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D i va g a c i o n e s astronómicas

Cada vez que bajo del camión en el centro siempre es lo mismo. En cuanto los muertos se devuelven a sus tumbas y se acaba el Halloween, la ciudad se pinta de un color patrio donde en cada esquina un vendedor ambulante con un carrito lleno de banderas nos recuerda que somos el país con el emblema más hermoso del mundo. Y en cuanto terminan de pasar los caballos en el desfile del veinte de noviembre, la ciudad se cubre con un disfraz barato navideño que parece salido de un cuento triste de Christian Andersen. Efectivamente, de un cuento a otro cuento y a otro cuento, durante todo el año. Miles de lucecitas por todas partes adornan la ciudad como a una cabaretera, un ejército de Santo Closes invade todas las tiendas del centro, en las banquetas una caravana de tiendas improvisadas reducen el paso de la gente, sin faltar el ridículo adorno de algunos autos con cuernos y nariz de reno. A mí lo que más me gusta son los arbolitos naturales, porque en cuanto llega enero y se parte la rosca, aparecen abandonados en cualquier lugar para prenderles fuego y poder simbolizar un aquelarre pagano. A la gente sólo parece preocuparle lo que podrá comprar con un dinero que no tiene y que nunca le alcanza, por eso cada vez son más las casas de empeño y la Copel y Elektra engordan como sanguijuelas; así es el consumismo. La navidad sin duda es la venganza de los comerciantes que Cristo expulsó del templo, patrocinada por la Coca Cola que cada año paraliza a media urbe con su desfile donde pasea al carcajeante y bienaventurado Santo del dinero como a un becerro de oro.


Este fin de año es de campañas políticas, se renueva la gubernatura y en cada poste los rostros de candidatos políticos mostrando su mejor sonrisa para que voten por ellos, compiten con imágenes de perros extraviados que ofrecen alguna recompensa, junto a la expresión de una niñita que se robaron cuando salió de su escuela. Anoche en las noticias el presidente de la república dijo que vamos ganando la guerra a la que nos involucró y que el país marcha conforme a lo esperado. Pero la verdad es que, mientras sigan sin nombrar a los culpables de los niños que murieron quemados en una guardería y gente como el “Chapo” Guzmán aparezca encabezando la lista de los más ricos en el mundo, a este país se lo seguirá llevando la chingada, pero mientras exista el Teletón o la selección mexicana de futbol llegue a cuartos de final o venga el Papa o un huracán inunde una ciudad costera o las refinerías de PEMEX exploten matando a millones, por siempre se verá la unión de un país en el único Reality que le pertenece: el desgarre de la vida misma. He llegado al malecón, fumo mientras miro la estatua de una sirena agarrada de la cola de un delfín y un nuevo atardecer comienza a dibujarse en el horizonte. En esta orilla del mundo hoy es un viernes como cualquiera y mientras la navidad me retumba en la cabeza hay niños muriéndose en Irak. Apago la calilla porque ya me puse muy loco y comienzo a paniquearme con los problemas del mundo; además, la patrulla que pasó hace rato se me quedó viendo. Amado Malváez


Los despreciables Los pensamientos de este oasis son la calva y las arrugas, fatiga prematura de apenas vivos, canocidad y lucidez de coágulos incesantes para soportar el canon tras años escritorios; y es que las ideas no son redondas sino cuadradas, para un cuerpo desarrollado cuadriforme. El problema de la cuadratura de los círculos es, pues, edad propia de pirámides, frescos y pinturas rupestres junto a los desperdicios de un baldío, hierofántica urbana y bienestar en la neurosis, para una vida de elogios y mínimos atentados, personas colisiones poco profundas y precisas si jamás se aprendió a desacertar con ironía. Los vestigios de los primeros pobladores de nosotros van mofándose, –impertérritos– con aroma de sobacos y de montañas, y con promontorios de moluscos incandescentes volcados encima de nuestras cuevas el hormigón moderno, a la deriva perfecta este oasis bullicioso de flechas pensamientos, espiritoso hollín de última glaciación los ídolos por desvirgarse en conciencias futuras y desérticas. Allá fuera las neocolonias, los proyectos urbanos, las urnas retre-tec-torales impasivas para que en el monte sea todo agobierno y burrocracia, incivilizable la traición madura contra niños probos; incivilizable atentado contraimaginable; y allá serán de comerciales plazas el paseo de domingo;


homínidos automóviles; objetos autómatas parlanchines; cachuchas brillantinas y estruendosas presto el dinero con sus alarmas incluidas –esas canónicas pautas racionales poco próvidas– y luego morir de a poco en veranos sofocantes, en celdas tóxicas y paredes meadas, preso irreverente en pantallas y oraciones soporíferas, atrofiados los sentidos a la espera de amigas manos y calmar la sed de raíces yugolares; y el gobierno y la burocracia tendrán negocios para que el significado asista; y los negocios serán de nuevo para morir de a poco en escuelas imperennes otra vez como celdas tóxicas, sopor y meado en coma, significados sin significante alguno vaciándose el plástico urbano en contenedores cósmicos. Míralos: van a oscuras los serviles cegados por la luz; se casan por casar; procrean porque sí. El hombre medio es la mitad de medida de las cosas; el que mide a medias por otros medio-medido y montones de papeles para confirmar que, efectivamente, apenas a la mitad existen. De todos la proeza de lo fútil: dejarse engañar sabiamente por el noticiero y el argüende aquellos antiguos errores atavismos prolongándose la inercia de la historia en mentiras condescendientes –y la inmortalidad narcisa de los espejos de oraciones dudosas¬– con el rencor acumulándose en sus zapatos aprietan las veri-jetas para ahorcar algún lamento masticando como a tenedores y cucharas su recordimiento;


chasquean, esnifan, tosen inoportunos, de la onicofagia más nerviosa están presos con el morbo de sus cuentos; y su juventud impía ya no es impía cuando se está a favor de Cristo, o al tomar partido con respecto de la cruz, anciano niño sobre ruedas de motor con quién sabe qué ficciones para celebrar sabihondos esos libros de autores no blasfemos. Puedes ver en ellos el paso precipitado a la vejez de treinta-y-tantos, terceros los mundos de tránsito indomable, tratando de activar las fábricas maternales –en huelga indefinida sus vientres– al interior de naciones simulacros. Obtenidas estas desgracias, hablan mal a tus espaldas, llaman a sus niños para no acercarse a ti, o para no quemarse, escandalizados de tus peripecias de diamante ardiente ahora convertido en uno de tantos habituales sospechosos, su respeto negado por no doler con ellos una vida de apolíneos. Y cuando ya nadie visita tus encierros, —o tu salud empobrecida— podrás atestiguar el fastidio de sus injurias atentados, sus miradas esquivas, porfiria de estómago vampiro para no digerirte, sin intención jamás de hacerlo, ni cabeza para conquistar un gusto; y por eso no soportan quienes se honran a sí mismos, y por eso a los que tienen gusto propio se les envidia pronto como aquél que babea ansioso con sus cubiertos en mano. Nunca dejes de escucharles: esas canciones pacifistas, cabizbajos las cantan con la cruz cuando ya está ausente la probidad de espíritu...


Además, las pero-latas, las amistosas descalificaciones continuas; los profesores tarantulescos; los alumnos ciénagas y cautivos; los debates sonámbulos; las mulas de carga en disimulo, diabética también la nutrición del optimista; consagrado el esfuerzo doméstico de no molestar a otros envalentonados por la perfidia. Jorge Ivan Pineda Meza

La revista Pirata recibe gustosa sus colaboraciones en: escalante_octavio@hotmail.com Puedes encontrar los otros números en: issuu.com/materialpirata En facebook: Material Pirata


Jazz London Podría escucharse el estruendo sobre la llanura, pero el ruido de los autos apaga el galopar del caballo. Todo avanza sobre las calles como un solo chorro de metal y combustible, los autos se detienen, hacen sonar sus cláxons, chillan sus llantas y la avenida se cubre de sombra por las altas copas de los rascacielos. El pueblo ahora aturde, es un bolo de innumerables comidas ordenadas en su propio desorden. La gente camina sorda en una sola música de muchas voces. Jack Blank apacigua el paso y con tranquilidad mira el movimiento vomitivo del pueblo. Parece que nadie lo ve a él, ahí sobre su caballo acercándose sin prisa, observando cuidadoso con su espiga entre los dientes y esa mirada escondida, como protegiéndose de un sol que ya no existe. En alguna esquina Jack Blank dará la vuelta, convencido. Sigue con ese paso lento y los hombres de los autos le gritan palabras burdas con ganas de atropellarlo y seguir el camino. No hay tiempo para ellos. En las banquetas un mendigo se recarga sobre una bolsa inmensa de basura, Jack Blank lo mira de reojo, se acomoda el sombrero y sigue lentamente, esquivando gritos y personas. Se detiene justo a la entrada donde la luz neón forma la palabra BAR. Se baja del caballo y las espuelas chillan al tocar el concreto. Contra esquina un vendedor de hot dogs lo mira expectativo pero baja la vista cuando el pistolero le regresa la mirada, más fría y filosa. Observa hacia ambos lados de la acera, cerciorándose, y entra al bar dejando en movimiento las pequeñas puertas de rejillas. Dentro, al final, en la barra, los que se recargan reposan la cerveza y detienen su mirada en el forajido. Entre ellos y él, Débora Grays se mueve como serpiente enredada en el tubo; Blank da unos pasos y los bebedores sienten el momento de la pelea. ¬–Jack Blank¬– dice una voz femenina que parecía esperarlo –cazador de ladrones. Tanto tiempo sin vernos. Siglos. –Jazz London– contesta Blank pausadamente, y antes de sacar la pistola una bala antigua le rompe el pecho. No alcanzó a pronunciar el sobrenombre.

Octavio Escalante


El Medio Oriente que nos medio oriente El Troglodita

Los eventos más significativos del moderno mundo árabe están teniendo lugar ahora mismo. Desencadenados por la ira de la represión primero, los ciudadanos de dos naciones árabes importantes (jóvenes en su mayoría) salieron a las calles exigiendo el cambio de gobierno de inmediato, en el acto de desobediencia civil más grande que yo haya visto. Las cosas no marchaban bien desde hacía tiempo en estas naciones aliadas a Europa y Estados Unidos; precisamente por tener economías desastrosas, por obedecer al F.M.I. jóvenes educados, hambrientos, desempleados y sin un futuro claro, se alzaron contra sus opresores no teniendo nada qué perder; la lucha fue gritos y pancartas contra balas y bombas de humo. Natural reacción de cualquier gobierno, natural condición de esas naciones. Cualquiera que esté en la vorágine económica de nuestro siglo, sabe que el esquema se repite. Entonces, ¿por qué Túnez y Egipto se están deshaciendo de sus dirigentes justo ahora? Pues porque justo ahora es cuando las condiciones económicas impuestas –sumada la represión para tratar de mejorar éstas– han llegado a un límite. Casualmente, por distintas razones y motivos, terminaron coincidiendo en el tiempo dos naciones distintas. ¡Una revuelta termina en revolución! El sueño de los activistas regados por el globo. Creo que ni los pioneros de Seattle en Washington se lo habrían podido imaginar. ¿De verdad fue así tan “fácil”? ¿Qué estará detrás de los vientos de cambio en la tierra mítica de Egipto? El ejército no reprimió a los manifestantes en Egipto, y lo declaró al mundo entero, desarticulando el poder de Hosni Mubarak. Sin la fuerza bélica, con una huelga general nacional y prácticamente la petición de Washington, dejó finalmente el cargo. Las revueltas se están generando a la velocidad de un click, la organización es la base de todo movimiento. Decir que sin las nuevas redes no hubiesen sido posibles, es exagerar.


No me imagino, por ejemplo, a Mao organizando la gran marcha por twitter. Sólo aceleraron un poco el proceso. Si no validan mi argumento, ¿por qué no ocurre lo mismo aquí? El mayor enemigo de Washington en la región es Libia. Habrá que estar pendientes de las declaraciones que haga. Las manifestaciones en Libia han comenzado. No dudo que se trata de los naturales opositores. Pero si éstos son respaldados por las potencias en una aparente cruzada por la democracia, no podemos esperar nada positivo. Muammar Al-Gaddafi tiene ya varios años de no tener cargo de poder y corre el riesgo de ser confundido con un dictador. Lleva treinta años dirigiendo la revolución árabe y escribió El libro verde, donde están los preceptos del socialismo árabe. Espero algún día que tengamos la capacidad de organización para poder cambiar nuestra vida, nuestra cansada y ensangrentada tierra. La revolución que quitó a Mubarak del poder en su mayoría fue hecha por jóvenes menores de treinta años. El cincuenta por ciento de la población total de México tiene menos de veinticinco años. Si no comenzamos a decir algo por ‘’la guerra contra el narcotráfico” (sic) esta cifra podría cambiar.


Qué sé yo Somos, eres, tus, nada. El homogéneo telar que configura los sueños danzantes, de mantas rojas, brillante destello que brilla entre cirrus y estratos. Pasión que calla, que grita, vocifera y no mata, juguetea. Sirvientes de los amos de antaño, de ti nadie se acuerda, olvido. De azúcar fuiste creado, de azúcar de mar eres. Pasos que escuchan, palabras que callan. Serpiente vencida, bajo la falda te escudas, danzante fuiste. Endulzador de poemas de plumas pesadas y almas ligeras, a desconocidos cantas, sin razón sientes. Los mismos que visten y calzan. Trovador, que enamoras a los furgones opacos, albergando sábanas frías y sopas humeantes. De las caricias mansas ya ningún hueso se acuerda. Te busco consuelo, pero a pasear ha salido. Nadie te consuela, oh, tú, consolador de ramas muertas. Ése, aquél, allá, ustedes, aquellos, todos. De allá venimos, de un no-tiempo grato fuiste parido. ¿Qué se persigue?...

Israel Camacho


Retrado de mi memoria como arana

Cindy Espinoza El significado no está en las cosas, sino entre ellas; en la iridiscencia, en el juego; en las interconexiones, las intersecciones, el cruce de caminos. –Mallarmé

Mi memoria vive en el espacio donde el significado se colapsa y se crea la posibilidad de lo indefinido, donde los recuerdos se estrechan como cuerdas, guirnaldas o cadenas de oro entre las ventanas, entre las estrellas. Como una araña, destruye lo que atrapa en su oscura red, sea un insecto, un objeto o una circunstancia. Permite a las cosas desaparecer en una abstracción en lugar de mostrarlas, pero al devorar su espíritu traspone un hecho o circunstancia a su apariencia vibratoria, quedando éste suspendido en un extraño y particular sistema de estructuras y enlaces en el cual no existe el detalle mas que para reafirmar, reforzar el todo. Su trabajo no está terminado hasta que asimila en sus entrañas el objeto perdido y vuelve a ser libre, deshabitada, para continuar tejiendo su alucinatoria realidad...



Pirata#4