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La República, libro VII, 514a-518b Trad. M. Fernández-Galiano Madrid, Alianza, pp 368-375

úcleo temático: Dualidad de mundos y educación

Para Platón la educación es condición necesaria para que podamos vivir sabiamente en nuestra vida privada y pública. Sin educación somos como unos encadenados al fondo de una caverna. Esta ilustración es una representación gráfica del “Mito de la caverna”, un resumen magistral que el propio Platón nos brinda sobre su filosofía y su concepción del hombre y la realidad.

Contenido 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7.

La época de Platón Biografía Contextualización Conceptos clave El texto Modelo de comentario Estudio de fragmentos

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La época de Platón y Aristóteles (1) Los inicios de la historia escrita están marcados por el sello de la guerra. Fueron reyes guerreros los que fundaron y consolidaron los grandes Estados. Desde fines del segundo milenio surgieron también vigorosas figuras que trataron de dar un sentido al universo y a la vida humana. Moisés y los profetas hebreos, Buda, Confucio y los filósofos griegos dieron origen a tradiciones que perviven en nuestros días. En los cuatrocientos años transcurridos desde que el legendario poeta homero compuso la Ilíada hasta que Aristóteles escribió sus tratados filosóficos, los griegos vivieron una de las etapas de mayor creatividad cultural de la historia humana. En sus ciudades, especialmente en Atenas, convivieron gentes como el filósofo Platón, el historiador Tucídides, el médico Hipócrates o el escultor Praxíteles, cuyos nombres son clásicos. El legado literario, artístico, filosófico, científico, político e incluso deportivo de la antigua Grecia ha servido de inspiración durante más de dos milenios y todos hablamos hoy griego cuando llamamos filosofía al deseo de sabiduría y democracia al gobierno del pueblo.

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La época de Platón y Aristóteles (2)

El mapa de Hecateo El mapa de la ilustración se atribuye a Hecateo y muestra los conocimientos geográficos que se tenían en Grecia a fines del siglo VI, bastante precisos acerca de las costas del Mediterráneo, del mar Negro (Ponto Euxino), del mar de Azov (Meótide) y del mar Rojo (Golfo Arábigo). 3


La 茅poca de Plat贸n y Arist贸teles (3)

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2. Biografía Aristocles, nombre originario de Platón (apodo que significaba “el de anchas espaldas”), nació en Atenas en el seno de una familia aristocrática, descendiente de los primeros reyes de Atenas y del legislador Solón. Fue discípulo de Sócrates; siguió, como él, la obtención de la verdad mediante preguntas y respuestas. Fue, además, testigo destacado de su muerte durante el régimen democrático ateniense en el año 399. Con la intención de conjugar la filosofía y la posibilidad de aplicar reformas políticas, abandonó entonces Atenas por algún tiempo. Viajó a Megara y Siracusa. Pero su participación en los acontecimientos sicilianos tuvo poco éxito. A su vuelta, en 387 a.C., Platón fundó en Atenas la Academia. Pasó sus últimos años impartiendo clases en la Academia y escribiendo. Falleció en Atenas a una edad próxima a los 80 años, posiblemente en el año 348 o 347 a.C. Los escritos de Platón adoptan la forma de diálogos. Suelen ser divididos en cuatro etapas. La primera, de juventud, representa su intento de comunicar el estilo dialéctico de Sócrates, incluye diálogos como Eutifrón (sobre la naturaleza de la piedad y la religión), la Apología de Sócrates (donde narra la defensa que de sí mismo ejerció Sócrates en el juicio que le condujo a la muerte) y Protágoras (una defensa de la tesis de que la virtud es conocimiento y que es posible aprenderla). Aunque Sócrates sigue siendo el personaje principal, muchos de los diálogos de los periodos intermedio y último reflejan su propia evolución filosófica. Los escritos del periodo de transición abarcan, entre otros diálogos, Gorgias (una reflexión sobre distintas cuestiones éticas) y el Menón (una discusión sobre la naturaleza del conocimiento). Entre sus diálogos de madurez cabe citar El Banquete (destacada realización dramática de Platón que contiene variosos discursos sobre la belleza y el amor), Cratilo (sobre el lenguaje), Fedón (en el que discute sobre la teoría de las ideas, la naturaleza del alma y la cuestión de la inmortalidad), Fedro (sobre la belleza y el amor) y La República (que constituyen una detallada discusión sobre la naturaleza de la justicia). Entre los trabajos del periodo de vejez se encuentran Teeteto (una negación de que el conocimiento pueda ser identificado con la percepción), Parménides (una evaluación crítica de la teoría de las ideas), El Sofista (una reflexión posterior sobre las ideas o las formas), Filebo (discusión sobre la relación entre el placer y el bien), Timeo (ideas de Platón sobre las ciencias naturales y la cosmología) y Las Leyes (un análisis más práctico de las cuestiones políticas y sociales). 5


3. Contextualización La República es una de las obras del período de madurez de Platón. El motivo central de este diálogo es la concepción de una ciudad perfecta. Puede decirse que es la respuesta platónica a las sucesivas crisis políticas de Atenas, que culminarán con la condena a muerte de Sócrates. Todos sus esfuerzos se dirigen a proyectar una reforma política. Y como considera que tanto la democracia como la tiranía son causa de los males de Atenas, y éstas, a su vez, resultado de las teorías de los sofistas, la pretensión de Platón será fundamentar la polis y sus instituciones en el orden eterno del ser. Es decir, en un orden de principios que hay que descubrir y luego enseñar. Por tanto, lo importante para reformar la sociedad ateniense es la educación de los ciudadanos de modo que puedan llegar a cumplir su cometido. La base de la reforma política será, pues, la educación, y la última justificación de sus gobernantes el saber, entendido en la línea de la identificación socrática entre saber y virtud. Por ello, tras el fracaso de sus intentos de intervención política directa Platón se dedicará al estudio y la enseñanza, a la preparación de la élite que debería gobernar. No es otro el fin que se propone al crear la Academia como centro educativo y de investigación científica. Y éste, el tema de la educación de los gobernantes, es el tema central del texto que estamos comentando. Pero el problema de la formación de buenos ciudadanos le lleva a plantear otra cuestión: la de la posibilidad de la enseñanza de la virtud, lo que requeriría que la virtud sea una ciencia. Es decir, que los juicios de valor que regulan la conducta se fundamenten en razones objetivas de validez universal y no en opiniones y preferencias subjetivas. Y así es como inicia Platón el planteamiento de su teoría de las Ideas que tanta importancia tiene en su sistema, y a la que hace referencia en repetidas ocasiones en el libro VII de la República que estamos contextualizando. En la elaboración de esta filosofía, inicio de la concepción dualista de la realidad y, para Nietzsche, de “la gran mentira de la cultura occidental”, Platón retoma diversos elementos de su tradición filosófica, de los que podemos destacar los siguientes: 8. La tradición presocrácita, que busca el verdadero ser de las cosas naturales, aspira al conocimiento de «lo que es», pretende reducir las apariencias a algún principio que las explique. Dentro de esta tradición podemos destacar: a. La escuela pitagórica, que proponía un gobierno aristocrático, mantenían que la sustancia de las cosas es el número, creían en la separatibilidad del alma y el cuerpo. b. Heráclito, que afirmaba que la realidad es por naturaleza movimiento continuo, puro devenir; el mundo sensible de Platón participa de estas características.

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c. Parménides, para quien el ser es único, verdadero, eterno e inmutable (mundo de las ideas platónico), defiende la existencia de dos vías de conocimiento: la de la opinión y la de la verdad; los sentidos nos engañan; sólo la razón alcanza el ser y sólo el ser absoluto conduce a la verdad. 9. Sócrates: toda la investigación platónica se puede definir como una interpretación de la personalidad filosófica de su maestro. Cómo Sócrates, tampoco Platón pretende transmitir una doctrina sino mostrar el camino de la sabiduría; por eso el núcleo de su filosofía no está escrito y lo que está escrito lo está en forma de diálogos. Su preocupación central es también el hombre y su mundo. Parte del reconocimiento de nuestra ignorancia (sombras) y justifica el verdadero saber y la mejor manera de vivir con su teoría de las ideas. Como en Sócrates, la justicia, la virtud y el bien son temas centrales de su filosofía. Con todos estos elementos Platón elaborará una de las filosofías que más han influido en la forma de ser y de pensar de una buena parte de la humanidad durante los últimos 2.400 años...

4. Conceptos clave 4.1. Dualidad de mundos y Educación (úcleo temático). 4.2. Estructura del mito de la caverna. 4.3. Explicación de las imágenes utilizadas en el Mito. 4.4. La Idea de Bien como objeto y causa del conocimiento. 4.5. En defensa de Sócrates.

4.0. Intencionalidad de la filosofía de Platón.

En el año 399 a. C. muere Sócrates. Fue acusado de impiedad y corrupción de menores. La acusación era falsa, pero, de cualquier modo, fue condenado a beber la cicuta. Este hecho condujo a Platón, su discípulo, a plantearse la conveniencia de una democracia como la ateniense que había degenerado en un sistema corrupto donde no imperaba precisamente el sentido de la justicia. Podemos decir que gran parte de la filosofía de Platón puede ser entendida como el intento de diseñar una sociedad ideal en la que, por encima de los egoísmos y los intereses particulares, triunfase el bien común. La República, dialogo del Platón intelectualmente maduro, responde, al menos, a esa inquietud por una sociedad perfecta. Tendríamos que dejar sentado, por tanto, que el motivo principal o uno de los principales de La República es político. Una de las condiciones necesarias para que exista una sociedad perfecta es que reine el sentido de la justicia. Ahora bien, para Platón, justicia es sinónimo de imparcialidad, y sólo se puede alcanzar la imparcialidad cuando los miembros de una sociedad son capaces de poner entre paréntesis todos sus prejuicios, sus intereses personales, sus egoísmos, etc. y son capaces de conocer, no lo que es justo para un individuo concreto, sino lo que es justo en si mismo. Se comprende entonces que otro de los motivos importantes de La República sea el del conocimiento.


Pero, ¿qué se trata de conocer?, ¿a qué va dirigido el conocimiento?. En principio podríamos decir que se trata de conocer una realidad no relativa, que sea igual para todos, la auténtica realidad, si es que existe. Se trataría de saber si existen valores objetivos como la justicia en sí, o si por el contrario, aunque en nosotros exista un ansia de conocimiento, una pasión por la verdad, ésta no exista. Por ello la tercera intención de este diálogo de Platón va a ser metafisica, es decir, se preguntará por la existencia de una auténtica realidad, una realidad que esté más allá de nuestras perspectivas particulares.

4.1. Dualidad de mundos y Educación (úcleo temático).

El pensamiento de Platón nos habla de dos tipos diferentes de realidad: la realidad del mundo sensible (lo que percibimos por los sentidos) y la realidad del mundo inteligible (mundo que no podemos percibir más que con los ojos del alma, con la razón). Esta división platónica de la realidad en dos mundos forma parte de una de las teorías más influyentes de la historia del pensamiento occidental. Nos referimos a la “Teoría de las ideas o formas” El núcleo esencial de la “Teoría de las ideas” podríamos enunciarlo así: Platón defiende la existencia de realidades absolutas, eternas, inmutables, universales e independientes, separadas del mundo sensible. Más aún, esas realidades inteligibles son la causa del ser, aunque no de la existencia, de aquellas cosas materiales que agrupamos en una misma clase natural y que llamamos, por ello, con el mismo nombre. Para Platón existen, pues, dos realidades, dos mundos: el mundo sensible y el mundo inteligible. Mientras que el mundo sensible existe, es decir, se da en las coordenadas espaciotemporales, el mundo inteligible es, tiene una existencia no material. El mundo sensible es un mundo relativo, dependiente, es decir, su ser y su existencia dependen de otro (su ser depende del mundo inteligible y su existencia del Demiurgo), por el contrario, el mundo inteligible es un mundo absoluto, su ser no depende de otro. El mundo inteligible es un mundo de esencias, es decir, de seres que explicarían la apariencia de determinados seres sensibles. El mundo sensible es un mundo de apariencias. Pero ¿qué relaciones existen entre estos dos mundos? y ¿por qué cosas están integrados? Podemos decir que la relación existente entre estos dos mundos es la de uno-muchos. ¿Qué significa esto? En un primer sentido, Platón defiende que todas las cosas que pertenecen a una misma clase se parecen entre sí porque están hechas a partir de un mismo modelo. Son, por tanto, imitaciones, copias. Pero, copias ¿de qué? ¿Hechas por quién? Serán copias de las ideas y hechas por el Demiurgo. Por eso, podemos decir que las cosas en sí del mundo inteligible son causas del ser o causas formales de las cosas del mundo sensible, son su fundamento, aquello que hace que sean lo que son, y el Demiurgo es su causa agente o eficiente. En otro sentido, Platón afirma que las cosas materiales que pertenecen a una misma clase son participaciones de las cosas en sí que son su modelo. Por ello, Platón afirmará que las cosas materiales imitan, son copias de las cosas en sí de las que dependen. Precisamente ese carácter de copia, o proyección, o sombra que tienen las cosas materiales es lo que conduce a Platón a pensar que su ser es relativo, que no son auténtico ser, no son realmente reales, sino simples apariencias. Se comprende, desde este punto de vista, que Platón afirme también que las cosas en sí del mundo

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inteligible sean fundamento o hipótesis de las cosas materiales que de ellas dependen. Platón a partir de la idea de fundamento planteará una concepción piramidal de la realidad, según la cual, aquello que fundamenta tiene más ser que lo fundamentado. De hecho, Platón va a jerarquizar hasta el mismo mundo de las ideas, por cuanto, situará en la cúspide de la realidad -tanto ideal como material -, la idea de Bien. Él será, por ello, el cúlmen de la realidad, el fundamento no fundamentado, lo absoluto. En definitiva, Platón establece cuatro niveles de ser: el más bajo, las imágenes de las cosas materiales; a continuación, las cosas materiales mismas. Ambos niveles conforman el llamado “mundo sensible”, el mundo de la apariencia. Con un grado incomparablemente mayor de ser sitúa Platón a los entes u objetos matemáticos y en el mayor grado de ser a las ideas, con el Bien como Idea Suprema. En perfecta armonía con esta teoría de los grados del ser, Platón explica su concepción del conocimiento. El grado de conocimiento que somos capaces de obtener va en relación directa con el grado de ser al que dirijamos nuestra atención. Por tanto, si hay cuatro grados de ser, hay también cuatro grados de conocimiento: en primer lugar encontramos la opinión y la creencia. Son dos modos o maneras de conocer que tiene el alma humana. Cuando ésta fija su mirada sobre un objeto sensible, es decir, en algo que no es auténtico, envuelto en penumbra, que cambia continuamente, entonces no ve claro, no hace más que concebir opiniones, que ora considera verdaderas ora falsas. Lo que para unos, en unas circunstancias puede ser verdadero, para otros, en otras puede ser falso. Pero, como sobre una misma cosa no puede haber dos juicios contradictorios, concluye Platón que las opiniones no tienen auténtica verdad, tan solo verosimilitud (apariencia de verdad). Cuando el alma, por el contrario, fija su atención sobre un objeto auténtico, que es siempre del mismo modo, es decir, sobre un objeto inteligible, que está iluminado por la verdad y el ser, entonces lo conoce verdaderamente, y demuestra tener inteligencia, ciencia, sabiduría: hablamos del pensamiento y la inteligencia. Para Platón, las dos primeras operaciones de la mente, imaginación y creencia, no nos proporcionan verdadero conocimiento. El conocimiento se caracteriza por dos cualidades: el ser objetivo, es decir, que esté motivado por la naturaleza de las cosas y no por nuestra manera de verlas, y además debe ser infalible, esto es, una vez demostrada la verdad de alguna afirmación, ésta ha de ser verdadera para siempre; debe ser irrefutable. Estas dos condiciones son las que cumplen para Platón las dos operaciones que Platón sitúa en el ámbito de la episteme, el pensamiento y la inteligencia. Cuando Platón habla de pensamiento se refiere al modo concreto de conocer que tienen los matemáticos, un modo de conocer basado en el método axiomático. La inteligencia es el más alto grado de conocimiento que puede obtener nuestra alma. Gracias a ella el alma humana conoce las ideas. Para ello se sirve de un método, de un conocimiento, la dialéctica. Este es un procedimiento que nos permite encontrar lo común, el género o descubrir las diferencias específicas, dicho de otro modo, la dialéctica es un método clasificatorio, por géneros y diferencias específicas. En principio podemos definir la dialéctica como un método que nos permite descubrir esencias (ideas). Nos permite ver lo común en lo plural, aquello que comparten todos los individuos de una misma especie, el taxón. El método dialéctico es, por tanto, un método taxonómico, es decir un método clasificatorio de ideas. Al sintetizar, al buscar lo común, lo genérico, el científico, el sabio, el experto busca lo absoluto, lo que es más común, la unidad absoluta. Por eso dice Platón que la dialéctica ascendente se dirige al conocimiento de lo no hipotético, del fundamento no fundamentado, al conocimiento de la idea de ideas, en definitiva, a

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la idea de bien. Llegados a este punto, nos queda aún una cuestión por resolver: ¿y todo esto para qué? Debemos ser capaces de relacionar los motivos que impulsan a Platón a elaborar su filosofía con este resultados que estamos intentado comprender. Si la democracia ateniense fue capaz de ordenar la muerte se Sócrates fue debido a una falta de justicia, a una falta de verdad. Los sofistas propugnan el relativismo de la verdad. Las consecuencias, desde el punto de vista de Platón, son claramente nefastas. La alternativa que propone es que la verdad no es relativa; la verdad no se vota, la verdad se ve. La verdad no se decide. La verdad es. Pero sólo puede verla quien mira al lugar adecuado. Y ese lugar no está en el mundo sensible, en el que habitamos y desarrollamos nuestra vida cotidiana. La verdad es sólo y exclusivamente en el mundo inteligible; y a ese mundo sólo accedemos si somos convenientemente educados. Hemos de enseñar a nuestra alma a mirar en la dirección correcta, a prestar atención al lugar que le corresponde. Sólo así poseemos la verdad. Si el mundo es como lo describe Platón (“y sólo los dioses saben si estoy en lo cierto…”), la situación natural del alma humana es el error. El objetivo de la educación es, precisamente, hacernos conscientes de este error y enseñarnos a mirar al lugar adecuado. Aprendido esto y contemplado directamente el Bien, somos capaces de impartir justicia y construir una sociedad realmente justa. Sólo el sabio, sólo el filósofo, puede ser un auténtico gobernante. Y esa fue la propuesta fracasada de Platón.

4.2. Estructura del mito de la caverna. Puesto que el texto es la trascripción completa del mito de la caverna, uno de los elementos que no puede faltar en nuestro análisis y explicación del fragmento propuesto es el de situarlo dentro del conjunto. Para ello, propongo esta estructura básica del mito. El objetivo es que la retengáis y seáis capaces de situar en ella cualquier fragmento que os sea propuesto. 1. Descripción de la caverna y demostración de que los allí encadenados no pueden conocer otra cosa que las sombras proyectadas en la pared del fondo. 2. Descripción del proceso por el que pasa uno de los encadenados cuando es liberado de sus cadenas y arrastrado a la fuerza hacia el exterior de la caverna. Demostración de que lo último que sería capaz de ver, y con esfuerzo, sería el sol mismo y de que, antes de eso, creería que lo estamos engañando y perjudicando. 3. Descripción de las consecuencias de la educación: el liberado comprende que el sol es la causa de todo y que la caverna es un lugar indeseable. 4. Explicación de las imágenes empleadas en el mito en relación con los elementos de su filosofía. 5. Conclusión: no te equivoques respecto al sabio, aunque te parezca torpe en asuntos humanos.

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4.3. Explicación de las imágenes utilizadas en el Mito. Caverna: la caverna y todo lo que se describe en ella representa el mundo sensible, nuestro mundo cotidiano. Si no somos conscientes de que fuera de la caverna está el resto del mundo, entonces representa la más triste y frecuente de las ignorancias. Encadenados: Somos nosotros en ausencia de educación. Aunque estamos encadenados e inmovilizados no sentimos ninguna opresión ni, por tanto, deseos de liberarnos. Objetos porteados: representan la variedad de seres que habitan el mundo sensible. Al mismo tiempo, la relación objeto/sombra invita a comprender la relación idea/ser del mundo sensible. Se corresponden con el 2º nivel de conocimiento: la creencia. Fuego: Representa al sol del mundo sensible. Luz de la hoguera: Provoca las sombras que perciben los encadenados, pero también hace posible que el liberado perciba los objetos porteados. Sombras: Representan el nivel más bajo de conocimiento, la imaginación. Pero su función principal es el juego de imágenes: si nosotros basamos nuestro conocimiento en los objetos del mundo sensible, somos iguales que los encadenados que construyen ciencia sobre las sombras que contemplan. En realidad, este mundo sensible no es más que una fatua sombra del mundo real, el de las ideas. Liberar de las cadenas: es la consecuencia de la educación. Representa el inicio del difícil camino que tiene que recorrer el que se decide a recibir la educación propuesta por Platón. Exterior de la caverna: Representa el mundo inteligible, lugar iluminado por la luz del Sol. Luz del sol: equivale a la cualidad del Bien para iluminar nuestra alma y hacerla capaz de conocer verdaderamente. El sol es para la vista lo que el Bien es para nuestra inteligencia. El sol mismo: representa al Bien. Como el sol natural da vida y calor al mundo, el Bien es fuente de vida y verdad. Luz/tiniebla: la contraposición entre conocimiento e ignorancia. Contemplaciones divinas: contemplación de todo cuanto habita en la región inteligible; equivale a alcanzar el conocimiento verdadero, la sabiduría. Alma: casi equivale a ‘persona’. La persona es su alma que vive encerrada en la cárcel del cuerpo. El alma es inmortal y eterna. El cuerpo es un accidente, una oportunidad de purificación para el alma. La casa natural del alma es la región inteligible. Platón creía en una rueda de reencarnaciones que servía para purificar a aquellas almas que, de algún modo, se habían vuelto impuras y no eran dignas de habitar su casa inteligible…

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4.4. La Idea de Bien como objeto y causa del conocimiento. ¿Qué es, propiamente, el Bien? ¿Qué funciones tiene? Nuestro filósofo compara al Bien con el sol de este mundo; se refiere muchas veces a él como “el sol del mundo inteligible”. Hay también referencias al astro sol como “el hijo del Bien “. Podemos decir más, el mito de la caverna no es más que una forma alegórica de plantear la comparación. Pero veamos para que sirve la analogía. El sol es causa de luz y calor en el mundo físico. Él hace posible, por tanto, la visión y la misma vida. De forma análoga, el Bien ilumina las cosas del mundo inmaterial haciéndolas inteligibles y, por otro lado, es fundamento o causa de su ser. Dice Platón, por ello, que el Bien es razón de ser y razón de conocer. Lo más destacable de la teoría platónica del Bien y de la relación de fundamentación que la sustenta es que en el mismo mundo inteligible considera Platón que hay motivos para pensar que existe unidad. Existe una especie de comunidad de ideas, una comunidad de ser que nos permite pensar, más allá de Heráclito y Parménides, que en todo lo múltiple encontramos unidad y que en toda unidad podemos encontrar pluralidad. Por todo esto, podemos conocer el bien por medio de la dialéctica; y una vez conocido, comprendemos que él es la causa de todo cuanto existe. Su conocimiento nos hace sabios en nuestra vida privada y pública.

4.5. En defensa de Sócrates. En el texto encontramos algunas referencias a la necesidad de distinguir entre la torpeza del sabio y la torpeza del ignorante; nos invita a que seamos prudentes antes de reírnos del torpe, no sea que nuestra risa se torne ridícula. Estas referencias hemos de entenderlas no como algo añadido al discurso sino como parte fundamental del mismo. No olvidemos que lo que motiva a Platón a realizar su esfuerzo titánico en filosofía es, precisamente, el asesinato legal de su maestro y amigo Sócrates. Un sabio injustamente juzgado y valorado y del que se llegaron ha representar obras en las que lo ridiculizaban. Platón, con estas referencias, está denunciando directamente el error cometido con su maestro e invitando a cambiar, de modo radical, el punto de vista sobre lo ocurrido. Como buen filósofo, Platón invita a ver la realidad con ojos distintos, a despertar el sentido crítico, a no caer en la trampa del “así son las cosas y así se las hemos contado…”

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Mapa conceptual de la teor铆a de las ideas en relaci贸n con la educaci贸n

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5. El texto La República, libro VII, 514a-518b Trad. M. Fernández-Galiano Madrid, Alianza, pp 368-375 I. -Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respeto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo más lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquéllos sus maravillas. -Ya lo veo-dijo. -Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados. - ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros! - Iguales que nosotros -dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos? - ¿Cómo -dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas? - ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo? - ¿Qué otra cosa van a ver? -Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos? -Forzosamente. - ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar? -No, ¡por Zeus! -dijo. -Entonces no hay duda -dije yo- de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados. -Es enteramente forzoso -dijo. -Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

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-Mucho más -dijo. II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría que estos son realmente más claros que los que le muestra? -Así es -dijo. -Y si se lo llevaran de allí a la fuerza -dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas? -No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento. -Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la Luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio. - ¿Cómo no? -Y por último, creo yo, vería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y contemplar. -Necesariamente -dijo. -Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían. -Es evidente dijo que después de aquello vendría a pensar en eso otro. - ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos? -Efectivamente . -Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente «trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio» o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable? -Eso es lo que creo yo -dijo-: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida. -Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol? - Ciertamente -dijo. -Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían, si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir? - Creo que sí -dijo.

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III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso esta en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en la inteligencia es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o publica. -También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo. -Pues bien -dije-, dame también la razón en esto otro: no te extrañes de que los que han llegado a ese punto no quieran ocuparse en asuntos humanos; antes bien, sus almas tienden siempre a permanecer en las alturas, y es natural, creo yo, que así ocurra, al menos si también esto concuerda con la imagen de que se ha hablado. -Es natural, desde luego dijo. - ¿Y qué? ¿Crees -dije yo- que haya que extrañarse de que, al pasar un hombre de las contemplaciones divinas a las miserias humanas, se muestre torpe y sumamente ridículo cuando, viendo todavía mal y no hallándose aún suficientemente acostumbrado a las tinieblas que le rodean, se ve obligado a discutir, en los tribunales o en otro lugar cualquiera, acerca de las sombras de lo justo o de las imágenes de que son ellas reflejo, y a contender acerca del modo en que interpretan estas cosas los que jamás han visto la justicia en sí? - No es nada extraño -dijo. - Antes bien -dije-, toda persona razonable debe recordar que son dos las maneras y dos las causas por las cuales se ofuscan los ojos: al pasar de la luz a la tiniebla y al pasar de la tiniebla a la luz. Y una vez haya pensado que también le ocurre lo mismo al alma, no se reirá insensatamente cuando vea a alguna que, por estar ofuscada, no es capaz de discernir los objetos, sino que averiguará si es que, viniendo de una vida más luminosa, está cegada por falta de costumbre, o si, al pasar de una mayor ignorancia a una mayor luz, se ha deslumbrado por el exceso de ésta; y así, considerará dichosa a la primera alma, que de tal manera se conduce y vive, y compadecerá a la otra, o bien, si quiere reírse de ella, esa su risa será menos ridícula que si se burlara del alma que desciende de la luz. - Es muy razonable -asintió- lo que dices.

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Resumen del texto completo En el texto Platón describe el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Comienza describiendo a unos extraños prisioneros, encadenados al fondo de una caverna de tal modo que no pueden ver más que la pared del fondo de la gruta. En dicha pared se proyectan las sobras de multitud de objetos que son trasportados a sus espaldas. Pero ellos sólo ven las sombras y sólo oyen el eco que proviene de la pared. En esa condición no tienen por real más que dichas sombras y sonidos. Por extraños que nos parezcan, son iguales a nosotros. A continuación nos invita a examinar qué pasaría si obligáramos a cualquiera de ellos a liberarse de sus cadenas y a recorrer el largo y empinado camino hacia el exterior de la caverna. Y vemos un duro proceso de adaptación al progresivo aumento de luz, desde los objetos iluminados por una hoguera dentro de la caverna, el fuego mismo, la luz del exterior de la caverna y, por último, el origen de la luz: el Sol. En este proceso es natural que el encadenado sufra dolores y confusión y que se sienta engañado. Pero una vez el liberado se adaptase plenamente a la luz y fuese capaz, incluso, de contemplar el Sol, comprendería lo triste de su situación anterior y la inmensa fortuna de haber sido liberado aún en contra de su voluntad. Comprendería que el Sol es causa de todo cuanto existe. Pero sus antiguos compañeros, aún en la ignorancia, de ningún modo se dejarían liberar e intentarían matarlo si lo intentara. El texto continúa con la explicación de la relación que hay entre las imágenes empleadas en el mito y los elementos de la filosofía de Platón, relacionando caverna con mundo sensible, hoguera con sol, exterior con mundo inteligible, sol con Bien… Es claro que quien llega a conocer estas cosas no siente deseos de regresar a su antigua vivienda; y si lo hace, se mostrará torpe en los asuntos humanos. Por esta razón, el texto termina con una recomendación: no os riáis de los que veáis torpes sin antes juzgar si su torpeza es fruto de su sabiduría o de su ignorancia.

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6. Modelo de comentario A. El Texto -Y por último, creo yo, vería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y contemplar. -Necesariamente -dijo. -Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían. -Es evidente dijo que después de aquello vendría a pensar en eso otro. - ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos? B. El Comentario 1. Resumen El tema del texto es cómo la contemplación directa del sol implica la comprensión de que es la causa de todo cuanto hay en la región visible. Así, Platón afirma que lo último que estaría en condiciones de mirar sería el sol, no sus reflejos sino el sol directamente. Al ocurrir esto, deduciría que es él el autor de todo lo que ve en la región visible. En esta nueva situación, el recuerdo de su antigua vivienda y la ciencia de allá le provocaría compasión. 2. Análisis y explicación El texto es un fragmento del mito de la caverna. Un mito que nos narra cómo un individuo encadenado durante años al fondo de una oscura caverna es arrastrado a la fuerza hacia el exterior, obligándole a adaptarse al progresivo aumento de luz; con el dolor y poco a poco el liberado va siendo capaz de mirar hacia cosas más luminosas. Con cada nueva adaptación sus ojos le descubren nuevas cosas a su alrededor; su horizonte va ampliándose y su mundo va llenándose de objetos nunca imaginados antes. El último paso es ser capaz de mirar directamente al sol, fuente de toda luz. Aquí comienza el texto que nos ocupa. ¿Qué significa todo esto? El mito de la caverna le sirve a Platón para expresar gráficamente la diferencia entre el hombre que ha sido educado y el que no. El hombre que no ha recibido educación es como el encadenado al fondo de la caverna: cree conocerlo todo pero no ha visto nada más que su oscuro habitáculo; está en una cárcel, pero no lo sabe; se siente feliz y completo. Todos nosotros, cuando permanecemos en la ignorancia, vivimos en nuestra propia caverna. Platón afirma que la realidad es mucho más rica de lo que inicialmente pensamos. Vivimos en lo que él llama “mundo sensible”, pero éste no es más que una irrealidad, una mala

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copia de la auténtica realidad: el mundo inteligible. En el mundo inteligible está el fundamento y la verdad de éste nuestro pobre mundo sensible. Para Platón, en la realidad encontramos distintos “grados de ser” que van desde el más fatuo (los reflejos de las cosas en el agua) hasta el más sublime (la idea de Bien). Cada grado inferior es reflejo del grado superior, aumentando el grado de ser con cada escalón que subimos. En esta “escalera del Ser”, el último escalón, y por tanto el mayor grado de ser y el fundamento de todos los “reflejos” que podemos contemplar en nuestra ascensión, es la idea de Bien. Conocer la idea de Bien es alcanzar el mayor grado de conocimiento posible; es comprender el fundamento de todo cuanto existe; del Bien derivan las ideas morales, los entes matemáticos, las ideas de los seres naturales... Es el conocimiento que alcanzo con la Dialéctica, objetivo último de toda buena educación. De todo esto nos habla el texto que comentamos. La caverna representa nuestro estado de ignorancia; a través de la educación muestra alma va siendo capaz de conocer nuevas realidades. La salida de la caverna representa la ascensión del alma al mundo inteligible. En el texto el prisionero liberado disfruta de su nueva condición ya sin cadenas y habituándose a la luz del exterior. Pero aún le queda un último paso: ser capaz de mirar directamente al sol. Hasta este momento había sido capaz de contemplar los reflejos del sol, pero no el sol mismo. Si lo referimos al alma en su camino dialéctico, es la fase en la que comprende las ideas morales: la amistad, la bondad, la belleza..., todas ellas reflejo directo del Bien pero ninguna el Bien mismo. El siguiente y último paso en esta Dialéctica ascendente es la contemplación de la idea de Bien directamente. Lo mismo que el liberado del texto debe adaptarse a la luz gradualmente, así nuestra alma debe ir ascendiendo en su conocimiento, de reflejo en reflejo, hasta llegar a la causa de todos los reflejos: el Bien. El Bien es a la inteligencia como el Sol es a la vista. Cuando miras el sol, afirma el texto, comprendes que es la causa de las estaciones y los años y autor de todas aquellas cosas que ellos veían. Cuando contemplas el Bien, comprendes que él es la causa de todo y el fundamento de toda verdad. Conocer el Bien es la aspiración de todo el que se esfuerza en su proceso educativo; conocer el Bien equivale, en Platón, a ser sabio, a saber dirigirse adecuadamente en su vida privada y pública. En comparación con el nuevo estado que se alcanza, el recuerdo de cuál era nuestra situación en la ignorancia nos hace sentirnos felices y compadecer a los que aún no han alcanzado este grado de sabiduría. Es lo que afirma el final del texto, refiriéndose a la caverna como cárcel y la ciencia de allí como algo triste y penoso. Esa “ciencia” no es otra cosa que la creencia y la opinión, los grados inferiores del conocimiento que nos mantienen esclavos de nuestras propias fantasías.

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7. Estudio de fragmentos Texto 1 -Y a continuación – seguí -, compara con la siguiente escena el estado en que, con respeto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo más lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquéllos sus maravillas. -Ya lo veo-dijo. -Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados. - ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros! - Iguales que nosotros -dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos? - ¿Cómo -dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas? - ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo? - ¿Qué otra cosa van a ver? -Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos? -Forzosamente. - ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar? -No, ¡por Zeus! -dijo. -Entonces no hay duda -dije yo- de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados. -Es enteramente forzoso -dijo.

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Texto 2 -Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sobras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba? -Mucho más -dijo. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría que estos son realmente más claros que los que le muestra? -Así es -dijo. -Y si se lo llevaran de allí a la fuerza -dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas? -No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento. -Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la Luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio. - ¿Cómo no? -Y por último, creo yo, vería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y contemplar. -Necesariamente -dijo.

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Texto 3 -Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían. -Es evidente dijo que después de aquello vendría a pensar en eso otro. - ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos? -Efectivamente . -Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente «trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio» o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable? -Eso es lo que creo yo -dijo-: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida. -Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol? - Ciertamente -dijo. -Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían, si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir? - Creo que sí -dijo.

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Texto 4 -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso esta en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en la inteligencia es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o publica. -También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo. -Pues bien -dije-, dame también la razón en esto otro: no te extrañes de que los que han llegado a ese punto no quieran ocuparse en asuntos humanos; antes bien, sus almas tienden siempre a permanecer en las alturas, y es natural, creo yo, que así ocurra, al menos si también esto concuerda con la imagen de que se ha hablado. -Es natural, desde luego dijo.

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Texto 5 - ¿Y qué? ¿Crees -dije yo- que haya que extrañarse de que, al pasar un hombre de las contemplaciones divinas a las miserias humanas, se muestre torpe y sumamente ridículo cuando, viendo todavía mal y no hallándose aún suficientemente acostumbrado a las tinieblas que le rodean, se ve obligado a discutir, en los tribunales o en otro lugar cualquiera, acerca de las sombras de lo justo o de las imágenes de que son ellas reflejo, y a contender acerca del modo en que interpretan estas cosas los que jamás han visto la justicia en sí? - No es nada extraño -dijo. - Antes bien -dije-, toda persona razonable debe recordar que son dos las maneras y dos las causas por las cuales se ofuscan los ojos: al pasar de la luz a la tiniebla y al pasar de la tiniebla a la luz. Y una vez haya pensado que también le ocurre lo mismo al alma, no se reirá insensatamente cuando vea a alguna que, por estar ofuscada, no es capaz de discernir los objetos, sino que averiguará si es que, viniendo de una vida más luminosa, está cegada por falta de costumbre, o si, al pasar de una mayor ignorancia a una mayor luz, se ha deslumbrado por el exceso de ésta; y así, considerará dichosa a la primera alma, que de tal manera se conduce y vive, y compadecerá a la otra, o bien, si quiere reírse de ella, esa su risa será menos ridícula que si se burlara del alma que desciende de la luz. - Es muy razonable -asintió- lo que dices.

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Resumen e ideas clave de los textos de Platón Texto 1. Resumen: En el texto Platón afirma que la condición del hombre no educado es idéntica a la de unos prisioneros encadenados desde niños al fondo de una caverna. Estos hombres confunden, necesariamente, las sombras que han visto desde niños con la realidad. Comienza enunciando el sentido de la escena que va a exponer: pretende mostrar nuestra condición respecto a la educación o la falta de ella. A continuación describe una caverna al fondo de la cual viven unos prisioneros encadenados desde niños de tal modo que sólo pueden ver el fondo de la caverna. A espaldas de estos prisioneros son transportados toda clase de objetos, ocultos los porteadores tras un tabiquillo. Aún más atrás la luz de un fuego proyecta las sombras de los objetos sobre el fondo de la caverna. En esta situación, los prisioneros confunden, forzosamente, las sobras con los objetos reales y el eco con la propia voz de las sombras. Igual que nosotros. Conceptos clave: 1. Dualidad de mundos y educación. La condición del hombre en ausencia de educación. 2. El mito de la caverna: lugar del texto. 3. Explicación de imágenes: encadenados, caverna, objetos porteados, fuego, sombras.

Texto 2. Resumen: En el texto Platón ilustra la dificultad y resistencia del hombre a recibir educación, continuando con la imagen de los encadenados al fondo de la caverna. Propone que examinemos qué pasaría si fueran liberados de las cadenas y curados de su ignorancia. Va describiendo un proceso de sufrimiento y confusión y de progresiva adaptación a la luz. Primero es obligado a mirar los objetos cuyas sombras contemplaba; después a la luz de la hoguera; después, empujado fuera de la caverna, obligado a mirar la luz del sol. En todo momento creería estar siendo engañado; sólo poco a poco, conforme sus ojos se adaptasen a la nueva situación, iría descubriendo un nuevo mundo de realidades. Por último, estaría en condiciones de mirar y contemplar el sol mismo. Conceptos clave: 1. Dualidad de mundos y educación. El camino educativo: dificultad y descubrimiento. 2. El mito de la caverna: lugar del texto. 3. Explicación de imágenes: liberar de las cadenas, objetos porteados, luz de la hoguera, exterior de la caverna, luz del sol, el sol mismo. 4. La Idea de Bien como causa y objeto de conocimiento.

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Texto 3. Resumen: En el texto Platón describe las consecuencias de la educación: el liberado comprende que el sol es quien lo gobierna todo y que la caverna es un lugar indeseable. Una vez que comprende que el sol es causa de todo, reconoce su anterior error y compadece a los que siguen encadenados. Comprende que su anterior ciencia en torno a las sombras era un engaño y que la situación de encadenado es una situación absolutamente indeseable. Es más, adaptado como está ahora a la luz, se mostraría torpe y casi ciego si regresase a la caverna y sus habitantes confirmarían que es un error sacar a nadie al exterior. Intentarían matar, si pudieran, a quien pretendiese sacarlos de allí. Conceptos clave: 1. 2. 3. 4. 5.

Dualidad de mundos y educación: ver el mundo desde otra perspectiva. El mito de la caverna: lugar del texto. Explicación de imágenes: Sol, encadenados, sombras, luz, caverna. La Idea de Bien como objeto y causa del conocimiento. En defensa de Sócrates.

Texto 4. Resumen: En el texto Platón explica la concordancia entre las imágenes empleadas en el mito de la caverna y su visión filosófica. Así, debemos comparar la región visible con la vivienda prisión y el fuego con el sol. La subida al exterior de la caverna debe compararse con la ascensión del alma a la región inteligible. Platón afirma que en esta región lo último que se percibe es la Idea de Bien. Una vez percibida, comprendemos que es la causa de todo lo bello y lo recto; y que debe verla quien quiera proceder sabiamente. El texto termina afirmando que quien llega a estas alturas no desea ocuparse de asuntos humanos. Conceptos clave: 1. Dualidad de mundos y educación: los niveles del ser y del conocimiento. El filósoforey. 2. El mito de la caverna: lugar del texto. 3. La Idea de Bien como objeto y causa del conocimiento. 4. En defensa de Sócrates.

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Texto 5. Resumen: Platón nos invita a evitar la conducta natural de los encadenados y, ante quien se muestre torpe en asuntos humanos, valoremos si su torpeza es producida porque viene de la luz o porque sale de la oscuridad. Comienza declarando que es natural que quien vuelve de las contemplaciones divinas se muestre torpe y ridículo cuando se ocupa de las miserias humanas. Por este motivo, toda persona razonable debe recordar que hay dos causas por las que puede estar ofuscado: porque pasa de la luz a la tiniebla o porque pasa de la tiniebla a la luz. Al alma le pasa igual. La persona razonable considerará dichosa al alma torpe que viene de la sabiduría; y se compadecerá de la que se dirige a ella. Y si se ríe de ella será menos ridículo que si se ríe del sabio.

Conceptos clave: 1. 2. 3. 4.

Dualidad de mundos y educación: dialéctica ascendente y descendente. El mito de la caverna: lugar del texto. Explicación de imágenes: luz, tiniebla, contemplaciones divinas, alma. En defensa de Sócrates.

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Filosofía de Platón  

Materiales para el estudio de Platón en 2º de filosofia

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