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La ruta a la gobernación de Mendoza (continuación)

Aunque Cobos negaba por todos los medios su postulación como candidato a gobernador, con disimulada discreción, la verdad era un secreto a todas voces que nadie desmentía. Decía, entonces, Cobos acerca de su “posible” candidatura: “Es

bueno tener aspiraciones. Si se da la oportunidad y está el respaldo serio del partido lo evaluaré (...) Me parece que uno tiene que ser noticia por lo que hace. Lo fundamental es la imagen que uno tiene. Porque creo que si se tiene un gran nivel de conocimiento entre la gente y si la imagen es mala eso es muy difícil revertirlo. En cambio con una buena imagen es más fácil hacerse conocer (…) La sociedad tiene que elegir buenos candidatos. Habrá que ver si son los conocidos o serán nuevos1”. Y no dejó pasar oportunidad para opinar sobre una incipiente alianza electoral, entre radicales y demócratas, en el distrito más populoso de Mendoza: el departamento Guaymallén: “Los acuerdos territoriales demuestran que hay dirigentes

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Idem


que quieren cambiar. También es un tema generacional. Y ellos, como (Gabriel) Conte y (Sergio) Miranda, lo ven más fácil de concretar2”. Para confirmar la voluntad aliancista de varios de sus correligionarios, dos días después de estas declaraciones, Ricardo López Murphy, antes de un viaje a Madrid para entrevistarse con el jefe de gobierno español Aznar, bajó una línea de acción rotunda para dos de sus colaboradores, José María Lladós y Jorge Enríquez: asegurarse el respaldo explícito del radicalismo, o de al menos sus figuras más destacadas. Y entre ellas estaba el gobernador Roberto Iglesias. En Santa Cruz, en tanto, Kirchner declaraba tener el nombre de su compañero de fórmula, aunque por el momento no lo relevaba. Y ofrecía declaraciones pero siempre a modo de especulación. Como la formulada en alusión al paso por la vicepresidencia de Carlos “Chacho” Alvarez: “Va a ser alguien que le

de a los argentinos la seguridad de que no se van a repetir hechos del pasado3”. Mientras tanto, ¿quién era el candidato justicialista que enfrentaría al hegemónico radicalismo en Mendoza? ¿Cuál era el nombre del peronista local que propinaría el golpe de gracia a uno de los candidatos oficiales que despertaba las ironías en la mayoría del arco opositor –y en buena parte del propio radicalismo-, como las que despertaba Cobos? Guillermo Amstutz, tal el nombre y el apellido del hombre que pensaba que, copando el peronismo, así se aseguraba cuatro años de gestión pública provincial. 2 3

Idem Los Andes, 1 de febrero, 2003


Amstutz, o “El Guillermo”, para continuar con una moderna tradición mendocina, la de anteponer el artículo al nombre de pila, era un dirigente histórico de Las Heras, distrito no menos histórico del peronismo más tradicional de Mendoza, del que incluso hasta había sido intendente. Al momento de enfrentarlo a Cobos, en cambio, ocupaba una banca como diputado nacional. Su equipo de comunicación estaba integrado por Martín Echeverría, Eugenia Ferrer y el filósofo Gabriel Simón. Una perla acerca de aquellos primeros días de estrategias electorales nos lleva, otra vez, a citar al analista político La Rosa, que describió el razonamiento de entonces: “Para los asesores amstuzianos, Cobos o Fidel

serán fáciles de rebatir porque son muy teóricos y confunden a la provincia con una universidad4”. A decir verdad, y aunque parezca fuera de contexto, el comentario no hacía sino reproducir una sensación general de la sociedad: las elecciones serían, sencillamente, un trámite. El peronismo volvería sí o sí al gobierno. En el oficialismo, Iglesias forzaba su postura de ambigüedad respecto al candidato ideal para retener la administración. Durante la inauguración del Festival Nacional de la Tonada, en Tunuyán, un escenario que suele medir la temperatura de la política local durante los meses del verano, se mostró con los dos candidatos, casi de la mano. Algo similar a lo que ocurrió durante una reunión de equipos técnicos partidarios, que tuvo como objetivo “articular el trabajo que están haciendo quienes

integran estos cuerpos con las políticas que la actual administración está aplicando

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Los Andes, 2 de febrero, 2003


en las distintas áreas5”. Pese a que el gobernador era simpatizante de Rácing, al término de aquella reunión se marchó hacia el Estadio Malvinas Argentinas, en el Parque San Martín, para asistir a un clásico argentino: Boca-River, por la Copa de Oro. Ambos gestos, en menos de 48 horas, significaron la oficialización de una competencia interna. Estaba la cancha, el horario, las formaciones, el árbitro. Ahora sólo restaban por aparecer los goles, es decir: los votos. Sanz, intendente de San Rafael, era un cuadro político con larga trayectoria en el radicalismo. Cobos, el otro extremo: afiliado a la UCR en 1991, y pese a ser funcionario, su perfil no era precisamente el de un clásico correligionario.

“Yo soy uno de los tantos –no el único- referentes de algo nuevo dentro de la política que necesita la Argentina que viene6”. La declaración, que bien podría haber salido de la boca del propio Cobos, extrañamente era de su contrincante interno, el actual senador y jefe del bloque radical en la Cámara Alta, Ernesto Sanz. Al ser consultado sobre el favoritismo del gobernador por Julio Cobos, Sanz manifestaba:

“Hoy no existe ninguna diferencia. Cuando alguien por ahí quiere que Julio Cobos sea el candidato de Iglesias y que yo vaya por afuera, no es así. Roberto (Iglesias) trata todos los días de ser prescindente. Y de hecho lo es. No me siento disminuido en esta búsqueda de un candidato de consenso. Y estoy en igualdad de condiciones que los otros, no sólo con Cobos7”.

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Los Andes, 8 de febrero, 2003 Los Andes, 8 de febrero, 2003 7 Los Andes, 11 de febrero, 2003 6


El entonces rector de la Tecnológica mendocina enviaba señales realizando declaraciones en diarios y televisión. Esta vez se trataba de anunciar, en menos de un mes, la misma obra para la UTN. Aunque para que no fuera demasiado burda la maniobra se conocieron nuevos detalles referidos a la construcción de albergues para estudiantes universitarios. Nada muy sustancial: una parte de la obra sería construida por Bravín Hermanos y la restante por la propia casa de altos estudios. Comenzada a principios de año, los planes de inauguración de estos tres cuerpos edilicios planteados en tres niveles estaban previstos para principios de noviembre, luego de las elecciones. En aquellos días Iglesias continuaba su gestión al frente de la gobernación y, luego de una reunión con el presidente Duhalde, manifestaba su apertura a alianzas con partidos y sectores políticos, en vista de las elecciones provinciales. Se hablaba de un acercamiento con el ex Fiscal de Estado, Aldo Giordano, que había sido puesto en funciones por el gobernador anterior, el justicialista Arturo Lafalla. “Mi postura es

que no nos podemos cerrar a nadie –indicó Iglesias-. Menos con los que tienen buenas intenciones. Creo que Giordano es una persona respetable. Podré compartir su pensamiento o no8”. Días más tarde el avispero político nacional sería sacudido por el anuncio que Daniel Scioli era el escogido por Kirchner para acompañarlo en la fórmula presidencial del peronismo oficialista. “En política nadie es propiedad de nadie9”,

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Los Andes, 21 de febrero, 2003 Los Andes, 26 de febrero, 2003


manifestó, en la presentación pública como candidato a vicepresidente. El acto sucedió en el Teatro ND, en Buenos Aires, en cuanto la previa fue matizada por la canción de Fito Páez, “Y dale alegría a mi corazón”, aunque en la voz de Mercedes Sosa. El menemismo enfureció con este enroque. Y a pesar de un cuidado discurso, Scioli no pudo omitir al club de sus primeros amores en la política: “La gente está

cansada de las divisiones. Por respeto a la gente no escucharán de mí ninguna respuesta a los agravios y difamaciones. Estoy convencido que la mejor década no está atrás. Está adelante10”. En cambio, Kirchner se encargó de aclarar las motivaciones que lo llevaron a escoger la compañía del ex menemista Scioli: “No

elegí a Daniel para que sea un vicepresidente de palo. No declinamos las ideas ni los principios. No nos interesa haber tenido trayectorias diferentes11”. Finalizó aquel acto asegurando: “Queremos que la gente vuelva a reír. Queremos un país normal12”.

Mendoza es sinónimo de Fiesta de la Vendimia. Y la semana previa al tradicional acto que se celebra en el teatro griego Frank Romero Day, detrás del Cerro de la Gloria, la provincia vive uno de sus momentos más intensos. Al turismo de todas partes del mundo se le suman visitantes prestigiosos de la economía y la política. Ellos protagonizan el almuerzo de las fuerzas vivas, reunión anual que, en el marco de una bodega distinta, suele ser tribuna de opinión del sector bodeguero y 10

Idem Idem 12 Idem 11


también del político. Y esa semana no fue distinta. “Esta va a ser mi Vendimia más

tranquila13”, aseguraba Iglesias. Y la realización de la fiesta de la vendimia de la ciudad, que es organizada como paso previo a la fiesta nacional, dejó algunos comentarios, que bien explicaban las posiciones del radicalismo capitalino, máxime cuando la Municipalidad de Mendoza ha sido controlada por figuras de ese sector partidario desde la reapertura democrática en 1983. Lo cierto es que mientras todos los funcionarios se acomodaban en la primera fila, para disfrutar del espectáculo en Plaza Independencia, Julio Cobos debió contentarse con una ubicación menos protagónica, en la tercera fila del sector oficial. De nada valía su amistad con el gobernador ni que él lo propulsara como su sucesor: los radicales, en general, lo consideraban de otro palo. Una encuesta publicada por Diario UNO, en su edición dominical del 2 de marzo, daba cuenta de las intenciones de votos a partir del encargo de un focus

group para medir distintos aspectos. Para gobernador, los dos primeros lugares en la lista eran ocupados por los pre-candidatos del justicialismo. Y ni siquiera Amstutz era el preferido, sino su rival interno, Jorge “el mono” Pardal. Entre ambos sumaban el 28,7 % de las preferencias de los consultados. En tercer lugar aparecía el rubro “Ninguno”, con un 13,6 %, en cuarto lugar irrumpía el ex fiscal Aldo Giordano. Recién en el quinto puesto del ranking aparecía Julio Cobos, cosechando menos del 10 % de favoritismo en las encuestas. Para elegir presidente, en cambio, un político 13

Diario UNO, 1 de marzo, 2003


de la vecina provincia, San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, se llevaba las preferencias de los mendocinos, alcanzando casi el 24 % de intención de voto. Y en la mitad de ese porcentaje asomaba Elisa Carrió, candidata que, finalmente, llevó en su fórmula a Gustavo Gutiérrez, hombre surgido de las filas del mendocino Partido Demócrata. Cobos presentaba asistencia perfecta en los actos oficiales de su amigo, el gobernador. Y aunque no hacía campaña en ellos, su presencia era ineludible para los medios. Pero no realizaba declaraciones importantes, una tarea que también le había impuesto Iglesias. Era tan estrecha la relación entre ellos que a muchos actos oficiales llegaban en el mismo coche, como sucedió en el almuerzo de las fuerzas vivas. En la Bendición de los Frutos, otra tradicional actividad en la semana previa a la Fiesta Nacional de la Vendimia, Iglesias manifestó “estar absolutamente seguro de

que la gobernación seguirá en manos del radicalismo14”. Como dato, cuanto menos excéntrico, por el trato institucional que supone el mantenido entre un gobernador y el presidente de la República, trascendió un diálogo originado en una reunión que Iglesias y Duhalde protagonizaron en la Casa Rosada días antes: - Che, en diez días está la Fiesta de la Vendimia. ¿Vas a venir?- preguntó. - Ni en pedo. ¿Qué querés? ¿Qué me silbe todo el mundo?- respondió Duhalde.

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Diario UNO, 3 de marzo, 2003


“Más que presidente fui un bombero15”, declaraba a la prensa Eduardo Duhalde. “Estoy en tiempo de descuento, en el último tramo de un gobierno de

emergencia, ya que no es exacto que lo llamen de transición16”. El único candidato presidencial que estuvo de cuerpo entero en la Fiesta de la Vendimia fue el de Recrear, Ricardo López Murphy. Y una vez más se destacó la competencia entre los candidatos locales: Cobos y Sanz. El primero le retrucó a su contrincante, que había dicho que él era una figura políticamente más conocida que Cobos: “Eso de que es más conocido es una opinión. Pero, además, la gente quiere

caras nuevas y no sé si ser conocido perjudica o beneficia a Sanz. Yo no estoy desesperado por ser gobernador. Hay que ir despacio17”, recalcó el ingeniero. A mediados de marzo Cobos encabezó una reunión de dirigentes radicales del Gran Mendoza, nucleados en los equipos técnicos. Vale aclarar que él era el jefe de todos ellos. Allí, entonces, el pre-candidato se desempeñó, por primera vez, como el conductor de un movimiento interno que buscaba la profundización de la gestión de Iglesias. Sin embargo, Cobos también se encargó de aclarar que de estas reuniones surgirían las ideas-fuerza de su probable gestión. Al ser consultado acerca de este liderazgo inusual, más aún entre dirigentes del radicalismo, dijo: “Lo que pasa es que

cuando yo me decido, me largo con todo18”. Y luego sonrió. Apenas un par de días más tarde la UCR mendocina dio absoluta libertad a sus afiliados para la votación en

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Diario UNO, 7 de marzo, 2003 Idem 17 Diario UNO, 9 de marzo, 2003 18 Diario UNO, 16 de marzo, 2003 16


la elección presidencial. El documento fue firmado por el presidente del partido, Sergio Bruni, y el histórico dirigente José Genoud. Para ratificar que su lanzamiento respondía a una estrategia, en la misma semana Cobos fue el único orador de un encuentro organizado por la Juventud Radical y Franja Morada, que congregó a medio millar de jóvenes. Allí aclaró que su presencia era respuesta a una invitación de un grupo de jóvenes del radicalismo, pero, que, en verdad, el lanzamiento de su campaña estaba programado de otro modo. “Tengo un ahijado en el Barrio Olivares y le prometí a él y a mi comadre que

el lanzamiento será ahí19”. El sitio al que se refería el ingeniero era otro bastión del radicalismo mendocino, en tanto se trata de un conjunto urbano que ha aportado votos decisivos en las elecciones municipales en la ciudad de Mendoza. En el encuentro con los jóvenes radicales Cobos los instó “a participar en política y dejar el modelo

de Gran Hermano, que es el del ocio20”. Y así todo, el resto del radicalismo comenzaba a conjugar ese verbo tan genuino del cuño partidario: el internismo. Es así que debe entenderse que una de la figuras del gabinete, entre los ministros más jóvenes del elenco oficial, al frente de la cartera de Economía, Gabriel Fidel, se lanzara como el tercer radical en pugna por la gobernación.

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Diario UNO, 22 de marzo, 2003 Idem


¿Cuáles eras las motivaciones? Según lo dijo hasta el mismo Fidel, la regular perfomance de los otros dos candidatos radicales, que en dos meses de campaña no conseguían despertar mayores adhesiones entre el electorado. Varias encuestas privadas coincidían en reflejar un estancamiento de las posiciones de los aspirantes de la UCR. Apenas anunciada sus nuevas intenciones políticas, el ministro Fidel encontró más que malestar en el círculo estricto del gobernador, que, una vez más, hacía caso a su apodo, “Mula”, por lo terco y obstinado de su carácter. Como muestra del pensamiento en la intimidad del poder Cobos salió a declarar lo que el gobernador no podía hacer público: “Que aparezcan todos los

nombres que quieran. Pero que sea para el cargo que están postulando. No para posicionarse y después negociar un lugar en la lista de diputados, senadores o intendentes. Yo sólo me voy a candidatear para gobernador. No aspiro a otros puestos. Si no se da, o no hay consenso o no le conviene a la UCR, seguiré donde estoy21”, manifestó. Semanas antes de las elecciones presidenciales, en gira proselitista visitó Mendoza el candidato radical, Leopoldo Moreau, que sabía que quizá era ésta su incursión más incómoda en todo el país, pues el distrito era combativamente esquivo a su candidatura. Y no era secreto para nadie que, pasado el escrutinio, los radicales mendocinos comenzarían a pelear por el control del partido. Moreau estuvo dos días en la provincia, junto a su compañero de fórmula, Mario Losada. En esas cuarenta y ocho horas no hubo contacto ni con su correligionario, el gobernador, y, claro, 21

Diario UNO, 26 de marzo, 2003


mucho menos con el pre-candidato Cobos. Sanz, en cambio, fue uno de los escasos dirigentes partidarios que acompañaron la visita del “marciano” Moreau. Lo de “marciano” es más que transcribir uno de sus apodos: durante su estadía electoral, Moreau afirmó que la UCR llegaría al ballotage en las elecciones presidenciales. Iglesias legitimaría las candidaturas de Cobos y Sanz colocándose él mismo como cabeza de serie en el cronograma electoral que ambos venían ejecutando. El riesgo era mayor y de este modo conseguía varias cosas: salir al cruce de otras candidaturas, encabezar la campaña, tanto como si se tratase de su propia reelección, y seducir al electorado con sus candidatos. La primera salida al fango electoral, llevando a Cobos de la mano, sucedió en Las Heras, feudo histórico del peronismo, como se ha apuntado. A las actividades típicas de estas tareas políticas electorales Cobos agregó un gesto cargado de significación: un encuentro con el ex futbolista Víctor Legrotaglie, quien lo acompañaría en su recorrido por clubes populares, como Huracán Las Heras y AMARU. Aunque muy pocos lo supiesen, Legrotaglie, que fue elegido el mejor futbolista del siglo XX en Mendoza, había sido convocado por Cobos tiempo atrás, para conducir una actividad curiosa en la UTN: el desarrollo de prácticas de fútbol femenino. Tiempo después trascendería que ésta sería una de las debilidades de la hija menor de Cobos. Varios de estos anuncios de campaña los realizaba desde su casa, donde ofrecía conferencias de prensa, o atendía individualmente a periodistas. Incluso


aprovechaba estas convocatorias para ir perfilando su gestión. Y para ello afirmaba que deseaba compartir la fórmula con una mujer: “Me sentiría halagado si surgiera

una mujer partidaria o extrapartidaria que se ganara el consenso del partido y me acompañara. Las mujeres no sólo son madres y amas de casa. Han demostrado ser buenas administradoras y estoy convencido que pueden aportar mucho a una nueva gestión de gobierno. El radicalismo ha sido un partido machista. Si realmente queremos cambiar, hay que jugarse, porque sino la pasamos hablando de cambios y después los vemos pasar. Siempre nos acordamos de las mujeres para las elecciones, pero, en realidad, no hay ninguna mujer intendente. Sólo hay algunas en un par de secretarías, pero basta ver cuando se le da una oportunidad a una mujer, como Victoria Gómez de Erice, Beatriz Nofal o Aída Kemelmajer de Carlucci, que se destacan en sus ámbitos22”. ¿Quiénes eran las mujeres de Cobos? Gómez de Erice, desde mayo de 2002, era la rectora de la Universidad Nacional de Cuyo, la primera fémina en alcanzar ese puesto. Lo hizo, además, quebrando una hegemonía peronista de 14 años en el decanato. Era afiliada al radicalismo desde 1963, a instancias de Arturo Illía. Hoy su destino la ha llevado a ser acólita del dirigente K, Luis D´Elía. Beatriz Nofal presentaba antecedentes no menos espectaculares, como Ph.D en Desarrollo Económico en la Universidad Johns Hopkins, Post-grado en

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Diario UNO, 11 de abril, 2003


Planificación y Desarrollo y en Desarrollo Regional y Urbano en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya-Holanda y Diplome d’Estudes Approfondies, École des Hautes Etudes en Sciences Sociales de la Universidad de París. En octubre de 2006 fue nombrada a cargo de la Agencia Nacional de Desarrollo de Inversiones. También fue diputada y Subsecretaria de Industria y Comercio Exterior. Por último, la abogada Aída Kemelmajer. Doctora en Derecho. Miembro de Número de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires y correspondiente de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba. Ministro de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza y Profesora titular de Derecho Civil de la Universidad de Mendoza y de la Universidad Nacional de Cuyo. Es Profesora de la Universidad de París II y XII (Francia) y de Génova (Italia) y Profesora honoraria de la Universidad de San Marcos y San Martín de Porres (Perú). Conferencista en el país y en el exterior, así como distinguida y premiada. Ha publicado una vasta serie de libros sobre temas jurídicos.

Pese al tiempo electoral, la sociedad no mostraba mayor entusiasmo. Ante las presidenciales, la tapa de una edición de abril de revista “Noticias”, presentó un título más que simple: “Elecciones 2003: Estúpidos”. Luego explicaba el informe de tapa en la bajada: “En un signo de anomia inédita y estupidez colectiva, los

argentinos miramos a otro lado cuando en 20 días se define nuestro destino. Tendremos que elegir entre un ex presidente que fundió al país, un ex ministro de


De la Rúa que fue derrocado por Franja Morada, una mujer que no puede gobernar ni su propio living, un ignoto e inconsistente gobernador cuyo apellido la mayoría no puede ni pronunciar bien y un peronista que se escapó a los 7 días del gobierno. Estos son los candidatos de una sociedad que luego se dedicará a criticarlos como si no los hubiera engendrado con su indiferencia23”. La referencia era inequívoca para el quinteto formado por Carlos Menem, Ricardo López Murphy, Elisa Carrió, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá.

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Revista Noticias, 5 de abril, 2003


Fotolog de Cobos

Tunuyán, noche de verano, Festival de la Tonada. Cobos, Sanz y Jaliff. Aunque parezca increíble cada uno era pre-candidato a gobernador por el radicalismo. No hubo elecciones internas para dirimir las preferencias. Prefirieron arreglar su destino entre ellos mismos.

En varios momentos Cobos ha recurrido a declaraciones que consolidan una posición despojada de machismo. Pese a su voluntad, no pudo llevar a ninguna mujer en su fórmula 2003. Lo acompañó Juan Carlos Jaliff.


En la exposición anual que se organiza en la Rural este toro alcanzó fama inusitada al ser llamado con uno de los nombres del vice, que días antes había sacudido al país con aquel voto “no positivo”. Comenzaba su romance con el campo

En ocasión de una reunión social por el cumpleaños de un maestro de ceremonias muy peculiar de Mendoza, Santiago “buenas ondas” Morales, el entonces candidato no se quiso perder bocado. Su estado físico denota un trajín inusual.


Caricatura dominical publicada en el diario de mayor tirada de la provincia. Cobos era el protegido del gobernador Iglesias, que movía los hilos. Hasta que no las movió más: en su intimidad aseguran que Cobos lo sepultó en las arenas movedizas de la política.

El ingeniero en un momento de proselitismo electoral en la zona Este, precisamente en un teatro de San Martín. Su figura, se sostenía en los medios de comunicación, no lograba salir del anonimato. Meses después ganaría la contienda ajustadamente.


Ultimo tramo en su carrera a la gobernación: la tapa de los diarios informaban sobre un atentado sufrido por las huestes justicialistas del ingeniero. El caso no pasó a mayores, pese al enorme despliegue en los medios locales.

Un momento Rexona para Sergio Bruni, Roberto Iglesias y Julio Cobos. Fue durante un acto de campaña. Si debiera juzgar por la imagen, ¿quién de los tres parece el candidato más importante? O mejor: ¿cuál de los tres parece el menos candidato?

Capítulo 4  

Nueva entrega del libro sobre Julio Cobos, un vicepresidente en la alcoba.

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