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Marcos 16, 15-20 En aquel tiempo se apareció Jesús y les dijo: "Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien." Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.

Reflexión:

Nos encontramos en el Monte de los Olivos, en el mismo lugar donde cuarenta días antes, Jesús era entregado por uno de sus discípulos y donde todos los demás le abandonaron. Pero las cosas han cambiado y ya no son los mismos apóstoles de antes, la Resurrección los ha cambiado. Y Jesús se da cuenta de esto, por eso, les da una nueva misión: predicar el evangelio a todos los hombres, suscitar la fe, transmitir la salvación mediante el bautismo: he aquí la misión de los apóstoles después de la Resurrección. Y nosotros católicos somos hoy en día esos apóstoles resucitados. Es verdad que en nuestras vidas hemos abandonado a Cristo muchas veces, pero eso a Jesús no le importa. Él nos llama a predicar el evangelio con un ardor de caridad que nos obligue a transmitir a los demás la verdad que hemos encontrado; nos dará la fuerza para ser tanto de palabra como de obra un ferviente testimonio del evangelio. Ahora bien, ¿qué nos diferencia a nosotros de los apóstoles? Tenemos la misma fe, la misma caridad, la misma doctrina, el mismo Dios... Pero nos falta su amor apasionado a Cristo, que les llevó a considerar todo basura y estiércol comparado con Cristo. Hoy es un día de conversión. No esperemos más, convirtámonos en esos apóstoles resucitados y pidamos esa fe y ese amor que nos convierta también a nosotros en luz y fuego en medio de la oscuridad del mundo.


Juan 3, 16-21 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.

Reflexión: La oscuridad nos inquieta. La luz, en cambio, nos da seguridad. En la oscuridad no sabemos dónde estamos. En la luz podemos encontrar un camino. En pocas líneas, el Evangelio nos presenta los dos grandes misterios de nuestra historia. Por un lado, “tanto amó Dios al mundo”. Sin que lo mereciéramos, nos entregó lo más amado. Aún más, se entregó a sí mismo para darnos la vida. Cristo vino al mundo para iluminar nuestra existencia. Y en contraste, “vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz”. No acabamos de darnos cuenta de lo que significa este amor de Dios, inmenso, gratuito, desinteresado, un amor hasta el extremo. El infinito amor de Dios se encuentra con el drama de nuestra libertad que a veces elige el mal, la oscuridad, aún a pesar de desear ardientemente estar en la luz. Pero precisamente, Cristo no ha venido para condenar sino para salvarnos. Viene a ser luz en un mundo entenebrecido por el pecado, quiere dar sentido a nuestro caminar. Obrar en la verdad es la mejor manera de vivir en la luz. Y obrar en la verdad es vivir en el amor. Dejarnos penetrar por el amor de Dios “que entregó a su Hijo unigénito”, y buscar corresponderle con nuestra entrega.


Lucas 15, 1-10 Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Él para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. « ¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el campo, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido." Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido." Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

Reflexión La predicación del Señor atraía por su sencillez y por sus exigencias de entrega y amor. Los fariseos le tenían envidia porque la gente se iba tras Él. Esa actitud farisaica puede repetirse entre los cristianos: una dureza de juicio tal que no acepte que un pecador pueda convertirse y ser santo; o una ceguera de mente que impida reconocer el bien que hacen los demás y alegrarse de ello. Cristo no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores, y por eso, fue signo de contradicción. Llegó rompiendo esquemas, escandalizando, amando hasta el extremo. Jesús se rodeaba de los sedientos de Dios, de los que estaban perdidos y buscaban al Buen Pastor. Esto no significa que el Señor no estime la perseverancia de los justos, sino que aquí se destaca el gozo de Dios y de los bienaventurados ante el pecador que se convierte, que se había perdido y vuelve al hogar. Es una clara llamada al arrepentimiento ya. Otra caída... y ¡qué caída!... No te desesperes, no: humíllate y acude, por María, al Amor Misericordioso de Jesús. ¡Arriba ese corazón! A comenzar de nuevo.


Santiago 1:4

Pero que el aguante tenga completa su obra, para que sean completos y sanos en todo respecto, sin tener deficiencia en nada.

REFLEXION Aunque le pidamos ayuda a Dios, puede ser que las adversidades no terminen de inmediato, sino que duren bastante tiempo. Si así sucede, ¿que puede ayudarnos a aguantar? Recordemos que hacer la voluntad de Dios fielmente a pesar de las dificultades es una prueba de que lo amamos y no olvidemos que Satanás acuso a Job de obedecerle por interés. (Job 1:9-11) Sin embargo Job demostró con su aguante que dicha acusación era falsa. Si nosotros aguantamos las adversidades también demostraremos que Satanás es un vil mentiroso y nuestra confianza y esperanza en nuestro Padre celestial se fortalecen


Juan 9,5 Yo soy la Luz. Reflexión Físicamente, la luz es lo que ves cuando te despiertas por la mañana. Místicamente, es lo que ves cuando tu alma despierta. La luz da vida y muestra el camino a través de la oscuridad, Jesús era consciente de ello. Sin embargo, es más emocionante su intención de elevar a los demás al mismo nivel, como cuando les dijo a sus seguidores: "Vosotros sois la luz del mundo" (Mateo 5,12).Su propósito era iluminar a los demás, pero entre Jesús y el resto del mundo se abría un abismo - el abismo entre la luz y la oscuridad -, así que toda su vida se empeñó en conseguir que la gente comprendiera que vivía en la oscuridad y debía despertar. Podemos vislumbrar la dificultad de semejante empeño en el famoso enfrentamiento entre Jesús y un grupo de sacerdotes que decidieron interrogarle. Jesús se dirige a ellos en forma inspiradora.


Lucas 17, 20-21 El Reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: "Helo aquí" o "Helo allí", porque el Reino de Dios está en vosotros.

Reflexión Comencemos planteando la pregunta básica: ¿Dónde se encuentra el Reino de Dios? Estamos acostumbrados al concepto del cielo, seamos creyentes o escépticos. Jesús describió el cielo como el reposo para el cansado y el bálsamo para el sufridor. La tradición cristiana describe el Reino de Dios como un paraíso, un banquete para los hambrientos presidido por un Padre Sonriente. Cuando Jesús dice palabras que los evangelistas parecen no esperan de Él, argumenta contra la sofisticación del mundo porque no la considera adecuada para Dios. Reprende con severidad a los sacerdotes del templo que solicitan ofrendas de especias y oro.


Mateo 23, 17-22 ¡Necios y ciegos! ¿Qué vale más, el oro o el templo que santifica el oro? Y quien jura por el templo, jura por él, y por aquel que lo mora. Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que en él esté sentado. REFLEXION Aquí Jesús señala que Dios habita de manera invisible los objetos sagrados del templo y que su presencia confiere santidad, no los objetos en sí. Lo mismo ocurre con el cielo. El lugar físico que imaginamos es apenas una cáscara; el auténtico Reino de los Cielos no puede verse. Todo lo cual refuerza la explícita declaración de Jesús "el Reino de los Cielos habita en ti ". En contra de lo que dice el Apocalipsis Jesús no regresaría para levantar los muertos de sus tumbas. Por el contrario, la Segunda Venida supondrá un cambio de conciencia que renovará la naturaleza humana y la elevará al nivel de lo divino.


Mateo 24:24 Pero acercándose también el que había recibido un talento, dijo... por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; mira, aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Esclavo malo y perezoso...

REFLEXION: Ninguno de nosotros puede afirmar que el Señor no nos ha dado nada, porque al menos hemos recibido un talento. Este talento es la semilla para sembrar y los bienes para esparcir. De modo que, debemos segar donde el Señor no ha sembrado y recoger donde no ha aventado. Lo que el Señor nos dio contiene el elemento productivo. Dondequiera que usemos nuestro talento habrá un resultado productivo, pero éste fruto depende de que ejercitemos el talento y lo pongamos en uso. El talento producirá si lo usamos; pero si lo escondemos, no producirá ninguna ganancia. Algunos argumentan que no tienen tiempo para ir a visitar a los santos; sin embargo, pierden muchas horas en chismes y charlas vanas. Si vamos al Señor y pedimos Su misericordia y gracia para dejar de parlotear, ahorraríamos mucho tiempo, el cual podríamos invertir para cuidar de los santos. En el recobro del Señor, cada hermano y cada hermana debe llevar la carga de cuidar de otros, en especial de los jóvenes y de los nuevos contactos. Después de las reuniones, muchos acostumbran visitar siempre a los que ya conocen. En lugar de hacer esto, deberían aprovechar la oportunidad para conocer a los nuevos contactos y a los jóvenes, y aun para comunicarse con alguien que haya tropezado y por quien han estado orando. Si cada uno de nosotros practicara esto, serían atendidos todos los jóvenes y los creyentes débiles. Aunque usted sea una persona muy ocupada, todavía tiene el tiempo para cuidar de alguien más, siempre y cuando tenga el corazón de hacerlo y esté dispuesto a ejercitar su talento. Si tan sólo invirtiéramos diez minutos con alguien, podríamos ser de mucha ayuda para la edificación de esa persona. Cuando alguien es pastoreado en esta manera, se sentirá contento, reconocerá que ha sido cuidado y deseará recibir más ayuda. Si todos practicamos esto, nadie será desatendido.


Mateo 25:26 Respondiendo su señor, le dijo: Esclavo malo y perezoso... Por tanto, debías haber entregado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recobrado lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

REFLEXION: Los intereses indican el resultado provechoso que obtenemos para la obra del Señor al usar Su don. Debemos depositar los bienes del Señor con estos banqueros; ellos no son los hermanos que llevan la delantera, sino los débiles, aquellos que tienen problemas. Supongamos que un hermano tiene algunos desacuerdos con la iglesia y habla negativamente de ella. Los que hablan negativamente de la iglesia por lo general también tienen algo negativo que decir acerca de los ancianos. No obstante, a pesar de que disiente, él es un hermano y ama al Señor. ¡Cuán bueno sería que este hermano disidente fuera atendido, no por uno de los ancianos, sino por otro hermano en la iglesia que lo amara y se interesara por cuidarlo! Si este hermano disidente fuese pastoreado por otros santos, gradualmente él regresaría y alabaría al Señor por la iglesia. Si usa su talento de esta manera para cuidar de otros, no sólo lo multiplicará, sino que usted mismo estará en el tercer cielo, crecerá rápidamente, será renovado en el espíritu de su mente y será transformado. Además, entre nosotros habrá un maravilloso testimonio del Cuerpo de Cristo que todo el universo contemplará. El universo verá que no somos una organización religiosa, sino un Cuerpo viviente. Por esta razón todos tenemos que usar nuestro talento, el cual es la posesión del Señor. El resultado será que los talentos se multiplicarán. Puedo testificar que cuanto más cuidamos de los santos y de las iglesias, más riquezas tenemos.


Mateo 25:20 Y acercándose el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; mira, otros cinco he ganado. Su señor le dijo: Bien, esclavo bueno y fiel... Pero acercándose también el que había recibido un talento, dijo... Por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; mira, aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Esclavo malo y perezoso...

REFLEXION: Todos debemos aprender a usar nuestro talento para multiplicar los bienes del Señor. El Señor nos ha dado por lo menos un talento a cada uno de nosotros, el cual forma parte de Sus bienes; por lo tanto, nuestra carga, deber y responsabilidad, es multiplicar dicho talento. No busque pretextos ni diga que no tiene tiempo para cuidar de otros. No importa cuán ocupado esté, todavía puede funcionar cuidando de algunos, aun si únicamente puede venir a una sola reunión por semana. No piense que usted es muy débil; quizás sea débil, pero aún hay otros que están casi muertos, y ellos necesitan de su ayuda. La mejor forma de usar su talento consiste en cuidar de otros, en interesarse y preocuparse por los demás. Esto no quiere decir que debe entrometerse en los asuntos de los demás; el Señor no lo ha empleado con este fin, sino para cuidar de ellos. Ya que usted ha recibido un talento, debe usarlo. Muestre amor por aquellos cuyo corazón se ha enfriado; vaya a visitarlos o invítelos a su casa. Si usted invierte tiempo con el Señor y abre su corazón para preguntarle a quién debería cuidar, el Señor le dará la carga. Cuando visite a otros y tenga comunión con ellos, espontáneamente usará su talento.


Salmo 119:50 “Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado.” El pasaje de hoy dice que los dichos o la palabra del Señor vivifican o dan nuevo vigor. En medio de tu cansancio, en este momento tú puedes ser vivificado por la palabra viviente del Señor; en medio de tus achaques, dolores o enfermedades, la palabra viviente puede sanarte completamente.

Reflexión Dice que las enseñanzas que nos ha dejado Dios en sus escrituras nos ayudan a conocer nuestros errores y que estamos haciendo mal en nuestras vidas, dice que si tenemos fe en su palabra, el nos ayudara con todos nuestros problemas, dolores o enfermedades que estamos enfrentando.


Proverbios 22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. Qué importante es que los padres instruyan al niño en su camino. Yo aquí veo que no debemos instruirlos en nuestro camino como adultos, sino en sus pasos de niño y de jovencito para que no se aparten de Dios nunca en su vida. A veces los padres esperan que sus hijos sean como ellos, pero Dios no nos manda a que enseñemos a que nuestros hijos sean una copia nuestra, sino que sean mejores que nosotros en todo sentido, enseñarlos en "sus" caminos y dirigir sus pasos hacia Cristo. Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste: No oiré. Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz."Jeremías 22:21

Reflexión

Jóvenes, que Dios no diga esto de nosotros sino que aprovechemos nuestra juventud para adorarle, estos días en los que no tenemos tantas responsabilidades y cargas como las que tendremos más adelante. Cuando seamos adultos recordaremos nuestros días de juventud y ¿qué diremos de ellos? ¿que no los aprovechamos lo suficiente? ¿que debimos hacer más? ¿que nos gustaría echar marcha atrás para recuperar tiempo perdido? ¿estar insatisfechos y arrepentidos de lo vivido en nuestra juventud? o mejor.. que estamos agradecidos con Dios porque nuestra juventud no fue vana, sino que la provechamos al máximo y buscamos de la presencia de Dios cuando tuvimos oportunidad y que cada momento de ella fue para honra y gloria de Dios, incluso con nuestros fallos y caídas .


Juan 10:11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas.

Reflexión La Biblia utiliza el término "pastor" para hablar de buenos líderes. Pero el Pastor por excelencia es uno solo. Nos muestra que el corazón del líder es de sacrificio no status, de servicio no egoísmo. Seguimos a este Pastor porque nos valora más que su propia vida.


Isaías 41:13 Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: "No temas, yo te ayudaré."

Reflexión Cuando la vida nos viene abajo nos gustaría ser niños otra vez para tener a alguien para cuidar y protegernos. En medio de nuestro mundo confundido y caótico, la promesa de Dios nos viene otra vez. Como un padre o madre con un niño atemorizado, Dios nos alcanza y nos toma la mano, consolándonos con sus palabras preciosas, "No temas, estoy aquí contigo. Te voy a ayudar."


2 Tesalonicenses 2:16-17 Que nuestro Señor Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, que nos amó y por su gracia nos dio consuelo eterno y una buena esperanza, os anime y os fortalezca el corazón, para que tanto en palabra como en obra hagáis todo lo que sea bueno.

REFLEXION: Nuestro Dios siempre será el mismo todos los días ,el nos dará consuelo y tendrá misericordia de nosotros, El es un Dios de amor siempre es bueno.


Jeremías 29:11 Porque yo sé muy bien los planes que tengo para vosotros —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de daros un futuro y una esperanza.

REFLEXION: El señor siempre quiere lo mejor para nosotros, siempre nos bendecirá siempre y cuando hagamos su voluntad el tiene maravilloso planes para nosotros


Juan 3:16-17 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.

Reflexión El amor de Dios es tan grande que fue capaz de dar a su único hijo para que nosotros fuésemos salvos.


Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”

Reflexión Todo aquel que ama a nuestro Señor, hace su voluntad e obedece su palabra le ira muy bien en todo lo que haga.


Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Reflexión ¿Cuál es la base de nuestra felicidad? Si depende de nuestras circunstancias, todos tendremos problemas porque tarde o temprano nos encontraremos en dificultades. Pablo dijo que había descubierto el secreto de vivir encima de las circunstancias que la vida nos trae. Su secreto fue Jesucristo. Jesús fue su seguridad que a pesar de los problemas, que no estaba solo. No importa cuanto difíciles que se ponían sus circunstancias, estas dificultades no eran permanentes. A pesar de la dureza del momento, en cada momento Jesús le proveía la fuerza para vencer. Pablo está igual de seguro que Jesús nos dará también a ti y a mí la misma fuerza y victoria


Proverbios 9:10 El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR, y el conocimiento del Santo es inteligencia.

Reflexión: Buscamos sabiduría en tantos lugares inútiles y sin valor. Pero la sabiduría verdadera sólo se encuentra cuando intencionalmente nos humillamos ante el increíble Dios, dándole la reverencia y la adoración que merece.


2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.

Reflexión: "¡Nuevo y Mejorado!" ¡Este dicho debe de estar colocado en el frente de cada cristiano! Cuando venimos a Cristo, nos hace nuevos limpiándonos de todos nuestros pecados. Aunque sea increíble, esta gracia es "nueva cada mañana" por la fidelidad y poder transformador de Dios.


Efesios 3:20-21 Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros, a El sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén. Reflexión: En primer lugar, se basa en que pidamos a Dios una mente que tiene una imaginación santa. En segundo lugar, se basa en que vivamos para glorificar a Dios. Así debemos de agradecerle por hacer cosas más allá de lo que pedimos o aún podemos imaginar.


Romanos 8:15

Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre

Reflexión: Dios es tan santo, tan poderoso, tan increíble; sin embargo nos invita a llamarlo "Abba Padre." Abba fue un termino de amor, familia, dependencia utilizado por los niños judíos para dirigirse a sus padres. Dios, por el regalo increíble de su Espíritu Santo quien vive en nosotros, nos ha dado este regalo máximo de amor, protección y cuidado. ¡Abba! ¡ Abba Querido! ¡Mi Dios, Mi Señor, el Rey Soberano del Cielo y Creador del Universo es también mi Abba!


Isaías 40:28-29 ¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el SEÑOR, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable. El da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor. Reflexión: Dios es eterno. El tiene poderes ilimitados. Su fuerza es infinita. El bendice y comparte su gracia sin cansarse. Lo más importante es que El quiere compartir su poder y su gracia con nosotros diariamente.


Salmo 37:6-7 Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados.

Reflexión: "¡Cálmate!" escuchamos desde el cielo. Ven a la presencia de Dios con paciencia dependiente pero a su vez confiante. ¿Pero cómo es posible? Sabemos que, con el tiempo, Dios hará lo que nos es bueno.


Proverbios 8:11-14 Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.


Proverbios 3:13-23 Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; no la dejes, y ella te guardará; ámala, y te conservará. Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.


Proverbios 8:32-35 Dejad las simplezas, y vivid, y andad por el camino de la inteligencia. ...Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia

Reflexión: Debemos andar por el camino de la sabiduría, ser personas sabias y atraves de eso compartir con los demás lo maravilloso que es Dios.



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