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Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos. subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

les manifieste el mensaje liberador del Evangelio y esperen en él. Oremos. Te lo pedimos, Señor. Para que a pesar de nuestros fracasos y movidos por la fe, confiemos en el poder de Jesús Resucitado. Oremos. Te lo pedimos, Señor. Para que unidos a toda la Iglesia celebremos el Sacramento del amor y dejemos que Jesús nos transforme. Oremos. Te lo pedimos, Señor. AVISOS

ORACION DE LOS FIELES Celebrante: El Señor está en medio de nosotros y nos ofrece su amor. Por eso digamos con fe: TE LO PEDIMOS, SEÑOR. Para que la oración avive la esperanza de la Iglesia. Oremos. Te lo pedimos, Señor. Para que Jesús Resucitado vivifique el compromiso de los cristianos y recree nuestro amor. Oremos. Te lo pedimos, Señor. Para que cuantos son perseguidos a causa de su fe experimenten el amor del Resucitado y se dejen sostener por su v i c t o r i a . Oremos. Te lo pedimos, Señor.

- sPORTELLO MEDICO GRATUITO per emigranti, ogni giovedì dalle ore 17:00 alle ore 19:00. Parrocchia Santa Lucia, piazzale Clodio. - Centro d’ascolto lunes, martes, jueves y viernes 10.00 a 12.00 - El segundo domingo de cada mes, se realiza en la Iglesia de Santa María de la Luz, el almuerzo de la Pastoral de la caridad. - Son abiertas las inscripciones para la iniciación sacramental, Iglesia Santa María de la Luz. -

sigue la misa en Internet www.altarsm.blogspot.com ESTA

HOJA ES PARA USTEDES!

Para que a los prisioneros, emigrantes y desterrados, se Roma, Tercer Domingo de Pascua 14 de abril 2013

en

BIENVENIDOS A LA CASA DEL SEÑOR Reciban nuestra más cálida bienvenida a la Eucaristía de este III Domingo de Pascua. Y les saludamos con toda la alegría que esta Pascua nos transmite. Jesús ha resucitado y ello es prueba de que el mundo está redimido, aunque a veces no lo parezca. La alegría de la Pascua, la promesa de un futuro de gloria, paz y amor, debe llenar nuestras vidas. Nuestra fe nos dice que es así. Jesús se aparece a sus discípulos en Galilea, le reconocen y Pedro, tras su arrepentimiento, recibe el encargo de afianzar a la Iglesia. Y eso mismo, siguen haciendo sus sucesores. Así el Papa Francisco ha abierto un tiempo de esperanza y humildad. Y ello en estos tiempos de zozobra y de ataques a la Iglesia. Para afianzar es bueno recordar, y contemplar con los ojos del alma, la escena de Jesús y Pedro a la orilla del Mar de Galilea. Qué la celebración de la Pascua nos motive para iniciar la Eucaristía con gozo y alegría entonando el canto de entrada…

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PRIMERA LECTURA Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (5, 27-32. 40-41) En aquellos días, cuando los Apóstoles fueron llevados al Sanedrín, el sumo sacerdote los interrogó y les dijo: — «¿No les habíamos prohibido terminantemente enseñar en nombre de

ése? En cambio, ustedes han llenado Jerusalén con sus enseñanzas y así quieren hacernos responsables de la sangre de ese hombre». Pedro y los Apóstoles respondieron: — «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes mataron colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estos hechos y también el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen». Después de hacerlos azotar, les prohibieron a los Apóstoles hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los Apóstoles, por su parte, salieron del Sanedrín gozosos de haber sido considerados dignos de aquel ultraje por el nombre de Jesús. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL SALMO 29 “TE ENSALZARÉ, SEÑOR, PORQUE ME HAS LIBRADO” Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo,

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me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado” Canten para el Señor, fieles suyos, den gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado”

alabanza». También oí a todas las criaturas que están en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar y todo lo que hay en ellos que decían: — «Al que está sentado en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por todos los siglos». Y los cuatro seres vivientes respondían: — «Amén». Y los ancianos se postraron y adoraron. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado”

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Aleluya, aleluya. Ha resucitado Cristo, que creó todas las cosas y se compadeció del genero humano. Aleluya.

SEGUNDA LECTURA Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol San Juan (5, 11-14) Yo, Juan, oí la voz de una multitud de ángeles que estaban alrededor del trono, de los seres vivientes y de los a ncia nos. Su número se contaba por miles y millones, y exclamaban con voz potente: — «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sa bidur ía , la fuerza, el honor, la glor ia y la

EVANGELIO Lectura del santo Evangelio según san Juan (21, 1-19) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, a p o da d o el M e l l i z o , Natanael, el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: — «Me voy a

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pescar». Ellos contestan: — «También nosotros vamos contigo». Fueron pues y subieron a la barca; pero aquella noche no pescaron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: — «Muchachos, ¿tienen algo para comer?» Ellos contestaron: — «No». Él les dijo: — «Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán». La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la abundancia de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: — «Es el Señor». Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. Al bajar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: — «Traigan algunos peces que acaban de pescar». Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: — «Vengan a comer». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, y lo mismo hizo

con el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: — «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: — «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: — «Apacienta mis corderos». Por segunda vez le pregunta: — «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Él le contesta: — «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Él le dice: — «Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: — «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: — «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: — «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». Esto lo dijo aludiendo a la muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: — «Sígueme». Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. CREDO Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su Único hijo, Nuestro

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III DOMINGO DE PASCUA