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Narrativa_completo

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164 Narrar y aprender historia una recuperación histórica de su persona en la comprensión del proceso llamado “Independencia de México” se está interpretando desde una perspectiva temporal. En la ciencia histórica no se puede trabajar la realidad psíquica de los personajes como se haría en la obra de Shakespeare, cuando se da el desenlace trágico en la obra Romeo y Julieta. A lo que puede llegar el conocimiento histórico es a hacer algunas suposiciones o conjeturas acerca de las pretensiones de Agustín de Iturbide al ser el primer emperador de México. En la historia, no se puede suponer que este personaje, en algún momento de su vida, se haya dicho a sí mismo que llegaría a ser emperador de la nueva nación mexicana, intención que evidentemente no es importante para la interpretación histórica, lo importante es que él fue uno de los actores políticos que consumaron la llamada “Independencia de México”, como se le llamó a esos acontecimientos. De acuerdo con lo que sostienen los historiadores que filosofan sobre su materia, la historia es un discurso construido de la misma manera que el literario, pero a diferencia de éste, la historia produce enunciados científicos que “configuran la realidad”. Historiadores como Michel de Certeau, Jacques Rancier o Roger Chartier han escrito cómo el conocimiento histórico se expresa de manera narrativa. O bien, las aportaciones desde la hermenéutica de Paul Ricoeur nos llevan a ver que hasta la historia más estructural se construye de manera narrativa. Con estos planteamientos, no podemos dejar de precisar que el conocimiento histórico se fundamenta en “las operaciones específicas de la disciplina, construcción y tratamiento de los datos, producción de hipótesis, crítica y verificación de los resultados, validación de la adecuación entre el discurso cognitivo y su objeto. Incluso cuando escribe de forma literaria, el historiador no hace literatura, y ello a causa de su doble dependencia: dependencia del archivo y, por lo tanto, del paso del que este es huella [...]; dependencia también respecto a los criterios de cientificismo y a las operaciones técnicas propias de su oficio”.12 Estas características tan peculiares de la ciencia histórica, en la que se conjuga el pensamiento narrativo y el lógico, hacen de esta asignatura un “ideal” para desarrollar en el alumno el pensamiento científico, ya que la comprensión del pasado no es tributaria a la arqueología positivista que profundiza sobre lo particular de un acon-

La función de la narrativa en la educación. Capítulo 4  
La función de la narrativa en la educación. Capítulo 4  
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