los Países Miembros de la Comisión del Codex Alimentarius han suscrito estas directrices. El equivalente del sector privado a las directrices del Codex Alimentarius son las Normas Internacionales Básicas para la Producción y Elaboración Orgánica, creadas por la Federación Internacional de los Movimientos de Agricultura Orgánica IFOAM. Las directrices del Codex Alimentarius y la IFOAM contienen los principios de gestión aprobados para la producción de plantas, ganado, abejas y sus productos (la IFOAM también presenta disposiciones para las fibras, la acuicultura y los productos forestales no madereros); para la manipulación, el almacenamiento, la elaboración, el envase y el transporte de los productos, así como una lista de sustancias permitidas en la producción y elaboración de los alimentos orgánicos. Estas directrices se revisan con regularidad, en particular los criterios relativos a las sustancias permitidas y a los procedimientos correspondientes a la inspección y la certificación.


Normas Codex

obligatorias nacionales. Las directrices del Alimentarius y la IFOAM son normas mínimas para regir la agricultura orgánica, cuyo propósito estriba en orientar a los gobiernos y a los organismos privados de certificación en el establecimiento de normas. Como tales, pueden considerarse como normas de las normas. Los gobiernos pueden utilizar estos textos para elaborar programas nacionales de agricultura orgánica, que a menudo son mucho más detallados ya que responden a las necesidades específicas del país correspondiente. La mayor parte de las normas nacionales (por ejemplo, las de los países de la UE, o las de Japón, Argentina, la India, Túnez, o los Estados Unidos), se especifican en reglamentos jurídicamente vinculantes. Normas locales voluntarias. En algunos países (como Alemania) algunos organismos de certificación pueden producir sus propias normas, más estrictas que la reglamentación en vigor, por lo general en respuesta a las demandas específicas de los consumidores. Aunque estas normas no tienen carácter obligatorio, los organismos privados de certificación pueden ser más exigentes que la legislación vigente. Acreditación. La acreditación es un procedimiento a través del cual una entidad con autoridad evalúa y reconoce formalmente que un programa de certificación acata las normas de ese organismo rector. Respecto a la agricultura orgánica, los organismos de certificación pueden aplicar las normas internacionales voluntarias o las nacionales obligatorias, o ambas, y obtener el reconocimiento de la "autoridad" correspondiente. En el plano internacional, el Servicio Internacional De Acreditación Orgánica (IOAS) acredita a los organismos de certificación de conformidad con los criterios del Programa de Certificación de la IFOAM mediante la entrega de un logotipo que dice "Acreditado por la IFOAM" (haga clic aquí para ver la lista de Organismos Acreditados de la IFOAM). El IOAS es una ONG que garantiza la equivalencia mundial de los programas de certificación y se esfuerza por armonizar las normas, a la vez que toma en cuenta las diferencias locales. Cabe señalar que la pertenencia de los organismos de certificación a la IFOAM no equivale a que cuenten con la acreditación del IOAS. En el ámbito nacional, los gobiernos o los organismos nacionales de acreditación dan reconocimiento oficial a los organismos de certificación activos en el país, si éste cuenta con una legislación en


materia de agricultura orgánica. Tanto los organismos privados como los públicos acatan las normas básicas para la acreditación de los organismos de certificación establecidas por la Organización Internacional de Normalización (ISO 65), además de sus propios requisitos específicos.

Los beneficios La cantidad de nutrientes es similar en los alimentos de producción convencional u ecológicos. En los vegetales, el valor alimenticio es similar. En las carnes, está comprobado que las orgánicas son más magras porque tienen menos grasa intramuscular. El gran beneficio de los alimentos orgánicos es que están absolutamente libres de residuos químicos. No están permitidos los aditivos y conservantes (salvo los naturales); plaguicidas ni fertilizantes; tienen menos o nulos residuos de medicamentos veterinarios; no contienen hormonas; ni metales pesados (presentes en suelos y aguas) y no pueden ser irradiados. "Muchos productos se irradian para matar los gérmenes y favorecer su conservación. Por ejemplo, carnes, congelados, conservas. Y si bien está demostrado que esa radiación no es altamente nociva, la conclusión final sólo el tiempo lo va a determinar", amplía Rapela. "El animal que se cría en forma natural (las pasturas frescas, forrajes y granos que consume también deben ser orgánicos) y sin estrés tiene características especiales. Su carne tiene más cantidad de vitamina E, que es antioxidante, y menos grasa intramuscular (porque no está inmovilizado) que produce menos colesterol en el consumidor", afirma. Además, las carnes orgánicas no sufren de contaminación biológica, como ser el mal de la vaca loca (encefalopatía espongiforme bovina), la fiebre aftosa, la intoxicación con Escherichia coli (famosa en hamburguesas industriales), ni salmonelosis (en huevos y aves) ya que las certificadoras controlan la trazabilidad en los ganados. La trazabilidad es el conjunto de procedimientos técnicos que permite identificar y registrar a un animal desde su nacimiento hasta el final de la cadena de comercialización en sus distintos cortes y subproductos.


"La discusión no pasa por 'orgánico versus convencional'. En el mundo actual, global, es muy difícil que se dejen de usar transgénicos y agroquímcios. Lo importante, es que la población, dentro de sus posibilidades, pueda elegir la calidad de los alimentos que consume", reflexiona Rapela.


Productos orgánicos