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SERVICIO CRISTIANO EFICAZ Compilación de trozos de los escritos de ELENA G. DE WHITE El Llamado de Dios al Servicio Depende de instrumentos humanos DIOS no escoge para que sean sus representantes entre los hombres, a ángeles que nunca cayeron, sino a seres humanos, a hombres de pasiones semejantes a las de aquellos a quienes tratan de salvar. Cristo se humanó a fin de poder alcanzar a la humanidad. Se necesitaba un Salvador a la vez divino y humano para traer salvación al mundo. Y a los hombres y mujeres ha sido confiado el sagrado cometido de dar a conocer "las inescrutables riquezas de Cristo". (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 109.) Contemplemos la impresionante escena. Miremos a la Majestad del cielo rodeada por los doce que había escogido. Está por apartarlos para su trabajo. Por estos débiles agentes, mediante su Palabra y Espíritu, se propone poner la salvación al alcance de todos. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 16.) "Envía pues ahora hombres a Joppe, y haz venir a un Simón." Con esta orden, Dios dio evidencia de su consideración por el ministerio evangélico y por su iglesia organizada. El ángel no fue enviado a relatar a Cornelio la historia de la cruz. Un hombre, sujeto como el centurión mismo, a las flaquezas y tentaciones humanas, había de ser quien le hablase del Salvador crucificado y resucitado. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 109.) El ángel enviado a Felipe podría haber efectuado por sí mismo la obra en favor del etíope; pero no es tal el modo que Dios tiene de obrar. Su plan es que los hombres trabajen en beneficio de sus prójimos. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 90.) "Tenemos empero este tesoro -continuó el apóstol-, en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros." Dios podría haber proclamado su verdad mediante ángeles 12 inmaculados, pero tal no es su plan. Él escoge a los seres humanos, a los hombres rodeados de flaquezas, como instrumentos para realizar sus designios. El inestimable tesoro se coloca en vasos de barro. Mediante los hombres han de comunicarse al mundo sus bendiciones, y ha de brillar su gloria en las tinieblas del pecado. Por su ministerio amante deben ellos encontrar al pecador y al necesitado para guiarlos a la cruz. Y en toda su obra tributarán gloria, honor y alabanza a Aquel que está por encima de todo y sobre todos. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 266.) Fue el propósito del Salvador que después de ascender al cielo para convertirse en intercesor del hombre, sus seguidores continuaran con la obra que él había comenzado. ¿No demostrarán los instrumentos humanos ningún interés especial en dar la luz del mensaje evangélico a aquellos que están asentados en tinieblas? Algunos están dispuestos a ir hasta los confines de la tierra con el propósito de llevar la luz de la verdad a los hombres, pero Dios exige que toda alma que conozca la verdad trate de ganar a otros al amor de la misma. Si no estamos dispuestos a hacer sacrificios especiales para salvar a las almas que están a punto de perecer, ¿cómo podremos ser considerados dignos de entrar en la ciudad de Dios? (Testimonies, tomo 9, pág. 103.) En su sabiduría, el Señor pone a los que buscan la verdad en relación con semejantes suyos que conocen la verdad. Es plan del cielo que los que han recibido la luz, la impartan a los que están todavía en tinieblas. La humanidad, sacando eficiencia de la gran Fuente de la sabiduría, es convertida en instrumento, agente activo, por medio del cual el Evangelio ejerce su poder transformador sobre la mente y el corazón. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 109.) Dios podría haber alcanzado su objeto de salvar a los pecadores, sin nuestra ayuda; pero a fin de que 13 podamos desarrollar un carácter como el de Cristo, debemos participar en su obra. A fin de entrar en su gozo -el gozo de ver almas redimidas por su sacrificio-, debemos participar de sus labores en favor de su redención. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 117.) Como representantes suyos entre los hombres, Cristo no elige a los ángeles que nunca cayeron, sino a los seres humanos, hombres de pasiones iguales a las de aquellos a quienes tratan de salvar. Cristo mismo se revistió de la humanidad, para poder alcanzar a la humanidad. La divinidad necesitaba de la humanidad; porque se requería tanto lo divino como lo humano para traer la salvación al mundo. La divinidad necesitaba de la humanidad, para que ésta pudiese proporcionarle un medio de tener comunicaciones entre Dios y el hombre. (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 253, 254.)


"Con avidez casi impaciente, los ángeles aguardan nuestra cooperación; porque el hombre debe ser el medio de comunicación con el hombre. Y cuando nos entregamos a Cristo en una consagración de todo el corazón, los ángeles se regocijan de poder hablar por nuestras voces para revelar el amor de Dios." (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 254.) Debemos ser colaboradores de Dios; pues él no terminará su obra sin los instrumentos humanos. (Review and Herald, 1º de marzo de 1887.) Un llamado al individuo Se asigna una obra particular a cada cristiano. (Southern Watchman, 2 de agosto de 1904.) Dios exige que cada uno sea un obrero en su viña. Has de aceptar la obra que ha sido puesta a tu cargo y has de realizarla fielmente. (Bible Echo, 10 de junio de 1901.) Si cada uno de vosotros fuera un misionero vivo, el mensaje para este tiempo sería rápidamente 14 proclamado en todos los países, a toda nación, tribu y lengua. (Testimonies, tomo 6, pág. 438.) Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero. El que bebe del agua viva, llega a ser una fuente de vida. El que recibe, llega a ser un dador. La gracia de Cristo en el alma, es como un manantial en el desierto, cuyas aguas surgen para refrescar a todos, y hace a los que están por perecer, ávidos de beber el agua de la vida. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 162.) Dios espera un servicio personal de cada uno de aquellos a quienes ha confiado el conocimiento de la verdad para este tiempo. No todos pueden salir como misioneros a los países extranjeros, pero todos pueden ser misioneros en su propio ambiente para sus familias y su vecindario. (Testimonies, tomo 9, pág. 30.) Cristo se hallaba sólo a pocos pasos del trono celestial cuando dio su comisión a sus discípulos. Incluyendo como misioneros a todos los que creyeran en su nombre, dijo: "Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura". El poder de Dios había de acompañarlos. (Southern Watchman, 20 de septiembre de 1904.) El salvar almas debe ser la obra de la vida de todos los que profesan a Cristo. Somos deudores al mundo de la gracia que Dios nos concedió, de la luz que ha brillado sobre nosotros, y de la hermosura y el poder que hemos descubierto en la verdad. (Testimonies, tomo 4, pág. 53.) En todas partes se nota una tendencia a reemplazar el esfuerzo individual por la obra de las organizaciones. La sabiduría humana tiende a consolidar, a centralizar, a formar grandes iglesias e instituciones. Muchos dejan a las instituciones y organizaciones la tarea de practicar la beneficencia; se eximen del contacto con el mundo, y sus corazones se enfrían. Se absorben en sí mismos incapacitándose para 15 recibir impresiones. El amor a Dios y a los hombres desaparece de su alma. Cristo encomienda a sus discípulos una obra individual, una obra que no se puede delegar a un poderhabiente. El servir a los enfermos y a los pobres, el predicar el Evangelio a los perdidos, no debe ser dejado al cuidado de juntas y organizaciones de caridad. Es la responsabilidad individual, el esfuerzo personal, el sacrificio propio, lo que exige el Evangelio. (El Ministerio de Curación, pág. 137.) Todo el que ha recibido la iluminación divina, ha de alumbrar la senda de aquellos que no conocen la Luz de la vida. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 126.) A cada uno se le ha asignado una obra, y nadie puede reemplazarlo. Cada uno tiene una misión de maravillosa importancia, que no puede descuidar o ignorar, pues su cumplimiento implica el bienestar de algún alma, y su descuido el infortunio de alguien por quien Cristo murió. (Review and Herald, 12 de diciembre de 1893.) Todos debemos ser obreros juntamente con Dios. Ningún ocioso es reconocido como siervo suyo. Los miembros de la iglesia deben sentir individualmente que la vida y la prosperidad de la iglesia resultan afectadas por su conducta. (Review and Herald, 15 de febrero de 1887.) Cada alma que Cristo ha rescatado está llamada a trabajar en su nombre para la salvación de los perdidos. Esta obra había sido descuidada en Israel. ¿No es descuidada hoy día por los que profesan ser los seguidores de Cristo? (Lecciones Prácticas del Gran Maestro. pág. 175.) Hay algo que cada uno debe hacer. Toda alma que cree la verdad ha de ocupar su lugar diciendo: "Heme aquí, envíame a mí". Isa. 6: 8. (Testimonies, tomo 6, pág. 49.)16 Todo cristiano tiene la oportunidad no sólo de esperar, sino de apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo.


(Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 60.) El que llega a ser hijo de Dios ha de considerarse como eslabón de la cadena tendida para salvar al mundo. Debe considerarse uno con Cristo en su plan de misericordia, y salir con él a buscar y salvar los perdidos. (El Ministerio de Curación, pág. 98.) Todos pueden encontrar algo que hacer. Nadie debe figurarse que para él no hay sitio en qué trabajar por Cristo. El Salvador se identifica con cada hijo de la humanidad. (El Ministerio de Curación. pág. 97.) Los que se unieron al Señor y prometieron servirle están obligados a participar con él en la grande y magnífica obra de salvar almas. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 82.) Tan vasto es el campo y tan grande la empresa, que todo corazón santificado será alistado en el servicio como instrumento del poder divino. (Joyas de los Testimonios, pág. 309.) Los hombres son en mano de Dios instrumentos de los que él se vale para realizar sus fines de gracia y misericordia. Cada cual tiene su papel que desempeñar; a cada cual le ha sido concedida cierta medida de luz, adecuada a las necesidades de su tiempo, y suficiente para permitirle cumplir la obra que Dios le asignó. (El Conflicto de los Siglos, pág. 391.) Largo tiempo ha esperado Dios que el espíritu de servicio se posesione de la iglesia entera, de suerte que cada miembro trabaje por él según su capacidad. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 91.) Cuando envió a los doce y más tarde a los setenta, a proclamar el reino de Dios, les estaba enseñando su deber de impartir a otros lo que él les había hecho conocer. En toda su obra, los estaba preparando para una labor individual, que se extendería 17 a medida que el número de ellos creciese, y finalmente alcanzaría a las más apartadas regiones de la tierra. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 26.) Tampoco recae únicamente sobre el pastor ordenado la responsabilidad de salir a realizar la comisión evangélica. Todo el que ha recibido a Cristo está llamado a trabajar por la salvación de sus prójimos. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 90.) El verdadero carácter de la iglesia se mide, no por la alta profesión que haga, ni por los nombres asentados en sus libros, sino por lo que está haciendo realmente en beneficio del Maestro, por el número de sus obreros perseverantes y fieles. El interés personal y el esfuerzo vigilante e individual realizarán más por la causa de Cristo que lo que puede lograrse por los sermones o los credos. (Review and Herald, 6 de septiembre de 1881.) Dondequiera se establezca una iglesia, todos los miembros deben empeñarse activamente en la obra misionera. Deben visitar a toda familia del vecindario, e imponerse de su condición espiritual. (Testimonies, tomo 6, pág. 296.) Los miembros de la iglesia no han sido todos llamados a trabajar en los campos extranjeros, pero todos tienen una parte que realizar en la gran obra de dar la luz al mundo. El Evangelio de Cristo es agresivo y expansivo. En el día de Dios nadie será excusado por haberse encerrado en sus propios intereses egoístas. Hay una obra que hacer para toda mente y para toda mano. Hay una variedad de trabajo adaptado a diferentes mentes y a distintas capacidades. (Historical Sketches, pág. 290, 291.) Él nos ha confiado una verdad sagrada; Cristo, cuando habita en los miembros individuales de la iglesia, es una fuente de agua que salta para vida eterna. Sois culpables delante de Dios si no hacéis todo el esfuerzo posible para dispensar el agua viva a los demás. (Historical Sketches, pág. 291.) 18 No estamos, como cristianos, realizando ni una vigésima parte de lo que podríamos hacer en la ganancia de almas para Cristo. Hay un mundo que amonestar, y todo sincero cristiano debe ser un guía y un ejemplo para los demás en fidelidad, en la disposición a llevar la cruz, en la acción rápida y vigorosa, en una invariable fidelidad a la causa de la verdad, y en sacrificios y trabajos para promover la causa de Dios. (Review and Herald, 23 de agosto de 1881.) En la medida de sus oportunidades, todo aquel que recibió la luz de la verdad lleva la misma responsabilidad que el profeta de Israel, a quien fueron dirigidas estas palabras: "Tú pues, hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los apercibirás de mi parte". (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 288, 289.) A todo aquel que se hace partícipe de su gracia, el Señor le señala una obra que hacer por los otros. Cada cual tiene que ocupar su puesto, diciendo: "Heme aquí, envíame a mí". Sobre el ministro de la palabra, sobre el enfermero misionero, sobre el médico cristiano, sobre el cristiano individual, ora sea comerciante o agricultor, profesional o mecánico -,sobre todos descansa la responsabilidad. Nuestra tarea es revelar a los hombres el Evangelio de su


salvación. Toda empresa en que nos empeñemos debe servirnos de medio para dicho fin. (El Ministerio de Curación, pág. 138.) Cuando el Señor de la casa llamó a sus siervos, dio a cada uno su obra. Toda la familia de Dios estaba incluida en la responsabilidad de utilizar los bienes del Señor. Todo individuo, desde el más humilde y el más oscuro, hasta el mayor y el más exaltado, es un instrumento moral dotado de capacidades a quien Dios tiene por responsable. (Bible Echo, 10 de junio de 1901.) 19 Fuerzas cristianas combinadas Hermanos y hermanas en la fe, surge en vuestro corazón la pregunta, "¿Soy yo guarda de mi hermano?" Si pretendéis ser hijos de Dios, sois guardas de vuestros hermanos. El Señor tiene a la iglesia por responsable de las almas de aquellos que podrían ser los medios de salvación. (Historical Sketches, pág. 291.) El Salvador dio su preciosa vida para establecer una iglesia capaz de asistir a los que sufren, a los tristes, y a los tentados. Una agrupación de creyentes puede ser pobre, inculta, y desconocida; sin embargo en Cristo puede realizar una obra en el hogar, en la comunidad, y aun en "tierras lejanas", cuyos resultados alcanzarán hasta la eternidad. (El Ministerio de Curación, pág. 99.) Por débil e imperfecta que parezca, la iglesia es el objeto al cual Dios dedica en un sentido especial su suprema consideración. Es el escenario de su gracia, en el cual se deleita en revelar su poder para transformar los corazones. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 11.) Alguien debe cumplir la comisión de Cristo; alguien debe continuar realizando la obra que él comenzó en la tierra; y a la iglesia se le ha concedido este privilegio. Con este propósito ha sido organizada. ¿Por qué, entonces, no han aceptado los miembros de la iglesia esta responsabilidad? (Testimonies, tomo 6, pág. 295.) Él pide que la iglesia asuma el deber que le fuera asignado, sosteniendo el estandarte de la verdadera reforma en su propio territorio, y permitiendo que obreros preparados y experimentados vayan a nuevos campos. (Testimonies, tomo 6, pág. 292.) Los creyentes tesalonicenses eran verdaderos misioneros. . . . Los corazones eran ganados por las verdades presentadas, y almas eran añadidas al 20 número de los creyentes. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 208.) Al ordenar a los doce, se dio el primer paso en la organización de la iglesia que después de la partida de Cristo habría de continuar su obra en la tierra. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 16.) La iglesia de Dios es el palacio de la vida santa, lleno de variados dones, y dotado de Espíritu Santo. Los miembros han de hallar su felicidad en la felicidad de aquellos a quienes ayudan y benefician. Es maravillosa la obra que el Señor determina que sea realizada por su iglesia, a fin de que su nombre sea glorificado. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 11.) Nuestra obra se halla claramente establecida en la Palabra de Dios. El cristiano debe unirse con el cristiano, la iglesia con la iglesia, el instrumento humano debe cooperar con el divino, y todo instrumento ha de subordinarse al Espíritu Santo, y todo debe combinarse para dar al mundo las buenas nuevas de la gracia de Dios. (General Conference Bulletin, 28 de febrero de 1893, pág. 421.) Nuestras iglesias han de cooperar en la obra de cultivo espiritual, con la esperanza de ir cosechando a lo largo del tiempo. . . . El suelo es rebelde, pero la dura tierra ha de ser roturada, y la semilla de justicia sembrada. No os detengáis, amados maestros que trabajáis en favor de Dios, como si dudarais de si debéis continuar una labor que crecerá a medida que se realice. (Testimonies, tomo 6, pág. 420.) La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue organizada para servir, y su misión, es la de anunciar el Evangelio al mundo. Desde el principio fue el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia. Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 9.) 21 Que ninguna iglesia piense que es demasiado pequeña para ejercer una influencia y efectuar servicio en la gran obra que ha de hacerse en este tiempo. Id a trabajar, hermanos. No son solamente los grandes congresos, asambleas y concilios los que contarán con el favor especial de Dios; el esfuerzo más humilde de amor abnegado será coronado con su bendición, y recibirá su gran recompensa. Haced lo que podáis, y Dios aumentará vuestra capacidad. (Review and Herald, 13 de marzo de 1888.)


Testigos Somos los testigos de Cristo, y no hemos de permitir que los intereses y planes mundanos absorban nuestro tiempo y atención. (Testimonies, tomo 9, págs. 53, 54.) "Vosotros sois mis testigos, dice Jehová. . . . Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros extraño. Vosotros pues sois mis testigos." "Yo Jehová te he llamado en justicia, y te tendré por la mano; te guardaré y te pondré por alianza del pueblo, por luz de las gentes; para que abras ojos de ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que están de asiento en tinieblas." (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 9, 10.) Todos los que desean entrar en la ciudad de Dios, deben poner de manifiesto al Salvador en todo trato que tengan durante esta vida terrenal. Así es como los mensajeros de Cristo serán sus testigos. Deben dar un testimonio claro y decidido contra toda mala costumbre, y enseñar a los pecadores el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 291, 292.) Los discípulos estaban por salir como testigos de Cristo, para declarar al mundo lo que habían visto y oído de él. Su cargo era el más importante al cual los seres humanos habían sido llamados alguna vez, siendo superado únicamente por el de Cristo mismo. Habían de ser colaboradores con Dios para la salvación 22 de los hombres. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 16.) El Maestro divino dice: Mi Espíritu solo es competente para enseñar y convencer de pecado. Las cosas externas hacen sólo una impresión temporal sobre la mente. Yo inculcaré la verdad en la conciencia, y los hombres serán mis testigos. Presentarán en todo el mundo mis requerimientos acerca del tiempo, el dinero y el intelecto del hombre. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 159.) Nuestra confesión de su fidelidad es el factor escogido por el cielo para revelar a Cristo al mundo. Debemos reconocer su gracia como fue dada a conocer por los santos de antaño; pero lo que será más eficaz es el testimonio de nuestra propia experiencia. Somos testigos de Dios mientras revelamos en nosotros mismos la obra de un poder divino. Cada persona tiene una vida distinta de todas las demás, y una experiencia que difiere esencialmente de la suya. Dios desea que nuestra alabanza ascienda a él señalada por nuestra propia individualidad. Estos preciosos reconocimientos para alabanza de la gloria de su gracia, cuando son apoyados por una vida semejante a la de Cristo, tienen un poder irresistible que obra para la salvación de las almas. (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 300, 301.) Dios no puede desplegar el conocimiento de su voluntad y las maravillas de su gracia en el mundo incrédulo, a menos que tenga testigos esparcidos por toda la tierra. Su plan consiste en que aquellos que son participantes de su gran salvación por medio de Cristo Jesús, sean sus misioneros, cuerpos luminosos por todo el mundo, que sean como señales para el pueblo, epístolas vivientes, conocidas y leídas de todos los hombres, cuya fe y obras testifiquen de la inminencia del regreso del Salvador, y muestren que no han recibido la gracia de Dios en vano. El pueblo debe ser amonestado a prepararse para el juicio venidero. (Testimonies, tomo 2, págs. 631, 632.) 23 Cuando [los discípulos] meditaban en su vida pura y santa, sentían que no habría trabajo demasiado duro, ni sacrificio demasiado grande, si tan sólo pudiesen ellos atestiguar con su vida la belleza del carácter de Cristo. ¡Oh, si tan sólo pudieran vivir de nuevo los tres años pasados, pensaban ellos, de cuán diferente modo procederían! Si sólo pudieran ver al Señor de nuevo, cuán fervorosamente tratarían de mostrar la profundidad de su amor y la sinceridad de la tristeza que sentían por haberlo apenado con palabras o actos de incredulidad. Pero se consolaron con el pensamiento de que estaban perdonados. Y resolvieron que, hasta donde fuese posible, expiarían su incredulidad confesándolo valientemente delante del mundo. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 30.) Los dos endemoniados curados fueron los primeros misioneros a quienes Cristo envió a predicar el Evangelio en la región de Decápolis. Durante tan sólo algunos momentos habían tenido esos hombres oportunidad de oír las enseñanzas de Cristo. Sus oídos no habían percibido un solo sermón de sus labios. No podían instruir a la gente como los discípulos que habían estado diariamente con Jesús. Pero, llevaban en su persona la evidencia de que Jesús era el Mesías. Podían contar lo que sabían; lo que ellos mismos habían visto y oído y sentido del poder de Cristo. Esto es lo que puede hacer cada uno cuyo corazón ha sido conmovido por la gracia de Dios. Juan, el discípulo amado escribió: "Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida;... lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos." Como testigos de Cristo, debemos decir lo que sabemos, lo que nosotros mismos hemos visto, oído y palpado. Si hemos estado siguiendo a Jesús paso a paso, tendremos algo oportuno que decir acerca de la manera en que nos ha conducido. Podemos explicar cómo hemos probado 24 su promesa, y la hemos hallado veraz. Podemos dar testimonio de lo que hemos conocido acerca de la gracia de Cristo. Este es el testimonio que nuestro Señor pide


y por falta del cual el mundo perece. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 295.) Canales de luz y bendición Hemos de ser canales consagrados a través de los cuales la vida celestial ha de fluir a los demás. El Espíritu Santo ha de animar y saturar toda la iglesia, purificando y cimentando los corazones. (Testimonies, tomo 9, pág. 20.) Todo seguidor de Jesús tiene una obra que hacer como misionero en favor de Cristo, en la familia, en el vecindario, en el pueblo o ciudad donde viva. Todos los que están consagrados a Dios son canales de luz. Dios hace de ellos instrumentos de justicia para comunicar a los demás la luz de la verdad. (Testimonies, tomo 2, pág. 632.) El resultado de la obra de Jesús, mientras estaba sentado, cansado y hambriento, al lado del pozo, fue muy extenso en bendiciones. El alma a quien trató de ayudar vino a ser un medio de alcanzar a otros y traerlos al Salvador. Tal fue siempre la manera, en que la obra de Dios progresó en la tierra. Dejad resplandecer vuestra luz y otras luces se encenderán. Muchos tienen la idea de que son responsables ante Cristo solo por la luz y la experiencia, y que no dependen de sus seguidores reconocidos en la tierra. Jesús es el amigo de los pecadores, y su corazón simpatiza con el dolor de ellos. Tiene toda potestad, tanto en el cielo como en la tierra; pero respeta los medios que ha dispuesto para la iluminación y salvación de los hombres; dirige a los pecadores a la iglesia, que él ha puesto como un medio de comunicar luz al mundo. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 100.) A la iglesia primitiva se le había encomendado una obra de crecimiento constante: el establecer centros 25 de luz y bendición dondequiera hubiese almas honestas dispuestas a entregarse al servicio de Cristo. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 74.) Así como los rayos del sol penetran hasta las partes más remotas del mundo, Dios quiere que el Evangelio llegue a toda alma en la tierra. Si la iglesia de Cristo cumpliera el propósito del Señor, se derramaría luz sobre todos cuantos moran en las tinieblas y regiones de sombra de muerte. (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 42.) Es el privilegio de toda alma ser un canal vivo por medio del cual Dios pueda comunicar al mundo los tesoros de su gracia, las inescrutables riquezas de Cristo. No hay nada que Cristo desee tanto como agentes que representen ante el mundo su Espíritu y carácter. No hay nada que el mundo necesite tanto como la manifestación del amor del Salvador mediante la humanidad. Todo el cielo está esperando que haya canales por medio de los cuales pueda derramarse el aceite santo para que sea un gozo y una bendición para los corazones humanos. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 386.) La gloria de la iglesia de Dios radica en la piedad de sus miembros; porque allí está el escondedero del poder de Cristo. La influencia de los sinceros hijos de Dios puede ser estimada como de poco valor, pero será sentida a través del tiempo, y revelada debidamente en el día de la recompensa. La luz de un verdadero cristiano, que brilla a través de una firme piedad, y de una fe invariable, demostrará al mundo el poder de un Salvador vivo. En sus seguidores Cristo será revelado como una fuente de agua, que salta para vida eterna. Aunque para el mundo resulten apenas conocidos, son considerados como el pueblo peculiar de Dios, sus vasos elegidos de salvación, los canales que él tiene por los cuales la luz ha de brillar sobre el mundo. (Review and Herald, 24 de marzo de 1891.) 26 Miembros de la iglesia, permitid que brille la luz. Óiganse vuestras voces en humilde oración, en testimonio contra la intemperancia, la insensatez y las diversiones de este mundo, y en la proclamación de la verdad para este tiempo. Vuestra voz, vuestra influencia, vuestro tiempo, todos éstos son dones de Dios, y han de ser usados para ganar almas para Cristo. (Testimonies, tomo 9, pág. 38.) Se me ha mostrado que los discípulos de Cristo son sus representantes en toda la tierra; y Dios se propone que sean luces en las tinieblas morales de este mundo, esparcidos por todo el país, en los pueblos, aldeas y ciudades; "espectáculo al mundo, y a los ángeles, y a los hombres". (Testimonies, tomo 2, pág. 631.) Los discípulos han de ser la luz del mundo, pero Dios no exige de ellos esfuerzo alguno para lucirse. No aprueba ningún esfuerzo de satisfacción propia para ostentar una bondad superior. Él desea que las almas de ellos se saturen de los principios del cielo; pues entonces, al tener contacto con el mundo, manifestarán la luz que hay en ellos. Su inquebrantable fidelidad en cada acto de la vida será un medio de iluminación. (El Ministerio de Curación, pág. 31.) Cuando, en medio de su ciego error y prejuicio, se le dio a Saulo una revelación del Cristo a quien perseguía, se lo colocó en directa comunicación con la iglesia, que es la luz del mundo. En este caso, Ananías representa a Cristo, y también representa a los ministros de Cristo en la tierra, asignados para que actúen por él. En lugar de Cristo, Ananías toca los ojos de Saulo, para que reciba la vista, coloca sus manos sobre él, y mientras ora en el nombre de


Cristo, Saulo recibe el Espíritu Santo. Todo se hace en el nombre y por la autoridad de Cristo. Cristo es la fuente; la iglesia es el medio de comunicación. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 100.) 27 El error prevalece por doquiera. El gran adversario de las almas está alistando sus fuerzas. Emplea todo recurso con el objeto de confundir las mentes de los hombres con errores espaciosos, y así destruir a las almas. Aquellos a quienes Dios ha confiado los tesoros de su verdad han de permitir que la luz brille en medio de las tinieblas morales. (Historical Sketches, pág. 290.) Dios exige que sus hijos brillen como luminarias en el mundo. No se exige que lo hagan solamente los ministros, sino todo discípulo de Cristo. Su conversación debe ser celestial. Y mientras disfrutan de la comunión con Dios, querrán tener un intercambio con sus semejantes, a fin de expresar por medio de sus palabras y hechos el amor de Dios que anima sus corazones. De esta manera serán luces en el mundo, y la luz transmitida por su intermedio no se apagará. (Testimonies, tomo 2, págs. 122, 123.) Los seguidores de Cristo deben ser instrumentos de justicia, obreros, piedras vivas, que emitan luz, a fin de que estimulen la presencia de los ángeles celestiales. Se pide que sean canales, por así decirlo, a través de los cuales fluya el espíritu de la verdad y la justicia. (Testimonies, tomo 2, págs. 126, 127.) El Señor ha hecho de su iglesia el repositorio de la influencia divina. El universo celestial está esperando que los miembros lleguen a ser canales por los cuales la corriente de vida fluya al mundo, a fin de que muchos sean convertidos, y a su vez puedan llegar a ser canales por los cuales la gracia de Cristo corra para regar las porciones desérticas de la viña del Señor. (Bible Echo, 12 de agosto de 1901.) Todo el que esté relacionado con Dios impartirá luz a los demás. Si hay alguien que no tiene luz para dar, es porque no tiene relación con la fuente de la luz. (Historical Sketches, pág. 291.) Dios ha determinado que sus hijos den la luz a los demás; y si ellos no lo hacen, y las almas 28 permanecen en las tinieblas del error debido a que su pueblo deja de hacer lo que debiera haber hecho, si hubiera sido vitalizado por el Espíritu Santo, rendirá cuenta ante Dios de su falta. Hemos sido llamados de las tinieblas a su luz maravillosa, para que revelemos las alabanzas de Cristo. (Review and Herald, 12 de diciembre de 1893.) Todos los que se han consagrado a Dios serán conductos de luz. Dios los hace agentes suyos para comunicar a otros las riquezas de su gracia.... Nuestra influencia sobre los demás no depende tanto de lo que decimos, como de lo que somos. Los hombres pueden combatir y desafiar nuestra lógica, pueden resistir nuestras súplicas; pero una vida de amor desinteresado es un argumento que no pueden contradecir. Una vida consecuente, caracterizada por la mansedumbre de Cristo, es un poder en el mundo. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 116.) Aquellos que debieran haber sido la luz del mundo han brillado sólo en forma débil y enfermiza. ¿Qué es la luz? Es piedad, bondad, verdad, amor; es la revelación de la verdad en el carácter y en la vida. El Evangelio depende de la piedad personal de los creyentes para su poder agresivo, y Dios ha hecho provisión por medio de la muerte de su Hijo amado, para que toda alma fuera ampliamente equipada para toda buena obra. Toda alma ha de ser una luz brillante, que muestre las alabanzas de Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su luz maravillosa. "Porque nosotros coadjutores somos de Dios." Sí, colaboradores; esto significa realizar ferviente servicio en la viña del Señor. Hay almas que deben ser salvadas, almas en nuestras iglesias, en nuestras escuelas sabáticas y en nuestro vecindario. (Review and Herald, 24 de marzo de 1891.) Es trabajando por otros como ellos mantendrán sus propias almas con vida. Si se hacen colaboradores con Jesús, veremos que la luz en nuestras iglesias 29 aumentará constantemente su fulgor, y enviará sus rayos para penetrar en las tinieblas allende nuestros propios límites. (Historical Sketches, pág. 291.) "Vosotros sois la luz del mundo." Los judíos pensaban limitar los beneficios de la salvación a su propia nación; pero Cristo les demostró que la salvación es como la luz del sol. Pertenece a todo el mundo. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 262.) Los corazones que responden a la influencia del Espíritu Santo, son los conductos por medio de los cuales fluye la bendición de Dios. Si los que sirven a Dios fuesen quitados de la tierra, y su Espíritu se retirase de entre los hombres, este mundo quedaría en la desolación y destrucción, como fruto del dominio de Satanás. Aunque los impíos no lo saben, deben aún las bendiciones de esta vida a la presencia, en el mundo, del pueblo de Dios, al cual desprecian y oprimen. Si los cristianos lo son de nombre solamente, son como la sal que ha perdido su sabor. No tienen influencia para el bien en el mundo, y por su falsa representación de Dios son peores que los incrédulos del mundo. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 262.) La divina comisión.


La obra que hicieron los discípulos, tenemos que hacerla nosotros también. Todo cristiano debe ser un misionero. Con simpatía y compasión tenemos que desempeñar nuestro ministerio en bien de los que necesitan ayuda, y procurar con todo desprendimiento aliviar las miserias de la humanidad doliente. (El Ministerio de Curación, pág. 97.) Antes de ascender al cielo, Cristo dio a los discípulos su comisión. Les dijo que debían ser los ejecutores del testamento por el cual él legaba al mundo los tesoros de vida eterna. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 22.) 30 En la comisión dada a los primeros discípulos, se hallan incluidos los creyentes de todas las edades. Todo el que aceptó el Evangelio, recibió una verdad sagrada para impartirla el mundo. El pueblo fiel de Dios estuvo siempre constituido por misioneros activos, que consagraban sus recursos al honor de su nombre y usaban sabiamente sus talentos en su servicio. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 90.) La comisión misionera es la magna carta misionera del reino de Cristo. Los discípulos habían de trabajar fervorosamente por las almas, dando a todos la invitación de misericordia. No debían esperar que la gente viniera a ellos; sino que debían ir ellos a la gente con su mensaje. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 23.) Los mensajeros de Dios han recibido la orden de emprender la misma obra que Cristo realizó cuando estaba en la tierra. Deben entregarse a todos los ramos de actividad a los que él se consagró. Con fervor y sinceridad, deben hablar a los hombres de las riquezas inagotables y del tesoro imperecedero de los cielos. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 349.) El mandato dado a los discípulos nos es dado también a nosotros. Hoy día, como entonces, un Salvador crucificado y resucitado ha de ser levantado delante de los que están sin Dios y sin esperanza en el mundo. El Señor llama a pastores, maestros y evangelistas. De puerta en puerta han de proclamar sus siervos el mensaje de salvación. A toda nación, tribu, lengua y pueblo se han de proclamar las nuevas del perdón de Cristo. El mensaje ha de ser dado, no con expresiones atenuadas y sin vida, sino en términos claros, decididos, conmovedores. Centenares están aguardando la amonestación para poder escapar a la condenación. El mundo necesita ver en los cristianos una evidencia del poder del cristianismo. No meramente en unos pocos lugares, sino por todo el mundo se necesitan mensajes de misericordia. (Obreros Evangélicos, pág. 29.) 31 Cuando Jesús ascendió al cielo, encomendó su obra en la tierra a los que habían recibido la luz del Evangelio. Habían de hacer progresar su obra hasta su terminación. No ha provisto ningún otro medio para la proclamación de su verdad. "Id por todo el mundo; predicad el Evangelio a toda criatura." "He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." Esta solemne comisión nos alcanza en este tiempo. Dios deja con su iglesia la responsabilidad de recibirla o rechazarla. (Historical Sketches, pág. 288.) Una comisión sagrada nos ha sido confiada. Esta es la orden que nos ha sido dada: "Por tanto, id, y doctrinad a todos los gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (Mat. 28: 19, 20.) La obra a la que os habéis consagrado consiste en dar a conocer el Evangelio de la salvación. Vuestro poder está en la perfección celestial. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 289.) Llamados de las situaciones comunes de la vida Los humildes han de ocupar su puesto como obreros. Al compartir los pesares de sus semejantes como el Salvador compartió los de la humanidad, por la fe lo verán obrar con ellos. (Obreros Evangélicos, pág. 39.) En todos los campos, cercanos y lejanos, habrá hombres que serán llamados a dejar el arado y los negocios que ocupan de costumbre el pensamiento, para prepararse junto a hombres de experiencia. A medida que aprendan a trabajar con éxito, anunciarán la verdad con poder. Merced a las maravillosas operaciones de la Providencia divina, montañas de dificultades serán removidas y arrojadas al mar. El mensaje, que tanto significa para los habitantes de 32 la tierra, será oído y comprendido. Los hombres verán dónde está la verdad. La obra progresará más y más hasta que la tierra entera sea amonestada; y entonces vendrá el fin. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 332.) Dios puede y quiere emplear a aquellos que no recibieron una educación cabal en las escuelas de los hombres. El dudar de su poder para hacerlo, es una incredulidad manifiesta; es limitar el poder omnipotente de Aquel para quien nada es imposible. ¡Ojalá se manifestase menos de esta prevención desconfiada e inoportuna! Deja muchas fuerzas de la iglesia sin emplear; cierra el camino, de modo que el Espíritu Santo no pueda emplear a los hombres; mantiene en la ociosidad a quienes están dispuestos y ansiosos por trabajar en la obra de Cristo; desanima a entrar en la obra a muchos que llegarían a ser eficientes obreros de Dios, si se les diese una oportunidad justa. (Obreros Evangélicos, págs. 503, 504.)


Es el privilegio de cada alma progresar. Los que están relacionados con Cristo crecerán en la gracia y en el conocimiento del Hijo de Dios hasta llegar a la plena estatura de hombres y mujeres. Si todos los que aseveran creer la verdad hubiesen sacado el mejor partido de su capacidad y oportunidad de aprender y obrar, podrían haber llegado a ser fuertes en Cristo. Cualquiera que sea su ocupación -agricultores, mecánicos, maestros o pastores-, si se hubiesen consagrado completamente a Dios habrían llegado a ser obreros eficientes para el Maestro celestial. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 57.) Los que en la iglesia tienen talento suficiente para ocuparse en algunas de las diversas vocaciones de la vida, tales como la enseñanza, la edificación, la fabricación de productos y la atención de una granja, generalmente debieran ser preparados para trabajar por la edificación de la iglesia, actuando en juntas directivas o como maestros de la escuela sabática, 33 ocupándose en la labor misionera, o llenando los diferentes cargos relacionados con la iglesia. (Review and Herald, 15 de febrero de 1887.) Para continuar su obra, Cristo no escogió la erudición o la elocuencia del Sanedrín judío o el poder de Roma. Pasando por alto a los maestros judíos que se consideraban justos, el Artífice maestro escogió a hombres humildes y sin letras para proclamar las verdades que habían de llevarse al mundo. A esos hombres se propuso prepararlos y educarlos como directores de su iglesia. Ellos a su vez habían de educar a otros, y enviarlos con el mensaje evangélico. Para que pudieran tener éxito en su trabajo, iban a ser dotados con el poder del Espíritu Santo. El Evangelio no había de ser proclamado por el poder ni la sabiduría de los hombres, sino por el poder de Dios. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 15.) Entre aquellos a quienes el Salvador había dado la comisión: "Id, y doctrinad a todos los gentiles" (Mat. 28: 19), se contaban muchos de clase social humilde, hombres y mujeres que habían aprendido a amar a su Señor, y habían resuelto seguir su ejemplo de abnegado servicio. A estos humildes hermanos, así como a los discípulos que estuvieron con el Salvador durante su ministerio terrenal, se les había entregado un precioso cometido, Debían proclamar al mundo la alegre nueva de la salvación por Cristo. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 87.) La vida que triunfa El testimonio que debemos dar por Dios no consiste sólo en predicar la verdad y distribuir impresos. No olvidemos que el argumento más poderoso en favor del cristianismo es una vida semejante a la de Cristo, mientras que un cristiano vulgar hace más daño en el mundo que un mundano. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 289, 290.) 34 Todos los libros escritos no reemplazarán una vida santa. Los hombres creerán, no lo que diga el predicador, sino lo que viva la iglesia. Demasiado a menudo la influencia del sermón predicado desde el púlpito queda neutralizada por el que se desprende de las vidas de personas que se dicen defensoras de la verdad. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 290.) La vida de Cristo era de una influencia siempre creciente, sin límites; una influencia que lo ligaba a Dios y a toda la familia humana. Por medio de Cristo, Dios ha investido al hombre de una influencia que le hace imposible vivir para sí. Estamos individualmente vinculados con nuestros semejantes, somos una parte del gran todo de Dios y nos hallamos bajo obligaciones mutuas. Ningún hombre puede ser independiente de sus prójimos, pues el bienestar de cada uno afecta a los demás. Es el propósito de Dios que cada uno se sienta necesario para el bienestar de los otros y trate de promover su felicidad. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 310.) La religión de la Biblia no se ha de limitar a lo contenido entre las tapas de un libro, ni entre las paredes de una iglesia. No ha de ser sacada a luz ocasionalmente para nuestro beneficio, y luego guardarse cuidadosamente. Ha de santificar la vida diaria, manifestarse en toda transacción comercial y en todas nuestras relaciones sociales. (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 262, 263.) El propósito de Dios es glorificarse a sí mismo delante del mundo en su pueblo. Él quiere que los que llevan el nombre de Cristo lo representen por el pensamiento, la palabra y la acción. Deben tener pensamientos puros y pronunciar palabras nobles y animadoras, capaces de atraer al Salvador a las personas que los rodean. La religión de Cristo debe estar entretejida en todo lo que dicen y hacen. En todos sus negocios, debe desprenderse el perfume de la presencia 35 de Dios. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 290.) Que el hombre de negocios realice su tarea de una manera que glorifique a su Maestro a causa de su fidelidad. Lleve él su religión a todo lo que hace, y revele a los hombres el Espíritu de Cristo. Que el mecánico sea un representante diligente y fiel de Aquel que se ocupó en las tareas humildes de la vida en las ciudades de Judea. Trabaje cada uno que se nombra del nombre de Cristo de tal manera que los hombres, al ver sus buenas obras, sean inducidos a glorificar a su Creador y Redentor. (Bible Echo, 10 de junio de 1901.)


Mujeres misioneras Las mujeres, tanto como los hombres, pueden sembrar la verdad donde pueda obrar y hacerse manifiesta. Pueden ocupar su puesto en esta crisis, y el Señor obrará por su intermedio. Si las compenetra el sentimiento de su deber y si trabajan bajo la influencia del Espíritu Santo, tendrán el dominio propio que este tiempo demanda. El Señor hará brillar la luz de su rostro sobre esas mujeres animadas por el espíritu de sacrificio, y les dará un poder superior al de los hombres. Pueden realizar en las familias una obra que los hombres no pueden hacer, una obra que penetra hasta la vida interior. Pueden acercarse a los corazones de personas a las cuales los hombres no pueden alcanzar. Su cooperación es necesaria. Las mujeres discretas y humildes pueden hacer una buena obra al explicar la verdad en los hogares. Así explicada, la Palabra de Dios obrará como una levadura, y familias enteras serán convertidas por su influencia. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 346.) Todas las que trabajan para Dios deben reunir los atributos de Marta y los de María: una disposición a servir y un sincero amor a la verdad. El yo 36 y el egoísmo deben ser eliminados de la vida. Dios pide obreras fervientes, que sean prudentes, cordiales, tiernas y fieles a los buenos principios. Llama a mujeres perseverantes, que aparten su atención del yo y la conveniencia personal, y la concentren en Cristo, hablando palabras de verdad, orando con las personas a las cuales tienen acceso, trabajando por la conversión de las almas. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 405.) Las hermanas pueden trabajar eficientemente para conseguir suscriptores para nuestros periódicos, y de esta manera llevar la luz a muchas mentes. (Review and Herald, 10 de junio de 1880.) Hay mujeres nobles que han tenido el valor moral de decidirse en favor de la verdad frente al peso de la evidencia. Han aceptado concienzudamente la verdad. Tienen tacto, percepción y buena capacidad, y pueden llegar a ser obreros de éxito para su Maestro. Se necesitan mujeres cristianas. (Review and Herald, 19 de diciembre de 1878.) Nuestras hermanas pueden actuar como obreros vigilantes, escribiendo y sondeando los verdaderos sentimientos de amigos que hayan recibido nuestros periódicos y folletos.... Se necesitan mujeres de firmes principios y carácter decidido, mujeres que crean que vivimos de hecho en los últimos días, y que tenemos el último mensaje de amonestación que debe darse al mundo. . . . Estas son las personas que Dios puede usar en la obra con nuestros folletos y en la labor misionera. . . . Estas hermanas pueden hacer de muchas maneras un trabajo precioso para Dios al distribuir folletos y diseminar juiciosamente la revista Signs of the Times (Señales de los Tiempos). (Review and Herald, 19 de diciembre de 1878.) Yo no recomiendo que la mujer trate de conquistar el derecho del voto o de ocupar puestos públicos, pero puede hacer una gran obra como misionera, enseñando la verdad por medio de la correspondencia 37 epistolar, distribuyendo folletos y solicitando suscripciones para periódicos que contengan las solemnes verdades para este tiempo. (Review and Herald, 19 de diciembre de 1878.) Si hubiera veinte mujeres donde ahora hay una, que hicieran de esta santa misión su obra escogida, veríamos muchos más conversos a la verdad. (Review and Herald, 2 de enero de 1879.) Se necesitan mujeres para trabajar, mujeres que no estén engreídas, sino que sean mansas y humildes de corazón, y que trabajen con la mansedumbre de Cristo donde pueden hallar algo que hacer por la salvación de las almas. (Review and Herald, 2 de enero de 1879.) Centenares de nuestras hermanas podrían comenzar a trabajar hoy si lo quisieran. Deben vestirse ellas mismas y a sus hijos con sencillez, con vestidos durables y limpios, carentes de adorno, y dedicar el tiempo que han usado en ostentación innecesaria a la obra misionera. Pueden escribirse cartas a los amigos que están distantes. Nuestras hermanas pueden reunirse para tomar consejo acerca de la mejor forma de trabajar. Puede ahorrarse dinero para ser presentado como una ofrenda a Dios, para ser invertido en periódicos y folletos que se envíen a sus amistades. Las que ahora no hacen nada deben ponerse al trabajo. Que cada hermana que pretende ser una hija de Dios sienta en verdad la responsabilidad de ayudar a todos los que están a su alcance. (Review and Herald, 12 de diciembre de 1878.) Nuestras hermanas han estado demasiado dispuestas a buscar excusas para no llevar responsabilidades que exijan pensamiento y estricta aplicación de la mente; sin embargo, ésta es precisamente la disciplina que necesitan para perfeccionar la experiencia cristiana. Pueden ser obreras en el campo misionero, manifestando un interés personal en la distribución de folletos y periódicos que presenten correctamente 38 nuestra fe. (Review and Herald, 12 de diciembre de 1878.) Hermanas, no os canséis de la obra misionera vigilante. Este es un trabajo en el cual todas podéis ocuparos con


éxito, si solamente os relacionáis con Dios. Antes de escribir cartas de consulta, siempre elevad vuestros corazones a Dios en oración, a fin de que tengáis éxito en conseguir algunas ramas silvestres que puedan ser injertadas en la vid verdadera, y lleven fruto para la gloria de Dios. Todos los que con corazones humildes participen en esta obra, estarán educándose de continuo como obreros en la viña del Señor. (Review and Herald, 10 de junio de 1880.) 39 Un Llamamiento a Nuestros Jóvenes Un mandato divino El Señor ha designado a los jóvenes para que acudan en su ayuda. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 105.) Con semejante ejército de obreros, como el que nuestros jóvenes, bien preparados, podrían proveer, ¡cuán pronto se proclamaría a todo el mundo el mensaje de un Salvador crucificado, resucitado y próximo a venir! (La Educación, págs. 263, 264.) Tenemos hoy un ejército de jóvenes que puede hacer mucho si es debidamente dirigido y animado. Queremos que nuestros hijos crean la verdad. Queremos que sean bendecidos por Dios. Queremos que participen en planes bien organizados para ayudar a otros jóvenes. Prepárense todos de tal manera que puedan representar debidamente la verdad, dando razón de la esperanza que hay en ellos, y honrando a Dios en cualquier ramo de labor donde estén calificados para actuar. (Boletín de la Asociación General, tomo 5, Nº 2, págs. 29, 30; 24 de enero de 1893.) Los jóvenes en la obra de la iglesia En nuestras iglesias, se necesitan los talentos juveniles, bien organizados y preparados. Los jóvenes harán algo con sus rebosantes energías. A menos que estas energías estén encauzadas debidamente, los jóvenes las emplearan de alguna manera que perjudicará su propia espiritualidad, y resultará para daño de aquellos con quienes se asocien. (Obreros Evangélicos, pág. 223.) Cuando los jóvenes dan su corazón a Dios, no cesa nuestra responsabilidad hacia ellos. Hay que interesarlos 40 en la obra del Señor, e inducirlos a ver que él espera que ellos hagan algo para adelantar su causa. No es suficiente demostrar cuánto se necesita hacer, e instar a los jóvenes a hacer una parte. Hay que enseñarles a trabajar para el Maestro. Hay que prepararlos, disciplinarlos y educarlos en los mejores métodos de ganar almas para Cristo. Enséñeseles a tratar de ayudar de una manera tranquila y modesta a jóvenes compañeros. Expónganse en forma sistemática, los diferentes ramos del esfuerzo misionero en que ellos pueden tomar parte, y déseles instrucción y ayuda. Así aprenderán a trabajar para Dios. (Obreros Evangélicos, págs. 222, 223.) En los primeros años Manifiéstense la bondad y la cortesía del ministro en su trato con los niños. Debe siempre tener presente que son hombres y mujeres en miniatura, miembros jóvenes de la familia del Señor. Pueden estar cerca del Maestro y serle muy caros, y si se los instruye y disciplina debidamente, le prestarán servicio aun en su juventud. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 530.) No se pase por alto a los jóvenes; déjeselos participar en el trabajo y la responsabilidad. Hágaseles sentir que tienen que contribuir a beneficiar a otros. Aun a los niños debe enseñárselas a hacer pequeñas diligencias de amor y misericordia para los que son menos afortunados que ellos. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 68.) Los padres debieran enseñar a sus hijos el valor y el debido uso del tiempo. Enséñeseles que vale la pena luchar para hacer algo que honre a Dios y beneficie a la humanidad. Aun en sus tempranos años pueden ser misioneros para Dios. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 315.) 41 El futuro que espera a los jóvenes Y más de un muchacho de hoy día que crezca como Daniel en su hogar de Judea, estudiando la Palabra de Dios y sus obras y aprendiendo lecciones de servicio fiel, se hallará aun ante asambleas legislativas, en tribunales de justicia, o en cortes reales, como testigo del Rey de reyes. (La Educación, pág. 255.) Timoteo era sólo un joven cuando fue escogido Pablo vio a Timoteo fiel, firme y sincero, y lo escogió como compañero de labor y de viaje. Las que habían enseñado a Timoteo en su infancia fueron recompensadas viendo al hijo de su cuidado unido en estrecho compañerismo con el gran apóstol. Timoteo era sólo un joven cuando fue escogido por Dios como maestro; pero sus principios habían sido tan bien establecidos por su primera educación que era digno del puesto de ayudante de Pablo. Y aunque joven, llevó responsabilidades con mansedumbre cristiana. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 166.)


Reservas para integrar las filas Los que entre nosotros han estado llevando cargas van siendo segados por la muerte. Muchos de los que estuvieron al frente, realizando las reformas instituidas por nosotros como pueblo, han pasado ya el meridiano de la vida, y están decayendo en su fuerza física y mental. Con la más profunda preocupación se puede preguntar: ¿Quiénes ocuparán sus puestos? ¿A quiénes serán confiados los intereses vitales de la iglesia cuando caigan los actuales portaestandartes? No podemos sino mirar ansiosamente a los jóvenes de hoy como a quienes deben llevar las cargas y responsabilidades. Ellos deben reanudar la obra donde otros la dejan, y su conducta determinará si la moralidad, 42 la religión y la piedad vital prevalecerán, o si la inmoralidad y la incredulidad corromperán y agostarán todo lo valioso. (Obreros Evangélicos, pág. 70.) Pioneros que trabajan con sacrificio Debemos manifestar confianza en nuestros jóvenes. Debieran ser pioneros en toda empresa que signifique trabajo y sacrificio, mientras que los recargados siervos de Cristo deben ser apreciados como consejeros, para estimular y beneficiar a los que asestan los golpes más fuertes para Dios. (Consejos para los Maestros, pág. 398.) Se necesitan jóvenes. Dios los llama para los campos misioneros. Por estar comparativamente libres de cuidados y responsabilidades, se encuentran más favorablemente situados para dedicarse a la obra que aquellos que deben proveer educación y sostén a una gran familia. Además, los jóvenes pueden adaptarse más fácilmente a nuevos climas y nuevas sociedades, y pueden soportar mejor los inconvenientes y las penurias. Con tacto y perseverancia, alcanzarán a la gente en su ambiente. (Consejos para los Maestros, pág. 398.) Muchos jóvenes que hayan tenido la debida clase de educación han de ser preparados para el servicio, y animados a elevar el estandarte de la verdad en nuevos lugares por medio de una obra bien planeada y fiel. Asociándose con nuestros misioneros y obreros experimentados en el trabajo que se realiza en las ciudades, obtendrán la mejor clase de preparación. Actuando bajo la divina dirección, y sostenidos por las oraciones de sus colaboradores más experimentados, pueden hacer una obra buena y bendecida. Al unir sus esfuerzos con los de los obreros de más edad y usar sus energías juveniles de la mejor forma, tendrán el compañerismo de los ángeles celestiales; y como obreros juntamente con Dios, tienen el privilegio de cantar y orar y creer, y trabajar 43 con ánimo y libertad. La confianza que les dará la presencia de los agentes celestiales tanto a ellos como a sus colaboradores, los guiará a la oración, a la alabanza y a la sencillez de la verdadera fe, (Testimonies, tomo 9, pág. 119.) Ramos de trabajo Hay muchas actividades en las cuales los jóvenes pueden hallar oportunidad de hacer esfuerzos útiles. Hay que organizarlos y educarlos cabalmente en grupos para que trabajen como enfermeros, visitadores evangélicos, obreros bíblicos, colportores, ministros y evangelistas misioneros médicos. (Consejos para los Maestros, pág. 423.) Debemos enseñar a las personas jóvenes a ayudar a la juventud; y mientras tratan de hacer esta obra, adquirirán una experiencia que las calificará para trabajar en forma consagrada en una esfera más amplia. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 402.) Debe educarse a jóvenes y señoritas para que se conviertan en obreros en su propio vecindario y en otros lugares. Que todos dispongan su mente y corazón para llegar a ser inteligentes con respecto a la obra para este tiempo, capacitándose para realizar aquello para lo cual se hallan mejor adaptados. (Testimonies, tomo 9, págs. 118, 119.) El secreto del éxito Continuad, jóvenes, conociendo al Señor, y sabréis que "como el alba está aparejada su salida." Tratad de progresar constantemente. Luchad con fervor para identificaros con el Redentor. Vivid por la fe en Cristo. Haced la obra que él hizo. Vivid para la salvación de las almas por las cuales él depuso su vida. Tratad en toda forma de ayudar a aquellos con quienes os relacionáis. . . . Hablad con vuestro Hermano Mayor quien completará vuestra educación, 44 línea sobre línea, precepto tras precepto, un poco aquí y otro poco allá. Una estrecha relación con Aquel que se ofreció como sacrificio para salvar al mundo perdido, os hará obreros aceptables. (Testimonies, tomo 6. pág. 416.) Organizados para el servicio Jóvenes y señoritas, ¿no podéis formar grupos y, como soldados de Cristo, alistaros en la labor, poniendo todo vuestro tacto, y capacidad y talento al servicio del Maestro, para que podáis salvar almas de la ruina? Organícense grupos en todas las iglesias para hacer esta obra. . . . ¿Se organizarán los jóvenes y señoritas que realmente aman a Jesús como obreros, no sólo para trabajar en favor de los que profesan ser observadores del sábado, sino también de aquellos que no son de nuestra fe? (Signs of the Times, 29 de mayo de 1893.)


Vayan los jóvenes, las señoritas y los niños al trabajo en el nombre de Jesús. Únanse en algún plan de acción. ¿No podéis formar un grupo de obreros, y dedicar un tiempo para orar juntos y pedir al Señor que os dé de su gracia, y realizar una acción unificada? (Youth's Instructor, 9 de agosto de 1894.) 45 Condiciones que Prevalecen en el Pueblo de Dios Falta de espíritu misionero Ha habido sólo poco espíritu misionero entre los adventistas y observadores del sábado. Si los ministros y el pueblo estuvieran suficientemente despiertos, no descansaran así en forma indiferente, mientras Dios los ha honrado haciéndolos los depositarios de su ley, al grabarla en su mente y escribirla en su corazón. (Testimonies, tomo 3, pág. 202.) El verdadero espíritu misionero ha abandonado las iglesias que han hecho tan exaltada profesión; sus corazones ya no bullen encendidos de amor por las almas y del deseo de guiarlas al aprisco de Cristo. Necesitamos trabajadores fervorosos. ¿No hay nadie que responda al clamor que surge por doquiera: "Pasa y ayúdanos"? (Testimonies, tomo 4, pág. 156.) Se me mostró que como pueblo somos deficientes. Nuestras obras no están de acuerdo con nuestra fe. Nuestra fe testifica que vivimos bajo la proclamación del mensaje más solemne y más importante que haya sido dado jamás a los mortales. Sin embargo, a la plena vista de este hecho, nuestros esfuerzos, nuestro celo, nuestro espíritu de abnegación, no guarda paso con el carácter de la obra. Debemos despertarnos de entre los muertos, y Cristo nos dará vida. (Testimonies, tomo 2, pág. 114.) Mi corazón se conduele cuando pienso en cuán poco sienten nuestras iglesias su solemne responsabilidad ante Dios. No son sólo los ministros los soldados, sino todo hombre y mujer que se ha alistado en el ejército de Cristo. ¿Y están ellos dispuestos a compartir la suerte de un soldado, tal como Cristo les dio un ejemplo en su vida de abnegación y sacrificio? 46 ¿Qué abnegación han manifestado nuestras iglesias como conjunto? Pueden haber dado donaciones en dinero, pero no se han dado a sí mismas. (Boletín de la Asociación General, 1893, pág. 131.) Muchos de los profesos seguidores de Cristo no sienten más que el mundo la preocupación por las almas. La concupiscencia de los ojos, la soberbia de la vida, el amor a la ostentación, el amor a la comodidad, separan a los profesos cristianos de Dios, y el espíritu misionero existe en realidad solamente en pocos. ¿Qué puede hacerse para abrir los ojos de estos pecadores en Sión, y para hacer templar a los hipócritas? (Id., 1893, pág. 132.) Hay una clase representada por Meroz. El espíritu misionero nunca ha tomado posesión de sus almas. Los llamamientos de las misiones en el extranjero no los han conmovido para obrar. ¿Qué cuenta rendirán a Dios los que no están haciendo nada en su causa, nada para ganar almas para Cristo? Los tales recibirán la denuncia: "Malo y negligente siervo." (Historical Sketches, pág. 290.) Como ilustración de que habéis fallado en acudir a colaborar en la obra de Dios, como era vuestro privilegio hacerlo, se me han señalado estas palabras: "Maldecid a Meroz, dijo el ángel de Jehová: maldecid severamente a sus moradores, porque no vinieron en socorro a Jehová, en socorro a Jehová contra los fuertes." (Testimonies, tomo 2. pág. 247.) Una clase de personas que busca la propia complacencia Me fue presentada una clase de personas conscientes de que poseen impulsos generosos, sentimientos de devoción y un deseo de hacer el bien; sin embargo, al mismo tiempo no hacen nada. Poseen un sentimiento de propia complacencia, y se halagan a si mismas con la idea de que si tuvieran la oportunidad, o si las circunstancias fueran más favorables, 47podrían hacer una obra grande y buena, y estarían dispuestas a hacerla; pero les falta la oportunidad. Desprecian la estrechez mental del pobre hombre mezquino que da de mala gana la pequeña pitanza a los necesitados. Ven que vive para sí, y que no decidirá por propia iniciativa beneficiar a los demás y bendecirlos con los talentos de influencia y de recursos que le han sido confiados para su uso, y no para su abuso, ni para permitir que se herrumbren, o para guardarlos enterrados. Los que se dejan dominar por su avaricia y egoísmo, son responsables por sus actos de tacañería, y por los talentos de los cuales abusan. Pero más responsables aún son los que poseen impulsos generosos, y tienen una disposición natural para discernir las cosas espirituales, si permanecen inactivos, esperando una oportunidad que suponen no ha venido, y contrastan sin embargo su espíritu dispuesto a obrar con la falta de disposición de los avaros, manifestando que su condición es más favorable que la de sus vecinos de alma mezquina. Se engañan a sí mismos. La mera posesión de cualidades que no se usan, tan sólo acrecienta su responsabilidad; y si conservan los talentos de su Señor sin hacerlos producir, o los esconden, su condición no es mejor que la de sus vecinos por quienes sus almas sienten desprecio. A ellos se les dirá: Conocisteis


la voluntad de nuestro Señor, y sin embargo no la hicisteis. (Testimonies, tomo 2, págs. 250, 251.) Estupor de muerte satánico El pueblo de Dios debe recibir la amonestación y discernir las señales de los tiempos. Las señales de la venida de Cristo son demasiado claras para que se las pongan en duda; en vista de estas cosas, cada uno de los que profesan la verdad debe ser un predicador vivo. Dios invita a todos, tanto predicadores como laicos, a que se despierten. Todo el cielo está conmovido. Las escenas de la historia terrenal están 48 llegando rápidamente a su fin. Vivimos en medio de los peligros de los postreros días. Mayores peligros nos esperan, y sin embargo, no estamos despiertos. La falta de actividad y fervor en la causa de Dios es espantosa. Este estupor mortal proviene de Satanás. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 88, 89.) La incredulidad, como una mortaja, está rodeando a nuestras iglesias, porque no utilizan los talentos que Dios les ha dado, impartiendo la luz a los que no conocen la verdad preciosa. El Señor pide que las almas perdonadas, que se regocijan en la luz, hagan conocer la verdad a otros. (Boletín de la Asociación General, 1893, pág. 133.) Satanás procura mantener al pueblo de Dios en un estado de inactividad, e impedirle que desempeñe su parte en la difusión de la verdad, para que al fin sea pesado en la balanza y hallado falto. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 88.) Los hombres están en peligro. Las multitudes perecen. ¡Pero cuán pocos de los profesos seguidores de Cristo sienten anhelo por esas almas! El destino de un mundo se halla en juego en la balanza; pero esto apenas si conmueve a los que pretenden creer las verdades más abarcantes que jamás hayan sido dadas a los mortales. Hay falta de aquel amor que indujo a Cristo a abandonar su hogar celestial y tomar la naturaleza humana a fin de que la humanidad pudiera tocar a la humanidad, y llevarla a la divinidad. Hay un estupor, una parálisis sobre el pueblo de Dios, que le impide entender el deber de la hora. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 278, 279.) Satanás usa la descuidada y soñolienta indiferencia de los profesos cristianos para robustecer sus fuerzas y ganar almas para su bando. Muchos de los que piensan estar del lado de Cristo aunque no hacen una obra real por él, están, por el contrario, habilitando 49 al enemigo para ganar terreno y obtener ventajas. Mediante su fracaso en ser obreros diligentes para el Maestro, al dejar de cumplir sus deberes y no pronunciar las palabras que deben, han permitido que Satanás domine las almas que podrían haber sido ganadas para Cristo. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 256.) Cuando estudio las Escrituras, me alarmo ante la condición del Israel de Dios en estos últimos días. Se los exhorta a huir de la idolatría. Temo que estén dormidos, y tan conformes con el mundo que será difícil distinguir entre el que sirve a Dios y el que no le sirve. La distancia entre Cristo y su pueblo se amplía, y se estrecha la que separa a los cristianos del mundo. Las señales de distinción entre el profeso pueblo de Cristo y el mundo casi han desaparecido. Así como el Israel de antaño, ellos van tras las abominaciones de las naciones que los rodean. (Testimonies, tomo 1, pág. 277.) Se ha nublado el discernimiento espiritual Y no solamente en el mundo vemos los resultados del descuido en que la iglesia ha incurrido por no trabajar en favor de Cristo. Debido a este descuido se ha originado en la iglesia una situación que ha eclipsado los altos y santos intereses de la obra de Dios. Un espíritu de crítica y amargura ha invadido a la iglesia, y el discernimiento espiritual de muchos ha sido entenebrecido. Debido a esto la causa de Cristo ha sufrido gran pérdida. (Testimonies, tomo 6, pág. 297.) Me lleno de tristeza cuando pienso en nuestra condición como pueblo. El Señor no nos ha cerrado el cielo, pero nuestra propia conducta de permanente apostasía nos ha separado de Dios. El orgullo, la codicia y el amor al mundo han vivido en el corazón sin temor a la expulsión o la condenación. Pecados 50 dolorosos cometidos con presunción se manifiestan entre nosotros. Y sin embargo la opinión general es que la iglesia está floreciendo, y que existe paz y prosperidad espiritual en todos sus términos. La iglesia ha dejado de seguir en pos de Cristo, su líder, y está volviéndose firmemente hacia Egipto. Sin embargo pocos están alarmados o sorprendidos por su falta de poder espiritual. La duda y hasta el descreimiento de los testimonios del Espíritu de Dios están leudando nuestras iglesias por doquiera. Satanás quiere que esto ocurra así. (Testimonies, tomo 5, pág. 217.) Un estado de debilidad espiritual Una luz acumulada ha brillado sobre el pueblo de Dios, pero muchos han descuidado el seguir la luz, y por esta razón se hallan en un estado de gran debilidad espiritual. No es por falta de conocimiento por lo que el pueblo de Dios perece actualmente. No serán condenados a causa de que no conocen el camino, la verdad y la vida. La verdad


que alcanzaron a comprender, la luz que ha brillado en su alma pero que han descuidado o rechazado, los condenará. Los que nunca han tenido una luz que rechazar, no serán condenados. ¿Qué más podía haberse hecho por la viña del Señor? Luz, luz preciosa brilla sobre el pueblo de Dios; pero ella no los salvará, a menos que consientan en ser salvados por ella, vivan plenamente a la altura de ella, y la transmitan a los demás que se hallan en tinieblas. (Testimonies, tomo 2, pág. 123.) La necesidad del colirio celestial Las iglesia necesitan tener los ojos ungidos con el colirio celestial, para que vean las muchas oportunidades que por doquiera se les presentan para servir a Dios. El Señor ha pedido reiteradamente a 51 su pueblo que salga a los caminos y los vallados y fuerce a los hombres a entrar, para que se llene su casa; y sin embargo a la sombra de nuestras propias puertas, hay familias en las cuales no hemos manifestado suficiente interés para inducirlas a pensar que cuidamos de sus almas. Es esta obra, que está más cerca de nosotros, la que el Señor nos llama a realizar. No hemos de estar en pie y preguntar: "¿Quién es mi prójimo?" Hemos de recordar que nuestro prójimo es aquel que necesita nuestra simpatía y nuestra ayuda. Nuestro prójimo es toda alma que ha sido herida por el adversario. Nuestro prójimo es todo aquel que pertenece a Dios. En Cristo han desaparecido las distinciones que hicieron los judíos con respecto a quién era su prójimo. No hay límites territoriales, ni distinciones artificiales, ni casta, ni aristocracia. (Testimonies, tomo 6, pág. 294.) Fanatismo y frío formalismo Satanás trabaja ahora con todo su poder insinuante y engañoso, para desviar a los hombres de la obra del mensaje del tercer ángel, que ha de ser proclamado con gran poder. Cuando el enemigo vea que el Señor bendice a su pueblo, y lo prepara para discernir sus engaños, él trabajará con su poder magistral para introducir el fanatismo por una parte y el frío formalismo por la otra, a fin de que pueda recoger una cosecha de almas. Ahora es el tiempo de velar incesantemente. Vigilad el primer paso de avance que Satanás puede hacer entre nosotros. (Review and Herald, 24 de enero de 1893.) Hay témpanos morales en nuestras iglesias. Hay abundancia de formalistas que pueden hacer una ostentación impositiva, pero no pueden brillar como luces en el mundo. (Review and Herald, 24 de marzo de 1891.) 52 Estrechados por el egoísmo La razón por la cual los hijos de Dios no tienen más propósito misionero, y no tienen más fe, según se me ha mostrado, es que han sido estrechados por el egoísmo. . . . No es la abundancia de vuestras reuniones lo que Dios acepta. No es el número de vuestras oraciones sino, el obrar correcto, el hacer lo que corresponde a su debido tiempo. (Testimonies, tomo 2, pág. 36.) La codicia Sin embargo, algunos rehusaban convertirse; no estaban dispuestos a andar en las sendas de Dios, y cuando se hacía un pedido de ofrendas voluntarias para el adelanto de la obra de Dios, se aferraban egoístamente a sus bienes terrenales, Esas personas avarientas se separaron de la compañía de los creyentes. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 345.) Ni siquiera uno de cada veinte está preparado Es una solemne declaración la que hago a la iglesia, de que ni uno de cada veinte de aquellos cuyos nombres están registrados en los libros de la iglesia se halla preparado para terminar su historia terrenal, y que estaría tan ciertamente sin Dios y sin esperanza en el mundo como el pecador común. Profesan servir a Dios, pero están sirviendo fervientemente a Mammón. Esta obra que se hace a medias es una negación constante de Cristo, más bien que una confesión de Jesús. Muchos han traído a la iglesia su propio espíritu insubordinado, carente de refinamiento. Su gusto espiritual está pervertido por sus propias corrupciones inmorales y degradantes, y simbolizan al mundo en espíritu, en corazón y en propósito, confirmándose a sí mismos en prácticas lujuriosas, completamente llenos de engaño en su profesa vida cristiana. ¡Viven como pecadores, y 53 pretenden ser cristianos! Los que pretenden ser cristianos y confesar a Cristo deben salir de entre ellos, y no tocar cosa inmunda, y separarse. . . . Dejo mi pluma y elevo mi alma en oración, para que el Señor sople su aliento vivificante sobre sus hijos desviados, que son huesos secos, para que vivan. El fin está cerca, se insinúa sobre nosotros tan imperceptible y silenciosamente, como las furtivas pisadas del ladrón en la noche, para sorprender a los que duermen, estando desprevenidos y sin preparación. Conceda el Señor que su Espíritu Santo descienda sobre los corazones dominados hoy por la comodidad, para que no sigan durmiendo como los demás, sino que velen y sean sobrios. (Boletín de la Asociación General, 1893, pág. 132, 133.)


Se necesita un reavivamiento y una reforma Los cristianos deben prepararse para lo que pronto ha de estallar sobre el mundo como sorpresa abrumadora, y deben hacerlo estudiando diligentemente la Palabra de Dios y esforzándose por conformar su vida con sus preceptos. . . . Dios pide un reavivamiento y una reforma. (Profetas y Reyes, pág. 461.) Un reavivamiento de la verdadera piedad entre nosotros es la mayor y más urgente de todas nuestras necesidades. El buscar esto debe ser nuestro primer trabajo. (Review and Herald, 22 de marzo de 1887.) Ha llegado la hora de hacer una reforma completa. Cuando ella principie, el espíritu de oración animará a cada creyente, y el espíritu de discordia y de revolución será desterrado de la iglesia. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 254.) Debe realizarse un reavivamiento y una reforma bajo la ministración del Espíritu Santo. Reavivamiento y reforma son dos cosas diferentes. El reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, 54 una vivificación de los poderes de la mente y del corazón, una resurrección de la muerte espiritual. La reforma significa una reorganización, un cambio en las ideas y las teorías, en los hábitos y las prácticas. La reforma no traerá los buenos frutos de la justicia a menos que esté vinculada con el reavivamiento del espíritu. El reavivamiento y la reforma han de realizar la obra señalada, y al hacer esta obra ambas deben combinarse. (Review and Herald, 25 de febrero de 1902.) ¿No nos llaman las Escrituras a realizar una obra más pura y santa que la que hemos visto hasta ahora? . . . Dios llama a los que están dispuestos a ser dirigidos por su Espíritu Santo a encabezar una obra de completa reforma. Veo una crisis delante de nosotros, y el Señor llama a sus obreros a entrar en la liza. Cada alma debe ahora asumir una posición de más profunda y verdadera consagración a Dios que en los años pasados. . . . He sido profundamente impresionada por escenas que recientemente han pasado delante de mí durante la noche. Parecía haber un gran movimiento -una obra de reavivamiento- que se desarrollaba en muchos lugares. Nuestros hermanos acudían respondiendo al llamado de Dios. (Boletín de la Asociación General, 19 de mayo de 1913, pág. 34.) En visiones de la noche pasó delante de mí un gran movimiento de reforma en el seno del pueblo de Dios. Los enfermos eran sanados y se efectuaban otros milagros. Se advertía un espíritu de oración como lo hubo antes del gran día de Pentecostés. Veíase a centenares y miles de personas visitando las familias y explicándoles la Palabra de Dios. Los corazones eran convencidos por el poder del Espíritu Santo, y se manifestaba un espíritu de sincera conversión. En todas partes las puertas se abrían de par en par para la proclamación de la verdad. El mundo parecía iluminado por la influencia divina. Los verdaderos 55 y sinceros hijos de Dios recibían grandes bendiciones. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, Pág. 345.) Hay gran necesidad de una reforma entre el pueblo de Dios. La condición actual de la iglesia nos induce a preguntar: ¿Es ésta una representación correcta de Aquel que dio su vida por nosotros? (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 402.) Cuando la iglesia haya dejado de merecer el reproche de indolencia y pereza, el Espíritu de Dios se manifestará misericordiosamente. La potencia divina será revelada. La iglesia verá las dispensaciones providenciales del Señor de los ejércitos. La luz de la verdad se derramará en rayos claros y poderosos, como en los días apostólicos, y muchas almas se apartarán del error a la verdad. La tierra será alumbrada con la gloria del Señor. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 308.) La demora es fatal Vi que los hijos de Dios aguardaban a que sucediese algún cambio, y se apoderase de ellos algún poder competente. Pero sufrirán una desilusión, porque están equivocados. Deben actuar; deben echar mano del trabajo y clamar fervorosamente a Dios para obtener un conocimiento verdadero de sí mismos. Las escenas que se están desarrollando delante de nosotros son de suficiente magnitud como para hacernos despertar y grabar la verdad en el corazón de todos los que quieran escuchar. La mies de la tierra está casi madura. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 89.) Por otra parte, hay algunos que, en lugar de aprovechar sabiamente las oportunidades presentes, están esperando ociosamente que alguna ocasión especial de refrigerio espiritual aumente grandemente su capacidad de iluminar a otros. Descuidan sus deberes y privilegios actuales y permiten que su luz se 56 empañe a la espera de un tiempo futuro en el cual, sin ningún esfuerzo de su parte, sean hechos los recipientes de bendiciones especiales que los transformen y capaciten para servir. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 44.) No productores sino consumidores


Los profesos seguidores de Cristo están siendo probados ante el universo celestial; pero la frialdad de su celo y la debilidad de sus esfuerzos en el servicio de Dios los señalan como infieles. Si lo que están haciendo fuera lo máximo que pueden hacer, no caería la condenación sobre ellos; pero si su corazón estuviera ocupado en la obra, podrían hacer mucho más. Ellos saben, y el mundo también lo sabe, que han perdido en gran medida el espíritu de abnegación y sacrificio. Hay muchos frente a cuyos nombres se encontrará escrito en los libros del cielo lo siguiente: No son productores, sino consumidores. Muchos de los que llevan el nombre de Cristo, oscurecen su gloria, velan su belleza, lo privan de su honor. Hay muchos cuyos nombres están en los libros de la iglesia, pero que no están bajo el dominio de Cristo. No hacen caso de sus instrucciones ni cumplen con su obra. De aquí que están bajo el dominio del enemigo. No están haciendo un bien positivo; por lo tanto, están realizando un daño incalculable. Debido a que su influencia no es un sabor de vida para vida, es un sabor de muerte para muerte. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 279.) La observancia de los mandamientos como manto para el pecado El mismo peligro existe hoy en día para los que profesan ser depositarios de la ley de Dios. Están demasiado listos para adularse a sí mismos, pensando que la consideración en la cual tienen a los mandamientos los preservará del poder de la justicia divina. 57 Rehusan ser reprobados por el mal, y acusan a los siervos de Dios de ser demasiado celosos por eliminar el pecado del campamento. Un Dios que odia el pecado exige que aquellos que profesan guardar su ley se aparten de toda iniquidad. El dejar de arrepentirse y obedecer su Palabra traerá serias consecuencias sobre el pueblo de Dios hoy en día, como lo hizo el mismo pecado sobre el Israel antiguo. Hay un límite más allá del cual Dios no demorará sus juicios. (Testimonies, tomo 4, págs. 166, 167.) Muertos en delitos y pecados Hoy muchísimos de los que componen nuestras congregaciones están muertos en delitos y pecados. Van y vienen como la puerta sobre sus goznes. Durante años han escuchado complacientemente las verdades más solemnes y conmovedoras del alma, pero no las han puesto en práctica. Por lo tanto, son menos y menos sensibles a la preciosidad de la verdad. . . . Aunque profesan tener piedad, niegan el poder de ella. Si continúan en este estado, Dios los rechazará. Se están incapacitando para ser miembros de su familia. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 60.) Moralistas humanos Muchos de los que se llaman cristianos, son meros moralistas humanos. Han rechazado el don que podía haberlos capacitado para honrar a Cristo representándolo ante el mundo. La obra del Espíritu Santo es para ellos una obra extraña. No son hacedores de la palabra. Los principios celestiales que distinguen a los que son uno con Cristo de los que son uno con el mundo, ya casi no se pueden distinguir. Los profesos seguidores de Cristo no son más un pueblo separado y peculiar. La línea de demarcación es borrosa. El pueblo se está subordinando al mundo, 58 a sus prácticas, a sus costumbres, a su egoísmo. La iglesia ha vuelto al mundo en la transgresión de la ley, cuando el mundo debiera haber vuelto a la iglesia por la obediencia al Decálogo. Diariamente la iglesia se está convirtiendo al mundo. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 291, 292.) Un registro manchado Muchos tienen una forma de piedad, sus nombres están en los registros de la iglesia, pero tienen un registro manchado en el cielo. El ángel anotadora escrito con fidelidad sus actos. Todo hecho egoísta, toda palabra incorrecta, todo deber no cumplido, todo pecado secreto, todo artero fingimiento, es fielmente asentado en el libro de registro que lleva el ángel anotador. (Testimonies, tomo 2, pág. 442.) Los portaestandartes se están cansando Debido a que algunos no levantan las cargas que podrían levantar, o no hacen la obra que podrían realizar, la tarea es demasiado grande para los pocos que se empeñan en ella. Ven tanto que hacer que sobrecargan sus fuerzas, y están cansándose rápidamente, (Testimonies, tomo 2, pág. 645.) Incapaces de dar razón inteligente de la fe Muchos de los que profesan creer la verdad para estos últimos días, serán hallados faltos. Han descuidado los asuntos de más peso. Su conversión es superficial; no es profunda, ferviente y cabal. No saben por qué creen la verdad; sólo la creen porque otros la han creído, y dan por sentado que es la verdad. No pueden dar razón inteligente de lo que creen. . . . Otros no están iluminados o edificados por su experiencia, o por el conocimiento que tuvieron el privilegio y el deber de obtener. La fortaleza y la estabilidad pertenecen a los que profesan la verdad con corazón sincero. (Testimonies, tomo 2, pág. 634.) 59


Algunos seguirán el desarrollo profético Dios tiene en la tierra un pueblo que con fe y santa esperanza está siguiendo el rollo de la profecía que rápidamente se cumple, y cuyos miembros están tratando de purificar sus almas obedeciendo a la verdad, a fin de no ser hallados sin manto de boda cuando Cristo aparezca. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 506.) Un sueño impresionante En un sueño que tuve el 29 de septiembre de 1886, andaba yo con un numeroso grupo de personas que buscaban fresas. Había entre el grupo muchos jóvenes de ambos sexos que debían ayudar a recoger dichas frutas. Parece que estábamos en una ciudad, porque había muy poco terreno baldío; pero en derredor de la ciudad había campos abiertos, hermosos huertos, quintas cultivadas. Delante de nosotros Iba un carro cargado de provisiones para nuestra comitiva. Pronto se detuvo el carro, y el grupo se dispersó por todas partes en busca de frutas. En derredor del carro había matorrales altos y bajos, cargados de grandes y hermosas fresas: pero todos miraban demasiado lejos para verlas. Empecé a juntar fruta allí cerca, pero con mucho cuidado, para no cosechar la fruta verde que estaba de tal manera mezclada con la madura que podía sacar tan sólo una o dos fresas de cada racimo. Algunas fresas hermosas y grandes habían caído al suelo, y estaban medio consumidas por gusanos e insectos. "¡Oh! -pensaba yo-, si hubiésemos entrado en este campo antes, toda esta preciosa fruta podría haberse salvado. Pero ahora es demasiado tarde. Sin embargo, voy a alzar esto del suelo para ver si queda algo de bueno. Aun cuando toda la fruta esté echada a perder, por lo menos podré mostrar a 60 los hermanos lo que habrían encontrado si no hubiesen llegado demasiado tarde." En este preciso instante, se acercaron lentamente dos o tres miembros de la comitiva a donde yo estaba. Iban charlando y parecían muy entretenidos con la compañía mutua que se hacían. Al verme, dijeron: - Hemos buscado por todas partes, y no podemos encontrar fruta. Miraron con asombro la cantidad que yo tenía. Dije: - Se puede juntar más en estos matorrales. - Empezaron a juntar, pero en seguida dejaron, diciendo: - No es justo que nosotros trabajemos acá; Vd. encontró este lugar, y la fruta es suya. Pero yo repliqué: - Esto no importa nada. Junten fruta dondequiera que la encuentren. Este es el campo de Dios, y la fruta le pertenece; es privilegio de Vds. juntarla. Pero no tardé en estar sola otra vez. A cada rato oía conversar y reir al lado del carro. - ¿Qué están haciendo? -pregunté en alta voz a los que estaban allí. - No podíamos hallar fruta -contestaron-, y como estábamos cansados y con hambre, pensamos venir al carro y comer. Después de descansar un rato, saldremos otra vez. - Pero -dije yo-, no trajeron nada todavía. Están comiendo todas nuestras provisiones, sin habernos dado nada. Yo no puedo comer ahora; hay demasiada fruta que juntar. Vds. no la encontraron porque no buscaron con bastante detenimiento. No cuelga en el exterior de los matorrales; hay que buscarla con atención. Es cierto que no se puede juntar a puñados; pero mirando con cuidado entre las fresas verdes, encontrarán fruta escogida. Mi pequeño recipiente no tardó en estar lleno, y lo llevé al carro. Dije: 61 - Es la fruta más hermosa que haya recogido en mi vida, y la junté aquí cerca, mientras que Vds. se cansaron buscando lejos sin éxito. Todos vinieron entonces para ver mi fruta. Dijeron: - Estas son fresas de matorrales altos, firmes y buenos. No pensábamos que pudiese hallarse algo en los matorrales altos, así que buscamos tan sólo fresas de matorrales bajos, y hallamos unas pocas. - ¿Quieren Vds. guardar esta fruta, y luego venir conmigo a buscar en los matorrales altos? - pregunté entonces. Pero no habían hecho preparativos para guardar la fruta. Había platos y bolsas en abundancia, pero los habían empleado en contener alimentos. Me cansé de esperar, y finalmente pregunté:


- ¿No vinieron Vds. para juntar fruta? ¿Por qué no están preparados para guardarla? - Hna. White -me respondió un miembro del grupo-, en realidad no esperábamos encontrar fruta donde había tantas casas, y tanto tránsito; pero como Vd. parecía tan ansiosa de juntar fruta, decidimos venir con Vd. Pensamos traer bastante que comer y disfrutar del recreo si no juntábamos fruta. - No puedo comprender este modo de obrar -contesté -. Voy a volver a los matorrales. Casi transcurrió el día ya; pronto llegará la noche; y entonces no podremos juntar fruta. Algunos fueron conmigo, pero otros se quedaron al lado del carro para comer. En un lugar se había reunido un pequeño grupo, y hablaban animadamente de algo en que parecían muy interesados. Me acerqué y vi que era un niñito en brazos de una mujer lo que había atraído su atención. - Vds. tienen poco tiempo, y seria mejor que trabajasen mientras pueden. La atención de muchos era atraída por una joven pareja que corría una carrera hacia el carro. Al llegar 62 estaban tan cansados que se sentaron a descansar. Había otros tirados sobre la hierba para descansar. Así transcurrió el día, y se hizo muy poco. Al fin dije: - Hermanos, Vds. dirán que esta excursión no ha tenido éxito. Si trabajan así, no me extraña que no lo obtengan. El éxito o fracaso depende de cómo se dedican al trabajo. Hay fruta aquí; ya ven que yo he encontrado. Algunos de Vds. han estado revisando en vano los matorrales bajos; otros han encontrado unas pocas fresas; pero pasaron por alto los matorrales altos, simplemente porque no esperaban encontrar fruta en ellos. Ya ven que la fruta que yo he recogido es grande y madura. Antes de mucho madurarán otras fresas y podremos recorrer de nuevo los matorrales. Así es como se me enseñó a juntar fruta. Si Vds. hubiesen buscado cerca del carro, habrían encontrado fruta tan fácilmente como Yo. "La lección que Vds. dieron hoy a los que están aprendiendo a hacer este trabajo, será copiada por ellos. El Señor puso estos fructíferos matorrales en medio de estos lugares muy poblados, y espera que Vds. los encuentren. Pero Vds. estuvieron demasiado ocupados en comer y en divertirse. No vinieron al campo con una ardiente resolución de encontrar fruta. "De ahora en adelante deberán trabajar con más celo y fervor, y teniendo en vista un objeto completamente diferente, o sus labores no tendrán jamás éxito. Si trabajan de la debida manera, enseñarán a los obreros más jóvenes que las cosas como el comer y recrearse son de menor importancia. Ha costado duro trabajo traer el carro de provisiones hasta el terreno, pero Vds. pensaron más en las provisiones que en la fruta que debieran llevar a casa como resultado de sus labores. Deben ser diligentes, recoger primero la fruta que esté más cerca, y luego buscar 63 la que está más lejos; después pueden volver y trabajar de nuevo cerca, y así tendrán éxito." (Obreros Evangélicos, págs. 142-146.) La prueba a que ha de hacerse frente En la última obra solemne se ocuparán pocos hombres grandes. Ellos son orgullosos, independientes de Dios, y el Señor no puede usarlos. Dios tiene fieles siervos, que en el tiempo del zarandeo y de prueba aparecerán en escena. Son hombres preciosos, ahora escondidos, que no han doblado la rodilla a Baal. No han tenido la luz que ha estado brillando en concentrados raudales sobre vosotros. Pero puede ser que bajo un exterior tosco y poco atractivo se revele el brillo de un genuino carácter cristiano. De día miramos al cielo, pero no vemos las estrellas. Están allí, fijas en el firmamento, pero el ojo no puede distinguirlas. De noche contemplamos sin embargo su brillo genuino. No está distante el tiempo en que sobrevendrá la prueba a toda alma. . . . En ese tiempo, el oro será separado de la escoria en la iglesia. La verdadera piedad se distinguirá claramente de la apariencia y del oropel. Más de una estrella que hemos admirado por su brillo, se apagará entonces en las tinieblas. Como una nube, el tamo será llevado por el viento, aun en lugares donde vemos sólo eras de rico trigo. Todos los que llevan los ornamentos del santuario, pero no están vestidos de la justicia de Cristo, aparecerán en la vergüenza de su desnudez. (Testimonies, tomo 5, págs. 80, 81.) 64 Condiciones Mundiales a que Hace Frente el Cristiano El drama del mundo El mundo es un teatro: los actores, sus habitantes, se preparan para desempeñar su parte en el último gran drama. En cuanto a las grandes masas humanas, no hay unidad, excepto cuando los hombres se confederan para realizar sus propósitos egoístas. Dios está observando. Sus propósitos con respecto a sus súbditos rebeldes, serán cumplidos. El


mundo no ha sido entregado en las manos de los hombres, aun cuando Dios permite que los elementos de la confusión y el desorden ejerzan dominio temporariamente. Un poder de abajo está actuando para poner en acción las grandes escenas finales del drama: la venida de Satanás como si fuera Cristo, y su actuación con todo engaño de iniquidad en aquellos que se unen en sociedades secretas. Los que se entregan a la pasión por confederarse están llevando a cabo los planes del enemigo. La causa será seguida por el efecto. (Testimonies, tomo 8, págs. 27, 28.) El último acto del drama Nunca se ha aplicado este mensaje con tanta fuerza como hoy. El mundo desprecia cada día más las exigencias de Dios. Los hombres se han envalentonado en sus transgresiones. La maldad de los habitantes de la tierra, casi ha hecho desbordar la copa de sus iniquidades. Casi ha llegado la tierra al punto en el cual Dios se dispone a abandonarla en manos del destructor. La sustitución de la ley de Dios por las leyes humanas, la exaltación del domingo prescripta por una simple autoridad humana en reemplazo del sábado bíblico, constituye el último acto del drama. Cuando esta sustitución sea universal, Dios se revelará. Se levantará en su majestad y sacudirá poderosamente la tierra. Castigará a los habitantes 65 del mundo por sus iniquidades; y la tierra no encubrirá más la sangre ni ocultará más sus muertos. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 142, 143.) La crisis de los siglos Nos hallamos en el mismo umbral de la crisis de los siglos. En rápida sucesión se seguirán unos a otros los castigos de Dios: incendio e inundaciones, terremotos, guerras y derramamiento de sangre. No debemos quedar sorprendidos en este tiempo por acontecimientos grandes y decisivos; porque el ángel de la misericordia no puede permanecer mucho más tiempo para proteger a los impenitentes. (Profetas y Reyes, pág. 208.) La hora de crisis va avecinándose gradualmente. El sol brilla en el cielo, recorriendo su camino habitual, y los cielos todavía declaran la gloria de Dios. Los hombres siguen comiendo y bebiendo, plantando y edificando, casándose y dándose en casamiento. Los comerciantes continúan comprando y vendiendo. Los hombres se atropellan mutuamente por alcanzar el puesto más alto. Los amantes de los placeres siguen aglomerándose en los teatros, en las carreras de caballos, y en los antros de juego. Prevalece la más alta excitación, y sin embargo el tiempo de gracia está terminando rápidamente, y cada caso está por ser decidido para la eternidad. Satanás ve que su tiempo es corto. El ha puesto en acción a todos sus agentes a fin de que los hombres sean engañados, estén alucinados, ocupados y fascinados hasta que el día de gracia termine, y la puerta de la misericordia se cierre para siempre. (Southern Watchman, 3 de octubre de 1905.) La transgresión casi ha llegado a su limite máximo. La confusión llena el mundo, y pronto ha de venir sobre los seres humanos un gran terror. El fin está muy cerca. Nosotros, que conocemos la verdad, hemos de prepararnos para lo que pronto ha de irrumpir sobre el mundo como una sorpresa agobiadora. 66 (Testimonies, tomo 8, pág. 28.) En este tiempo en que prevalece la iniquidad, podemos saber que la última crisis está por llegar. Cuando el desafío a la ley de Dios sea casi universal, cuando su pueblo esté oprimido y afligido por sus semejantes, el Señor se interpondrá. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 165.) Estamos en el umbral de grandes y solemnes acontecimientos. Las profecías se están cumpliendo. La historia, extraña y llena de sucesos, está registrándose en los libros del cielo. Todo en nuestro mundo está en agitación. Hay guerras y rumores de guerras. Las naciones están airadas, y ha llegado el tiempo en que deben ser juzgados los muertos. Los acontecimientos están cambiando para traer el gran día de Dios, que se apresura grandemente. Queda, por así decirlo, solamente un momento de tiempo. Pero aunque ya se levanta nación contra nación, y reino contra reino, no hay todavía conflagración general. Todavía los cuatro vientos son retenidos hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes. Entonces las potencias de la tierra ordenarán sus fuerzas para la última gran batalla. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 369.) El espíritu refrenador de Dios se está retirando El espíritu refrenador de Dios se está retirando ahora mismo del mundo. Los huracanes, las tormentas las tempestades, los incendios y las inundaciones, los desastres por tierra y mar, se siguen en rápida sucesión. La ciencia procura explicar todo esto. Menudean en derredor nuestro las señales que nos dicen que se acerca el Hijo de Dios, pero son atribuidas a cualquier causa menos a la verdadera. Los hombres no pueden discernir a los ángeles que como centinelas refrenan los cuatro vientos para que no soplen hasta que estén sellados los siervos de Dios; pero cuando Dios ordene a sus ángeles que suelten los vientos, habrá una escena de contienda que ninguna 67 pluma puede describir. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 141 15.) La época en que vivimos es importante y solemne. El espíritu de Dios se está retirando gradual pero ciertamente de


la tierra. Ya están cayendo juicios y plagas sobre los que menosprecian la gracia de Dios. Las calamidades en tierra y mar, la inestabilidad social, las amenazas de guerra, como portentosos presagios, anuncian la proximidad de acontecimientos de la mayor gravedad. Las agencias del mal se coligan y acrecen sus fuerzas para la gran crisis final. Grandes cambios están a punto de producirse en el mundo, y los movimientos finales serán rápidos. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 280.) Está muy cerca el momento en que habrá en el mundo una tristeza que ningún bálsamo humano podrá disipar. Se está retirando el Espíritu de Dios. Se siguen unos a otros en rápida sucesión los desastres por mar y tierra. ¡Con cuánta frecuencia oímos hablar de terremotos y ciclones, así como de la destrucción producida por incendios e inundaciones, con gran pérdida de vidas y propiedades! Aparentemente estas calamidades son estallidos caprichosos de las fuerzas desorganizadas y desordenadas de la naturaleza, completamente fuera del dominio humano; pero en todas ellas puede leerse el propósito de Dios. Se cuentan entre los instrumentos por medio de los cuales él procura despertar en hombres y mujeres un sentido del peligro que corren. (Profetas y Reyes, pág. 207.) El mundos es un lazareto En su ceguera los hombres se jactan de haber hecho progresos maravillosos y adquirido ilustración; pero los vigilantes celestiales ven la tierra llena de corrupción y violencia. A causa del pecado, la atmósfera de nuestro mundo ha llegado a ser la atmósfera de un asilo de apestados. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 365.) 68 Una epidemia de crimen Vivimos en medio de una "epidemia de crímenes," frente a los cuales los pensadores y los temerosos de Dios por todas partes se sienten horrorizados. Describir la corrupción que prevalece está fuera del poder de la pluma humana. Cada día trae consigo nuevas revelaciones de luchas políticas, de cohechos y de fraudes. Cada día trae consigo su porción de aflicciones para el corazón en materia de violencia, anarquía, indiferencia para con los padecimientos humanos, brutalidades y alevosas muertes. Cada día confirma el aumento de la locura, los asesinatos y los suicidios. ¿Quién puede dudar de que los agentes de Satanás están trabajando entre los hombres con creciente actividad para perturbar y corromper la mente, manchar y destruir el cuerpo? (El Ministerio de Curación, págs. 132, 133.) El espíritu de anarquía está penetrando en todas las naciones, y los disturbios que de vez en cuando excitan el horror del mundo, no son sino señales de los reprimidos fuegos de las pasiones y de la maldad que, una vez que escapen del dominio de las leyes, llenarán el mundo de miseria y desolación. El cuadro del mundo antediluviano que pintó la inspiración representa con fiel veracidad la condición a la cual la sociedad moderna está llegando rápidamente. Ahora mismo, en el presente siglo, y en países que se llaman cristianos, se cometen diariamente crímenes tan negros y atroces, como aquellos por los cuales los pecadores del antiguo mundo fueron destruidos. (Patriarcas y Profetas, pág. 91.) Antes del diluvio, Dios mandó a Noé que diese aviso al mundo, para que los hombres fuesen llevados al arrepentimiento, y para que así escapasen a la destrucción. A medida que se aproxima el momento de la segunda venida de Cristo, el Señor envía a sus siervos al mundo con una amonestación para que los hombres se preparen para ese gran acontecimiento. Multitudes de personas 69 han vivido violando la ley de Dios, y ahora, con toda misericordia, las llama para que obedezcan sus sagrados preceptos. A todos los que abandonen sus pecados mediante el arrepentimiento para con Dios y la fe en Cristo, se les ofrece perdón. (Patriarcas y Profetas, pág. 91.) El estado actual de las cosas muestra que tiempos de perturbación están por caer sobre nosotros. Los diarios están llenos de alusiones referentes a algún formidable conflicto que debe estallar dentro de poco. Son siempre más frecuentes los audaces atentados contra la propiedad. Las huelgas se han vuelto asunto común. Los robos y los homicidios se multiplican. Hombres dominados por espíritus de demonios quitan la vida a hombres, mujeres y niños. El vicio seduce a los seres humanos y prevalece el mal en todas sus formas. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 280.) El archiengañador en acción Ahora, cuando el fin de las cosas terrenales se acerca rápidamente, Satanás realiza desesperados esfuerzos por entrampar al mundo. Inventa muchos planes para ocupar las mentes y apartar la atención de las verdades esenciales para la salvación. En todas las ciudades sus agentes están organizando empeñosamente en partidos a aquellos que se oponen a la ley de Dios. El gran engañador está tratando de introducir elementos de confusión y rebelión, y los hombres se están enardeciendo con un celo que no está de acuerdo con su conocimiento. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 178, 179.) Satanás estudia la Biblia con cuidado. Sabe que le queda poco tiempo y procura en todo punto contrarrestar la obra


que el Señor está haciendo sobre esta tierra. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 284.) Satanás procura mantener al pueblo de Dios en 70 un estado de inactividad, e impedirle que desempeñe su parte en la difusión de la verdad, para que al fin sea pesado en la balanza y hallado falto. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 88.) El mando está dominado por el espíritu de guerra Un espíritu belicoso agita al mundo. La profecía contenida en el undécimo capítulo del libro de Daniel, está casi completamente cumplida. Muy pronto se realizarán las escenas de angustia descriptas por el profeta. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 283.) Se me mostró a los habitantes de la tierra en la mayor confusión. Guerra, derramamiento de sangre, privación, necesidad, hambre y pestilencia azotaban la tierra. . . . Se me llamó entonces la atención a otra escena. Parecía haber un corto tiempo de paz. Una vez más los habitantes de la tierra, fueron presentados delante de mí; y de nuevo todas las cosas se hallaban en la mayor confusión. La lucha, la guerra, el derramamiento de sangre, con hambre y pestilencia, rugían por doquier. Otras naciones se hallaban empeñadas en esta guerra y confusión. La guerra causaba hambre. La necesidad y el derramamiento de sangre producía pestilencia. Y entonces los corazones de los hombres desfallecían de temor, "y expectación de las cosas que sobrevendrán a la redondez de la tierra." (Testimonies, tomo 1, pág. 268.) Tinieblas espirituales El tiempo actual es un tiempo de tinieblas espirituales para las iglesias del mundo. La ignorancia de las cosas divinas ha encubierto a Dios y la verdad de la vista de los hombres. Las fuerzas del mal se congregan y fortalecen. Satanás promete a sus asociados que hará una obra que seducirá al mundo entero. Mientras que la actividad de la iglesia es sólo parcial, Satanás y sus ejércitos están desplegando una actividad intensa. Las iglesias seudocristianas están muy lejos de haber convertido al mundo, pues ellas mismas se han dejado corromper por el egoísmo 71 y el orgullo; y necesitan experimentar el poder regenerador de Dios en su seno antes de poder guiar a otros hacia un ideal más elevado y más puro. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 315.) En nuestros tiempos, así como antaño, las verdades vitales de la Palabra de Dios son puestas a un lado para dar lugar a las teorías y especulaciones humanas. Muchos profesos ministros del Evangelio no aceptan toda la Biblia como palabra inspirada. Un hombre sabio rechaza una porción; otro objeta otra parte. Valoran su juicio como superior a la Palabra, y los pasajes de la Escritura que ellos enseñan se basan en su propia autoridad. La divina autenticidad de la Biblia es destruida. Así se difunden semillas de incredulidad, pues la gente se confunde y no sabe qué creer. Hay muchas creencias que la mente no tiene derecho a albergar. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 29.) La maldad está llegando a un grado jamás antes alcanzado; no obstante, muchos ministros del Evangelio claman: "Paz y seguridad". Pero los fieles mensajeros de Dios han de seguir rápidamente adelante con su obra. Vestidos con la armadura celestial, han de avanzar intrépida y victoriosamente, sin cejar en su lucha hasta que toda alma que se halle a su alcance haya recibido el mensaje de verdad para este tiempo. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 179.) Hay motivo para inquietarse por el estado religioso del mundo actual. Se ha jugado con la gracia de Dios. La multitud ha anulado la ley de Dios "enseñando doctrinas y mandamientos de hombres". La incredulidad prevalece en muchas iglesias de nuestra tierra; no es una incredulidad en el sentido más amplio, que niegue abiertamente la Sagrada Escritura, sino una incredulidad envuelta en la capa del cristianismo, mientras mina la fe en la Biblia como revelación de Dios. La devoción ferviente y la piedad viva 72 han cedido el lugar a un formalismo hueco. Como resultado prevalece la apostasía y el sensualismo. Cristo declaró: "Asimismo también como fue en los días de Lot; . . . como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará". El registro diario de los acontecimientos atestigua el cumplimiento de estas palabras. El mundo está madurando rápidamente para la destrucción. Pronto se derramarán los juicios de Dios, y serán consumidos el pecado y los pecadores. (Patriarcas y Profetas, pág. 162.) Separando el trigo de la cizaña El tiempo de los juicios destructores divinos es tiempo de gracia para aquellos que no han tenido tiempo de conocer la verdad. El Señor los mirará con amor. Su corazón compasivo es conmovido; su brazo está todavía extendido para salvar, mientras que la puerta ya se cierra sobre aquellos que rehusaron entrar. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. Muy pronto una furiosa batalla contra los que sirven a Dios será entablada por aquellos que no le sirven. Muy pronto todo lo que es susceptible de ser removido lo será, de modo que sólo lo inquebrantable subsista. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 284.)


En el tiempo de la aflicción y la perplejidad de las naciones habrá muchos que, entregados totalmente a las influencias corruptoras del mundo y al servicio de Satanás, se humillarán delante de Dios volverán a él con todo su corazón y hallarán aceptación y perdón. (Testimonies, tomo 1, pág. 269.) Muchos leen las Escrituras sin comprender su verdadero sentido. En todo el mundo, hay hombres y mujeres que miran fijamente al cielo. Oraciones, lágrimas e interrogaciones brotan de las almas anhelosas de luz en súplica de gracia y de la recepción .del Espíritu Santo. Muchos están en el umbral del reino esperando únicamente ser incorporados en él. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 89.) 73 Lecciones de la vida de Elías Son muchas las lecciones que se pueden sacar de lo que experimentó Elías durante aquellos días de desaliento y derrota aparente, y son lecciones inestimables para los siervos de Dios en esta época, que se distingue por una desviación general de lo correcto. La apostasía que prevalece hoy es similar a la que se extendió en Israel en tiempos del profeta. Multitudes siguen hoy a Baal al exaltar lo humano sobre lo divino, al alabar a los dirigentes populares, al rendir culto a Mammón y al colocar las enseñanzas de la ciencia sobre las verdades de la revelación. La duda y la incredulidad están ejerciendo su influencia nefasta sobre las mentes y los corazones, y muchos están reemplazando los oráculos de Dios por las teorías de los hombres. Se enseña públicamente que hemos llegado a un tiempo en que la razón humana debe ser exaltada sobre las enseñanzas de la Palabra. La ley de Dios, divina norma de la justicia, se declara anulada. El enemigo de toda verdad está obrando con poder engañoso para inducir a hombres y mujeres a poner las instituciones humanas donde Dios debiera estar, y a olvidar lo que fue ordenado para la felicidad y salvación de la humanidad. Sin embargo, esta apostasía, por extensa que haya llegado a ser, no es universal. No todos los habitantes del mundo son inicuos y pecaminosos; no todos se han decidido en favor del enemigo. Dios tiene a muchos millares que no han doblado la rodilla ante Baal, muchos que anhelan comprender más plenamente lo que se refiere a Cristo y a la ley, muchos que esperan contra toda esperanza que Jesús vendrá pronto para acabar con el reinado del pecado y de la muerte. Y son muchos los que han estado adorando a Baal por ignorancia, pero con los cuales el Espíritu de Dios sigue contendiendo. (Profetas y Reyes, págs. 125, 126.) 74 La Iglesia Como Centro de Educación La necesidad de la hora Lo que se necesita ahora para la edificación de nuestras iglesias es la obra buena de obreros sabios que disciernan y desarrollen los talentos en la iglesia: talentos que puedan ser educados para uso del Maestro. Debe haber un plan bien organizado para el empleo de obreros a fin de que éstos vayan a todas nuestras iglesias, grandes y pequeñas, para instruir a los miembros sobre cómo trabajar por la edificación de la iglesia, y también por los no creyentes. Es educación, preparación, lo que se necesita. Los que trabajan en visitar las iglesias deben dar a los hermanos y hermanas instrucción en los métodos prácticos de realizar obra misionera. (Testimonies, tomo 9, pág. 117.) Dios espera que su iglesia discipline y prepare a sus miembros para la obra de iluminar al mundo. Debe darse una educación cuyo resultado sea suscitar a centenares de personas dispuestas a entregar sus talentos valiosos a los banqueros. Por el uso de estos talentos, se desarrollarán hombres que estarán preparados para ocupar posiciones de confianza e influencia y para sostener principios puros y sin contaminación. Así se realizará mucho bien para el Maestro. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 65.) Cada obrero debe ser inteligente y capaz; y entonces podrá presentar de una manera amplia y elevada la verdad tal cual es en Jesús. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 110.) No debiera haber demora en estos esfuerzos bien planeados para educar a los miembros de la iglesia. (Testimonies, tomo 9, pág. 119.) 75 La mayor ayuda que pueda darse a nuestro pueblo consiste en enseñarle a trabajar para Dios, y a confiar en él, y no en los ministros. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 82.) Es evidente que todos los sermones que se han predicado no han desarrollado una gran clase de obreros abnegados. Debe considerarse que este asunto entraña los más graves resultados. Está en juego nuestro porvenir para la eternidad. Las iglesias se están marchitando porque no han empleado sus talentos en difundir la luz. Deben darse instrucciones cuidadosas que serán como lecciones del Maestro, para que todos puedan usar prácticamente su luz. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 64.) Los hermanos han oído demasiados sermones; pero, ¿se les ha enseñado a trabajar para aquellos por quienes Cristo murió? ¿Se les ha propuesto y presentado algún ramo de trabajo de tal manera que cada uno haya visto la necesidad de tomar parte en la obra? (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 64.)


Es por la educación y la experiencia como las personas han de capacitarse para hacer frente a toda emergencia que pueda surgir; y se necesita hacer planes sabios para colocar a cada uno en su debida esfera, a fin de que obtenga una experiencia que lo habilite a llevar responsabilidades. (Testimonies, tomo 9, pág. 221.) El aprendizaje misionero en la iglesia Muchos trabajarían con gusto si se les enseñara cómo empezar. Necesitan ser instruidos y alentados. Cada iglesia debe ser una escuela práctica para obreros cristianos. Sus miembros deberían aprender cómo dar estudios bíblicos, cómo dirigir y enseñar clases en la escuela sabática, cómo auxiliar al pobre y cuidar al enfermo, y cómo trabajar en pro de los inconversos. Debería haber escuelas de higiene, escuelas de cocina, y clases en diversos ramos de la 76 obra de auxilio cristiano. Debería haber no sólo enseñanza teórica, sino trabajo práctico bajo la dirección de instructores experimentados. Den el ejemplo los que instruyen, trabajando entre el pueblo, y otros, al unirse con ellos, aprenderán de su ejemplo. Un ejemplo vale más que muchos preceptos. (El Ministerio de Curación, pág. 139.) Preparación especial Deben hacerse más esfuerzos para enseñar a la gente los principios de la reforma pro salud. Deberían instituirse clases culinarias para dar a las familias instrucciones tocante al arte de preparar alimentos sanos. Las personas jóvenes y las de edad adulta deberían aprender a cocinar con más sencillez. En todo lugar donde la verdad sea presentada, debe enseñarse a la gente a preparar alimentos de un modo sencillo a la vez que apetitoso. Debe demostrársele que un régimen nutritivo puede ser alcanzado sin hacer uso de la carne. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 361.) En cada lugar donde haya una iglesia, deben darse instrucciones acerca de la preparación de alimentos sencillos y sanos para consumo de aquellos que desean vivir de acuerdo con los principios de la salud. Y los miembros de la iglesia deben impartir a los habitantes de su vecindario la luz que reciben acerca de este terna. (Obreros Evangélicos, pág. 375.) Adáptese la instrucción ¡Cuántos obreros útiles y honrados en la causa de Dios recibieron su preparación en medio de los humildes deberes de las más modestas posiciones en la vida! Moisés estaba destinado al trono de Egipto, pero Dios no podía sacarlo de la corte del rey para hacer la obra que le tenía reservada, Únicamente cuando hubo pasado cuarenta años como pastor fiel 77 fue enviado para librar a su pueblo. Gedeón fue tomado de la era para ser instrumento en las manos de Dios para librar a los ejércitos de Israel. Eliseo fue llamado a abandonar el arado y cumplir la orden de Dios. Amós era labrador, cultivador del suelo, cuando Dios le dio un mensaje que proclamar. Todos los que lleguen a ser colaboradores de Cristo tendrán que hacer mucho trabajo duro y desagradable, y sus lecciones de instrucción deben ser elegidas sabiamente, y adaptadas a sus peculiaridades de carácter y a la obra que han de ejecutar. (Obreros Evangélicos, págs. 347, 348.) Responsabilidad en proveer la instrucción Cuando se convertían hombres promisorios y capaces como en el caso de Timoteo, procuraban Pablo y Bernabé presentarles vívidamente la necesidad de trabajar en la viña del Señor. Y cuando los apóstoles se iban a otra ciudad, la fe de esos conversos no disminuía, sino que se acrecentaba. Habían sido fielmente instruidos en el camino del Señor y enseñados a trabajar abnegada, fervorosa y perseverantemente por la salvación de sus prójimos. Esta solícita educación de los neófitos era un importante factor del notable éxito que obtuvieron Pablo y Bernabé al predicar el Evangelio en tierras paganas. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 151, 152.) A medida que se establezcan iglesias, debe hacérseles entender que aun de entre ellas han de tomarse hombres para que lleven la verdad a otros y hagan surgir nuevas iglesias; por lo tanto todos deben trabajar y cultivar hasta el máximo los talentos que Dios les ha dado, educando sus mentes para empeñarse en el servicio de su Maestro. (Testimonies, tomo 3, pág. 205.) Las operaciones misioneras están constantemente estorbadas por falta de obreros de la debida clase mental, obreros que tengan devoción y piedad y que representen correctamente nuestra fe. Son muchos 78 los que debieran ser misioneros, pero que nunca entran en el campo porque los que alternan con ellos, en la iglesia o en nuestros colegios, no sienten la preocupación de trabajar por ellos, de presentarles los derechos que Dios tiene sobre sus facultades, y no oran por ellos ni con ellos. (Consejos para los Maestros, pág. 383.) Los que tienen la visión espiritual de la iglesia deben idear formas y medios por los cuales pueda darse una oportunidad a todo miembro de la misma para que desempeñe alguna parte en la obra de Dios. Demasiado a menudo en lo pasado esto no se ha hecho. No se han trazado con claridad ni puesto en ejecución planes por los cuales los


talentos de todos pudieran ser empleados en el servicio activo. Hay sólo pocos que se dan cuenta de cuánto han perdido a causa de esto. (Testimonies, tomo 9, pág. 116.) En toda iglesia, los miembros deben ser adiestrados, de tal manera que dediquen tiempo a ganar almas para Cristo. ¿Cómo puede decirse de la iglesia: "Vosotros sois la luz del mundo", a menos que sus miembros estén realmente impartiendo luz? Despierten y comprendan su deber los que están encargados del rebaño de Cristo, y pongan a muchas almas a trabajar. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 69.) Escoged dirigentes en las iglesias calificados para enseñar Debe ejercerse gran cuidado al elegir dirigentes para las iglesias nuevas. Sean ellos hombres y mujeres plenamente convertidos. Escójanse los que estén mejor calificados para dar instrucción, los que puedan ministrar tanto en palabra como en hecho. Hay una profunda necesidad de trabajar en todo ramo. (Testimonies, tomo 6, pág. 85.) Los ancianos y los que tienen puestos directivos en la iglesia deben dedicar más pensamiento a los planes que hagan para conducir la obra. Deben arreglar 79 los asuntos de tal manera que todo miembro de la iglesia tenga una parte que desempeñar, que nadie lleve una vida sin propósito, sino que todos realicen lo que pueden hacer de acuerdo con su propia capacidad. . . Es muy esencial que tal educación sea dada a los miembros de la iglesia para que éstos se conviertan en obreros abnegados, devotos, eficientes para Dios; y es solamente por una conducta semejante como puede evitarse que la iglesia llegue a ser infructífera y a estar muerta. . . . Todo miembro de la iglesia ha de llegar a ser un obrero activo: una piedra viva, que emita luz en el templo de Dios. (Review and Herald, 2 de septiembre de 1890.) Los miembros de la iglesia deben autoeducarse Los miembros de la iglesia deben trabajar; deben educarse a sí mismos, luchando para alcanzar la alta norma colocada ante ellos. El Señor los ayudará a alcanzarla si ellos cooperan con él. (Testimonies, tomo 9, pág. 140.) No deberíamos descuidar ni una sola oportunidad de prepararnos intelectualmente para trabajar por Dios. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 304.) El Señor desea que obtengamos toda la educación posible, con el objeto de impartir nuestro conocimiento a otros. Nadie puede saber dónde o cómo ha de ser llamado a trabajar o hablar en favor de Dios. Sólo nuestro Padre celestial ve lo que puede hacer de los hombres. Hay ante nosotros posibilidades que nuestra débil fe no discierne. Nuestra mente debiera ser enseñada en forma tal que, si fuere necesario, podamos presentar las verdades de la Palabra de Dios ante las más altas autoridades terrenales y de un modo que glorifique su nombre. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 304.) ¿Quiénes han estado preparándose para ir a trabajar en la viña? Dios no se agrada de los novicios. 80 El quiere que hagamos el mejor uso posible de los talentos que nos ha dado. (Review and Herald, 2 de abril de 1889 ) Una ilustración Soñé que una persona me trajo una tela de género blanco, y me pidió que cortara de ella trajes para personas de todos los tamaños, de todo tipo de carácter y circunstancias en la vida. Se me pidió que cortara esos trajes y los colgara teniéndolos listos para ser cosidos cuando se pidiera. Tuve la impresión de que muchas personas para quienes se me pidió que cortara trajes eran indignas. Pregunté si ésa era la última pieza de género que debía cortar, y se me contestó que no; se me dijo que tan pronto como terminara esa pieza habría otras de las cuales debía echar mano. Me sentí desanimada por la cantidad de trabajo que tenía delante de mí, y declaré que había estado ocupada en cortar vestidos para otras personas durante más de veinte años, y que mis labores no habían sido apreciadas, ni había visto que mi trabajo hubiera hecho mucho bien. Le hablé a quien me trajo la pieza acerca de una mujer en particular, para la cual él me había pedido que cortara un vestido. Declaré que ella no querría apreciar el vestido, y que sería una pérdida de tiempo y material presentárselo. Esa mujer era muy pobre, de intelecto inferior, y desprolija en sus hábitos, y pronto lo ensuciaría. La persona replicó: Corta los vestidos. Este es tu deber. La pérdida no es tuya, sino mía. Dios ve no lo que el hombre ve. El proyecta la obra que quiere que se haga, y tú no sabes cuál ha de prosperar, si esto o lo otro. Se hallará que muchas almas pobres irán al reino, mientras que otras, que han sido favorecidas con todas las bendiciones de la vida, teniendo todas las ventajas del progreso, serán dejadas afuera. (Testimonies, tomo 2, págs. 10, 11.) 81 Durante horas, los soldados practican los ejercicios de librarse de sus equipos, y de volverlos a poner rápidamente en posición a la espalda. Se les enseña a poner las armas en pabellón y a volver a tomarlas prestamente. Se les hace


practicar la carga contra el enemigo, y se los prepara en toda clase de maniobras. Así siguen efectuándose los ejercicios que preparan a los hombres para cualquier emergencia. ¿Y deben ser menos ardorosos y esmerados en su preparación para la guerra espiritual los que pelean la batalla para el Príncipe Emmanuel? (Obreros Evangélicos, pág. 78.) 82 Los Estudiantes Han de Hacer Obra Misionera Mientras se Preparan El objeto de la educación La verdadera educación es la preparación para ser misionero. Todo hijo e hija de Dios está llamado a ser misionero; somos llamados para el servicio de Dios y de nuestro prójimo; y el objeto de nuestra educación debe ser el habilitarnos para este servicio. (El Ministerio de Curación, pág. 375.) Para fortalecer a los jóvenes contra las tentaciones del enemigo, hemos establecido escuelas donde pueden prepararse para ser útiles en esta vida y servir a Dios durante toda la eternidad. (Consejos para los Maestros, pág. 378.) El que procura obtener conocimiento para poder laborar en favor de los ignorantes que perecen, desempeña su parte en cumplir el gran propósito de Dios para con la humanidad. En el servicio abnegado para beneficiar a otros alcanza el alto ideal de la educación cristiana. (Consejos para los Maestros, pág. 422.) El Señor pide jóvenes fuertes, consagrados y abnegados que avancen hacia el frente, y que, después de un corto tiempo pasado en la escuela, salgan preparados para dar el mensaje al mundo. (Consejos para los Maestros, pág. 425.) Aprendiendo por la práctica Es necesario para su completa educación que los estudiantes tengan tiempo para hacer obra misionera, tiempo para familiarizarse con las necesidades espirituales de las familias que viven en derredor de ellos. No deben estar tan recargados de estudios que no tengan tiempo para usar el conocimiento que han 83 adquirido. Tienen que ser estimulados a hacer esfuerzos misioneros en favor de los que están en el error, llegando a conocerlos y llevándoles la verdad. Trabajando con humildad, buscando sabiduría de Cristo, orando y velando en oración, pueden comunicar a otros el conocimiento que ha enriquecido sus vidas. (Consejos para los Maestros, pág. 422.) Dondequiera que sea posible, los estudiantes deben participar durante el año escolar en la obra hecha en las ciudades. Deben hacer obra misionera en las ciudades y pueblos circundantes. Pueden organizarse en grupos que hagan obra caritativa. Deben asumir una visión amplia de sus actuales obligaciones para con Dios. No tienen que mirar hacia adelante a un tiempo en que, después que las clases han terminado, harán alguna obra grande para Dios, sino que deben estudiar ahora, durante su vida estudiantil, para ver cómo pueden unirse con Cristo en un servicio abnegado por los demás. (Consejos para los Maestros, págs. 423, 424.) No basta llenar la mente de los jóvenes con lecciones de profunda importancia; deben aprender a impartir lo que han recibido. (Consejos para los Maestros, pág. 422.) De nuestros colegios y escuelas secundarias deben enviarse misioneros a los campos lejanos. Mientras están en la escuela, aprovechen los estudiantes toda oportunidad de prepararse para este trabajo. Aquí se los prueba para ver cuál es su adaptabilidad, y si tienen confianza en el cielo. (Consejos para los Maestros, pág. 425.) Estimulad un espíritu misionero Los maestros y alumnos de nuestras escuelas necesitan el toque divino. Dios puede hacer por ellos mucho más de lo que ha hecho, porque en lo pasado han restringido el camino del Señor. Si se estimula el espíritu misionero, aun cuando quite algunas horas 84 al programa de estudios regulares, se recibirá mucha bendición del cielo, con tal que haya más fe y celo espiritual, y una comprensión mejor de lo que Dios quiere hacer. (Consejos para los Maestros, págs. 422, 423.) Cuando terminan las clases Al finalizar los cursos hay oportunidad para que muchos vayan al campo como colportores evangélicos. El colportor fiel entra en muchos hogares, donde deja material de lectura que contiene la verdad para este tiempo. Nuestros estudiantes deben aprender a vender nuestros libros. Hay necesidad de que hombres de profunda experiencia cristiana, hombres de mente bien equilibrada fuertes y bien educados, se dediquen a este ramo de la obra. Algunos tienen el talento, la educación y la experiencia que los capacitarían para educar a los jóvenes en el colportaje, de tal manera que se obtenga mucho más de lo que se hace ahora. Los que poseen esta experiencia tienen un deber especial


que cumplir en la enseñanza de los demás. (Consejos para los Maestros, pág. 423.) El ministerio del canto Los estudiantes que han aprendido a cantar dulces himnos evangélicos con melodía y claridad, pueden hacer una buena obra como evangelistas cantores. Hallarán muchas oportunidades para emplear el talento que Dios les ha dado y llevarán melodía y alegría a muchos lugares solitarios oscurecidos por el pesar y la aflicción, cantando para aquellos que tienen pocos veces el privilegio de asistir a una iglesia. Estudiantes, salid a los caminos y los vallados. Esforzaos por alcanzar a los hombres de las clases superiores tanto como a los de condición humilde. Entrad en los hogares de los ricos como en los de 85 los pobres, y a medida que tengáis oportunidad, preguntad: "¿Les agradaría que cantásemos algunos himnos evangélicos?" Luego, al enternecerse los corazones, se abrirá el camino para que ofrezcáis algunas palabras de oración pidiendo la bendición de Dios. Pocos se negarán a escuchar. Un ministerio tal es verdadera obra misionera. (Consejos para los Maestros, pág. 424.) 86 La Cooperación de los Ministros y los Miembros Laicos Entrad unidamente en el campo del servicio Vayan los ministros y los miembros laicos a los campos maduros. Hallarán una cosecha dondequiera que proclamen las verdades olvidadas de la Biblia. Encontrarán personas que acepten la verdad, y que consagrarán su vida a ganar almas para Cristo. (Signs of the Times de Australia, 3 de agosto de 1903.) No es propósito del Señor que se deje a los ministros hacer la mayor parte de la obra de sembrar las semillas de verdad. Hombres que no han sido llamados al ministerio deben ser estimulados a trabajar por el Maestro de acuerdo con sus diversas capacidades. Centenares de hombres y mujeres que están ahora ociosos podrían prestar un servicio aceptable. Proclamando la verdad en los hogares de sus amigos y vecinos, podrían hacer una gran obra para el Maestro. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 831 84.) Dios ha dado a sus ministros el mensaje de verdad para que lo proclamen. Las iglesias han de recibirlo, y de toda manera posible comunicarlo, recibiendo y difundiendo los primeros rayos de luz. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 58.) La hermandad debe elevarse hasta donde se eleva el ministro, secundando así sus esfuerzos al ayudarlo a llevar sus cargas. Así él no se sentirá sobrecargado ni se desanimará. No podrá proyectarse en la iglesia ninguna influencia que resulte duradera a menos que los hermanos se muevan inteligentemente, por principio, para hacer todo lo que esté a su alcance a fin de hacer progresar la obra. (Review and Herald, 23 de agosto de 1881.) 87 Una combinación convincente El mundo será convencido no por lo que enseñe el púlpito, sino por lo que la iglesia viva. El ministerio en el púlpito anuncia la teoría del Evangelio; la piedad práctica de la iglesia demuestra su poder. (Testimonies, tomo 7, pág. 16.) La obra de Dios en esta tierra no podrá nunca terminarse antes que los hombres y mujeres abarcados por el total de miembros de nuestra iglesia se unan a la obra y aúnen sus esfuerzos con los de los pastores y dirigentes de las iglesias. (Obreros Evangélicos, pág. 365.) La predicación es una pequeña parte de la obra que ha de ser hecha por la salvación de las almas. El Espíritu de Dios convence a los pecadores de la verdad, y los pone en los brazos de la iglesia. Los predicadores pueden hacer su parte, pero no pueden nunca realizar la obra que la iglesia debe hacer. (Joyas de los Testimonios tomo 1, pág. 456.) La diseminación de la verdad de Dios no está restringida a unos pocos pastores ordenados. La verdad ha de ser esparcida por todos los que pretenden ser discípulos de Cristo. Ha de sembrarse sobre todas las aguas. (Review and Herald, 22 de agosto de 1899.) Los pastores pueden predicar discursos agradables y poderosos, y puede realizarse mucha labor para edificar y hacer próspera la iglesia; pero a menos que sus miembros individuales desempeñen su parte como siervos de Jesucristo, la iglesia estará siempre en tinieblas y sin fuerza. Por duro y oscuro que sea el mundo, la influencia de un ejemplo verdaderamente consecuente será un poder para bien. (Testimonies, tomo 4, págs. 285, 286.) Un error fatal Es un error fatal suponer que la obra de salvar almas depende solamente del ministerio. El humilde 88 y consagrado creyente a quien el Señor de la viña le ha dado preocupación por las almas, debe ser animado por los hombres a


quienes Dios ha confiado mayores responsabilidades. Los dirigentes de la iglesia de Dios han de comprender que la comisión del Salvador se da a todo el que cree en su nombre. Dios enviará a su viña a muchos que no han sido dedicados al ministerio por la imposición de las manos. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 90, 91.) La idea de que el ministro debe llevar toda la carga y hacer todo el trabajo, es un gran error. Podría suceder que, recargado de trabajo y quebrantado, descendiera al sepulcro cuando, si la carga hubiese sido compartida como el Señor quería, habría continuado viviendo. A fin de que la carga sea distribuida, deben educar a la iglesia los que pueden enseñar a otros a seguir a Cristo y trabajar como él trabajó. (Joyas de los Testimonios tomo 3, pág. 68.) El predicador no debe tener el sentimiento de que debe encargarse por sí mismo de toda la obra de predicación, trabajo u oración; debe educar personas que lo ayuden en ello en toda iglesia. Túrnense diferentes personas para dirigir las reuniones o los estudios bíblicos; y mientras lo hagan estarán poniendo en uso los talentos que Dios les dio, y al mismo tiempo preparándose como obreros. (Obreros Evangélicos, pág. 207.) Los pastores no deben hacer la obra que pertenece a la iglesia, cansándose ellos mismos, e impidiendo que otros desempeñen su deber. Deben enseñar a los miembros a trabajar en la iglesia y en la comunidad. (Historical Sketches, pág. 291.) Cuando se hace un esfuerzo para presentar nuestra fe a los no creyentes, con demasiada frecuencia los miembros de la iglesia quedan indiferentes, como si no fuesen parte interesada en el asunto, y dejan que toda la carga recaiga sobre el predicador. Por esta razón, la labor de nuestros predicadores más capaces 89 ha producido a veces poco fruto. (Obreros Evangélicos, pág. 206.) El deber del ministro La mejor ayuda que los predicadores pueden dar a los miembros de nuestras iglesias, no consiste en sermonearlos, sino en trazarles planes de trabajo. Dada cada uno un trabajo que ayude al prójimo. Enseñad a todos que, por haber recibido la gracia de Cristo, tienen el deber de trabajar por él. Especialmente a las personas que hace poco aceptaron la fe, debe enseñárselas a colaborar con Dios. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 323.) Ministros, predicad las verdades que inducirán a los hermanos a trabajar personalmente en favor de los que están lejos de Cristo. Estimulad el esfuerzo personal en toda forma posible. (Testimonies, tomo 9, pág. 124.) Enseñen los predicadores a los miembros de la iglesia que a fin de crecer en espiritualidad, deben llevar la carga que el Señor les ha impuesto -la carga de conducir almas a la verdad. Aquellos que no cumplen con su responsabilidad deben ser visitados, y hay que orar con ellos y trabajar por ellos. No induzcáis a los miembros a depender de vosotros como predicadores; enseñadles más bien a emplear sus talentos en dar la verdad a los que los rodean. Al trabajar así, tendrán la cooperación de los ángeles celestiales, y obtendrán una experiencia que aumentará su fe, y les dará una fuerte confianza en Dios. (Obreros Evangélicos, pág. 211.) Cuando trabaje donde ya haya algunos creyentes, el predicador debe primero no tanto tratar de convertir a los no creyentes como preparar a los miembros de la iglesia para que presten una cooperación aceptable. Trabaje él por ellos individualmente, esforzándose por inducirles a buscar una experiencia más profunda para sí mismos, y a trabajar para otros. 90 Cuando estén preparados para cooperar con el predicador por sus oraciones y labores, mayor éxito acompañará sus esfuerzos. (Obreros Evangélicos. pág. 206.) En ciertos respectos el pastor ocupa una posición semejante a la del capataz de una cuadrilla de trabajadores o del capitán de la tripulación de un buque. Se espera que ellos miren porque los hombres que están a su cargo hagan correcta y prontamente el trabajo a ellos asignado, y únicamente en caso de emergencia han de atender a detalles. El propietario de una gran fábrica encontró una vez a su capataz en la fosa de un volante, haciendo algunas reparaciones sencillas, mientras que media docena de obreros de esa sección estaban de pie a un lado, mirando ociosamente. El propietario, después de averiguar los hechos, para tener la seguridad de no ser injusto, llamó al capataz a su oficina y le entregó la cesantía con su salario. Sorprendido, el capataz pidió una explicación. Le fue dada en estas palabras: "Lo contraté para mantener a seis hombres ocupados. Encontré a los seis ociosos, y a Vd. haciendo el trabajo de uno solo. Lo que hacía podría haber sido hecho igualmente por cualquiera de los seis. No puedo pagar el salario de siete hombres para que Vd. enseñe a seis de ellos a holgar." Este incidente puede aplicarse a algunos casos, pero no a otros. Pero muchos pastores fracasan al no saber, o no tratar de conseguir que todos los miembros de la iglesia se empeñen activamente en los diversos departamentos de la obra de la iglesia. Si los pastores dedicasen más atención a conseguir que su grey se ocupe activamente en la obra y a mantenerla así ocupada, lograrían mayor suma de bien, tendrían más tiempo para estudiar y hacer visitas religiosas, y evitarían también muchas causas de irritación. (Obreros Evangélicos, págs. 207, 208.) 91


Un buen ejemplo El apóstol Pablo sentía que era responsable en gran medida del bienestar espiritual de aquellos que se convertían por sus labores. Deseaba que crecieran en el conocimiento del único Dios verdadero y de Jesucristo, a quien había enviado. A menudo en su ministerio se encontraba con pequeños grupos de hombres y mujeres que amaban a Jesús, y se postraba en oración con ellos para pedir a Dios que les enseñara cómo mantener una relación vital con él. A menudo se reunía en consejo con ellos para estudiar los mejores métodos de dar a otros la luz de la verdad evangélica. Y a menudo, cuando estaba separado de aquellos con quienes había trabajado así, suplicaba a Dios que los guardara del mal, y les ayudara a ser misioneros fervientes y activos, (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 212, 213.) 92 Las Organización de las Fuerzas Cristianas La organización es esencial El tiempo es corto y nuestras fuerzas deben organizarse para hacer una obra más amplia. (Joyas de los Testimonios, tomo 3. pág. 295.) La formación de pequeños grupos como base del esfuerzo cristiano me ha sido presentada por Uno que no puede errar. (Joyas de los Testimonios, tomo 31 pág. 84.) Haya en cada iglesia grupos bien organizados de obreros que trabajen en el vecindario de la misma. (Review and Herald, 29 de septiembre de 1891.) En toda ciudad debe haber un cuerpo de obreros organizados y bien disciplinados; no solamente uno o dos, sino veintenas deben ser puestos al trabajo. (Boletín de la Asociación General, 1893, pág. 37.) Organícense nuestras iglesias en grupos para servir. Únanse diferentes personas para trabajar como pescadores de hombres. Procuren arrancar almas de la corrupción del mundo y llevarlas a la pureza salvadora del amor de Cristo. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 84.) La iglesia de Cristo sobre la tierra fue organizada con propósitos misioneros, y el Señor desea ver a la iglesia entera ideando formas y medios por los cuales los encumbrados y los humildes, los ricos y los pobres, puedan escuchar el mensaje de la verdad. (Testimonies, tomo 6, pág. 29.) Si hay muchos miembros en la iglesia, organícense en pequeños grupos para trabajar no sólo por los miembros de la iglesia, sino en favor de los incrédulos. Si en algún lugar hay solamente dos o tres que conocen la verdad, organícense en un grupo de obreros. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 84.) 93 Si la disciplina y el orden son necesarios para una acción que tenga éxito en el campo de batalla, ellas son tanto más indispensables en la guerra en que estamos empeñados cuanto el objeto a alcanzarse es de mayor valor y de un carácter más elevado que aquellos por los cuales contienden las fuerzas opositoras en el campo de batalla. En el conflicto en que estamos empeñados, se encuentran en juego intereses eternos. (Testimonies, tomo 1, pág. 649.) Dios es un Dios de orden. Todo lo que se relaciona con el cielo está en orden perfecto; la sumisión y una disciplina cabal distinguen los movimientos de la hueste angélica. El éxito sólo puede acompañar al orden y a la acción armónica. Dios exige orden y sistema en su obra de nuestros días tanto como los exigía en los días de Israel. Todos los que trabajan para él han de actuar con inteligencia, no en forma negligente o al azar. El quiere que su obra se haga con fe y exactitud, para que pueda poner sobre ella el sello de su aprobación. (Patriarcas y Profetas, pág. 393.) Debe hacerse obra bien organizada en la iglesia, para que sus miembros sepan cómo impartir la luz a otros, y así fortalecer su propia fe y aumentar su conocimiento. Mientras impartan aquello que recibieron de Dios, serán confirmados en la fe. Una iglesia que trabaja es una iglesia viva. Somos incluidos en la edificación como piedras vivas, y cada piedra ha de emitir luz. Cada cristiano es comparado a una piedra preciosa que capta la gloria de Dios y la refleja. (Joyas de los Testimonios, tomo. 3, pág. 68.) Lecciones de perfecta organización El [Dios] se propone que aprendamos lecciones de orden y organización del orden perfecto instituido en los días de Moisés, para beneficio de los hijos de Israel. (Testimonies, tomo 1, pág. 653.) 94 El primer paso en la organización de la iglesia Al ordenar a los doce, se dio el primer paso en la organización de la iglesia que después de la partida de Cristo habría de continuar su obra en la tierra. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 16.)


Un modelo de organización eclesiástica La organización de la iglesia de Jerusalén debía servir de modelo para la de las iglesias que se establecieran en muchos otros puntos donde los mensajeros de la verdad trabajasen para ganar conversos al Evangelio. . . Más adelante en la historia de la iglesia primitiva, una vez constituidos en iglesias muchos grupos de creyentes en diversas partes del mundo, se perfeccionó aún más la organización a fin de mantener el orden y la acción concertada. Se exhortaba a cada uno de los miembros a que desempeñase bien su cometido, empleando útilmente los talentos que se le hubiesen confiado. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 75.) Cada uno en el lugar adecuado A cada uno que se añada a las filas por la conversión ha de asignársela su puesto de deber. Cada miembro debe estar dispuesto a ser o a efectuar algo en esta guerra. (Testimonies, tomo 7. pág. 30.) Lo que Dios requiere no son numerosas instituciones, grandes edificios, ni mucha ostentación, sino la acción armoniosa de un pueblo peculiar, un pueblo escogido por él y precioso. Cada uno debe ocupar su lugar, pensando, hablando y actuando en armonía con el Espíritu de Dios. Entonces, pero no antes, será la obra un conjunto completo y simétrico. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 531.) La fuerza de un ejército se mide mayormente por la eficiencia de los hombres que componen sus filas. Un general inteligente ordena a sus oficiales que preparen a cada soldado para un servicio activo. Trata 95 de desarrollar el más alto grado de eficiencia de parte de todos. Si tuviese que depender únicamente de sus oficiales, nunca podría pensar en realizar una campaña de éxito. El cuenta con el servicio leal e incansable de todos los hombres de su ejército. La responsabilidad descansa mayormente sobre los hombres que forman en las filas. (Testimonies, tomo 9, pág. 116.) El Maestro pide obreros evangélicos. ¿Quién quiere responder? No todos los que entran en el ejército han de ser generales, capitanes, sargentos, ni siquiera cabos. No puede recaer sobre todos el cuidado y la responsabilidad de los directores. Hay dura labor de otras clases que hacer. Unos deben cavar trincheras y construir fortificaciones; algunos han de estarse de plantón como centinelas, otros han de llevar mensajes. Aunque son necesarios tan sólo pocos oficiales, se requieren muchos soldados para formar las filas del ejército; y sin embargo el éxito depende de la fidelidad de cada soldado. La cobardía o la traición de un solo hombre puede atraer el desastre sobre todo el ejército, (Obreros Evangélicos, pág. 88.) El secreto del éxito El secreto de nuestro éxito en la obra de Dios se hallará en el trabajo armonioso de nuestro pueblo. Debe haber acción concentrada. Todo miembro del cuerpo de Cristo debe desempeñar su parte en la causa de Dios, de acuerdo con la capacidad que Dios le ha dado. Debemos avanzar juntos para vencer obstrucciones y dificultades, hombro con hombro, y corazón con corazón. (Review and Herald, 2 de diciembre de 1890.) Si los cristianos actuaran de concierto, avanzando como un solo hombre, bajo la dirección de un solo Poder, para la realización de un solo propósito, conmoverían al mundo. (Testimonies, tomo 9, pág. 221.) 96 Los ángeles trabajan armoniosamente. Un orden perfecto caracteriza todos sus movimientos. Cuanto más de cerca podamos imitar la armonía y el orden de la hueste angelical, mayor será el éxito que coronará los esfuerzos de estos agentes celestiales en nuestro favor. Si no vemos necesidad de acción armoniosa, y somos desordenados, indisciplinados y desorganizados en nuestra conducta, los ángeles, que se hallan cuidadosamente organizados y se mueven en perfecto orden, no podrán trabajar por nosotros con éxito. Se apartan con pesar, porque no están autorizados a bendecir la confusión, la distracción, y la desorganización. Todos los que desean la cooperación de los mensajeros celestiales, deben trabajar al unísono con ellos. Los que tengan la unción de lo alto, estimularán en todos sus esfuerzos el orden, la disciplina y la unidad de acción, y entonces los ángeles de Dios podrán cooperar con ellos. Pero, estos mensajeros celestiales nunca darán su apoyo a la irregularidad, la desorganización y el desorden. (Testimonies, tomo 1, págs. 649, 650.) Una amonestación oportuna Se necesita trabajo sistemático; pero donde algunos de vosotros empleáis tanto tiempo en proyectar y planear, y preparamos para el trabajo, Satanás ocupa de antemano el campo con fábulas fascinadoras, y la atención de los hombres llega a estar absorbida en las decepciones del archiengañador. (Review and Herald, 13 de marzo de 1888.) ¡Cuánto se regocijaría Satanás si pudiese obtener éxito en sus esfuerzos de penetrar en este pueblo, y desorganizar la obra en un tiempo en que es esencial la organización cabal, y en que ésta será el mayor poder para preservarnos de los levantamientos espurios, y para refutar las pretensiones que no estén sostenidas por la Palabra de Dios!


Queremos sujetar las riendas de una manera pareja, para que no destruya 97 el sistema de organización y orden que ha sido levantado mediante labor prudente y cuidadosa. No se debe dejar libertad a los elementos desordenados que desean regir la obra en este tiempo. (Obreros Evangélicos, pág. 502.) 98 El Despertar El llamamiento Que el mensaje evangélico resuene por nuestras iglesias, llamándolas a una acción universal. Tengan los miembros de la iglesia una fe acrecentada, y contágiense de celo de sus aliados invisibles y celestiales, al tener noticias de sus recursos inagotables, y convencerse de la magnitud de la empresa en que están empeñados, y del poder de su Director. Los que se colocan bajo el control de Dios para ser guiados y dirigidos por él, captarán la marcha firme de los sucesos que él ordenó. Inspirados con el Espíritu de Aquel que dio su vida por la vida del mundo, no continuarán inactivos en la impotencia, señalando lo que no pueden hacer. Colocándose la armadura del cielo, avanzarán a la batalla deseosos de hacer cosas osadas en favor de Dios, sabiendo que la omnipotencia divina suplirá su necesidad. (Testimonies, tomo 7, pág. 14.) ¡Despertaos! La batalla prosigue. La verdad y el error se acercan a su final conflicto. Marchemos bajo la bandera ensangrentada del Príncipe Emmanuel, y luchemos la buena batalla de la fe, para lograr honores eternos; porque la verdad triunfará, y nosotros hemos de ser más que victoriosos por Aquel que nos amó. Las preciosas horas del tiempo de gracia están terminando. Asegurémonos la vida eterna, para que podamos glorificar a nuestro Padre celestial, y ser los medios para salvar a las almas por las cuales Cristo murió. (Review and Herald, 13 de marzo de 1888.) Las órdenes de marcha El duque de Wéllington asistía una vez a una reunión en la cual un grupo de cristianos discutía la posibilidad de éxito en el esfuerzo misionero entre los 99 paganos. Apelaron al duque para que dijese si, a su parecer, los tales esfuerzos obtendrían un éxito proporcionado al costo. El viejo soldado contestó: -Caballeros, ¿cuál es vuestra orden de marcha? El éxito no es una cuestión que os toque discutir. Si mal no entiendo, las órdenes que se os dan son éstas: "Id por todo el mundo; predicad el Evangelio a toda criatura." Caballeros, obedeced vuestras órdenes de marcha. (Obreros Evangélicos, pág. 120.) No hay tiempo que perder "Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy presuroso." (Sof. 1: 14.) Calcémonos las sandalias del Evangelio y estemos listos a cada momento para emprender el viaje. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 310.) Los miembros de la iglesia obedientes a la orden del Maestro, deben estar siempre listos para obrar. Dondequiera que encontremos un trabajo que hacer, cumplámoslo mirando constantemente a Jesús. . .si cada miembro de la iglesia fuese un misionero vivo, el Evangelio sería enunciado en poco tiempo en todo país, pueblo, nación y lengua. (Joyas de los Testimonios, tomo 3. págs. 299, 300.) Nos acercamos al fin de la historia de la tierra. Tenemos delante de nosotros una gran obra: la tarea final de dar el último mensaje de amonestación a un mundo pecaminoso. Hay hombres que serán tomados de detrás del arado, de la viña y de diversos otros tipos de trabajo, y enviados por el Señor para dar este mensaje al mundo. ( Testimonies, tomo 7, pág. 270.) Haced resonar la alarma por toda la longitud y anchura de la tierra. Decid a la gente que el día del Señor está cerca y se apresura grandemente. No quede nadie sin amonestación. Podríamos estar en lugar de las pobres almas que yerran. Podríamos haber sido colocados entre los bárbaros. De acuerdo 100 con la verdad que hemos recibido en mayor medida que los demás, somos deudores para impartírsela. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 375, 376.) Mis hermanos y hermanas, es demasiado tarde para dedicar vuestra tiempo y vuestra energía a servir al yo. Que el último día no os encuentre destituidos del tesoro celestial. Tratad de impulsar los triunfos de la cruz, tratad de iluminar a las almas, trabajad por la salvación de vuestros semejantes, y vuestra obra resistirá la prueba del fuego. (Testimonies, tomo 9, pág. 56.) Este mensaje debe ser dado con prontitud, renglón tras renglón, precepto tras precepto. Los hombres se verán pronto obligados a tomar decisiones importantes, y debemos cuidar de que tengan ocasión de comprender la verdad, de manera que puedan decidirse inteligentemente por el lado del bien. El Señor llama a su pueblo a trabajar y con fervor e inteligencia mientras se prolonga el tiempo de gracia. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 345.)


No tenemos tiempo que perder. El fin está cerca. El viajar de lugar en lugar para difundir la verdad quedará pronto rodeado de peligros a diestra y siniestra. Se pondrá todo obstáculo en el camino de los mensajeros del Señor, para que no puedan hacer lo que les es posible hacer ahora. Debemos mirar bien de frente nuestra obra y avanzar tan rápidamente como sea posible en una guerra agresiva. Por la luz que Dios me ha dado, sé que las potestades de las tinieblas están obrando con intensa energía desde abajo, y con paso furtivo Satanás está avanzando para sorprender a los que duermen ahora, como un lobo que se apodera de su presa. Tenemos amonestaciones que podemos dar ahora, una obra que podemos hacer ahora: pero pronto ello será más difícil de lo que podemos imaginarnos. Dios nos ayude a mantenernos donde brilla la luz, a obrar con nuestros ojos fijos en Jesús nuestro Caudillo, y a avanzar 101 paciente y perseverantemente hasta ganar la victoria. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 376.) Hay peligro en la demora. Esa alma a la cual debíais haber encontrado, esa alma a la cual debíais haberle abierto las Escrituras, pasa más allá de vuestro alcance. Satanás ha preparado una red para sus pies, y mañana podrá estar realizando los planes del archienemigo de Dios. ¿Por qué demorar un solo día? ¿Por qué no salir a trabajar en seguida? (Testimonies, tomo 6, pág. 443.) En toda época, los que siguieron a Cristo necesitaron vigilancia y fidelidad; pero ahora, estando en el mismo umbral del mundo eterno y teniendo las verdades que tenemos, tanta luz y una obra tan importante, debemos duplicar nuestra diligencia. Cada uno ha de obrar hasta lo sumo de su capacidad. Hermano mío, Vd. hace peligrar su salvación si retrocede ahora. Dios le pedirá cuenta si no hace el trabajo que le asignó. (Joyas de los Testimonios, tomo 21 pág. 161.) Preguntas importantes La eternidad se extiende ante nosotros. El telón está por levantarse. ¿Qué estamos pensando al aferrarnos egoístamente a nuestra comodidad mientras que en derredor nuestro hay almas que perecen? ¿Están nuestros corazones completamente endurecidos? ¿No podemos ver y comprender que nos incumbe hacer una obra en favor de nuestros semejantes? Hermanos y hermanas, ¿sois de aquellos que, teniendo ojos no ven, y teniendo oídos no oyen? ¿Será en vano que Dios os haya revelado su voluntad? ¿Será en vano que os haya dirigido amonestación tras amonestación con respecto a la proximidad del fin? 102 ¿Creéis las declaraciones de su Palabra tocante a las cosas que han de sobrevenir al mundo? ¿Creéis que los juicios de Dios están suspendidos sobre los habitantes de la tierra? En caso afirmativo, ¿cómo podéis quedar tranquilos, ociosos e indiferentes? (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 295.) El llamado a despertar La obra está terminando rápidamente, y por todas partes la maldad aumenta. Tenemos solamente un corto tiempo para trabajar. Despertémonos del sueño espiritual, y consagremos todo lo que tenemos y somos al Señor. Su Espíritu permanecerá con los verdaderos misioneros, dotándolos de poder para el servicio. (Southern Watchman, 9 de abril de 1903.) Despertad, hermanos y hermanas, despertad. No continuéis durmiendo. "¿Por qué estáis todo el día ociosos?" Jesús os llama diciendo: "Ve hoy a trabajar en mi viña." Todo el que haya recibido el Espíritu Santo lo manifestará; pues empleará todas sus facultades en el servicio más activo. Todos los que reciben en verdad a Cristo por la fe, trabajarán. Sienten una gran preocupación por las almas. Dios llama ahora a todo el que tenga un conocimiento de la verdad, a todo el que sea depositario de la sagrada verdad, a levantarse e impartir la luz del cielo a los demás. (Review and Herald, 6 de diciembre de 1893.) Despertaos, hermanos; por causa de vuestra propia alma, despertaos. Sin la gracia de Cristo no podéis hacer nada. Trabajad mientras podáis. (Southern Watchman. 17 de julio de 1906.) Si nuestros ojos fuesen abiertos y pudiéramos discernir la obra que efectúan los ángeles caídos con aquellos que se sienten tranquilos y seguros, no nos sentiríamos tan seguros. Los malos ángeles nos siguen en todo momento, (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 101.) 103 Dios invita a todos, tanto predicadores como laicos, a que se despierten. Todo el cielo está conmovido. Las escenas de la historia terrenal están llegando rápidamente al fin. Vivimos en medio de los peligros de los postreros días.


Mayores peligros nos esperan, y sin embargo, no estamos despiertos. La falta de actividad y fervor en la causa de Dios es espantosa. Este estupor mortal proviene de Satanás. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 88, 89.) ¿Qué diré para despertar al pueblo remanente de Dios? Me fue mostrado que nos esperan escenas espantosas; Satanás y sus ángeles oponen todas sus potestades al pueblo de Dios. Saben que si los hijos de Dios duermen un poco más, los tienen seguros, porque su destrucción es cierta. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 91.) En estas horas finales del tiempo de gracia concedido a los hijos de los hombres, cuando falta tan poco para que la suerte de cada alma sea decidida para siempre, el Señor del cielo y de la tierra espera que su iglesia se levante a obrar como nunca antes. Los que han sido libertados en Cristo por un conocimiento de la verdad preciosa, son considerados por el Señor Jesús como sus escogidos, favorecidos por sobre todos los demás en la tierra; y él espera de ellos que manifiesten las alabanzas de Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Las bendiciones tan liberalmente concedidas deben ser comunicadas a otros. La buena nueva de la salvación debe ir a toda nación, tribu, lengua y pueblo. (Profetas y Reyes, págs. 528, 529.) Ni uno entre cien de nosotros está haciendo algo más que estar ocupado en actividades mundanales y comunes, No estamos ni siquiera medio despiertos ante el valor de las almas por las cuales Cristo murió. (Testimonies, tomo 8, pág. 148.) Si los discípulos de Cristo comprendiesen su deber, habría mil heraldos del Evangelio a los gentiles 104 donde hoy hay uno. Y todos los que no pudieran dedicarse personalmente a la obra, la sostendrían con sus recursos, simpatías y oraciones. Y habría de seguro más ardiente trabajo por las almas en los países cristianos. (El Camino a Cristo, pág. 85.) Millares disfrutan de una gran luz y de preciosas oportunidades, pero no hacen nada con su influencia o su dinero para iluminar a los demás. Ni aun asumen la responsabilidad de conservar sus propias alas en el amor de Dios, para no llegar a ser una carga para la iglesia. Tales personas serían una carga y un embarazo en el cielo. Por causa de Cristo, por causa de la verdad, por causa de ellos mismos, los tales deben levantarse y hacer un trabajo diligente para la eternidad. (Review and Herald, 19 de marzo de 1837.) La iglesia de Cristo puede compararse adecuadamente a un ejército. La vida de cada soldado es una vida de trabajo, de durezas y de peligro. Por todas partes hay adversarios vigilantes, dirigidos por el príncipe de la potestad de las tinieblas, que nunca duerme y nunca abandona su puesto. Siempre que un cristiano se halle desprevenido, este poderoso adversario realiza un ataque repentino y violento. A menos que los miembros de la iglesia estén activos y vigilantes, serán vencidos por sus movimientos. ¿Qué acontecería si la mitad de los soldados que componen un ejército se hallaran holgando o estuvieran dormidos en el momento en que se les ordenara estar listos? El resultado sería derrota, cautiverio o muerte. Si alguien escapara de las manos del enemigo, ¿se lo consideraría con derecho al premio? No; rápidamente recibiría la sentencia de muerte. Y si la iglesia de Cristo se hallara en una actitud de descuido e incredulidad, estarían implicadas consecuencias mucho más importantes. Un ejército de soldados cristianos que duermen -¿qué cosa podría ser más terrible?- ¿Qué progreso podría hacerse 105 contra el mundo, que está bajo el control del príncipe de las tinieblas? Los que permanecen a la retaguardia en forma indiferente en los días de la batalla, como si no tuvieran interés y no sintieran responsabilidad alguna en la pelea, harían mejor en cambiar su conducta o en abandonar las filas de inmediato. (Testimonies, tomo 5, pág. 394.) Debe haber acción Vi que los hijos de Dios aguardaban a que sucediese algún cambio, y se apoderase de ellos algún poder competente. Pero sufrirán una desilusión, porque están equivocados. Deben actuar; deben echar mano del trabajo y clamar fervorosamente a Dios para obtener un conocimiento verdadero de sí mismos. Las escenas que se están desarrollando delante de nosotros son de suficiente magnitud como para hacernos despertar y grabar la verdad en el corazón de todos los que quieran escuchar. La mies de la tierra está casi madura. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 89.) Todo el universo pide a los que conocen la verdad que se consagren sin reservas a proclamar la verdad tal cual les ha sido manifestada en el mensaje del tercer ángel. Lo que olmos y vemos nos llama a cumplir nuestro deber. La actividad de los agentes de Satanás invita a cada cristiano a ocupar su puesto. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 294.) El mensaje de la pronta venida de Cristo ha de ser dado a todas las naciones de la tierra. Se requiere un esfuerzo vigilante e incansable para vencer las fuerzas del enemigo. Nuestra parte no consiste en quedarnos sentados llorando


y retorciéndonos las manos, sino en levantarnos y trabajar para este tiempo y la eternidad. (Southern Watchman, 29 de mayo de 1902.) Nadie piense que se halla en libertad para cruzarse de brazos y no hacer nada. El que alguien pueda salvarse en la indolencia e inactividad es completamente 106 imposible. Pensad en lo que hizo Jesús durante su ministerio terrenal. ¡Cuán fervorosos, cuán incansables eran sus esfuerzos! No permitió que nada lo desviara de la obra que le fue encomendada. ¿Estamos siguiendo sus pasos? (El Colportor Evangélico, pág. 85.) Los agentes divinos y humanos están combinados en la obra de salvar almas, Dios ha hecho su parte, y se necesita ahora actividad cristiana. Dios pide que se despliegue tal actividad. El espera que su pueblo desempeñe una parte en la presentación de la luz de la verdad a todas las naciones. ¿Quién entrará en sociedad con el Señor Jesucristo? (Review and Herald, 10 de marzo de 1887.) La iglesia debe ser una iglesia activa si quiere ser una iglesia viva. No debe contentarse meramente con mantener sus posiciones contra las fuerzas opositoras del pecado y el error, ni debe estar contenta de avanzar a paso lento sino que debe llevar el yugo de Cristo, y mantenerse al paso de su líder, ganando nuevos reclutas a lo largo del camino. (Review and Herald, 4 de agosto de 1891.) Tenemos sólo un breve tiempo para apresurar la guerra; entonces vendrá Cristo, y esta escena de rebelión terminará. Entonces ya habremos realizado Vuestros últimos esfuerzos para trabajar junto con Cristo en el avance de su reino. Algunos que han estado en el frente de batalla, resistiendo celosamente las arremetidas del mal, caen en el puesto del deber; otros miran con pesar los héroes caídos, pero no tienen tiempo de cesar en la obra. Deben estrechar las filas, tomar la bandera de las manos paralizadas por la muerte, y con renovada energía vindicar la verdad y el honor de Cristo. Como nunca antes, debe ofrecerse resistencia contra el pecado, contra los poderes de las tinieblas. El tiempo demanda actividad enérgica y decidida de parte de los que creen en la verdad presente. Ellos deben enseñar la verdad tanto 107 por precepto como por ejemplo. (Review and Herald 25 de octubre de 1881.) El Señor llama a los adventistas del séptimo día, en todo lugar para que se consagren enteramente a él, haciendo todo lo que esté a su alcance para su obra, según las circunstancias en que se encuentren. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 350, 351.) La ociosidad y la religión no pueden andar juntas; y la causa de nuestra gran deficiencia en la vida y en la experiencia cristiana es la inactividad en la obra de Dios. Los músculos de nuestro cuerpo se debilitarán si no se mantienen en ejercicio y así ocurre con la naturaleza. espiritual. Si queréis ser fuertes, debéis ejercitar vuestras facultades. (Review and Herald, 13 de marzo de 1888.) Hemos de ser obreros diligentes; un hombre ocioso es una criatura miserable. ¿Pero qué excusa puede ofrecerse por la holgazanería en la gran obra que Cristo dio su vida para realizar? Las facultades espirituales dejan de existir si no se las ejercita, y es el designio satánico que ellas perezcan. Todo el cielo se halla activamente empeñado en la obra de preparar a un pueblo para la segunda venida de Cristo a nuestro mundo y "coadjutores somos de Dios". El, fin de todas las cosas es inminente. Ahora es la oportunidad de trabajar. (Review and Herald, 24 de enero de 1893.) Se necesitan misioneros de corazón. Los esfuerzos espasmódicos harán poco bien. Debemos llamar la atención [de la gente]. Debemos ser sumamente diligentes. (Testimonies, tomo 9, pág. 425.) Hay entre nosotros quienes, si tomasen tiempo para considerarlo, mirarían su posición indolente como un descuido pecaminoso de los talentos que Dios les ha dado. (Joyas de los Testimonios. tomo 3, pág. 59.) ¿Cuál es nuestra posición en el mundo? Estamos en el tiempo de espera. Pero, este período no ha de 108 usarse en una devoción abstracta. El esperar, velar, y ejercer una vigilancia activa han de combinarse. Nuestra vida no debe consistir toda en agitación, acción de fomento y planeo de las cosas del mundo, con descuido de la piedad personal y el servicio que Dios exige. Al par que no debemos ser perezosos en los negocios, hemos de ser fervientes en espíritu, sirviendo al Señor. La lámpara del alma debe ser acondicionada y debemos tener el aceite de la gracia en los recipientes de nuestras lámparas. Debe usarse de toda precaución para prevenir la decadencia espiritual, no sea que el día del Señor nos sobrecoja como ladrón. (Testimonies, tomo 5, pág. 276 ) Vivimos en una era en que no ha de haber ociosidad espiritual. Toda alma ha de ser cargada con la corriente de vida celestial. (Testimonies, tomo 8, pág. 169.) Llenad esta vida con todas las obras buenas que os sea posible hacer. (Joyas de los Testimonios, tomo 29 pág. 190.) Jesús quiere que todos los que profesan su nombre lleguen a ser obreros fervientes. Es necesario que todo miembro individual edifique sobre la roca que es Cristo Jesús. Se está levantando una tormenta que sacudirá y probará el


fundamento espiritual de cada uno hasta el máximo. Por lo tanto evitad las capas de arena. Cavad hasta la roca. Cavad profundamente; poned un fundamento seguro. Edificad, ¡oh, edificad para la eternidad! Edificad con lágrimas, con oraciones fervorosas. Que cada uno ce vosotros, de ahora en más, haga su vida hermosa por las buenas obras. Los Calebs son los hombres que más se necesitan en estos últimos días. (Testimonies, tomo 5, págs. 129, 130.) La medición divina Hay una medición del carácter que se está realizando constantemente. Los ángeles de Dios están estimando vuestro valor moral, cerciorándose de vuestras 109 necesidades, y presentando vuestro caso ante Dios. (Review and Herald, 2 de abril de 1889.) Se nos hará individualmente responsables si hacemos una jota menos de lo que podríamos efectuar con nuestra capacidad. El Señor mide con exactitud toda posibilidad de servicio. Hemos de dar cuenta tanto de las facultades no empleadas como de las que se aprovechan. Dios nos tiene por responsables de todo lo que llegaríamos a ser por medio del uso debido de nuestros talentos. Seremos juzgados de acuerdo con lo que debiéramos haber hecho, pero no efectuamos, por no haber usado nuestras facultades para glorificar a Dios. Aun cuando no perdamos nuestra alma, en la eternidad nos daremos cuenta del resultado de los talentos que dejamos sin usar. Habrá una pérdida eterna por todo el conocimiento y la habilidad que podríamos haber obtenido y no obtuvimos. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 330, 331.) Lo que podría haber sido Si cada soldado de Cristo hubiese cumplido su deber, si cada centinela puesto sobre los muros de Sión hubiese tocado la trompeta, el mundo habría oído el mensaje de amonestación. Mas la obra ha sufrido años de atraso. Entretanto que los hombres dormían, Satanás se nos ha adelantado. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 297.) Pongamos mano a la obra asignada, y proclamemos el mensaje que debe hacer comprender a hombres y mujeres el peligro en que están. Si cada adventista del séptimo día hubiese cumplido su parte, el número de creyentes sería ahora mucho mayor. En todas las ciudades de América habría personas a quienes el mensaje hubiese inducido a obedecer la ley de Dios. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 293.) Si el propósito de Dios de dar al mundo el mensaje de misericordia hubiese sido llevado a cabo por 110 su pueblo, Cristo habría venido ya a la tierra, y los santos habrían recibido su bienvenida en la ciudad de Dios. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 72.) El registro celestial El mundo necesita misioneros, misioneros locales consagrados, y nadie será registrado en los libros del cielo como cristiano si no tiene un espíritu misionero. (Review and Herald, 23 de agosto de 1892.) Si los miembros de la iglesia no emprenden individualmente esta obra, demuestran que no tienen relación viva con Dios. Su nombre está registrado como el de siervos perezosos. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 163.) En todo movimiento religioso hay quienes, si bien no pueden negar que la causa es de Dios, se mantienen apartados y se niegan a hacer esfuerzo alguno para ayudar. Convendría a los tales recordar lo anotado en el cielo, en el libro donde no hay omisiones ni errores, y por el cual seremos juzgados. Allí se registra toda oportunidad de servir a Dios que no se aprovechó: y allí también se recuerda para siempre todo acto de fe y amor. (Profetas y Reyes, pág. 472.) En la mañana del 23 de octubre de 1879, a eso de las dos, el Espíritu del Señor descansó sobre mí, y contemplé escenas del juicio venidero. . . Diez mil veces diez millares estaban congregados delante de un gran trono, sobre el cual estaba sentado un personaje de majestuosa apariencia. Delante de él había varios libros y sobre las tapas de cada uno de ellos estaba escrito en letras de oro semejantes a llamas de fuego: "El libro mayor del cielo". Uno de estos libros, que contenía los nombres de los que aseveran creer en la verdad, fue abierto entonces. Inmediatamente perdí de vista los incontables millones que rodeaban el trono y mi atención se dedicó únicamente a los que profesan ser hijos de la luz y la verdad. . . . 111 Se abrió otro libro en el cual estaban anotados los pecados de los que profesan la verdad. Bajo el encabezamiento del egoísmo venían todos los demás pecados. . . . Una clase de personas estaba anotada por haber estorbado la siembra. A medida que el ojo escrutador del juez descansaba sobre ellos, se les revelaban distintamente sus pecados y negligencia. Con labios pálidos y temblorosos reconocían que habían traicionado su santo cometido. Habían recibido advertencias y privilegios, pero no los habían escuchado ni aprovechado. Podían ver ahora que habían presumido demasiado de la misericordia de Dios. En verdad, no tenían que hacer confesiones como las de los viles,


bajos y corrompidos; pero, como la higuera, eran malditos porque no llevaron frutos, porque no aprovecharon los talentos que se les habían confiado. Esta clase había hecho de su yo algo supremo, y había trabajado solamente en favor de sus intereses egoístas. No eran ricos para con Dios ni habían respondido a sus derechos sobre ellos. Aunque profesaban ser siervos de Cristo, no le llevaron almas. Si la causa de Dios hubiese dependido de sus esfuerzos, habría languidecido; porque no solamente retenían los recursos que Dios les había prestado, sino que se retenían a sí mismos. . . . Habían dejado que otros hiciesen la obra de la viña del Señor y llevasen las más pesadas responsabilidades, mientras que ellos servían egoístamente sus propios intereses temporales. . . . El juez dijo: "Todos serán justificados por su fe y juzgados por sus obras." ¡Cuán vívidamente aparecía entonces su negligencia y cuán prudente el arreglo de Dios al dar a cada uno una obra que hacer para promover la causa y salvar a sus semejantes! Cada uno debía manifestar una fe viva entre su familia y su vecindario, revelando bondad hacia los pobres, simpatía hacia los afligidos, dedicándose a la obra misionera y ayudando a la causa de Dios con sus 112 recursos. Pero, como en el caso de Meroz, la maldición de Dios descansaba sobre ellos por lo que no habían hecho. Habían amado el trabajo que les producía el mayor provecho en esta vida y frente a sus nombres, en el libro mayor dedicado a las buenas obras, había un lamentable espacio en blanco. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 520522.) Se exige más de nosotros que de nuestros padres Resplandece sobre nosotros una luz mayor que la que iluminó a nuestros padres. No podamos ser aceptados ni honrados por Dios prestando el mismo servicio o haciendo las mismas obras que nuestros padres. Para ser aceptados y bendecidos por Dios, como lo fueron ellos, debemos imitar su fidelidad y celo, aprovechar nuestra luz como ellos aprovecharon la suya, y obrar como ellos habrían obrado si hubiesen vivido en nuestros días. Debemos andar en la luz que resplandece sobre nosotros. De otra manera esa luz se trocará en tinieblas. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 90, 91.) Una exhortación a la iglesia perezosa Es un misterio que no haya cientos de personas trabajando donde ahora hay sólo una. El universo celestial está pasmado de la apatía, la frialdad y la indiferencia de los que profesan ser hijos e hijas de Dios. En la verdad hay un poder vivo. (Testimonies, tomo 9, pág. 42.) Nunca podremos ser salvados en la indolencia y la inactividad. Una persona verdaderamente convertida no puede vivir una vida inútil y estéril. No es posible que vayamos al garete y lleguemos al cielo. Ningún holgazán puede entrar allí. Los que rehusan cooperar con Dios en la tierra, no cooperarían con él en el cielo. No sería seguro llevarlos al cielo. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 256.) 113 Todo el cielo está mirando con intenso interés a la iglesia, para ver lo que sus miembros individuales están haciendo para iluminar a los que se hallan en tinieblas. (Review and Herald, 27 de febrero de 1894.) Debéis considerar solemnemente que estáis tratando con el gran Dios, y recordar siempre que él no es un niño para jugar con él. No podéis ocuparos en su servicio a voluntad, y abandonarlo cuando os plazca. (Testimonies, tomo 2, pág. 221.) Las inteligencias divinas han estado aguardando para cooperar con los agentes humanos, pero no hemos discernido su presencia. (Testimonies, tomo 6, pág. 297.) Los ángeles del cielo han esperado por mucho tiempo la colaboración de los agentes humanos -de los miembros de la iglesia- en la gran obra que debe hacerse. Ellos os están esperando. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 308.) Muchos, muchos están aproximándose al día de Dios sin hacer nada, rehusando las responsabilidades, y como resultado son enanos espirituales. En lo que concierne a la obra de Dios, las páginas de la historia de su vida presentan un registro doloroso. Son árboles en el jardín de Dios, pero sólo son una molestia en el terreno, y oscurecen con sus copas improductivas el terreno que árboles fructíferos podrían haber ocupado. (Review and Herald, 22 de mayo de 1888.) Hay peligro para los que hacen poco o nada para Cristo. La gracia de Dios no permanecerá largo tiempo en el alma de aquel que, teniendo grandes privilegios y oportunidades, permanece en silencio. (Review and Herald, 22 de agosto de 1899.) No hay tiempo para dormir ahora; no hay tiempo para inútiles lamentos. El que se aventura a dormitar ahora perderá preciosas oportunidades de hacer el bien. Se nos otorga el bendito privilegio de 114 juntar gavillas en la gran siega; y toda alma salvada será una estrella adicional en la corona de Jesús. nuestro adorable Redentor. ¿Quién se muestra


ansioso de deponer la armadura cuando perseverando con la batalla un poco más logrará nuevas victorias y obtendrá nuevos trofeos para la eternidad? (Review and Herald, 25 de octubre de 1881.) Los mensajeros celestiales están haciendo su obra: ¿pero qué estamos haciendo nosotros? Hermanos y hermanas, Dios os pide que redimáis el tiempo. Acercaos a Dios. Desarrollad el don que hay en vosotros. Que aquellos que hayan tenido la oportunidad de familiarizarse con las razones de nuestra fe, usen ahora este conocimiento con algún propósito. (Historical Sketches, pág. 288.) ¿Cómo podéis vosotros, que repetís la oración del Padrenuestro: "Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra", sentaros cómodamente en vuestros hogares sin ayudar a conducir la antorcha de la verdad a otros? ¿Cómo podéis levantar vuestras manos delante de Dios y pedir sus bendiciones sobre vosotros y vuestras familias, cuando estáis haciendo tan poco para ayudar a otros? (Historical Sketches, pág. 288.) Hay entre nosotros quienes, si tomasen tiempo para considerarlo, mirarían su posición indolente como un descuido pecaminoso de los talentos que Dios les ha dado. Hermanos y hermanas, vuestro Redentor y todos los santos ángeles se entristecen por la dureza de vuestro corazón. Cristo dio su vida para salvar almas, y, sin embargo, vosotros que habéis conocido su amor hacéis muy poco esfuerzo para impartir las bendiciones de su gracia a aquellos por quienes él murió. Semejante indiferencia y negligencia del deber asombra a los ángeles. En el juicio tendréis que encontramos con las almas a quienes descuidasteis. En aquel gran día, os sentiréis convencidos y condenados. El Señor os induzca ahora a arrepentiros, 115 y perdone él a su pueblo por haber descuidado la obra que él le encomendó hacer en su viña. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 59.) Qué podemos decir al miembro de la iglesia perezoso para hacerle sentir la necesidad de desenterrar su talento y darlo a los banqueros? No habrá ociosos ni perezosos en el reino de los cielos. ¡Dios quiera presentir este asunto en toda su importancia a las iglesias dormidas! ¡Ojalá que Sión se levante y se vista sus ropas de gala! ¡Ojalá resplandezca! (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 67.) Hay una obra que debe ser hecha en favor de los que no conocen la verdad, precisamente la misma obra que fue hecha por vosotros cuando estabais en tinieblas. Es demasiado tarde para dormir, demasiado tarde para ser un indolente inactivo. El dueño de casa ha dado a cada uno una tarea. Avancemos; no retrocedamos. Necesitamos convertirnos de nuevo diariamente. Necesitamos que el amor de Jesús lata en nuestros corazones, para que seamos instrumentos en la salvación de muchas almas. (Review and Herald, 10 de junio de 1880.) El Señor Jesús exige que cada alma que pretenda ser un hijo o una hija de Dios, no solamente se aparte de toda iniquidad, sino que sea prolífica en actos de caridad, de abnegación y humildad. El Señor ha presentado la forma en que se cumple una determinada ley que rige los pensamientos y la acción, y que debe ser una amonestación para nosotros con respecto a nuestro trabajo. Dice él: "Porque a cualquiera que tuviere, le será dado; y a cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado". Los que no aprovechan sus oportunidades, los que no ejercitan la gracia que Dios les da, tienen menos inclinación a hacerlo, y finalmente, sumidos en un sueño letárgico, pierden aquello que una vez poseyeron. No hacen ninguna provisión para un futuro de necesidad mediante la obtención de una gran 116 experiencia y un conocimiento acrecentado de las cosas divinas. de manera que cuando venga sobre ellos la prueba y la tentación, puedan resistir. Cuando viene la persecución o la tentación, esta clase de hermanos pierde el ánimo y la fe, y son derribados. porque no vieron la necesidad de echar un sólido fundamento. Ellos no soldaron sus almas a la Roca eterna. (Review and Herald, 27 de marzo de 1894.) ¡Cuán terrible será en aquel gran día final encontrar que aquellos con los cuales nos hemos asociado familiarmente son separados para siempre de nosotros; ver a los miembros de nuestras familias, tal vez a nuestros propios hijos perdidos; ver a aquellos que han visitado nuestros hogares, y comido en nuestra mesa, entre los réprobos. Entonces nos haremos esta pregunta: ¿Se debió a mi impaciencia, a mi disposición poco cristiana; fue por causa de que el yo no estaba dominado, por lo que la religión de Cristo llegó a ser desabrida para ellos? El mundo será amonestado sobre la pronta venida del Señor. Tenemos sólo poco tiempo para trabajar, Han pasado a la eternidad años que debían haber sido aprovechados en buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y en difundir la luz. Dios llama ahora a sus hijos que tienen gran luz y están establecidos en la verdad, a quienes se ha dedicado mucho trabajo a obrar en su propio favor y en favor de otros como nunca antes lo han hecho. Haced uso de toda capacidad; ejercitad toda facultad, todo talento que os haya sido confiado; usad toda la luz que Dios os ha dado para hacer bien a otros. No tratéis de haceros predicadores, sino haceos más bien ministros para Dios. (Southern Watchman, 20 de junio de 1905.) Ilustraciones vigorosas


El amor divino ha sido conmovido hasta sus profundidades insondables por causa de los hombres, y 117 los ángeles se maravillan al contemplar una gratitud meramente superficial en los objetos de un amor tan grande. Los ángeles se maravillan al ver el aprecio superficial que tienen los hombres por el amor de Dios. El cielo se indigna al ver la negligencia manifestada en cuanto a las almas de los hombres. ¿Que. remos saber cómo lo considera Cristo? ¿Cuáles serían los sentimientos de un padre y una madre si supiesen que su hijo, perdido en el frío y la nieve, habla sido pasado de lado y que lo dejaron perecer aquellos que podían haberlo salvado? ¿No estarían terriblemente agraviados, indignadísimos? ¿No denunciarían a aquellos homicidas con una ira tan ardiente como sus lágrimas, tan intensa como su amor? Los sufrimientos de cada hombre son los sufrimientos del Hijo de Dios, y los que no extienden una mano auxiliadora a sus semejantes que perecen, provocan su justa ira. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 753.) He leído acerca de un hombre que, viajando en un día invernal por sobre una capa de nieve profunda que se había acumulado, negó a entumecerse por el frío, el cual estaba quitándole casi imperceptiblemente sus facultades vitales. Cuando estaba a punto de perecer congelado, y dispuesto a abandonar la lucha por la vida, escuchó los lamentos de un hermano que también viajaba, que se estaba muriendo de frío, tal como le acontecía a él. Se despertó en él el deseo de rescatarlo. Comenzó a frotar los helados miembros de aquel hombre infortunado, y, después de considerable esfuerzo, consiguió que se mantuviera en pie; pero como no podía permanecer de pie, lo tuvo con simpatía en sus brazos al recorrer el camino que él pensó que no lograría hacer solo. Y cuando hubo conducido a su hermano viajero hasta un lugar de seguridad, se le hizo clara la verdad de que al salvar a su semejante se había salvado también a sí mismo. Sus fervientes esfuerzos por salvar a otra 118 persona aceleraron el ritmo de la sangre que estaba congelándose en sus propias venas, y crearon un calor saludable en las extremidades del cuerpo. Estas lecciones deben ser inculcadas con fuerza en los creyentes jóvenes continuamente, no sólo por precepto, sino también por ejemplo, para que en su experiencia cristiana puedan alcanzar resultados similares. (Testimonies, tomo 4, págs. 319, 320.) No debéis encerraros en vosotros mismos, y contentaros con haber sido bendecidos con el conocimiento de la verdad. ¿Quién os trajo la verdad a vosotros? ¿Quién os mostró la luz de la Palabra de Dios? Dios no os ha encomendado su luz para que la coloquéis bajo un almud. He leído acerca de una expedición enviada para rescatar a Sir John Franklin. Hombres valientes dejaron sus hogares, y fueron de aquí para allá en los mares del norte. sufriendo privaciones, hambre, frío y angustias. ¿Y todo esto con qué propósito? Meramente para conquistar el honor de haber descubierto los cadáveres de los exploradores, o, si fuera posible, para rescatar a una parte del grupo de una muerte terrible que con toda seguridad iba a ser su suerte, a menos que la ayuda les alcanzara a tiempo. Si podían salvar aunque fuera a un hombre de perecer, considerarían bien pagados sus sufrimientos. Esto se hizo a costa del sacrificio de toda su comodidad y felicidad. Pensad en esto, y considerad cuán poco estamos dispuestos a sacrificar por la salvación de las preciosas almas que nos rodean. No se exige de nosotros que salgamos de nuestro hogar en un viaje largo y tedioso, para salvar la vida de un mortal que perece. A nuestras propias puertas, por doquiera, en todo nuestro derredor, hay almas que salvar, almas que perecen -hombres y mujeres que mueren sin esperanza, sin Dios-, y sin embargo no sentimos preocupación, y virtualmente decimos por nuestras acciones, si no con palabras: "¿Soy yo guarda de mi hermano?" Estos hombres que perdieron 119su vida para tratar de salvar la de otros son elogiados por el mundo como héroes y mártires. ¿Cómo deberíamos sentirnos nosotros que tenemos la perspectiva de la vida eterna delante de nosotros, si no hiciéramos los pequeños sacrificios que Dios nos exige por la salvación de las almas de los hombres? (Review and Herald, 14 de agosto de 1888.) En cierto pueblo de la Nueva Inglaterra se estaba cavando un pozo. Cuando el trabajo estaba casi terminado, la tierra se desmoronó y sepultó a un hombre que quedaba todavía en el fondo. inmediatamente cundió la alarma, y mecánicos, agricultores, comerciantes, abogados, todos acudieron jadeantes a rescatarlo. Manos voluntarias y ávidas por ayudar trajeron sogas, escaleras, azadas y palas. "¡Salvadlo, oh, salvadlo!" era el clamor general. Los hombres trabajaron con energía desesperada, hasta que sus frentes estuvieron bañadas en sudor y sus brazos temblaban por el esfuerzo. Al fin se pudo hacer penetrar un caño, por el cual gritaron al hombre que contestara si vivía todavía. Llegó la respuesta. "Vivo, pero apresuraos. Es algo terrible estar aquí." Con un clamor de alegría renovaron sus esfuerzos, y por fin llegaron hasta él. La algazara que se elevó entonces parecía llegar hasta los mismos cielos. "¡Salvado! ¡Salvado!" era el clamor que repercutía por toda la calle del pueblo. ¿Era demostrar demasiado celo e interés, demasiado entusiasmo, para salvar a un hombre? Por supuesto que no; pero, ¿qué es la pérdida de la vida temporal en comparación con la pérdida de un alma? Si el peligro de que se pierda una vida despierta en los corazones humanos tan intenso sentimiento, ¿no debiera la pérdida de un alma despertar una solicitud aún más profunda en los hombres que aseveran percatarse del peligro que corren los que están separados de Cristo? ¿No mostrarán los siervos de Dios en cuanto a trabajar por la salvación de las almas 120 un celo tan grande como el que se manifestó por la vida de aquel hombre sepultado en un pozo? (Obreros


Evangélicos, págs. 311 32.) Profesión y expresión Toda verdad importante recibida en el corazón debe hallar expresión en la vida. Es en proporción a la medida que se recibe del amor de Cristo como los hombres desean proclamar su poder a otros; y el mismo acto de proclamarlo profundiza e intensifica el valor que tiene para nuestras propias almas. (Review and Herald, 19 de febrero de 1889.) Nuestra fe debe ser prolífica en buenas obras, por que la fe sin obras es muerta. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 487.) Todos los que reciben el mensaje del Evangelio en su corazón anhelarán proclamarlo. El amor de Cristo ha de expresarse. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 116.) Hemos de alabar a Dios mediante un. servicio tangible, haciendo todo lo que podamos para aumentar la gloria de su nombre. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 275.) En este tiempo, nuestra fe no debe limitarse a un simple asentimiento, a una simple adhesión al mensaje del tercer ángel. Necesitamos el aceite de la gracia de Cristo para alimentar nuestras lámparas, hacer brillar la luz de la vida e indicar el camino a los que están en tinieblas. (Joyas de los Testimonios, tomo 31 pág. 356.) Vuestra fuerza y bendiciones espirituales estarán en proporción con el trabajo de amor y las buenas obras que realicéis. (Testimonies, tomo 3, pág. 526.) Mucho más podría hacerse por Cristo si todos los que tienen la luz de la verdad la practicaran. (Testimonies, tomo 9. pág. 40.) Se me mostró que como pueblo somos deficientes. Nuestras obras no están de acuerdo con nuestra fe.121 Nuestra fe testifica que estamos viviendo bajo la proclamación del más solemne e importante mensaje que se haya dado jamás a los mortales. Sin embargo, con plena conciencia de este hecho, nuestros esfuerzos, nuestro celo, nuestro espíritu de abnegación no se comparan con el carácter de la obra. Debemos levantarnos de entre los muertos, y Cristo nos dará vida. (Testimonies, tomo 2, pág. 114.) Salid con fe, y proclamad la verdad como si la creyerais. Que aquellos por los cuales trabajáis vean que para vosotros es en verdad una realidad viviente (Testimonies, tomo 9, pág. 42.) El argumento más poderoso en favor del cristianismo es una vida semejante a la de Cristo. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 290.) Hay muchos que profesan el nombre de Cristo cuyos corazones no se empeñan en su servicio. Sencillamente hacen profesión de piedad, pero por este mismo hecho han ampliado su condenación y han llegado a ser agentes satánicos más engañosos y que alcanzan más éxito en la ruina de las almas. (Review and Herald, 21 de marzo de 1888.) Los que aguardan al Señor, purifican sus almas obedeciendo la verdad. Con la vigilancia, combinan el trabajo ferviente. Por cuanto saben que el Señor está a las puertas, su celo se vivifica tara cooperar con los seres divinos en trabajar para la salvación de las almas. Estos son los siervos fieles y prudentes que dan a la familia del Señor "a tiempo . . . su ración". Declaran la verdad que tiene aplicación especial a su tiempo. Como Enoc, Noé, Abrahán y Moisés declararon cada uno la verdad para su tiempo; así también los siervos de Cristo dan ahora la amonestación especial para su generación. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 573.) Nuestra situación delante de Dios depende, no de la cantidad de luz que hemos recibido, sino del empleo que damos a lo que tenemos. Así, aun los 122 paganos que eligen lo recto en la medida en que lo pueden distinguir, están en una condición más favorable que aquellos que tienen gran luz y profesan servir a Dios, pero desprecian la luz y por su vida diaria contradicen su profesión. (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 200, 201.) Todo cristiano tiene la oportunidad no sólo de esperar, sino de apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo. Si todos los que profesan el nombre de Cristo llevaran fruto para su gloria, cuán prontamente se sembraría en todo el mundo la semilla del Evangelio. Rápidamente maduraría la gran cosecha final, y Cristo vendría para recoger el precioso grano. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 60.) Los cristianos deben despertarse, y asumir sus deberes descuidados; pues la Salvación de sus propias almas depende de sus esfuerzos individuales. (Review and Herald, 23 de agosto de 1881.) El verdadero culto consiste en trabajar junto con Cristo. Las oraciones, la exhortación y la plática son frutos baratos, que frecuentemente se hallan relacionados; pero los frutos que se manifiestan en buenas obras, en cuidar al


necesitado, al huérfano, a la viuda, son frutos genuinos, y crecen naturalmente en un árbol bueno. (Review and Herald, 16 de agosto de 1881.) Que los miembros individuales de la iglesia asuman la obra que les fuera señalada de difundir y recibir la luz. Nadie puede excusarse de ser un hombre ocioso en la viña del Señor. (Review and Herald, 19 de febrero de 1889.) La acción es el fruto que Cristo exige que llevemos: hacer actos de benevolencia, hablar palabras bondadosas, y manifestar tierna consideración para con los pobres, necesitados y afligidos. (Review and Herald, 16 de agosto de 1881.) La mujer samaritano que hablaba con Jesús junto al pozo de Jacob, apenas encontró al Salvador, fue a 123 buscar a otros para llevarlos a Jesús Así dio pruebas de ser más verdadera misionera que los mismos discípulos de Jesús. Estos no velan en Samaria nada que indicara que fuese un campo lleno de esperanzas. Sus pensamientos se fijaban más bien en una gran obra para lo por venir. No echaban de ver que en torno suyo habla una cosecha que recoger. Pero por medio de la mujer a quien despreciaban, toda tina ciudad fue atraída para oír a Jesús. Así es como llevó ella en un momento la luz a sus vecinos. Esta mujer representa lo que puede hacer la fe práctica en Cristo. (El Ministerio de Curación. pág. 95.) Los adventistas del séptimo día están realizando progresos, duplicando su número, estableciendo misiones, y desplegando la bandera de la verdad en los lugares tenebrosos de la tierra; sin embargo la obra avanza mucho más lentamente de lo que Dios quisiera. ¿Por qué? Los miembros de la iglesia no están despiertos individualmente para empeñar los más fervientes esfuerzos de que son capaces, y todos los ramos de la obra se hallan estorbados por la falta de piedad fervorosa, y de trabajadores consagrados, humildes, y temerosos de Dios. ¿Dónde están los soldados de la cruz de Cristo? Prepárense para la batalla contra el error los que temen a Dios, los honrados, los sinceros, los que miran firmemente la gloria de Dios. Hay demasiados corazones desfallecientes y cobardes en esta hora de conflicto espiritual. ¡Ojalá que de la debilidad se conviertan a la fortaleza, aumenten su valentía en la lucha, y pongan en fuga las huestes del enemigo! (Historical Sketches, pág. 290.) Es un principio universal que cuandoquiera que uno se niegue a usar las facultades que Dios le da, éstas decaen y mueren. La verdad que no se vive, que no se imparte, pierde su poder vivificante, su virtud sanadora. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 168.) 124 Nada fortalecerá tanto vuestra piedad como trabajar para hacer progresar la causa que profesáis amar, en lugar de trabarla. (Testimonies, tomo 4, pág. 236.) Los que se esfuerzan en mantener una vida cristiana aceptando pasivamente las bendiciones que vienen por la gracia, sin hacer nada por Cristo, procuran simplemente vivir comiendo sin trabajar. Pero el resultado de esto, tanto en el mundo espiritual como en el temporal, es siempre degeneración y decadencia. (El Camino a Cristo, ed. 1952, pág. 84.) El peligro que entra a la actividad misionera No olvidemos que a medida que aumenta la actividad, y tenemos éxito en realizar la tarea que debe ser hecha, hay peligro de que confiemos en los planes y los métodos humanos. Hay una tendencia a orar menos y a tener menos fe. Nos veremos en peligro de perder nuestro sentido de dependencia de Dios, quien es el único que puede hacer que nuestra obra tenga éxito; pero aun cuando ésta es la tendencia, nadie piense que el instrumento humano ha de hacer menos. No, no ha de hacer menos, sino que ha de trabajar más, aceptando el don divino del Espíritu Santo. (Review and Herald, 4 de julio de 1893.) Vendrán tiempos en que la iglesia será conmovida por el poder divino, Y el resultado de ello será una ferviente actividad; pues el poder vivificador del Espíritu Santo inspirará a sus miembros a salir y buscar a las almas para Cristo. Pero cuando se manifieste esta actividad, los más fervorosos obreros se hallarán seguros solamente si dependen de Dios por medio de la oración perseverante. Necesitan hacer fervientes súplicas para que por la gracia de Cristo puedan ser librados de enorgullecerse de su trabajo, o de convertir su actividad en un salvador. Deben mirar constantemente a Jesús, para que puedan 125 darse cuenta de que es su poder el que realiza la obra, y así puedan adjudicar toda la gloria a Dios. Se exigirá de nosotros que realicemos esfuerzos más decididos para extender la obra de Dios, y la oración a nuestro Padre celestial será más esencial. Será necesario empeñarse en la oración en la cámara secreta, en el círculo familiar y en la iglesia (Review and Herald, 4 de julio de 1893.) En la estima de los rabinos, era la suma de la religión estar siempre en un bullicio de actividad. Ellos querían manifestar su piedad superior por algún acto externo. Así separaban sus almas de Dios, y se encerraban en la suficiencia propia, Existen todavía los mismos peligros. Al aumentar la actividad, si los hombres tienen éxito en


ejecutar algún trabajo para Dios, hay peligro de que confíen en los planes y métodos humanos. Propenden a orar menos, y a tener menos fe. Como los discípulos, corremos el riesgo de perder de vista cuánto dependemos de Dios. y tratar de hacer de nuestra actividad un salvador. Necesitamos mirar constantemente a Jesús, comprendiendo que es su poder lo que realiza la obra. Aunque hemos de trabajar fervorosamente para la salvación de los perdidos, también debemos tomar tiempo para la meditación, para la oración y para el estudio de la Palabra de Dios. Es únicamente la obra realizada con mucha oración, y santificada por el mérito de Cristo, la que al fin habrá resultado eficaz para el bien. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 315.) Ánimo para los principiantes en el servicio cristiano Las personas que trabajan con más éxito son aquellas que asumen alegremente la obra de servir a Dios en las cosas pequeñas. Cada ser humano debe trabajar con el hilo de su vida entretejiéndolo con la trama para completar el modelo. (Joyas de Los Testimonios, tomo 2, pág. 402.) 126 Hemos de convertir nuestros deberes cotidianos en actos de devoción, aumentando constantemente en utilidad, porque vemos nuestra obra a la luz de la eternidad. (Testimonies, tomo 9, pág. 150.) En su vasto plan, el Señor tiene un lugar para cada uno. No ha dado talento alguno que no sea necesario. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 303.) Cada uno tiene su lugar en el plan eterno del cielo. Cada uno ha de trabajar en cooperación con Cristo para la salvación de las almas. Tan ciertamente como hay un lugar preparado para nosotros en las mansiones celestiales, hay un lugar designado en la tierra donde hemos de trabajar para Dios. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 297.) Los ojos del Señor se fijan en cada uno de sus hijos: tiene planes acerca de cada uno de ellos. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 367.) Todos pueden hacer algo en la obra. Nadie será declarado inocente delante de Dios a menos que haya trabajado fervorosa y abnegadamente por la salvación de las almas. (Testimonies, tomo 5, pág. 395.) No podréis transferir vuestro deber a otros. Nadie sino vosotros mismos puede realizar vuestro trabajo. Si retenéis vuestra luz, alguien deberá ser dejado en las tinieblas a causa de vuestro descuido. (Testimonies, tomo 5, pág. 464.) El humilde obrero que responde obedientemente al llamado de Dios puede estar seguro de que recibirá ayuda divina. El aceptar una responsabilidad tan grande y santa resulta elevador para el carácter. Pone en acción las facultades mentales y espirituales más elevadas, y fortalece y purifica la mente y el corazón. Mediante la fe en el poder de Dios, es admirable cuán fuerte puede llegar a ser un hombre débil, cuán decididos sus esfuerzos, cuán prolífico en grandes resultados. El que empieza con poco conocimiento, de una manera humilde, y dice lo que 127 sabe mientras busca diligentemente un conocimiento mayor, hallará todo el tesoro celestial que espera su demanda. Cuanto más trate de impartir luz, más luz recibirá. Cuanto más procure uno explicar la Palabra de Dios a otros, con amor por las almas, más clara se le presentará. Cuanto más usemos nuestro conocimiento y ejercitemos nuestras facultades, más conocimiento y poder tendremos. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 322, 323.) Trabaje cada uno para Dios y para las almas; manifieste cada uno sabiduría, y nunca sea hallado ocioso, aguardando que alguien lo ponga a trabajar. Ese alguien" que podría poneros a trabajar está recargado de responsabilidades, y se pierde tiempo aguardando directivas. Dios os dará sabiduría para reformaros en seguida; porque todavía os dirige el llamamiento: "Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña". "Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones." (Heb. 3: 7, 8.) El Señor encabeza el requerimiento con la cariñosa palabra "hijo". ¡Cuán tierno, compasivo y, sin embargo, cuán urgente es el llamamiento. Su invitación es también una orden. (Consejos para los Maestros, pág. 321.) La fuerza para resistir al mal se obtiene mejor mediante el servicio agresivo. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 86.) Todo acto de justicia, misericordia y benevolencia, produce música en el cielo. (Review and Herald, 16 de agosto de 1881.) El espíritu de Cristo es un espíritu misionero. El primer impulso del corazón regenerado es el de traer a otros también al Salvador. (El Conflicto de los Siglos, pág. 76.) La única forma de crecer en la gracia es estar realizando con todo interés precisamente la obra que Cristo nos ha pedido que hagamos. (Review and Herald, 7 de junio de 1887.) 128 No debéis esperar mejores oportunidades o habilidades extraordinarias para empezar a trabajar por Dios. (El Camino a Cristo, ed. 1952, pág. 86.)


El hombre que bendice a la sociedad, y hace que su vida sea un éxito, es aquel que, ora sea educado o inculto, utiliza todas sus facultades en el servicio en favor de Dios y de sus semejantes. (Southern Watchman, 2 de abril de 1903.) Muchos a quienes Dios ha calificado para hacer un excelente trabajo, realizan muy poco, porque intentan poco. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 301.) Si fracasáis noventa y nueve veces de cada cien, pero tenéis éxito en salvar una sola alma de la ruina, habéis hecho algo noble por la causa del Maestro. (Testimonies, tomo 4, pág. 132.) Las relaciones entre Dios y cada una de las almas son tan claras y plenas como si no hubiese otra alma por la cual hubiera dado a su Hijo amado. (El Camino a Cristo, ed. 1952, págs. 102, 103.) El Señor ve y entiende, y te empleará a pesar de tu debilidad, si ofreces tu talento como don consagrado a su servicio, porque en el servicio activo desinteresado los débiles se vuelven fuertes y gozan de su precioso elogio, El gozo del Señor es un elemento de fuerza. Si eres fiel, la paz que sobrepuja todo entendimiento será tu recompensa en esta vida, y en la venidera entrarás en el gozo de tu Señor. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 219, 220.) Personas de poco talento, si son fieles en conservar sus corazones en el amor de Dios, pueden ganar muchas almas para Cristo. Harlan Page era un pobre mecánico de capacidad normal y educación limitada; pero hizo que el progreso de la causa de Dios fuera su principal ocupación, y sus esfuerzos fueron coronados con señalado éxito, Trabajaba por la salvación de sus semejantes valiéndose de la conversación privada y la oración ferviente. Estableció 129 reuniones de oración, organizó escuelas dominicales, y distribuyó folletos y otro material de lectura religiosa. Y en su lecho de muerte, mientras las sombras de la eternidad descansaban sobre su semblante, pudo decir: "Sé que todo lo que hice lo realicé por la gracia de Dios y no por ningún mérito; pero creo que tengo evidencia de que más de cien almas han sido convertidas a Dios por medio de mi trabajo personal". (Testimonies, tomo 5, págs. 307, 308.) Este mundo no es el cielo del cristiano, sino meramente el taller de Dios, donde hemos de adquirir la capacidad de unirnos con los ángeles inmaculados en un cielo santo. (Testimonies, tomo 2, pág. 187.) Los más humildes y más pobres de los discípulos de Jesús pueden ser una bendición para otros. Pueden no echar de ver que están haciendo algún bien especial, pero por su influencia inconsciente pueden derramar bendiciones abundantes que se extiendan y profundicen, y cuyos benditos resultados no se conozcan hasta el día de la recompensa final. Ellos no sienten ni saben que están haciendo alguna cosa grande. No necesitan cargarse de ansiedad por el éxito. Tienen solamente que seguir adelante con tranquilidad, haciendo fielmente la obra que la providencia de Dios indique, y su vida no será inútil. Sus propias almas crecerán cada vez más a la semejanza de Cristo; son colaboradores de Dios en esta vida, y así se están preparando para la obra más elevada y el gozo sin sombra de la vida venidera. (El Camino a Cristo, ed. 1952, págs. 86, 87.) Hay muchos que se han entregado a Cristo, y sin embargo no ven la oportunidad de hacer una gran obra o grandes sacrificios en su servicio. Estos pueden encontrar consuelo en el pensamiento de que no es necesariamente la entrega que se hace en el martirio la que es más agradable a Dios; puede ser que no sea el misionero que diariamente ha soportado el peligro y encarado la muerte, el que se destaque 130 en primer plano en los registros celestiales. El cristiano que lo es en su vida privada, en la entrega diaria del yo, en la sinceridad de propósito y la pureza de pensamiento, en la mansedumbre que manifiesta bajo la provocación, en la fe y en la piedad, en la fidelidad en las cosas menores, aquel que en la vida del hogar representa el carácter de Cristo: tal persona, a la vista de Dios, puede ser más preciosa que el misionero o el mártir mundialmente conocido. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 370.) No es la cantidad de trabajo que se realiza o los resultados visibles, sino el espíritu con el cual la obra se efectúa lo que le da valor ante Dios. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 365.) La aprobación del Maestro no se da por la grandeza de la obra realizada, o porque se hayan logrado muchas cosas, sino por la fidelidad en las cosas aun pequeñas. No son los grandes resultados que obtenemos, sino los motivos que nos inducen a obrar, lo que pesa ante Dios. El premia la bondad y la fidelidad más que la magnitud del trabajo realizado. (Testimonies, tomo 2, págs. 510, 511.) No descuidéis las cosas pequeñas esperando una obra más importante. Puede ser que seáis capaces de cumplir con éxito una obra limitada mientras que fracasaríais completamente en una obra más grande, cayendo además en el desaliento. Haced todo lo que os venga a mano. Ya seáis ricos o pobres, grandes o pequeños, Dios os llama a servirle activamente. Al hacer voluntariamente lo que os venga a mano, vuestros talentos y aptitudes se desarrollarán para la obra. Y es al descuidar las oportunidades diarias como os volvéis inútiles. Por esta causa hay en el huerto del Señor


tantos árboles que no llevan fruto. (Joyas de los Testimonios, torno 31 pág. 348.) El Señor desea que usemos cada don que poseemos; y si lo hacemos, tendremos mayores dones para 131 usar. El no nos otorga de una manera sobrenatural las cualidades de que carecemos; pero mientras visamos lo que tenemos, él obrará con nosotros para aumentar y fortalecer toda facultad. En todo sacrificio ferviente y sincero que hagamos en el servicio del Maestro, nuestras facultades se acrecentarán. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 322.) El corazón de Cristo se regocija a la vista de aquellos que son pobres en todo el sentido de la palabra; se regocija por la vista de los maltratados que son mansos; por los que aparentemente no están satisfechos y tienen hambre de justicia, por la incapacidad de muchos en cuanto a empezar. El da, por así decirlo, la bienvenida al propio estado de cosas que desalentaría a muchos predicadores. (Obreros Evangélicos, pág. 38.) No necesitamos ir a tierras de paganos, ni aun dejar el pequeño círculo del hogar, si es ahí a donde el deber nos llama a trabajar por Cristo, Podemos hacer esto en el seno del hogar, en la iglesia, entre aquellos con quienes nos asociemos y con quienes negociamos. (El Camino a Cristo, ed. 1952. pág. 85.) La vida en la tierra es el comienzo de la vida en el cielo; la educación en la tierra es una iniciación en los principios del cielo; la obra de la vida aquí es una preparación para la obra de la vida allá. Lo que somos ahora en carácter y servicio santo es el símbolo seguro de lo que seremos. (La Educación, pág. 297.) Los que rechazan el privilegio del compañerismo con Cristo en el servicio, rechazan la única preparación que imparte idoneidad para participar con él en la gloria. Rechazan la preparación que en esta vida da fuerza y nobleza de carácter. (La Educación, pág. 257.) Nadie piense que podría vivir una vida de egoísmo, y entonces, habiendo servido a su propio interés, entrar en el gozo de su Señor. No podría participar 132 en el gozo del amor desinteresado. No estaría preparado para los atrios celestiales. No podría apreciar la atmósfera pura del amor que compenetra el cielo. Las voces de los ángeles y la música de sus arpas no lo satisfarían. Para su mente la ciencia del cielo sería un enigma. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 332, 333.) El Salvador nos invita a realizar esfuerzos pacientes y perseverantes en favor de millones de almas esparcidas en todo país, que perecen en sus pecados, como náufragos en una playa desierta. Los que quieran participar de la gloria de Cristo deben también tomar parte en su ministerio y ayudar a los débiles, a los miserables y desanimados. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 299.) Los hombres comunes han de ocupar su lugar como obreros. Compartiendo los dolores de sus semejantes como el Salvador compartió los dolores de la humanidad, por la fe lo verán a él trabajando junto con ellos. (Testimonies, tomo 7, pág. 272.) Cristo está retratándose en cada discípulo. Dios ha predestinado a cada uno a ser conforme "a la imagen de su Hijo". En cada uno el longánime amor de Cristo, su santidad, mansedumbre, misericordia y verdad, han de manifestarse al mundo. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 754.) La invitación a ponerlo todo sobre el altar del servicio le llega a cada uno. No se nos pide a todos que sirvamos como sirvió Eliseo, ni somos todos invitados a vender cuanto tenemos; pero Dios nos pide que demos a su servicio el primer lugar en nuestra ida, que no dejemos transcurrir un día sin hacer algo que haga progresar su obra en la tierra. El no espera de todos la misma clase de servicio. Uno puede ser llamado al ministerio en una tierra extraña; a otro se le pedirá tal vez que dé de sus recursos para sostener la obra del Evangelio. Dios acepta la ofrenda de cada uno. Lo que resulta necesario es la 133 consagración de la vida y de todos sus intereses. Los que hagan esta consagración oirán el llamamiento celestial y le obedecerán. (Profetas y Reyes, págs. 165. 166.) El hombre sabio del mundo, que medita y hace planes, y cuyo negocio siempre ocupa su mente, debe llegar a ser sabio en los asuntos de interés eterno. Si él pusiera tanta energía para obtener los tesoros celestiales y la vida que se mide con la vida de Dios, como el que dedica a obtener ganancias mundanas, ¡qué no podría realizar! (Testimonies, tomo 6, pág. 297.) Dios conmoverá a los hombres que se hallen en posiciones humildes para que proclamen el mensaje de la verdad presente. Podrá verse a muchos de los tales apresurándose de aquí para allá, constreñidos por el Espíritu de Dios a dar la luz a los que se hallan en tinieblas. La verdad es como fuego en sus huesos, y los llena de un deseo ardiente de iluminar a aquellos que se hallan en tinieblas. Muchos, aun entre las personas de poca cultura, proclamarán la Palabra de Dios. Los niños serán inducidos por el Espíritu Santo a salir para declarar el mensaje del cielo. El Espíritu será derramado sobre los que responden a sus impulsos. Desentendiéndose de las reglas obligatorias humanas y de los movimientos cuidadosos, se unirán al ejército del Señor. (Testimonies, tomo 7, págs. 26, 27.)


La vida cristiana representada por el paisaje natural El corazón que recibe la Palabra de Dios no es un estanque que se evapora ni es una cisterna rota que pierde su tesoro, Es como el arroyo de les montañas, alimentado por manantiales inagotables, cuyas aguas frescas y chispeantes saltan de roca en roca, refrigerando a los cansados, sedientos y cargados. Es como un río que fluye constantemente, y a medida que avanza se va haciendo más hondo y más ancho, 134 hasta que sus aguas vivificantes se extienden por toda la tierra. El arroyo que prosigue su curso cantando, deja detrás de sí sus dones de verdor y copiosos frutos. La hierba de sus orillas es de un verde más fresco; los árboles son mas frondosos y las flores más abundantes. Mientras la tierra se desnuda y se oscurece bajo el calor que la afecta durante el verano, el curso del río es una raya de verdor en el panorama. Así también sucede con el verdadero hijo de Dios. La religión de Cristo se revela como principio vivificante, como una energía espiritual viva y activa que lo compenetra todo. Cuando el corazón se abre a la influencia celestial de la verdad y del amor, estos principios vuelven a fluir como arroyos en el desierto, y hacen fructificar lo que antes parecía árido y sin vida. (Profetas y Reyes, págs. 175, 176.) El santo y seña del cristiano Hay tres consignas en la vida cristiana que deben ser observadas si deseamos evitar que Satanás nos gane la delantera; a saber: Velar, orar y trabajar. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 248.) Toda persona que ha profesado aceptar a Cristo se ha comprometido a ser todo lo que puede ser como obrero espiritual, a ser activa, celosa y eficiente en el servicio de su Maestro. Cristo espera que cada hombre haga su deber. Sea éste el santo y seña de todas las filas de sus discípulos. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 160.) Un paralítico espiritual La fuerza viene con el ejercicio. Todos los que ponen en uso las facultades que Dios les ha dado, tendrán capacidad acrecentada para dedicar a su servicio. Los que no hacen nada en la causa de Dios, dejarán de crecer en la gracia y en el conocimiento de la verdad. Un hombre que permanece sentado y rehusa ejercitar sus miembros, perderá pronto toda 135 facultad de usarlas. De la misma forma el cristiano que no ejercita las facultades que Dios le ha dado, no solamente deja de crecer en Cristo, sino que pierde la fuerza que una vez tenía. Se convierte en un paralítico espiritual. Son aquellos que, con todo amor a Dios y a sus semejantes, están luchando para ayudar a otros, los que llegan a estar establecidos, fortalecidos y afirmados en la verdad. El verdadero cristiano trabaja para Dios, no por impulso, sino por principio; no durante un día o un mes, sino durante toda su vida. (Testimonies, tomo 5, pág. 393.) El remedio seguro Para los desalentados hay un remedio seguro en la fe, la oración y el trabajo. La fe y la actividad impartirán una seguridad y una satisfacción que aumentarán de día en día. ¿Estáis tentados a ceder a presentimientos ansiosos o al abatimiento absoluto? En los días más sombríos, cuando en apariencia hay más peligro, no temáis. Tened fe en Dios. El conoce vuestra necesidad. Tiene toda potestad. Su compasión y amor infinitos son incansables. No temáis que deje de cumplir su promesa. El es la verdad eterna. Nunca cambiará el pacto que hizo con los que le aman. Y otorgará a sus fieles siervos la medida de eficiencia que su necesidad exige. (Profetas y .Reyes, pág. 121.) Hay solamente una cura verdadera para la pereza espiritual, y ésta es el trabajo: el trabajar por los almas que necesitan vuestra ayuda. (Testimonies, tomo 4, pág. 236.) Tal es la receta que Cristo prescribió para el alma que desmaya, duda y tiembla. Levántense los pesarosos, los que andan tristes delante del Señor, y socorran a alguien que necesita auxilio. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 504.) Los cristianos que están creciendo constantemente en fervor, en celo y en amor, nunca apostatarán. (Review and Herald, 7 de junio de 1887.) 136 Son aquellos que no se hallan ocupados en una labor abnegada los que tienen una experiencia enfermiza, y llegan a agotarse por la lucha, dudando, murmurando, pecando, y arrepintiéndose, hasta que pierden todo sentido de lo que constituye la genuina religión. Sienten que no pueden regresar al mundo, y así se mantienen en los contornos de Sión, albergando pequeños celos, envidias, chascos y remordimientos. Están llenos de un espíritu que busca faltas, y se alimentan de los errores de sus hermanos. Tienen sólo una experiencia de desesperación y de falta de fe en su vida religiosa. (Review and Herald, 2 de septiembre de 1890.) Excusas vanas


Cuando Jesús se fue, le dejó a cada uno su obra, y la expresión "No hay nada que hacer" es una excusa indefendible. "Nada que hacer" es la razón de que haya pruebas entre los hermanos: pues Satanás llenará las mentes de los holgazanes con sus propios planes, y los pondrá al trabajo. . . . "Nada que hacer" trae un mal testimonio contra los hermanos, y acarrea la disensión en la iglesia de Cristo. Jesús dice: "El que conmigo no recoge, desparrama". (Review and Herald, 13 de marzo de 1888.) Hermanos y hermanas, muchos de vosotros os excusáis de obrar, diciendo que no podéis trabajar para otros. Pero ¿os hizo Dios tan incapaces? ¿No ha sido esta incapacidad vuestra producida por vuestra propia inactividad y perpetuada por vuestra decisión deliberada? ¿No os dio el Señor por lo menos un talento que aprovechar, no para vuestra conveniencia y satisfacción, sino para él? ¿Habéis comprendido vuestra obligación, como siervos suyos, de darle renta mediante un empleo sabio y hábil del capital que os confió? ¿Habéis descuidado las oportunidades de mejorar vuestras facultades a este fin? Es demasiado cierto que pocos han sentido alguna 137 responsabilidad ante Dios. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 158.) Muchos tienen la idea de que si su vida es una vida de trabajo y ocupación, no pueden hacer nada por la salvación de las almas, nada por el progreso de la causa de su Redentor. Dicen que no pueden hacer las cosas a medias, y por lo tanto se apartan de sus deberes religiosos, y de sus ejercicios espirituales, y se entierran en el mundo. Hacen de sus ocupaciones personales lo primero, y olvidan a Dios, desagradándole. Si alguien tiene alguna ocupación en la cual no puede progresar en la vida divina y perfeccionar la santidad en el temor de Dios, debe cambiar esa ocupación por otra en la cual pueda tener a Jesús consigo en todo momento. (Testimonies, tomo 2, pág. 233, 234.) Aspirad a la corona celestial No debemos cansarnos ni desmayar. Sería una terrible pérdida permutar la gloria perdurable por la comodidad, la conveniencia y el placer, o por las complacencias carnales. Un premio de la mano de Dios aguarda al vencedor. Ninguno de nosotros lo merece; es gratuito de su parte. Este don será admirable y glorioso, pero recordemos que "una estrella difiere de otra en gloria." Pero mientras se nos insta a luchar por la victoria, pongámonos por blanco, con el poder de Jesús, obtener una corona cargada de estrellas. "Y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan a justicia la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad." (Review and Herald, 25 de octubre de 1881.) Se ha pagado por el servicio A su venida, él [el Señor] examinará cada talento, y exigirá los intereses de los capitales que nos confiara. Por su propia humillación y agonía, por su vida de trabajo y su muerte ignominiosa, 138 Jesús pagó ya los servicios de quienquiera que lleve su nombre y profese ser su siervo. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 338, 339.) Dios me ha dado un mensaje para sus hijos. Deben despertar, extender sus tiendas y ensanchar sus límites. Mis hermanos y hermanas, habéis sido comprados por precio, y todo lo que tenéis y lo que sois ha de ser usado para la gloria de Dios y para el bien de vuestros semejantes. Cristo murió en la cruz para salvar al mundo que perece en el pecado. El pide vuestra cooperación en esta obra. Habéis de ser su mano ayudadora. Con esfuerzo fervoroso e incansable habéis de tratar de salvar a los perdidos. Recordad que fueron vuestros pecados los que hicieron necesaria la cruz. (Testimonies, tomo 7, pág. 9.) Los seguidores de Cristo han sido redimidos para servir. Nuestro Señor enseña que el verdadero objeto de la vida es el ministerio. Cristo mismo fue obrero, y a todos sus seguidores les presenta la ley del servicio, el servicio a Dios y a sus semejantes.... La ley del servicio viene a ser el eslabón que nos une a Dios y a nuestros semejantes. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 297.) Avanzad Muchas veces la vida cristiana está rodeada de peligros, y el deber parece difícil de cumplir. La imaginación cree ver la ruina inminente si se avanza, y la servidumbre y la muerte si se vuelve atrás. Sin embargo, la voz de Dios dice claramente: Id adelante. Obedezcamos la orden, aun cuando nuestra vista no pueda penetrar las tinieblas. Los obstáculos que impiden nuestro progreso no desaparecerán nunca ante un espíritu vacilante y dudoso. Aquellos que difieren la obediencia hasta que toda incertidumbre desaparezca, y no queden riesgos de fracaso ni derrota, no obedecerán nunca, La fe mira más allá de las dificultades, y echa mano de lo invisible, aun de la Omnipotencia, y por lo tanto, no puede resultar 139 frustrada. La fe es como asir la mano de Cristo en toda emergencia. (Obreros Evangélicos, pág. 276.) Nuestras ideas son demasiado estrechas. Dios pide un progreso continuo en la tarea de difundir la luz. Debemos estudiar métodos y medios avanzados para alcanzar a la gente. Necesitamos escuchar con los oídos de la fe al


poderoso Capitán de las huestes del Señor diciendo: "Avanzad." Debemos actuar, y Dios no nos fallará. El hará su parte cuando nosotros con fe hagamos la nuestra. Hermanos y hermanas que habéis estado por mucho tiempo en la verdad, no habéis hecho la obra que Dios pide que hagáis. ¿Dónde está vuestro amor a las almas? (Historical., Sketches, págs. 289, 290.) El salvar almas constituyó el gozo de Cristo. Que ésta sea también vuestra obra y vuestro gozo. Realizad todos los deberes y haced todos los sacrificios por causa de Cristo, y él será vuestro constante ayudador. Avanzad directamente en el sentido en que la voz del deber os llame. Que ninguna aparente dificultad os estorbe, Asumid las responsabilidades que Dios colocó sobre Vosotros, y al llevar vuestras cargas a veces pesadas, no preguntéis: "¿Por qué mi hermano está ocioso y no lleva ningún yugo sobre sí?" Desempeñad el deber que está más cerca de vosotros, y hacedlo bien y en forma completa, sin codiciar la alabanza, sino trabajando por el Maestro, porque le pertenecéis a él. (Southern Watchman, 2. de abril de 1903.) La marcha del pueblo de Dios debe ser hacia arriba y hacia adelante a la victoria. Alguien mayor que Josué está dirigiendo los ejércitos de Israel. Alguien está en nuestro medio, el Capitán de nuestra salvación, quien ha dicho para nuestro ánimo: "He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." "Confiad, yo he vencido al mundo." El nos guiará a una victoria segura. Lo que Dios promete, es capaz de realizarlo en cualquier 140 momento. Y la obra que él da a su pueblo para que haga, es capaz de terminarla por su medio. (Testimonies, tomo 2, pág. 122.) ¿Por qué no nos entusiasmamos con el Espíritu de Cristo? ¿Por qué nos conmovemos tan poco ante los lastimeros clamores de un mundo que sufre? ¿Consideramos nuestro exaltado privilegio de añadir una estrella a la corona de Cristo un alma librada de las cadenas con las cuales Satanás la ha ligado, un alma salvada en el reino de Dios? La iglesia debe darse cuenta de su obligación de llevar el Evangelio de la verdad presente a toda criatura. Os encomiendo que leáis el tercero y el cuarto capítulos de Zacarías. Si estos capítulos son comprendidos, si son recibidos, se hará una obra en favor de aquellos que tienen hambre y sed de justicia, una obra que significa para la iglesia: "Avanzad hacia adelante y hacia arriba." (Testimonies, tomo 6, pág. 296.) La gran mayoría de los habitantes de la tierra han manifestado lealtad al enemigo. Pero no hemos sido engañados. No obstante el aparente triunfo de Satanás, Cristo está llevando a cabo su obra en el santuario celestial y en la tierra. La Palabra de Dios describe la maldad y corrupción que iban a existir en los últimos días. Al ver nosotros el cumplimiento de la profecía, nuestra fe en el triunfo final del reino de Cristo debe fortalecerse; y debemos salir con renovado valor para hacer la obra que nos ha sido asignada. (Obreros Evangélicos, págs. 26, 27.) Una escena impresionante Una escena muy impresionante pasó ante mí en visiones nocturnas. Vi una inmensa bola de fuego que cala en medio de un grupo de hermosas casas que fueron destruidas instantáneamente, Oí a alguien decir: "Sabíamos que los juicios de Dios visitarían la tierra, mas no pensábamos que vendrían tan pronto." Otros dijeron en tono de reproche: "Vosotros 141 que sabíais estas cosas, ¿por qué no dijisteis nada? ¡Nosotros no lo sabíamos!" Y por todas partes oía reproches parecidos. Me desperté angustiada. Volví a dormirme y me pareció encontrarme en una gran asamblea. Un Ser de autoridad hablaba al auditorio, señalando un mapamundi. Decía que aquel mapa representaba la viña de Dios que debemos cultivar. Cuando la luz celestial brillaba sobre alguno, debía transmitirla. Debían encenderse luces en los diferentes lugares y de estas luces se encenderían otras aún. Estas palabras fueron repetidas: "Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciera ¿con qué será salada? No vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres. Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos." (Mat. 5: 13-16.) Vi focos de luz que brillaban desde las ciudades y los pueblos, en las montañas y los llanos. La Palabra de Dios era obedecida y como resultado en cada ciudad y cada pueblo se levantaban monumentos a su gloria. Su verdad era proclamada en todo el mundo. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 296, 297.) 142 Los Métodos De casa en casa De igual importancia que los esfuerzos públicos especiales es la obra que se realiza de casa en casa. En las grandes ciudades hay ciertas clases que no pueden ser alcanzadas por las reuniones públicas. Estas deben buscarse como el pastor busca a su oveja perdida. Debe realizarse esfuerzo diligente y personal en su favor. Cuando se descuida la


obra personal, se pierden muchas oportunidades preciosas, las que, si fueran aprovechadas, harían progresar decididamente la obra. (Testimonies, tomo 9, pág. 111.) Se necesitan tanto los actos como las palabras de simpatía. Cristo hizo preceder la presentación de su mensaje por actos de amor y benevolencia. Vayan estos obreros de casa en casa, ayudando donde haga falta, y, a medida que se presente la oportunidad, relaten la historia de la cruz. Cristo ha de ser su texto. No necesitan espaciarse en temas doctrinales; hablen ellos de la obra y el sacrificio de Cristo. Aférrense a su justicia, y revelen en su vida su pureza. (Testimonies, tomo 7, pág. 228.) Dios no hace acepción de personas. El empleará a los cristianos humildes y devotos, aun cuando no hayan recibido instrucción tan cabal como la que recibieron algunos otros. Dedíquense los tales a servirle trabajando de casa en casa, Sentados al lado del hogar, pueden, si son humildes, discretos y piadosos, hacer más de lo que podría hacer un ministro ordenado para satisfacer las necesidades reales de las familias. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 84.) Los miembros de nuestras iglesias deben hacer más trabajo de casa en casa, dando estudios bíblicos y repartiendo impresos. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 346.) 143 Aquellos que se Ocupan en la obra de casa en casa hallarán oportunidades para servir de muchas maneras. Han de orar por los enfermos y hacer todo lo que esté a su alcance para aliviarlos del sufrimiento. Han de trabajar entre los humildes, los pobres y los oprimidos. Debemos orar por y con los desvalidos que no tienen fuerza de voluntad para gobernar los apetitos que la pasión ha degradado. Debe hacerse un esfuerzo ferviente y perseverante para lograr la salvación de aquellos en cuyo corazón se ha despertado el interés. Muchos pueden ser alcanzados solamente por actos de desinteresada bondad. Sus necesidades físicas deben ser aliviadas en primer lugar. Cuando vean una evidencia de nuestro amor abnegado, les será más fácil creer en el amor de Cristo. (Testimonies, tomo 6, págs. 83, 84.) Vayan los obreros de casa en casa, abriendo la Biblia a la gente, haciendo circular las publicaciones, hablando a otros de la luz que ha bendecido sus propias almas. (Testimonies, tomo 9, pág. 123.) Nuestro Salvador iba de casa en casa, sanando a los enfermos, consolando a los que lloraban, calmando a los afligidos, hablando palabras de paz a los desconsolados. Tomaba los niños en sus brazos, los bendecía y decía palabras de esperanza y consuelo a las cansadas madres. Con inagotable ternura y amabilidad, encaraba toda forma de desgracia y aflicción humanas. No trabajaba para si, sino para los demás. Era siervo de todos. Era su comida y bebida dar esperanza y fuerza a todos aquellos con quienes se relacionaba. (Obreros Evangélicos, pág. 196.) La presentación de la verdad con amor y sencillez, de casa en casa, está en armonía con la instrucción que Cristo dio a sus discípulos cuando los envió en su primer viaje misionero. Muchos serán alcanzados por medio de los cantos de alabanzas y por oraciones humildes y fervientes. El Obrero divino estará presente para impartir convicción a los corazones. 144 "Yo estoy con vosotros siempre", es su promesa. Con la seguridad de la constante presencia de un ayudador tal, podemos trabajar con fe, esperanza y ánimo. (Testimonies, tomo 9, pág. 34.) Se necesitan quienes trabajen de casa en casa. El Señor pide que se hagan esfuerzos decididos en lugares donde la gente no conoce la verdad bíblica. Se necesita cantar, orar y dar estudios bíblicos en los hogares de la gente. Ahora, ahora mismo, es el momento de obedecer la comisión: "Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado." Los que hagan esta obra deben tener un conocimiento apropiado de las Escrituras, El "escrito está" debe ser su arma de defensa. (Consejos para los Maestros, pág. 417.) Mis hermanos y hermanas, visitad a los que viven cerca de vosotros, y por la simpatía Y la bondad procurad alcanzar sus corazones. Aseguraos de trabajar de una manera que quite el prejuicio en lugar de crearlo. Y recordad que aquellos que conocen la verdad para este tiempo, y, sin embargo, limitan sus esfuerzos a sus propias iglesias, rehusando trabajar para sus vecinos inconversos, serán llamados a rendir cuenta de sus deberes no cumplidos. (Testimonies, tomo 9, pág. 34.) En esta primera gira, los discípulos debían ir solamente a donde Jesús había estado antes y había conquistado amigos. Su preparación para el viaje había de ser de lo más sencilla. No debían permitir que cosa alguna distrajese su atención de su gran obra, despertase oposición o cerrase la puerta a labores ulteriores. No debían adoptar la indumentaria de los maestros religiosos, ni usar atavíos que los distinguiesen de los humildes campesinos. No debían entrar en las sinagogas y convocar a las gentes a cultos públicos; sus esfuerzos debían limitarse al trabajo de casa en casa. No habían de malgastar tiempo en saludos inútiles, ni en ir de casa en casa para 145 ser agasajados. Pero en todo lugar debían aceptar la hospitalidad de los que fuesen dignos, de los que les diesen bienvenida cordial como si recibiesen al mismo Jesús. Debían entrar en la morada con el hermoso saludo: "Paz sea a esta casa". Ese


hogar iba a ser bendecido por sus oraciones, sus cantos de alabanza, y la presentación de las Escrituras en el círculo de la familia. (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 304, 303.) Visitad a vuestros vecinos de una manera amigable y trabad relación con ellos. . . . Los que no realizan esta obra, los que actúan con la indiferencia que algunos han manifestado, perderán pronto su primer amor, y comentarán a censurar, criticar y condenar a sus propios hermanos. (Review and Herald, 13 de mayo de 1902.) Los esfuerzos del apóstol no se limitaban a la predicación pública; habría muchos que no podrían ser alcanzados de esa manera. Pasaba mucho tiempo en el trabajo de casa en casa, aprovechando el trato del círculo familiar. Visitaba a los enfermos y tristes, consolaba a los afligidos y animaba a los oprimidos. En todo lo que decía y hacía, magnificaba el nombre de Jesús. Así trabajaba "con flaqueza, y mucho temor y temblor". Temblaba de temor de que su enseñanza llevara el sello humano en lugar del divino. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 203, 204.) Id a vuestros vecinos visitándolos uno por uno, y acercaos a ellos hasta que sus corazones sean calentados por vuestro interés y vuestro amor abnegado. Simpatizad con ellos, orad con ellos, vigilad las oportunidades de hacerles bien, y cuando podáis, reunid a unos pocos y abrid la Palabra de Dios ante sus mentes entenebrecidas. Manteneos vigilantes como quien debe rendir cuenta de las almas de los hombres, y aprovechad hasta el máximo los privilegios que Dios os da de trabajar para él en su viña moral. No descuidéis hablar a vuestros vecinos, y hacerles todo 146 el bien que podáis para que, de todos modos salvéis a algunos. Debemos buscar el espíritu que constriñó al apóstol Pablo a ir de casa en casa rogando con lágrimas, y enseñando "arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo." (Review and Herald, 13 de marzo de 1888.) El Señor me ha presentado la obra que debe ser hecha en las ciudades. Los creyentes que se encuentran en ellas deben trabajar para Dios en el vecindario de sus moradas. Deben trabajar queda y humildemente, llevando consigo doquiera vayan una atmósfera celestial. (Joyas de los Testimonios, tomo 39 pág. 346.) El auditorio de una sola alma La obra de Cristo consistió mayormente en entrevistas personales. Tenía una fiel consideración por el auditorio de una sola alma. Por esta sola alma, el conocimiento recibido era comunicado a millares. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 402.) Se sentía débil y cansado, pero no descuidó la oportunidad de hablar a una mujer sola, aunque era una extraña, enemiga de Israel Y vivía en abierto pecado. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 162.) El Salvador no esperaba que se reuniesen congregaciones. Muchas veces empezaba sus lecciones con unos pocos reunidos en derredor suyo. Pero uno a uno los transeúntes se detenían para escuchar, hasta que una multitud oía con asombro y reverencia las palabras de Dios pronunciadas por el Maestro enviado del cielo. El que trabaja para Cristo no debe pensar que no puede hablar con el mismo fervor a unos pocos oyentes que a una gran compañía. Tal vez haya uno solo para oír el mensaje; pero, ¿quién puede decir cuán abarcante será su influencia? Parecía asunto sin importancia, aun para los discípulos, que el Salvador dedicase su tiempo a una mujer de Samaria. Pero él razonó con ella con más fervor y elocuencia 147 que con reyes, consejeros o pontífices. Las lecciones que le dio han sido repetidas hasta los confines más remotos de la tierra. (El Deseado de Todas las Gentes. pág. 162.) El toque personal Hay que entrar en íntimo contacto con el pueblo por medio del esfuerzo personal. Si se dedicara menos tiempo a sermonear, y más al servicio personal, se conseguirían mayores resultados. (El Ministerio de Curación, pág. 133.) El Señor desea que su palabra de gracia penetre en toda alma. En gran medida esto debe realizarse mediante un trabajo personal. Este fue el método de Cristo. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 210.) Los que tuvieron más éxito en la obra de ganar almas fueron hombres y mujeres que no se enorgullecían de su capacidad, sino que con humildad y fe trataban de ayudar a los que los rodeaban. Jesús hizo esta misma obra. El se acercaba a aquellos a quienes deseaba. alcanzar. (Obreros Evangélicos, pág. 203.) Con la simpatía de Cristo hemos de tratar de despertar su interés en los grandes asuntos de la vida eterna. Quizá su corazón parezca tan duro como el camino transitado, y tal vez sea aparentemente un esfuerzo inútil presentarles al Salvador; pero en ocasiones cuando quizá la lógica no pueda conmover, y los argumentos sean inútiles para convencer, el amor de Cristo, revelado en una obra personal, puede ablandar un corazón pétreo, de manera que la semilla de la verdad pueda arraigarse. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 48, 49.) Alcanzad a aquellos que os rodean por medio del trabajo personal. Trabad relaciones con ellos. La predicación no realizará la obra que debe ser hecha. Los ángeles de Dios os asistirán acompañándoos a las moradas de las personas


a quienes visitéis. Esta obra no puede hacerse por medio de apoderados. El 148 dinero prestado o donado no la realizará. Tampoco la harán los sermones. Al visitar a la gente, y conversar, orar Y simpatizar con ella, ganaréis sus corazones. Esta es la obra misionera más elevada que pueda realizarse. Para hacerla, necesitaréis una fe resuelta y perseverante, una paciencia invariable y un profundo amor a las almas. (Testimonies, tomo 91 pág. 41.) Con el llamamiento de Juan, Andrés, Simón, Felipe y Natanael, empezó la fundación de la iglesia cristiana. Juan dirigió a dos de sus discípulos a Cristo. Entonces uno de éstos. Andrés, halló a su hermano, y lo llevó al Salvador. Luego Felipe fue llamado, y buscó a Natanael. Estos ejemplos deben enseñarnos la importancia del esfuerzo personal, de dirigir llamamientos directos a nuestros parientes, amigos y vecinos. Hay quienes durante toda la vida han profesado conocer a Cristo, y sin embargo, no han hecho nunca un esfuerzo personal para traer siquiera un alma al Salvador. Dejan todo el trabajo al predicador. Tal vez él esté bien preparado para su vocación, pero no puede hacer lo que Dios ha dejado para los miembros de la iglesia. Son muchos los que necesitan el ministerio de corazones cristianos amantes. Muchos han descendido a la ruina cuando podrían haber sido salvados si sus vecinos, hombres y mujeres comunes, hubiesen hecho algún esfuerzo personal en su favor. Muchos están aguardando a que se les hable personalmente. En la familia misma, en el vecindario, en el pueblo en que vivimos, hay para nosotros trabajo que debemos hacer como misioneros de Cristo. Si somos creyentes, esta obra será nuestro deleite. Apenas se ha convertido uno cuando nace en él el deseo de dar a conocer a otros cuán precioso amigo ha hallado en Jesús. La verdad salvadora y santificadora no puede quedar encerrada en su corazón. (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 115, 116.) 149 Uno de los medios más eficaces por los cuales se puede comunicar la luz, es por el esfuerzo privado y personal. En el círculo de la familia, en los hogares de nuestros vecinos, al lado de los enfermos, muy quedamente podemos leer las Escrituras y decir una palabra en favor de Jesús y la verdad. Así podemos sembrar una semilla preciosa que brotará y dará fruto. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 62.) La sal tiene que unirse a la materia a la cual se la añade; tiene que entrar e infiltrarse para preservar. Así, por el contacto y la asociación personales, el poder salvador del Evangelio llega hasta el hombre. No se salvan en grupos, sino individualmente. La influencia personal es un poder. Tenemos que acercarnos a los que queremos mejorar. (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 36.) Jesús veía en toda alma un ser al cual debía llamarse a su reino. Alcanzaba el corazón de la gente yendo entre ella como quien desea su bien. La buscaba en las calles, en las casas privadas, en los barcos, en la sinagoga, a orillas del lago, en la fiesta de bodas. Se encontraba con ella en sus vocaciones diarias y manifestaba interés en sus asuntos seculares. Llevaba sus instrucciones hasta la familia, poniéndola, en el hogar, bajo la influencia de su presencia divina. Su intensa simpatía personal le ayudaba a ganar los corazones. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 125.) Sólo el método de Cristo permitirá éxito en alcanzar al pueblo. El Salvador se trataba con los hombres como alguien que deseaba su bien. Les mostraba simpatía, atendía sus necesidades, y se ganaba su confianza. Entonces les decía. "Seguidme". (El Ministerio de Curación, pág. 133.) Hemos de obrar como lo hizo Cristo. Doquiera él estuviera: en la sinagoga, junto al camino, en un bote algo alejado de tierra, en el banquete del fariseo o en la mesa del publicano, hablaba a las gentes 150 de las cosas concernientes a la vida superior. Relacionaba la naturaleza y los acontecimientos de la vida diaria con las palabras de verdad. Los corazones de sus oyentes eran atraídos hacia él porque había sanado a sus enfermos, había consolado a los afligidos, y tomando a sus niños en sus brazos, los había bendecido. Cuando abría los labios para hablar, la atención se concentraba en él, y cada palabra era para algún alma sabor de vida para vida. Así debe ser con nosotros. Doquiera estemos, hemos de procurar aprovechar las oportunidades que se nos presenten para hablar a otros del Salvador. Si seguimos el ejemplo de Cristo en hacer bien, los corazones se nos abrirán como se le abrían a él. No bruscamente, sino con tacto impulsado por el amor divino, podremos hablarles de Aquel que es "señalado entre diez mil", y "todo él codiciable". Esta es la obra suprema en la cual podemos emplear el talento del habla. Dicho talento nos ha sido dado para que podamos presentar a Cristo como el Salvador que perdona el pecado. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 309, 310.) Su presencia introducía una atmósfera más pura en el hogar, y su vida era como levadura que obrase entre los elementos de la sociedad. Inocente e inmaculado, andaba entre los irreflexivos, los toscos y descorteses, entre los deshonestos publicanos, los temerarios pródigos, los injustos samaritanos, los soldados paganos, los rudos campesinos y la turba mixta. Pronunciaba una palabra de simpatía aquí y otra allí, al ver a los hombres cansados, y sin embargo obligados a llevar pesadas cargas. Compartía sus cargas, y les repetía las lecciones que había aprendido de la naturaleza acerca del amor, la bondad y la benignidad de Dios.


Enseñaba a todos a considerarse dotados de talentos preciosos que, si los empleaban debidamente, les granjearían riquezas eternas. Arrancaba toda vanidad 151 de la vida, y por su propio ejemplo enseñaba que todo momento del tiempo está cargado de resultados eternos; que ha de apreciarse como un tesoro, y emplearse con propósitos santos. No pasaba por alto a ningún ser humano como indigno, sino que procuraba aplicar a cada alma el remedio salvador. En cualquier compañía donde se encontrase, presentaba una lección apropiada al momento y las circunstancias. Procuraba inspirar esperanza a los más toscos y menos promisorios, presentándoles la seguridad de que podrían llegar a ser sin culpa e inocentes, y adquirir un carácter que los revelase como hijos de Dios. Con frecuencia se encontraba con aquellos que habían caído bajo el dominio de Satanás, y que no tenían fuerza para escapar de su lazo. A una persona tal, desalentada, enferma, tentada y caída, Jesús dirigía palabras de la más tierna compasión, palabras que eran necesarias y podían ser comprendidas. A otros encontraba que estaban luchando mano a mano con el adversario de las almas. Los estimulaba a perseverar, asegurándoles que vencerían; porque los ángeles de Dios estaban de su parte y les daría la victoria. (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 73, 74.) El reavivamiento espiritual y la labor personal combinados Cuando ocurre un reavivamiento en las iglesias, se produce porque alguien busca fervorosamente la bendición de Dios. Tiene hambre y sed de Dios; pide con fe, y recibe de acuerdo con ella. Empieza a trabajar con fervor, sintiendo su gran dependencia del Señor, y las almas se despiertan para buscar una bendición similar. Entonces los corazones de los hombres disfrutarán de una experiencia de refrigerio. La obra extensiva no será descuidada. Los planes más amplios serán trazados en tiempo oportuno; pero el esfuerzo y el interés individual por vuestros amigos y vecinos hará mucho más de lo que puede estimarse. 152 Es por falta de esta clase de labor por lo que las almas por las cuales Cristo murió están pereciendo. Un alma es de infinito valor; pues el Calvario habla de su precio. Un alma, ganada para la verdad, será el instrumento para ganar a otros, y habrá un resultado creciente de bendición y salvación. Vuestro trabajo puede realizar mayor bien verdadero que las reuniones más extensas si falta el esfuerzo personal. Cuando ambos tipos de obra se combinan, con la bendición de Dios, puede hacerse un trabajo más perfecto y acabado; pero si podemos realizar sólo una parte, ésta debe ser la obra individual de abrir las Escrituras en los hogares, haciendo llamamientos personales, y hablando amigablemente con los miembros de la familia, no acerca de cosas de pequeña importancia, sino de los grandes temas de la redención. Hacedles ver que vuestros corazones están agobiados por la salvación de las almas. (Review and Herald, 13 de marzo de 1888.) Id a la gente No hemos de esperar que las almas vengan a nosotros; debemos buscarlas donde estén. Cuando la Palabra ha sido predicada en el púlpito, la obra sólo ha comenzado. Hay multitudes que nunca recibirán el Evangelio a menos que éste les sea llevado. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 210.) La comisión evangélica es la magna carta misionera del reino de Cristo. Los discípulos habían de trabajar fervorosamente por las almas, dando a todos la invitación de misericordia. No debían esperar que la gente viniera a ellos; sino que debían ir ellos a la gente con su mensaje. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 23.) Invitad a la gente a vuestro hogar para estudiar la Biblia Invitad a vuestros vecinos a vuestra casa, y leedles trozos de la Biblia y de libros que expliquen sus 153 verdades. Invitadlos a que se unan con vosotros en el canto y la oración. En estas pequeñas reuniones Cristo mismo estará presente, tal como lo prometió, y su gracia tocará los corazones. (El Ministerio de Curación, pág. 142.) Mientras estaba en Efeso, Apolos "comenzó a hablar confiadamente en la sinagoga". Entre los oyentes estaban Aquila y Priscila, quienes, percibiendo que no había recibido todavía toda la luz del Evangelio, "le tomaron, y le declararon más particularmente el camino de Dios". Por su enseñanza, adquirió una comprensión más clara de las Escrituras, y llegó a ser uno de los abogados más capaces de la fe cristiana. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 218.) Sed sociables A todos los que trabajan con Cristo quiero decir: Cuandoquiera que podáis obtener acceso a la gente en su hogar, aprovechad la oportunidad. Tomad vuestra Biblia, y abrid ante las personas sus grandes verdades. Vuestro éxito no dependerá tanto de vuestro saber y talento como de vuestra capacidad para conquistar corazones. Siendo sociables y acercándoos a la gente, podréis atraer la corriente de sus pensamientos más fácilmente que por el discurso más capaz. La presentación de Cristo en la familia, en el hogar o en pequeñas reuniones en casas particulares, gana a menudo más almas para Jesús que los sermones predicados al aire libre, a la muchedumbre agitada o aun en salones o capillas. (Obreros Evangélicos pág. 201.)


El ejemplo de Cristo, al vincularse con los intereses de la humanidad, debe ser seguido por todos los que predican su Palabra y por todos los que han recibido el Evangelio de su gracia. No hemos de renunciar a la comunión social. No debemos apartarnos de los demás. A fin de alcanzar a todas las clases, debemos tratarlas donde se encuentren. Rara vez 154 nos buscarán por su propia iniciativa. No sólo desde el púlpito han de ser los corazones humanos conmovidos por la verdad divina. Hay otro campo de trabajo, más humilde tal vez, pero tan plenamente promisorio. Se halla en el hogar de los humildes y en la mansión de los encumbrados; junto a la mesa hospitalaria, y en las reuniones de inocente placer social. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 125.) Cristo no era exclusivista, y había ofendido especialmente a los fariseos al apartarse, en este respecto, de sus rígidas reglas. Halló el dominio de la religión rodeado por altas murallas de separación, como si fuera demasiado sagrado para la vida diaria, y derribó esos muros de separación. En su trato con los hombres, no preguntaba: ¿Cuál es vuestro credo? ¿A qué iglesia pertenecéis? Ejercía su facultad de ayudar en favor de todos los que necesitaban ayuda. En vez de aislarse en una celda de ermitaño a fin de mostrar su carácter celestial, trabajaba fervientemente por la humanidad. Inculcaba el principio de que la religión de la Biblia no consiste en la mortificación del cuerpo. Enseñaba que la religión pura y sin mácula no está destinada solamente a horas fijas y ocasiones especiales. En todo momento y lugar, manifestaba amante interés por los hombres, y difundía en derredor suyo la luz de una piedad alegre. (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 69, 70.) Frente a sus prejuicios, aceptaba la hospitalidad de este pueblo despreciado. Dormía bajo sus techos, comía en sus mesas participando de los alimentos preparados y servidos por sus manos, enseñaba en sus calles, y lo trataba con la mayor bondad y cortesía. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 161.) Manifestad interés y simpatía Los que pelean la batalla de la vida con grandes desventajas pueden ser refrigerados y fortalecidos por pequeñas atenciones que nada cuestan. Las palabras 155 bondadosas dichas con sencillez, las pequeñas atenciones concedidas sin artificio, barrerán las nubes de la tentación y la duda acumuladas sobre el alma. La verdadera y cordial expresión de una simpatía semejante a la de Cristo, manifestada con simplicidad, tiene poder para abrir las puertas de los corazones que necesitan el simple, delicado toque del Espíritu de Cristo. (Testimonies, tomo 9, pág. 30.) Millares de corazones pueden ser alcanzados de esta manera muy sencilla y humilde. Los más intelectuales, aquellos que son considerados y alabados como los hombres y mujeres más talentosos del mundo, quedan con frecuencia refrigerados por las sencillas palabras que fluyen de un corazón que ama a Dios y que puede hablar de ese amor con tanta naturalidad como los mundanos hablan de las cosas que su mente contempla y recibe como alimento. Con frecuencia las palabras bien preparadas y estudiadas tienen poca influencia. Pero las palabras veraces y sinceras de un hijo o una hija de Dios, dichas con sencillez natural, abrirán la puerta de corazones que habían estado durante mucho tiempo cerrados. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 402.) Presentad relatos personales Aquellos que se han vestido de Cristo relatarán su experiencia, reproduciendo paso a paso la dirección del Espíritu Santo: su hambre y sed por el conocimiento de Dios y de Cristo Jesús, a quien él ha enviado; el resultado de escudriñar las Escrituras; sus oraciones, la agonía de su alma, y las palabras de Cristo a ellos dirigidas: "Tus pecados te son perdonados". No es natural que alguien mantenga secretas estas cosas, y aquellos que están llenos del amor de Cristo no lo harán. Su deseo de que otros reciban las mismas bendiciones estará en proporción con el grado en que el Señor los haya hecho depositarios de la verdad sagrada, Y a medida que hagan 156 conocer los ricos tesoros de la gracia de Dios, les será impartida cada vez más la gracia de Cristo. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 116.) Poned en acción toda vuestra energía espiritual. Decid a aquellos a quienes visitáis que el fin de todas las cosas está cerca. El Señor Jesucristo abrirá la puerta de sus corazones, y hará sobre sus mentes impresiones duraderas. Luchad por despertar a los hombres y mujeres de su insensibilidad espiritual. Contadles cómo hallasteis a Jesús, y cuán bendecidos habéis sido desde que os pusisteis a su servicio. Referidles las bendiciones que habéis gozado al sentaros a los pies de Jesús, y aprender preciosas lecciones de su Palabra. Habladles de la alegría y del gozo que acompañan a la vida cristiana. Vuestras palabras cálidas y fervientes los convencerán de que habéis hallado la perla de gran precio. Demuestren vuestras palabras animadoras y alegres que ciertamente habéis hallado el camino mejor. Esta es la obra misionera verdadera, y al efectuarla, muchos despertarán como de un sueño. (Testimonies, tomo 9, pág. 38.) Aquellos a quienes Dios emplea como sus instrumentos pueden ser considerados por algunos como ineficientes; pero si ellos pueden orar, si con sencillez pueden expresar la verdad porque la aman, les será posible alcanzar a la gente por el poder del Espíritu Santo. A medida que presenten la verdad con sencillez, leyendo de la Palabra de Dios,


o recordando incidentes de su vida, el Espíritu Santo hace una impresión en la mente y el carácter. La voluntad llega a subordinarse a la voluntad de Dios; la verdad hasta allí no comprendida llega al corazón con viva convicción, y se convierte en una realidad espiritual. (Testimonies, tomo 6, pág. 444.) Ilustraciones eficaces Variaba [Jesús] sus mensajes de misericordia para adaptarlos a su auditorio. Sabía "hablar en sazón 157 palabra al cansado" porque la gracia se derramaba de sus labios, a fin de inculcar en los hombres los tesoros de la verdad de la manera más atrayente. Tenía tacto para tratar con los espíritus llenos de prejuicios, y los sorprendía con ilustraciones que conquistaban su atención. Mediante la imaginación, llegaba al corazón. Sacaba sus ilustraciones de las cosas de la vida diaria, y aunque eran sencillas, tenían una admirable profundidad de significado. Las aves del aire, los lirios del campo, la semilla, el pastor y las ovejas, eran objetos con los cuales Cristo ilustraba la verdad inmortal; y desde entonces, siempre que sus oyentes veían estas cosas de la naturaleza, recordaban sus palabras. Las ilustraciones de Cristo repetían constantemente sus lecciones. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 214.) Los apóstoles se esforzaron por impartir a estos idólatras un conocimiento del Dios Creador y de su Hijo, el Salvador de la especie humana. Primero atrajeron su atención a las obras admirables de Dios, que son el sol, la luna y las estrellas, el hermoso orden de las estaciones sucesivas, las altas montañas cubiertas de nieve, los frondosos árboles, y otras varias maravillas de la naturaleza, que demostraban una habilidad que superaba la comprensión humana. Por medio de estas obras del Todopoderoso, los apóstoles dirigieron la mente de los paganos a la contemplación del gran Gobernante del universo. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 146.) Presentad los fundamentos prácticos Pablo era un orador elocuente. Antes de su conversión, había tratado a menudo de impresionar a sus oyentes con los vuelos de la oratoria. Pero ahora puso todo eso a un lado. En lugar de entregarse a descripciones poéticas y cuadros fantásticos que pudieran complacer los sentidos y alimentar la imaginación, pero que no podrían alcanzar la experiencia 158 diaria, Pablo trataba, mediante el uso de un lenguaje sencillo, de introducir en el corazón las verdades de vital importancia. Las presentaciones fantásticas de la verdad pueden provocar un éxtasis de sentimiento; pero demasiado a menudo las verdades presentadas de esta manera no proporcionan el alimento necesario para fortalecer al creyente para las batallas de la vida. Las necesidades inmediatas, las pruebas presentes de las almas que luchan, deberían satisfacerse con instrucción sana y práctica sobre los principios fundamentales del cristianismo. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 204, 205.) Manteneos en la verdad afirmativa A menudo, al tratar de presentar la verdad, se despertará oposición; pero si tratáis de hacerle frente con discusiones, sólo la multiplicaréis, y eso no podéis permitíroslo. Ateneos a la verdad afirmativa. Los ángeles de Dios os observan y saben cómo impresionar a aquellos cuya oposición rehusáis afrontar con discusiones. No os espaciéis en los puntos negativos de las preguntas que pudieran levantarse, sino concentrad vuestras mentes en las verdades afirmativas, y aferraos a ellas por medio de la oración ferviente y de una consagración sincera. (Testimonies, tomo 9, págs. 147, 148.) Representantes en los caminos de tránsito Los que en respuesta al llamamiento de la hora han entrado en el servicio del Obrero Maestro, harán bien en estudiar sus métodos de trabajo. Durante su ministerio terrenal, el Salvador aprovechó las oportunidades para encontrarse en las grandes arterias de tránsito. Fue en Capernaum donde Jesús residía en los intervalos de sus viajes de aquí para allá, y ésta llegó a denominarse "su ciudad". Esta ciudad era adecuada para ser el centro de trabajo del Salvador. Siendo el camino de Damasco a Jerusalén y a Egipto, así como al Mar Mediterráneo, era un gran centro 159 de viaje. Personas provenientes de muchos países pasaban por la ciudad, o se quedaban a descansar de sus viajes de aquí para allá. Aquí Jesús podía encontrarse con personas de todas las naciones y los rangos sociales, con los ricos y grandes, así como con los pobres y humildes; y sus lecciones serían llevadas a otros países y a muchos hogares. Así podía excitarse el interés en la investigación de las profecías; la atención sería dirigida al Salvador, y su misión sería presentada al mundo. (Testimonies, tomo 9, pág. 121.) En los mundialmente renombrados centros de salud y de afluencia de turistas, atestados de miles de personas que buscan salud y placer, deben estacionarse pastores y colportores capaces de llamar la atención de las multitudes. Vigilen estos obreros la oportunidad de presentar el mensaje para este tiempo, y realicen reuniones cuando tengan ocasión de hacerlo. Sean rápidos para aprovechar las oportunidades de hablar con la gente. Acompañados por el poder del Espíritu Santo, presenten a la gente el mensaje que dio Juan el Bautista: "Arrepentíos, que el reino de los


cielos se ha acercado". (Mat. 3: 2.) La Palabra de Dios ha de ser presentada con claridad y poder, para que los que tengan oídos para oír oigan la verdad. Así el Evangelio de la verdad presente será colocado en el camino de los que no lo conocen, y será aceptado por no pocos, y llevado por ellos a sus propios hogares en todas partes del mundo. (Testimonies, tomo 9 pág. 122.) Los libros El Ministerio de Curación y Lecciones Prácticas del Gran Maestro se hallan peculiarmente adaptados para usarse en centros de turismo, y debe hacerse todo lo posible para colocar ejemplares de estas obras en las manos de los que están ociosos y tienen inclinación a leer. (Testimonies, tomo 9, pág. 85.) 160 Deben establecerse restaurantes de salud y salas de tratamiento. Nuestros esfuerzos en esta materia deben incluir los puntos de afluencia de público a orillas del mar. Así como la voz de Juan el Bautista fue oída en el desierto, cuando clamaba: "Preparad el camino del Señor", debe oírse la voz de los mensajeros del Señor en los grandes centros de turismo y en los centros balnearios. (Testimonies, tomo 7, págs. 55, 56.) Enviados de dos en dos Llamando a los doce en derredor de sí, Jesús les ordenó que fueran de dos en dos por los pueblos y aldeas. Ninguno fue enviado solo, sino que el hermano iba asociado con el hermano, el amigo con el amigo. Así podían ayudarse y animarse mutuamente, consultando y orando juntos, supliendo cada uno la debilidad del otro. De la misma manera, envió más tarde a setenta. Era el propósito del Salvador que los mensajeros del Evangelio se asociaran de esta manera. En nuestro propio tiempo la obra de evangelización tendría mucho más éxito si se siguiera fielmente este ejemplo. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 303.) Giras de evangelismo médico Por las instrucciones que el Señor me ha dado repetidas veces, sé que algunos obreros debieran hacer en las ciudades y las aldeas giras de obra médico-misionera. Los que emprendan esta obra obtendrán una abundante cosecha de almas, tanto de las clases superiores de la sociedad como de las inferiores. Y para preparar el terreno para una obra tal nada iguala los esfuerzos de un fiel colportor. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 370.) Evangelistas médico-misioneros Actualmente se necesitan evangelistas médico-misioneros. No podéis consagrar muchos años a vuestra 161 preparación. Muy pronto, las puertas abiertas hoy se cerrarán para siempre. Proclamad el mensaje ahora. No esperéis que el enemigo haya tenido ocasión de tomar posesión de los campos que se abren ahora delante de vosotros. Grupos pequeños deben ir a cumplir la obra que Cristo asignó a sus discípulos. Trabajen como evangelistas, repartiendo nuestros impresos, hablando de la verdad a las personas que encuentren. Oren por los enfermos, esforzándose por aliviarlos, no con drogas, sino con remedios naturales, enseñándoles a recuperar la salud y evitar la enfermedad. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 371.) Hermanos y hermanas, consagraos al servicio del Señor. No dejéis pasar ninguna ocasión favorable. Visitad a los enfermos y dolientes y manifestadles interés verdadero. Si es posible, haced algo para su mejoría. Así ganaréis sus corazones y podréis hablarles del Salvador. Sólo la eternidad podrá revelar el alcance de una obra tal. Otros ramos de actividad se abrirán delante de aquellos que se muestren dispuestos a cumplir sus deberes inmediatos. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 302.) Educación industrial Hay un sinnúmero de familias pobres en cuyo beneficio no habría mejor obra misionera que la de ayudarlas a establecerse en el campo y enseñarles cómo sacar sustento de él. La necesidad de una ayuda e instrucción semejantes no queda circunscripta a las ciudades. En el campo también, a pesar de sus recursos, hay muchos pobres muy necesitados. Hay comunidades enteras faltas de educación industrial y de la sanidad. Hay familias que viven en chozas, con pocos muebles y escasa ropa, sin herramientas, sin libros, sin ningún desahogo ni medios de cultura. Almas embrutecidas, cuerpos debilitados y deformes, resultado patente de la herencia y de los malos hábitos. 162 Esta gente debe ser educada desde el principio. Han llevado vidas desprovistas de todo, vidas de ocio y de corrupción, y necesitan que se les enseñen hábitos buenos. (El Ministerio de Curación, págs. 182, 183.) Hay que prestar atención a la implantación de varias industrias que podrán dar empleo a familias pobres. Carpinteros, herreros, y en una palabra todo el que entiende de algún oficio, debe sentirse moralmente obligado a enseñar y ayudar a los ignorantes y desocupados. (El Ministerio de Curación, pág. 184.) Los hacendados cristianos pueden desempeñar una misión verdadera ayudando a los pobres a encontrar casa en el campo, y enseñándoles a labrar la tierra y a hacerla productiva. Enséñenles el uso de los implementos agrícolas, el


cultivo de diferentes especies, y la formación y el cuidado de huertos. (El Ministerio de Curación. pág. 183.) En el servicio y asistencia a los pobres hay amplio campo para la actividad, tanto de mujeres como de hombres. La cocinera entendida, la mujer experimentada en el gobierno de la casa, la costurera, la enfermera: se necesita la ayuda de todas ellas. Enséñese a los de familias pobres a cocinar, a hacerse su propia ropa y a remendarla, a cuidar a los enfermos, y a atender debidamente sus casas. Enséñeseles a los muchachos y a las jóvenes algún oficio o trabajo útil. (El Ministerio de Curación, pág. 184.) Invitad a la gente a reuniones evangélicas Hay muchas cosas que pueden hacerse si solamente se dedica algún pensamiento a la obra. Muchos hay que no irán a la iglesia para escuchar la verdad predicada. Por medio de esfuerzos personales realizados con sencillez y sabiduría, éstos pueden ser persuadidos a dirigir sus pasos a la casa de Dios. La convicción puede dominar sus mentes en la primera 163 oportunidad en que escuchan un discurso sobre la verdad presente. Si vuestras súplicas fueran rechazadas, no os desaniméis; perseverad hasta que el éxito corone vuestros esfuerzos. (Review and Herald, 10 de junio de 1880.) Reunidlos en la escuela sabática Otra labor en la cual muchos pueden ocuparse es la de reunir a los niños y a los jóvenes en la escuela sabática. Los jóvenes pueden trabajar en esta forma eficientemente en favor del amado Salvador. Pueden definir así el destino de las almas. Pueden hacer una obra en favor de la iglesia y del mundo cuya extensión y alcances nunca serán conocidos hasta el día del ajuste final de cuentas, cuando el "Bien hecho" sea dado a los buenos y los fieles. (Review and Herald, 10 de junio de 1880.) Por la pluma y de viva voz Por la pluma y de viva voz proclamad que Jesús vive para hacer intercesión por nosotros. Unidos con el gran Obrero Maestro, seguid al abnegado Redentor en su peregrinaje de amor por la tierra. (Review and Herald, 24 de junio de 1893.) Algunos trabajarán de un modo y otros de otro, según la manera en que el Señor los llame y conduzca. Pero todos deben trabajar en armonía, esforzándose por mantener en la obra un carácter de perfecta unidad. De viva voz y por la pluma deben trabajar para él. (Joyas de los Testimonios, tomo 3. pág. 294.) Cristo crucificado: hablad esta verdad, orad acerca de ella, cantadla, y ella quebrantará y ganará los corazones. (Testimonies, tomo 6, pág. 67.) La pluma es un poder en las manos de los hombres que sienten la verdad ardiendo en el altar de sus corazones. y que tienen un celo inteligente por Dios, equilibrado con sano juicio. La pluma, mojada en la fuente de la verdad pura, puede hacer llegar los rayos de la luz a los oscuros rincones de la 164 tierra, los cuales reflejarán de vuelta esos rayos, añadiéndole nuevo poder a la luz y acrecentándola para ser esparcida por doquiera. (Life Sketches, pág. 214.) Nuestros ministros no deben dedicar todas sus facultades a predicar discursos, dejando que la obra termine allí. Deben instruir a los miembros de la iglesia acerca de cómo abordar y desempeñar este ramo de la obra [obra misionera por correspondencia], que es para nuestras sociedades misioneras y de publicaciones como una rueda dentro de otra rueda. El movimiento de esta rueda interna mantiene en acción saludable y poderosa la rueda externa. Si esta rueda interna cesa en su acción, el resultado podrá verse en una vida y en una actividad disminuidas en la sociedad misionera y de publicaciones. (Review and Herald, 10 de junio de 1880.) No os canséis de la labor misionera vigilante. Esta es una tarea en la que todos podéis ocuparos con éxito, si solamente os relacionáis con Dios. Antes de escribir cartas para hacer preguntas, siempre elevad vuestros corazones a Dios en oración pidiendo éxito en la tarea de recoger algunas ramas silvestres que puedan ser injertadas en la vid verdadera, y que lleven fruto para la gloria de Dios. Todos los que con humilde corazón tomen parte en esta obra, estarán educándose de continuo como obreros en la viña del Señor. (Review and Herald, 10 de junio de 1880.) 165 La Obra Misionera Médica Una obra de primera importancia En el curso de su ministerio, dedicaba Jesús más tiempo a la curación de los enfermos que a la predicación. (El Ministerio de Curación, pág. 13.) La obra médico-misionera abrirá muchas puertas delante del verdadero reformador. (Joyas de los Testimonios, tomo 3. pág. 102.)


La verdadera obra misionera médica es el Evangelio practicado. (Testimonies, tomo 8, pág. 168.) La obra misionera médica es precursora de la obra del Evangelio. El Evangelio debe ser predicado y puesto por obra tanto en el ministerio de la Palabra como en la obra misionera médica. (El Ministerio de Curación, pág. 134.) El Salvador del mundo dedicó más tiempo y trabajo a sanar a los afligidos de sus enfermedades que a predicar. El último pedido que les hizo a sus discípulos, representantes suyos en la tierra, fue el de que pusieran las manos sobre los enfermos para que pudieran sonarse. Cuando el Maestro venga, elogiará a los que han visitado a los enfermos y aliviado las necesidades de los afligidos. (Testimonies, tomo 4 pág. 225.) El quiere que la obra misionera médica prepare el camino para la presentación de la verdad salvadora para este tiempo, la proclamación del mensaje del tercer ángel. Si se cumple este designio, el mensaje no quedará eclipsado ni estorbado su progreso. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 531.) Haced frente en primer lugar a las necesidades temporales de los afligidos, y aliviad sus problemas y sufrimientos físicos, y entonces hallaréis una avenida abierta al corazón, donde podréis plantar la buena simiente de la virtud y la religión. (Testimonies, tomo 4, pág. 227.) 166 Nada aumentará más la fuerza espiritual y el fervor y profundidad de los sentimientos, que el visitar y servir a los enfermos y abatidos, ayudándoles a ver la luz y a aferrarse de Jesús por la fe. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 464.) El ejemplo divino Nuestro ejemplo es Jesucristo, el gran Médico misionero. . . . El sanaba a los enfermos y predicaba el Evangelio. En su obra, la curación y la enseñanza se unían estrechamente. Estas dos cosas no deben ser separadas hoy. (Joyas de los Testimonios tomo 3, pág. 369.) Los siervos de Cristo han de seguir su ejemplo. Cuando él iba de lugar en lugar, confortaba a los dolientes y sanaba a los enfermos. Luego les exponía las grandes verdades referentes a su reino. Esta es la obra de sus seguidores. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 214.) El ejemplo de Cristo debe ser seguido por los que dicen ser sus hijos. Socorred a los desvalidos; su agradecimiento derribará las barreras y os permitirá alcanzar su corazón. Estudiad este asunto con el cuidado que merece. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 346.) Especialmente aquellos que son misioneros médicos deberían manifestar, en espíritu, palabra y carácter, que están siguiendo a Cristo Jesús, el divino Modelo del esfuerzo médico misionero. (Testimonies, tomo 7, pág. 127.) Combinad esta labor con el ministerio evangélico El ministerio y la obra misionera médica han de avanzar juntos. El Evangelio ha de ser vinculado con los principios de la verdadera reforma pro salud. El cristianismo ha de ser llevado a la vida práctica. Ha de realizarse una obra reformadora, ferviente y cabal. . . . Hemos de presentar los principios de la reforma pro salud ante la gente, haciendo todo lo 167 que podamos para inducir a los hombres y mujeres a ver la necesidad de estos principios, y a practicarlos. (Testimonies, tomo 6, pág. 379.) Es el plan divino que trabajemos como trabajaron los discípulos. La curación física va enlazada con la comisión de predicar el Evangelio. En la obra del Evangelio, la enseñanza y la curación jamás deben ir separadas. (El Ministerio de Curación, pág. 131.) La obra misionera médica y el ministerio evangélico son los canales por los cuales Dios trata de derramar una constante provisión de su bondad. Han de ser como el río de la vida en la irrigación de su iglesia. (Bible Echo, 12 de agosto de 1901.) Nuestros predicadores que tienen experiencia en la predicación de la Palabra deben aprender a dar tratamientos sencillos, y luego deben trabajar de una manera inteligente como evangelistas médico-misioneros. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 371.) A medida que el colportor vaya de lugar en lugar, encontrará a muchos que están enfermos. Debe tener un conocimiento práctico de las causas de la enfermedad, y comprender cómo dar tratamientos sencillos, para poder aliviar a los que sufren. Además de esto, debe orar con fe y con sencillez por los enfermos, señalándoles al gran Médico. A medida que camina y obra con Dios, los ángeles ministradores están a su lado, dándole acceso a los corazones. ¡Qué amplio campo para el esfuerzo misionero se abre delante del fiel, consagrado colportor; qué bendición recibirá él en el desempeño diligente de esta tarea! (Southern Watchman, 20 de noviembre de 1902.)


Todo obrero evangélico debe comprender que el dar enseñanza acerca de los principios higiénicos, forma parte de la obra que se le ha señalado. De esta obra se siente gran necesidad, y el mundo está 168 abierto a la mismo. (El Ministerio de Curación, pág. 136.) El brazo derecho del mensaje Vez tras vez se me ha instruido en el sentido de que la obra misionera médica debe tener con la obra del tercer ángel la misma relación que tienen el brazo y la mano con el cuerpo. Bajo la dirección de la Cabeza divina han de trabajar unánimemente en la preparación del camino para la venida de Cristo. El brazo derecho del cuerpo de la verdad debe estar constantemente activo, obrando de continuo, y Dios lo fortalecerá. Sin embargo, no debe transformarse en el cuerpo entero. El cuerpo no debe decir al brazo: "No te necesito". El cuerpo necesita al brazo para hacer una obra activa y agresiva. Ambos tienen su obra señalada, y cada uno sufrirá gran pérdida si obra independientemente del otro. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 526.) Ha de realizarse obra misionera médica. . . . Esta ha de ser a la obra de Dios lo que la mano es al cuerpo. (Testimonies, tomo 8, pág. 160.) Cooperación divina Cristo siente los males de todo doliente. Cuando los malos espíritus desgarran un cuerpo humano, Cristo siente la maldición. Cuando la fiebre consume la corriente vital, él siente la agonía. Y está tan dispuesto a sanar a los enfermos ahora como cuando estaba personalmente en la tierra. Dos siervos de Cristo son sus representantes, los conductos por los cuales ha de obrar. El desea ejercer por ellos su poder sanador. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 751.) Por medio de sus siervos, Dios se propone que oigan su voz los enfermos, los desdichados, y los poseídos de espíritus malos. Por medio de sus agentes humanos quiere ser un consolador como nunca lo conoció el mundo. (El Ministerio de Curación, pág. 99.) 169 Cristo coopera con los que se ocupan en la obra misionera médica. (Testimonies, tomo 7, pág. 51.) El Señor obró por medio de ellos. Doquiera iban, sanaban los enfermos y los pobres oían la predicación del Evangelio. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 87.) Cristo ya no está personalmente en la tierra, para ir por nuestras ciudades y aldeas con el fin de sanar a los enfermos; pero nos ha encomendado que continuemos la obra médica misionera que él empezara. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 367.) La obra de toda iglesia Hay un mensaje relativo a la reforma pro salud que ha de presentarse en todas las iglesias. (Testimonies, tomo 6, pág. 370.) La obra misionera médica debe ser parte de la obra de toda iglesia en nuestro país. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 527.) Hemos llegado a un tiempo en el cual cada miembro de la iglesia debe hacer obra misionera médica. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 102.) La obra de la reforma pro salud es el medio divino para aminorar el sufrimiento de nuestro mundo y para purificar a su iglesia. Enseñad a la gente que puede actuar como la mano ayudadora de Dios, cooperando con el Obrero Maestro en restaurar la salud física y espiritual. Esta tarea lleva la firma del cielo, y abrirá las puertas para que entren otras verdades preciosas. Hay lugar para que trabajen todos los que se hagan cargo inteligentemente de esta obra. (Testimonies, tomo 9, pág. 112, 113.) Tiempos tormentosos están delante de nosotros, pero no profiramos una palabra de descreimiento o desánimo. Recordemos que llevamos un mensaje de salud a un mundo lleno de almas enfermas. (Special Testimonies, Serie B, Nº 8, pág. 24.) Esta obra, debidamente realizada, salvará a muchos pobres pecadores que han sido descuidados por 170 las iglesias. Muchos que no pertenecen a nuestra fe están anhelando la ayuda que los cristianos tienen el deber de darles. Si el pueblo de Dios quisiera manifestar verdadero interés en sus vecinos, muchos serían alcanzados por las verdades especiales para este tiempo. Nada puede dar tanto carácter a la obra como el ayudar a la gente donde está. Miles podrían estar regocijándose hoy en el mensaje, si los que aseveran amar a Dios y guardar sus mandamientos hubiesen querido trabajar como Cristo trabajó. Cuando la obra misionera médica conduzca así a los hombres y


mujeres a un conocimiento salvador de Cristo y su verdad, se podrá invertir sin peligro dinero y fervientes labores en ella; porque será una obra perdurable. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 518.) Nuestros hermanos y hermanas deben demostrar que se interesan intensamente en la obra misionera médica. Deben prepararse para hacerse útiles estudiando los libros escritos para nuestra instrucción en este sentido. Dichos libros son dignos de nuestra atención y merecen que se los aprecie más que en lo pasado. Una gran parte de las verdades que todos debieran conocer para su propio bien fueron escritas con la intención de instruirnos acerca de los principios de la salud. Los que estudian y ponen en práctica dichos principios serán abundantemente bendecidos, física y espiritualmente. Una comprensión de la filosofía de la salud será una salvaguardia contra los muchos males que continuamente van en aumento. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 103.) Se me ha indicado que la obra misionera médica descubrirá en las mismas profundidades de la de gradación a hombres que, aunque se han entregado a costumbres intemperantes y disolutas, responderán a la labor apropiada. Pero es necesario reconocerlos y estimularlos. Se necesita un esfuerzo firme, 171 paciente y ferviente para elevarlos. No pueden restaurarse a sí mismos. Pueden oír el llamamiento de Cristo, pero sus oídos están demasiado embotados para discernir su significado; sus ojos están demasiado ciegos para ver lo bueno que está en reserva para ellos. Están muertos en delitos y pecados. Sin embargo, aun éstos no están excluidos del banquete del Evangelio. Han de recibir la invitación: "Venid". Aunque se sientan indignados, el Señor dice: "Fuérzalos a entrar". No escuchéis excusa alguna. Con amor y bondad, asíos de ellos. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 517.) Los que emprenden este ramo de actividad [circulación de impresos] deberían también prepararse para hacer trabajo médico misionero. Hay que acudir en auxilio de los enfermos y dolientes. Muchos de los que habrán sido aliviados en esta forma, entenderán y aceptarán las palabras de vida. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 301.) ¿Quién se está preparando para encargarse de una manera inteligente de la obra médica misionera? . . . Cada obrero debe ser inteligente y capaz; y entonces podrá presentar de una manera amplia y elevada la verdad tal cual es en Jesús. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 110.) ¡Siga adelante la obra del Señor y progrese la obra médico-misionera y la obra de educación! Estoy cierta de que lo que más necesitamos son obreros celosos, abnegados, inteligentes y capaces. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 367.) Lleven ellos los principios vivientes de la reforma pro salud a las comunidades que en extenso grado son ignorantes de estos principios. (Testimonies, tomo 9, pág. 118.) Se me ha instruido para que diga a los educadores de la reforma pro salud: Avanzad. El mundo necesita toda jota de influencia que podáis ejercer para que decrezca la marea de la angustia moral. Que 172 los que enseñan el mensaje del tercer ángel permanezcan fieles a su emblema. (Testimonies, tomo 9, pág. 113.) El plan de extensión médica El Señor dará a nuestros sanatorios cuya obra ya está establecida, la oportunidad de colaborar con él en la tarea de ayudar a otras instituciones recientemente instaladas. Cada nuevo establecimiento ha de considerarse como un hermano ayudador en la gran obra de proclamar el mensaje del tercer ángel. Dios ha dado a nuestros sanatorios la oportunidad de poner en marcha una obra que será como una piedra animada de vida, que crece a medida que rueda movida por una mano invisible. Que esta piedra mística sea puesta en movimiento. (Testimonies, tomo 7, pág. 59.) La obra de las instituciones Deben establecerse restaurantes de salud y salas de tratamiento. Nuestros esfuerzos en estos ramos deben incluir los grandes centros turísticos ubicados a orillas del mar. Así como la voz de Juan el Bautista fue oída en el desierto, cuando clamaba: "Preparad el camino del Señor", debe oírse la voz de los mensajeros del Señor en los grandes centros de turismo y en los centros balnearios. (Testimonies, tomo 7, págs. 55, 56.) Se me ha dado luz en el sentido de que en muchas ciudades es aconsejable relacionar con las salas de tratamiento un restaurante. Ambos establecimientos pueden cooperar para sostener los principios rectos. En relación con ellos a veces resulta aconsejable tener salas de alojamiento para los enfermos. Estos establecimientos servirán para alimentar los sanatorios ubicados en el campo. (Testimonies, tomo 7, pág. 60.) El Señor tiene un mensaje para nuestras ciudades, y hemos de proclamar este mensaje en nuestros congresos, 173 por medio de otros esfuerzos públicos, y también por nuestras publicaciones. En adición a esto, han de establecerse restaurantes de salud en las ciudades, y por medio de ellos debe proclamarse el mensaje de temperancia. Deben tomarse providencias para realizar reuniones en relación con estos restaurantes. Cuandoquiera que sea posible,


dispóngase de una sala donde pueda invitarse a los clientes para asistir a conferencias sobre el tema de la ciencia de la salud y la temperancia cristiana, donde puedan recibir instrucción sobre la preparación de alimentos sanos, y otros temas importantes. (Testimonies, tomo 7, pág. 115.) Los que vienen a nuestros restaurantes deben ser surtidos de material de lectura. Se les debe llamar la atención a nuestras publicaciones sobre la reforma en materia de temperancia y régimen dietético, y se les deben dar folletos que traten de las lecciones de Cristo. La responsabilidad de proveer este material debe ser compartida por todos nuestros hermanos. Todos los que vengan deben recibir algo para leer. Puede ser que muchos no lean el folleto, pero algunos de aquellos en cuyas manos lo colocáis, pueden estar buscando la luz. Leerán y estudiarán lo que les deis, y se lo entregarán a otros, (Testimonies, tomo 7, pág. 116.) Se me ha indicado que una de las principales razones por las cuales deben establecerse restaurantes higiénicos y salas de tratamiento en los grandes centros, es que por este medio se atraerá la atención de hombres importantes al mensaje del tercer ángel. Al notar que estos restaurantes son dirigidos de una manera completamente diferente de como se manejan los restaurantes comunes, ciertos hombres de inteligencia empezarán a averiguar las razones de esta diferencia en los métodos comerciales, e investigarán los principios que nos inducen a servir alimentos superiores. Así serán llevados a conocer el mensaje para 174 este tiempo. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, Págs. 130, 31.) Escuelas de cocina Me fue indicado que estimulase el establecimiento de clases culinarias en todos los lugares donde se está haciendo obra misionera médica. Todo incentivo que induzca a la gente a reformarse debe serle presentado. Hágase resplandecer sobre ella tanta luz como sea posible. Enséñesele a hacer todos los progresos que pueda en la preparación de la comida, y estimúlesela a impartir a otros lo que aprende. (Obreros Evangélicos, págs. 375, 376.) Deben darse cursos sobre arte culinario. Se ha de enseñar a la gente cómo preparar alimentos sanos. Se le debe mostrar la necesidad de descartar los alimentos perjudiciales, Pero nunca debemos propiciar un régimen de hambre. Es posible tener una alimentación sana y nutritiva sin el uso de té, café y carne. La tarea de enseñar a la gente cómo preparar un régimen que sea a la vez sano y apetitoso, es de la mayor importancia. (Testimonies, tomo 9. pág. 112.) Un mensaje oportuno No puedo instar demasiado a todos los miembros de nuestras iglesias, a todos los que son verdaderos misioneros, a todos los que creen en el mensaje del tercer ángel, a todos los que apartan su pie del sábado, para que consideren el mensaje del capítulo 58 de Isaías. La obra de beneficencia ordenada en dicho capítulo es la que Dios requiere que su pueblo haga en este tiempo. Es obra señalada por él. No nos deja en duda en cuanto a dónde se aplica el mensaje, y al momento de su cumplimiento señalado, porque leemos: "Y edificarán los de ti los desiertos antiguos; los cimientos de generación y generación levantarás: y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar". 175 El monumento recordativo de Dios, el sábado o séptimo día, recuerdo de la obra que hizo al crear al mundo, ha sido desplazado por el hombre de pecado. El pueblo de Dios tiene una obra especial que hacer para reparar la brecha que ha sido abierta en su ley; y cuanto más nos acercamos al fin, más urgente se vuelve esta obra. Todos los que amen a Dios demostrarán que llevan su sello observando sus mandamientos. Son los restauradores de la senda en que se ha de andar. . . . La verdadera obra misionera médica está inseparablemente vinculada con la observancia de los mandamientos de Dios, entre los cuales se menciona especialmente el sábado, puesto que es el gran monumento recordativo de la obra creadora de Dios. Su observancia se vincula con la obra de restaurar la imagen moral de Dios en el hombre. Este es el ministerio que el pueblo de Dios debe realizar en este tiempo. Este ministerio, debidamente cumplido, impartirá ricas bendiciones a la iglesia. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 503, 504.) 176 Evangelización Bíblica Una idea nacida del cielo El plan de celebrar estudios bíblicos es una idea de origen celestial. Muchos son los hombres y mujeres que pueden dedicarse a este ramo del trabajo misionero. Pueden desarrollarse así obreros que serán poderosos para Dios. Por este medio la Palabra de Dios ha sido dada a millares; y los obreros se han puesto en contacto personal con personas de todas las naciones y lenguas. La Biblia penetra en las familias, y sus verdades sagradas penetran en la conciencia. Se ruega a los hombres que lean, examinen y juzguen por sí mismos, y deben llevar la responsabilidad de recibir o rechazar la ilustración divina. Dios no permitirá que esta preciosa obra hecha para él quede sin recompensa. Coronará de éxito todo humilde esfuerzo hecho en su nombre. (Obreros Evangélicos, pág. 200.)


Nuestra obra nos ha sido señalada por nuestro Padre celestial. Hemos de tomar nuestra Biblia, y salir para amonestar al mundo. Hemos de ser la mano ayudadora de Dios en la salvación de las almas: canales por los cuales ha de fluir cotidianamente su amor hacia los que perecen. (Testimonies, tomo 9, pág. 150.) El llamado definido Muchos serán llamados a trabajar de casa en casa dando estudios bíblicos y orando con las personas interesadas. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 370.) Muchos obreros han de hacer su parte, realizando obra de casa en casa, y dando estudios bíblicos en el círculo de las familias. (Testimonies, tomo 2, pág. 141.) Mujeres consagradas deben ocuparse en la obra bíblica de casa en casa. (Testimonies, tomo 9, págs. 120, 121.) 177 Si seguimos en las pisadas de Cristo, debemos acercarnos a aquellos que necesitan nuestro ministerio. Debemos abrir la Biblia a su entendimiento, presentarles las exigencias de la ley de Dios, leer las promesas a los vacilantes, despertar a los negligentes, fortalecer a los débiles. (Obreros Evangélicos, pág. 495.) En el caso de Felipe y el etíope se presenta la obra a la cual el Señor llama a su pueblo. El etíope representa una numerosa clase de personas que necesita misioneros como Felipe, misioneros que escuchen la voz de Dios y vayan donde él los envíe. Hay en el mundo quienes leen las Escrituras pero no pueden entender su significado. Se necesitan, pues, hombres y mujeres que conozcan a Dios para explicar la Palabra a estas almas. (Testimonies, tomo 8, págs. 58, 59.) Los miembros de nuestras iglesias deben hacer más trabajo de casa en casa, dando estudios bíblicos. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 346.) Vayan los obreros de casa en casa, abriendo la Biblia al pueblo. (Testimonies, tomo 9, pág. 123.) En varios estados, hay colonias de agricultores laboriosos y de condición acomodada, que nunca han oído de la verdad para nuestra época. Debe trabajarse en tales lugares. Ese trabajo debe ser emprendido por los miembros de nuestras iglesias. Ellos pueden hacer mucho en favor de sus vecinos, al prestarles o venderles libros, al entregarles periódicos y darles estudios bíblicos. Si tuviesen un profundo amor por las almas, podrían proclamar el mensaje con tanto poder que muchas personas se convertirían. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 301.) Escenas impresionantes Centenares y millares fueron vistos visitando las familias, y abriendo delante de ellas la Palabra de Dios. Los corazones eran convencidos por el poder 178 del Espíritu Santo, y un espíritu de genuina conversión se manifestaba. (Testimonies, tomo 9, pág. 126.) Dos obreros bíblicos estaban sentados en medio de una familia. Con la Biblia abierta ante ellos, presentaban al Señor Jesucristo en su carácter de Salvador que perdona los pecados. Elevaban fervientes oraciones hacia Dios y los corazones quedaban enternecidos y subyugados por la influencia del Espíritu Santo. Sus oraciones eran expresadas con sinceridad y poder. Mientras explicaban la Palabra de Dios, vi que una luz suave y radiante iluminaba las Escrituras, y yo susurré: "Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa." (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 301, 302.) Muchos leen las Escrituras sin comprender su verdadero sentido. En todo el mundo, hay hombres y mujeres que miran fijamente al cielo. Oraciones, lágrimas e interrogaciones brotan de las almas anhelosas de luz en súplica de gracia y de la recepción del Espíritu Santo. Muchos están en el umbral del reino esperando únicamente ser incorporados en él. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 89.) Preparación para la obra Los seguidores de Jesús no realizan el propósito y la voluntad de Dios si se contentan con permanecer en la ignorancia con respecto a su Palabra. Todos deben llegar a ser estudiosos de la Biblia. Cristo ordenó a sus seguidores: "Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí". Pedro nos exhorta: "Sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia a cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros." (Testimonies, tomo 2, págs. 633, 634.) 179 Los que están verdaderamente convertidos deben llegar a comprender cada vez mejor las Escrituras, para que puedan hablar palabras de luz y salvación a los que están en tinieblas y perecen en sus pecados. (Testimonies, tomo 9, pág. 121.)


Hemos de dar la última amonestación de Dios a los hombres, y ¡cuál no debe ser nuestro fervor para estudiar la Biblia, y nuestro celo para difundir la luz! Trate de impartir la iluminación divina toda alma que la recibió. Vayan los obreros de casa en casa, abriendo la Biblia a la gente, haciendo circular las publicaciones, hablando a otros de la luz que bendijo sus propias almas. (Obreros Evangélicos, pág. 366.) Es más fácil realizar una obra bien equilibrada cuando se dicta un curso de instrucción para obreros bíblicos. Mientras se realizan las reuniones para el público, en relación con este curso de instrucción o de esta misión en la ciudad, debe haber obreros experimentados de profunda comprensión espiritual, que den a los obreros bíblicos instrucción diaria, que puedan también unirse de todo corazón en el esfuerzo público general que está en marcha. (Testimonies, tomo 9, pág. 111.) El secreto del éxito Poned sinceridad y fervor en vuestras oraciones, en vuestros estudios bíblicos, y en vuestra predicación, para que deis la impresión de que las sagradas verdades que estáis presentando a otros son para vosotros una viviente realidad. Cualquier cosa que hagáis por Jesús, tratad con todas vuestras fuerzas de realizarla con fervor. Nunca penséis que habéis llegado al punto más alto, y que no podéis ascender más. . . . Poneos al trabajo, para poder presentar la verdad de una manera tal que les interese. Apropiaos de las porciones más interesantes de las Escrituras que podáis presentar delante de ellos, id 180 al grano, y tratad de fijar su atención e instruirlos en los caminos del Señor. (Review and Herald, 26 de julio de 1887.) Una gran obra podría ser hecha presentando a la gente la Biblia tal como es. Llevad la Palabra de Dios a la puerta de todo hombre; presentad sus claras declaraciones con instancia a la conciencia de cada uno y repetid a todos la orden del Salvador: "Escudriñad las Escrituras". Amonestadles a tomar la Biblia tal cual es y a implorar la iluminación divina, y luego, cuando resplandezca la luz, a aceptar gozosamente cada precioso rayo y a afrontar intrépidamente las consecuencias. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 129, 130.) Una obra gozosa Es una obra gozosa la de abrir las Escrituras a los demás. (Testimonies, tomo 9, pág. 118.) Abrid las Escrituras a alguien que esté en tinieblas, y no os quedaréis de cansancio y falta de interés en la causa de la verdad. Vuestro corazón será despertado a una ansiedad por las almas, y el gozo en las evidencias de la fe llenará vuestro corazón, y sabréis que "el que saciare, él también será saciado". (Review and Herald, 13 de marzo de 1888.) 181 El Ministerio de la Página Impresa Una obra de primera importancia Si hay una obra más importante que otra, es la de presentar al público nuestras publicaciones, induciéndolo así a escudriñar las Escrituras. La obra misionera -que consiste en introducir nuestras publicaciones en el seno de las familias, conversar y orar con ellas,- es una obra buena. (El Colportor Evangélico, edición ampliada, pág. 14.) Que cada adventista se pregunte: "¿Qué puedo hacer yo para proclamar el mensaje del tercer ángel?" Cristo vino a este mundo para dar su mensaje a su siervo a fin de que éste lo transmitiera a las iglesias. Ha de ser proclamado a toda nación, tribu, lengua y pueblo. ¿Cómo hemos de darlo? La distribución de nuestras publicaciones es un medio por el cual el mensaje ha de proclamarse. Que cada creyente disemine folletos y libros que contienen el mensaje para este tiempo. Se necesitan colportores que salgan para hacer circular nuestras publicaciones por doquier. (Southern Watchman, 5 de junio de 1904.) Los libros y periódicos son los medios dispuestos por el Señor para mantener constantemente el mensaje para este tiempo delante de la gente. En cuanto a iluminar y confirmar a la gente en la verdad, las publicaciones harán una obra mayor que el solo ministerio de la palabra hablada. Los mensajeros silenciosos que son colocados en los hogares de la gente por la obra del colportor, fortalecerán la obra del ministerio evangélico de todas maneras, porque el Espíritu Santo impresionará la mente de los que lean los libros, como impresiona la mente de los 182 que escuchan la predicación de la Palabra. El mismo ministerio de los ángeles que acompaña a la obra del predicador, acompaña también a los libros que contienen la verdad. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 534, 535.) No dejéis que languidezca la obra del colportaje. Que los libros que contienen la luz de la verdad presente sean colocados ante tantas personas como sea posible. Los presidentes de nuestras asociaciones y otros que ocupan puestos de responsabilidad tienen un deber en este asunto. (Southern Watchman, 25 de abril de 1905.) El mundo debe recibir la luz de la verdad por el ministerio evangelizador de la Palabra, efectuado por nuestros libros


y periódicos. Nuestras publicaciones deben mostrar que el fin de todas las cosas está próximo. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 311.) Dios llama a sus hijos a actuar como hombres vivos, y a no ser insolentes, perezosos e indiferentes. Debemos llevar las publicaciones al pueblo y urgirlo a aceptarlas. (Southern Watchman, 25 de abril de 1905.) Nuestras publicaciones están sembrando ahora la simiente evangélica, y son los instrumentos para atraer a tantas almas a Cristo como la palabra predicada. Iglesias enteras han sido suscitadas como resultado de su circulación. En esta obra puede tomar parte todo discípulo de Cristo. (Review and Herald, 10 de junio de 1880.) Un mensajero celestial estaba en nuestro medio, y pronunció palabras de advertencia y de instrucción. Nos hizo comprender con toda claridad que el Evangelio del reino es el mensaje por cuya falta el mundo perece, y que este mensaje, contenido en nuestras publicaciones ya existentes y en aquellas que aún han de aparecer debería hacerse circular 183 entre la gente de cerca y lejos, (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 317.) La obra con nuestros libros debe ser el medio de dar rápidamente la sagrada luz de la verdad presente al mundo. (Testimonies, tomo 9, pág. 69.) Satanás está ocupado en este departamento de su obra, difundiendo publicaciones que están degradando la moral y emponzoñando las mentes de los jóvenes. Las publicaciones ateas son diseminadas por todo el país. ¿Por qué no debiera cada miembro de la iglesia estar tan profundamente interesado en enviar publicaciones que eleven las mentes de la gente y le presenten directamente la verdad? Estas hojas impresas y folletos son para iluminar al mundo, y siempre han sido instrumentos en la conversión de almas. (Review and Herald, 10 de junio de 1880.) Hemos permanecido como adormecidos en lo que atañe a la obra que puede ser cumplida por la difusión de libros bien preparados. Prediquemos ahora mismo la Palabra con energía resuelta, por el uso juicioso de periódicos y libros, de manera que el mundo comprenda el mensaje que Jesús dio a Juan en la isla de Patmos. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 311, 312.) Miembros de iglesia, despertaos a la importancia de la circulación de nuestras publicaciones, y dedicad más tiempo a esta obra. Colocad en los hogares de la gente revistas, folletos y libros que prediquen el Evangelio en sus diversos aspectos. No hay tiempo que perder. Que muchos se consagren voluntariamente y en forma abnegada a la obra del colportaje, y así ayuden a hacer resonar la advertencia que tanto se necesita. Cuando la iglesia se haga responsable de la obra que se le ha señalado, saldrá "hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden". (Southern Watchman, 20 de noviembre de 1902.) 184 La luz de la verdad está derramando sus brillantes rayos sobre el mundo por medio del esfuerzo misionero. La prensa es un instrumento por medio del cual son alcanzados muchos que sería imposible alcanzar por el esfuerzo ministerial. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 129.) La noche de la prueba va llegando a su fin. Satanás recurre a toda su potencia porque sabe que le queda poco tiempo. Dios castiga al mundo para invitar a todos los que conocen la verdad a esconderse en la Roca y a contemplar la gloria de Dios. No es el momento de encubrir la verdad. Deben hacerse declaraciones positivas. La verdad debe ser expuesta sin disfraz en folletos y libritos, y éstos deben esparcirse como caen las hojas de los árboles en el otoño. (Joyas de los Testimonios, tomo 3. pág. 394.) Se necesitan colportores para realizar la tarea de llevar estos mensajeros silenciosos de la verdad a la gente: colportores que sientan una responsabilidad por las almas que puedan hablar palabras en sazón a los que buscan la luz. Algunos pueden decir: "Yo no soy predicador; no puedo predicar al pueblo." Es probable que no podáis predicar, pero podéis ser evangelistas ministrando a las necesidades de los que se relacionan con vosotros; podéis ser la mano ayudadora de Dios, trabajando como lo hicieron los discípulos; podéis preguntar a aquellos con quienes os encontráis si aman al Señor Jesús. (Southern Watchman, 20 de noviembre de 1902.) Las casas editoras son agentes eficaces Los adventistas del séptimo día han sido elegidos por Dios como pueblo particular, separado del mundo. Con el gran instrumento de la verdad, los ha sacado de la cantera del mundo y los ha relacionado consigo. Ha hecho de ellos representantes suyos, y los ha llamado a ser sus embajadores durante esta última fase de la obra de salvación. Les ha encargado 185 que proclamen al mundo la mayor suma de verdad que se haya confiado alguna vez a seres mortales, las advertencias más solemnes y terribles que Dios haya enviado alguna vez a los hombres. Y nuestras casas de publicaciones se cuentan entre los medios más eficaces para realizar esta obra. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 140.)


Nuestra obra de publicación se estableció según las instrucciones de Dios y bajo su dirección especial. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 140.) Es también en gran medida por medio de nuestras imprentas como debe cumplirse la obra de aquel otro ángel que baja del cielo con gran potencia y alumbra la tierra con su gloria. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 142.) Tengo orden de decir a nuestras casas editoriales: "Alzad el estandarte; alzadlo más alto. Proclamad el mensaje del tercer ángel de manera que sea oído por el mundo entero. Debe poder verse que 'aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús.' (Apoc. 14: 12.) Que nuestras publicaciones den el mensaje como un testimonio al mundo entero." (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 311.) La extensión de la obra de publicaciones Despertad, vosotros que creéis en la verdad para este tiempo. Os incumbe el deber actual de proveer todos los medios posibles para sostener a quienes comprenden la verdad, para que la proclamen. Una parte de los ingresos provenientes de la venta de nuestras publicaciones debiera servir para aumentar nuestro equipo de herramientas, a fin de poder así producir una cantidad mayor de impresos destinados a abrir los ojos de los ciegos y a enternecer los corazones. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 312.) Hace años el Señor me dio instrucciones especiales en el sentido de que deben levantarse edificios en varios lugares de América, Europa y otros países, para la publicación de impresos que contengan la luz 186 de la verdad presente. El dio la instrucción de que debía hacerse todo esfuerzo posible para enviar al mundo, desde las prensas, los mensajes de invitación y amonestación. Serán alcanzados por nuestras publicaciones algunos a quienes no se llegaría de ninguna otra manera. De nuestros libros y periódicos han de brillar rayos de luz que iluminen el mundo con respecto a la verdad presente. (Testimonies, tomo 8, pág. 87.) Se me ha mostrado que nuestras publicaciones deben imprimirse en diferentes idiomas y deben enviarse a todo país civilizado, a cualquier costo. ¿Cuál es el valor del dinero en este tiempo en comparación con el valor de las almas? Todo peso de nuestros medios debe ser considerado como perteneciente al Señor, no a nosotros; y como un legado precioso que Dios nos dio, no para ser malgastado en complacencias innecesarias, sino utilizado cuidadosamente en la causa de Dios, en la obra de salvar hombres y mujeres de la ruina. (Life Sketches, pág. 214.) La Palabra de la verdad impresa debe ser traducida a varias lenguas, y llevada a los extremos de la tierra. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 294.) Estas publicaciones han de traducirse a todo idioma; porque a todo el mundo ha de predicarse el Evangelio. Cristo promete a cada obrero la eficiencia divina que hará que sus trabajos tengan éxito. (Testimonies, tomo 9, pág. 34.) Nuestras publicaciones han de ir a todas partes. Imprímanse en muchos idiomas. El mensaje del tercer ángel ha de ser dado por este medio y también por el del predicador vivo. Vosotros, los que creéis la verdad para este tiempo, despertaos. (El Colportor Evangélico, pág. 10.) Gran número de los hijos de Dios debe ir con nuestras publicaciones a los lugares donde el mensaje del tercer ángel nunca ha sido proclamado. Nuestros libros deben ver la luz en muchos lugares 187 distintos. Con estos libros deben salir hombres fieles como colportores evangelistas para llevar la verdad a los que sin ese medio nunca recibirían la luz. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 301.) De ciudad en ciudad, de país en país, han de llevar las publicaciones que contienen las promesas de la pronta venida del Salvador. (Testimonies, tomo 9, pág. 34.) Se me ha mostrado que las publicaciones ya han estado haciendo una obra en muchas mentes, en otros países, para quebrantar los muros del prejuicio y la superstición. Se me mostró a hombres y mujeres que estudiaban con intenso interés periódicos y unas pocas páginas de folletos sobre la verdad presente. Leían las evidencias tan maravillosas y nuevas para ellos, y abrían la Biblia con nuevo y profundo interés, mientras temas de la verdad que habían sido oscuros para ellos eran aclarados, especialmente la luz con respecto al sábado del cuarto mandamiento. A medida que investigaban las Escrituras para ver si estas cosas eran así, la nueva luz brillaba sobre su entendimiento, pues los ángeles se cernían sobre ellos, e impresionaban sus mentes con las verdades contenidas en las publicaciones que habían estado leyendo. Los vi sostener periódicos y folletos en una mano, y la Biblia en la otra, mientras sus mejillas estaban humedecidas por las lágrimas; e inclinándose delante de Dios en ferviente y humilde oración, para ser guiados a toda la verdad: exactamente lo que él estaba haciendo por ellos antes que se lo pidieran. Y cuando la verdad era recibida en sus corazones, y veían la cadena armoniosa de la verdad, la Biblia resultaba para ellos un libro nuevo; lo oprimían


contra su corazón con gozo agradecido, mientras sus rostros irradiaban felicidad y santa alegría. No se contentaron meramente con gozar de la luz ellos solos, y comenzaron a trabajar por los demás. 188 Algunos hicieron grandes sacrificios por causa de la verdad y para ayudar a aquellos de entre sus hermanos que se hallaban en tinieblas. Se está preparando de esta manera el camino para realizar una gran obra en la distribución de folletos y periódicos en otros idiomas. (Life Sketches, págs. 214, 215.) Oportunidades para una amplia distribución Distribúyanse publicaciones juiciosamente, en los trenes, en la calle, en los grandes vapores que surcan el mar, y por correo. (Obreros Evangélicos, pág. 366.) En estos días de intenso viajar, son mucho mayores que en el tiempo de Israel las oportunidades de relacionarse con hombres y mujeres de todas clases y de muchas nacionalidades. Las avenidas de tránsito se han multiplicado por millares. Dios ha preparado maravillosamente el camino. Está a nuestra disposición el agente de la prensa, con sus múltiples facilidades. Disponemos de Biblias y publicaciones en muchos idiomas que presentan la verdad para este tiempo y pueden llevarse prestamente a cualquier parte del mundo. (Obreros Evangélicos, pág. 365.) Que las hojas impresas y los folletos, los periódicos y los libros, vayan en toda dirección. Llevad con vosotros dondequiera vayáis, un paquete de folletos seleccionados, que podáis extender a medida que tengáis oportunidad. Vended lo que podáis, y prestad o regalad esos impresos según el caso lo requiera. Seguirán importantes resultados. (Review and Herald, 10 de junio de 1880.) Se me ha mostrado que no estamos cumpliendo con nuestro deber en la circulación gratuita de publicaciones pequeñas. Hay muchas almas honestas que podrían ser inducidas a abrazar la verdad sólo por este medio. . . . Estos folletos pequeños de cuatro, ocho o dieciséis páginas, pueden proporcionarse 189 por una suma insignificante, utilizando fondos levantados por donaciones de personas que tengan la causa en su corazón. Cuando escribáis a un amigo, cuando os encontréis con personas en los coches, barcos u ómnibus que parezcan prestar atención, podéis extenderles un folleto. (Testimonies, tomo 1, págs. 551, 552.) Tomad suscripciones Las hermanas pueden trabajar eficientemente consiguiendo suscripciones para nuestros periódicos, llevando así la luz a muchas mentes. (Review and Herald, 10 de junio de 1880.) Tenemos ahora grandes facilidades para esparcir la verdad, pero nuestros hermanos no están portándose a la altura de los privilegios que les fueron dados. No ven ni sienten en toda iglesia la necesidad de usar sus capacidades para salvar almas. No se dan cuenta de su deber de conseguir suscriptores para nuestros periódicos, incluyendo nuestra revista de salud, y de presentar nuestros libros y folletos. (Testimonies, tomo 4, pág. 391.) La venta de libros Muchos están tristes y desanimados, débiles en fe y confianza Hagan algo para ayudar a alguien más necesitado que ellos mismos y llegarán a ser fuertes en el poder de Dios. Ocúpense en la buena obra de vender nuestros libros. Así ayudarán a otros, y la experiencia obtenida les dará la seguridad de que son ayudadores de Dios. Al suplicar al Señor que los dirija, él los guiará a aquellos que buscan la luz. Cristo estará junto a ellos enseñándoles lo que deben decir y hacer. Al consolar a otros, ellos mismos serán consolados. (El Colportor Evangélico, edición ampliada, pág. 29.) La obra en las ciudades Vivimos en un tiempo en que ha de hacerse una gran obra. Hay hambre en el país por el Evangelio 190 puro, y el pan ha de darse a las almas hambrientas. No existe oportunidad mejor para realizar esta obra que la que se ofrece al consagrado colportor. Miles de libros que contienen la preciosa luz de la verdad presente deben ser colocados en los hogares de la gente en nuestras grandes ciudades. (Southern Watchman, 20 de noviembre de 1902.) Nuestros periódicos contienen verdades bíblicas benditas y salvadoras. Muchas personas pueden contribuir a la venta de nuestros periódicos. El Señor nos pide a todos que nos esforcemos para salvar las almas que perecen. Satanás está obrando, procura seducir aun a los mismos escogidos; ahora es el momento de trabajar con vigilancia. Debe darse publicidad a nuestros libros y periódicos; el Evangelio de la verdad presente debe ser dado sin tardanza a nuestras ciudades. ¿Cumpliremos con nuestro deber? (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 313.) Publicaciones sobre salud Los colportores deben llamar la atención de aquellos a quienes visitan a nuestras publicaciones sobre salud, hablándoles de la valiosa instrucción que estos periódicos contienen sobre el cuidado de los enfermos y el


tratamiento de las dolencias. Decidles que esta instrucción, estudiada y practicada, traerá salud a la familia. Explicad cuán importante es que cada familia comprenda la ciencia de la vida. Dirigid su mente a Aquel que ha formado y mantiene en movimiento la maravillosa maquinaria del cuerpo. Decidles que nos toca a nosotros cooperar con Dios, cuidando sabiamente de todas nuestras facultades y órganos. El debido cuidado del cuerpo es una gran responsabilidad, y requiere un conocimiento inteligente de sus partes. Decidles que Dios queda deshonrado cuando, por la complacencia del apetito y la pasión, muchos hacen mal uso de la maravillosa maquinaria del 191 cuerpo, de manera que ésta realice su labor débilmente y con dificultad. Decidles que los libros que tenéis para vender dan mucha instrucción valiosa con respecto a la salud, y que al poner en práctica estas instrucciones ahorrarán mucho sufrimiento y también gran parte del dinero que se gasta en pagar las cuentas de los médicos. Decidles que en estos libros hay consejos que probablemente no pueden obtener de su médico durante las cortas visitas que éste les hace. (Southern Watchman, 20 de noviembre de 1902.) Cuando los jóvenes echen mano de la obra del colportaje llenos de un intenso anhelo de salvar a sus semejantes, verán almas convertidas. Por su trabajo se cosechará una mies para el Señor. Salgan pues como misioneros para hacer circular la verdad presente, orando constantemente por un aumento de la luz y el conocimiento, para que sepan cómo hablar palabras en sazón al cansado. Deben aprovechar toda oportunidad de realizar un acto de bondad, recordando que así están haciendo diligencias para el Señor. . . . En el desempeño de su obra deben llevar consigo siempre algunos libros; pues la reforma pro salud es el brazo derecho del mensaje. (Southern Watchman, 15 de enero de 1903.) Haced circular nuestras publicaciones sin distinción Hay muchos lugares en los cuales la voz del predicador no puede ser oída, lugares que pueden alcanzarse tan sólo por medio de las publicaciones: libros, periódicos y folletos llenos de la verdad bíblica que la gente necesita. Nuestros impresos han de ser distribuidos por doquiera. La verdad ha de sembrarse sobre todas las aguas; porque no sabemos cuál ha de prosperar, si esto o lo otro. En nuestro juicio falible podemos pensar que es desacertado dar publicaciones precisamente a las personas que aceptarían 192 la verdad más prestamente. No sabemos cuáles pueden ser los buenos resultados de dar un folleto que contiene la verdad presente. (Southern Watchman, 5 de enero de 1904.) Atesorad todo fragmento En el milagro de alimentar a la multitud con unos pocos panes y peces, el alimento aumentaba mientras pasaba de las manos de Cristo a las de los que lo recibían. Así ocurrirá con la distribución de nuestras publicaciones. La verdad de Dios, a medida que pasa de uno a otro, se multiplicará grandemente. Y así como los discípulos, por orden de Jesús, reunieron los fragmentos, para que nada se perdiese, nosotros debemos atesorar todo fragmento de publicación que contenga la verdad para este tiempo. Nadie puede estimar la influencia que hasta una página rota que contenga las verdades del mensaje del tercer ángel puede tener sobre el corazón de alguien que esté buscando la verdad. (Southern Watchman, 5 de enero de 1904.) Estableced depósitos En todo lugar importante debiera haber un deposito de nuestras publicaciones. Y alguien que realmente aprecie la verdad debe manifestar interés en colocar estos libros en las manos de todos los que los leerían. (Testimonies, tomo 1, pág. 473.) Los ángeles preparan el camino Vi que la obra de la verdad presente debe captar el interés de todos. La publicación de la verdad es el plan ordenado por Dios como un medio de amonestar, consolar, reprobar, exhortar o convencer a todos los que reciban los mensajeros silenciosos. Los ángeles de Dios tienen una parte que realizar en la preparación de los corazones para ser santificados por las verdades publicadas, para que sean preparados para las solemnes escenas que hay delante de ellos. (Testimonies, tomo 1, pág. 590.) 193 Libertad Religiosa Una oración apropiada David oró: "Tiempo es de hacer, oh Jehová; disipado han tu ley". Esta oración no es menos oportuna en el tiempo presente. El mundo se ha descaminado de Dios, y su estado de ilegalidad debe aterrorizar el corazón, e inducir a todos los que son leales al gran Rey a trabajar por una reforma. El poder papal ha pensado cambiar la ley de Dios, estableciendo un sábado espurio en lugar del sábado de Jehová; y por todas partes se reverencia el falso sábado, en


tanto que el verdadero es pisoteado bajo los pies. . . . La ley de Dios constituirá el nudo de la gran lucha que origina el conflicto entre Cristo y sus ángeles por una parte, y Satanás y los suyos por la otra, y será una lucha decisiva para todo el mundo. . . . Hombres que estarán ocupando puestos de responsabilidad, no solamente ignorarán y despreciarán el sábado ellos mismos, sino que desde sus sagrados púlpitos instarán a la gente a la observancia el primer día de la semana, recurriendo a la tradición y a la costumbre en favor de esta institución hecha por el hombre. Señalarán las calamidades en tierra y mar -las tormentas, inundaciones, terremotos y la destrucción por fuego- como juicios que indican el desagrado de Dios a causa de que el domingo no es observado como santo. Estas calamidades aumentarán más y más; un desastre seguirá de cerca al otro; y los que invalidan la ley de Dios señalarán a los pocos que guardan el sábado del cuarto mandamiento como los responsables de la ira que se manifiesta sobre el mundo. Esta falsedad es el medio que Satanás usa para entrampar a los incautos. (Southern Watchman, 28 de junio de 1904.) 194 Acontecimientos venideros Nuestros hermanos han sido considerados demasiado insignificantes como para ser dignos de ser tomados en cuenta; pero vendrá un cambio. El mundo cristiano realiza ahora movimientos que necesariamente darán prominencia al pueblo que guarda los mandamientos. Hay una sustitución constante de la verdad divina por las teorías y falsas doctrinas de origen humano. Se están iniciando movimientos para esclavizar las conciencias de los que quieren ser leales a Dios. Los poderes legislativos estarán en contra del pueblo de Dios. Toda alma será probada. (Testimonies, tomo 5, pág. 546.) Los hombres dictarán y aplicarán con severidad leyes directamente opuestas a la ley divina. Aunque celosos de sus propios mandamientos, esos hombres se apartarán de un claro "así dice Jehová". Por ensalzar un falso día de descanso, querrán obligar a los hombres a deshonrar la ley de Dios, esa ley que es la expresión del carácter divino. Aunque inocentes de toda culpa, los siervos de Dios serán entregados a las humillaciones y escarnios de hombres inspirados por Satanás, llenos de envidia y fanatismo religioso. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 392, 393.) Mientras profesen estar aliados con el cielo y pretendan tener carácter de cordero, los poderes religiosos mostrarán por sus hechos que tienen corazón de dragón y que son inspirados y dominados por Satanás. Se acerca el tiempo cuando el pueblo de Dios será perseguido porque santifica el séptimo día. Satanás hizo cambiar el si día de reposo con la esperanza de ejecutar su propósito de derrotar los designios de Dios. Procura que los mandamientos de Dios tengan menos poder en el mundo que las leyes humanas. El hombre de pecado, que pensó cambiar los tiempos y la ley, y que siempre oprimió al pueblo de Dios, hará promulgar leyes que obliguen a 195 observar el primer día de la semana. Pero el pueblo de Dios debe permanecer firme por él. Y el Señor obrará en su favor, mostrando claramente que es Dios de dioses. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 393.) Todo ultraje, vituperio y crueldad que Satanás pudo inventar e instigar a los corazones humanos se ha dirigido contra los seguidores de Jesús. Y esto se cumplirá de nuevo de un modo notable; porque el corazón carnal está todavía enemistado contra la ley de Dios y no quiere sujetarse a sus mandamientos. El mundo no está más en armonía hoy con los principios de Cristo de lo que estaba en los días de los apóstoles. El mismo odio que inspiró el grito: "¡Crucifícale, crucifícale!" el mismo odio que condujo a la persecución de los discípulos, obra todavía en los hijos de desobediencia. El mismo espíritu que en la Edad Media condenó a hombres y mujeres a la cárcel, al destierro y a la muerte; que concibió la aguda tortura de la Inquisición; que planeó y ejecutó la matanza de San Bartolomé, y los autos de fe de Smithfield, está todavía obrando con maligna energía en los corazones no regenerados. La historia de la verdad ha sido siempre el relato de una lucha entre el bien y el mal. La proclamación del Evangelio se ha realizado siempre en este mundo haciendo frente a la oposición, los peligros, las pérdidas y el sufrimiento. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 69, 70.) La iglesia remanente tendrá que pasar por grandes pruebas y angustias. Los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús sentirán la ira del dragón y de sus huestes. Satanás tiene por súbditos a los habitantes del mundo; ha obtenido el manejo de las iglesias apóstatas; pero hay una pequeña compañía que resiste a su poder. Si él pudiera raerla de la tierra, su triunfo seria completo. Como influyó en las naciones paganas para que destruyeran 196 a Israel, así en un futuro cercano impulsará a los impíos de la tierra a destruir al pueblo de Dios. A todos se les exigirá que rindan obediencia a los edictos humanos violando la ley divina. Los que sean fieles a Dios y al deber serán traicionados hasta por sus "padres, y hermanos, y parientes, y amigos". (Testimonies, tomo 9, pág. 231.) No está lejos el tiempo en que cada alma será probada. Se procurará imponernos la observancia del falso día de reposo. La contienda será entre los mandamientos de Dios y los de los hombres. Los que hayan cedido paso a paso a las exigencias mundanales y se hayan conformado a las costumbres del mundo cederán a las autoridades, antes que


someterse al ridículo, los insultos, las amenazas de encarcelamiento y la muerte. En aquel tiempo el oro quedará separado de la escoria. . . . Más de una estrella que hemos admirado por su brillo se apagará entonces en las tinieblas. Los que hayan asumido los atavíos del santuario, pero no estén revestidos de la justicia de Cristo, se verán en la vergüenza de su propia desnudez. (Profetas y Reyes, pág. 140.) Tenemos delante de nosotros la perspectiva de una lucha larga, con riesgo de encarcelamiento, pérdida de bienes y aun de la vida misma, para defender la ley de Dios, que es anulada por las leyes de los hombres. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 319.) Se acerca rápidamente el tiempo en que los que estén en favor de la verdad conocerán por experiencia lo que significa ser participes de los sufrimientos de Cristo. El gran opresor ve que no tiene sino un corto tiempo en el cual trabajar, que pronto perderá su dominio sobre el hombre y que le será quitado su poder, y está obrando con todo engaño e iniquidad en los que perecen. La superstición y el error están hollando la verdad, la justicia y la equidad. 197 Todo poder contrario a la verdad adquiere fortaleza. (Southern Watchman, 31 de octubre de 1905.) La obra que la iglesia no ha hecho en tiempo de paz y prosperidad, tendrá que hacerla durante una terrible crisis en las circunstancias mas desalentadoras y prohibitivas. Las amonestaciones que la conformidad al mundo ha hecho callar o retener, deberán darse bajo la más fiera oposición de los enemigos de la fe. Y en ese tiempo la clase superficial y conservadora, cuya influencia impidió constantemente los progresos de la obra, renunciará a la fe y se colocará con sus enemigos declarados, hacia los cuales sus simpatías han estado tendiendo durante mucho tiempo. Esos apóstatas manifestarán entonces la más acerba enemistad, y harán cuanto puedan para oprimir y vilipendiar a sus antiguos hermanos, y para excitar la indignación contra ellos. Ese día está por sobrecogernos. Los miembros de la iglesia serán probados individualmente. Serán puestos en circunstancias donde se verán obligados a dar testimonio por la verdad. Muchos serán llamados a hablar ante concilios y tribunales, tal vez por separado y a solas. Descuidaron de obtener la experiencia que les habría ayudado en esta emergencia, y su alma queda recargada de remordimiento por las oportunidades desperdiciadas y los privilegios descuidados. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 164.) El mundo protestante de hoy ve en el pequeño grupo que guarda el sábado un Mardoqueo a la puerta. Su carácter y su conducta, que expresan reverencia por la ley de Dios, son una reprensión constante para los que han desechado el temor de Jehová y están pisoteando su sábado; de alguna manera hay que deshacerse del molesto intruso. (Joyas de los Testimonios, tomo 2. pág. 150.) Satanás excitará indignación contra la humilde minoría que concienzudamente se niega a aceptar las costumbres y tradiciones populares. Hombres de 198 posición y reputación se unirán con los inicuos y los viles para maquinar contra el pueblo de Dios. La riqueza, el genio y la educación se combinarán para cubrirlos de escarnio. Los gobernantes perseguidores, ministros de la religión y miembros de las iglesias conspirarán contra ellos. De viva voz y por la pluma, con jactanciosas amenazas y ridículo, procurarán destruir su fe. Por calumnias y airados llamamientos, despertarán las pasiones del pueblo. No teniendo un "Así dicen las Escrituras", para presentarlo contra los defensores del sábado bíblico, recurrirán a promulgaciones opresivas para suplir la falta. Para obtener popularidad y apoyo, los legisladores cederán a la demanda de una ley dominical. . . . Sobre este campo de batalla se produce el último gran conflicto de la controversia entre la verdad y el error. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 150.) La persecución es esencial Al ser esparcidos por la persecución, salieron llenos de celo misionero. Comprendían la responsabilidad de su misión. Sabían que en sus manos llevaban el pan de vida para un mundo famélico; y el amor de Cristo los movía a compartir este pan con todos los necesitados. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 87.) Dios quiere que la verdad probadora se destaque al frente y llegue a ser tema de examen y de discusión, aunque sea por el desprecio que se le imponga. Deben agitarse los espíritus. Toda controversia, todo oprobio y toda calumnia serán para Dios el medio de provocar investigación y despertar las mentes que de otra manera dormitarían. (Joyas de los Testimonios tomo 2, pág. 153.) Por qué la persecución está latente El apóstol Pablo declara que "todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución". ¿Por qué, entonces, parece adormecida 199 la persecución en nuestros días? El único motivo es que la iglesia se ha conformado a las reglas del mundo y por lo tanto no despierta oposición. La religión que se profesa hoy no tiene el carácter puro y santo que distinguiera a la fe cristiana en los días de Cristo y sus apóstoles. Si el cristianismo es


aparentemente tan popular en el mundo, ello se debe tan sólo al espíritu de transigencia con el pecado, a que las grandes verdades de la Palabra de Dios son miradas con indiferencia, y a la poca piedad vital que hay en la iglesia. Revivan la fe y el poder de la iglesia primitiva, y el espíritu de persecución revivirá también y el fuego de la persecución volverá a encenderse. (El Conflicto de los Siglos, pág. 52.) Triple unión perseguidora Merced a los dos errores capitales, el de la inmortalidad del alma y el de la santidad del domingo. Satanás prenderá a los hombres en sus redes. Mientras aquél forma la base del espiritismo, éste crea un lazo de simpatía con Roma. Los protestantes de los Estados Unidos serán los primeros en tender las manos a través de un doble abismo al espiritismo y al poder romano; bajo la influencia de esta triple alianza ese país marchará en las huellas de Roma, pisoteando los derechos de la conciencia. (El Conflicto de los Siglos, pág. 645.) El último acto del drama La sustitución de leyes humanas en lugar de la ley de Dios, la exaltación del domingo prescripta por una simple autoridad humana en reemplazo del sábado bíblico, constituye el último acto del drama. Cuando esta sustitución sea universal, Dios se revelará. Se levantará en su majestad y sacudirá poderosamente la tierra. Castigará a los habitantes del mundo por sus iniquidades; y la tierra no encubrirá más la sangre ni ocultará más sus muertos. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 142, 143.) 200 Cuando nuestra nación [los Estados Unidos] abjure de los principios de su gobierno, de tal manera que promulgue una ley dominical, en este acto el protestantismo dará la mano al papismo; y con ello recobrará vida la tiranía que durante largo tiempo ha estado aguardando ávidamente su oportunidad de resurgir en activo despotismo. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 318, 319.) Por el decreto que imponga la institución del papado en violación a la ley de Dios, nuestra nación se separará completamente de la justicia. Cuando el protestantismo extienda la mano a través del abismo para asir la mano del poder romano, cuando se incline por encima del abismo para darse la mano con el espiritismo, cuando, bajo la influencia de esta triple unión, nuestro país repudie todo principio de su constitución como gobierno protestante y republicano, y haga provisión para la propagación de las mentiras y seducciones papales, entonces sabremos que ha llegado el tiempo en que se verá la asombrosa obra de Satanás, y que el fin está cerca. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 151.) No está lejano el tiempo en que, como los primeros discípulos, seremos obligados a buscar refugio en lugares desolados y solitarios. Así como el sitio de Jerusalén por los ejércitos romanos fue la señal para que huyesen los cristianos de Judea, así la asunción de poder por parte de nuestra nación [los Estados Unidos], con el decreto que imponga el día de descanso papal, será para nosotros una amonestación. Entonces será tiempo de abandonar las grandes ciudades, y prepararnos para abandonar las menores en busca de hogares retraídos en lugares apartados entre las montañas. (Joyas de los Testimonios tomo 2, págs. 165, 166.) Muchos están ciegos Son muchos los que, aun entre los empeñados en este movimiento para imponer el domingo, están 201 ciegos en cuanto a los resultados que seguirán a esta acción. No ven que están atentando directamente contra la libertad religiosa. Son muchos los que nunca han comprendido las obligaciones que impone el día de reposo bíblico ni el fundamento falso sobre el cual descansa la institución del domingo. (Joyas de los Testimonios, tomo 2. pág. 318.) Responsabilidades y deberes del pueblo de Dios El estandarte de la verdad y de la libertad religiosa sostenido en alto por los fundadores de la iglesia evangélica y por los testigos de Dios durante los siglos que desde entonces han pasado, ha sido, para este último conflicto, confiado a nuestras manos. La responsabilidad de este gran don descansa sobre aquellos a quienes Dios ha bendecido con un conocimiento de su Palabra. Hemos de recibir esta Palabra como autoridad suprema. Hemos de reconocer los gobiernos humanos como instituciones ordenadas por Dios mismo, y enseñar la obediencia a ellos como un deber sagrado, dentro de su legítima esfera. Pero cuando sus demandas estén en pugna con las de Dios, hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres. La Palabra de Dios debe ser reconocida sobre toda otra legislación humana. Un "Así dice Jehová" no ha de ser puesto a un lado por un "Y Así dice la iglesia" o un "Así dice el estado". La corona de Cristo ha de ser elevada por sobre las diademas de los potentados terrenales. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 56.) Como pueblo no hemos hecho la obra que Dios nos ha confiado. No estamos listos para la crisis que nos impondrá la promulgación de la ley dominical. Es deber nuestro, mientras vemos las señales de que se acerca el peligro, levantarnos y obrar. Nadie se quede sentado en serena expectación del mal, consolándose con la creencia de que esta


obra debe ir adelante porque la profecía lo ha predicho, y que 202 el Señor protegerá a su pueblo. No estamos haciendo la voluntad de Dios si permanecemos quietos sin hacer nada para preservar la libertad de conciencia. Deben ascender a Dios oraciones fervientes y eficaces para que esta calamidad sea diferida hasta que podamos realizar la obra que durante tanto tiempo ha sido descuidada. Elévense oraciones muy fervientes; y luego trabajemos en armonía con nuestras oraciones. (Joyas de los Testimonios, tomo 2. págs. 320, 321.) Es nuestro deber hacer todo lo que está en nuestro poder para evitar el peligro que nos amenaza. Debemos esforzarnos por desarmar el prejuicio y colocarnos en la debida luz delante de la gente. Debemos presentarles realmente lo que está en cuestión, e interponer así la protesta más eficaz contra las medidas destinadas a restringir la libertad de conciencia. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 152.) Cuando Dios nos ha dado una luz que revela los peligros que nos esperan, ¿cómo podemos ser inocentes a sus ojos si no hacemos todo esfuerzo posible para presentarla a la gente? ¿Podemos permitir que arrostre sin advertencia esta tremenda crisis? (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 319.) Cuando los reformadores nacionales empezaron a insistir en que se adoptasen medidas para restringir la libertad religiosa, nuestros dirigentes debieran haber comprendido la situación y haber trabajado seriamente para contrarrestar estos esfuerzos. No concuerda con la orden de Dios que nuestro pueblo haya sido privado de la luz, la verdad presente que necesita para este tiempo. No todos nuestros ministros que están dando el mensaje del tercer ángel comprenden realmente lo que constituye este mensaje. El movimiento de Reforma Nacional ha sido considerado por algunos como de tan poca importancia que no merece mucha atención, y hasta les ha parecido 203 que si se la dedicasen, estarían ocupando su tiempo en cuestiones ajenas al mensaje del tercer ángel. El Señor perdone a nuestros hermanos por haber interpretado así el mensaje destinado a este tiempo. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 322.) Durante muchos años hemos sabido que se promulgaría una ley dominical en nuestro país; y ahora que el movimiento se ha producido, preguntamos: ¿Cumplirá nuestro pueblo con su deber al respecto? ¿No podemos ayudar a enarbolar el estandarte y llamar al frente a los que tienen consideración por sus derechos y privilegios religiosos? Se está acercando rápidamente el momento en que los que prefieran obedecer a Dios antes que a los hombres, sentirán la mano de la opresión. ¿Deshonraremos entonces a Dios guardando silencio mientras se pisotean sus santos mandamientos? Mientras que por su actitud el mundo protestante hace concesiones a Roma, despertémonos y comprendamos la situación, y consideremos la verdadera orientación de la contienda que nos espera. Alcen la voz los centinelas ahora, y den el mensaje que es verdad presente para este tiempo. Mostremos a la gente dónde estamos en la historia profética, y procuremos despertar el espíritu del verdadero protestantismo, haciendo sentir al mundo el valor de los privilegios de la libertad religiosa que se han disfrutado durante tanto tiempo. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 323.) El pueblo de nuestro país necesita ser despertado para resistir los avances de éste, el más peligroso adversario de la libertad civil y religiosa. (Spirit of Prophecy, tomo 4, pág. 382.) ¿Permaneceremos sentados, cruzados de brazos, y sin hacer nada en esta crisis? . . . Dios nos ayude a despertarnos del estupor que nos ha dominado durante 204 años. (Review and Herald, 18 de diciembre de 1888.) Una conducta sabia Desafiar las leyes dominicales no haría más que fortalecer el espíritu perseguidor de los fanáticos que se esfuerzan por hacerlas ejecutar. No les deis ocasión de llamaros violadores de las leyes. Si no les dejáis otra tarea que la de refrenar a hombres que no temen a Dios ni al hombre, dicha tarea no tardará en perder su novedad para ellos, y verán que no les resulta lógico ni conveniente ser estrictos en lo que concierne a la observancia del domingo. Proseguid vuestro trabajo misionero, con la Biblia en la mano, y el enemigo caerá en la cuenta de que derrotó su propia causa. No se recibe la marca de la bestia por manifestar prudencia al conservar la paz absteniéndose del trabajo que ofende y consagrándose a una obra de las más importantes. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 395.) Consagrar el domingo al trabajo misionero es arrancar el látigo de las manos de los fanáticos arbitrarios, cuyo placer sería humillar a los adventistas del séptimo día. Cuando vean que dedicamos los domingos a visitar a la gente y explicarles las Escrituras, comprenderán que es inútil querer detener nuestra obra por medio de leyes dominicales. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 395.) El domingo puede dedicarse a diversas actividades que lograrán mucho resultado para Dios. Pueden celebrarse reuniones al aire libre y en las casas particulares. Puede trabajarse de casa en casa. Los que escriben pueden, en


aquel día, redactar artículos para los periódicos. Cuando sea posible, se celebrarán reuniones religiosas, y se las hará intensamente interesantes. Hablad con fuerza y seguridad del amor del Salvador, y cantad verdaderos himnos de despertamiento religioso. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 396.) 205 Consagren los maestros de nuestras escuelas el domingo al trabajo misionero. Se me ha mostrado que así podrán desbaratar los planes del enemigo. Celebren los maestros, en compañía de sus alumnos, reuniones para aquellos que no conocen la verdad. Lograrán más así que de cualquier otro modo. (Joyas de los Testimonios. tomo 3, pág. 396.) El triunfo de la verdad Los escépticos pueden tratar los requerimientos de la ley de Dios con escarnio, burlas y negativas. El espíritu de mundanalidad puede contaminar a los muchos y dominar a los pocos; puede ser que la causa de Dios se sostenga tan sólo por gran esfuerzo y continuo sacrificio; pero al fin la verdad triunfará gloriosamente. (Profetas y Reyes, pág. 139.) En la obra final que Dios realiza en la tierra, el estandarte de su ley volverá a enarbolarse. Puede prevalecer la religión falsa, abundar la iniquidad, enfriarse el amor de muchos, perderse de vista la cruz del Calvario, y pueden las tinieblas esparcirse por la tierra como mortaja; puede volverse contra la verdad toda la fuerza de las corrientes populares; puede tramarse una maquinación tras otra para destruir al pueblo de Dios; pero en la hora del mayor peligro, el Dios de Elías suscitará instrumentos humanos para proclamar un mensaje que no será acallado. En las ciudades populosas de la tierra, y en los lugares donde los hombres más se han esforzado por hablar contra el Altísimo, se oirá la voz de una reprensión severa. Con osadía los hombres designados por Dios denunciarán la unión de la iglesia con el mundo. Con fervor invitarán a hombres y mujeres a apartarse de la observancia de una institución humana para guardar el verdadero día de reposo. (Profetas y Reyes, pág. 139.) 206 Luz en las tinieblas Entre los habitantes de la tierra, hay, dispersos en todo país, quienes no han doblado la rodilla ante Baal. Como las estrellas del cielo, que sólo se ven de noche, estos fieles brillarán cuando las tinieblas cubran la tierra y densa oscuridad los pueblos. En la pagana África, en las tierras católicas de Europa y de Sudamérica, en la China, en la India, en las islas del mar y en todos los rincones oscuros de la tierra, Dios tiene en reserva un firmamento de escogidos que brillarán en medio de las tinieblas para demostrar claramente a un mundo apóstata el poder transformador que tiene la obediencia a su ley. Ahora mismo se están revelando en toda nación, entre toda lengua y pueblo; y en la hora de la más profunda apostasía, cuando se esté realizando el supremo esfuerzo de Satanás para que "todos. . . . pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos" reciban, so pena de muerte, la señal de lealtad a un falso día de reposo, estos fieles, "irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa", resplandecerán "como luminares en el mundo". Cuanto más oscura sea la noche, mayor será el esplendor con que brillarán. (Profetas y Reyes, págs. 140, 141.) Cuando la tormenta de persecución se desate realmente sobre nosotros, las verdaderas ovejas oirán la voz del verdadero Pastor. Se harán esfuerzos abnegados para salvar a los perdidos, y muchos que se han descarriado del redil se volverán para seguir al gran Pastor. (Signs of the Times de Australia, Suplemento, 26 de enero de 1903.) La protección divina Aunque el conflicto no acaba nunca, nadie necesita luchar solo. Los ángeles ayudan y protegen a los que andan humildemente delante de Dios. Nunca traicionará el Señor al que confía en él. Cuando sus hijos se acercan a él en busca de protección 207 contra el mal, él levanta con misericordia y amor un estandarte contra el enemigo. Dice: No los toques; porque son míos. Tengo sus nombres esculpidos en las palmas de mis manos. (Profetas y Reyes, pág. 418.) El cielo está muy cerca de aquellos que sufren por causa de la justicia. Cristo identifica sus intereses con los de su pueblo fiel; sufre en la persona de sus santos; y cualquiera que toque a sus escogidos lo toca a él. El poder que está cerca para librar del mal físico o de la angustia está también cerca para salvar del mal mayor, para hacer posible que el siervo de Dios mantenga su integridad en todas las circunstancias y triunfe por la gracia divina. (Profetas y Reyes, pág. 400.) Puede parecer a veces que el Señor olvidó los peligros de su iglesia y el daño que le han hecho sus enemigos. Pero Dios no olvidó. Nada hay en este mundo que su corazón aprecie más que su iglesia. No quiere que una conducta mundanal de conveniencias corrompa su hoja de servicios. No quiere que sus hijos sean vencidos por las tentaciones de Satanás. Castigará a los que le representen mal, pero será misericordioso para con todos los que se arrepientan sinceramente. (Profetas y Reyes, pág. 433.) 208


La Recolección Anual Un problema que produce perplejidad DURANTE años nos hemos preguntado: ¿Cómo podemos levantar fondos adecuados para sostener a las misiones que el Señor ha abierto delante de nosotros? Leemos los claros requerimientos del Evangelio; y las misiones, tanto en el país como en los campos extranjeros, presentan sus necesidades. Las indicaciones, más aún, las positivas revelaciones de la Providencia, se unen para instarnos a hacer con rapidez la obra que espera ser realizada. (Testimonies, tomo 9. pág. 114.) Un plan que tendrá éxito Uno de los nuevos planes para alcanzar a los incrédulos es el de la campaña de la Recolección Anual en favor de las misiones. En muchos lugares, durante los pasados pocos años, ésta ha resultado un éxito y ha sido una bendición para muchos, aumentando la afluencia de medios a la tesorería de las misiones. Cuando a los que no son de nuestra fe se los ha familiarizado con el progreso del mensaje del tercer ángel en los países paganos, se han despertado sus simpatías; y algunos han tratado de conocer más acerca de la verdad que tiene tal poder para transformar los corazones y las vidas. Hombres y mujeres de todas clases han sido alcanzados, y el nombre de Dios ha sido glorificado. (MS, Consecrated Efforts to Reach Unbelievers, [Esfuerzos Consagrados para Alcanzar a los no Creyentes], 5 de junio de 1914.) Algunos pueden poner la objeción de que no es apropiado recibir ofrendas de los no creyentes. Pregúntense los tales: "¿Quién es el verdadero dueño de nuestro mundo? ¿A quién pertenecen sus casas y 209 terrenos y sus tesoros de oro y plata?" Dios tiene abundancia en nuestro mundo, y él ha colocado sus bienes en las manos de todos, tanto de los obedientes como de los desobedientes. Está listo para conmover el corazón de hombres mundanos, aun de los idólatras, para que den de su abundancia para el sostén de su obra; y Dios hará esto tan pronto como sus hijos aprendan a acercarse a estos hombres sabiamente y a llamar su atención a lo que es su privilegio hacer. Si las necesidades de la obra de Dios fueran presentadas de la debida manera delante de los que tienen medios e influencia, estos hombres podrían hacer mucho por el progreso de la causa de la verdad presente. El pueblo de Dios ha perdido muchos privilegios que podría haber aprovechado, si no hubiera preferido permanecer independiente del mundo. (Southern Watchman, 15 de marzo de 1904.) El Señor conmueve aún el corazón de reyes y gobernantes en favor de su pueblo. Los que trabajan para él han de valerse de la ayuda que él induce a los hombres a dar para el avance de su causa. Los agentes de los cuales provienen estas dádivas pueden abrir caminos por los cuales la luz de la verdad pueda ser dada a muchos países entenebrecidos. Estos hombres pueden no tener simpatía hacia la obra de Dios ni fe en Cristo, ni conocimiento de su Palabra; pero sus dones no han de ser rechazados por este motivo. (Southern Watchman, 15 de marzo de 1904.) El Señor ha colocado sus bienes en manos de los no creyentes así como de los cristianos; todos pueden devolverle lo que le pertenece para la realización de la obra que debe ser hecha en favor de un mundo caído. Mientras estemos en este mundo, mientras el Espíritu de Dios contienda con los hijos de los hombres, hemos de recibir y hacer favores. Hemos de dar al mundo la luz de la verdad, tal como se revela en las Escrituras; y hemos de recibir de los hombres 210 del mundo aquello que Dios los induce a dar para su causa. (Southern Watchman, 15 de marzo de 1904.) Todo el mundo, con sus riquezas y tesoros pertenece a Dios, aun cuando ahora casi todo está en posesión de hombres malos. "De Jehová es la tierra y su plenitud." "Mía es la plata, y mío el oro, dice Jehová de los ejércitos." "Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Conozco todas las aves de los montes, y en mi poder están las fieras del campo. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti: porque mío es el mundo y su plenitud." Ojalá que los cristianos se den cuenta cada vez más plenamente de que tienen el privilegio y el deber de aprovechar, siempre que sea sobre principios rectos, toda oportunidad enviada por el cielo para el avance del reino de Dios en este mundo. (Southern Watchman, 15 de marzo de 1904.) Amonestaciones a los obreros A todos los que están por dedicarse a hacer obra misionera especial con el periódico preparado para su empleo en la campaña de la Recolección Anual, quisiera decirles: Sed diligentes en vuestros esfuerzos, vivid bajo la dirección del Espíritu Santo. Aumentad diariamente vuestra experiencia cristiana. Los que tienen aptitudes especiales trabajen por los inconversos tanto en los lugares encumbrados como humildes de la vida. Buscad diligentemente a las almas que perecen. ¡Oh, pensad en el anhelante deseo que Cristo tiene de rescatar para su redil a aquellos que se han descaminado! Velad por las almas como quienes deben dar cuenta de ellas. En vuestra obra misionera en la iglesia y el vecindario, permitid que vuestra luz irradie rayos tan claros que nadie pueda levantarse en el juicio para decir:


"¿Por qué no me hablasteis de la verdad? ¿Por qué no cuidasteis de mi alma?" Además, seamos diligentes en la 211 distribución de las publicaciones que han sido cuidadosamente preparadas para su empleo entre los que no son de nuestra fe. Saquemos el mayor partido de toda oportunidad que tenemos de llamar la atención de los no creyentes. Pongamos los impresos en todas las manos que los reciban. Consagrémonos a la proclamación del mensaje: "Aparejad el camino del Señor, haced derechas sus sendas." (MS, Consecrated Efforts to Reach Unbelievers, [Esfuerzos Consagrados para Alcanzar a los no Creyentes], 5 de junio de 1914.) Elementos esenciales para el éxito Al seguir cualquier plan que pueda utilizarse para llevar a otros el conocimiento de la verdad presente, y de las maravillosas providencias relacionadas con el avance de la causa, consagrémonos en primer lugar nosotros mismos plenamente a Aquel cuyo nombre deseamos exaltar. Oremos con fervor por aquellos que esperamos visitar, llevándolos con fe viva, uno por uno, a la presencia de Dios. El Señor conoce el pensamiento y los propósitos de los hombres, y cuán fácilmente él puede enternecerlos! ¡Cómo puede su Espíritu, cual un fuego, subyugar el corazón empedernido! ¡Cómo puede él llenar el alma de amor y ternura! ¡Cómo puede darnos las gracias de su Espíritu Santo, y capacitarnos para salir a trabajar por las almas! (MS, Consecrated Efforts to Reach Unbelievers, [Esfuerzos Consagrados para Alcanzar a los no Creyentes], 5 de junio de 1914.) La obra del Señor podría recibir favores mucho mayores que los que ahora recibe, si nos acercáramos a los hombres con sabiduría, informándolos acerca de la obra, y dándoles la oportunidad de hacer aquello que es nuestro privilegio inducirles a realizar por su progreso. Si nosotros, como siervos de Dios, siguiéramos una conducta sabia y prudente, su buena mano nos prosperaría en nuestros esfuerzos. (Southern Watchman, 15 de marzo de 1904.) 212 Si todos los que están ocupados en la obra del Señor se dieran cuenta de cuánto depende de su fidelidad y de su sabia previsión, una prosperidad mucho mayor coronaría sus esfuerzos. Por nuestra timidez y cortedad a menudo dejamos de obtener lo que podríamos conseguir como un derecho, de los poderes existentes. Dios obrará por nosotros, cuando estemos listos a realizar lo que podemos y debemos hacer de nuestra parte. (Southern Watchman, 15 de marzo de 1904.) La obra misionera local y las misiones en el extranjero La obra misionera local experimentará progresos en todo sentido cuando se manifieste un espíritu más liberal, abnegado y de sacrificio por la prosperidad de las misiones en el extranjero; porque la prosperidad de la obra local depende mayormente, bajo la dirección de Dios, de la influencia refleja de la labor evangélica realizada en los países lejanos. Es trabajando activamente para suplir las necesidades de la causa de Dios como colocamos nuestras almas en contacto con la Fuente de todo poder. (Testimonies, tomo 6, pág. 27.) Un comerciante norteamericano, que era un cristiano ferviente, conversando con un colaborador, señaló que él mismo trabajaba para Cristo 24 horas por día. "En todas mis relaciones comerciales -dijo él-, trato de representar a mi Maestro. Cuando tengo oportunidad, trato de ganar a otros para él. Todo el día estoy trabajando para Cristo. Y de noche, mientras duermo, tengo a un hombre trabajando para él en la China." Al explicarse agregó: "En mi juventud resolví salir como misionero a los paganos. Pero cuando murió mi padre tuve que encargarme de sus negocios para sostener a la familia. Ahora, en lugar de ir yo mismo, sostengo a un misionero. Mi obrero está establecido en tal ciudad de tal provincia 213 de China. Y así, aun cuando yo duermo, estoy trabajando por medio de mi representante para Cristo". No hay adventistas que hagan lo mismo? En lugar de que los pastores sigan trabajando por las iglesias que ya conocen la verdad, digan los miembros de las iglesias a estos obreros: "Id a trabajar por las almas que están pereciendo en las tinieblas. Nosotros mismos nos encargaremos de los servicios de la iglesia. Mantendremos las reuniones, y permaneciendo en Jesús, sostendremos la vida espiritual. Trabajaremos por las almas que nos rodean, y elevaremos nuestras oraciones y entregaremos nuestros dones para sostener a los obreros que se hallan en campos más necesitados y carentes de facilidades. (Testimonies, tomo 6, págs. 29, 30.) Un ejemplo digno La viuda pobre que echó las dos blancas en la caja del Señor, poco sabía lo que estaba haciendo. Su ejemplo de abnegación ha influido y reaccionado sobre millares de corazones en todos los países y en todas las épocas. Esa ofrenda ha traído a la tesorería de Dios dones de parte de los encumbrados y los humildes, de los ricos y los pobres. Ella ha ayudado a sostener misiones, a establecer hospitales, a alimentar a los hambrientos, a vestir a los desnudos, a sanar a los enfermos, a predicar el Evangelio a los pobres. Multitudes han sido bendecidas por el acto de abnegación de esa mujer. (Testimonies, tomo 6, pág. 310.)


Lecciones de la vida de Nehemías En los años pasados, he hablado en favor del plan de presentar nuestra obra misionera y su progreso ante nuestros vecinos y amigos, y me he referido al ejemplo de Nehemías. Y ahora deseo instar a nuestros hermanos y hermanas a estudiar de nuevo la experiencia de este hombre de oración y fe y sano 214 juicio, quien tuvo el valor de pedir a su amigo, el rey Artajerjes, ayuda para hacer progresar los intereses de la causa de Dios. (MS, Consecrated Efforts to Reach Unbelievers [Esfuerzos Consagrados para Alcanzar a los no Creyentes], 5 de junio de 1914.) Medios solicitados de los que están en condiciones de dar.Los hombres de oración deben ser hombres de acción. Los que están listos a trabajar y dispuestos a hacerlo, hallarán las formas y los medios. Nehemías no dependió de la incertidumbre. Los medios de los cuales carecía los solicitó de aquellos que podían otorgarlos. (Southern Watchman, 15 de marzo de 1904.) El ánimo para la tarea se obtiene por la oración.Nehemías y Artajerjes se hallaban frente a frente, el uno como siervo de una raza oprimida, el otro como monarca de un gran imperio mundial. Pero infinitamente mayor que la diferencia social era la distancia moral que los separaba. Nehemías había aceptado la invitación del Rey de reyes: "Echen mano ... de mi fortaleza, y hagan paz conmigo. ¡Sí, que hagan paz conmigo!" La petición silenciosa fue la misma que había ofrecido durante muchas semanas, a saber, que Dios prosperara su solicitud. Y ahora, cobrando ánimo ante el pensamiento de que tenía un Amigo, omnisciente y omnipotente, que podía obrar en su favor, el hombre de Dios dio a conocer al rey su deseo de que se lo eximiera por un tiempo de su puesto en la corte, y de recibir autorización para reedificar los lugares desolados de Jerusalén, y volver a hacerla una vez más una ciudad fortificada y protegida. Trascendentales resultados para la ciudad y la nación judía dependían de esta petición. "Y -dijo Nehemías- otorgómelo el rey, según la benéfica mano de Jehová sobre mí." (Southern Watchman, 8 de marzo de 1904.) Se obtuvo el apoyo oficial.Cuando su pedido [el de Nehemías] al rey hubo sido favorablemente 215 recibido, se sintió animado a solicitar la asistencia necesaria para la realización de sus planes. Para dar dignidad y autoridad a su misión, así como para proveer lo referente a la protección durante el viaje, obtuvo una escolta militar. Se le dieron cartas reales dirigidas a los gobernadores de las provincias que estaban al otro lado del Eufrates, el territorio por el cual debía pasar en su viaje hacia Judea; y obtuvo, además una carta dirigida al custodio del bosque que el rey tenía en las montañas del Líbano, en que se le solicitaba que proveyera la madera necesaria para el muro de Jerusalén y para los edificios que Nehemías se proponía levantar. A fin de que no hubiera ocasión de queja, en el sentido de que había excedido su comisión, Nehemías tuvo el cuidado de que la autoridad y los privilegios que se le acordaran quedaran claramente definidos. (Southern Watchman, 15 de marzo de 1904.) Las cartas reales dirigidas a los gobernadores de las provincias que se hallaban a lo largo de su ruta, aseguraron a Nehemías una recepción honorable y una pronta ayuda. Y ningún enemigo osó molestar al funcionario que estaba protegido por el poder del rey persa y tratado con señalada consideración por los gobernantes de las provincias. El viaje de Nehemías fue seguro y próspero. (Southern Watchman, 22 de marzo de 1904.) Se encuentran obstáculos.Su arribo a Jerusalén, sin embargo, con la ayuda de una escolta militar, que demostraba que había venido con alguna importante misión, excitó los celos y el odio de los enemigos de Israel. Las tribus paganas establecidas cerca de Jerusalén habían manifestado anteriormente su enemistad contra los judíos acumulando contra ellos todo insulto e injuria que quisieran infligirles. Además, en esta obra malvada actuaban ciertos jefes de esas tribus, Sanballat el horonita, Tobías el ammonita y Gesem el árabe; desde el principio esos 216 caudillos observaron con ojos críticos los movimientos de Nehemías, y por todos los medios a su alcance procuraron estorbar sus planes y perjudicar su obra. (Southern Watchman, 22 de marzo de 1904.) Intentaron causar división entre los obreros sugiriendo dudas y levantando incredulidad con respecto a su éxito. Además ridiculizaron los esfuerzos de los edificadores, declararon que la empresa era una imposibilidad, y predijeron un desgraciado fracaso. . . . Los edificadores que trabajaban sobre el muro pronto se vieron confrontados por una oposición más activa. Se vieron obligados a estar en guardia continuamente contra las asechanzas de sus alertas adversarios. Los emisarios del enemigo trataron de destruir su valor haciendo circular falsos informes; se formaron conspiraciones con varios pretextos para hacer caer a Nehemías en sus trampas, y se hallaron judíos de corazón falso que estaban listos a ayudar los planes de traición.... Emisarios del enemigo, que profesaban ser amigos, se mezclaron con los edificadores, sugiriendo cambios en el plan, tratando de varias maneras de distraer la


atención de los obreros, de causar confusión y perplejidad, y de hacer surgir desconfianza y sospecha. (Southern Watchman, 12 de abril de 1904.) Algunos obstáculos confrontan a los dirigentes hoy.La experiencia de Nehemías se repite en la historia del pueblo de Dios en este tiempo. Los que trabajan en la causa de la verdad hallarán que no pueden hacer esto sin excitar el enojo de sus enemigos. Aun cuando han sido llamados por Dios a la obra en la cual están empeñados, y su conducta es aprobada por él, no pueden escapar al reproche y al ridículo. Serán acusados de ser visionarios, indignos de confianza, maquinadores, hipócritas: cualquier cosa, en suma, que convenga a los propósitos de los enemigos. Las cosas más sagradas serán presentadas bajo una luz ridícula para divertir a los 217 impíos. Un Poquito de sarcasmo y de ingenio vil, unido a la envidia, los celos, la impiedad y el odio, es suficiente para excitar el regocijo del burlón profano. Y estos burladores presuntuosos agudizan mutuamente su ingenio, y se envalentonan el uno al otro en su obra blasfema. El desprecio y el ridículo son sin duda dolorosos para la naturaleza humana; pero deben ser soportados por todos los que son leales a Dios. Satanás tiene así el plan de que las almas desistan de hacer la obra que el Señor les ha confiado. (Southern Watchman, 12 de abril de 1904.) Han de reunirse las fuerzas desalentadas.En secreto y silencio, Nehemías completó su gira de inspección de los muros. Declara: "Y no sabían los magistrados dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni hasta entonces lo había yo declarado a los judíos y sacerdotes, ni a los nobles y magistrados, ni a los demás que hacían la obra." En su dolorosa gira no quería él llamar la atención ni de sus amigos ni de sus adversarios, para no crear ninguna excitación, y para que no se pusieran en circulación informes que pudieran derrotar o por lo menos obstaculizar su obra. Nehemías dedicó el resto de la noche a la oración; por la mañana debía hacer un esfuerzo ferviente para levantar y unir a sus desalentados y divididos connacionales. (Southern Watchman, 22 de marzo de 1904.) Aunque Nehemías llevaba una comisión real que requería de los habitantes la cooperación con él en la reedificación de los muros de la ciudad, no quiso depender del mero ejercicio de la autoridad. Intentó más bien ganar la confianza y la simpatía de la gente, pues sabía bien que una unión de los corazones así como de las manos era esencial para el éxito en la gran obra que había emprendido. Cuando llamó a la gente a reunirse por la mañana, presentó argumentos calculados para despertar sus dormidas energías y para unir sus esparcidas 218 huestes.... Y habiendo presentado el asunto plenamente ante ellos, mostrándoles que estaba sostenido por la autoridad combinada del rey de Persia y del Dios de Israel, Nehemías formuló ante el pueblo directamente la pregunta de si aprovecharían esta favorable ocasión, y se levantarían con él para edificar el muro. Este discurso llegó directamente a sus corazones; la manifestación del favor del cielo hacia ellos los hizo avergonzar de sus temores. Con renovado valor clamaron a gran voz: "Levantémonos, y edifiquemos". (Southern Watchman, 29 de marzo de 1904.) La santa energía y las elevadas esperanzas de Nehemías fueron comunicadas al pueblo. Al ser dominados por ese espíritu, se elevaron por un tiempo al nivel moral de su dirigente. Cada uno en su propia esfera era una especie de Nehemías; y cada uno de ellos fortaleció y sostuvo a su hermano en la obra. (Southern Watchman, 29 de marzo de 1904.) Los sacerdotes de Israel se contaron entre los primeros en responder.Entre los primeros que captaron el espíritu de celo y fervor de Nehemías se hallaban los sacerdotes de Israel. Desde la posición de influencia que ocupaban, estos hombres podían hacer mucho para obstaculizar la obra o hacerla progresar. Su pronta cooperación, al comienzo mismo, contribuyó no poco a su éxito. Así debe ocurrir con toda empresa santa. Los que ocupan puestos de influencia y de responsabilidad en la iglesia, deben ser los primeros en la obra de Dios. Sí ellos se mueven lentamente, otros no se moverán en absoluto. Pero su "ejemplo ha estimulado a muchos." Cuando su luz brille en forma refulgente, un millar de antorchas serán encendidas en su llama. (Southern Watchman, 5 de abril de 1904.) Nehemías como organizador.La gente en general estaba animada como un solo corazón y una sola alma en su patriotismo y alegre actividad. Hombres 219 de capacidad e influencia organizaron las diversas clases de ciudadanos en grupos, haciéndose responsable cada dirigente de la erección de determinada parte del muro. Era un espectáculo muy agradable para Dios y los ángeles ver los activos grupos trabajando armoniosamente sobre las murallas derribadas de Jerusalén, y era un ruido alegre el que producían sus instrumentos de trabajo desde las primeras horas de la madrugada "hasta


salir las estrellas". (Southern Watchman, 5 de abril de 1904.) La demostración de un verdadero espíritu de dirigente.El celo y la energía de Nehemías no decrecieron, ahora que el trabajo había comenzado de hecho. No se cruzó de brazos, sintiendo que podía deponer la carga. Con incansable vigilancia dirigió constantemente la obra, guiando a los obreros, notando cada obstáculo, y tomando las providencias para cada emergencia. Su influencia se sentía constantemente a lo largo de toda la extensión de aquellos casi cinco kilómetros de muro. Con palabras oportunas animaba a los temerosos, encomiaba a los diligentes, o despertaba a los perezosos. Y otra vez vigilaba con ojo de águila los movimientos de sus enemigos, que a veces se reunían a la distancia entregándose a una animada conversación, como si estuvieran complotando el mal, y luego, acercándose a los obreros, intentaban distraer su atención y obstaculizar su trabajo. Mientras los ojos de cada obrero se dirigían con frecuencia a Nehemías, listos para prestar atención a la más leve señal, esos ojos y corazones se elevaban también a Dios, el gran Director de toda la obra, Aquel que había puesto en el corazón de su siervo el deseo de edificar. Y a medida que se fortalecían la fe y el valor en su propio corazón, Nehemías exclamaba, y sus palabras, repetidas una y otra vez, conmovían los corazones de los obreros a lo largo de 220 toda la línea: "El Dios de los cielos, él nos prosperará." (Southern Watchman, 5 de abril de 1904.) Nehemías y sus compañeros no rehuyeron el trabajo duro, ni se excusaron del servicio penoso. Ni de noche ni de día, ni aun durante el breve tiempo usado para dormir, se quitaban la ropa, o aun colocaban a un lado su armadura. "Y ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de guardia que me seguía, desnudamos nuestro vestido: cada uno se desnudaba solamente para lavarse." (Southern Watchman, 26 de abril de 1904.) Se pretenderá ejercer influencia negativa en cada movimiento religioso.La mayor parte de los nobles y los jefes de Israel también acudieron noblemente al cumplimiento del deber; pero había unos pocos, los nobles tecoítas, que "no prestaron su cerviz a la obra de su Señor". Mientras los fieles constructores han sido objeto de honrosa mención en el libro de Dios, la memoria de estos siervos perezosos quedó señalada con oprobio, y se registró como advertencia para todas las generaciones futuras. En todo movimiento religioso habrá algunos que, aunque no puedan negar que se trata de la obra de Dios, se mantendrán alejados, rehusando hacer cualquier esfuerzo para hacerlo progresar. Pero en empresas para promover sus intereses egoístas, estos hombres son a menudo los obreros más enérgicos y activos. Bueno sería que recordáramos el registro que se lleva en lo alto, el libro de Dios, en el cual todos nuestros motivos y nuestras obras están escritas: el libro en que no hay omisiones ni errores, y en base al cual hemos de ser juzgados. Allí está fielmente asentada toda oportunidad para hacer servicios para Dios que hayamos descuidado, y todo acto de fe y de amor, por humilde que sea, será mantenido en eterno recuerdo. (Southern Watchman, 5 de abril de 1904.) 221 Dios llama a modernos Nehemías Se necesitan Nehemías en la iglesia de nuestros días. No solamente hombres que puedan predicar y orar, sino hombres cuyas oraciones y sermones estén imbuidos de un propósito firme y vehemente. El plan de acción seguido por este patriota hebreo en el cumplimiento de sus propósitos debiera ser adoptado por los ministros y dirigentes. Una vez hechos sus planes, debieran presentarlos a la iglesia de tal manera que obtengan interés y cooperación. Que los hermanos entiendan los planes y compartan la tarea, y tendrán entonces un interés personal en su prosperidad. El éxito que acompañó los esfuerzos de Nehemías muestra lo que pueden lograr la oración, la fe y la acción sabia y enérgica. La fe viva promoverá la acción enérgica. El espíritu que manifieste el director será en gran parte reflejado por el pueblo. Si los directores que profesan creer las solemnes e importantes verdades que han de probar al mundo en este tiempo no manifiestan ardiente celo en preparar a un pueblo para estar en pie en el día de Dios, no podemos esperar sino que la iglesia sea descuidada, indolente y amante de los placeres. (Southern Watchman, 29 de marzo de 1904.) 222 El Movimiento de Expansión de la Iglesia El plan divino No es el propósito de Dios que sus hijos formen colonias o se establezcan juntos en grandes comunidades, Los discípulos de Cristo son sus representantes en la tierra, y Dios quiere que estén dispersados por todo el país, en pueblos, ciudades y aldeas, como luces en medio de las tinieblas del mundo. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 248, 249,.) El plan de colonizar, o trasladarse de diferentes localidades donde existe sólo poca fuerza o influencia, concentrando


la influencia de muchos en una sola localidad, resulta en quitar la luz de los lugares donde Dios quisiera que brillara. (Testimonies tomo 2, pág. 633.) Si la iglesia de Cristo cumpliera el propósito del Señor, se derramaría luz sobre todos cuantos moran en las tinieblas y en regiones de sombra de muerte. En vez de agruparse y rehuir la responsabilidad y el peso de la cruz, los miembros de la iglesia deberían dispersarse por todos los países para irradiar la luz de Cristo y trabajar como él por la salvación de las almas. Así este "Evangelio del reino" sería pronto llevado a todo el mundo. (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 42.) Hermanos y hermanas, ¿por qué revolotear sobre las iglesias? Estudiad la parábola de la oveja perdida y salid como verdaderos pastores, buscando al descarriado que está en el desierto del pecado. Rescatad al que perece. (Review and Herald, 12 de diciembre de 1893.) 223 Los miembros laicos de nuestras iglesias pueden efectuar una obra que, hasta aquí, apenas han comenzado. Nadie debe mudarse a lugares nuevos, meramente por causa de las ventajas mundanales; sino que, donde haya oportunidad de ganarse la vida, debieran situarse familias que estén bien cimentadas en la verdad, una o dos familias en cada lugar, para trabajar como misioneros. Las tales deben sentir amor por las almas, y una preocupación de trabajar por ellas, y deben estudiar cómo traerlas a la verdad. Pueden distribuir nuestras publicaciones, realizar reuniones en sus hogares, relacionarse con sus vecinos, e invitarlos a estas reuniones. Así pueden hacer brillar su luz por sus buenas obras. (Testimonies, tomo 81 pág. 245.) Hermanos que deseen cambiar de ubicación, que tengan en vista la gloria de Dios y sientan que descansa sobre ellos una responsabilidad individual de hacer bien a otros, de salvar a las almas por las cuales Cristo no perdonó su preciosa vida, debieran mudarse a pueblos y aldeas donde haya muy poca o ninguna luz, donde puedan ser de verdadera utilidad, y bendecir a otros por medio de su trabajo y experiencia. Se necesitan misioneros que vayan a las aldeas y pueblos y enarbolen el estandarte de la verdad, a fin de que Dios pueda tener sus testigos diseminados por toda la tierra para que la luz de la verdad pueda penetrar allí donde aún no ha llegado, y el estandarte de la fe sea levantado donde no es aún conocido. (Testimonies, tomo 2, pág. 115.) Nada despierta el celo abnegado ni ensancha y fortalece el carácter tanto como el trabajar por otros. Muchos cristianos profesos, al buscar relaciones en la iglesia, piensan sólo en sí mismos. Quieren gozar de la comunión de la iglesia y de los cuidados del pastor. Se hacen miembros de iglesias grandes y prósperas, y se contentan con hacer muy poco por los demás. Así se privan de las más preciosas bendiciones. 224 Muchos sacarían gran provecho si sacrificaran sus relaciones sociales agradables que llevan al ocio. Necesitan ir a donde sus energías sean requeridas para la obra cristiana, y a donde puedan aprender a hacer honor a sus responsabilidades. (El Ministerio de Curación, pág. 141.) Hay en Norteamérica miles de lugares donde podría iniciarse la obra, en los cuales el estandarte de la verdad nunca ha sido elevado, donde la proclamación de la verdad nunca ha sido escuchada. Y hay miles que podrían entrar en el campo de la mies, y que ahora se hallan religiosamente ociosos. como resultado de lo cual están arruinando su camino al cielo, y expresando su duda con respecto a si son cristianos. Su necesidad consiste en una unión vital con Cristo Jesús. Entonces podrá decirse de ellos: "Sois colaboradores con Dios." Quiero decir a muchos: ¿Estáis esperando que alguien os lleve a la viña y os ponga a trabajar, o que os traiga la viña a vosotros, a fin de no experimentar ningún inconveniente en el trabajo? Esperaréis en vano. Si eleváis vuestros ojos, veréis la mies madura, lista para la siega, cualquiera sea la dirección en que observéis; encontraréis trabajo que hacer cerca y lejos. Pero, ¿de cuántos dirá Cristo en el día del juicio: "Buen siervo y fiel"? Me pregunto cómo se deben sentir los ángeles cuando ven que el fin se acerca, y aquellos que pretenden tener un conocimiento de Dios y de Jesucristo a quien él ha enviado, se amontonan en un lugar, lo colonizan, y asisten a las reuniones, sintiéndose insatisfechos si no hay mucha predicación para beneficiar sus almas y fortalecer a la iglesia, mientras ellos no hacen literalmente nada. . . . Si sus perspectivas temporales y financieras no son tan prósperas por mudarse a localidades donde la verdad no ha sido proclamada, o donde ha habido tan sólo un vacilante centelleo de la luz, ¿no estarán haciendo precisamente la obra que Jesús ha hecho 225 para salvarlos? (Boletín de la Asociación General, 1893, pág. 131.) Vemos la gran necesidad de obra misionera para llevar la verdad no solamente a los países extranjeros, sino a las personas que viven cerca de nosotros. A nuestro alrededor hay ciudades y pueblos en los cuales no se hace ningún esfuerzo para salvar almas. ¿Por qué no se establecen en estas ciudades y pueblos algunas familias que conocen la verdad presente, para implantar allí el estandarte de Cristo, trabajando con humildad, no según sus propios métodos, sino según los métodos de Dios para llevar la luz a los que no la conocen? Cuando la iglesia tenga verdaderamente el espíritu del mensaje, estas familias aplicarán todas sus energías a la obra


de salvar a las almas por las cuales Cristo murió. Entrarán en nuevos campos. Algunos que no han sido ordenados al ministerio trabajarán como colaboradores con Dios visitando las iglesias, tratando de fortalecer lo que todavía queda y que está a punto de fenecer. Habrá miembros laicos que se mudarán a pueblos y ciudades, y a lugares aparentemente apartados, para permitir que la luz que Dios les ha dado brille e ilumine a los demás. Algunos de aquellos con quienes se encuentren no parecerán ser las personas más promisorias, pero la única pregunta será: ¿Llegarán a estar en armonía con Cristo? ¿Llegarán a ser participantes de su espíritu, de manera que su influencia, por precepto y ejemplo, presente los atractivos del Autor de la verdad y la justicia? En lugares donde no se conoce la verdad, hermanos que tengan condiciones para el trabajo, podrían alquilar un salón, o algún otro lugar adecuado de reunión, y congregar allí a todos los que vengan. Instruyan entonces a la gente en la verdad. No necesitan predicar sermones, sino tomar la Biblia, y permitir que Dios hable directamente a través de su 226 Palabra. Si hay sólo un pequeño número presente, pueden leer un "Así dice el Señor", sin mucha ostentación o excitación; leed y explicad sólo la verdad evangélica, y cantad y orad con ellos. (Review and Herald, 29 de septiembre de 1891.) Abrahán, un ejemplo digno No fue una prueba ligera la que soportó Abrahán, ni tampoco era pequeño el sacrificio que se requirió de él. Había fuertes vínculos que lo ataban a su tierra, a sus parientes y a su hogar. Pero no vaciló en obedecer el llamamiento. Nada preguntó en cuanto a la tierra prometida. No averiguó si era feraz y de clima saludable, si los campos ofrecían paisajes agradables, o si habría oportunidad para acumular riquezas. Dios había hablado, y su siervo debía obedecer; el lugar más feliz de la tierra para él era dónde Dios quería que estuviese. Muchos continúan siendo probados como lo fue Abrahán. No oyen la voz de Dios hablándoles directamente desde el cielo; pero, en cambio, son llamados mediante las enseñanzas de su Palabra y los acontecimientos de su providencia. Se les puede pedir que abandonen una carrera que promete riquezas y honores, que dejen afables y provechosas amistades y que se separen de sus parientes, para entrar en lo que parezca ser sólo un sendero de abnegación, trabajos y sacrificios. Dios tiene una obra para ellos; pero una vida fácil y la influencia de las amistades y los parientes impediría el desarrollo de los rasgos esenciales para su realización. Los llama para que se aparten de las influencias y los auxilios humanos, y les hace sentir la necesidad de su ayuda, y de depender sólo de Dios, para que él mismo pueda revelarse a ellos. ¿Quién está listo a renunciar a los planes que ha abrigado y a las relaciones familiares en cuanto le llame la Providencia? ¿Quién aceptará nuevas obligaciones y entrará en campos inexplorados para hacer la obra de Dios con buena voluntad y firmeza y contar sus pérdidas como ganancia por amor a Cristo? El que haga esto tiene la fe de Abrahán, y compartirá 227 con él el "sobremanera alto y eterno peso de gloria", con el cual no se puede comparar "lo que en este tiempo se padece". (Patriarcas y Profetas, págs. 118, 119.) ¿Qué haces aquí? Mucho depende de la actividad incesante de los que son fieles y leales; y por esta razón Satanás hace cuanto puede para impedir que el propósito divino sea realizado mediante los obedientes. Induce a algunos a olvidar su alta y santa misión y a hallar satisfacción en los placeres de esta vida. Los mueve a buscar la comodidad, o a dejar los lugares donde podrían ser una potencia para el bien y a preferir los que les ofrezcan mayores ventajas mundanales. A otros los induce a huir de su deber, desalentados por la oposición o la persecución. Pero todos los tales son considerados por el cielo con la más tierna compasión. A todo hijo de Dios cuya voz el enemigo de las almas ha logrado silenciar, se le dirige la pregunta: "¿Qué haces aquí?" Te ordené que fueses a todo el mundo y predicases el Evangelio, a fin de preparar a un pueblo para el día de Dios. ¿Por qué estás aquí? ¿Quién te envió? (Profetas y Reyes, págs. 126, 127.) A las familias, tanto como a los individuos, se pregunta: "¿Qué haces aquí?" En muchas iglesias hay familias bien instruidas en las verdades de la Palabra de Dios, que podrían ampliar la esfera de su Influencia trasladándose a lugares donde se necesita el ministerio que ellas son capaces de cumplir. (Profetas y Reyes, pág. 127.) El llamado a las familias cristianas Necesítanse familias de misioneros que vayan a establecerse en regiones desoladas. Vayan a ocupar regiones no evangelizadas, buenos agricultores, hombres de finanzas, arquitectos, y personas aptas en 228 las diversas artes y oficios, para mejorar las condiciones de aquellas tierras, implantar industrias, prepararse humildes viviendas para si mismos, y ayudar a sus vecinos. (El Ministerio de Curación, pág. 184.) Dios invita a familias cristianas a que se trasladen en medio de las comunidades sumidas aún en las tinieblas y el


error, a fin de trabajar para el Maestro con tacto y perseverancia. Se necesita renunciamiento para responder a tales llamados. Mientras que muchos esperan que toda dificultad haya desaparecido, hay almas que mueren sin esperanza y sin Dios en el mundo. Muchas personas están dispuestas a aventurarse en regiones pestilenciales y sufrir penurias y privaciones por alguna ventaja terrenal o para adquirir conocimientos científicos. ¿Quién está dispuesto a hacer otro tanto para hablar del Salvador? (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 300, 301.) Hay familias enteras que podrían ser misioneras, ocuparse en una labor personal, trabajando para el Maestro con manos afanosas y cerebros activos, ideando nuevos métodos para el éxito de su obra. (Testimonies, tomo 9, pág. 40.) Si se estableciesen familias en los lugares oscuros de la tierra, en lugares donde la gente se halla envuelta en lobreguez espiritual, y permitieran que la luz de la vida de Cristo brillara a través de ellas, podría realizarse una gran obra. Comiencen ellos su obra de manera tranquila y discreta, sin requerir el sostén de la asociación hasta que el interés llegue a ser tan extenso que no puedan continuarla sin ayuda ministerial. (Testimonies. tomo 6, pág. 442.) El trasplante requiere técnicos sabios Preparad a obreros para que vayan por los caminos y los vallados. Necesitamos técnicos sabios que trasplanten árboles a diferentes localidades, proporcionándoles 229 ventajas para que puedan crecer. Es el deber positivo del pueblo de Dios avanzar hacia las regiones lejanas. Pónganse en acción las fuerzas para preparar nuevos territorios, para establecer nuevos centros de influencia dondequiera se encuentre la oportunidad de comenzar. Reunid a obreros que posean verdadero celo misionero, y que salgan a difundir la luz y el conocimiento lejos y cerca. (Testimonies, tomo 9, pág. 118.) Muchos de los miembros de nuestras iglesias grandes hacen muy poco o comparativamente nada. Podrían realizar una buena obra, si, en vez de hacinarse, se dispersasen por lugares donde todavía no ha penetrado la verdad. Los árboles plantados en forma demasiado apretada no prosperan. El jardinero los trasplanta para que tengan lugar donde crecer, y no quedar atrofiados y enfermizos. La misma regla surtiría efecto en nuestras iglesias grandes. Muchos de los miembros están muriendo espiritualmente porque no se hace precisamente esto. Se están volviendo enfermizos y deficientes. Trasplantados, tendrían lugar donde crecer fuertes y vigorosos. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 248.) Seguridad de éxito Si los miembros laicos de la iglesia se despiertan para hacer la obra que pueden hacer, y mirando cada uno cuánto puede hacer en la obra de ganar almas para Jesús, emprenden la guerra a su propio costo, veremos a muchos abandonar las filas de Satanás para colocarse bajo el estandarte de Cristo. Si nuestro pueblo decide actuar de acuerdo con la luz dada en estas pocas palabras de instrucción, veremos por cierto la salvación de Dios. Se producirán reavivamientos admirables. Se convertirán pecadores, y muchas almas serán añadidas a la iglesia. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 250.) 230 Los miembros de nuestras iglesias deben sentir un profundo interés, tanto en las misiones locales como en las del extranjero. Recibirán grandes bendiciones al hacer esfuerzos abnegados para implantar el estandarte de la verdad en nuevos territorios. El dinero invertido en esta obra producirá ricos dividendos. Nuevos conversos, regocijándose en la luz recibida de la Palabra de Dios, darán a su vez de sus medios para llevar la luz de la verdad a otras personas. (Testimonies, tomo 9, pág. 49.) En campos donde las condiciones son tan desfavorables y desalentadoras que muchos obreros se niegan a ir allí, pueden producirse muy notables mejoramientos mediante los esfuerzos de miembros laicos abnegados. Estos humildes obreros lograrán mucho por sus esfuerzos pacientes y perseverantes, pues no confían en el poder humano sino en Dios, quien les concede su favor. La cantidad de bien que estos obreros logren no se conocerá en este mundo. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 85.) Una lección del fracaso del Israel antiguo Cuando los israelitas entraron en Canaán, no cumplieron con el propósito que Dios tenía de tomar posesión de toda la tierra. Después de hacer una conquista parcial, se establecieron para gozar del fruto de sus victorias. En su incredulidad y amor a la comodidad, se congregaron en las porciones ya conquistadas, en lugar de avanzar para ocupar nuevos territorios. Así comenzaron a apartarse de Dios. Al dejar de realizar el propósito divino, hicieron imposible que el Señor cumpliera la promesa que les había hecho de bendecirlos. ¿No está haciendo la iglesia de nuestros días la misma cosa? Teniendo ante ellos el mundo entero que necesita del Evangelio, los cristianos profesos se congregan donde ellos mismos pueden gozar de los privilegios de la verdad. No sienten la necesidad de ocupar un nuevo 231 territorio, llevando el mensaje de salvación a regiones apartadas. Rehusan cumplir con el mandato de


Cristo: "Id por todo el mundo; predicad el Evangelio a toda criatura." ¿Son menos culpables que la iglesia judía? (Testimonies, tomo 8, pág. 119.) 232 La Obra Caritativa Cristiana Siguiendo las huellas divinas Muchos piensan que sería un gran privilegio visitar el escenario de la vida de Cristo en la tierra, andar donde él anduvo, mirar el lago en cuya orilla se deleitaba en enseñar y las colinas y valles en los cuales sus ojos con tanta frecuencia reposaron. Pero no necesitamos ir a Nazaret, Capernaum y Betania para andar en las pisadas de Jesús. Hallaremos sus huellas al lado del lecho del enfermo, en los tugurios de los pobres, en las atestadas callejuelas de la gran ciudad, y en todo lugar donde haya corazones humanos que necesiten consuelo. Al hacer como Jesús hizo cuando estaba en la tierra, andaremos en sus pisadas. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 579.) Jesús obraba para aliviar todo caso de sufrimiento que viese. Tenía poco dinero que dar, pero con frecuencia se privaba de alimento a fin de aliviar a aquellos que parecían más necesitados que él. Sus hermanos sentían que la influencia de él contrarrestaba fuertemente la suya. Poseía un tacto que ninguno de ellos tenía ni deseaba tener. Cuando ellos hablaban duramente a los pobres seres degradados, Jesús buscaba a estas mismas personas y les dirigía palabras de aliento. Daba un vaso de agua fría a los menesterosos, y ponía quedamente su propia comida en sus manos. Y mientras aliviaba sus sufrimientos, asociaba con sus actos de misericordia las verdades que enseñaba, y así quedaban grabadas en la memoria. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 70.) Un respaldo práctico Los seguidores de Cristo han de trabajar como él obró. Hemos de alimentar a los hambrientos, vestir a los desnudos, y consolar a los dolientes y afligidos. 233 Hemos de ministrar a los que desesperan, e inspirar esperanza a los descorazonados. Y para nosotros se cumplirá también la promesa: "Irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia." (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 303.) Los que han estado ocupados en esta obra de ayuda cristiana han estado haciendo lo que el Señor desea que se haga, y él ha aceptado sus labores. Lo que se ha hecho en este ramo de trabajo es la obra con la cual todo adventista debe simpatizar de todo corazón y darle su respaldo práctico, uniéndose a ella con todo fervor. Al descuidar esta labor que se halla a nuestro alcance, al rehusar llevar estas cargas, la iglesia sufre una gran pérdida. Si ella hubiera emprendido el trabajo como debiera haberlo hecho, los hermanos habrían sido los medios de salvar a muchas almas. (Testimonies, tomo 6, pág. 295.) Todos estos dones han de ser empleados en beneficiar a la humanidad, en aliviar a los dolientes y menesterosos. Debemos alimentar a los hambrientos, vestir a los desnudos, cuidar de la viuda y los huérfanos, servir a los angustiados y oprimidos. Dios no quiso nunca que existiese la extensa miseria que hay en el mundo. Nunca quiso que un hombre tuviese abundancia de los lujos de la vida mientras que los hijos de otros llorasen por pan. Los recursos que superan las necesidades reales de la vida, son confiados al hombre para hacer bien, para beneficiar a la humanidad. El Señor dice: "Vended lo que poseéis y dad limosna." Sed "dadivosos", comunicad "con facilidad". "Cuando haces banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos." "Desatar las ligaduras de impiedad", "deshacer los haces de opresión", "dejar ir libres a los quebrantados", "que rompáis todo yugo". "Que partas tu pan con el hambriento", que "a los pobres errantes metas en casa". "Cuando vieres al desnudo, lo cubras." Que sacies "el alma afligida". "Id por todo el mundo; 234 predicad el Evangelio a toda criatura." Estas son las órdenes del Señor. ¿Está haciendo esta obra el conjunto de los que profesan ser cristianos? (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 338, 339.) Las buenas obras son el fruto que Cristo quiere que llevemos; las palabras bondadosas, los hechos de benevolencia, de tierna consideración para con el pobre, el necesitado, el afligido. Cuando los corazones simpatizan con otros corazones agobiados por el desánimo y el pesar, cuando la mano se extiende para ayudar al necesitado, cuando se viste a los desnudos, y el forastero recibe la bienvenida a vuestra casa y a vuestro corazón, los ángeles llegan muy cerca, y semejante acción halla respuesta en el cielo. Todo acto de justicia, misericordia y benevolencia, produce melodía en el cielo. El Padre desde su trono contempla a los que realizan estos actos de misericordia, y los cuenta entre sus más preciados tesoros, "Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día que yo tengo de hacer." Todo acto de misericordia hacia los necesitados. los que sufren, es considerado como hecho a Jesús. Cuando socorréis al pobre, simpatizáis con el afligido y el oprimido, y amparáis al huérfano, os colocáis en una relación más estrecha con Jesús. (Testimonies, tomo 2, pág. 25.) La obra de reunir a los menesterosos, los oprimidos, los dolientes, los indigentes, es la obra que cada iglesia que cree


la verdad para este tiempo debiera haber estado haciendo desde hace mucho. Debemos manifestar la tierna simpatía del samaritano y suplir las necesidades físicas, alimentar a los hambrientos, traer a los pobres sin hogar a nuestras casas, pedir a Dios cada día la gracia y la fuerza que nos habiliten para alcanzar las mismas profundidades de la miseria humana y ayudar a aquellos que no pueden ayudarse. Cuando hacemos esta obra, tenemos una oportunidad favorable para presentar a Cristo 235 el crucificado. (Joyas de los Testimonios., tomo 2 pág. 514.) Muchos se preguntan por qué sus oraciones son tan inertes, su fe tan débil y vacilante, su experiencia cristiana tan sombría e incierta. "¿Qué aprovecha -dicen ellos- que guardemos su ley, y que andemos tristes delante de Jehová de los ejércitos?" En el capítulo 58 de Isaías, Cristo demostró cómo puede cambiarse este estado de cosas. . . . Versículos 6, 7. Tal es la receta que Cristo prescribió para el alma que desmaya, duda y tiembla. Levántense los pesarosos, los que andan tristes delante del Señor, y socorran a alguien que necesite auxilio. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 504.) La gloria del cielo consiste en elevar a los caídos, consolar a los angustiados. Siempre que Cristo more en el corazón humano, se revelará de la misma manera. Siempre que actúe, la religión de Cristo beneficiará. Dondequiera que obre, habrá alegría. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 354.) La viuda de Sarepta compartió su poco alimento con Elías; y en pago fue preservada su vida y la de su hijo. Y a todos los que, en tiempo de prueba y escasez, dan simpatía y ayuda a otros más menesterosos, Dios ha prometido una gran bendición. El no ha cambiado. Su poder no es menor hoy que en los días de Elías. (Profetas y Reyes, pág. 96.) El amor de Cristo, manifestado en un ministerio de abnegación, será más eficaz, para reformar al malvado. de lo que podría ser la espada o la corte de justicia. Estas últimas son necesarias para infundir terror al criminal, pero el misionero amante puede hacer mucho más que esto. Muchas veces el corazón que se endurece bajo la reprobación, se derrite bajo el amor de Cristo. (El Ministerio de Curación, págs. 98, 99.) 236 Para recordar En todas nuestras asociaciones hay que tener presente que en la experiencia de los demás hay capítulos sellados en que no penetran las miradas de los mortales. En las páginas del recuerdo hay tristes historias inviolables que yacen sagradamente ocultas de los ojos ajenos. Hay consignadas allí largas y rudas batallas libradas en circunstancias críticas, tal vez desórdenes en la vida del hogar, que día tras día debilitan el ánimo, la confianza y la fe. Los que pelean la batalla de la vida contra fuerzas superiores pueden ser fortalecidos y alentados merced a pequeñas atenciones que sólo cuestan un esfuerzo de amor. Para los tales, un fuerte apretón de la mano de un verdadero amigo, vale más que el oro y la plata. Las palabras de bondad son tan bien recibidas como lo son las sonrisas de los ángeles. Hay muchedumbres que luchan con la pobreza, que se ven obligadas a duro trabajo por modestos salarios, y que apenas pueden suplir las necesidades primordiales de la vida. Las penas y privaciones, sin esperanza de mejora, hacen muy pesadas sus cargas. Cuando a esto se añaden los dolores y la enfermedad, la carga resulta casi insoportable. Gastados y agobiados, no saben adónde dirigirse en busca de alivio. Simpatícese con ellos en sus pruebas, sus congojas y sus desengaños. Esto abrirá el camino para llevarles ayuda. Hábleseles de las promesas de Dios, órese con ellos y por ellos, infúndaseles esperanza. (El Ministerio de Curación, pág. 148.) Para muchos la vida es una lucha dolorosa: se sienten deficientes, desgraciados y descreídos; piensan que no tienen nada que agradecer. Las palabras de bondad, las miradas de simpatía, las expresiones de gratitud, serían para muchos que luchan solos como un vaso de agua fría para un alma sedienta. Una palabra de simpatía, un acto de bondad, alzaría la carga que doblega los hombros cansados. Cada 237 palabra y obra de bondad abnegada es una expresión del amor que Cristo sintió por la humanidad perdida. (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 26.) Extended una mano ayudadora El pecado es el mayor de todos los males, y nos incumbe compadecernos del pecador y ayudarlo. Pero no todos pueden ser alcanzados de la misma manera. Hay muchos que ocultan el hambre de su alma. Les ayudaría grandemente una palabra tierna o un recuerdo bondadoso. Hay otros que están en la mayor necesidad, y, sin embargo, no lo saben. No se percatan de su terrible indigencia del alma. Hay multitudes tan hundidas en el pecado que han perdido el sentido de las realidades eternas, han perdido la semejanza con Dios, y apenas saben si tienen almas que salvar o no. No tienen fe en Dios ni confianza en el hombre. Muchas de estas personas pueden ser alcanzadas únicamente por actos de bondad desinteresada. Primero hay que atender sus necesidades físicas; alimentarlas, limpiarlas y vestirlas decentemente. Al ver la evidencia de nuestro amor abnegado, les será más fácil


creer en el amor de Cristo. Hay muchos que yerran, y que sienten su vergüenza e insensatez. Miran sus faltas y errores hasta ser arrastrados casi a la desesperación. No debemos descuidar a estas almas. Cuando uno tiene que nadar contra la corriente, toda la fuerza de ésta lo rechaza. Extiéndasele una mano auxiliadora como se extendió la mano del Hermano Mayor hacia Pedro cuando se hundía. Diríjansele palabras llenas de esperanza, palabras que establezcan la confianza y despierten en ellos el amor. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 355.) Al alma apesadumbrada por la vida de pecado, pero que no sabe dónde encontrar alivio, presentadle al Salvador compasivo. Tomadla de la mano, levantadla, decidle palabras de aliento y de esperanza. 238 Ayudadla a asirse de la mano del Salvador. (El Ministerio de Curación. págs. 158, 159.) La hospitalidad es un deber cristiano Nuestra obra en este mundo consiste en vivir para el bien de otros, en bendecir a los demás, en ser hospitalarios; y frecuentemente sólo a costa de algunos inconvenientes podemos nosotros hospedar a los que realmente necesitan nuestro cuidado y el beneficio de nuestro trato y de nuestros hogares. Algunos evitan estas cargas necesarias. Pero alguien debe llevarlas; y debido a que los hermanos en general no aman la hospitalidad y no comparten igualmente estos deberes cristianos, unos pocos de corazón generoso, y que alegremente se identifican con estos casos que necesitan ayuda, se ven sobrecargados. (Testimonies, tomo 2, pág. 645.) "No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles." Estas palabras no han perdido fuerza con el transcurso del tiempo. Nuestro Padre celestial continúa poniendo en la senda de sus hijos oportunidades que son bendiciones disfrazadas; y aquellos que aprovechan esas oportunidades encuentran mucho gozo. (Profetas y Reyes, pág. 96.) Un proceso de prueba Dios nos prueba por los incidentes comunes de la vida. Son las cosas pequeñas las que revelan lo que el corazón encierra. Son las pequeñas atenciones, los numerosos pequeños incidentes y las simples cortesías de la vida, lo que constituye la suma de la felicidad y es el descuido de las palabras bondadosas, animadoras y afectuosas y las pequeñas cortesías, lo que ayuda a constituir la suma de la desventura humana. Al fin se hallará que la abnegación por el bien y la felicidad de los que nos rodean, constituye 239 una gran parte del registro de la vida que se guarda en el cielo. (Testimonies, tomo 2, pág. 133.) Vi que en la providencia de Dios han sido colocados en estrecha relación cristiana con su iglesia viudas y huérfanos, ciegos, mudos, cojos y personas afligidas de varias maneras; es para probar a su pueblo y desarrollar su verdadero carácter. Los ángeles de Dios vigilan para ver cómo tratamos a estas personas que necesitan nuestra simpatía, amor y benevolencia desinteresada. Esta es la forma en que Dios Prueba nuestro carácter. Si tenemos la verdadera religión de la Biblia, sentiremos que es un deber de amor, bondad e interés el que hemos de cumplir para Cristo en favor de sus hermanos; y no podemos hacer nada menos que mostrar nuestra gratitud por su incomparable amor manifestado hacia nosotros mientras éramos pecadores indignos de su gracia, revelando un profundo interés y un amor abnegado por aquellos que son nuestros hermanos, y que son menos afortunados que nosotros. (Testimonies, tomo 3, pág. 511.) La aplicación de una parábola Los dos grandes principios de la ley de Dios son el amor supremo a Dios y el amor abnegado hacia nuestro prójimo. Los primeros cuatro mandamientos y los últimos seis descansan sobre estos dos principios y brotan de ellos. Cristo le explicó al doctor de la ley quién era su prójimo mediante el relato de un hombre que viajaba de Jerusalén a Jericó, y que cayó en manos de ladrones, quienes lo despojaron, lo castigaron y lo dejaron medio muerto. El sacerdote y el levita vieron a este hombre sufriendo, pero sus corazones no respondieron a sus necesidades. Lo evitaron pasando de lado. El samaritano pasó a su lado, y cuando vio la necesidad de ayuda que tenía el forastero, no preguntó si era pariente, o si pertenecía a su país o a su credo, sino que puso manos a 240 la obra para ayudar al que sufría, porque había una obra que necesitaba ser hecha. Lo alivió lo mejor que pudo, lo colocó sobre su propia bestia, y lo llevó a una Posada, haciendo provisión para sus necesidades a sus propias expensas. El samaritano, dijo Jesús, era el prójimo de aquel que había caído entre ladrones. El levita y el sacerdote representan a una clase que en la iglesia manifiesta indiferencia precisamente hacia las personas que necesitan su simpatía y ayuda. Esta clase, a pesar de su posición en la iglesia, quebranta los mandamientos. El samaritano representa a una clase de personas que son verdaderos ayudadores de Cristo, y que están imitando su ejemplo de hacer bien. A los que tienen compasión por el infortunado, el ciego, el cojo, el afligido, las viudas, los huérfanos y los necesitados,


Jesús los presenta como observadores de los mandamientos, que tendrán vida eterna.... Cristo considera todos los actos de misericordia, benevolencia y cuidadosa consideración por el infortunado, el ciego, el cojo, el enfermo, la viuda y el huérfano, como hechos a él mismo; y estas obras son asentadas en los registros celestiales y recibirán su recompensa. Por otro lado, se hará un registro en el libro en contra de los que manifiestan la indiferencia del sacerdote y del levita hacia el infortunado, y contra aquellos que sacan toda la ventaja posible de los infortunios de los demás, y aumentan su aflicción a fin de beneficiarse egoístamente. Dios recompensará con toda seguridad cada acto de injusticia, y cada manifestación de descuidada indiferencia hacia el afligido que se halle entre nosotros. Cada uno será finalmente recompensado según las obras que haya hecho. (Testimonies, tomo 3. págs. 511, 513.) 241 Los Congresos Favorecen el Servicio Cristiano Su importancia Las reuniones generales o congresos constituyen uno de los agentes más importantes de nuestra obra. Son uno de los métodos más efectivos para llamar la atención del pueblo. (Testimonies, tomo 6, pág. 31.) En nuestra obra nos hemos sentido perplejos por saber cómo quebrantar las barreras de mundanalidad y prejuicio, y llevar a la gente la preciosa verdad que significa tanto para ella. El Señor nos ha dado la instrucción de que los congresos son uno de los instrumentos más importantes para la terminación de la obra. (Testimonies, tomo 6, págs. 31, 32.) Su propósito ¿Cuál es el objeto que se tiene al reunirse? ¿Es para informar a Dios, instruirlo, diciéndole en oración todo lo que sabemos? Nos reunimos para edificarnos unos a otros mediante el intercambio de pensamientos y sentimientos, para obtener fuerza, luz y valor al conocer mejor nuestras esperanzas y aspiraciones mutuas; y al elevar con fe nuestras oraciones fervientes y sentidas, recibimos refrigerio y vigor de la fuente de nuestra fuerza. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 271.) Nuestros congresos tienen otro propósito.... Han de promover la vida espiritual entre nuestros propios hermanos. . . . Dios ha confiado a nuestras manos una obra muy sagrada, y necesitamos reunirnos para recibir instrucción, a fin de que estemos capacitados para realizar esta labor. Necesitamos comprender 242 qué parte es la que individualmente seremos llamados a desempeñar en la edificación de la causa de Dios en la tierra, en la vindicación de la santa ley de Dios, y en exaltar al Salvador como "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". (Juan 1: 29.) Necesitamos congregarnos para recibir el toque divino a fin de que podamos entender cuál es nuestra obra en el hogar. (Testimonies, tomo 6, págs. 32, 33.) Debidamente dirigido, el congreso es una escuela donde los pastores, ancianos y diáconos pueden aprender a hacer una obra más perfecta para el Maestro. Debe ser una escuela en la que los miembros de la iglesia, viejos y jóvenes, tengan oportunidad de aprender más perfectamente el camino del Señor, un lugar donde los creyentes puedan recibir una educación que les ayudará a prestar servicios a otros. (Testimonies, tomo 6, pág. 49.) En años pasados, los siervos de Dios aprovechaban las ocasiones que los congresos les ofrecían para enseñar a nuestros miembros los métodos prácticos de presentar a sus amigos y conocidos las verdades salvadores del mensaje del tercer ángel. Muchos aprendieron así a trabajar en su ciudad o pueblo como misioneros no retribuidos. Muchos volvieron a sus hogares para trabajar con más celo y de una manera más inteligente que en lo pasado. Agradaría a Dios que esa clase de instrucciones prácticas se diera mucho más a menudo que en lo pasado a los miembros de nuestras iglesias que asisten a los congresos. Nuestros obreros dirigentes, así como nuestros hermanos y hermanas de cada asociación, debieran recordar que nuestros congresos anuales tienen, entre otros propósitos, el de vulgarizar los métodos prácticos de trabajo misionero personal. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 322.) En algunas de nuestras asociaciones, los miembros dirigentes han vacilado en introducir esos métodos prácticos de instrucción. Algunos son más propensos 243 a sermonear que a instruir. Pero con motivo de nuestros congresos, no debemos perder de vista la posibilidad que se nos brinda de enseñar a los hermanos y hermanas a hacer trabajo misionero práctico donde viven. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 323.) Demostración práctica de métodos misioneros Ocupándose en la obra de los congresos, todos podrían aprender a trabajar eficazmente en sus iglesias locales. (Testimonies, tomo 6, pág. 49.) En algunos de nuestros congresos se han organizado fuertes grupos de obreros para salir por la ciudad y sus suburbios a distribuir publicaciones e invitar a la gente a las reuniones. Así se han conseguido centenares de


personas como asistentes regulares durante la última mitad de la reunión, mientras que de otra manera se las habría pasado por alto. (Testimonies, tomo 6, pág. 36.) Podemos ir al congreso, no sólo para recibir, sino para impartir. Todo el que participe del amor perdonador de Cristo, todo el que ha sido iluminado por el Espíritu de Dios y convertido a la verdad, sentirá que por esas preciosas bendiciones tiene una deuda con cada alma con la cual se relaciona. El Señor usará a los humildes de corazón para alcanzar a aquellas almas que los ministros ordenados no pueden alcanzar. Serán movidos a hablar palabras que revelen la gracia salvadora de Cristo. (Testimonies, tomo 6, pág. 43.) Cuando seguimos los planes del Señor, colaboramos con Dios. Cualquiera que sea nuestro cargo- presidente de asociación, predicador, maestro, alumno, o simplemente miembro de iglesia-, el Señor nos tiene por responsables de que aprovechemos nuestras oportunidades de dar la luz a quienes necesitan la verdad presente. Uno de los mejores medios que él nos ha confiado lo constituyen las publicaciones. 244 En nuestras escuelas y sanatorios, en nuestras iglesias, y más particularmente en nuestros congresos, debemos aprender a hacer uso juicioso de este precioso medio. Allí, obreros escogidos deben enseñar con paciencia a nuestro pueblo a acercarse de un modo amable a los que no son creyentes y a colocar en sus manos las publicaciones que con poder y claridad presentan la verdad para nuestra época. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 324.) La obra en nuestros congresos debe realizarse, no de acuerdo con los planes de los hombres, sino según la manera de obrar de Cristo. Los miembros de la iglesia deben ser puestos a trabajar. (Testimonies, tomo 9, pág. 120.) Rasgos especiales que tendrán los congresos cerca del tiempo del fin Se me ha mostrado que nuestros congresos y reuniones generales han de aumentar en interés y éxito. A medida que llegamos más cerca del fin, he visto que en esas reuniones habrá menos predicación y más estudio de la Biblia. Habrá pequeños grupos por todo el campamento con las Biblias en sus manos, y diferentes personas dirigiendo un estudio de las Escrituras en forma de conversación. (Testimonies, tomo 6, pág. 87.) Grave pérdida por no asistir Nuestros congresos y reuniones generales se planean y realizan a gran costo. Los ministros de Dios que defienden una verdad impopular, trabajan en exceso en estas grandes reuniones para presentar el mensaje de misericordia de un Salvador crucificado a los pobres pecadores mortales. El descuidar o tratar estos mensajes con indiferencia significa menospreciar la misericordia de Dios y su voz de amonestación y ruego. Vuestra ausencia de estas reuniones 245 ha resultado muy perjudicial para vuestro bienestar espiritual. Habéis perdido la fuerza que podríais haber obtenido allí escuchando la palabra predicada de Dios, y mezclándoos con los creyentes en la verdad. (Testimonies, tomo 4, pág. 115.) No es asunto de menor importancia para una familia el aparecer como representantes de Jesús, y guardar la ley de Dios en un vecindario de incrédulos. Se nos pide que seamos epístolas vivientes, conocidas y leídas por todos los hombres. Esta condición implica terribles responsabilidades. A fin de vivir en la luz, debéis estar donde brilla la luz. El hermano K-, cualquiera sea el sacrificio que cueste, debe sentirse bajo la solemne obligación de asistir con su familia por lo menos a las reuniones anuales de los que aman la verdad. Esto lo fortalecerá a él y a ellos, y los preparará para soportar las pruebas y cumplir sus deberes. No está bien que pierdan el privilegio de asociarse con los que tienen la misma fe; porque la verdad pierde su importancia en sus mentes, sus corazones dejan de ser iluminados y vivificados por su santificadora influencia, y pierden la espiritualidad. No son fortalecidos por las palabras del predicador vivo. Pensamientos y empresas mundanales ocupan de continuo sus mentes y excluyen los temas espirituales. (Testimonies, tomo 4, pág. 106.) Asistan todos los que puedan a estos congresos anuales. Todos debieran reconocer que Dios requiere esto de ellos. Si no aprovechan los privilegios que Dios ha provisto para que lleguen a ser más fuertes en él y en el poder de su gracia, se debilitarán más y más y tendrán cada vez menos deseos de consagrar todo a Dios. Venid, hermanos y hermanas, a estas sagradas reuniones, para encontrar a Jesús. El irá también a la fiesta. El estará presente y hará por vosotros aquello que más necesitáis que se haga. Vuestras granjas 246 no han de considerarse de mayor valor que los elevados intereses de vuestra alma. Todos los tesoros que poseéis, por valiosos que sean, no os bastarían para comprar la paz y la esperanza, que os serán de gran ganancia, aun cuando ello os costare todo lo que poseéis y una vida de afanes y sufrimientos. Una comprensión clara y firme de las cosas eternas y un corazón voluntario para entregarlo todo a Cristo, son bendiciones de valor mucho mayor que todas las riquezas, los placeres y las glorias de este mundo. (Testimonies, tomo 2, págs. 575, 576.) 247 El Trabajo Entre los Extranjeros del País


Una obra de idéntica importancia que la de los campos extranjeros Despertad, despertad, mis hermanos y hermanas, y entrad en los campos de Norteamérica que nunca han sido trabajados. Después que hayáis dado algo para los campos extranjeros, no creáis que vuestro trabajo ha terminado. Hay una obra que hacer en los campos extranjeros, pero hay un trabajo de igual importancia que ha de ser hecho en Norteamérica. En las ciudades de Norteamérica hay personas de casi todas las lenguas. Ellas necesitan la luz que Dios ha dado a su iglesia. (Testimonies, tomo 8, pág. 36.) Mientras se ponen en ejecución planes para amonestar a los habitantes de varias naciones de tierras distantes, mucho debe hacerse en favor de los extranjeros que han venido a las playas de nuestro propio país [Estados Unidos]. Las almas que están en la China no son más preciosas que las que se hallan a la sombra de nuestras puertas. Los hijos de Dios han de trabajar fielmente en los países lejanos, a medida que la providencia divina abra el camino; y también han de cumplir su deber hacia los extranjeros de diversas nacionalidades que habitan en las ciudades y pueblos, así como en distritos rurales cercanos. (Review and Herald, 25 de julio de 1918.) En la ciudad de Nueva York, en Chicago, y en otros grandes centros de población, hay un numeroso elemento extranjero, multitudes de personas de varias nacionalidades, y todas ellas prácticamente sin amonestar. Entre los adventistas hay un gran celo -y no estoy diciendo que hay demasiado- por trabajar 248 en los países extranjeros; pero sería agradable para Dios si se manifestara un celo proporcionado por trabajar en las ciudades cercanas. Su pueblo necesita actuar cuerdamente. Necesita poner en marcha esta obra en las ciudades con fervoroso esfuerzo. Hombres de consagración y talento han de ser enviados a estas ciudades para ponerse al trabajo. Han de unirse muchas clases de obreros en la conducción de estos esfuerzos para amonestar a la gente. (Review and Herald, 25 de julio de 1918.) Una oportunidad enviada por el cielo En nuestro propio país hay millares de personas de todas las naciones y lenguas y gentes que son ignorantes y supersticiosas, que no tienen ningún conocimiento de la Biblia o de sus sagradas enseñanzas. La mano de Dios ha actuado en su venida a Norteamérica, para que fuesen colocados bajo la influencia iluminadora de la verdad revelada en su Palabra, y llegaran a ser participantes de su fe salvadora. (Review and Herald, 1º de marzo de 1887.) Dios en su providencia ha traído a los hombres a nuestras mismas puertas, y los echa, por así decirlo, en nuestros brazos, para que aprendan la verdad y se califiquen para realizar una obra que nosotros no podríamos hacer en llevar la luz a los hombres de otros idiomas. (Review and Herald, 25 de julio de 1918.) Muchos de estos extranjeros están aquí por la providencia de Dios, y deben tener la oportunidad de oír la verdad para este tiempo, y recibir una preparación que los capacite para regresar a sus propios países como portadores de la preciosa luz que brilla directamente desde el trono de Dios. (Pacific Union Recorder, 21 de abril de 1910.) Grandes beneficios recibirá la obra de Dios en las regiones lejanas, si se realiza un esfuerzo fervoroso en favor de los extranjeros que se hallan en las ciudades 249 de nuestra patria. Entre estos hombres y mujeres hay algunos que, después de aceptar la verdad, podrían pronto ser preparados para trabajar por su propio pueblo en su país y en otros países. Muchos podrían volver a los lugares de los cuales han venido, con la esperanza de ganar a sus amigos a la verdad. Podrían buscar a sus parientes y vecinos, y comunicarles el conocimiento del mensaje del tercer ángel. (Review and Herald, 25 de julio de 1918.) Descuido y pereza Ha habido descuido y pereza, y una criminal incredulidad entre nosotros como pueblo, que nos ha impedido hacer la obra que Dios nos ha dejado y que consiste en permitir que nuestra luz brille ante personas de otras nacionalidades. (Life Sketches of Ellen G. White, pág. 213.) Se me ha mostrado que, como pueblo, hemos estado dormidos en la realización de nuestro deber de permitir que la luz llegue a personas de otras nacionalidades. (Life Sketches of Ellen G. White, pág. 212.) No estamos guardando paso con las providencias de Dios que nos abren las puertas. Jesús y los ángeles están trabajando. Esta causa progresa, mientras nosotros permanecemos calmos y quedamos a la retaguardia. Si siguiéramos y aprovecháramos las providencias de Dios que nos abren las puertas, discerniríamos con rapidez toda oportunidad, y haríamos lo máximo que estuviera a nuestro alcance para permitir que nuestra luz se extendiera a otras naciones. (Life Sketches of Ellen G. White, págs. 212, 213.) Fortaleced las manos de los obreros A Dios le gustaría ver mucho más trabajo que el que ha hecho su pueblo en lo pasado en la presentación de la verdad


para este tiempo a los extranjeros 250 que habitan en los Estados Unidos. Fortalezcamos las manos del pastor Olsen* y sus asociados en esta labor. No les permitamos luchar solos, dejándolos con una magra asignación para proseguir su gran obra. (Review and Herald, 25 de julio de 1918.) El pastor Olsen nos refirió los animadores comienzos entre los italianos, los servios, los rusos y varias otras nacionalidades. Nos regocijamos con él en todo lo que se ha hecho, y sin embargo nuestros corazones se entristecían al saber que mucho que podría haberse hecho se dejó sin hacer por falta de medios. Esperamos que la ofrenda especial... tomada en todas nuestras iglesias de Norteamérica, posibilite a nuestros hermanos que están a cargo de este departamento a hacer una obra más agresiva en las grandes ciudades del país. Así muchos podrán ser ganados para nuestras filas, y de entre éstos podrían desarrollarse obreros que proclamarían el mensaje a los hombres de su propia nacionalidad en nuestro propio país y en otras naciones de la tierra. (Review and Herald, 25 de julio de 1918.) 251 La Obra Entre las Personas Pudientes y de Influencia No ha de descuidárselos Hay una obra que hacer en favor de los ricos. Ellos necesitan ser despertados a su responsabilidad como personas a quienes se han encomendado los dones del cielo. Necesitan que se les recuerde que han de, dar cuenta ante Aquel que juzgará a los vivos y los muertos. El hombre rico ha menester que se trabaje por él con el amor y el temor de Dios. Demasiado a menudo confía en sus riquezas y no siente su peligro. Los ojos de su mente necesitan ser atraídos a las cosas de valor perdurable. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 211.) Rara vez se dirige alguien personalmente a los que son encumbrados en el mundo en virtud de su educación, su riqueza o vocación, para hablarles respecto a los intereses del alma. Muchos obreros cristianos vacilan en aproximarse a estas clases. Pero esto no debe ocurrir. Si un hombre se estuviera ahogando, no permaneceríamos sentados mirándolo perecer porque fuera un abogado, un comerciante o un juez. Si viésemos a alguna persona a punto de lanzarse a un precipicio, no vacilaríamos en instarla a volver atrás, cualquiera fuera su posición u ocupación. Tampoco debemos vacilar en amonestar a los hombres con respecto al peligro del alma. Nadie debe ser descuidado a causa de su aparente devoción a las cosas mundanas. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 212.) Hemos de sentir angustia de alma por aquellos que ocupan puestos destacados; hemos de extenderles la invitación de gracia a venir a la fiesta de boda. (Southern Watchman, 15 de marzo de 1904.) El Señor desea que sean convertidos hombres adinerados, y que actúen como su mano ayudadora 252 en alcanzar a otros. Quiere que aquellos que pueden ayudar en la obra de reforma y restauración, vean la luz preciosa de la verdad y sean transformados en carácter, y que se vean inducidos a usar el capital que se les ha confiado en el servicio del Señor. El quiere que estas personas inviertan los medios que él les ha prestado en hacer bien, en abrir el camino para que el Evangelio sea predicado a todas las clases, tanto a las que están cerca como a las que están lejos. (Testimonies, tomo 9, pág. 114.) Aquellos que pertenecen a las altas esferas de la sociedad han de ser buscados con tierno afecto y consideración fraternal. Los hombres de negocios, los que se hallan en elevados puestos de confianza, los que poseen grandes facultades inventivas y discernimiento científico, los hombres de genio, los maestros del Evangelio cuya atención no ha sido llamada a las verdades especiales para este tiempo: éstos deben ser los primeros en escuchar el llamamiento. A ellos se les debe dar la incitación. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 211.) Se han cometido errores al no tratar de alcanzar con la verdad a los predicadores y las clases superiores. Se ha rehuido demasiado a la gente que no es de nuestra fe. Aunque no debemos asociarnos con ella para conformarnos a su modelo, hay por doquiera personas sinceras en favor de las cuales debiéramos trabajar sabia e inteligentemente, llenos de amor por sus almas. Debiera crearse un fondo para educar a hombres y mujeres para trabajar por estas clases superiores, tanto aquí como en otros países. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 225, 226.) Calificaciones especiales de los obreros Hay personas particularmente idóneas para trabajar entre las clases altas. Necesitan pedir a Dios sabiduría para saber cómo alcanzarlas, para no contentarse con un conocimiento casual de ellas, sino 253 para despertarlas, mediante su esfuerzo personal y su fe viva, a las necesidades del alma, y para llevarlas al conocimiento de la verdad que es en Jesús. (El Ministerio de Curación, pág. 204.) Que aquellos que trabajan por las clases altas se porten con verdadera dignidad, teniendo presente que tienen a ángeles por compañeros. Que tengan el precioso depósito de su mente y de su corazón lleno de "Escrito está". (El


Ministerio de Curación, pág. 205.) En todo esfuerzo por alcanzar a las clases altas, el obrero de Dios necesita fe firme. Las apariencias pueden ser desalentadoras; pero en la hora más oscura se recibe luz de lo alto. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 196.) Dios busca obreros fervientes y humildes que lleven el Evangelio a las clases encumbradas. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 113.) Seguridad en cuanto a los resultados Se han de obrar milagros de genuinas conversiones, milagros que actualmente no se ven. Los mayores hombres de esta tierra no están fuera del alcance del poder de un Dios que obra maravillas. Si aquellos que son obreros juntamente con él aprovechan las oportunidades, cumpliendo fiel y valientemente su deber, Dios convertirá a hombres que ocupan puestos de responsabilidad, hombres de intelecto e influencia. Mediante el poder del Espíritu Santo, muchos aceptarán los principios divinos. Convertidos a la verdad, llegarán a ser agentes en las manos de Dios para comunicar la luz. Sentirán una preocupación especial por otras almas de esta clase descuidada. Consagrarán tiempo y dinero a la obra del Señor, y se añadirán nueva eficiencia y nuevo poder a la iglesia. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 113, 114.) 254 Muchos de los que ocupan altos puestos sociales tienen el corazón apenado y enfermo de vanidad. Anhelan una paz que no tienen. En las esferas más elevadas de la sociedad hay quienes tienen hambre y sed de salvación. Muchos recibirían ayuda si los obreros del Señor se acercarán a ellos personalmente, con maneras amables y corazón enternecido por el amor de Cristo. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 212.) Muchos de los mayores eruditos y estadistas, los más eminentes hombres del mundo, se apartarán en estos últimos días de la luz, porque el mundo con toda su sabiduría no conoce a Dios. No obstante, los siervos de Dios han de aprovechar toda oportunidad para comunicar la verdad a estos hombres. Algunos reconocerán su ignorancia de las cosas divinas y ocuparán un lugar como humildes aprendices a los pies de Jesús, el gran Maestro. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 196.) Hombres ricos de los tiempos bíblicos Este etíope era hombre de buena posición y amplia influencia. Dios vio que, una vez convertido, comunicaría a otros la luz recibida, y ejercería poderoso influjo en favor del Evangelio. Los ángeles del Señor asistían a este hombre que buscaba luz, y lo atraían al Salvador. Por el ministerio del Espíritu Santo, el Señor lo puso en relación con quien podía conducirlo a la luz. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 88.) Cuando los judíos trataron de destruir la naciente iglesia, Nicodemo salió en su defensa. Libre ya de la cautela y dudas anteriores, estimuló la fe de los discípulos y empleó su riqueza en ayudar a sostener la iglesia de Jerusalén, y en llevar adelante la obra del Evangelio. Aquellos que en otros días le habían rendido homenaje, ahora lo despreciaban y perseguían; y llegó a ser pobre en los bienes de este mundo; no obstante, no vaciló en la defensa de su fe. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 86.) 255 El Hogar Como Centro de Educación Misionera De primera importancia El hogar es la primera escuela del niño y allí es donde deben echarse los cimientos de una vida de servicio. (El Ministerio de Curación, pág. 382.) La ocupación principal de vuestras vidas es la de ser misioneros en vuestro propio hogar. (Testimonies, tomo 4, pág. 138.) La restauración y el levantamiento de la humanidad empiezan en el hogar. La obra de los padres es cimiento de toda otra obra. . . . El bienestar de la sociedad, el buen éxito de la iglesia, la prosperidad de la nación, dependen de las influencias del hogar. (El Ministerio de Curación, pág. 327.) Cuanto más penetre el espíritu servicial en el hogar, tanto más ha de desarrollarse en la vida de los niños. Así aprenderán a encontrar gozo en el servicio y en el sacrificio por el bien de los demás. (El Ministerio de Curación, pág. 382.) No olviden los padres el importante campo misionero que tienen en su hogar. Los niños que Dios confió a una madre son para ella un cometido sagrado. "Toma este hijo o hija -dice el Señor- y edúcalo para mí. Dale un carácter pulido a manera de las esquinas de un palacio, para que pueda brillar siempre en los atrios del Señor." La luz y la gloria que irradian del trono de Dios rodean a la madre fiel que se esfuerza en enseñar a sus hijos a resistir la


influencia del mal. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 303.) Nuestra obra por Cristo ha de empezar con la familia, en el hogar. . . . No hay campo misionero más importante que éste. Por precepto y por ejemplo, los padres, han de enseñar a sus hijos a trabajar por los inconversos. Los niños han de ser educados 256 de tal manera que simpaticen con los ancianos y los afligidos, y traten de aliviar los sufrimientos de los pobres y los desgraciados. Ha de enseñárselas a ser diligentes en la obra misionera; y desde sus primeros años, ha de inculcárseles la abnegación y el sacrificio por el bien de otros y para el adelanto de la causa de Cristo, a fin de que puedan ser colaboradores juntamente con Dios. Pero si alguna vez han de saber hacer obra misionera en favor de otros, han de aprender primero a trabajar por los miembros del hogar, quienes tienen un derecho natural a sus servicios de amor. (Testimonies, tomo 6, pág. 429.) Nuestras familias han de ser ordenadas, y deben hacerse fervorosos esfuerzos porque todo miembro de ellas se interese en empresas misioneras. Hemos de tratar de encauzar las simpatías de nuestros hijos en una obra ferviente a favor de los que no están salvos, a fin de que hagan siempre lo mejor que puedan en todas partes para representar a Cristo. (Review and Herald, 4 de julio de 1893.) El registro del ángel Si entran en la obra hombres casados, dejando a sus esposas en casa para cuidar a los niños, la esposa y madre está haciendo una obra tan grande e importante como la del esposo y padre. Mientras él está en el campo misionero, ella es, en el hogar, una misionera cuyos cuidados, ansiedades y cargas exceden con frecuencia a las del esposo y padre. Es importante y solemne su obra de amoldar la mente y el carácter de sus hijos, de prepararlos para ser útiles aquí e idóneos para la vida futura e inmortal. En el campo misionero, el esposo puede recibir los honores de los hombres, mientras que la que trabaja en casa no recibe tal vez reconocimiento terrenal por su labor. Pero si ella trabaja para los mejores intereses de su familia, tratando de amoldar su carácter según el modelo divino, el ángel registrador 257 escribe su nombre como el de una de las mayores misioneras del mundo. Dios no aprecia las cosas de acuerdo con la visión finita del hombre. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 235, 236.) Los niños han de compartir las responsabilidades espirituales y físicas Todos pueden hacer algo. Algunos dirán, tratando de disculparse: "Mis deberes domésticos y mis hijos exigen todo mi tiempo y todos mis recursos". Padres, vuestros hijos pueden ser para vosotros una ayuda que acreciente vuestras fuerzas y capacidades de trabajar para el Maestro. Los niños son los miembros más jóvenes de la familia del Señor. Deben ser inducidos a consagrarse a Dios, a quien pertenecen por derecho de creación y redención. Se les debe enseñar que todas sus energías del espíritu, del cuerpo y del alma pertenecen al Señor. Hay que enseñarles a servir en diferentes actividades útiles y desinteresadas. No permitáis que vuestros hijos sean impedimentos. Ellos deben compartir con vosotros vuestras cargas espirituales así como las materiales. Al ayudar a otros, ellos acrecientan su propia felicidad y utilidad. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 103.) La extensa influencia del hogar Un hogar piadoso bien dirigido constituye un argumento poderoso en favor de la religión cristiana, un argumento que el incrédulo no puede negar. Todos pueden ver que una influencia obra en la familia y afecta a los hijos, y que el Dios de Abrahán está con ellos. Si los hogares de los profesos cristianos tuviesen el debido molde religioso, ejercerían una gran influencia en favor del bien. Serían, ciertamente, "la luz del mundo". (Patriarcas y Profetas, pág. 140.) La misión del hogar se extiende más allá del círculo de sus miembros. El hogar cristiano ha de 258 ser una lección objetiva, que ponga de relieve la excelencia de los verdaderos principios de la vida. Semejante ejemplo será una fuerza para el bien en el mundo. Mucho más poderosa que cualquier sermón predicado es la influencia de un verdadero hogar en los corazones y las vidas de los hombres. Al salir de semejante hogar paterno, los jóvenes enseñarán las lecciones que en él hayan aprendido. De este modo penetrarán en otros hogares principios más nobles de vida, y una influencia regeneradora obrará en la sociedad. (El Ministerio de Curación, pág. 331.) La mayor evidencia del poder del cristianismo que puede presentarse al mundo es una familia bien ordenada y disciplinada. Esto acreditará la verdad como ninguna otra cosa podría hacerlo; porque es un vivo testimonio de su poder práctico sobre el corazón. (Testimonies, tomo 4, pág. 304.) Dios quiere que las familias de la tierra sean un símbolo de la familia celestial. Los hogares cristianos, establecidos y dirigidos de acuerdo con el plan de Dios, se cuentan entre sus agentes más eficaces para formar el carácter cristiano y para adelantar su obra. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 63.) Nuestra esfera de influencia podrá parecer limitada, nuestras capacidades pequeñas, nuestras oportunidades escasas,


reducidos nuestros recursos; no obstante, si sabemos aprovechar los que nos ofrece nuestro hogar, podemos realizar maravillas. Si queremos abrir nuestros corazones y nuestras casas a los divinos principios de vida, podremos ser canales que lleven raudales de fuerza vivificante. De nuestros hogares saldrán ríos de vida y de salud, de belleza y de feracidad donde hoy por hoy todo es desolación y esterilidad. (El Ministerio de Curación, pág. 333.) Escogiendo la bandera de la familia Vi a Satanás plantando su bandera en medio de las familias de los que profesan ser escogidos de 259 Dios: pero los que andan en la luz deben ser capaces de discernir la diferencia entre la bandera negra del adversario y el estandarte ensangrentado de Cristo. (Testimonies, tomo 4, pág. 200.) La importancia del altar familiar Vosotros, los que profesáis amar a Dios, llevad a Jesús dondequiera vayáis; y, como los patriarcas de antaño, levantad un altar al Señor dondequiera plantéis vuestra tienda. Se necesita una reforma en este respecto: una reforma que sea profunda y amplia. (Testimonies, tomo 5, págs. 320, 321.) Satanás hace cuanto puede para apartar de Dios a la gente; y tiene éxito cuando la vida religiosa está ahogada en las actividades comerciales, cuando puede absorber de tal manera la mente con los negocios que no se toma tiempo para leer la Biblia, para orar en secreto, para mantener ardiente sobre el altar mañana y noche la ofrenda de alabanza y agradecimiento. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 136.) Que el culto familiar sea agradable e interesante. (Testimonies, tomo 5, pág. 335.) Se les debe enseñar [a los niños] a respetar la hora de la oración; se debe exigir que se levanten por la mañana, para estar presentes en el culto familiar. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 134.) Los niños necesitan que la religión les sea presentada de un modo atractivo, no repulsivo. La hora del culto familiar debiera ser la más feliz del día. Cuidad de que la lectura de las Escrituras sea bien escogida y sencilla; de que los niños se unan en el canto; y de que las oraciones sean cortas y directas. (Southern Watchman, 13 de julio de 1905.) En la mesa y en el culto de la familia, dan [ellos] la bienvenida a los huéspedes. El momento de oración impresiona a aquellos que reciben su hospitalidad, y aun una visita puede significar la salvación 260 de un alma de la muerte. El Señor toma nota diciendo: "Te lo pagaré". (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 574. ) Debe enseñarse a los niños a respetar y reverenciar la hora de oración. Antes de salir de la casa para ir a trabajar, toda la familia debe ser convocada y el padre, o la madre en ausencia del padre, debe rogar con fervor a Dios que los guarde durante el día. Acudid con humildad, con un corazón lleno de ternura, presintiendo las tentaciones y peligros que os acechan a vosotros y a vuestros hijos, y por la fe atad a estos últimos sobre el altar, solicitando para ellos el cuidado del Señor. Los ángeles ministradores guardarán a los niños así dedicados a Dios. Es el deber de los padres creyentes levantar así, mañana y tarde, por ferviente oración y fe perseverante, una valla en derredor de sus hijos. Deben instruirlos con paciencia, enseñándoles bondadosa e incansablemente a vivir de tal manera que agraden a Dios. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 147, 148.) Abrahán, el "amigo de Dios", nos dio un digno ejemplo. Fue la suya una vida de oración. Dondequiera que establecía su campamento, muy cerca de él también levantaba su altar, y llamaba a todos los que le acompañaban al sacrificio matutino y vespertino. Cuando retiraba su tienda, el altar permanecía allí. En los años subsiguientes, hubo entre los errantes cananeos algunos que habían sido instruidos por Abrahán; y siempre que uno de ellos llegaba al altar, sabía quién había estado allí antes que él; y después de levantar su tienda, reparaba el altar y allí adoraba al Dios viviente. (Patriarcas y Profetas, pág. 121.) 261 La Reunión Misionera y de Oración El secreteo de la oración eficaz La edificación del reino de Dios queda rezagada o fomentada de acuerdo con la infidelidad o la fidelidad de los agentes humanos. La obra queda estorbada cuando los agentes humanos no cooperan con los agentes divinos. Los hombres pueden orar: "Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra"; pero si en su vida no actúan de acuerdo con su oración, sus peticiones serán infructuosas. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 70.) Los ejercicios devocionales en la balanza Todo el cielo está observando a los habitantes de la tierra. Los ángeles de Dios en el cielo miran a aquellos que pretenden ser cristianos, y pesan sus ejercicios devocionales. (Signs of the Times de Australia, 22 de junio de 1903.)


Hagamos interesantes las reuniones Aprovéchese la reunión misionera para enseñar a la gente cómo hacer obra misionera. (Appeal to our Churches, pág. 11.) Nuestras reuniones de oración y testimonios debieran ser ocasiones de ayuda y animación especial. Cada uno tiene una obra que hacer para que estas reuniones sean tan interesantes y provechosas como sea posible. Esto puede lograrse fácilmente teniendo una fresca experiencia diaria en las cosas de Dios y no vacilando en hablar de su amor en las asambleas de su pueblo. Si no permitís que las tinieblas o la incredulidad penetren en vuestros corazones, 262 ellas no se manifestarán tampoco en vuestras reuniones. (Southern Watchman, 7 de marzo de 1905.) Nuestras reuniones deben hacerse intensamente interesantes. Deben estar impregnadas por la misma atmósfera del cielo. No haya discursos largos y áridos ni oraciones formales simplemente para ocupar el tiempo. Todos deben estar listos para hacer su parte con prontitud, y cuando han cumplido su deber, la reunión debe clausurarse. Así el interés será mantenido hasta el final. Esto es ofrecer a Dios un culto aceptable. Su servicio debe ser hecho interesante y atrayente, y no dejarse que degenere en una forma árida. Debemos vivir por Cristo minuto tras minuto, hora tras hora y día tras día. Entonces Cristo morará en nosotros, y cuando nos reunamos, su amor estará en nuestro corazón, y al brotar como un manantial en el desierto, refrescará a todos y dará a los que están por perecer avidez por beber las aguas de vida. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 252.) No imaginéis que podréis despertar el interés de los jóvenes yendo a una reunión misionera y predicando un largo sermón. Idead modos por los cuales pueda despertarse un vivo interés. De semana en semana, deben los jóvenes traer sus informes, contando lo que han tratado de hacer para el Salvador, y qué éxito tuvieron. Si la reunión misionera fuese trocada en ocasión de dar semejantes informes, no sería monótona, tediosa ni desprovista de interés. Sería muy interesante, y no le faltaría asistencia. (Obreros Evangélicos, pág. 223.) Cuando la fe eche mano de Cristo, la verdad deleitará el alma y los servicios religiosos no serán áridos ni carentes de interés. Nuestras reuniones de testimonios, ahora tibias y sin aliento, serán vivificadas por el Espíritu Santo; y diariamente tendréis una rica experiencia mientras practiquéis el cristianismo que profesáis. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 70.) 263 El testimonio de la experiencia personal Como seguidores de Cristo hemos de hacer que nuestras palabras sean motivo de ayuda y ánimo mutuos en la vida cristiana. Necesitamos hablar mucho más de lo que solemos de los capítulos preciosos de nuestra experiencia. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 309.) La iglesia necesita la experiencia viva y fresca de los miembros que gozan de comunión habitual con Dios. Las oraciones y los testimonios áridos y rutinarios, exentos de la manifestación de Cristo en ellos, no son de ayuda para la gente. Si cada uno que pretende ser hijo de Dios estuviera lleno de fe, de luz y de vida, ¡qué admirable testimonio se daría a los que acuden a oír la verdad! Y ¡cuántas almas podrían ganarse para Cristo! (Testimonies, tomo 6. pág. 64.) La confesión que hacemos de la fidelidad de Dios es el agente escogido del cielo para revelar a Cristo al mundo. Tenemos que reconocer su gracia revelada por los santos hombres de antaño; pero lo que ha de producir mayor efecto es el testimonio de nuestra propia experiencia. Somos testigos de Dios al revelar en nosotros mismos la obra de un poder que es divino. Cada individuo tiene una vida distinta de la de los demás, y una experiencia esencialmente diferente de la de ellos. Dios quiere que nuestra alabanza suba hasta él con la marca de nuestra propia individualidad. Este precioso reconocimiento para alabanza de la gloria de su gracia, cuando va confirmado con una vida cristiana, tiene poder irresistible para realizar la salvación de las almas. (El Ministerio de Curación, pág. 93.) Alabanza y acción de gracias El alabar a Dios de todo corazón y con sinceridad, es un deber igual al de la oración. Hemos de mostrar al mundo y a los seres celestiales que apreciamos 264 el maravilloso amor de Dios hacia la humanidad caída, y que esperamos bendiciones cada vez mayores de su infinita plenitud. Mucho más de lo que lo hacemos, debemos hablar de los preciosos capítulos de nuestra vida cristiana. Después de un derramamiento especial del Espíritu Santo, aumentarían grandemente nuestro gozo en el Señor y nuestra eficiencia en su servicio, al repasar sus bondades y sus maravillosas obras en favor de sus hijos. Estas prácticas rechazan el poder de Satanás. Excluyen el espíritu de murmuración y queja, y el tentador pierde terreno. Fomentan aquellos atributos del carácter que habilitarán a los habitantes de la tierra para las mansiones celestiales. Un testimonio tal tendrá influencia sobre otros. No se puede emplear un medio más eficaz para ganar almas para Cristo. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 274, 275.)


El Señor desea que mencionemos su bondad y hablemos de su poder. Se lo honra mediante la expresión de alabanza y agradecimiento. El dice: "El que sacrifica alabanza me honrará." Cuando los hijos de Israel viajaban por el desierto, alababan a Dios con himnos sagrados. Los mandamientos y las promesas de Dios fueron provistos de música, y a lo largo de todo el sendero fueron cantados por los peregrinos. Y en Canaán, al participar de las fiestas sagradas, las maravillosas obras de Dios habían de ser repasadas, y se había de ofrecer el agradecimiento debido a su nombre. Dios deseaba que toda la vida de su pueblo fuera una vida de alabanza. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 274.) Un procedimiento peligroso Algunos, por temor a sufrir la pérdida del tesoro terrenal, descuidan la oración y el reunirse con los demás para el culto de Dios, a fin de tener más tiempo para dedicar a sus granjas o a sus negocios. Muestran 265 por sus obras sobre qué mundo colocan su más alta estima. Sacrifican los privilegios religiosos, que son esenciales para su progreso espiritual, por las cosas de esta vida, y dejan de obtener un conocimiento de la voluntad divina. No alcanzan a perfeccionar un carácter cristiano, y no llegan a la medida de Dios. Ponen en primer lugar sus intereses temporales y mundanos, y despojan a Dios del tiempo que deberían dedicar a su servicio. A tales personas Dios las señala, y recibirán una maldición en vez de una bendición. (Testimonies, tomo 2, pág. 654.) Una promesa consoladora Dios recordará a los que se hayan reunido juntos y pensado en su nombre, y los librará de la gran conflagración. Serán como joyas preciosas a su vista. (Testimonies, tomo 4, pág. 107.) 266 Ramos Diversos de Obra Misionera La consideración para con los ciegos Dios manda a ángeles para ministrar a los que están ciegos físicamente. Ángeles guardan sus pasos y los libran de mil peligros que, aunque desconocidos para ellos, acechan su sendero. (Testimonies, tomo 3, pág. 516.) Dios no escuchará la oración de sus hijos mientras . . . se descuide entre ellos al ciego y al enfermo. (Testimonies, tomo 3, pág. 518.) Si existen en la iglesia personas que hacen tropezar a un ciego, deben ser juzgadas, porque Dios las ha hecho guardianas de los ciegos, los afligidos, las viudas y los huérfanos. La piedra de tropiezo de la cual habla la Palabra de Dios no se refiere a un trozo de madera colocado ante los pies del ciego para hacerlo tropezar, sino que abarca mucho más que esto. Implica cualquier conducta que pueda seguirse para perjudicar la influencia de un hermano ciego, para obrar contra sus intereses, u obstaculizar su prosperidad. (Testimonies, tomo 3, pág. 519.) El ciego tiene desventajas por todos lados, a causa de que ha perdido la vista. El corazón en el cual no se manifiesta compasión y simpatía al ver a un ciego que busca a tientas su camino en un mundo entenebrecido para él, ciertamente es duro, y debe ser enternecido por la gracia de Dios. (Testimonies. tomo 3, pág. 521.) El cuidado por los huérfanos Hasta que la muerte sea absorbida por la victoria, habrá huérfanos de los cuales cuidar, que sufrirán en más de un sentido si no se ejerce en su favor la tierna compasión y la amante bondad de los miembros 267 de nuestra iglesia. El Señor nos ordena: "A los pobres que no tienen hogar" acoge en tu casa. El cristianismo debe proporcionarles padres y madres a estas personas sin hogar. La compasión por la viuda y el huérfano manifestada en las oraciones y los hechos vendrá en memoria delante de Dios para ser recompensada. (Review and Herald, 27 de junio de 1893.) Cuando socorréis a los pobres, simpatizáis con los afligidos y oprimidos y amparáis al huérfano, os ponéis en íntima relación con Jesús. (Testimonies, tomo 2, pág. 25.) Hay huérfanos de los cuales puede cuidarse; pero muchos no se aventurarán a echar mano de esta obra: porque entraña más trabajo que el que ellos quieren hacer, lo cual les dejaría sólo poco tiempo para agradarse a sí mismos. Pero cuando el Rey haga la investigación estas almas improductivas, faltas de generosidad, egoístas, sabrán que el cielo es para los que han sido laboriosos, los que se han negado a sí mismos por causa de Cristo. No se ha hecho ninguna provisión para aquellos que siempre han tenido un cuidado tan especial en amarse y cuidarse a sí mismos. El terrible castigo del Rey que amenazó a los que estaban a su izquierda, no es consecuencia de sus grandes crímenes. No son condenados por las cosas que hicieron, sino por lo que dejaron de hacer. No hicieron lo que el cielo les asignó. Se agradaron a si mismos, y su suerte será con los que siguen tal conducta. (Review and Herald, 16 de agosto de 1881.)


Hay huérfanos a quienes Cristo ha encargado a sus seguidores que los reciban como en custodia de parte de Dios. Demasiado a menudo se los pasa por alto con negligencia. Pueden ser andrajosos, toscos. y aparentemente sin atracción alguna; pero son propiedad de Dios. Han sido comprados con precio, y a su vista son tan preciosos como nosotros. Son 268 miembros de la gran familia de Dios, y los cristianos como mayordomos suyos, son responsables de ellos. "Sus almas -dice- demandaré de tu mano." (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 354, 355.) El Señor exige que todo miembro de la iglesia haga su deber respecto a estos huérfanos. No obstante, no trabajéis por ellos meramente porque sea vuestro deber, sino porque los amáis y porque Cristo murió para salvarlos. Cristo ha comprado a estas almas que necesitan vuestro cuidado, y él espera que las améis como él os ha amado a vosotros con vuestros pecados y desobediencia. (Review and Herald, 27 de junio de 1893.) No escuchará [Dios] la oración de su pueblo mientras éste descuide al huérfano, al desamparado, al cojo, al ciego y al enfermo que hay en su medio. (Testimonies, tomo 3, pág. 518.) Se abre un amplio campo ante todos los que quieren trabajar para el Señor en la tarea de cuidar a estos niños y jóvenes desamparados, colocándolos en una posición favorable para la formación de un carácter recto, a fin de que lleguen a ser hijos de Dios. Hay niños de pocas posibilidades que necesitan ser buscados con ternura; muchos que de otra manera crecerían en la ignorancia, y caerían en compañías que los llevarían al vicio y al crimen, deben ser colocados en un ambiente favorable, y bajo un cuidado tierno y semejante al de Cristo pueden ser salvados para el Señor. . . . Esta obra hecha por los demás requerirá esfuerzo y abnegación, así como sacrificios; pero ¿qué es el pequeño sacrificio que podamos hacer, en comparación con el gran don de Dios de su único Hijo unigénito? Dios nos ha concedido el privilegio de ser obreros juntamente con él. (Review and Herald, 27 de junio de 1893.) 269 La raza de color Existe en este país [Estados Unidos] un vasto campo que no se ha trabajado. La raza de color, compuesta por miles y miles de personas, exige la consideración y simpatía de todo verdadero y práctico creyente en Cristo. Estas personas no viven en un país extranjero ni sé inclinan ante ídolos de madera y piedra. Viven entre nosotros, y una y otra vez, por los testimonios de su Espíritu, Dios nos ha llamado la atención a ellos diciéndonos que son seres humanos descuidados. Este amplio campo se halla ante nosotros sin trabajar, y demanda la luz que Dios nos ha dado en custodia. (Testimonies, tomo 8, pág. 205.) Se han erigido muros de separación entre los blancos y los negros. Estos muros de prejuicio se derribarán por sí mismos, como ocurrió con los muros de Jericó, cuando los cristianos obedezcan la Palabra de Dios, que exige de su parte supremo amor por su Maestro y un amor imparcial por sus semejantes. . . . Que toda iglesia cuyos miembros pretenden creer la verdad para este tiempo, manifieste consideración hacia esta raza descuidada y pisoteada, que como resultado de la esclavitud ha sido privada del privilegio de pensar y actuar por sí misma. (Review and Herald, 17 de diciembre de 1895.) Pongámonos a trabajar por el pueblo del sur. No nos contentemos simplemente con mirar, con tomar resoluciones que nunca se pongan en práctica; sino que hagamos algo de todo corazón para el Señor, a fin de aliviar la aflicción de nuestros hermanos de color. (Review and Herald, 4 de febrero de 1896.) El nombre del hombre negro está escrito en el libro de la vida al lado del hombre blanco. Todos son uno en Cristo. El nacimiento, la posición social, la nacionalidad o el color no pueden elevar o degradar a los hombres. El carácter hace al hombre. Si un hombre cobrizo, un chino o un africano da su corazón a Dios en obediencia y fe, Jesús no 270 lo ama menos a causa de su color. Lo llama su bien amado hermano. (The Southern Work, pág. 8, escrito el 20 de marzo de 1891.) Viene el día cuando los reyes y los grandes señores de la tierra estarán contentos con cambiar su suerte por la del más humilde africano que se ha trabado a la esperanza del Evangelio. (The Southern Work, pág. 8, escrito el 20 de marzo de 1891.) Dios no manifiesta menos cuidado por las almas de la raza africana que pueden ser ganadas para servirlo, del que manifestó por Israel. El exige de sus hijos mucho más de lo que le han dado en materia de actividad misionera entre el pueblo del sur [de los Estados Unidos] perteneciente a todas luz clases, y especialmente la raza de color. ¿No estamos bajo obligación aún mayor de trabajar por la gente de color que por aquellos que han sido altamente favorecidos? ¿Quiénes son los que mantuvieron a este pueblo en la servidumbre? ¿Quiénes los conservaron en la ignorancia? . . . Si la raza está degradada, si es repulsiva en sus hábitos y maneras, ¿quién la hizo así? ¿No le debe mucho a ellos la gente blanca? Después que se les ha hecho un mal tan grande, ¿no debe realizarse un ferviente esfuerzo para elevarlos? La verdad debe serles llevada. Tienen almas que salvar igual que nosotros. (The Southern


Work, págs. 11, 12, escrito el 20 de marzo de 1891.) La reforma en favor de la temperancia Entre todos los que se llaman amigos de la temperancia, los adventistas deben hallarse en primera fila. (Obreros Evangélicos, pág. 398.) Acerca de la cuestión de la temperancia, mantened vuestra posición sin vacilar. Sed tan firmes como una roca. (Obreros Evangélicos, págs. 409, 410.) 271 Tenemos que hacer una obra en los ramos de la temperancia además de hablar en público. Debemos presentar nuestros principios en folletos, libritos y periódicos. Debemos emplear todo medio posible para despertar a nuestro pueblo a fin de que cumpla con su deber de ponerse en relación con los que no conocen la verdad. El éxito que hemos obtenido en la obra misionera ha sido plenamente proporcionado a los esfuerzos abnegados que hemos hecho. El Señor solo sabe cuánto podríamos haber logrado si nos hubiésemos humillado delante de él y hubiésemos proclamado la verdad de la temperancia de una manera clara y directa. (Obreros Evangélicos. pág. 399.) La cuestión de la temperancia ha de recibir decidido apoyo de parte del pueblo de Dios. La intemperancia está luchando por el predominio; la complacencia propia va en aumento, Y se necesitan con urgencia publicaciones que traten el tema de la reforma pro salud. Las publicaciones que versen sobre este punto son la mano ayudadora del Evangelio, pues inducen a las almas a estudiar la Biblia para obtener un conocimiento mejor de la verdad. Ha de hacerse sonar la nota de amonestación contra el gran mal de la intemperancia; y a fin de que esto se cumpla, cada observador del sábado debiera estudiar y poner en práctica la instrucción contenida en nuestros periódicos y libros sobre salud. Y han de hacer aún más que esto: han de realizar esfuerzos fervientes por hacer circular estas publicaciones entre sus vecinos. (Southern Watchman, 20 de noviembre de 1902.) Presénteseles el compromiso de abstinencia completa, aconsejándoseles que todo el dinero que pudieran gastar en bebidas, tabaco, o cosas por el estilo, lo dediquen al alivio de los enfermos pobres, o a la educación de niños y jóvenes para provecho del mundo. (El Ministerio de Curación, pág. 202.) 272 La importancia de continuar el esfuerzo Como resultado de la presentación de la verdad ante grandes congregaciones, se despierta un espíritu de investigación, y es especialmente importante que este interés sea atendido por un trabajo personal. Los que desean investigar la verdad, necesitan que se les enseñe a estudiar diligentemente la Palabra de Dios. Alguien debe ayudarlos a edificar sobre un fundamento seguro. En este tiempo crítico de su experiencia religiosa, lo importante es que obreros bíblicos sabiamente dirigidos vayan en su ayuda, y abran ante su comprensión los tesoros de la Palabra de Dios. (Testimonies, tomo 9, pág. 111.) El momento áureo se ha perdido. No se continuaron cultivando las impresiones hechas. Habría sido mejor que no se despertara interés; porque cuando se han resistido y vencido las convicciones, es muy difícil impresionar de nuevo la mente con una verdad. (Testimonies, tomo 2. pág. 118.) La administración de los recursos En todas nuestras inversiones hemos de luchar para cumplir el propósito de Aquel que es el alfa y la omega de todo esfuerzo cristiano. (Testimonies, tomo 9, pág. 49.) El dinero tiene gran valor porque puede hacer mucho bien. En manos de los hijos de Dios es alimento para el hambriento, bebida para el sediento y vestido para el desnudo. Es una defensa para el oprimido y un medio de ayudar al enfermo. Pero el dinero no es de más valor que la arena, a menos que sea usado para satisfacer las necesidades de la vida, beneficiar a otros, y hacer progresar la causa de Cristo, (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 320.) En Dios mismo se originaron los planes para el progreso de su obra, y él ha provisto a su pueblo de 273 gran cantidad de medios, a fin de que cuando les pida su ayuda, puedan responder: "Señor, tu mina ha ganado diez minas." (Testimonies, tomo 9, pág. 58.) El dinero no puede ser llevado a la vida futura; no se necesita allí; pero las buenas acciones efectuadas en la salvación de las almas para Cristo son llevadas a los atrios del cielo. Mas aquellos que emplean egoístamente los dones del Señor para sí mismos, dejando sin ayuda a sus semejantes necesitados, y no haciendo nada porque prospere la obra de Dios en el mundo, deshonran a su Hacedor. Frente a sus nombres en los libros del cielo está escrito: "Robó a Dios." (Lecciones Prácticas del Gran Maestro. pág. 243.)


¿Qué vale el dinero en este tiempo en comparación con el valor de las almas? Cada peso de nuestros recursos debiera considerarse como del Señor, no nuestro; y como otorgado por Dios a nosotros en calidad de preciosa custodia, no para ser malgastado en la innecesaria complacencia propia, sino para ser cuidadosamente usado en la causa de Dios, en la obra de salvar a los hombres y mujeres de la ruina. (Life Sketches of Ellen G. White, pág. 214.) ¿No es la obra misionera que ha de hacerse en nuestro mundo de suficiente importancia para exigir nuestra influencia y apoyo? ¿No nos privaremos de toda extravagancia y pondremos nuestros dones en la tesorería de Dios a fin de que la verdad pueda ser enviada a otros países, y puedan sostenerse también las misiones locales? ¿No recibirá esta obra la aprobación del cielo? La obra de estos últimos días no ha sido sostenida por grandes legados, ni llevada adelante por influencia mundana. Ha recibido sostén de ofrendas que no eran sino el resultado de la abnegación y el espíritu de sacrificio. Dios nos ha concedido el privilegio de llegar a ser participantes de los sufrimientos de Cristo aquí, y ha hecho provisión para que tengamos derecho a una herencia 274 en la tierra hecha nueva. (Review and Herald, 2 de diciembre de 1890.) Me fue mostrado que el ángel registrador anota fielmente cada ofrenda dedicada a Dios, poniéndola en la tesorería, y también los resultados finales de los medios así usados. El ojo de Dios tiene en cuenta cada centavo dedicado a su causa, y la buena o mala voluntad del dador, así como el motivo porque se da. Los abnegados y consagrados creyentes que devuelven a Dios las cosas que le pertenecen, como se requiere de ellos, serán recompensados según sus obras. Aunque sean mal empleados los medios así consagrados, de manera que no cumplan el objeto que el dador tenía en vista, la gloria de Dios y la salvación de almas, los que han hecho el sacrificio con sinceridad de alma, con el solo propósito de glorificar a Dios, no perderán su galardón. (Testimonies, tomo 2, págs. 518, 519.) Cada oportunidad de ayudar a un hermano en necesidad, o a la causa de Dios en la difusión de la verdad, es una perla que podéis enviar de antemano y depositar en el banco del cielo, donde está segura. Dios os está probando. El os ha estado dando sus bendiciones con mano pródiga, y está hoy observando para ver qué uso estáis haciendo de ellas, para ver si ayudáis a los que necesitan ayuda y si sentís el valor de las almas, y hacéis cuanto podéis con los medios que él os ha confiado. Toda oportunidad tal aprovechada aumenta vuestro tesoro celestial. (Testimonies, tomo 3, págs. 249, 250.) El método de informar del cielo Los ángeles llevan un fiel registro de la obra de todo hombre. (Testimonies, tomo 1, pág. 198.) Cada acto de amor, cada palabra de bondad, cada oración en favor de los que sufren y de los oprimidos, llega al trono eterno, y se anota en el libro imperecedero del cielo. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 28.) 275 De todo esfuerzo de nuestra parte por disipar las tinieblas y difundir el conocimiento de Cristo, se lleva un informe al cielo. Y al referirse la acción ante el Padre, el gozo conmueve todas las huestes celestiales. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 124.) Los ángeles han sido comisionados para ser nuestros ayudadores. Viajan entre el cielo y la tierra, llevando a las alturas el informe de las acciones de los hijos de los hombres. (Southern Watchman, 2 de abril de 1903.) Convendría. . . recordar lo anotado en el cielo en el libro donde no hay omisiones ni errores, y por el cual seremos juzgados. Allí se registra toda oportunidad de servir a Dios que no se aprovechó; y allí también se recuerda para siempre todo acto de fe y amor. (Profetas y Reyes, pág. 639.) 276 Requisitos Para el Servicio Cristiano Eficaz Eficiencia El descuido y la ineficiencia no son piedad. Cuando nos damos cuenta de que estamos trabajando para Dios, debemos tener un sentido más alto que el que jamás hayamos tenido del carácter sagrado del servicio espiritual. Esta comprensión pondrá vida y vigilancia y energía perseverante en el desempeño de todo deber. (Testimonies, tomo 9, pág. 150.) El tiempo exige más capacidad y una consagración más profunda. Estoy tan compenetrada de este pensamiento que clamo a Dios: "Levanta y envía mensajeros que tengan conciencia de su responsabilidad, mensajeros en quienes la idolatría del yo, fuente de todo pecado, sea crucificada." (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 296.) La obra encomendada a los discípulos requeriría gran eficiencia; porque la corriente del mal que fluía contra ellos era profunda y fuerte. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 25.) La cultura del habla


La debida cultura y el uso de la facultad del habla es parte de todo ramo de servicio cristiano: entra en la vida familiar y en toda nuestra relación mutua. Hemos de acostumbrarnos a hablar en tonos agradables, a usar un lenguaje puro y correcto, y palabras bondadosas y corteses. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 307.) Todo ministro y todo maestro debe recordar que está dando a la gente un mensaje que encierra intereses eternos. La verdad que prediquen los juzgará en el gran día de ajuste final de cuentas. Y en el caso de algunas almas, el modo en que se presente el mensaje, determinará su recepción o rechazamiento. 277 Entonces, háblese la palabra de tal manera que despierte el entendimiento e impresione el corazón. Lenta, distinta y solemnemente debiera hablarse la palabra, y con todo el fervor que su importancia requiere. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 307.) Al procurar atraer a otros dentro del círculo del amor de Cristo, que la pureza de vuestro lenguaje, el desprendimiento de vuestro servicio, y vuestro comportamiento gozoso, den testimonio del poder de su gracia. (El Ministerio de Curación, pág. 146.) Todo cristiano está llamado a dar a conocer a otros las inescrutables riquezas de Cristo; por lo tanto debiera procurar la perfección en el habla. Debiera presentar la Palabra de Dios de un modo que la recomiende a sus oyentes. Dios no desea que sus intermediarios humanos sean incultos. No es su voluntad que el hombre rebaje o degrade la corriente celestial que fluye por medio de él al mundo. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 307.) Se educarán en paciencia, bondad, afabilidad y utilidad voluntaria. Pondrán en práctica la verdadera cortesía cristiana, teniendo presente que Cristo, su compañero, no puede aprobar las palabras o los sentimientos duros y carentes de bondad. Sus palabras serán purificadas. Considerarán el don de la palabra como talento precioso, a ellos prestado para hacer una obra elevada y santa. (Obreros Evangélicos. pág. 101.) Cultura mental La cultura de la mente es lo que, como pueblo, necesitamos, y lo que debemos poseer a fin de llenar las demandas de la época. (Testimonies, tomo 41 pág. 414.) No debemos entrar al azar en la obra del Señor y esperar éxito. El Señor necesita, hombres de intelecto, hombres de reflexión. Jesús pide colaboradores, 278 no personas que siempre cometan errores. Dios necesita hombres inteligentes, que piensen correctamente, a fin de hacer la gran obra necesaria para la salvación de las almas. (Joyas de los Testimonios. tomo 1, pág. 454.) Algunos necesitan disciplinar la mente por medio del ejercicio. Han de esforzarla a pensar. Mientras dependan de alguien para que piense por ellos, para resolver sus dificultades y rehusen sobrecargar sus mentes con el pensar, les aquejará la incapacidad para recordar, para mirar adelante y discernir. Todo individuo ha de hacer esfuerzos para educar la mente. (Testimonies, tomo 2, pág. 188.) Dios no quiere que nos conformemos con mentes perezosas, sin disciplina, pensamientos embotados y memoria deficiente. (Consejos para los Maestros. pág. 386.) Los hombres de Dios deben ser diligentes en el estudio, fervientes en la adquisición de conocimiento, y no malgastar jamás una hora. Por perseverante esfuerzo ellos pueden elevarse a casi cualquier grado de eminencia como cristianos, como hombres de poder e influencia. (Testimonies, tomo 4, pág. 411.) Atesórense los momentos. . . . El tiempo que pasamos viajando; . . . los momentos que pasamos en espera de la comida, o de aquellos que llegan tarde a una cita; si se tuviera un libro en la mano y se aprovecharan estos fragmentos de tiempo en estudiar, leer o en pensar cuidadosamente, ¡cuánto podría realizarse! (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 314.) Un propósito resuelto, un trabajo persistente y la cuidadosa economía del tiempo capacitarán a los hombres para adquirir los conocimientos y la disciplina mental que los calificarán para casi cualquier posición de influencia y utilidad. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 314.) 279 Los hombres que ocupan puestos de responsabilidad deben progresar continuamente. No deben aferrarse a los métodos antiguos y creer que no es necesario convertirse en obreros que empleen métodos científicos. Aunque cuando viene al mundo el hombre es el más impotente de los seres que ha creado Dios, y es el más perverso por naturaleza, es capaz, sin embargo, de progresar constantemente. Puede ser ilustrarlo por la ciencia, ennoblecido por la virtud, y puede progresar en dignidad mental y moral, hasta alcanzar una perfección de la inteligencia y una pureza de carácter tan sólo un poco inferiores a la perfección y la pureza de los ángeles. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 480, 481.) Y todos los que quieran ser obreros juntamente con Dios, deben esforzarse por alcanzar la perfección de cada órgano


del cuerpo y cada cualidad de la mente. La verdadera educación es la preparación de las facultades físicas, mentales y morales para la ejecución de todo deber; es el adiestramiento del cuerpo, la mente y el alma para el servicio divino. Esta es la educación que perdurará en la vida eterna. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 300, 301.) Los mecánicos, los abogados, los negociantes, los hombres de todos los oficios y profesiones, se educan a fin de llegar a dominar su ramo. ¿Deben los que siguen a Cristo ser menos inteligentes, y mientras profesan dedicarse a su servicio ignorar los medios y recursos que han de emplearse? La empresa de ganar la vida eterna es superior a toda consideración terrenal. A fin de conducir a las almas a Cristo, debe conocerse la naturaleza humana y estudiarse la mente humana. Se requiere mucha reflexión cuidadosa y ferviente oración para saber cómo acercarse a los hombres y las mujeres a fin de presentarles el gran tema de la verdad. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 454, 455.) 280 La dignidad y cortesía cristianas La falta de verdadera dignidad y refinamiento cristiano en las filas de los observadores del sábado milita contra nosotros, y hace que la verdad que profesamos parezca insípida. La obra de educar la mente y los modales puede ser llevada a la perfección. Si los que profesan la verdad no tratan ahora de aprovechar sus privilegios y oportunidades de crecer hasta alcanzar la estatura de hombres y mujeres perfectos en Cristo Jesús, no reportarán honor a la causa de la verdad, ni a Cristo. (Testimonies, tomo 4, págs. 358, 359.) Cercioraos de que mantenéis la dignidad de la obra por medio de una vida bien ordenada y una conversación piadosa. No temáis jamás elevar demasiado la norma. . . . Toda aspereza y rudeza debiera desaparecer de nosotros. Han de practicarse la cultura, el refinamiento y la cortesía cristiana. Guardaos de ser bruscos y descorteses. No consideréis tales peculiaridades como virtudes; porque Dios no las tiene por tales. Esforzaos por no ofender a nadie innecesariamente. (Review and Herald, 25 de noviembre de 1890.) Hay gran necesidad de que los hombres y mujeres que poseen un conocimiento de la voluntad de Dios aprendan como llegar a ser obreros de éxito en su causa. Los tales han de ser personas refinadas y de entendimiento, y no tener el engañoso pulimiento exterior ni la tonta afectación de los mundanos, sino ese refinamiento y verdadera cortesía que son característicos del cielo y propios de todo cristiano participante de la naturaleza divina. (Testimonies, tomo 4, pág. 358) Poseemos la verdad, la esperanza y la fe más grandes que hayan sido jamás dadas a nuestro mundo y queremos representarlas en su exaltado carácter ante el mundo. No es necesario que adoptemos la actitud de que pasamos por el mundo implorando su 281 perdón porque nos aventuramos a creer esta preciosa y sagrada verdad; sino que hemos de caminar humildemente con Dios y conducirnos como hijos que somos del Dios altísimo, y, aunque débiles instrumentos, encargados de los asuntos más importantes e interesantes, más elevados y exaltados, asuntos que están por encima de cualesquiera otros temporales o mundanos. (Review and Herald, 26 de julio de 1887.) El que trabaja por las almas necesita consagración, integridad, inteligencia, laboriosidad, energía y tacto. Poseyendo estas calificaciones ningún hombre puede ser inferior; sino que, al contrario, ejercerá poderosa influencia para bien. (Obreros Evangélicos pág. 116.) Debieran dedicarse a la obra hombres dispuestos a recibir instrucción respecto a las mejores formas de aproximarse a los individuos y familias. Su atavío ha de ser aseado pero no ostentoso, y sus maneras tales que no desagraden a la gente. Hay gran necesidad de verdadera cortesía entre nuestro pueblo. Debieran cultivar esa virtud todos los que se ocupen en la obra misionera. (Testimonies, tomo 4, págs. 391, 392.) Sinceridad No debe haber afectación en la vida de quienes poseen un mensaje tan solemne y sagrado como el que se nos ha llamado a proclamar. El mundo está observando a los adventistas del séptimo día porque conoce algo de su profesión de fe y de sus altas normas; y cuando ve que algunos no viven conforme a lo que profesan, los señala con escarnio. (Testimonies, tomo 9, pág. 23.) Puede que haya hombres que tengan excelentes dones, mucha capacidad, espléndidas cualidades; pero un defecto, un solo pecado albergado, ocasionará al carácter lo que al barco una tabla carcomida: un completo desastre y una ruina absoluta. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 480.) 282 Pablo llevaba consigo la atmósfera del cielo. Todos los que se asociaban con él sentían la influencia de su unión con Cristo. El hecho de que su propia vida ejemplificara la verdad que él proclamaba, daba poder convincente a su predicación. En esto reside la fuerza de la verdad. La influencia natural e inconsciente de una vida santa es el sermón más convincente que pueda predicarse en favor del cristianismo. Los argumentos, aun cuando sean incontestables, pueden provocar tan sólo oposición; mientras que un ejemplo piadoso tiene un poder al cual es


imposible resistir completamente. (Obreros Evangélicos, pág. 60.) El verdadero carácter no se forma desde el exterior, para revestirse uno con él; irradia desde adentro. Si queremos conducir a otros por la senda de la justicia, los principios de la justicia deben ser engarzados en nuestro propio corazón. Nuestra profesión de fe puede proclamar la teoría de la religión, pero es nuestra piedad práctica la que pone de relieve la palabra de verdad. La vida consecuente, la santa conversación, la integridad inquebrantable, el espíritu activo y benévolo, el ejemplo piadoso, tales son los medios por los cuales la luz es comunicada al mundo. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 263.) Las oraciones, la exhortación y la conversación son frutos de poco precio, y frecuentemente se presentan juntos; pero los frutos que se manifiestan en buenas obras, en cuidar de los necesitados, los huérfanos, las viudas, son los verdaderos y los produce naturalmente un buen árbol. (Testimonies, tomo 2, pág. 24.) Agresividad Dios no obra milagros, por lo común, para el avance de su verdad. Si el labrador descuida el cultivo del terreno, Dios no obra milagros para contrarrestar los resultados seguros. El obra de acuerdo con 283 los grandes principios que se nos han revelado, y es nuestra parte hacer planes sabios y poner en operación los medios por los cuales Dios producirá ciertos resultados. Los que no hacen esfuerzos decididos, sino que simplemente esperan que el Espíritu Santo los fuerce a obrar, perecerán en las tinieblas. No habéis de sentaros tranquilamente y permanecer ociosos en la obra de Dios. (Southern Watchman, 1º de diciembre de 1903.) Algunos de los que se dedican al servicio misionero, son débiles, sin nervio, sin ánimo, fáciles de desalentar. Les falta energía. No tienen aquellos rasgos positivos de carácter que dan fuerza para obrar -el espíritu y la energía que encienden el entusiasmo. Los que quieren obtener éxito deben ser valientes y llenos de esperanza. Deben cultivar no sólo las virtudes pasivas, sino también las activas. (Obreros Evangélicos, pág. 307.) El Señor necesita obreros que lleven adelante los triunfos de la cruz de Cristo. (Review and Herald, 6 de mayo de 1890.) El mensaje no ha de ser dado en tono sumiso y sin vida, sino con expresión clara, decidida y conmovedora. (Testimonies, tomo 8, pág. 16.) No son oradores de lengua de plata los que se necesitan para dar el mensaje. La verdad ha de proclamarse en toda su aguda severidad. Se necesitan hombres de acción, hombres que trabajen con fervor, con energía incesante, por la purificación de la iglesia y para amonestar al mundo. (Testimonies, tomo 5, pág. 87.) Dios no tiene lugar en su causa para los perezosos. El desea hombres previsores, amables, afectuosos y fervientes. (Testimonies, tomo 4. pág. 411.) Determinación Los que sirven a Dios deben manifestar animación y firmeza en la obra de salvar almas. Recordemos 284 que hay quienes perecerán a menos que nosotros, como instrumentos de Dios, obremos con resolución inquebrantable. Debemos depender de continuo del trono de la gracia. (Joyas de los Testimonios. tomo 3, pág. 51.) [Cristo] nos ha confiado una gran obra. Hagámosla con exactitud y resolución. Demostremos por nuestra vida lo que la verdad ha hecho para nosotros. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 51.) Celo Lo que se necesita es ferviente celo cristiano, un celo que se manifieste en obras. . . . Más fácil es impedir que las aguas del Niágara se despeñen por las cataratas, que impedir a un alma poseedora de Cristo que lo confiese. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 234.) Todo aquel que acepta a Cristo como a su Salvador personal deseará con ansia tener el privilegio de servir a Dios. Al considerar lo que el cielo ha hecho por su corazón se sentirá conmovido de amor sin límites y de agradecida adoración. Ansiará manifestar su agradecimiento, dedicando sus capacidades al servicio de Dios. Anhelará demostrar su amor por Cristo y por los hombres que Cristo compró. Deseará pasar por pruebas, penalidades y sacrificios. (El Ministerio de Curación, pág. 486.) Hay un amplio campo para las Martas, con su celo por la obra religiosa activa. Pero deben sentarse primero con María a los pies de Jesús. Sean la diligencia, la presteza y la energía santificadas por la gracia de Cristo; y entonces la vida será un irresistible poder para el bien. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 470.)


En el nombre de Dios, con la incansable perseverancia y el persistente celo que Cristo manifestó en sus labores, hemos de llevar adelante la obra del Señor. (Testimonies, tomo 9, pág. 25.) 285 Necesitamos romper la monotonía de nuestra labor religiosa. Estamos haciendo una obra en el mundo, pero no manifestamos suficiente actividad y celo. Si fuésemos más fervorosos, los hombres se convencerían de la verdad de nuestro mensaje. La manera innocua y monótona en que servimos a Dios, rechaza a muchas almas de una clase superior, que necesitan ver un celo profundo, ferviente y santificado. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 50.) Paciencia Para ser colaboradores con Jesús, habéis de tener mucha paciencia con las personas por quienes trabajáis, no menospreciando la sencillez de la obra, sino considerando los benditos resultados. Cuando aquellos por quienes trabajáis no se avienen exactamente a vuestros pensamientos, a menudo decís en vuestro corazón: "No me preocuparé más por ellos; no son dignos de ser salvos. "¿Qué hubiera sido si Cristo hubiera tratado a los pobres parias de una manera similar? El murió para salvar a miserables pecadores, y si obráis con el mismo espíritu y de la misma manera indicada por el ejemplo de Aquel a quien seguís, confiando en Dios por los resultados, jamás en esta vida podréis medir la suma de bien que habréis efectuado. (Testimonies, tomo 4, pág. 132.) Trabajad desinteresada, amante y pacientemente por todos aquellos con quienes os relacionáis. No mostréis impaciencia. No profiráis ni una palabra que no sea amable. Permitid que el amor de Cristo habite en vuestros corazones, la ley de bondad en vuestros labios. (Testimonies, tomo 9, pág. 41.) Tacto Los que se entregan plenamente a Dios han de poner reflexión, oración y tacto consagrado y ferviente en sus labores. (Signs of the Times, 29 de mayo de 1893.) 286 El hombre que posee tacto, laboriosidad y entusiasmo, obtiene éxito en los negocios temporales, y las mismas cualidades consagradas a la obra de Dios, resultarán doblemente eficientes; porque el poder divino se combinará con el esfuerzo humano. (Testimonies. tomo 5, pág. 276.) En la obra de ganar almas, se necesita mucho tacto y sabiduría. El Salvador no suprimió nunca la verdad, sino que la declaró siempre con amor. En su trato con los demás, él manifestaba el mayor tacto, y era siempre bondadoso y reflexivo. Nunca fue rudo, nunca dijo sin necesidad una palabra severa, nunca causó pena innecesaria a un alma sensible. No censuró la debilidad humana. Denunció sin reparos la hipocresía, la incredulidad e iniquidad, pero había lágrimas en su voz cuando pronunciaba sus penetrantes reprensiones. Nunca hizo cruel la verdad, sino que manifestó siempre profunda ternura hacia la humanidad. Cada alma era preciosa a su vista. Se portaba con divina dignidad y se inclinaba con la más tierna compasión y consideración sobre cada miembro de la familia de Dios. En todos veía almas que era su misión salvar. (Obreros Evangélicos, pág. 123.) Algunas personas impulsivas, aunque sinceras, después que se ha dado un discurso categórico, suelen acercarse de una manera muy abrupta a los que no creen como nosotros y hacerles así repelente la verdad que deseamos verlos recibir. "Los hijos de este siglo son en su generación más sagaces que los hijos de luz." Los negociantes y los políticos estudian la cortesía. Es su costumbre hacerse tan atrayentes como les sea posible. Procuran que sus discursos y modales ejerzan la mayor influencia sobre la mente de cuantos los rodeen. Emplean su conocimiento y capacidad tan hábilmente como les resulta posible a fin de alcanzar su objeto. (Joyas de los Testimonios. tomo 1, pág. 455.) 287 Este mensaje ha de ser proclamado, pero no obstante ello, hemos de ser cuidadosos de no acosar ni condenar a los que no poseen la luz que nosotros tenemos. No hemos de apartarnos de nuestro camino para hacer rudos ataques a los católicos. Entre ellos hay muchos que son cristianos muy concienzudos: andan según toda la luz que brilla sobre ellos, y Dios obrará en su favor. (Testimonies, tomo 9, pág. 243.) Constancia El verdadero cristiano trabaja para Dios, no por impulso, sino por principio; no un día ni un mes, sino durante toda su vida. (Consejos para los Maestros. pág. 518.) El Salvador era un obrero incansable. No medía su trabajo por horas. Su tiempo, su corazón, su fuerza, estaban dedicados a trabajar para el provecho de la humanidad. Dedicaba sus días por entero al trabajo y pasaba noches enteras en oración, a fin de poder adquirir vigor para hacer frente al astuto enemigo en toda su obra engañosa, y obtener fortaleza para la obra de elevación y restauración de la humanidad. El hombre que ama a Dios no mide su obra por el sistema de ocho horas. Trabaja a toda hora, sin apartarse de su deber. Y cada vez que se le presenta la


oportunidad, obra el bien. Por todas partes, en cualquier ocasión y en todo lugar, halla oportunidades de trabajar para Dios. Lleva fragancia consigo y la esparce dondequiera que vaya. (Testimonies, tomo 9, pág. 45.) El que por un acto desprevenido expone al oprobio la causa de Dios, o debilita las manos de sus colaboradores, echa sobre su propio carácter una mancha que no se quitará con facilidad, y pone un obstáculo grave en el camino de su utilidad futura. (Profetas y Reyes, pág. 488.) "Llevad mi yugo sobre vosotros", dice Jesús. El yugo es un instrumento de servicio. Se enyuga a 288 los bueyes para el trabajo, y el yugo es esencial para que puedan trabajar eficazmente. Por esta ilustración Cristo nos enseña que somos llamados a servir mientras dure la vida. Hemos de tomar sobre nosotros su yugo, a fin de ser colaboradores con él. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 284.) Simpatía y sociabilidad En cada departamento de la causa de Dios hay necesidad de hombres y mujeres que sientan simpatía por los pesares de la humanidad; pero una simpatía tal es rara. (Review and Herald, 6 de mayo de 1890.) Necesitamos manifestar más simpatía de la clase que sintió Cristo, no meramente simpatía por aquellos que nos parecen sin falta, sino para con las pobres almas que sufren y luchan, que son a menudo sorprendidas en falta, pecan y se arrepienten, son tentadas y se desalientan. Debemos ir a nuestros semejantes, conmovidos, como nuestro misericordioso Sumo sacerdote, por el sentimiento de sus flaquezas. (Obreros Evangélicos, pág. 148.) Como pueblo, perdemos mucho por falta de simpatía y sociabilidad unos con otros. El que habla de independencia y se encierra en si mismo no está ocupando el puesto que Dios le destinó. Somos hijos de Dios y dependemos mutuamente unos de otros para nuestra felicidad. Sobre nosotros pesan los derechos de Dios y de la humanidad. Debemos desempeñar todos nuestra parte en esta vida. El debido cultivo de los elementos sociales de nuestra naturaleza es lo que nos hace simpatizar con nuestros hermanos y nos proporciona felicidad en nuestros esfuerzos por beneficiar a otros. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 459.) El Salvador era huésped en la fiesta de un fariseo. El aceptaba las invitaciones tanto de los ricos como de los pobres, y, según su costumbre, vinculaba 289 la escena que tenía delante con lecciones de verdad. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 201.) Sencillez Cuando Cristo dijo a sus discípulos: Salid en mi nombre para traer a la iglesia a todos los que crean, les presentó claramente la necesidad de conservar la sencillez. Cuanto menor fuera su ostentación, mayor sería su influencia para el bien. Los discípulos habían de hablar con la misma sencillez con que había hablado Cristo. (Los Hechos de los Apóstoles. pág. 23.) Millares de personas pueden ser alcanzadas en la forma más sencilla y humilde. Los intelectuales, aquellos que son considerados como los hombres y las mujeres mejor dotados, son frecuentemente refrigerados por las palabras sencillas de alguien que ama a Dios, y que puede hablar de ese amor tan naturalmente como los mundanos hablan de las cosas que más les interesan. A menudo las palabras bien preparadas y estudiadas no tienen sino poca influencia. Pero las palabras llenas de verdad y sinceridad con que se expresa un hijo o una hija de Dios, habladas con sencillez natural, tienen poder para desatrancar la puerta de los corazones que por largo tiempo ha estado cerrada contra Cristo y su amor. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro. pág. 212.) Fe Los obreros de Dios necesitan fe en Dios. El no se olvida de sus labores, sino que aprecia su trabajo. Hay agentes divinos destinados a cooperar con los que colaboran juntamente con Dios. Cuando pensamos que Dios no hará lo que ha dicho, y que no tiene tiempo para prestar atención a sus obreros, deshonramos a nuestro Hacedor. (Southern Watchman, 2 de agosto de 1904.) 290 El que trabaja para Dios necesita una fe fuerte. Las apariencias pueden ser adversas; pero en la hora más sombría es cuando la luz está por amanecer. La fuerza de aquellos que, con fe, aman y sirven a Dios, será renovada día tras día. (Obreros Evangélicos, pág. 276.) Hay en la fe genuina un bienestar, una firmeza de principios y una invariabilidad de propósito que ni el tiempo ni las pruebas pueden debilitar. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 134.) A menudo la vida cristiana está acosada de peligros, y se hace difícil cumplir el deber. La imaginación concibe la ruina inminente delante, y la esclavitud o la muerte detrás. No obstante, la voz de Dios dice claramente: "Avanza".


Debemos obedecer este mandato aunque nuestros ojos no puedan penetrar las tinieblas, y aunque sintamos las olas frías a nuestros pies. Los obstáculos que impiden nuestro progreso no desaparecerán jamás ante un espíritu que se detiene y duda. Los que postergan la obediencia hasta que toda sombra de incertidumbre desaparezca y no haya ningún riesgo de fracaso o derrota no obedecerán nunca. La incredulidad nos susurra: "Esperemos que se quiten los obstáculos y podamos ver claramente nuestro camino"; pero la fe nos impele valientemente a avanzar esperándolo todo y creyéndolo todo. (Patriarcas y Profetas, pág. 294.) Valor Ha de efectuarse una gran obra; han de trazarse planes más amplios; una voz debe elevarse y despertar las naciones. Los hombres cuya fe es débil y vacilante no son los que han de llevar adelante la obra en esta importante crisis. Necesitamos el valor de los héroes y la fe de los mártires. (Testimonies, tomo 5, pág. 187.) Cuando por fe nos aferramos a su fortaleza, él cambiará, cambiará milagrosamente las perspectivas 291 más desanimadoras y sin esperanza. Lo hará por la gloria de su nombre. Dios exhorta a sus fieles, a los que creen en él, a que infundan valor a los incrédulos y desesperanzados. Quiera el Señor ayudarnos a socorrer a otros y a probarlo por una fe viva. (Testimonies, tomo 8, pág. 12.) La esperanza y el valor son esenciales para dar a Dios un servicio perfecto. Son el fruto de la fe. El abatimiento es pecaminoso e irracional. (Profetas y Reyes, pág. 120.) Deben poseer valor, energía y perseverancia. Aunque imposibilidades aparentes obstruyan su camino, por su gracia deben avanzar. En vez de deplorar las dificultades, están llamados a vencerlas. No han de desesperar por nada, sino estar de buen ánimo en toda ocasión. Con la áurea cadena de su amor sin par, Cristo los ha ligado al trono de Dios. Es propósito suyo que la más elevada influencia del universo, que dimana de la Puente de todo poder, sea suya. Han de tener poder para resistir al mal, un poder que ni la tierra, ni la muerte, ni el infierno puedan dominar, un poder que los habilite para vencer como venció Cristo. (Obreros Evangélicos, pág. 40.) Consagración La verdadera santidad es integridad en el servicio de Dios. Esta es la condición de la verdadera vida cristiana. Cristo pide una consagración sin reserva, un servicio indiviso. Pide el corazón, la mente, el alma, las fuerzas. No debe agradarse al yo. El que vive para sí no es cristiano. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 38.) Lo primero que deben aprender todos los que quieran trabajar con Dios, es la lección de desconfianza en sí mismos; entonces estarán preparados para que se les imparta el carácter de Cristo. Este no se obtiene por la educación en las escuelas más científicas. 292 Es fruto de la sabiduría que se obtiene únicamente del Maestro divino. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 209.) No es una evidencia concluyente de que un hombre sea cristiano el que manifieste éxtasis espiritual en circunstancias extraordinarias. La santidad no es arrobamiento: es una entrega completa de la voluntad a Dios; es vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios; es hacer la voluntad de nuestro Padre celestial; es confiar en Dios en las pruebas y en la oscuridad tanto como en la luz; es caminar por fe y no por vista; confiar en Dios sin vacilación y descansar en su amor. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 42.) Entrega cabal del corazón Los hijos de Dios han de distinguirse como un pueblo que le sirva completamente y de todo corazón, sin buscar el propio honor, y recordando que por un pacto solemne se han comprometido a servir al Señor, y sólo a él. (Testimonies, tomo 9, pág. 17.) Los hombres y mujeres decididos, que hayan hecho una entrega cabal del corazón a Cristo, son los que permanecerán en pie. Cristo zarandeó a sus seguidores una y otra vez, hasta que, por fin, quedaron sólo once hombres y algunas mujeres para echar el fundamento de la iglesia cristiana. Hay quienes se quedan rezagados cuando hay que llevar cargas, pero cuando toda la iglesia arde de celo, el entusiasmo se apodera también de ellos; cantan, vociferan y quedan arrobados; pero observadlos. Cuando el fervor ha pasado, sólo unos pocos y fieles Calebs se adelantan y exponen sus firmes principios. Son ellos cual la sal que conserva su sabor. Al progresar la obra con dificultad, es cuando la iglesia descubre los fieles ayudantes. (Testimonies, tomo 5, pág. 130.) Nadie puede tener éxito en el servicio de Dios a menos que todo su corazón esté en la obra, y tenga todas las cosas por pérdida frente a la excelencia del 293 conocimiento de Cristo. Nadie que haga reserva alguna puede ser discípulo de Cristo, y mucho menos puede ser su colaborador. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 233.) No debe dejarse arrastrar a la especulación, ni asociarse con los incrédulos en empresas comerciales; porque eso


entorpecería su acción en la obra de Dios. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 288.) El Redentor no aceptará un servicio a medias. Diariamente el que trabaja para Dios debe aprender el significado de la entrega propia. (Obreros Evangélicos, pág. 118.) Lealtad El Señor aborrece la indiferencia y la deslealtad en tiempo de crisis para su obra. Todo el universo contempla con interés indecible las escenas finales de la gran controversia entre el bien y el mal. Los hijos de Dios se están acercando a las fronteras del mundo eterno; ¿qué podría resultar de más importancia para ellos que el ser leales al Dios del cielo? A través de los siglos, Dios ha tenido héroes morales; y los tiene ahora en aquellos que, como José, Elías y Daniel, no se avergüenzan de reconocerse como su pueblo particular. La bendición especial de Dios acompaña las labores de los hombres de acción que no se dejan desviar de la línea recta ni del deber, sino que con energía divina preguntan: "¿Quién es de Jehová?" Son hombres que no se conforman con hacer la pregunta, sino que piden a quienes deciden identificarse con el pueblo de Dios que se adelanten y revelen inequívocamente su fidelidad al Rey de reyes y Señor de señores. Tales hombres subordinan su voluntad y sus planes a la ley de Dios. Por amor hacia él no consideran preciosa su vida. Su obra consiste en recibir la luz de la Palabra y dejarla resplandecer sobre el mundo en rayos claros y constantes. Su lema es ser fieles a Dios. (Profetas y Reyes, pág. 108.) 294 Destreza Es deber de todo cristiano adquirir hábitos de orden, minuciosidad y prontitud. No hay excusa para hacer lenta y chapuceramente el trabajo, cualquiera sea su clase. Cuando uno está siempre en el trabajo, y el trabajo nunca está hecho, es porque no se ponen en él la mente y el corazón. La persona lenta y que trabaja con desventajas, debiera darse cuenta de que ésas son faltas que deben corregirse. Necesita ejercitar su mente haciendo planes referentes a cómo usar el tiempo para alcanzar los mejores resultados. Con tacto y método, algunos realizarán tanto trabajo en cinco horas como otros en diez. Algunos que se ocupan en las tareas domésticas están siempre trabajando, no porque tengan tanto que hacer, sino porque no hacen planes para ahorrar tiempo. Por su manera lenta de trabajar, se dan mucho trabajo por cosas pequeñas. Pero todos los que deseen pueden vencer esos hábitos de morosidad y excesiva minuciosidad. Tengan los tales un propósito definido en su obra. Decidan cuánto tiempo se requiere para hacer una tarea determinada, y entonces dedíquese todo esfuerzo a terminar el trabajo en ese tiempo. El ejercicio de la voluntad hará más diestras las manos. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 314, 315.) El servicio de Cristo exige pronta obediencia. (Southern Watchman, 9 de agosto de 1904.) El Señor requiere que sus siervos abriguen un espíritu pronto para comprender el valor de las almas, pronto para discernir los deberes que han de efectuarse, pronto para responder a las obligaciones que el Señor les haya encomendado. (Testimonies, tomo 9, pág. 123.) La diligencia en cumplir el deber señalado por Dios es una parte importante de la religión verdadera. Los hombres deben valerse de las circunstancias como de los instrumentos de Dios con que se 295 cumplirá su voluntad. Una acción pronta y decisiva en el momento apropiado obtendrá gloriosos triunfos, mientras que la dilación y la negligencia resultarán en fracaso y deshonrarán a Dios. (Profetas y Reyes, pág. 499.) Mantened normas elevadas Muchos de los que están calificados para hacer una obra excelente hacen poco porque sólo intentan poco. Millares son los que pasan por la vida como si no tuviesen ningún objeto por el cual vivir, ninguna elevada norma que alcanzar. Una razón de ello es la baja estima en que se tienen. Cristo pagó un precio infinito por nosotros, y desea que nos valoremos de acuerdo con el precio que él pagó. (Obreros Evangélicos, pág. 308.) Durante su vida terrenal, Jesús trabajó con fervor y constancia. Esperaba mucho resultado; por lo tanto intentaba grandes cosas. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 58.) Los que están dedicados al servicio del Maestro necesitan una experiencia mucho más elevada, profunda y amplia de lo que muchos han pensado obtener. Muchos de los que son ya miembros de la gran familia de Dios saben muy poco de lo que significa contemplar su gloria, y ser transformados de gloria en gloria. Muchos tienen una vaga percepción de la excelencia de Cristo, y sus corazones vibran de gozo. Anhelan tener un sentimiento más pleno y profundo del amor del Salvador. Encaminen los tales todo anhelo del alma en pos de Dios. (Obreros Evangélicos, pág. 290.) Tengo un mensaje para nuestros ministros, médicos, maestros y todos los que están ocupados en cualquier ramo de servicio para el Maestro. El Señor os insta a ascender, a alcanzar una norma más santa. Debéis poseer una


experiencia más profunda de lo que habéis pensado tener. Muchos de los que ya 296 son miembros de la gran familia de Dios conocen muy Poco de lo que significa contemplar su gloria y ser transformados de gloria en gloria. Muchos de vosotros tenéis una débil percepción de la excelencia de Cristo, y vuestras almas se estremecen de gozo. Anheláis un conocimiento más pleno y profundo del amor del Salvador. No estáis satisfechos. Pero no desesperéis. Dad a Jesús los mejores y más santos afectos del corazón. Atesorad todo rayo de luz. Acariciad todo deseo del alma en pos de Dios. Entregaos al cultivo de pensamientos espirituales y comunión santa. Habéis visto sólo los primeros rayos del amanecer de su gloria. Mientras perseveréis en conocer al Señor, sabréis que su salida está preparada como la mañana. "La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto." Habiéndonos arrepentido de nuestros pecados, habiéndoles confesado y hallado el perdón, hemos de continuar aprendiendo de Cristo, hasta que lleguemos al perfecto apogeo de una perfecta fe evangélica. (Testimonies, tomo 8, pág. 318.) Prudencia y previsión Mientras Nehemías imploraba la ayuda de Dios, no se cruzó de brazos, pensando que no tenía más responsabilidad en el cumplimiento de su propósito de restaurar a Jerusalén. Con admirable prudencia y previsión, procedió a tomar todas las providencias necesarias para asegurar el éxito de la empresa. Cada movimiento se caracterizaba por una gran cautela. (Southern Watchman, 15 de marzo de 1904.) El ejemplo de este santo hombre [Nehemías] debiera ser una lección para todos los hijos de Dios, a fin de que no sólo oren ellos con fe, sino que trabajen también con diligencia y fidelidad. ¡Cuántas dificultades encontramos, cuán a menudo impedimos que la Providencia obre en nuestro favor, debido a que se considera que la prudencia, la previsión y el 297 esmero tienen poco que ver con la religión! Es ésta una gran equivocación. Es deber nuestro cultivar y ejercitar toda facultad que nos haría más eficientes obreros para Dios. La consideración cuidadosa y los planes bien pensados, son tan esenciales para el éxito de las empresas sagradas hoy en día como en el tiempo de Nehemías. (Southern Watchman, 15 de marzo de 1904.) Cómo contrarrestar el desaliento Los siervos del Señor han de contar con tener que hacer frente a toda clase de desalientos. Serán probados, no sólo por la ira, el menosprecio y la crueldad de los enemigos, sino también por la indolencia, la inconsecuencia, la tibieza y la traición de amigos y ayudantes. . . . Aun algunos de los que parezcan desear que la obra de Dios prospere, debilitarán las manos de sus siervos oyendo, llevando y creyendo a medias las calumnias, jactancias y amenazas de sus adversarios. . . . En medio de grandes desalientos, Nehemías confió en Dios; y en él está también nuestra defensa. El recuerdo de lo que Dios ha hecho por nosotros resultará un apoyo en todo peligro. "El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" Y "si Dios está por nosotros, ¿quién puede estar contra nosotros?" Por astutos que sean los planes de Satanás y sus agentes, Dios puede descubrirlos y anular todos sus consejos. (Southern Watchman, 19 de abril de 1904.) Los que destacándose en el frente del conflicto, se ven impelidos por el Espíritu de Dios a hacer una obra especial, experimentarán con frecuencia una reacción cuando cese la presión. El abatimiento puede hacer vacilar la fe más heroica y debilitar la voluntad más firme. Pero Dios comprende, y sigue manifestando compasión y amor. Lee los motivos y los propósitos del corazón. Aguardar con paciencia, 298 confiar cuando todo parece sombrío, es la lección que necesitan aprender los dirigentes de la obra de Dios. El cielo no los desamparará en el día de su adversidad. No hay nada que parezca más impotente que el alma que siente su insignificancia y confía plenamente en Dios, y en realidad no hay nada que sea más invencible. (Profetas y Reyes, pág. 129.) El Señor pide soldados que no fracasen ni se desanimen, sino que acepten la obra con todos sus rasgos desagradables. El quisiera que todos tomásemos a Cristo como nuestro Modelo. (Review and Herald, 17 de julio de 1894.) Los que enseñan hoy verdades poco populares no necesitan desanimarse si en ocasiones no son recibidos más favorablemente, aun por los que pretenden ser cristianos, de lo que lo fueron Pablo y sus colaboradores por la gente entre la cual trabajaron. Los mensajeros de la cruz deben velar y orar y seguir adelante con fe y ánimo, trabajando siempre en el nombre de Jesús. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 1861 187.) Benevolencia El espíritu que se mantiene amable bajo la provocación hablará más eficazmente en favor de la verdad que cualquier argumento, por enérgico que sea. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 306.) Como el rocío y las lluvias suaves caen sobre las plantas , caigan también con suavidad vuestras palabras cuando


procuréis sacar a los hombres del error. El plan de Dios consiste primero en alcanzar al corazón. Debemos decir la verdad con amor, confiando que él le dará poder para reformar la vida. El Espíritu Santo aplicará al alma la palabra dicha con amor. (El Ministerio de Curación, pág. 147.) Un espíritu bondadoso y un trato benigno y persuasivo, pueden salvar a los perdidos y cubrir multitud de pecados. La revelación de Cristo en vuestro 299 carácter tendrá un poder transformador sobre aquellos con quienes os asociéis. Dejad que Cristo se manifieste diariamente en vosotros, y él revelará en vosotros la energía creadora de su palabra, una influencia amable, persuasiva, y a la vez poderosa para restaurar en otras almas la perfección del Señor nuestro Dios. (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 105.) Imparcialidad Mientras vivió entre los hombres, nuestro Salvador compartió la suerte de los pobres. Conoció por experiencia sus cuidados y penurias, y podía consolar y estimular a todos los humildes trabajadores. Los que tienen un verdadero concepto de la enseñanza de su vida, no creerán nunca que deba hacerse distinción entre las clases, que los ricos han de ser honrados más que los pobres dignos. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 58.) Cuando te apartas de los que no parecen promisorios ni atractivos, ¿te das cuenta de que estás descuidando las almas que está buscando Cristo? En el preciso momento en que te apartas de ellos, quizá es cuando necesiten más de tu compasión. En cada reunión de culto, hay almas que anhelan descanso y paz. Quizá parezca que viven vidas descuidadas, pero no son insensibles a la influencia del Espíritu Santo. Muchas de ellas pueden ser ganadas para Cristo. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 175.) La invitación del Evangelio no ha de estrecharse, y presentarse solamente a unos pocos elegidos, quienes, suponemos nosotros, nos honrarán con aceptarla. El mensaje ha de proclamarse a todos. Dondequiera haya corazones abiertos para recibir la verdad, Cristo está listo para instruirlos. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 162.) 300 Honradez, fidelidad, laboriosidad Cuando han de confiarse responsabilidades a un Individuo, no se pregunte si es elocuente o rico, sino si es honrado, fiel y laborioso; porque sean cuales fueren los conocimientos que posea, sin estas últimas calificaciones resultará totalmente inapto para cualquier puesto de responsabilidad. (Testimonies, tomo 4, pág. 413.) Abnegación La obra de Cristo debe servirnos de ejemplo. Continuamente iba de un lugar a otro haciendo bienes. En el templo y en la sinagoga, en las calles de las ciudades, en los mercados y en los talleres, a la orilla del mar y sobre los montes, predicaba el Evangelio y sanaba a los enfermos. Su vida de servicio desinteresado debe servirnos de manual. Su tierno amor compasivo condena nuestro egoísmo y la dureza de nuestro corazón. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 2989 299.) El motivo que nos impulsa a trabajar para Dios no debe tener nada que se asemeje al egoísmo. La devoción abnegada y un espíritu de sacrificio han sido siempre y seguirán siendo el primer requisito de un servicio aceptable. Nuestro Señor y Maestro quiere que no haya una sola fibra de egoísmo entretejida con su obra. Debemos dedicar a nuestros esfuerzos el tacto y la habilidad, la exactitud y la sabiduría, que el Dios de perfección exigió de los constructores del tabernáculo terrenal; y sin embargo en todas nuestras labores debemos recordar que los mayores talentos o los servicios más brillantes son aceptables tan sólo cuando el yo se coloca sobre el altar, como un holocausto vivo. (Profetas y Reyes, pág. 47.) De todos los hombres del mundo, los reformadores deben ser los más desprendidos, los más bondadosos, los más corteses. En sus vidas debe manifestarse 301 la verdadera bondad de las obras de desprendimiento. ( Ministerio de curación, pág. 147.) Dejad de acongojaros Las cosas irán mal por causa de los obreros no consagrados. Podéis derramar lágrimas por el resultado de esto; pero no os acongojéis. El bendito Maestro tiene toda su obra de un extremo a otro, bajo su dominante vigilancia. Todo lo que él pide es que los obreros acudan a él para recibir sus órdenes y obedezcan sus instrucciones. Todo -nuestras iglesias, nuestras misiones, nuestras escuelas sabáticas, nuestras instituciones- pesa sobre su divino corazón. ¿Por qué, pues, acongojarse? El intenso anhelo de ver que la Iglesia sea una luz viva y resplandeciente, como Dios se ha propuesto que sea, debe ser templado por una completa confianza en Dios. (Review and Herald, 14 de noviembre de 1893.)


Cultivad la tranquilidad y confiad el cuidado de vuestras almas a Dios como a un fiel Creador. El guardará aquello que ha sido confiado a su cuidado. No se agrada en que cubramos su altar de lágrimas y quejas. Tenéis ya bastante por lo cual alabar a Dios, si no veis otra alma convertida. Pero la buena obra continuará sólo si seguís adelante, y no tratáis de ajustar cada cosa a vuestras ideas. Dejad que la paz de Dios rija vuestros corazones, y estad agradecidos. Dad al Señor lugar donde trabajar. No le obstaculicéis el camino, El puede obrar y obrará si se lo permitimos. (Testimonies, tomo 9, pág. 136.) Presentad las credenciales divinas Dios puede emplear a cada uno en la medida en que le es posible derramar su Espíritu en el templo de su alma. El trabajo que él acepta es el que refleja su imagen. Sus discípulos deben llevar, como credenciales para el mundo, las características Indelebles de sus principios inmortales (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 146.) 302 El nombre de Cristo había de ser su consigna, su divisa distintiva, su vínculo de unión, la autoridad para su curso de acción y la fuente de su éxito. Nada que no llevara su nombre y su inscripción había de ser reconocido en su reino. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 23.) Sed fieles soldados Sed fieles soldados para anunciar las virtudes de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. (Review and Herald, 24 de enero de 1893.) Los siervos de Dios deben ser como milicianos, siempre dispuestos a avanzar tan pronto como su providencia les abra el camino. Cualquier tardanza que haya de su parte da tiempo a que Satanás obre para derrotarlos. (Patriarcas y Profetas, pág. 448.) El pueblo que guarda sus mandamientos ha de hallarse constantemente listo para servir. (Testimonies, tomo 8, pág. 247.) Los que son verdaderamente representantes de Cristo trabajan para el bien de los demás. Se deleitan en hacer progresar la causa de Dios tanto en su país como en el extranjero. Se los ve y se los oye, y su influencia se siente en la reunión de oración. Tratarán de suplir el lugar del ministro cuyas labores no pueden tener. No tratan de exaltar el yo, o de recibir crédito como quien aparenta estar haciendo una gran obra, sino de trabajar humilde, mansa y fielmente, haciendo pequeñas diligencias o realizando una gran tarea, si es necesario, porque Cristo ha hecho tanto por ellos. (Review and Herald, 6 de septiembre de 1881.) Valiente y veraz Lo que la iglesia necesita en estos días de peligro es un ejército de obreros que, como Pablo, se hayan educado para ser útiles, tengan una experiencia profunda en las cosas de Dios y estén llenos de fervor 303 y celo. Se necesitan hombres santificados y abnegados; hombres que no esquiven las pruebas y la responsabilidad; hombres valientes y veraces; hombres en cuyos corazones Cristo constituya la "esperanza de gloria", y quienes, con los labios tocados por el fuego santo, prediquen la Palabra. Por carecer de tales obreros la causa de Dios languidece, y errores fatales, cual veneno mortífero, corrompen la moral y agostan las esperanzas de una gran parte de la raza humana.(Los Hechos de los Apóstoles. pág. 404.) La obra de salvar almas ha de avanzar gracias a una guerra agresiva, en medio de la oposición, el peligro, la pérdida y el sufrimiento humano. En cierta batalla, cuando uno de los regimientos de las fuerzas atacantes era rechazado por las hordas del enemigo, el abanderado permaneció al frente mientras las tropas retrocedían. El capitán le gritó que regresara con la bandera, pero la respuesta del abanderado fue: "¡Traiga a los hombres hasta la bandera!" Esta es la obra que le toca a cada abanderado fiel, llevar a los hombres hacia la bandera. El Señor pide sinceridad, Todos sabemos que el pecado de muchos cristianos profesos es la carencia de valor y energía para ir ellos mismos, y llevar a los que se relacionan con ellos hacia la bandera. (Testimonie, tomo 9, págs. 459 46.) Dios no puede usar hombres que, en tiempo de peligro, cuando se necesita la fortaleza, el valor y la influencia de todos, temen decidirse firmemente por lo recto. Llama a los hombres que pelearán fielmente contra lo malo, contra principados y potestades, contra los gobernantes de las tinieblas de este mundo, contra la impiedad espiritual de los encumbrados. A los tales dirigirá las palabras: "Bien, buen siervo y fiel." (Profetas y Reyes, pág. 105.) Dios llama a hombres como Elías, Natán y Juan el Bautista, hombres que darán su mensaje con fidelidad, sean cuales fueren las consecuencias; hombres 304 que dirán la verdad con valor, aun cuando ello exija el sacrificio de todo lo que tienen. (Profetas y Reyes, pág. 104.) Cuidado pastoral


El pastor que descubre que falta una de sus ovejas, no mira descuidadamente el rebaño que está seguro y dice: "Tengo noventa y nueve, y me sería una molestia demasiado grande ir en busca de la extraviada. Que regrese, y yo abriré la puerta del redil y la dejaré entrar." No; tan pronto como se extravía la oveja, el pastor se llena de pesar y ansiedad. Cuenta y recuenta el rebaño y no dormita cuando descubre que se ha perdido una oveja. Deja las noventa y nueve dentro del aprisco y va en busca de la perdida. Cuanto más oscura y tempestuosa es la noche, y más peligroso el camino, tanto mayor es la ansiedad del pastor y más ferviente su búsqueda. Hace todos los esfuerzos posibles por encontrar esa sola oveja perdida. ¡Con cuánto alivio siente a la distancia su primer débil balido! Siguiendo el sonido trepa por las alturas más empinadas, y va al mismo borde del precipicio con riesgo de su propia vida. Así la busca. mientras el balido. cada vez más débil, le indica que la oveja está por morir. Al fin es recompensado su esfuerzo; encuentra la perdida. Entonces no la reprende porque le ha causado tanta molestia. No la arrea con un látigo. Ni aun intenta conducirla al redil. En su gozo pone la temblorosa criatura sobre sus hombros; si está magullada y herida, la toma en sus brazos, la aprieta contra su pecho para que le dé vida el calor de su corazón. Agradecido porque su búsqueda no ha sido vana, la lleva de vuelta al redil. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 172 , 173.) 305 Humildad Al escoger a hombres y mujeres para su servicio, Dios no averigua si poseen erudición, elocuencia o riqueza mundanal. Pregunta más bien: "¿Andan ellos con tal humildad que yo pueda enseñarles mi camino? ¿Puedo poner mis palabras en sus labios? ¿Me representarán?" (Testimonies, tomo 7, pág. 144.) Al tratar de ayudar al pobre, al despreciado, al olvidado, no trabajéis por ellos abrigando el sentimiento de vuestra superioridad y dignidad, porque de este modo no lograréis nada. (Testimonies. tomo 6 pág. 277.) Lo que hará que nuestras iglesias sean vigorosas y tengan éxito en sus esfuerzos, no es la obra bulliciosa, sino la silenciosa y humilde; no es la ostentación y la pompa, sino el esfuerzo paciente, perseverante y acompañado de oración. (Testimonies, tomo 5 pág. 130.) La humillación de la derrota resulta a menudo en una bendición al mostrarnos nuestra incapacidad para hacer la voluntad de Dios sin su ayuda. (Patriarcas y Profetas, pág. 687.) Los talentos del hombre humilde se necesitan para la obra de casa en casa, y pueden lograr mucho más en esta obra que los dones brillantes. (Testimonies, tomo 9, págs. 37, 38.) Todo el cielo está interesado en esta obra que los mensajeros de Dios están llevando a cabo en el mundo, en el nombre de Jesús de Nazaret. Es ésta una gran obra, hermanos y hermanas, y hemos de humillarnos diariamente delante de Dios y no pensar que nuestra sabiduría es perfecta. Debemos echar mano de la obra con fervor. No hemos de orar a Dios que nos humille, porque cuando él tome posesión de nosotros, nos humillará de un modo que no nos gustará. Pero hemos de humillarnos nosotros mismos día tras día bajo la poderosa mano de Dios. Hemos de obrar nuestra propia salvación con temor y temblor. 306 Aunque Dios es quien obra en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad, nosotros hemos de cooperar con él mientras él obra por medio nuestro, (Review and Herald, 12 de julio de 1887.) Debemos esforzarnos por entrar por la puerta estrecha. Pero esta puerta no gira fácilmente sobre sus goznes. No admite caracteres dudosos. Hemos de luchar hoy por la vida eterna con una intensidad proporcionada al valor del galardón que se nos promete. No es el dinero o las tierras o nuestra posición en el mundo lo que nos abrirá las puertas del paraíso. No es la dignidad ni los progresos intelectuales lo que nos permitirá ganar la corona de la inmortalidad. Sólo los mansos y humildes, los que han hecho de Dios su eficiencia, recibirán este don. (Southern Watchman, 16 de abril de 1903.) Cuando volváis de hacer obra misionera, no os alabéis a vosotros mismos, sino exaltad a Jesús; elevad la cruz del Calvario. (Testimonies, tomo 5, pág. 596.) Antes de la honra viene la humildad. Para ocupar un lugar elevado ante los hombres, el cielo elige al obrero que como Juan el Bautista, toma un lugar humilde delante de Dios. El discípulo que más se asemeja a un niño es el más eficiente en la labor para Dios. Los seres celestiales pueden cooperar con aquel que no trata de ensalzarse a sí mismo sino de salvar almas. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 385.) Templados Ojalá que todo hijo de Dios sintiera la impresión de la necesidad que hay de ser templado en el comer, en el vestir, y en el trabajo, a fin de que pudiera hacer mejor obra para la causa de Dios. Cuando el obrero ha estado bajo la presión


del trabajo y los cuidados, y está cansado mental y físicamente, ha 307 de volverse y descansar por un tiempo, no por mera complacencia propia, sino para que pueda prepararse mejor para los deberes futuros. Tenemos un enemigo vigilante, que está siempre tras nuestras huellas para sacar ventaja de cada debilidad y hacer así que sus tentaciones sean eficaces para el mal. Cuando la mente se ha esforzado demasiado y el cuerpo está debilitado, él lo aprovecha y abruma el alma con sus más fieras tentaciones, hasta causar la ruina del hijo de Dios. Economice el obrero de Dios cuidadosamente sus fuerzas; y cuando se halle fatigado por las tareas que descansan sobre él, apártese, descanse y tenga comunión con Jesús. (Review and Herald, 14 de noviembre de 1893.) El uso indebido de nuestras facultades físicas acorta el período de tiempo en el cual nuestras vidas pueden ser usadas para la gloria de Dios. Y ello nos incapacita para realizar la obra que Dios nos ha dado para hacer. Al permitirnos formar malos hábitos, acostándonos a horas avanzadas, complaciendo el apetito a expensas de la salud, colocamos los cimientos de nuestra debilidad. Descuidando el ejercicio físico, cansando demasiado la mente o el cuerpo, desequilibramos el sistema nervioso. Los que así acortan su vida y se incapacitan para el servicio al no tener en cuenta las leyes naturales, son culpables de estar robando a Dios. Y están robando también a sus semejantes. La oportunidad de bendecir a otros -la misma obra para la cual Dios los envió al mundo-, ha sido estorbada por su propia conducta. Y se han incapacitado para hacer aun aquello que podían haber efectuado en un tiempo mucho más breve. El Señor nos considera culpables cuando por nuestros hábitos perjudiciales privamos así al mundo del bien. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 316, 317.) Nuestro Dios es muy misericordioso, lleno de compasión y razonable en todos sus requerimientos. El 308 no pretende que sigamos una conducta que resultará en la pérdida de nuestra salud o el debilitamiento de nuestras facultades mentales. No quiere que trabajemos bajo presión y tensión, hasta que quedemos exhaustos y suframos de postración nerviosa. El Señor nos ha dado el uso de la razón y espera que obremos en armonía con ella y actuemos según las leyes de la vida Implantadas en nosotros, obedeciéndolas, a fin de que podamos tener una organización bien equilibrada. Un día sigue a otro, y cada día trae consigo sus responsabilidades y deberes, pero el trabajo de mañana no ha de entrar en el día de hoy. Los obreros que trabajan en la causa de Dios han de sentir cuán sagrado es el carácter de esa obra, y han de prepararse para la obra de mañana haciendo hoy un juicioso empleo de sus facultades. (Review and Herald, 7 de noviembre de 1893.) Reposo y reflexión Los discípulos de Jesús necesitaron que se les enseñara a trabajar y descansar. Hay necesidad hoy en día de que los obreros escogidos de Dios oigan el mandato de Cristo de apartarse y reposar un poco. Muchas vidas preciosas se han sacrificado, innecesariamente, por descuidar este mandato. . . . Aunque la mies es mucha y los obreros pocos, nada se gana con sacrificar la salud y la vida. . . . Hay muchos obreros débiles y gastados que se sienten profundamente desanimados cuando consideran lo que hay para hacer y cuán poco pueden realizar ellos. ¡Cuánto anhelan tener más fuerzas físicas para poder efectuar más! Pero es a éstos a quienes Jesús dice: "Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco." (Review and Herald, 7 de noviembre de 1893.) La vida cristiana no está constituida de actividad incesante ni de continua meditación. Los cristianos deben trabajar fervorosamente por la salvación de los perdidos, pero también han de tomarse tiempo para 309 la meditación, la oración y el estudio de la Palabra de Dios. De nada sirve estar siempre bajo la tensión del trabajo y la excitación, porque de esta manera se descuida la piedad personal, y las facultades de la mente y el cuerpo sufren menoscabo. (Review and Herald, 7 de noviembre de 1893.) Todos los que están en la escuela de Dios, necesitan de la hora tranquila para la meditación, a solas consigo mismos, con la naturaleza y con Dios. En ellos tiene que manifestarse una vida que en nada se armoniza con el mundo, sus costumbres, o sus prácticas; necesitan pues, experiencia personal en adquirir el conocimiento de la voluntad de Dios. Cada uno de nosotros tiene que oírlo a él hablar a nuestro corazón. Cuando toda otra voz calla, y tranquilos en su presencia esperamos, el silencio del alma hace más perceptible la voz de Dios. El nos dice: "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios." Esta es la preparación efectiva para todo trabajo por Dios. En medio de la atareada muchedumbre, y de la tensión de las intensas actividades de la vida, el que así se refresca, se verá envuelto en un ambiente de luz y paz. Recibirá una nueva provisión de fuerza física y mental. Su vida exhalará fragancia, y dará prueba de un poder divino que alcanzará a los corazones de los hombres. (El Ministerio de Curación, pág. 51.) 310 El Espíritu Santo La promesa A nosotros hoy, tan ciertamente como a los primeros discípulos, nos pertenece la promesa del Espíritu. Dios dotará hoy a hombres y mujeres del poder de lo alto, como dotó a los que, en el día de Pentecostés, oyeron la palabra de


salvación. En este mismo momento su Espíritu y su gracia son para todos los que los necesitan y quieran aceptar su palabra al pie de la letra. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 210.) La promesa del Espíritu Santo no se limita a ninguna edad ni raza. Cristo declaró que la influencia divina de su Espíritu estaría con sus seguidores hasta el fin. Desde el día de Pentecostés hasta ahora, el Consolador ha sido enviado a todos los que se han entregado plenamente al Señor y a su servicio. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 40.) Dios desea vivificar a su pueblo por el don de su Santo Espíritu, bautizándolo de nuevo en su amor. No necesita manifestarse carencia del Espíritu Santo en la iglesia. Después de la ascensión de Cristo, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos que esperaban, oraban y creían, con una plenitud que alcanzó a cada corazón. En el futuro, la tierra ha de ser iluminada con la gloria de Dios. Una influencia divina ha de emanar de los que están santificados por la verdad y alcanzar al mundo. La tierra ha de ser circuída con una atmósfera de gracia. El Espíritu Santo ha de obrar en los corazones humanos, tomando las cosas de Dios y revelándolas a los hombres. (Southern Watchman, 5 de septiembre de 1905.) Es cierto que en el tiempo del fin, cuando la obra de Dios en la tierra esté por terminar, los fervientes esfuerzos realizados por los consagrados creyentes bajo la dirección del Espíritu Santo irán acompañados 311 por manifestaciones especiales del favor divino. Bajo la figura de la lluvia temprana y tardía que cae en los países orientales al tiempo de la siembra y la cosecha, los profetas hebreos predijeron el derramamiento de la gracia espiritual en una medida extraordinaria sobre la iglesia de Dios. El derramamiento del Espíritu en los días de los apóstoles fue el comienzo de la lluvia temprana, y gloriosos fueron los resultados. Hasta el fin del tiempo, la presencia del Espíritu ha de morar con la iglesia fiel. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 44, 45.) El derramamiento del Espíritu en los días de los apóstoles fue "la lluvia temprana", y glorioso fue el resultado. Pero la lluvia tardía será más abundante. ¿Cuál es la promesa hecha a los que viven en estos postreros días? "Tornaos a la fortaleza, oh presos de esperanza: hoy también os anuncio que os daré doblado." "Pedid a Jehová lluvia en la sazón tardía Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba en el campo a cada uno." (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 211.) Dios está dispuesto a conferirlo El Señor está más dispuesto a dar el Espíritu Santo a los que le sirven, que los padres a dar buenas dádivas a sus hijos. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 41.) En toda ocasión y lugar, en todas las tristezas y aflicciones, cuando la perspectiva parece sombría y el futuro nos deja perplejos y nos sentimos impotentes y solos, se envía el Consolador en respuesta a la oración de fe. Las circunstancias pueden separarnos de todo amigo terrenal, pero ninguna circunstancia ni distancia pueden separarnos del Consolador celestial. Dondequiera que estemos, dondequiera que vayamos, está siempre a nuestra diestra para apoyarnos, sostenernos y animarnos. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 607.) 312 Mañana tras mañana, cuando los heraldos del Evangelio se arrodillan delante del Señor y renuevan sus votos de consagración, él les concede la presencia de su Espíritu con su poder vivificante y santificador, y al salir para dedicarse a los deberes diarios, tienen la seguridad de que el agente invisible del Espíritu Santo los capacita para ser colaboradores juntamente con Dios. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 46.) Vivimos en el tiempo del poder del Espíritu Santo. El está procurando difundirse por medio de los instrumentos humanos, y está acrecentando de este modo su influencia en el mundo. (Southern Watchman, 3 de noviembre de 1903.) Condiciones para recibirlo El Espíritu Santo será derramado sobre todos los que están pidiendo el pan de vida para darlo a sus vecinos. (Testimonies, tomo 6, pág. 90.) Cuando pongamos nuestro corazón en unidad con Cristo y nuestra vida en armonía con su obra, el Espíritu que descendió sobre los discípulos en el día de Pentecostés, descenderá sobre nosotros. (Joyas de los testimonios, tomo 3, pág. 250.) No es por causa de restricción alguna por parte de Dios por lo que las riquezas de su gracia no fluyen hacia la tierra, a los hombres. Si todos tuvieran la voluntad de recibir, todos serían llenados de su Espíritu. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 385.) El Espíritu espera que lo pidamos y recibamos. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 111.)


Puesto que éste es el medio por el cual hemos de recibir poder, ¿por qué no tener más hambre y sed del don del Espíritu? ¿Por qué no hablamos de él, oramos por él y predicamos respecto a él? (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 41.) 313 Si la promesa no se cumple como debiera, se debe a que no es apreciada debidamente. Si todos lo quisieran, todos serían llenados del Espíritu. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 41.) Cada obrero debiera elevar su petición a Dios por el bautismo diario del Espíritu. Debieran reunirse grupos de obreros cristianos para solicitar ayuda especial y sabiduría celestial para hacer planes y ejecutarlos sabiamente. Debieran orar especialmente porque Dios bautice a sus embajadores escogidos en los campos misioneros con una rica medida de su Espíritu. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 41, 42.) Pongan los creyentes a un lado toda disensión y entréguense a Dios para la salvación de los perdidos. Pidan con fe la prometida bendición y ella vendrá. (Testimonies, tomo 8, pág. 21.) Los discípulos no pidieron una bendición para sí mismos. Se sentían abrumados con una carga por las almas. El Evangelio había de ser llevado hasta los confines de la tierra, y ellos reclamaban la investidura de poder que Cristo les había prometido. Fue entonces cuando se derramó el Espíritu Santo y se convirtieron miles en un día. (Southern Watchman, 1º de agosto de 1905.) Cristo ha prometido el don del Espíritu Santo a su iglesia, y la promesa nos pertenece a nosotros tanto como a los primeros discípulos. Pero, como toda otra promesa, nos es dada bajo condiciones. Hay muchos que creen y profesan aferrarse a la promesa del Señor; hablan acerca de Cristo y acerca del Espíritu Santo, y, sin embargo no reciben beneficio alguno. No entregan su alma para que sea guiada y regida por los agentes divinos. No podemos emplear al Espíritu Santo. El Espíritu ha de emplearnos a nosotros. Por el Espíritu obra Dios en su pueblo "así el querer como el hacer, por su buena voluntad". Pero muchos no quieren someterse a eso. Quieren manejarse a sí mismos. Esta es la razón por la cual no reciben 314 el don celestial. Únicamente a aquellos que esperan humildemente en Dios, que velan para tener su dirección y gracia, se da el Espíritu. El poder de Dios aguarda que ellos lo pidan y lo reciban. Esta bendición prometida, reclamada por la fe, trae todas las demás bendiciones en su estela. Se da según las riquezas de la gracia de Cristo, y él está listo para proporcionarla a toda alma según su capacidad para recibirla. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 609.) El gran derramamiento del Espíritu de Dios que ilumina toda la tierra con su gloria, no acontecerá hasta que tengamos un pueblo iluminado, que conozca por experiencia lo que significa ser colaboradores de Dios. Cuando nos hayamos consagrado plenamente y de todo corazón al servicio de Cristo, Dios lo reconocerá por un derramamiento sin medida de su Espíritu; pero esto no ocurrirá mientras que la mayor parte de la iglesia no colabore con Dios. (Review and Herald, 21 de julio de 1896.) Requisitos esenciales para el éxito La presencia del Espíritu en los obreros de Dios dará a la proclamación de la verdad un poder que todo el honor y la gloria del mundo no podrían conferirle. (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 42.) Dios no nos pide que hagamos con nuestras propias fuerzas la obra que tenemos ante nosotros. El ha provisto ayuda divina para todas las emergencias en que nuestros recursos humanos no basten, Otorga el Espíritu Santo para ayudar en todo aprieto, para fortalecer nuestra esperanza y seguridad, y para iluminar nuestras mentes y purificar nuestros corazones. (Southern Watchman, 1º de agosto de 1905.) Después del descenso del Espíritu Santo, los discípulos estaban tan llenos de amor hacia Cristo y hacia aquellos por quienes él murió, que los corazones se conmovían por las palabras que hablaban y las 315 oraciones que ofrecían. Hablaban con el poder del Espíritu; y bajo la influencia de ese poder miles se convirtieron. (Los Hechos de los Apóstoles. pág. 19.) No hay límite a la utilidad del que, poniendo a un lado el Yo, permite que el Espíritu Santo obre sobre su corazón, y vive una vida enteramente consagrada a Dios. (Southern Watchman, 1º de agosto de 1905.) ¿Cuál fue el resultado del derramamiento del Espíritu Santo el día de Pentecostés? Las buenas nuevas de un Salvador resucitado fueron llevadas hasta los últimos confines del mundo conocido. . . . Por sus labores, se unieron a la iglesia hombres escogidos, quienes, al recibir la palabra de vida, consagraron sus vidas a la obra de dar a conocer a otros la esperanza que había llenado sus corazones de paz y gozo. Centenares proclamaron el mensaje: "El reino de Dios se ha acercado." No podía contenérselos o intimidárselos con amenazas. El Señor hablaba por medio de ellos; y doquiera fueran, los enfermos sanaban, y los pobres oían el Evangelio. De un modo igualmente poderoso puede Dios obrar cuando los hombres se entregan al dominio de su Espíritu. (Southern Watchman, 1º de agosto de 1905.)


El Espíritu Santo es el aliento de la vida espiritual. El impartimiento del Espíritu es el impartimiento de la vida de Cristo. Imbuye al que lo recibe con los atributos de Cristo. Únicamente aquellos que han sido enseñados de Dios, los que poseen la operación interna del Espíritu, y en cuya vida se manifiesta la vida de Cristo, han de destacarse como hombres representativos que ministren en favor de la iglesia. (El Deseado de todas las gentes, pág. 734.) Pronto se realizarán cambios peculiares y rápidos, y el pueblo de Dios debe estar dotado del Espíritu Santo para que, con sabiduría celestial, pueda hacer frente a las emergencias de esta época, y hasta donde 316 sea Posible contrarrestar los movimientos desmoralizadores del mundo. Si la iglesia no se duerme, si los discípulos de Cristo velan y oran, podrán tener luz para comprender y apreciar los movimientos del enemigo. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 69.) Promesa no apreciada Cristo declaró que la influencia divina del Espíritu había de acompañar a sus discípulos hasta el fin. Pero la promesa no es apreciada como debiera serlo; por lo tanto, su cumplimiento no se ve como debiera verse. La promesa del Espíritu es algo en lo cual se piensa poco; y el resultado es tan sólo lo que podría esperarse: sequía, tinieblas, decadencia y muerte espirituales. Los asuntos de menor importancia ocupan la atención y, aunque es ofrecido en su infinita plenitud, falta el poder divino que es necesario para el crecimiento y la prosperidad de la iglesia y que traería todas las otras bendiciones en su estela. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 211.) Algunos esperan ociosamente el refrigerio Hay algunos que, en lugar de aprovechar sabiamente las oportunidades presentes, están esperando ociosamente que alguna ocasión especial de refrigerio espiritual aumente grandemente su capacidad de Iluminar a otros. Descuidan sus deberes y privilegios actuales y permiten que su luz se empañe a la espera de un tiempo futuro en el cual, sin ningún esfuerzo de su parte, sean hechos los recipientes de bendiciones especiales que los transformen y capaciten para servir, (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 44.) El sucesor de Cristo El Espíritu Santo es el representante de Cristo, pero despojado de la personalidad humana e independiente de ella. Estorbado por la humanidad, Cristo 317 no podía estar en todo lugar personalmente. Por lo tanto, convenía a sus discípulos que fuese al Padre y enviase el Espíritu para ser su sucesor en la tierra. Nadie podría entonces tener ventaja por su situación o su contacto personal con Cristo. Por el Espíritu, el Salvador seria accesible a todos. En este sentido estaría más cerca de ellos que si no hubiese ascendido a lo alto. (El Deseado de Todas tu Gentes, pág. 606.) El Espíritu Santo ha obrado desde el principio Desde el principio Dios ha estado obrando por su Espíritu Santo mediante instrumentos humanos para el cumplimiento de su propósito en favor de la raza caída. Esto se manifestó en la vida de los patriarcas. A la iglesia del desierto también, en los días de Moisés, Dios le dio su "Espíritu para enseñarlos". Y en los días de los apóstoles obró poderosamente en favor de su iglesia por medio del Espíritu Santo. El mismo poder que sostuvo a los patriarcas, que dio fe y ánimo a Caleb y Josué, y que hizo eficaz la obra de la iglesia apostólica, sostuvo a los fieles hijos de Dios en cada siglo sucesivo. Fue el poder del Espíritu Santo lo que durante la época del oscurantismo permitió a los cristianos valdenses contribuir a la preparación del terreno para la Reforma. Fue el mismo poder lo que hizo eficaces los esfuerzos de muchos nobles hombres y mujeres que abrieron el camino para el establecimiento de las misiones modernas, y para la traducción de la Biblia a los idiomas y dialectos de todas las naciones y pueblos. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 43, 44.) 318 Seguridades de Éxito La garantía divina Dios hará la obra si nosotros le proveemos los instrumentos. (Testimonies, tomo 9, pág. 107.) Dios acepta el servicio que se hace de todo corazón, y él mismo suplirá lo que falta. (El Ministerio de Curación, pág. 140.) Toda obra de justicia será inmortalizada, aunque el que la haga no considere que haya hecho algo digno de notarse. (Testimonies, tomo 2. pág. 683.) Si somos verdaderamente consagrados, Dios traerá a la verdad, por nuestro ministerio, a otras personas de las que podrá servirse para comunicar la luz a buen número de aquellos que andan a tientas en las tinieblas (Joyas de los


Testimonios, tomo 3, pág. 103.) La verdad está a punto de triunfar gloriosamente, y todos los que decidan ahora colaborar con Dios triunfarán con ella. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 353.) A cada uno de los que se ofrecen al Señor para servir, sin retener nada, se le concede poder para el logro de resultados sin medida. (Testimonies, tomo 7 pág. 30.) Si trabajamos diligentemente por la salvación de nuestros prójimos, Dios prosperará nuestros esfuerzos. (Testimonies, tomo 1, pág. 86.) El Señor tiene un lugar para cada uno en su gran plan. Los talentos que no se necesitan no se confieren. Suponiendo que el talento fuera pequeño, Dios tiene un lugar para él, y empleado fielmente, hará justamente la obra que Dios le ha designado. (Testimonies, tomo 9, pág. 37.) Los más humildes obreros, en colaboración con Cristo, pueden tocar cuerdas cuyas vibraciones han 319 de oírse hasta los confines de la tierra, y han de oírse en forma de melodías por los siglos de la eternidad. (El Ministerio de Curación, pág. 150.) En cualquier ramo de trabajo, el verdadero éxito no es resultado de la casualidad ni del destino. Es el desarrollo de las providencias de Dios, la recompensa de la fe y de la discreción, de la virtud y de la perseverancia. Las bellas cualidades mentales y un tono moral elevado no son resultado de la casualidad. Dios da las oportunidades; el éxito depende del uso que se haga de ellas. (Profetas y Reyes, pág. 357.) Los que se sienten impulsados a entrar en la obra, ya sea en los campos locales o en las regiones lejanas, han de salir en el nombre del Señor. Si confían en Dios para obtener gracia y fortaleza, alcanzarán éxito. Al principio su obra podrá parecer de poco valor, pero si siguen los planes del Señor, ella prosperará. Dios vive. El actuará en favor del obrero abnegado y desinteresado, quienquiera que sea y doquiera esté. (Southern Watchman, 9 de abril de 1903.) Cooperación de los agentes celestiales Necesitamos comprender más plenamente la misión de los ángeles. Sería bueno recordar que cada verdadero hijo de Dios cuenta con la cooperación de los seres celestiales. Ejércitos invisibles de luz y poder acompañan a los mansos y humildes que creen y aceptan las promesas de Dios; hay a la diestra de Dios querubines y serafines, y ángeles poderosos en fortaleza; "son todos espíritus administradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de salud". (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 125.) Recordad que el Señor Jesús es el artífice Maestro. El riega la semilla sembrada. El pone en vuestras mentes las palabras que han de alcanzar los corazones. (Testimonies, tomo 9, pág. 41.) Consagraos totalmente a la obra de Dios. El es vuestra fuerza, él estará a vuestra diestra, 320 ayudándoos a realizar sus misericordiosos designios. (Testimonies, tomo 9, pág. 41.) Los seres celestiales obrarán con el agente humano que busque con fe decidida aquella perfeccionar de carácter que alcanzará la perfección¡ en la acción. A todos los que están ocupados en esta obra Cristo dice: Yo estoy a tu diestra para ayudarte. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 303.) Cuando la voluntad del hombre coopera con la voluntad de Dios, llega a ser omnipotente. Cualquier cosa que debe hacerse por orden suya, puede llevarse a cabo con su fuerza. Todos sus mandatos son habilitaciones. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 303.) En esa obra junto a las almas que perecen, tendréis la compañía de los ángeles. Miríadas y miríadas de ángeles están listos para colaborar con los miembros de nuestras iglesias para comunicar la luz que Dios impartió generosamente para preparar a un pueblo para la venida de Jesús. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 347.) Todos los ángeles del cielo están dispuestos a cooperar en esta obra. Todos los recursos del cielo están a disposición de los que tratan de salvar a los perdidos. Los ángeles os ayudarán a llegar hasta los más descuidados y endurecidos. Y cuando uno se vuelve a Dios, se alegra todo el cielo; los serafines y los querubines tañen sus arpas de oro, y cantan alabanzas a Dios y al Cordero por su misericordia y bondad amante hacia los hijos de los hombres. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 181.) El que llamó a los pescadores de Galilea está llamando todavía a los hombres a su servicio. Y está tan dispuesto a manifestar su poder por medio de nosotros como por los primeros discípulos. Por imperfectos y pecaminosos que seamos, el Señor nos ofrece asociarnos consigo, para que seamos aprendices de Cristo. Nos invita a ponemos bajo la instrucción 321divina para que, unidos con Cristo, podamos realizar las obras de Dios. (El Deseado de Todas las


Gentes, pág. 254.) Todo el cielo está en actividad, y los ángeles de Dios esperan para cooperar con todos los que deseen hacer planes gracias a los cuales las almas por quienes Cristo murió puedan oír las buenas nuevas de salvación. Los ángeles que ministran a los que serán herederos de salvación, están diciendo a todo santo fiel: "Aquí hay una obra que puedes hacer." "Id, y . . . hablad al pueblo todas las palabras de esta vida." (Hechos 5: 20.) Si los tales obedecieran este mandato, el Señor prepararía el camino delante de ellos, proporcionándoles los medios con los cuales salir. (Testimonies, tomo 6, págs. 433, 434.) En un tiempo como éste, cada hijo de Dios debe dedicarse activamente a ayudar a otros. Mientras los que comprenden la verdad bíblica procuren descubrir a los hombres y mujeres que anhelan luz, los ángeles de Dios los acompañarán. Y donde vayan los ángeles, nadie necesita temer avanzar. Como resultado de los esfuerzos, fieles de obreros consagrados, muchos serán desviados de la idolatría al culto del Dios viviente. Muchos cesarán de tributar homenaje a las instituciones humanas, y se pondrán intrépidamente de parte de Dios y de su ley. (Profetas y Reyes, pág. 126.) Los principados y las potestades de los cielos están contemplando la guerra que, en circunstancias aparentemente desalentadoras, están riñendo los siervos de Dios. Se verifican nuevas conquistas, se ganan nuevos honores a medida que los cristianos, congregándose en derredor del estandarte de su Redentor, salen a pelear la buena batalla de la fe. Todos los ángeles celestiales están al servicio de los humildes y creyentes hijos de Dios; y cuando el ejército de obreros canta aquí en la tierra sus himnos de alabanza, el coro celestial se une a él para tributar loor 322 a Dios y a su Hijo. (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 124, 125.) No es el poder que emana del hombre el que da éxito a la obra, sino que el poder de los seres celestiales que cooperan con los agentes humanos lleva la obra a la perfección. Un Pablo puede plantar y un Apolo regar, pero es Dios el que da el crecimiento. El hombre no puede hacer la parte de Dios ni la obra. Como agente humano, puede cooperar con los seres celestiales, y con sencillez y humildad hacer lo mejor que pueda, comprendiendo que Dios es el gran artífice Maestro. Aunque los obreros mueran, la obra no cesará, sino que será llevada a su terminación. (Review and Herald, 14 de noviembre de 1893.) El creyente tiene siempre en el Señor a un poderoso auxiliador. Tal vez no sepamos cómo nos ayuda; pero esto sabemos: Nunca falta su ayuda para aquellos que ponen su confianza en él. Si los cristianos pudieran saber cuántas veces el Señor ordenó su camino, para que los propósitos del enemigo acerca de ellos no se cumplieran, no seguirían tropezando y quejándose. Su fe se estabilizaría en Dios, y ninguna prueba podría moverlos. Lo reconocerían como su sabiduría y eficiencia, y él haría que se cumpliese lo que él desea obrar por su medio. (Profetas y Reyes, pág. 422.) Todos los que se ocupan en el ministerio constituyen la mano ayudadora de Dios. Son colaboradores con los ángeles, o más bien, son los agentes humanos por medio de los cuales los ángeles llevan a cabo su misión. Los ángeles hablan por medio de sus voces y trabajan por medio de sus manos. Y los obreros humanos, al cooperar con los agentes celestiales, reciben el beneficio de su educación y experiencia. (La Educación, pág. 263.) Cristo exige de todo hombre y mujer que se ponga la armadura de su justicia y comience a trabajar. 323 "Yo estoy a tu mano derecha para ayudarte", declara. Contad todas vuestras pruebas y perplejidades a Dios. El jamás traicionará vuestra confianza. No hay nada más precioso para Cristo que su comprada posesión: su iglesia, los obreros que salen a esparcir las semillas de verdad.... Pensad en Jesús. El está en su lugar santo, no solitario, sino rodeado por cientos de miles de ángeles celestiales que esperan sus órdenes. Y los envía a trabajar por los santos más débiles que ponen en él su confianza. Para los encumbrados y los humildes, los ricos y los pobres, se ha provisto la misma, ayuda. (Southern Watchman, 7 de noviembre de 1905.) No han de consentirse pensamientos de fracaso Los que trabajan para Cristo nunca han de pensar, y mucho menos hablar, acerca de fracasos en su obra. El Señor Jesús es nuestra eficiencia en todas las cosas; su Espíritu ha de ser nuestra inspiración; y al colocamos en sus manos, para ser conductos de luz, nunca se agotarán nuestros medios de hacer bien. Podemos allegarnos a su plenitud, y recibir de la gracia que no tiene límites. (Obreros Evangélicos, pág. 19.) Cuando nos entregamos completamente a Dios y en nuestra obra seguimos sus instrucciones, él mismo se hace responsable de su realización. El no quiere que conjeturemos en cuanto al éxito de nuestros sinceros esfuerzos. Nunca debemos pensar en el fracaso. Hemos de cooperar con Uno que no conoce el fracaso. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 331.)


El Señor se chasquea cuando su pueblo se tiene en estima demasiado baja. Desea que su heredad escogida se estime según el valor que él le ha atribuido. Dios la quería, de lo contrario no hubiera mandado a su Hijo a una empresa tan costosa para redimirla. Tiene empleo para ella y le agrada cuando le dirige 324 las más elevadas demandas a fin de Glorificar su nombre. Puede esperar grandes cosas si tiene fe en sus promesas. (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 605.) Exito proporcionado Cuando Dios prepara el camino para la realización de cierta obra, y da seguridad de éxito, el instrumento escogido debe hacer cuanto está en su poder para obtener el resultado prometido. Se le dará éxito en proporción al entusiasmo y la perseverancia con que haga la obra. (Profetas y Reyes, pág. 196.) El motivo fundamental del servicio eficaz Cualquier cosa que se haga por puro amor, por pequeña o despreciable que sea a la vista de los hombres, es completamente fructífera; porque Dios considera más con cuánto amor se trabajó que la cantidad lograda. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 207, 208.) Diez obreros realmente convertidos, bien dispuestos y abnegados, pueden hacer más en el campo misionero que cien que limitan sus esfuerzos a fórmulas establecidas y que se adhieren a reglas mecánicas, trabajando sin un amor profundo por las almas. (Testimonies, tomo 4, pág. 602.) No son las capacidades que poseéis hoy, o las que tendréis en lo futuro, las que os darán éxito. Es lo que el Señor puede hacer por vosotros. Necesitamos tener una confianza mucho menor en lo que el hombre puede hacer, y una confianza mucho mayor en lo que Dios puede hacer por cada alma que cree. El anhela que extendáis hacia él la mano de la fe. Anhela que esperéis grandes cosas de él. Anhela daros inteligencia así en las cosas materiales como en las espirituales. El puede aguzar el intelecto. Puede impartir tacto y habilidad. Emplead vuestros 325 talentos en el trabajo: pedid a Dios sabiduría y os será dada. (Lecciones Practicas del Gran Maestro, pág. 133.) El aceite de la gracia da a los hombres el valor, y les proporciona los motivos para hacer todos los días la obra que Dios les señala. Las cinco vírgenes fatuas tenían lámparas (esto significa un conocimiento de la verdad bíblica), pero no tenían la gracia de Cristo. Día tras día participaban ellas en una serie de ceremonias y deberes externos, pero su servicio era sin vida, estaba privado de la justicia de Cristo. El Sol de justicia no brillaba en sus corazones y en sus mentes, y no tenían el amor de la verdad que se conforma a la vida y al carácter, a la imagen y a la revelación de Cristo. El aceite de la gracia no estaba mezclado con sus esfuerzos. Su religión era una cáscara vacía sin el verdadero meollo. Se atenían a las formas de las doctrinas, pero estaban engañadas en su vida cristiana plena de justicia propia, y dejaban de aprender lecciones en la escuela de Cristo, que, si hubieran sido practicadas, las hubieran hecho sabias en cuanto a la salvación. (Review and Herald, 27 de marzo de 1894.) La obra de Dios ha de ser llevada a su consumación por la cooperación de los agentes divinos y humanos. Los que manifiestan suficiencia propia pueden ser aparentemente activos en a obra de Dios, pero si efectúan su obra sin oración, su actividad de nada aprovecha. Si pudieran contemplar el incensario del ángel que está en el altar de oro, delante del trono circuído por el arco iris, verían que los méritos de Jesús han de ser mezclados con nuestros esfuerzos y oraciones, o de otra manera éstos resultan inútiles como lo fue la ofrenda de Caín. Si pudiéramos contemplar toda la actividad de los agentes humanos tal como aparece delante de Dios, veríamos que sólo la obra efectuada con mucha oración, santificada con el mérito de Cristo, soportará la prueba del juicio. 326 Cuando se verifique el gran examen, entonces miraréis y discerniréis la diferencia entre el que sirve a Dios y el que no le sirve. (Review and Herald, 4 de julio de 1893.) La religión legal no responderá a las necesidades de esta época. Podemos cumplir todos los actos exteriores de servicio, y estar sin embargo tan destituidos de la influencia vivificadora del Espíritu Santo como estaban destituidas de rocío y lluvias las colinas de Gilboa. Todos necesitamos lluvia espiritual; y necesitamos también los brillantes rayos del Sol de justicia para enternecer y subyugar nuestro corazón. Debemos ser siempre tan firmes en los principios como una roca. Debemos enseñar los principios bíblicos y apoyarlos por una práctica santa. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 50, 51.) El éxito no depende tanto del talento como de la energía y de la buena voluntad. No es la posesión de talentos magníficos lo que nos habilita para prestar un servicio aceptable, sino el cumplimiento concienzudo de los deberes diarios, el espíritu contento, el interés sincero y sin afectación por el bienestar de los demás. En la suerte más humilde puede hallarse verdadera excelencia. Las tareas más comunes, realizadas con una fidelidad impregnada de amor, son hermosas a la vista de Dios. (Profetas y Reyes, pág. 164.)


La estructura simétrica de un carácter fuerte y bello, se edifica por los actos individuales en cumplimiento del deber. Y la fidelidad debe caracterizar nuestra vida tanto en los detalles insignificantes como en los mayores. La integridad en las cosas pequeñas, la ejecución de actos pequeños de fidelidad y bondad alegrarán la, senda de la vida; y cuando hayamos acabado nuestra obra en la tierra, se descubrirá que cada uno de los deberes pequeños ejecutados fielmente ejerció una influencia benéfica imperecedera. (Patriarcas y Profetas, pág. 620.) 327 Fiad los resultados a Dios Quizá durante algún tiempo la buena semilla permanezca inadvertida en un corazón frío y egoísta, sin dar evidencia de que se ha arraigado en él; pero después, cuando el Espíritu de Dios da su aliento al alma, brota la semilla oculta, y al fin da fruto para la gloria de Dios. En la obra de nuestra vida no sabemos qué prosperará, si esto o aquello. No es una cuestión que nos toque decidir. Hemos de hacer nuestro trabajo y dejar a Dios los resultados. "Por la mañana siembra tu simiente, y a la tarde no dejes reposar tu mano." El gran pacto de Dios declara que "todos los tiempos de la tierra, la sementera y la siega . . . no cesarán". Confiando en esta promesa, ara y siembra el agricultor. No menos confiadamente hemos de trabajar nosotros en la siembra espiritual, confiando en su promesa: "Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié." "Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas." (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 57, 58.) 328 La Recompensa del Servicio Inestimable No es una cosa vana servir a Dios. Hay una recompensa inestimable para los que dedican la vida a su servicio. (Testimonies, torno 4. pág. 107.) Todo sacrificio hecho en su ministerio, será recompensado conforme a "las abundantes riquezas de su gracia". (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 209.) Nuestra recompensa por trabajar con Cristo en este mundo es el mayor poder y el más amplio privilegio de trabajar con él en el mundo venidero. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 329.) Base de avaluación El valor del servicio para Dios se mide por el espíritu con que se efectúa, más bien que por el tiempo empleado en el trabajo. (Testimonies. tomo 9, pág. 74.) Su éxito en el progreso de la vida divina depende del aprovechamiento de los talentos que les han sido confiados. Su recompensa futura estará en proporción con la integridad y el fervor con que sirvan al Maestro. (Review and Herald, 1º de marzo de 1887.) El Señor tiene una gran obra que ha de ser hecha, y él recompensará en mayor escala, en a vida futura, a los que presten un servicio más fiel y voluntario en la vida presente. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, págs. 299, 300.) Los que vinieron a la viña a la hora undécima estaban agradecidos por la oportunidad de trabajar. Sus corazones estaban llenos de gratitud hacia la persona que los aceptó: y cuando al final de la jornada 329 el jefe de la casa les pagó por el día entero, estaban grandemente sorprendidos. Sabían que no habían ganado ese solario. Y la bondad revelada en el semblante de su empleador los llenó de gozo. Nunca olvidaron la bondad del dueño de la casa, ni la generosa recompensa que habían recibido. Esto es lo que ocurre con el pecador, que, conociendo su falta de méritos, ha entrado en la viña del Señor a la hora undécima. Su tiempo de servicio parece muy corto, no se siente digno de recompensa alguna, pero está lleno de gozo porque por lo menos Dios lo ha aceptado. Trabaja con un espíritu humilde y confiado, agradecido por el privilegio de ser un colaborador de Cristo. Dios se deleita en honrar este espíritu. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 365.) Recompensa segura El que ha señalado a "cada uno su obra", conforme a su capacidad, jamás dejará sin recompensa al que haya cumplido fielmente su deber. Toda acción de lealtad y fe será coronada con muestras especiales del favor y la aprobación de Dios. A todo obrero se hace la promesa: "Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas." (Testimonies, tomo 57 pág. 395.) Por corto que sea nuestro servicio o humilde nuestro trabajo, si con una fe sencilla seguimos a Cristo, no seremos chasqueados en cuanto a la recompensa. Aquello que aun los mayores o los más sabios hombres no pueden ganar, el


más débil y el más humilde puede recibir, Los áureos portales del cielo no se abrirán ante el que se exalta a sí mismo. No darán paso a los de espíritu soberbio. Pero los eternos portales se abrirán de par en par ante el toque tembloroso de un niñito. Bendita será la recompensa de gracia concedida a los que trabajaron por Dios con 330 simplicidad de fe y amor. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 372.) Las sienes de los que hacen esta obra llevarán la corona del sacrificio, Pero recibirán su galardón. (Testimonies, tomo 6 pág. 348.) Para todo obrero de Dios este pensamiento debiera ser motivo de estímulo y animación. En esta vida nuestra obra para Dios parece a menudo casi estéril. Nuestros esfuerzos en hacer bien pueden ser fervientes y perseverantes. No obstante, puede que no se nos permita presenciar sus resultados. Para nosotros, el esfuerzo puede parecer perdido. Pero el Salvador nos asegura que nuestra obra queda anotada en los cielos, y que la recompensa no puede fallar. (Testimonies, tomo 6, pág. 305.) Todo acto, toda obra de justicia, misericordia y benevolencia, produce música en el cielo. El Padre mira desde su trono y cuenta a los que las ejecutan como sus más preciados tesoros. "Y ellos me serán un tesoro especial, dice Jehová de los ejércitos, en aquel día que yo preparo." Toda acción de misericordia hecha a los necesitados o a los que sufren se considera como hecha a Jesús. Todo el que socorre el pobre, simpatiza con los que están angustiados u oprimidos, o acoge al huérfano, se coloca en una relación más íntima con Jesús. (Review and Herald, 16 de agosto de 1881.) Cristo considera todo acto de misericordia, benevolencia y atenta consideración por el desgraciado, el cojo, el ciego, el enfermo, la viuda y el huérfano, como hecho a él mismo; estas obras permanecen registradas en el cielo y serán recompensadas. (Testimonies, tomo 3, págs. 512, 513.) Una recompensa justa El Señor es bueno, misericordioso y tierno de corazón. Conoce a cada uno de sus hijos. Sabe con exactitud lo que cada uno de nosotros está haciendo, 331 y cuánto mérito tiene cada uno, ¿No queréis dejar a un lado vuestra lista de mérito y vuestra lista de condenación y permitir que Dios haga su obra? Se os dará la corona de gloria si efectuáis la obra que Dios os ha dado para hacer. (Southern Watchman, 14 de mayo de 1903.) El Señor desea que confiemos en él sin hacer preguntas con respecto a nuestra recompensa. Cuando Cristo mora en el alma, el pensamiento de recompensa no primará. Este no es el motivo que impulsa nuestro servicio. (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 365.) De buhardillas, de chozas, de calabozos, de patíbulos, de montañas y desiertos, de cuevas de la tierra y cavernas del mar, Cristo reunirá a sus hijos a si. En la tierra, han sido destituidos, afligidos y atormentados. Millones han descendido a la tumba cargados de infamia por haber rehusado rendirse a las engañosas pretensiones de Satanás. Los hijos de Dios han sido ajusticiados por los tribunales humanos como los más viles criminales. Pero está cerca el día cuando Dios será "el juez". Entonces las decisiones de la tierra serán invertidas. "Quitará la afrenta de su pueblo." A cada hijo de Dios se le darán ropas blancas. "Y llamarles han pueblo santo, redimidos de Jehová." (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 166.) La recompensa actual Felicidad.Aquellos que dedican sus vidas al ministerio cristiano conocen el significado de la verdadera felicidad. Sus intereses y sus oraciones alcanzan hasta más allá de sí mismos. Crecen mientras tratan de ayudar a otros. Llegan a familiarizarse con los planes más amplios y las empresas más admirables, y ¿cómo podrán hacer otra cosa que crecer cuando se colocan en el canal divino de luz y bendición? Los tales reciben sabiduría de los cielos. 332 Llegan a identificarse más y más con Cristo en todos sus planes. No hay lugar para un estancamiento espiritual. (Testimonies, tomo 9. pág. 42.) La iglesia que se entrega con éxito a esta obra, es una iglesia feliz. El hombre o la mujer cuya alma se siente atraída con compasión y amor hacia el que yerra, y se esfuerza por llevarlo al aprisco del buen Pastor, se ocupa en una bendita obra. Y ¡qué pensamiento arrobador el de que, cuando un pecador queda de este modo rescatado, hay más gozo en el cielo que por noventa y nueve persones justas! (Testimonies, tomo 2, pág. 22.) Nada es trabajoso para el que se somete a la voluntad de Dios. Hacedlo "como al Señor", es un pensamiento que presta encanto a toda obra que Dios da para hacer. (Testimonies, tomo 9, pág. 150.) El obrero cristiano no halla penoso el trabajo en la obra que el cielo le ha designado. Entra en el gozo de su Señor al


ver almas libertadas de la esclavitud del pecado; y este gozo lo recompensa de todo sacrificio. (Southern Watchman, 2 de abril de 1903.) El afanarse, el continuar pacientemente haciendo bienes que requieran una labor abnegada, es una obra gloriosa, grata al cielo. (Testimonies, tomo 2, pág. 24.) Cristo se deleita en tomar material aparentemente sin esperanza, aquellos a quienes Satanás ha degradado y por medio de quienes ha trabajado, y hacerlos súbditos de su gracia. . . . El hace a sus hijos agentes suyos en el cumplimiento de esta obra, y al efectuarla, aun en esta vida, ellos hallan un precioso galardón. (Testimonies, tomo 6, págs. 308, 309.) Bendición.Todo esfuerzo hecho por Cristo repercutirá en bendición sobre nosotros mismos, (Lecciones Prácticas del Gran Maestro, pág. 323.) Cada deber cumplido, cada sacrificio hecho en el nombre de Jesús, produce una excelsa recompensa. (Joyas de los Testimonios, tomo 1. pág. 487.) 333 Debemos vivir en este mundo para ganar almas para el Salvador. Si perjudicamos a otros, nos perjudicamos a nosotros también. Si beneficiamos a otros, nos beneficiamos a nosotros mismos; porque la influencia de toda buena acción se refleja en nuestro corazón. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 459, 460 ) Cada rayo de luz que arrojemos sobre otros se reflejará en nuestros corazones. Toda palabra bondadosa y de simpatía hablada al afligido, cada acción hecha para aliviar al oprimido, y cada ofrenda dada para suplir las necesidades de nuestros semejantes, para gloria de Dios, resultará en bendiciones para el dador. Los que de este modo trabajan están obedeciendo a la ley del cielo, y recibirán la aprobación de Dios. (Testimonies, tomo 4, pág. 56.) Aunque la gran recompensa final se dará en ocasión de la venida de Cristo, el servicio prestado a Dios de todo corazón trae consigo una recompensa, aun en esta vida, El que trabaje para él tendrá que afrontar obstáculos, oposición y desánimos amargos y descorazonadores. Puede que no vea el fruto de sus afanes. Pero frente a todo esto halla en su trabajo una bendita recompensa. Todos los que se entregan a Dios en un servicio abnegado en favor de la humanidad, cooperan con el Señor de gloria. Este pensamiento endulza todos los afanes, fortalece la voluntad y vigoriza el espíritu para cualquier cosa que pudiera acontecer. (Testimonies, tomo 6, págs. 305, 306.) Salud.Hacer el bien es un remedio excelente para la enfermedad. A los que se ocupan en la obra se les invita a clamar a Dios y él, que ha prometido contestarnos, contestará. Las almas serán satisfechas en la sequía, y regadas como un jardín, cuyas aguas no faltan. (Testimonies, tomo 2, pág. 29.) Estando en comunión con Dios, con Cristo y con los ángeles santos, ellos [los obreros] se hallan 334 rodeados de una atmósfera celestial, una atmósfera que proporciona salud al cuerpo, vigor al intelecto Y gozo al alma. (Testimonies, tomo 4, pág. 56.) El placer de hacer bien a otros imparte un ardor a los sentimientos que electriza los nervios, vivifica la circulación de la sangre y estimula la salud física y mental. (Testimonies, tomo 4, pág. 56.) Fuerza.Impídasele a un hombre fuerte trabajar y se volverá débil. La iglesia o las personas que se abstienen de llevar cargas para otros, que se encierran en sí mimas, pronto sufren de debilitamiento espiritual. Es el trabajo lo que mantiene fuerte al hombre fuerte. Y la labor espiritual, el trabajo arduo y el llevar cargas, es lo que dará fuerza a la iglesia de Cristo. (Testimonies, tomo 2, pág. 22.) Paz.Al trabajar para otros, se experimentará una dulce satisfacción, una paz interior que será en sí suficiente recompensa. Cuando estén animados por un elevado y noble deseo de hacer bien a otros, ellos [los seguidores de Dios] hallarán verdadero deleite en el cumplimiento de los múltiples deberes de la vida. Esto traerá más que una recompensa terrenal; porque los ángeles toman nota de cada ejecución fiel y abnegada del deber, la cual brilla en el registro de la vida. (Testimonies, tomo 2, pág. 132.) Recompensa futura


Vida eterna.Por medio de esfuerzos fervientes y cuidadosos para ayudar donde la ayuda es necesaria, el verdadero cristiano muestra su amor por Dios y sus semejantes. Puede perder su vida en el servicio; pero la volverá a hallar cuando Cristo venga a buscar sus joyas. (Testimonies, tomo 9, pág. 56.) Una benévola bienvenida al hogar.Poneos en el umbral de la eternidad y oid la benévola bienvenida dada a los que en esta vida hayan cooperado con Cristo, habiendo considerado como un privilegio y un honor el sufrir por su causa.... Allí los redimidos 335 saludan a aquellos que los encaminaron hacia el Salvador levantado en alto. Se unen en alabanzas a Aquel que murió para que los humanos tuvieran la vida que se mide con la de Dios. Acabó el conflicto. Acabaron las tribulaciones y las luchas. Cantos de victoria llenan todo el cielo, al rodear los rescatados el trono de Dios. Todos entonan el alegre coro: "Digno, digno es el Cordero que fue inmolado", y que nos rescató para Dios. (El Ministerio de Curación, págs. 490, 491,) Si el registro muestra que ésta ha sido su vida, que sus caracteres han puesto en evidencia ternura, abnegación y benevolencia, ellos recibirán la bendita seguridad y bendición de Cristo: "Bien hecho". "¡Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo!" (Testimonies, tomo 3, pág. 525.) Medio ambiente celestial.La iglesia es ahora militante. Actualmente nos confronta un mundo en las tinieblas. entregado casi todo entero a la idolatría. Pero día viene en que la batalla habrá concluido, y en que la victoria habrá sido ganada. La voluntad de Dios ha de ser hecha en la tierra, como en el cielo. Las naciones de los salvados no conocerán más ley que la del cielo. Todos constituirán una familia dichosa, unida, vestida con las prendas de alabanza y de acción de gracias, con el vestido de la justicia de Cristo. Toda la naturaleza, en su incomparable belleza, ofrecerá a Dios tributo de alabanza y de adoración. El mundo quedará bañado en luz celestial. La luz de la luna será como la del sol, y la luz del sol será siete veces más fuerte que ahora. Los años transcurrirán en medio de la alegría. Y por encima de todo las estrellas de la mañana cantarán juntas, y los hijos de Dios clamarán de gozo, mientras que Dios y Cristo declararán unidos que ya no habrá más pecado, ya no habrá más muerte". (El Ministerio de Curación, pág. 490.) 336 Gozo.Es la recompensa de los que trabajan para Cristo entrar en su gozo. Ese gozo, al cual Cristo mismo aguarda con anhelante deseo, se presenta en su pedido al Padre: "Aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo." (Testimonies, tomo 6, pág. 309.) En nuestra vida terrenal, aunque restringida por el pecado, el mayor gozo y la más elevada educación se encuentran en el servicio. Y en el estado futuro, libre de las limitaciones de la humanidad pecaminosa, hallaremos nuestro mayor gozo y nuestra más elevada educación en el servicio: testificando y al testificar conociendo nuevamente "la riqueza de la gloria de este misterio", "el cual es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria." (La Educación, pág. 298.) Comparten los sufrimientos de Cristo y compartirán también la gloria que será revelada. Estuvieron unidos con él en su obra, apuraron con él la copa del dolor, y participan también de su regocijo. (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 19.) Frutos de la siembra de la semilla.Todo impulso del Espíritu Santo que induce a los hombres a la bondad y a Dios, es registrado en los libros del cielo, y en el día de Dios a cada uno que se haya entregado a sí mismo como instrumento para la obra del Espíritu Santo le será permitido contemplar lo que su vida ha producido. (Testimonies, tomo 6, pág. 310.) Cuando los redimidos se hallen en la presencia de Dios, responderán a sus nombres almas preciosas llevadas allí por los esfuerzos pacientes y fieles hechos en su favor, por las súplicas y la ferviente persuasión de buscar su refugio en el Fuerte. De este modo los que en este mundo han sido colaboradores con Dios recibirán su recompensa. (Testimonies, tomo 8, pág. 196, 197.) ¡Qué regocijo reinará mientras estos redimidos encuentren y saluden a los que llevaron cargas en su favor! Y ¡cómo vibrarán de satisfacción los 337 corazones de los que no vivieron para agradarse a sí mismos, sino para beneficiar a los desdichados que tienen tan pocas bendiciones! Para ellos se realizará la promesa: "Serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos". (Obreros Evangélicos. pág. 536.)


En los cielos veremos ,y los jóvenes que hemos ayudado, a aquellos que hemos invitado a nuestros hogares, a los que apartamos de la tentación. Veremos sus rostros reflejar el fulgor de la gloria de Dios. (Testimonies, tomo 6, pág. 348.) ¡Ser colaboradores de Cristo y de los ángeles celestiales en el gran plan de salvación! ¿Qué otra obra podría compararse con ésta? Con cada persona salvada aumenta el caudal de la gloria de Dios, y esa gloria se refleja tanto en el que ha sido salvado como en el que sirvió de instrumento para su salvación. (Testimonies, tomo 2, pág. 232.) Los redimidos encontrarán y reconocerán a aquellos cuya atención dirigieron al ensalzado Salvador. ¡Qué bendita conversación tendrán con estas almas! "Yo era pecador -dirá alguno-, sin Dios y sin esperanza en el mundo; y tú viniste a mí, y atrajiste mi atención al precioso Salvador como única esperanza mía, y creí en él. Me arrepentí de mis pecados y se me hizo sentar con sus santos en los lugares celestiales en Cristo Jesús." Otros dirán: "Yo era pagano en tierras paganas. Tú dejaste tus amigos y tu cómodo hogar, para ir a enseñarme cómo encontrar a Jesús, y creer en él como único Dios verdadero. Destruí mis ídolos y adoré a Dios, y ahora lo veo cara a cara. Estoy salvo, eternamente salvo para contemplar siempre a Aquel a quien amo. Entonces lo veía únicamente con el ojo de la fe, pero ahora lo veo tal cual es. Puedo expresar ahora mi gratitud por su misericordia redentora a Aquel que me amó y lavó mis pecados con su sangre." 338 (Obreros Evangélicos, pág. 535.) Otros expresarán su gratitud a los que alimentaron a los hambrientos y vistieron al desnudo. "Cuando la desesperación envolvía mi alma en la incredulidad, el Señor os envió a mí -dirán-, para decirme palabras de esperanza y consuelo. Me trajisteis alimento para mis necesidades físicas, y me abristeis la Palabra de Dios despertándome para que viese mis necesidades espirituales. Me tratasteis como a un hermano. Simpatizasteis conmigo en mis tristezas, y alentasteis mi alma herida, para que pudiese asir la mano de Cristo que se extendía para salvarme. Yo ignoraba que tenía un Padre en los cielos que se interesaba por mi, y vosotros me lo enseñasteis pacientemente. Me leísteis las preciosas promesas de la Palabra de Dios. Inspirasteis fe en que él me salvaría. Mi corazón fue enternecido, subyugado, quebrantado, mientras contemplaba el sacrificio que Cristo había hecho por mí. Tuve hambre del pan de vida y la verdad fue preciosa a mi alma. Heme aquí, salvo, eternamente salvo, para vivir siempre en su presencia y para alabar a Aquel que dio su vida por mí." (Obreros Evangélicos, págs. 535, 536.) Paciente espera de la recompensa Si el tiempo de espera de la llegada de nuestro Libertador parece largo; si, agobiados por la aflicción y gastados por el trabajo, sentimos impaciencia porque nuestra comisión termine, y se nos dé de alta honorablemente de la guerra, recordemos -y el recuerdo impida toda murmuración- que Dios nos ha dejado en la tierra para que hagamos frente a tormentas y conflictos, para adquirir el perfecto carácter cristiano, para llegar a conocer mejor a Dios nuestro Padre y a Cristo nuestro Hermano Mayor, y a trabajar por el Maestro ganando muchas almas para Cristo, para que con corazón gozoso podamos oír las 339 palabras:"Bien hecho, siervo bueno y fiel; ... entra en el gozo de tu Señor." (Review and Herald, 25 de octubre de 1881.) Sé paciente, soldado cristiano. Aún un poco, y el que ha de venir vendrá. La noche de cansadora espera, vigilia y aflicción, casi ha pasado. Pronto se dará la recompensa; el eterno día amanecerá. No hay tiempo para dormir ahora; no hay tiempo que perder en inútiles lamentos. El que ahora se aventure a dormitar perderá preciosas oportunidades de hacer bien. Se nos ha concedido el bendito privilegio de recoger gavillas en la gran siega; y cada alma salvada será una estrella adicional en la corona de Jesús, nuestro adorable Redentor. ¿Quién está ansioso por deponer la armadura, cuando, continuando la batalla un poco más, obtendrá nuevas victorias y logrará nuevos trofeos para la eternidad? (Review and Herald, 25 de octubre de 1881.)

SERVICIO CRISTIANO EFICAZ  

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