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Narrativa_completo

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166 Narrar y aprender historia nocimiento declarativo que marca el currículo escolar, sea capaz de utilizar las competencias disciplinarias del conocimiento histórico, es decir, que pueda reflexionar y recrear la realidad en un contexto determinado. Así como el historiador tiene que “crear” una interpretación del problema histórico que esté trabajando y buscar las respuestas a sus ¿por qué?, el alumno tendría que estar capacitado para desarrollar esa competencia. Lo anterior presupone que la enseñanza de la historia en el currículo escolar debería implicar el mismo interés que las matemáticas o la física, de “la misma manera que se puede y debe enseñar el método que subyace a la explicación en la ciencia con cuidado y rigor, así también se pueden enseñar los métodos interpretativos y narrativos de la historia, las ciencias sociales e incluso la literatura”,14 dado que la historia implica un modo de razonar científico, es necesario que el currículo escolar deje atrás la visión de que la historia sólo sirve como instrumento ideológico o, en su defecto, como una materia de “entretenimiento informativo”. El gran reto que hoy tienen los historiadores y los maestros interesados en ayudar a resolver esta problemática es trascender la sola exposición de unos hechos muertos, o dejarse llevar por las modas educativas de “enseñar” los procedimientos empleados por los historiadores. Lo importante es llevar a los alumnos de manera gradual al cómo se construyen las representaciones sobre la realidad histórica. Al hacerlo así, el contenido histórico se desplaza desde la simple información fáctica a la representación de la realidad —de lo concreto a lo complejo y abstracto—, conjugando con ello la lógica del conocimiento histórico con los principios subyacentes de la estructura cognitiva del alumno. No hay que olvidar que un importante fundamento de la lógica consiste precisamente en observar y participar en el cómo se construye lo que se aprende. Se trata, como ya se había señalado anteriormente, no sólo de conocer los hechos del pasado, sino de apropiarse de las formas que desarrollan el pensamiento histórico. De esta manera, poco a poco, el alumno puede apropiarse de la naturaleza del conocimiento histórico al darse cuenta que la historia no es solamente la “interpretación” desde el poder, generalmente presentada en los libros de texto, sino una representación de la realidad que nunca es definitiva;

La función de la narrativa en la educación. Capítulo 4  
La función de la narrativa en la educación. Capítulo 4  
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