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La ruta a la gobernación (continuación)

En Mendoza, Juan Carlos Jaliff, histórico lugarteniente de José Genoud en el sector interno Causa Nacional, declaraba acerca de la disputa interna en el radicalismo provincial: “Creo que la UCR tiene que elegir al candidato a gobernador

por consenso, al margen de los que se postulan. Ernesto Sanz y Julio son muy buenos dirigentes. Con quien más relación tengo es con Sanz y me parece uno de los hombres más importantes que dio el radicalismo en los últimos años1”. Aprovechaba, así, para anunciar su propia postulación para la gobernación. Más curioso aún resulta lo asegurado por Sanz en el fragor de la disputa electoral: “Si el gobernador se definiera por Cobos obviamente sería una lesión a mis

posibilidades. Igualmente, frente a eso, no me bajaría de la carrera2”. Lo manifestó en un acto público en Rivadavia. Allí también aclaró que descartaba por completo compartir fórmula con Cobos: “No es una cuestión de vanidad personal. Pero no me

gusta la naturaleza del cargo, que hoy lo aleja de lo que es un Ejecutivo y un Legislativo3”. Finalizó confesando lo que piensan varios políticos acerca del cargo de vice-gobernador “No podés desarrollar ninguna capacidad que yo he desarrollado en 1

Diario UNO, 6 de abril, 2003 Diario UNO, 9 de abril, 2003 3 Diario UNO, 10 de abril, 2003 2


mis años de política4”. Después de Chacho Alvarez y Julio Cobos nada podrá quedar librado al azar en las candidaturas presidenciales. Ante tal panorama, la estrategia de los delfines en la pecera de Iglesias estaba más que clara. Todos ellos insistían en reforzar la imagen que varios asesores garantizaban desarrollar para lograr el objetivo. Uno era que el sanrafaelino Sanz surgía como el candidato del consenso. Cobos, en cambio, era el candidato que profundizaba el cambio de un gobierno que había comenzado cuatro años antes. De allí que no resultase extraño que Cobos apuntara a realizar anuncios “espectacularmente correctos”, como el de llevar a una mujer en su fórmula de gobierno. Se verá, más adelante, que jamás sucedió algo parecido. Tampoco era casual que su tiempo de campaña interna lo dedicase con mayor dedicación por zonas y departamentos adversos al radicalismo. En Las Heras, sin ir más lejos. Y era allí, justamente, donde sus palabras adquirían mayor peso. “Si

la Constitución permitiera la reelección del gobernador yo sería uno más de ustedes, porque Iglesias sería proclamado para una nueva gestión de gobierno5”, advirtió. Por primera vez en una tribuna política se definió especialista en educación, “que es lo

que mejor manejo, para producir los cambios y generar riquezas y trabajo6”. Al acto de Las Heras habían llegado casi un millar de seguidores. Varios de los presentes decían, por lo bajo, que se trataba de un acto peronista, debido a la liturgia y al carácter popular del encuentro. Un dirigente partidario, también 4

Idem Diario UNO, 12 de abril, 2003 6 Idem 5


funcionario, lo explicaba mejor: “Lo que pasa es que hay que parecer un peronista

para gobernar en este país”. El tema también estuvo en el discurso del gobernador Iglesias, que, en un pasaje de su arenga, aseguró: “En general se dice que el

radicalismo es bueno para hablar y no para gobernar. Pero, ¡se cagaron! Demostramos que no es así. Sabemos gobernar, fijar estrategias para hacer política y ganar. Y el esfuerzo que hemos hecho no se lo regalaremos a nadie7”. Parecía hablarle a los peronistas como otro peronista más, con la elocuencia de un Demóstenes, pero a la criolla. Días después, el propio gobernador y varios amigos de su círculo íntimo, a la sazón funcionarios de la primera línea de gestión, decidieron aprovechar los feriados de Semana Santa para descanso. El lugar escogido fue uno de los favoritos de Iglesias, el que siempre utilizó para pensar estrategias: Los Reyunos. Allí también se dirigió cuando fue elegido gobernador, antes de anunciar su gabinete. Se trata de un dique en las cercanías de San Rafael, donde el turismo es creciente y el paisaje resulta una hermosa postal de descanso y solaz. La pesca es una actividad clásica. En la misa tradicional de Pascua, el arzobispo de Mendoza, José María Arancibia, repetía ante fieles: “Pienso, ante todo, en la brecha entre los sectores más

pudientes y la inmensa cantidad de pobres, indigentes y marginados. Pienso también en el necesario fortalecimiento de la vida democrática, de sus instituciones e instrumentos; en la debida -como reclamada- preparación y responsabilidad de ciudadanos y de dirigentes políticos. Pienso en la inseguridad que paraliza a 7

Idem


personas, familias y zonas enteras de nuestra geografía, tanto urbanas como rurales8”. ¿Qué es lo que hacía Cobos en aquellas Pascuas, antes que su vida comenzara a ser más pública que privada? Fue uno de los inscriptos en el primero de los tours entre viñas y campos de frutales que se disputó en los alrededores de San Rafael. La prueba deportiva, organizada por Bodegas Fincas Andinas, se desarrolló por los viñedos de Cuadro Bombal. Y tuvo dos variantes: un circuito para deportistas, el restante para turistas. La consigna de la prueba fue recorrer por dentro los viñedos y campos de frutales. Cobos estuvo acompañado por una de sus hijas. Otra mujer presente en la prueba fue Patricia Fragapane, del grupo de corredoras Las Valkirias. En cuanto a la estricta participación política de Cobos hay que evocar su presencia destacada durante un almuerzo de radicales con Hernán Lombardi, el hombre enviado por Ricardo López Murphy hacia Mendoza para arrancar del elenco local un apoyo más que explícito, de cara a las presidenciales de mayo 2003. El actual funcionario de la administración Macri en Buenos Aires estuvo reunido con la tropa radical el 21 de abril. Fue recibido en la Casa de Gobierno, donde Cobos no estuvo. Sí, en cambio, lo acompañó a la hora del almuerzo, fuera de cualquier ámbito oficial.

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Mensaje Pascual 2007


“Vine contento y me voy exultante9”, resumió Lombardi. Tal estado de ánimo no era para menos: “El radicalismo mendocino ha dado señales muy claras. Se

expresaron unánimemente por López Murphy10”. El menú del almuerzo fue bastante simple: carne con papas a la española. Cada uno de los comensales pagó el pedido de su bolsillo. Incluido Cobos, que se sentó frente a Lombardi en el restaurante Casa Vieja. Ante esta simpatía política la reacción de los voceros históricos del radicalismo, como José Genoud y Víctor Fayad, no se debió esperar. Salieron a polemizar por el apoyo al candidato de Recrear. Genoud no escondía su predilección por el justicialista Adolfo Rodríguez Saá, movimiento que no envidiaría lo más audaz de la llamada “transversalidad”. Fayad, por su parte, recomendaba seguir al candidato del radicalismo: “Siempre estuve enfrentado con Moreau, pero de allí a no

votar a la UCR hay mucho trecho11”, declaraba. Finalmente, aquellas elecciones presidenciales arrojaron el triunfo de Carlos Menem, seguido por Néstor Kirchner, quienes debían dirimir fuerza en un segundo turno electoral para definir el nuevo presidente. Sin embargo, Mendoza presentó una enorme particularidad en aquella elección, ya que el ganador absoluto, en toda la provincia, fue el candidato puntano y ex presidente Adolfo Rodríguez Saá. A las pocas horas de haberse conocido los resultados nacionales Iglesias dejó saber su

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Los Andes, 23 de abril, 2003 Idem 11 Los Andes, 25 de abril, 2003 10


preferencia por el santacruceño, fruto de charlas frecuentes entre radicales mendocinos y Daniel Scioli. La periodista Ivana González lo describió para “Los Andes” en los siguientes términos: “El jefe provincial siguió, minuto a minuto, y con control remoto en mano,

el recuento de votos desde su despacho en el cuarto piso de la Casa de Gobierno. Y cuando los boca de urna ya indicaban que su candidato, López Murphy, había quedado en el camino, tomó su celular y comenzó a gestionar en forma urgente una seguidilla de reuniones con los gobernadores radicales y con integrantes del actual gobierno nacional (…) Por el tema turístico, los contactos entre Daniel Scioli y los funcionarios de Iglesias son cada vez más frecuentes. Dicen que, juntos, habían abierto el paraguas del ballotage y un eventual entendimiento12”. Aquel domingo de las elecciones presidenciales Cobos no apareció en las cercanías del despacho del gobernador, mucho menos en la sede partidaria. Lo suyo parecía más que claro: en esos días se había trasladado hasta General Alvear, para inaugurar allí la Tecnicatura en Turismo de la UTN. Por distintas razones se venía posponiendo esta apertura académica y las elecciones presidenciales prácticamente coincidieron con el acto de inauguración. Por entonces y bajo ese clima, Iglesias realizaba la apertura de sesiones en la Legislatura. Era su última visita como gobernador. El mensaje fue un repaso de lo conseguido durante su gestión. Cobos no sólo acompañó al gobernador hasta la Casa

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Los Andes, 28 de abril, 2003


de las Leyes, sino que opinó acerca del discurso del mentor: “Fue un mensaje en

donde se marcaron los ejes y los objetivos que se trazó inicialmente, que fueron cumplidos, como el déficit fiscal, renegociar la deuda, realizar una inclusión social, lamentando no poder concretar las obras planificadas13”. En esos días, y para colocar mayores ingredientes al ballotage y a la política regional, reconociendo que la mayoría del electorado mendocino lo había votado, Iglesias se distanció de Rodríguez Saá, recordando que “a mí no me han encontrado

ni me van a encontrar en un amoblado14”. Fueron declaraciones que hizo en un programa de radio, por LV 10, y que no hacían más que reafirmar la posición oficial: en el ballotage apoyo incondicional a Kirchner para integrar un frente antimenemista. La política mendocina se veía sacudida por dos noticias, de las cuales Cobos recibía esquirlas: la primera era la postulación de Jaliff como precandidato a la gobernación por el radicalismo, impulsado por José Genoud, su ideólogo. La otra, en cambio, era que un antiguo amigo de Cobos, incluso profesor suyo en sus tiempos de estudiante de Ingeniería, había sido internado en terapia intensiva. Se trataba de Guillermo Amstutz, el también precandidato a gobernador, aunque del justicialismo. Le fue detectada úlcera de cuerpo gástrico hemorrágica. No quiso ser internado en una clínica privada y sí en un hospital público, en este caso el Lagomaggiore. Allí fue llamado por el gobernador e incluso por el presidente Eduardo Duhalde.

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Los Andes, 2 de mayo, 2003 Los Andes, 4 de mayo, 2003


En un acto de presentación de Cobos en un pueblo de Valle de Uco, La Consulta, Iglesias se mostró abiertamente a favor de Kirchner en el ballotage: “Es

obvio que se puede intuir que voy a votar a Kirchner. No votaría a Menem. Hay que ir a votar. Y el voto que nos presenta Kirchner con sus discursos tiene que ver con el acompañamiento de algunas medidas que se han tomado y que han provocado un crecimiento15”. Cobos apenas hizo mención a la candidatura de Jaliff, que se desempeñaba como ministro de Gobierno. El 10 de mayo de ese año quedará grabado en la memoria histórica de General Alvear por una sencilla razón: fue la primera vez que visitaba esa ciudad un presidente. Eduardo Duhalde llegó junto a su esposa para participar de la Fiesta de la Ganadería. También fue de la partida Iglesias. Y para sellar un acuerdo si bien no explícito, al menos tácito, ambas figuras compartieron tribuna, elogios, fotografías y una buena ración de alimentos. Es que durante esa edición se asaron 2000 kilos de carne vacuna, repartidas en 200 costillares. Casi un kilo por invitado. Duhalde alcanzó a decir en aquella tenida que Iglesias “es un gobernador amigo16”. Iglesias, por su parte, parecía más preocupado por una imagen que dominó aquella fiesta: las andanzas de sus dos delfines políticos, Cobos y Sanz, paseando y recorriendo la muestra ganadera en compañía de Jaliff, el tercero en discordia. El trío, sin embargo, estaba muy alegre, de acuerdo a los testimonios, y en ningún momento público dejaba de sonreír. Por ejemplo en la fotografía que muestra a

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Los Andes, 9 de mayo, 2003 Los Andes, 11 de mayo, 2003


Sanz, Cobos y Jaliff. La imagen tomada por el reportero Pablo Betancourt los exhibe exultantes. Mientras posaban, y riéndose, Cobos comentó: “El del medio encabeza la

fórmula17”. Retrucó Sanz: “El orden de los factores no altera el producto”. Jaliff, en cambio, hizo mutis por el foro. Según sus colaboradores, debió pensar: “El que ríe

último ríe mejor”. Un análisis político de la edición dominical de “Los Andes” se detenía a pensar el encono de Kirchner con Mendoza, aún cuando las encuestas lo favorecieran ampliamente sobre Menem en el segundo turno. Se afirmaba que “no

borrará las consecuencias del humillante cuarto puesto que logró el santacruceño en nuestra provincia con el 9,7 % de los votos18”. El texto también revelaba una serie de movimientos internos dentro del justicialismo local. Andrés Gabrielli escribió, entonces: “El peronismo se quedó sin candidatos.

Tampoco el radicalismo los tiene (…) Lo ideal sería conformar una alianza transversal, incorporando a algún sector del Partido Demócrata (...) El problema sería dar con el hombre que no genere celos en ningún partido. Aquí es donde reverdece el viejo proyecto de lanzar a un postulante del sector empresario. Y hasta ahora el único que no se ha negado a la patriada es el presidente del CEM, Orlando Terranova19”. Desde luego que el anuncio estaba avalado por otra columna semanal, aunque del diario competidor, UNO. Allí es que también se lee en la columna habitual de 17

Idem Idem 19 Idem 18


Manuel de Paz, que “para algunos, el peronismo debería acudir a la figura de un

empresario, de un ejecutivo, de alguien que ponga en marcha la potente máquina mendocina sin prestarse al malandraje interno. En este rubro, las miradas siguen posándose en Orlando Terranova, presidente del CEM20”. Muy lejos de estas opiniones y especulaciones, la verdadera política pasaba por otro lado. Y ya se decía en la intimidad de Iglesias que el candidato por el que apostaban era Julio Cobos. Parecía ser ésa la nueva consigna: Cobos al gobierno, Iglesias al poder. De allí se explica que se jugaran buena parte de su apuesta: eligieron el departamento con mayor poderío electoral de la provincia y organizaron un acto en el cual movilizaron todas las fuerzas posibles. Del éxito o no de la reunión, dependía la suerte de Cobos. Para la prensa, en cambio, “se pretende

demostrar el talento del precandidato para el juego político haciéndolo caminar por la mayoría de las ocho comunas que maneja el justicialismo21”. La decisión estaba tomada y la cita se concretó en el club Atenas, en San José, zona clave para el tránsito de pasajeros, vértice próximo a la Terminal de Ómnibus. El contrincante interno de Cobos había decidido realizar todo lo contrario. Y en consecuencia Sanz suspendió sus actividades cediendo la iniciativa, como algunos ajedrecistas, “harto de una competencia que ya considera estéril entre el ex ministro

y él22”. Varios hablaron de una reunión entre Sanz e Iglesias, en la cual se pactaron varios aspectos del futuro. Y entre la más impactante el arreglo para que el 20

Diario UNO, 18 de mayo, 2003 Diario UNO, 22 de mayo, 2003 22 Idem 21


sanrafaelino no disputase competencia alguna con el candidato que reunía las preferencias del gobernador.

“Unidos, no necesitamos alianza23”, contestó Cobos, en un contrapunto más que histriónico. Un día antes del acto en Atenas volvió a recibir a la prensa en su domicilio (“les convida mate a los periodistas en su casa”, reza uno de los epígrafes de aquella cobertura). El punto en el que no acordaban los sectores internos era si debían realizar alianzas, abrir el partido, o bien encolumnarse al estilo peronista: nos peleamos hasta que contamos los votos; después todos saludamos al nuevo jefe. El artículo del epígrafe mencionado recogía un cálculo electoral de Cobos: “Lo

que sí sería conveniente para un gobierno es lograr acuerdos que le permitan contar con una mayoría en el Poder Legislativo para tomar medidas de fondo24”. La actividad por la zona incluyó reuniones en el Mercado Productor Acceso Este, con la Asociación de Proveedores del Estado y visitas al hospital infantil Humberto Notti, al Mercado Cooperativo, y recorrida por centros de salud, escuelas y jardines maternales. La crónica sobre el acto del viernes aporta mayor información: los tres oradores llegaron en el mismo automóvil con el cual se habían trasladado al último acto. El trío vestía ropa informal y portaba escarapelas en el pecho. Sergio Bruni, presidente del radicalismo, Roberto Iglesias y Julio Cobos, el candidato, o “el delfín”, como se lo describía en el triunvirato. Para no ser menos radicales que el resto 23 24

Diario UNO. 23 de mayo, 2003 Idem


llegaron tarde, casi una hora después de lo anunciado. Cuando ingresaron una militante les entregó un ramo de flores.

“Fueron muy prolijos y habilidosos: las traffics que fueron contratadas para llevar militantes al acto de anoche dejaron a sus pasajeros a dos cuadras del Club Atenas. Daba la impresión de que llegaban por su cuenta, en grupos y caminando25”. El acto tuvo hasta sus propias incentivadoras: “Sandra Varela, subsecretaria de

Trabajo, y Liliana Mirábile, senadora provincial, se comportaron como dos adolescentes. Sobre un banco de cemento hicieron de porristas y vivaron a cada uno de los oradores26”. El discurso de Cobos fue antecedido por una canción de Juan Carlos Baglietto. Y lo primero que manifestó, frente a dos mil personas, fue lo siguiente: “Voy a

contradecir a mis amigos, que me pidieron un discurso armado. Diré lo que siento: tengo el convencimiento de poder continuar la labor de Roberto Iglesias y estoy emocionado por la calidad de gente de Guaymallén y sus instituciones”. En otro pasaje aseguró: “La mitad de mi gabinete serán mujeres”. El cierre del acto, sin embargo, lo protagonizó el gobernador Iglesias, que fue recibido con otra música: el clásico del folklore cuyano “Los sesenta granaderos”, de Hilario Cuadros. Sanz también opinó del acto, como era lógico, con una honestidad más que brutal: “No tengo estructura. Soy candidato de una línea minoritaria. No

puedo competir con aparatos grandes. Soy un luchador y un peleador nato. Manejo 25 26

Diario UNO, 24 de mayo, 2003 Idem


uno de los departamentos más difíciles de la provincia. Tengo casi la misma cantidad de habitantes que tiene Kirchner en Santa Cruz, pero menos plata. Demasiado bien me está yendo27”. Dos días después del acto se produjo el traspaso presidencial de Duhalde a Kirchner. “Un presi virola y un vice manco. A priori habla bien de nosotros.

¿Cuántos discapacitados de inteligencia y de alma ya hemos soportado28”, se preguntaba el analista Manuel de Paz. ¿Qué hacía Cobos durante aquellos días en los que comenzaban los días K? Inauguraba la galería de arte de su universidad. En las fotos obtenidas en el cocktail de presentación se lo definía como “hacedor de este espacio que vincula la

cultura con la tecnología29”. El catering fue realizado por la empresa Alta Tecnología Alimentaria, que sirvió vinos Bianchi y champagne Chandon. Iglesias prefirió no asistir a la ceremonia de asunción de Kirchner. Y sí, en cambio, viajó hasta Rivadavia, 60 kilómetros al este de la capital provincial, para encabezar los actos por un nuevo aniversario del 25 de mayo. Sin embargo, Iglesias afirmaba públicamente que su relación con el flamante presidente era normal y dejaba trascender los llamados telefónicos que existían, no en gran cantidad, aunque considerables por su importancia. La prioridad en la

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Idem Diario UNO, 25 de mayo, 2003 29 Idem 28


agenda provincial era obtener recursos para encarar obras públicas de gran porte, uno de los déficits en la gestión radical. Cobos, al mismo tiempo, recorría distintos departamentos, mantenía reuniones con organizaciones de la sociedad civil, sin pausa. Y deslizaba varias medidas de gestión en caso de acceder a la gobernación. Algunas eran sorpresivas para la corporación política mendocina, como la que proponía eliminar el ministerio de Gobierno (cartera que hace las veces de Interior en el organigrama nacional). Otras eran más previsibles, como la de duplicar la construcción de viviendas de su mentor. Y se animaba a criticar aspectos no cumplidos de la gestión radical, como la reforma política y la obra pública ya citada.


Fotolog de Cobos

Reproducci贸n de la declaraci贸n jurada presentada y firmada en ocasi贸n de ocupar la Jefatura del Senado de la Naci贸n.


El ingeniero tambi茅n elev贸 una copia a la Oficina Anticorrupci贸n y cumpli贸 con los requisitos de rigor.


Escuela de la villa de Potrerillos siendo gobernador. Su predisposición al diálogo es un factor común que destacan los periodistas que cubrieron las actividades oficiales en Mendoza.

Cobos Recargado: promesas en último discurso de campaña 2003.


La gráfica que apostaba a un mayor conocimiento del candidato al electorado. Se recurrió a elementos ajenos a la tradición del radicalismo.

En los hospitales, las escuelas, las comisarías: allí estuvo el gobernador Cobos. Al principio solía llegar de sorpresa a los establecimientos públicos. Fue una estrategia muy eficiente para mejorar los niveles de atención.

Capítulo 5  

Capítulo 5

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