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Revista sobre

co embarazo

nsciente,

d parto respeta

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Año 3 # 8

Número Aniversario Octubre - Diciembre 2014

Maternidad Estela de Carlotto: NACER MEJOR ES VIVIR MEJOR

Tres miradas sobre la educación: Diego Reinhold: “No vinimos al mundo a formarnos, vinimos a formar al mundo” Vanesa Miseres: “Educar con otros ojos” Victoria Hladilo: “A los hijos hay que acompañarlos, no dirigirlos”


Nos viste:

Al comprar los productos de Abundancia Por Designio, diseñados y producidos respetando condiciones dignas de trabajo, estás colaborando para que juntas podamos desarrollar un nuevo modelo de producción textil: justo y responsable. Trabajamos para que no existan el trabajo esclavo y la explotación.

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Cuidamos la ecología para que vivas en ABUNDANCIA. Por eso, queremos que te lleves tu prenda en nuestras Eco-Bolsas y nos ayudes en este compromiso


El poder que nos da la información ¡Dos años! Dos años desde aquella primera edición que, tímida y pequeñita, asomaba a la vida. Estamos muy contentas. Cada día, nuestra red crece y, junto a otras redes de mujeres y familias, encontramos respuestas y también cuestionamos (y nos cuestionamos). ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué quedarnos con aquello que, se supone, es lo correcto, lo que está socialmente bien visto y aceptado? Además… ¿Quién tiene el poder de dictaminar lo que está bien y lo que está mal? Y, en tal caso, ¿por qué tendríamos que obedecer ese dictamen? Nos gustan las reglas que ordenan y organizan la vida. Son necesarias. Pero no las reglas que vulneran elecciones y violentan derechos. No nos gustan las imposiciones que nos acorralan, los fundamentalismos, la ceguera social, la hipocresía de los grandes poderes que se cuelan en nuestras vidas a diario y coartan nuestras libertades individuales. No nos gusta el “no te metas”, ni el “qué dirán”. Mucho menos el

“no me importa”. Cuando despertamos, despertamos de todo, nos quitamos las vendas de los ojos y decidimos convertir en realidad nuestros sueños. Existe un gran despertador, un despabilador, una herramienta maravillosa que nos ayuda a cambiar muchas realidades y a contar muchas historias que no se cuentan: la información. Cuando nos “malacostumbramos” a cuestionar, buscamos información. Y cuando tenemos información, somos poderosas y poderosos. La información nos da poder. Se acabaron las niñitas y niñitos infantilizados, se acabó la mujer sumisa. Despertó la mujer que se hace cargo de su vida y sus decisiones. Muchas de las notas de esta edición, desde distintos lugares y saberes, nos recuerdan el poder que nos da la información y la enorme posibilidad de elegir que siempre tenemos y que, algunas veces, no aprovechamos. Nunca más dejemos pasar la posibilidad de elegir. Les deseamos y nos deseamos: ¡Felices dos años maternando en tribu!

Gabriela Acevedo & Lorena Obiol


El nombre y el logo de Maternar en Tribu son marcas registradas. Las notas son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Se permite la reproducción total o parcial del contenido, citando la fuente. Para publicar en el próximo número escribinos a:

STAFF

es una publicación trimestral de distribución gratuita sobre embarazo consciente, parto respetado, lactancia materna, crianza respetuosa, alimentación saludable y vida sustentable.

maternarentribu@gmail.com

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Maternar en Tribu STAFF: Directoras: Gabriela Acevedo & Lorena Obiol Edición: Lorena Obiol Diseño: Gabriela Acevedo Fotografía: Cande Baroni Columnista: Leila Orsaria Ilustraciones: Zeque Bracco

Fotografía: Ana Luz Sanz y Alberto “Tito” Ramírez Modelos: Hernán Lizzi, Maggie Nuñez y Cata, Juan Patricio, Cecilia Solano y Lupe

SUMARIO

COLABORARON EN ESTE NÚMERO: Redacción: Violeta Osorio, Vanesa Miseres, Fernanda Raiti, Giselle Lopez Ponce, Noelia Schulz, Carlos Catz y Alicia Bersi

Foto de Tapa: Cande Baroni Maternidad Estela de Carlotto. Moreno. Pcia. de Buenos Aires, Argentina

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EDITORIAL/ El poder que nos da la información MI PARTO/La tercera es la vencida POSTALES/Presentación del libro “La teta” VIOLENCIA OBSTÉTRICA/ Hablemos de parto respetado DE PAÑALES Y ROUGE/ En crisis EDUCACIÓN, ARTE & JUEGO/ Educar con otros ojos ESPACIO DE PUBLICIDAD/Del ámbito privado al tercer sector ENTREVISTA/Diego Reinhold NAVIDAD HECHA A MANO NOTA DE TAPA/Nacer mejor es vivir mejor CRIAR EN TRIBU/La anti guía para la crianza LA TETA/ Médicos desinformados, madres angustiadas, bebés sin teta EDUCACIÓN ARTE & JUEGO/A los hijos hay que acompañarlos, no dirigirlos PUERPERIOS/Maternar en la Era de Plástico SOS conciencia/ ¿Por qué reciclo aeite frito? PEQUEÑOS GRANDES relatos de nacimientos respetados ORGÁNICO & SABROSO/ Las fiestas saludables LETRA & MÚSICA/ Dar la teta, de Violeta Vázquez y El desafío de Nituke, de Alicia Bersi

http://issuu.com/maternarentribu


NÚM ERO ESTE h IC I M O S

Zeque Bracco

Leila Orsaria

Cande Baroni

Violeta Osorio

Vanesa Miseres

Noelia Schulz

Carlos Catz

Ana Luz Sanz

Fernanda Raiti

Giselle Lopez Ponce

Violeta Darío Alicia Vazquez Cerrato Bersi

Alberto Ramirez


muchoruidomucho@gmail.com

Foto: Cande Baroni

Mucho Ruido

MATERNAR EN TRIBU: una revista que ELIGE A SUS ANUNCIANTES

No queremos empresas que explotan a sus empleados, que roban, que dañan el medio ambiente o mienten con publicidad engañosa. Sí queremos empresas que, con su compromiso, cuidado por el trabajo y por nuestro planeta, nos ayuden a construir un futuro mejor. ¡Bienvenidos auspiciantes respetuosos, comprometidos y en sintonía con nuestra misión! Maternar En Tribu & maternarentribu@gmail.com & http://issuu.com/maternarentribu


Creamos prendas a partir del trabajo digno y responsable, trabajando con talleres cooperativos. Creemos que es la mejor forma de promover conciencia a la hora de producir ropa, y así colaborar activamente con un mundo más justo, que no omita identidades ni permita el trabajo insalubre o infantil. Nuestra intención es poder tomar esta forma de producir más justa y considerarla un valor agregado muy importante.

Encontranos de lunes a sábados de 10 a 20 hs en el Showroom de barrio Los Andes, Chacarita. Para visitarnos combinamos por teléfono (011) 15-6289-6565 www.facebook.com/polennropa www.polenn.com.ar contacto@polenn.com.ar

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Mi Parto

La tercera es la vencida El relato de Carla Dimarco, una mujer empoderada que busc贸 y busc贸. Decidi贸 cambiar dos veces de obstetra para lograr su bienestar y el de Dante, su hijo.


9 - MeT # 8 - Nos volvemos sustentables

Febrero de 2013. Obstetra 1 Comencé mi embarazo atendiéndome con la doctora Alejandra Giurgiovich, quien fue la ginecóloga de casi toda mi vida. Con ella realicé una consulta prenatal en la que me indicó estudios de sangre, orina, ecografías varias y ácido fólico. Cuando el test dio positivo, fui a consultarla, sin turno. Entré a las 17 y salí a las 23. Agotador. Me indicó el análisis de subunidad Beta, que tome una aspirineta por día y que continúe con el ácido fólico que me había recetado en la consulta prenatal. Volví a verla con el resultado positivo de la subunidad, con un sobreturno, y otra vez con muchísima espera. Mi esposo ya estaba enojado y yo tenía muchas cuestiones que tratar. Quería saber cómo manejaba los partos y le aclaré que yo quería un parto lo más natural posible. Ella me dijo que era pro parto vaginal, y yo le expliqué que mi mayor temor eran la episiotomía y el goteo. “La mayoría de las primerizas la necesitan”, respondió. Con el goteo no fue tan tajante: “sólo si es necesario”. Le recordé que ella me había diagnosticado hiperplasia suprarrenal congénita tardía (HSCT) y le pregunté si era necesario medicarme. Respondió que no. Por mi peso de entonces y mi contextura física, me dijo que no debía aumentar más de 10 kilos. Calculó mi FPP para el 18 de octubre de 2013. No me fui muy conforme, es más, me fui angustiada. Pero fui varias veces más. En esas consultas, me informó que cobraba $ 3.000 de honorarios por fuera de la obra social y que no extendía factura para reintegro, que trabajaba con dos parteras (Mónica o Juanita) y que sus honorarios no los sabía. También que esperaba hasta la semana 40 y después: inducción. Ah… y que hacía tactos desde la semana 38. La gota que rebalsó el

vaso fue que mientras estaba en la consulta, atendió el celular (era una embarazada haciendo preguntas) y se la pasó haciendo gestos “poco felices”, como demostrando que la que llamaba era una pesada. Esa fue la última vez que la vi. Como ginecóloga no tengo nada que decir, siempre fue de diez, pero como obstetra, ¡no la recomiendo para nada!

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Abril a Junio de 2013. Obstetra 2 En abril, mayo y junio decidí consultar con otra obstetra de Quilmes, Eugenia Sapino. A primera vista, parecía mucho más contenedora que Giurgiovich, más puntual también. Atiende con la partera Juanita, o la que una quiera, pero me dejó en claro que prefería trabajar con su partera. Me indicó vitaminas prenatales y que dejara las aspirinetas. Le comenté de mi diagnóstico de HSCT, pero no le dio importancia. Me indicó el scan fetal. Me lo hice, ahí me enteré que esperaba a Dante. En la siguiente consulta, me aterrorizó por mi diagnóstico previo de HSCT: me dijo que si el feto era femenino podía tener una virilización de sus genitales. Me mandó a hacer una punción de líquido amniótico para corroborar el sexo y me indicó que tomara dexametasona (corticoides). Yo le expliqué que ya en la eco se veía que esperaba un varón, pero como ella no conocía a la ecografista, prefirió que me hiciera una punción o que repitiese el scan fetal con un ecografista de su confianza (que, dicho sea de paso, no atiende por ninguna obra social…). Me pesó y me retó porque había aumentado 3 kilos de un mes para el otro, cosa que no me gustó nada. Huimos de su consultorio para nunca más volver, no sin antes angustiarme nuevamente, salir llena de miedos y de dudas. Claro que


Carla & Dante

ni me hice punción ni tomé corticoides. Comencé a ir a clases de esferodinamia y yoga con Rosana Mazur, doula, el 17 de mayo. Para mí fueron claves su acompañamiento y contención. Me informó y me empoderó. Fue quien me alentó a que siga buscando obstetra, que no era tarde para cambiar y me recomendó que haga una consulta con Fernando Daverio. 10 de junio de 2013. Obstetra 3. Llegó el día. Ya estaba bastante desanimada por no encontrar un obstetra que se ajustara a lo que yo buscaba. La consulta con Fernando fue para nada tradicional. Me recibió con un abrazo contenedor que me reconfortó. Yo había ido con una montaña de estudios. Pero la consulta tomó otro rumbo, fue más allá de lo puramente médico. Charlamos desde lo humano, de lo que es necesario para parir, de cómo las experiencias de nuestras madres nos condicionan, de cómo la cultura nos condiciona. Me parecía increíble haber encontrado lo que yo buscaba. Me fui convencida de que Fernando sería quien me iba a acompañar en el camino al encuentro de Dante, mi hijo. Cerca de la semana 33 comenzamos a asistir a encuentros de pareja con Fernando, María Inés Huarte y Brenda Laganá, las parteras. Fue muy enriquecedor el intercambio con otras parejas y con el equipo médico. No fue un curso de preparto tradicional, no se 10 - Maternar en Tribu - MeT # 8

enseñaba nada: la mujer sabe parir. 23 de octubre de 2013 Estaba tomando un té de frambuesa con una galleta de arroz, mientras chateaba con Rosana, mi doula. Cerca de las 11 de la mañana comencé a sentir unas molestias como si fueran dolores menstruales, leves, con cierta frecuencia, cada 10/8 minutos. Le avisé a Rosana que me parecía estar teniendo contracciones pero, como era primeriza, no estaba segura de si eran contracciones de parto. No me impedían seguir con mi vida normal así que me puse a lavar albahaca para hacer pesto. Al mediodía, ya las molestias eran más pronunciadas, así que decidí llamar a María Inés. Ella me explicó que el TP (trabajo de parto) podía durar pocas horas o varios días, así que me quedé tranquila pero atenta a las señales de mi cuerpo. Cerca de las 13 supe que esas contracciones eran de TP y que no iban a ceder. Así que avisé a mi mamá -que tuvo que terminar el pesto- y a mi esposo. Continué transitándolas, primero acompañada de mi mamá, quien anotaba la frecuencia y duración de las contracciones, y luego de mi esposo. Me di una ducha que me alivió bastante, siempre vocalizando la “O” y la “A”. Ahí me di cuenta de que mi panza había bajado notablemente. Las contracciones se hicieron bastante más seguidas, pero eran irregulares en su duración.


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Me resultaban intensas pero no las sufrí, de hecho, las disfruté. Alrededor de las 16, ante la insistencia de mi esposo -yo sentía que aún quería estar en casallamamos a Fernando. Habló él, porque yo ya no podía hablar. Fernando dijo que emprendiéramos viaje a La Plata tranquilos, que había tiempo. Pasamos por su consultorio a retirar la orden de internación y cerca de las 17 llegamos al Instituto Central de Medicina donde nos esperaba Brenda. Me revisó en una habitación, mientras mi esposo realizaba los trámites de internación. Tenía 6 cm de dilatación. Quedé internada en una habitación compartida, con una mamá que había parido hacía unos días. Le recordé a Brenda que tenía estreptococo positivo y que había charlado con Fer y había decidido que me quedaba más tranquila si me ponían antibiótico durante el TP, con una vía intermitente. Vino una enfermera, me puso suero con antibiótico. Yo había pedido la vía intermitente pero me respondió que no tenían. Me colocó la vía en el pliegue del codo, lugar que me resultó muy incómodo. El resto del TP lo pasé en el baño, sentada en el inodoro, con mi esposo al lado, vocalizando la “A” durante cada contracción. Recuerdo que tenía mucha sed y mucho calor en la cara. Cada tanto venía Brenda, pedía permiso, controlaba las contracciones, los latidos del bebé, me alentaba, siempre muy discreta. Sentí que su presencia fue la justa y necesaria para no molestar. Me revisó una vez más, no quise saber cuánto había dilatado, pero al rato llegó Fernando, así que supuse que no faltaría mucho. Se quedó un rato conmigo y recuerdo que me dijo: “vos gritá todo lo que necesites, no te inhibas”. Me resultó gracioso porque

yo estaba a los gritos desde que había llegado. Pasé algunas contracciones acompañada por él y me pidió permiso para revisarme en la cama, durante una contracción. Accedí. Era hora de ir a sala de partos, cerca de las 21. Pasó María Inés, me preguntó qué sentía, le dije que muchísima presión en el bajo vientre y no tengo muy en claro si se quedó o se fue. Estuve un buen rato esperando que venga un camillero a buscarme, pasé las contracciones aferrada a la cama y en cuclillas cada vez que venían. Me puse mi camisón entre contracciones. Rompí bolsa y comencé a sentir más y Tienda

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más presión. Así que Fernando decidió no esperar más, agarró una silla de ruedas y me llevó él a la sala de partos. Estaban mi esposo, Fernando y una enfermera, que encendió la luz ni bien entró. Fernando enseguida le marcó que preferíamos la luz apagada. Así que la apagó y se quedó muda en un costadito. La luz era bien tenue, había una sola lámpara encendida, cubierta con una sábana verde. Estábamos en penumbras y en silencio. Pasé muchas contracciones en cuclillas, con total libertad de movimiento. Mi esposo estaba sentado en la camilla de partos y yo me agarraba de él para acuclillarme en cada contracción. Fernando estaba a un costado sin intervenir. En un momento dado, le dije que me molestaba mucho la vía porque no podía doblar el codo y que así no iba a poder parir, que estaba cansada y quería saber si faltaba mucho. Me revisó y luego salió a llamar al neonatólogo, que llegó bastante rápido. Insistí en que me molestaba la vía, le pedí que me la sacara y me la sacó. Entonces, ahí sí que me pude concentrar. Volví a decir que estaba muy cansada. Fernando me contó que no faltaba mucho, que podía tocar la cabeza de mi bebé si quería. Primero no quise, mi esposo insistió y toqué la cabecita de Dante. En ese momento, saqué fuerzas de donde no tenía. Sentí un ardor intenso, ¡el famoso círculo de fuego! Me ayudaron a sentarme en un banquito de partos que improvisaron con una escalerita que había ahí. Mi esposo me sostenía por los hombros mientras Fernando y Sebastián -el neonatólogo- recibieron a Dante y enseguida me lo pusieron en el pecho. Dante nació con un nudo real de cordón. No respiraba bien. Creo que el cordón no latía, estaba blanco 12 - Maternar en Tribu - MeT # 8

cuando lo cortaron. Lo observaron encima de mí. Fernando me pidió que se lo diera a Sebastián para que lo revisara bien en la misma sala de partos. No lo aspiró ni le realizó ninguna de las rutinas que normalmente padecen los recién nacidos. Posteriormente, supe que lo tuvieron que ayudar con oxígeno para que comenzara a respirar correctamente y hubo que controlarlo de cerca. En ese lapso, alumbré la placenta. Y me devolvieron a Dante. Enseguida se prendió al pecho y no se separó nunca más de mí. Por último, Fernando me revisó, siempre con Dante a upa. Tenía un pequeño desgarro, me preguntó si prefería que me diera un punto o que lo dejara cicatrizar solo. Le pregunté qué me recomendaba y recomendó coserme. Así que me anestesió y me dio un punto. Entonces, volvimos a la habitación juntos, ¡¡para nunca más separarnos!!

Pablo, Carla & Dante


15 - MeT # 8 - Nos volvemos sustentables

Presentación del libro DAR LA TETA, de Violeta Vazquez. Librería Gandhi, Palermo, CABA 6 de noviembre de 2014 Estuvimos en la presentación del libro de Violeta. Fue un encuentro que nos tuvo a todos y a todas con las emociones a flor de piel. Amiga de la Tribu de nuestra revista, Violeta nos regaló esta tarde de Postales.

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1 - Violeta y su papá Oscar Vázquez 2 - Lore Obiol, Violeta Vázquez y Gabriela Acevedo 3 - Violeta y La Chiqui González, su mamá 4 - Carla Conte, Violeta, Laura Azcurra, Ana Azcurra y Catalina, hija de Viole


Violencia obstétrica

De qué hablamos cuando hablamos de Parto Respetado Las intervenciones pueden salvar vidas, pero solo aquellas que necesitan ser salvadas. Una mujer durante el parto y un bebé en su nacimiento no están enfermos ni están atravesando una situación patológica, por eso no tienen que ser salvados de nada. Por otro lado, el buen trato y la calidez humana de los profesionales no justifican, compensan ni minimizan las rutinas obstétricas y neonatales. Por: Violeta Osorio Fotos: Colectivo Pujá

Qué moda, ¿no? Todos hablando de Parto Respetado, con mujeres que nos anotamos en la lista de las que queremos uno, con profesionales que dicen que lo “hacen” e instituciones que lo avalan. Pero, ¿realmente entendemos qué significa y cuáles son sus condiciones o principios? Y, lo que es más importante: ¿Entendemos por qué al parto tuvieron que colgarle un adjetivo para diferenciarlo de lo que 14 - Maternar en Tribu - MeT # 8

cotidianamente tiene lugar en la gran mayoría de los nacimientos? Empecemos por el principio, Parto Respetado no es una moda ni se trata de la última invención snob. Por el contrario, es lo que la evidencia médica, científica y social actualizada, avala y recomienda como el único modelo de atención que garantiza y preserva el bienestar de la mujer y el bebé. ¿Por qué, entonces, se hace


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indispensable hablar de Parto Respetado si con el parto a secas estábamos tan contentas y cuidadas? Sólo en este día, miles de mujeres y bebés son puestos en riesgo por el uso indiscriminado de intervenciones y medicalización de rutina y atravesarán su parto/nacimiento como un acto médico y no como un hecho sano y fisiológico; millones de mujeres y bebés quedarán con heridas y secuelas físicas y emocionales, más o menos visibles, más o menos reconocidas que los acompañarán de por vida. Mujeres de todo el mundo relatan sus partos como violaciones, donde fueron cortadas, atadas, drogadas y maltratadas. Y bebés en todo el mundo llenan las salas de neo por complicaciones que son producto de los nacimientos intervenidos que tuvieron que atravesar. Eso sin mencionar los pinchazos, sondas, baños, colirios y demás intervenciones que, innecesariamente y en completa soledad, les son impuestas a la gran mayoría. Las intervenciones pueden salvar vidas, pero solo aquellas que necesitan ser salvadas. Una mujer y un bebé durante el parto/nacimiento no

tienen que ser salvados de nada porque no están enfermos ni están atravesando una situación patológica. Todo lo contrario, están viviendo un hecho sano y fisiológico para el que estamos preparados. Lo único que necesitan es un entorno respetuoso y atento a sus necesidades y deseos, y profesionales idóneos que acompañen desde la paciencia y la calma, interviniendo sólo en caso de ser estrictamente necesario. Por ello, los protocolos y criterios de atención perinatal fueron puestos en duda, empezaron a ser evaluados y estudiados desde la evidencia médica y científica y no desde la costumbre. ¡Oh, sorpresa! Se encontraron con que muchas de las conductas tenían leve o ningún asidero científico y no solo no procuraban el bienestar de la díada sino que, en muchos casos, atentaban contra ella. Poco a poco, quedó en evidencia que la práctica obstétrica habitual está basada en la idea de que el parto es una patología que debe ser tratada e intervenida, para la cual se fueron desarrollando procedimientos rutinarios, muchos de ellos sin ningún respaldo científico, o solamente creados para solucionar lo que alteraron con una


primera intervención. Otros tantos son solo indicados en un porcentaje mínimo de los nacimientos, aunque son usados en casi el 100% de los casos. Así, empieza a colarse la necesidad de darle un nombre a eso que la evidencia social y científica comienza a probar y exigir que explique lo que es verdaderamente necesario en un nacimiento, diferenciándolo de la práctica habitual y extendida. Decidieron llamarlo Parto Respetado... ¿Pero a qué hace alusión el concepto? La palabra respeto abre muchas interpretaciones posibles. De hecho, cada uno entiende respeto de manera diferente. Sin embargo, en este contexto, el término respeto hace alusión principalmente a dos ejes. Por un lado, se refiere al respeto por la fisiología del parto/nacimiento, es decir, no intervenir ni medicalizar por rutina. El segundo eje atiende al respeto por las decisiones informadas de la mujer. Esto se traduce en profesionales que brinden información suficiente, completa, verdadera y actualizada y que no subestimen ni infantilicen a la mujer y/o su familia. En este contexto, desaparece la figura del equipo médico que “hace partos”. Es decir: aquellos equipos y/o profesionales que consideran que su función es hacer un manejo activo del nacimiento con intervenciones y medicalización para que se ajuste a los protocolos y criterios de la institución y a su visión y/o necesidad personal. Así, es rescatada la figura del equipo que acompaña y sostiene el proceso, sólo interviniendo cuando es estrictamente necesario. Parto Respetado no se refiere a la calidad del trato humano (se llamaría entonces Respeto a la Parturienta), sino al respeto del proceso en sí mismo. 16 - Maternar en Tribu - MeT # 8

Desafortunadamente, sabemos que los gritos, los comentarios denigrantes, las burlas y la indolencia son moneda corriente en los nacimientos. Sin embargo, si bien cuando hay maltrato verbal o físico hay violencia obstétrica, el trato digno y cordial en sí mismo no implica que nuestro parto haya sido respetado. Tan maltratadas y abusadas hemos estado por siglos que la sola palabra amable nos hace sentir que tenemos el todo, cuando en realidad solo seguimos recibiendo las migajas. Nos hablan dulcemente, nos tratan bien, pero en la sala de partos nosotras y nuestros hijos seguimos siendo un trozo de carne que debe ser cortado, drogado e invadido. Lo peligroso de esta falsa idea de respeto es que lo que ahora nos vende el sistema médico, y nosotras compramos, es tan sólo una lavadita de cara. Nos cambian la episiotomía de rutina que viene con maltrato verbal por la episiotomía de rutina “por tu bien” y con amor… Lo mismo pasa con el resto de intervenciones y rutinas, como pueden ser: criterios de internación, la imposibilidad de estar acompañadas, la posición de litotomía, la ruptura artificial de bolsa, el suero, la imposibilidad de ingerir líquidos y sólidos, la oxitocina sintética, la epidural, la maniobra de Kristeller, los tactos, el monitoreo continuo, los fórceps, las cesáreas innecesarias, el corte prematuro de cordón, la separación madre/bebé y todas las intervenciones que se realizan sobre el bebé. Intervención y medicalización sin que medie justificación médica o petición de la mujer con información suficiente, completa y verdadera, es violencia obstétrica y es abuso de poder, sin atenuantes ni medias tintas y, por tanto,


no clasifica dentro de la idea de Parto Respetado, aunque nos hayamos sentido muy respetadas emocionalmente. Es real que para algunas (no todas) de las intervenciones, incluyendo la medicalización, existe una justificación médica y casos donde su uso está recomendado. Pero en ninguna de ellas estar pariendo o haber nacido es una razón válida en sí misma, como tampoco (salvo casos muy puntuales) se puede determinar de antemano cuáles son las intervenciones que se realizarán sobre la madre y/o el recién nacido. Es importante que entendamos que ninguna intervención es inocua. Todas traen efectos secundarios, más o menos visibles, más o menos importantes. Es mentira que no pasa nada con lo que nos hacen o con las drogas que inyectan tanto a la madre como al bebé. Dejemos de minimizar las rutinas obstétricas y neonatales argumentando buen trato y calidez humana. Lo mínimo que puede causar una intervención es lo que se conoce como la cascada de intervenciones. Hablando en criollo sería: “una intervención lleva a

la otra” hasta desatar una gran escalada que, obviamente, eleva los riesgos para la díada. El uso de cada intervención debe estar mediado por un análisis realista de costo/beneficio particular de cada caso y, obviamente, con la información necesaria para la mujer y/o su familia. La vivencia y el sentir de una mujer frente a su parto son incuestionables, tanto si son positivos como si no lo son. Y, obviamente, esa percepción estará mediada por sus creencias, sus saberes propios, su historia de vida, sus deseos y necesidades y la información que posee. Que una mujer esté satisfecha no implica que lo que atravesó fue un Parto Respetado. Nos debemos a nosotras mismas, a nuestros hijos y a quienes nos preceden exigir todo lo que nos corresponde, no solo las migajas. Del sistema no hablo, porque ése tiene una deuda impagable. Violeta es madre de Kyara y Frida, también actriz y activista por el derecho a elegir cómo parir


De pañales y rouge

:: Disertaciones de una madre primeriza ::

Por: Leila Orsaria Ilustración: Zeque Bracco

Ser dos en el cuerpo de una sola persona es demasiado para mi cabeza. Tratá de entenderme. Desde hace unos meses, intento conectarme con vos. Sé que lo nuestro es de ombligo a ombligo, pero me cuesta. Tal vez cuando seas grande y me leas, preguntes, mires y sonrías, mi vida tendrá el sentido que siempre le quise encontrar. Lo cierto es que, hasta que eso pase, primero tenemos que atravesar juntos esta etapa. Es difícil. Maravillosa pero difícil. Inexplicable en aspectos íntimos y muy incómodo en aspectos corporales. ¿Por qué negarlo? 18 - Maternar en Tribu - MeT # 8

Desde hace unos meses no puedo correr, mucho menos saltar. Y bailar como lo hacía antes, hasta ahí. La decisión es pura y exclusivamente mía, más allá de los consejos del doctor. A ver, disfruto de mi tiempo de otra manera pero extraño demasiado mi hiperkinesia que no dejaba sentar a nadie a mi alrededor. Así de molesta era... Ahora no soy yo solamente la que va por la vida, sino dos personas las que vamos. Cuando hago muchas cosas, me reclamás quietud y tranquilidad de una forma poco convencional pero válida, claro. No


19 - MeT # 8 - Nos volvemos sustentables

te recrimino, no te enojes. Simplemente te digo que me duelen las patadas cerca del pubis. Tratá de apuntar un poco más arriba y no me endurezcas la panza porque no me gusta. Por otro lado, las vitaminas de hierro no están buenas. Las repito. Vos también, lo sé, no lo niegues. Tampoco me dejás comer chocolate. Ni kiwi. Ni medallones de menta. Ni puedo tomar Fernet ilimitadamente. Ahora me hacés tomar mate cocido, café con leche a cualquier hora y querés comer jamón crudo cuando se te antoja. Está bueno, pero no del todo. Me gusta lo que elegís, aunque no puedo brindar para festejar. No te rías porque me pican los pechos. Esto va en serio. En cuanto a mi intimidad, debo asumir que los cambios son novedosos. Me percibo más humana y todo es por tu presencia. Tengo la sensación de que en cualquier momento voy a explotar de amor pero no del amor rosa, ese del que todos hablan y terminan comiendo perdices como en las novelas. Es un sentimiento que nace desde el medio de los pulmones y trasciende absolutamente todas mis extremidades. Vos latís ahí, sos lo que trasciende, ¿entendés? Eso es mágico. Es lo más fabuloso que pude sentir hasta ahora. Te quiero confesar que la primera vez que te sentí creí en los milagros. Sí, no exagero. Estaba sentada en el auto de una de tus tías postizas, charlando de cómo crecías en mi barriga de apenas cuatro meses y medio. En un momento, el silencio invadió nuestra comunicación. No entendimos si realmente había pasado un ángel o qué, pero nos quedamos calladas sin saber bien el motivo. Nos miramos, sonreímos y de fondo comenzó a sonar Convite Rutero de Almafuerte. En ese instante, vos, rockero desde mis entrañas, me golpeaste tres veces seguidas a la altura

del estómago. Me agarré la panza fuerte, me emocioné y grité: “¡Pateó! ¡Mi bebé me pateó!”. Tu tía empezó a los bocinazos y yo, entre lágrimas, pensaba en lo inmenso que es ser mamá. Como te habrás dado cuenta, nuestras citas son muy esperadas. Al aproximarse la fecha de visita al doctor, pienso que me voy a encontrar con el hombre de mis sueños. No, no es el doctor, aunque te confieso: es muy lindo. Shhh… no se lo digas a nadie. Te decía, el hombre de mis sueños ¡¡sos vos!! Entonces me arreglo, me pinto, me peino, me perfumo y elijo la ropa que voy a usar. Cuando llega el momento, dejo la panza al descubierto para que un gel frío me prepare la cabeza de un saque y pueda concentrarme por completo. Respiro hondo e imagino que el monitor es tu fotografía. Miro fijo tu figura y te movés para complacerme: ahí nomás provocás mis lágrimas. Me conmovés. Solo en ese momento me siento más mujer que nunca. Gracias por regalarme esos instantes. Gracias por esta revolución. Así estamos. La crisis interna no es pasajera. Y las crisis no siempre son malas. Esta, por ejemplo, es la que me salva. Por eso, hijo, cuando me leas, voy estar a tu lado abrazándote fuerte mientras te digo al oído que te amo más allá de todo. Leila es Comunicadora social y bailarina de la vida


Educación, Arte & Juego

Educar con otros ojos Atravesada por la maternidad, por su propia formacion profesional y por la búsqueda constante de alternativas, Vanesa eligió para su hija una escuela Montessori y nos cuenta su experiencia. Por: Vanesa Miseres Fotos: Gentileza Good Shepherd Montessori School

Cuando estamos esperando un hijo y escuchamos una y otra vez la tan trillada frase “un hijo te cambia todo,” seguramente asociamos esta enorme transformación en nuestras vidas con el hecho de no dormir o dormir mucho menos que antes, de que nuestro tiempo libre se vuelva casi inexistente, de no poder estar un minuto solas ni para ir al baño o de tener que llevar mil cosas en el bolso “por las dudas” por el resto de nuestras vidas. Efectivamente, un hijo te modifica todo, pero en un sentido mucho más profundo que lo anecdótico de todos los días. Uno de los cambios más interesantes e intensos que viví con la llegada de Isabella (hace tres años y medio) fue mi modo de ver la educación. Educada desde la primaria hasta la universidad en instituciones del Estado, habiendo aprendido a defender la educación pública (que aún hoy defiendo) como un derecho de todos, nunca antes había pensado en otros métodos de aprendizaje o alternativas a la escuela tradicional. Durante las largas horas de lactancia de los primeros 20 - Maternar en Tribu - MeT # 8

meses de Bella fue que empecé a leer una infinita cantidad de blogs, artículos y libros relacionados con eso tan grande que me estaba pasando y me tenía tan conmocionada: la maternidad. Y en medio de ese universo de novedades, empecé a preguntarme sobre cómo acompañar el crecimiento de mi hija de manera respetuosa, cómo incentivar sus curiosidades y su deseo natural de aprender sin imponer ni limitar y, entonces, dónde encontraría un lugar fuera de casa (en un país que no es el mío pero sí el de mi hija), dispuesto y preparado a seguir con este proceso. Esta búsqueda me hizo descubrir que muchas de las cosas que generalmente consideramos “naturales” de la educación y de la vida escolar pueden, y en muchos casos deben, ser transformadas para atender a las necesidades e intereses de un niño. Después de leer sobre las escuelas Waldorf, Reggio Emilia, la propuesta de Escuela Nueva y el homeschooling (educación en el hogar), nos decidimos por el método Montessori. Mi propósito aquí es compartir algunos


principios básicos de la educación Montessori desde la propia experiencia, con una visión de “novata” que seguramente comparta con muchos de los lectores de Maternar en Tribu. Lo más atractivo e interesante para mí, como mamá y como profesora, es el modo en que María Montessori, la fundadora de esta escuela a comienzos del siglo XX en Italia, propuso revisar ciertas jerarquías y estructuras de la educación tradicional. En un salón Montessori, los chicos no se agrupan por edad sino por rango de edades (Bella está en un salón con chicos de 3 a 6 años). En este grupo multiedad, los chicos más grandes ayudan a los más chiquitos y todos aprenden a socializar en un ambiente diverso. El rol del docente en este ambiente no es el de un transmisor de conocimientos sino un “guía” y un facilitador (de materiales y de técnicas) que acompaña el proceso natural de aprendizaje del niño: cada guía pasa tres años con cada grupo, de manera que los chicos pueden

desarrollar un vínculo estrecho con ella/ él. Para mí, este vínculo es fundamental para que los chicos sientan que la escuela es una proyección de ciertas vivencias y experiencias de lo familiar y no como una interrupción a éstas. Los papás también estamos muy cercanos a la escuela y siempre es bienvenida nuestra participación en las actividades y trabajos de la institución. Otro principio que pensamos como muy positivo para la personalidad de nuestra hija, que siempre ha sido muy independiente y no gusta mucho de “seguir a la manada”, es el de la “libre elección”. Montessori creía que en un entorno propicio, con los materiales y el espacio adecuados, el niño tenía la capacidad de elegir, por ejemplo, con qué material trabajar cada día. En lugar de proponer una actividad colectiva a la que todos deben responder de la misma manera y a la vez, el guía acompaña individualmente (o en pequeños grupos) el interés de cada chico y le presenta el material con el que ha elegido trabajar.


Generalmente, esta presentación se hace sin verbalizar, en silencio, para que el niño se enfoque en la relación entre los movimientos y el pensamiento. Para esto, los salones no están organizados en filas con los clásicos pupitres sino que tienen una distribución ordenada pero diversa, con todos los materiales al alcance de los chicos y divididos en áreas temáticas. Los objetos de trabajo, de los que hay sólo un ejemplar de cada uno, se exhiben siguiendo un orden de complejidad, y cada niño recoge lo que quiere usar y lo devuelve a su lugar cuando ha terminado. El espacio ideal para manipular el material es el piso, en el que generalmente se utilizan unas alfombritas que delimitan el ámbito personal donde cada uno se desenvuelve. Algo que llama la atención y sobre lo que he escuchado algunas críticas, es que Montessori llama “trabajo” a todas las actividades que los chicos hacen en clase. Es muy curioso escuchar a una nena de tres años decir “tengo trabajo que hacer” o “durante la hora de trabajo hice esto o aquello” y muchos pudieran pensar 22 - Maternar en Tribu - MeT # 8

que entonces este acercamiento al aprendizaje no deja lugar al juego. Como dije, apenas estoy empezando a conocer los mecanismos y “resultados” de esta educación, pero creo que la idea del trabajo, y de que el trabajo puede hacerse de manera divertida y disfrutándose, es fundamental para el desarrollo de muchas aptitudes de los niños y futuros adultos como la responsabilidad y la cooperación. Cada tarea que los chicos realizan en el salón es un trabajo del que se sienten muy orgullosos cuando ven terminado, diferente del juego que empieza y termina sin provocar ese sentimiento de satisfacción de la tarea cumplida. Los chicos aprenden haciendo cosas, manipulando objetos e interactuando con el medio de manera activa, tomando como punto de partida el contexto cultural y social en el que estos crecen y se desarrollan. En este nivel inicial en el que se encuentra Isabella, parte de los trabajos incluyen aprender a servir la mesa para el almuerzo, trasvasar agua en recipientes “reales”, es decir, de materiales como cerámica o vidrio y no diseñados especialmente “a prueba de niños”, lavar y doblar ropa, barrer, vestirse y desvestirse solos, regar plantas, entre otras actividades. Por ejemplo, sabemos que Bella se encarga frecuentemente de decorar el salón con flores y revisar a lo largo del día que tengan suficiente agua y al llegar dobla las toallas que van a usar durante el día 1. Muchas veces oímos en tono de queja por los problemas de violencia que se dan dentro de las escuelas que “la educación empieza en casa”, como si en la casa se aprendieran valores, conductas y comportamientos de los cuales la escuela no tiene por qué encargarse o se encuentra desconectada. Algo que


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me atrae de la pedagogía Montessori es, justamente, que esta diferenciación contenidista sobre qué se aprende en qué lado no existe. El niño es visto como un todo integrado que no se mide por los resultados académicos en una u otra área, sino que es pensado desde el conjunto de sus valores, sus comportamientos y la capacidad de éstos para generar aprendizaje en un ambiente de respeto. Por supuesto, la familia (tenga la estructura que sea) es el pilar más importante para el desarrollo de la empatía pero la escuela debe ser también, en mi opinión, un espacio de adquisición de estas herramientas emocionales y sociales y no un lugar en donde ponerlas a prueba y enfrentarnos a los continuos ataques del entorno. Creo que no hay modelo perfecto ni existe el ambiente ideal para el crecimiento y desarrollo feliz de un chico (ni siquiera la familia lo es muchas veces). Pero, hasta ahora, acercarnos a una escuela con una propuesta tan “innovadora” para nosotros acerca de lo que debe ser la educación, lejos de rankings, modas, tablas de contenidos alcanzados y esperados por edades, y demás estructuras que en el afán de normalizar y regularizar contenidos institucionales, limitan la curiosidad y creatividad infinitas que todo niño lleva consigo, nos ha traído un gran número de experiencias positivas y, sin duda, un gran aprendizaje personal y familiar. En casa, hemos aprendido a ser más pacientes, a dejar el espacio y el tiempo (contra el que siempre corremos) para que Bella haga, independientemente y con nuestra guía una serie de tareas como vestirse, preparar la mesa, cocinar, barrer, “doblar la ropa” (¡Aunque necesite después doble planchado!). Su carita de felicidad al ver que nos ha

ayudado o que ha hecho algo por sí misma es impagable y eso lo debemos, en parte, a este cambio que estamos buscando en su educación. También hemos crecido mucho en nuestra relación con la naturaleza, las plantas, la comida, y en utilizar todo de manera un poco más respetuosa. Obvio que también cometemos miles de errores en el camino. A veces hago el chiste de que Montessori, en casa, cierra a las 6 de la tarde, porque después de esa hora se nos termina la paciencia. Acompañar, respetar y, sobre todo, dejar crecer es nuestro gran desafío. Personalmente, empezar el camino de una educación “no tradicional” para mi hija ha sido, así, un espacio de retrospección y proyección para mí también. Por otro lado, el contacto con la pedagogía Montessori me ha ayudado a revisar el modo en que yo misma me desenvuelvo en mi profesión como profesora de literatura: aunque sienta que tengo muchas cosas para decir, he aprendido a callarme y a escuchar, a desplazarme del espacio (físico y simbólico) del centro de la clase, a trabajar sobre la base de los “errores” (grandes aciertos a veces), a abandonar los exámenes y las tareas de pura reproducción de contenido y generar más espacios de reflexión y de puesta en contacto del material de clases con la vida diaria de cada uno de mis estudiantes. En definitiva, estamos aprendiendo a ver la educación con otros ojos. Isabella asiste a la escuela Good Shepherd Montessori School en South Bend, Indiana (USA). 1.

Vanesa es Doctora en Letras Especialista en literatura latinoamericana y estudios de género.


Espacio de publicidad

Del ámbito privado al tercer sector Mamakilla, el espacio que trabaja con familias de Turdera y localidades vecinas promoviendo la lactancia, se convertirá en una Asociación Civil. Muchas de nosotras llegamos a la maternidad, tal como hemos transitado nuestra femeneidad: desinformadas y atemorizadas. Para completar el panorama, el inicio de este tránsito vital pone en funcionamiento un sistema extremadamente medicalizado que, en muchos, casos aleja a las mujeres de algo tan natural y primitivo como íntimo: gestar, parir y amamantar. A principios de 2011 y como una respuesta a ese camino, a veces incierto, nació Mamakilla. “La idea me venía dando vueltas hacía tiempo. En pleno puerperio de Belén, mi segunda hija, me decidí: no se puede atravesar gestación, parto y crianza sola. Y en estos años de trabajo lo reconfirmé: es vital la importancia de otras mujeres en red para transitar la maternidad”, explica Agustina Irumberri, quien además de mamá, doula y contadora, es la creadora del espacio que hoy acompaña a las familias de la comunidad de Turdera y localidades cercanas, como Adrogué, Lomas de Zamora, Temperley y Banfield. Así nacieron las actividades de promoción de la lactancia, los encuentros sobre parto fisiológico, las actividades artísticas, como talleres de música y danza, las charlas informativas a cargo de profesionales, todo con 24 - Maternar en Tribu - MeT # 8

el objetivo principal de acompañar emocionalmente a las familias y brindarles herramientas que faciliten el camino de la crianza de niños y niñas. Con la idea de seguir creciendo y ofrecer más alternativas a la comunidad, Mamakilla está en su etapa de transición del ámbito privado al tercer sector. Ocupado por organismos de bien público, el espacio se convertirá en una Asociación Civil. “Queremos llegar a más mujeres y lograr un cambio hacia una maternidad y paternidad más conscientes, con más disfrute, y conectar con un momento tan trascendental en la vida de los niños”, continúa la fundadora. El apoyo y promoción de la lactancia continúa siendo uno de los pilares de este nuevo desafío. Además del asesoramiento de las puericultoras, Mamakilla trabaja en un centro de recolección de leche materna que se distribuye en maternidades de la provincia de Buenos Aires para los recién nacidos que están en riesgo por bajo peso, por prematurez o por ambas causas. “Durante este año recibimos la capacitación y comenzamos lentamente con algunas mamás. Contamos con la solidaridad de muchas mujeres, que sin recibir nada a cambio, aportan un


alimento fundamental. La leche es oro blanco, aporta inmunidad y va cargado del amor incondicional de las donantes”, sigue Agustina. Pero ahora, ella ya no está sola en su bella tarea, porque se sumaron María Laura Capotorto y Leila Savignano, mamás y también doulas. “Llegué a Mamakilla durante mi segundo embarazo y no me fui más. Arranqué haciendo yoga, participando de los grupos de crianza y con la necesidad de acompañar a otras mujeres. Sin dudas, yo sería diferente sin este espacio. Mi mirada sobre la maternidad, sobre lo femenino… todo cambió”, cuenta María Laura. “Mi idea es hacer crecer a Mamakilla para que más mujeres de la zona Sur del Gran Buenos Aires cuenten con este espacio de referencia, que es un punto de encuentro amoroso”, suma Leila, quien ya tiene un camino recorrido y participa hace varios años en grupos de crianza y en encuentros. “Desde 2011 a hoy, cientos de familias se acercaron, pero queremos que sean muchas más. Por eso, invitamos a quienes deseen colaborar, a contactarnos

y sumarse. Vamos a necesitar muchas manos para seguir tejiendo y ampliando la red”, agrega Agustina. El objetivo central es reconectar con las necesidades básicas de todo ser humano al nacer: sentirse protegido, maternado, atendido; sin horarios, sin reglas carentes de sentido que sólo lastiman y nos llenan de miedos y enojos que acarreamos durante nuestra vida adulta. En palabras de Laura Gutman: “Cuando seamos capaces de regresar al origen de nuestra humanidad, sabremos que el instinto básico materno es el de evitar a toda costa el sufrimiento y procurar el bienestar que es el lugar común de todo ser vivo. Lo sepamos o no, toda situación de empatía y altruismo procede de la maternidad amorosa espontánea”[1]. Ese es el ideal y la misión de Mamakilla y está claro que esto nos incumbe a todos y a todas. [1]

Gutman, Laura. Los estragos de la falta de amor materno. www.lauragutman.com.ar. Junio 2014.


Entrevista

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“No vinimos al mundo a formarnos: vinimos a formar al mundo” Ni de ensayos ni de coreografías. Ni de Tinelli ni del robo en su casa. Diego Reinhold nos dejó profundos mensajes del nuevo paradigma y criticó al sistema educativo actual. Por: Lorena Obiol Fotos: Cande Baroni

Bastó sentarme en el living de su casa para intuir que existía un otro lado, un lado B si se tratase de un viejo cassette, y que era mucho más intenso y profundo. Que las preguntas en la superficie iban a ser respondidas desde la epidermis y que hacía falta interrogar desde (y con) el corazón para conseguir otras respuestas. Y sucedió. Y ahí estaba Diego Reinhold hablando de la vida eterna, del dolor por la muerte de los animales y de las desigualdades que tanto lo interpelan. Y de la educación y la escolarización. “Si yo cinco años atrás decía que la escuela es una mierda, me cagaban a trompadas. Hoy me escuchan. Entienden lo que digo. A un chico no se le puede tocar un timbre para ir a un recreo, no puede estar 12 años de su vida en un establecimiento. Un chico no vino a tener vacaciones. ¡¡¡Nadie tiene que tener vacaciones!!! No existe esa palabra, ¿¿qué quiere decir vacaciones?? Que estás descansando de algo que no te gusta. NOOOOOO. No viniste al mundo a hacer algo que no te gusta. No hay tal sacrificio más que el camino del héroe, de uno sacrificarse para mejorarse uno, pero no para que progrese el mercado automotor, por ejemplo. No va por ahí. El mundo es el mundo de las maravillas. Este es el mismísimo paraíso y cada uno es un dios encarnado, que puede disfrutar de la abundancia que hay. Porque hasta un chico de la Villa 31 vive en abundancia, pero eso nadie se lo dice. Le dicen a los pobres que son pobres y los estigmatizan. Y encima agregan: hay que sacarlos de la pobreza… Si yo tengo un mensaje altruista no puedo decirle a la gente que tiene que dejar de ser pobre. Lo primero que tengo que hacer es darle amor y no decirle que está en un lugar donde no debería.


Está vivo y eso ya es todo. Y vive en abundancia, ¿no? Pero pareciera que si no tiene las zapatillas de marca tal, es un boludo. Si no tiene las tetas, es una boluda. Entonces, después terminan robando por un par de zapatillas y los de la clase media se enojan”, dice casi de un tirón como si fuese uno de sus monólogos de la tele. ¿Entonces vos considerás que los chicos no deben ir al colegio? No. “No manden a los chicos al colegio” está mal dicho. Porque después me sacan de contexto y lo ponen como título. Que cada uno elija. Si el pibe quiere ser médico, que estudie. En realidad, debería estudiar medicina de entrada si quiere ser médico. Porque… ¿qué es la cultura general? No entiendo eso de la cultura general. Ni siquiera te sirve para el Preguntados. Vos tenés una especialidad de entrada y va a ser mejor médico el que estudie Medicina de entrada y el que ejerza con el corazón. Porque si no, hay un ejército de alumnos que está ahí porque les dijeron que tenían que estar ahí. Todos de la misma edad. ¡¡¡Terrible!!! 28 - Maternar en Tribu - MeT # 8

Pero hay otro tipo de escuelas, las Waldorf por ejemplo… Bueno, nacen como una distorsión del sistema. Pero igual no alcanza. Porque el Estado apunta a igualar en conocimiento. Una cosa es igualar en derecho, que eso sí tiene que ser. Pero en conocimiento no. Yo entré al servicio militar y me salvé por pie plano. ¿Cuál es la diferencia entre el servicio militar y la educación formal? 20 años atrás la gente decía: es necesario el servicio militar. Era así. ¿Y por qué sigue estando una y el otro no? Ahí vamos lento. Igual lo acepto y tengo la posibilidad de elegir. Perdón, me pongo un poco pasional porque siento que hay decirle las cosas a la gente. Aunque también me puedo equivocar. ¿Qué más querés decirle a la gente? La gente está muy formateada y lo está tanto que defiende el sistema que los perjudica. Mirá lo que pasa con los animales. Lo que está pasando acá es emocionante. Yo no se qué pasa afuera, en el mundo. Pero la Argentina es un país carnívoro y voraz a la hora de maltratar


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a los animales. Sin embargo, hoy está de moda ser vegano y vibra por todos lados y no lo empecé yo. Es emocionante y no tiene vuelta atrás. Es como el voto femenino. ¿Vos no crees que, como toda moda, esto también pasara? No, esto es una moda pero no pasa. No hay vuelta atrás. Es genuino. ¿Es un nuevo paradigma? Claro, lo es. Tiene que ver con la conciencia. Con tomar conciencia de qué es la vida. De la maravilla de vivir y de lo que implica vivir. Si abrís la puerta de la crueldad, aunque sea indirectamente cuando vas a la carnicería, estás aceptado esa crueldad. Y puede venir por cualquier otro lado y terminás mirando TN, que se la pasa dando noticias espantosas y asesinatos y sangre… Ellos, vamos a decirle los oscuros, creen que la inseguridad es algo que se puede trabajar socialmente, como la civilidad. Como si la seguridad tuviese que ver con la civilidad. La seguridad tiene que ver con un aspecto mucho más interno de cada uno, de cómo se planta cada uno respecto de lo que hay. La inseguridad es una sensación y no en el sentido que lo usaba Aníbal Fernández. No es una sensación mediática, sino de un sentido. Hay un sentido de la seguridad y de la inseguridad. Yo puedo vivir en el medio de todos chorros pero sentirme seguro, o vivir en un mundo genial y sentirme inseguro conmigo mismo. Y ahí es donde hay que ir. Es primordial hacerse cargo de lo que vive en uno. Si no, el hijo de puta es Hitler y yo soy un santo. Pero él creía que las cosas eran al revés. ¿Vos sentís que desde tu trabajo aportas a esta filosofía? Sí, desde luego. Y me emociona saber que

estoy empezando a tener voz. Que digo cosas. Al principio fueron violentas. Las redes provocan un hervidero de reacciones y uno se vuelve muy reaccionario. Pero, al pasar el tiempo, no sé si es que aburrí a los que estaban en contra y ya no me discuten más, o si solo escucho las voces a favor. Creo profundamente que hay un cambio de conciencia. Lo hay desde el momento en que si alguien tiene cáncer, se pregunta por qué. Se pregunta si no es algo que está adentro. Eso es un cambio total de eje. Hablando de enfermedades, ¿qué pensás de la salud y del sistema médico? Al ver todo como un todo, la enfermedad para mí es saludable. Y ahí cambia todo. Estar enfermo es saludable. Por eso no hay que dejar de estar enfermo, hay que estar enfermo. Lo peor que le podes decir a una persona que está enferma es: ya te vas aponer bien. Porque lo hacés sentir culpable de que está enfermo y de que vos estas sufriendo porque está enfermo. Tenés que dejarlo estar enfermo, porque eso es importante. No hay que soslayar con medicamentos lo que hay que hacer. Sí usar los medicamentos para curarse, pero no para sacarse eso de encima. Eso vino a enseñarte algo. Es parte del proceso de la vida. Si aparece algo, ese algo SOS vos y ahí está. No es un bicho externo, no hay nada externo, lo externo es el mismo ser manifestándose. ¿Tomás medicamentos? Gozo de buena salud y trato de evitar los medicamentos. Pero tampoco la boludez. Si aparece algo fuerte y los necesito, los uso. Además, vamos… me he metido cada cosa adentro que no me voy a tomar un ibuprofeno si lo necesito. ¡¡Paraaaaaaá!! Estuve al borde la muerte muchas veces y me arriesgué muchas veces. Entonces…


no me vengan a decir: no tomes remedios. No pasa nada y todo es experimentar y no tengo miedo. Estuvo buenísimo muchas veces, otras veces estuvo malísimo. Pero estando cuerdo también la paso mal a veces. Lo que sí me parece es que hay que abrir las posibilidades a la experimentación. Me encantaría tener un hijo… ¿Tenés ganas de tener un hijo? Sí. Muchas. Pero iría preso por no llevarlo al colegio. ¿Qué harías si tuvieras un hijo? Lo tendría conmigo todo el tiempo, llevándolo al teatro. Porque eso también pasa, se los manda al colegio porque no se los puede tener, porque hay que ir a trabajar. Hacete cargo si tenés un hijo: los hijos no son vacas. ¿Cómo la pasaste vos en el colegio? Yo soy de los que la pasó muy mal en el 30 - Maternar en Tribu - MeT # 8

colegio. Yo, que era el más débil de la clase, también terminé pegándole a los demás. ¿Por qué te jodían? Por mi sensibilidad… yo siempre fui así. Nunca pude entender eso de estudiar para aprobar porque si no repetís el año. Y si te llevás tres materias a marzo, volvés a hacer todo. ¡Qué nivel de sadismo hay en el sistema educativo! ¿Qué les dirías a los chicos? Yo soy partidario de decirles a los adolescentes que se rebelen contra la educación. No tienen que ir al colegio si no quieren. No vinieron al mundo a formarse. Es al revés. Ellos ya estaban formados antes. Ellos vienen a formar al mundo. Y yo estoy muy en contra de la educación obligatoria. Me encanta que la gente se eduque, yo estudio. Pero estudio lo que me gusta. Entiendo que tiene que ver con el


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crecimiento de las naciones, la conquista, salir de la monarquía, y blablá. Yo no estoy contra los maestros, porque me parece un laburo alucinante. Yo también soy maestro en lo mío, es totalmente loable, pero vos sabés que estás parado frente a un pizarrón dándole conceptos duros todo el tiempo. Además, el pibe no tiene porqué estar mirando todo el tiempo para el frente. Ni tiene porqué estar en ese lugar. Es una barbaridad y lo peor de todo, el peor momento, son los timbres, las formaciones, que recreo sí, que recreo no. Eso es fascismo total. Es del viejo paradigma. ¿En qué creés? Creo en una identidad cultural propia, creo en las regionalizaciones, en las cuestiones familiares y de sociedad. Pero no en levantar una bandera y cantar un himno. Entiendo lo del pasaporte, entiendo la

coyuntura, pero no me pongas a mí a formar tomando distancia mirando un palo donde se levanta un pedazo de tela porque es una pelotudez, es como parase frente a una cruz. Es totalmente idólatra. Es para tarados, no es para gente inteligente. ¿Cómo ves el futuro? Estamos en un camino pero todavía la gente cree en las religiones, todavía la gente manda a los chicos a la escuela y seguimos siendo monogámicos. Es muuucho lo que falta. Pero, los chicos que nacen hoy son privilegiados. Mi mamá no pudo ir a la facultad porque era mujer. La velocidad de la transformación no se puede creer. Yo veo los cambios y me sorprendo.

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Nota de Tapa


Nacer mejor es vivir mejor Recorrimos la Maternidad Estela de Carlotto, en Moreno, y entrevistamos a Patricia Rosemberg, su directora. Adem谩s de ser un modelo en la atenci贸n del parto respetado, es un ejemplo del trabajo conjunto entre el municipio, la provincia y la Naci贸n.

Por: Gabriela Acevedo Fotos: Cande Baroni y gentileza MEC


Se respira un aire de vida maravilloso, todos sonríen, todos saludan. El marco natural, lleno de árboles y pinos nos transporta. Todas las habitaciones tienen una vista al verde, a la naturaleza, hay patios internos con espacios verdes, las UTPR (que son las habitaciones donde se transita el trabajo de parto y ocurren los nacimientos) no se parecen en nada a una sala de partos. Hay pelotas de esferodinamia, equipo de música, hornito con esencias, una tela que cuelga del techo, un baño espacioso para usar la ducha en el momento que se desee, un banquito y un sillón de partos. Estuvimos en la Maternidad Estela de Carlotto de Moreno, una institución pública centrada en la familia, que se corre del modelo intervencionista que conocemos. No solo se corre, sino que dista muchísimo de las instituciones convencionales. Patricia Rosemberg, directora de la Maternidad, nos recibió y contó de qué se trata este nuevo espacio que se abre para quienes buscan un parto respetado. “Ayer nos invitaron a la Universidad de la Matanza a contar la Maternidad. Era una charla para alumnos de medicina. Una estudiante contaba que había acompañado la decisión de una amiga de tener su parto domiciliario y todo lo que esto había significado. Decía que era vista como una loca, como una cosa rara y cuántas explicaciones tenía que dar por haber elegido tener su parto en casa. Mientras que todos los días escuchamos hablar de rasurado, episiotomía, acostar a las parturientas, que no puedan estar 36 - Maternar en Tribu - MeT # 8

acompañadas. Todo eso no merece explicación y para nadie es loco. Y lo otro (el parto en casa) sí merece explicación, mucha, mucha, ¡mucha!”, relata Patricia. La maternidad comenzó a funcionar en enero de 2013 pero, en realidad, el proyecto nació mucho antes. En Moreno, donde vive medio millón de personas, nacen 10.000 bebés por año. Antes de la maternidad, existía un único hospital, el Mariano y Luciano de la Vega y 40 centros de salud. Este hospital tiene una capacidad de 4.000 partos por año. De los 6.000 restantes, solo 2.000 se derivan a obras sociales o prepagas, mientras que quedan otros 4.000 que deben buscar atención en otros municipios o localidades cercanas. “La historia de la salud pública es la falta de creación de hospitales monovalentes porque son más costosos, pero que también te permiten hacer las cosas más fácilmente, te permiten trabajar más contenta. ¡Trabajar en esta maternidad supera tanto mis expectativas! Soy médica generalista y no trabajaba en partos. Trabajo en Moreno, hice mi residencia aquí, trabajé muchos años en un centro de salud. Después me incorporé a la gestión municipal, soy jefa del programa Materno Infantil, directora de Unidades Sanitarias y secretaria de Salud Pública”, puntualiza Patricia, como dibujándonos una línea de tiempo. La historia de la Maternidad La Municipalidad de Moreno compró el terreno, el Gobierno de la


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Nación financió la construcción y el equipamiento mientras que el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires financia el funcionamiento. Le propusieron a Patricia estar a cargo de la Maternidad, pensando un esquema diferente en la cultura organizacional, un lugar que sea cálido, que sea amable. Que el techo del estrato sea el piso. Una maternidad en función del servicio al otro y que lleva como lema “nacer mejor es vivir mejor”. Funcionó seis meses a puertas cerradas, planificando, armando equipos, haciendo talleres de comunicación, de meditación, de procesos, planificando cómo sostener el proyecto y estar fortalecidos para poder hacer una tarea que funciona casi contraculturalmente. Porque sabemos, es común tener que dar muchísimas explicaciones de por qué elegimos como parir y con quien parir, pero no tenemos que explicar nada si hemos recibido una cascada de intervenciones. “Algo sucedió para que pasáramos del acompañamiento a la intervención. Los equipos de salud tenemos que estar para acompañar y solo intervenir si es necesario. No antes, como rutina o protocolo. Hay algo que está mal, que está raro. Se habla de humanizar el parto, ¡pero nosotros somos humanos desde siempre! La humanidad existe desde antes que existiéramos los médicos y los equipos de salud. Somos una partecita de la historia. Por eso, preferimos hablar de parto respetado”, sigue Patricia. En esta maternidad, los protagonistas son la mujer, quien la acompaña, su bebé y las obstétricas. “No somos los médicos los que estamos preparados para todo este transcurrir. Los médicos somos intervencionistas, de formación intervencionista. Esta maternidad tiene la particularidad de que el centro del equipo de salud son las obstétricas. Ellas

están formadas para la espera, para lo fisiológico, para trabajar con el cuerpo”, asegura Patricia. ¿Cuándo empezó a funcionar a puertas abiertas? Abrimos los partos el 27 de mayo y ya llevamos 168 nacimientos. No han habido derivaciones en los trabajos de parto que se iniciaron aquí. Hemos tenido solo 6 cesáreas (¡menos de un 4%!) Es la tasa más baja de todo el país en instituciones públicas. Solo dos mujeres eligieron no estar acompañadas. El resto estuvo acompañado en todo el trabajo de parto desde que entró en la Maternidad. Este tipo de trabajo de parto suele llevar más horas, por el hecho de no poner vía, no romper bolsa, no conducirlo. Esta es una Maternidad de bajo riesgo. Si una mujer no cumple los criterios de internación, si es diabética, hipertensa o tiene cesáreas anteriores, directamente se la deriva al Mariano y Luciano de la Vega. Tenemos grupos de Preparación Integral para la Maternidad (PIM) y ahora hay un grupo de Empoderamiento femenino cuya temática es cómo llegar al trabajo de parto empoderadas, porque hay mujeres que llegan, se acuestan y extienden el brazo. Hay que recuperar a la mamífera que somos. Cuando festejamos los 150 nacimientos, vino Estela (de Carlotto), hablaban las familias, contaban sus experiencias. Un papá tomó el micrófono y contó: “Cuando comenzamos con las contracciones, cuando comenzamos con la dilatación, cuando corté el cordón”. Ese papá hablaba en primera persona… estoy convencida de que ese vínculo es indisoluble, que el padre y la madre hayan sido los protagonistas del nacimiento creo que claramente condiciona la vida.


¿Cuándo contratan personal con qué se encuentran? Ahora con este transcurrir y ya instalados en nuestra forma de trabajo, saben quiénes somos. Tienen que trabajar mucho porque hay que poder sostener las horas de trabajo. Los trabajos de parto acá son más largos. La no intervención hace que se respeten los tiempos. Pueden durar 10 o 14 horas y nadie va a apurar ese proceso, y eso no será indicación de cesárea. Solo tenemos que acompañar. Para el equipo de salud, requiere preparación. Hay detalles a tener en cuenta, por ejemplo: no tener luz artificial, tener música, un montón de condiciones que a las instituciones les cuesta. Respetar los silencios, no estar mandando mensajitos de texto por el celular, todas cuestiones que interfieren con la fisiología. Es también un aprendizaje porque los equipos de salud, tanto médicos como enfermeras, transpiran las manos preguntando cuánto tiempo falta, si está sufriendo, por qué hay más gritos. Las UTPR (Unidades de trabajo de parto, parto y recuperación) quedan más sucias que cualquier sala de parto, claramente. Porque la libertad de moverse hace que queden más sucias y esto es lo normal. Hay que cambiar la cultura, hay que cambiar el chip. También entendemos que hay mujeres que eligen y piden una cesárea. Podemos trabajar mucho, pero si una mujer quiere una cesárea electiva este no es el lugar. Nosotros estamos trabajando para otra cosa. Y para aquellos profesionales con mucha intervención, tampoco es el lugar. En un trabajo de parto largo, ¿cambia la obstétrica que acompaña? No, es la misma obstétrica durante todo el trabajo de parto. Si bien el vínculo 38 - Maternar en Tribu - MeT # 8

con la partera es importante, la relación más importante es con el acompañante. Hay parejas que han hecho el taller de preparación y otras no. ¿Cómo llegan las mujeres a la Maternidad? Nosotros trabajamos con las unidades sanitarias del Municipio. Las mujeres con criterios de internación llegan desde la unidad sanitaria, donde le sacan un turno para poder ingresar en la maternidad. Vienen en la semana 35, se hacen el último laboratorio, la ecografía, tenemos la consulta obstétrica, desayuna con nosotros y si está con los criterios, puede seguir aquí o en el centro de salud y venir en el momento del parto. Nosotros no hacemos el seguimiento del embarazo. Eso es territorio de los centros de salud. Si llega una mujer y quiere empezar con los controles, la derivamos al centro más cercano. Hay mujeres que llegan en el trabajo de parto y si tienen bajo riesgo, se quedan. Sino, la llevamos al hospital que corresponda. ¿Notás diferencias entre las parejas que han hecho el taller de preparación y las que no? Sí, absolutamente. Por esto que hablábamos de que ya estamos atravesadas por la cultura. Las mujeres que no hicieron el PIM, que no conocen las UTPR se sorprenden. Tratamos de que no sean parecidas a salas de parto convencionales. Son lugares de parto, no quirófanos. No es tan sencillo esto de recuperar lo natural y el poder que cada mujer tiene, porque estamos muy atravesadas por los miedos, por los prejuicios. Parece que si no te hicieron cosas, no te hicieron nada. Hay mujeres que no entienden cómo no les ponemos vía, como no las acostamos, o que nadie


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les ponga monitoreo continuo. Acá, cuando el bebé nace se lo pone en el pecho de su mamá y se clampea el cordón tardíamente. Acá se puede gritar, y no es un permiso, es un derecho. Lo que no gritamos, no conduce, queda adentro. La que no se preparó, en general, con las condiciones dadas, de compañía, respeto e intimidad, en el parto, igualmente aparece el instinto, si en ese momento las condiciones están dadas. Hubo mamás que necesitaron acompañamiento psicológico en el transcurso del embarazo y entonces, el día del parto también está su psicóloga con ella. Después del nacimiento suele decirse que si el bebé está bien, está todo bien. No importa si el parto fue violento, si la pasamos bien o no. Cuando está el bebé todo lo que pasamos no importó. Pero a nosotras nos queda algo adentro, que si no sale en ese momento, volverá, y aparecerá en el vínculo con ese hijo, o con los otros hijos o con los padres. Siempre aparece. Hablemos de estadísticas. Por ejemplo, de bebés en Neo De todos los partos que tuvimos, sólo dos bebés requirieron dos días de Neo porque se pusieron amarillitos. La fisiología hace que los bebés nazcan mejor. Cuando caminás los pasillos, no se escucha mucho llanto de bebés. Evidentemente ese transcurso de nacer, de quedarse con su mamá esa hora y después, hace la diferencia. En este tipo de nacimientos hay mucha menos complejidad médica. Yo tengo mucho menos requerimiento de insumos que en otros hospitales. Tal vez usamos muchas más horas de recursos humanos. Una obstétrica que acompañó un trabajo de parto de 14 horas no puede acompañar el que sigue. Vendrá otra.

¿Se están abriendo caminos hacia nacimientos diferentes? Si, vamos de a pasitos. Vamos contando los partos, las formas. Haciendo estadísticas que demuestran que esto es posible. Que la mujer esté acompañada es un derecho en todos los lugares. Sin embargo, en muchos esto no se cumple. ¿Cuántas excusas hay para que la mujer no entre acompañada? Lo primero que tenemos que hacer, es hacernos a la idea de que el protagonista es el otro, no el equipo de salud. ¿Y si algo se complica? Bueno, si algo se complica es mucho mejor que ese acompañante esté adentro y vea todo lo que se trabaja para disminuir la complicación y no afuera como un fantasma. Y además, que la mujer pueda tender la mano hacia alguien querido. Ayer en la charla que te contaba, me preguntaron qué hacemos con las placentas. Si alguien nos pide la placenta si se la damos. Y a mí me sorprendió la pregunta porque jamás se me hubiera ocurrido que la respuesta pudiera ser no. Y me contaron que en la Ciudad de Buenos Aires, como no hay legislación y es considerada un residuo patológico, no pueden llevársela. Yo no podía ni Patricia & Estela de Carlotto


Taller de Eutonía con Frida Kaplan

terminar de entenderlo. Será un residuo patológico para uno, pero para los padres ¡es la placenta!. ¿Cómo nosotros podemos determinar si es o no un residuo patológico? Hay algo que se confundió ahí. No hay ninguna legislación que diga que no podés entregarla. Me parece que es difícil hacer cambios si uno no tiene la cabeza abierta. ¿Cómo generar cambios si los médicos son de formación intervencionista? Los médicos tienen que estar para cuando tienen que intervenir. Para acompañar los partos tienen que estar las obstétricas. Ya desde la Universidad, ¡los médicos estudiamos compendio de patología obstétrica! Nosotros tenemos que convencernos del poder que tiene el otro, no tenemos que enseñarle a nadie a parir. Las mujeres sabemos parir, los bebés saben nacer. Entiendo que, a veces, esto puede obstaculizarse. Pero nuestra tarea es desobstaculizar y cuando hay complicación, intervenir. Aquí hicimos dos cesáreas, una por desprendimiento de placenta: se actuó rápido, la mujer está bien, también el bebé y se salvó ese útero. Si nosotros internamos una mujer con 4 cm de dilatación y es primigesta, pueden pasar 16 horas y se suele decir: falta de progresión del parto, va a cesárea. No, no es indicativo de cesárea. Pasa que desde esos 4 cm hasta 40 - Maternar en Tribu - MeT # 8

la dilatación completa pueden pasar tres días. ¿Y si en lugar de mandarla a cesárea la mandamos a caminar? Si es que no puede volver a la casa. En la profesión de médicos hay que pensar: ¿Esto es para mí o no? Cuando las personas pensamos por qué elegimos nuestra profesión, en general los porqués son la ayuda al otro, desde distintos lugares, desde un lugar de altruismo, desde un lugar servicial, digo, hay tantas circunstancias que nos llevan a reparar en el otro o por entender que el otro es un par y esto es mutuo y la sociedad tiene que enlazarse. Los profesionales de la salud fuimos perdiendo ese horizonte. Creo que tenemos que reflexionar mucho. La verdad es que si yo entiendo que es más importante el asado en mi casa que acompañar un parto, bueno… tengo que dejar de acompañar un parto. Lo que no puedo es hacer una cesárea porque en mi valoración era más importante el asado. Acá nadie limpia la guardia. Si quedan tres mujeres en trabajo de parto, no hay reclamos porque a las 20 horas hay tres mujeres. La maternidad es respetuosa las 24 horas del día, los 365 días del año. Hay que quitarse los prejuicios. Estamos en Trujui, Moreno, hay vidrios enormes en las ventanas. Hubo mucho prejuicio, porque nos iban a romper los vidrios, o iban a hacer pelota todo… Nadie rompió nada. Trujui tiene historia en esto de los partos respetados… Absolutamente. Tiene la historia de Rolo1, está muy marcado esto y hay que recuperarlo. ¿Un recuerdo que te haya marcado? El único parto lindo de mi carrera, fuera de la maternidad: el de una chica que era sorda, había tenido meningitis a los 6 años. Yo era residente y estaba al lado de


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ella. Le traducía las cosas terribles que le decían en cosas amorosas. El “¡pujá!”, se lo traducía en “¡vos podes!”. El “te gustó que te la pongan, ahora no te quejes” ni le llegaba. El parto fue divino, acompañada por mí que era una desconocida. Terminé tan cansada, pero por ese esfuerzo de traducción de tanta cosa terrible en palabras amorosas. Era su primer hijo, y recibió palabras de amor. Algo nos pasa para no tener empatía con el otro, para no bancarnos lo diferente, para no pensar que hay posibilidades distintas. Cada uno tiene que parir como le salga y está muy bien que así sea. Tiene mucha menos complicación que cada uno para donde quiera, hasta en el inodoro si quiere. Es mucho menos complicado eso que acostar, intervenir, rasurar, hacer una episiotomía. Esas son las atrocidades, no que alguien para en cuclillas, parada o en cuatro patas. Somos mamíferas. Oímos mucho decir que con tanta tecnología y el avance de la medicina, ¿por qué queremos parir como hace cien años? Está comprobado que el monitoreo intraparto aumenta el número de cesáreas innecesarias. ¡Está demostrado! ¿Para qué hacemos el monitoreo? Para justificar las cesáreas. Si sos primeriza y te dicen que está mal el monitoreo, ¿qué haces? ¡Hacé algo!, le decís al médico. Si le hacés muchas cosas al bebé, también está bien visto socialmente. Si nace y le ponés sonda, si te lo llevás, lo bañas, etc. Hay que cambiar esto, y es posible. Lo vivimos aquí día a día. Es posible hacer una institución distinta para las mujeres, para los equipos, y nos relajamos y todos la pasamos mucho mejor. Tenemos que entender la importancia del contacto piel a piel, la importancia del acompañante. Tengo la convicción de que ponemos

granitos de arena para las personas, para la sociedad. Es difícil no tener una sociedad violenta si nacemos de manera violenta. No intentamos hacer un estudio sociológico, queremos respetar los partos, trabajar desde el Estado de esta forma y demostrar que esto es posible. Soltar al hijo en el momento del parto, también te permite soltarlo de un montón de cosas posteriormente y soltar uno cosas que nos permiten caminar en la vida. Ese es nuestro granito de arena. ¿Como volvés a tu casa? Cansada, pero feliz. Con la sensación de que sí se puede, de que todos podemos, de que las mujeres podemos parir, los gestores podemos gestionar, los directores podemos dirigir una maternidad, las obstétricas pueden acompañar… ¡todos podemos! Esta maternidad no puede ser una excepción, todos tenemos que trabajar para que este modelo no sea una excepción. Es más fácil iniciar una cultura organizacional diferente que transformarla. Cada uno de nosotros venimos de nuestra cultura y también tenemos que transformarnos a nosotros mismos. Claramente, esto es posible. Para las mujeres porque sirve y para las estadísticas porque es menos costoso. Y a todos nos sirve. Rolo, (Dr. Rodolfo Freyre) fue un trabajador incansable en el barrio de Trujuy (Moreno). Fue secuestrado durante la dictadura, salvajemente torturado y, sin embargo, no dejo de trabajar nunca por la comunidad que aún hoy, lo recuerda. Médico y militante, armó en el barrio asociaciones con las que supo trabajar hasta lograr asfaltos, escuela, farmacia y, sobre todo, generar la organización de los vecinos del lugar. También abrió una clínica en donde enseñó y ayudó a muchos padres al parto natural. En muchos casos, era el papá quien ayudaba a la madre a parir con la supervisión de Rolo. 1


Criar en Tribu

La Anti Guía para la Crianza Por una maternidad respetada, natural y a término. Por: Fernanda Raiti Fotos: Cande Baroni

Me hubiera gustado conocer antes a Mónica. Fuimos compañeras de colegio pero recién nos hicimos amigas cuando vinimos a estudiar a Buenos Aires. Un día, nos encontramos en el supermercado y descubrimos que éramos vecinas. Fue en esa época que descubrimos La Anti Dieta, un libro que propone que la clave para una dieta saludable radica en combinar los alimentos en forma adecuada y que afirma que, conociendo las características de los diversos componentes y de la forma en 42 - Maternar en Tribu - MeT # 8

que interactúan entre sí, cada persona cuenta con la capacidad suficiente para armar su propio plan en libertad. Algo parecido pasa con la crianza, aunque justo al revés. Porque una busca un libro para hacer dieta cuando cree que le sobra algo. En cambio, cuando lee sobre maternidad y crianza es porque cree que le falta algo (sí, claro: experiencia). Sentimos por nuestro bebé un amor irracional, inconmensurable e incondicional. Pero también, muchas de nosotras experimentamos como madres primerizas un enorme desconcierto causado por la altísima demanda de parte del bebé durante los primeros meses de vida. En general, nadie nos lo avisa y sentimos que no estamos listas. Esto nos hace vulnerables. Ahí es cuando empezamos a consultar guías de crianza… Sucede que el puerperio no es época de estar razonando las cosas y mientras más intentamos avanzar leyendo sobre tendencias de crianza en boga, más podemos llegar a adentrarnos en un pantano cenagoso.


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Tomemos por ejemplo el colecho. Si una mamá elige dormir con su bebé, si lo hace desde el núcleo de su propia conciencia y como una elección auténticamente originada en su ser, es casi seguro que se sentirá sumamente plena y satisfecha haciéndolo. Y sabe Dios que hay pocas cosas más hermosas que dormir junto a tu bebé y sentir su mano tibia sobre el pecho. Una madre así de plena es también una mujer feliz. Seguramente esta mamá también se sentirá libre de acompañar a su bebé para que aprenda a dormir en su cuna cuando ella o su bebé lo necesiten. Pero si elige el colecho como un dogma basado en el miedo a ser una mala madre, difícilmente estará sintonizada con su propio sentir y, por lo tanto, tendrá menos disponibilidad interna para elegir por sí misma. Pero esto no es todo, pierde además la confianza en su bebé y en su capacidad para aprender a dormir por sí mismo. Lo mismo puede aplicarse al porteo, al llanto, a la alimentación, al juego… En mi experiencia como educadora de primera infancia, he acompañado a muchas madres que quisieron brindar a sus hijos una crianza con apego y, por el modo en que lo aplicaron, llegaron a experimentar niveles de agotamiento extremos, combinados con fuertes sentimientos de resentimiento. Para mal de males, sintieron culpa por querer tomar una distancia y recuperar el aliento. Pero las cosas también se pueden ver desde otro punto de vista… ¿Y si esa distancia no solo fuera sana, sino que también ayudara a estar más aliviadas y, por tanto, más auténticamente disponibles para cuidar y vincularse con respeto con el bebé? ¿Y si esta distancia también beneficiara al bebé, ofreciéndole un espacio para moverse, jugar y descubrirse a sí mismo

y su potencial con libertad? Entonces, tanto la mamá como su bebé estarían distendidos, disfrutando auténticamente de una relación basada en la confianza mutua y el respeto. Para lograrlo, tal vez solo sea necesario tener una anti guía de crianza que nos recuerde que contamos con la capacidad suficiente para armar nuestro propio plan en libertad. Solo necesitamos conocer las características de los diversos componentes y la forma en que interactúan entre sí, como proponía el libro que leíamos con mi amiga cuando éramos estudiantes. En el caso de la crianza los componentes esenciales son tres: el padre, la madre, el bebé (sí, chicas, aunque no lo puedan creer ¡¡el padre también cuenta!!... me gustaría explayarme en esto pero me voy por las ramas). Emmi Pikler (pediatra húngara) descubrió que el bebé humano solo necesita dos cosas para alcanzar un pleno desarrollo de su potencial: un vínculo seguro con su madre (o figura maternante) y la posibilidad de moverse y jugar en libertad. En este caso, libertad significa “hacerlo por sí mismo”, sin asistencia ni estímulos. El vínculo que necesita un bebé de parte de su madre no es contacto físico durante las 24 horas porque sería imposible sostenerlo. Vínculo significa conexión, dedicación plena, respuesta asertiva a la gestualidad, los movimientos y los esfuerzos de comunicación del bebé. Presencia. Y aquí hay una gran diferencia: no por tener al bebé el 100% del tiempo en contacto con la piel de la madre hay necesariamente vínculo. Las madres tienden naturalmente a nutrir el vínculo en los momentos de cuidado del bebé, como lo son la alimentación, el baño, la vestimenta y el cambiado de pañal. Si estos cuidados son aprovechados


Fernanda Raiti

como valiosas oportunidades, el bebé está satisfecho, saciado en el vínculo y dispuesto a jugar siendo capaz de alcanzar su pleno desarrollo motor y cognitivo por sí mismo. Saber esto ayuda a recuperar el foco y la confianza en quien una es: una madre. Con necesidades, con dudas, con vulnerabilidad, con sentimientos encontrados, sí. Pero con la invalorable capacidad natural de vincularse con su bebé. Es perfectamente posible nutrir este vínculo durante los momentos de cuidado siempre y cuando lo hagamos con presencia, con respeto y con tiempo para darle la posibilidad de cooperar, desarrollando día a día nuevas competencias. Así se transmite al bebé desde el comienzo de la vida un claro mensaje de valoración por la persona que él encarna y de confianza en sus capacidades. Si sumado a esto se le permite al bebé moverse en libertad, éste se dedica en forma sistemática a descubrir su propio cuerpo y sus posibilidades, su entorno cercano y el 44 - Maternar en Tribu - MeT # 8

mundo en el que ha nacido con gran deleite, autonomía, concentración y constancia. Si su iniciativa lúdica y exploratoria se da en un espacio seguro (el suelo es definitivamente el mejor lugar) puede llevar adelante su quehacer lúdico sin ser interrumpido porque no hay nada que lo ponga en peligro. Gana, de este modo, una enorme capacidad de foco y un dominio motor notorio. Mientras el bebé se mueve en libertad la madre mira al niño y lo valora por lo que hace, por lo que es y no por lo que debería ser, por lo tanto no interviene ni necesita organizarlo en su juego. cuando el bebé se encuentra ante un nuevo aprendizaje que le representa un desafío, la madre está presente y valida su emoción, que eventualmente puede llegar a expresarse como disgusto, enojo o frustración. Pero no “resuelve” por el bebé sino que permite que el bebé se esfuerce, que persevere y pueda conquistar cada etapa de su desarrollo con autonomía y autosatisfacción. Pero, ¿y si el bebé llora? Los seres humanos tenemos un impulso ancestral por acallarlo. Sucede que hace millones de años las manadas de primeros humanos necesitaban silenciar el llanto de los bebés porque alertaba de su presencia a los lobos. Según estudios de neurociencia esta información ancestral está aun activa en nuestro ADN y los adultos experimentamos una enorme incomodidad al escuchar a un bebé llorar. La buena noticia es que no hay lobos a la redonda. Cuando los vemos frustrados no los arrancamos de esa experiencia por la fuerza. Los cuidamos, validamos su emoción en vez de querer camuflarlo bajo la forma de todo tipo de distracciones y consuelos. Miramos a nuestro hijo debatirse porque no puede abrir la tapa de un tarro, porque no


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puede seguir jugando en lo de abuela ya que todos están esperando en el auto, porque se cayó y está asustado, porque no lo dejamos seguir tirando al piso los huevos de la heladera o porque le dijimos que vamos a acompañarlo para que aprenda a dormir solo con confianza en su cama. Entonces se enoja, se tira al piso, patalea con tanta angustia. En ese momento la clave es preguntarse: ¿Qué será de verdad, pero de verdad, lo que está necesitando? ¿Que lo pongamos a la teta, que le digamos “no es nada”, que shusheeemos o alcemos y balanceemos sin parar?... Te garantizo que no. A veces es hasta es una falta de respeto. ¿O acaso a nosotros no nos pone locos que nos digan “no es nada, tranquilizate” cuando estamos enojados y frustrados? ¿Y por qué la emoción de un niño no debería tener el mismo nivel de relevancia? Lo que de verdad necesitan es que alguien les diga: ”te entiendo, te pasó algo que no te gustó, estoy aquí para cuidar de tu emoción”. ¿Sabés qué es lo que pasa entonces? El chico se tranquiliza en el acto. Porque estamos validando lo que siente, incluso si junto con eso viene un límite que nosotras mismas le estamos poniendo. Pero los podemos entender,

con auténtica compasión y respeto. Ese es el gran secreto. Podemos entonces permitir que el bebé llore para expresar lo que le pasa en vez de acallarlo de inmediato, mientras le demostramos que nos interesa lo que está expresando y que cuenta con nosotros para acompañarlo. Lo observamos con atención, le hablamos para explicar lo que vemos. Esta mirada atenta nos permite brindar una respuesta acorde a su auténtica necesidad y no a lo que los adultos imaginamos. A veces, lo único que nos falta es esa pequeña llave mágica: observar a nuestro hijo y transmitirles nuestra confianza sin palabras, solo con el corazón y con la mirada: “Hijo, te veo y te acepto tal como sos. No voy a acallar tu llanto, no te voy a consolar si no lo necesitás, no te voy a remover los obstáculos y las frustraciones del mundo; te voy a acompañar y a sostener para que puedas hacerlo por vos mismo. Porque confío. Confío en el ser pleno que vos sos”. No creo que haya un mensaje de apego seguro más poderoso que este. ¿Sabés la satisfacción que siente un hijo cuando es mirado y tratado de este modo? Y la satisfacción que sentimos los padres al

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ver a nuestros hijos volverse más y más capaces de lidiar con las dificultades, con las frustraciones y con los límites en general... ¡Ah, no tiene precio! Así desarrollan una gran seguridad emocional. En vez de seguir buscando en nuestros hijos el reflejo de nuestra propia sombra, damos vuelta la escena: nosotros nos ofrecemos como espejos donde ellos pueden conocerse a sí mismos en forma segura. Y ya no querremos ser una madre perfecta: no existe una sola en toda la tierra. Nos conformaremos con ser simplemente una buena madre: hay millones de maneras de serlo. Yo misma como mamá primeriza me sentí sumamente perdida… agobiada… y deposité mi confianza en guías de crianza, permitiendo que drenaran mi autoconfianza y condicionaran fuertemente mi mirada, inhibiendo en muchos casos mi sentido común y mi discernimiento. Tuve que trabajar duro para poder librarme de ellas y

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he acompañado a muchas otras que transitaron esta misma dificultad. Anhelo y trabajo para que las madres recuperemos nuestra soberanía en la crianza, nuestro saber hacer, que nos volvamos hacia nuestras raíces, que podamos mirar a nuestras propias madres y asentir a lo que ellas pudieron brindarnos (por más que haya sido solo la vida y nada más que eso). Y desde esa enorme fuerza de Amor, podamos parir una maternidad respetada, natural y a término. Y así giremos hacia nuestros hijos, sabiéndonos plenamente capaces. Porque lo somos. Porque no nos falta nada para poder serlo, salvo darnos cuenta de que estamos listas. Fernanda es Licenciada en Comunicación Social, especializada en Educación en Valores Humanos y Educación Libre para Primera Infancia, y creadora de la línea de pañales eco GoGreen. http://www.lacasanaranja.com.ar


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Médicos desinformados. Madres Angustiadas. Bebés sin teta. A partir de varias consultas que llegaron directamente a nuestro Facebook y otras varias al mail, sumadas a las que las puericultoras reciben a diario, coincidimos en dedicar la nota de este número a las mamás que, por falta de información o mal asesoramiento, tienen en riesgo la lactancia. Por: Gi Lopez Ponce Foto: Cande Baroni

Muchas de las consultas que llegan a la editorial, así como las que yo recibo, están relacionadas con madres que quieren retomar su amamantamiento. ¿Y por qué no pudieron mantenerlo desde el inicio? Pues porque a los pocos días del nacimiento sufrieron las dificultades que cualquier lactancia puede presentar. Pero, al estar mal manejadas por parte de los pediatras, culminan en una situación angustiante y con la “bendita” mamadera. ¿Quién puede juzgar a esa madre puérpera, desinformada y angustiada por no luchar por su lactancia? Nadie. Cuando llegamos a casa con el/la bebé, hay todo un mundo nuevo al que tenemos que adaptarnos. Las primeras noches suelen ser difíciles y las demandas naturales del/a recién llegado, sumadas al cansancio y a veces el dolor, nos pueden dejar un sentimiento de frustración y desamparo. En especial, si el momento esperado y mágico de colocar a nuestro hijo al pecho no es como lo soñamos. A nuestro imaginario se nos presenta 48- Maternar en Tribu - MeT # 8

un parto con dolor, un/a bebé rosado/a, un amamantamiento sonriente y puerperios de vientre plano y piel losana. Las que somos mamás sabemos que esto no es realmente así y, en mi humilde opinión, esas imágenes son las que venimos “mamando” (si se me permite el término) de los medios de comunicación. En especial de las que nos brindan, justamente, imágenes: TV y revistas. Desde chicas vemos en las películas parturientas a los gritos y con cara de dolor. Pero no nos explican que no todas las mujeres gritamos, que si lo hacemos es porque nuestro instinto primario aflora y que esto no tiene porque relacionarse con dolor. No nos cuentan que tenemos un hermoso coctel hormonal diseñado para que, en condiciones de intimidad y respeto, nuestro parto pueda llegar a ser tan placentero como un orgasmo. Tampoco nos dicen que si un/a bebé atraviesa un canal de parto, su color normal es el azul, y que nace pegajoso y con sangre. “Sucio”, según la mirada


Cecilia & Lupe

de algún médico que no entiende nada de lo maravilloso de la vida. Nos quieren ocultar que los vientres planos se deben al photoshop y que muchas de las famosas que aparecen en esas portadas dedican horas de su tiempo a tratamientos estéticos, dejando a sus recién nacidos con niñeras con tal de aparecer divinas para la mirada de esta sociedad que nos cosifica. Y otro tanto de esos inventos ideales sociales se ven en la lactancia. Nos imaginamos que cuando el/la bebé nace lo ponemos al pecho, se prende y nos mira con dulzura mientras toma. Por suerte esto sí es así en la gran mayoría de los casos. Pero puede ser sólo los primeros dos o tres días y después presentarse dificultades esperables para una lactancia que inicia. Si esos problemas hubieran sido bien manejados por los profesionales desde un comienzo, podrían resolverse fácilmente o ni siquiera aparecer. Como ya sabemos, la información es la

clave. Las mamás que se informan acerca de los mitos y tienen apoyo de una pueri o asesora, incluso desde antes del parto, pueden llevar adelante su lactancia de una manera fluida. Pero, ¿tienen las mamás la obligación de asesorarse? La verdad es que no, son los profesionales que atienden en el periodo primal los que tenemos la obligación de asesorar, apoyar y acompañar con información oportuna. Entre esos profesionales están los médicos. Lamentablemente, su formación no contempla en toda su dimensión el proceso fisiológico de la lactancia. Estudian, pero no acerca de sus posibles dificultades y esto se debe a que su formación está basada en patología y no en salud. Para explicarlo mejor, como puericultora estoy formada en salud y no en patología, esto quiere decir que estoy entrenada para prevenir y que puedo aplicar mis conocimientos al proceso de salud que significa amamantar, y si veo algo


que no cuadra con lo que yo conozco, puedo decir “acá hay algo que no se está presentando dentro de lo esperable (por ejemplo, una mastitis), llamemos al médico”. Los médicos actúan al revés, su formación tiene que ver con curar enfermedades, se capacitan y se actualizan en enfermedades (como las nuevas formas de tratar la meningitis) y como la lactancia es salud, no dedican su tiempo a conocer sobre los nuevos hallazgos de la leche materna o cómo corregir la adhesión boca a pecho. ¡Pero que no se me malentienda! Está muy bien que esto sea así, al menos ese es mi parecer. Lo que veo mal es que quieran actuar donde no les compete, lo digo con todo respeto por favor. Las leches de fórmulas no son un remedio y las mamaderas no son solución del problema, son otra cosa. Si ellos ven que un proceso de salud está presentando dificultades, pero sin cuadrar esto dentro de una enfermedad, entonces no deberían “medicar” sino derivar. Todas sabemos que la palabra médica es cuasi santa, que si el médico lo dijo es porque así debe ser, pero te propongo que empecemos a tener una mirada crítica acerca de esta afirmación. Los médicos no saben si es mejor empezar la introducción de semi-sólidos con zanahoria o con calabaza, porque en su tiempo libre no averiguan acerca de las bondades de las hortalizas, más bien lo dedican a conocer los nuevos descubrimientos en hepatitis. Y así también pasa con la lactancia, son pocos los pediatras que realmente le dedican su tiempo a actualizarse en este tema (por suerte hay varios, pero no son la mayoría). Si tu bebé no está tranquilo en la teta, puede deberse a mil causas, pero si es de pocas semanas, que no tengas leche es 50 - Maternar en Tribu - MeT # 8

seguramente la 999. La leche de fórmula puede funcionar como herramienta para pasar el momento, porque tampoco hay que ser fundamentalistas y dejar a un/a bebé llorando de hambre y que comience a bajar de peso por no dar leche artificial; pero considerémosla

Si estás embarazada: ·

Informate acerca de los mitos de la lactancia. · Asesorate sobre cuáles son las dificultades que se pueden presentar para que no te agarren desprevenida. · Buscá desde ahora un pediatra que apoye la lactancia materna (para poder entrevistar varios). · No te estimules los pechos (no es necesario y puede ser contraproducente). Buscá el apoyo de una asesora en lactancia o puericultora si: · Tenés los pechos muy hinchados y doloridos entre el 3er y 7mo día del nacimiento. · Notás que las tomas duran mucho tiempo y tu bebé está inquieto. · El amamantar te resulta doloroso. · Tenés los pezones lastimados. · Sentís una bolita o cordón en uno o los dos pechos. · Sentís un pecho duro, caliente y quizás con un área roja; sumado a un malestar generalizado que pueda estar acompañado de fiebre (sin importar la edad del bebé). · Luego de unos meses, deseás volver a la lactancia exclusiva. Con paciencia, perseverancia y apoyo es posible.


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era la información, yo sabía y conocía acerca de esto y ese era mi bálsamo, confiar en mí y en mi instinto materno. Eso es lo que te propongo, confía en vos y en las capacidades de tu bebé. Si algo se complica, buscá ayuda y contención. Conectate con grupos y profesionales que apoyen la lactancia y ¡adelante! Todas las mamás tienen leche y todas las leches tienen lo que el/ la bebé necesita. Sólo hay que superar el momento. Y sobre todo, escuchá y ponderá tu instinto materno que nunca se equivoca. Gi es puericultora universitaria FUNDALAM / UNSAM

Maternar en Tribu informa

Todas las mujeres podemos amamantar,

salvo muy escasas excepciones. Incluso las madres adoptantes. Un parto fisiológico

propicia que el bebé se prenda a la teta de inmediato.

La

Te

ta

como eso, una ayuda para poder ir resolviendo el problema de base, la situación verdadera por la cual no estás pudiendo amamantar. Insisto en que el amamantamiento puede presentar dificultades al inicio, pero cualquier escollo tratado a tiempo es fácil de resolver y superar. Por eso es importante que busques ayuda especializada, pero en lactancia y no en patología. Estimados médicos, la lactancia no es una enfermedad y la leche de fórmula no es un remedio. Para finalizar, me parece interesante dedicarle unas líneas a los siempre presentes (y bien intencionados) comentarios del entorno, que lejos de alentar y habilitarte con un simple: “tranquila linda, todo esto es normal, vos podes”, son del tipo: “no tenés leche… tu leche no sirve… tu leche es aguada… tu leche no lo llena…” y un sinfín de oraciones que se clavan como cuchillas en tu autoestima materna. Mi sugerencia es no confrontar, porque nos desgasta y suele ser bastante inútil. Todos siempre tienen la solución para todo, y pareciera que la única que no se da cuenta sos vos. Si me permitís una auto-referencia, las primeras semanas de mi León no fueron sencillas por motivos ajenos a la lactancia, pero que nos complicaron realmente. Toooodos mis allegados opinaban, si bien yo decidí restringir las visitas los primeros quince días, el teléfono era un gran medio para hacerme llegar sus indicaciones. Como te sugería anteriormente, intentaba no confrontar, pero mi desahogo era con mi compañero. Le decía “yo no creo que vayan a un abogado a decirle como deben llevar adelante su divorcio, no creo que se atrevan a decirle a un arquitecto que las paredes de su casa están torcidas” en fin… mi herramienta


Educación, Arte & Juego

“A los hijos hay que acompañarlos, no dirigirlos” Victoria Hladilo, directora y autora de la obra de teatro La Sala Roja, cuenta desde dónde partió para escribir el guión, cómo surgió el personaje de la doula y en qué se basó para elegir el colegio de sus hijos. Por: Lorena Obiol Fotos: Gentileza Simkin & Franco

La escena transcurre en una especie de living, en el mismo bar que antecede a la sala de teatro donde los fines de semana Victoria Hladilo se sube al escenario y se calza el traje de una madre que intenta controlar y manipular,en una reunión, al resto de los padres de los chicos de la sala roja. El guión y la dirección también están a su cargo. ¿Cuál fue el disparador para escribir La Sala Roja? Mi experiencia personal, cuando empecé a llevar a mi hijo al jardín de infantes. Este año empezó primer grado. Y la más chica ya va al jardín. Hace muchos años que hago teatro y el encuentro de este mundo, que es un poco para niños, me llamo la atención. En principio, esto de poner a adultos a jugar como niños me pareció divertido. Si sos un adulto que tenés tu niño despierto, por ahí lo vivís de una manera. Pero si sos un adulto más alejado de eso y te cuesta más jugar, genera como una incongruencia. ¿Están exacerbados los personajes o es así de real en tu experiencia? Bueno, un poco de las dos cosas. Convengamos que no es una obra naturalista, que pinta la realidad. 52 - Maternar en Tribu - MeT # 8

Cuando empieza, genera como una fuerte identificación con alguno de los personajes y hay un aparente realismo extremo. Pero, a medida que la obra avanza, el realismo se hace más extraño ya que ese con quien te sentías identificado empieza a mostrar sus demonios, por decirlo de algún modo, y se ponen de manifiesto las zonas más oscuras de los personajes. Creo que, en general, los seres humanos tratamos de mantener la compostura al máximo posible. Tratamos de no atravesar la línea que sí atraviesan los personajes en la obra. Si vos escuchás el lenguaje, los personajes se hablan todo el tiempo de una manera “correcta”. Sin embargo, en un momento atraviesan esa barrera y empiezan a abrir una caja de Pandora. Por otro lado, trato desde la dirección que los personajes (si bien son identificables: el padre distante, el más participativo, la madre naturista, la madre manipuladora, la víctima), desde lo actoral, no vayan hasta el cliché sino que busquen la singularidad. Ya desde el texto están muy caracterizados como tipos, entonces desde lo actoral trato de que no lleguen a ese lugar y busquen la particularidad y la humanidad de ese personaje.


¿Hasta qué punto somos capaces de hacer cosas tan extremas por el “amor” a nuestros hijos? Yo creo que cada uno tendrá su punto. Te digo lo que me pasó a mí: desde el nacimiento de mis hijos, mi ser cambió. Empecé a tener sensaciones y sentimientos nuevos que, hasta entonces, eran desconocidos. Lo que me pasó es que cuando empecé a llevarlo al jardín y empezó a relacionarse con otros y a hacerse amiguitos, a mí me aparecían como pretensiones que tenía que tratar de dominar. Lo que yo quiero que mi hijo haga, lo que yo espero, qué amigos me gustaría que tuviera. Y todo el tiempo tenía que trabajar conmigo. Obvio que lo anulaba, pero no dejaba de observarlo. En la obra no sucede. Nadie deja de lado las pretensiones que tiene para sus hijos… No. Yo trabajé con eso que me aparecía como ese impulso instintivo: quiero que tenga lo mejor. Que le pase lo mejor. Eso generaba en mí el deseo de: ¿qué puedo hacer?. Hay que acompañarlo, no dirigirlo. Trabajé con ese impulso para escribir en la obra. ¿Hasta dónde? No sé, cada uno tendrá su propio trabajo interno. Acá lo dejo, acá intervengo. Pasa en lo más mínimo, por ejemplo: tu hijo juega por primera vez con un amiguito y se empieza a pelear. ¿Tengo que intervenir o no?, ¿Cuándo? Los hijos me despiertan este instinto de, primero, protegerlos… y después me calmo. ¿Qué críticás de la educación actual como mamá? Con el jardín de mi hijo, estoy muy contenta. Es un espacio donde pudo

Victoria Hladilo

crecer en libertad y siendo contenido en sus necesidades individuales, que para mí es fundamental. Un jardín pequeño con un solo turno. Tal vez el colegio perfecto no existe… Siento que está todo puesto en los extremos. Los colegios tradiciones ingleses tienen cosas excelentes, los colegios Waldorf también, y la escuela pública también tiene cosas excelentes. Lo que falta es algo que integre, y que integre también a la familia, y que se pueda construir una pedagogía más aggiornada. El momento que vivimos hoy no es igual al de hace 50 años. Probablemente haya colegios, pero en la búsqueda de la escuela primaria no encontré algo completo y de acuerdo al nuevo paradigma. ¿Qué sería para vos el nuevo paradigma? Colegios que trabajan herramientas que yo considero importantes, como la Programación Neuro Lingüística, o que se enfocan en la espiritualidad pero no desde la religión, y en observar las individualidades. Yo fui a averiguar a muchas Waldorf porque tenían cosas increíbles, como el tema de la autonomía. También el cole donde va ahora está bueno porque tiene muchos


Por amor a nuestros hijos

Un grupo de padres se reúne en el jardín de infantes para definir cada detalle de lo que hacen y harán sus hijos allí. Generan sus propias reglas y las defienden con pasión. Todo funciona en un estricto orden y bajo una clara autoridad. Sin embargo, un retraso de la directora, desvía el habitual funcionamiento. El caos comienza a revelar las zonas más oscuras, y la tarea se va transformando en una disputa de ego y poder. En El Camarín de las Musas, todos los viernes y sábados.

deportes y a mi hijo eso le encanta. Armó su grupo de amigos y se va de campamento, eso la Waldorf no lo tenía. No encontré el colegio que me cerró al 100%, por eso mi hijo va al que encontré más cercano a lo que yo creo o quiero para él. No me siento pertenecer a ninguna filosofía extrema sino que estoy en el medio, tratando de tomar lo que creo mejor de cada lugar. Cuando tuve a mi primer hijo, lo iba a tener en casa, hubo una complicación y me tuve que ir. Después de esa experiencia, que fue un quiebre muy importante en mi vida, traté de no pararme en ningún extremo. Y no juzgar a quienes están del otro lado del puente, porque seguro tienen algo para enseñarme y para mostrarme. A mis hijos les di dos años de teta. Por ahí me encuentro con una mamá que ya no le da, porque no pudo, por lo que sea, y primero me sale pensar: uy, qué mal. Y después pienso que algo tiene para mostrarme. Creo que está bueno hacer, en ese sentido, lo que hacen mis personajes. ¿Cómo conjugás tu trabajo con tu maternidad? Como puedo. Somos una familia donde todos hacemos mucho. Mi marido participa mucho de su paternidad y eso me ayuda un montón. Trato de priorizar a mis hijos y voy mechando. Cuando les saco porque tengo algo que hacer, les doy de otra manera. Y trato de participarlos de lo que hago. Mi hijo grabó la voz en off 54 - Maternar en Tribu - MeT # 8

del principio de la obra. Si hago un video, se los muestro. Y también ellos entienden que estoy construyendo a favor de algo. Y me parece también que es importante que en este momento de mi vida pueda trabajar de lo que me apasiona. Y lo agradezco. Está bueno enseñarles eso y que mis hijos vean que trabajo en lo que quiero. Eso redunda también en calidad para ellos… Totalmente. Que ellos me vean haciendo esto es lo mejor que les puede pasar como niños. ¿Cómo surgió el personaje de la doula? ¿En qué o quién te inspiraste? Claramente ese personaje tiene mucho de mí. Yo nací en un parto humanizado, hace 34 años. Mi mamá no me tuvo en la casa, porque entonces no era una opción. Pero sí en una clínica donde le dieron todas las opciones. Mi viejo estuvo en el parto, ella pudo parir como quiso, parada y no en una camilla, a mí me dejaron todo el tiempo con mi mamá. Ella fue a Ñu-Ñu y me dio dos años la teta, así que yo tuve esa crianza. De hecho, mi hermana (NdR: Melina Bronfman) a veces cuenta que ella misma aprendió un montón con mi nacimiento. Yo vengo literalmente mamando esto desde que nací y todo lo que vino con esto. Mi vieja me enseñó a comer sano, por entonces era macrobiótica. Por eso hay mucho de ese personaje que tiene


59 - MeT # 8 - Nos volvemos sustentables

que ver con mi propia historia. Y que sea doula y tenga un parto, tiene que ver especialmente con mi hermana. La doula, en la obra, muestra una manera de criar. Yo no digo que sea lo mejor ni lo peor, es un personaje más. Así como está la madre que piensa que eso es tremendo, ella es un personaje que cría de otra manera, que cree que parir de forma respetada y comer sano está bueno. ¿Los padres estamos “obligados” a socializar con otros padres en nombre de los hijos? Cuando los niños son pequeños, y hacen programas, tenés que ir porque no pueden ir solos. Eso que viste en la obra, me parecía muy divertido para mostrar. No es que me pasó a mí, sino que también les pasa a muchos con quienes fui hablando. Sí, con algunos pegás mucho y con otros no tenés nada en común, pero tu hijo se lleva bárbaro con ese amiguito y, forzadamente, tenés que tener una buena relación para que tu hijo la pase bien. Cuando ya está en la primaria, son más grandes y hacen sus amigos. Pero cuando son chiquitos, sí. Se generan esas relaciones que suceden

en la obra, esto de adultos tratando de llevarse bien y tratando de acercarse para que sus hijos tengan sus amigos y tengan su plan o la pasen genial. Esto uno lo hace todo el tiempo y tampoco es tan tremendo. ¿Otros periodistas o el público en general conocen lo que hace una doula? No sé si puntualmente lo de la doula. Sí reconocen lo de la alimentación, que hoy en día ya es común. Y sí sucede que el público se hace bastante cargo del tema de las vacunas. Lo reconocen. Ojo, yo no digo qué es lo que hay que hacer. No bajo línea, sino que te muestro, expongo todo sobre la mesa. Vos sentite cerca de lo que quieras. No voy a decir: este está bien o este está mal. Porque en algún punto, ninguno de los personajes está del todo bien. En el caso de las vacunas, el público reconoce que esa mamá no vacuna a los hijos y lo reconoce como una posibilidad. Yo no digo que sea la manera. No me parece bueno tomar decisiones así porque sí. Son temas demasiado complejos. Pero está bueno mostrarlos como una posibilidad y abrir el mundo de lo posible.


Puerperios

Maternar en la Era del Plástico La industria de productos para bebés no tiene otra cosa para vendernos. La cercanía, el calor, el abrazo, el beso, la teta, el contacto, el arrullo y la familia no pueden diseñarse, etiquetarse y comercializarse. Por Noelia Schulz

Es una tarde como cualquiera: una tarde de un día como tantos. Camino por Avenida Cabildo, en el barrio de Belgrano, en plena Ciudad de Buenos Aires, intentando esquivar el caos de tránsito y el océano de gente. Casi sin darme cuenta, me encuentro frente a una marquesina plagada de fotos familiares. Es impactante, mide varios metros y cubre toda una esquina. Imágenes de hermanos jugando, bebés en brazos, padres sonrientes. Al bajar la vista, me doy cuenta de que estoy frente a un hipermercado de artículos para bebés. En la marquesina veo un bebé rozagante durmiendo al lado de su mamá y me quedo pensando. Algo me hace ruido. ¿En este local no venden cunas funcionales y cochecitos? Sigo caminando, sintiendo todavía ese sabor agridulce y, de pronto, me vienen a la cabeza las palabras de Casilda Rodrigáñez: “Cuando la criatura nace, se la priva del cuerpo a cuerpo con la madre. (...) El cuerpo a cuerpo con la madre es un estado fisiológico y 56 - Maternar en Tribu - MeT # 8

psíquico. (...) Pero este proceso, en lugar de fluir y expandirse, se corta de raíz al separar a la criatura de la madre nada más nacer; en ese momento tan importante del que depende el desarrollo del ser humano.” No sólo Casilda lo dice. Son muchos los autores que han teorizado sobre la separación que sufren los bebés en Occidente. Jean Liedloff lo describió en su obra El concepto de continuum. “El bebé que está pegado al cuerpo de su madre (…) vive el ahora en estado de beatitud; en cambio, el bebé que no está en contacto con el cuerpo de su madre lo vive en un estado de un vivo deseo insatisfecho en medio de un inhóspito universo vacío.” Los bebés occidentales son los únicos en pasar tanto tiempo separados del cuerpo de su madre. Me vuelve el recuerdo de la vidriera del hipermercado y pienso en el ajuar del bebé. Prácticamente una colección de objetos que, con suerte, usaremos poco y nada. Tanta gente preocupada por qué cochecito vas


a comprar y nadie que te diga que tu bebé va a demandarte diferentes cosas, pero que ninguna de ellas (paradójicamente) será una cosa. Nuestro modo de vida actual tiene características muy poco favorables a la crianza. Desde el espacio público que nos rodea hasta el mainstream del que, mal que nos pese, somos parte. Cuando sos mamá tomás conciencia del conflicto que significa hacer uso de algunos lugares públicos acompañada de un bebé. No sólo eso. También te das cuenta de la soledad y el aislamiento que supone ahora tu espacio privado. Y, además, empezás a notar los consejos contradictorios, las teorías sin pies ni cabeza y lo lejos que está el “mundo real” de ese devenir en el que ahora estás inmersa. Un devenir primitivo, sin horarios, plagado de vaivenes y sinsabores; un devenir que te atraviesa y que poco tiene que ver con esa vorágine de la ciudad y con las publicidades de pañales. Porque las publicidades de pañales, con sus bebés perfectos que duermen 12 horas cada noche y se despiertan sonriendo, forman parte integral de ese mainstream. Vivimos en un mundo consumista. Lo voy a denominar “La Era del Plástico”. Es casi increíble pensar que el ser humano ha producido más kilogramos de plástico en los últimos diez años que en todo el siglo XX. ¿Alguna vez pensaron que nunca antes en la historia los bebés tuvieron tantos artículos de plástico como hábitat? Artículos que, no tan casualmente, refuerzan esta separación de los cuerpos. Del mismo autor de “no le hagas upa porque se malcría” llega una legión de artefactos más o menos elaborados: andadores, sillitas, sillones vibradores, cochecitos, paragüitas, corralitos, huevitos, chupetes, mecedoras, andadores y la lista sigue. No hablemos de los artículos altamente controversiales, como las mamaderas que se colocan en la cuna y no requieren presencia humana o los arneses y las correas. Hablemos de todas aquellas cosas que los padres acumulamos en nuestras casas, tantas veces con la única función de juntar polvo y ocupar metros cuadrados. Para que esta Era del Plástico triunfe, el consumismo tiene que comenzar en el inicio mismo de la vida.


En el sanatorio donde nació mi hijo se supervisaba que todo bebé dado de alta se fuera a casa dentro de su huevito. Sí, era un requisito indispensable. ¿Y quién no ha recibido un reto de una enfermera o médico por tener al bebé dormido sobre el pecho en la cama del hospital? No, no, el deber ser indica que el bebé duerma en su “cuna” (un recipiente que, por lo menos a mí, me recuerda más a las bandejas que usan los carniceros que a un tierno moisés). Y si llora: “lo llevamos a la nursery para que la mamá descanse”. Poco interesan las necesidades afectivas de ambos en ese momento, la importancia del contacto piel a piel, la revolución hormonal, el puerperio inmediato, la correcta instauración de la lactancia, nuestras dudas y miedos. Ya habrá tiempo. “Hay que aprovechar la ayuda”. Y mejor que no nos encuentren dormidas con nuestros bebés en la cama. Porque pese a que las tendencias estén cambiando y haya sitios y libros donde se analizan los beneficios de dormir con nuestros hijos, la opinión pública mayoritaria sigue viendo con malos ojos el colecho. El colecho molesta y es juzgado, en lugar de tomarse como una decisión más dentro de cada familia. Sin lugar a dudas, el discurso imperante sigue siendo el de la separación. El bebé tiene que acostumbrarse a estar solo. A no pedir brazos. A separarse de la madre (cuanto antes, mejor). A dormirse por sus propios medios, como aconsejan las revistas sobre crianza más leídas. A fin de cuentas, el bebé tiene que acostumbrarse a no demandar precisamente lo único que necesita: presencia y contacto. 58 - Maternar en Tribu - MeT # 8

Tan convencida estoy de que este sigue siendo el pensamiento dominante que hace poco, mientras hojeaba una de estas revistas para padres, no pude dejar de sorprenderme con un aviso donde un bebé y su mamá se asomaban debajo de las sábanas de una cama de dos plazas. Sonreí sin darme cuenta, pero la sonrisa me duró poco. El aviso era de un cunero de plástico. Otra foto más abajo mostraba el móvil (muy colorido y equipado con animalitos y melodías) colocado en una cuna solitaria y vacía. Y la decepción fue entender que el amor y el contacto se reivindicaban desde la imagen, pero con el único fin de vendernos lo mismo: separación y plástico. La revista completa podría ser vista como un catálogo de objetos plásticos: claramente la industria de productos para bebés no tiene otra cosa para vendernos. Es entendible. La cercanía, el calor, el abrazo, el beso, la teta, el contacto, el arrullo, la familia... Eso no se puede diseñar, etiquetar, inventariar, distribuir, comercializar ni facturar. No lleva packaging con ositos, pilas ni instrucciones. No se importa ni exporta. No cuesta la mitad de tu sueldo. No se divide por marcas, ni tiene descuento con ningún banco. Y si bien, por el momento no podemos evitar que la Era del Plástico nos siga vendiendo objetos; por lo menos podemos asegurarnos de que el amor siempre prevalezca por sobre todos ellos. Noelia es Comunicadora Social, se desempeña en el área de comunicación corporativa y marketing. Escribe, además de literatura, sobre temas de crianza respetuosa y maternidad en su blog Criando pensamientos.


:: Guía Tribal ::

61 53 47--MeT MeT##6 7 - Nos volvemos sustentables

Suyai Arribas. Licenciada en psicología y Doula. Acompañamiento en embarazo, lactancia y puerperio. Charlas informativas, Talleres para embarazadas. (011) 15-6220-6508 Facebook: Doula Mandala Tamara Urquiza. Acompañamiento en el embarazo, trabajo de parto, parto y post-parto. Masajes para embarazadas Asesoramiento en lactancia. (011) 15-6359-3536 www.doulatamara.blogspot.com Vivi Briongos. Acompañamiento en embarazo, parto y puerperio. Trabajo de parto y nacimiento en el hogar. Talleres de reconexión con la energía sagrada femenina. Doulas de Argentina. Escuela Crianza de Laura Gutman. Flores de Bach. (011) 15-5823-4337 - vivibriongos@yahoo.com.ar

Embebadas Grupo de Crianza. Vanesa Calderón. Psicóloga y mamá. (011) 15-6144-8608 Acompañamiento individual y grupal en puerperio y crianza. Zona Oeste. Facebook/embebadasgrupodecrianza.

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Reutilizá |

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reciclá ::

Cambiemos nuestras costumbres de consumo


Conciencia

¿Por qué reciclo aceite frito?

Un médico argentino comenzó a usar aceite reciclado para poner en marcha su auto hace 14 años Por: Carlos Catz

Año 2000. Crisis económica. Médico argentino que no llega a llenar el tanque de su auto gasolero por los aumentos del combustible.... ¿Cómo puede costar igual el gasoil que la nafta? ¿Cuánto cuesta el gasoil en otros países? Así fue que buscando en internet, me crucé con un hippie yanky que aseguraba poner en marcha su camioneta con el aceite que Mc Donald´s desechaba. Empecé a investigar y descubrí otros locos que hacían lo mismo en los Balcanes y en Filipinas. ¡Me enganche! “Si hippie yanky hace gasoil en USA, médico argentino TIENE QUE HACERLO TAMBIENNNN”, me dije. Así comencé mi camino por la autosuficiencia de combustible. Me gustó el desafío por ser doblemente ecológico: el biodiesel no emite humos contaminantes como el gasoil y, además, evitamos tirar aceite a la tierra o al río. 60 - Maternar en Tribu - MeT # 8

Hace 14 años que no piso un surtidor. Además, fabrico jabón con el aceite frito. Los invito a aprender, a reciclar y ser autosustentables… Compartamos experiencias de PERMACULTURA. Los invito a aprender a reciclar... a ser autosustentables. RECICLAR consiste en utilizar un desecho para darle un nuevo uso, transformarlo en otra cosa. Yo, por ejemplo: uso aceite frito y lo transformo en combustible o en jabón. REUSAR es volver a usar hasta una bolsa del mercado. Ser AUTOSUSTENTABLE es tener tu huerta, tus gallinas, tu energía eléctrica (jejeje... ya voy a tener mi propio generador de electricidad.... ¡¡denme tiempo nomás!!) Les dejo mi face para lo que necesiten: coza zaco. Carlos es Médico especialista en Medicina del Deporte


Pequeños Grandes relatos de nacimientos respetados

Por: Julia Reinozo

Hola, soy Julia. Hace tres meses me acerqué al hospital Carrillo 1 para tener a mi segundo bebé porque me gustaron el lugar y la metodología de “parto humanizado”. Yo tengo obra social pero, la verdad, es que me sentí más segura en el hospital. Llegué con mi compañero y con ocho centímetros de dilatación. Mi partera nos recomendó hacer unos ejercicios juntos así me relajaba y aconsejó que mi marido me hiciera masajes en la cintura (que, por cierto, estuvieron buenísimos). Mi compañero estuvo todo el tiempo conmigo. Estaba arriba de la pelota de pilates cuando comencé a sentir ganas de pujar para ya tenerlo. Y así fue. Me preguntaron en qué posición quería estar. Me subí a la camilla y, en cuclillas, empecé a pujar. Nació un bebé de 3.450 kg: Dante. Fue hermosa mi experiencia. Contar con la presencia de mi compañero, hacerlo participar. Cuando nació Dante, inmediatamente me lo pusieron encima del pecho, le di la teta, lo besé. Después, el papá lo llevó para pesarlo y realizar los controles de rutina. En ese momento, alumbré la placenta. Me la mostraron, ¡no podía creer que eso también había estado en mi panza! Dejo mi constancia de que nadie hizo algo raro en mi cuerpo y en mi bebé, todo fue lo más natural posible.

Tuve un desgarro, por lo que tuvieron que suturar unos puntos. Pero ese cuidado, tanto hacia mí como hacia mi bebé, fue algo que en la clínica no pasó con mi primera hijita. Espero que les sirva mi experiencia, ya que me quedo con un recuerdo imborrable de lo bien que fuimos tratados en todo momento.

Julia, Bruno & Dante Hospital Dr. Ramón Carrillo. Esta importante obra se levantó sobre un terreno de 2 hectáreas y significa un logro en la salud pública de Mendoza, Argentina, ya que permite brindar atención a un sector de gran demanda, por su alta densidad demográfica, como es el caso de Las Heras, aunque también cubrirá otras zonas limítrofes como Lavalle y parte de Guaymallén. 1


Orgánico & Sabroso

FIESTAS SALUDABLES Una receta de la abuela, pero adaptada, permite recuperar las tradiciones familiares ajustadas a los nuevos hábitos alimentarios de una familia que elige comer sanamente. Por: Alicia Bersi

Celebrar las fiestas conlleva una cantidad de cuestiones familiares sociales, culturales y, entre ellas, implica compartir la mesa en la diversidad, con las diferentes generaciones e inundados de colores, sabores y emociones encontradas. Llevar al seno familiar los nuevos hábitos alimentarios con amor, humildad y respeto es realmente un desafío hermoso y necesario para que la salud sea tanto física como emocional. Con el tiempo he aprendido que es importante llevar de más. Los comensales miran con un poco de curiosidad, hasta con algún gesto de desagrado primero (claro, hasta probar el primer bocado). El curioso se asombra ante tanto sabor y rápidamente nuestra comida se acaba en la boca de tías y primas que susurran: “probá qué rico lo que trajo …”. Recurrir a formas ya conocidas y preestablecidas es una muy buena manera de mostrar respeto, admiración y de venerar lo heredado. Con mucho amor y un montón de recuerdos, adapté una receta de mi abuela Carmen, que aún hoy con 95 años, sigue compartiendo sus deliciosas torres de panqueques. Por eso, en esta recete, el amor y la dedicación se fundieron como parte del alimento, para luego integrarse en cada una de nuestras células y energía vital. ¡Cocinar es amarse y decir te quiero! 62 - Maternar en Tribu - MeT # 8


63 - MeT # 8 - Nos volvemos sustentables

Torre Navideña Panqueques Arroz Yamani 2 Tazas Agua 600 ml Aprox. Sal, una pizca Mayonesa Vegetal Zanahorias 4. Aceite 2 cucharadas. Sal a gusto. Jengibre a gusto. Nuez moscada, una moscada. Cocinar la zanahoria, pisar, condimentar. Crema de Tofu Tofu 1. Albahaca unas hojitas. Aceitunas 15 a 20. Aceite de oliva 1 cucharada. Sal a gusto. Agua 1 taza aprox. Descarozar las aceitunas, cortar la albahaca. Colocar todo en licuadora. Agregar agua hasta lograr una crema Rellenos Zucchini, berenjenas, Morrón asado, champiñones, tomate deshidratado, choclo desgranado, Aceitunas, lechuga arrepollada, palmitos y lo que más le guste. Colocar un panqueque untado con mayonesa o crema y alguno de los ingredientes del relleno. Agregar capas sucesivas, con los diferentes rellenos elegidos, hasta lograr el tamaño que uno

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desea. El relleno puede variar según el paladar y los gustos de cada uno. Se puede hacer agridulce agregando ananá. Procedimiento para panqueque Dejar en remojo una noche el arroz yamani en agua cubriendo el arroz unos 4 dedos. Opcional para reemplazar el agua y queden coloridos (Jugo de Remolacha o zanahorias o espinaca) Al día siguiente: Licuar el arroz con el aceite y sal, poca cantidad de agua para comenzar. Agregar agua o jugos, hasta lograr que quede una consistencia suave, líquida. Calentar panquequera, aceitar. Fuego a temperatura media, desparramar la mezcla sacando la sartén del fuego, cocinar y listo.

Charlotte de Algarroba Algarroba 4 cucharadas Azúcar de Mascabo 2 cucharadas, un chorrito de agua. Colocar al fuego unos minutos hasta que se espese un poco. Alicia es Profesora de cocina natural vegetariana, creadora de Condimento la vida Autora e ilustradora del libro “El desafío de Nituke”


Letra & Música

:: Recomendados :: nos conecta con nuestras maternidades y con los correctos postulados sobre dar la teta, nos despegamos de la lactancia para iniciar un proceso de búsqueda y formulación de preguntas. Lo rico es poder hacer todo el camino y comprender las diferencias entre la primera y la segunda mitad del libro como dos momentos necesarios para ir hacia el encuentro con la decodificación de nuestro origen, ciclos y posibles destinos. www.violetavazquez.com.ar info.violetavazquez@gmail.com

DAR LA TETA Un método que biodecodifica nuestras partes olvidadas y nuestros potenciales ocultos Autora: Violeta Vazquez Editorial: Del Nuevo Extremo Este libro es testigo de una transformación personal y acerca información integral sobre lactancia y salud a quien quiera repensar y ampliar la mirada sobre ambas temáticas. Sin embargo la información más trascendente tiene que ver con poder generar un cambio en nuestra vida. Mirando hacia nuestro origen podemos generar un destino rico y saludable. Todos los que tenemos dolores, duelos y fragmentos nuestros rechazados u olvidados, nos merecemos mirar con ojos de niño nuestros pedazos congelados en el tiempo. Este libro convoca un método de encuentro con nuestras partes olvidadas y con nuestros potenciales ocultos. La lactancia es un punto de partida para mirarnos ¿fuimos amamantados en el sentido amplio de la palabra?. Después de una primera parte que 64 - Maternar en Tribu - MeT # 8

EL DESAFÍO DE NITUKE Un cuento-receta lleno de sabor, diversión y originalidad, que incentiva a los chicos a cocinar, crear y coman sano. Autora: Alicia Bersi Es un libro-objeto, circular como el plato, como la célula que se nutre al comer sanamente. Ilustrado con magia y frescura por su autora, Alicia Bersi, contenido en un packaging original que simula ser una olla y dentro una cuchara señalador. Los chicos se convierten en protagonistas, artistas de su propio cuento-plato, descubren sabores y colores, juegan, disfrutan, comparten y aprenden sobre los alimentos y la salud. http://condimentolavida.blogspot.com.ar


Maternar en tribu # 8  

Revista digital trimestral sobre embarazo consciente, parto respetado, lactancia materna, puerperio, crianza respetuosa, alimentación saluda...