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Narrativa_completo

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162 Narrar y aprender historia Así pues, el interés por la narrativa se activa en la exigencia de romper, en definitiva, con la concepción de racionalidad tradicional que impera en la escuela, y orientar la enseñanza y el aprendizaje de la historia hacia la naturaleza contextual específica y compleja de este conocimiento, es decir, se aspira a recuperar el modo natural de razonar de la historia. Esta aspiración se fundamenta en la argumentación de Ricoeur7 que hace énfasis en el hecho de que la “lectura” de una acción de la experiencia humana implica a los principios hermenéuticos y, como la historia versa sobre las acciones de los hombres del pasado, se deduce que el fin de la historia es la comprensión hermenéutica de las acciones humanas. En este sentido, es importante mencionar que la psicología ha desarrollado en los últimos años una línea de investigación —sugerente para este trabajo— que afirma que el aprendizaje del pensamiento histórico involucra ciertas habilidades cognitivas específicas y que es el entorno cultural y social del individuo lo que hace posible su desarrollo.8 En la medida en que la historia es un discurso cultural que se nutre de las distintas formas de concebir el pasado, de la atribución de significado que cada presente otorga a la realidad-pasada, y que se construye en el permanente diálogo entre presente y pasado, dicho de forma sencilla, que es un conocimiento interpretativo, su modo de razonar no puede enseñarse al margen de estas características ya que posee una dinámica propia, irreductible a reglas exclusivamente formales del pensamiento lógico. Es decir, el razonamiento no sólo tiene formas de proceder, sino contenido, por lo que cualquier teoría generada del razonamiento humano debe incluir, de manera importante, el componente semántico de cada ciencia. La narrativa es una modalidad del pensamiento —diferente al pensamiento causal o paradigmático— que profundiza en lo particular, que no pretende una lógica lineal, sino que puede tener un abordaje analógico o metafórico con un ritmo o secuencia de eventos significativos que dan organización a la experiencia vivida, como lo muestra cualquier narración o configuración de la experiencia humana. Por ejemplo, las pinturas rupestres, los mitos, o incluso las pláticas de oficina sobre los problemas económicos de una nación, o bien, una explicación propiamente científica que se configure de manera narrativa. Lo que se intenta precisar es que lo narrativo nos permite

La función de la narrativa en la educación. Capítulo 4  
La función de la narrativa en la educación. Capítulo 4  
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