El diagnóstico del autismo, prototipo de los trastornos del espectro
autista (TEA), es un proceso de carácter deductivo, mediante
el cual los profesionales o especialistas, guiados por sus
conocimientos y experiencia clínica, y mediante las categorías
universalmente aceptadas por la comunidad científica (DSMIV-TR
[1] o CIE-10 [2,3]), clasifican y caracterizan el comportamiento
del individuo y establecen un plan de intervención
apropiado a las características de la persona