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Respuesta a Nico: "Sencillez, conocimiento, respeto... nuestros mejores amigos" por Maximiliano Grass Presidente Federación de Estudiantes Judíos Ante la incapacidad de responder al análisis histórico retrospectivo que desarrollé en la edición antepasada de Anajnu, Nico Riethmuller optó por reenfocar su respuesta en algo distinto, y a mi parecer bastante más interesante. Así, centró su última columna de "puntos de vista" en el paradigma con el que educamos a nuestros jóvenes como comunidad, y el aporte que este hace en el rumbo a una solución pacifica del Conflicto Palestino Israelí. Esto le permitió, de forma muy conveniente, hacer más preguntas en vez de entregar respuestas. Sin embargo, este nuevo enfoque sigue siendo cuestionable, dado que una vez más parte de supuestos falaces. Para lograr quitar importancia al peso de la historia, Nico centró su argumento en que enseñar la historia de lo ocurrido en el conflicto Palestino-Israelí (mediante hacer Hasbará) no logra si no radicalizar posturas y volvernos fanáticos, distanciándonos del rumbo a la paz. Así, plantea que tenemos que hacer caso omiso de cuán radical sea nuestra contraparte y educar para la paz de forma autónoma, como si para ella no se requirieran dos participantes, cosa que según él no estamos haciendo en la medida que esto no conlleve criticar el actuar de Israel. Él dice que sólo de esta forma lograremos establecer la paz, desde la base que “las partes partieron en una cierta posición y con el paso de los años se distanciaron profundamente, formándose un carácter de oprimido y otro de opresor”. Y para rematar, plantea que “cuando se enfrenta un país con un agente que no lo es, la responsabilidad mayor la tiene siempre el país constituido, agente más poderoso”, lo cual justifica en los estudios que realiza actualmente, como si las universidades entregaran únicamente conocimiento objetivo y no también ideología. Con esto deja toda la responsabilidad de nuestro lado, quedando los palestinos como el pueblo víctima, que entonces de forma natural educan el odio contra nosotros, “los victimarios” y practican el terrorismo pues “no le queda otra”. Todo este análisis, basal para justificar la seguidilla de preguntas que hace a continuación está completamente desconectado de la realidad y es por lo tanto falaz. Es cierto que el pueblo Palestino ha sufrido mucho en el conflicto, pero el pueblo Israelí también. Toda persona cuerda tiene claro que con el conflicto nadie gana y que ha habido victimas de ambos lados. La tentación de atribuir a Israel el rol de opresor viene dada por la frase que Nico ocupa para argumentar que Israel al ser un país constituido es el responsable. Pero eso es falso. Los líderes palestinos no se radicalizaron debido a la ocupación del 67, eran radicales desde antes, lo cual no es culpa de Israel, como bien demostré en mi carta pasada. Y quienes realmente oprimen al pueblo palestino son sus mismos líderes, que se han negado a llegar acuerdos porque ellos, y no nosotros, ganan con el statu quo recibiendo ayuda internacional que roban en vez de entregarla a su gente, generando así más odio que mediante adoctrinamiento logran canalizar hacia nosotros para que su gente no se les rebele. Enseñar esto, y todo lo ocurrido en el pasado no nos vuelve fanáticos, ya que no es de ninguna manera excluyente con enseñar los prospectos futuros para la solución tan esperada de este conflicto. Y de hecho es así, no sólo enseñamos la historia pasada si no que también enseñamos la lógica que hasta el día de hoy prima en Israel, que la única solución será la de dos estados para dos pueblos, que debe ser acordada en negociaciones directas sin precondiciones en las cuales se tratarán todos los temas fundamentales que son Fronteras, Asentamientos, Refugiados, y Jerusalem. Que haya gente que no ponga atención o que comente sin estar informada no significa que en nuestra comunidad no se eduque hacia la paz. Y no olvidemos que cuando nos defendemos usando la Historia, cosa que Nico curiosamente considera “muestra de fanatismo”, lo hacemos generalmente frente a individuos que buscan difamar y deslegitimar a Israel con mentiras aberrantes. Buen ejemplo de esto son los recientes comentarios llenos de odio y judeofobia emitidos por el Senador Eugenio Tuma y el Diputado Fuad Chahin, quienes aprovecharon el lamentable suceso del incendio en Torres del Paine con fines políticos para hacer daño a la imagen de Israel. De más esta decir que esto fue apoyado por la Federación Palestina y la UGEP, nuestra contraparte, que se cuelgan de cualquier oportunidad para hacer daño a la imagen de Israel e incluso pidieron “cárcel para los Sionistas” repitiendo junto a muchos otros cobardes anónimos la teoría conspiracionista del “Plan Andinia”. Es muy poco frecuente que se presente la ocasión de discutir con alguien que no siendo judío tenga críticas constructivas hacia políticas puntuales de gobiernos Israelíes particulares, en general se ve de forma casi exclusiva comentarios difamatorios ya sea desinformados o de frentón antisemitas. Ya estando claro cuán errados son los supuestos basales de su carta, pasaré a responder aquellas preguntas que


Nico hace y cuya respuesta creo que puede ir en rumbo de aprovechar este mismo texto para educar hacia la paz. Primero, ¿Estamos los judíos dispuestos a compartir Jerusalem? La respuesta sale no sólo de las propuestas de Paz si no que del mismo plan de partición. Cuando en el plan de partición se le comunicó a ambas partes, la Judía y la Árabe que Jerusalem permanecería ciudad compartida de carácter internacional, los Judíos la aceptamos y los árabes (que por entonces aún no se habían proclamado palestinos) se negaron. En las propuestas de paz de Rabin el 93, Barak el 2000, y Olmert el 2008, se contemplaba como una posibilidad real la de compartir Jerusalem si eso iba a ser verdaderamente conducente a una paz segura y duradera. Y como Israel es una democracia, los líderes deben representar a la mayoría de la población, en especial en temas así de complejos. De lo anterior se concluye que los Judíos sí estamos mayoritariamente dispuestos a compartir Jerusalem. Obviamente nos gustaría que permaneciera unificada y nuestra, después de todo es nuestra ciudad más sagrada, pero entendemos que para llegar a acuerdos de paz ambas partes deben hacer concesiones, o, como bien lo llamo Netanyahu, “dolorosos sacrificios”. La segunda pregunta de Nico es igual de directa que la primera, ¿Somos responsables de la ocupación? Primero, recordemos que la guerra en la que se anexaron los “Territorios Ocupados” fue la de 1967, cuyo carácter fue defensivo. Y no me vengan que porque Israel lanzó el primer ataque aéreo no fue defensiva, ya que es cosa de ver las declaraciones en los días previos al inicio de esta por líderes Árabes como Nasser, apoyadas por el apostamiento de sus tropas en la frontera con Israel, para darse cuenta que era inminente. Apenas se ganó la guerra Israel quiso negociar, cambiando tierras por paz, y los lideres Árabes, reunidos en Khartum, dijeron “No a Reconocer Israel, No a Negociar con Israel, y no a la Paz”. Aun cuando Israel le entregó la península del Sinaí a Egipto años después, Egipto no estuvo interesado en recuperar Gaza, ni Jordania en recuperar la Cisjordania. Así, Israel se vio en posesión de estos dos territorios con una creciente población árabe. Y en todos los acuerdos de paz propuestos a los Palestinos, Israel ha puesto sobre la mesa los “Territorios Ocupados”, incluso con gestos valientes como la desconexión unilateral de Gaza. Es más, ya todos saben como quedaría la redistribución de territorios en un acuerdo de paz próximo, en el cual para tratar de dejar la mayor cantidad de asentamientos del lado Israelí, se ofrecerían land swaps (cambios de tierra) equivalentes a los Palestinos. Son los líderes Palestinos los que se han negado a llegar a acuerdos (aun cuando estos han incluido Jerusalem Oriental). Por ende, Israel no es el gran responsable de la ocupación. La pregunta más insólita de todas es ¿Queremos realmente un Estado Palestino? La respuesta es, a mi parecer, obvia. Claramente queremos un Estado Palestino. Que este exista es la única manera de que Israel pueda mantener su carácter de Estado Judío y democrático, ya que si no, debido a la alta tasa de natalidad de los palestinos (y árabes Israelíes), cualquier otra solución terminaría con una superación demográfica árabe que destruiría el carácter judío de la nación. Y todos los líderes de Israel entienden eso, así como la gran mayoría de los judíos bien informados. La pregunta entonces no es si queremos o no un estado palestino, si no bajo qué condiciones es factible que exista sin comprometer la seguridad de Israel. Por último Nico hace dos preguntas cuya intencionalidad es dudosa: ¿Cómo se puede desarrollar una sociedad civil en Gaza con el bloqueo que realiza Israel? y ¿Por qué la gente en Gaza cree que Hamas es la única opción? La primera se salta el tema esencial sobre la causa del bloqueo. El bloqueo existe debido a que estaban entrando grandes volúmenes de armas enviadas desde Irán por vía marítima a Gaza, y estas armas terminaban atentando contra la vida de civiles Israelíes por lo cual Israel ejerció su legitimo derecho a proteger a su población impidiendo el acceso de armamento. El bloqueo no es un verdadero impedimento para el ingreso de productos que no tienen fin armamentístico, ya que todo barco que quiera dejar productos a Gaza puede descargarlos en Israel y enviarlos por tierra sin problema. Además Israel envía más de 12 mil toneladas diarias de ayuda humanitaria a Gaza, que Hamas rechaza aun cuando le sirven a su población, sólo porque vienen de Israel. La segunda suena compleja pero es simple. Hamas combina su adoctrinamiento al odio contra Israel con un componente de ayuda social para su población importante (o al menos así era hasta antes que hicieron el golpe contra Fatah el 2005, tomándose el poder), y es ese segundo componente el que llevó a la gente a apoyar a Hamas en las elecciones del 2005. Hoy en día no tenemos cómo saber cuantos están en desacuerdo con ese régimen, ya que si alguien protesta contra Hamas en Gaza lo aniquilan. Ahora, subyacente en toda su columna de "puntos de vista", se encuentra un intento de crítica a los representantes comunitarios actuales y a lo que él considera una incipiente, desinformada, y desarticulada opinión joven, que además está marcada por ser “incapaces de ver más allá de nuestra propia realidad”. Esta es una crítica venenosa e injustificada. Es cierto que falta una mejor comunicación y coordinación entre los jóvenes y la administración comunitaria adulta, pero esto no es en ningún caso reflejo de una mala voluntad del liderazgo actual para escuchar a los jóvenes, ni tampoco de la falta de interés de jóvenes por opinar y participar.


El liderazgo comunitario actual ha entendido, y entiende cada vez mejor la importancia de abrir espacios para la participación joven y activa, ya que se dan cuenta que es la única forma de asegurar que en el futuro haya gente capacitada para tomar sus lugares y darle buena representación a la comunidad. Y los jóvenes si tienen una opinión respetable, aun cuando quizás no todos son unos eruditos en las múltiples aristas del conflicto, y defender con convicción al estado de Israel de la difamación no los vuelve incapaces de ver más allá de su propia realidad, si no personas leales con su pueblo. Esto no implica negar la existencia y los derechos del otro, sino simplemente partir por defender los propios. Sería mucho más fácil salir de la defensa y empezar con el dialogo si es que el liderazgo palestino dejara de atacar y difamar en cada oportunidad que se les presenta. Los intentos fallidos de dialogo entre las juventudes palestinas y judías aquí en Chile han sido siempre causados por la intransigencia palestina, que antes que todo nos pide abdicar del sionismo, como si esta fuera una ideología maldita. Esto ha quedado demostrado en el intento que hizo el ex Presidente Lagos de dialogo entre juventudes, y en el programa “Dialogo Intercultural entre Jóvenes Judíos y Palestinos”, que fue financiado por la fundación Ideas, y la fundación Ford entre otras instituciones con el fin de cambiar el paradigma de dialogo buscando lo que tenemos en común en vez de nuestras diferencias como paso previo a trabajar estas últimas, y quedó igualmente en nada. Yo viví este segundo ejemplo en carne propia, y más recientemente experimente algo similar, cuando habiéndome enterado que la juventud palestina funaría una charla de innovación Israelí en la UC decidí llamar al presidente de la UGEP, Fernando Manzur, para pedirle que recapacitara ya que una Charla de innovación no tenía nada que ver con el conflicto y me encontré chocando contra una pared de intransigencia y odio. Es importante acotar que en lo que refiere a otros temas de contingencia nacional los jóvenes judíos también tienen opiniones, no siempre compartidas por todos dado que la comunidad es diversa, pero si están dispuestos a actuar sobre ellas. Claro que no todos salen a la calle a hacer suyos los desafíos ciudadanos, pero es cosa de ver el volumen de jóvenes que se mueven para las iniciativas sociales de la comunidad, como la de “NaviJanuca de Shajatz” para que salte a la luz que, en relación al tamaño de nuestra comunidad, el porcentaje de jóvenes que activan es bastante más alto que el de la población general. Criticar livianamente es muy fácil, en especial cuando uno está enojado y quiere descargarse, pero eso no necesariamente legitima las críticas que se hacen, como queda demostrado en este caso particular. Sobre la crítica que Nico hace a lo que él llama la censura comunitaria a las ideas divergentes, el contra argumento es sumamente simple. Nico no sólo dispone de su propio medio online para expresar libremente sus ideas, sino también de otros medios comunitarios de libre acceso, cosa que queda en evidencia de forma tautológica por el hecho de que estemos en la tribuna que otorga Anajnu para tener esta discusión. Por ende su acusación de censura es falsa, ya que ha podido expresarse libremente. Que haya habido individuos que lo hayan querido censurar no es en ningún caso extrapolable a una política comunitaria ya que en la práctica puede publicar sus ideas, por más cuestionable que sean y aunque no nos gusten. Así mismo, quienes no estamos de acuerdo con él tenemos derecho a manifestar nuestro descontento, siempre fundamentando de forma sólida las opiniones que emitamos. Me gustaría terminar esta columna de opinión aclarando que coincido en la importancia del pensamiento crítico para tener opiniones que valgan, pero el insumo fundamental para un análisis correcto es la información, y quien no la tiene puede hacer interpretaciones sumamente erradas partiendo de supuestos completamente equívocos. La hasbará, como todo, tiene buenos y malos exponentes, pero en su esencia no es, como plantea Nico, el fanatismo, sino que es saber lo suficiente como para poder opinar y para poder defender a Israel y al pueblo judío de la difamación mal intencionada y muchas veces poco informada que contra él se hace. Esto no entra en contradicción alguna con educar hacia la paz, pero hay que tener claro que mientras no tengamos una contraparte dispuesta a hablar de acuerdos de paz, y el nivel se siga viendo reducido a atacarnos, nuestro foco tendrá que seguir orientado a defendernos. De otra manera, el silencio, otorga.

Respuesta a Nico: Sencillez, Conocimiento y Respeto.... Nuestros Mejores Amigos  

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