Page 15

separar la administración y gestión hospitalaria (gestión de recursos, camas, pabellones, horas clínicas, insumos, etc.) de la gestión clínica (qué pacientes estamos atendiendo, cuáles son los tratamientos más efectivos, cómo reducimos los eventos adversos). Uno de los ejemplos emblemáticos es lo que han estado haciendo algunos hospitales en EE.UU., adoptando la metodología Toyota denominada ‘Lean Manufacturing’, en la cual se busca reducir todos los elementos de los procesos, tanto administrativos como clínicos, que no vayan en directo beneficio del paciente”. En este sentido, el Dr. Capurro postula que, “si logramos hacer una gestión integral de la atención sanitaria, las ventajas se aprecian inmediatamente. La experiencia de los pacientes mejora notoriamente, se reducen los tiempos de espera y mejora la calidad de la atención. Además, podemos liberar recursos para que la organización se enfoque en lo central de su misión: la atención de pacientes. A modo de ejemplo, la Clínica Virginia Mason en Seattle logró, mediante la aplicación de ‘lean’, disminuir los tiempos de espera de las consultas ambulatorias desde más de una hora a menos de media hora, esto desde que el paciente pone un pie en el centro hasta que se va, incluyendo la consulta con el médico. Eso es tremendamente relevante, sea uno un prestador público o privado”.

La capacitación para la gestión hospitalaria es un tema candente que seguramente se mantendrá en la palestra en los próximos encuentros de salud y que tendrá que acelerar el tranco para dar respuesta a las necesidades propias del mercado chileno. El sector de salud está en pleno crecimiento y tecnologización, lo que exige que los mismos estándares de calidad en atención sean exigidos en gestión, impulsándonos a invertir en el capital humano y en la adecuada formación integral de las nuevas generaciones de profesionales de las áreas clínicas, técnicas y de ingeniería, con un renovado foco en la gestión hospitalaria digital. Sólo así, lograremos que el desarrollo no nos alcance por las espaldas.

Las tecnologías de la información tienen que ser una respuesta a una necesidad, no un fin en sí mismas –puntualiza Capurro-. Y agrega, “Una implantación que parta desde la constatación de que no podemos seguir avanzando en cumplir nuestra misión sin el apoyo de un sistema informático, será una implantación exitosa. Esto es cierto tanto para los sistemas de gestión como para los registros clínicos electrónicos”.

15

edicion 8.indd 15

27-06-12 17:04

Revista Informática Médica  

Edicion Nº 8