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CON LA TESTA Y CON EL ARTE, CON EL PENSAMIENTO Y CON LA IMAGINACIÓN SEPT 2012

ISSN 1794-6239


Rector Ignacio Mantilla Prada | Vicerrector General Jorge Iván Bula | Vicerrectora Sede Bogotá Clemencia Vargas | Director de Bienestar Universitario, Sede Bogotá Oscar Oliveros | Jefe Área de Acompañamiento Integral Zulma Edith Camargo | Coordinación Programa Gestión de Proyectos Elizabeth Moreno Domínguez | Coordinadora Grupos Estudiantiles de Trabajo Andrea Fandiño Cardona | Decano Facultad de Ciencias Humanas Sergio Bolaños Cuéllar | Directora de Bienestar Facultad de Ciencias Humanas María Elvia Domínguez Blanco

Los artículos aquí publicados no superaron el filtro del censor. Aun así, la pasión e inteligencia permitieron la superación de los impedimentos para seguir las acciones y llevar a término los sueños. “Sátiras a Santander para que las entienda Bolívar”

permitida la reproducción total o parcial de los artículos publicados en los números de la revista contestarte, con el debido crédito de los autores.

Fundador Julio Enrique Bohórquez | Editoras Carolina Patiño Cuéllar, Catalina Bohórquez Mendoza | Consejo Editorial Alejandra Guarín Téllez, Andrés Gulla-ván, Daphne Alejandra López, Juan Diego Zabala, Luis Felipe Pulido, Oscar Javier Giraldo, Carlos Santiago Amézquita | Comité de Literatura Andrés Gulla-ván, Carolina Patiño Cuéllar, Catalina Bohórquez Mendoza, Jenny Paola Bernal, Juan Diego Zabala, Julio Enrique Bohórquez | Corrección de Estilo Silvia Angélica Puertas Céspedes | Diagramación y Diseño Carlos Alberto Bernal Barrera

Fondo de Portada Andrés Loboguerrero "Perfidia o el Augurio de la serpiente" | Fondo de Contraportada Andrés Loboguerrero "Delirio de Grandeza" | Colaboradores Jenny Paola Bernal, David Calderón, Jairo Chaparro, Fernando Guinard, Demetrio Augusto Bohórquez V Tiraje: 500 ejemplares Impresión: Gracom Gráficas Comerciales ISSN 1794-6239 Periodicidad semestral revistacontestarte@gmail.com http://revistacontestarte.com Bogotá D.C. - Colombia © contestarte 2012


CENSURADO - Autor: Carlos Mejía Técnica: Plumilla (40*30cm) - 2012


SUMARIO La Chicha: la bebida tradicional censurada y la perseverancia, su mayor guarida [.32] Oscar Javier Giraldo

La Quintero [.38] El padre del Museo Arte Erótico Americano, Fernando Guinard: censuras encarnadas [.40] Andrés Gullaván

Los infortunios de la virtud: literatura y censura desde la mirada dedos jóvenes poetas [.66] Lamprea de cine [.71] Rui Caverta (México) Censura [.72] Sergio Haro Alcaraz (México) Carta a Manuel [.73] Lucas Vargas y Sierra (Medellín) En la hora en que el buey canta [.74] Sergio Ramos (Bogotá) El secreto [.75] KirvinLarios (Bogotá)

Marta Rodríguez, el cine y la censura de la realidad [.10] Carlos Santiago Amézquita y Luis Felipe Pulido


SUMARIO

Censura a la nada [.48] Carolina Patiño Cuéllar Las jaulas que se repiten: el palimpsesto de censuras en la escritura de Reinaldo Arenas [.52] Carlos Orlando Fino Gómez Reunión Familiar [.60] Carlos Castillo Quintero

[.6]

La censura y mi general [.78] Demetrio Augusto Bohórquez V.

El velo, las cadenas y la mordaza. Historia de la censura: el afán del adoctrinamiento y el temor al pensamiento [.16] David Calderón Censura cinematográfica en Colombia [.25] Alejandra Guarín Téllez


COMPLICIDAD - Autor: Andrés Loboguerrero Técnica: Acuarela (35*50cm) - 2010


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CONTESTARTE: VERSIÓN NO CENSURADA Carolina Patiño Cuellar (Editora)

Contestarte: Con la Censura, El Pensamiento y La Imaginación Una nueva ruta nos ha llamado a defender lo que aún no conocemos, lo que no se nos ha permitido conocer. Esa delgada línea entre lo impuesto y lo que se manda a callar, no es otra cosa que la actividad licenciosa de censurar. El trecho más difícil, ha sido el de no ceder ante la seducción y el confort que ofrece un crimen: autocensurarnos. Esperamos, de la misma manera, que tras cada gota de tinta que se nos esfumó, Ud. allí se asombre e indigne por todas las capas de censura que se interponen entre el mundo y sus ojos. Así visto, la censura es todo lo que siempre quisimos hacer y no pudimos, por alguna razón que ahora nos parece demasiado idiota. ¡Censura…no me hables de eso! porque tú eres un censor.


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CONTESTARTE: VERSIÓN NO CENSURADA Carolina Patiño Cuellar (Editora)

Contestarte: Con la Censura, El Pensamiento y La Imaginación Una nueva ruta nos ha llamado a defender lo que aún no conocemos, lo que no se nos ha permitido conocer. Esa delgada línea entre lo impuesto y lo que se manda a callar, no es otra cosa que la actividad licenciosa de censurar. El trecho más difícil, ha sido el de no ceder ante la seducción y el confort que ofrece un crimen: autocensurarnos. Esperamos, de la misma manera, que tras cada gota de tinta que se nos esfumó, Ud. allí se asombre e indigne por todas las capas de censura que se interponen entre el mundo y sus ojos. Así visto, la censura es todo lo que siempre quisimos hacer y no pudimos, por alguna razón que ahora nos parece demasiado idiota. ¡Censura…no me hables de eso! porque tú eres un censor.


MARTA RODRÍGUEZ - Fotografía: Angie Ariza - 2012


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MARTA RODRÍGUEZ, EL CINE Y LA CENSURA DE LA REALIDAD Carlos Santiago Amézquita y Luis Felipe Pulido 1

Ahora bien, para aquellos que se pregunten quién es Marta Rodríguez, la respuesta es simple y contundente: es una de las fundadoras de lo que hoy conocemos como documental en Colombia. Su carrera lleva alrededor de 50 años de búsqueda estética y lucha social a través del cine independiente y el compromiso activo y participativo con comunidades marginadas, explotadas y perseguidas de nuestro país. Es por esto que decidimos buscarla para que nos hablara de su experiencia y relación con la censura y cómo ha logrado sortearla para continuar con su labor como cineasta. Esto fue lo que nos contó: Todo empezó en la Francia de los años 60, allí aprendió a hacer cine de manos de Jean Rouge, fundador y máximo exponente del movimiento cinematográfico conocido como Cinema Verité. Esta valiosa experiencia y el llamado constante de su maestro para retratar la realidad de su país, hizo que Marta regresara a Colombia decidida a hacer cine. Entonces se inscribió en la Universidad Nacional de Colombia, en la carrera de Antropología, donde conoció a Camilo Torres; otra de sus grandes influencias.

1. Estudiante de Cine y Televisión, Universidad Nacional de Colombia. culturadelterror@hotmail.com Estudiante de Sociología Universidad Nacional de Colombia. lufolipe@gmail.com  Fotografías: Angie Ariza. 2012

A Marta Rodríguez la vi por primera vez hace unos años en un festival de cine documental. Se levantó de su silla para intervenir en un foro, recién llegada de terminar su última película en Nariño, y tuve el presentimiento de que había llegado a Bogotá, hacía apenas unos minutos pues traía la rabia en las palabras y en los gestos, tenía indignada la mirada doblemente; sus pupilas y su cámara. Lo que nos dijo fue que estaba furiosa con un país, que no era capaz de mirar dentro de sí mismo y que acallaba a quienes lo hacían, que los documentalistas que se atrevían a la denuncia se estaban quedando solos ante la indiferencia nacional e internacional. Llamó, a quienes la estábamos escuchando, a reconocer masacres de indígenas y campesinos, nos llamó al arte, al cine y a la polémica. Finalmente volvió a su asiento, causó una gran conmoción en los ponentes extranjeros y el foro terminó. Después de eso, no la volví a ver hasta hace unos meses, cuando la entrevistamos.


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Es él quien la lleva a conocer los chircales, tema de su primera película (Chircales, 1971) donde se adentra en la cotidianidad de los fabricadores de ladrillo para denunciar la explotación, el trabajo infantil y la condición de subempleo en la que se encuentra la comunidad del barrio Tunjuelito en Bogotá. Esta película marcó la dirección de su interés como cineasta: la profundización en la realidad social de nuestro país, a partir de una investigación participativa profunda y concienzuda, además de la exploración estética del lenguaje cinematográfico. El trabajo junto a su esposo Jorge Silva, cineasta autodidacta (que la acompañaría en una parte importante de su carrera), tomó como bandera un montaje fluido y una fotografía prolija para resaltar las historias de los olvidados. Este fue el principio de un trabajo asediado por la censura, vedado por los medios oficiales y que ponía en riesgo la vida. Mentir fue el recurso para poder filmar sus historias; desde hacerse pasar por investigadores de instituciones extranjeras, hasta cambiar completamente su discurso para asegurarse la posibilidad de trabajar sin problemas. Sin embargo, el ojo vigilante de aquellos a quienes la denuncia de estas películas ponía en peligro, imposibilitaba el acceso a lo que debía ser mostrado. En palabras de Marta: Una película trae todo un proceso, llega uno a una población casi analfabeta, esclava, haciendo ladrillo, con unos aparatos rarísimos y les pregunta ¿ustedes por qué no tienen prestaciones?, ¿por qué están como esclavos? Y cuando los dueños se dieron cuenta de que por ahí iba la película vinieron los balazos y nos echaron, ahí nos bautizaron en la censura del cine documental.

En el caso de Chircales, la familia de obreros que la protagonizaba fue despedida por contribuir con la filmación. Y dejaron los chircales sin lamentos, incitando a los cineastas a continuar por el bien de la comunidad. La película fue terminada y estrenada en festivales internacionales, ganó gran variedad de premios y reconocimiento de la problemática realidad de injusticia en Colombia. Pero a nivel local la historia fue diferente, pues, como cuenta Marta, la incursión de Camilo Torres en la guerrilla del ELN y su muerte en combate, condenó a este documental a ser censurado como partidario de la insurgencia, sobre todo por la inclusión de una cita que anunciaba: “La lucha es larga, comencemos ya.” Esta marca pesó como referente del documental, lo que evitó que fuera transmitido por televisión por una década, hasta la creación del Ministerio de Cultura, que levantó la censura a la película. Esta no fue la única ocasión en la que se enfrentaron a la censura, pero el cine como estandarte de denuncia, les exigió continuar a pesar de la


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controversia. A lo largo de la realización de sus múltiples películas, se encontraron con intentos por callar sus investigaciones y filmaciones. Inclusive, llegaron al punto de intentar asesinarlos. Marta relata con un bien justificado heroísmo, cómo tuvo que escapar a un tiroteo dirigido a ella y a su esposo en la ciudad de Bogotá, cómo enviaban falsos empleados de empresas telefónicas a su casa, para amenazarla, cómo la perseguían en la calle. Durante la realización de cada una de sus películas sucedió esto, en parte porque motivaron la sindicalización de los trabajadores que retrataban, Marta transmitía sus conocimientos de universitaria a los obreros para que se organizaran y exigieran sus derechos, compartía con ellos el reconocimiento de su valor como seres humanos.

Finalmente, esta es la razón por la que se ha censurado a Marta Rodríguez en Colombia. Se le ha negado el acceso a distintas instituciones donde puede comunicar su experiencia, por las mismas razones que la hacen importante para este país: luchar por los derechos de los marginados, defender sus vidas, atreverse a la valiosísima tarea de contar la historia de aquello que no quiere verse y quiere olvidarse. Se la ha rotulado de indigenista, de muy política, de mala imagen para Colombia, pero lo cierto es que su esfuerzo ha estado puesto, no en dar una buena o mala imagen del país, sino en mostrar lo que otros, no han sido capaces de mostrar por ceguera o negligencia. Es cierto que los historiadores del cine colombiano siempre han reconocido su aporte a la cinematografía a nivel latinoamericano, pero el conflicto está en que al posicionarla como un mero elemento histórico, se deja de lado su vigencia. Es imposible desconocer, que gran parte de la concepción que tenemos del documental como género en Colombia (véase Señal Colombia), se lo debemos a ella: la forma de contar, los comentarios en off, la camarografía, la música, el ritmo del montaje, los planos, los personajes, etc. Nuestras imágenes de referencia pueden de alguna manera rastrearse en Amor, Mujeres y Flores o en algunas otras de sus películas.


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Marta Rodríguez en su labor ha tenido que enfrentarse incluso a la censura de las personas que filma, pues ellos tienen que velar por su seguridad, tienen que pedirle que evite sus rostros o nombres, o que no se aleje demasiado de lo que es la verdadera causa de sus vidas. En esa medida podemos pensar que la censura es un hecho inevitable, para aquel que se compromete con la realidad ajena, la restricción frente a las interpretaciones o juicios, que pueden afectar a quien se intenta ayudar son una necesidad desde el punto de vista metódico. Pero ella ha logrado salvar estas problemáticas, pues se ha movido desde ambos lados de la cámara como una espectadora activa, sobreviviendo a la burocracia y a la crítica superficial, en sus palabras: «Uno maneja un lenguaje, para evitar la censura». Se escogen los ángulos, se corta cuando es necesario, todo con el fin de que la realidad sobreviva al juicio y se funda con las ideas que están detrás de la decisión de presionar el obturador. Frases Memorables • • • • • • • •

«Yo le digo a Alfonso Cano: ‘usted estudió conmigo Antropología y ahora mata a los indios’» «Aquí no hay plata para hacer cine documental, aquí se le da todo a la ficción » «Es una censura como solapada» «A mí me invitan a todo lado, pero en mi país... Esa señora da mala imagen, esa señora es muy política» «Uno maneja un lenguaje, para evitar la censura» «Uno lo que aprende es de las comunidades, de las comunidades indígenas, de los afros» « El discurso político se acabó. Hay que buscar la poesía». Jorge a Marta, en una carta. «Siempre tuve una regla:Nunca perjudiques a las personas que te abren las puertas » «Luego hay una huelga... Huelga de Flores Bogotá, yo filmo esa huelga, pero había mucho estrés, mucha crisis y Jorge murió, yo tuve que terminar de hacer la película en Londres. Fuimos a Alemania, nos dieron un viaje con obreras de Flores a recorrer Alemania para denunciar los pesticidas y cómo los usan. Llego a Bogotá y un periódico dice: ‘Película Colombiana Acaba con la industria de flores’. Y ahí si me cayeron con toda»


EL ENGAÑO - Autor: Andrés Loboguerrero Técnica: Oleo sobre lienzo (170*120cm) ‒ 2010


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EL VELO, LAS CADENAS Y LA MORDAZA. HISTORIA DE LA CENSURA: El afán del adoctrinamiento y el temor al pensamiento David Alexander Calderón Beltrán 2

1976 Libertad Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas, ni pájaros. Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener ideas ideológicas, recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel. Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos, y el dibujo pasa.

Pero… ¿por qué están prohibidos los pájaros, las mariposas, las mujeres embarazadas y las estrellas? ¿Qué pretende el censor? ¿O más aún, a qué le teme? ¿Por qué los árboles no están prohibidos? La respuesta puede parecer obvia, otros siendo rigurosos podrían someterla a un análisis político, histórico, si se quiere hasta discursivo (algo así como: Elementos subversivos en los dibujos de pájaros hechos por niños de 5 años), probando argüir acerca de la función represiva del censor; pero por más reflexiva y elaborada que sea la explicación nunca será tan contundente, tan franca y clara como la creatividad de Milay, escondiendo los pájaros entre las ramas del árbol. Seguramente ella no sabía por qué debía esconderlos, pero lo hizo, no con la simple intención de burlar el censor, sino porque ella sabía que esos pájaros eran importantes para su padre, serían motivo de fugaz alegría y aunque fuera tan sólo por ese instante, él estaría libre de la represión y la zozobra. Por eso Milay es claro ejemplo de la urgente necesidad de transmitir esperanza; derrotar la censura como imperativo de la resistencia, romper sus cadenas ahí donde impone barreras al pensamiento, quitar la mordaza al espíritu creativo del ser humano. Esa es la misión;un ineludible compromiso con la esperanza.

2. Estudiante de Ciencia Política. Universidad Nacional de Colombia. Miembro del grupo estudiantil Memoria y Palabra. patosod2@hotmail.com

Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas: - ¿Son naranjas? ¿Qué frutas son? La niña lo hace callar: - Ssshhhh. Y en secreto le explica: - Bobo. ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas. EDUARDO GALEANO. MEMORIA DEL FUEGO III: EL SIGLO DEL VIENTO. 1987


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El Concepto: ¿Unanimidad O Debate? Trabajar bajo censura es como vivir en intimidad con alguien que no te quiere, con quien no quieres ninguna intimidad, pero que insiste en imponerte su presencia. El censor es un lector entrometido […] y lee tus palabras con desaprobación y actitud de censura. (Coetzee, 2007: 57)

Tomemos como punto de partida nuestra mente. La batalla de las ideas y sus ideologías (forma dogmática de ver el mundo como una teoría acabada y absoluta que no permite ser interpretada ni mucho menos interpelada), encuentra en la censura su arma más nociva y desleal, que ejecuta cercenando toda percepción foránea, al basarse en la unanimidad. Quien censura no sólo busca intimidar, no le basta tu silencio, además, y sobre todo, pretende encasillarte, «enseñarte» a pensar. Pero no es solamente impuesta. En la séptima acepción del diccionario de la RAE se define como: «Vigilancia que ejercen el yo y el superyó sobre el ello, para impedir el acceso a la conciencia de impulsos nocivos para el equilibrio psíquico»; la dualidad entre lo que deseamos y lo que debemos hacer, la lucha entre el «bien» y el «mal», «cuestión de gustos», «la voz de la conciencia» dirán. Consciente e inconscientemente, a cada instante sometemos a juicio, el mundo que percibimos definiendo gustos e intereses. Por este filtro se ciernen amigos, intereses académicos y profesionales, afinidades emocionales, apreciaciones estéticas, y principalmente juicios morales, todo es sensible del matiz de los prejuicios y el contexto in situ. Dice el refrán: «con la vara que midas serás medido». El término censura se aplica a diversos fenómenos que van desde lo psíquico hasta lo jurídico. En cada una de estas aplicaciones se transforma en su significación, en su operación y en el objeto sobre el que se ejecuta. No es lo mismo la censura que lleva a cabo el preconsciente sobre el deseo, que la que lleva a cabo el Estado en relación con las manifestaciones públicas. (González, 2009: 37)

Así pues, tenemos dos caras de una misma moneda, y es probable que surja el interrogante de si la censura es mala al ser impuesta, o buena al ser propia… no hay tal, no existe forma de asegurar que aquello que el yo estima como apropiado, no tenga visos de arbitrariedad, como tampoco puedo alegar que guardar silencio en una biblioteca atenta contra mi libertad de expresión. En resumen, la censura en cuanto a su alcance se encuentra supeditada al contexto y la intencionalidad con la que se origina; personalmente creo que puede ser benéfica siempre y cuando, sea producto de la confrontación de las ideas y no de su supresión, es decir, debe surgir de la libertad de expresión. Respecto a la exploración que prosigue, dejaremos al margen las vertientes estética y moral, y tomaremos como referencia la concepción política3, y en especial la relación que se establece entre


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censura y poder, entendiendo este último, como la capacidad de influir sobre una persona, colectivo, o institución para cambiar o alterar su forma de actuar o pensar, controlándola de forma total o parcial, subyugada o condicionada. El Velo: La Destrucción

La censura como institución es tan antigua como el pensamiento mismo y las múltiples formas de documentarlo, sistematizarlo, transmitirlo y expresarlo; pero, por el contrario, aquella pretende borrar todo vestigio, suprimir la memoria y en consecuencia someter la identidad. Hago referencia a esta relación dada la evidencia de que el proceso creativo (político, artístico, filosófico) arrastró desde sus más remotos orígenes las cadenas de la difamación, el oscurantismo y lamentablemente en repetidas ocasiones, la destrucción. En Historia Universal de la destrucción de Libros (2004), Fernando Báez, hace recuento de las sombrías motivaciones de los biblioclastas, que, en épocas que distan desde el antiguo Sumer hasta la reciente invasión a Irak (con la conocida historia del saqueo a la Biblioteca Nacional de Bagdad4), o en latitudes inconexas, como la China imperial y la Mesoamérica precolombina, han sido participes de la destrucción de la herencia cultural de la humanidad, justificándose en razones políticas, religiosas, ideológicas, supersticiosas y en muchos casos egocéntricas. Así fue como pasaron por la hoguera tablillas, papiros y códices, pero también manuscritos, tratados y obras completas de filósofos, científicos, novelistas y dramaturgos culpables por su pensamiento «pernicioso y abstracto» en la revolución cultural de Mao, o por su ascendencia Judía en la Alemania Nazi donde Goebbels, ideólogo del Reich, organizó la quema de libros del 9 y 10 mayo, cuando las juventudes hitlerianas destruyeron más de 25.000 ejemplares de la Biblioteca de la Universidad Von Humboldt de Berlín. Obras de Marx, Kafka, Freud, Remarque… sucumbieron en el Bibliocausto Nazi, mientras Goebbels atizaba a los enardecidos estudiantes: «Por tanto ustedes están haciendo lo correcto, cuando ustedes a esta hora de la medianoche, entregan a las llamas el espécimen diabólico del pasado […]» (Báez, 2004: 220). Pero no siempre la censura significo necesariamente la destrucción o el ocultamiento. Si bien estas prácticas constituyen por mucho su herramienta más generalizada, no tardaron mucho los entes del poder en percatarse de la conveniencia de que su aparato represor, enfocara sus esfuerzos no sólo en menoscabar las objeciones al sistema, sino también, en desarrollar paralelamente la propaganda oficial, de manera que esta doble

3. Censura: represión más o menos violenta, de las libertades de expresión, ejercida por los poderes mediante organismos especializados, o simplemente por el ejercicio de presiones indirectas […]Puede decirse que, en general, todas las sociedades tienen alguna forma de censura, pero estas formas varían enormemente, entre las sociedades represivas y las tolerantes. También puede considerarse, que la censura ha estado manifiesta en todas las épocas de la historia. Puede decirse que ésta se utiliza siempre en el sentido del poder que la ejerce, no solamente en el sentido de la política de ese poder sino en el de sus intereses y los de las personas que ocupan la cúspide del poder. En los casos extremos las ideas y opiniones de las personas que ocupan el poder, son las únicas que pueden traspasar a los medios de expresión […] (Tecglen, 1974: 69) 4. Al respecto véase: (Báez,Atentado cultural en Irak.)

Allí donde queman libros, acaban quemando hombres. HEINRICH HAINE (1821)


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manipulación opera como una aplanadora que allana los cimientos de la nueva cosmovisión estadista.5 La campaña propagandística se desarrollará a través de todos los medios posibles, en pos de la magnificencia del régimen y sin importar, qué tanto se pueden afectar los referentes o las tradiciones históricas, a fin de cuentas, lo que se pretende es construir la nueva unidad; no existen reparos en fragmentar la memoria. Para conseguir un estado de opinión propicio, a más de la ocultación de lo inconveniente, se ponían en marcha todos los recursos de una propaganda oficial mejor organizada que nunca, a veces con mentiras tan descaradas que no pudieron ni pueden engañar a nadie, pero otras, con falsedades especiosas que menoscaban grandemente la verdad histórica. (Gil, 1985: 329)

Ahora bien, cuando hablamos de las secuelas de la censura en la memoria y la identidad, se hace referencia a estas como categoría política, en cuanto un pueblo sin memoria es un pueblo sin pasado, sin raíces, e ignorante de su cultura, carece de fundamentos que sustenten una postura política ante su realidad y su devenir. Una vez se pierde la cohesión socio-cultural, es sumamente difícil hallar un horizonte político en común, por tanto, las relaciones entre el individuo y el colectivo son frágiles y fácilmente permeables por tendencias absolutistas, que, como hemos visto, colman el vacio de identidad con una doctrina basada en la figura-ideología central y la homogeneidad de pensamiento. «Nosotros, indios y campesinos, nos hemos dado cuenta del engaño. Ahora sabemos que si se nos enseña a olvidar quiénes somos y de dónde venimos, es para que no sepamos a dónde ir; porque no le conviene a los explotadores que sigamos nuestro propio camino» Indígenas del Cauca 1974. (Rodríguez, 1975)

5. Las tiranías, por lo general, fueron fomentadoras entusiastas de las bellas artes y de la literatura en todas sus manifestaciones, inclusive la filosofía. […] el mecenazgo generoso de las artes y las letras. Por primera vez en la historia de occidente, el estado se percata de la enorme fuerza propagandística que hay en la literatura hábilmente dirigida, y también de los peligros inherentes a su falta de control. (Gil, 1985: 32)

La Mordaza y las Cadenas. Represión a la libertad de expresión We don't need no education we don't need no thought control No dark sarcasm in the classroom Teacher leave them kids alone Hey! Teacher! Leave them kids alone! All in all it's just another brick in the wall all in all you're just another brick in the wall Pink Floyd; Another brick in the wall (part 2) 1979.

La mordaza y las cadenas van atadas con un mismo nudo. Cuando se somete la libertad de expresión, en efecto, el pensamiento enfrenta condicionamientos que lo coartan y pueden incluso llevarlo a cuestionar sus convicciones, o por lo menos a dudar si son pertinentes o factibles. Existe


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un riesgo latente de amoldarse al statu quo, bien sea por temor, o por mera conveniencia (es importante mencionar, que el estrangulamiento económico es otra medida de presión, que puede utilizar el censor), al punto de legitimarlo y sucumbir ante la autocensura: Hecho mi examen de la ley, voy a leer mi artículo; con el reglamento de censura a la vista, con la intención que me asiste, no puedo haberla infringido. Examino mi papel: no he escrito nada, no hecho mí artículo, es verdad. Pero en cambio he cumplido con la ley. Este será eternamente mi sistema: buen ciudadano, respetaré el látigo que me gobierna y concluiré siempre diciendo: lo que no se puede decir, no se puede decir. (Larra, 1834)

Afortunadamente desfallecer no es la norma, pero este es el campo más hostil y bien sabido es, que la confrontación de ideas demanda certeza de lo que se busca y firmeza en lo que se cree. En este punto, como ya hemos visto, no es simplemente el censor editando-condicionando prohibiendo o saboteando; la estructura del poder, la mano que mueve los hilos está orientada hacia un adoctrinamiento (político, religioso, social o cultural) que pretende: 1. Enajenación: se limita al individuo en sus potencialidades y se controla al colectivo en sus acciones. “El poeta no debe componer nada que pugne con las ideas que tiene la ciudad sobre las costumbres, el derecho, lo bello y lo bueno. No podrá mostrar sus composiciones a particular alguno, hasta no habérselas enseñado a los jueces nombrados al efecto y a los guardianes de la ley, y haber obtenido su aprobación.” 6

2. Dogmatismo: férreo control del establecimiento educativo y los centros de pensamiento; no pueden existir fisuras en la ideología oficial.

3. Hermetismo: cualquier deliberación foránea es rechazada ipso facto so pretexto de “defender” el orden social y la buena moral. La dictadura basó todas sus acciones en la teoría de que existen culturas legitimas (verdaderas) y culturas ilegitimas (falsas), y es el Estado (o las Fuerzas Armadas elevadas al sinónimo de Patria y llamadas a asumir el poder) el encargado de

6. Platón; citado en: (Gil, 1985: 84)

Para Platón, que en realidad no se ha planteado el problema de las bellas artes o de la creación literaria desde el punto de vista de la estética, sino el de la relación de dichas manifestaciones culturales con el Estado, lo que de ellas destaca en primer plano es la vertiente moral y pedagógica. La música la pintura y la literatura son medios de corregir y armonizar los sentimientos, y de infundir en las jóvenes mentes una recta opinión, antes de que el alma llegue a su madurez […]. (Gil, 1985: 87)


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salvaguardar la buena fe de aquellos indefensos que son atacados por la amoralidad y la ‘Subversión’.(Bossie, 2006: 24)

4. Coerción: el miedo es la más efectiva herramienta de represión y al operar en masa, permite la manipulación del sub-consciente individual y del consciente colectivo. Una sociedad que tiembla no puede pensar; ese es el daño más grave del absolutismo político y de la intolerancia religiosa. Los libros se consideran subversivos y comprometedores; […] el pueblo, de cívico y actuante, vuélvese horda genuflexa a los pies de sus verdugos; las virtudes se borran, sustituidas por la exhibición de fanatismos que suelen ser su caricatura.7

A modo de un examen introspectivo de la finalidad de la censura y la propaganda oficial, así como las técnicas del censor, que no es más que uno de los engranajes del sistema, es interesante ver qué pasa por su mente al momento que decide censurar, ¿A qué le teme? ¿En dónde ve la amenaza? Sin duda el siguiente ejemplo es harto explícito:

7. Ingenieros José. Citado en: Censura contra las artes y el pensamiento. #1 Julio – Septiembre 1964

¿Un libro de literatura infantil censurado? Pregunta emergida al enterarme de que La Torre de Cubos de Laura Devetach había salido de circulación en 1979. Una de las razones: ‘ilimitada fantasía’. […] Si entramos en La Torre de Cubos de Laura Devetach nos encontramos con ‘La planta de Bartolo’. Bartolo descubre una planta que da cuadernos y se los da a niños pobres. Pero se ve tentado por un vendedor que por dinero quiere quitarle la planta. Los chicos, los pajaritos y los conejitos se lo impiden. Cuestiona ideologías sociales. Simbología confusa. Atenta a la propiedad privada. (Bonacci, 2008: 86)

Puede acaso parecer exagerado, inverosímil o extraído de contextos lejanos, poco probables y de circunstancias extremas, de hecho, la parsimonia del pensamiento en una posición que resulta muy cómoda desde la modorra de limitarse a escuchar y obedecer, sin tomarse la molestia de cuestionar, ni mucho menos el riesgo de debatir, porque quien debate una posición ha de estar dispuesto a enfrentarse no sólo con los argumentos de su interlocutor sino también –y sobre todo– con sus propios prejuicios, a fin de romper los dogmas y construir (de ser posible) consensos; el respeto de las diferencias es base de la interacción entre las ideas, de su retroalimentación y la libertad para poder expresarlas, como dice Voltaire: No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo. Puede que nuestra actualidad nos resulte «normal», pero es pertinente reflexionar sobre los intereses del establecimiento y cómo estos inciden o no en nuestra percepción de la realidad, o de lo que se define como «real» « justo» o « verdadero»; todos estos juicios de valor son susceptibles de manipulación, y sin lugar a dudas el mayor triunfo de un aparato de censura es lograr que el adoctrinamiento sea tomado como algo natural


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entre la opinión e igualmente que sea defendido y reproducido a través de la práctica política de la ciudadanía. La homogeneidad ideológica constituye para el Estado- partido la condición primordial de su legitimidad y de su fuerza, pues no puede pretender a la identidad de criterio con el pueblo auténtico más que si este forma un bloque único sin fisuras ideológicas. Así pues, el carácter monolítico de la masa aparece como la condición necesaria y suficiente de la fuerza del régimen […]. (Editorial, 1965: 4)

Nota: Los hechos, argumentos teórico-políticos y personajes en el presente texto son exclusivamente producto de un interés académico-literario; cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y corre bajo la responsabilidad del lector asimilarlo con «Esta carnita y estos huesitos», «Partido de la U: ¡unidos como debe ser! »”, «Trabajar; trabajar y trabajar», «Estado de derecho», «Confianza inversionista» etc, etc... No obstante la advertencia, y como estamos en el país «¡más feliz del mundo! » gracias a la «Prosperidad Democrática», es probable que le surja una «encrucijada del alma», en caso tal, « ¡Por dios Bendito! Hijitos» se le invita al Puro Centro Democrático, de lo contrario… “SI LO VEO, LE VOY A DAR EN LA CARA MARICA” y “OJALÁ ME ESTEN GRABANDO ESTA LLAMADA”. Atte. El censor. Colombia: ¿conciencias domesticadas? Sí. Quiero vivir donde vivo, en mi tierra; desventurada como es, imperfecta como es. Aquí nací, fui niño, tuve ilusiones, quise transformar el mundo, amé y sufrí. Y porque a una tierra nos unen entrañablemente no sólo sus felicidades y virtudes sino –y sobre todo- sus tristezas y precariedades. ERNESTO SÁBATO (1996: 129)

El estado de conflicto interno que padece nuestro país ha creado profundas diferencias políticas entre la sociedad civil, en torno básicamente a si la solución debe ser la negociación política, o la vía militar; como si acaso hubiera una fórmula mágica que garantice la paz de la noche a la mañana… El problema con esta polarización es cuando pasa de la divergencia de argumentos, a la confrontación directa estigmatizando y descalificando al otro con rótulos que van desde «apátrida » o « mamerto» hasta señalarlo de pertenecer a uno u otro bando del conflicto. El ex presidente Álvaro Uribe se especializó en esta clase de criminalización de sus opositores políticos, activistas, defensores de derechos humanos, periodistas y miembros de las altas cortes calificándolos como: «Voceros del terrorismo» «Intelectuales de las FARC» «terroristas vestidos de civil» (Zuleta Felipe, Las frases de Uribe, 2009). Lo más grave es que aún hoy, tras 8 años de demagogía fascista (y 2 años después de terminado su gobierno), la opinión pública sigue cargada de rencillas ideológicas que giran en el círculo vicioso del


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amigo-enemigo: quien no está conmigo, está contra mí. Es evidente que en este ambiente de hostilidad mediática y persecución política auspiciado desde el propio gobierno, el artículo 20 de la Constitución Nacional queda en letra muerta. Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura. (Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Informe Colombia.)

¿De qué carajos –digo yo- nos sirve que este «consagrada» la libertad de expresión si vivimos en la posición simplista y aletargada del «no me importa»? ¿De qué sirve, si optamos cómodamente por guardar silencio? La domesticación de las conciencias implica la indolencia, la resignación, el pensar en pequeño, la mentalidad del «buen pobre», gente que renuncia a sus derechos y se acostumbra a la injusticia, a la corrupción y a los atropellos del estado. Como se dice coloquialmente «deje así». Tragamos entero lo que nos venden, pero existe un derecho a recibir información veraz e imparcial. La libertad de expresión se debe ejercer plenamente como manifestación de una posición política clara y fundamentada. ¿Cómo se logra eso? con conciencia política. Conciencia de que somos parte de una sociedad civil, un colectivo del que formamos parte activa y por lo tanto, todo lo que le pasa, nos afecta en lo particular y nos incumbe en lo personal; es decir, somos responsables de nuestra realidad y de lo que hacemos por transformarla. El conocimiento nos hace responsables y el silencio nos hace cómplices. Jaime Garzón habló claramente de la importancia de manifestarnos, de asumir, en nuestras manos, el compromiso por salvar el país, la obligación de arrebatárselo a la minoría dominante que nos tiene deprimidos en la crisis política, económica, de valores… «Jaime se adelantó a la historia pero lo condenaron a no vivirla» reza en una caricatura de Vlado. Pero en su legado encontramos el retorno a la verdadera sabiduría, a la esencia como seres humanos que, al igual que los pájaros prohibidos es fuente de esperanza para derrotar la censura y la enajenación partiendo de lo más sencillo y valioso: el respeto por las diferencias: (…)El artículo 11 para nuestra constitución, para vergüenza de nuestra constitución dice: “Articulo 11: nadie podrá ser sometido a pena cruel, trato inhumano o desaparición forzada” ¿Sabe qué tradujeron los indígenas? “Pedazo diez dos: Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente.” […]Con ése artículo que nos aprendamos, ¡salvamos este país! por lo menos sus hijos van a tener un país mínimamente más agradable. Eso era lo que les quería decir. Muchas gracias. (Garzón Jaime, Conferencia en Cali)


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Bibliografía • •

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Báez Fernando. (2004) Historia Universal de la destrucción de libros. De las tablillas Sumerios a la Guerra de Irak; Barcelona: Ediciones Destino Bonacci Silvana. (2008) Un golpecito a la palabra. En Solari Tomás &Gómez Jorge (compiladores). Biblioclastía: los robos, la represión y sus resistencias en bibliotecas, archivos y museos de Latinoamérica. Buenos Aires: Eudeba Coetzee John Maxwell. (2007) Contra la censura: ensayos sobre la pasión de silenciar. Bogotá: Random House Mondadori Galeano Eduardo. (1987) Memoria del Fuego III: El siglo del viento. México: Siglo XXI Editores. Gil Luis. (1985) Censura en el mundo antiguo. Madrid: Alianza Editorial. Pink Floyd. (1979) The Wall. Reino Unido: Producción de Bob Ezrin, David Gilmour &Roger Waters Sábato Ernesto. (1996) Entre la letra y la sangre: Conversaciones con Carlos Catania. Bogotá: Planeta Silva Jorge (Productor) &, Rodríguez Martha (Director). (1975). Campesinos [Documental]. Bogotá: Fundación Cine Documental Tecglen Eduardo. (1974) Diccionario político. Bogotá: Círculo de Lectores.

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LA CENSURA CINEMATOGRÁFICA EN COLOMBIA Alejandra Guarín Téllez 8

El cine, como cualquier expresión artística, se halla sujeto a procesos de censura. El séptimo arte cuenta con la particularidad de llegar a un número considerable de personas en poco tiempo, aturdiéndolas menos que la televisión. Un buen director será capaz de transmitir un mensaje contundente, a través de la imagen y la música: este puede llegar a constituirse en una amenaza para ciertos valores y modos de vida impuestos.

8. Estudiante Historia y Sociología de la Universidad Nacional de Colombia. aguarint@unal.edu.co

El caso de la ciudad de Medellín resulta bastante diciente. Ya desde la década de los veinte, cuando el cine hacía una tímida aparición cómo una opción de entretenimiento, se alzaron las voces para que a los niños y mujeres, públicos supuestamente impresionables, se les vedara la asistencia a películas que les mostraran. «la realidad del mundo, sus pecados y pecadores» (Arboleda y Osorio, 2003). La preservación de la dominante moral masculina era el objetivo principal. Sin embargo, quizás los hombres también deseaban alejar a las damas de las salas para evitar la engorrosa lucha con sus sombreros y faldas en busca de un asiento. (Arboleda y Osorio, p. 2003) En 1933 se aprobaron las primeras leyes dirigidas a regular la producción y exhibición de material que se pudiera considerar obsceno, de acuerdo con la Convención Internacional de Ginebra que se había suscrito internacionalmente en ¡1923! Las producciones cinematográficas nacionales eran por entonces todavía muy escasas. En los años cuarenta, se nombraron juntas regionales que actuaban con autonomía al respecto. No obstante, la Iglesia Católica mantenía una posición tajante al respecto. En 1938 se consolidaron las Ligas de la Moralidad, que junto a la recién creada Sociedad Industrial Cinematográfica manejaba el funcionamiento de numerosas salas que presentaban el denominado «cine moral», acorde con los valores de la moral cristiana. Entre los años de 1942 y 1947, particularmente, la Acción Católica Colombiana reguló las exhibiciones de cine a través de diferentes publicaciones. (Cáceres, 2011)


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Fue de nuevo en la capital de la montaña, en 1947, que la censura se tomó los púlpitos: el arzobispo de la ciudad ordenó que durante la eucaristía de cada domingo, se leyera la censura moral de películas, un panfleto elaborado por la Acción Católica. Allí, las películas se catalogaban bajo las etiquetas de «buenas», «peligrosas» «malas» y «prohibidas». Dichas prohibiciones se escudaban tras razones de índole moral: el impacto que pudieran tener temas como la sexualidad implícita y la violencia en las solícitas almas de los devotos. (Cáceres, 2011) La censura fue una de las características más palpables lo que se conoce como la dictadura militar del general Gustavo Rojas Pinilla que tuvo lugar entre 1953 y 1957. A casos ostensibles como el cierre de los periódicos El Tiempo y El Espectador (que retomaron actividades bajo los nombres de Intermedio y El Independiente, respectivamente), se sumó el de la censura cinematográfica en un momento en el que había contenidos más abundantes y censurables. La Ley 83 de 1946 había establecido el cine cómo uno de los principales factores de influencia en la delincuencia juvenil, por lo que los menores de 16 años tenían restringida la entrada a películas que no fueran recreativas ó educativas. La censura además impedía la llegada de películas nuevas a los teatros, por lo que eran frecuentes las quejas sobre la deplorable calidad de la oferta cinematográfica, compuesta por películas filmadas ¡hacía más de veinte años! Durante el mismo gobierno se aprobó la Ley 197 que acogía bajo la denominación de «Junta de Clasificación» a todas las juntas que existían anteriormente. Se tomó dicha medida con el fin de afrontar lo que se consideraba el grave problema moral que agobiaba la nación: la violencia. Así, se pedía que en la junta coincidieran expertos en criminalística, representantes del clero, artistas y conocedores de los procesos de educación en Colombia. (Martínez, 1978) Las críticas no se hicieron esperar. Hernando Valencia Goelkel, por ejemplo, hizo eco de su opinión en la revista Cromos: la censura no representaba sino una «mutilación de la inteligencia» y una «represión de la libertad». Jorge Gaitán Durán, por su parte, arremetió contra la errada concepción de una violencia generada por influencia del fenómeno cinematográfico: una postura que demostraba que la relación entre cine y espectador no se analizaba dentro del contexto social. (Martínez, 1978)


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Durante los años sesenta, los distribuidores tuvieron que seguir recurriendo a distintas estratagemas para evadir la censura. Se aprovechaban del morbo y el deseo que generan la prohibición y anunciaban el veto en los carteles. Así se podían lanzar películas con nombres tan sugerentes como «Lujuria tropical». Los cinéfilos colombianos seguían quejándose de la pobre calidad de las películas que la Junta permitía exhibir. (Martínez, 1978) Para finales de esta época, sin embargo, empezaron a surgir propuestas de cine social en el país, u otros de trasfondo político, sin llegar a constituir denuncias serias en la mayor parte de los casos. Tampoco llegaban a presentar soluciones a las problemáticas sociales que se habían evidenciado en todos los campos de la expresión artística, gracias a los eventos convulsos de mayo del 68 y la Revolución Cubana. (Osorio, 2001) La Ley 1935 de 1970 reguló las funciones del Cómite de Clasificación de Películas. Éstas se clasificaron en cuatro tipos: niños, mayores de doce años, mayores de dieciocho años y prohibidas. Los filmes vetados eran aquellos que incitaban a la violencia, el crimen y la sedición. (Suárez y Uribe, 1988). Las juntas de censura, compuestas en su mayor parte, por acaudaladas matronas y hombres de edad se caracterizaban por su mojigatería, dejando pasar muchos filmes violentos pero obligando a cortar películas que mostraran de manera sugerente las curvas de una mujer. (Álvarez, 1989) La posición de la Iglesia, por su parte, se había moderado un tanto, pero seguía insistiendo en la autorregulación de los directores y productores, y la necesidad de estar alerta frente a «las numerosas películas atentatorias contra los valores y principios de la moral cristiana». (Iglesia Católica, 1974) En 1974 se publicó una carta, bajo el título Pornografía, que iba a ser remitida a Presidencia, asegurando que producciones cinematográficas cargadas de contenido erótico (?) influían en la desintegración moral de la nación. El principal censor durante los años ochenta fue FOCINE, iniciativa estatal encaminada a promover la realización de largo y cortometrajes de calidad. Si bien el número de producciones realizadas en suelo nacional se incrementó en número, surgieron problemas respecto a las temáticas que trataban dichas películas: la violencia política, entre otros, fueron sutilmente vetados, bien negando apoyo financiero a los guiones o limitando la exhibición de los filmes. (Osorio, 2001) Sin embargo, durante esta década se desarrollaron propuestas interesantes sobre temas de la convulsa realidad colombiana reciente. Se destaca sobre


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todo el cine desarrollado alrededor del tema de la violencia política de los años cincuenta y sesenta: películas cómo Cóndores no entierran todos los días, Los días del miedo y Canaguaro, puestas en escena de calidad, donde dicho problema se convierte en centro de la trama y deja de ser trasfondo. (Sánchez Méndez, 1987) La censura, incluso en el nuevo siglo se halla presente, en tanto se considera que escenas de sexo explícito son inaceptables en los circuitos comerciales de exhibición. Películas como Shortbus y Lucía y el sexo son tildadas de pornográficas, aún cuando el sexo no constituye en modo alguno el centro de la historia, sino un elemento adicional, que aún se considera lesivo para los espectadores adultos. (Villamarín, 2007) La clasificación cinematográfica, eufemismo que se ha aplicado a la verdadera censura, ha sido siempre un ejercicio de doble moral, en el que participan miembros prestantes de la sociedad, que se consideran idóneos para decidir qué deben y no deben ver los demás. Así, ya desde los comienzos de la llegada del cine al país, se reconoció su poder educativo/ lesivo debido a su facilidad para transmitir mensajes y la gran aceptación de la que gozaba. Constituía, por tanto, una amenaza a los valores establecidos en la sociedad colombiana, caracterizada desde siempre por su patriarcalismo y la preponderancia de los valores católicos. Con el tiempo, mientras la Iglesia Católica perdía su influencia, la censura era una mezcla de temor al pasado reciente y la politización del discurso cinematográfico. Hoy en día, el espectador colombiano tiene acceso, por medio de los circuitos legalmente constituidos y los contenidos compartidos en Internet, a una gama casi interminable de películas que abordan todas las temáticas concebibles. No obstante, en años recientes la industria cinematográfica nacional ha experimentado una suerte de florecimiento, y se cuentan entre sus producciones documentales de denuncia social y otros que se esfuerzan por mostrar la riqueza cultural del país. Una película como Pequeñas voces (Carrillo, 2011), exploran el tema del conflicto colombiano acudiendo a técnicas de animación que representan, además, un adelanto técnico para el séptimo arte local. Cómo se pudo ver, la censura ha respondido siempre a los intereses de diversos sectores y a razones diversas. De la incomodidad que representaban los sombreros de las damas, al dolor reciente generado por un


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conflicto sociopolítico que aún no termina, la censura pone en evidencia la doble moral de la sociedad: ocultar las curvas de una mujer, mientras se exalta a diario, por todos los medios de comunicación, la violencia y la degradación social. Bibliografía • • •

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Arboleda, V, Osorio D. (2003). La presencia de la mujer en el cine colombiano. Bogotá: Ministerio de Cultura. Álvarez, C. (1989). Sobre cine colombiano y latinoamericano. Bogotá: Centro Editorial, Universidad Nacional de Colombia. Cáceres Mateus, S. A. (2011). El cine moral y la censura, un medio empleado por la Acción Católica Colombiana 1934 - 1942. Anuario de Historia Regional y de las Fronteras, 16(1). Suárez Melo, M., Uribe Villaquirán, P., & Colombia. (1988). Legislación del cine en Colombia. Bogotá, Colombia: Cámara de Comercio de Bogotá. Martínez Pardo, H. (1978). Historia del cine colombiano. Bogotá: Librería y Editorial América Latina. Sánchez, I. (1987). Cine de la violencia. Bogotá: Centro Editorial, Universidad Nacional de Colombia. Villamarín, P. (2007, septiembre 30). EL sexo explícito pone en aprietos a los exhibidores y la censura. El Tiempo. Bogotá, D.C.


PUDOR - Autor: Andrés Loboguerrero Técnica: Óleo sobre lienzo (50*70cm) - 2010


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LA CHICHA: La bebida tradicional censurada y la Perseverancia, su mayor guarida Oscar Javier Giraldo 9

La chicha es una bebida tradicional de Centroamérica y el norte de Suramérica hecha a base de maíz fermentado no destilado, existen grandes variedades de chicha a partir de otros cereales, no obstante en Colombia, la reina y acompañante de la gran mayoría de fiestas folclóricas es la hecha a base de maíz. Sin embargo su camino a lo largo de la historia no ha sido nada fácil, ha estado lleno de tapujos y censura, así que recorreremos los momentos cruciales de la historia nacional, donde la chicha ha jugado un papel relevante para acercarnos un poco más a esta exquisita bebida. Conquista y Colonia: «La Chicha ya no es tan nuestra»

Durante las justas libertadoras, el ejército de Simón Bolívar sufrió un atentado poco usual, de repente alrededor de cincuenta hombres murieron por envenenamiento en Sogamoso, su autor: desconocido, el medio: chicha envenenada. Fue así como en 1820, Bolívar prohibió todo tipo de fabricación y expendio de la bebida en Sogamoso. Luego del éxito de las pujas independentistas, la élite criolla quiso desprenderse de todo rastro de cultura española que le quedara, tomó entonces como puntos culturales de referencia a Inglaterra y en mayor medida a Francia; esto conllevó al dejamiento de muchas costumbres que habían sido fundamentales hasta ahora, entre ellos la chicha, que fue remplazada por el vino y más adelante por la cerveza, con quien tuvo una fuerte disputa por ser la bebida más popular del país.

9. Estudiante de Filología e idiomas (francés), Universidad Nacional de Colombia. ojgiraldoz@unal.edu.co

Tras su llegada al nuevo mundo, los españoles vieron en la chicha un elemento unificador y socializador en las ceremonias; fue este su punto de partida para hacerse ricos y poderosos en el futuro cercano: las famosas chicherías de Santa Fe, enormes bastiones del poderío español hasta que empezara la rebelión criolla.


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Fundacion de Bavaria: «La Cerveza Ayuda a Construir el Barrio Chichero mas Famoso de Colombia» A comienzos del siglo XX, un alemán con una visión empresarial innovadora llegó a Colombia para hacer un cambio muy importante en su historia. Con la fundación de la empresa BAVARIA S.A., Leo Kopp marcó una pauta de desarrollo y crecimiento para la capital del país, hasta la mitad del siglo XX.

El producto principal de Bavaria fue la cerveza, y su posicionamiento en el mercado de la época no fue fácil, ya que el pueblo prefería la chicha por su sabor y por su tradición. No obstante, la élite aceptó la cerveza ya que encontró en ella el elemento que hacía falta para romper con la tradición chichera. Se emprendió entonces una campaña de desprestigio por parte de Bavaria y la élite contra la chicha, la cual duró muchos años e involucró inclusive al Ministerio de Salud de futuros gobiernos.


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Una de las estrategias que utilizó el señor Kopp para facilitar el crecimiento de su fábrica fue atraer a sus empleados hacia ésta, evitándoles tiempo de desplazamiento e incomodidades de transporte; nació de a pocos el barrio La Perseverancia, una oportunidad para los empleados de construir su casa cerca a los predios de la fábrica a través de subsidios que se pagaban con trabajo, de ahí que fuera el primer barrio netamente obrero, ubicado entre las calles 32 y 21 y la carrera 5ta y la Circunvalar, al centro-oriente de la ciudad de Bogotá. Irónicamente «La Perse» ha sido uno de los bastiones de la chicha, ya que adoptó la tradición de los barrios de los que provenían sus habitantes como Egipto, Belén y el Guavio, ubicados más hacia el centro de Bogotá. 9 de Abril: «Adios a la Chicha» Por su identidad obrera, «La Perseverancia» se ha identificado a lo largo de su historia con grandes líderes populares, no solamente políticos. Jorge Eliecer Gaitán compartía mucho con los «perseveranciunos». Fue allí donde concentraba a sus líderes gaitanistas y orquestaba su quehacer político hacia todo el país. Cada que Gaitán visitaba «La Perse» ésta se paralizaba para escuchar sus discursos, que dada la algarabía y la agitación, podían llegar a ser pronunciados desde la mesa de una cafetería. Luego de la política venía el tejo, la bebida y la fiesta, como si se recibiera al hijo querido después de una larga ausencia. El 9 de Abril de 1948, tras la muerte de Gaitán, los habitantes de «la perse» ciegos por la ira y el dolor saltaron a las calles a protestar y a hacerse escuchar ante el gobierno que no pronunciaba una palabra al respecto. En cuestión de horas, varios tranvías habían sido quemados, los establecimientos comerciales del centro de la ciudad habían sido saqueados y la gente, que nunca había degustado un licor importado por su alto costo, se pegó la borrachera de su vida. Los muertos no se hicieron esperar en el peor momento de la historia de la ciudad, donde hubo enfrentamientos entre el ejército, la policía y la horda descontrolada. No había bando definido, era una batalla de todos contra todos. Algunas autoridades también se resintieron de la muerte del «siguiente presidente». Cuando la situación estuvo de nuevo bajo control, el Ministerio de Salud culpó a la chicha por los disturbios y oficializó su prohibición, autorizando redadas en los barrios del centro- oriente donde se producía chicha de forma artesanal. La policía se encargó de allanar todas las casas en busca de barriles, donde se almacenaba la chicha. Esta persecución duró


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varios años, durante los cuales la clandestinidad a la que se vio sometida la chicha alteró su fórmula básica de maneras inesperadas, tanto como las creencias de la gente frente a esta. Fue cuando se descubrieron establecimientos donde se hacía chicha con el hueso de una persona, o con orines, entre muchos otros, bizarros y extravagantes experimentos que contribuyeron a la estigmatización que procuraba el Ministerio. Primer Festival de la Chicha: «No Estaba Muerta, Andaba de Parranda» 40 años después del 9 de abril de 1948, un grupo de investigadores liderado por Jairo Chaparro se interesó por toda la historia del barrio «La Perseverancia», su gente y su cultura. Dentro de este último campo de investigación se encontraron con la chicha, que permeaba los acontecimientos más importantes del barrio, ya que era en las viejas chicherías, donde los obreros de Bavaria se organizaron para exigir la jornada de ocho horas entre otros derechos laborales; también donde Gaitán compartió con sus copartidarios. Fue por eso que decidieron restablecer su estatus y organizar el Festival de la chicha, el maíz, la vida y la dicha a finales de la década de los ochentas, que sorpresivamente reunió y organizó de nuevo a los «perseveranciunos», quienes volvieron a sentir orgullo y amor por su barrio. Fue este festival el que abrió la puerta a la chicha hacia la legalidad al sortear muchos obstáculos en su autorización para poder realizarse, como la detracción a última hora de la autorización de las alcaldías que habían omitido la ilegalidad de la chicha. Sin embargo fue muy tarde, toda la gente ya estaba muy emocionada con el festival y a pesar de todo lo realizaron. Atrayendo a un gran número de personas de la clase alta que se interesó de nuevo por la chicha y empezó a verla como un elemento cultural que debía ser rescatado, dando inicio a la tradición anual del festival, la legalidad de la chicha desde el año 1991 y la declaración de interés cultural del festival, hace pocos años. Bibliografia • •

Chaparro J., & Torres M. Por la Calle 32, Historia de un Barrio. Bogotá. Torres M. (2012). Entrevista. Bogotá.


DESEO INMEDIATO - Autor: Andrés Loboguerrero Técnica: Óleo sobre lienzo (100*100cm) - 2010


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LA QUINTERO Andrés Gulla-Ván 10

La mayoría de hombres piensa que estando un rato con ella se la llevarán fácil a la cama, a modo de trofeo para luego fanfarronear; la minoría asegurará, de forma embustera, haber tenido una experiencia similar en otro caso, en otra época, en otra realidad. Pero no, eso no ocurre (ni me ocurrió), porque como ella misma dice «soy de mente abierta, no patiabierta», y entre tanta fantasía obscena lo que nos falta a los varones es atrevernos a la realidad. ¿Pero cómo evitar que se nos levante la pija, verga, trola, pipí, anaconda, manguera, pito o chimbo (o como sea que se nombre al pene según lo que dice una de sus camisetas) con semejante mujer? Yo moriría feliz, con la pelvis destrozada, si me tocara con ella.

Amparada por unas cuantas páginas nietzscherianas, con un poco de «posporno» y un pecho «echa´o pa´lante», Alejandra pretende (sin el mas) perturbar e intimar con cada uno como ser social, y de esa manera trastocar el actual sistema de valores de modo que las personas alcancen un nivel de bienestar, a partir del goce de su sexualidad consensuada y siempre universal. Sí, porque quiere romper con todo a punta de molotov y lengua, porque para hablar sí es buena. Sol y luna danzando en el infinito erotismo sagrado que conlleva al amor; fruto, o mejor, rama del árbol que representa su hipo-teoría. Sí. Nada de doblegar, obligar, coaccionar, legitimar, arruinar, justificar, saborear ni penetrar sin permiso del otro, porque una relación sexual es de a dos (en el sentido más puritano, costumbrista y mojigato). Del mismo

10. Escritor. Estudiante de Literatura en la Universidad Nacional de Colombia. fabian.gulla@gmail.com  Fotografías: Javier de la Cuadra. 2012

Sin tacones mide un poco más de 1,70; estudió psicología, ahora es asesora sexual; la echaron de varios canales regionales en Antioquia y actualmente tiene un espacio en el bonachón y siempre incluyente Canal Capital, en el programa Sexo sin Censura; ella, La Quintero, o sea, Alejandra Quintero, maquina en su enmarañada mente paisa una revolución que va más allá de la farándula y el mal mientras usted empieza a buscar en google algún «dato» y fácilmente se encuentra El Diván Rojo, una reseña más completa que este brochazo.


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modo, queda terminantemente prohibido, no conocer su propio cuerpo, porque para tocar al otro hay que tocarse primero uno mismo. Entonces mi ejército de Príapo, si queréis que vuestras mujeres saboreen de la ambrosía que da vida, primero debéis beber el equivalente de 4 galones seminales, sin azúcar, ni perejil. Del mismo modo mis honorables doncellas, no aceptéis hacer todo lo que vuestros depravados varones os proponen, vosotras dispondréis, y ese es el derecho mismo de la libertad divina. Así se puede resumir la Revolución erótica, universal, solar y lunar. Así, sin tanto desgaste intelectual, que en términos jurídicos clásicos Lacordaire lo dice como: «libertad es el derecho a hacer lo que no perjudique a los demás». Adiós Alejandra, me alejo de vos erecto y triste. T(e)v(eo) después.


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EL PADRE DEL MUSEO ARTE ERÓTICO AMERICANO, FERNANDO GUINARD: Censuras encarnadas Andrés Gulla-Van 11

Pero antes, una breve contextualización: el MaReA funciona como museo itinerante, visita bibliotecas, universidades y otros espacios a donde llamen para exponer los cuadros12. En la Universidad Nacional agradecieron la donación de su libro El Espíritu Erótico a la biblioteca central, del mismo modo que no le dejaron ingresar en una ocasión sus cuadros de desnudos. De forma contestataria fundó la revista OJOS, la razón es que en SOHO le ignoraron y subestimaron. Bueno Fernando, te conozco lo suficiente para obviar biografías que se pueden encontrar en internet; dime qué sabes de censura. La has vivido alguna vez seguramente, pero quisiera saber qué es la censura para ti —La historia humana es terrible. Todos los que han estado en el poder han sido unos asesinos ni los verracos, y siempre los que estén en el poder van a censurar a los que piensen diferente, los que no estén de acuerdo con la manera como quieren gobernar. Siempre son conductistas. Entonces la censura en la libertad de expresión siempre ha existido en cualquier gobierno, sea de emperadores, de zares, reyes (franceses, ingleses, españoles), sea cualquier tipo de organización africana o asiática. La violencia en el caso de occidente, la iglesia siempre ha tenido el papel censor, con la inquisición, a los que creían corruptos, a los que

11. Escritor. Estudiante de Literatura en la Universidad Nacional de Colombia. fabian.gulla@gmail.com 12. Para información adicional se puede visitar: http://www.museoarteeroticoamericano.org/

En Colombia la mojigatería ha afectado negativamente, mucho más que la guerra y la corrupción, el bienestar de la nación. Nuestros líderes roban miles de millones a diario, probablemente porque la noche anterior sus parejas (sean homosexuales de closet o heterosexuales malgeniados) no pararon bolas a sus arrecheras de 3 minutos. Y por desmemoriados no aceptamos el hecho. Menos mal un economista de la Tadeo Lozano montó el MaReA, o sea, Museo Arte Erótico Americano y lanzó un libro que recoge una investigación respecto a la historia del arte erótico desde la época prehispánica, publicación por la que ha recibido elogios y odios en iguales proporciones. Por eso hoy, en lo que parece más un soliloquio que una entrevista u otra cosa más formal, una charla en un sentido, traemos a Fernando Guinard, el economista, quien cuenta sus cuentos al haber sido censurado más veces que la cantidad de tweets que my president logró en su mejor día.


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pintaban cuerpos desnudos, censura a los que no creían en las mentiras. Y a partir de la alianza con Constantino pues se volvieron los asesinos más grandes del mundo. En el proceso que yo manejo, que es el Museo Arte Erótico Americano, cuando uno analiza la historia del arte colombiano, es una historia muy divertida. Por ejemplo te voy a bajar un libro que yo tengo, y te muestro cómo es la historia. —Pero claro Fernando. Muéstrame todo lo que quieras. Mientras vas, yo me quedo acá mirando tanto desnudo en las paredes. —Bueno, por ejemplo estos países latinoamericanos que fueron dominados por las coronas españolas y francesas y portuguesas, estaban en la época en que la inquisición arrasó con toda la cultura nativa, entonces queda muy poco de lo que se conserva de arte erótico puesto que ellos lo destruían y quemaban. El primer cuadro que se expuso en una galería del país fue en 1899, creo, que fue el cuadro de Epifanio Garay, que era una mujer desnuda con un tipo. Era una vaina toda teatral. Los que organizaban esa exposición colocaron en la entrada “Entre bajo su propia responsabilidad”. Después vino Débora Arango, que era una rezandera paisa, una señora rica. Pero era tanta la corrupción, tanta la malparidez de la clase política conservadora y liberal, que ella siempre denunció esa corrupción. Siendo rezandera y creyente era tal el asco. Entonces sus colegas decían que siendo ella así y pintando esas temáticas tan asquerosas, entonces ella dijo: «jueputa no me jodan más; no vuelvo a pintar ni quiero que sepan nada de mi vida. NADA», y se abrió 50 años. Cuando tenía 80 entonces la reconocieron y que la maestra y que la dura y que no sé qué, y que está en el Museo Nacional, pero ella fue una de las mujeres que más censura sufrió en la patria. Le voy hablar del proyecto mío. Una de las peores censuras que tenemos lo que estamos en algún proyecto que se pueda llamar pionero, o contestatario son los para-artistas o para-intelectuales, lo que se las dan de artistas o intelectuales, así como también llamamos los parapolíticos o paranormales, esos son los peores amigos que tienen las personas que hacen aportes nuevos. Como los enemigos que tenía Obregón cuando era precursor o Negrette o Marta Traba. Toda la gente que viene detrás, los que no son pioneros y sí son enemigos son censura. Entonces los intelectuales que se las dan de intelectuales vetan todo lo que hacen los de la vanguardia, como la censura que hubo en la Universidad Nacional con la dictadura de los conceptuales.

Cuando se sacó este libro lo presenté al Museo de Arte Moderno, y al ser algo novedoso, entonces tuvo mucho éxito y mucha prensa pero casi de inmediato empezó la censura. Y cuando fuimos a Medellín presentando el libro el cardenal sacó un artículo en el periódico, inmundo, que se lo voy a leer más o menos. «El libro maneja un concepto confuso de erotismo. ¿Los desnudos de Botero, los de Morales son realmente eróticos? » Escribió Darío Morales. Una mujer gorda de Botero, eso es como si uno es homosexual y le ponen una mujer divina, si a usted no le gustan las mujeres pues a usted no le despierta el erotismo, el erotismo está en la mente. Este escritor dice que


el desnudo de Botero no es lo erótico, pero en Botero está es la voluptuosidad de la forma; Botero es tan verraco que a lo más feo que son las mujeres gordas él las llevó a la estética, les dio voluptuosidad y les volvió provocativas. Y Darío Morales piensa que eso no es erótico. Entonces ese es mi discurso, que los que no son intelectuales, son los mayores enemigos que tiene uno cuando se tienen proyectos que son pioneros. Ese es el discurso que yo tengo, puede que sea falso. Otra censura: en este libro a Luis Caballero lo llamé a París y me dio permiso para publicar una obra, me envió una obra a la galería de Garcés Velázquez. Entonces yo dije: «pero si Luis Caballero es homosexual, ¿por qué no va a mostrar el homosexualismo?» Eduardo Serrano, que era el curador del Museo de Arte Moderno me dijo «yo tengo un dibujo de Luis Caballero que me regaló y muestra el homosexualismo»; yo dije «pues yo lo voy a publicar y no le voy a pedir permiso» entonces publiqué este cuadro.13

13. Señor lector, o señora lectora, por motivos legales decidimos omitir la reproducción de esa imagen en nuestra revista. Sí, la censuramos. Todavía no podríamos costear un buen abogado llegado el caso. El cuadro en cuestión presenta el coito anal de dos hombres en primer plano.

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Yo publiqué este cuadro de Luis Caballero sin permiso de él y sin permiso de nadie. Entonces cuando saqué este libro mandé a que se lo entregaran y luego me llamó el de Garcés Velázquez diciendo: «te voy a demandar, ese cuadro… Luis está muy molesto, no lo autoriza. ¡¿Por qué lo sacaste sin permiso de él?! Te voy a meter a la cárcel». Yo me asusté y me fui a donde el otro señor y le dije: «yo qué me voy a poner a pelear con los Caballero, si esos son una familia muy poderosa, me encanan. Entonces dije, si me encanan pues más se va a vender el libro y mejor la bulla». Serrano me dijo que le escribiera una carta pidiendo disculpas. Luis me mandó una carta diciendo:

Entonces Serrano me dijo: «respóndale usted, yo no creo que él se vaya aponer a pelear conmigo» (porque Serrano era como el cómplice de él). Entonces nosotros le escribimos una carta a Luis Caballero que dice: Hemos recibido su mensaje, a través de la Galería Garcés y Velázquez, en el cual nos manifiesta su molestia por no haber solicitado su autorización expresa para insertar en nuestro libro “El Espíritu Erótico”, el dibujo dedicado a Eduardo Serrano y que su actual propietario consideró adecuado para acompañar, entre otras obras clásicas, el texto introductorio de la obra. […] Reconocemos que está en todo su derecho de plantearnos su desacuerdo. Si a usted le parece que recibiría una adecuada satisfacción eliminando ese dibujo de futuras ediciones, tendríamos el gusto de hacerlo, ofreciéndole un espacio para otra obra. Cabreado porque se le publicó una obra de lo que él hace, vaina rara, ¿no? —Oye Fernando, debo irme a coger uno de esos buses largos y arrugados en el centro. Lo siento de verdad, me gustaría mucho quedarme en tu casa un poco más. ¡Qué gentil eres al recibirme esta noche! Nos vemos en alguna exposición, o alguna asonada, lo que venga primero.


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Después de salir, sentí un descontento en la moral. ¿Por qué censurar y opacar esos esfuerzos por comprender el cuerpo y la sexualidad humana? Luego, con cierto aire intelectualoide pensé: «esa sociedad que no sabe que tiene pene y tetas, que los puede usar y disfrutar, no tiene porqué dárselas de superior». Creo que fue eso, ya no lo recuerdo. A lo mejor ese pensamiento regrese a mí si le sigo la pista al MaReA. A lo mejor con esta intención Fernando publicó el libro, tal vez con esa misma fuerza es que decide realizar talleres de sexualidad para los jóvenes durante las exposiciones, tal vez ese afán de desnudos sea un eufemismo para denunciar lo atrasada de nuestra sociedad. Tal vez, sólo tal vez, en algún momento los erotómanos sean mayoría y la nueva censura sea el conservadurismo. Pero si queremos que eso ocurra o no, lo primero a realizar es no comer entero, dudar de todo para construir criterio. Y como por principio soy Hegeliano, voy a disfrutar de una buena película porno, o posporno, mejor.


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"1" DE LA SERIE THE SPLENDID ISOLATION - Autor: Andrés Loboguerrero Técnica: Óleo sobre lienzo (50*70cm) - 2009


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CENSURA A LA NADA Carolina Patiño Cuéllar 14

Una repisa y dos mesas eran todo el staff del stand nadaísta en la Feria Internacional del Libro. Como haciendo honor a su nombre, al lado de otros stands abarrotados de libros, afiches, música y vendedores compulsivos, encontramos la nada, las tres paredes blancas y un par libros puestos tímidamente sobre la mesita. Llevan trece años en la feria, pues es una manera de darse a conocer, que la gente los lea. Sobre la feria, Elmo Valencia dice: Aquí la gente casi no lee, es analfabeta o es muy rara; aquí leer es muy verraco, hay mucha gente que llega y pregunta: «ha oído hablar del nadaísmo», pero en realidad no sabe, es que ni yo sé que es el nadaísmo (risas)

Así empezó nuestra entrevista con Elmo Valencia, nadaísta caleño que está más allá de la nada y el todo. Se enlistó desde la adolescencia en eso que pretende ser ni vanguardia, ni institución o causa: el nadaísmo. Nuestra misión era esta: No dejar una fe intacta, ni un ídolo en su sitio. Todo lo que está consagrado como adorable por el orden imperante en Colombia, será examinado y revisado. Se conservará solamente aquello que esté orientado hacia la revolución, y que fundamente por su consistencia indestructible los cimientos de la nueva sociedad. Lo demás será removido y destruido (Valencia: 17. Bodas sin Oro)”

¿Cómo comenzó el nadaísmo? «En primera medida no fue un movimiento literario, lo comenzamos para empezar a joder, a protestar, que la autoridad se molestara, empezamos con pura violencia, nos conocían era como

14. Estudiante de Filosofía. Universidad Nacional de Colombia. caro.p.cuellar@gmail.com

Le parece que la feria es algo estúpida, pues ¿cómo va a venir un proletario a gastarse eso: siete mil pesos de entrada, más lo del pasaje? ¿Con qué plata va a comprar libros? Los restaurantes que cobran veinte mil por un almuerzo y ¿Saben cuánto vale un localcito de estos? Millón y medio… ¡millón y medio! No hay otra parte del mundo en la que se cobre por la entrada a la Feria del Libro. “«Los profesores deberían insinuarle a los padres de esas manadas de niños, que ahorren para comprarse un librito, en vez de dejarlos botados en los pabellones» (Elmo Valencia, entrevista personal, 29 de abril del 2012).


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terroristas» (Elmo Valencia, entrevista personal, 29 de abril del 2012) ¿Y cómo empezaron a joder?, con actos pánicos, performances públicos que rompían con la tranquilidad de la urbe. En Colombia, nadie había osado irse contra la iglesia, nuestros jóvenes nihilistas cambiaron eso con el primer acto pánico en los años sesenta: «se efectuaba en Medellín un congreso de escritores católicos, la crema de los intelectuales, entonces lanzamos un pedo químico y las monjitas salieron llorando» (Elmo Valencia, entrevista personal, 29 de abril del 2012) El segundo acto pánico reconocido fue «La quema de libros clásicos frente la Universidad de Antioquia (para aprovechar la salida de los estudiantes) y después nos orinamos encima de las cenizas de los clásicos y eso fue un boroló» (Elmo Valencia, entrevista personal, 29 de abril del 2012).En contra de los clásicos para destituir toda la tradición cultural europea, que con su influencia nos ha desprovisto la opción de un pensamiento autónomo.

15. Integrante de laUnión Patriótica, acusada injustamente de terrorista y amenazada de muerte durante toda su vida por el gobierno colombiano.

Así fue como comenzaron. Cuatro o cinco años después, la sociedad les exigió un registro de las ideas que tanto promulgaban, tuvieron que empezar a redactar manifiestos. El lenguaje que utilizaban era desconocido en el país, hablar de niñas de 16 años en embarazo y poner groserías explícitas era inconcebible—como si nadie las dijera en el día a día—. La burguesía de Cali y Medellín reaccionó a favor, invitaban a los nadaístas a eventos, comer y tomar whisky; ¿y por qué? porque la burguesía sí lee, se estaba dando cuenta del cambio. Los nadaístas estaban haciendo revolución; bien sabrán los que están en el intento que ese camino es culebrero; salían a hacer las cosas que querían y terminaban en la cárcel por tener el pelo largo. Elmo nos contó que cuando era profesor en la Libertadores (periodismo y literatura) empezaba su clase con un poema, no para que se volvieran poetas, si no porque el arte abre la mente. A través del arte conocemos la gente, el mundo. Nos da el ejemplo de Marta Traba, amiga suya que llegó a Colombia y comenzó a valorar el arte, porque acá había un despelote en todo lo que era la cuestión pictórica. Fundadora del Museo de Arte Moderno en los predios de la Universidad Nacional, expulsada por el gobierno (todavía no sabemos por qué) para la calle 24 (donde está el museo actualmente). Ella había propuesto que cualquier estudiante que entrara a primer semestre debía ver historia del arte y sociología, eso lo quitaron, nadie quiere que la juventud piense. Y hablando de mujeres y nadaísmo, recordamos a Patricia Ariza15, co-fundadora del teatro de La Candelaria, muchachita que apenas escuchó del nadaísmo llegó donde se reunían los muchachos y dijo «¿quién es Gonzalo Arango aquí? —¿Para qué lo necesitas?——Es que


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quiero dárselo— ¿Locuras no? Locuras, pero locuras bellas » (Elmo Valencia, entrevista personal, 29 de abril del 2012) Elmo confiesa que con el tiempo, aprendieron que ni siquiera la revolución puede solucionar los problemas de una sociedad, porque llegan otros y se encaraman en el poder e imponen una religión, un dominio estatal, unas leyes y el hombre seguirá siendo apachurrado. Hay que pensar en la libertad del hombre y de sus ideas para que no esté coaccionado ni aplastado, pero uno, el mismo hombre, sigue aplastado por que es muy jodido. Estamos en un estado totalmente degradado, y ni la guerrilla pudo hacer algo, ellos creían que podían hacer revolución y cambiar todo pero no, la revolución se putió, ¿y quién la putió? El narcotráfico. (Elmo Valencia, entrevista personal, 29 de abril del 2012)

Los censuraron mucho. La primera vez en la biblioteca departamental de Cali, ya teniendo el permiso para dar una charla, cuando llegaron, las puertas estaban cerradas con cadenas, el mismo director de la biblioteca había dado la orden. Así es la doble moral del burócrata colombiano, «le daban a uno el permiso, y después vea hijueputa». En el ochenta, los censuraron en nuestra alma mater (¡quién lo creería!), experiencia que motivó esta carta abierta al rector: Doctor Eduardo Brieva Bustillo, rector Universidad Nacional, Bogotá: Señor rector: Nosotros poetas nadaístas educados en la técnica del golpe de opinión fuimos invitados por la Universidad Nacional para leer allí nuestros poemas los días 11,12, 13 y 14 de agosto. Aceptamos encantados […] Y es así que el día 11 de agosto a las siete de la noche, al tratar de ingresar a la Universidad con el primer poeta invitado, fuimos detenidos por un reforzado piquete de guardia con órdenes perentorias de no dejar ingresar a ningún nadaísta, ni a su público, ‘en previsión de posibles desórdenes’ […] En la alternativa de aprovechar la situación para generar una trifulca de imprevisibles consecuencias haciendo valer nuestro derecho al micrófono, o crear un debate de gran altura intelectual acerca de la libertad de expresión y la censura imperante en la militarizada Universidad Nacional, optamos por lo último y ante manifiesto desencanto […]vinimos a redactarle este Manifiesto […]Poesía es palabra viva, revelación. Y porque como usted, confiamos en el futuro de la libertad de expresión, le recordamos que ella no excluye la libertad de hablar en la Universidad. Y que es insólito, señor rector, que en el ámbito de la cátedra libre se prohíba la lectura de unos poemas. Pero no podíamos evitar la tentación de denunciar, en nuestro carácter de combatientes por la palabra, la deplorable situación de la universidad, ese cadáver. Pues con ese criterio quizás se diplomen los doctores, pero no se formarán hombres libres […] Queremos que la opinión nacional se entere de quién dio la orden de suspensión de nuestros recitales: si fueron las directivas de la universidad o los Altos Mandos […] Rogamos señor rector nos disculpe los problemas que haya podido causarle nuestra vieja manera de ser y deseamos que mantenga su humor bien afilado para evitar aquello que llamaría Fromm: ‘El miedo al nadaísmo’ Del señor rector muy atentamente, poetas nadaístas, Eduardo Escobar, Elmo Valencia, Jotamario, siguen firmas. (Valencia: 162 En Bodas sin Oro)


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Ya de eso han pasado muchos años, en el 2008, los nadaístas, en tanto que nadaístas y no otra cosa, cumplieron 50 años. Quedan cinco, antes eran treinta, unos se fueron pa’ la guerrilla, a otros los mataron. Elmo cree que es tiempo de una juventud pensante, verraca, nueva. Pero esta juventud está en retroceso y le interesa hacer plata, no cambio social. Yo veo los estudiantes de la Nacional, se van veinte mil por la séptima y llegan a la plaza de Bolívar y se devuelven, no hacen nada; falta un líder, está esa masa de treinta mil estudiantes verracos y no hacen un cambio. Y los profesores están es buscando solucionar su almuerzo. Esas manifestaciones son muy superficiales, no se cohesionan las ideas. (Elmo Valencia, entrevista personal, 29 de abril del 2012)

Los nadaístas desearían que surja un nuevo grupo, pero no van a manipular a nadie, eso es malo. Quieren que usted se sienta identificado con la esencia del nadaísmo […]no tenés que ser nadaísta, tenés es que descubrir qué es lo que sucede en el mundo del arte y de las ideas para que salga tu reflexión; pero no adjuntarse a un movimiento, a nosotros no nos gusta ser profesores, yo no quiero adiestrar a nadie; si nosotros nos ponemos a hacer un manejo de las juventudes de ahora, esto sería un partido político, pero el nadaísmo no puede ser un partido político (eso es pa’ los políticos). (Elmo Valencia, entrevista personal, 29 de abril del 2012)

Elmo concluye que hay muchas cosas que uno siempre piensa hacer y, concebir pero el establecimiento no deja. A las personas nos falta saber todo sobre los nadaístas. Básicamente, leer. Por si no lo sabían, leer es muy importante. Todo está dicho y todo falta por decir.“Quienes no disfrutan de estos escritos pues tienen la vida un poco limitada, porque allí en esos lugares señalados por los poetas y las escritoras, están algunas de la claves de la existencia” (Patricia Ariza: 223 en Bodas sin oro) Bibliografía • •

Bodas sin oro. (2010). Cincuenta años del nadaísmo. Taller de edición Rocca. Entrevista realizada a Elmo Valencia por Carolina Patiño Cuéllar el 29 de Abril del año 2012. Feria Internacional del Libro de Bogotá, año 25.


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LAS JAULAS QUE SE REPITEN: El palimpsesto de censuras en la escritura de Reinaldo Arenas Carlos Orlando Fino Gómez 16

Junio y 2012

Una de las posibles líneas interpretativas que recorren temáticamente la obra de Reinaldo Arenas, es la censura. Es interés de este escrito rastrear este tópico que, como lo pretendo mostrar, es uno de los generadores y configuradores del acto de escritura como resistencia. Es decir, la obra areniana se puede leer, de principio a fin, como la búsqueda constante e infatigable de la libertad. La censura será la causante de esa primigenia búsqueda, que atravesará su producción de una manera espiralada, si entendemos el diacronismo con que se trata a lo largo de su obra, desde Celestino antes del alba hasta El color del verano o el nuevo «Jardín de las delicias»; así como de manera sincrónica, es decir, en su contexto cultural. Éstos dos vectores, diacrónico y sincrónico, en los personajes literarios y en la incidencia vital del autor, en la difusión, impresión y distribución de la obra, convierten el tópico de la censura en un lugar central en la vida y obra de Reinaldo Arenas; tanto que se convierte en tópico recipendario, esto es, desde allí se pueden abordar los demás tópicos de estudio, como el homoerotismo, la performancia, la escritura, la obstinación, la dictadura, el totalitarismo y la historia cultural americana. Celestino antes del alba, primera novela de Reinaldo escrita en La Habana, 1964, es una magnífica obra sobre la experiencia hipersensorial y multidimensionada de la infancia en las provincias del «Oriente» cubano. Celestino, una de las máscaras de Arenas, —porque su novela es autobiográfica y se inscribe como la primera de su pentagonía—, es un niño que vive con los once sentidos las extrañas experiencias del paisaje. Celestino tiene el don de la poesía, como Reinaldo, y escribe sus versos en los árboles, a los alrededores de su casa de campo. El abuelo materno, personaje terrorífico,

16. Profesional en Estudios Literarios, Magister en Teoría e Historia de arte y la Arquitectura. Docente de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

Y de no haber sido por aquellas odiosas cadenas que le apretaba las comisuras de los labios, introduciéndose por los intersticios de los dientes y atándole la lengua, se hubiera visto dentro de aquella armazón, semejante a un pájaro fantástico, la sonrisa de Servando, tranquila, agitada por una especie de ternura imperturbable. REINALDO ARENAS. EL MUNDO ALUCINANTE


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escucha rumores de que su nieto escribe poesía los papayos. De inmediato, busca su hacha y sale en carrera a tumbar el registro de la poesía. Celestino entiende la escritura como forma de resistencia; sabe que las palabras, y más las elaboradas artísticamente, pueden resultar herramientas de poder, lucha y devastación. El abuelo acaba con bosques enteros, y lo obsesiona no dejar un palo en pie con los versos de Celestino. Para el abuelo la poesía es signo de falta de hombría, de amaneramiento. La narración le da la categoría al relato, de alucinante: Hachas. Hachas. Hachas. Hachas. Hachas. Hachas. Hachas... y Celestino, como un loco, escribiendo hasta en los gajitos más finos de las matas de tribulillos. Hachas... y los árboles hacen «craannn», y caen de un solo tajo, pues este viejo maldito ha cogido una fuerza y una puntería terrible, y los otros días vi que desde el potrero cogió el hacha, la meció dos o tres veces en el aire, lanzandola con todas sus fuerzas, la mandó hasta la mata de guanábana y la hizo añicos. […]Hachas... y los rayos ya campean por dentro de la casa, y nos mientan hasta la madre. […] Hachas. Hachas. Hachas... y yo tengo miedo enorme a que algún día Celestino le dé la idea de escribir esos garabatos en su propio cuerpo. (Arenas, 51-52).

Celestino antes del alba, fue presentado al concurso de novela Cirilo Villaverde de la Unión de escritores y artistas de Cuba (UNEAC), en 1967, con el nombre original: Cantando en el pozo. Lezama Lima y Virgilio Piñera, defensores de la calidad de Celestino, sostenían que superaba la del ganador del concurso, Vivir en Candonga, de Ezequiel Vieta. La novela de Arenas es una apuesta estética por la infancia en Oriente, la de Vieta se inscribe en los presupuestos estéticos del realismo social, esto es una obra comprometida con la Revolución. Este fue el primer indicio de censura y persecución de la obra de Arenas. El segundo, más impactante a nivel literario porque anuncia su destino como escritor: la novela dedicada a la obra de fray Servando Teresa de Mier, El mundo alucinante, censurada en Cuba, publicada en México y Francia. La novela fue censurada por su apología a la homosexualidad, que también, como práctica, estaba censurada por el castrismo. La novela, para los franceses, con Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, fue considerada como una de las mejores novelas del siglo, y su recepción le concedió en 1968, el premio Le Monde a la mejor novela extranjera. Es paradójico que esta misma novela desencadenara una serie de persecuciones a la vida y obra de Arenas, dentro de la isla y que al mismo tiempo se ganara, muy joven, el reconocimiento internacional. Con la censura a esta novela, se inicia la censura a toda su obra y la invisibilización de su nombre, tanto que fue prohibida la publicación de cualquier texto de Reinaldo Arenas, a nivel nacional, y si enviaba o se publicaban sus textos a nivel internacional


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el autor debía hacerse responsable por el delito de «diversionismo ideológico». Diversionismo ideológico se define como:

1. a) 2.

Artículo 103 Incurre en sanción de privación de libertad de uno a ocho años el que: incite contra el orden social, la solidaridad internacional o el estado socialista, mediante la propaganda oral o escrita o en cualquier otra forma; […] Sí, para la ejecución, de los hechos previstos en los apartados anteriores, se utilizan medios de difusión masiva, la sanción de la privación de la libertad será de siete a 15 años. (Gaceta oficial de Cuba, 1974).

Uno de los casos más dramáticos fue la conocida sentencia del 3 de julio de 1974 en contra de René Ariza Bardales que cito a continuación: Conclusiones del tribunal: que el acusado asegurado René Ariza Bardales, […] desde hace algún tiempo viene dedicándose a escribir cuentos, ensayos y relatos cuyo contenido y enfoque se basan en el más amplio diversionismo ideológico y propaganda contrarrevolucionaria escrita. Que todo este material literario carente de valor artístico, escrito en contra de los intereses de nuestro pueblo, de nuestro primer ministro comandante Fidel Castro Ruz, mártires de nuestra patria y demás dirigentes nuestros, fue tratado de enviar al exterior de nuestro país para mediante su divulgación incitar contra el orden socialista y la solidaridad internacional. La sanción que debe ponérsele es la de ocho años de reclusión. (Arenas, Necesidad de libertad, 78).

El mundo alucinante, novela de calidad literaria superlativa, recupera la vida de uno de los personajes más enigmáticos, perseguidos y censurados de la América colonial: el fraile dominico y doctor en teología de la Real y Pontificia Universidad de México, José Servando Teresa de Mier y Noriega y Guerra (Monterrey, 1763– Ciudad de México, 1827). Fray Servando, magnífico novohispano y con una carrera en la prédica de Tomás apóstol y Santo Tomás de Aquino sin par, y con motivo de la celebración de la virgen de la Guadalupe es encargado para el ofrecimiento del sermón. El 12 diciembre 1794, día que marcará el destino del padre Mier, se convierte en la fecha de la celebración más controvertida de la guadalupana: fray Servando, gracias a los consejos del licenciado Borunda, expone una integradora teoría: «Guadalupe no está pintada en la tilma de Juan Diego sino en la capa de Santo Tomé (conocido por los indios como Quetzalcóatl) y apóstol de este reino. Mil setecientos cincuenta años antes del presente, la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe ya era muy célebre y adorada por los indios aztecas que eran cristianos, en la cima plana de esta sierra del Tenayuca, donde erigió templo y la colocó Santo Tomé». Esta afirmación, el primer párrafo de su sermón, para Servando tiene la intención, al mejor estilo de uno de los grandes ilustres de su orden, el Padre de las Casas, de darle el estatus a los precortesianos de «hombres» reconocidos y reconocedores de Dios. Es decir, que antes de los españoles,


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los mexicanos, gracias a la prédica de Santo Tomás, quien difundió la palabra divina por todo el mundo, como lo ordena Jesús, incluido América, conocían las enseñanzas del hijo de Dios y vivían en la gracia y la bondad divina. Esta tesis, que pretendía hermanar a los americanos con los europeos dejaba sin piso la justificación catequizadora y colonizadora de los españoles sobre la América. De esta manera lo leyeron sus censores, y en especial el Virrey de Haro. El doctor Fernández de Uribe confirma la censura el 21 enero, quien al mismo tiempo le otorga sustento jurídico a su preventiva reclusión. Fray Servando es apresado y conducido de la cárcel de San Juan de Ulúa al convento (prisión) de Las Caldas, en Santander (España). Mier se da cuenta, gracias al proceso de retractación, que los motivos del exilio son eminentemente políticos y no teológicos. En ese sentido aflora el sentimiento de libertad americana. Se da cuenta de que los españoles no tienen nada que hacer en América e inicia una itinerancia libertaria. La censura y la cárcel hacen emerger en Mier una característica que no había aparecido en su sermón original: el americanismo y el antihispanismo. Y es el calabozo sucesivo la imagen céntrica del romántico fraile novohispano: las cárceles sucesivas, las cadenas envolventes, las censuras injustificadas, las que convertirán los inofensivos (en primera instancia) argumentos teológicos, en motivo de emancipación, en herramienta de poder. Para rastrear esta tesis, es necesario ir al apartado famoso, por la crítica a la heteronormatividad de la obra areniana que es uno de los motivos de su censura en Cuba. Pero, ingresemos en la novela: después de que el fraile visita los jardines del Rey en compañía de un joven —que es el mismo Rey—, y se da cuenta de que existen tres mundos, el lésbico, el homosexual, y el heterosexual, el Rey le pregunta a cual pertenece. Servando contesta que a ninguno. Luego el Rey se descubre y Servando requiere su ayuda para que no lo persiga León por el proceso guadalupano. El rey contesta: «— ¿Para qué quieres modificar lo que precisamente te forma? —dijo—. No creo que sea tan tonto como para pensar que existe alguna manera de libertarte» (Arenas, 137). La afirmación del Rey permite deducir que: la prisión, la censura y las cadenas son parte fundamental de las condiciones que generaron el pensamiento del padre Mier, en especial su pensamiento político independentista, antihispánico y proeclesiástico. Si el sermón del padre Mier no hubiese sido censurado, sino entendido como uno más, como un sermón circunstancial, Mier, tal vez no hubiese participado de las luchas de independencia mexicanas, no hubiese firmado la Constitución ni mucho menos se hubiera entrevistado con personajes como Simón Rodríguez, Alexander Humboldt,


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Chateaubriand, Jovellanos, Lucas Alamán, el conde Gijón, Madame Staël, José María Blanco White, Simón Bolívar, y el padre Heredia. Cada cadena se convertía para Servando en un motivo más de la búsqueda incansable de su libertad, que no era otra, que la de todos los americanos. La imagen cumbre del encadenamiento y asfixia como generadores de la libertad perpetua se encuentra en el capítulo dedicado al encadenamiento en la prisión de los Toribíos. Y el fraile subió a la última celda de la prisión. Y aquí empezaron a encadenarlo. […] Fray Servando se había ido adaptando a las prisiones. Y ya ésta le resultó dura, pero no tanto. […]Algo hacia que la prisión siempre fuera imperfecta, algo se estrellaba contra aquella red de cadenas y las hacía resultar mezquinas e inútiles. Incapaces de aprisionar... y es que el pensamiento del fraile era libre. Y, saltando las cadenas, salía breve y sin traba, fuera de las paredes, y no dejaba ni un momento de maquinar escapes y de planear venganzas y liberaciones […] Y, por último, se suprimió la comida el fraile, y sólo se abastecía de cadenas. La tarea era febril: día y noche no se oía más que aquel ascenso de cadenas que se arrojaban sobre un cuerpo ya remoto... y los carceleros seguían temiendo... hasta que llegó el momento: los aterrorizados guardianes oyeron crujir y se refugiaron, abrazados, en las celdas más bajas. Luego oyeron de nuevo el nuevo crujir, y siguieron refugiándose. Y al momento se escuchó un estallido de paredes, un estallido del piso y un estallido de toda la prisión. (Arenas, 205, 210- 211).

El peso de las cadenas destruye la cárcel, libera al fraile y un nuevo renacimiento aparece a la vista: la liberación de América y el encuentro con el mar. Para finalizar este contrapunto, enumero que fue el mismo caso de Reinaldo. La censura de sus poemas lo convirtió en poeta, la escritura en necesidad vital; la censura al homosexualismo lo transforma en un teórico del homoerotismo y la performancia; la censura lo lleva a identificarse con otros censurados: fray Servando, un censurado olvidado, es hecho famoso por Arenas y ahora es la figura más estudiada de la independencia mexicana; de la misma manera, la censura castrista titulada «diversionismo ideológico», convierte a Arenas en disidente político y lo conduce a visibilizar a los censurados escritores de la isla, en especial a Lezama Lima y a Virgilio Piñera. La censura fue el motor de la escritura arenística: el paisaje, su metáfora de libertad, por ello en su etapa estadounidense era preso del recuerdo del mar que convirtió su escritura en epifanía: prueba de ello son sus novelas El color del verano o el nuevo «jardín de las delicias», y El asalto, ambas liberadoras y libertarias. La censura convierte a un inocente niño poeta en el escritor más estudiado en la contemporaneidad, y no digo al escritor cubano, ni latinoamericano, ni americano. Lo digo sin topónimo, porque es el más estudiado a nivel mundial, e irónicamente sus libros siguen censurados en su amado paisaje.


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Bibliografía • ARENAS, REINALDO. (1967) Celestino antes del alba. Barcelona: Tusquets, 2000. (1999) El color del verano o nuevo «Jardín de las Delicias»: novela escrita y publicada sin privilegio imperial. Barcelona: Tusquets, 2010. (1969) El mundo alucinante. Una novela de aventuras. Barcelona: Tusquets, 2010. (1986) Necesidad de libertad. Costa Rica: Kosmos, 1986. • CASTRILLÓN, CARLOS. La reescritura de la historia. A propósito del Mundo Alucinante de Reinaldo Arenas. Manizales: Universidad de Caldas, 1998. • CARDINALE, MIGUEL. (2002) Vicisitudes identitarias en la oba de Reinaldo Arenas. Washington: Georgetown University, 2002. • DOMÍNGUEZ MICHAEL, CHRISTOPHER. Vida de Fray Servando. México: Era-Conaculta-Inah, 2004. • ETTE, OTTMAR (ED). La escritura de la memoria. Reinaldo Arenas: Textos, estudios y documentación. Madrid/Frankfurt: Vervuert/Iberoamericana, 1992. • MIAJA DE LA PEÑA, MARÍA TERESA (ED).Del alba al amanecer. La escritura en Reinaldo Arenas. Madrid: Iberoamericana/Universidad Autónoma de México, 2008.


"2" DE LA SERIE THE SPLENDID ISOLATION - Autor: Andrés Loboguerrero Técnica: Óleo sobre lienzo (60*80cm) - 2009


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REUNIÓN FAMILIAR

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Carlos Castillo Quintero 18

I. Usted ha estado caminando durante toda la noche. A su lado camina una mujer. Se detiene, la mira y no la reconoce. Ella lo toma de la mano y usted intenta zafarse. No puede: su piel se ha fundido con la de aquella desconocida.

—Ángel, ¡ayúdame! Al escuchar ese clamor la reconoce: es ella, su esposa, y está a punto de perderla para siempre. —¡Alejandra! —, grita a su vez, pero su llamado se pierde en el crepúsculo. En ese momento, usted despierta. Está en su cama, solo, sintiendo el pellizco que se dio en el sueño. Su lecho vacío, el deseo bajo la piel, y su tristeza, le pesan. En la mesa de noche hay una pistola. Piensa en la mujer. No en la soñada, sino en la que ama, en la madre de sus hijos. En su esposa muerta. Usted llora. Ajena, la ciudad inicia un nuevo día. Se levanta, entra al baño y toma una ducha caliente. El agua cae sobre su cuerpo y mientras disfruta de esa sensación repasa lo sucedido en el sueño. Ve las imágenes en cámara lenta, las examina una y otra vez hasta que lo reconoce. ¡Sí!, no

17. Este cuento hace parte de la antología “El corazón habitado: Nuevos cuentos de amor en Colombia”. Editorial Algaida, Cádiz, España, 2010. 18. Escritor colombiano. Ganador de múltiples premios nacionales en narrativa y poesía. Recientemente ganador del Concurso de Cuento del Taller de Escritores de la Universidad Central 2012 y premio nacional de cuento convocado por el Ministerio de Cultura y dirigido a Directores de RELATA. Para saber más visite el blog del autor: http://castilloq.blogspot.com/

Ella reinicia la marcha. Ya hacia el amanecer usted siente que le duelen los pies y quiere detenerse, pero la mujer se lo impide. Ahora la sigue a rastras, agotado, sin entender qué está pasando. Piensa: quizá es un sueño, y se pellizca, se frota los ojos e intenta despertar. Ella disminuye el paso y sonríe. Intempestivamente, en un cruce de calles, surge un hombre que la toma de la otra mano, la jala, y se la lleva con él. Al soltarla usted siente que su piel se desgarra, le duele. Se queda mirándolos hasta que desaparecen por un callejón; un segundo antes ella grita:


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puede equivocarse: el hombre que se llevó a la mujer es usted mismo. Por momentos queda aturdido. ¿Y quién es el otro?, ¿quién es ella? Repasa otra vez el sueño: se mira errando por la ciudad, solo en la noche; se mira pegado a la mujer, la mira con detenimiento y por más que lo intenta no puede reconocerla. Sin embargo está seguro de que es su esposa. ¡Alejandra!, grita, y su voz se confunde con el sonido del agua cayendo sobre su cuerpo, y con su llanto. —Dime —contesta una mujer, cariñosa, al otro lado de la puerta—. ¿Necesitas algo? ¿Estás bien? —,pregunta, aguarda un momento, va hacia la cocina, y añade—: Apresura tu ducha, amor, llevas cerca de una hora en el baño, y ya pronto voy a servir el desayuno. Usted siente que le duele la cabeza. No entiende nada. La confusión es mayor al escuchar la algarabía de los niños que se alistan para ir a la escuela. Lo embarga una irrefrenable desazón, quiere salir del baño para ir a su encuentro. Siente miedo, teme que todavía esté soñando. No le importa. Sólo quiere volver a ver a su esposa y a sus hijos trágicamente muertos. Sin apagar la ducha, se pone una bata y sale. En ese instante usted despierta. Está en su cama, igual a como estaba cuando despertó en su sueño, excepto por la mujer que ahora está a su lado. La mira y lo recuerda todo: acosado por la soledad, la noche anterior salió en busca de compañía. Vagabundeó por los bares del centro. Intentó comprar los favores de alguna piel efímera, sin éxito, y finalmente se puso a caminar la ciudad. Vagó durante toda la noche y ya cerca del amanecer la vio: bella, radiante, llevando de la mano a un hombre que a duras penas la seguía. Sin que lo notaran los siguió y en un cruce de calles, espoleado por el deseo, les salió al paso, tomó a la mujer de la mano que tenía libre, la jaló, y se la llevó para su casa, aprisa, sin que su acompañante opusiera resistencia. Ella gritó y el otro respondió a su llamado. Sus voces fueron apenas un murmullo fugaz en la maraña de sonidos de la ciudad que despertaba. Usted mira a la mujer que está a su lado, la besa en los labios y ella, adormilada, responde a su beso. «Te amo, mi Ángel», dice, y abre las piernas. Usted sube y la penetra, sin preguntarse por qué esa extraña conoce su nombre. II. Al escuchar el «Ángel, ¡ayúdame!» pronunciado por la mujer con la que ha estado caminando, y que el desconocido ha arrancado de su mano,


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usted la recuerda, sabe que es su esposa y se le nublan los ojos, le duele la cabeza. Se sienta en un andén y todo el cansancio acumulado en la noche cae sobre su espalda. Quiere dormir. La voz de ella repitiendo su nombre resuena en su cabeza como un lamento. «¡Alejandra!, ¡Alejandra!», le responde, pero ella no lo escucha. Siente rabia. Usted odia al incógnito ladrón y quiere matarlo. El dolor en la palma de la mano desgarrada le advierte que un hilo de su piel sigue unido a Alejandra. Se levanta y lo sigue; Usted ahora sabe en donde se encuentran. Podría describir la casa de aquel hombre: tres habitaciones, una cocina, un baño… sobre la cama la reciente cicatriz de un amor adverso. Sin prisa, se dirige hacia ellos. Ahora comprende el sentido de la pequeña pistola que ha estado acariciando durante toda la noche. III. Cuando usted sale del baño, está solo. No hay mujer. No hay niños por ninguna parte. Intuye que su deseo, los sueños, y la ducha caliente lo han perturbado. Sin notarlo, ha seguido llorando; en realidad, no ha parado de llorar desde que despertó. Usted recuerda a su esposa, la ve sentada a su lado, sonriente; recuerda a sus hijos, los escucha cantar en la parte trasera del automóvil; se ve, feliz, hasta la curva fatal de su destino. Su corazón se rompe. Piensa en lo que ha estado pensando durante las últimas semanas: en dar por terminada esta condena y reunirse con ellos. La pequeña pistola sobre la mesa de noche aguarda, sin prisa. Usted la mira, la toma entre sus manos, la acaricia, y piensa que todo lo ha conducido hasta allí, que no es su culpa. Se recuesta con el arma entre sus manos, se duerme, y otra vez sueña. En el sueño usted atraviesa la noche, agitado, buscando a una mujer que hace unos instantes alguien le arrebató. No la conoce pero sabe que es su mujer. Avanza con los ojos cerrados, arrastra los pies, sigue un hilo de araña en la sombra, con una pequeña pistola en su mano. Camina sin prisa hasta llegar a una casa. Usted conoce esa casa. Conoce la entrada y el jardín enmarañado en donde algunos cepos de rosa recuerdan tiempos mejores. Sin dificultad encuentra la llave en una hendidura de la pared, y entra. En el baño suena la ducha y usted conjetura que allí está el otro, el que le ha escamoteado a su mujer. Se acerca, despacio, empuñando el arma. Lo escucha llorar, llora igual a usted; por momentos le causa pena, duda, quiere huir pero en ese instante él sale del baño. Usted alza el brazo, le apunta en mitad de los ojos, y dispara.


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IV. Un sol nuevo ilumina el jardín. Usted escucha el agua caer y se da cuenta de que ha dejado abierta la llave de la ducha; si ella estuviera viva lo regañaría por distraído. El reptil inquieto de la sangre brota y se desliza por entre las cobijas. Se toca la frente y verifica que por fin ha tenido el valor para hacerlo. Sonríe, la pistola aún atrapa su mano. Una calma absoluta, un resplandeciente mar de mercurio, se apodera de usted. Es, entonces, cuando la ve, parada en el umbral, bella —como siempre—, acompañada de los niños. Usted se levanta, los abraza, y entre risas dan inicio a una perdurable reunión familiar.


"3" DE LA SERIE THE SPLENDID ISOLATION - Autor: Andrés Loboguerrero Técnica: Óleo sobre lienzo (70*150cm) - 2009


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LOS INFORTUNIOS DE LA VIRTUD Poesía y censura La mirada de dos poetas contemporáneos

Eduardo de Gortari (Ciudad de México, 1988) Es autor de los libros Singles //05/08// (Red de los poetas salvajes, 2008) y La radio en el pecho (Tierra Adentro, 2010). Estudia Lengua y Literatura Hispánicas en la UNAM.

Todo lo que sé lo aprendí de los Beatles Todo lo que sé de literatura lo aprendí de la música. Todo lo que sé de música lo aprendí de la literatura. Para mí la poesía es el punto donde la música y la literatura son la misma disciplina. Al igual que con las canciones, uso la poesía (la que leo y la que escribo) como un medio para explorar y entender mi entorno. De nada me serviría escribir si no pudiera abordar cualquier tema. No hay temas vedados a la poesía. Al contrario: hay cosas vedadas a la realidad que sólo puedo percibir o entender por medio de la poesía. Eso lo aprendí de la música: ¿Me gustaría el rock si no me pudiera hablar con la misma destreza sobre política o sobre cómo corté con mi novia? Claro que no. Alguna vez borré de un poema un pasaje que estaba seguro ofendería a más de uno: es el peor que haya escrito. Así aprendí que en la literatura o se dice todo o mejor no se dice nada. Escribir implica asumir que siempre alguien puede salir herido y, por lo general, el primer herido suele ser el que escribe. La autocensura es la única censura que he conocido, pero sé que es la más peligrosa de todas. ¿Y para qué escribir si puedo salir herido? Como en una cirugía a corazón abierto, en la literatura a veces para curar primero hay que abrir otra herida. Cito a Gustavo Cerati: «pones canciones tristes para sentirte mejor». Por eso es un peligro la autocensura: para curarse hay que reconocer la enfermedad: callar o ignorar tus padecimientos sólo te hunde en ellos. Ese es mi uso personal y eso se debe a que todo lo que sé de ética lo aprendí de la estética y todo lo que sé de estética lo aprendí de la ética. Para mí el punto donde estética y ética son la misma disciplina se llama poética.


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Nantes 19 //Beirut// Nobody raise your voices Just another night in Nantes Ella soñaba con viajar a Europa conmigo mientras yo soñaba con tirármela en su sala y si lo recuerdo bien es porque ninguno de los dos sueños se cumplió Me abandonó muy pronto Lo suficiente para que yo saliera con otra chica a la semana siguiente Por eso me sorprende que un día me llega esta canción y me da por pensar en ella como el gol que no metí en un partido que no gané Es decir en cierto modo la extraño No acostumbro a preguntar por ella si me encuentro algún amigo en común ni siquiera tuve la tentación de escribirle un poema // y ahora le escribo frases sueltas para enarbolar una pregunta sueltas como unas agujetas que fueron mal anudadas y puede que tropiece y me haga el que no me di cuenta que el fin de esa pésima película que viví con ella estaba mal anudado// Ella soñaba con viajar a Europa y yo juego a veces con el “hubiera” de un avión que no tomamos partiendo al aeropuerto ahí donde ella se me fue como ese gol que nunca metí y lo molesto es que no perdí después de noventa minutos fui expulsado antes del medio tiempo

19. Del libro La radio en el pecho

Extraño ese viaje a Nantes que no ocurrió como si extrañara los goles que ni siquiera pude intentar Es decir esa noche no vivida esa ciudad que no conozco son mi tropiezo mi medio partido no jugado el frágil nudo de una película que vi a medias


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Julio Balcázar Centeno (Cali, 1984) Estudió en la Universidad de Caldas. Ganador del XII Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus 2010, con su libro Últimos días de Robert O’Hara. Actualmente adelanta estudios de maestría en Buenos Aires Argentina.

Sobre la censura en la literatura No tengo una ruta conocida para encarar esta palabra, quizás apenas una complicidad en un rostro de ojos negros, la duda en el reflejo, imaginado y querido de Reinaldo Arenas, la coincidencia entre su autobiografía-inmolada que he terminado de leer hace poco y este problema, tendida como un puente. ¿Podré decir algo significativo desde el recuerdo, desde el afecto? Una palabra encarcelada-silenciada-exiliada por fundar y defender su postura política y sexual en contracorriente del discurso establecido. ¿Una palabra peligrosa? ¿No es eso toda la literatura?... ¿Dónde pongo al Vargas Llosa derechista recalcitrante, cómo no disfruto de sus visitadoras? Qué hago con Gabo, Cortázar, y Galeano, denunciados, (¿censurados?), ¿por Reinaldo en su texto-infierno-vital? Antes que responder, busco efectuar la pregunta, abrirla, nombrarla, defenderme de su abismo. Sé que hoy en nuestras sociedades, que vivieron mucho tiempo bajo el silencio amenazador e higiénico de las armas, resulta difícil hablar de censura, todo lo contrario, creo que vivimos sepultados bajo toda clase de discursos, moramos un tiempo (inaugurado con la Internet, y bautizado por Bauman como modernidad líquida) aparentemente signado por una «facilidad» (¿democratización?) para expresarnos, a veces en un diálogo de sordos. Hace poco aquí en Argentina, se discutía la aparición en un periódico de las fotos del cadáver de una modelo, muerta por sobredosis. Se mencionaron palabras como censura, libertad de prensa, y todos los caballitos de batalla de una sociedad emergida de una dictadura, con un visible pánico a delimitar. No me respondo. No llego. Son apenas intentos. Pero igual te abrazo, Reinaldo. ¿Más de 5000 amantes? Amigo, cómo callar la vida, el mar, la piel, materia de toda palabra verdadera, imposible, ¡nunca!

Yo he entrado al cuerpo de esta mujer, a eso de las 6 de la tarde, y no he visto Más que maravillas: los átomos sedimentados en una sonrisa. Liberadas las cosas de la ficción de años tempranos, todo brilla ahora con su belleza. Esta mujer aparece de cuerpo entero en el aire, con todo y el exceso de grasa.

20. Del libro Últimos días de Robert O’Hara

Strip-tease de una mujer de 40 y tantos 20


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RECUERDO AL ALBA - Autor: Andrés Loboguerrero Técnica: Carboncillo sobre lienzo (30*23cm) - 2010

Divina en la caricia, que es su único vestido. Pulgada por pulgada, puede hacer tranquilamente el amor con los tacones puestos. Si le dicen puta, o romántica, poco tiene que ver con sus senos que van jugando Con la gravedad. Ya no tiene dudas. Es diáfano su deseo de placer. Las horas no traen domingos frente a la tele, ni desayuno en la cama. No hay hijos colgados de cada gemido. Su vientre sólo alberga la dulzura De lo que se extingue con la pasión. Es guapa porque goza pariendo un sueño. Porque tiene estrías y ha visto el mar. Sus nalgas son firmes, con los tatuajes juveniles que se descubren


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Bajo la falda de colegiala. Liberada del miedo, anda ligera de razones para su sudor. Sin recibos de tintes para el cabello. Es bella, a bocanadas de sus besos. Los años han entrado en ella, como yo para poseerla, y no han podido escapar. El perfume ya no miente, el jueves es su condena, Cuando usa medias veladas, y el rimel anda pidiendo a gritos, un alma para la noche. Los silencios incómodos casi siempre anteceden la lluvia de su piel. Su risa es el strip-tease perfecto, donde sólo queda el puro amar en labios pintados. Jazz con comida china Bailar Beatles reduce la expectativa de vida: lo dicen científicos vieneses. Está en la Biblia. Siempre se corre el riesgo de sufrir paranoia en los talones. Liar porros sin amor y sin sexo, da mala digestión y mal aliento. Dormir en posición horizontal es no tomar partido en la lucha de clases. Psicólogos bolivianos están de acuerdo: lo mejor es dormir colgado del techo. Es recomendable, jamás, bajo ninguna circunstancia, Negar un beso a un completo desconocido. Las leyes de la física alientan esta teoría de la promiscuidad Como método anticonceptivo para reducir la paz mental. Vea televisión hasta tarde. No deje nada para mañana. Está comprobado, ahorcar ortondocistas reduce el estrés. Así que déjese florecer una caricia en la nuca, y llore todos los santos días del año. Ya verá cómo se vuelve loca en un par de semanas. Si escucha Beatles, fuma, si fuma, apague sus cigarros en el misericordioso más cercano. Hágale un favor, inícielo en el vicio de las gaviotas, tórnelo cliente recurrente de sirenas. Satúrele las venas con Ketchup, y los oídos con una descarga de la Fania All Stars (New York/ Verano/ 1975) Nutricionistas alemanes aprueban el desvelo, el desvío, y el robo como rejuvenecedores. Sea tonta, agresiva, baile Beatles. La vida es triste y fea, pero toda nuestra. Hay cerveza y certezas que nadie usa. Son hermosos los pájaros negros que sobrevuelan nuestros sueños.


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PICARDÍA - Autor: Andrés Loboguerrero Técnica: Óleo sobre lienzo (70*50cm) - 2011

LAMPREA DE CINE Rui Caverta. México

Ah, viejos tiempos del cine Teresa, Aquellos de películas tan sucias, Con compendios de sexuales argucias; Erotismo que un amor no sopesa. En la pantalla gobierna el chillido, Mientras mi cuerpo soba la lamprea; Por poca plata el deseo marea Y dispensa paquete de alarido.


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Rápida se deslizó a mi asiento, En silencio me susurró la cuota Y rápida ejerció sin miramiento. Par de vacíos sin deseo dan pena. Par de lampreas, con la labia rota, Te siento tan cercana mas ajena. CENSURA Sergio Haro Alcaraz. Guadalajara, Jalisco 11 de junio de 2012

En medio de un silencio nocturno Nuestros deseos se fusionan. Con labios apretados Contorsionamos nuestros cuerpos. Tus manos se han aferrado a las sabanas delatoras, el éxtasis se acerca tus pezones lo pregonan. Gemidos reprimidos, que logran escaparse hasta fisgones oídos. Un edificio atento. Envestida de toro. ¿Qué importa lo que digan? He eyaculado mi alma Y tras un grito vehemente Jadeas el aire enrarecido. Veo en tu rostro una sonrisa halagadora y una mirada disipada Sin censura, sin pena, sin nada.


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«Amigo ausente» es un oxímoron. Los amigos, esas sombras de dinosaurio en medio del pantano (la metáfora es de Roberto Bolaño) jamás nos desamparan. Para Manuel y todos los demás, este canto de vida en medio de tanta muerte. CARTA A MANUEL Lucas Vargas y Sierra. Medellín, 12 de junio y 2012

Te cerraron los ojos y también la boca cuando te abrieron el vientre. Yo lo sé, estuve ahí mientras morías, arrodillado a tu lado, en silencio: es pesada esa manera de callar que tienen los muertos. Y sin embargo, pasado el estupor, cuantas cosas escuché que me contabas; sobre la vida y el amor, sobre los juegos que compartimos cuando niños; y tus lecturas de Rosseau, y el Leviatán, y tus pasajes favoritos de Thoreau, y los discursos de Gaitán que asegurabas saberte de memoria. Yo nunca supe bien que era la revolución. Entendí, quizás, que se trataba de arriesgar la vida oponiéndose a la muerte. Eso me enseñaste con tu ejemplo. Por mi parte tuve y tengo cuentos, la voluntad dispuesta a no callarme, mi colección de magias y de mitos, y tu voz en mi voz, tu sueño en mi sueño, como un último juego compartido. Cuanto espero encontrarte de nuevo algún día y poder darte buenas noticias: que el mundo es un lugar mejor, que fue posible construir con las cenizas.


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VIENTOS DE GUERRA 2 Andrés Loboguerrero

EN LA HORA EN QUE EL BUEY CANTA

En la hora en que el buey canta En la hora en que las armas claman Habrá de venir el Día, rompiendo el Silencio –impuesto. Bebí del Leteo –por amor al nombre de todos los hombres Y callé Pensando que la vida sería más digna de mí… pero… Pensando que la muerte sería una forma de vivir. (Pero) Y callé por voluntad propia, y callé porque hay en mí un instinto que quiere que silencie mi ira mi amor mi temor mi verdad mi mentira mi noche mi ocaso mi falsedad mi nada Los gobiernos te callan. Hace poco me había convertido en un gobierno para mí mismo. ¿Y qué pasó? Cayeron estrellas, el cielo se derrumbó sobre mí Maté toda esperanza, temí ser piadoso, mandé al exilio toda mi fe Quedo el amor Pero él solicitó silencio de mi parte –prudencia lo llamó Y fui prudente. Y fui lo que quise ser Y fui lo que no quería ser Luche conmigo mismo, con mi amor. Y así fue que hallé mi Angustia Ese temor a ningún dios que me hace vivir Y así fue que encontré mi Angustia Ese camino nada recto que me hizo amar los paraísos de la tierra.

16. Profesional en Estudios Literarios, Magister en Teoría e Historia de arte y la Arquitectura. Docente de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

Sergio Ramos. Bogotá


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VIENTOS DE GUERRA Andrés Loboguerrero

EL SECRETO KirvinLarios. Barranquilla, 1993

16. Profesional en Estudios Literarios, Magister en Teoría e Historia de arte y la Arquitectura. Docente de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

El secreto, ladrón enmascarado, huye anhelando oídos sordos. –Hay más sordos de los que esperaba – (se murmura para sus adentros), pero son más los mudos: henchidos con la voz en la garganta. Para salir del encierro gutural, el secreto carcome a su portador. Un caso archivado que, por robar silencios, se le concede una condena bajo la mesa. Frente a los testigos, caminantes de pasillo, el juez lee una página en blanco. El secreto, cadáver amortajado, no se publica en las planas de los más ávidos periódicos. A pesar de su desaparición, los tirajes amarillistas no registran la foto donde no aparece.


Aテ前RANZA - Autor: Andrテゥs Loboguerrero Tテゥcnica: Lテ。piz sobre papel (35*50cm) - 2006


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LA CENSURA Y

«MI

GENERAL»

Demetrio Augusto Bohórquez V. 21

Cuando se habla de censura en Colombia, inevitable e irremediablemente se cae en el régimen «de facto encabezado por el general Gustavo Rojas Pinilla. Llegado al poder en medio del respaldo nacional, con la excepción de un pequeño grupo de conservadores laureanistas, Rojas aprovechó para hacerse con la presidencia el lio surgido entre el presidente constitucional Laureano Gómez y el designado Urdaneta Arbeláez, popularmente conocido como el sordo, cada uno de los cuales reclamaba para sí la primera magistratura del país. Rojas tomó como argumento la que denominó vacancia del poder para quedarse con la presidencia, durante la cual evidentemente hizo obras de progreso para el país: mejora de la red nacional de carreteras, construcción del aeropuerto de ElDorado, introducción de la televisión, construcción del Hospital Militar Central, desarrollo de San Andrés. En otros aspectos no fue tan afortunado como cuando las tropas gubernamentales el 8 y 9 de junio abrieron fuego sobre los estudiantes de la Universidad Nacional y además, desperdicio el caudal político que lo respaldaba. Quizá lo que más molestó a los tuyente, con la cual buscó perpetuarse en el poder y para este mismo efecto nacieron en Bogotá dos periódicos encargados de ensalzar a la familia presidencial como se la denominaba en ciertos círculos: el excelentísimo señor presidente de la república teniente general jefe supremo, Gustavo Rojas Pinilla»(tal era su título oficial; los caricaturistas lo llamaban gurropin, tomando las primeras sílabas de su nombre), su señora esposa Carola Correa de Rojas Pinilla y su hija, la nena posteriormente llamada capitana, María Eugenia Rojas Correa, cuyo pretendiente era Samuel Moreno Díaz. Uno de esos periódicos fue el Diario Ofcial, pero no el de siempre, el de los edictos y los contratos, sino uno político, cultural (muy bueno

21. Periodista y catedrático (r), corrector de pruebas del periódico el Diario Oficial de Gustavo Rojas Pinilla.

colombianos fue la llamada ANAC, o sea, la Asamblea Nacional Consti-


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en esa área), deportivo, social, etc. Se editó en una máquina Goss headliner, al parecer traída para otro diario y que terminó en manos del régimen. Se imprimía en un moderno edificio, el primero en construirse entre la ciudad universitaria y Eldorado: la antigua sede de Inravisión. El otro periódico era el Diario de Colombia, que funcionaba en calle dieciséis, arriba de la carrera sexta, costado sur, media cuadra de la antigua sede de La Republica. Una de las características importantes que se vio en el Diario oficial era el miedo y la incertidumbre. El miedo que tenían los empleados cuando al entrar a trabajar en el edificio de Inravisión, había a lado y lado tendidos en el suelo haciendo campamento tropas gubernamentales con cuatro o cinco días de permanencia sin ninguna medida de aseo por lo cual el ambiente era constantemente enralecido, la idea era que se temía que el pueblo enojado con Rojas Pinilla fuera a tomar medidas de hecho, a invadir el Diario Oficial y entonces la fuerza pública se encontraba lista para repeler a los presuntos insurgentes. De la misma forma en el techo había acantonado un pelotón que tenía una ametralladora pesada para el mismo objetivo, por consiguiente la actividad del trabajo estaba enmarcada en la incertidumbre y el miedo, como se indico. El Tiempo y El Espectador le hacían oposición a Rojas. Para frenar esa oposición sus textos eran revisados por los censores oficiales. Finalmente estos diarios resultaron cerrados y así nació Intermedio. El Diario Oficial también tenía censores. Pero como no hay censura completa tuvieron dos formidables gafes como se decía en ese entonces. Había muerto en Italia una que llamaríamos ahora dama de compañía» y su cadáver había aparecido en la playa de Ostia. ¿El homicida? Un ministro. Como en Bogotá había fallecido una dama peculiar, de nombre Emma Tarazona, de la cual se aseguraba tenía que ver con alguna persona prominente entre los allegados al régimen, los periódicos capitalinos todos los días dedicaban gran espacio al escándalo de la playa de Ostia. Como decían las abuelas de antes: sátiras a Santander para que las entienda Bolívar. Y los censores oficiales nunca se dieron cuenta. Otra pifia que se presentó en el Diario Oficial: algún linotipista escribió incorrectamente un texto social, en donde se decía que entre los asistentes a una encopetada reunión había estado la señorita María Eugenia Rojas y su esposo, el ofcial N.N. Como eso no era así y


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no era ningún esposo sino un simple edecán, la ira en palacio fue de marca mayor y el miedo en el Diario Oficial extraordinario. Los censores por supuesto no se dieron cuenta. Cerró el Diario Oficial por determinación de la Junta Militar que sucedió a Rojas. La razón: Un alto funcionario del periódico invitó a todo el personal a tomarse un vaso de whisky. Antes del brindis escribió en un gran número de ejemplares: «Rojas si, viva la junta. Luego extrajo un revólver, lo colocó sobre la mesa y manifestó: “esta es la consigna”. Repartidos los periódicos así marcados en Bogotá, ocurrió la consecuencia ya dicha. Aún vive quien fue testigo presencial: un corrector de pruebas de ese periódico, que fue dirigido por el ex ministro de educación Manuel Mosquera Garcés. El otro periódico oficialista fue el Diario de Colombia, dirigido por Gilberto Álzate Avendaño, «El mariscal», como lo conocía el país. A la caída de Rojas este periódico también cerró. Lo editaba Granadina de publicaciones que les quedó debiendo todos los sueldos y prestaciones a sus empleados. Ellos embargaron el único bien de la Granadina, la rotativa, gemela a la del Diario Oficial. Mientras el juicio avanzaba la máquina fue lavada, petrolizada, enfundada. Tiempo después se hizo un muro quedando emparedada en el local donde luego funcionó ICODES, (Instituto para el Desarrollo Sostenible). Y cincuenta y cinco años después, como que allá sigue, entre muros, vaya a saber.


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* Imagen fondo PORTADA PERFIDIA O EL AUGURIO DE LA SERPIENTE Andrés Loboguerrero Técnica: Oleo sobre lienzo

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* Imagen fondo CONTRAPORTADA DELIRIO DE GRANDEZA Andrés Loboguerrero Técnica: Oleo sobre lienzo

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Contestarte 12  

Revista Contestarte 12 "CENSURA"